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    <title><![CDATA[elDiario.es - Roberto Plaza Martínez]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/roberto_plaza_martinez/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Roberto Plaza Martínez]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Lo que aprendí como psicólogo tratando a un violador en la cárcel]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/peor-enemigo-machista-preso-libre_129_1462783.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9df226bb-caf3-4450-90c9-08da371a3572_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Lo que aprendí como psicólogo tratando a un violador en la cárcel"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Manuel no entiende por qué está en prisión. Vive en ese torpor conceptual sobre las relaciones heterosexuales que promueve el machismo día a día</p><p class="subtitle">El peor enemigo de un machista preso es el machista libre cuyos comentarios (en el bar, en la tele, en noticias sobre violencia machista) le impiden progresar</p></div><p class="article-text">
        Uno, dos, tres y hasta cuatro per&iacute;metros conc&eacute;ntricos de seguridad protegidos por puertas, algunas de grosor ins&oacute;lito, y vigilados desde refugios blindados, hasta llegar al aula taller. Fuera, es febrero de 2018.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Durante todo 2017, he realizado mis pr&aacute;cticas del grado de Psicolog&iacute;a en un Centro de Inserci&oacute;n Social para reclusos y reclusas en tercer grado, as&iacute; que estoy acostumbrado a los muros, a no poder entrar y salir del recinto sin que personal de vigilancia me franquee el acceso. Pero la prisi&oacute;n en r&eacute;gimen cerrado es otra cosa.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Estoy citado con un recluso para elaborar su historial criminol&oacute;gico psicosocial. En la sesi&oacute;n grupal preparatoria del&nbsp;<a href="http://www.institucionpenitenciaria.es/web/portal/PenasyMedidasAlternativas/programas/priama.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">programa de reeducaci&oacute;n para agresores machistas</a> es, de todos los internos, el que se ha mostrado m&aacute;s hosco y me lo han asignado por eso. Del grupo de personas voluntarias soy el &uacute;nico hombre y tenemos comprobado que, en esta clase de d&iacute;adas, la reactividad psicol&oacute;gica es menor.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Manuel (todos los nombres son ficticios) es un espa&ntilde;ol alto, apuesto, deportista, profesionalmente bien situado, que viste bien conjuntado incluso en la c&aacute;rcel y se expresa con un lenguaje elegante. A solas, sonr&iacute;e, <em>coleguea</em> conmigo, busca mi complicidad. He tenido ya muchas veces esta sensaci&oacute;n inc&oacute;moda: soy un hombre, ergo soy de los suyos. Mi privilegio masculino.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de recoger datos sobre sus antecedentes familiares y personales (no hay malos tratos en la infancia ni historial delictivo previo ni abuso de sustancias: adi&oacute;s, estereotipos), entramos en el n&uacute;cleo de la entrevista, que es el delito que le ha tra&iacute;do a prisi&oacute;n. No experimenta incomodidad al relatar que, yendo en el coche, discute con su pareja y le asesta un pu&ntilde;etazo en el pecho. Luego, al llegar a casa, ella &ldquo;accede&rdquo; a mantener relaciones sexuales. No entiende que m&aacute;s tarde, mientras duerme, su pareja haya llamado a la polic&iacute;a, y esta acuda y le detenga. No entiende por qu&eacute; lleva dos a&ntilde;os y medio en prisi&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Vuelvo a preguntarle por ciertas partes de su narraci&oacute;n, a ver si percibe sus propias contradicciones. Admite que toda su vida ha cosificado a las mujeres, admite la violencia inmediatamente previa, pero no admite la violaci&oacute;n. He visto esto demasiadas veces: reconocer hechos &ldquo;leves&rdquo; a cambio, t&aacute;citamente, de que t&uacute; aceptes su versi&oacute;n sobre el delito m&aacute;s grave. As&iacute; funciona el sofisticado sistema de contrapesos morales de los agresores machistas.
    </p><p class="article-text">
        El problema es que no admitir el delito sit&uacute;a al sujeto en lo que, seg&uacute;n el <a href="https://books.google.es/books?hl=es&amp;lr=&amp;id=sIkRDAAAQBAJ&amp;oi=fnd&amp;pg=PA147&amp;dq=prochaska+y+diclemente+transtheoretical&amp;ots=FWLG21LTV5&amp;sig=L2Bc-G0d5O8BYTBpWtg6RF-GMjw#v=onepage&amp;q=prochaska%20y%20diclemente%20transtheoretical&amp;f=false" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">modelo de Prochaska y DiClemente</a>, se denomina estado de <em>precontemplaci&oacute;n</em>: como no entiende que su conducta constituya un problema, se niega a iniciar el proceso de modificarla. Y por eso resultan tan lesivos para este grupo de poblaci&oacute;n (pero sobre todo para sus v&iacute;ctimas, pasadas y, ay, futuras) las reacciones negacionistas como las que se han producido en el caso de 'la manada': adem&aacute;s de&nbsp;<a href="http://www.scielo.org.pe/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S1729-48272009000100006" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">victimizar secundariamente</a> a la v&iacute;ctima, con consecuencias psicol&oacute;gicas a menudo tanto o m&aacute;s graves que la propia agresi&oacute;n, sabotean todo el proceso de reinserci&oacute;n. Parad&oacute;jicamente, el peor enemigo de un machista preso es el machista libre cuyos mensajes le impiden progresar; cuyos mensajes, de hecho, han contribuido a difuminar, hasta hacerlos indistinguibles, los l&iacute;mites de su propia conducta. Claro que Manuel no entiende por qu&eacute; est&aacute; en prisi&oacute;n. Vive en ese torpor conceptual sobre las relaciones heterosexuales que promueve el machismo d&iacute;a a d&iacute;a en la barra del bar, desde la pantalla del televisor, en los comentarios de los lectores a las noticias de violencia machista.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A la salida, comento las dificultades del caso con las compa&ntilde;eras. Beatriz, que nunca pierde el optimismo, sale descompuesta de su entrevista. Un condenado por pederastia. La v&iacute;ctima, una ni&ntilde;a de 13 a&ntilde;os de su entorno inmediato con la que se ofusc&oacute; &ldquo;solo cinco minutos&rdquo;. Laura no trae mejor cara: doble asesinato por motivos &ldquo;pasionales&rdquo;. El recluso lamenta las consecuencias. Sobre todo para s&iacute; mismo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No voy a continuar. No debo. Se me han agotado todas las reservas de la&nbsp;<a href="https://books.google.es/books?hl=es&amp;lr=&amp;id=dEQdBQAAQBAJ&amp;oi=fnd&amp;pg=PA180&amp;dq=unconditional+rogers&amp;ots=zrEmln5J_c&amp;sig=frtcDic74Fs2NZvj8x4O_X39b2I#v=onepage&amp;q=unconditional%20rogers&amp;f=false" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aceptaci&oacute;n positiva incondicional</a> que Carl Rogers postul&oacute; como actitud b&aacute;sica del terapeuta. Probablemente, porque soy un hombre y porque ya no puedo soportar m&aacute;s que, incluso en prisi&oacute;n, me traten a m&iacute; con m&aacute;s deferencia que a mis compa&ntilde;eras que vienen a ayudarles. Porque, mientras el machismo exista, yo tambi&eacute;n tengo el privilegio masculino.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y t&uacute;, lector, tambi&eacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Roberto Plaza Martínez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/peor-enemigo-machista-preso-libre_129_1462783.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 27 Jun 2019 20:06:41 +0000]]></pubDate>
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