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    <title><![CDATA[elDiario.es - Rhiannon Lucy Cosslett]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/rhiannon_lucy_cosslett/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Rhiannon Lucy Cosslett]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Queremos hacer 'topless' sin miedo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/tomar-topless-deberia-podamos-disfrutar_129_1480741.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6641dfb8-d1ca-42da-af2f-d1b7692d250c_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Una chica toma el sol en una de las playas de Papagayo."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Aumenta la cantidad de mujeres jóvenes que se cubren en la playa por miedo al acoso, según un informe publicado por el Instituto Francés para la Opinión Pública</p><p class="subtitle">En la era #MeToo, hay que convertir los espacios públicos en lugares donde las mujeres puedan existir sin ser miradas, juzgadas o comentadas</p></div><p class="article-text">
        Seg&uacute;n un sondeo a 5.000 mujeres realizado por el Instituto Franc&eacute;s para la Opini&oacute;n P&uacute;blica,<a href="https://www.ifop.com/publication/metoo-on-the-beach-du-monokini-au-burkini-un-retour-de-la-pudeur/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> la cantidad de ellas que suele tomar el sol en topless ha ca&iacute;do dr&aacute;sticamente en los &uacute;ltimos tres a&ntilde;os</a>, pasando de 29% a 19%. Las mujeres de entre 18 y 25 a&ntilde;os mencionan sentirse acosadas u observadas de forma obscena. Algunas j&oacute;venes adem&aacute;s temen que alguna fotograf&iacute;a no deseada acabe en Internet y por eso deciden no quitarse la parte superior del bikini en la playa.
    </p><p class="article-text">
        Es una situaci&oacute;n muy triste. Desde que Brigitte Bardot lo pusiera de moda en las playas de la Riviera en los a&ntilde;os 1960s, tomar el sol en <em>topless</em> en la Costa Azul ha permanecido como una imagen rom&aacute;ntica, con un rastro de nostalgia por la iconograf&iacute;a del movimiento de liberaci&oacute;n sexual. A m&iacute; y a otras mujeres criadas en una cultura que manifiesta incomodidad con cualquier cuesti&oacute;n corporal, estas francesas seguras de s&iacute; mismas en Cannes o Saint-Tropez nos parec&iacute;an glamurosas y cosmopolitas.
    </p><p class="article-text">
        Mi obsesi&oacute;n adolescente con el cine franc&eacute;s me ayud&oacute; a descubrir la obra de Fran&ccedil;ois Ozon. En <em>La Piscina</em>, Ludivine Sagnier se pasa m&aacute;s de la mitad de la pel&iacute;cula topless o desnuda. En aquel momento, pensaba en este tipo de desnudez con deferencia: era arte, no ten&iacute;a nada que ver con las modelos posando desnudas en las revistas. Para m&iacute;, era guay.
    </p><p class="article-text">
        Pero los tiempos han cambiado: la industria de la pornograf&iacute;a, desenfrenada por la era digital, ha llevado la cosificaci&oacute;n de las mujeres a un nivel que el quitarse la parte superior del bikini para evitar marcas en el bronceado ahora parece cada vez m&aacute;s peligroso para las mujeres j&oacute;venes.
    </p><p class="article-text">
        Yo ten&iacute;a poco m&aacute;s de 20 a&ntilde;os cuando tom&eacute; el sol en <em>topless</em> por primera vez. &ldquo;No hay nada mejor que la sensaci&oacute;n del calor del sol en las tetas&rdquo;, me dijo una amiga polaca mientras se quitaba el sujetador en una playa en Cerde&ntilde;a, sin importarle la presencia de unos chicos que acab&aacute;bamos de conocer. Yo la imit&eacute;. Seguramente su seguridad estaba apuntalada por la ausencia de los complejos. Para ella, la existencia de los pechos era un simple hecho com&uacute;n y corriente. Ella no cargaba con una mochila de prejuicios sexistas y culturales, como yo. 
    </p><p class="article-text">
        En eso, ella se parec&iacute;a a las integrantes de la organizaci&oacute;n feminista sueca Bara Br&ouml;st, que plante&oacute;, con bastante sensatez, por qu&eacute; las mujeres estamos obligadas a cubrirnos el pecho en las piscinas p&uacute;blicas si los hombres no lo est&aacute;n (<a href="https://www.thelocal.se/20090624/20250" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">y en 2009 realizaron una exitosa campa&ntilde;a para cambiar las normas en Malmo</a>). Despu&eacute;s de todo, el presidente del comit&eacute; de Ocio y Deporte de la ciudad se&ntilde;al&oacute; ir&oacute;nicamente que &ldquo;muchos hombres tienen pechos m&aacute;s grandes que las mujeres&rdquo;. <a href="https://www.dw.com/en/munich-changes-topless-bathing-regulations-after-police-reprimand/a-49390918" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Hace poco, las mujeres de Munich exigieron &ldquo;librarse del top&rdquo;</a> (el movimiento cultural y pol&iacute;tico se llam&oacute; 'topfreedom') durante la reciente ola de calor, despu&eacute;s de que les pidieran que se cubrieran. Y lograron su prop&oacute;sito: ahora los trajes de ba&ntilde;o solo deben &ldquo;cubrir completamente los &oacute;rganos reproductivos primarios&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de aquella primera experiencia en Cerde&ntilde;a en mi juventud, he tomado el sol en <em>topless</em> en Barcelona y en las C&iacute;cladas, en el sur de Italia e incluso en Cannes (es cierto que en la Riviera francesa me pareci&oacute; que la mayor&iacute;a de las mujeres en topless eran de mayor edad). Debo remarcar que siempre lo hice acompa&ntilde;ada, a menudo por mi marido, as&iacute; que me sent&iacute;a m&aacute;s protegida del acoso.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        El sitio donde mis amigas y yo solemos darnos el gusto es el Estanque de las Damas en el parque Hampstead Heath, en Londres. All&iacute;, en los d&iacute;as soleados, el prado junto al estanque se llena de mujeres de todas las edades y sectores demogr&aacute;ficos. Varias veces he pensado que si yo fuera una artista impresionista, esta ser&iacute;a la escena que elegir&iacute;a para pintar. Un <a href="https://m.musee-orsay.fr/es/obras/commentaire_id/almuerzo-sobre-la-hierba-7123.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Almuerzo sobre la hierba</a> del siglo XXI, donde en lugar de una mujer desnuda acompa&ntilde;ada por dos hombres totalmente vestidos, como muestra la pintura de &Eacute;douard Manet, se vieran muchas mujeres contentas, tomando el sol con el pecho descubierto, sin la presencia de ning&uacute;n hombre. En <em>En el estanque</em>, una novedosa colecci&oacute;n de ensayos publicada por Daunt Books, mujeres escritoras reflexionan sobre qu&eacute; significa para ellas este sitio tan especial. Lou Stoppard afirma: &ldquo;Si los hombres pudieran verlo, no dudar&iacute;an en llamarlo el para&iacute;so. &iquest;Es esto lo que imaginan que hacemos las mujeres cuando estamos juntas? Sentarnos a tomar el sol en topless, con el pelo chorreando agua, fumando un cigarro, leyendo el peri&oacute;dico, comiendo sobras de un tupper, sin preocuparnos por miradas ni comentarios ajenos&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Supongo que el atractivo del estanque es tener un momento de paz, lejos de los ojos fisgones&rdquo;, me dice Stoppard. &ldquo;A menudo, especialmente en una gran ciudad, una se siente observada, como si fu&eacute;ramos parte del mobiliario p&uacute;blico: estamos all&iacute; para ser miradas, juzgadas o comentadas&rdquo;. Quiz&aacute;s, en la era #MeToo, y juzgando por la evidencia del sondeo franc&eacute;s, se necesitan muchos m&aacute;s espacios como este. Recientemente, las nudistas de Par&iacute;s se quejaron de los &ldquo;pervertidos escondidos en los arbustos&rdquo; y no son pocos los hombres que creen que los cuerpos de las mujeres son propiedad p&uacute;blica que pueden ser filmados para su propia satisfacci&oacute;n. As&iacute; que no culpo a las j&oacute;venes que se cubren el pecho. Yo ya he pasado los 30 a&ntilde;os y ya soy bastante invisible. Ellas no lo son.
    </p><p class="article-text">
        La primera vez que vi <em>Almuerzo sobre la Hierba</em>, el cuadro me sugiri&oacute; una inquietante din&aacute;mica de poder. Pero la mujer mira fijamente al espectador con una mirada fuerte y segura. Ella no siente verg&uuml;enza. Mira y es mirada. Las din&aacute;micas de poder que las j&oacute;venes de hoy en d&iacute;a est&aacute;n negociando no parecen menos ambiguas.
    </p><p class="article-text">
        Traducido por Lucia Balducci
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rhiannon Lucy Cosslett]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/tomar-topless-deberia-podamos-disfrutar_129_1480741.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 31 Jul 2019 19:20:58 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Queremos hacer 'topless' sin miedo]]></media:title>
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