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    <title><![CDATA[elDiario.es - Cristina Morini]]></title>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[El discurso de Antígona]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/interferencias/carola-rackete_132_1457925.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8904d019-b640-44e9-9e09-bce7ac5c120e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El discurso de Antígona"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Ante la política actual de Salvini hacia los migrantes, Cristina Morini retoma la figura de Antígona y la idea necesaria de la desobediencia</p></div><p class="article-text">
        La embarcaci&oacute;n de la marina americana Trenton socorri&oacute; a 40 personas en medio del mar. Los subi&oacute; a bordo el martes, despu&eacute;s de que la balsa que los llevaba volcara frente a las costas de Libia. Pidi&oacute; apoyo a la nave de la ONG Sea Watch, que la alcanz&oacute; llevando comida y mantas, pero que no se pudo hacer cargo de los supervivientes porque no ten&iacute;a un puerto seguro donde atracar. Roma no lo concedi&oacute;. Despu&eacute;s de dos d&iacute;as, la nave americana se vio obligada a dejar en el mar los cuerpos de los migrantes muertos y a estas horas se dirige hacia Augusta. Transporta a los supervivientes, pero no tiene c&aacute;maras frigor&iacute;ficas y por eso tuvo que abandonar a los muertos entre las olas. La sepultura de estos cuerpos que no cuentan ha sido confiada al Mediterr&aacute;neo, como tantos otros cuya cuenta ya se nos escapa.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de lo que le pas&oacute; al Aquarius, las declaraciones sobre la labor que se hace en el mar son cautas y terribles: &ldquo;No podemos rescatar a los muertos, no tenemos c&aacute;maras. Y a los supervivientes lo rescatamos solo si nos asignan, al mismo tiempo, un puerto seguro que no est&eacute; alejado m&aacute;s all&aacute; de 36 horas de navegaci&oacute;n&rdquo; La prohibici&oacute;n de tocar tierra sobre costas italianas, impuesta por el gobierno de la Lega, genera dudas obvias y obliga a negligencias. El abandono de los cuerpo de los difuntos es considerada una decisi&oacute;n extrema en el derecho del mar, pero las ONGs se sienten amenazadas por Salvini y temen recibir &ldquo;el mismo tratamiento que el Aquarius&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        He retomado <em>Ant&iacute;gona</em> de S&oacute;focles y releo el discurso en el que se enfrenta al tirano Creonte, despu&eacute;s de haber desobedecido el edicto que prohib&iacute;a la sepultura del cuerpo de su hermano Polinice, considerado un traidor y abandonado como un extranjero a los cuervos y los buitres fuera de los muros de Tebas: &ldquo;No era Zeus quien hab&iacute;a decretado esa prohibici&oacute;n para m&iacute;, ni tampoco Dik&eacute;, compa&ntilde;era de los dioses subterr&aacute;neos, promulg&oacute; nunca entre los hombres leyes de este tipo. Y no he cre&iacute;do yo que tus decretos, como mortal que eres, puedan tener primac&iacute;a sobre las leyes no escritas, inmutables, de los dioses: su vigencia no es de hoy ni de ayer, sino de siempre, y nadie sabe cu&aacute;ndo fue que aparecieron. No ten&iacute;a, pues, que temer yo, que no temo la voluntad de ning&uacute;n hombre, que temer que los dioses me castigasen por haber infringido tus &oacute;rdenes&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        He retomado tambi&eacute;n a Judith Butler que relee <em>Ant&iacute;gona</em> y afirma: &ldquo;Hace algunos a&ntilde;os empec&eacute; a pensar en Ant&iacute;gona al preguntarme qu&eacute; hab&iacute;a pasado con aquellos esfuerzos feministas por enfrentarse y desafiar al Estado. Me pareci&oacute; que Ant&iacute;gona funcionaba como una contra-figura frente a la tendencia defendida por algunas feministas actuales que buscan el apoyo de la autoridad del Estado o las instituciones para alcanzar los objetivos pol&iacute;ticos del feminismo (&hellip;). De hecho, encontramos que Ant&iacute;gona es una figura apoyada y defendida por Luce Irigaray que la identifica con el principio del desaf&iacute;o femenino al estatalismo y la convierte en un ejemplo de antiautoritarismo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Los tiempos que nos han tocado vivir requieren que encontremos un universo simb&oacute;lico y de valores donde apoyarnos frente a la dureza y el peligro que implica el desaf&iacute;o al poder y el acto de reivindicarlo. En estos d&iacute;as, las movilizaciones han sido inmediatas y los alcaldes de algunas ciudades italianas y europeas se han ofrecido a acoger al barco condenado al ostracismo por Salvini. Est&aacute; naciendo un movimiento de ciudades solidarias (<a href="http://www.euronomade.info/?p=10758" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">movimiento di citt&agrave; solidali</a>). En el d&iacute;a de ayer -debo escribirlo porque encontrar palabras que apoyen los <em>actos</em> es fundamental y lo &uacute;nico que tiene que asustarnos es el <em>aniquilamiento</em>- escuch&eacute; al Papa denunciar, de modo expl&iacute;cito, el horror de estos momentos, especialmente creado para generar miedo al otro, al pobre: &ldquo;gente portadora de inseguridad, inestabilidad y desorientaci&oacute;n en la vida cotidiana, por lo tanto, gente a rechazar y mantener alejada&rdquo;. Francisco acus&oacute; a &ldquo;nuestro ser tan atrapado en una cultura que obliga a mirarse en el espejo y cuidar sobremanera de nosotros mismos, creyendo que un gesto altruista puede ser suficiente sin un compromiso directo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Comprometerse directamente. Actuar. Sabemos desde hace un tiempo que los cambios que se requieren &ndash;y se requerir&aacute;n cada vez m&aacute;s- implican una revoluci&oacute;n que pasa, antes de todo, por cada una y cada uno de nosotras y nosotros. Michel Foucault nos puso en guardia frente al enemigo recurrente que pod&iacute;amos encontrarnos delante (y dentro): &ldquo;el adversario estrat&eacute;gico: el fascismo (&hellip;). Y no tanto el fascismo hist&oacute;rico de Hitler y Mussolini, que supo movilizar y utilizar bien el deseo de las masas, sino tambi&eacute;n el fascismo que est&aacute; en nosotros, que es due&ntilde;o de nuestro esp&iacute;ritu y de nuestras conductas cotidianas, el fascismo que nos hace amar el poder, deseando lo que domina y explota. &iquest;C&oacute;mo liberar nuestros discursos y actos, nuestros corazones y nuestros deseos del fascismo? &iquest;C&oacute;mo limpiar el fascismo que est&aacute; incrustado en nuestro comportamiento?&rdquo;, se pregunta Foucault
    </p><p class="article-text">
        Revertir la legitimaci&oacute;n del discurso del odio. Revertir la &ldquo;obediencia promiscua&rdquo; a los valores aberrantes. Reconocer y valorar las relaciones que mantenemos ya, en los espacios, en los barrios, en las existencias comunes, con los otros y las otras. Las experiencias materiales entre los cuerpos que inervan la realidad cotidiana y est&aacute;n mucho m&aacute;s avanzadas que la mentalidad obtusa de los gobernantes. Reconocer que la precariedad y la pobreza que produce el poder es id&eacute;ntica en una parte y la otra del mar. Reforzar las redes disidentes.
    </p><p class="article-text">
        Y aqu&iacute; aparece la ra&iacute;z de la reivindicaci&oacute;n de Ant&iacute;gona: &ldquo;Todos aquellos que est&aacute;n aqu&iacute; me aprobar&aacute;n, si el temor no frena la lengua. Pero la tiran&iacute;a tiene, entre otras muchas ventajas, la de hacer o decir lo que quiere&rdquo;. Estamos carcomidos por nuestra soledad, por la espiral de silencio generado por el mecanismo de la precariedad, que impone el &ldquo;vivir quieto&rdquo; individualista pero no produce paz alguna, ni siquiera un leve alivio.
    </p><p class="article-text">
        Creonte acosa a Ant&iacute;gona: &ldquo;&iquest;No te da verg&uuml;enza querer ser diferente de ellos?&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Nace, una vez m&aacute;s, hoy mismo y aqu&iacute; mismo, la idea necesaria de la desobediencia y del coraje, que es tambi&eacute;n la del orgullo de encarnar una idea diferente del mundo y de las relaciones sociales. Debe denunciarse el problema &eacute;tico y pol&iacute;tico de este pa&iacute;s que se desplaza hacia la deshumanizaci&oacute;n, no queriendo acoger ni a los vivos ni a los muertos. No aceptar, no habituarse al horror, teniendo presente que esto ha pasado ya y que no se puede volver a correr el riesgo de ser c&oacute;mplices. Rechazar ritualizar la cat&aacute;strofe, permaneciendo como espectadores y espectadoras desde la orilla; encontrar, por el contrario, palabras y acciones para imaginar y construir un ep&iacute;logo diferente. En primer lugar, entender y as&iacute; combatir las actitudes que normalizan y nos llevan a aceptar las diferencias sociales y las m&uacute;ltiples injusticias, refugi&aacute;ndonos en una farsa de tranquilidad &ldquo;que no basta para hacer buena una vida mala&rdquo; (Liana Borghi)
    </p><p class="article-text">
        <strong>Cristina Morini</strong> es intelectual y activista italiana. En castellano ha escrito <a href="https://traficantes.net/libros/por-amor-o-la-fuerza" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Por amor o por la fuerza</a> sobre la feminizaci&oacute;n del trabajo. Este art&iacute;culo apareci&oacute; por primera vez en la revista digital <a href="http://effimera.org/discorso-antigone-cristina-morini/?fbclid=IwAR2vkXHgPSUzxxUuU_1qnu812ycP9c-1bFqsRbIAqQysfIvuF_2WUJ6-6Kk" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Effimera</a>.
    </p><p class="article-text">
        <em>Traducci&oacute;n: Lola Matamala</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristina Morini]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 02 Jul 2019 20:17:37 +0000]]></pubDate>
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