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    <title><![CDATA[elDiario.es - Ma Jian]]></title>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Tuve miedo a que China me secuestrara cuando estaba en Hong Kong]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/miedo-china-secuestrara-hong-kong_1_1455371.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/67d36084-0526-4fc3-a8c0-f1905db1019b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Tuve miedo a que China me secuestrara cuando estaba en Hong Kong"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los líderes mundiales tienen que dejar de apaciguar a China. Lo único que tienen que tener es una fracción del valor, la sabiduría y la compasión que ha mostrado el pueblo de Hong Kong</p><p class="subtitle">Hong Kong se ha convertido en el refugio de los recuerdos prohibidos de China, de su conciencia moral y de su ansia de libertad</p></div><p class="article-text">
        Cuando en 1987 me mud&eacute; a Hong Kong tras la prohibici&oacute;n permanente de mis libros por parte del Gobierno chino, la personalidad caracter&iacute;stica del lugar se hac&iacute;a evidente desde el primer instante. Aquel aire salado y potente ten&iacute;a el aroma de la libertad. En los gigantescos bulevares de China, en sus vastos desiertos y sus monta&ntilde;as, mis pensamientos siempre se hab&iacute;an sentido encerrados. Se liberaron encontrando un espacio infinito para vagar en las estrechas calles de Hong Kong y en sus peque&ntilde;as y repletas librer&iacute;as. All&iacute; no hab&iacute;a libros ni pensamientos prohibidos. Durante diez a&ntilde;os, Hong Kong fue el refugio donde pude hablar, escribir y publicar en libertad, sin temor a una detenci&oacute;n arbitraria.
    </p><p class="article-text">
        La seguridad y la libertad de expresi&oacute;n son los dos derechos civiles b&aacute;sicos en juego si se aprueba la <a href="https://www.eldiario.es/theguardian/Claves-multitudinarias-protestas-Hong-Kong_0_908859688.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">vilipendiada ley de extradici&oacute;n</a>, que legalizar&iacute;a el env&iacute;o de presuntos delincuentes a China continental, donde no existe la posibilidad de un juicio justo.
    </p><p class="article-text">
        Los derechos civiles de Hong Kong llevan a&ntilde;os retrocediendo, con profesores encarcelados y peque&ntilde;as librer&iacute;as disidentes cerradas. Hace cuatro a&ntilde;os, cinco libreros de Hong Kong fueron secuestrados y trasladados a China, donde uno de ellos, <a href="https://www.theguardian.com/world/2018/aug/14/gui-minhai-doctors-visit-kidnapped-hong-kong-bookseller-in-china" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Gui Minhai</a>, sigue detenido. Su crimen es haber escrito un libro sobre la vida privada del presidente Xi Jinping.
    </p><p class="article-text">
        En noviembre experiment&eacute; personalmente el temor a ser secuestrado. Poco antes de salir hacia Hong Kong para hablar en su festival literario sobre mi novela <em>El sue&ntilde;o chino</em> (una s&aacute;tira en torno a la tiran&iacute;a de Xi), me fue comunicado que el centro de artes Tai Kwun ya no deseaba celebrar el evento. Los organizadores me promet&iacute;an encontrar un lugar alternativo, pero mis amigos me aconsejaron que no acudiera. No quer&iacute;an que corriera la misma suerte que Gui Minhai. A pesar de eso fui. Ten&iacute;a la intenci&oacute;n de dar la charla en la calle si no aparec&iacute;a ese lugar alternativo porque no pod&iacute;a soportar la idea de que Hong Kong se hubiera convertido en un lugar donde hablar de libros fuera peligroso.
    </p><p class="article-text">
        Gracias a la solidaridad de otros escritores y a la atenci&oacute;n de la prensa extranjera, el centro Tai Kwun termin&oacute; por cambiar de opini&oacute;n. Pero desde el momento en que llegu&eacute; hasta el que me fui, estuve aterrorizado por la idea de que en una calle, en un taxi o en mi habitaci&oacute;n del hotel, me secuestraran y llevaran de forma clandestina a China. Si el proyecto de ley de extradici&oacute;n es aprobado, ese temor alcanzar&iacute;a a todos los que viven en Hong Kong. Cualquier persona que critique al r&eacute;gimen de Xi, por moderada que sea esa cr&iacute;tica, podr&iacute;a ser secuestrada de forma legal y p&uacute;blica.
    </p><p class="article-text">
        En la manifestaci&oacute;n contra el proyecto de ley del 9 de junio <a href="https://www.theguardian.com/world/2019/jun/09/vast-protest-in-hong-kong-against-extradition-law-china" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">march&oacute; un mill&oacute;n de residentes de Hong Kong</a>. Una semana despu&eacute;s, cuando Carrie Lam (jefa del Gobierno de Hong Kong) ya hab&iacute;a anunciado la suspensi&oacute;n temporal del proyecto, dos millones de personas &ndash;una cuarta parte de la poblaci&oacute;n&ndash; salieron a las calles para exigir una retirada total en una de las mayores protestas pac&iacute;ficas en la historia de Hong Kong. Viendo las impresionantes im&aacute;genes desde mi pantalla en Londres entend&iacute; que las marchas hab&iacute;an trascendido el proyecto de ley para convertirse en un momento crucial de la historia, un hito en la lucha de las personas contra la tiran&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Las dos multitudinarias protestas ocurrieron a pocos d&iacute;as del <a href="https://www.eldiario.es/theguardian/Occidente-complice-encubrimiento-masacre-Tiananmen_0_906410063.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">treinta aniversario de la masacre de Tiananmen</a>. Para los disidentes chinos de mi generaci&oacute;n, las marchas de Hong Kong ten&iacute;an ecos evidentes de 1989. Estudiantes, abogados, padres, sacerdotes y personas en sillas de ruedas luchando de forma pac&iacute;fica por la libertad; voluntarios armando casetas de aprovisionamiento y primeros auxilios; vecinos rociando con agua a los manifestantes para aliviarles el calor sofocante&hellip; Cuando una ambulancia necesitaba pasar, el mar de personas se separaba de forma espont&aacute;nea para abrirle camino.
    </p><p class="article-text">
        Hace treinta a&ntilde;os, fui testigo de escenas similares en la Plaza de Tiananmen, donde sent&iacute; la euforia de ser una gota de agua dentro de un poderoso y bien intencionado oc&eacute;ano de gente. El Gobierno chino aplast&oacute; al movimiento de Tiananmen y elimin&oacute; toda menci&oacute;n del mismo en el continente, pero su esp&iacute;ritu sobrevive en Hong Kong. Cada a&ntilde;o se le homenajea en monumentos conmemorativos del Parque Victoria y en las calles de Admiralty y Causeway Bay vuelve a estar vivo hoy. Hong Kong se ha convertido en el refugio de los recuerdos prohibidos de China, de su conciencia moral y de su ansia de libertad.
    </p><p class="article-text">
        Cuando las personas se juntan en multitudes para defender una causa justa encuentran una fuerza de la que no eran conscientes. Dentro de la muchedumbre, el individuo deja de ser pasivo y pasa a convertirse en un ciudadano activo y aut&oacute;nomo, una versi&oacute;n mejorada de s&iacute; mismo, capaz de sentir el sufrimiento del otro tan intensamente como el propio.
    </p><p class="article-text">
        El esp&iacute;ritu combativo de Hong Kong se hab&iacute;a debilitado con las detenciones y encarcelamientos que siguieron al movimiento prodemocr&aacute;tico de 2014 llamado &ldquo;de los paraguas&rdquo;. Pero la ley de extradici&oacute;n ha sido la gota que colma el vaso. Sin posibilidad de votar, los hongkoneses han vuelto a encontrar el valor para usar el &uacute;nico arma disponible en su arsenal: sus pies.
    </p><p class="article-text">
        La esperanza no es la convicci&oacute;n de que algo saldr&aacute; bien, sino la certeza de que es lo correcto, independientemente de c&oacute;mo resulte, dec&iacute;a V&aacute;clav Havel. La esperanza de los hongkoneses es a&uacute;n m&aacute;s poderosa. No protestan porque crean que pueden tener &eacute;xito, sino porque saben que con toda probabilidad fracasar&aacute;n. Protestan porque luchar pac&iacute;ficamente por los valores civilizados es siempre lo correcto.
    </p><p class="article-text">
        Carrie Lam y sus amos y se&ntilde;ores en Pek&iacute;n se han visto obligados a pasar a la defensiva. Los hongkoneses est&aacute;n enfrent&aacute;ndose a los tiranos de China y ahora Occidente tambi&eacute;n debe hacerlo. <a href="https://www.eldiario.es/theguardian/Occidente-complice-encubrimiento-masacre-Tiananmen_0_906410063.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Basta de apaciguar a Pek&iacute;n para obtener beneficios</a>&nbsp;econ&oacute;micos a corto plazo. El Reino Unido debe exigir al Gobierno chino que respete la <a href="https://www.theguardian.com/world/2019/jun/25/we-have-no-other-choice-as-china-erodes-democracy-hong-kong-citizens-prepare-to-leave" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Declaraci&oacute;n Conjunta Sino-Brit&aacute;nica</a>&nbsp;que garantiza el respeto del modo de vida de Hong Kong hasta el 2047. Los l&iacute;deres mundiales tienen que ignorar las exigencias de Pek&iacute;n y tocar el tema de las protestas de Hong Kong y de la terrible reclusi&oacute;n de musulmanes uigures en los campos de reeducaci&oacute;n de Xinjiang.
    </p><p class="article-text">
        Es tan sencillo como hablar de estos temas. No es mucho pedir a los l&iacute;deres mundiales. Lo &uacute;nico que necesitan tener es una fracci&oacute;n del valor, la sabidur&iacute;a y la compasi&oacute;n que ha mostrado el pueblo de Hong Kong.
    </p><p class="article-text">
        <em>Este art&iacute;culo est&aacute; escrito antes de que&nbsp;decenas de manifestantes asaltasen el Parlamento de la ciudad durante una protesta celebrada este lunes.</em><a href="https://www.eldiario.es/internacional/Gobierno-Parlamento-Hong-Kong-descarado_0_916208473.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">decenas de manifestantes asaltasen el Parlamento de la ciudad</a>
    </p><p class="article-text">
        <em>Ma Jian es autor de 'El sue&ntilde;o chino'</em>
    </p><p class="article-text">
        Traducido por Francisco de Z&aacute;rate
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ma Jian]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/miedo-china-secuestrara-hong-kong_1_1455371.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 02 Jul 2019 20:18:40 +0000]]></pubDate>
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