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    <title><![CDATA[elDiario.es - Cayetano Ros]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/cayetano_ros/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Cayetano Ros]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Los Sanfermines como paradigma de la normalización del maltrato animal]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/caballodenietzsche/sanfermines-paradigma-maltrato-animal_132_1421192.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/39fc0f42-3658-4711-b478-07c6544861e1_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Toro herido durante una corrida en los Sanfermines de Pamplona."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los Sanfermines de Pamplona representan el mayor escaparate actual, a nivel internacional, de normalización del maltrato animal, de la crueldad y violencia de la tauromaquia, y banalizan el peligro de muerte y el riesgo a la integridad física de las personas participantes en los encierros</p><p class="subtitle">En el camino de la evolución, los Sanfermines deberán adaptarse a los cambios que ya demanda nuestra sociedad, para que los pamplonicas hagan de sus fiestas una celebración más ética y propia del siglo XXI</p></div><p class="article-text">
        Los Sanfermines del 2019 han acabado con un balance de 35 personas atendidas en el Complejo Hospitalario de Navarra, con heridas de diversa consideraci&oacute;n. Ha habido&nbsp;ocho corredores heridos de gravedad por asta de toro. Y 56 toros asesinados.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de saber estos datos, chocan las declaraciones de Enrique Maya, alcalde de Pamplona/Iru&ntilde;a, quien destaca la &ldquo;normalidad&rdquo; y el buen ambiente con el que han transcurrido estos Sanfermines. Lo que deducimos de estas declaraciones es que lo <em>normal</em> en estas fiestas es que haya personas corneadas, personas que hayan expuesto sus vidas ante unos animales acosados que solo corren para poner a salvo las suyas. Es m&aacute;s, si no fuera as&iacute; ya no ser&iacute;a <em>normal</em>, podr&iacute;amos concluir. La tortura y muerte de los toros ya va programada. &iquest;Acaso alguien puede imaginarse unos encierros en Pamplona sin,&nbsp;por lo menos, heridos graves? Quiz&aacute;s esta pregunta subyace bajo ese discurso del sr. alcalde.
    </p><p class="article-text">
        En esta l&iacute;nea de naturalizaci&oacute;n del maltrato animal y el enaltecimiento del peligro mortal de los humanos, tambi&eacute;n tienen importancia los eufemismos: cuando un encierro ha sido peligroso para los corredores, e incluso ha habido corredores corneados, se dice que ha sido un encierro &ldquo;emocionante&rdquo;. Estas situaciones se dan cuando un toro queda rezagado de la manada por una ca&iacute;da u otra causa. En estos casos el animal se siente desprotegido por estar solo, e intenta defenderse de lo que &eacute;l percibe como otros animales agresores, los humanos (y est&aacute; en lo cierto).
    </p><p class="article-text">
        Hay un sector rancio y conservador entre los corredores asiduos a estos encierros que defiende este tipo de <em>emoci&oacute;n</em> en los Sanfermines. Rechazan que el Ayuntamiento ponga antideslizante en las calles para que, as&iacute;, los toros se sigan resbalando en las curvas (el asfalto no est&aacute; hecho para sus pezu&ntilde;as) y algunos se queden rezagados; al parecer, es muy divertido para ellos ver a los animales desorientados, buscando a su manada con desesperaci&oacute;n entre una muchedumbre de animales humanos que les acosan, les provocan y les gritan (lo cual es en s&iacute; mismo una tortura para ellos, puesto que los toros tienen muy desarrollado el o&iacute;do). Por el mismo motivo, esas personas han protagonizado sentadas, durante estos pasados encierros, para reclamar que los bueyes no encabecen las manadas en las carreras (&iexcl;no vaya a ser que esto se convierta en un encierro civilizado, sin que nadie salga herido o muerto, con la &uacute;nica funci&oacute;n de llevar a los toros a la plaza donde ser&aacute;n asesinados por la tarde!).
    </p><p class="article-text">
        Podr&iacute;amos hablar largo y tendido sobre este tema y sobre el &eacute;xito y repercusi&oacute;n de estas <em>fiestas</em> a pesar de todo. En este caso, el &eacute;xito y la normalizaci&oacute;n van de la mano; un elemento se apoya en el otro para continuar un camino que, como toda tradici&oacute;n, est&aacute; inmersa en un proceso de cambio.
    </p><p class="article-text">
        La universalidad del fen&oacute;meno San Ferm&iacute;n -que algunos achacan principalmente al apoyo que tuvo en su momento por parte de Ernest Hemingway- se explica desde la antropolog&iacute;a y otras disciplinas. Pero esos estudios, en su mayor&iacute;a, explican el fen&oacute;meno desde un punto de vista funcional, como, por ejemplo, las ceremonias-catarsis, que tienen una funci&oacute;n de afianzamiento del grupo. Todos los estudios antropol&oacute;gicos al respecto son claramente especistas, en ellos el maltrato animal es obviado, y se analiza la figura del toro en los Sanfermines en referencia a lo que aporta o no al evento, como cualquier otro factor, como cualquier objeto.
    </p><p class="article-text">
        El maltrato animal es la piedra angular sobre la que se sustentan todos los dem&aacute;s elementos de la <em>fiesta</em>, al menos en su dimensi&oacute;n internacional. Y este maltrato animal -que comienza que a&uacute;n antes del en momento que secuestran a los toros de sus manadas en las dehesas- es la plataforma sobre la que se ha edificado el &eacute;xito de la celebraci&oacute;n. Pero, para llevar a cabo esta construcci&oacute;n con &eacute;xito, ha sido necesario ocultar al p&uacute;blico, mayoritariamente for&aacute;neo, la parte m&aacute;s cruel del proceso: la tortura y matanza de los toros en la plaza.
    </p><p class="article-text">
        La mayor&iacute;a de los participantes extranjeros en los encierros, o que simplemente visitan la ciudad de Pamplona durante esas fechas, desconocen el destino tr&aacute;gico que espera a esos animales que corren cada ma&ntilde;ana de forma atropellada, buscando desesperadamente una salida que les lleve de nuevo a la libertad. Entre los extranjeros, hay quien sabe que esos toros ser&aacute;n toreados en la plaza de torturas, pero muchos otros&nbsp;desconocen el hecho de que, finalmente, se les mata all&iacute; con la crueldad que ya conocemos.
    </p><p class="article-text">
        Cuando viv&iacute; en Londres, tuve que explicar a unos amigos australianos que, al contrario de lo que ellos pensaban, a los toros no se les dejaba en libertad despu&eacute;s de llegar a la plaza, y que eran torturados y matados por toreros. Incluso les tuve que explicar en qu&eacute; consist&iacute;a una corrida de toros, porque en sus mentes s&oacute;lo ten&iacute;an algunas ideas err&oacute;neas sobre el tema. De esto hace 25 a&ntilde;os, y mucho me temo que esa ignorancia sobre la suerte de los animales que se usan en San Ferm&iacute;n permanece intacta entre los extranjeros que visitan actualmente Pamplona.
    </p><p class="article-text">
        Nadie que pertenezca al &aacute;mbito de la organizaci&oacute;n de los Sanfermines est&aacute; interesado en dar trascendencia y publicidad a esa fase del maltrato animal, y todos sabemos la raz&oacute;n: fuera de Espa&ntilde;a, y alg&uacute;n otro pa&iacute;s sudamericano, la tauromaquia es vista sin filtros, sin la venda cultural y el adoctrinamiento al que hemos sido sometidos desde la infancia en este pa&iacute;s. Para un holand&eacute;s, un australiano o un canadiense, una corrida de toros es, simplemente, lo que es objetivamente: un espect&aacute;culo donde la gente disfruta con el acuchillamiento -perpetrado por unos personajes vestidos de forma rid&iacute;cula- de un animal, una tortura y una muerte organizadas para alargar la agon&iacute;a -y con ello el &ldquo;disfrute&rdquo; del p&uacute;blico- de un pobre toro que solo intenta defenderse de sus agresores, consciente de que no hay salida y de que lo han llevado a una encerrona.
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, la otra parte del maltrato, los encierros, son objeto de una normalizaci&oacute;n necesaria, porque encarnan los momentos y las escenas m&aacute;s representativas y simb&oacute;licas de los Sanfermines. Durante las &uacute;ltimas d&eacute;cadas hemos sido testigos de un despliegue sistem&aacute;tico y un marketing exquisito para invisibilizar el sufrimiento de los toros cuando corren entre un tumulto de personas vociferantes. No se han escatimado medios p&uacute;blicos ni privados para que los encierros sean percibidos como una sana diversi&oacute;n, tanto para los corredores como para los toros; escuchando a algunos comentaristas, casi se podr&iacute;a elevar a una subcategor&iacute;a deportiva. Se les olvidan dos peque&ntilde;os matices: los toros est&aacute;n en estado de p&aacute;nico y estr&eacute;s, y los corredores est&aacute;n poniendo en peligro su vida.
    </p><p class="article-text">
        Todo este largo, potente y subvencionado proceso de naturalizaci&oacute;n converge para que cada verano nos parezca <em>normal</em> que se abran telediarios nacionales y locales con la imagen de unos b&oacute;vidos aterrados, resbalando por las estrechas calles de una ciudad que convulsiona a su paso como si fuera un enjambre de abejas atacando, una muchedumbre que suprime el pensamiento individual y el juicio cr&iacute;tico, quedando convertida en una masa informe, ajena al infierno interior que cada toro soporta en cada metro de su carrera hacia una muerte segura.
    </p><p class="article-text">
        Pese a todo ello, los Sanfermines deber&aacute;n adaptarse a los cambios que ya demanda nuestra sociedad. La propia sociedad pamplonica ya ha comenzado a cuestionar y pedir unos Sanfermines sin corridas de toros, lo que ser&iacute;a un primer paso importante en la erradicaci&oacute;n del maltrato animal en las fiestas. Hay una corriente de opini&oacute;n creciente que muestra una nueva sensibilidad hacia los animales, una corriente que, finalmente, ayudar&aacute; a que Pamplona realice la transici&oacute;n hacia una celebraci&oacute;n de San Ferm&iacute;n amable, inclusiva, sin violencia, donde no se use a los animales de ninguna manera para disfrutar de sus fiestas.
    </p><p class="article-text">
        En el camino de la evoluci&oacute;n, debe darse el siguiente gran paso para que los pamplonicas hagan de sus Sanfermines una fiesta m&aacute;s &eacute;tica, y propia del siglo XXI.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cayetano Ros]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 23 Jul 2019 18:13:19 +0000]]></pubDate>
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