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    <title><![CDATA[elDiario.es - Enrique Murillo]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/enrique_murillo/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Enrique Murillo]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Beatriz de Moura, la gran editora que nunca se dio importancia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/beatriz-moura-gran-editora-dio-importancia_129_13156883.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3a0443b4-05a5-46b1-983f-e71667fcbbf1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Beatriz de Moura, la gran editora que nunca se dio importancia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El pasado 17 de abril falleció a los 87 años la traductora y fundadora del sello Tusquets Editores</p><p class="subtitle">Muere Beatriz de Moura, fundadora de la editorial Tusquets</p></div><p class="article-text">
        Siendo la editora m&aacute;s notable, con m&aacute;s car&aacute;cter, m&aacute;s belleza y m&aacute;s vitalidad de los nuevos editores barceloneses de la muy bien llamada <em>gauche divine</em>, Beatriz de Moura habr&iacute;a podido participar del espect&aacute;culo, ser portada de revistas de moda y suplementos de cultura. Y no quiso. Nadie ten&iacute;a su sonrisa ni sus caderas, su listeza instintiva, su buen ojo editorial. Y sin embargo prefiri&oacute; estar casi siempre a la sombra, hasta que se nos fue el pasado fin de semana.
    </p><p class="article-text">
        Fuimos al Tanatorio de Les Corts apenas un pu&ntilde;ado de amigos y parientes, alg&uacute;n antiguo novio, una autora, incluso un cr&iacute;tico literario&hellip; Y un nonagenario al que no conoc&iacute;a nadie y que me cont&oacute; que era el impresor de Grafos, que trabaj&oacute; con enormes dificultades el oro y la plata de las dos colecciones memorables con las que Beatriz comenz&oacute; su carrera de editora, los Cuadernos &iacute;nfimos (plata) y la serie Marginales (oro), a partir de 1969. Tambi&eacute;n estaban las dos maravillosas mujeres que cuidaron de ella durante los &uacute;ltimos seis a&ntilde;os de su vida, con sus maridos, los &uacute;nicos de riguroso y elegante negro, excepto por supuesto un beb&eacute;, el nieto de una de ella.
    </p><p class="article-text">
        Beatriz habr&iacute;a captado y re&iacute;do con sus poderosas carcajadas toda la iron&iacute;a, todas las ausencias, de aquel acto en el que solo Cristina Fern&aacute;ndez Cubas, a quien Beatriz public&oacute; toda su obra, estaba realmente adolorida, temiendo el momento en el que durante el funeral iba a tener que hablar, y sabiendo que no iba a poder hacerlo, que la voz se le iba a quebrar. No pudo estar Toni L&oacute;pez Lamadrid (falleci&oacute; hace unos a&ntilde;os), el hombre con el que Beatriz vivi&oacute; largu&iacute;simos a&ntilde;os, con el que tuvo tremendas peloteras (en las que al final ella acababa llam&aacute;ndole negrero, en alusi&oacute;n a la industria exportadora de carne africana hacia las Am&eacute;ricas con la que la familia de Toni hizo fortuna). Pero unidos por lazos invisibles y pasi&oacute;n compartida, y colaborando en la tarea com&uacute;n de hacer crecer una editorial que se lanz&oacute; a publicar novelas cuando esto estaba muy mal visto por la izquierda. Una editorial que era intuici&oacute;n pura, reflejo de una personalidad a contracorriente, la de Beatriz.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Reunión del jurado del premio La Sonrisa Vertical, de la editorial Tusquets, en los años ochenta. De izquierda a derecha: El actor Fernando Fernán Gómez, el escritor Juan Marsé, la editora Beatriz de Moura y Luis García-Berlanga"
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                Reunión del jurado del premio La Sonrisa Vertical, de la editorial Tusquets, en los años ochenta. De izquierda a derecha: El actor Fernando Fernán Gómez, el escritor Juan Marsé, la editora Beatriz de Moura y Luis García-Berlanga                            </span>
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        Tusquets editores se llam&oacute; as&iacute; porque Beatriz tuvo un primer matrimonio con &Oacute;scar, el hermano de Esther Tusquets (la editora de Lumen: admito que lo de los apellidos y nombres de editoriales es un trabalenguas), que fue el responsable junto con Clotet del dise&ntilde;o de esas colecciones que tra&iacute;a locos a los t&eacute;cnicos de Grafos.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/b1b809d3-a446-4ba0-a815-22048a734aa2_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Como los j&oacute;venes no lo saben, aclarar&eacute; que aquel grupo de hijos de familias con mucho dinero, empresarios que convivieron tranquilamente con el fascismo seg&uacute;n cont&oacute; con su notable sinceridad Esther Tusquets, y empresarios editoriales ellos mismos, eran gente viajada y no dispuesta a vivir con la mojigater&iacute;a impuesta por el r&eacute;gimen de Franco. Quer&iacute;an el amor libre, la copa llena, la m&uacute;sica a todo volumen. Aquella vida miserable y tontuna de sus mayores, donde todo se hac&iacute;a en secreto (amantes, negocios sucios&hellip;) no era para ellos porque prefer&iacute;an copiar las costumbres m&aacute;s liberales y muy visibles que ve&iacute;an en Par&iacute;s y Nueva York, en Roma y Frankfurt, ciudades que por ser de familias acomodadas no les estaban vedadas.
    </p><p class="article-text">
        Beatriz no se las daba de marxista ni de intelectual, por eso Tusquets fue desde el primer d&iacute;a un sello diferente de Anagrama, que dedic&oacute; el primer decenio de su historia casi exclusivamente a disciplinas como el estructuralismo. Tusquets public&oacute; apenas un a&ntilde;o y pico tras su nacimiento el primero de sus <em>best sellers,</em> aquel trabajo period&iacute;stico de Gabriel Garc&iacute;a M&aacute;rquez que era tan bueno como sus novelas, <em>Relato de un n&aacute;ufrago</em>, un acierto que financi&oacute; la editorial una larga &eacute;poca.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/clip/3105d33b-2823-4ac2-8084-950486df7846_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Pero para que se comprenda mejor el m&eacute;rito editorial de Beatriz de Moura citar&eacute; unos pocos autores espa&ntilde;oles que marcaron &eacute;poca: Enrique Vila-Matas (que debut&oacute; con ella), Leopoldo Mar&iacute;a Panero (a quien public&oacute; su mejor libro en prosa, <em>En lugar del hijo</em>) y la ya mencionada Cristina Fern&aacute;ndez Cubas (con un libro de relatos, <em>Mi hermana Elba</em>, rechazado por varias editoriales). Tres autores que fundaron, sin que los autores y ni la editora se fijaran siquiera en el detalle, una nueva manera de escribir que en Espa&ntilde;a era radicalmente opuesta a las tendencias habituales desde Cela y compa&ntilde;&iacute;a: mucho acento en el casticismo y la palabrer&iacute;a, poco inter&eacute;s por las historias. Ese tr&iacute;o de autores lo cambi&oacute; todo. Luego lleg&oacute; lo que bautic&eacute; como Nueva narrativa Espa&ntilde;ola, como colaborador de Anagrama.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://m.media-amazon.com/images/I/61dP-0Um1BL._AC_UF1000,1000_QL80_.jpg" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Fueron esos los primeros pasos (con permiso del Seix Barral de don Carlos) que acercaron la edici&oacute;n espa&ntilde;ola a la europea, y en la vanguardia de todo aquello estuvo Beatriz, sin jam&aacute;s echarse faroles. Luego, porque ella era como era, lanz&oacute; muchos libros en el &aacute;rea de la acracia, y tambi&eacute;n en dos campos olvidados por las letras hispanas hasta que ella entr&oacute; con el br&iacute;o que la caracterizaba en la edici&oacute;n de obras que trataban sobre los placeres cotidianos (Los cinco sentidos) y la sexualidad prohibida (La sonrisa vertical).
    </p><p class="article-text">
        Luego se sum&oacute; a todo eso la publicaci&oacute;n de <em>El amante</em> de Marguerite Duras, la de <em>La insoportable levedad del ser</em> de Milan Kundera y la obra de Pynchon y todo lo que ustedes quieran. Su mano derecha, Juan Cerezo, contin&uacute;a esa labor, ahora con la empresa dentro del grupo Planeta.
    </p><p class="article-text">
        Otro apunte que define a la persona, y que este domingo me cont&oacute; uno de sus amigos: Beatriz firm&oacute; el primer manifiesto espa&ntilde;ol en favor de la despenalizaci&oacute;n de la eutanasia. Pero renunci&oacute; a que se la aplicaran cuando not&oacute; los primeros s&iacute;ntomas graves de la enfermedad de Alzheimer. Era demasiado vital para pedir que le quitaran la vida.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Enrique Murillo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/beatriz-moura-gran-editora-dio-importancia_129_13156883.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 20 Apr 2026 12:04:46 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Obituarios,Obituario,Tusquets,Editoriales]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[De la pela a la fe]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/pela-fe_129_1538538.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4437cfdc-e7c0-4587-b42c-73aa81a56ee7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="De la pela a la fe"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hace tiempo que, observando el fenómeno social y político del procés, comencé a pensar que había algunos aspectos que lo aproximaban al campo de lo religioso</p></div><p class="article-text">
        Las cosas incomprensibles son interesantes por la dificultad que entra&ntilde;a analizarlas. Y la pol&iacute;tica catalana ha ido acerc&aacute;ndose al campo de lo muy complejo, hasta suponer un desaf&iacute;o para la ciencia pol&iacute;tica. Al principio, parec&iacute;a que aquellas manifestaciones que cada a&ntilde;o sumaban m&aacute;s cientos de miles de personas eran seguidas en nombre del dinero (<em>Espanya ens roba, la pela &eacute;s la pela</em>) o del uso normalizado de la lengua. Pero<em> it&rsquo;s not the economy, stupid &iexcl;Not this time!</em> Posiblemente lo fue, cuando se hablaba sobre todo de recuperar la ordinalidad tras las transferencias de dineros auton&oacute;micos, pero la econom&iacute;a importaba desde muy pronto solo como una parte peque&ntilde;a aunque esencial dentro de un magma en el que ya entraban otras cuestiones. Tambi&eacute;n contaba el asunto ling&uuml;&iacute;stico, pero ni una cosa ni la otra explicaban la eclosi&oacute;n de un fen&oacute;meno de masas que ha sorprendido incluso a sus propios protagonistas.
    </p><p class="article-text">
        Y aquella complejidad inicial no ha hecho sino crecer con el paso de los a&ntilde;os, con la llegada del acontecimiento fundacional frustrado: el refer&eacute;ndum que es ahora objeto de un juicio por cr&iacute;menes improbables como ese golpe de Estado que solo han visto Maza y sus ac&oacute;litos de la fiscal&iacute;a general y unos pocos jueces. Hace tiempo que, observando el fen&oacute;meno social y pol&iacute;tico del proc&eacute;s, comenc&eacute; a pensar que hab&iacute;a algunos aspectos que lo aproximaban al campo de lo religioso. No eran ya la econom&iacute;a, ni la lengua, ni la violaci&oacute;n de lo que dice la Constituci&oacute;n del 78 sobre qui&eacute;n es soberano en la aprobaci&oacute;n de los Estatutos de Autonom&iacute;a (Parlament y Congreso; seguidos de refer&eacute;ndum en la autonom&iacute;a objeto de ese documento; y punto) lo &uacute;nico importante. Ni tampoco luego lo fue la judicializaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Hay m&aacute;s causas para explicar la reacci&oacute;n espectacularmente masiva en favor de la independencia en Catalunya. Hay algo m&aacute;s, y es de otro orden. Lo vimos cuando el gent&iacute;o que rode&oacute; el Parlament el 3 de octubre rompi&oacute; a llorar, literalmente a llorar, cuando los pol&iacute;ticos independentistas decidieron, de la noche a la ma&ntilde;ana, no implementar la promesa. No lloraban por el dinero ni por la lengua. Lloraban porque se hab&iacute;a frustrado la promesa de la felicidad. Porque el proc&eacute;s hab&iacute;a acabado prometiendo, sin nunca decirlo con todas las letras, el para&iacute;so en la tierra.
    </p><p class="article-text">
        Hay otras se&ntilde;ales de signo distinto que conducen a esa misma analog&iacute;a del proc&eacute;s con un fen&oacute;meno milenarista. Por ejemplo, cuando al entrar y salir de la sala donde se juzga a los presuntos responsables de algunos variopintos delitos, los testigos pertenecientes al independentismo evitan cruzar incluso la mirada y sobre todo no ya estrechar la mano sino tocar siquiera al Traidor, ese gran Judas Iscariote (figura religiosa a la que aludi&oacute; Gabriel Rufi&aacute;n en un famoso tuit que mencionaba las monedas con las que Roma pag&oacute; la traici&oacute;n) del proc&eacute;s, ese que se llama Santi Vila y que se raj&oacute; y apostat&oacute; pocas horas antes de la declaraci&oacute;n unilateral de la felicidad, esa felicidad que en el &uacute;ltimo momento los dirigentes del unilateralismo dijeron que era solo una frase. <em>Parole, parole, parole&hellip;</em>
    </p><p class="article-text">
        Como en los movimientos religiosos milenaristas, la traici&oacute;n contamina con solo tocarla. Y, como en las religiones, no hay mayor enemigo ni m&aacute;s despreciable, no hay mayor apestoso que el que estuvo contigo en el arrobado sue&ntilde;o del para&iacute;so, y se apart&oacute; del grupo de los escogidos para venderse. El eslogan del partido-que-siempre-cambiaba-de-nombre lo dice bien a las claras: CREIEM! Ni Forn ni Artadi tienen cara de santos, pero apelan a la fe. Y saben muy bien lo que hacen, ellos, profetas de Puigdemont, el Santo en el Exilio, figura de raigambre religiosa donde las hubiere.
    </p><p class="article-text">
        De la <em>pela</em> a la fe hay un salto conceptual enorme. Si se trata de salvarse, &iquest;a qui&eacute;n le preocupa el dinero? El salto va del terreno de lo posible a la paz perpetua. Es un salto de la pol&iacute;tica a la religi&oacute;n. Por eso, ahora hay que tener fe. Y hay que cuidarse de los ap&oacute;statas. Es cierto que el tacticismo impera. Los que claman cada d&iacute;a en favor de la sacrosanta Unidad, organizan nuevos partidos pol&iacute;ticos para mostrarse como los &uacute;nicos que mantienen la fe de los comienzos, aunque al gritar unidad muestren justamente lo contrario. Mientras que ERC, la escisi&oacute;n pragm&aacute;tica de la fe inicial y pura, permiti&oacute; que cayera el gobierno socialista por mantener el reci&eacute;n conquistado liderazgo del independentismo, a costa de Puigdemont y los suyos, cuyo reino no es tampoco de este mundo.
    </p><p class="article-text">
        Sorprende sobre todo que los supuestamente pragm&aacute;ticos dirigentes de Esquerra Republicana rechacen un d&iacute;a a Iceta y otro pidan di&aacute;logo a su partido. Que de repente se quiten el traje seglar y se vistan, como su l&iacute;der encarcelado, de monje franciscano. &ldquo;Soy cat&oacute;lico, &iquest;c&oacute;mo puedo ser violento?&rdquo;, dijo Oriol Junqueras ante Poncio Marchena Pilatos. Aparte de haber olvidado, &eacute;l que es historiador, el asuntillo aquel de las Cruzadas, ese hombre de pelo de corte frailuno no sacaba lo religioso a colaci&oacute;n por casualidad.
    </p><p class="article-text">
        Olvidar este aspecto milenarista, la promesa de la felicidad como parte del coraz&oacute;n mismo de la m&aacute;s reciente evoluci&oacute;n del movimiento independentista, supone un error grave que suelen cometer los socialistas. No hay, en religiones de este tipo, nada que no sea el Todo. Negociar es una traici&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y traici&oacute;n y pecado nefando es militar en el grupo milenarista rival del tuyo. La pelea electoral por las municipales, sobre todo en Barcelona, ya est&aacute; mostrando una forma de competir con excesos propios de las peleas entre religiones hermanas.
    </p><p class="article-text">
        Que dios nos coja confesados.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Enrique Murillo]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 21 May 2019 13:15:34 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[De la pela a la fe]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Tribunal Supremo,Independencia,Independencia de Catalunya]]></media:keywords>
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