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    <title><![CDATA[elDiario.es - Beatriz Gracia Arce]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/beatriz_gracia_arce/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Beatriz Gracia Arce]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Crónica de la Murcia republicana:  sobre 'Guerra Civil en Murcia' de Carmen González Martínez]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/leer-el-presente/cronica-murcia-republicana-guerra-civil-murcia-carmen-gonzalez-martinez_132_9046918.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0c37c356-33bf-4a5c-b1eb-e7a7fdb6fd4a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Crónica de la Murcia republicana:  sobre &#039;Guerra Civil en Murcia&#039; de Carmen González Martínez"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Murcia, en plena guerra, se convirtió en una zona de recepción de refugiados que venían de provincias limítrofes que estaban viviendo los estragos del avance cruento de las tropas africanistas, ejemplo claro fueron los refugiados que provenían de Málaga y Almería, que habían sobrevivido a la 'desbandá'</p></div><p class="article-text">
        El Gobierno de la Segunda Rep&uacute;blica a trav&eacute;s del Ministerio de Instrucci&oacute;n P&uacute;blica distribuy&oacute; un cartel que dec&iacute;a 'Leed Historia, combatiendo la ignorancia derrotar&eacute;is al fascismo'. Sobre la Historia contempor&aacute;nea de Espa&ntilde;a pesa la f&eacute;rrea sombra de la dictadura. No me malinterpret&eacute;is, desde hace d&eacute;cadas las historiadoras e historiadores que trabajan la Espa&ntilde;a Contempor&aacute;nea han hecho una gran labor de renovaci&oacute;n metodol&oacute;gica e historiogr&aacute;fica. Han abordado desde los inicios de la transici&oacute;n a la democracia temas espinosos como fue la propia dictadura y su institucionalizaci&oacute;n, la Segunda Rep&uacute;blica y la Guerra Civil de forma precisa. Haciendo una labor de trabajo de fuentes m&uacute;ltiples, tanto documentales como fuentes orales.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero vivimos tiempos convulsos, donde el revisionismo y los discursos pol&iacute;ticos excluyentes y nost&aacute;lgicos de la dictadura llevan tiempo minando el trabajo cient&iacute;fico en pro de ganar un relato sobre el pasado, que construyen en el manique&iacute;smo, la equidistancia sobre el conflicto civil y la dictadura posterior, con el objetivo de ganar a la opini&oacute;n p&uacute;blica y moldear el pensamiento colectivo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es por ello vital la obra, que ahora se reedita, de Carmen Gonz&aacute;lez Mart&iacute;nez, quien realiz&oacute; una de las primeras aproximaciones a c&oacute;mo se desarroll&oacute; la Guerra Civil en la Regi&oacute;n de Murcia. Esta investigaci&oacute;n que fue publicada inicialmente en 1999, ahora ha sido reeditada por Edit.um.
    </p><p class="article-text">
        En ella Carmen Gonz&aacute;lez hace un an&aacute;lisis meticuloso de c&oacute;mo se organiz&oacute; el poder en Murcia desde el golpe de Estado. La Murcia republicana se organiz&oacute; a trav&eacute;s de sus fuerzas pol&iacute;ticas y sindicales afines al gobierno leg&iacute;timo republicano, donde las mismas tuvieron un papel fundamental en la reconstrucci&oacute;n del poder tras el vac&iacute;o resultante tras el golpe. Originales fueron las experiencias de control y colectivizaci&oacute;n de la industria y el comercio, as&iacute; como la creaci&oacute;n de cooperativas, siendo fundamentales las experiencias desarrolladas en Yecla, Jumilla o Lorqu&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        La condici&oacute;n de zona de retaguardia durante la guerra marc&oacute; a la sociedad murciana que cont&oacute; con organizaciones como la Consejer&iacute;a Provincial de Abastos que procur&oacute; el abastecimiento y la organizaci&oacute;n de la actividad comercial. Pero, adem&aacute;s, Murcia en plena guerra se convirti&oacute; en una zona de recepci&oacute;n de refugiados que ven&iacute;an de provincias lim&iacute;trofes que estaban viviendo los estragos del avance cruento de las tropas africanistas, ejemplo claro fueron los refugiados que proven&iacute;an de M&aacute;laga y Almer&iacute;a, que hab&iacute;an sobrevivido a la 'desband&aacute;', el ataque a civiles por parte del bando sublevado el 8 de febrero de 1937, tras la entrada en M&aacute;laga. Miles de refugiados que hu&iacute;an hacia Almer&iacute;a fueron atacados, causando la muerte a entre 3.000 y 4.000 civiles. El esfuerzo que hicieron las autoridades murcianas fue muy importante en una situaci&oacute;n que fue constante, ya que en enero de 1938 la llegada de refugiados de Teruel intensific&oacute; esta crisis humanitaria. Ante esto distintas organizaciones humanitarias como Solidaridad Internacional Antifascista (SIA), Socorro Rojo Internacional (SRI) y la organizaci&oacute;n de Mujeres Antifascistas (AMA) intervinieron como ayuda, tanto a los refugiados como a la entrega de v&iacute;veres y ropas para el frente o el apoyo a los hospitales de retaguardia, como el de las Brigadas Internacionales, ubicado en el actual campus de la Merced.
    </p><p class="article-text">
        La exhaustiva obra de Carmen Gonz&aacute;lez aborda las formas de violencia y represi&oacute;n en el contexto de guerra. Desde la violencia incontrolada inicial hasta el momento en el que se crea todo el aparato judicial de la Rep&uacute;blica en guerra con los Tribunales Populares. Siempre teniendo como base el uso sistem&aacute;tico de fuentes documentales, como la Causa General, que da cuenta de la capacidad de an&aacute;lisis con el trato de los datos en contraste con otras fuentes y el respaldo en obras de investigaci&oacute;n reconocidas.
    </p><p class="article-text">
        La posibilidad que brinda esta obra es conocer como la sociedad murciana supo organizarse, ser solidaria en pleno conflicto civil, manteniendo valores de antifascismo, solidaridad y ayuda mutua. Los esfuerzos realizados durante estos a&ntilde;os tuvo la contestaci&oacute;n implacable del sistema de represi&oacute;n de la dictadura que conden&oacute; a miles de ellos a la c&aacute;rcel, el exilio, la muerte, la depuraci&oacute;n laboral o la incautaci&oacute;n de todos sus bienes.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero, sin lugar a dudas, la ense&ntilde;anza m&aacute;s valiosa de la obra de Carmen Gonz&aacute;lez es la valent&iacute;a de acercarse a la Guerra civil en Murcia sin prejuicios ni discursos aprehendidos. La Historia es necesaria porque nos abre los ojos y nos permite ver y pensar por nosotros mismos. Esa es la Historia que construye. Es la Historia que recoge esta obra. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Beatriz Gracia Arce]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/leer-el-presente/cronica-murcia-republicana-guerra-civil-murcia-carmen-gonzalez-martinez_132_9046918.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 02 Jun 2022 11:12:05 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Crónica de la Murcia republicana:  sobre 'Guerra Civil en Murcia' de Carmen González Martínez]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Leila Nachawati, escritora y activista: "Son mujeres las que están saliendo a la calle a dar la batalla"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/cultura/leila-nachawati-escritora-activista-son-mujeres-saliendo-calle-dar-batalla_1_8862373.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e07c673f-c863-41f8-a60e-0e3bcc661a30_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Leila Nachawati, escritora y activista: &quot;Son mujeres las que están saliendo a la calle a dar la batalla&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las aspiraciones democratizadoras de hace una década se han ido convirtiendo, como en la Ucrania post-Maidan, en otras cosas, algunas esperanzadoras, otras -como el conflicto en Siria- terribles</p></div><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; fue de la Primavera &Aacute;rabe? Uno de los acontecimientos m&aacute;s importantes y transformadores de la historia del presente siglo ha ido mutando y ramific&aacute;ndose, las aspiraciones democratizadoras de hace una d&eacute;cada se han ido convirtiendo, como en la Ucrania post-Maidan, en otras cosas, algunas esperanzadoras, otras -como el conflicto en Siria- terribles. <a href="https://www.eldiario.es/murcia/leer-el-presente/egipcios-diez-anos-primavera-arabe-lectura-egipto-siria-2011-mamadou-ly-dario-renzi_132_8152180.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Un libro, 'De Egipto a Siria (2011). El principio de una revoluci&oacute;n humana' (Ruta Ediciones, 2021),&nbsp; de Mamadou Ly y Dario Renzi</a>, recoge un compendio de aportaciones cruciales para introducirnos en la complejidad del proceso. Charlamos con la escritora, experta en Oriente Medio, profesora universitaria de la UC3M y activista hispano-siria Leila Nachawati, autora del estudio introductorio.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El desarrollo de los acontecimientos en Afganist&aacute;n nos invita, una vez m&aacute;s, a reflexionar sobre el devenir de los &uacute;ltimos veinte a&ntilde;os en Oriente Pr&oacute;ximo &iquest;Considera que lo ocurrido en Afganist&aacute;n es el fin de una estrategia y el inicio de otra por parte de EE.UU.?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Lo ocurrido es una manera m&aacute;s honesta y brutal con respecto a la que ya llevan un tiempo desarrollando: la dejaci&oacute;n de cualquier tipo de responsabilidad con las poblaciones locales. Ha habido un momento en el que ten&iacute;an una inversi&oacute;n de energ&iacute;a, tiempo y recursos en la capital, Kabul. Pero en todo este tiempo, no han dejado de bombardear zonas rurales y de violar los derechos humanos, en una situaci&oacute;n en la que los Estados Unidos se ha visto empantanado. Llevaba un tiempo queriendo salir y lo ha hecho de la peor manera, dejando a las poblaciones locales a su suerte. Para m&iacute; esto es problem&aacute;tico, sobre todo porque el mecanismo de la responsabilidad de proteger que tanto cost&oacute; conquistar, se est&aacute; dividiendo y se est&aacute; perdiendo. Y adem&aacute;s sienta un precedente no solo para los Estados Unidos sino para otros pa&iacute;ses, europeos y otros, que no consideran que tengan alguna responsabilidad en atender a las v&iacute;ctimas de conflictos que ellos mismos contribuyen a crear.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; horizonte se vislumbra para el pa&iacute;s y la regi&oacute;n, teniendo en cuenta otros conflictos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Pues con la ola de aceptaci&oacute;n de los talibanes, ning&uacute;n horizonte que no sea oscuro para la poblaci&oacute;n local y, en particular, para las mujeres, que son las que est&aacute;n dando la batalla en Afganist&aacute;n contra los talib&aacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Este a&ntilde;o tambi&eacute;n nos invita a recordar c&oacute;mo hace una d&eacute;cada desde T&uacute;nez hasta Yemen se produjo el levantamiento de la poblaci&oacute;n civil, &iquest;cree que es un proceso concluido o, por el contrario, sigue vivo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Creo que podemos hablar de muchos flujos distintos. No es una cosa monol&iacute;tica. El problema con el seguimiento que se hace desde los medios de comunicaci&oacute;n y desde visiones que buscan la inmediatez, es de hablar en t&eacute;rminos absolutos de victoria y de derrota, cuando se trata de flujos humanos en los que hay tensiones econ&oacute;micas, sociales, de derechos humanos, de g&eacute;nero. Hay batallas que se est&aacute;n librando hoy, mientras hablamos, en pa&iacute;ses como L&iacute;bano o Irak. En Sud&aacute;n hemos visto el tremendo ejemplo que ha dado la poblaci&oacute;n local de luchar contra una de las dictaduras m&aacute;s enquistadas de la regi&oacute;n y avanzar hacia un proceso que intenta ser m&aacute;s representativo para la gente com&uacute;n. Entonces hay muchos flujos que est&aacute;n ocurriendo y que no se corresponden con ese reduccionismo de primavera, oto&ntilde;o, invierno. La cuesti&oacute;n es que hay muchos intereses regionales y pol&iacute;ticos y tambi&eacute;n locales que no permiten que las aspiraciones de vida digna de todos estos pueblos se vean satisfechas, ya sean por dictaduras locales como la de Siria o Egipto, ya sea por intereses regionales como los de Arabia Saud&iacute; o Ir&aacute;n &ndash;que contaminan todo con su discurso sectario-, ya sea por los intereses geopol&iacute;ticos de potencias como Rusia o Estados Unidos. Digamos que no se permite que avancen procesos que eran muy prometedores en un lenguaje de emancipaci&oacute;n de los pueblos de la regi&oacute;n.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 10px solid white;" src="https://static.eldiario.es/clip/73679946-57a3-423c-bef2-7fa27bbd8842_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="100%" width="200" align="left" data-title="" /></p>

    </figure><p class="article-text">
        <strong>El conflicto sirio es tal vez el paradigma de la evoluci&oacute;n de las protestas civiles en una guerra civil internacionalizada &iquest;Qu&eacute; papel puede jugar la realidad que se vive en Siria en el nuevo escenario que se abre en la regi&oacute;n?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Siria es el fracaso del internacionalismo o la ausencia del internacionalismo, de la solidaridad internacional. Es un conflicto en el que una poblaci&oacute;n local, despu&eacute;s de sufrir torturas y represi&oacute;n durante d&eacute;cadas, sali&oacute; a reivindicar derechos, justicia, dignidad y libertad, de una forma muy afirmativa y se ha enfrentado a la mayor brutalidad de la propia estructura local del r&eacute;gimen sirio. Y tambi&eacute;n a grupos extremistas, de todo color y pelaje, que han buscado aprovechar la situaci&oacute;n de caos y que tambi&eacute;n se han alimentado desde intereses regionales y geopol&iacute;ticos. Cada potencia ha movido sus fichas para dirigir la situaci&oacute;n, en una direcci&oacute;n u otra, siempre a costa de la poblaci&oacute;n local que qued&oacute; secuestrada por un lado por su propia dictadura y, por otro, por los enfrentamientos sectarios, principalmente con Ir&aacute;n a la cabeza, y por las luchas geopol&iacute;ticas entre Rusia y Estados Unidos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Consideras que los feminismos pueden ser un elemento clave en la regi&oacute;n como movimiento que puede acercar una posibilidad de cambio o de lucha ante el avance de posturas m&aacute;s radicales?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No s&eacute; si lo plantear&iacute;a como feminismos, soy m&aacute;s de utilizar el singular, feminismo, pero planteado desde necesidades y contextos diferentes. Yo no s&eacute; si es lo mismo pero las mujeres han sido una vanguardia en la lucha por los derechos de todos y de todas. Cuando piensas en Afganist&aacute;n, piensas en que ellas est&aacute;n luchando por el futuro de su pa&iacute;s, de su pueblo y, de alg&uacute;n modo, de toda la humanidad porque hay mucho del futuro que nos jugamos todos como humanidad que se est&aacute; perdiendo en Afganist&aacute;n y son mujeres las que est&aacute;n saliendo, dando la cara, jug&aacute;ndose la vida y, en muchos casos, perdi&eacute;ndola. Entonces son una vanguardia en muchos sentidos y desde luego en los procesos de reconciliaci&oacute;n, en los procesos de justicia transicional, cuando termina una guerra, cuando termina un conflicto y llega otra etapa, sabemos porque nos lo dice la historia que las mujeres juegan un papel fundamental en reconstruir ese tejido social que todas esas guerras y fracturas han ido produciendo. Por eso el papel de las mujeres suele funcionar mejor como mediador a la hora de esos procesos de b&uacute;squeda de justicia.
    </p><p class="article-text">
        Un ejemplo de esto es <a href="https://syrianfamilies.org/en/)" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Family for freedom</em></a><em> </em>grupos de mujeres que b&aacute;sicamente piden cosas muy b&aacute;sicas como es saber si sus familiares est&aacute;n vivos o no, un m&iacute;nimo de informaci&oacute;n y de defensa de derechos de las personas que est&aacute;n detenidas en esos campos de concentraci&oacute;n que son las c&aacute;rceles de Asad en Siria. Y son mujeres las que lo est&aacute;n llevando a cabo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Beatriz Gracia Arce]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/cultura/leila-nachawati-escritora-activista-son-mujeres-saliendo-calle-dar-batalla_1_8862373.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 26 Mar 2022 05:01:09 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Leila Nachawati, escritora y activista: "Son mujeres las que están saliendo a la calle a dar la batalla"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Primavera Árabe,Siria,Afganistán,Feminismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Cuál es el origen de la riqueza? Esclavitud y azúcar]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/leer-el-presente/origen-riqueza-esclavitud-azucar_132_8672181.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/715460c0-a32e-4ec2-a4d8-4719e2813ef2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Cuál es el origen de la riqueza? Esclavitud y azúcar"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Dos estudios recientes analizan el enriquecimiento de industriales españoles en las Indias al calor de la colonización y el esclavismo.</p></div><p class="article-text">
        <strong>&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        A finales del siglo XIX Joseph Conrad public&oacute; <em>El coraz&oacute;n de las tinieblas</em> (1899). La voracidad del proceso imperialista en &Aacute;frica y, en concreto, el caso del Congo, como territorio propiedad personal de Leopoldo II y la explotaci&oacute;n de sus minas de forma inhumana, como as&iacute; atestiguan los testimonios fotogr&aacute;ficos. Conrad, quien conoc&iacute;a bien c&oacute;mo se desarrollaba el comercio en la cuenca del Congo y los costes humanos, se adentra en su novela en las tinieblas del alma humana, cuando se pierde cualquier rastro de empat&iacute;a y se cae en la miseria m&aacute;s profunda. La obra de Conrad marca una serie de textos que van a ir public&aacute;ndose en Europa, ya de car&aacute;cter pol&iacute;tico o literario, que har&aacute;n una cr&iacute;tica del imperialismo y la explotaci&oacute;n colonial.
    </p><p class="article-text">
        Este ejemplo paradigm&aacute;tico para mi, me sirve de elemento conductor para acercarnos a dos obras de naturaleza hist&oacute;rica y literaria, que se publicaron a finales de 2021, que ponen de relieve un tema que - a mi juicio- ha permanecido como un tab&uacute; hist&oacute;rico en Espa&ntilde;a. Esto es la vinculaci&oacute;n de Espa&ntilde;a y el nacimiento de las grandes fortunas de este pa&iacute;s a la trata de esclavos y a la explotaci&oacute;n azucarera en el Caribe hasta la p&eacute;rdida de Cuba y Puerto Rico (precisamente en el a&ntilde;o que Conrad publicaba su obra).
    </p><p class="article-text">
        La primera de ellas, <em>Azucre</em> (Pepitas de calabaza, 2021) escrita por Bibiana Candia a trav&eacute;s de una prosa casi po&eacute;tica nos adentra en el viaje que hacen desde Galicia un grupo de chicos, que faltos de un horizonte en la Espa&ntilde;a de 1853, se embarcan para trabajar en la explotaci&oacute;n azucarera. Bibiana consigue trasladarnos a esa aldea, con su universo de supersticiones, creencias, su propia lengua, miedos para despu&eacute;s sumergirnos en la miseria del trabajo, en las cartas que se env&iacute;an a casa como refugio a un mundo deshumanizado, donde la esclavitud en pleno siglo XIX trasciende m&aacute;s all&aacute; del racismo generalizado y pasa por la explotaci&oacute;n del hombre por el hombre. Esclavos del mismo pa&iacute;s, personas aparentemente libres que entran, por la pobreza extrema, en el c&iacute;rculo del trabajo forzado muy alejado de la imagen idealizada de &ldquo;hacer las am&eacute;ricas&rdquo;, donde los &uacute;nicos beneficiados son las familias que controlan las explotaciones azucareras. Familias, que a lo largo del siglo XIX y hasta los primeros a&ntilde;os del siglo XX, colocaron a diputados en las Cortes o auparon a distintos presidentes de gobierno. 
    </p><p class="article-text">
        La obra de una gran sensibilidad de Bibiana Candia se complementa perfectamente con el ensayo hist&oacute;rico: <em>Negreros. Espa&ntilde;oles en el tr&aacute;fico y en los capitales esclavistas</em> (Catarata, 2021) de Jos&eacute; Antonio Piqueras, quien trabaja todo el proceso de la trata de esclavos desde el&nbsp;siglo XVI cuando desde el Caribe se asentaba a la poblaci&oacute;n africana esclava desde los puertos de Veracruz, San Juan de Ul&uacute;a, Santiago de Cuba, La Habana, etc. Este negocio permaneci&oacute; activo y vivo, donde tuvieron un papel importante no s&oacute;lo aquellos que literalmente secuestraban a la poblaci&oacute;n africana de sus casas y su posterior distribuci&oacute;n por Am&eacute;rica, donde tuvieron un papel importante los traficantes portugueses e ingleses, que despu&eacute;s en territorio americano generaba toda una red de comercio y distribuci&oacute;n de personas.
    </p><p class="article-text">
        Con la ilustraci&oacute;n y el nacimiento del movimiento abolicionista decimon&oacute;nico, los caminos de este sistema organizado de explotaci&oacute;n fue modific&aacute;ndose y adapt&aacute;ndose, hasta crear hilos invisibles de explotaci&oacute;n, esto es, en una legalidad donde la esclavitud ya no era legal se manten&iacute;a un sistema cercano a la misma, como el que nos relataba Bibiana. Hasta ese momento Piqueras destaca c&oacute;mo a partir del siglo XVIII marinos catalanes y vascos eran mayoritarios en porcentaje de nav&iacute;os espa&ntilde;oles juzgados por tribunal de Sierra Leona en 1835, donde destaca el caso de Juan Jos&eacute; Zangroniz, quien viv&iacute;a en La Habana y controlaba desde all&iacute; una sociedad familiar cuya actividad era el comercio humano. Esto sirve de ejemplo para el rastreo minucioso de Piqueras, quien hace un recorrido vital por los sujetos que basaron su riqueza en estos fines. Ya en el siglo XIX la base de Cuba se convertir&iacute;a en un engranaje fundamental econ&oacute;mico por la producci&oacute;n azucarera, pero adem&aacute;s como escuela militar ya que la mayor&iacute;a de generales (Sanjurjo, Cabanellas, Queipo de LLano) con papel relevante en la Guerra Civil en 1936 se hab&iacute;an forjado en su primer destino en la guerra de Cuba; o el propio Emilio Mola, quien naci&oacute; en Cuba y tuvo que regresar a la Pen&iacute;nsula en 1898.
    </p><p class="article-text">
        Como apuntaba anteriormente, lo trascendental de este negocio en el coraz&oacute;n de las tinieblas, fue el poder en la sombra que consiguieron al constituirse como un verdadero lobby capaz de comprar voluntades pol&iacute;ticas, pero tambi&eacute;n ganar el favor del gran capital siendo la base del desarrollo del capitalismo industrial en Espa&ntilde;a, ya que parte de esta fortuna de una forma u otra desembarc&oacute; en los industriales catalanes, gallegos y vascos mayoritariamente, como es el caso de Vidal- Ribas o Juan G&uuml;ell, quien de la riqueza de la trata de esclavos consigui&oacute; forjarse como un alto industrial participando en la industria del ferrocarril a trav&eacute;s de La Maquinista Terrestre Y Mar&iacute;tima (1855), la industria textil con la sociedad G&uuml;ell, Ramis y C&iacute;a; y form&oacute; parte de la fundaci&oacute;n del Banco de Barcelona (1845) y la Caja de ahorros y Monte de Piedad de Barcelona (1850).
    </p><p class="article-text">
        Ante las biograf&iacute;as de quienes conocemos como motores de la industrializaci&oacute;n, son necesarias estas voces cr&iacute;ticas hist&oacute;rica y literaria, ya que &iquest;cu&aacute;l es el origen de la riqueza?. Cuando hablamos de &ldquo;progreso&rdquo; &iquest;cu&aacute;l es el peaje o cu&aacute;les son los l&iacute;mites &eacute;ticos y morales?. Esta reflexi&oacute;n es vital para acercarnos al pasado y al sistema que habitamos y, sobre todo, a la hora de narrar y construir nuestro pasado hist&oacute;rico seamos capaces de hacerlo viendo m&aacute;s all&aacute; del discurso cl&aacute;sico o del poder, junto a aquel universo que por desclasado, marginado y mudo no ha tenido la misma capacidad de crear relato.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Beatriz Gracia Arce]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/leer-el-presente/origen-riqueza-esclavitud-azucar_132_8672181.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 20 Jan 2022 14:53:10 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Cuál es el origen de la riqueza? Esclavitud y azúcar]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¡Somos todos los egipcios! Diez años de primavera árabe:  Una lectura de 'De Egipto a Siria (2011)' de Mamadou Ly con Dario Renzi]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/leer-el-presente/egipcios-diez-anos-primavera-arabe-lectura-egipto-siria-2011-mamadou-ly-dario-renzi_132_8152180.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/93c562bd-41e6-46d4-b1a0-95dfeb17d4d1_16-9-discover-aspect-ratio_default_1024575.jpg" width="343" height="193" alt="¡Somos todos los egipcios! Diez años de primavera árabe:  Una lectura de &#039;De Egipto a Siria (2011)&#039; de Mamadou Ly con Dario Renzi"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El “acontecimiento” desencadenante surge en diciembre de 2010 en Túnez, en Sidi Bouzid, donde un joven vendedor ambulante de fruta, desesperado por las presiones constantes de las fuerzas del orden, que le han secuestrado sus mercancías, se dirige delante del palacio del gobernador, se empapa el cuerpo con gasolina y se prende fuego</p></div><p class="article-text">
        Desde el inicio de 2011 vivimos una eclosi&oacute;n de las contradicciones que albergaba el orden mundial globalizado, que se sustenta en relaciones desiguales norte-sur, as&iacute; como la existencia de gobiernos no democr&aacute;ticos que no hab&iacute;an sido puestos en cuesti&oacute;n por occidente por el papel estrat&eacute;gico que jugaban.
    </p><p class="article-text">
        La floraci&oacute;n se extendi&oacute; desde El Cairo a Damasco, T&uacute;nez, Libia o el Yemen, pa&iacute;ses que hab&iacute;an construido gobiernos grises y monol&iacute;ticos al calor de la Guerra Fr&iacute;a y el proceso de descolonizaci&oacute;n, pero que, en los albores del siglo XXI, los nuevos escenarios geopol&iacute;ticos hac&iacute;an grieta en sus cimientos. En ese preciso instante es donde vemos, paso a paso, c&oacute;mo dicha grieta se hizo m&aacute;s importante y emergi&oacute; la sociedad civil tomando las plazas por la vida, la dignidad y la libertad.
    </p><p class="article-text">
        El escenario de 2011 nos mostr&oacute; como la Historia que, entendida como proceso, se vale como elemento transformador del &ldquo;acontecimiento&rdquo;, que tambalea las estructuras creadas por el poder. Es aqu&iacute;, como en otros procesos hist&oacute;ricos, que hechos que nos pueden parecer aislados, poco organizados o espont&aacute;neos, act&uacute;an como catalizador de problemas m&aacute;s profundos. Es la revoluci&oacute;n de la gente com&uacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El &ldquo;acontecimiento&rdquo; desencadenante surge en diciembre de 2010 en T&uacute;nez, en Sidi Bouzid, donde un joven vendedor ambulante de fruta, desesperado por las presiones constantes de las fuerzas del orden, que le han secuestrado sus mercanc&iacute;as, se dirige delante del palacio del gobernador, se empapa el cuerpo con gasolina y se prende fuego. En la era de internet las im&aacute;genes corren como la p&oacute;lvora. 
    </p><p class="article-text">
        De diciembre a abril de 2011 se suceden las protestas, la oposici&oacute;n -casi dormida en el exterior- hace acto de presencia. La tensi&oacute;n es tan potente que cae Ben Ali, una de las piezas pol&iacute;ticas claves en el Magreb. A partir de enero, como narran de forma magistral los autores, se produce un efecto domin&oacute;. Las protestas se extienden a Argelia, Jordania, Om&aacute;n y Yemen. Tambi&eacute;n a Arabia Saud&iacute;, Marruecos y Sud&aacute;n, todo ello en menos de un mes. La &uacute;ltima semana de enero el clima de protesta se hace m&aacute;s intenso y llega a Egipto. La Plaza Tahrir es ocupada por la poblaci&oacute;n, se convierte en el &aacute;gora que organiza la vida com&uacute;n, asumida por mujeres y hombres al lema de &ldquo;&iexcl;Somos todos los egipcios!&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ese grito se convierte en la materializaci&oacute;n de una realidad, ante un r&eacute;gimen no democr&aacute;tico y coercitivo, Egipto es la gente organizada en esa plaza, que clama contra el sistema pol&iacute;tico corrupto, la falta de libertad de expresi&oacute;n, las altas tasas de desempleo, que afecta duramente a los j&oacute;venes. El grito se proyecta contra un presidente, Hosni Mubarak, anclado en el poder desde hace 30 a&ntilde;os, que se mantuvo en el poder bajo el manto de EEUU en la zona, donde Egipto jug&oacute; un papel estrat&eacute;gico en el conflicto palestino y en la Guerra del Golfo (1991).
    </p><p class="article-text">
        De este modo, en febrero de 2011 se organiza una manifestaci&oacute;n multitudinaria, que utiliza las redes sociales para organizarse: irrumpen las nuevas formas de socializaci&oacute;n y movilizaci&oacute;n, en este momento m&aacute;s dif&iacute;ciles de controlar por su espontaneidad. La organizaci&oacute;n del pueblo egipcio consigue deponer a Mubarak, que renuncia al poder el 10 de febrero. En cuesti&oacute;n de dos meses caen dos l&iacute;deres clave del norte de &Aacute;frica.
    </p><p class="article-text">
        Es a partir de este momento cuando los autores desarrollan las realidades que se van a vivir en el resto de los pa&iacute;ses donde llega la onda expansiva de T&uacute;nez y Egipto, que van a tener consecuencias bastante diferentes. A tenor de los factores diferenciadores que se viven en ellos, esto es, la presencia o no del islamismo radical, la existencia de una sociedad civil activa o el papel geoestrat&eacute;gico que tuvieran hasta la fecha.
    </p><p class="article-text">
        Los casos paradigm&aacute;ticos, que a&uacute;n siguen dram&aacute;ticamente vivos, son Siria, Libia y Yemen. Pa&iacute;ses donde el cicl&oacute;n de protestas llega en la primavera y verano de 2011. En Libia el clima de protestas termina con la detenci&oacute;n de Gadafi y su ejecuci&oacute;n el 20 de octubre de 2011. Las im&aacute;genes de su cuerpo sin vida dan la vuelta al mundo, hab&iacute;a sido una de las piezas claves en la regi&oacute;n y tanto EEUU como la mayor parte de pa&iacute;ses de Europa occidental hab&iacute;an estrechado relaci&oacute;n con su r&eacute;gimen pol&iacute;tico en sus m&aacute;s de 40 a&ntilde;os de gobierno dictatorial. Sin embargo, la ca&iacute;da del r&eacute;gimen de Gadafi pone de relieve las contradicciones internas del pa&iacute;s, donde se manten&iacute;an estructuras tribales, que pod&iacute;a desencadenar la fragmentaci&oacute;n del pa&iacute;s, algo que ha marcado una v&iacute;a claramente militarizada y que distaba del camino que hab&iacute;a construido T&uacute;nez o Egipto. 
    </p><p class="article-text">
        El caso de Yemen parte de elementos comunes, como el tribalismo, el peso de la violencia y el islamismo en la zona, que hab&iacute;a sido el justificante de Bush despu&eacute;s del 11-S para actuar en la zona, dado que el pa&iacute;s era una plataforma fundamental de control de la regi&oacute;n, algo que tambi&eacute;n hab&iacute;a visto Al-Qaeda que va a tomar al pa&iacute;s yemen&iacute; como una base importante en la zona. Ante este choque de &ldquo;monstruos gemelos&rdquo;-como denominan los autores-, qued&oacute; un espacio de posibilidad revolucionaria de car&aacute;cter pac&iacute;fica, liderada por aquellos actores hist&oacute;ricamente excluidos: las mujeres y los j&oacute;venes. Son ellas las que rompen el esquema f&eacute;rreo de estar al margen de la pol&iacute;tica, las que salen a las calles contra el discurso anti-femenino de Saleh. En Sanaa cientos de mujeres quemaron p&uacute;blicamente sus velos, en un gesto simb&oacute;lico fundamental para ellas y para lo trascendental de la v&iacute;a pac&iacute;fica y antipatriarcal que abren para el futuro en el pa&iacute;s. El germen est&aacute; ah&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        Posiblemente el caso m&aacute;s dram&aacute;tico, que a&uacute;n sigue en activo, es el caso sirio. El contagio de protestas llega all&iacute; contra el r&eacute;gimen de Bashar Al-Assad, se inicia en Deraa y se extiende r&aacute;pidamente a otros n&uacute;cleos urbanos. En agosto de 2011 la ola de protestas est&aacute; en aumento. La expansi&oacute;n de las movilizaciones lleva al r&eacute;gimen a poner en marcha una estrategia propia de guerra, con el bombardeo y asedio de ciudades. Se entra en un escenario completamente diferente donde nace el Ej&eacute;rcito Sirio Libre (ESL), milicias, adem&aacute;s del posicionamiento internacional sobre el conflicto civil sirio. Se hace uso indiscriminado de la violencia contra la poblaci&oacute;n civil, utilizando armamento prohibido en las convenciones internacionales sobre armamento. As&iacute; como el drama humanitario que se desata con los movimientos de refugiados hacia los pa&iacute;ses fronterizos. Unido a que esas fronteras actuaron como un campo de minas implosionando y entrando en escena actores como Hezbollah, el posicionamiento de China y Rusia o de EEUU y sus aliados en la regi&oacute;n, es el caso de Turqu&iacute;a. La v&iacute;a de la guerra y la internacionalizaci&oacute;n del conflicto deja bloqueada la v&iacute;a revolucionaria que se inicia con las protestas en las calles.
    </p><p class="article-text">
        A diez a&ntilde;os del inicio de este proceso de cambio en el norte de &Aacute;frica y el Oriente Pr&oacute;ximo, a&uacute;n bajo el yugo de la guerra y la violencia que, en algunos casos, ha paralizado los cambios profundos, es fundamental, para concluir, reflexionar sobre la semilla sembrada por las mujeres y hombres de estos pa&iacute;ses, que con las herramientas actuales de comunicaci&oacute;n y organizaci&oacute;n, han sido capaces de desestabilizar una de las zonas m&aacute;s dirigidas y controladas por aquellos pa&iacute;ses con intereses en la zona. Todo este camino de revoluci&oacute;n y contrarrevoluci&oacute;n lo plasman de forma magistral, Mamadou Ly y Dario Renzi, que hacen una radiograf&iacute;a temporal necesaria para entender la Historia del tiempo presente de la regi&oacute;n y marcar las l&iacute;neas de un futuro lleno de incertidumbre ante el peso del islamismo, la violencia y la influencia de las distintas potencias con intereses en la zona.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Beatriz Gracia Arce]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/leer-el-presente/egipcios-diez-anos-primavera-arabe-lectura-egipto-siria-2011-mamadou-ly-dario-renzi_132_8152180.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 20 Jul 2021 09:23:08 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¡Somos todos los egipcios! Diez años de primavera árabe:  Una lectura de 'De Egipto a Siria (2011)' de Mamadou Ly con Dario Renzi]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Por dónde se va a la ciudad: una lectura de 'La ciudad de los cuidados' de Izaskun Chinchilla]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/leer-el-presente/ciudad-lectura-ciudad-cuidados-izaskun-chinchilla_132_7196021.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/24082b05-5bbd-4011-a212-e7663309ac99_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Por dónde se va a la ciudad: una lectura de &#039;La ciudad de los cuidados&#039; de Izaskun Chinchilla"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En este sentido de la rentabilidad del capital poco se tiene en cuenta ser mujer, madre, tener movilidad reducida o a la infancia</p></div><p class="article-text">
        La realidad actual nos ha hecho reflexionar mucho m&aacute;s sobre el espacio inmediato que habitamos: la ciudad. Es una cuesti&oacute;n que lleva a&ntilde;os en un debate constante frente a una ciudad cada vez m&aacute;s deshumanizada, buscar un espacio de vida.
    </p><p class="article-text">
        Izaskun Chinchilla describe la ciudad del siglo XX, marcada por los proyectos de planificaci&oacute;n urbana cuyo objetivo era la zonificaci&oacute;n de usos (industriales, habitacionales, etc.) o de circulaci&oacute;n. Elementos que tienen tras de s&iacute; el concepto de rentabilidad del capital, pero que est&aacute; muy lejos de pensar la ciudad desde un sentido biol&oacute;gico.
    </p><p class="article-text">
        En este sentido de la rentabilidad del capital poco se tiene en cuenta ser mujer, madre, tener movilidad reducida o a la infancia. Ciudades entendidas desde la lejan&iacute;a de la necesidad de una vida y habitabilidad donde los cuidados y el equilibrio con el medio sea posible.
    </p><p class="article-text">
        Con esta idea de los cuidados en el centro, Izaskun nos muestra una serie de proyectos que nos dicen que otra ciudad es posible. Es el caso del proyecto participativo &ldquo;Biking to school&rdquo; llevado a cabo en Londres en Somers Town (Candem), basado en una ruta escolar segura en la que ni&ntilde;os y ni&ntilde;as puedan caminar e ir en bicicleta desde casa al colegio.
    </p><p class="article-text">
        Un proyecto que nace de la vocaci&oacute;n de entender la arquitectura como una disciplina participativa, preocupada por la percepci&oacute;n y la visi&oacute;n de la ciudad de la infancia y la familia por medio del trabajo en talleres con ambos colectivos. Esto fue uno de los n&uacute;cleos del proyecto londinense, pues una de las caracter&iacute;sticas fundamentales para la construcci&oacute;n de una ciudad vivida es que se estudien la experiencia, no s&oacute;lo en sus dimensiones individuales, sino como construcci&oacute;n social.
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        Pero &iquest;c&oacute;mo transformar la ciudad? Izaskun nos da una serie de ideas marco para cambiar la estructura inmediata de la ciudad, como desterrar el juego infantil como algo marginal y reglado, para entender los espacios que posibiliten el juego libre y abierto. Posibilitar la movilidad no basada en el veh&iacute;culo privado, que nos permite ahorrar energ&iacute;a, reducir la contaminaci&oacute;n del aire y ac&uacute;stica, adem&aacute;s de ganar espacio para la socializaci&oacute;n. Ganar espacio para el peat&oacute;n y plantaci&oacute;n de arbolado que tiene un efecto positivo en la renovaci&oacute;n de ox&iacute;geno en la ciudad. Frente a la ciudad individualista y con aporofobia, que ha desarrollado el cambio en el mobiliario urbano para invisibilizar la pobreza y excluir a&uacute;n m&aacute;s a las personas sin hogar con la implantaci&oacute;n en distintas ciudades de bancos que impiden tumbarse. Izaskun recoge el proyecto &ldquo;Hogar sin casa&rdquo; que propusieron Antonio Abell&aacute;n y ella para la ciudad de Murcia. El mismo se basaba en permitir el uso de la Huerta como espacio pedag&oacute;gico y recreativo, evitando la construcci&oacute;n de segundas residencias de forma incontrolada, buscando la conservaci&oacute;n del entorno de la Huerta. Nos presenta aparcamientos en zonas estrat&eacute;gicas para combinar con el uso de transporte el&eacute;ctrico y la incorporaci&oacute;n de vegetaci&oacute;n, cocinas compartidas que cambien el di&aacute;logo de la ciudad con su entorno natural inmediato.
    </p><p class="article-text">
        Las consecuencias de la propia crisis sanitaria actual y medioambiental nos ubica en la necesidad de incorporar estas ideas, que nos ofrece desde una visi&oacute;n de la arquitectura m&aacute;s humana y se concreten en la redacci&oacute;n de una declaraci&oacute;n de derechos, donde la movilidad ecol&oacute;gica, el derecho a la calidad del aire y accesibilidad igualitaria, el derecho al descanso, es decir, a poder vivir con dignidad y libremente las ciudades siempre desde el di&aacute;logo, la cooperaci&oacute;n, actividades participativas, el conocimiento y la resiliencia. 
    </p><p class="article-text">
        Si hay que pensar un futuro este debe ser caminando sobre estos pasos y no sobre los ya dados, que no responden a la realidad que vivimos, ni al mundo finito que habitamos, pese a que para muchos la idea de ciudad sigue bas&aacute;ndose en la exclusi&oacute;n y lo insostenible, aunque se disfrace de luces de ne&oacute;n que s&oacute;lo apagan la oportunidad de construir un futuro vivible. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Beatriz Gracia Arce]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/leer-el-presente/ciudad-lectura-ciudad-cuidados-izaskun-chinchilla_132_7196021.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 05 Feb 2021 11:33:49 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Por dónde se va a la ciudad: una lectura de 'La ciudad de los cuidados' de Izaskun Chinchilla]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un virus sistémico: una lectura de ‘¿Virus soberano? La asfixia capitalista’ de Donatella di Cesare]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/leer-el-presente/virus-sistemico-lectura-virus-soberano-asfixia-capitalista-donatella-di-cesare_132_6437899.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1750b8da-556a-4298-ae0e-f1377e95f107_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un virus sistémico: una lectura de ‘¿Virus soberano? La asfixia capitalista’ de Donatella di Cesare"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Es, paradójicamente, un elemento invisible a nuestros ojos lo que nos ha obligado a parar. Un elemento que estaba ahí, pero que la propia voracidad del sistema capitalista había rebajado en protagonismo"</p></div><p class="article-text">
        En marzo, cuando en Europa explot&oacute; la pandemia, observamos como una sociedad sometida a la inmediatez, la rapidez, la producci&oacute;n ilimitada e infinita se paraba en seco, sin contemplaci&oacute;n. No la hab&iacute;a parado una crisis del propio sistema capitalista, como fue la crisis del 2008, sino un ente invisible. Esta vez un fantasma recorr&iacute;a el mundo y no era un fantasma redentor, sino una enfermedad que, como se&ntilde;ala Donatella, es un virus que ataca nuestros cuerpos y en el que dejamos de ser espectadores para ser v&iacute;ctimas.
    </p><p class="article-text">
        Este hecho nos hace reflexionar sobre la realidad que estamos viviendo, &iquest;nos encontramos ante el &ldquo;acontecimiento&rdquo; que marca el cambio en el siglo XXI? Un hecho hist&oacute;rico capaz de marcar un punto de inflexi&oacute;n, pero &iquest;cabe la idea de progreso? O bien ese camino est&aacute; dinamitado. Podemos observar tambi&eacute;n este &ldquo;acontecimiento&rdquo; revelador como un punto de no retorno; ya hab&iacute;a se&ntilde;ales que nos hab&iacute;an hablado alto sobre la necesidad de repensar el sistema. El colapso clim&aacute;tico, un sistema econ&oacute;mico injusto y devorador de recursos a costa de cualquier muestra de humanidad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es, parad&oacute;jicamente, un elemento invisible a nuestros ojos lo que nos ha obligado a parar. Un elemento que estaba ah&iacute;, pero que la propia voracidad del sistema capitalista, que permea en todas las capas del conocimiento, hab&iacute;a rebajado en protagonismo, nos dice Donatella: &ldquo;la sospecha es que el capitalismo acad&eacute;mico no beneficia a la investigaci&oacute;n&rdquo; y la propia ciencia qued&oacute; ciega ante algo que s&oacute;lo desde la ciencia se pod&iacute;a ver.
    </p><p class="article-text">
        En plena era de la ciencia podemos narrar un momento casi apocal&iacute;ptico, un momento en el que absolutamente las pocas certezas existentes se diluyen en la incertidumbre y en la permanente sensaci&oacute;n de vulnerabilidad. &iquest;D&oacute;nde queda entonces el poder pol&iacute;tico y su soberan&iacute;a? Ante la enfermedad corporal y sist&eacute;mica el poder pol&iacute;tico entra en una espiral donde el &ldquo;estado de excepci&oacute;n&rdquo; se abre paso, algo que se nos muestra como algo perturbador, que marca las costuras del sistema aunque no significan la muerte de la democracia, pero s&iacute; la transformaci&oacute;n en un animal de toma de decisiones.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Democracias que ante la excepci&oacute;n se acrecienta la desmemoria ante el pasado reciente. Es entonces cuando esa democracia que ya daba de lado al otro, al extranjero, a los pobres, donde las fronteras se han hecho m&aacute;s robustas &iquest;se habla de qu&eacute; ocurre en los campos de refugiados o en el Mediterr&aacute;neo? Vemos los muros y la discriminaci&oacute;n m&aacute;s palpable, incluso &uacute;til para el barro pol&iacute;tico que utiliza como chivo expiatorio de contagios a aquellos que vienen de fuera, inmigrantes que trabajan y viven en peores condiciones. El virus ha sacado a flote las barreras que cre&iacute;amos invisibles. Es, como se&ntilde;ala Donatella, la &ldquo;democracia de la inmunidad&rdquo; donde dicha inmunidad &ldquo;queda reservada para los protegidos, los preservados, los amparados, es negada para los otros, los expuestos, los rechazados, los abandonados&rdquo;, aquellos que ya eran el margen y viv&iacute;an extramuros. En esta democracia los ciudadanos se convierten en ciudadanos y pacientes, seguir la ley y las reglas sanitarias a la espera de cu&aacute;l es la reacci&oacute;n autoinmune, donde nos llevar&aacute; el desarrollo de los acontecimientos.
    </p><p class="article-text">
        La atm&oacute;sfera de dif&iacute;cil respiraci&oacute;n se impregna del miedo, de las pesadillas individuales ante la excepci&oacute;n y de los monstruos colectivos que salen a pasear, a ondear banderas, que no son mas que un ladrillo m&aacute;s en el muro que ancla una soberan&iacute;a interior, pero es in&uacute;til ante un virus global que no entiende de fronteras.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ante la atm&oacute;sfera venenosa del exterior, el mundo se repliega hacia la intimidad dom&eacute;stica. La vida dentro de casa, observando el mundo desde la ventana f&iacute;sica o virtual en una sociedad marcada por evitar la cercan&iacute;a, el contagio, la enfermedad&hellip;buscar la distancia, el cierre, el blindaje, la paralizaci&oacute;n de la comunidad y comunitario, la necesidad del contacto, la reuni&oacute;n. Algo que nos lleva no s&oacute;lo a la enfermedad sist&eacute;mica, del cuerpo, sino tambi&eacute;n ps&iacute;quica que ha ido de la mano del confinamiento estricto. Somos seres marcados por la fragilidad y la muerte, que s&oacute;lo hemos visto en cifras en continua actualizaci&oacute;n o en la procesi&oacute;n de f&eacute;retros en Italia. Mientras en el interior del hogar, el escenario de la violencia de g&eacute;nero se hizo a&uacute;n m&aacute;s aterrador; la ansiedad, ya propia de la din&aacute;mica voraz de nuestra sociedad se acrecienta ante la incertidumbre y el aislamiento forzado. La tristeza en la poblaci&oacute;n infantil y adolescente, que Donatella no cita, pero que es posiblemente el eslab&oacute;n de nuestra sociedad m&aacute;s olvidado tanto en la propia din&aacute;mica del sistema, antes y despu&eacute;s del escenario pand&eacute;mico.
    </p><p class="article-text">
        Hacia d&oacute;nde puede caminar nuestra sociedad una vez que &ldquo;el virus&rdquo; ha movido los cimientos del sistema-mundo globalizado. Tal vez, sea el momento de caminar lento, del decrecimiento, de construir un mundo a escala humana, no sobre el lenguaje de balances y producci&oacute;n sin l&iacute;mite &eacute;tico y de recursos. Basado en las redes, la solidaridad y el reconocimiento del otro, permear los valores que nos mantienen en pie confinados o en alerta para forjar una sociedad basada en los cuidados y los afectos. Si estamos viendo tan claramente que el sistema nos lleva a la miseria de cuerpo y sociedad es absurdo jugar a ser un zombie y levantarnos de este <em>shock</em> hist&oacute;rico para seguir caminando por una carretera sin salida.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Beatriz Gracia Arce]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/leer-el-presente/virus-sistemico-lectura-virus-soberano-asfixia-capitalista-donatella-di-cesare_132_6437899.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 17 Nov 2020 11:14:32 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un virus sistémico: una lectura de ‘¿Virus soberano? La asfixia capitalista’ de Donatella di Cesare]]></media:title>
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    <item>
      <title><![CDATA[Una democracia coja: una lectura de 'pequeñas mujeres rojas', de Marta Sanz]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/leer-el-presente/democracia-coja-lectura-pequenas-mujeres-rojas-marta-sanz_132_6195435.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/05431b95-1cfa-4508-a2bc-177d01f498c2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Una democracia coja: una lectura de &#039;pequeñas mujeres rojas&#039;, de Marta Sanz"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cada vez podemos saber más de los mecanismos de la represión, de las múltiples formas en las que se vejó de forma inhumana a las mujeres republicanas o simplemente familiares de republicanos</p></div><p class="article-text">
        Hablan los muertos como un coro de una tragedia griega. Ah&iacute;, bajo el polvo, a&uacute;n retorcidos, en plena contorsi&oacute;n, esperan, esperan... Esperan, tal vez, que una democracia coja, como el personaje de Paula, los saquen a la luz, los iluminen y que del horror pueda crecer una sociedad diferente.Verdad, justicia y reparaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo llegaron ah&iacute;? es la voz que atraviesa toda esta historia, nuestra Historia. Porque no es una historia, es la Historia de nuestra propia sociedad. Un pa&iacute;s que ha sido incapaz de articular una verdadera pol&iacute;tica de memoria democr&aacute;tica, porque ante la violencia y el fascismo no se puede mirar hacia otro lado.
    </p><p class="article-text">
        El verano se ha convertido en la estaci&oacute;n para sacar del olvido las historias pre&ntilde;adas de fotos color sepia, dolor y polvo. Un verano de hace m&aacute;s de quince a&ntilde;os, mi abuela me cont&oacute; la historia de su hermano desaparecido durante la Guerra Civil. Al calor de la huerta, el sonido de la chicharra y a la sombra de su higuera centenaria; me habl&oacute; de un hermano al que hab&iacute;an omitido durante d&eacute;cadas del relato familiar -no se pod&iacute;a hablar-. El miedo, las amenazas de la Guardia Civil al finalizar la guerra, el carnet de la CNT quemado, hizo que solo quedara de Antonio una postal amarillenta comida por la polilla que uno de sus hermanos peque&ntilde;os guard&oacute; como un tesoro. Lo que m&aacute;s me impact&oacute; de todo es que el miedo hab&iacute;a hecho que alguien dejara de existir, se convirtiera en un espectro. Ese mismo verano me puse a buscar su rastro con la ayuda de la Asociaci&oacute;n para la Memoria Hist&oacute;rica de Catalu&ntilde;a, que me dieron algunos datos, aunque llegamos a la conclusi&oacute;n de que es posible que formara parte de los huesos an&oacute;nimos que acabaron en el Valle de los Ca&iacute;dos. Algo que llenaba la historia de mi abuela y su hermano de m&aacute;s simbolismo: los huesos an&oacute;nimos de Antonio frente al monumento megal&oacute;mano del dictador. Y, de fondo, la enorme losa del silencio de toda una dictadura y gran parte de la democracia actual. Silencio y olvido, el abono perfecto de la impunidad.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Marta Sanz nos presenta la acci&oacute;n como una investigaci&oacute;n minuciosa en un pueblo rec&oacute;ndito, Azafr&aacute;n. La clave es la propia de la novela negra, porque &iquest;qu&eacute; mejor g&eacute;nero para abordar una desaparici&oacute;n colectiva? Personajes que continuamente buscan explicaciones, recabar testimonios y fotograf&iacute;as de los desaparecidos, ver qui&eacute;n gener&oacute; riqueza a costa de la represi&oacute;n. Los muertos como fantasmas que tiran de Paula, que llaman a la conciencia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Violencia, que se hace mucho m&aacute;s brutal frente a la mujer. V&iacute;ctima de la represi&oacute;n por sus ideas, por venganzas cainitas y por ser mujer. Cada vez podemos saber m&aacute;s de los mecanismos de la represi&oacute;n, de las m&uacute;ltiples formas en las que se vej&oacute; de forma inhumana a las mujeres republicanas o simplemente familiares de republicanos. Mujeres reci&eacute;n paridas, fusiladas embarazadas, violadas antes o despu&eacute;s de morir, como documenta el trabajo de Laura Mu&ntilde;oz-Encinar. Otras humilladas p&uacute;blicamente, amenazadas por los propios vecinos o las autoridades locales.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los mecanismos de la represi&oacute;n que fueron ideol&oacute;gicos, pero que se convirtieron en un mecanismo de generaci&oacute;n de nuevas &eacute;lites locales a nivel pol&iacute;tico y econ&oacute;mico. Ganar, en muchos casos, a trav&eacute;s de la incautaci&oacute;n de bienes de las personas fusiladas o desaparecidas. Un elemento de la represi&oacute;n franquista, tal vez, m&aacute;s pol&eacute;mico y menos claro, pero que nos da las claves de los cimientos del capitalismo de este pa&iacute;s desde el fin de la Guerra Civil hasta la muerte del dictador.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es, por tanto, una novela que pulsa todos los puntos calientes de la Historia reciente de nuestro pa&iacute;s y sus problemas por construir una memoria democr&aacute;tica fuerte, que saque a la luz o exorcice un pa&iacute;s con miles de personas asesinadas en cunetas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El mismo miedo a las represalias y las amenazas forjaron la losa de silencio sobre la memoria del hermano de mi abuela; el mismo miedo y amenazas forjaron en este pa&iacute;s la losa de impunidad sobre aquellos que ejercieron la represi&oacute;n sistem&aacute;tica en todos los &oacute;rdenes sobre el &ldquo;bando perdedor&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Es un libro para leer despacio, porque como en toda novela negra, hay v&iacute;ctimas, verdugos, delatores...pero, al contrario que en otras historias aqu&iacute; no hay equidistancia, porque ante cr&iacute;menes contra la humanidad no puede existir.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Beatriz Gracia Arce]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/leer-el-presente/democracia-coja-lectura-pequenas-mujeres-rojas-marta-sanz_132_6195435.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 02 Sep 2020 10:00:44 +0000]]></pubDate>
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      <title><![CDATA[La historia del mundo es el silencio]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/leer-el-presente/historia-mundo-silencio_132_1002546.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a5326e94-9966-47a3-810b-2731e473122b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La historia del mundo es el silencio"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Una lectura de</p><p class="subtitle">Caramelo culebra</p><p class="subtitle">(La Bella Varsovia, 2019), de Sara Herrera Peralta</p></div><p class="article-text">
        El verano nos lo muestran como el momento del a&ntilde;o en el que se vive hacia fuera, pasada la &eacute;poca de relativo recogimiento que es el invierno. Es a &eacute;ste al que asociamos con la calma, la introspecci&oacute;n. Todo en el suceder de las estaciones, los d&iacute;as y la vida. Un transcurrir del tiempo no falto de sobresaltos, alegr&iacute;as y otras tantas veces de invadirnos la pena y el dolor. La vida que se abre paso y la muerte como algo inexorable, pero a la que negamos. El sosiego de sentir que la vida es el conjunto de todo ello. Tambi&eacute;n de como la afrontamos; si seguimos aferradas a algo o huimos sin ser conscientes de que no podemos huir de nosotras mismas y los sentimientos que nos martillean: la culpa, el duelo, la nostalgia.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        La vida tambi&eacute;n es la Historia y el caramelo no es un recuerdo de infancia sino el obsequio de un soldado, es entonces cuando la Historia del mundo es el silencio. El silencio es muerte, el conflicto, la pasividad ante lo que ocurre. Mostrar los l&iacute;mites de la libertad de nuestra generaci&oacute;n que nos dice, como en el final de Trainspotting, c&oacute;mo debe ser la vida que hay que vivir, pero donde nuestra generaci&oacute;n &ldquo;tiene hoy pocas cosas que elegir&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Todo ello transita por el poemario de Sara Herrera Peralta, una obra profunda que muestra una evoluci&oacute;n muy s&oacute;lida desde 'Hombres que cantan nanas al amanecer y comen cebolla' y su prosa po&eacute;tica de 'Arroz Montevideo'.&nbsp;En ese camino se dibuja la esperanza en 'Verano' donde desnuda su experiencia de la maternidad, habla a su hijo desde la verdad m&aacute;s pura del amor y el ser consciente de la realidad de ese duro mundo relatado en el que va a tener que crecer su hijo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La naturaleza impregna toda la obra, entre la contemplaci&oacute;n de la misma, que nos da las claves de la vida y sentirnos dentro del propio c&iacute;rculo de la naturaleza &ldquo;ser&eacute; tu madre. / Como la dualidad de la flor; / para la muerte, /para la vida&rdquo;. Se vislumbra un lugar donde refugiarse y desde el que crecer y poder entender todo el trayecto vital desde el vientre a la muerte; la infancia que aparece en forma de a&ntilde;oranza y se refleja en esa luz estival&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;De la infancia dir&iacute;a
    </p><p class="article-text">
        que es una culebra
    </p><p class="article-text">
        que come caramelos
    </p><p class="article-text">
        y se saca tierra de los ojos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        De la infancia dir&iacute;a,
    </p><p class="article-text">
        solo,
    </p><p class="article-text">
        los veranos al sol&ldquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Beatriz Gracia Arce]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/leer-el-presente/historia-mundo-silencio_132_1002546.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 26 Feb 2020 05:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <title><![CDATA[Un mundo nuevo en nuestros libros]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/leer-el-presente/mundo-nuevo-libros_132_1056644.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3a244633-fff9-48f5-b63d-b2cc08340aea_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un mundo nuevo en nuestros libros"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Una propuesta de bibliografía básica sobre el anarquismo español</p></div><p class="article-text">
        A veces, no est&aacute; de m&aacute;s replantearnos qu&eacute; somos y qu&eacute; hemos sido. Son preguntas que os podr&aacute;n parecer simples o intrascendentales, para las que buscan simplemente el rizo en la palabra y no simplemente detenerse un momento a pensar. En esa pausa, si nos preguntaran &iquest;Qu&eacute; es la anarqu&iacute;a? &iquest;Qu&eacute; es el anarquismo? Pues posiblemente el imaginario colectivo lo asociar&iacute;a a la violencia, los bandoleros o, como mucho, al punk, pero lo cierto es que, como dijo Federica Montseny en el programa de La 2 La clave, que podemos ver y escuchar en youtube, &ldquo;todo se lo debemos al anarquismo&rdquo; o &ldquo;el anarquismo es lo m&aacute;s bello&rdquo;. Lo cierto es que las palabras entusiastas de Montseny ten&iacute;an una gran parte de verdad.
    </p><p class="article-text">
        Posiblemente en el relato de la Espa&ntilde;a que vivimos en la actualidad y, sobre todo, el peso que nos queda del discurso, no solo del 78 sino tambi&eacute;n de la larga sombra del franquismo, es interesante volver la vista atr&aacute;s para poder conocer con mirada limpia un movimiento social, pol&iacute;tico y cultural que fue mayoritario en Espa&ntilde;a hasta el fin de la Guerra Civil espa&ntilde;ola y que constituye una de las miradas con las que enfrentarnos a una realidad que se mueve entre el horizonte de posibilidad de avanzar, pero que realmente nos habla de un cambio conservador, no por reaccionario sino porque el cambio y el progreso se circunscribe a las migajas de conservar los derechos acumulados por el envite de un capitalismo en estado salvaje y el auge de discursos excluyentes.
    </p><p class="article-text">
        El a&ntilde;o 1919 se convirti&oacute; en hito en Espa&ntilde;a y en la Historia europea debido a la Huelga de la Canadiense promovida por el movimiento anarquista. La misma posibilit&oacute; legislar las 8 horas de jornada laboral, pero adem&aacute;s, esto nos permite reflexionar sobre los mecanismos de organizaci&oacute;n y socializaci&oacute;n que, desprovistos de medios tecnol&oacute;gicos con los que no sabr&iacute;amos vivir en la actualidad, consiguieron movilizar, unir y crear redes de acci&oacute;n y solidaridad. Tendr&iacute;amos que preguntarnos &iquest;por qu&eacute;? Tal vez, porque el movimiento iba m&aacute;s all&aacute; de una estructura, era mucho m&aacute;s. Eran lazos de solidaridad, red social y cultural. Las propias formas de sociabilidad que emanan del movimiento, desde elementos que nos pueden parecer curiosos, como fue el uso de la estructura de oraciones religiosas para difundir las ideas b&aacute;sicas del anarquismo, que recoge por ejemplo la obra cl&aacute;sica de &Aacute;lvarez Junco ('La ideolog&iacute;a pol&iacute;tica del anarquismo espa&ntilde;ol', 1976);  a simplemente ser red de apoyo en lo fundamental: comida, ropa, etc.
    </p><p class="article-text">
        La Historia de Espa&ntilde;a si fu&eacute;ramos exageradas se podr&iacute;a caminar de manos de este movimiento. Una forma sencilla es a trav&eacute;s de la obra de Juli&aacute;n Vadillo, Una breve 'Historia de la CNT', que recorre la organizaci&oacute;n desde el &uacute;ltimo tercio del siglo XIX hasta el fin de la Guerra civil, si bien traza un ep&iacute;logo que lo lleva a reflexionar sobre la losa que fue para la organizaci&oacute;n la represi&oacute;n franquista y los dif&iacute;ciles caminos de la clandestinidad y resistencia, m&aacute;s s&oacute;lida en Toulouse, que se convirti&oacute; en el n&uacute;cleo fuerte de la CNT en el exilio y cuyos integrantes fueron muy activos en la resistencia francesa.
    </p><p class="article-text">
        El &ldquo;momento dulce&rdquo; del anarquismo, no desprovisto de sus luchas internas, se vive en la Segunda Rep&uacute;blica, los aires de cambio que anunciaban el fin de la dictadura de Primo de Rivera se materializaron en la eclosi&oacute;n de una cultura revolucionaria potente, tanto en su labor cultural por medio de los Ateneos libertarios, como a trav&eacute;s de la din&aacute;mica de acci&oacute;n al calor de la Reforma agraria. Este universo de la CNT durante la II Rep&uacute;blica lo analiza muy bien la obra de &Aacute;ngel Herrer&iacute;n, 'Camino a la anarqu&iacute;a. La CNT en tiempos de la Segunda Rep&uacute;blica' (2019). 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        En los pliegues menos conocidos de la organizaci&oacute;n se sit&uacute;a toda su labor sociocultural, la verdadera semilla de un feminismo combativo, que trajo de manos de la primera ministra de Europa, Federica Montseny, una legislaci&oacute;n vanguardista, que no se retom&oacute; en Espa&ntilde;a hasta los a&ntilde;os 80 y que, a&uacute;n hoy, es una piedra de batalla.
    </p><p class="article-text">
        Si hay un elemento bello dentro de este movimiento, que ha quedado ensombrecido por la lectura violenta del mismo, ha sido su proyecto educativo, de enorme fuerza en las escuelas racionalistas, asoladas durante el franquismo, pero que supieron convertirse en una c&eacute;lula de resistencia, un ejemplo cercano es Antonia Maym&oacute;n, quien sigui&oacute; dando clases en su casa de Beniaj&aacute;n despu&eacute;s de salir de la c&aacute;rcel en 1944. Una mujer que traz&oacute; l&iacute;neas claves sobre su concepto de feminismo, la educaci&oacute;n libertaria y naturalista.
    </p><p class="article-text">
        En las lecturas generales o cl&aacute;sicas de la Transici&oacute;n se subraya como actores principales CCOO o el PCE si bien es interesante sondear y ver como el movimiento libertario en este periodo lejos de desaparecer tuvo una presencia manifiesta, es un hito la primavera y el verano del 77 en Barcelona, pero la construcci&oacute;n de la democracia actual se sent&oacute; en unas bases y estaba marcada por unos tiempos, donde los apoyos a este movimiento quedaron m&aacute;s en el &aacute;mbito de lo subterr&aacute;neo o underground, vinculado m&aacute;s a movimientos culturales alternativos. Es simb&oacute;lico que pr&aacute;cticamente la &uacute;nica organizaci&oacute;n pol&iacute;tica del periodo republicano que no vio restituido su patrimonio y archivo fuera la CNT, manteniendo su fondo documental a&uacute;n en el exilio de &Aacute;msterdam. Es por ello necesario no s&oacute;lo su rescate material, sino iluminar las sombras y deconstruir discursos que act&uacute;an m&aacute;s como el &aacute;ngel castigador de la Historia que como elemento de conocimiento del pasado pol&iacute;tico del pa&iacute;s.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Beatriz Gracia Arce]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/leer-el-presente/mundo-nuevo-libros_132_1056644.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 28 Jan 2020 11:12:19 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un mundo nuevo en nuestros libros]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Anarquismo,Guerra Civil Española]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[`El mundo de ayer´: el retorno de los viejos fantasmas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/leer-el-presente/mundo-ayer-retorno-viejos-fantasmas_132_1367112.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5f40f4e7-d410-41e3-956f-bd0f2ebcdff3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="`El mundo de ayer´: el retorno de los viejos fantasmas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Zweig, además de cultivar distintos géneros como el ensayo o la novela, también hizo lo propio con la autobiografía, como vehículo para congelar el tiempo histórico que a él mismo le había tocado vivir</p><p class="subtitle">El autor es testigo del fin de ambas -seguridad y progreso- con el estallido de la Primera Guerra Mundial. Esta catástrofe que marca la entrada en el siglo XX, es sin duda el hecho que determina la percepción de su época</p><p class="subtitle">Perplejo ante la pasividad de quienes no supieron calibrar la amenaza que significaba la escalada del nazismo, critica a los grandes periódicos alemanes que en vez de prevenir a sus lectores, los tranquilizaban</p></div><p class="article-text">
        La Historia se ha utilizado desde el nacimiento de la idea de `naci&oacute;n&acute; en un arma arrojadiza, que se moldea y manipula hasta retorcerla s&oacute;lo para ser la piedra sobre la que legitimar ciertos discursos. Muchas veces es dif&iacute;cil invitar a reflexionar sobre la Historia cuando hay que hacer todo un ejercicio de destrucci&oacute;n de ideas aprehendidas previas, que no necesariamente se ajusta a lo que ocurri&oacute;. Es dif&iacute;cil ver o aceptar que la Historia, como el propio ser humano, es subjetiva, que no existe una verdad &uacute;nica y que, como cada uno de nosotros/as caemos en contradicciones y nos vemos abocados en reiteradas ocasiones a pensar qu&eacute; hacer en un cruce de caminos.
    </p><p class="article-text">
        Es por todo ello que hoy rescato la obra de Stefan Zweig <em>El mundo de ayer. Memorias de un europeo</em> publicada en 1942, el mismo a&ntilde;o de su fallecimiento. Autor prol&iacute;fico, que en los &uacute;ltimos a&ntilde;os est&aacute; siendo reeditado por distintas editoriales, Zweig, adem&aacute;s de cultivar distintos g&eacute;neros como el ensayo o la novela, tambi&eacute;n hizo lo propio con la autobiograf&iacute;a, como veh&iacute;culo para congelar el tiempo hist&oacute;rico que a &eacute;l mismo le hab&iacute;a tocado vivir.
    </p><p class="article-text">
        Nacido en la Viena capital del imperio Autro-H&uacute;ngaro, en <em>El mundo de ayer</em> se percibe la decadencia de su presente, de ese mundo de `fin de si&egrave;cle&acute; que comienza a desvanecerse. La de Zweig es una mirada l&uacute;cida de ese ayer cercano, que &eacute;l categoriza como &ldquo;la edad de oro de la seguridad&rdquo;. &Eacute;poca marcada por una monarqu&iacute;a austriaca que parec&iacute;a eterna y estable. Una seguridad que era un bien deseado, aunque s&oacute;lo privilegio de unos pocos, idea que se un&iacute;a a la fe en el progreso que traspas&oacute; todo el siglo XIX.
    </p><p class="article-text">
        Zweig es testigo del fin de ambas -seguridad y progreso- con el estallido de la Primera Guerra Mundial. Esta cat&aacute;strofe que marca la entrada en el siglo XX, es sin duda el hecho que determina la percepci&oacute;n de su &eacute;poca. Vislumbrando que la realidad en la que viv&iacute;an era un castillo de naipes que s&oacute;lo necesitaba una breve brisa para caer. Es la sensaci&oacute;n que producen ciertas piezas de Mahler, quien transmite la elegante decadencia antes del fin.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Su mundo del ayer, anterior al cataclismo de la guerra, lo marca su sed insaciable de viajar y la necesidad de conocer, &Eacute;l mismo se llega a denominar ap&aacute;trida. El sentimiento de viaje como conocimiento marca su vida y la narraci&oacute;n que hace de ella en la obra, el viaje como crecimiento, como b&uacute;squeda y encuentro con la cultura, de la propia lectura como viaje.
    </p><p class="article-text">
        Con la delicadeza de sus palabras vamos entrando en cada una de las estaciones de su viaje vital con el h&aacute;ndicap de que &ldquo;la Historia niega a los contempor&aacute;neos la posibilidad de conocer en sus inicios los grandes movimientos que determinan su &eacute;poca&rdquo; &ndash; escribe Zweig- sentencia que marca todo el camino del renacer de las cenizas tras la guerra. Su estudio sobre cl&aacute;sicos rusos lo llevaron a visitar a la nueva Rusia revolucionaria, conocer a Gorki, mientras en su camino se posan los nuevos naipes del mundo en construcci&oacute;n de posguerra con una sociedad que ya no era la misma, porque la guerra lo hab&iacute;a cambiado todo. Ya nadie en 1939 pod&iacute;a creer en la diplomacia despu&eacute;s de Versalles, aquel valor que hab&iacute;a sido la base del &uacute;ltimo tercio del siglo XIX hab&iacute;a muerto en una de las trincheras. Nadie pod&iacute;a creer en la paz, pues la violencia, la guerra hab&iacute;a permeado todos los poros de la sociedad. Basta recordar el <em>Manifiesto futurista</em> de Marinetti, donde idealiza la guerra, la violencia, donde no existe belleza alguna si no es en la lucha o el patriotismo.
    </p><p class="article-text">
        La esencia ap&aacute;trida de eterno viajero de Zweig lo aleja de este sentimiento de patriota, de aquellos discursos que empiezan a forjarse sobre la idea del pangermanismo, del proyecto nacionalsocialista que hablaba de una Alemania fuera de sus fronteras. Perplejo ante la pasividad de quienes no supieron calibrar la amenaza que significaba la escalada del nazismo, critica a los grandes peri&oacute;dicos alemanes que en vez de prevenir a sus lectores, los tranquilizaban todos los d&iacute;as dici&eacute;ndoles que aquel movimiento se derrumbar&iacute;a, pero no fue as&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        Su percepci&oacute;n del mundo, en un sentido de oportunidad a conocer, lo sit&uacute;a en un cruce de caminos. Alejado de discursos totales excluyentes o revolucionarios, s&oacute;lo le queda vivir en el resquicio de la luz, que ser&aacute; su exilio en Brasil. All&iacute; asiste como observador a la agon&iacute;a de la paz. Con la convicci&oacute;n de que todo mundo de sombras es hija de la luz dedica sus &uacute;ltimos d&iacute;as a escribir estas memorias cargadas de nostalgia. Mientras, ante el devenir fulgurante del tiempo, nos queda la incertidumbre de saber cu&aacute;ndo vivimos sobre un castillo de naipes vulnerable a la menor brisa.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Beatriz Gracia Arce]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/leer-el-presente/mundo-ayer-retorno-viejos-fantasmas_132_1367112.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 05 Sep 2019 16:37:33 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[`El mundo de ayer´: el retorno de los viejos fantasmas]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La palabra exiliada]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/leer-el-presente/palabra-exiliada_132_1516296.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c7ee4921-c322-4c4f-8313-de86482cec67_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La palabra exiliada"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La palabra también congeló para la Historia la desesperación de los refugiados de guerra españoles. Una obra que muestra esta realidad es</p><p class="subtitle">Gritos de papel</p><p class="subtitle">de Guadalupe Adámez, que estudia como la correspondencia se va a convertir en una herramienta para resistir</p></div><p class="article-text">
        El exilio tras el fin de la guerra civil tuvo muchos puntos de partida. Dejan huella las palabras de Max Aub sobre &ldquo;los derrotados&rdquo; en el puerto de Alicante esperando un barco que los sacara de la barbarie: &amp;lt;<estos que ves espa rotos derrotados hacinados heridos so medio muertos esperanzados todav en escapar son no lo olvides mejor del mundo. es hermoso. pero nunca hijo>&gt;. Pero tambi&eacute;n ese &uacute;ltimo verso ca&iacute;do de Antonio Machado &ldquo;Estos d&iacute;as azules y este sol de la infancia&rdquo;.</estos>
    </p><p class="article-text">
        Muchos fueron los destinos, los m&aacute;s afortunados &ndash;posiblemente- aquellos que marcharon a M&eacute;xico. M&aacute;s dura fue la realidad de aquellos que cruzaron la frontera francesa en el invierno del 39.
    </p><p class="article-text">
        Considero que la palabra uni&oacute; y cohesion&oacute; al exilio espa&ntilde;ol del 39. Es muy interesante observar la cantidad de asociaciones y organismos culturales que crearon los exiliados en M&eacute;xico. Espacios, que permit&iacute;an mantener unida a la comunidad refugiada, donde mantuvieron, pese a las ri&ntilde;as pol&iacute;ticas, la esperanza del regreso a Espa&ntilde;a; posibilidad que se fue diluyendo conforme se desarrollaban los acontecimientos en Europa.
    </p><p class="article-text">
        La palabra tambi&eacute;n congel&oacute; para la Historia la desesperaci&oacute;n de los refugiados de guerra espa&ntilde;oles. Una obra que muestra esta realidad es <em>Gritos de papel</em> (ed. Comares, 2017) de Guadalupe Ad&aacute;mez, que estudia como la correspondencia se va a convertir en una herramienta para resistir. Tanto desde el &aacute;mbito institucional que pide amparo a organismos internacionales, como las cartas escritas por personas m&aacute;s o menos an&oacute;nimas dirigidas a los organismos dependientes del gobierno republicano.
    </p><p class="article-text">
        La autora subraya la importancia tanto de la forma como el fondo de los escritos, elemento que se convierte en una fuente que nos muestra cual era el nivel educativo de quienes escrib&iacute;an, hay que recordar que el 30% de la poblaci&oacute;n espa&ntilde;ola en los a&ntilde;os 30 era analfabeta (seg&uacute;n datos de la autora).
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, cada carta escrita con estas dificultades, conten&iacute;a la tragedia de cada persona que la remit&iacute;a, la mayor&iacute;a desesperados buscando a familiares que hab&iacute;an sido separados de ellos al llegar a Francia o que hab&iacute;an quedado en Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        Estas s&uacute;plicas tambi&eacute;n las recib&iacute;an organismos vinculados a sindicatos y partidos pol&iacute;ticos, como el SERE, donde sus afiliados o camaradas escrib&iacute;an describiendo su situaci&oacute;n en los campos franceses. Por ejemplo, desde Saint Cyprien Osario Tafall escribe el 12 de agosto de 1939 pidiendo ayuda para rescatar a su mujer e hijos: &ldquo;<em>Tengo refugiados en Les Mathes a mi compa&ntilde;era y tres hijos peque&ntilde;os &ndash;los tres mayores est&aacute;n desaparecidos en Espa&ntilde;a- y la mayor se encuentra enferma desde hace tres meses (protuberculosa) careciendo de refugio de los cuidados que su estado requiere. Precisa sobre alimentaci&oacute;n, la que le ha sido suministrada hasta hace un mes aproximadamente con el &rdquo;auxilio de entrada a Francia&ldquo; que percib&iacute; en Febrero pasado&rdquo;</em>.
    </p><p class="article-text">
        Otro de los recursos desesperados que plasmaban en las cartas fue la utilizaci&oacute;n de la descripci&oacute;n detallada de su &ldquo;ejemplar militancia&rdquo;, entendiendo que ello les dar&iacute;a prioridad en una situaci&oacute;n de colapso y desmoralizaci&oacute;n colectiva.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de esta marea y del paso de los acontecimientos, la gran mayor&iacute;a de personas cayeron en las nieblas del olvido. Los exiliados republicanos en M&eacute;xico han sido m&aacute;s celebrados all&aacute;. En cada rinc&oacute;n donde el exilio dej&oacute; su huella hay una placa que los recuerda y les da las gracias.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n, m&aacute;s tarde, han sido reconocidos por el gobierno franc&eacute;s, rompiendo &ndash;un tanto- con el mito fundacional de la Rep&uacute;blica, aceptando que la liberaci&oacute;n de Par&iacute;s no s&oacute;lo fue cosa de los franceses, sino que en la avanzadilla estaban los socialistas, anarquistas, comunistas, antifascistas espa&ntilde;oles que compon&iacute;an la Divisi&oacute;n Leclerc.
    </p><p class="article-text">
        Han pasado 80 a&ntilde;os hasta que un presidente de gobierno democr&aacute;tico espa&ntilde;ol ha visitado la tumba de Aza&ntilde;a en el exilio. La palabra nos recuerda el drama de la experiencia del exilio republicano y podr&iacute;a hacernos reflexionar cu&aacute;ntas voces se encontrar&aacute;n en situaci&oacute;n de desamparo, que no es algo del pasado, sino que es presente. Y, tal vez, la palabra escrita sigue siendo el arma y el ancla para resistir.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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      <dc:creator><![CDATA[Beatriz Gracia Arce]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 05 Jun 2019 08:25:48 +0000]]></pubDate>
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