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    <title><![CDATA[elDiario.es - Miriam Salinas Guirao]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/miriam_salinas_guirao/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Miriam Salinas Guirao]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA['Lo de Cieza': el asesinato en la casa del alcalde que salpicó a Cánovas del Castillo en la víspera electoral de 1872]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/sociedad/cieza-asesinato-casa-alcalde-salpico-canovas-castillo_1_7889601.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0f8208ef-afe3-4137-8468-700699e445fa_16-9-discover-aspect-ratio_default_1017741.jpg" width="798" height="449" alt="&#039;Lo de Cieza&#039;: el asesinato en la casa del alcalde que salpicó a Cánovas del Castillo en la víspera electoral de 1872"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los hermanos Cánovas del Castillo, el marqués de Sardoal y la alcaldía de la ciudad de Cieza se vieron involucrados en un asesinato a finales del siglo XIX</p></div><p class="article-text">
        Un suceso ocurrido en Cieza volaba por los tel&eacute;grafos, se publicaba en la Regi&oacute;n y en todo el pa&iacute;s. Hablaban del tiroteo y muerte del l&iacute;der del partido radical de la localidad, Pascual Rodr&iacute;guez. Ya tenemos el qu&eacute;. El d&oacute;nde era m&aacute;s enrevesado: la casa del alcalde. El regidor era Francisco Fern&aacute;ndez Arce, quien hab&iacute;a tomado el mando tras la Gloriosa, en 1868. Nos situamos en 1872, a&ntilde;o de elecciones nacionales, en Cieza el gobierno era &ldquo;liberal y mon&aacute;rquico&rdquo;(Francisco Javier Salmer&oacute;n Gim&eacute;nez en &lsquo;Historia de Cieza&rsquo; volumen IV).
    </p><h3 class="article-text">La Espa&ntilde;a decimon&oacute;nica</h3><p class="article-text">
        Las divisiones y convulsiones pol&iacute;ticas, sumadas al acecho de las guerras carlistas y la inestabilidad militar, no dejaban un escenario tranquilo. En agosto se volv&iacute;an a celebrar elecciones tras no llegar a formarse Gobierno. La Regi&oacute;n de Murcia no era ajena a la explosi&oacute;n de violencia:<em>La &Eacute;poca</em> (s&aacute;bado 24 de agosto de 1872) narraba como los &lsquo;movilizados&rsquo; en Oj&oacute;s hab&iacute;an disparado al alcalde, encerr&aacute;ndolo en su casa, en Calasparra invadieron los montes del Estado &ldquo;por un telegrama falso&rdquo; declar&aacute;ndolos libres, en Cieza los guardas rurales fueron desarmados por el gobernador, lo que provoc&oacute; &ldquo;grandes robos de esparto&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El 24 de agosto, d&iacute;a grande de Cieza, d&iacute;a de san Bartolom&eacute;, se deb&iacute;a ir a votar, deb&iacute;an hacerlo los hombres ciezanos mayores de 25 a&ntilde;os; por suerte la feria hab&iacute;a sido aplazada (<em>El Imparcial, </em>1 de agosto de 1872). Pero la noche anterior ya parti&oacute; el primer telegrama desde la localidad advirtiendo del ruido de tiros y trompetas de voluntarios movilizados.
    </p><p class="article-text">
        Antes de entrar en materia nos ponemos en situaci&oacute;n: C&aacute;novas del Castillo, hijo adoptivo de Murcia, precursor de la vuelta de los borbones y uno de los art&iacute;fices de la Restauraci&oacute;n, figura clave del siglo XIX espa&ntilde;ol y expresidente de Espa&ntilde;a, fue elegido por Cieza en diferentes ocasiones para Cortes, concretamente en este a&ntilde;o de 1872 fue elegido en las primeras elecciones. Su hermano Emilio logr&oacute; ser elegido en las segundas elecciones en el municipio. Y el tercer elegido en las terceras elecciones de 1872 fue &Aacute;ngel Carvajal y Fern&aacute;ndez de C&oacute;rdoba, marqu&eacute;s de Sardoal, abogado granadino que &ldquo;durante el Sexenio Democr&aacute;tico milit&oacute; en el Partido Radical encabezado por Ruiz Zorrilla&rdquo; (Real Academia de la Historia).
    </p><h3 class="article-text">Tiempo de presiones</h3><p class="article-text">
        Bien, el clima caluroso de agosto ven&iacute;a m&aacute;s caldeado por las presiones pol&iacute;ticas. El 16 de agosto, d&iacute;as antes del suceso, <em>La &Eacute;poca, </em>diario conservador,tem&iacute;a que C&aacute;novas del Castillo no fuera elegido. <em>El Imparcial, </em>diario que cuidaba la secci&oacute;n de informaci&oacute;n y considerado como el peri&oacute;dico m&aacute;s influyente en la Espa&ntilde;a de estos a&ntilde;os, publicaba el 18 de agosto de 1872 que &ldquo;apenas pasaba un d&iacute;a&rdquo; sin que <em>La &Eacute;poca </em>&nbsp;se ocupase de los asuntos ciezanos. La cuesti&oacute;n era que C&aacute;novas se presentaba &ldquo;como conservador en contra de los radicales&rdquo;, en este caso el marqu&eacute;s de Sardoal. Lanzaba <em>El Imparical</em> una terrible acusaci&oacute;n: el alcalde de Cieza, &ldquo;amigo de C&aacute;novas&rdquo;, dej&oacute; de entregar 1500 c&eacute;dulas para los electores. El hijo del alcalde de Cieza, Jos&eacute; Fern&aacute;ndez Camacho, entreg&oacute; una carta de su padre, Francisco Fern&aacute;ndez Arce, a la redacci&oacute;n del mismo peri&oacute;dico, donde especificaba negando &ldquo;de una manera terminante&rdquo; que se hubiera dejado de entregar 1.500 c&eacute;dulas al electorado, de ello respond&iacute;an &ldquo;como hombres de rectos y probados antecedentes liberales&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">Los hechos</h3><p class="article-text">
        Aquella noche extra&ntilde;a, calurosa seguro (de &aacute;nimo y camisa doblada), preelectoral y veraniega; aquel 23 de agosto en v&iacute;speras de san Bartolom&eacute;, patr&oacute;n de Cieza y con la feria aplazada, mataron a Pascual Rodr&iacute;guez en la casa del alcalde. Hay diferentes versiones que empa&ntilde;an los hechos, no solo los peri&oacute;dicos trataron el asunto, los cronistas tambi&eacute;n recogieron el incidente. Ricardo Montes Bern&aacute;rdez en &lsquo;Cieza durante el siglo XIX&rsquo; cont&oacute; que la noche del 23 de agosto un pol&iacute;tico madrile&ntilde;o fue a dar un mitin &ldquo;para apoyar a los radicales ciezanos, seguidores de &Aacute;ngel Carbajal, alcalde de Madrid y marqu&eacute;s de Sardoal, frente a la candidatura para diputado de C&aacute;novas del Castillo&rdquo;. El historiador e investigador explica que los seguidores de C&aacute;novas, &ldquo;los <em>francos</em>, esperaron armados con rev&oacute;lver, matando al jefe del Partido Radical de Cieza, Pascual Rodr&iacute;guez, de 52 a&ntilde;os, e hiriendo a otro de sus seguidores en la Plaza&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En &lsquo;Historia de la Excelent&iacute;sima Ciudad de Cieza&rsquo;, Ram&oacute;n Mar&iacute;a Capdevila narra que los &ldquo;revolucionarios y republicanos&rdquo; hab&iacute;an convocado una reuni&oacute;n en la casa de la calle Angostos presidida por Francisco Fern&aacute;ndez Arce. En la sala, cuenta, estaban, adem&aacute;s del alcalde, otros prohombres locales como Manuel Aguado Mox&oacute;, Fernando Mar&iacute;n Berm&uacute;dez, Domingo Garc&iacute;a Mar&iacute;n, yerno del due&ntilde;o de la casa, Baldomero Camacho Mar&iacute;n, Evaristo Fern&aacute;ndez Mar&iacute;n o Francisco Hern&aacute;ndez, m&aacute;s conocido por &lsquo;Frasquito, el rojo&rsquo;. Capdevila coincide con la versi&oacute;n de la bala atravesando el cuerpo del maltrecho Pascual. &ldquo;El esc&aacute;ndalo fue inenarrable, la confusi&oacute;n enorme. Mientras unos acud&iacute;an al herido mortalmente, otro, los conspicuos, trataban de preparar la coartada&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El Gobernador de Murcia, Alberto Aguilera, que formaba parte del Partido Liberal, envi&oacute; un telegrama al Gobierno central que <em>El Imparcial </em>reproduc&iacute;a el 25 de agosto. Relataba que hab&iacute;a regresado de Cieza &ldquo;donde queda restablecido el orden, y el nuevo juez formando las diligencias sobre lo ocurrido&rdquo;. El gobernador relataba que el origen del suceso tuvo lugar en la casa del alcalde, donde se hallaban dos individuos del partido radical, uno de ellos &ldquo;un jefe, conferenciando con la autoridad local&rdquo;. De pronto &ldquo;una turba de hombres armados se arroj&oacute; sobre los radicales, dejando mal herido al uno, que se ha muerto, y salvando el segundo su vida milagrosamente&rdquo;. El gobernador aseguraba que los des&oacute;rdenes siguieron en la calle. Una vez que se restableci&oacute; el orden, el juez decret&oacute; &ldquo;algunas prisiones&rdquo;. <em>La Iberia</em>, otro diario nacional, dudaba del comunicado emitido por la autoridad regional, y pon&iacute;a en el punto de mira al Partido Radical. <em>La &Eacute;poca, </em>mientras tanto, &ldquo;no pod&iacute;a permanecer indiferente&rdquo; al &ldquo;hecho inaudito de haberse mandado desarmar las guardias municipales y los guardas de vi&ntilde;as y montes de Cieza y Yecla, para dejar entregadas las propiedades de los amigos de C&aacute;novas a la rapacidad del proletariado de aquellos pueblos&rdquo;. Desconfiaba tambi&eacute;n de lo redactado por el gobernador y a&ntilde;ad&iacute;a &ldquo;sin gran riesgo&rdquo; que se hab&iacute;an intentado &ldquo;y quiz&aacute; consumado&rdquo; nuevos cr&iacute;menes contra &ldquo;los amigos de C&aacute;novas&rdquo;&ldquo;desarmados y desamparados&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text"><strong>La &uacute;ltima noche de Pascual Rodr&iacute;guez</strong></h3><p class="article-text">
        El 27 de agosto <em>El Imparcial </em>sacaba en portada &lsquo;lo de Cieza&rsquo;. Aqu&iacute; se luc&iacute;a el peri&oacute;dico explicando con todo tipo de detalles el suceso. Relataba el diario que el partido radical trataba de hacer una manifestaci&oacute;n en favor de un hijo de Jos&eacute; Rodr&iacute;guez, presidente del comit&eacute; radical y que acababa de llegar de Madrid, y de ello se hab&iacute;a dado conocimiento a la autoridad local. Ya iniciado el acto fue llamado por el alcalde para que se desplazara a la casa del regidor. All&iacute; se encontr&oacute; al alcalde rodeado de partidarios de C&aacute;novas del Castillo. Pascual, su hermano, temeroso, fue para evitar que Jos&eacute; fuera objeto de &ldquo;siniestros fines&rdquo;, e instant&aacute;neamente se arrojaron, rev&oacute;lver en mano, sobre los hermanos. &ldquo;Los que acompa&ntilde;aban al alcalde dispararon sobre ellos quedando gravemente herido Pascual&rdquo;, que falleci&oacute; a la ma&ntilde;ana siguiente. Jos&eacute; salv&oacute; su vida. El capit&aacute;n de milicia se qued&oacute; en la puerta &ldquo;para saber el resultado de la conferencia&rdquo; y fue atacado por un grupo de hombres que se hallaban en el zagu&aacute;n, &ldquo;debiendo su salvaci&oacute;n a la ligereza de sus pies&rdquo;, pues fue perseguido hasta la plaza p&uacute;blica, donde se reuni&oacute; con los manifestantes. All&iacute; los dos bandos se encontraron, pero la intervenci&oacute;n de un capit&aacute;n de reemplazo evit&oacute; mayores desgracias. Los radicales, &ldquo;milicianos algunos de ellos, se hab&iacute;an armado y se prepararon para tomar represalias de la inesperada agresi&oacute;n&rdquo;. A las pocas horas llegaba el juez de primera instancia, Mendo de Figueroa, que inmediatamente se encarg&oacute; del juzgado y reclam&oacute; las primeras diligencias al juez de paz, partidario de C&aacute;novas y que decret&oacute; algunas prisiones.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n el diario &ldquo;Rodr&iacute;guez declar&oacute; antes de morir&rdquo; y design&oacute; los nombres de sus agresores. &ldquo;Los reducidos a prisi&oacute;n fueron Garc&iacute;a, yerno del alcalde, y Aguado, amigo &iacute;ntimo del anterior juez Barnuevo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <em>La Paz de Murcia, </em>el 26 de septiembre de 1872, tra&iacute;a un extracto de la sesi&oacute;n celebrada el 24 del mismo mes. La sesi&oacute;n en Cortes podr&iacute;a dar luz sobre el asunto. Vamos con ella: el marqu&eacute;s de Sardoal, representante del distrito tras las elecciones, recordaba la sangre derramada en Cieza. Cont&oacute; que uno de los electores fue a verlo y al volver trataron de darle una serenata, cosa que no era del agrado del alcalde de Cieza, quien mand&oacute; llamar a Jos&eacute; Rodr&iacute;guez, jefe del partido radical. Jos&eacute; fue a casa del alcalde acompa&ntilde;ado de su hermano Pascual y encontraron all&iacute; reunidos al Ayuntamiento con guardas de montes y funcionarios. Estando all&iacute; son&oacute; un: &lsquo;&iexcl;Fuego!&rsquo;, y un tiro de revolver atraves&oacute; el cuerpo de Pascual. El marqu&eacute;s aseguraba que la milicia, sus amigos, no pudieron disparar puesto que sus municiones hab&iacute;an sido retiradas y, adem&aacute;s, no pudieron ser los que hirieran a Pascual porque sus armas &ldquo;eran de proyectil esf&eacute;rico&rdquo;, cuando el que hiri&oacute; era c&oacute;nico y de revolver &ldquo;porque la herida estaba inclinada de arriba abajo&rdquo; y porque qued&oacute; el &ldquo;&lsquo;fogozano&rsquo; en la pared&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qui&eacute;n asesin&oacute; a Pascual Rodr&iacute;guez?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Comienzan a encontrarse las versiones. Ram&oacute;n Mar&iacute;a Capdevila en su libro (antes citado), continuaba ampliando lo que sucedi&oacute; despu&eacute;s: &ldquo;Fueron grandes los esfuerzos que se hicieron para descubrir al autor del homicidio&rdquo;. Seg&uacute;n la narraci&oacute;n, despu&eacute;s de alg&uacute;n tiempo, &ldquo;por indicios&rdquo;, se proces&oacute; y cumpli&oacute; condena &lsquo;Frasquito, el Rojo&rsquo;, pero &eacute;l &ldquo;no tomo parte alguna en el hecho que se le imputaba&rdquo;. Consinti&oacute; el procesamiento y no protest&oacute; de las acusaciones que se le acumularon &ldquo;por las promesas que le hicieron los se&ntilde;ores encargados de sacarlo en libertad a costa de lo que fuere y en plano muy corto&rdquo;. Y no fue as&iacute;. &ldquo;Aguado, Camacho, Garc&iacute;a, Mar&iacute;n Barnuevo y Fern&aacute;ndez, que fueron procesados alg&uacute;n tiempo despu&eacute;s&rdquo; vieron c&oacute;mo se decretaba el sobreseimiento de sus causas y &lsquo;Frasquito, el Rojo&rsquo; &ldquo;sin que persona alguna se acordara de &eacute;l&rdquo; cumpli&oacute; d&iacute;a por d&iacute;a, ocho a&ntilde;os de presidio. Pascual Rodr&iacute;guez quedo muerto y sin saberse ciertamente quien le hab&iacute;a cortado el hilo de existencia.
    </p><p class="article-text">
        Durante meses se murmur&oacute; por el pueblo mucho sobre la conducta del alcalde dici&eacute;ndose &ldquo;en secreto a voces&rdquo; que &eacute;l hab&iacute;a pagado la mano que liquid&oacute; a Rodr&iacute;guez, mientras que sus amigos sosten&iacute;an resueltamente que no hab&iacute;a tenido &ldquo;arte ni parte en la muerte de aquel&rdquo;.&nbsp;&ldquo;Vista en entredicho su reputaci&oacute;n y que a medida que pasaban las horas se iban acentuando las acusaciones en su contra&rdquo; el 1 de septiembre pidi&oacute; un mes de licencia al Concejo y le fue concedida, encarg&aacute;ndose el primer teniente de alcalde Benito L&oacute;pez. Pero sigui&oacute; la revuelta en el pueblo y no habi&eacute;ndose amenguado las acusaciones privadas contra Fern&aacute;ndez Arce pidi&oacute; otro mes de licencia que le fue concedido, volvi&oacute; Benito. &ldquo;Pero a este se le hacia la carga pesada. El 6 de octubre pidi&oacute; licencia y pas&oacute; a Pedro Buitrago Mar&iacute;n, alistado al partido isabelino&rdquo;. Fern&aacute;ndez Arce renunci&oacute; a su puesto en noviembre de 1872, asumiendo el cargo Francisco T&eacute;llez Mar&iacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Con &lsquo;Frasquito&rsquo; en la c&aacute;rcel, con el alcalde huido y con el pueblo alborotado, quedaba Cieza. Aunque sea por unos minutos, Pascual Rodr&iacute;guez ha vuelto, se ha intentado contar su tragedia. Borradas las se&ntilde;ales terrenas, las presiones, las injurias, incluso la mano ejecutora, que alejada ya del cuerpo siga volando su alma.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miriam Salinas Guirao]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/sociedad/cieza-asesinato-casa-alcalde-salpico-canovas-castillo_1_7889601.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 02 May 2021 04:01:01 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA['Lo de Cieza': el asesinato en la casa del alcalde que salpicó a Cánovas del Castillo en la víspera electoral de 1872]]></media:title>
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      <title><![CDATA[Tortura, castigo y asesinato: la historia de los campos de concentración de Franco]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/municipios/tortura-asesinato-historia-concentracion-franco_1_1134880.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5375fbc5-e98d-4292-88d5-92a94785f5d8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Tortura, castigo y asesinato: la historia de los campos de concentración de Franco"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El investigador y periodista Carlos Hernández de Miguel destapa la historia de reclusión de la España del siglo XX</p></div><p class="article-text">
        Carlos Hern&aacute;ndez de Miguel (Madrid, 1969) es periodista. Licenciado en Ciencias de la Informaci&oacute;n por la Universidad Complutense de Madrid (UCM). Ha trabajado para varios medios, ha sido corresponsal de guerra y director de comunicaci&oacute;n. Fue galardonado con el premio V&iacute;ctor de la Serna al mejor periodista de 2003 y recibi&oacute; el premio Ortega y Gasset otorgado a los enviados especiales a Iraq como mejor cobertura informativa de ese mismo a&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        Pero sus letras no quedan ah&iacute;, en 2015 public&oacute; &lsquo;Los &uacute;ltimos espa&ntilde;oles de Mauthausen&rsquo;, obra que recoge el testimonio de prisioneros espa&ntilde;oles en el campo de concentraci&oacute;n nazi, y hace menos de un a&ntilde;o public&oacute; &lsquo;Los campos de concentraci&oacute;n de Franco. Sometimiento, torturas y muerte tras las alambradas&rsquo;. En la investigaci&oacute;n, Hern&aacute;ndez documenta la historia de casi 300 recintos que llegaron a reunir entre setecientos mil y un mill&oacute;n de prisioneros.
    </p><p class="article-text">
        Este mi&eacute;rcoles, 12 de febrero, ha presentado su trabajo en la Facultad de Educaci&oacute;n de la Universidad de Murcia dentro de las VI Jornadas &lsquo;Una educaci&oacute;n para el siglo XXI. Miradas desde las ciencias y las artes&rsquo;.
    </p><p class="article-text">
        &lsquo;Los campos de concentraci&oacute;n de Franco. Sometimiento, torturas y muerte tras las alambradas&rsquo; se lanza contra el pecho. Su lectura quiebra. Durante el esmerado y documentado an&aacute;lisis de Carlos Hern&aacute;ndez de Miguel se va descubriendo, con una lectura &aacute;gil y adictiva, la historia de casi un mill&oacute;n de personas. Un episodio sangrante, un revuelco inconcluso por su ausencia de conocimiento; aqu&iacute; viene como un redentor a sanar, esta obra, con un estilo directo y claro y con la voz definida all&iacute; donde m&aacute;s hace falta: en los testimonios de las personas que pasaron el horror. La Regi&oacute;n no escap&oacute;: Cieza, Moratalla, Jumilla, Caravaca de la Cruz, Archena, Mula, Totana, San Javier, Lorca, Cartagena y Murcia capital albergaron campos de concentraci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;Los datos son necesarios y las pruebas documentales resultan fundamentales, pero nada tiene verdadero sentido si no somos capaces de entender que detr&aacute;s de cada cifra, de cada listado, de cada campo de concentraci&oacute;n franquista hubo miles y miles de hombres, de mujeres, de familias&hellip;&rdquo; La historia social se convierte en un eje vertebrador a lo largo del relato &iquest;Cree que la historia acad&eacute;mica ha olvidado esos testimonios?</strong>
    </p><p class="article-text">
        En ocasiones ha sido as&iacute;. De hecho, cada vez m&aacute;s historiadores reconocen que se ha minimizado la importancia del relato de los protagonistas. Yo comparto el criterio de que las l&iacute;neas maestras de los estudios hist&oacute;ricos tienen que basarse en el an&aacute;lisis documental. Esa es la v&iacute;a para llegar a conclusiones objetivas e inapelables y, por ello, ese es el camino que yo he tomado para realizar mis investigaciones. Sin embargo, los testimonios de los protagonistas resultan imprescindibles para completar el relato de un determinado hecho hist&oacute;rico. Jam&aacute;s conocer&iacute;amos la verdadera crueldad de los campos de concentraci&oacute;n nazis o, en el caso que me ocupa, de los campos de concentraci&oacute;n de Franco sin escuchar el relato de los prisioneros supervivientes.
    </p><p class="article-text">
        <strong>A lo largo de la obra se recorren diferentes escenarios cortados todos por un patr&oacute;n similar: el del sufrimiento. &iquest;Qu&eacute; ha sido lo m&aacute;s dif&iacute;cil de contar?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Todas las vivencias que relatan los prisioneros de los campos de concentraci&oacute;n de Franco son terribles. Es dif&iacute;cil establecer categor&iacute;as. Por eso prefiero repetir lo que ellos mismos dec&iacute;an. El miedo a ser asesinado en cualquier momento, la tortura psicol&oacute;gica que supone pensar que cada minuto va a ser el &uacute;ltimo de tu vida&hellip; eso es lo que recuerdan con m&aacute;s terror los supervivientes. Y junto a ello, el hambre. Un hambre atroz que a miles de hombres y mujeres les provoc&oacute; la muerte y al resto les ocasion&oacute; un sufrimiento permanente e inimaginable.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En la Regi&oacute;n de Murcia se situaron 11 campos de concentraci&oacute;n, incluido en la localidad de Cieza &iquest;Podr&iacute;a explicar su investigaci&oacute;n en este punto?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Realmente fueron m&aacute;s de once. Hay casos como los de Lorca, Murcia capital y Cartagena en los que hubo m&aacute;s de un campo de concentraci&oacute;n. Lo que ocurre es que hab&iacute;a una cierta dependencia administrativa y jer&aacute;rquica entre ellos, por lo que he optado por considerarlos un &uacute;nico campo con varios recintos. Dicho esto, quiero aclarar que los 296 campos de concentraci&oacute;n franquistas que he podido documentar son los oficiales. Es decir, los recintos para prisioneros que el propio Ej&eacute;rcito franquista primero y la dictadura despu&eacute;s bautiz&oacute; como 'campos de concentraci&oacute;n'. As&iacute; aparecen denominados en los documentos oficiales franquistas. No es, por tanto, un t&eacute;rmino subjetivo&hellip; una apreciaci&oacute;n m&iacute;a el llamarlos as&iacute; por la dureza de estos recintos. Es una calificaci&oacute;n objetiva porque eran los propios l&iacute;deres militares franquistas los que los llamaban as&iacute;; los que crearon un sistema de campos de concentraci&oacute;n que ten&iacute;a unos objetivos y unas caracter&iacute;sticas diferentes a las de otras herramientas represivas como eran, por ejemplo, las c&aacute;rceles.
    </p><p class="article-text">
        Los once campos de concentraci&oacute;n que Franco abri&oacute; en Murcia formaban parte de ese sistema concentracionario. Todos ellos, los once, abrieron en abril de 1939 y sirvieron para confinar, torturar, castigar y tambi&eacute;n asesinar a miles de prisioneros de guerra y presos pol&iacute;ticos. Estos campos estuvieron ubicados en las siguientes localidades: Moratalla (El Castillo), Jumilla (ubicaci&oacute;n exacta desconocida), Caravaca de la Cruz (El Castillo), Archena (almac&eacute;n de frutas Los G&oacute;mez), Cieza (f&aacute;brica de armamento en la pedan&iacute;a de Ascoy), Mula (Real Monasterio de la Encarnaci&oacute;n), Totana (Convento Capuchinos), San Javier (Aer&oacute;dromo de La Ribera), Lorca (Complejo concentracionario formado por la plaza de toros de Sutullena y el Cuartelillo de Aviaci&oacute;n), Cartagena (Complejo concentracionario formado por las fortalezas de La Atalaya, San Juli&aacute;n y General Fajardo a las que hay que sumar un edificio desconocido en La Uni&oacute;n) y Murcia capital (Complejo concentracionario formado por los conventos de Las Isabelas, Las Agustinas y Las Claras).
    </p><p class="article-text">
        <strong>El dif&iacute;cil acceso a las informaciones y la destrucci&oacute;n deliberada de los expedientes y archivos franquistas ponen cuesta arriba investigaciones de este tipo &iquest;Cree que todav&iacute;a queda m&aacute;s por saber? &iquest;C&oacute;mo se deber&iacute;a enfocar la puesta de conocimiento desde los organismos pertinentes?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Queda much&iacute;simo por saber y much&iacute;simo por investigar. Es incre&iacute;ble que tenga que decir algo as&iacute;, cuando han pasado m&aacute;s de 40 a&ntilde;os desde la muerte del dictador. Pero es as&iacute;. En Espa&ntilde;a ning&uacute;n gobierno hasta la fecha ha apostado porque se investigara este periodo hist&oacute;rico. M&aacute;s bien ha sido todo lo contrario. Desde las instituciones se ha obstaculizado demasiadas veces el trabajo de los investigadores. Lo que har&iacute;a falta es que el Estado dotara a sus archivos con los medios econ&oacute;micos y humanos necesarios para analizar toda la documentaci&oacute;n que almacenan y ponerla a disposici&oacute;n de historiadores, periodistas y dem&aacute;s ciudadanos.
    </p><p class="article-text">
        Igualmente, desde las instituciones se tienen que poner en marcha programas de investigaci&oacute;n para que grupos de historiadores vayan desentra&ntilde;ando todos y cada uno de los cap&iacute;tulos que se sucedieron durante la guerra y la dictadura. En definitiva, hace falta voluntad pol&iacute;tica de que se conozca la verdad hist&oacute;rica.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;En cierta ocasi&oacute;n mientras estaba dormido, me dieron con el pie en la cara (&hellip;) haci&eacute;ndome proferir una palabrota que comienza con &lsquo;m&rsquo; y cuya terminaci&oacute;n es &lsquo;&oacute;n&rsquo;. El insulto sali&oacute; disparado como un proyectil dirigido a quien yo cre&iacute;a un compa&ntilde;ero de infortunio (&hellip;). Al levantar poco a poco la mirada vi la cara del sargento (&hellip;). Todav&iacute;a no me hab&iacute;a cuadrado ante el superior, cuando recib&iacute; en la cara el primer pu&ntilde;etazo. Ca&iacute; al suelo de donde acababa de levantarme. &lsquo;Lev&aacute;ntate&rsquo;, se me orden&oacute; otra vez. Y tan pronto lo hice, me recibi&oacute; una bofetada de arrimo. A cada golpe ca&iacute;a sobre los dem&aacute;s, que no se mov&iacute;an y se hac&iacute;an los dormidos y aguantaban el fardo humano que se les ven&iacute;a encima&rdquo;, relata Federico San&eacute;s interno en San Marcos. &iquest;Los abusos y vejaciones fueron comunes en la manera de proceder?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Eran lo habitual. Los militares franquistas no consideraban que los prisioneros fueran verdaderos seres humanos. Para ellos eran poco m&aacute;s, y muchas veces poco menos, que animales. Les asesinaban, les torturaban, les utilizaban como trabajadores esclavos&hellip; Los prisioneros no ten&iacute;an ning&uacute;n derecho y depend&iacute;an de la voluntad caprichosa de sus guardianes.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Descalzos, a la intemperie, rodeados de inmundicia o plagados de piojos, las condiciones de los campos de concentraci&oacute;n parecen revelar aquello que Queipo de Llano asegur&oacute;: &ldquo;Quedar&aacute;n borradas las palabras perd&oacute;n y amnist&iacute;a. Se les perseguir&aacute; como fieras, hasta hacerlos desaparecer&rdquo;, &iquest;Cu&aacute;l cree que era el prop&oacute;sito de los campos: el exterminio o la reconversi&oacute;n?</strong>
    </p><p class="article-text">
        El sistema concentracionario franquista ten&iacute;a varios objetivos: el primero era un exterminio selectivo de los oficiales del Ej&eacute;rcito republicano y de los civiles m&aacute;s vinculadas con las organizaciones pol&iacute;ticas y sindicales democr&aacute;ticas; el segundo era la investigaci&oacute;n de los antecedentes pol&iacute;ticos de los prisioneros para despu&eacute;s decidir si les fusilaban, les enviaban a prisi&oacute;n, les liberaban o les manten&iacute;an en los campos; el tercero era el castigo puro y duro de los cautivos; el cuarto era la explotaci&oacute;n laboral de los prisioneros utiliz&aacute;ndoles como trabajadores esclavos en todo tipo de obras civiles y militares; y el quinto era la 'reeducaci&oacute;n', el intento de lavarles el cerebro mediante charlas patri&oacute;ticas y misas, en un ambiente de terror y de coacci&oacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miriam Salinas Guirao]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/municipios/tortura-asesinato-historia-concentracion-franco_1_1134880.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 13 Feb 2020 12:40:36 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Tortura, castigo y asesinato: la historia de los campos de concentración de Franco]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Campos de concentración,Murcia,Francisco Franco]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El último ciezano en el Gobierno de la Segunda República]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/cultura/ultimo-ciezano-gobierno-segunda-republica_1_1253621.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0301b838-6942-4dd3-9bc8-5fdbc849b005_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El último ciezano en el Gobierno de la Segunda República"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Manuel González Marín, el ciezano titular de la cartera de Hacienda en España durante el final de la Guerra Civil que pasó por el exilio y el campo de concentración</p></div><p class="article-text">
        Manuel Gonz&aacute;lez Mar&iacute;n es recordado por aquellos que cur&oacute; del hambre. Su familia, por ejemplo, que lo vio partir, hecho un chaval, impulsado por el movimiento obrero. El breve ministro no se olvid&oacute; de Cieza, que va, ni de su prima Josefa, a la que mandaba suministros desde Francia para que no tuviera faltas durante la guerra y la posguerra. Sus veintis&eacute;is d&iacute;as al frente del Ministerio de Hacienda y Econom&iacute;a le valieron para figurar imborrable, entre otros nombres, en la cronolog&iacute;a del Gobierno. En <em>Ministros de Hacienda y de Econom&iacute;a de 1700 a</em> 2005 se sella la fecha: del 5 al 31 de marzo de 1939.
    </p><h3 class="article-text">&ldquo;No pod&iacute;a regresar por &lsquo;rojo'&rdquo;</h3><p class="article-text">
        De Manuel supe por mi abuela Carmen, que era la nieta de su prima hermana Josefa. No llegu&eacute; a &eacute;l por placas o recordatorios, ni siquiera en la escuela escuch&eacute; su nombre. Pero la memoria tiene lengua, y trasciende. Anto&ntilde;ina, la hija de Josefa, lo recuerda, y Yolanda, su nieta, tambi&eacute;n. &ldquo;Mandaba desde Francia dinero a mi madre para que no pas&aacute;ramos hambre&rdquo;, recuerda Anto&ntilde;ina.  &ldquo;Su mujer, que se llamaba Segunda, ven&iacute;a en verano con sus hijos, a nuestra casa, en la Cuesta del R&iacute;o. &Eacute;l no pod&iacute;a regresar a Espa&ntilde;a porque era &lsquo;rojo&rsquo;&rdquo;, sentencia Carmen. La fotograf&iacute;a que de &eacute;l figura en la orla de los ministros en la p&aacute;gina oficial de Hacienda, desdibuja su rastro, para intensificar su olvido: son unas letras.
    </p><p class="article-text">
        La Real Academia de la Historia comienza su biograf&iacute;a asegurando que &ldquo;se sabe muy poco&rdquo;. Por las obras que tratan acerca de los &uacute;ltimos momentos de la Segunda Rep&uacute;blica, antes de la ca&iacute;da de Madrid, se sabe que era militante de la Confederaci&oacute;n Nacional de Trabajadores (CNT) y que como representante de esta fuerza se le dio en el Consejo Nacional de Defensa, la simb&oacute;lica cartera de ministro de Hacienda y Agricultura, que ostent&oacute; entre los d&iacute;as 5 y 31 de marzo de 1939.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Este Consejo, presidido por Jos&eacute; Miaja, se form&oacute; tras el golpe que derroc&oacute; al Gabinete de Negr&iacute;n, con presencia de los personajes ajenos al Partido Comunista: Besteiro (socialista, pero sin mandato del Partido); Defensa, el coronel Casado; Justicia, Miguel San Andr&eacute;s (Izquierda Republicana); Trabajo, Antonio P&eacute;rez (Uni&oacute;n General de Trabajadores, UGT); Gobernaci&oacute;n, Wenceslao Carrillo (Partido Socialista); y Comunicaciones y Obras P&uacute;blicas, Eduardo Val, ambos del Movimiento Libertario. Form&oacute; parte del famoso Comit&eacute; de Defensa de la CNT del Centro, integrado b&aacute;sicamente alrededor del tr&iacute;o Val-Salgado-Garc&iacute;a Pradas, junto a Benigno Mancebo, Melchor Bazt&aacute;n y Manuel Amil&rdquo;. De esos momentos quedan las fotograf&iacute;as acompa&ntilde;ando a Miaja en diversos desplazamientos por varias provincias, y en diferentes actuaciones en el mismo Madrid, intentando restablecer algo del orden p&uacute;blico. &ldquo;Consigui&oacute; abandonar Espa&ntilde;a y se exili&oacute; en Francia, donde se le conoci&oacute; como Mar&iacute;n Manuel, quedando constancia de que fue expulsado de la CNT ortodoxa de Marsella por connivencia con la CNT colaboracionista del interior, en 1945&rdquo;. (Jos&eacute; Luis Sampedro Escolar, <em>Ministros de Hacienda. De 1700 a 2004)</em>
    </p><h3 class="article-text">Compromiso y vida</h3><p class="article-text">
        Manuel naci&oacute; en Cieza a finales del siglo XIX, el AteneuLlibertariEstelNegre, concreta la fecha: el 4 de julio de 1898. Seg&uacute;n la informaci&oacute;n dispensada en el portal de Hacienda, Manuel participar&iacute;a desde muy temprano en el movimiento obrero, con su implicaci&oacute;n en huelgas y movilizaciones. Anarquista y anarcosindicalista, el joven Manuel resid&iacute;a en Cartagena hasta finales del primer quinto del siglo XX. Fue entonces cuando se traslad&oacute; a Madrid.
    </p><p class="article-text">
        El <em>Dictionnaire des militantsanarchistes,</em> y otras fuentes consultadas, sit&uacute;an a Manuel en el sector metal&uacute;rgico.  Form&oacute; parte de diferentes colectivos hasta convertirse en un peso activo del Sindicato &Uacute;nico de Metal&uacute;rgicos de la Confederaci&oacute;n Nacional del Trabajo (CNT) de Madrid, el cual presidi&oacute;. Viv&iacute;a en la plaza de la Cebada, n&uacute;mero cuatro, junto a su esposa y su suegra. Pas&oacute; por el presidio en diferentes ocasiones: esencarcelado muchas veces por su participaci&oacute;n en las luchas y huelgas, en 1921, 1926-1928.
    </p><h3 class="article-text">El presidio</h3><p class="article-text">
        En 1923, el 4 de septiembre, El Imparcial  daba noticia de un atraco en la carretera de Getafe. All&iacute; se tacha al joven Manuel (con 25 a&ntilde;os) de &ldquo;sindicalista de cuidado&rdquo;, por aquellos tiempo trabajaba en Casa Jare&ntilde;o como obrero metal&uacute;rgico.  Se le acusaba de participar en el robo de 12.850 pesetas y fue absuelto por falta de pruebas. Tuvo alg&uacute;n encuentro m&aacute;s con la justicia entre 1926 y 1928, aun as&iacute; continu&oacute; con la reivindicaci&oacute;n sindicalista militando en la Federaci&oacute;n Anarquista Ib&eacute;rica (FAI). En 1933 las cr&oacute;nicas lo encuadran en un atraco al domicilio del conde Ruidoms. Fue recluido en la prisi&oacute;n de Colmenar Viejo pero huy&oacute; con cinco compa&ntilde;eros en mayo de 1933, con el apoyo de la CNT; en la huida tras levantar las sospechas por una aver&iacute;a, se enzarzaron en un tiroteo con la Guardia Civil en Mandayano (Guadalajara). Perecieron: Francisco S&aacute;nchez de Real, de la Benem&eacute;rita y dos de los fugados, Ignacio Casado Iglesias y Pablo Gonz&aacute;lez Hern&aacute;ndez. El 17 mayo en el diario Luz informaba: &ldquo;&Uacute;nicamente qued&oacute; haciendo fuego sin moverse Gonz&aacute;lez Mar&iacute;n, a quien el guardia, herido en una mano, pudo coger. Gonz&aacute;lez Mar&iacute;n, al ser detenido, tuvo la osad&iacute;a de decir al guardia Plaza; &mdash;Deb&iacute;an ustedes de haberles matado. &mdash;&iquest;Pues no es usted uno de los que iban en la camioneta?&mdash;le interrog&oacute; &eacute;l guardia. &mdash;No, se&ntilde;or&mdash;dijo &eacute;l atracador&mdash;. Yo soy un infeliz que me han quitado en este lugar la camioneta, y por eso ven&iacute;a con ellos.&rdquo; 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        En 1934 fue condenado, junto con Juan F&eacute;lix Manzanares Ortiz y Rafael Castro Morilla, a la pena de muerte, aunque tras su paso por la  Sala VI del Tribunal Supremo de Madrid fue transmutada a cadena perpetua. El golpe de Estado le pill&oacute; en prisi&oacute;n en la C&aacute;rcel Modelo, tras un mot&iacute;n de prisioneros, se uni&oacute; al Consejo Municipal y en noviembre de 1936 a la Junta de Defensa de Madrid como asesor de transporte donde reemplaz&oacute; a Amor Nu&ntilde;o. En 1939 integr&oacute; el Comit&eacute; de Defensa de la CNT del centro y en marzo fue nombrado responsable de Finanzas y Agricultura del Consejo de Defensa Nacional formado por el Coronel Casado.
    </p><p class="article-text">
        Juan J. Alcalde recoge en &lsquo;Milicias y unidades armadas anarquistas (FAI,FIJL) y anarcosindicalistas (CNT) en la guerra civil espa&ntilde;ola  1936-1939&rsquo; el discurso que Gonz&aacute;lez Mar&iacute;n pronunci&oacute; ante el micr&oacute;fono de la Radio de Madrid el 27 de marzo de 1939, siendo consejero de Hacienda y Econom&iacute;a: &ldquo;&iexcl;Trabajadores! &iexcl;Combatientes! En nombre del Consejo Nacional de Defensa y del Movimiento libertario me dirijo a vosotros en este momento cr&iacute;tico y decisivo para deciros, con la responsabilidad que siempre nos caracteriz&oacute;, cu&aacute;l es la orientaci&oacute;n y decisiones que todos los antifascistas libertarios y todos los sectores deben seguir en esta hora suprema. (&hellip;) lo m&aacute;s humano y leal para el pueblo y para la dignidad antifascista era llegar a una paz honrosa, en la cual se asegurase la independencia, la seguridad de los antifascistas y la garant&iacute;a de que todo aquel que quisiera abandonar el pa&iacute;s pudiera hacerlo.
    </p><p class="article-text">
        Estas proposiciones, l&oacute;gicas y humanas, han sido rechazadas por el enemigo. Este pretend&iacute;a una entrega total, sin garant&iacute;as ni condiciones. Las tramitaciones indicadas han sido suspendidas inesperadamente por Franco. (&hellip;) Correspondiendo con este proceder de los ciudadanos espa&ntilde;oles, nosotros no escatimamos el cumplimiento del deber. Por esta causa, tan s&oacute;lo las noticias oficiales encuentran eco en la conciencia popular. Os hablo a todos los espa&ntilde;oles, con la seguridad de que mis palabras servir&aacute;n para tranquilidad de todos. Y nada m&aacute;s: Al ponerme otra vez en contacto con vosotros, a trav&eacute;s de este micr&oacute;fono, os hago nueva promesa de paz, en nombre de todos los espa&ntilde;oles de esta zona. &iexcl;Viva Espa&ntilde;a!&ldquo;  Gonz&aacute;lez Mar&iacute;n fue el &uacute;ltimo de cuatro representantes en hablar. Los otros fueron Bruno Navarro por la UGT, Juan G&oacute;mez Egido por el PSOE y Jos&eacute; del Rio, republicano.
    </p><p class="article-text">
        Mi abuela cuenta que Manuel, el primo de su abuela, despu&eacute;s de la guerra parti&oacute; a Francia, al exilio. Particip&oacute; en la resistencia y acab&oacute; preso, de nuevo. &ldquo;Cuando la ocupaci&oacute;n de Francia por los alemanes, lleg&oacute; a Montalban (Languedoc, Occitania), donde trabaj&oacute; de le&ntilde;ador y de agricultor con otros compa&ntilde;eros (Miguel Chueca Cuartero, Olegario Pach&oacute;n N&uacute;&ntilde;ez, etc.). Particip&oacute; en la lucha clandestina, con Eduardo Val Besc&oacute;s y Olegario Pach&oacute;n N&uacute;&ntilde;ez, hasta su detenci&oacute;n en octubre de 1941, con Eduardo Val Besc&oacute;s, y encarcelamiento a Saint-Michel de Toulouse (Languedoc, Occitania). Juzgado, fue condenado el 24 de septiembre de 1942 por el Tribunal Militar de la XVII Regi&oacute;n Militar de Toulouse a dos a&ntilde;os por &rdquo;atentar contra la seguridad del Estado franc&eacute;s&ldquo;.
    </p><p class="article-text">
        Posteriormente pas&oacute; a un campo de concentraci&oacute;n en Moissac (Languedoc, Occitania), donde se relacion&oacute; con Germinal Esgleas, Eduardo Val Besc&oacute;s y Mateu Baruta Vila. Entregado a los nazis, fue internado en el cuartel Amiel Burdeos (Aquitania, Occitania) para trabajar en la base de submarinos adscrito al Servicio de Trabajo Obligatorio (STO)&ldquo; (investigaci&oacute;n del AteneuLlibertariEstelNegre). Sus compa&ntilde;eros lo libraron del terror nazi y de acabar en un campo de concentraci&oacute;n en Alemania. De nuevo en Francia form&oacute; parte del Comit&eacute; Regional clandestino de la CNT. Despu&eacute;s de la Liberaci&oacute;n, represent&oacute; la CNT en el Alianza Democr&aacute;tica y en mayo de 1945 asisti&oacute; como delegado en el Congreso de Par&iacute;s y, alineado con los moderados, fue uno de los redactores de la ponencia que trataba sobre las realizaciones llevadas a cabo durante la guerra. Al parecer se relacion&oacute; con el sector &lsquo;colaboracionista&rsquo;. La pista de sus apariciones en la prensa libertaria lleva hasta Marsella donde fue expulsado de la CNT &lsquo;ortodoxa&rsquo;. A mediados de los cuarenta se pierde su pista.
    </p><p class="article-text">
        Manuel Gonz&aacute;lez Mar&iacute;n, recordado por aquellos que cur&oacute; del hambre, se diluye entre los recuerdos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miriam Salinas Guirao]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/cultura/ultimo-ciezano-gobierno-segunda-republica_1_1253621.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 16 Nov 2019 09:27:04 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El último ciezano en el Gobierno de la Segunda República]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Murcia,Cieza,Guerra Civil Española]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las alpargatas ciezanas olvidadas en la guerra de Marruecos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/sociedad/alpargatas-ciezanas-olvidadas-guerra-marruecos_1_2724540.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/93c508d7-f570-4c5d-9861-d2b3a0f55c89_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las alpargatas ciezanas olvidadas en la guerra de Marruecos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hubo ciezanos en el campo de combate, y, aunque todavía no se puede concretar cuántos fueron llamados a filas y cuántos fallecieron, quedan historias olvidadas grabadas en los diarios</p></div><p class="article-text">
        Nos situamos en los primeros a&ntilde;os del siglo XX. Perdidos los territorios de ultramar, con apenas un 10% de la poblaci&oacute;n espa&ntilde;ola viviendo en ciudades de m&aacute;s de 100.000 habitantes, con una tasa de alfabetizaci&oacute;n situada a niveles end&eacute;micamente bajos, con escasos recursos que alcanzaban, a malas penas, a los bienes de primera necesidad. Paralelamente, &ldquo;sectores estrat&eacute;gicos de la econom&iacute;a espa&ntilde;ola, como las comunicaciones, la producci&oacute;n el&eacute;ctrica y la industria qu&iacute;mica y siderometal&uacute;rgica, prosiguieron sin interrupci&oacute;n el despegue emprendido en los &uacute;ltimos a&ntilde;os del siglo XIX. Se ha llegado a hablar incluso de un &rdquo;boom&ldquo; de creaci&oacute;n de empresas, sobre todo en el Norte de Espa&ntilde;a, entre 1899 y 1901&rdquo; (Tu&ntilde;&oacute;n de Lara, 1992).
    </p><p class="article-text">
        Los alicientes de recursos sin explotar y la posibilidad de reverdecer laureles de los militares, tras la amargura del desastre de 1898, hicieron de Marruecos una posibilidad real de beneficio.
    </p><h3 class="article-text">El origen de la contienda</h3><p class="article-text">
        Desde 1906, sin mercado en los territorios perdidos de Cuba y Filipinas, grupos econ&oacute;micos espa&ntilde;oles organizaron sociedades para explotar las minas de Marruecos. El marqu&eacute;s de Comillas y su familia explotaban la Sociedad Hullera Espa&ntilde;ola y varios negocios mineros en Espa&ntilde;a. Importantes personalidades de la &eacute;poca, como los L&oacute;pez-G&uuml;ell o marqueses de Comillas; Henry McPerson, que se hab&iacute;a enriquecido por abastecer el Ej&eacute;rcito espa&ntilde;ol en 1898; Clemente Fern&aacute;ndez, asociado a los Figueroa (conde de Romanones), que adem&aacute;s se prodigar&iacute;a en discursos y manifestaciones patri&oacute;ticas en defensa de los intereses en el Rif, invirtieron en grandes compa&ntilde;&iacute;as con intereses en &Aacute;frica (la Sociedad Espa&ntilde;ola de las Minas del Rif y la Compa&ntilde;&iacute;a Norteafricana). Tras las tropas espa&ntilde;olas, la Compa&ntilde;&iacute;a Espa&ntilde;ola de Colonizaci&oacute;n, conocida popularmente como &ldquo;La Colonizadora&rdquo;, iba comprando tierras y constru&iacute;a el ferrocarril entre Ceuta y Tetu&aacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Las compa&ntilde;&iacute;as interfirieron en las luchas internas marroqu&iacute;es y apoyaron a un caudillo aut&oacute;ctono, Muley Mohamed, El Rogui, opositor al sult&aacute;n y m&aacute;s favorable a los negocios mineros. Con la marcha de El Rogui, el nuevo caudillo fue m&aacute;s hostil a los espa&ntilde;oles. La tensi&oacute;n se romp&iacute;a en los ataques que se produc&iacute;an entre los locales y las compa&ntilde;&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        El 10 de julio de 1909, <em>El Liberal </em> dio noticias del ataque al ferrocarril del d&iacute;a anterior, de la muerte de cuatro mineros acuchillados y de varios militares espa&ntilde;oles &ldquo;que no en aras de la Patria, sino en defensa de equ&iacute;vocos intereses industriales, han sacrificado su vida&rdquo;. Y concluy&oacute;: &ldquo;Lo &uacute;nico que est&aacute; en pleito es el lucro de algunas Compa&ntilde;&iacute;as medio francesas y medio espa&ntilde;olas, que piden para su laboreo la protecci&oacute;n de nuestras armas&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">La ofensiva explota</h3><p class="article-text">
        &ldquo;Las escaramuzas hab&iacute;an comenzado el 5 de julio. El Gobierno un mes antes hab&iacute;a obtenido del Consejo del Estado un cr&eacute;dito extraordinario de 3.300.000 pesetas para reorganizar a las fuerzas espa&ntilde;olas en Melilla&rdquo; (Dolors Marin, <em>La Semana Tr&aacute;gica</em>). Los reservistas fueron movilizados a partir de la Real Orden del 10 de julio, pero la tropa espa&ntilde;ola solo la noche anterior perdi&oacute; m&aacute;s de 300 personas. Unos d&iacute;as m&aacute;s tarde, el 23 de julio, murieron trescientos soldados m&aacute;s. La sangr&iacute;a no hab&iacute;a hecho m&aacute;s que comenzar. El conflicto se dilat&oacute; m&aacute;s de 15 a&ntilde;os, la cifra, entre heridos y muertos, ronda las 30.000 personas. Mill&aacute;n Astray, Francisco Franco, Emilio Mola, Yag&uuml;e, Varela, Manuel Goded, Gonzalo Queipo de Llano y Sierra, Jos&eacute; Sanjurjo&hellip; La generaci&oacute;n de golpistas tuvo el denominador com&uacute;n de su prolongado servicio en Marruecos y los r&aacute;pidos ascensos por m&eacute;ritos de guerra. Franco declaraba al periodista Manuel Aznar en 1938: &ldquo;Mis a&ntilde;os en &Aacute;frica viven en m&iacute; con indecible fuerza all&iacute; naci&oacute; la posibilidad de rescate de la Espa&ntilde;a grande, all&iacute; se fund&oacute; el ideal que hoy nos redime. Sin &Aacute;frica yo no puedo explicarme a m&iacute; mismo ni me explico cumplidamente a mis compa&ntilde;eros de armas&rdquo;. El aviador Ignacio Hidalgo de Cisneros denunci&oacute; ante la superioridad militar c&oacute;mo tras el desembarco de Alhucemas que propiciar&iacute;a el final de la guerra del Rif, Francisco Franco disfrutaba viendo a sus regulares despe&ntilde;ar por los acantilados a los soldados rife&ntilde;os, la superioridad militar no le hizo ning&uacute;n caso. En la Guerra Civil reclutaron a 100.000 marroqu&iacute;es con una paga de 180 pesetas con dos meses de anticipo, 4 kilos de az&uacute;car, una lata de aceite y tantos panes como hijos tuviera el enviado
    </p><p class="article-text">
        Pero, &iquest;qui&eacute;n iba a la guerra? El Gobierno propici&oacute; la elusi&oacute;n del servicio militar a partir del pago de una indemnizaci&oacute;n y a cambio de que otra persona ocupara el lugar del soldado llamado a quintas. El precio de exenci&oacute;n del servicio militar ascend&iacute;a a las 1.500 pesetas de la &eacute;poca, cifra imposible de adquirir para la mayor parte de la poblaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Y aunque la contienda se arm&oacute; el pueblo protest&oacute;. &ldquo;No entend&iacute;a de compromisos internacionales. La prensa hablaba de las minas del Rif y de los intereses del conde de Romanones. La lucha era impopular y no se comprend&iacute;a por qu&eacute; hab&iacute;a de derramarse sangre espa&ntilde;ola por nuestra presencia en un territorio agreste e inhospitalario, que los marroqu&iacute;es hac&iacute;an bien en defender, pues estaban all&iacute; sus hogares, invadidos por extranjeros&rdquo;. (Ballesteros Beretta, Historia de Espa&ntilde;a, t. VIII 523).
    </p><h3 class="article-text">Ciezanos en la guerra</h3><p class="article-text">
        Desde Cieza, como desde las dem&aacute;s localidades espa&ntilde;olas, se enviaron soldados. En el cementerio reza el m&aacute;rmol: &ldquo;A la memoria de Antonio Salmer&oacute;n Herrera muri&oacute; a los 23 a&ntilde;os en julio de 1921 en el combate y retirada de Annual a Montearrit Melilla recuerdos de sus padres&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Existe un velo en la informaci&oacute;n que queda sobre los conflictos y las personas que participaron, los llamamientos a filas, los fallecimientos en combate. Pero aquellos que perdieron la vida, los que lucharon, las familias que los vieron partir, quer&iacute;an que se recordara. Hubo ciezanos en el campo de combate, y, aunque todav&iacute;a no se puede concretar cu&aacute;ntos fueron llamados a filas y cu&aacute;ntos fallecieron, quedan historias olvidadas grabadas en los diarios. Parece que desde el origen de la contienda los ciezanos se encontraban allende el mar. El 9 de septiembre de 1909 en <em>El Liberal </em>se publicaba: &ldquo;La Compa&ntilde;&iacute;a An&oacute;nima de Industria y Comercio, de la que es gerente Diego Mar&iacute;a M&eacute;ndez, para socorrer a los soldados ciezanos que actualmente se encuentran en Melilla ha donado dos trajes interiores para cada uno, cuya acci&oacute;n laudatoria tambi&eacute;n ha merecido general aplauso&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Unos a&ntilde;os m&aacute;s tarde, en <em>La Verdad Levantina </em>se publicaba el 10 de agosto de 1924: &ldquo;Por las noticias particulares y oficiales recibidas de Marruecos sabemos que el veterano y laureado regimiento de Vizcaya se ha batido heroicamente en las &uacute;ltimas operaciones efectuadas en Uad-Lau habiendo llegado en algunos instantes a la lucha cuerpo a cuerpo con el enemigo, habi&eacute;ndose cubierto de gloria en los &uacute;ltimos combates. Como gran parte del batall&oacute;n de Vizcaya est&aacute; compuesto de ciezanos, desde que se supo la entrada en fuego de dicho batall&oacute;n la intranquilidad de este vecindario se vio turbada por unas horas hasta que poco a poco se han tenido noticias de los valientes ciezanos que en &eacute;l luchan por la Patria contra las hordas rife&ntilde;as que se oponen a nuestra misi&oacute;n civilizadora en el Rif. Afortunadamente, aunque tenemos que contar, alguna que otra baja, que siempre son muy sensibles, nos place mucho que nuestros paisanos se hayan cubierto de gloria escribiendo una p&aacute;gina m&aacute;s de hero&iacute;smo en la historia de la guerra de &Aacute;frica&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El batall&oacute;n mencionado en la noticia, que asegura el diario que estaba compuesto por ciezanos en su mayor&iacute;a, ten&iacute;a su plaza en Alcoy (Alicante). Seg&uacute;n el <em>Historial de los regimientos de infanter&iacute;a espa&ntilde;oles, </em>el batall&oacute;n de Vizcaya particip&oacute; en las &lsquo;Campa&ntilde;as de Marruecos&rsquo; (1924-1927); combates de Tisgir&iacute;n, Chentafa, Solano y Loma Verde, defensa de la posici&oacute;n de Kudia-Manat, protecci&oacute;n de destacamentos del Grupo Edia y Grupo Xexera.
    </p><p class="article-text">
        Siguiendo la pista de aquel batall&oacute;n en el diario <em>ABC, </em>el 4 de agosto de 1924, unos d&iacute;as antes, se publicaba una nota informativa desde la zona occidental del frente: &ldquo;La columna de Uad-Lau verific&oacute; ayer relevo de posici&oacute;n Solano, avanzadilla Chantafa y Loma Verde por fuerzas del batall&oacute;n de Vizcaya. Al hacer fuego la quinta bater&iacute;a de monta&ntilde;a, perteneciente a la columna de Taguesut, contra los poblados enemigos, hizo explosi&oacute;n rompedora dentro de pieza, originando rotura de esta las siguientes bajas: teniente Juan Blusar, leve; sargento Manuel Mesejo y cabo Manuel Miralles, graves; artilleros Paulino Lastra Mart&iacute;n, muerto; Antonio Belani y Antonio Manuel C&aacute;ceres, leves&rdquo;. El 23 de agosto en <em>La Verdad </em>se daba noticia de nuevas incorporaciones al batall&oacute;n: &ldquo;En el tren de las seis salieron ayer de Alcoy, 74 soldados que van a completar la plantilla del batall&oacute;n expedicionario de Vizcaya, que guarnece las posiciones avanzadas de Uad Lau. Al frente de las citadas fuerzas van el alf&eacute;rez Le&oacute;n y dos sargentos&rdquo;. Un mes despu&eacute;s, en <em>ABC </em>el 23 de septiembre de 1924 se reproduc&iacute;a un telegrama del presidente del Directorio al presidente interino: &ldquo;Conviene hacer constar que el batall&oacute;n Vizcaya, que, como columna combatiente y como defensores de los puestos del Lau, ha culminado en todas las distinciones que puede alcanzar un Cuerpo, ten&iacute;a en sus contingentes un tercio de soldados de cuota, que sobre dar el m&aacute;s brillante ejemplo, sufrieron en la natural proporci&oacute;n las numerosas bajas de este Cuerpo, no superadas en tan breve plazo por ning&uacute;n otro, en raz&oacute;n a los dificil&iacute;simos objetivos que se le encomendaron; todos los Cuerpos rivalizan en buen esp&iacute;ritu al ejemplo de sus oficiales&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Los hilos que enmara&ntilde;an la historia necesitan luz. El batall&oacute;n, como ejemplo de los que armaron el brazo, los que con un par de alpargatas recorrieron la tierra de la contienda, queda difuminado. Algunos afortunados recuerdan que sus antepasados cargaron su hambre hasta Marruecos, otros ni siquiera encuentran ese episodio en su memoria. La que escribe, que no ten&iacute;a memoria ni cuerpo cuando esto sucedi&oacute; encontr&oacute; entre la correspondencia de su bisabuelo una fotograf&iacute;a, la que motiv&oacute; la b&uacute;squeda de informaci&oacute;n. En la imagen se ve a Ignacio Mart&iacute;nez Valc&aacute;rcel, desde Tetu&aacute;n, mandando unas letras de amor a su prometida. Desde aqu&iacute;, por todos aquellos que se perdieron, hoy vuelven los soldados ciezanos de Marruecos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miriam Salinas Guirao]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/sociedad/alpargatas-ciezanas-olvidadas-guerra-marruecos_1_2724540.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 26 May 2019 08:52:10 +0000]]></pubDate>
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