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    <title><![CDATA[elDiario.es - José Carlos Bouso Saiz]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/jose_carlos_bouso_saiz/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - José Carlos Bouso Saiz]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[¿Regulación medicinal o regulación integral? Así se ha legalizado el cannabis en diferentes países]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/regulacion-medicinal-regulacion-legalizado-diferentes_1_1481970.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b36f98d9-daca-4b5b-90c5-da19b0504509_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Imagen de archivo de una farmacia de cannabis en Holanda."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Aunque es pronto para ser contundente, el hecho de que muchos estados hayan seguido a los pioneros en la regulación y ninguno quiera volver atrás da una cierta clave del éxito de estas iniciativas</p></div><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Este reportaje fue publicado en 'La revoluci&oacute;n de la marihuana', n&uacute;mero 23 de la revista de eldiario.es. <a href="https://l.eldiario.es/packverano-marihuana-planeta/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Hazte socio con nuestro pack verano antes del 28 de julio y te la enviamos a casa</a>.</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Las experiencias de regulaci&oacute;n de los mercados de cannabis en Uruguay, algunos estados de Estados Unidos y Canad&aacute; se han convertido en aut&eacute;nticos laboratorios sociales a los que el resto del mundo mira en busca de respuestas, soluciones e inspiraci&oacute;n. En especial aquellos sectores sociales que abogan por la reforma de las pol&iacute;ticas actualmente vigentes. Lo mismo sucede con aquellos pa&iacute;ses que, no habiendo dado el paso de la regulaci&oacute;n integral, han optado por permitir el acceso legal a las personas que utilizan cannabis con fines terap&eacute;uticos y medicinales. 
    </p><p class="article-text">
        En estos territorios, el cannabis ha sido regulado de manera consistente y coherente con la forma en que sus sociedades gestionan los asuntos sociales y econ&oacute;micos. Uruguay opt&oacute; por una regulaci&oacute;n estatal, en la que son las administraciones p&uacute;blicas las que proveen el cannabis, a la vez que se permite el autocultivo y el autoabastecimiento de las personas usuarias en asociaciones o en el &aacute;mbito dom&eacute;stico. Canad&aacute; y numerosos estados de Estados Unidos han optado por la regulaci&oacute;n del mercado de cannabis con distintos grados de intervenci&oacute;n p&uacute;blica y diferentes normas de funcionamiento seg&uacute;n el caso. Un estilo m&aacute;s acorde con los valores individualistas y capitalistas fuertemente arraigados en estas sociedades, con una tradici&oacute;n de intervenci&oacute;n estatal limitada en la vida de la ciudadan&iacute;a y en la gesti&oacute;n de los asuntos p&uacute;blicos. Aquellos pa&iacute;ses que han optado por permitir &uacute;nicamente el acceso al cannabis con fines medicinales y bajo supervisi&oacute;n m&eacute;dica, al menos en un primer estadio, tambi&eacute;n lo han hecho de maneras diversas.
    </p><p class="article-text">
        Estos avances no deben hacernos olvidar que el cannabis sigue siendo una sustancia fiscalizada a nivel internacional. Las pol&iacute;ticas de cannabis en la pr&aacute;ctica totalidad de los pa&iacute;ses del mundo se rigen por la Convenci&oacute;n &Uacute;nica sobre Estupefacientes de Naciones Unidas de 1961, que limita a fines exclusivamente m&eacute;dicos y cient&iacute;ficos el uso, la producci&oacute;n y el comercio de las sustancias fiscalizadas. El cannabis fue considerado en esta convenci&oacute;n una sustancia especialmente perjudicial y con un valor m&eacute;dico o terap&eacute;utico muy limitado, quedando sometido a las medidas de control m&aacute;s estrictas. La decisi&oacute;n de que el cannabis carec&iacute;a de valor medicinal fue tomada con base en informaci&oacute;n sesgada y escasa y no en un an&aacute;lisis exhaustivo de la evidencia cient&iacute;fica disponible, o de la compilaci&oacute;n de experiencias de las personas usuarias. Esta decisi&oacute;n ha sido recientemente revisada por el Comit&eacute; de Expertos en Farmacodependencia de la Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud que, m&aacute;s de 50 a&ntilde;os despu&eacute;s, ha concluido que existe evidencia suficiente de las m&uacute;ltiples propiedades y aplicaciones m&eacute;dicas del cannabis, y que conviene revisar su fiscalizaci&oacute;n.
    </p><h3 class="article-text">Estados Unidos: La legalizaci&oacute;n capitalista</h3><p class="article-text">
        La situaci&oacute;n legal y pol&iacute;tica del cannabis al interior de los diferentes estados de Estados Unidos es muy variada, a pesar de que la posesi&oacute;n y distribuci&oacute;n de cannabis es un delito federal bajo la Ley de Sustancias Controladas (<em>Controlled Substances Act</em>). En 10 estados el uso de cannabis es legal para las personas adultas, habiendo todos ellos autorizado previamente el cannabis medicinal. Washington y Colorado fueron los estados pioneros en regular mediante refer&eacute;ndums en el a&ntilde;o 2012, siendo las dos primeras jurisdicciones del mundo en hacerlo. Alaska y Oreg&oacute;n les siguieron en 2014, a&ntilde;o el que tambi&eacute;n se legaliz&oacute; el cannabis en la capital, Washington DC, si bien poco despu&eacute;s el Congreso impidi&oacute; la venta de cannabis en la ciudad. California, Maine, Massachusetts y Nevada se sumaron en 2016 y, a comienzos de 2018, Vermont se convirti&oacute; en el primer estado en autorizar la posesi&oacute;n y el cultivo dom&eacute;stico mediante una ley aprobada en un Congreso estatal. Otros estados, si bien no han regulado el mercado de uso adulto, han dado pasos importantes hacia leyes de cannabis menos punitivas. Una treintena de estados cuentan con leyes de cannabis medicinal. Varios, adem&aacute;s, han retirado las penas de c&aacute;rcel por posesi&oacute;n de peque&ntilde;as cantidades de cannabis.
    </p><p class="article-text">
        Cada estado regula de manera diferente las particularidades del mercado de cannabis, como el cultivo dom&eacute;stico, las licencias de producci&oacute;n y comercio, los puntos de venta, la trazabilidad del cannabis o los impuestos que se aplican. No obstante, en todos los casos la regulaci&oacute;n adopta una &oacute;ptica capitalista y de injerencia m&iacute;nima de las administraciones en las decisiones individuales. Lo cual no es extra&ntilde;o, pues la forma que toma la legalizaci&oacute;n del cannabis en cada caso, si pretende ser eficaz y sostenible en el tiempo, debe ser coherente con el enfoque m&aacute;s amplio con en el que las sociedades regulan sus actividades.
    </p><p class="article-text">
        Si bien es pronto para extraer conclusiones contundentes, el hecho de que muchos estados hayan seguido la estela de Washington y Colorado y que ninguno quiera volver atr&aacute;s nos da una cierta clave del &eacute;xito de estas iniciativas. En la actualidad, el cannabis es legal en 1 de cada 5 estados, y el cannabis medicinal en 3 de cada 5. Seg&uacute;n un estudio de Gallup de octubre de 2018, el 66% de la poblaci&oacute;n estadounidense apoya la legalizaci&oacute;n del uso de cannabis, una opini&oacute;n transversal en todas las regiones del pa&iacute;s, grupos de edad y afiliaci&oacute;n ideol&oacute;gica. De acuerdo con la evaluaci&oacute;n realizada por la organizaci&oacute;n Drug Policy Alliance en 2018, los estados est&aacute;n ahorrando recursos antes invertidos en aplicar las leyes de cannabis y destin&aacute;ndolos, por ejemplo en el caso de Colorado, a programas educativos, construcci&oacute;n de escuelas o prevenci&oacute;n del acoso escolar. Tambi&eacute;n ha tenido efectos positivos para la salud p&uacute;blica, pues permite el control de calidad y la trazabilidad de los productos que se consumen. El consumo entre las personas m&aacute;s j&oacute;venes y la conducci&oacute;n bajo los efectos del cannabis, dos de los temas que m&aacute;s preocupan en estos procesos,  tampoco parecen haberse incrementado en los estados donde se ha regulado.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de estos impactos positivos, la regulaci&oacute;n de estos mercados en el contexto capitalista estadounidense ha abierto nuevas reflexiones sobre la legalizaci&oacute;n del cannabis y sus consecuencias. Una de las m&aacute;s relevantes ha sido la desigualdad de acceso a la industria del cannabis, que est&aacute; reportando enormes beneficios a una nueva clase empresarial cann&aacute;bica, en su mayor parte conformada por hombres blancos de holgada posici&oacute;n social. No precisamente el colectivo que m&aacute;s ha sufrido las consecuencias de las pol&iacute;ticas punitivas: las personas afroamericanas y latinas de origen humilde. La popular congresista Alexandria Ocasio-Cortez llev&oacute; esta cuesti&oacute;n al Congreso el pasado mes de febrero: no se puede separar la legalizaci&oacute;n del cannabis de las injusticias cometidas en nombre de la llamada &ldquo;guerra contra las drogas&rdquo;. 
    </p><h3 class="article-text">Canad&aacute;: &iquest;Un modelo mejorado?</h3><p class="article-text">
        El 17 de octubre de 2018 entraba en vigor en Canad&aacute; la llamada Cannabis Act con el objetivo de proporcionar acceso legal al cannabis a las personas adultas y controlar y regular su producci&oacute;n, distribuci&oacute;n y venta. Canad&aacute; se convert&iacute;a as&iacute; en el segundo pa&iacute;s del mundo en regular el mercado de cannabis, tras hacerlo Uruguay en 2013. Su gobierno hab&iacute;a ido anticipando esta decisi&oacute;n en los foros internacionales sobre drogas ya desde 2016, en la Sesi&oacute;n Especial de Naciones Unidas dedicada al &ldquo;problema mundial de las drogas&rdquo;, con un discurso muy centrado en evitar el acceso de las personas menores de edad al cannabis, y en proteger la salud y la seguridad p&uacute;blicas mediante estrictos requisitos de acceso al mercado y de calidad del producto. El mismo presidente Justin Trudeau asumi&oacute; un rol relevante en la defensa de esta ley, que adem&aacute;s tiene la intenci&oacute;n de reducir la carga del sistema de justicia penal relacionada con el cannabis.  
    </p><p class="article-text">
        Se considera un modelo mejorado respecto a las experiencias de Estados Unidos, ya que presta m&aacute;s atenci&oacute;n a la salud p&uacute;blica y a las formas de venta y es m&aacute;s restrictivo con la publicidad y la incitaci&oacute;n al consumo. Desde la entrada en vigor de esta ley, y sujeto a restricciones espec&iacute;ficas que cada provincia y territorio considere convenientes, las personas mayores de 18 a&ntilde;os pueden poseer legalmente hasta 30 gramos de cannabis, comprarlo en tiendas con licencia, e incluso en aquellas provincias donde no existe un marco regulado de venta al por menor, las personas pueden adquirir cannabis por Internet a productores con licencia federal. Tambi&eacute;n se permite el cultivo dom&eacute;stico de cannabis para uso personal de hasta 4 plantas por unidad de residencia, as&iacute; como procesar productos en casa, como alimentos y bebidas con cannabis, con ciertas limitaciones (detalles recogidos en la p&aacute;gina del Ministerio de Justicia canadiense). En cuanto al uso del cannabis para fines medicinales, contin&uacute;a funcionando el sistema previo a la aprobaci&oacute;n de esta ley, que data de 2001 y que permite el acceso al cannabis a aquellas personas que cuentan con la autorizaci&oacute;n de profesionales de la salud. Se estima que existen m&aacute;s de 40 productores con licencia autorizados por el Ministerio de Salud canadiense, y que miles de personas en el pa&iacute;s tienen licencia para posesi&oacute;n y consumo de cannabis medicinal.
    </p><p class="article-text">
        En Canad&aacute; no han estado exentos de las dificultades se&ntilde;aladas en el caso de los estados de Estados Unidos. A pesar de la reciente implementaci&oacute;n de este modelo, ya se identifican problemas similares en relaci&oacute;n con el acceso a la industria por parte de las comunidades m&aacute;s afectadas por la prohibici&oacute;n. Adem&aacute;s, los antecedentes penales relacionados con el cannabis siguen presentes en las fichas policiales de las personas infractoras. Aunque se est&aacute; trabajando en un programa de clemencia (tambi&eacute;n en California) para que las personas que hayan tenido problemas con la justicia antes de la entrada en vigor de la legalizaci&oacute;n no vean mermadas sus oportunidades de vida por este motivo.  
    </p><h3 class="article-text">La regulaci&oacute;n de cannabis medicinal: Pol&iacute;ticas y pr&aacute;cticas en el mundo  </h3><p class="article-text">
        Actualmente decenas de pa&iacute;ses de todos los continentes cuentan con programas de cannabis medicinal. En el contexto europeo, por ejemplo, Pa&iacute;ses Bajos, Alemania, Reino Unido, Portugal o Italia. Tambi&eacute;n Israel, Argentina, Chile, Colombia, M&eacute;xico, Tailandia, Australia o Nueva Zelanda. Una lista que se va ampliando a&ntilde;o tras a&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        En 1996 el estado de California aprob&oacute; en refer&eacute;ndum la legalizaci&oacute;n del cannabis medicinal. En los a&ntilde;os siguientes le siguieron Canad&aacute; y Pa&iacute;ses Bajos en 2001. Israel lanz&oacute; su programa de cannabis medicinal en 2007 (detalles tomados del mapa del programa Cannabmed).  La Junta Internacional de Fiscalizaci&oacute;n de Estupefacientes (JIFE), organismo de Naciones Unidas encargado de velar por la correcta aplicaci&oacute;n de los tratados internacionales sobre drogas, no tard&oacute; en reaccionar. La Junta critic&oacute; a estos pa&iacute;ses por contravenir los principios de los tratados, aunque estos permiten los usos m&eacute;dicos y cient&iacute;ficos de las sustancias fiscalizadas. A pesar de ello, otros pa&iacute;ses y territorios se fueron sumando a la regulaci&oacute;n medicinal, al considerar que paliar el sufrimiento de las personas que utilizan cannabis para aliviar sus dolencias no constituye una violaci&oacute;n de los convenios internacionales sobre drogas, sino que garantiza derechos humanos universalmente reconocidos, como son el derecho a la salud y el derecho de toda persona al disfrute del m&aacute;s alto nivel posible de salud f&iacute;sica y mental.
    </p><p class="article-text">
        Esto dio lugar a que en 2014 la JIFE se rindiera a la evidencia y estableciera, en su Informe Anual de ese a&ntilde;o, las &ldquo;Medidas de fiscalizaci&oacute;n aplicables a los programas de uso del cannabis con fines m&eacute;dicos en virtud de la Convenci&oacute;n &Uacute;nica de 1961 sobre Estupefacientes&rdquo;. En este informe la Junta declara expl&iacute;citamente que &ldquo;la Convenci&oacute;n &Uacute;nica permite a los Estados partes el uso del cannabis con fines m&eacute;dicos&rdquo;. El Convenio de 1961 define cannabis como las &ldquo;sumidades floridas&rdquo; de la planta. Esto quiere decir que al hablar de programas de cannabis medicinal no estamos hablando de la comercializaci&oacute;n de medicamentos que contengan cannabinoides, como es el caso de ciertos medicamentos disponibles en el mercado espa&ntilde;ol y en otros pa&iacute;ses, e indicados para determinadas enfermedades, sino de las flores de la planta y de los numerosos derivados que se pueden elaborar con ellas como, por ejemplo, los aceites de cannabis, tan populares entre los pacientes hoy en d&iacute;a.
    </p><h3 class="article-text">Solo bajo prescripci&oacute;n m&eacute;dica</h3><p class="article-text">
        Los criterios que han de cumplir los Estados que desean implementar programas de cannabis medicinal sin dejar de cumplir las normas internacionales son fundamentalmente dos. El primero, el gobierno ha de establecer una oficina encargada del control y la distribuci&oacute;n del cannabis. El segundo, dicho cannabis &uacute;nicamente puede ser adquirido bajo prescripci&oacute;n m&eacute;dica, de tal forma que no pueda ser derivado al mercado il&iacute;cito. La JIFE considera expresamente prohibido el cultivo de cannabis para uso personal con fines m&eacute;dicos: afirma que esto supondr&iacute;a un riesgo elevado de que las personas con necesidades m&eacute;dicas que lo cultivan puedan derivarlo al mercado il&iacute;cito, o favorecer el acceso a terceros de dicho cannabis.
    </p><p class="article-text">
        Muchos son los aspectos destacables de los diferentes programas de cannabis medicinal existentes en el mundo. Quiz&aacute; los ejemplos m&aacute;s paradigm&aacute;ticos sean los de Pa&iacute;ses Bajos e Israel. En los Pa&iacute;ses Bajos es posible adquirir cannabis de calidad farmac&eacute;utica, bajo prescripci&oacute;n m&eacute;dica, en las farmacias. La hierba de cannabis se vende en botes de 5 gramos, estando disponibles diferentes variedades con ratios controlados y estandarizados de THC/CBD. En Israel se dispone adem&aacute;s de una gran variedad de productos de cannabis, entre ellos diferentes aceites realizados con la planta. Adem&aacute;s, gracias a su programa de cannabis medicinal, el pa&iacute;s se ha convertido en la primera potencia mundial en investigaci&oacute;n m&eacute;dica con cannabis. Entre los avances m&aacute;s recientes se encuentra el haber documentado por primera vez los beneficios del cannabis para el tratamiento del autismo infantil. En Israel tambi&eacute;n est&aacute; permitido el uso del cannabis en los geri&aacute;tricos, donde se ha observado su efecto beneficioso en personas ancianas con enfermedades neurodegenerativas como el p&aacute;rkinson.
    </p><p class="article-text">
        Los programas de cannabis medicinal se est&aacute;n mostrando adem&aacute;s beneficiosos en t&eacute;rminos de salud p&uacute;blica: cada vez hay m&aacute;s investigaciones que concluyen que muchos pacientes sustituyen sus tratamientos con ansiol&iacute;ticos, antidepresivos y analg&eacute;sicos por el uso del cannabis. Lo cual no es interesante solo en t&eacute;rminos de reducci&oacute;n de la toxicidad para el organismo o de ahorro en el gasto p&uacute;blico sanitario, sino que nos invita a reflexionar sobre el tipo de sociedad hipermedicalizada en la que vivimos, y sobre las alternativas que estamos desaprovechando en t&eacute;rminos de sostenibilidad, autocuidado y autoeducaci&oacute;n respecto a nuestra propia salud individual y comunitaria.
    </p><h3 class="article-text">Sin consenso suficiente</h3><p class="article-text">
        &iquest;Para cu&aacute;ndo un programa de cannabis medicinal en Espa&ntilde;a? Asociaciones de pacientes de cannabis medicinal y sus familiares y cuidadoras llevan varios a&ntilde;os reclam&aacute;ndolo. La Uni&oacute;n de Pacientes por la Regulaci&oacute;n del Cannabis (UPRC) y el Observatorio Espa&ntilde;ol de Cannabis Medicinal (OECM) han conseguido llevar estas reivindicaciones a la clase pol&iacute;tica. Proposiciones no de ley sobre esta cuesti&oacute;n han sido registradas en algunos parlamentos auton&oacute;micos y en el Congreso de los Diputados. Pero por el momento no parece que exista un consenso pol&iacute;tico suficiente, ni entre la clase pol&iacute;tica ni entre el colectivo m&eacute;dico, y no se han hecho avances significativos. Aunque el debate est&aacute; cada vez m&aacute;s presente en la sociedad y en los medios de comunicaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La elecci&oacute;n entre regulaci&oacute;n medicinal o regulaci&oacute;n integral del cannabis es obviamente una decisi&oacute;n pol&iacute;tica. Una decisi&oacute;n compleja, dado el riesgo evidente que supone regular &uacute;nicamente un determinado uso del cannabis, dejando otros en la clandestinidad. Analizar los avances en otros pa&iacute;ses es clave, y m&aacute;s todav&iacute;a regular de una manera coherente con las necesidades y caracter&iacute;sticas de nuestra propia sociedad. En Espa&ntilde;a el uso recreativo est&aacute; muy extendido y normalizado. Adem&aacute;s, existe un colectivo numeroso de personas que realizan un uso medicinal del cannabis. Una regulaci&oacute;n que pretenda ser exitosa debe tener en cuenta estas realidades. Tambi&eacute;n construirse sobre la base de las propuestas de la sociedad civil en este &aacute;mbito. El terreno est&aacute; abonado, solo falta la voluntad pol&iacute;tica. &iquest;La tendr&aacute;n los gobiernos que surjan de las pr&oacute;ximas elecciones? 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Constanza Sánchez Avilés, José Carlos Bouso Saiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/sociedad/regulacion-medicinal-regulacion-legalizado-diferentes_1_1481970.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 10 Jul 2019 19:15:07 +0000]]></pubDate>
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