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    <title><![CDATA[elDiario.es - Bruno Bimbi]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/bruno_bimbi/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Bruno Bimbi]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Lula libre, finalmente]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/lula-libre-finalmente_129_1259935.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/80561b18-e09d-453a-bcaa-daac0c43d1f4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Lula libre, finalmente"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El Supremo debería anular la condena, rehabilitar los derechos políticos de Lula y abrir una investigación sobre la conducta de Moro y Dallagnol</p></div><p class="article-text">
        Si el Supremo Tribunal Federal brasile&ntilde;o no hubiese esperado hasta el jueves pasado para decidir lo que todos sab&iacute;an que finalmente tendr&iacute;a que decidir, el expresidente Luis In&aacute;cio Lula da Silva no hubiese pasado un solo d&iacute;a en la c&aacute;rcel y la democracia del gigante sudamericano gozar&iacute;a de mejor salud. Cuando, en abril de 2018, esos jueces tuvieron la oportunidad de impedir una prisi&oacute;n que la mayor&iacute;a de ellos consideraba que deber&iacute;a ser ilegal, los votos eran los mismos que ahora: seis a cinco. Pero algunos generales del Ej&eacute;rcito amenazaron p&uacute;blicamente con un golpe de Estado si Lula no iba preso y la entonces presidenta del tribunal, Carmen L&uacute;cia, hizo una maniobra &ndash;impidi&oacute; que se votara el recurso para el que hab&iacute;a mayor&iacute;a&ndash; y, as&iacute;, permiti&oacute; al juez S&eacute;rgio Moro, ahora ministro de Justicia, decretar la prisi&oacute;n del ciudadano que lideraba las encuestas para presidente. Con Lula libre y candidato, Moro no hubiese sido ministro y Jair Bolsonaro estar&iacute;a desempleado.
    </p><p class="article-text">
        El proceso contra el l&iacute;der del Partido de los Trabajadores ha sido bochornoso del principio al fin. Se lo acus&oacute; por un crimen y se lo conden&oacute; por otro, para que Moro tuviera el caso. Dijeron que hab&iacute;a recibido un tr&iacute;plex &ndash;cuyo precio Lula podr&iacute;a pagar si le interesara&ndash; del que no hay pruebas de que haya tenido las llaves, lo haya usado al menos una noche o se lo haya dado a alguien. Tampoco hay documentos que prueben su propiedad o la de un testaferro, ni ha podido el juez determinar a cambio de qu&eacute; se lo dar&iacute;an. Moro escribi&oacute; en su sentencia que Lula fue sobornado para cometer &ldquo;actos indeterminados&rdquo;, o sea, inexistentes. El fiscal reconoci&oacute; que no ten&iacute;a pruebas, pero dijo que la falta de pruebas era una prueba de que se hab&iacute;an destruido las pruebas. El &ldquo;delator&rdquo; fue un empresario corrupto que ya hab&iacute;a sido condenado y, despu&eacute;s de cambiar su testimonio inicial y acusar a Lula, le redujeron la pena y pudo volver a casa. Durante el proceso, Moro divulg&oacute; conversaciones privadas del expresidente, lo detuvo sin motivo para llevarlo al juzgado a pesar de que no se negaba a ir, transform&oacute; su &ldquo;conducci&oacute;n coercitiva&rdquo; en un show televisivo e intervino ilegalmente los tel&eacute;fonos de sus abogados. Son apenas algunas de tantas irregularidades que la extensi&oacute;n de este art&iacute;culo no permite enumerar, cada una de las cuales bastar&iacute;a para impugnar todo.
    </p><p class="article-text">
        En abril del a&ntilde;o pasado, cuando el Supremo pudo haber impedido su prisi&oacute;n, Lula estaba condenado en primera y segunda instancia en un juicio que, aun antes de conocerse los escandalosos di&aacute;logos por Telegram entre el juez y el fiscal (ahora se sabe que actuaron en complicidad, violaron la ley y ten&iacute;an motivaciones pol&iacute;ticas), ya estaba claro que estaba ama&ntilde;ado. Quedaban recursos pendientes y a&uacute;n no hab&iacute;a sentencia firme. &iquest;Pod&iacute;an, entonces, mandarlo a la c&aacute;rcel? El art&iacute;culo 5, inciso LVII, de la constituci&oacute;n y el 283 del C&oacute;digo de Proceso Penal responden a coro que no: el primero dice que nadie ser&aacute; considerado culpable hasta que la sentencia est&eacute; firme y el segundo, que tampoco podr&aacute; cumplir pena de prisi&oacute;n. Carmen L&uacute;cia sab&iacute;a que seis de sus diez colegas hab&iacute;an le&iacute;do la constituci&oacute;n y la ley y las interpretaban como cualquier persona razonable (si ambas dicen que no se puede, entonces no se puede), por eso se neg&oacute; a poner el tema a votaci&oacute;n, tranquilizando a los generales.
    </p><p class="article-text">
        No era la primera vez. &ldquo;Denegado el 'habeas corpus' a Lu&iacute;s Ign&aacute;cio&rdquo;, titul&oacute; el diario Estado de S&atilde;o Paulo el 3 de mayo de 1980. El Superior Tribunal Militar le hab&iacute;a negado un <em>habeas corpus</em> a Lula y otros sindicalistas presos en el Dops de San Pablo, la polic&iacute;a pol&iacute;tica de la dictadura, dedicada a perseguir a sindicalistas y opositores y a censurar a la prensa. Lula estuvo detenido durante 31 d&iacute;as por liderar una huelga de obreros metal&uacute;rgicos del ABC paulista. Casi cuatro d&eacute;cadas despu&eacute;s, la historia se repet&iacute;a en un tribunal civil. Aquella vez acab&oacute; absuelto, esta vez deber&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        En abril del a&ntilde;o pasado, hab&iacute;a dos acciones declaratorias de constitucionalidad (ADC) listas para votaci&oacute;n que impedir&iacute;an su prisi&oacute;n, las mismas que los jueces terminaron de votar este jueves. &ldquo;Pero la presidenta de la Corte, Carmen L&uacute;cia, se niega a ponerlas en el orden del d&iacute;a&rdquo;, escrib&iacute; entonces. Era corresponsal en Brasil. La jurisprudencia, hasta este jueves, era favorable a la ejecuci&oacute;n provisoria de la pena sin sentencia firme, a pesar de lo que dicen la Constituci&oacute;n y la ley. Esas dos acciones ped&iacute;an cambiar esa jurisprudencia y seis de los once jueces quer&iacute;an hacerlo, pero no hubo votaci&oacute;n. Bajo presi&oacute;n de los generales, tampoco hicieron mucho para obligar a Carmen a poner el tema en pauta. A los abogados de Lula, entonces, solo les quedaba presentar un <em>habeas corpus</em>, como en 1980. Una de las juezas, Rosa Weber, vot&oacute; en contra del recurso, pero habr&iacute;a votado a favor de cambiar la jurisprudencia que la obligaba a rechazarlo, si la presidenta lo hubiese permitido. Un tecnicismo. Anoche voto s&iacute; y Lula qued&oacute; libre. Un hombre inocente pas&oacute; 580 d&iacute;as preso por un tecnicismo.
    </p><p class="article-text">
        Aunque, claro, no fue el verdadero motivo. Tampoco el tr&iacute;plex, que, en dos procesos civiles diferentes, los jueces reconocieron que nunca fue suyo. Pero Lula preso era la &uacute;nica alternativa a Lula presidente. Cuando los generales presionaron a la Corte, Lula lideraba las encuestas. Despu&eacute;s de ir a la c&aacute;rcel, continu&oacute; al frente. En septiembre, cuando el Tribunal Superior Electoral, presidido entonces por la propia Weber, determin&oacute; en tiempo r&eacute;cord que no podr&iacute;a ser candidato a presidente y oblig&oacute; al Partido de los Trabajadores (PT) a reemplazarlo, Datafolha le daba a Lula, preso, el 39% de intenci&oacute;n de voto (9 puntos m&aacute;s que en junio), seguido por Bolsonaro, con 19%, contando blancos y nulos. En una segunda vuelta, Lula vencer&iacute;a por entre 20 y 24 puntos de diferencia. Las dem&aacute;s consultoras ten&iacute;an n&uacute;meros casi iguales. Sobre eso era el juicio, lo que permiti&oacute; a S&eacute;rgio Moro llegar al gobierno. El Supremo dio el primer paso para reparar parte del da&ntilde;o. Al declarar, por 6 votos contra 5 y bastante tarde, que la Constituci&oacute;n es constitucional y la gram&aacute;tica del portugu&eacute;s con la que est&aacute;n escritos sus art&iacute;culos es la misma de siempre, permiti&oacute; que Lula saliera de la c&aacute;rcel. Pero a&uacute;n debe decidir sobre la cuesti&oacute;n de fondo, ya que la condena contin&uacute;a pendiente de revisi&oacute;n. Hay evidencias m&aacute;s que suficientes de que el juez Moro actu&oacute; con manifiesta parcialidad y tanto &eacute;l como el fiscal, Deltan Dallagnol, pueden haber cometido delitos durante el proceso. El Supremo deber&iacute;a anular la condena, rehabilitar los derechos pol&iacute;ticos de Lula y abrir una investigaci&oacute;n sobre la conducta de Moro y Dallagnol.
    </p><p class="article-text">
        Deber&iacute;a, tambi&eacute;n, comenzar a ponerle l&iacute;mites al autoritarismo creciente del presidente impensado &ndash;al que ayud&oacute;, por omisi&oacute;n, a llegar al poder&ndash;, cuya administraci&oacute;n amenaza la libertad de prensa, persigue a sus opositores, degrada a diario las reglas democr&aacute;ticas y usa el odio y la mentira generalizada como formas de gobierno. Deber&iacute;an los jueces reaccionar a tiempo antes de que, como amenaz&oacute; p&uacute;blicamente uno de los hijos de Bolsonaro, &ldquo;un cabo y un soldado&rdquo; sean suficientes para cerrar el palacio de justicia, un &ldquo;acto institucional&rdquo; cierre tambi&eacute;n el Congreso y el presidente pueda cumplir su sue&ntilde;o de firmar el certificado de defunci&oacute;n de la democracia brasile&ntilde;a.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Bruno Bimbi]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/lula-libre-finalmente_129_1259935.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 11 Nov 2019 21:50:01 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El dilema de Ada Colau]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/opinions/dilema-ada-colau_132_1507029.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3167ec27-1d3a-4d2e-ae4f-195159adfa79_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El dilema de Ada Colau"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Quien ofrece sus votos a Colau no es un fascista, sino un demócrata con ideas diferentes a las suyas, que no pide un pacto ni cargos, sino apenas la oportunidad de desempatar la sesión de investidura", asegura el periodista Bruno Bimbi</p></div><p class="article-text">
        El dif&iacute;cil dilema que enfrenta en estos d&iacute;as Ada Colau dice mucho sobre qui&eacute;n es la actual alcaldesa de Barcelona. Luego de que la militancia de su partido decidiera por ampl&iacute;sima mayor&iacute;a que se presente como candidata a la reelecci&oacute;n en el pleno municipal de investidura del pr&oacute;ximo 15 de junio, deber&aacute; decidir con qu&eacute; votos est&aacute; dispuesta a seguir en el cargo. Ni los republicanos ni los socialistas quieren el tripartito de izquierdas que Colau propone desde la noche de las elecciones. Y, descartada esa opci&oacute;n, las matem&aacute;ticas que dejaron las urnas solo permiten que Colau revalide el cargo negociando un gobierno de coalici&oacute;n con los socialistas, como Pablo Iglesias le reclama a Pedro S&aacute;nchez a nivel estatal, y aceptando los votos de los ediles alineados con el &ldquo;ciudadano rebelde&rdquo; Manuel Valls, que la prefiere a ella antes que al independientista Maragall.
    </p><p class="article-text">
        Si Colau acepta el apoyo &ldquo;sin condiciones&rdquo; que le ha ofrecido Valls, tendr&aacute; la mayor&iacute;a para seguir en el gobierno sin hacer concesiones program&aacute;ticas y sin integrar a su gobierno nada m&aacute;s que al PSC, pero ser&aacute; atacada con furia por los independientistas y acusada por parte de la izquierda de haber pactado con la derecha. Si no, el sue&ntilde;o de una plataforma independiente de ciudadanos indignados y activistas sociales que derrot&oacute; a los pol&iacute;ticos tradicionales cuando parec&iacute;a imposible puede pasar a la historia como una breve excepci&oacute;n. Y ella habr&aacute; perdido voluntariamente su empleo por una cuesti&oacute;n de principios, algo in&eacute;dito.
    </p><p class="article-text">
        Cualquier pol&iacute;tico en su lugar ya hubiese firmado, pero no est&aacute; claro si la alcaldesa est&aacute; dispuesta a hacerlo y la insistencia en el tripartito con ERC y el PSC, que nadie considera viable, parece una forma de pedir por favor que no la fuercen a recibir los votos de los disidentes de Ciudadanos. En el tramo final de su campa&ntilde;a, Colau divulg&oacute; un video muy original en que la pol&iacute;tica de hoy ten&iacute;a que v&eacute;rselas cara a cara con la activista de ayer y convencerla de que el poder no la hab&iacute;a cambiado. Es probable que la generosa oferta de Valls la haya llevado a cuestion&aacute;rselo de nuevo y tema ver en el espejo &ndash;o que otros vean en ella&ndash; a una oportunista m&aacute;s, que hace cualquier cosa para conservar el cargo.
    </p><p class="article-text">
        Pero pongamos las cosas en su lugar, porque esa imagen ser&iacute;a injusta con la alcaldesa y su gobierno. Su situaci&oacute;n no se parece en nada a la de los autodeclarados &ldquo;centristas&rdquo; y &ldquo;liberales&rdquo; que, para desalojar del Ayuntamiento de Madrid a una alcaldesa progresista que gan&oacute; por amplia mayor&iacute;a las elecciones e impedir que un socialista, tambi&eacute;n victorioso, saque del poder al PP en la comunidad, est&aacute;n dispuestos a pactar con una caricatura del fascismo y llevarse la ciudad por el t&uacute;nel del tiempo hacia un pasado tenebroso. No es lo mismo.
    </p><p class="article-text">
        Hablamos, en este caso, de una elecci&oacute;n que acab&oacute; en un casi empate en las urnas, con Maragall apenas unas d&eacute;cimas arriba de Colau, que venci&oacute; en seis distritos, y con el bloque formado por el PSOE y los comunes superando por tres ediles a la probable coalici&oacute;n de los independientistas de izquierda y derecha. En este escenario, con los populares fuera de juego, quien ofrece sus votos a Colau no es un fascista, sino un dem&oacute;crata con ideas diferentes a las suyas, que no pide un pacto ni cargos, sino apenas la oportunidad de desempatar la sesi&oacute;n de investidura.
    </p><p class="article-text">
        La izquierda democr&aacute;tica, cuando ingresa a la pol&iacute;tica institucional y ocupa cargos en el Estado, suele oscilar entre un posibilismo que la lleva a adaptarse al estatus quo y apenas administrar lo que antes quer&iacute;a cambiar, y una radicalidad que la condena al fracaso pol&iacute;tico por inacci&oacute;n, por ser incapaz de hacer acuerdos y concesiones para producir avances. Si esas fuesen las &uacute;nicas opciones, no valdr&iacute;a la pena hacer pol&iacute;tica institucional, pero no lo son y la propia Colau lo viene probando. No hace falta elegir entre la traici&oacute;n y la comodidad de quien evita el poder para no arriesgarse. Debe ser de eso, al final, que habla el eslogan &ldquo;s&iacute;, se puede&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El dilema de Colau dice mucho sobre sus principios, pero la manera en que lo resuelva nos dir&aacute; a&uacute;n m&aacute;s sobre la capacidad de su partido para ponerlos en pr&aacute;ctica de forma significativa para las personas comunes a quienes pretenden representar.
    </p><p class="article-text">
        Tal vez sea inc&oacute;modo explicar que aceptan los votos del candidato de Cs y, m&aacute;s a&uacute;n, que aceptan que ello sea necesario, como explicita Valls, para que no haya un alcalde independientista. Pero estoy seguro de que la activista hubiese preferido la incomodidad de esa decisi&oacute;n pol&iacute;tica si as&iacute; pod&iacute;a frenar m&aacute;s desahucios, garantizar m&aacute;s soluciones habitacionales, hacer de Barcelona una ciudad m&aacute;s verde, m&aacute;s feminista, m&aacute;s amigable para la poblaci&oacute;n LGBT, m&aacute;s justa en la distribuci&oacute;n de las inversiones del ayuntamiento, m&aacute;s preocupada por los que menos tienen y menos subordinada a los intereses de los que siempre han ganado.
    </p><p class="article-text">
        Nada de eso ser&aacute; posible si Barcelona se transforma en la capital de una Rep&uacute;blica que no existe y pone a sus instituciones al servicio de una fantas&iacute;a pol&iacute;tica que ya ha costado bastante cara. Decir esto desde la izquierda democr&aacute;tica es dif&iacute;cil cuando hay personas injustamente presas por un conflicto que deber&iacute;a resolverse pol&iacute;ticamente (y eso tambi&eacute;n debe decirse), pero es necesario si esa izquierda quiere volver a poner en el centro de la agenda las cuestiones sociales que aborda en su programa, y que hoy parecen secundarias en Catalu&ntilde;a, porque la ret&oacute;rica hiperb&oacute;lica de la derecha espa&ntilde;olista y los independientistas catalanes ha secuestrado el debate p&uacute;blico.
    </p><p class="article-text">
        Cuando se callen los gritos de un lado y el otro del proc&eacute;s, que han silenciado todo lo dem&aacute;s para que esa pol&eacute;mica irreal sea el &uacute;nico asunto importante del mundo, que domin&oacute; inclusive los debates de los candidatos al Parlamento Europeo, vamos a darnos cuenta de que los problemas reales de la gente com&uacute;n siguen estando ah&iacute; y hace falta que una dirigencia responsable se ocupe de ellos con urgencia.
    </p><p class="article-text">
        Colau entr&oacute; a la pol&iacute;tica para representar a esa gente y hace cuatro a&ntilde;os que lo viene intentando con buenos resultados, manteniendo al mismo tiempo una dif&iacute;cil equidistancia en la polarizaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Ahora, tiene una oportunidad de dar un paso m&aacute;s y ayudar a Catalu&ntilde;a a salir del c&iacute;rculo vicioso en el que la metieron Puigdemont y Rajoy. Deber&iacute;a mostrar, con un gobierno estable y de izquierdas en Barcelona, que se puede hacer algo distinto. La jugada pol&iacute;tica de Valls, al enfrentarla a este dilema, la obliga a pagar costos pol&iacute;ticos dif&iacute;ciles, porque la forzar&aacute; a posicionarse, m&aacute;s tarde o m&aacute;s temprano, m&aacute;s all&aacute; de lo que le gustar&iacute;a, pero tambi&eacute;n puede permitirle ocupar un lugar que hoy parece vacante en Catalu&ntilde;a: el de quien vuelva a traer a la pol&iacute;tica para la vida real de la gente com&uacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Bruno Bimbi]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/catalunya/opinions/dilema-ada-colau_132_1507029.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 12 Jun 2019 14:17:40 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El dilema de Ada Colau]]></media:title>
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