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    <title><![CDATA[elDiario.es - Andreu Iranzo]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/andreu_iranzo_navarro/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Andreu Iranzo]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[De los mapas a la acción: ESPON, Interreg y la política territorial que viene]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/mapas-accion-espon-interreg-politica-territorial-viene_129_13289888.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Europa ha construido en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas algo m&aacute;s que un mercado &uacute;nico. Ha levantado una pol&iacute;tica de inversi&oacute;n pensada para que el lugar donde se nace o se vive no determine por completo las oportunidades de una persona. La Pol&iacute;tica de Cohesi&oacute;n y los programas de Cooperaci&oacute;n Territorial Europea (Interreg) han financiado infraestructuras, proyectos de regeneraci&oacute;n urbana, iniciativas de innovaci&oacute;n, empleo, servicios sociales y cooperaci&oacute;n en muchas ciudades y regiones europeas.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, cada nuevo ciclo presupuestario reabre una pregunta inc&oacute;moda: &iquest;estamos utilizando bien esos recursos? La cuesti&oacute;n ya no puede limitarse a cu&aacute;nto dinero hay disponible ni a qu&eacute; porcentaje se ejecuta. Importa, sobre todo, si esos fondos llegan a los problemas adecuados, si se integran en estrategias territoriales coherentes y con continuidad en el tiempo, y si las administraciones que deben aplicarlos tienen capacidad real para hacerlo. La pr&oacute;xima negociaci&oacute;n del Marco Financiero Plurianual 2028&#8209;2034 se est&aacute; fraguando en un contexto de presiones contradictorias: demandas de m&aacute;s gasto en seguridad y defensa, debates sobre condicionalidad y voces que cuestionan el tama&ntilde;o y el sentido mismo de la Pol&iacute;tica de Cohesi&oacute;n. En ese escenario, no est&aacute; garantizado que la cohesi&oacute;n conserve el mismo peso ni la misma l&oacute;gica territorial que ha tenido hasta ahora.
    </p><p class="article-text">
        En ese debate aparece una pieza menos conocida, pero cada vez m&aacute;s relevante: la evidencia territorial. Europa dispone de datos, mapas, an&aacute;lisis comparados y estudios que permiten entender mejor sus desigualdades, sus capacidades y sus diferentes modelos de gobernanza. La Red Europea de Observaci&oacute;n para el Desarrollo Territorial y la Cohesi&oacute;n (ESPON por sus siglas en ingl&eacute;s) ocupa un lugar central en esa infraestructura de conocimiento, con la funci&oacute;n de conectar investigaci&oacute;n territorial y pol&iacute;ticas p&uacute;blicas para que las decisiones sobre cohesi&oacute;n, desarrollo urbano o cooperaci&oacute;n se apoyen en evidencia emp&iacute;rica. En ese marco se inscribe URDICO, un proyecto centrado en c&oacute;mo se materializa la dimensi&oacute;n urbana de la cohesi&oacute;n en ciudades concretas.
    </p><p class="article-text">
        La Pol&iacute;tica de Cohesi&oacute;n no es solo Fondos Estructurales y de Inversi&oacute;n Europeos (FEIE): es una arquitectura de gobernanza compartida entre la Uni&oacute;n Europea, los Estados, las regiones y las ciudades. Obliga a pactar prioridades, dise&ntilde;ar programas, seleccionar proyectos, medir resultados y rendir cuentas. Interreg completa ese marco desde otra l&oacute;gica, convirtiendo fronteras y &aacute;reas funcionales en espacios de cooperaci&oacute;n donde administraciones de distintos pa&iacute;ses comparten diagn&oacute;sticos y ensayan soluciones comunes. ESPON aporta una tercera dimensi&oacute;n, la de la inteligencia territorial, que traduce fen&oacute;menos complejos en informaci&oacute;n &uacute;til para responsables p&uacute;blicos. Mientras los FEIE aportan capacidad financiera e Interreg ofrece cooperaci&oacute;n pr&aacute;ctica, ESPON ayuda a formular mejores preguntas: qu&eacute; territorios acumulan vulnerabilidades, qu&eacute; modelos de gobernanza funcionan, qu&eacute; efectos reales producen las pol&iacute;ticas europeas sobre ciudades y regiones concretas.
    </p><p class="article-text">
        URDICO analiza c&oacute;mo ocho ciudades europeas, entre las que se encuentra Valencia, utilizan fondos europeos, c&oacute;mo interact&uacute;an con autoridades regionales y nacionales, y hasta qu&eacute; punto esos recursos se alinean con estrategias urbanas de largo plazo. Su valor no est&aacute; en cuantificar cu&aacute;nto dinero europeo llega a cada ciudad, sino en mirar la gobernanza: qui&eacute;n decide y qui&eacute;n ejecuta, c&oacute;mo se coordinan las administraciones y qu&eacute; capacidad tienen los ayuntamientos para influir en la programaci&oacute;n y aplicaci&oacute;n de los fondos. Esa mirada es esencial porque la dimensi&oacute;n urbana de la cohesi&oacute;n no funciona igual en todos los pa&iacute;ses: en algunos casos, las ciudades participan de manera relevante en el dise&ntilde;o y ejecuci&oacute;n de los programas; en otros, act&uacute;an sobre todo como beneficiarias de convocatorias definidas en niveles superiores. La conclusi&oacute;n de fondo es clara: los fondos europeos a nivel local funcionan mejor cuando las ciudades no son meros receptores de recursos, sino actores con capacidad para conectar prioridades europeas con estrategias locales y mecanismos de ejecuci&oacute;n evaluables. La transici&oacute;n verde, la digitalizaci&oacute;n, la movilidad, la vivienda o la innovaci&oacute;n no se ejecutan en abstracto: se ejecutan en barrios, &aacute;reas metropolitanas, pol&iacute;gonos industriales y redes de transporte concretos.
    </p><p class="article-text">
        Hace ahora un a&ntilde;o, mi participaci&oacute;n en el Urban Living Lab del caso de Valencia, celebrado en la Facultat de Geografia i Hist&ograve;ria de la Universitat de Val&egrave;ncia en el marco de URDICO, confirm&oacute; una intuici&oacute;n habitual en la gesti&oacute;n de fondos europeos: el problema no est&aacute; solo en obtener recursos, sino en conectarlos con capacidades administrativas, estrategias urbanas y responsabilidades claras de ejecuci&oacute;n. Pasar de una prioridad europea a un proyecto real exige equipos t&eacute;cnicos, coordinaci&oacute;n institucional y seguridad jur&iacute;dica. Por eso, hablar de cohesi&oacute;n no deber&iacute;a reducirse a hablar de absorci&oacute;n financiera. Ejecutar fondos es imprescindible, pero no suficiente: una pol&iacute;tica puede gastar mucho y transformar poco si los proyectos no responden a una estrategia clara, igual que puede generar resultados duraderos si, adem&aacute;s de financiar actuaciones, mejora la capacidad de las administraciones y deja aprendizajes &uacute;tiles para futuras pol&iacute;ticas.
    </p><p class="article-text">
        Este debate ser&aacute; especialmente importante en el ciclo 2028&#8209;2034. Hay un consenso extendido sobre la necesidad de simplificar normas, reducir cargas administrativas y facilitar la gesti&oacute;n: muchas administraciones locales, especialmente las de menor tama&ntilde;o, se enfrentan a procedimientos complejos, controles exigentes y plazos dif&iacute;ciles de compatibilizar con sus capacidades reales. Pero simplificar no deber&iacute;a confundirse con recentralizar. Una Pol&iacute;tica de Cohesi&oacute;n m&aacute;s sencilla desde el punto de vista administrativo, pero m&aacute;s alejada de ciudades y regiones, podr&iacute;a perder una de sus mayores virtudes: la capacidad de adaptarse a realidades territoriales distintas. La cuesti&oacute;n no es solo qui&eacute;n gestiona m&aacute;s r&aacute;pido, sino qui&eacute;n conoce el territorio, qui&eacute;n integra las inversiones en una estrategia coherente y qui&eacute;n responde de sus efectos sobre la vida cotidiana. La escala importa, y no siempre la mayor es la m&aacute;s eficaz.
    </p><p class="article-text">
        La evidencia territorial puede ayudar a evitar ese falso dilema. ESPON permite comparar modelos e identificar qu&eacute; combinaci&oacute;n de instrumentos funciona mejor en cada contexto. Interreg permite probar soluciones y transferir aprendizajes entre territorios. El Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER) y el Fondo Social Europeo (FSE) pueden convertir esas lecciones en inversiones reales. El reto es que estas tres piezas funcionen conectadas. Para ello conviene tambi&eacute;n revisar c&oacute;mo medimos el &eacute;xito: demasiadas veces evaluamos la Pol&iacute;tica de Cohesi&oacute;n por el porcentaje de ejecuci&oacute;n, el ritmo de certificaci&oacute;n o el n&uacute;mero de proyectos aprobados. Son indicadores necesarios, pero incompletos. Hay que medir tambi&eacute;n si los fondos refuerzan capacidades institucionales, si mejoran la coordinaci&oacute;n entre administraciones y si generan cambios sostenibles en los territorios. No basta con saber cu&aacute;ntas actuaciones se han financiado, sino saber si han contribuido a una ciudad m&aacute;s cohesionada e inclusiva, a una econom&iacute;a m&aacute;s innovadora y verde o a una administraci&oacute;n mejor preparada. Ese salto es el que distingue el gasto de la inversi&oacute;n, y es precisamente donde programas como ESPON pueden aportar valor a&ntilde;adido.
    </p><p class="article-text">
        Europa no carece de diagn&oacute;sticos. Lo que necesita es reforzar la conexi&oacute;n entre evidencia, financiaci&oacute;n e implementaci&oacute;n: que los mapas no se queden en presentaciones, que los informes no terminen en cajones y que los fondos no se fragmenten en proyectos desconectados. En un contexto de transiciones profundas y una negociaci&oacute;n presupuestaria que reabrir&aacute; el reparto de prioridades europeas para 2028&#8209;2034, esa conexi&oacute;n no es un lujo tecnocr&aacute;tico, sino una condici&oacute;n para que la cohesi&oacute;n siga siendo algo m&aacute;s que un palabra noble. La pol&iacute;tica territorial que viene no necesitar&aacute; solo m&aacute;s recursos. Necesitar&aacute; mejores decisiones, mejores capacidades y la convicci&oacute;n de que el conocimiento territorial no es un adorno del proceso pol&iacute;tico, sino su punto de partida. En definitiva, una Europa capaz de pasar de los mapas a la acci&oacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andreu Iranzo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/mapas-accion-espon-interreg-politica-territorial-viene_129_13289888.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 10 Jun 2026 09:12:46 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[De los mapas a la acción: ESPON, Interreg y la política territorial que viene]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El Día de África y la prueba de la integración: de los acuerdos a la vida cotidiana]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/dia-africa-prueba-integracion-acuerdos-vida-cotidiana_129_13247347.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        El 25 de mayo de 1963, treinta y dos pa&iacute;ses africanos reci&eacute;n independizados fundaron en Ad&iacute;s Abeba la Organizaci&oacute;n de la Unidad Africana. No fue una ceremonia simb&oacute;lica m&aacute;s: fue una afirmaci&oacute;n pol&iacute;tica frente a un continente fragmentado por el colonialismo y obligado a construir, casi al mismo tiempo, soberan&iacute;a nacional y destino com&uacute;n. Seis d&eacute;cadas despu&eacute;s, aquel impulso sigue vivo en la Uni&oacute;n Africana, en la Agenda 2063 y en los grandes proyectos de integraci&oacute;n continental.
    </p><p class="article-text">
        La Agenda 2063 es el horizonte pol&iacute;tico que el continente se ha dado a s&iacute; mismo: integraci&oacute;n, industrializaci&oacute;n, buena gobernanza, papel activo en el sistema internacional. No es un cat&aacute;logo de buenas intenciones elaborado para el consumo externo, sino un proyecto pol&iacute;tico africano que parte de una premisa esencial: el futuro del continente ser&aacute; decidido, en primer lugar, por los propios africanos. Pero ese proyecto no se limita a carreteras, aduanas o mercados. Tambi&eacute;n afecta a algo menos visible: qui&eacute;n produce conocimiento sobre &Aacute;frica, desde qu&eacute; categor&iacute;as y con qu&eacute; capacidad de influencia. La soberan&iacute;a cognitiva, que podr&iacute;a definirse como la capacidad de definir los propios diagn&oacute;sticos, m&eacute;tricas y relatos, forma parte de esa arquitectura.
    </p><p class="article-text">
        Dentro de ella, la Zona de Libre Comercio Continental Africana (ZLECAf) representa probablemente el mayor proyecto de integraci&oacute;n econ&oacute;mica en marcha hoy en el mundo. Un mercado potencial de m&aacute;s de 1.500 millones de personas (<em>As Africa's Population Crosses 1.5 Billion, The Demographic Window is Opening</em>, UNECA, 2024), cadenas de valor regionales, la posibilidad de avanzar desde econom&iacute;as todav&iacute;a demasiado dependientes de la exportaci&oacute;n de materias primas hacia estructuras productivas con mayor transformaci&oacute;n local. En su informe&nbsp;<em>Making the Most of the AfCFTA</em>&nbsp;(2022), el Banco Mundial estima que su plena implementaci&oacute;n podr&iacute;a aumentar los ingresos del continente en 571.000 millones de d&oacute;lares y sacar a 50 millones de personas de la pobreza antes de 2035. Son cifras que justifican la ambici&oacute;n. La palabra que las condiciona, sin embargo, es &ldquo;implementaci&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El problema es que el comercio entre pa&iacute;ses africanos sigue representando apenas entre el 15% y el 18% del total del comercio del continente (<em>African Trade Report 2025</em>, Afreximbank), una proporci&oacute;n que contrasta con lo que ocurre en Europa o Asia, donde el intercambio intrarregional supera ampliamente la mitad del total. Las razones no son misteriosas: costes log&iacute;sticos que encarecen cualquier transacci&oacute;n, infraestructuras fragmentadas, sistemas de pago que no se hablan entre s&iacute;, burocracia fronteriza que en muchos casos pesa m&aacute;s que los propios aranceles. Firmar un acuerdo de libre comercio es un acto pol&iacute;tico. Convertirlo en un sistema que funcione para quienes comercian, producen o transportan es otra cosa: un proceso de construcci&oacute;n institucional que solo produce resultados cuando se mide en experiencias concretas, no en documentos suscritos.
    </p><p class="article-text">
        La integraci&oacute;n vale por lo que cambia en la vida de un comerciante que cruza una frontera, de una empresa que accede a un mercado vecino sin perder semanas en tr&aacute;mites, de una joven profesional que encuentra capacidades y oportunidades dentro del continente en lugar de verse empujada a buscarlas fuera. No se decreta: se construye cuando reduce costes reales, genera capacidades productivas propias y ampl&iacute;a el margen de decisi&oacute;n de quienes participan en ella. En ese terreno, la distancia entre lo firmado y lo vivido sigue siendo enorme.
    </p><p class="article-text">
        A todo esto, se a&ntilde;ade una dimensi&oacute;n demogr&aacute;fica de primer orden. Seg&uacute;n Naciones Unidas, &Aacute;frica tiene hoy una mediana de edad de diecinueve a&ntilde;os (<em>World Population Prospects 2024 Revision</em>) y su poblaci&oacute;n super&oacute; los 1.500 millones en 2024. Para mediados de siglo, uno de cada cuatro seres humanos ser&aacute; africano, y la poblaci&oacute;n en edad de trabajar habr&aacute; crecido a una escala sin precedentes en ninguna otra regi&oacute;n del mundo. Esa generaci&oacute;n no puede ser solo un dato en los informes de organismos internacionales: necesita mercados accesibles, capacidades productivas propias y marcos institucionales que no la empujen a emigrar como &uacute;nica salida. La presi&oacute;n demogr&aacute;fica puede ser una palanca de transformaci&oacute;n o una fuente de inestabilidad creciente. La diferencia la har&aacute;, en buena medida, la calidad de los procesos de integraci&oacute;n regional.
    </p><p class="article-text">
        Pero la honestidad obliga a nombrar los l&iacute;mites. El Sahel atraviesa una de las crisis de seguridad m&aacute;s graves de las &uacute;ltimas d&eacute;cadas: golpes de Estado sucesivos en Mali, Burkina Faso y N&iacute;ger, insurgencias que se expanden hacia el golfo de Guinea, desplazamientos masivos, erosi&oacute;n del Estado en amplias zonas del territorio. Es dif&iacute;cil construir mercados regionales s&oacute;lidos sobre territorios atravesados por violencia persistente y colapso institucional. El cambio clim&aacute;tico no es un cap&iacute;tulo aparte de ese diagn&oacute;stico, sino una condici&oacute;n material que lo atraviesa: sequ&iacute;as m&aacute;s intensas, cosechas amenazadas, inseguridad alimentaria que en 2024 afect&oacute; a 307 millones de personas en el continente seg&uacute;n&nbsp;<em>The State of Food Security and Nutrition in the World 2025</em>&nbsp;(FAO, IFAD, UNICEF, WFP, WHO), migraciones internas que presionan sobre ciudades sin infraestructuras suficientes. &Aacute;frica contribuye de forma marginal a las emisiones que generan ese deterioro. Las consecuencias las paga de forma desproporcionada. A esa fragilidad estructural se a&ntilde;ade una competencia geopol&iacute;tica que se ha intensificado notablemente: China, Rusia, Estados Unidos, Uni&oacute;n Europea, Turqu&iacute;a, los pa&iacute;ses del Golfo P&eacute;rsico&hellip; actores distintos, l&oacute;gicas distintas, pero todos con presencia creciente en &Aacute;frica y todos atentos a sus recursos, sus mercados y sus posiciones estrat&eacute;gicas. El continente no es un tablero pasivo en esa disputa. La respuesta m&aacute;s s&oacute;lida a esa presi&oacute;n no es el repliegue, sino la integraci&oacute;n: cincuenta y cinco econom&iacute;as fragmentadas negocian en condiciones radicalmente distintas a las de un bloque con mercado unificado y voz pol&iacute;tica com&uacute;n. Una Uni&oacute;n Africana bien implementada es tambi&eacute;n un instrumento de soberan&iacute;a, tanto en lo econ&oacute;mico como en lo pol&iacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        Europa suele mirar &Aacute;frica desde la migraci&oacute;n, la cooperaci&oacute;n o la seguridad. El D&iacute;a de &Aacute;frica propone otra lectura: la de un continente que intenta construir integraci&oacute;n, capacidad propia y poder de negociaci&oacute;n, y que reclama tambi&eacute;n el derecho a definir sus propios diagn&oacute;sticos y relatos, sin que los t&eacute;rminos del debate le vengan dados desde fuera. El protagonismo de ese proceso pertenece a quienes lo construyen. &Aacute;frica no merece ser narrada como problema ni como promesa abstracta: necesita ser entendida como sujeto pol&iacute;tico de su propia transformaci&oacute;n. El siglo XXI ser&aacute; m&aacute;s africano si la integraci&oacute;n consigue pasar de los comunicados oficiales a la experiencia diaria de sus sociedades, no a fuerza de proclamarlo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andreu Iranzo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/dia-africa-prueba-integracion-acuerdos-vida-cotidiana_129_13247347.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 25 May 2026 08:41:53 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[El Día de África y la prueba de la integración: de los acuerdos a la vida cotidiana]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[40 años en la UE: entre desarrollo e incoherencia moral]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/40-anos-ue-desarrollo-e-incoherencia-moral_129_12390680.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        En las &uacute;ltimas semanas abundan los art&iacute;culos que, al calor del D&iacute;a de Europa y del cuadrag&eacute;simo aniversario de la firma del Tratado de Adhesi&oacute;n de Espa&ntilde;a y Portugal, vuelven a subrayar cu&aacute;nto ha significado la pertenencia a la Uni&oacute;n. Y es justo reconocerlo: el PIB per c&aacute;pita espa&ntilde;ol ha pasado de poco m&aacute;s del 70% de la media comunitaria a rozar el 90% (por una parte como resultado del crecimiento econ&oacute;mico espa&ntilde;ol, por otra a la entrada de socios europeos con menor nivel de riqueza relativa), impulsado por m&aacute;s de 200.000 millones de euros de la Pol&iacute;tica de Cohesi&oacute;n, el euro estabiliz&oacute; la inflaci&oacute;n tras los sobresaltos de los a&ntilde;os ochenta, y programas como Erasmus, Next Generation EU o la compra conjunta de vacunas para paliar la crisis sanitaria producida por la Covid-19 han reforzado la confianza en el proyecto com&uacute;n. Esta panor&aacute;mica, a&uacute;n muy resumida, confirma que Europa ha sido un acelerador de modernizaci&oacute;n y, al mismo tiempo, un dique frente a obst&aacute;culos que los Estados habr&iacute;an gestionado con menos recursos y, probablemente, menor eficacia.
    </p><p class="article-text">
        Precisamente porque el balance es tan positivo, conviene preguntarse c&oacute;mo mantener viva la coherencia entre los valores proclamados y las pol&iacute;ticas aplicadas, sobre todo cuando los acontecimientos plantean dilemas morales de gran calado. Merece la pena reproducir &iacute;ntegramente el art&iacute;culo 2 del Tratado de la Uni&oacute;n Europea (Maastricht, 1992): <em>La Uni&oacute;n se fundamenta en los valores de respeto de la dignidad humana, libertad, democracia, igualdad, Estado de Derecho y respeto de los derechos humanos, incluidos los derechos de las personas pertenecientes a minor&iacute;as. Estos valores son comunes a los Estados miembros en una sociedad caracterizada por el pluralismo, la no discriminaci&oacute;n, la tolerancia, la justicia, la solidaridad y la igualdad entre mujeres y hombres</em>.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, algunas sombras se ciernen sobre el alabado proyecto europeo. El Mediterr&aacute;neo, escenario de un drama humano que deja miles de vidas perdidas cada a&ntilde;o, contin&uacute;a trat&aacute;ndose en exceso como un asunto de &ldquo;gesti&oacute;n de flujos&rdquo; y permanentemente vinculado a temas de seguridad, dejando de lado lo que realmente es, una obligaci&oacute;n moral de protecci&oacute;n pues es evidente, que valores fundacionales de la Uni&oacute;n, como la solidaridad o la dignidad humana, est&aacute;n siendo claramente ignorados. A ello se a&ntilde;ade un creciente discurso xen&oacute;fobo y de odio, amparado por una visi&oacute;n sesgada y err&oacute;nea del fen&oacute;meno migratorio y aireado sin ning&uacute;n tipo de escr&uacute;pulo por formaciones claramente antieuropeas, que trae consigo recuerdos de la &eacute;poca m&aacute;s oscura de Europa. La Uni&oacute;n, con pol&iacute;ticas migratorias que no piensan en personas sino en cifras, a&ntilde;ade ox&iacute;geno a este discurso, en lugar de confrontarlos a sus valores fundacionales y combatirlo con pol&iacute;ticas m&aacute;s humanas y realistas.  Diversos an&aacute;lisis apuntan a la necesidad de reorientar la agencia Frontex hacia tareas de salvamento con un mandato claro, de abrir v&iacute;as legales que reduzcan la exposici&oacute;n a las mafias o de repartir la mejor acogida sobre criterios objetivos de poblaci&oacute;n y riqueza; en definitiva, de situar la dignidad humana, piedra angular  de la Carta de los Derechos  Fundamentales de la Uni&oacute;n Europea, en el centro de la pol&iacute;tica migratoria; su art&iacute;culo primero as&iacute; lo mandata: <em>la dignidad humana es inviolable. Ser&aacute; respetada y protegida</em>. Por ello, cabe afirmar que una Uni&oacute;n que aspira a liderar la transici&oacute;n ecol&oacute;gica y digital no puede permitir que su frontera mar&iacute;tima sea, a la vez, la frontera de su credibilidad &eacute;tica contra sus propios valores fundacionales.
    </p><p class="article-text">
        Si la crisis humana en nuestro mar cuestiona la solidaridad interna, la devastaci&oacute;n de Gaza interpela a la coherencia externa. Las cifras son absolutamente estremecedoras &mdash;decenas de miles de muertos (en su mayor&iacute;a ni&ntilde;os, ni&ntilde;as y mujeres) y casi dos millones de desplazados&mdash; y existen indicios m&aacute;s que evidentes de genocidio seg&uacute;n Francesca Albanese, la Relatora Especial de la ONU. El propio reglamento sancionador de la UE (Reglamento UE 2020/1998) permitir&iacute;a medidas contra quienes violan gravemente los Derechos Humanos, exactamente igual que se ha hecho en el caso de la invasi&oacute;n rusa a Ucrania. Sin embargo, hasta la fecha se ha producido poco m&aacute;s que algunos anuncios t&iacute;midos de posibilidad de revisi&oacute;n del Acuerdo de Asociaci&oacute;n Israel-UE, adem&aacute;s de quedar patente, por sus propias declaraciones, el apoyo pr&aacute;cticamente incondicional de Ursula Von der Leyen y Kaja Kallas (presidenta de la Comisi&oacute;n Europea y alta representante de la UE para Asuntos Exteriores y Pol&iacute;tica de Seguridad, respectivamente), cuando la fuerza normativa y moral de la Uni&oacute;n depende de aplicar un &uacute;nico rasero y tomarse la exigencia del respeto sistem&aacute;tico de los Derechos Humanos como un mantra, pero no solo en las palabras, sino tambi&eacute;n en los hechos, pues un orden internacional basado en reglas exige coherencia para resultar veros&iacute;mil y efectivo.
    </p><p class="article-text">
        Ambas crisis evidencian l&iacute;mites institucionales que la pr&oacute;xima reforma de los Tratados deber&iacute;a encarar: la regla de la unanimidad que paraliza decisiones cruciales, la ausencia de un Tesoro europeo capaz de financiar bienes p&uacute;blicos comunes y la todav&iacute;a d&eacute;bil capacidad totalmente vinculante del Pilar Social. Completar la uni&oacute;n fiscal, extender la codecisi&oacute;n del Parlamento Europeo a pol&iacute;tica exterior y contar con un comisariado de Derechos Fundamentales avalado por poderes ejecutivos no son ejercicios acad&eacute;micos, sino medios para que la Uni&oacute;n responda con la rapidez y la legitimidad que exige la ciudadan&iacute;a cuando la realidad golpea a la puerta.
    </p><p class="article-text">
        Espa&ntilde;a, que hace cuarenta a&ntilde;os ingres&oacute; como periferia y hoy se ha convertido en actor influyente, puede desempe&ntilde;ar un papel decisivo impulsando este giro. Su experiencia con la Pol&iacute;tica de Cohesi&oacute;n, la Pol&iacute;tica Agraria Com&uacute;n o el Next Generation EU, su estructura cuasi-federal o su posici&oacute;n geogr&aacute;fica la sit&uacute;an en primera l&iacute;nea para proponer un Pacto de Salvamento Mediterr&aacute;neo y para abogar por un enfoque equilibrado y basado en los Derechos Humanos y el Derecho Internacional respecto a Palestina. De esa coherencia a nivel de la UE depender&aacute; que el europe&iacute;smo mantenga el impulso c&iacute;vico que lo ha caracterizado desde 1985.
    </p><p class="article-text">
        Celebrar el aniversario, en suma, significa renovar el compromiso con una Europa social, democr&aacute;tica, medioambientalmente sostenible y respetuosa, y eficaz; una Europa que salve vidas cuando la frontera se convierte en naufragio, que act&uacute;e ante vulneraciones graves de derechos sin dobles raseros y que ofrezca prosperidad compartida en la transici&oacute;n verde y digital. Si dentro de otras cuatro d&eacute;cadas queremos seguir citando cifras de progreso con la misma convicci&oacute;n, hoy toca tomar decisiones que est&eacute;n a la altura de las palabras inscritas en los tratados y de las expectativas de quienes conf&iacute;an en que la Uni&oacute;n represente &mdash;dentro y fuera&mdash; la defensa incondicional de la dignidad humana. Ya lo dijo Kant, uno de los padres del pensamiento europeo: <em>act&uacute;a de tal manera que trates a la humanidad, tanto en tu persona como en la de cualquier otro, siempre como un fin y nunca simplemente como un medio.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Daría Terrádez, Andreu Iranzo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/40-anos-ue-desarrollo-e-incoherencia-moral_129_12390680.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 17 Jun 2025 08:35:10 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[40 años en la UE: entre desarrollo e incoherencia moral]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La aporofobia o el rapto moral de Europa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/aporofobia-rapto-moral-europa_129_11627042.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        El rechazo a la persona inmigrante, la que viene de fuera, la pobre, la que huye del terror, la refugiada, es una realidad de una parte importante de la sociedad europea. Este temor no es nuevo, pero en el contexto actual salpicado de numerosos conflictos armados, crisis humanitarias, violaci&oacute;n sistem&aacute;tica de los derechos humanos y cambio clim&aacute;tico, ha adquirido una nueva dimensi&oacute;n que desaf&iacute;a nuestra moral y choca directamente contra los avances sociales m&aacute;s importantes del Siglo XX. En este sentido, las ideas de la fil&oacute;sofa valenciana Adela Cortina resultan iluminadoras. A modo de s&iacute;ntesis, la ra&iacute;z de este miedo est&aacute; en la aporofobia, un rechazo profundo no tanto al extranjero por ser extranjero, sino al pobre, al que carece de recursos, al que se percibe como una amenaza para el bienestar econ&oacute;mico y social propio.
    </p><p class="article-text">
        Este rechazo, sostiene Cortina, no es solo una cuesti&oacute;n de prejuicio social, sino que se convierte en una cuesti&oacute;n de &eacute;tica y justicia. En esta l&iacute;nea, Kant, en su imperativo categ&oacute;rico, se&ntilde;ala: &ldquo;act&uacute;a de tal manera que trates a la humanidad, tanto en tu persona como en la de cualquier otro, siempre como un fin y nunca simplemente como un medio&rdquo;. Este principio nos lleva a considerar la inmigraci&oacute;n y la acogida de refugiados desde una perspectiva de universalidad y, por tanto, de reciprocidad. Si fu&eacute;ramos nosotros quienes nos vi&eacute;ramos obligados a huir de nuestras tierras, &iquest;no querr&iacute;amos ser recibidos con dignidad y respeto en otro pa&iacute;s?
    </p><p class="article-text">
        Curiosamente, los movimientos de extrema derecha, en auge en Europa, generalmente cercanos a cultos cristianos profundos y solemnes, suelen ser los m&aacute;s reacios a aceptar al diferente, lo que parece del todo incoherente. Sin embargo, son numerosos los ejemplos de las Sagradas Escrituras en los que se incita a actuar al contrario. Jes&uacute;s en el Evangelio de Mateo atestigua: &ldquo;porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me recogisteis&rdquo; (Mateo 25:35). En otras palabras, la acogida al extranjero va m&aacute;s all&aacute; de la bondad; es, m&aacute;s bien, una obligaci&oacute;n moral que deriva de reconocer la humanidad compartida que todos poseemos, de nuevo, su universalidad. Cuando no se trata de bulos sin ning&uacute;n fundamento, los muy discutibles argumentos de estos movimientos suelen ir en la l&iacute;nea de los riesgos de sobrecarga de los sistemas de bienestar, una mayor presi&oacute;n sobre la competencia laboral, o la alteraci&oacute;n de la identidad nacional -&iquest;acaso no somos ya una preciosa mezcla de or&iacute;genes?-, como si estos fueran superiores al deber moral humano y cristiano de socorrer y ofrecer un trato digno a personas que huyen de situaciones de violencia, persecuci&oacute;n, pobreza extrema o crisis clim&aacute;tica, cuando simplemente buscan un lugar donde reconstruir sus vidas y las de sus hijos.
    </p><p class="article-text">
        En aras de los avances sociales y del imperativo religioso, el deber moral deber&iacute;a ser suficiente. Si no, en cualquier caso y siguiendo con la tesis de Adela Cortina, la historia nos ense&ntilde;a que las sociedades que han sabido integrar a las personas extranjeras han salido fortalecidas, en t&eacute;rminos econ&oacute;micos, culturales y sociales. Las personas inmigrantes aportan diversidad, innovaci&oacute;n y una renovada energ&iacute;a a las sociedades que los acogen, pero se les debe dar la oportunidad de hacerlo. Desde una perspectiva kantiana, la exclusi&oacute;n basada en el temor a la pobreza no puede justificarse moralmente, porque estar&iacute;amos ante la negaci&oacute;n del deber &eacute;tico de tratar a todos los seres humanos como fines en s&iacute; mismos.
    </p><p class="article-text">
        La aporofobia, como otros tipos de fobias sociales (homofobia, transfobia, xenofobia&hellip;) erosiona la cohesi&oacute;n social y la solidaridad entre las personas. Adem&aacute;s, la aut&eacute;ntica riqueza de una sociedad se mide tambi&eacute;n por su capacidad para acoger, integrar y dar oportunidades a todos sus miembros. El rechazo a las personas extranjeras es, en &uacute;ltima instancia, un rechazo a nuestros propios valores europeos esenciales, aquellos fundamentados en nuestra moral y tradici&oacute;n cristiana. Es m&aacute;s, en el mundo actual, global e interconectado, las responsabilidades en torno a cat&aacute;strofes naturales o humanas se diluyen, cuando quiz&aacute; todos y todas deber&iacute;amos sentirnos responsables de nuestro mundo -que no culpables-, para actuar con conocimiento de causa. En consecuencia, la lucha contra la aporofobia, en el contexto de la Europa actual, es una batalla necesaria por la justicia social, pero tambi&eacute;n por el alma misma de nuestra sociedad. Necesitamos recordar que cada persona que busca refugio entre nosotros es, ante todo, un ser humano con derechos y dignidad. Solo cuando seamos capaces de ver m&aacute;s all&aacute; de nuestros temores y prejuicios, y de actuar con &eacute;tica y compasi&oacute;n, podremos construir una Europa libre de sus propios miedos, verdaderamente justa y solidaria, y coherente con sus principios fundacionales.<em>&nbsp;In varietate concordia.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andreu Iranzo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/aporofobia-rapto-moral-europa_129_11627042.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 03 Sep 2024 20:16:13 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[La aporofobia o el rapto moral de Europa]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Vivir sin viajar?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/vivir-viajar_129_8886707.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Fundamentalmente viajo cuando las circunstancias personales y profesionales me lo permiten. No es una obsesi&oacute;n, ni tampoco una necesidad vital. Podr&iacute;a vivir sin viajar. En el fondo, es m&aacute;s bien un Talgo que pasa, conmigo dentro, disfrutando del paisaje, del traqueteo del tren, de la plataforma entre vagones que permite ver las traviesas cambiando a toda velocidad, mientras el humo de la pipa se escapa por las rendijas. Tengo absoluta certeza de que el elemento esencial principal que ha propiciado mi afici&oacute;n por viajar es tu voluntad de llevarme en tus viajes, la mayor&iacute;a de las veces, por mi corta edad, a sitios que no sab&iacute;a ni que exist&iacute;an.
    </p><p class="article-text">
        Contigo he comprado yemas de Santa Teresa a las monjas de clausura de un convento en &Aacute;vila, he paseado por el iluminado cementerio de B&eacute;jar el d&iacute;a de Todos los Santos, he subido al trenet de S&oacute;ller, me he ba&ntilde;ado en Benidorm, he hervido de fiebre en Murcia y me he re&iacute;do con la tortilla cordobesa. He pisado la Alhambra, la Giralda, el Corral de Comedias de Almagro y la Mezquita de C&oacute;rdoba, y he palpado el Acueducto de Segovia. He vomitado en Granada, he comido huesitos de santo como si se acabara el mundo, he ido de excursi&oacute;n por las Tablas de Daimiel y he le&iacute;do <em>El Loco</em> de Kahlil Gibran. He pateado casi tantas plazas mayores como deben existir, me he chopado en Badajoz - &iquest;Cu&aacute;ntos a&ntilde;os hac&iacute;a que no llov&iacute;a?-, he subido a la Torre Eiffel y he visto al Divino Morales en Arroyo de la Luz. He cruzado tantos puentes como r&iacute;os y hasta he hecho de traductor en Par&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Claro que no recuerdo todo pero contigo he subido a trenes y autobuses que nos han llevado a lugares m&aacute;s o menos rec&oacute;nditos, y siempre he vuelto con lo aprendido, la experiencia y... &iexcl;<em>souvenirs</em>, <em>souvenirs</em>! De ni&ntilde;o lo disfrutaba como el que m&aacute;s, pero el valor real de todo aquello se lo he ido dando mucho m&aacute;s tarde. Podr&iacute;a vivir sin viajar, pero no debo, van de la mano. GRACIAS.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andreu Iranzo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/vivir-viajar_129_8886707.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 04 Apr 2022 08:25:13 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[¿Vivir sin viajar?]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La conciencia ciudadana: entre el letargo y tantos Jan Sheijun]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/conciencia-ciudadana-letargo-jan-sheijun_129_8148556.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Sentado en los escalones del Teatro Tartini, decid&iacute; permitirme parar, pensar y recordar. Al calor del sol del Mediterr&aacute;neo, me acompa&ntilde;aba un coro de gaviotas y una brisa marina que habr&iacute;a podido transportarme a cualquier otro punto de nuestro mar. Pero aquel d&iacute;a me encontraba en lo que un d&iacute;a fue Yugoslavia. Estaba en Piran, en Eslovenia, el d&iacute;a despu&eacute;s de participar en una conferencia sobre juventud, empleo y emprendimiento en el Mediterr&aacute;neo, coincidiendo con la noticia del ataque de Estados Unidos a la base a&eacute;rea del ej&eacute;rcito sirio de Shayrat, y con el 25 aniversario del inicio de la guerra en Bosnia.
    </p><p class="article-text">
        Recordaba im&aacute;genes y noticias en televisi&oacute;n sobre el cerco a Sarajevo, las v&iacute;ctimas de los francotiradores, los paralimilitares serbobosnios, o la matanza de Srebrenica y con ella la historia oscura de los cascos azules de la ONU. Tambi&eacute;n personas talando los &aacute;rboles de los impetuosos bosques que rodeaban la capital bosnia con el &uacute;nico fin vital de conseguir le&ntilde;a con que calentarse. En otro momento, flanqueado por dos excelentes amigos e inmejorables compa&ntilde;eros de aventura, realic&eacute; un viaje de placer y conocimiento a algunas zonas del Adri&aacute;tico, que pronto result&oacute; ser un viaje de descubrimiento personal. De aquel momento, recuerdo los edificios de Mostar y de Sarajevo todav&iacute;a perforados por las balas del genocidio, edificios que hab&iacute;an quedado a medio construir con abundante vegetaci&oacute;n en su interior, el Holiday Inn, donde se alojaban los periodistas internacionales que cubr&iacute;an la contienda y que fue atacado por los invasores, la m&iacute;tica biblioteca de Sarajevo en plena reconstrucci&oacute;n y el espl&eacute;ndido puente de Mostar por fin regenerado. Tambi&eacute;n recuerdo un sinf&iacute;n de templos musulmanes, ortodoxos, cat&oacute;licos y jud&iacute;os, y el semiabandonado estadio de los Juegos Ol&iacute;mpicos de invierno de 1984, todos ellos s&iacute;mbolos de lo que esta urbe hab&iacute;a sido en una vida anterior.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s recientemente he podido leer una breve, excelente y muy recomendable novela, &ldquo;El Violonchelista de Sarajevo&rdquo;, de Steven Galloway, que facilit&oacute; el reinicio de mi sistema nervioso, probablemente algo adulterado por la influencia de la sociedad de consumo donde, todav&iacute;a, lo importante parece ser lo que se tiene y no tanto lo que se hace, y mucho menos lo que se siente. Hoy soy un orgulloso padre de dos peque&ntilde;os ciudadanos. Pero aquel d&iacute;a frente al Mediterr&aacute;neo me invadi&oacute; el asco, aderezado con una insoportable combinaci&oacute;n de indignaci&oacute;n e impotencia. Los asesinatos en masa perpetrados contra sirios indefensos e inocentes de todas las edades, con armas convencionales y qu&iacute;micas, me record&oacute; que la esperanza es muy limitada y que caduca con la muerte. Seg&uacute;n los medios, el ataque qu&iacute;mico a Jan Sheijun, parec&iacute;a haberse cobrado la vida de al menos 86 personas, un tercio de las cuales eran ni&ntilde;os y ni&ntilde;as.
    </p><p class="article-text">
        No descubro nada al decir que los sinsentidos geopol&iacute;ticos contin&uacute;an sucedi&eacute;ndose d&iacute;a tras d&iacute;a en m&uacute;ltiples escenarios, algunos de sobra conocidos, otros m&aacute;s ex&oacute;ticos, todos igualmente letales. Y hoy asistimos al abandono de Afganist&aacute;n por parte de las tropas de Estados Unidos, despu&eacute;s de tantos a&ntilde;os contribuyendo activamente a dejar esas tierras hechas unos zorros y a sus pueblos a merced de los talibanes. La ciudadan&iacute;a debe tomar conciencia. Es cierto que el impacto directo de nuestras acciones individuales es muy limitado, pero alzar la voz y mantenerla en alto es un buen comienzo. Y de paso resetear nuestras particulares CPU, aunque sea pensando sentados en los escalones de un teatro frente al Mediterr&aacute;neo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andreu Iranzo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/conciencia-ciudadana-letargo-jan-sheijun_129_8148556.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 19 Jul 2021 09:07:46 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[La conciencia ciudadana: entre el letargo y tantos Jan Sheijun]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El Fondo de Solidaridad de la UE y la DANA de 2019]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/fondo-solidaridad-ue-dana_1_6154655.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Dicen que la Uni&oacute;n Europea se erige sobre las crisis. 2002 fue un a&ntilde;o que se caracteriz&oacute; por graves inundaciones en varios pa&iacute;ses centroeuropeos, dando lugar al origen del Fondo de Solidaridad de la Uni&oacute;n Europea (FSUE), un instrumento espec&iacute;ficamente creado para intervenir ante cat&aacute;strofes naturales, que servir&iacute;a para complementar los esfuerzos de los Estados miembros afectados. En julio, en el marco de la definici&oacute;n de las prioridades del Comit&eacute; Europeo de las Regiones para el periodo 2020-2025, se aprob&oacute; la introducci&oacute;n de una modificaci&oacute;n propuesta por la Generalitat Valenciana que propon&iacute;a el refuerzo de este instrumento de solidaridad europea.
    </p><p class="article-text">
        A modo de s&iacute;ntesis de la afectaci&oacute;n hist&oacute;rica del FSUE, cabe se&ntilde;alar que a finales de 2019, Espa&ntilde;a se hab&iacute;a beneficiado de &eacute;ste en cuatro ocasiones: incendios forestales (2003 y 2017), crisis del Prestige (2003) y terremoto de Lorca (2011), con una ayuda total de 34,2 millones de euros, aunque muy por detr&aacute;s de estados como Italia (2.792,9 millones), Alemania (1.002,9 millones), Francia (252,6 millones), o el Reino Unido (222,6 millones). Concretamente, Espa&ntilde;a solamente recibi&oacute; el 0,6% de los 5.535,6 millones de ayuda correspondiente al FSUE desde su creaci&oacute;n en 2002, y no parece que la causa pudiera ser la ausencia de cat&aacute;strofes naturales, en un territorio acostumbrado a incendios forestales, lluvias torrenciales o desbordamiento de r&iacute;os.
    </p><p class="article-text">
        Es l&oacute;gico pensar que el factor tama&ntilde;o es significativo desde el punto de vista de la afectaci&oacute;n de cat&aacute;strofes naturales, aunque el factor umbral, que marca unos da&ntilde;os m&iacute;nimos territorializados, es claramente determinante: Austria, Eslovenia, la Rep&uacute;blica Checa o Serbia tambi&eacute;n han recibido ayudas del FSUE por encima de las percibidas por Espa&ntilde;a. Quiz&aacute;, una reducci&oacute;n de los umbrales de da&ntilde;os m&iacute;nimos permitir&iacute;a la adecuaci&oacute;n del instrumento a las caracter&iacute;sticas geogr&aacute;ficas, climatol&oacute;gicas y territoriales de las regiones espa&ntilde;olas, y se alcanzar&iacute;a un reparto m&aacute;s equitativo. Obs&eacute;rvese que es muy poco probable que se alcance los umbrales m&iacute;nimos para percibir el FSUE por el temporal Gloria de enero de 2020 que afect&oacute; a la Comunitat Valenciana.
    </p><p class="article-text">
        En septiembre de 2019, la depresi&oacute;n aislada en niveles altos (DANA) descarg&oacute; ingentes cantidades de agua en el este peninsular y afect&oacute; en gran medida a las comarcas de la Vega Baja y de la Vall d'Albaida, resultando en importantes da&ntilde;os en diversos &aacute;mbitos como la agricultura, las infraestructuras, los comercios, o las viviendas. La colaboraci&oacute;n de las diferentes administraciones facilit&oacute; la estimaci&oacute;n de los da&ntilde;os por parte de la Generalitat Valenciana, detallando buena parte de aquellas actuaciones de emergencia que pod&iacute;an ser elegibles bajo el paraguas del FSUE. Un inciso: este instrumento est&aacute; concebido como un complemento solidario de los esfuerzos de los Estados miembros, lo que implica que la cuant&iacute;a es escasa en relaci&oacute;n con el da&ntilde;o sufrido y que se encuentra dise&ntilde;ado para cubrir solamente algunos conceptos muy concretos: a grandes rasgos, el restablecimiento de las infraestructuras de agua, saneamiento, energ&iacute;a, telecomunicaciones, transporte, sanidad y ense&ntilde;anza, los alojamientos provisionales, los costes de los servicios de auxilio, la protecci&oacute;n del patrimonio cultural y la limpieza de zonas siniestradas.
    </p><p class="article-text">
        Dado que las Comunidades Aut&oacute;nomas no pueden presentar directamente solicitudes de financiaci&oacute;n al FSUE -tarea &uacute;nicamente reservada a los Estados miembros-, desde la Generalitat Valenciana se inst&oacute; al Ministerio de Hacienda a solicitar el FSUE a fin de percibir la ayuda correspondiente por parte de la Comisi&oacute;n Europea que, una vez aceptada el pasado 30 de abril -y posteriormente aprobada por el Parlamento Europeo y el Consejo de la UE-, se cifr&oacute; en 56,7 millones de euros para Espa&ntilde;a, es decir, para los gobiernos de la Comunitat Valenciana, Andaluc&iacute;a, Regi&oacute;n de Murcia, Castilla-La Mancha, la Administraci&oacute;n General del Estado y algunos ayuntamientos de municipios afectados, atendiendo al agregado de aquellas actuaciones elegibles de las distintas administraciones. De acuerdo con esta metodolog&iacute;a, a nuestra regi&oacute;n le corresponden algo m&aacute;s de 18 millones de euros, el 32% de la asignaci&oacute;n total.
    </p><p class="article-text">
        En relaci&oacute;n con la dimensi&oacute;n de la cat&aacute;strofe, es cierto que la percepci&oacute;n de estas cantidades es fundamentalmente simb&oacute;lica. No obstante, responde a un ejercicio de solidaridad y de responsabilidad de los Estados miembros y de las instituciones de la Uni&oacute;n Europea. De hecho, de una manera muy singular que se enmarca en la respuesta de la UE ante la crisis del COVID-19, la normativa del FSUE se ha flexibilizado, pudiendo abarcar ahora crisis sanitarias adem&aacute;s de cat&aacute;strofes naturales. El FSUE es un instrumento conceptualmente muy significativo desde el punto de vista de la construcci&oacute;n y la integraci&oacute;n europea aunque, desde una perspectiva normativa, todav&iacute;a requiere que se aborde la disminuci&oacute;n de sus umbrales o la posibilidad de que las regiones puedan solicitarlo directamente, con el objetivo de que resulte en un instrumento m&aacute;s efectivo para las regiones europeas en un contexto de cambio clim&aacute;tico acelerado en que las crisis naturales y sanitarias tienen claros visos a ser cada vez m&aacute;s graves y frecuentes.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andreu Iranzo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/fondo-solidaridad-ue-dana_1_6154655.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 08 Aug 2020 14:13:27 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[El Fondo de Solidaridad de la UE y la DANA de 2019]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¡Están locos estos europeos!]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/locos-europeos_132_1220402.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Albert Uderzo falleci&oacute; la semana pasada. En sus geniales historietas, el dibujante nos retrotra&iacute;a a una Europa antigua, unida a la fuerza, romana. Una Roma dif&iacute;cil de entender y de vivir a los ojos de los irreductibles galos. Ya en la Europa de 2020, en un mundo absolutamente distinto, sigue habiendo multitud de comportamientos incomprensibles. Y es que es evidente que el panorama social, econ&oacute;mico y pol&iacute;tico actual es sustancialmente diferente del vigente hasta hace unas pocas semanas, y aunque la pandemia de Covid-19 est&aacute; afectando profundamente a la vida de los ciudadanos y las ciudadanas de Europa, que viven entre estrategias, planes y medidas nacionales que distan mucho unas de otras, tenemos la certeza de que toda la ciudadan&iacute;a europea afronta el mismo problema. En este contexto, es cierto que la respuesta com&uacute;n de la Uni&oacute;n Europea a la crisis ha sido relativamente r&aacute;pida aunque limitada a las competencias de la Comisi&oacute;n Europea y del Banco Central Europeo.
    </p><p class="article-text">
        Entre otras medidas, destaca la relajaci&oacute;n de las normas del Pacto de Estabilidad y Crecimiento, cuya aplicaci&oacute;n hab&iacute;a provocado tantas restricciones de gasto p&uacute;blico y social en los &uacute;ltimos a&ntilde;os. Tambi&eacute;n se ha propuesto una pol&iacute;tica de la competencia algo m&aacute;s laxa, que tiende la mano a ayudas estatales m&aacute;s permisivas, a fin de dotar de liquidez y apoyar de manera m&aacute;s eficaz a empresas y aut&oacute;nomos, generadores de riqueza y empleo en nuestras econom&iacute;as. Otra medida de calado es la propuesta consistente en incluir m&aacute;s posibilidades en cuanto a actuaciones cofinanciadas con Fondos Estructurales y de Inversi&oacute;n Europeos, que va acompa&ntilde;ada de alguna que otra de simplificaci&oacute;n en el &aacute;mbito de la compleja gesti&oacute;n de los mismos, y de la puesta a disposici&oacute;n de mayores asignaciones financieras. Gracias a ello, a trav&eacute;s del Fondo Social Europeo y del Fondo Europeo de Desarrollo Regional, pronto se podr&aacute; financiar infraestructuras, equipos, material sanitario y un amplio abanico de acciones en apoyo a las empresas y a los trabajadores. Tambi&eacute;n se pretende ampliar el objeto del Fondo Europeo de Adaptaci&oacute;n a la Globalizaci&oacute;n, dise&ntilde;ado inicialmente y en t&eacute;rminos generales para ayudar a los trabajadores y las trabajadoras que hubieran sufrido despidos como consecuencia de alteraciones en los mercados por causa de la globalizaci&oacute;n, y se prev&eacute; que el Fondo de Solidaridad de la Uni&oacute;n Europea, destinado a cubrir el coste de acciones de urgencia para paliar los efectos de cat&aacute;strofes naturales, est&eacute; ahora abierto a sufragar gastos relacionados con crisis sanitarias.
    </p><p class="article-text">
        No hay poci&oacute;n m&aacute;gica, pero todas son acciones importantes y bienvenidas. La mayor&iacute;a toma su origen en la Comisi&oacute;n Europea, la instituci&oacute;n que debe velar por los intereses comunes de la uni&oacute;n. Sin embargo es habitual, incluso en situaciones de bonanza econ&oacute;mica, que algunos Estados miembros suelan comportarse de manera excesivamente celosa, probablemente movidos por intereses pol&iacute;ticos cortoplacistas, y terminen bloqueando propuestas interesantes de la Comisi&oacute;n. Si ya en la negociaci&oacute;n del futuro Marco Financiero Plurianual 2021-2027 de la UE, la pelea estaba en si el presupuesto de la UE deb&iacute;a estar en cifras m&aacute;s cercanas al 1,07% o al 1,30% (en t&eacute;rminos de Renta Nacional Bruta media de los Estados que la componen) &ndash;lo cual parece, en cualquier caso, un presupuesto diminuto para lo que deber&iacute;a ser alg&uacute;n d&iacute;a un gran territorio federal, integrado y cohesionado&ndash;, hoy por hoy la discrepancia gira en torno a si un Estado en dificultades debe tirar del Mecanismo Europeo de Estabilidad, que va acompa&ntilde;ado de medidas de condicionalidad macroecon&oacute;mica, al estilo de las reformas fiscales que padecimos en Grecia, Portugal o Espa&ntilde;a a ra&iacute;z de la anterior crisis financiera, o si en realidad Europa merece un ambicioso, potente y expansivo <em>Plan Marshall</em> que contribuya a apoyar a la econom&iacute;a europea en un momento decisivo de su historia. Si la crisis econ&oacute;mica que llama a la puerta genera todav&iacute;a m&aacute;s desafecci&oacute;n y descr&eacute;dito hacia la Europa supranacional, podr&iacute;amos encontrarnos ante un problema pol&iacute;tico colosal.
    </p><p class="article-text">
        La realidad es que la pandemia azota al mundo, tanto en t&eacute;rminos sanitarios como econ&oacute;micos y sociales, y las herramientas con las que cuenta la Uni&oacute;n Europea para afrontarla son absolutamente insuficientes. La raz&oacute;n: la cerraz&oacute;n y el ego&iacute;smo de algunos Estados, a menudo temerosos de perder posiciones o soberan&iacute;a, al tiempo que la actualidad geopol&iacute;tica evidencia que una uni&oacute;n de estados como esta, &uacute;nica por su naturaleza, complejidad y nivel de integraci&oacute;n, debe ser capaz de responder al un&iacute;sono, y de manera r&aacute;pida, eficaz, cohesionada y solidaria, al mayor reto que afronta desde su creaci&oacute;n tras la Segunda Guerra Mundial. Parece que ha llegado el momento decisivo en que la ciudadan&iacute;a europea debe tomar conciencia y posiblemente apostar por una Uni&oacute;n Europea que disponga de los medios para reaccionar y llevar a cabo las reformas y las pol&iacute;ticas adecuadas en los &aacute;mbitos econ&oacute;mico, fiscal, social, sanitario, medioambiental y humanitario &ndash;no olvidemos otra gran crisis, la humanitaria en el Mediterr&aacute;neo&ndash;&hellip; antes de que el cielo se nos caiga encima.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andreu Iranzo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/locos-europeos_132_1220402.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 31 Mar 2020 08:54:04 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[¡Están locos estos europeos!]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Panorama innovador europeo en la Comunitat Valenciana]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/panorama-innovador-europeo-comunitat-valenciana_132_1463615.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Seg&uacute;n los resultados de participaci&oacute;n espa&ntilde;ola en el Programa Horizonte 2020 en el periodo 2014-2018 publicados el pasado mes de mayo por el Centro para el Desarrollo Tecnol&oacute;gico Industrial, el Estado alcanz&oacute; 3.638,1 millones de euros en cuanto a subvenci&oacute;n captada, representando el 10% a nivel de la Uni&oacute;n Europea y situ&aacute;ndose en la cuarta posici&oacute;n a nivel comunitario. La Comunitat Valenciana es, a su vez, la cuarta comunidad aut&oacute;noma, con 322,6 millones de euros, lo que representa el 8,9% del retorno alcanzado por Espa&ntilde;a, y se sit&uacute;a por detr&aacute;s de Catalu&ntilde;a (1.080,3 millones de euros), la Comunidad de Madrid (892,2 millones de euros) y el Pa&iacute;s Vasco (531,7 millones de euros). Cabe se&ntilde;alar que en el anterior VII Programa Marco de I+D, la Comunitat Valenciana absorbi&oacute; solamente el 6,6%, lo que implica una mejora sustancial, en t&eacute;rminos relativos, de casi el 35% (considerando que se mantiene el porcentaje de participaci&oacute;n actual).
    </p><p class="article-text">
        En este contexto, la Comisi&oacute;n Europea acaba de publicar el <em>Regional Innovation Scoreboard 2019</em>, seg&uacute;n el cual, la Comunitat Valenciana es una regi&oacute;n innovadora con calificaci&oacute;n &ldquo;moderada&rdquo; y obtiene una puntuaci&oacute;n de 72,5 en el &Iacute;ndice de Innovaci&oacute;n Regional, la quinta a nivel estatal &ndash;no se ha tenido en cuenta en este an&aacute;lisis a las ciudades aut&oacute;nomas&ndash;, por detr&aacute;s del Pa&iacute;s Vasco (83,6), Catalu&ntilde;a (81,2), la Comunidad Foral de Navarra (79) y la Comunidad de Madrid (77,5). Desde el primer IIR, el de la Comunitat Valenciana ha sido el cuarto que m&aacute;s ha crecido (11,2%), por detr&aacute;s de la Regi&oacute;n de Murcia (16,3%), Cantabria (15,4%) y el Pa&iacute;s Vasco (11,8%). Adem&aacute;s, &uacute;nicamente Catalu&ntilde;a y el Pa&iacute;s Vasco obtienen la calificaci&oacute;n de &ldquo;moderada +&rdquo;, siendo el resto de comunidades aut&oacute;nomas espa&ntilde;olas &ldquo;moderada -&rdquo; o &ldquo;modesta +&rdquo;. A nivel europeo, la regi&oacute;n m&aacute;s innovadora, seg&uacute;n este &iacute;ndice, es la suiza Zurich (167,6), y la menos innovadora, en el puesto 239, la rumana Suroeste-Oltenia (15). La Comunitat Valenciana ocupa el puesto 158.
    </p><p class="article-text">
        De acuerdo con el IIR 2019, la calificaci&oacute;n de &ldquo;moderada&rdquo; que subyace del &iacute;ndice agregado parece l&oacute;gica teniendo en cuenta el cuarto puesto y el porcentaje de retorno del programa respecto al total estatal. Por delante estar&iacute;an Catalu&ntilde;a y el Pa&iacute;s Vasco, &ldquo;moderadas +&rdquo;, con unos sectores productivos punteros, empresas de mayor tama&ntilde;o medio y gran apoyo financiero, y la Comunidad de Madrid, &ldquo;moderada&rdquo;, pero que probablemente goce del efecto de capitalidad, adem&aacute;s de una potente actividad econ&oacute;mica al igual que en las dos anteriores comunidades. Adem&aacute;s, son muy diversas las posibles razones que explican los resultados moderados de la Comunitat Valenciana en Horizonte 2020: aunque no su an&aacute;lisis no es objetivo de este art&iacute;culo, posiblemente podr&iacute;amos destacar menores niveles de renta, menor tama&ntilde;o medio de las empresas con gran concentraci&oacute;n de micropyme, insuficiente acceso a financiaci&oacute;n, concentraci&oacute;n geogr&aacute;fica y sectorial, variable implicaci&oacute;n en asuntos y proyectos europeos, etc.
    </p><p class="article-text">
        Aunque existen razones para el optimismo, como aquellos sectores de Horizonte 2020 en que la Comunitat Valenciana sobresale (en especial, Consejo Europeo de Investigaci&oacute;n, nanotecnolog&iacute;as, materiales, biotecnolog&iacute;a y producci&oacute;n, innovaci&oacute;n en pyme, tecnolog&iacute;as de la informaci&oacute;n y comunicaci&oacute;n, y seguridad alimentaria, agricultura, pesca y bioeconom&iacute;a), sus fortalezas desde el punto de vista del IIR 2019 (fundamentalmente gasto privado y p&uacute;blico en innovaci&oacute;n, innovaci&oacute;n organizativa y de m&aacute;rquetin, actividades de dise&ntilde;o, y formaci&oacute;n continua), o su importante mejor&iacute;a tanto en el &iacute;ndice agregado como en los resultados de Horizonte 2020, lo cierto es que su peso en programas como este deber&iacute;a ser m&aacute;s elevado. De hecho, en t&eacute;rminos per c&aacute;pita y en porcentaje del PIB, la Comunitat Valenciana se encuentra por debajo de la media espa&ntilde;ola: 16,5% y 4,4% respectivamente.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, considerando el coliderazgo de las PYME y del mundo acad&eacute;mico y de la investigaci&oacute;n, parece adecuado, por un lado, potenciar las capacidades de estos, de modo que se ampl&iacute;e el n&uacute;mero de actividades realizadas y, sobre todo, coordinadas, al tiempo que se fomente la participaci&oacute;n de socios de proyectos con una capacidad m&aacute;s limitada. En este contexto, cuestiones como la correcta ejecuci&oacute;n de los programas operativos del Fondo Europeo de Desarrollo Regional &ndash;es el caso del Programa Operativo FEDER de la Comunitat Valenciana 2014-2020&ndash; y su alineaci&oacute;n con las prioridades pol&iacute;ticas y con estrategias como la Estrategia de Especializaci&oacute;n Inteligente en Investigaci&oacute;n e Innovaci&oacute;n, la existencia permanente y suficiente de equipos especializados en ejecuci&oacute;n y en captaci&oacute;n de fondos europeos de programas de gesti&oacute;n compartida, directa e indirecta, el posicionamiento estrat&eacute;gico en comit&eacute;s y grupos de expertos de las Instituciones Europeas, la creaci&oacute;n de alianzas regionales y/o internacionales, o la presencia constante en foros &ndash;en sentido amplio&ndash; relevantes para la toma de decisiones en la Uni&oacute;n Europea, son algunas de las claves para el presente y el futuro de la captaci&oacute;n de financiaci&oacute;n europea para la innovaci&oacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andreu Iranzo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/panorama-innovador-europeo-comunitat-valenciana_132_1463615.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 26 Jun 2019 11:46:19 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Panorama innovador europeo en la Comunitat Valenciana]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Europa o el valor valencià de la Cohesió]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/europa-valor-valencia-cohesio_132_1525379.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Amb la ressaca dels resultats de les eleccions a l&rsquo;Eurocambra, la Uni&oacute; Europea continua bussejant en un mar de dubtes, alimentat per la nova i atomitzada configuraci&oacute; del Parlament Europeu, la corresponent cimentaci&oacute; d&rsquo;un nou Col&middot;legi de Comissaris en q&uuml;esti&oacute; de mesos, la negociaci&oacute; interinstitucional del Marc Financer Plurianual 2021-2027 i de la seua corresponent normativa, o la problem&agrave;tica de la desintegraci&oacute; europea del Regne Unit. Coexisteixen amb altres q&uuml;estions amb un horitz&oacute; temporal m&eacute;s dif&uacute;s: cap a on i de quina manera han de seguir els processos d&rsquo;integraci&oacute; i d&rsquo;ampliaci&oacute;, quin lloc ha d&rsquo;ocupar Europa en el m&oacute;n, quina ser&agrave; la pol&iacute;tica activa d&rsquo;efici&egrave;ncia de recursos, de conservaci&oacute; del medi natural, de mitigaci&oacute; i d&rsquo;adaptaci&oacute; en l&rsquo;&agrave;mbit del clima, o el debat sobre Europa com a paradigma de pol&iacute;tica social i de respecte als Drets Humans.
    </p><p class="article-text">
        Ara isquem temporalment d&rsquo;este marem&agrave;gnum d&rsquo;inc&ograve;gnites i baixem al terreny. La Pol&iacute;tica de Cohesi&oacute; &ndash;la principal pol&iacute;tica p&uacute;blica d&rsquo;inversi&oacute; en el continent&ndash; s'erigeix en l&rsquo;evoluci&oacute; natural de la pr&ograve;pia ra&oacute; de ser de la UE: construir una Europa de pau, progr&eacute;s, solidaritat i desenvolupament harm&ograve;nic entre els distints territoris, en els vessants mediambiental, social i econ&ograve;mica. A llarg termini, els fons europeus associats a esta pol&iacute;tica hauran de garantir la integraci&oacute; d&rsquo;Europa com a societat <em>unida en la diversitat</em> (en refer&egrave;ncia al lema de la UE). Per&ograve; per a aix&ograve;, &eacute;s necessari avan&ccedil;ar di&agrave;riament en la bona direcci&oacute;, el treball efectiu i eficient, i la correcta execuci&oacute; dels fons europeus. Sembla convenient remarcar els objectius tem&agrave;tics pels quals treballem a la Comunitat Valenciana i els resultats d&rsquo;estos fons de gesti&oacute; compartida &ndash;a grans trets, aquells que passen per Comissi&oacute; Europea, Estats membres i regions&ndash;, concretament el Fons Social Europeu (FSE) i el Fons Europeu de Desenvolupament Regional (FEDER), que aporten finan&ccedil;ament europeu que permet dur a terme un grapat d&rsquo;accions diverses i necess&agrave;ries.
    </p><p class="article-text">
        D&rsquo;acord amb la Comissi&oacute; Europea, i en aplicaci&oacute; al cas valenci&agrave;, el FSE tracta de &ldquo;fomentar la inclusi&oacute; social i la lluita contra la pobresa, aix&iacute; com contra qualsevol classe de discriminaci&oacute;, promoure l&rsquo;ocupaci&oacute; sostenible i de qualitat, recolzar la mobilitat laboral, invertir en educaci&oacute;, formaci&oacute; i aprenentatge permanent&rdquo; i millorar l&rsquo;ocupabilitat de les persones joves. D&rsquo;altra banda, amb el FEDER, s&oacute;n objectius &ldquo;el suport de la transici&oacute; cap a una economia de baixes emissions de carboni, la preservaci&oacute; i la protecci&oacute; del medi ambient i el foment de l&rsquo;efici&egrave;ncia dels recursos, la millora de la competitivitat de les xicotetes i mitjanes empreses, l&rsquo;enfortiment de la investigaci&oacute;, el desenvolupament tecnol&ograve;gic i la innovaci&oacute;, i la millora de l&rsquo;acc&eacute;s, l&rsquo;&uacute;s i la qualitat de les tecnologies de la informaci&oacute; i la comunicaci&oacute;&rdquo;. La Generalitat Valenciana &eacute;s responsable de dos programes operatius regionals cofinan&ccedil;ats al 50% pel FSE i el FEDER respectivament, a m&eacute;s d&rsquo;un tram plurirregional cofinan&ccedil;at al 91,89% pel FSE i la Iniciativa d&rsquo;Ocupaci&oacute; Juvenil.
    </p><p class="article-text">
        Arribats a este punt, cal aclarir dues circumst&agrave;ncies. En primer lloc, que d&rsquo;acord amb les normes que apliquen a tota la UE, les certificacions de fons europeus de l&rsquo;actual per&iacute;ode financer 2014-2020 es podran estendre fins al 31 de desembre de 2023. I en segon lloc, que el conjunt de comunitats aut&ograve;nomes &ndash;amb alguna excepci&oacute;&ndash; van comen&ccedil;ar a certificar fons europeus en mat&egrave;ria d&rsquo;ocupaci&oacute; juvenil en 2017 i, per a la resta de pol&iacute;tiques, en 2018. A la data de publicaci&oacute; d&rsquo;este article, a la Comunitat Valenciana ja s&rsquo;han certificat actuacions cofinan&ccedil;ades amb fons europeus per damunt dels compromisos adquirits amb la Comissi&oacute; Europea en els tres programes. Digna de menci&oacute; &eacute;s la gran execuci&oacute; en mat&egrave;ria d&rsquo;ocupaci&oacute; juvenil &ndash;la Generalitat Valenciana ha sigut el gestor auton&ograve;mic m&eacute;s important en l&rsquo;Estat&ndash;, que ha propiciat l&rsquo;assignaci&oacute; extra de 54 milions d&rsquo;euros, per part de la Comissi&oacute; Europea i l&rsquo;Estat.
    </p><p class="article-text">
        Sens dubte, els bons resultats provisionals es deuen en gran manera a la dedicaci&oacute;, la determinaci&oacute; i l&rsquo;experi&egrave;ncia dels equips de fons europeus de l&rsquo;administraci&oacute; valenciana, coneixedors del problema de l&rsquo;insuficient, injust i insostenible sistema de finan&ccedil;ament auton&ograve;mic que patim a la Comunitat Valenciana i conscients de la rellev&agrave;ncia del valor afegit europeu. La realitat canviant de la UE i l&rsquo;impacte de les eleccions podran alterar en major o menor mesura la concepci&oacute; de la Pol&iacute;tica de Cohesi&oacute; a escala europea, per&ograve; en la Comunitat Valenciana hem de progressar per la senda que hem anat desbrossant estos &uacute;ltims anys, millorant la vida de la ciutadania, amb la visi&oacute; de convertir-nos en referent de la gesti&oacute; de fons europeus en la Uni&oacute; Europea i, per qu&egrave; no, de contribuir a assolir un dia eixe desenvolupament harm&ograve;nic de la nostra gran fam&iacute;lia europea.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andreu Iranzo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/europa-valor-valencia-cohesio_132_1525379.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 31 May 2019 08:19:41 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Europa o el valor valencià de la Cohesió]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Solidaridad europea: social, medioambiental e intergeneracional]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/solidaridad-europea-social-medioambiental-intergeneracional_132_2729414.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        La Uni&oacute;n Europea afronta de nuevo unas elecciones cuyos resultados &ndash; casi como siempre &ndash; se antojan decisivos para el futuro del continente. Nos jugamos m&aacute;s o menos integraci&oacute;n entre los Estados miembro, m&aacute;s ampliaci&oacute;n hacia el Este y el Norte o quedarnos con los socios actuales, pol&iacute;ticas con un marcado car&aacute;cter social, humanitario y sostenible u otras que defienden objetivos m&aacute;s conservadores, mayor sostenibilidad medioambiental y lucha contra el cambio clim&aacute;tico o continuar por la senda de una econom&iacute;a mundial de mercado descontrolada, m&aacute;s y mejores derechos laborales y sociales o el retorno a &eacute;pocas oscuras de divisi&oacute;n entre los pueblos de Europa.
    </p><p class="article-text">
        En la pr&aacute;ctica: pol&iacute;ticas proactivas e integradoras para que nuestros hijos y nuestras hijas puedan vivir en paz en su continente, emprender y disponer de mayores oportunidades vitales, profesionales, empresariales, o, en cambio, volver a cerrar las fronteras para que cada Estado vaya gestionando <em>lo suyo</em> como pueda y frente al resto, como ya ha ocurrido en siglos pasados y como tan mal ha acabado en multitud de ocasiones. La tercera opci&oacute;n ser&iacute;a la actual, la del <em>laissez faire, laissez passer</em>, la que se encuentra en entredicho por centrarse &ndash;si no en la teor&iacute;a, al menos s&iacute; en la pr&aacute;ctica&ndash; en la defensa de unos intereses con un marco com&uacute;n, pero que de momento parece profundizar poco en las necesidades reales de las personas.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; convenga recordar que los ciclos econ&oacute;micos, por lo general, son m&aacute;s largos que los ciclos pol&iacute;ticos. Por tanto, los resultados de unas elecciones europeas que se celebran cada cinco a&ntilde;os, en realidad tienen un impacto a m&aacute;s largo plazo m&aacute;s all&aacute; del t&eacute;rmino de la propia legislatura. Esto significa que las decisiones pol&iacute;ticas que incentivemos la ciudadan&iacute;a europea con o sin nuestro voto, ir&aacute;n m&aacute;s all&aacute; que el simple convencimiento ideol&oacute;gico, el inter&eacute;s individual, el descontento o el voto de castigo para nuestros gobernantes. En realidad, estamos decidiendo el futuro de nuestros hijos y nuestras hijas, y somos y seremos responsables de los resultados de las urnas y de las pol&iacute;ticas que se decidan y se apliquen tanto en el futuro inmediato como dentro de unos a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        La desafecci&oacute;n en la Uni&oacute;n Europea es evidente: aunque con variaciones entre periodos, los distintos Eurobar&oacute;metros vienen a reflejar una menor confianza en las instituciones europeas y una menor implicaci&oacute;n en todo lo que tenga que ver con Europa. Sin embargo, las decisiones que se toman en Bruselas influyen, d&iacute;a s&iacute;, d&iacute;a tambi&eacute;n, en nuestra vida diaria: empleo, formaci&oacute;n, educaci&oacute;n, sanidad, protecci&oacute;n social, medio ambiente, cambio clim&aacute;tico, relaciones comerciales, investigaci&oacute;n, innovaci&oacute;n, nuevas tecnolog&iacute;as, etc. Y esta ca&iacute;da de la confianza en Europa coincide con a&ntilde;os y a&ntilde;os de modelos de gobernanza excesivamente neoliberal en las instituciones europeas. Seg&uacute;n un buen n&uacute;mero de fuentes, el ascenso de la extrema derecha empeorar&iacute;a esta situaci&oacute;n, que parece abogar por la destrucci&oacute;n de los logros sociales, econ&oacute;micos y medioambientales de la Uni&oacute;n Europea, y tira del miedo a lo desconocido y, m&aacute;s concretamente, a la inmigraci&oacute;n. Sin embargo, tambi&eacute;n hay serios indicios de que otras fuerzas de car&aacute;cter verde y solidario puedan ser determinantes a la hora de conformar n&uacute;cleos de decisi&oacute;n efectivos en las instituciones, que cambien el sentido de la pol&iacute;tica europea, con orientaciones m&aacute;s sociales y medioambientales.
    </p><p class="article-text">
        A todo esto, volviendo al tema de la inmigraci&oacute;n, y de los refugiados, cabe recordar que aquellas personas que vienen a Europa a menudo en condiciones infrahumanas &ndash;y aquellas que lo intentaron y no lo lograron&ndash; no pretenden imponer modos de vida, ni ideolog&iacute;as, ni religiones. Tampoco vienen con &aacute;nimo de generar quebranto econ&oacute;mico a la Seguridad Social, ni abusar de nuestros sistemas estatales de protecci&oacute;n social. Se trata de humanos, que se mueven en un abanico de intenciones que van desde el deseo leg&iacute;timo de mejorar su nivel de vida a la necesidad de jugarse sus vidas y las de sus hijos e hijas para tratar de escapar a la barbarie. Por cierto, en multitud de ocasiones esta barbarie se produce como consecuencia de pol&iacute;ticas occidentales equivocadas en el Mediterr&aacute;neo, Oriente Medio y el &Aacute;frica Subsahariana. En Europa podemos llenarnos el est&oacute;mago de cobard&iacute;a oportunista y miedo infundado y mirar hacia otro lado, o tratar de ayudar a estas personas por motivos fundamentales de &eacute;tica y moral propia de nuestros pueblos europeos: <em>ama a tu pr&oacute;jimo como a ti mismo</em>, dicen los textos sagrados de los credos m&aacute;s practicados en Europa. Y de paso, abrir nuestras mentes y enriquecernos gracias a un aporte cultural, &eacute;tnico y social, sin duda beneficioso para nuestras sociedades receptoras.
    </p><p class="article-text">
        Pero volvamos al asunto que nos ocupa. El pr&oacute;ximo 26 de mayo, las personas censadas en el Estado espa&ntilde;ol tendremos la oportunidad de influenciar el sentido del futuro de la Uni&oacute;n Europea. Y junto con ello, tendremos la responsabilidad de cumplir con algo tan trascendental como la solidaridad intergeneracional con nuestra juventud, los ni&ntilde;os y las ni&ntilde;as que conviven con nosotros, pero tambi&eacute;n con las personas que est&aacute;n por venir. Evitemos asomarnos al abismo de la aversi&oacute;n al proyecto europeo: es el momento de ser responsables con nuestro entorno, solidarios con nuestras familias, amistades y vecinos, y ser coherentes con lo que en el fondo pensamos y en la pr&aacute;ctica desear&iacute;amos. Europa, adem&aacute;s de ser necesaria, importa y mucho, pero sobre todo importan los europeos y las europeas, de nacimiento o de adopci&oacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Andreu Iranzo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/solidaridad-europea-social-medioambiental-intergeneracional_132_2729414.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 20 May 2019 16:05:30 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Solidaridad europea: social, medioambiental e intergeneracional]]></media:title>
    </item>
  </channel>
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