<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiario.es - Elena Cebrián]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/elena_cebrian/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Elena Cebrián]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiario.es/rss/category/author/517514/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[Una nueva música para el campo valenciano]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/nueva-musica-campo-valenciano_132_1525345.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Si se puede afirmar que la m&uacute;sica es un elemento vertebrador esencial de nuestro territorio, tambi&eacute;n lo es la agricultura. Tanto una como otra han modelado nuestro imaginario colectivo y nuestra identidad. Ambas enraizan en nuestros pueblos, en nuestra manera de entender la vida y las tradiciones. La m&uacute;sica ha modelado nuestros paisajes sonoros y festivos; la agricultura lo ha hecho con nuestros paisajes visuales y humanos: desde las huertas en las vegas fluviales al verde perenne de los campos de naranjos; desde los arrozales a los secanos de interior, los vi&ntilde;edos, los olivares y la ganader&iacute;a; desde la extensa red de acequias y canales hasta las terrazas abancaladas construidas en piedra seca.
    </p><p class="article-text">
        Son los paisajes agrarios mediterr&aacute;neos &uacute;nicos y diversos, que han descrito geogr&aacute;fos y economistas m&aacute;s all&aacute; del t&oacute;pico del Levante feliz, desde Cabanilles a Joan Fuster, desde los libros de texto hasta los manuales de ingenier&iacute;a agron&oacute;mica. Paisajes que los valencianos tenemos el lujo de contemplar cada vez que nos desplazamos entre nuestras ciudades y pueblos y que, quiz&aacute;s por ello, de tanto verlos, olvidamos mirar con atenci&oacute;n, perdiendo la capacidad de valorar en todo su significado. Paisajes que son, que existen, por las personas, hombres y mujeres y, en otros tiempos, incluso ni&ntilde;os y ni&ntilde;as que se han dedicado y dedican a la actividad agraria.
    </p><p class="article-text">
        No se trata de idealizar la actividad agraria, que tiene poco de buc&oacute;lico y mucho de esfuerzo e incertidumbre; ni tampoco de soslayar sus impactos negativos sobre los recursos naturales, cuando no se gestiona bien o cuando no se ejerce con conciencia.
    </p><p class="article-text">
        Se trata, m&aacute;s bien, de evocar esas im&aacute;genes para ilustrar aquello a lo que no queremos renunciar. Y a&uacute;n m&aacute;s, a lo que no podemos renunciar. Porque este sector provee de los alimentos que consumimos cada d&iacute;a, adem&aacute;s de generar un importante valor a&ntilde;adido, crear empleos y ese extenso tejido socioecon&oacute;mico que constituye el complejo agroalimentario en el que interact&uacute;an sectores conexos, desde el transporte y la log&iacute;stica a la industria y los servicios profesionales. El sector agrario de la Comunitat Valenciana proporciona, adem&aacute;s, sustanciosos ingresos de exportaci&oacute;n a la econom&iacute;a espa&ntilde;ola.
    </p><p class="article-text">
        Hablo de un sector que, al igual que muchos otros sectores econ&oacute;micos, se enfrenta a un gran reto, el de unos mercados globalizados que operan con grandes vol&uacute;menes de comercio y a mucha velocidad, ante una sociedad &aacute;vida de consumo f&aacute;cil y exigente con respecto a la calidad y a las condiciones sanitarias y ambientales de lo que consumimos. Por el lado de la producci&oacute;n, se trata de un sector que afronta costes crecientes relacionados tanto con su dependencia de las energ&iacute;as f&oacute;siles, como, en el caso valenciano particularmente, por unas estructuras de producci&oacute;n de reducida dimensi&oacute;n f&iacute;sica y econ&oacute;mica, caracterizadas por explotaciones dispersas, por la rigidez del mercado de tierras y por una idiosincrasia sectorial, basada m&aacute;s en el esfuerzo individual que en la fortaleza de lo compartido.
    </p><p class="article-text">
        Todo ello se traduce en un diagn&oacute;stico estructural, fraguado desde hace d&eacute;cadas, y en unas consecuencias coyunturales, como la que hemos sufrido en la campa&ntilde;a citr&iacute;cola, que otras producciones padecen en distinto grado. Escasos resultados econ&oacute;micos, baja rentabilidad, p&eacute;rdida de poder de negociaci&oacute;n y dificultades en la comercializaci&oacute;n que, junto al dif&iacute;cil acceso a la tierra, conducen al poco atractivo de la actividad agraria para j&oacute;venes y emprendedores. Es de justicia, no obstante, reconocer la existencia de experiencias individuales y colectivas, como son muchas cooperativas, que superan estas dificultades y, en determinadas campa&ntilde;as y productos, est&aacute;n ofreciendo resultados m&aacute;s que positivos.
    </p><p class="article-text">
        Pero en rasgos generales, y salvo en alguna pieza, asistimos a un momento en que unos excelentes m&uacute;sicos, con mucho talento y una buena obra no est&aacute;n sonando lo bien que podr&iacute;an porque tocan por separado.
    </p><p class="article-text">
        Precisamente, y en otras palabras, es este diagn&oacute;stico el que nutre la exposici&oacute;n de motivos de la reciente Ley de Estructuras Agrarias de la Comunitat Valenciana, aprobada por unanimidad de las Corts. Es una ley fundamental que, me atrever&iacute;a a afirmar, justifica el trabajo de una legislatura en materia agraria porque sienta las bases y l&iacute;neas de trabajo para el futuro. Tiene esta ley valor en s&iacute; misma, pero tambi&eacute;n engloba al resto de iniciativas impulsadas por el Consell del Bot&agrave;nic para la recuperaci&oacute;n de la agricultura valenciana. Me refiero al impulso a la producci&oacute;n ecol&oacute;gica, a la recuperaci&oacute;n del IVIA (Instituto Valenciano de Investigaciones Agrarias) y su encaje en un potente sistema valenciano de generaci&oacute;n de conocimiento agroalimentario, a la protecci&oacute;n de l'Horta de Valencia (y en un futuro la de la Vega Baja de Alicante), o a la promoci&oacute;n del cooperativismo y de las figuras de calidad diferenciada amparadas en una marca, la primera marca de calidad de los productos agroalimentarios de la Comunitat Valenciana. Sin olvidar la recuperaci&oacute;n del apoyo a los sectores ganaderos, la formaci&oacute;n dirigida y adaptada al sector a pie de explotaci&oacute;n y otras medidas de diverso calado.
    </p><p class="article-text">
        La Ley de Estructuras no puede contener todas las soluciones, pero s&iacute; ofrecer los instrumentos para mejorar aquel diagn&oacute;stico, para empezar una singladura que deje atr&aacute;s el pesimismo y la resignaci&oacute;n actuales del sector agrario ante estos retos. Y de paso, que alinee al entorno productivo del sector agrario valenciano con los objetivos de mitigaci&oacute;n y adaptaci&oacute;n al cambio clim&aacute;tico, tarea obligatoria en un territorio como el nuestro, clasificado entre los m&aacute;s vulnerables ante el calentamiento global, y en un sector como este, altamente dependiente del buen estado los recursos naturales para continuar produciendo.
    </p><p class="article-text">
        Por la problem&aacute;tica que aborda, esta ley enra&iacute;za en la doctrina de las pol&iacute;ticas de estructuras agrarias, pero al mismo tiempo es innovadora y actual por el cariz de sus instrumentos. Entre ellos, la promoci&oacute;n de las iniciativas de gesti&oacute;n en com&uacute;n, el impulso al uso de las energ&iacute;as renovables en las infraestructuras agrarias, los incentivos fiscales hasta donde la normativa estatal lo permite, la definici&oacute;n de tierra infrautilizada y la plasmaci&oacute;n legal de figuras como las redes de tierras y los parques agrarios.
    </p><p class="article-text">
        El campo valenciano, as&iacute; como las bandas que jalonan y recorren todos nuestros pueblos y nuestras fiestas, cuenta con grandes profesionales, que atesoran saber hacer, tradici&oacute;n, formaci&oacute;n y a&ntilde;os de pr&aacute;ctica. Con esta ley hemos querido contribuir a la composici&oacute;n de una partitura renovada, adaptada a los tiempos que corren y a lo que la sociedad exige. Ahora tenemos que afinar los instrumentos, compartir la m&uacute;sica y caminar juntos, por una nueva sinfon&iacute;a en el campo valenciano.
    </p><p class="article-text">
        <strong>*Elena Cebri&aacute;n Calvo, Consellera de Agricultura, Medio Ambiente, Cambio Clim&aacute;tico y Desarrollo Rural</strong>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elena Cebrián]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/nueva-musica-campo-valenciano_132_1525345.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 31 May 2019 15:20:20 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Una nueva música para el campo valenciano]]></media:title>
    </item>
  </channel>
</rss>
