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    <title><![CDATA[elDiario.es - Sònia Farré Fidalgo]]></title>
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    <description><![CDATA[elDiario.es - Sònia Farré Fidalgo]]></description>
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      <title><![CDATA[Sobre la investidura y los retos de la izquierda ecosocialista]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/investidura-retos-izquierda-ecosocialista_129_1481639.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/635ddfd5-1f86-43a3-b50f-3275f65bda6b_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Iglesias y Sánchez en la reunión que tuvieron en marzo de 2016. "></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Estamos convencidos de que es un error que la izquierda trate de cogobernar bajo las órdenes de un PSOE que se niega a pactar un programa transformador</p><p class="subtitle">El PSOE de Pedro Sanchez tiene una concepción patrimonialista del poder muy poco democrática y prefiere gobernar con la derecha a mirar hacia la izquierda</p></div><p class="article-text">
        En el marco de los distintos procesos de investidura, el retorno a la pol&iacute;tica de bloques y del eje izquierda-derecha est&aacute; siendo el elemento central de los rescoldos del ciclo electoral de los &uacute;ltimos meses. Unos bloques que, inevitables en su conformaci&oacute;n en la pol&iacute;tica electoral y en la &aacute;spera aritm&eacute;tica parlamentaria, constituyen una aut&eacute;ntica bicoca para los partidos (de la izquierda y de la derecha) defensores del r&eacute;gimen del 78, bien en su forma m&aacute;s reaccionaria bien en su forma restauracionista y regeneradora. Y es que la forma en la que se desarrolla la din&aacute;mica pol&iacute;tica en el Estado espa&ntilde;ol es totalmente ajena ya al ciclo impugnador y de horizonte constituyente que se abri&oacute; con el 15M. Retorn&oacute; a los bloques cl&aacute;sicos del turnismo, a la primac&iacute;a de los aparatos de partidos con l&oacute;gicas e intereses propios, a la b&uacute;squeda de los consensos necesarios en el limitado y amputado horizonte que ofrece la actual Constituci&oacute;n. Del bipartidismo imperfecto al pluripartidismo para que nada cambie sustancialmente en el estrecho marco de la ortodoxia neoliberal dictada por la UE. La novedad, en todo caso, son las grietas,&nbsp; dentro de esos bloques para dirimir la hegemon&iacute;a dentro de los mismos. Pol&iacute;tica inter-bloques y pol&iacute;tica-intra.
    </p><p class="article-text">
        Pero m&aacute;s all&aacute; de esto, a lo que asistimos estas semanas es al entierro definitivo de una perspectiva estrat&eacute;gico-constituyente por parte del &ldquo;bloque del cambio&rdquo;. De existir esa opci&oacute;n, el debate sobre la propia investidura se habr&iacute;a planteado en otros t&eacute;rminos, y no como una lucha de poder en el seno de la izquierda del Estado. Se pondr&iacute;a encima de la mesa, por ejemplo, la necesidad de vincular el programa a las respuestas tambi&eacute;n fuera del &aacute;mbito estrictamente parlamentario, retomar las movilizaciones como m&eacute;todo para garantizar que las reivindicaciones populares se traduzcan en mejoras sociales, mientras se traza y organiza un rumbo diferente al neoliberal-progresista de un PSOE que no va a cuestionar en ning&uacute;n momento los consensos sist&eacute;micos fundamentales. Pero esa opci&oacute;n no est&aacute; encima de la mesa. Parece que Unidas Podemos est&aacute; dispuesto a renunciar (&iexcl;todav&iacute;a m&aacute;s!) a esa posibilidad estrat&eacute;gico-program&aacute;tica con tal de entrar a formar parte del n&uacute;cleo ejecutivo del Estado y convertir as&iacute; en realidad el objetivo &uacute;ltimo de su n&uacute;cleo dirigente: formar parte del mismo Estado. O, sencillamente, tambi&eacute;n se tratar&iacute;a de reafirmar pedag&oacute;gicamente la voluntad de constituirse en partido aut&oacute;nomo, manteniendo el compromiso con el programa y no subalternizado al PSOE. Es decir, sostener una l&oacute;gica tanto de impugnaci&oacute;n general como de garant&iacute;a de dique frente a las derechas y frente a las pol&iacute;ticas neoliberales y recentralizadoras, vengan de donde vengan.
    </p><p class="article-text">
        Pero esta opci&oacute;n no ha sido ni contemplada por una direcci&oacute;n que ya solo contempla las conquistas y las reformas sociales desde el Gobierno, obviando o minusvalorando las concesiones de programa y de proyecto que supone el compromiso de gobierno con una fuerza como el PSOE. En este sentido, incluso parece extra&ntilde;o que no se haya podido incorporar al debate real (ni siquiera en la propuesta de refer&eacute;ndum interno planteado por la direcci&oacute;n de Podemos) una opci&oacute;n como la de un &ldquo;gobierno a la portuguesa&rdquo; en la que al tiempo que se acuerda un programa m&iacute;nimo de gobierno las opciones pol&iacute;ticas a la izquierda del PS mantienen su independencia y autonom&iacute;a parlamentaria. En la pr&aacute;ctica, la pol&iacute;tica de &ldquo;o gobierno de coalici&oacute;n o muerte&rdquo; no solo ha reducido las posibilidades existentes sino que ha obviado el balance de las experiencias que esta f&oacute;rmula ha deparado en diferentes contextos, incluyendo el resultado de Podemos en Castilla La Mancha, por poner solo un &uacute;ltimo ejemplo.
    </p><p class="article-text">
        Pero asistimos tambi&eacute;n estas semanas a una batalla real en ese duelo por el relato y m&aacute;s all&aacute; entre PSOE y Podemos. Una batalla t&aacute;ctica que se ha vuelto compleja. Con la mirada puesta s&oacute;lo en formar parte del gobierno, la disputa se ha configurado como una &ldquo;negociaci&oacute;n&rdquo; de desgaste entre un PSOE que trata de mantener su monopolio como la izquierda del Estado y un Podemos que no renuncia a entrar en este juego. He aqu&iacute; una paradoja: el PSOE utiliza los mismos argumentos que us&oacute; la direcci&oacute;n de Podemos para cargarse la pluralidad en el bloque del cambio: necesidad de cohesi&oacute;n, monolitismo, negativa a repartir el poder. En su momento ya consideramos grav&iacute;sima esta actitud de la direcci&oacute;n de Podemos y, por lo tanto, deber&iacute;amos considerar con la misma gravedad la forma en la que est&aacute; actuando el PSOE en este caso. Una actuaci&oacute;n que muestra tanto su obsesi&oacute;n monopolizadora del poder como un desfase entre su situaci&oacute;n parlamentaria real y sus deseos. De hecho, aunque consideremos que la posici&oacute;n de Podemos es reflejo de su bancarrota estrat&eacute;gica, no debemos dejar de denunciar el giro macronista-bonapartista que se esconde tras la actitud arrogante de Pedro S&aacute;nchez y el PSOE. Un giro previsible hacia el centro, tratando de gobernar con manos libres a izquierda y derecha y aderezado con ocurrencias tan peligrosas como tratar de reformar la constituci&oacute;n (el famoso articulo 99). Una medida esta que, por ejemplo, anular&iacute;a la capacidad de las fuerzas independentistas de hacer valer su fuerza en las negociaciones de investidura.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por tanto (y de forma un poco provocadora): Aunque no estemos de acuerdo con la orientaci&oacute;n de Podemos en esta investidura, debemos ser capaces de defender el derecho a Podemos a formar parte de un gobierno. Su exclusi&oacute;n solo responde a una voluntad de sometimiento por parte del PSOE y a su deseo de gobernar desde un centro que las derechas han dejado vac&iacute;o. Las apelaciones a los perfiles t&eacute;cnicos e independientes no son sino un salvoconducto con cierto tufo tecnocr&aacute;tico y macronista, tan del gusto &uacute;ltimamente del superviviente S&aacute;nchez.
    </p><p class="article-text">
        Creemos que es necesario seguir defendiendo posiciones y estrategias pol&iacute;ticas alternativas. Abrir otros caminos, explorar otras f&oacute;rmulas de construcci&oacute;n organizativa y de estrategia pol&iacute;tica. Lamentablemente, estas posiciones han sido minorizadas y excluidas facilitando la hegemon&iacute;a de las propuestas gobernistas y restauradoras. Estas &uacute;ltimas opciones han servido tambi&eacute;n, en la pr&aacute;ctica, para reducir de forma notable las expectativas y los anhelos transformadores de amplios sectores sociales del pueblo de izquierdas. En el mientras tanto de la plasmaci&oacute;n real a escala estatal de estas ideas gobernistas, &iquest;qu&eacute; perspectivas puede ofrecer una izquierda que no se conforma con la subalternidad de proyecto y program&aacute;tica respecto al PSOE? En nuestra opini&oacute;n, habr&iacute;a que preparar una estrategia de recomposici&oacute;n de un polo transformador bas&aacute;ndose en la realidad: La mayor&iacute;a de la gente de izquierdas, quiere un gobierno progresista frente a la derecha liderado por el PSOE pero participado por otras fuerzas. Es parte constitutiva de este final de ciclo y ep&iacute;logo de un proceso transformista (que todav&iacute;a est&aacute; por ver si es org&aacute;nico o coyuntural), tanto de los partidos como de la base social que sostuvo el ciclo-pos-15M. En realidad, este movimiento de desplazamiento de las posibilidades de cambio entra&ntilde;a una posici&oacute;n parad&oacute;jica y, a la postre, suicida: A medida que se aleja el horizonte de transformaci&oacute;n radical de la sociedad, tambi&eacute;n se aleja la posibilidad de mejoras concretas. Pero as&iacute; est&aacute; la situaci&oacute;n y es mejor no contarse cuentos. Toca&nbsp; prepararse para la acci&oacute;n pol&iacute;tica, la rearticulaci&oacute;n con y desde los movimientos y no lamentarse por lo que pudo haber sido y no fue. En ese sentido, si el gobierno progresista se hace realidad, habr&aacute; que reconstruir el proyecto transformador en tensi&oacute;n con &eacute;l, a partir de las luchas y de las demandas que este gobierno no va a ser capaz de hacer efectivas: la crisis territorial, las reforma laborales, la ley mordaza, el cambio clim&aacute;tico, la inversi&oacute;n publica (que requiere de acabar con las leyes que imponen el techo de gasto), la necesidad de una reforma fiscal, vivienda, etc. Temas que han sido y siguen siendo clave, pero que ni el PSOE (por su naturaleza) ni Unidas Podemos (por su oportunismo de entrar en el gobierno a cualquier precio y el nivel de compromiso con el que anuncia que se mantendr&aacute;) est&aacute;n dispuestos a abordar en serio, tal y como est&aacute; demostrando una negociaci&oacute;n de investidura donde el programa es el elemento ausente de la misma.
    </p><p class="article-text">
        La paradoja de la coyuntura es que Unidas Podemos est&aacute; dando una batalla dur&iacute;sima en lo t&aacute;ctico contra el PSOE para conformar un gobierno de coalici&oacute;n, y que si la gana, va a ser a costa de renuncias estrat&eacute;gicas y program&aacute;ticas. Lo fundamental no deber&iacute;a pasar desapercibido: El PSOE va a ser siempre un freno a las transformaciones profundas que nuestra sociedad necesita. Pase lo que pase, tendremos que prepararnos para construir una fuerza social y pol&iacute;tica capaz de llevar a cabo esas transformaciones. Estrat&eacute;gicamente, estamos convencidos de que es un error que la izquierda trate de cogobernar bajo las &oacute;rdenes de un PSOE que se niega a pactar un programa transformador. Pero est&aacute; quedando clara otra cuesti&oacute;n: que el PSOE de Pedro Sanchez tiene una concepci&oacute;n patrimonialista del poder muy poco democr&aacute;tica y que prefiere gobernar con la derecha que mirar hacia la izquierda.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Paula Quinteiro, Raúl Camargo, Sònia Farré Fidalgo]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 15 Jul 2019 19:10:20 +0000]]></pubDate>
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