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    <title><![CDATA[elDiario.es - José Tono Martínez]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/jose_tono_martinez/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - José Tono Martínez]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Floc, el perro de los Gallimard, tercera y olvidada víctima en la muerte de Albert Camus]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/caballodenietzsche/floc-gallimard-desconocido-albert-camus_132_1441836.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/74eda9c4-4494-4604-b871-c346b21d8158_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Floc, el perro de Janine y de Anne Gallimard"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El escritor Albert Camus falleció en 1960 en un accidente de coche, en el que también murió el editor Michel Gallimard</p><p class="subtitle">Con ellos viajaba también Floc, el perro de los Gallimard, de quien no se encontró su cuerpo ni se volvió a tener noticia alguna tras el siniestro, y que fue olvidado por las incontables crónicas del suceso</p><p class="subtitle">Publicamos la primera imagen de Floc que se ha mostrado en el mundo desde aquella fecha fatal, y que ha sido cedida a El caballo de Nietzsche por la familia Gallimard</p></div><p class="article-text">
        Con motivo del 60 aniversario en 2017 de la concesi&oacute;n del Premio Nobel de Literatura al escritor Albert Camus, llevamos dos o tres a&ntilde;os evocando, con numerosos art&iacute;culos y ensayos, su muerte, producida a los 47 a&ntilde;os tras el fatal accidente de autom&oacute;vil del 4 de enero de 1960, en Sens, cerca de Villeblevin, en la Borgo&ntilde;a francesa, a unos 100 kil&oacute;metros al sur de Par&iacute;s. A bordo y al volante del veh&iacute;culo siniestrado iba Michel Gallimard, director de colecci&oacute;n La Pl&eacute;iade<em>;</em> de copiloto iba el todav&iacute;a reciente Premio Nobel del 57, Camus; y en los asientos traseros viajaban otros dos miembros de la familia Gallimard: Janine, esposa del editor y sobrina de Gaston Gallimard, el due&ntilde;o de la editorial, y Anne, la hija de ambos, <em>Anushka</em> para Camus. Pero en el auto hab&iacute;a otro ocupante, que aqu&iacute; nos interesa mucho, olvidado por las cr&oacute;nicas literarias y mundanas.
    </p><p class="article-text">
        Los cinco ocupantes viajaban en un exclusivo modelo Facel-Vega Excellence, veh&iacute;culo de lujo de cuatro puertas, de m&aacute;s de cinco metros de largo y con motor de ocho cilindros Chrysler, del cual solo se har&iacute;an poco m&aacute;s de 150 veh&iacute;culos, dado su alto precio. Se trataba de una aut&eacute;ntica berlina de la &eacute;poca, que deb&iacute;a impresionar por las carreteras regionales de Francia. Aquel d&iacute;a de enero, en el que regresaban de las vacaciones de Navidad que hab&iacute;an pasado en la Provenza, en la casa que hab&iacute;a adquirido Camus, deb&iacute;a viajar con ellos el poeta Ren&eacute; Char, que al final decidi&oacute; regresar en tren. Dicen que su envergadura le salv&oacute;, ya que, al ser tal alto, era dif&iacute;cil su acomodo junto al resto de la partida de amigos. Tambi&eacute;n regresaban en tren los dos hijos de Camus y su mujer.
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        La violencia del choque fue brutal y el Facel-Vega qued&oacute; fragmentado en tres grandes cuerpos de carrocer&iacute;a abollada. Janine sobrevivi&oacute; y tambi&eacute;n la hija, la joven Anne, pese a haber sido lanzada a m&aacute;s de 20 metros del coche. Camus muere en el acto, estampado contra el parabrisas, y Michel muere en el hospital, a los cinco d&iacute;as del accidente.
    </p><p class="article-text">
        Pero casi nadie menciona a la quinta v&iacute;ctima, que tal vez viajaba en los brazos de Anushka, o junto al escritor. En su biograf&iacute;a can&oacute;nica, firmada por Olivier Todd con el t&iacute;tulo de <em>Albert Camus, una vida</em>, y publicada en Espa&ntilde;a por Tusquets en 1996, apenas se menciona al perro en una sola y triste l&iacute;nea, para decir, enigm&aacute;ticamente, que Floc &ldquo;desapareci&oacute;, y su cuerpo nunca fue recuperado&rdquo;. Tal vez la &uacute;ltima caricia de Albert Camus, o el &uacute;ltimo leng&uuml;etazo sobre la mano del literato, fuera de Floc, <em>sepultado</em> tambi&eacute;n por la historia, hasta hoy, que publicamos una foto suya por primera vez en el mundo.
    </p><p class="article-text">
        Esta investigaci&oacute;n, que hoy concluye en El Caballo de Nietzsche mostrando la primicia de su retrato, se inici&oacute; hace m&aacute;s de un a&ntilde;o, cuando recib&iacute; el encargo de la revista <a href="http://www.revistasculturales.com/revistas/15/claves-de-razon-practica/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Claves de Raz&oacute;n Pr&aacute;ctica</a> para realizar una semblanza de la muerte de Camus. Mi proyecto consist&iacute;a en centrarme, tambi&eacute;n, en <em>El primer hombre</em>, la novela cuasi biogr&aacute;fica que el escritor franc&eacute;s <em>pied-noir</em> de origen argelino dej&oacute; inacabada al morir, y que fue rescatada en un malet&iacute;n oscuro del amasijo de hierros en los que qued&oacute; convertido el potente <em>haiga</em>. En Espa&ntilde;a fue publicada en 1996. Y ah&iacute; es cuando <em>reapareci&oacute;</em> el perro de los Gallimard.
    </p><p class="article-text">
        El caso es que la tercera v&iacute;ctima mortal del accidente, Floc, el adorado perro de la familia de los editores, literalmente, vol&oacute; de escena, como si hubiera sido abducido por el esp&iacute;ritu del escritor... As&iacute;, de manera sorprendente, no qued&oacute; rastro del pobre animal. La televisi&oacute;n francesa rod&oacute; im&aacute;genes aquella ma&ntilde;ana, donde puede observarse la brutalidad del accidente, as&iacute; como la b&uacute;squeda detenida de la gendarmer&iacute;a francesa revisando palmo por palmo los alrededores de la escena. Recordemos que Camus era entonces una celebridad, amigo del escritor y ministro de Cultura Andr&eacute; Malraux, en el Gobierno del Mariscal De Gaulle, y que estaban a punto de nombrarlo director de un gran teatro nacional franc&eacute;s. Hoy estas im&aacute;genes est&aacute;n accesibles en los archivos de la INA-FR y pueden visitarse en el <a href="https://www.ina.fr/video/CAF90037025/accident-albert-camus-video.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">enlace al Institut National de l'Audiovisuel (Ina)</a>.
    </p><p class="article-text">
        El enigma de la desaparici&oacute;n de Floc hasta hoy no ha podido ser resuelto. Sin embargo, al menos la realidad de Floc, su rostro, deb&iacute;a intentar ser recuperado. Y ello ha sido posible gracias al departamento de documentaci&oacute;n hist&oacute;rica de la Editorial Gallimard, y a M. Eric Legendre, quien, en contacto con la familia, nos ha facilitado para El caballo de Nietzsche una fotograf&iacute;a del &aacute;lbum particular donde aparece Floc, siendo esta la primera vez que se pone rostro al quinto ocupante del terrible accidente. As&iacute;, sabemos ahora que Floc era un skye terrier negro de pelo largo, una rara raza escocesa de peque&ntilde;o tama&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        Pero el misterio sigue ah&iacute; y me temo que, salvo que aparezca alg&uacute;n nuevo dato, en ese punto seguir&aacute;. Solo se pueden formular conjeturas. &iquest;Acaso Floc, asustado hasta la histeria, sali&oacute; de estampida del escenario de aquel espantoso accidente y luego ya no quiso o no supo regresar? Parece inveros&iacute;mil pensar que el impacto no lo hubiera dejado conmocionado o malherido, pero<em> ah&iacute; mismo</em>. Es posible inferir que, con la cabeza perdida, Floc hubiera comenzado a deambular entre los profundos surcos de los campos de cebada reci&eacute;n arados -esto lo sabemos por las fotos de la escena- aquella fr&iacute;a ma&ntilde;ana de enero, hasta quedar perdido del todo, o tal vez acogido en alguna casa de aldeanos, ignorantes estos del peculiar origen de aquel precioso can. Solo unos meses antes, Camus hab&iacute;a comentado que la muerte en un accidente de autom&oacute;vil era la m&aacute;s &ldquo;escandalosa&rdquo; de cuantas se pod&iacute;an esperar.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Una hip&oacute;tesis m&aacute;s descabellada, pero que circul&oacute; por la &eacute;poca, culpaba al KGB de haber provocado el accidente en aquel tramo recto de carretera, habida la enemistad de Camus hacia la entonces Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica en temas de derechos humanos y las agrias pol&eacute;micas de este con Jean-Paul Sartre. &iquest;Recogieron los rusos el cad&aacute;ver de Floc, a modo de trofeo, junto con otros documentos, y se lo llevaron a Mosc&uacute;? No parece plausible, pero sucesos m&aacute;s disparatados escribi&oacute; Ian Fleming, ex oficial de inteligencia brit&aacute;nico, cuando cre&oacute; a su personaje James Bond, sucesos que al parecer ten&iacute;an una base de verdad. Porque los esp&iacute;as de la <em>&eacute;poca dorada</em> de la Guerra Fr&iacute;a disfrutaban compitiendo entre s&iacute;, se aburr&iacute;an como ostras entre acci&oacute;n y acci&oacute;n, eran unos fetichistas y estaban bastante de la olla. Llevarse a Floc a Mosc&uacute;, a la tierra de la <em>hero&iacute;na</em> cosmonauta Laika, hubiera sido el remate perfecto a su audaz acci&oacute;n.
    </p><h4 class="article-text">Ep&iacute;logo: Floc y Laika en Mosc&uacute;</h4><p class="article-text">
        La inteligencia, la fidelidad y la bondad de los perros solo puede ser comprendida a carta cabal por aquellos que hemos tenido -y tenemos- la suerte de convivir con estos verdaderos seres inteligentes y sintientes. Rescatar la imagen y la memoria de Floc, el ilustre perro de los Gallimard -y de Camus- es un acto de justicia hacia otros canes. S&eacute; de lo que hablo. Yo tuve la suerte de vivir con Gora, que en euskera significa <em>viva</em>, durante m&aacute;s de 18 a&ntilde;os. Toda mi infancia, desde que cumpliera yo cinco o seis a&ntilde;os hasta que el pobre Gora muri&oacute;, est&aacute; marcada por su presencia. A los 20 a&ntilde;os puedo decir que hab&iacute;a yo dormido m&aacute;s noches con perros que con personas. Esto hoy ha cambiado, sin duda. Pero no s&eacute; si he salido ganando.
    </p><p class="article-text">
        En fin, Floc ha sido recuperado para el para&iacute;so de los perros c&eacute;lebres en la historia, para&iacute;so noble donde est&aacute; Argos, el perro de Ulises, y que es el &uacute;nico que reconoce al h&eacute;roe, a la entrada de su palacio, tal y como lo narra Homero en el canto XVII de <em>La Odisea</em>. Y all&iacute;, a punto de morir, tras veinte a&ntilde;os de espera, yace recostado el pobre bicho, &ldquo;lleno de sabandijas&rdquo;, sin que nadie lo cuide. Argos, emocionado al ver y reconocer a su viejo amo, apenas puede levantarse, pero mueve un poco la cola, dejando caer las orejas, para luego expirar, pues, con seguridad, el sue&ntilde;o perruno de ver a Ulises volver de Troya se ha cumplido y Argos ya puede morir en paz. E ir al cielo de los perros, porque los perros tambi&eacute;n tienen cielo. Y son inmortales, tal y como yo le explico a mi fiel Lissie, mi perra de ahora.
    </p><p class="article-text">
        Pues bien, en ese cielo perruno ahora est&aacute; Floc, junto a Melampo, el perro que curaba las bubas y llagas del futuro santo Roque de Montpellier, cuando esta parte del Rosell&oacute;n era Provenza aragonesa, en el siglo XIV. Y el que le llevaba cada d&iacute;a un trozo de pan que robaba de la cocina de su casa. Y all&iacute;, junto a Floc, tambi&eacute;n est&aacute; Laika, la astronauta que el 3 de noviembre de 1957 a bordo del Sputnik 2 subi&oacute; al espacio para dar varias vueltas alrededor del mundo. Al parecer, la pobre Laika hab&iacute;a sido capturada de la calles de Mosc&uacute;, entre otras cosas porque los cient&iacute;ficos consideraron que solo una perra callejera, superviviente del fr&iacute;o invierno moscovita, ser&iacute;a capaz de soportar las duras condiciones que implicaba el primer ascenso al espacio de un ser vivo.
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        Los rusos alardearon de aquella haza&ntilde;a. Se trataba del primer ser vivo que alcanzaba el espacio exterior. Y durante semanas dijeron que Laika hab&iacute;a sobrevivido hasta que no tuvieron m&aacute;s remedio que reconocer su muerte. Un informe de hace pocos a&ntilde;os reconoc&iacute;a que <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Laika" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Laika apenas aguant&oacute; algo m&aacute;s de seis horas en el espacio</a>, a m&aacute;s de 40 grados, y que muri&oacute; de un fallo cardiaco. Aquel mismo a&ntilde;o, en Espa&ntilde;a, Laika se hizo tan famosa que incluso se publicaron cuentos y vi&ntilde;etas celebrando su imaginaria aventura espacial. &iquest;Est&aacute; en el cielo tambi&eacute;n -junto a Floc, Laika, Gora y Melampo-, Mil&uacute; (Milou), el perro so&ntilde;ado por Herg&eacute; y que acompa&ntilde;a al joven periodista de <em>Le Petit Vingtieme,</em> Tint&iacute;n, en sus aventuras por el mundo? Qui&eacute;n nos puede decir que no est&aacute;n todos en el ciberespacio, o en otra dimensi&oacute;n...
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      <dc:creator><![CDATA[José Tono Martínez]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 16 Jul 2019 19:09:26 +0000]]></pubDate>
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