<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiario.es - Pilar Marcos Silvestre]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/pilar_marcos_silvestre/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Pilar Marcos Silvestre]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiario.es/rss/category/author/517632/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[Entre ratas y amianto: pobreza y contaminación en Cartagena]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/ratas-amianto-pobreza-descontaminacion-cartagena_132_1366632.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b7ece952-3679-4316-868b-13af047dcd8a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Entre ratas y amianto: pobreza y contaminación en Cartagena"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En la antigua fábrica de Zinsa, en Torreciega, los niños y jóvenes han montado un 'club' con sofás, sillones y mesas, donde se reúnen alrededor de unos colchones viejos amontonados en los que practican 'parkour'</p></div><p class="article-text">
        Existe una &ldquo;delgada l&iacute;nea&rdquo; entre la inclusi&oacute;n y la exclusi&oacute;n social. Esto lo constatamos hace unos d&iacute;as mi amiga y compa&ntilde;era con la que ando en mis 'excursiones de denuncia' por Cartagena y yo.
    </p><p class="article-text">
        Esta vez nos toc&oacute; ir a los terrenos ocupados por la antigua f&aacute;brica de Pe&ntilde;arroya. Paisaje apocal&iacute;ptico, como despu&eacute;s de una guerra, eso es lo que hay all&iacute;. Muy cerquita de todo, del Puerto, del Faro Verde, de la ruta por la que pasan cientos de personas haciendo deporte, o simplemente andando, buscando salud en su tiempo libre. La subida al San Juli&aacute;n est&aacute; integrada en ese paisaje que parece de despu&eacute;s de una guerra, monte que marca mi vida, pues en &eacute;l mataron los sue&ntilde;os de mi abuelo, preso y muerto en vida por la represi&oacute;n franquista. Pero esa es otra historia. Hoy os voy a hablar de Pe&ntilde;arroya y del Hond&oacute;n y Zinsa en Torreciega. Hoy os voy a hablar de pobreza y contaminaci&oacute;n en Cartagena.
    </p><p class="article-text">
        Cre&iacute;amos estar preparadas para lo que &iacute;bamos a ver, pero nos dimos cuenta de que no era as&iacute; cuando nuestro coraz&oacute;n empez&oacute; a latir m&aacute;s deprisa de lo normal y la garganta y la nariz nos empez&oacute; a picar de manera sospechosa.
    </p><p class="article-text">
        Monta&ntilde;as de est&eacute;riles del color del asfalto y muchas m&aacute;s monta&ntilde;as de escombros. Naves y almacenes de todo tipo, grandes, muy grandes, peque&ntilde;os, todos en fase de derrumbe. Cola&ntilde;as de madera carcomidas y ca&iacute;das, pilotes de hormig&oacute;n en el suelo, ventanas sin cristales, maleza creciendo entre los escombros, &aacute;rboles creciendo como una selva en una civilizaci&oacute;n perdida, esponjas, trapos, todos negros&hellip; y amianto, amianto en los techos rotos, amianto en el suelo hecho a&ntilde;icos, amianto en el aire.
    </p><p class="article-text">
        Y de pronto una cuerda con ropa colgando y de pronto un trozo de suelo limpio, una escoba fabricada con un palo, y de pronto una puerta con un hilo por llave, y de pronto entre la devastaci&oacute;n y la degradaci&oacute;n vimos a una mujer, una mujer que apareci&oacute; como un rayo de luz, limpia, joven, bien vestida. &ldquo;Antes dorm&iacute;amos en una tienda de campa&ntilde;a, debajo de los &aacute;rboles, pero nos tuvimos que ir de ah&iacute;, las ratas se com&iacute;an la ropa&rdquo;, nos contaba la mujer. Sin ingresos dignos, sin trabajo, y para colmo sin una percepci&oacute;n clara del riesgo que corre su vida al vivir en un ambiente tan degradado.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Ambientes degradados, dan lugar a personas degradadas&rdquo;. Arrastramos una tremenda crisis del sistema, en donde la contaminaci&oacute;n y la exclusi&oacute;n social se dan la mano.
    </p><p class="article-text">
        Y la desgracia es que, en Cartagena, Pe&ntilde;arroya no es el &uacute;nico ejemplo de que la pobreza y la contaminaci&oacute;n se dan la mano o en el que las personas no perciben el riesgo para la salud que implica pasear, jugar o vivir encima de un terreno altamente contaminado.
    </p><p class="article-text">
        En el Hond&oacute;n, donde hace d&eacute;cadas se ubicaba la empresa de Potasas, declarado por el Consejo de Seguridad Nuclear como uno de los seis terrenos con radioactividad en nuestro pa&iacute;s, he visto a personas sin techo, con sus casas a cuestas, preparar su cama para dormir debajo de los grandes pilotes de hormig&oacute;n de la autov&iacute;a, justo al lado de las balsas de piritas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En la antigua f&aacute;brica de Zinsa, en Torreciega, los ni&ntilde;os y j&oacute;venes han montado un 'club' con sof&aacute;s, sillones y mesas, donde se re&uacute;nen alrededor de unos colchones viejos amontonados en los que practican 'parkour'. Dan saltos y hacen piruetas entre ars&eacute;nico, cadmio, mercurio y zinc. Tambi&eacute;n los vecinos y gente de otros barrios, utilizan los terrenos declarados como contaminados por la Comunidad Aut&oacute;noma, como 'ruta del colesterol'. As&iacute; la llaman para hacer sus caminatas diarias.
    </p><p class="article-text">
        Y en la Sierra Minera, me cuentan los vecinos, que desde muy peque&ntilde;os su juego preferido era ir a las balsas abandonadas, llenas de est&eacute;riles de las minas, llena de metales pesados, a revolcarse con el agua y el barro. Recientemente han llegado a mis manos, fotos de unos chavales con una colchoneta, navegando dentro de los 'lagos &aacute;cidos' que pueblan la Sierra Minera, y que tan impunemente abandonaron sin restaurar los que explotaron nuestra tierra hasta dejarla bald&iacute;a y cargada de veneno.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Entre los indicadores del declive econ&oacute;mico destacan el deterioro del medio ambiente y la desintegraci&oacute;n social&rdquo;<em>. </em>Eso lo estudi&eacute; en mi preciosa carrera de Trabajo Social, algo que estoy comprobando 'in situ' en estos a&ntilde;os en los que ejerzo un cargo p&uacute;blico en el Ayuntamiento de Cartagena.
    </p><p class="article-text">
        Y lo peor de todo es que se sabe. Es que se tiene conocimiento. es que est&aacute; denunciado por los vecinos. Es que el Ayuntamiento y el Gobierno Regional juegan a la pelota con la vida de la gente. Y lo peor es que son d&eacute;cadas de abandono. Y lo peor es que nunca llega la recuperaci&oacute;n econ&oacute;mica a los de abajo, y la mejora no llega a nuestro medio ambiente, y por ende no llega la integraci&oacute;n social de miles de personas, millones, en el mundo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pilar Marcos Silvestre]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/ratas-amianto-pobreza-descontaminacion-cartagena_132_1366632.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 06 Sep 2019 08:32:23 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/b7ece952-3679-4316-868b-13af047dcd8a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="145435" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/b7ece952-3679-4316-868b-13af047dcd8a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="145435" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Entre ratas y amianto: pobreza y contaminación en Cartagena]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/b7ece952-3679-4316-868b-13af047dcd8a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Moscas, mosquitos y pasarelas: crónica del abandono de Los Urrutias]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/moscas-mosquitos-pasarelas-abandono-urrutias_132_1395129.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c5d4b770-6ab2-4545-b687-136b15098351_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Moscas, mosquitos y pasarelas: crónica del abandono de Los Urrutias"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Recuerdo a Los Urrutias como un pueblo vivo, alegre, con mucha gente paseando en bicicleta, con sillas en las puertas y algunos, muy pocos, seiscientos que circulaban de vez en cuando por las calles</p><p class="subtitle">Los vecinos llevan años contemplando cómo sus playas y las aguas de la laguna salada se vuelven verdes y malolientes. Aguas que antaño eran cristalinas ahora tienen como señas de identidad el fango y los lodos</p><p class="subtitle">Los Urrutias claman por soluciones que nunca se ven ejecutadas. Otras iniciativas sí que salen adelante, como la pasarela que han instalado en un hotel de lujo recientemente inaugurado</p></div><p class="article-text">
        Cuando era peque&ntilde;a fui durante varios a&ntilde;os al campamento de Los Urrutias. En aquel momento los &uacute;nicos movimientos infantiles y juveniles que exist&iacute;an estaban ligados a la Iglesia (yo ya tengo mis a&ntilde;os).&nbsp; En mi caso fue la Iglesia de Barrio Peral, la de mi barrio y el cura Antonio el que organizaba cada verano unos d&iacute;as de campamento en Los Urrutias donde &iacute;bamos los chiquillos, pero tambi&eacute;n los padres que hac&iacute;an las veces de cocineros y monitores, siempre bajo la direcci&oacute;n del p&aacute;rroco y director de campamento.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Recuerdo a Los Urrutias como un pueblo vivo, alegre, con mucha gente paseando en bicicleta, con sillas en las puertas y algunos, muy pocos, seiscientos que circulaban de vez en cuando por las calles, cargados hasta los topes de ni&ntilde;os, sillas, sombrillas y cestas. Todos dispuestos a pasar un buen rato a orillas del Mar Menor: andando por el agua hasta la <em>&lsquo;raya azul&rsquo;</em> entre caballitos de mar, disfrutando de la playa a la vez que la tortilla de patatas que se llevaba <em>&lsquo;calentica&rsquo;</em> dentro de su t&aacute;per de metal.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esos son Los Urrutias que yo conoc&iacute;, porque de mayor no pas&eacute; mucho por all&iacute;. Mis padres y mis abuelos eran m&aacute;s del Mar Mayor, del Mediterr&aacute;neo, de Isla Plana y la Azoh&iacute;a&hellip; pero esa ya es otra historia. Hoy quiero hablaros de Los Urrutias y del Mar Menor.
    </p><p class="article-text">
        Este mes de agosto el Ayuntamiento ha convocado un Pleno extraordinario en Los Urrutias. Los vecinos, ya desesperados, lo han pedido; lo han implorado al ver languidecer el pueblo que los ha visto crecer. Esos mismos vecinos que llevan a&ntilde;os contemplando c&oacute;mo sus playas y las aguas de la laguna salada se vuelven verdes y malolientes. Aguas que anta&ntilde;o eran cristalinas ahora tienen como se&ntilde;as de identidad el fango y los lodos.
    </p><p class="article-text">
        En 2015 los vecinos emprendieron una dura lucha contra el Estado, en concreto contra la Delegaci&oacute;n de Costas en la Regi&oacute;n de Murcia. Presenci&eacute; c&oacute;mo estos vecinos esperaban al Delegado de Costas para exigirle la retirada inmediata de los diques colocados en toda la franja del litoral del pueblo. Por lo menos cuatro diques que reten&iacute;an el agua, que imped&iacute;an que corriera y se regenerara y cuyo estancamiento produc&iacute;a los fangos y malos olores que llegaban a sus casas.&nbsp; Aquella batalla se gan&oacute;, los diques se quitaron y la victoria solo se la puede atribuir a la fuerza de un pueblo cuando clama por lo que considera justo.
    </p><p class="article-text">
        Pero los males de Los Urrutias no terminaron ah&iacute; y lo m&aacute;s grave es que no eran exclusivos de su pueblo. En 2016 la sopa verde hizo su aparici&oacute;n acompa&ntilde;ada por el mal olor, la muerte y desaparici&oacute;n de los caballitos de mar. Los miles de peces muertos en la orilla, las algas putrefactas, la espuma blanca y amarilla que tra&iacute;an las olas, todo era parte de un proceso de degradaci&oacute;n de la laguna que se llevaba fraguando durante d&eacute;cadas.
    </p><p class="article-text">
        Todos ellos s&iacute;ntomas de la grave enfermedad que sufre el Mar Menor, una enfermedad que fue provocada por muchos agentes externos al ecosistema de la propia Laguna. Hablamos de la miner&iacute;a sin control, de todos los metales pesados que se extrajeron de la Sierra Minera durante muchos a&ntilde;os que finalmente desembocaban y a&uacute;n desembocan, a trav&eacute;s de las ramblas, en las aguas del Mar Menor, en Lo Poyo, donde las arenas son negras y brillantes cuajadas de metales pesados contaminantes. Hablamos del urbanismo salvaje por todo el litoral marmenorense, donde la avaricia de unos pocos ha costado la destrucci&oacute;n de nuestro bello entorno natural. Hablamos de una agricultura intensiva de regad&iacute;o, impropia de nuestro clima y nuestro paisaje, una agricultura que ha inundado las aguas de la laguna con nitratos y productos qu&iacute;micos que llegaban bien a trav&eacute;s de las ramblas como la del Albuj&oacute;n o de las aguas subterr&aacute;neas que siempre van a parar al mismo sitio.
    </p><p class="article-text">
        Bastantes a&ntilde;os ha soportado el Mar Menor, explotado y contaminado por los metales pesados, el ladrillo, el cemento, los nitratos y las aguas sucias de las desaladoras, desalobradoras y depuradoras, que vierten continuamente su v&oacute;mito putrefacto a un mar que era cristalino como un espejo y que ahora, en Los Urrutias, se manifiesta como una charca infecta que atormenta a vecinos y visitantes.
    </p><p class="article-text">
        Los cient&iacute;ficos y ecologistas se han cansado de dar la voz de alarma cuando nadie los escuchaba, se han cansado de decir c&oacute;mo se podr&iacute;a recuperar el enfermo, porque la recuperaci&oacute;n solo es posible si dejamos que el Mar Menor descanse. La naturaleza es sabia, solo hay que dejarla en paz durante un tiempo, dejarla que se regenere, parando los vertidos tanto de la agricultura como de la miner&iacute;a, limpiando y manteniendo las ramblas que desembocan en la laguna, controlando los vertidos de las depuradoras.
    </p><p class="article-text">
        Mientras, Los Urrutias y sus vecinos claman por tener una playa limpia, por poder disfrutar en verano de los ba&ntilde;os que disfrutaban durante toda su infancia y juventud, claman por medidas r&aacute;pidas y urgentes que les libren de las plagas de moscas y mosquitos que este verano han sufrido, exigen recuperar la dignidad como pueblo y que no los enga&ntilde;en prometiendo soluciones a&ntilde;o tras a&ntilde;o, soluciones que nunca ven ejecutadas como las pasarelas sobre el agua para evitar los fangos. Otras iniciativas s&iacute; que salen adelante, como la pasarela que han instalado en un hotel de lujo recientemente inaugurado con toda la pompa y el boato por los propios dirigentes de los gobiernos que los han olvidado.
    </p><p class="article-text">
        Moscas, mosquitos y una pasarela muy larga y exclusiva de un hotel de lujo, eso es lo que reciben los vecinos y vecinas de Los Urrutias. Por eso est&aacute;n de luto, porque su pueblo se muere, porque el Mar Menor se nos muere mientras los gobiernos responsables de su degradaci&oacute;n no hacen nada m&aacute;s que hablar y hacer promesas a los vecinos y vecinas que m&aacute;s temprano que tarde despertar&aacute;n para no volver a elegirlos.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pilar Marcos Silvestre]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/moscas-mosquitos-pasarelas-abandono-urrutias_132_1395129.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 14 Aug 2019 07:22:54 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/c5d4b770-6ab2-4545-b687-136b15098351_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="40350" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/c5d4b770-6ab2-4545-b687-136b15098351_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="40350" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Moscas, mosquitos y pasarelas: crónica del abandono de Los Urrutias]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/c5d4b770-6ab2-4545-b687-136b15098351_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["El aguante" frente a los recortes en sanidad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/aguante-frente-recortes-sanidad_132_1420526.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8bf12bc6-45b8-4866-9de9-108a4e00616e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&quot;El aguante&quot; frente a los recortes en sanidad"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">¿Qué clase de organización es esta donde los médicos no saben ni con quien van a contar para atender durante una larga noche de verano un Servicio de urgencias desde La Manga a La Unión?</p></div><p class="article-text">
        Est&aacute;bamos en La Manga, eran las 8 de la tarde de un s&aacute;bado de julio. Mi ni&ntilde;a se quejaba de la garganta, le vi unas placas grandes y blancas como bolas de nieve: &ldquo;&iexcl;No puedo tragar mam&aacute;!&rdquo;, me dec&iacute;a. Tom&eacute; la determinaci&oacute;n de llevarla al m&eacute;dico de urgencias m&aacute;s pr&oacute;ximo, pues la fiebre hizo aparici&oacute;n y la pastilla de ibuprofeno ya no hac&iacute;a efecto.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Tienen que ir al Costa C&aacute;lida, en el Km 5&rdquo;, nos indic&oacute; la farmac&eacute;utica tras preguntarle d&oacute;nde quedaba el centro de urgencias m&aacute;s cercano. El Costa C&aacute;lida es un buen centro de salud, grande y espacioso, con ambulancias en la puerta.
    </p><p class="article-text">
        Entramos y nos sorprendi&oacute; ver la sala llena, no cab&iacute;a ni un alfiler: ni&ntilde;os llorando, mayores en sillas de ruedas, una mujer con el pie dentro de un cubo, personas recostadas sobre otras... Ni una silla libre en la sala y mucha gente de pie.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Hoy solo tenemos un m&eacute;dico&rdquo;, me dice una enfermera. &ldquo;Est&aacute;n teniendo mucho aguante, nadie ha puesto ninguna reclamaci&oacute;n y llevan esperando m&aacute;s de dos horas&rdquo;, me dice otra. &ldquo;Las urgencias m&aacute;s cercanas est&aacute;n en La Uni&oacute;n&rdquo;, remata la primera.
    </p><p class="article-text">
        Conseguimos sentarnos mi hija y yo. Observo a la gente, intento meterme en sus pensamientos. Estar&aacute;n indignados como lo estoy yo, pienso. Pero no, no era as&iacute;. Vi c&oacute;mo se preparaban para una espera larga, con resignaci&oacute;n, con &ldquo;aguante&rdquo; como me dijo la enfermera.
    </p><p class="article-text">
        Justo a las dos horas llaman a mi hija a la consulta 7, a la misma que estaban llamando a todos los que iban entrando con cuentagotas. En la consulta 7 se encontraba la &uacute;nica doctora que hab&iacute;a en ese centro de urgencias de La Manga, la &uacute;nica para atender a los m&aacute;s de 60 pacientes que se agolpaban en la sala de espera, y los que no paraban de llegar. Pacientes que ven&iacute;an de muchos lugares distintos. Desde La Manga hasta la Uni&oacute;n no hab&iacute;a otro centro de urgencias y era un s&aacute;bado de julio.
    </p><p class="article-text">
        Entramos en la consulta 7 y ah&iacute; estaba mi hero&iacute;na del d&iacute;a. Una mujer con cara agradable nos dio permiso para sentarnos y se dispuso a escuchar nuestra demanda. Nunca como ayer entend&iacute; a los grandes profesionales de la Sanidad p&uacute;blica, los que se esfuerzan por curarnos pese a que sus jefes los dejen en mantillas, solos ante el peligro, abandonados al igual que abandonan a los que sostienen nuestro Sistema P&uacute;blico de Salud, es decir, a la gente, a los trabajadores y trabajadoras que, en algunos casos, cobran sueldos de miseria.
    </p><p class="article-text">
        La hero&iacute;na de este relato corto nos atendi&oacute; a los mil amores, pese a su soledad ante el peligro. Me anunci&oacute; que seguramente durante la noche vendr&iacute;a otro colega para ayudarla, pero que no lo ten&iacute;a claro del todo. No entend&iacute;a nada: &iquest;qu&eacute; clase de organizaci&oacute;n es esta donde los m&eacute;dicos no saben ni con quien van a contar para atender durante una larga noche de verano un Servicio de urgencias desde La Manga a La Uni&oacute;n?
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Voy a poner una reclamaci&oacute;n&rdquo;, le digo a mi hero&iacute;na. Ella r&aacute;pidamente se tensa y me dice: &ldquo;Pero... &iquest;no ser&aacute; por mi atenci&oacute;n?&rdquo; Vuelvo a sorprenderme. Esta agradable mujer cumpl&iacute;a con su funci&oacute;n a los mil amores y vi en su gesto una pizca de temor ante la posibilidad de la p&eacute;rdida de su puesto de trabajo, el cual, estoy convencida, pagaban a precio de saldo.
    </p><p class="article-text">
        Mi indignaci&oacute;n creci&oacute; por momentos. &ldquo;No doctora, su atenci&oacute;n ha sido excepcional, no tanto como la de sus jefes y de los que controlan esta Sanidad recortada para los de siempre&rdquo;, le dije y sal&iacute; disparada hacia la sala de espera. Mi hija no dec&iacute;a nada porque sab&iacute;a lo que pasaba por mi cabeza. Y as&iacute; fue. Perd&iacute; &ldquo;mi aguante&rdquo;. La situaci&oacute;n me desbord&oacute;. Fui hacia la ventanilla donde la trabajadora vio mis intenciones conforme me acercaba a ella, pues ya ten&iacute;a la hoja de reclamaciones preparada. Ni me habl&oacute;, solo me la dio, no quer&iacute;a mirarme para no tener que darme la raz&oacute;n, bajaba la cabeza y asent&iacute;a ante mis peticiones. Todos los presentes, la sala estaba atestada de gente, prestaban atenci&oacute;n a mis movimientos en silencio. Busqu&eacute; un asiento para rellenarla m&aacute;s c&oacute;modamente, pero antes de sentarme les dije, coloc&aacute;ndome en el centro de la sala, solo con este gesto podremos cambiar las cosas, mientras, tendr&eacute;is que seguir aguantando lo que os echen. Algunos movieron la cabeza en se&ntilde;al de acuerdo, otros y otras me miraban con los ojos muy abiertos, con la cara de, &ldquo;pero &iquest;qu&eacute; dice? &iquest;est&aacute; loca?&rdquo;, incluso los vi asustados, como diciendo &ldquo;alguien est&aacute; osando romper con nuestro aguante, nuestro conformismo pl&aacute;cido y tranquilo, sin sobresaltos, decididamente esta mujer est&aacute; loca&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Mientras creamos que &ldquo;aguantar&rdquo; es lo &uacute;nico que podemos hacer, mientras confiemos en que los de arriba van a cuidar de nosotras en lugar de las buenas doctoras que aman su profesi&oacute;n y cuidan de la gente de verdad. Mientras seamos conformistas y vasallos de los que nos quitan nuestros derechos m&aacute;s b&aacute;sicos como la salud, jam&aacute;s seremos dignas de ser personas con dignidad, porque el aguante nos despoja de ella.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pilar Marcos Silvestre]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/aguante-frente-recortes-sanidad_132_1420526.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 24 Jul 2019 08:44:28 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/8bf12bc6-45b8-4866-9de9-108a4e00616e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="312058" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/8bf12bc6-45b8-4866-9de9-108a4e00616e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="312058" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA["El aguante" frente a los recortes en sanidad]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/8bf12bc6-45b8-4866-9de9-108a4e00616e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Sanidad,Murcia,Recortes,Política]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
