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    <title><![CDATA[elDiario.es - Joshua Leifer]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/joshua_leifer/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Joshua Leifer]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[La alargada sombra de Meir Kahane: cómo un rabino extremista que murió en los años 90 sigue influyendo en Israel]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/alargada-sombra-meir-kahane-rabino-extremista-murio-anos-90-sigue-influyendo-israel_129_12243592.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2f49fe78-853c-477f-90f3-1343b419291e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La alargada sombra de Meir Kahane: cómo un rabino extremista que murió en los años 90 sigue influyendo en Israel"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Fanático, violento y pionero de los discursos de odio. Cuando Meir Kahane murió asesinado hace 35 años era considerado un paria político. Hoy sus ideas influyen en las más altas esferas del Gobierno</p><p class="subtitle">Israel intenta imponer su propio final en Gaza con bombas y un bloqueo absoluto: “No hay horizonte, ni futuro, ni nada”
</p></div><p class="article-text">
        La noche del 5 de noviembre de 1990, Meir Kahane, un rabino extremista nacido en Estados Unidos y convertido en pol&iacute;tico ultraderechista de Israel, acababa de pronunciar un discurso en el hotel Marriott East Side, en pleno Manhattan neoyorkino, cuando un hombre llamado El Sayyid Nosair le dispar&oacute; en el cuello. Muri&oacute; dos horas m&aacute;s tarde. Hablando de aquel suceso, Avraham Burg, entonces miembro laborista de la Kn&eacute;set (Parlamento de Israel), se&ntilde;al&oacute; que Kahane &ldquo;cre&iacute;a en la ideolog&iacute;a del 't&uacute; matar&aacute;s'&rdquo;, y &ldquo;muri&oacute; a manos de alguien que cre&iacute;a en esa misma ideolog&iacute;a&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Desde el momento en que lleg&oacute; a Israel, en 1971, Kahane predic&oacute; una mezcla explosiva de nacionalismo &eacute;tnico violento y exterminador, y de fundamentalismo religioso apocal&iacute;ptico. Afirmaba que la violencia era un valor jud&iacute;o y la venganza, un mandamiento divino. Abogaba por la expulsi&oacute;n de los palestinos de todos los territorios bajo control israel&iacute;. De hecho, el partido que fund&oacute;, Kach, fue el primero de Israel en hacer de esta idea su principal exigencia pol&iacute;tica. Imaginaba &ldquo;un Estado de totalidad jud&iacute;a&rdquo;, en el que todos los asuntos se decidir&iacute;an seg&uacute;n su particular interpretaci&oacute;n de la ley jud&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Durante su breve mandato como legislador, pidi&oacute; que se prohibiera el matrimonio entre jud&iacute;os y &aacute;rabes, y que se penalizaran las relaciones sexuales entre jud&iacute;os y gentiles. Propuso ilegalizar los insultos al juda&iacute;smo y hacer obligatoria la observancia del <em>Sabbat</em>, el d&iacute;a del reposo jud&iacute;o. Exigi&oacute; la segregaci&oacute;n &eacute;tnico-religiosa en las instituciones del pa&iacute;s, incluso en sus playas p&uacute;blicas. 
    </p><p class="article-text">
        La carrera pol&iacute;tica de Kahane estuvo marcada por el fracaso. Durante toda su vida, la mayor&iacute;a de los israel&iacute;es lo vieron como una grotesca importaci&oacute;n estadounidense. Su incesante campa&ntilde;a demag&oacute;gica para expulsar a los palestinos le hizo ganar mala fama y un reducido grupo de seguidores fan&aacute;ticos. Sin embargo, nunca logr&oacute; la aceptaci&oacute;n generalizada que cre&iacute;a que la providencia le hab&iacute;a reservado. 
    </p><p class="article-text">
        Desde ni&ntilde;o hab&iacute;a so&ntilde;ado con convertirse en primer ministro de Israel. En cambio, se convirti&oacute; en el l&iacute;der de un movimiento repudiado por todo el espectro pol&iacute;tico. En sus m&uacute;ltiples intentos de entrar en la Kn&eacute;set solo tuvo &eacute;xito una vez, en 1984, antes de que se prohibiera a Kach participar en las elecciones. En el momento de su asesinato, su movimiento estaba al borde del colapso, sin fondos, plagado de luchas internas y perseguido por las autoridades estadounidenses. Kahane y el kahanismo &mdash;la ideolog&iacute;a que lleva su nombre&mdash; parec&iacute;an destinados al olvido hist&oacute;rico.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, el kahanismo no muri&oacute;. Sobrevivi&oacute;, no en su forma teocr&aacute;tica plena, sino como una visi&oacute;n ultranacionalista de una tierra y un cuerpo pol&iacute;tico purgados de la presencia no jud&iacute;a. El germen del kahanismo persisti&oacute; porque las condiciones que lo produjeron no desaparecieron. Todo lo contrario, se agravaron. La ocupaci&oacute;n israel&iacute; de Cisjordania y Gaza se afianz&oacute; cada vez m&aacute;s, y su mantenimiento se hizo m&aacute;s brutal y mort&iacute;fero. En los a&ntilde;os 70 y 80 del siglo pasado, Kahane hab&iacute;a obtenido gran parte de su apoyo de la clase trabajadora mizraj&iacute;, desciende de las comunidades jud&iacute;as de&nbsp;Oriente Pr&oacute;ximo&nbsp;y del norte de&nbsp;&Aacute;frica, y hab&iacute;a presentado su movimiento como una revuelta populista contra la &eacute;lite asquenaz&iacute; secular y progresista de Israel. 
    </p><p class="article-text">
        En el siglo XXI, a medida que los desiguales beneficios de la globalizaci&oacute;n capitalista y el auge de la alta tecnolog&iacute;a agudizaban la desigualdad, el kahanismo resurgi&oacute; para proporcionar una ret&oacute;rica derechista de la lucha de clases. A ra&iacute;z de los atentados suicidas de la Segunda Intifada (2000-2005), el kahanismo tambi&eacute;n se vio impulsado por un pesimismo radical cada vez m&aacute;s extendido que propugnaba que Israel est&aacute; condenado a la guerra, que esta guerra es a todo o nada y que s&oacute;lo puede terminar mediante una victoria absoluta, comparable al fin del mundo que &ndash;en &uacute;ltima instancia, como le gustaba decir a Kahane&ndash; encerraba una disyuntiva: &ldquo;O ellos o nosotros&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Durante m&aacute;s de 30 a&ntilde;os, el sistema pol&iacute;tico israel&iacute; mantuvo un cord&oacute;n sanitario que consigui&oacute; en gran medida excluir a los partidos kahanistas de la pol&iacute;tica dominante y del Parlamento. Pero este cord&oacute;n sanitario se rompi&oacute; a finales de la d&eacute;cada de 2010. Con el tel&oacute;n de fondo de las sucesivas guerras en Gaza, militantes kahanistas veteranos con abultados antecedentes penales empezaron a aparecer en la televisi&oacute;n en horario de m&aacute;xima audiencia y normalizaron ideas que antes eran tab&uacute;. El racismo anti&aacute;rabe m&aacute;s rudo se convirti&oacute; en una forma f&aacute;cil de llamar la atenci&oacute;n en la televisi&oacute;n y en las redes sociales. 
    </p><p class="article-text">
        El apoyo a la expulsi&oacute;n de los palestinos dej&oacute; de ser una propuesta marginal para convertirse en parte rutinaria del debate pol&iacute;tico. En 2022, gracias a la vuelta al poder del primer ministro, Benjamin Netanyahu, partidos que hasta hac&iacute;a poco se hab&iacute;an considerado demasiado peligrosos para participar en las elecciones pasaron a formar parte de su Gobierno de coalici&oacute;n. Itamar Ben-Gvir, agitador kahanista de toda la vida, de ideolog&iacute;a supremacista jud&iacute;a y anti&aacute;rabe, y delincuente convicto, se convirti&oacute; en ministro de Seguridad Nacional, responsable de supervisar a la Polic&iacute;a. 
    </p><p class="article-text">
        El kahanismo se ha convertido en la corriente dominante desde el 7 de octubre de 2023. Es el estilo pol&iacute;tico que disfruta con la deshumanizaci&oacute;n de los palestinos, ese seg&uacute;n el cual las vidas jud&iacute;as se consideran m&aacute;s valiosas que el resto. Es la ideolog&iacute;a que est&aacute; detr&aacute;s de la normalizaci&oacute;n de la expulsi&oacute;n forzosa y la limpieza &eacute;tnica. El partido Likud de Netanyahu ha experimentado un proceso de kahanizaci&oacute;n pr&aacute;cticamente total, por no hablar de los derechistas colonos. 
    </p><p class="article-text">
        El veterano periodista israel&iacute; Gideon Levy describi&oacute; lo ocurrido desde los ataques de Ham&aacute;s del 7 de octubre como la primera guerra kahanista del pa&iacute;s en un art&iacute;culo de opini&oacute;n publicado el pasado mes de enero en el diario <em>Haaretz</em>. &ldquo;Pr&aacute;cticamente toda la guerra ha estado destinada a apaciguar a la extrema derecha fascista, racista y partidaria de la expulsi&oacute;n de los palestinos&rdquo;, afirma en el art&iacute;culo. &ldquo;El esp&iacute;ritu del kahanismo se apoder&oacute; de sus objetivos y contenidos&rdquo;. De hecho, durante el &uacute;ltimo a&ntilde;o y medio ha parecido a menudo que el fantasma maligno y vengativo de Kahane se hubiera reanimado de repente, manifest&aacute;ndose en el coro que pide borrar a Gaza del mapa; en las im&aacute;genes de soldados sonrientes junto a detenidos con capuchas blancas, arrodillados, con las manos atadas detr&aacute;s de la espalda; en los v&iacute;deos de hombres uniformados bailando con banderas y rollos de la Tor&aacute; en el paisaje destrozado de la franja; en la frase &ldquo;Kahane ten&iacute;a raz&oacute;n&rdquo; pintada sobre las puertas quemadas. 
    </p><p class="article-text">
        Hace treinta a&ntilde;os, Kahane era el nombre de un hombre que la mayor&iacute;a cre&iacute;a olvidado. Hoy, el kahanismo es la ideolog&iacute;a operativa de la coalici&oacute;n gobernante.
    </p><h2 class="article-text">Los inicios de un ultra: armas, mujeres y sagradas escrituras</h2><p class="article-text">
        Sin Estados Unidos, no habr&iacute;a kahanismo. Durante su juventud en Nueva York, Meir Kahane metaboliz&oacute; las contradictorias corrientes, ansiedades y obsesiones de la vida jud&iacute;a estadounidense de posguerra en un brebaje t&oacute;xico y vol&aacute;til. Su padre, Charles, formaba parte de una larga estirpe de rabinos jas&iacute;dicos. Estaba al frente de una congregaci&oacute;n ortodoxa de Brooklyn y traduc&iacute;a la Tor&aacute; a una prosa en ingl&eacute;s accesible que cre&iacute;a que su reba&ntilde;o, relativamente ignorante de la tradici&oacute;n, ser&iacute;a capaz de leer.
    </p><p class="article-text">
        Charles era tambi&eacute;n un militante pol&iacute;tico. En los a&ntilde;os treinta se convirti&oacute; en un importante recaudador de fondos para el Irg&uacute;n, organizaci&oacute;n paramilitar sionista clandestina, y ayud&oacute; al grupo a adquirir armas para sus actividades terroristas en Palestina durante el Mandato Brit&aacute;nico. Meir creci&oacute; en una casa donde los l&iacute;deres sionistas de derechas eran invitados frecuentes a la mesa del <em>Sabbat.</em> En una ocasi&oacute;n, Vlad&iacute;mir Jabotinsky, l&iacute;der del movimiento sionista revisionista, visit&oacute; la casa de la familia Kahane en el barrio de Flatbush, en Brooklyn. Rivales de los sionistas laboristas de David Ben-Guri&oacute;n, los revisionistas de Jabotinsky rechazaban el socialismo en favor de un nacionalismo marcial que se inspiraba en los fascistas de Mussolini en Italia y en el movimiento Sanacja de Pi&#322;sudski en Polonia. 
    </p><p class="article-text">
        Kahane milit&oacute; en el movimiento juvenil revisionista Betar durante buena parte de su adolescencia. De hecho, su visi&oacute;n del mundo estuvo marcada durante toda su vida por el culto jabotinskiano a la fuerza. Su megaloman&iacute;a y fanatismo hicieron de &eacute;l una persona inquieta, incluso a una edad relativamente temprana. Tras perder una lucha por el liderazgo, abandon&oacute; Betar &mdash;que era doctrinalmente secular&mdash; para unirse a Bnei Akiva, movimiento juvenil sionista religioso ortodoxo, y se inscribi&oacute; en la Yeshiv&aacute; Mir, una escuela talm&uacute;dica que es estandarte del juda&iacute;smo ultraortodoxo &ldquo;lituano&rdquo;, un entorno mucho m&aacute;s estricto que aquel en el que se hab&iacute;a criado y del cual recibir&iacute;a la ordenaci&oacute;n rab&iacute;nica. 
    </p><p class="article-text">
        Producto peculiar del siglo XX, Kahane logr&oacute; encarnar en su persona las principales corrientes ideol&oacute;gicas &mdash;el ultranacionalismo revisionista, el mesianismo sionista religioso y el fundamentalismo ultraortodoxo&mdash; que acabar&iacute;an dominando la vida pol&iacute;tica israel&iacute; en el siglo XXI.
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Hace treinta años, Kahane era el nombre de un hombre que la mayoría creía olvidado. Hoy, el kahanismo es la ideología operativa de la coalición gobernante</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Esa misma mezcla de oportunismo y fanatismo impuls&oacute; a Kahane entre la extrema derecha estadounidense y el submundo de Nueva York. Los detalles de su trayectoria, tan estrafalaria, casi superan la imaginaci&oacute;n. A principios de los sesenta, se infiltr&oacute; en la conspiranoica, anticomunista y conservadora Sociedad John Birch y se convirti&oacute; en informante del FBI sobre dicha organizaci&oacute;n (Kahane despreciaba al grupo por sus tendencias antisemitas). Cofund&oacute; el Movimiento del Cuatro de Julio para promover el apoyo a la guerra de Vietnam en los campus universitarios y public&oacute; un libro titulado <em>La apuesta jud&iacute;a en Vietnam</em>. 
    </p><p class="article-text">
        Durante ese tiempo, Kahane llevaba una doble vida, haci&eacute;ndose pasar en secreto por un gentil bajo el seud&oacute;nimo de Michael King. Rabino ortodoxo a ultranza en p&uacute;blico, era en privado un estafador mujeriego. Estelle Evans, una mujer no jud&iacute;a a quien abandon&oacute; dos d&iacute;as antes de su boda, se suicid&oacute; poco despu&eacute;s. Kahane pod&iacute;a predicar un serm&oacute;n con un tratado del Talmud en la mano un d&iacute;a y estrechar la mano de un jefe de la mafia italiana al siguiente.
    </p><p class="article-text">
        Kahane y un grupo de reaccionarios afines fundaron en 1968 la Liga de Defensa Jud&iacute;a (JDL, por sus siglas en ingl&eacute;s), una organizaci&oacute;n pol&iacute;tico-religiosa&nbsp;jud&iacute;a&nbsp;de&nbsp;extrema derecha&nbsp;que afirmaba proteger a los jud&iacute;os del&nbsp;creciente antisemitismo negro en los distritos perif&eacute;ricos de Nueva York. Kahane afirmaba que dentro de las tensiones entre negros y jud&iacute;os exist&iacute;a el potencial para otro Holocausto, y que solo la fuerza armada jud&iacute;a podr&iacute;a evitarlo. Los dos lemas centrales de la JDL eran &ldquo;nunca m&aacute;s&rdquo; y &ldquo;cada jud&iacute;o, un [rev&oacute;lver calibre] 22&rdquo;. Sin embargo, m&aacute;s all&aacute; de su agitaci&oacute;n contra los negros, fueron las actividades anti&aacute;rabes y, en particular, antisovi&eacute;ticas de la JDL las que dieron fama a Kahane. Y si hab&iacute;a algo que le gustaba m&aacute;s que la violencia, era la fama.
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                Kahane hacia 1971 en Nueva York, durante su etapa como activista de la Liga de Defensa Judía.                            </span>
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        Kahane no era el l&iacute;der del movimiento por los jud&iacute;os sovi&eacute;ticos &mdash;que buscaba forzar a la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica a permitir la emigraci&oacute;n de sus varios millones de ciudadanos jud&iacute;os&mdash;, pero los miembros de la JDL se encontraban en la vanguardia militante del movimiento. Llamados con aprobaci&oacute;n <em>chayas</em>, o &ldquo;animales salvajes&rdquo;, por el propio Kahane, llevaron a cabo actos de vandalismo, tiroteos y atentados con bombas contra instituciones pol&iacute;ticas y culturales sovi&eacute;ticas en Estados Unidos. En su apogeo, la campa&ntilde;a terrorista de la JDL incluso lleg&oacute; a amenazar con hacer descarrilar los esfuerzos del entonces presidente Richard Nixon por reducir las tensiones con la URSS. 
    </p><p class="article-text">
        El JDL bombarde&oacute; en 1972 las oficinas de Sol Hurok, empresario teatral jud&iacute;o de origen ruso y de nacionalidad estadounidense, responsable de haber llevado muchas instituciones culturales rusas a Estados Unidos, entre ellas, el ballet Bolsh&oacute;i. El atentado envi&oacute; a Hurok y a otros trabajadores de la oficina al hospital y mat&oacute; a Iris Kones, su secretaria jud&iacute;a de 27 a&ntilde;os. Tambi&eacute;n puso a los miembros del JDL en el punto de mira de las autoridades federales. Para entonces, Kahane se hab&iacute;a marchado a Israel, al parecer tras la advertencia del FBI de que otra condena por delito grave le llevar&iacute;a a la c&aacute;rcel. Al igual que muchas de sus decisiones, su traslado a Israel estuvo motivado tanto por el inter&eacute;s propio como por la ideolog&iacute;a.
    </p><h2 class="article-text">Un titubeante aterrizaje israel&iacute;</h2><p class="article-text">
        A Kahane le llev&oacute; tiempo adaptarse a su nuevo hogar. Al principio, su pol&iacute;tica estaba dictada en gran medida por sus preocupaciones estadounidenses. En un inicio se centr&oacute; en la peque&ntilde;a secta de hebreos negros y en los misioneros cristianos que hac&iacute;an proselitismo entre los jud&iacute;os israel&iacute;es. Sin embargo, se dio cuenta de que en Israel el sentimiento anti&aacute;rabe pod&iacute;a movilizar a un n&uacute;mero mucho mayor de personas que cualquiera de sus otras obsesiones. Desde su diminuta oficina en Jerusal&eacute;n, que Kahane llam&oacute; el Museo del Holocausto Potencial, propugn&oacute; que Israel se enfrentaba a una amenaza existencial planteada por los Ej&eacute;rcitos &aacute;rabes respaldados por la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica, que pod&iacute;an movilizarse en cualquier momento en sus fronteras, y por los palestinos que viv&iacute;an en los territorios bajo su control. 
    </p><p class="article-text">
        Comenz&oacute; a describir la lucha de Israel por la supervivencia en el lenguaje de la guerra racial. El hecho de que Kahane trasladara la psicopol&iacute;tica racial estadounidense al conflicto con los palestinos le convirti&oacute; en una especie de pionero del fanatismo y la provocaci&oacute;n. La sociedad israel&iacute; no era ajena al racismo, pero Kahane convirti&oacute; el subtexto en texto, y m&aacute;s tarde, el texto en melodrama. &ldquo;Yo digo lo que t&uacute; piensas&rdquo;, le gustaba decir. 
    </p><p class="article-text">
        Condujo a sus seguidores en desfiles de odio a trav&eacute;s de ciudades y pueblos de mayor&iacute;a palestina y barrios de Jerusal&eacute;n Este, donde atacaron escaparates y amenazaron a la poblaci&oacute;n, blandiendo sus banderas amarillas, cantando: &ldquo;Muerte a los &aacute;rabes&rdquo;. Sus sucesores han continuado esta pr&aacute;ctica hoy en d&iacute;a, s&oacute;lo que bajo banderas de otro color. 
    </p><p class="article-text">
        A medida que el movimiento de Kahane cristalizaba a lo largo de la d&eacute;cada de los 70, su reivindicaci&oacute;n central se convirti&oacute; en el llamamiento a la limpieza &eacute;tnica de los palestinos tanto de Israel como de las ocupadas Cisjordania y Gaza. &ldquo;Deben irse&rdquo; se convirti&oacute; en un eslogan y en el t&iacute;tulo de un libro, publicado en 1980, que Kahane escribi&oacute; en la prisi&oacute;n de m&aacute;xima seguridad de Ramle por conspirar para volar la C&uacute;pula de la Roca con la esperanza de desencadenar una guerra religiosa apocal&iacute;ptica. (Cuatro a&ntilde;os m&aacute;s tarde, en 1984, un grupo de colonos militantes de Cisjordania conocidos como los Jud&iacute;os Clandestinos fueron detenidos por el mismo intento de atentado). 
    </p><p class="article-text">
        Kahane defend&iacute;a la limpieza &eacute;tnica como un imperativo religioso: la presencia de no jud&iacute;os, argumentaba, profanaba la Tierra Santa y retrasaba la redenci&oacute;n. Tambi&eacute;n lo plante&oacute; como una necesidad demogr&aacute;fica: sin expulsar a los palestinos, insist&iacute;a, no hab&iacute;a forma de garantizar una mayor&iacute;a jud&iacute;a. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Aunque la clase dirigente israelí consideraba a Kahane un trasplante maligno y extranjero —que hablaba hebreo con acento estadounidense y que no podía disimular su tartamudeo—, descubrió que ser un forastero era una ventaja política como líder del que fue el primer movimiento de protesta de extrema derecha de Israel</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La idea de la expulsi&oacute;n forzosa no era ajena al pensamiento sionista. Los revisionistas de Jabotinsky la hab&iacute;an defendido en ocasiones y Ben-Guri&oacute;n la hab&iacute;a discutido con las autoridades del Mandato Brit&aacute;nico. Pero tras la creaci&oacute;n de Israel, que provoc&oacute; la expulsi&oacute;n y huida de unos 700.000 palestinos en 1948 &mdash;lo que los palestinos llaman la Nakba o cat&aacute;strofe&mdash;, esta idea apenas se plante&oacute; en p&uacute;blico. En los a&ntilde;os 50 empez&oacute; a presentarse como una postura pol&iacute;tica inviable. Kahane rompi&oacute; este tab&uacute;. Su punto de vista y, en particular, el lenguaje religioso con el que lo articul&oacute;, &ldquo;posiblemente no ten&iacute;a precedentes en la historia del sionismo&rdquo;, escribe Shaul Magid, un destacado estudioso del juda&iacute;smo, en un reciente estudio sobre el pensamiento de Kahane donde argumenta que &ldquo;lo llev&oacute; m&aacute;s all&aacute; incluso de los revisionistas m&aacute;s maximalistas&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Kahane se present&oacute; varias veces a las elecciones en los a&ntilde;os 70. Fracas&oacute; en todas. Sin embargo, eso no le impidi&oacute; ganarse el apoyo popular. Comprend&iacute;a el poder explosivo de la transgresi&oacute;n y el potencial perturbador, incluso revolucionario, de las divisiones sociales internas de Israel. Aunque la clase dirigente israel&iacute; consideraba a Kahane como un trasplante maligno y extranjero &mdash;que hablaba hebreo con acento estadounidense y que no pod&iacute;a disimular su tartamudeo&mdash;, descubri&oacute; que ser un forastero era una ventaja pol&iacute;tica como l&iacute;der del que fue el primer movimiento de protesta de extrema derecha de Israel. 
    </p><p class="article-text">
        Cuando viaj&oacute; a los pueblos y ciudades pobres de la periferia israel&iacute;, se erigi&oacute; en tributo del hombre olvidado de Israel: la clase obrera mizraj&iacute;, los inmigrantes de habla rusa, los ultraortodoxos empobrecidos. En innumerables m&iacute;tines, con su carisma incansable y mal&eacute;volo, Kahane puso altavoz a un relato &mdash;entonces incipiente, pero que hoy comprende un argumentario del agravio ampliamente aceptado&mdash; seg&uacute;n el cual la &eacute;lite secular asquenaz&iacute; de Israel hab&iacute;a traicionado no s&oacute;lo a los jud&iacute;os aut&eacute;nticos del pa&iacute;s para apaciguar a los &aacute;rabes, sino, lo que es peor, el propio juda&iacute;smo. 
    </p><p class="article-text">
        Este mito jud&iacute;o interno de &ldquo;la pu&ntilde;alada por la espalda&rdquo; era s&oacute;lo una parte de lo que los estudiosos israel&iacute;es Adam y Gedaliah Afterman han denominado la &ldquo;teolog&iacute;a radical de la venganza&rdquo; de Kahane. Para &eacute;l, la venganza &mdash;en hebreo, <em>nekama</em>&mdash; era a la vez una visi&oacute;n global del mundo, un lema, una estrategia y una obligaci&oacute;n religiosa. Seg&uacute;n su visi&oacute;n, &ldquo;la violencia jud&iacute;a en defensa de los intereses jud&iacute;os nunca est&aacute; mal&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        D&eacute;cadas antes de que los j&oacute;venes colonos radicales de las colinas empezaran a poner en pr&aacute;ctica la idea a trav&eacute;s de los ataques que denominaron &ldquo;etiqueta de precio&rdquo; contra granjeros y pueblos palestinos, seg&uacute;n la cual los palestinos deb&iacute;an pagar un precio por cualquier acci&oacute;n realizada en contra de los&nbsp;asentamientos, Kahane ya hab&iacute;a proclamado: &ldquo;Hay una soluci&oacute;n para el terror &aacute;rabe: el contraterrorismo jud&iacute;o&rdquo;. Con el tiempo, &ldquo;Terror contra el terror&rdquo; o TNT por sus siglas en hebreo (<em>Terror Neged Terror</em>) se convertir&iacute;a en otro de los esl&oacute;ganes del movimiento. 
    </p><p class="article-text">
        Kahane dio un gran paso adelante en las elecciones de 1984. Su partido, Kach, obtuvo 25.907 votos, el 1,2% del total, suficientes para un &uacute;nico esca&ntilde;o en la Kn&eacute;set, el suyo. &ldquo;Es una verg&uuml;enza para el pueblo jud&iacute;o [...] que una persona pueda medrar en el Estado jud&iacute;o y presentar un programa muy similar a las leyes de Nuremberg&rdquo;. Aunque no hab&iacute;a obtenido ni mucho menos un respaldo abrumador, la entrada de Kach en la pol&iacute;tica parlamentaria conmocion&oacute; a la sociedad israel&iacute; por lo que parec&iacute;a significar y por lo que pod&iacute;a presagiar. Sin embargo, el kahanismo no hab&iacute;a surgido de la nada, sino en el seno de la derecha revisionista. 
    </p><p class="article-text">
        Cuando no era m&aacute;s que un agitador estadounidense y activista antisovi&eacute;tico en Nueva York, el entonces primer ministro, Menachem Begin, y Yitzhak Shamir, que sucedi&oacute; a Begin como l&iacute;der del Likud, hab&iacute;an alentado sus actividades. En una ocasi&oacute;n, Begin pidi&oacute; a Kahane que escribiera el pr&oacute;logo a la edici&oacute;n estadounidense de sus memorias de guerra sobre el Irg&uacute;n, la organizaci&oacute;n paramilitar que llev&oacute; a cabo atentados terroristas durante el mandato brit&aacute;nico, e incluso le ofreci&oacute; un cargo en la lista del partido de derechas revisionista Herut. Kahane rechaz&oacute; ambas ofertas. En otro mundo, podr&iacute;a haber vivido su carrera como un estridente miembro del Likud. Pero su complejo de mes&iacute;as le llev&oacute; a rechazar ser un actor secundario. Quer&iacute;a ser el protagonista.
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                Meir Kahane, en un acto en 1989.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        En 1985, un grupo de destacados intelectuales israel&iacute;es encabezados por Aviezer Ravitzky, un fil&oacute;sofo religioso de izquierdas, convoc&oacute; un grupo de estudio bajo los auspicios del presidente de Israel para evaluar la gravedad de la amenaza que representaba Kahane y sugerir c&oacute;mo deb&iacute;a responder el Estado. M&aacute;s tarde, el grupo publicar&iacute;a el acta de su reuni&oacute;n en un folleto titulado <em>Las ra&iacute;ces del kahanismo: conciencia y realidad pol&iacute;tica</em>. 
    </p><p class="article-text">
        Hoy en d&iacute;a, su lectura resulta aleccionadora y aterradoramente prof&eacute;tica. En las palabras introductorias de la sesi&oacute;n, Yehuda Bauer, el c&eacute;lebre historiador del Holocausto, expres&oacute; el temor que dio urgencia a la iniciativa: &ldquo;Que el kahanismo pueda ser, Dios no lo quiera, solo la punta de un iceberg muy grande que amenaza a nuestra sociedad&rdquo;. Seg&uacute;n la visi&oacute;n de Ravitzky, el kahanismo no se parec&iacute;a a ninguna de las otras ideolog&iacute;as extremistas que hab&iacute;an echado ra&iacute;ces en Israel. Era mucho m&aacute;s peligroso. 
    </p><p class="article-text">
        En su opini&oacute;n, el compromiso oficial del movimiento de los colonos sionistas religiosos con la unidad del pueblo hebreo hab&iacute;a limitado el riesgo de violencia interna entre jud&iacute;os, mientras que la tendencia ultraortodoxa al quietismo pol&iacute;tico significaba que sus representantes no hubieran intentado activamente transformar Israel en una teocracia ni imponer su visi&oacute;n del fin de los tiempos. En cambio, con el kahanismo, advirti&oacute; Ravitzky, &ldquo;todas las restricciones han sido eliminadas&rdquo;. Se trataba de un demagogo carism&aacute;tico que propon&iacute;a abiertamente tanto un genocidio &ldquo;redentor&rdquo; final de los palestinos como una guerra civil jud&iacute;a: una purga de herejes, humanistas, izquierdistas y simpatizantes de los &aacute;rabes. 
    </p><p class="article-text">
        En respuesta, Yehoshafat Harkabi, exjefe de inteligencia de las Fuerzas de Defensa de Israel, argument&oacute; que el kahanismo era un fen&oacute;meno que surgi&oacute; de la ocupaci&oacute;n israel&iacute; de Cisjordania y Gaza. No podr&iacute;a haber ganado adeptos sin ella. Porque, a su manera enfermiza, Kahane dec&iacute;a algo que ning&uacute;n dirigente israel&iacute;, ni de izquierdas ni de derechas, estaba dispuesto a admitir: que Israel no pod&iacute;a mantener el control sobre millones de palestinos en los territorios ocupados sin sacrificar su mayor&iacute;a demogr&aacute;fica jud&iacute;a, por no hablar de su car&aacute;cter democr&aacute;tico. 
    </p><p class="article-text">
        Al propio Kahane le gustaba decir, en una pantomima burlona del humanismo, que ning&uacute;n &aacute;rabe que se preciara consentir&iacute;a jam&aacute;s vivir bajo la subyugaci&oacute;n israel&iacute; indefinidamente. Para los israel&iacute;es maximalistas en sus aspiraciones territoriales, que no estaban dispuestos a aceptar la partici&oacute;n de la tierra, esto dejaba una &uacute;nica opci&oacute;n: la limpieza &eacute;tnica. &ldquo;De ah&iacute;&rdquo;, afirm&oacute; Harkabi con clarividencia, &ldquo;que los kahanistas digan: 'Si anexionamos, debemos expulsar&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Avaham Burg, por aquel entonces un joven activista por la paz que se hab&iacute;a enfrentado a matones kahanistas en manifestaciones, era otro de los miembros del grupo de estudio. Cuando quedamos el verano pasado, Burg me dijo que &ldquo;a lo largo de la historia jud&iacute;a ha habido una lucha contra los fan&aacute;ticos&rdquo;. Y a&ntilde;adi&oacute;: &ldquo;Es un paradigma muy arraigado que el juda&iacute;smo racional ha intentado suprimir&rdquo;. Burg, que lleg&oacute; a ser presidente de la Kn&eacute;set, present&oacute; una versi&oacute;n del mismo argumento a sus colegas en 1985. &ldquo;El rabino Kahane forma parte de nosotros&rdquo;, dijo a los dem&aacute;s miembros del grupo de estudio. &ldquo;No surgi&oacute; de la nada; surgi&oacute; de nuestro seno, de todos los que se llaman sionistas, y por eso la culpa es nuestra&rdquo;. Pero mientras sus interlocutores abogaban por situar a Kahane y a su movimiento fuera de la ley, Burg sosten&iacute;a que era m&aacute;s seguro combatir a los extremistas en el tribunal de la opini&oacute;n p&uacute;blica. &ldquo;Prefiero tenerlos donde puedan ser vistos&rdquo;, me dijo.  
    </p><p class="article-text">
        La Kn&eacute;set decidi&oacute; lo contrario. El Parlamento israel&iacute; aprob&oacute; en 1985 un proyecto de ley que modificaba la ley fundamental del pa&iacute;s para prohibir cualquier partido o pol&iacute;tico que apoyara el terrorismo violento contra el Estado, incitara al racismo o rechazara &ldquo;la existencia de Israel como Estado jud&iacute;o y democr&aacute;tico&rdquo;. Ese mismo a&ntilde;o, en declaraciones a unos periodistas franceses, Kahane afirm&oacute;: &ldquo;La democracia y el juda&iacute;smo son dos t&eacute;rminos opuestos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Con Kach en la Kn&eacute;set, los partidos tradicionales intentaron r&aacute;pidamente construir un cord&oacute;n sanitario a su alrededor. Durante esos a&ntilde;os, se habl&oacute; mucho en Israel de la necesidad de aislar el sistema democr&aacute;tico de fuerzas que aprovecharan sus libertades para subvertirlo. El Ministerio de Educaci&oacute;n israel&iacute; lanz&oacute; una iniciativa para inculcar los valores democr&aacute;ticos a los escolares del pa&iacute;s. El Ej&eacute;rcito se embarc&oacute; en un esfuerzo por combatir las simpat&iacute;as kahanistas entre los soldados rasos, poniendo en marcha un programa para impartir a los nuevos reclutas cursos sobre &ldquo;las virtudes de la democracia&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Los partidos de izquierdas, derechas y centro trabajaron codo a codo para bloquear el debate de las propuestas de Kahane e impedir que subiera a la tribuna. Cuando se levant&oacute; para hablar, los miembros de la Kn&eacute;set, incluido el l&iacute;der del Likud, Shamir, abandonaron la c&aacute;mara. La radio p&uacute;blica israel&iacute; se neg&oacute; a emitir los discursos de Kahane. La Polic&iacute;a le impidi&oacute; sistem&aacute;ticamente aprovechar su inmunidad parlamentaria para instigar la violencia contra los palestinos, lo que le llev&oacute; a calificar a los tribunales, la Polic&iacute;a y otros guardianes del Estado de derecho israel&iacute;es de &ldquo;verdaderos fascistas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Tales medidas reflejaban la respuesta inmunitaria de un sistema pol&iacute;tico israel&iacute; que en comparaci&oacute;n estaba m&aacute;s sano. Por supuesto, este proyecto en contra de Kahane no habr&iacute;a sido tan completo si pol&iacute;ticamente no hubiera sido conveniente. A Shamir no se le escapaba que Kahane atra&iacute;a tanto en las formas como en el fondo a gran parte de la base del Likud. 
    </p><p class="article-text">
        En un art&iacute;culo sobre las elecciones de 1984 para la revista <em>New York Review of Books</em>, el periodista Bernard Avishai se preguntaba si Kahane no estaba simplemente &ldquo;llevando a su extremo l&oacute;gico lo que se hab&iacute;a convertido en el sentido com&uacute;n bajo el primer ministro Men&aacute;jem Begu&iacute;n&rdquo;. Pero esto tambi&eacute;n significaba que los l&iacute;deres israel&iacute;es, incluso o especialmente los de la derecha, tem&iacute;an que el kahanismo fuera una especie de virus que se alimentaba de los miedos m&aacute;s oscuros de la conciencia colectiva israel&iacute; y que, si no se le pon&iacute;a remedio, acabar&iacute;a por destruir a su anfitri&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Desde el punto de vista funcional, la enmienda a la ley fundamental de Israel funcion&oacute;. Se prohibi&oacute; a Kach presentarse a las elecciones de 1988 y el Tribunal Supremo confirm&oacute; el veto. Kahane nunca se recuper&oacute; de este rev&eacute;s y se radicaliz&oacute; a&uacute;n m&aacute;s. En lo que podr&iacute;a llamarse su filosof&iacute;a madura, Kahane rechaz&oacute; de plano el sistema de gobierno de Israel. &ldquo;El sionismo de Kahane&rdquo;, escribi&oacute; Magid, se convirti&oacute; en &ldquo;una batalla contra el Estado&rdquo;. Argumentaba que no s&oacute;lo los jud&iacute;os seculares no eran realmente jud&iacute;os, sino que Israel no era en absoluto un Estado jud&iacute;o. &ldquo;Es un Portugal de habla hebrea al que le gustar&iacute;a ser una Suecia de habla hebrea&rdquo;, escribi&oacute;. Para convertir a Israel en un verdadero Estado jud&iacute;o, propuso sustituir el Parlamento por un rey y un sanedr&iacute;n, o tribunal rab&iacute;nico supremo, ordenados por la Tor&aacute;, que gobernar&iacute;an el pa&iacute;s seg&uacute;n la interpretaci&oacute;n estricta de la ley jud&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Hacia el final de su vida, Kahane se uni&oacute; a un movimiento separatista de extrema derecha con m&iacute;nimas perspectivas de &eacute;xito para establecer un &ldquo;Estado Independiente de Judea&rdquo; en la Cisjordania ocupada. Fue elegido &ldquo;presidente honorario&rdquo; del Estado. El proyecto encontr&oacute; poco apoyo. En el momento de su asesinato, Kahane y su movimiento parec&iacute;an estar cayendo inexorablemente en la irrelevancia. 
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El mismo extremismo que hacía tan peligroso al kahanismo impidió también durante mucho tiempo que se afianzara en la política parlamentaria. Pero a medida que la opinión pública israelí se escoraba hacia la derecha y Netanyahu transformaba su Likud en un bastión del populismo autoritario de derechas, las ideas kahanistas se normalizaban cada vez más</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En la d&eacute;cada de los 90, a medida que Israel avanzaba lentamente en el compromiso territorial con los palestinos, el movimiento de Kahane asumi&oacute; el mando de la oposici&oacute;n violenta al acuerdo de paz. En los a&ntilde;os posteriores a su muerte, los disc&iacute;pulos que le quedaban, marginados y ridiculizados por la corriente dominante de Israel, se retiraron al asentamiento ultrarradical de Kiryat Arba, cerca de la ciudad palestina de Hebr&oacute;n, en la Cisjordania ocupada, y a Kfar Tapuach, el asentamiento del norte de Cisjordania donde un peque&ntilde;o grupo de seguidores de Kach, dirigidos por el hijo de Kahane, Binyamin Ze'ev Kahane, establecieron brevemente su base. Desde estos bastiones, la minor&iacute;a kahanista se propuso desbaratar el proceso de paz y, por extensi&oacute;n, cambiar el curso de la historia de Israel.
    </p><p class="article-text">
        Los kahanistas demostraron una eficacia devastadora en la pr&aacute;ctica de la violencia. El 25 de febrero de 1994, Baruch Goldstein, m&eacute;dico nacido en Brooklyn y miembro del Kach de Kiryat Arba, entr&oacute; en la mezquita Ibrahimi de Hebr&oacute;n y abri&oacute; fuego contra los fieles musulmanes. Mat&oacute; a 29 palestinos. Dos meses despu&eacute;s, el grupo islamista palestino Ham&aacute;s lanz&oacute; su primer atentado suicida contra civiles en Israel, en la ciudad de Afula (norte), como acto de represalia. La organizaci&oacute;n hab&iacute;a llevado a cabo atentados suicidas en los territorios ocupados el a&ntilde;o anterior. 
    </p><p class="article-text">
        La masacre de Goldstein llev&oacute; al Gobierno de Isaac Rabin a ilegalizar definitivamente a Kach y al movimiento Kahane Chai, un grupo disidente dirigido por Binyamin Kahane, calificando a ambos de &ldquo;organizaciones terroristas&rdquo;. En un discurso pronunciado tras la masacre de Goldstein, Rabin describi&oacute; a Kahane y a sus seguidores como &ldquo;una mala hierba descarriada&rdquo;. Demostr&oacute; estar tr&aacute;gicamente equivocado. 
    </p><p class="article-text">
        La misma ma&ntilde;ana de la masacre de Goldstein, Yigal Amir, un estudiante de Derecho de 25 a&ntilde;os, le&iacute;a el Talmud en la sala de estudios de la Universidad Bar-Ilan cuando escuch&oacute; las noticias por la radio. &ldquo;Me intrig&oacute; mucho que un hombre pudiera levantarse y sacrificar su vida&rdquo;, contar&iacute;a m&aacute;s tarde Amir a los investigadores israel&iacute;es. &ldquo;Fue entonces cuando tuve la idea de que era necesario acabar con Rabin&rdquo;, confes&oacute;. El 4 de noviembre de 1995, Amir dispar&oacute; dos veces contra el primer ministro y premio Nobel de la Paz cuando sal&iacute;a de un acto multitudinario por la paz en el centro de Tel Aviv, bajo el eslogan de &ldquo;s&iacute; a la paz, no a la violencia&rdquo;. Rabin muri&oacute; esa misma noche. 
    </p><p class="article-text">
        En las dos d&eacute;cadas siguientes, los disc&iacute;pulos de Kahane llevar&iacute;an a cabo otros actos terroristas devastadores. Sin embargo, la eclosi&oacute;n de la extrema derecha a principios de la d&eacute;cada de 2000, a lomos de la violencia desgarradora de la Segunda Intifada, supuso que no actuaran solos. Tras la retirada unilateral de Israel de la Franja de Gaza en 2005, una nueva generaci&oacute;n de colonos sionistas religiosos tambi&eacute;n se radicaliz&oacute;. 
    </p><p class="article-text">
        Mientras que la generaci&oacute;n de sus padres hab&iacute;a intentado aprovechar el Estado para afianzar los asentamientos jud&iacute;os en la Cisjordania ocupada, esta generaci&oacute;n m&aacute;s joven se volvi&oacute; contra el Estado, pues consideraba la &ldquo;retirada&rdquo; de Gaza como una traici&oacute;n imperdonable. Y mientras que la corriente principal del movimiento sionista religioso hab&iacute;a respaldado tradicionalmente el uso de la violencia, los colonos reci&eacute;n radicalizados adoptaron el terror como valor, al igual que los kahanistas, a los que superaban ampliamente en n&uacute;mero, y volvieron su violencia no s&oacute;lo contra los palestinos sino tambi&eacute;n contra los jud&iacute;os. Llegaron a ser conocidos como los j&oacute;venes de las colinas. 
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                Acto litúgico en Jerusalén en recuerdo de Meir Kahane en noviembre de 2022.                            </span>
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        Reconocibles por sus largas y desali&ntilde;adas patillas y sus kip&aacute; deshilachadas y de gran tama&ntilde;o, los j&oacute;venes de las colinas se dedicaron a construir puestos de avanzada &mdash;ilegales tanto seg&uacute;n la legislaci&oacute;n israel&iacute; como la internacional&mdash; en la Cisjordania ocupada. Como parte de su acaparamiento de tierras, han aterrorizado a los palestinos de las zonas que invad&iacute;an, les han robado las ovejas, han destrozado sus casas, han incendiado sus cosechas y les han agredido f&iacute;sicamente. (Desde los atentados de Ham&aacute;s del 7 de octubre, los ataques de los j&oacute;venes de las colinas se han vuelto mucho m&aacute;s descarados y mort&iacute;feros). 
    </p><p class="article-text">
        No les sirve de nada la doctrina, ni la de Kahane ni la de otros. Solo se gu&iacute;an por la revuelta contra la autoridad, o m&aacute;s bien, como afirma Idan Yaron, antrop&oacute;logo israel&iacute; que estudia la extrema derecha, &ldquo;se resisten a toda autoridad que no sea la Tor&aacute;&rdquo;. Yaron ha comparado a los j&oacute;venes de las colinas con otras formas de &ldquo;resistencia sin l&iacute;deres&rdquo;, que act&uacute;an a trav&eacute;s de c&eacute;lulas en red, y con Al Qaeda. 
    </p><p class="article-text">
        Si existe un ide&oacute;logo que articule una teolog&iacute;a pol&iacute;tica para los j&oacute;venes de las colinas, ese es Meir Ettinger, un enjuto hombre de 33 a&ntilde;os y barba desali&ntilde;ada. Ettinger es desde que tiene 20 a&ntilde;os uno de los objetivos jud&iacute;os israel&iacute;es m&aacute;s buscados por el Shin Bet, el&nbsp;servicio de Inteligencia interior de&nbsp;Israel. 
    </p><p class="article-text">
        A principios de la d&eacute;cada de 2010, fue autor de una pol&eacute;mica en la que esbozaba un programa titulado <em>La revuelta</em>. En &eacute;l ped&iacute;a a los colonos militantes que desencadenaran una conflagraci&oacute;n violenta e hist&oacute;rica entre jud&iacute;os y &aacute;rabes, con el objetivo de hacer implosionar el Estado israel&iacute;, sustituirlo por un reino hal&aacute;jico (perteneciente a Halaj&aacute;, el compendio de reglas religiosas jud&iacute;as extra&iacute;das de la&nbsp;Tor&aacute; Escrita&nbsp;y&nbsp;Oral), construir el Tercer Templo en Jerusal&eacute;n y expulsar o matar a cualquier no jud&iacute;o que quedara en la Tierra de Israel. Aunque lleg&oacute; a estas desquiciadas fantas&iacute;as por su cuenta, en cierto modo tambi&eacute;n segu&iacute;a la tradici&oacute;n familiar: Ettinger es uno de los 37 nietos de Meir Kahane.
    </p><h2 class="article-text">De la marginalidad a la centralidad pol&iacute;tica</h2><p class="article-text">
        El mismo extremismo que hac&iacute;a tan peligroso al kahanismo impidi&oacute; tambi&eacute;n durante mucho tiempo que se afianzara en la pol&iacute;tica parlamentaria. Pero a medida que la opini&oacute;n p&uacute;blica israel&iacute; se escoraba hacia la derecha y Netanyahu transformaba su Likud en un basti&oacute;n del populismo autoritario de derechas, las ideas kahanistas se normalizaban cada vez m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        El cord&oacute;n sanitario que se hab&iacute;a levantado en la d&eacute;cada de los 80 empez&oacute; a resquebrajarse. &ldquo;Una de las decisiones m&aacute;s fat&iacute;dicas fue permitir que los kahanistas se presentaran a la Kn&eacute;set&rdquo;, me dijo Yaron. Mientras que el alto tribunal de Israel prohibi&oacute; a Benzi Gopstein y Baruch Marzel &mdash;un disc&iacute;pulo kahanista nacido en Boston&mdash; optar a un esca&ntilde;o en 2019, el tribunal dio luz verde a Itamar Ben-Gvir y al resto de la lista del partido Poder Jud&iacute;o, de inspiraci&oacute;n kahanista. &ldquo;Fue un error garrafal&rdquo;, a&ntilde;adi&oacute; Yaron: &ldquo;Un pecado que no se puede expiar&rdquo;. Ese a&ntilde;o, para apuntalar su posible coalici&oacute;n, Netanyahu rompi&oacute; lo que quedaba del cord&oacute;n sanitario al firmar un acuerdo de reparto de votos con Poder Jud&iacute;o. 
    </p><p class="article-text">
        En las cinco elecciones nacionales celebradas entre 2019 y 2022, Poder Jud&iacute;o no logr&oacute; reunir suficientes votos para entrar en la Kn&eacute;set, lo que impidi&oacute; repetidamente a Netanyahu reunir los esca&ntilde;os que necesitaba para formar un gobierno mayoritario de derechas. En 2022, para resolver este problema, Netanyahu engatus&oacute; a Ben-Gvir, l&iacute;der de Poder Jud&iacute;o, y a Bezalel Smotrich, l&iacute;der del partido de l&iacute;nea dura de los colonos Sionismo Religioso, para que formaran un 'bloque t&eacute;cnico' que permitiera a los partidos presentarse conjuntamente a las elecciones para posteriormente volver a dividirse en la Kn&eacute;set. La jugada dio resultado. En las elecciones de noviembre, la lista conjunta de Poder Jud&iacute;o y Sionismo Religioso obtuvo 14 esca&ntilde;os, lo que la convirti&oacute; en la tercera fuerza m&aacute;s grande de la Kn&eacute;set. 
    </p><p class="article-text">
        A diferencia de muchos de los &uacute;ltimos admiradores de Kahane, Ben-Gvir parece haber le&iacute;do parte de la voluminosa obra del rabino. Los libros de Kahane ocupan un lugar destacado en las estanter&iacute;as de cristal de la casa de Ben-Gvir, por encima de los vol&uacute;menes del Talmud y los comentarios de la Tor&aacute;. Residente del basti&oacute;n kahanista de Kiryat Arba, Ben-Gvir colg&oacute; durante a&ntilde;os un retrato del asesino en masa Baruch Goldstein en la pared de su sal&oacute;n. La Yeshiv&aacute; de la Idea Jud&iacute;a, el seminario que Kahane fund&oacute; en la frontera de Jerusal&eacute;n Este, cuenta con Ben-Gvir entre sus alumnos m&aacute;s ilustres. 
    </p><p class="article-text">
        Aunque Ben-Gvir no ha abandonado la animadversi&oacute;n anti&aacute;rabe de Kahane ni los motivos de la guerra de clases de la derecha, se ha esforzado por ampliar el atractivo del kahanismo. A diferencia del estadounidense Kahane, Ben-Gvir es hijo de inmigrantes del Kurdist&aacute;n iraqu&iacute; y habla de amar a &ldquo;todo el pueblo jud&iacute;o&rdquo;. En las redes sociales se presenta como una figura desali&ntilde;ada, bondadosa y de principios. En su d&iacute;a fue un hom&oacute;fobo vociferante, pero en la campa&ntilde;a electoral de 2015 afirm&oacute; ante los medios de comunicaci&oacute;n: &ldquo;Las personas LGBT son mis hermanos y si tengo un hijo homosexual, lo abrazar&eacute; y lo besar&eacute; porque es mi hijo&rdquo;. Antes de las elecciones de 2020, Ben-Gvir accedi&oacute; a retirar el retrato de Goldstein de su casa. Durante la campa&ntilde;a electoral de 2022, reprendi&oacute; diligentemente a sus partidarios cuando se arrancaron con su c&aacute;ntico favorito de &ldquo;muerte a los &aacute;rabes&rdquo;. &ldquo;Es muerte a los terroristas&rdquo;, les corrigi&oacute;, sonriente. 
    </p><p class="article-text">
        Con estos cambios cosm&eacute;ticos, Ben-Gvir se ha mantenido fiel al pilar central del proyecto pol&iacute;tico kahanista: la anexi&oacute;n de las ocupadas Cisjordania y Gaza, y la expulsi&oacute;n de los palestinos de estos territorios. Ha mostrado un entusiasmo menos manifiesto por las otras partes de la tradici&oacute;n kahanista, como el derrocamiento del Estado laico y su sustituci&oacute;n por uno teocr&aacute;tico. Si Kahane cre&iacute;a que la quiebra definitiva pod&iacute;a instigarse aqu&iacute; y ahora mediante la violencia, Ben-Gvir se centra en acumular poder y popularidad.
    </p><h2 class="article-text">Ilusionados con el 7 de octubre</h2><p class="article-text">
        En las semanas y meses que siguieron a los atentados de Ham&aacute;s del 7 de octubre, mientras gran parte de Israel estaba de luto, la extrema derecha &mdash;tanto los kahanistas como los colonos de l&iacute;nea dura&mdash; contemplaba la destrucci&oacute;n con una sensaci&oacute;n de ansiosa expectaci&oacute;n. Ve&iacute;an lo sucedido como una oportunidad. Seg&uacute;n la visi&oacute;n kahanista, un requisito previo para el amanecer de la era mesi&aacute;nica es una guerra apocal&iacute;ptica que purifique la Tierra de Israel de la presencia de no jud&iacute;os. 
    </p><p class="article-text">
        Orit Strock, miembro de la Kn&eacute;set por el partido Sionismo Religioso, coment&oacute; en julio de 2024 que los d&iacute;as de guerra eran como &ldquo;un periodo de milagros&rdquo;. La esperanza de la extrema derecha de que esta guerra pueda conducir a la conquista divinamente ordenada de todo el Gran Israel &mdash;y quiz&aacute; a la guerra que ponga fin a todas las guerras&mdash; es una de las razones por las que haya durado tanto.
    </p><p class="article-text">
        Con una extrema derecha con m&aacute;s poder que nunca, la posibilidad de que logre objetivos tan devastadores ha estado latente desde el inicio de la guerra. A mediados de octubre de 2023, el Ministerio de Inteligencia de Israel prepar&oacute; un documento que recomendaba expulsar a la poblaci&oacute;n de Gaza al desierto del Sina&iacute;. Despu&eacute;s de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunciara en febrero de 2025 <a href="https://www.eldiario.es/internacional/trump-asfixia-palestinos-congelar-fondos-unrwa_1_12026209.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">su propio plan para expulsar a los m&aacute;s de dos millones de palestinos de Gaza</a>, el Gobierno de Netanyahu transform&oacute; la obsesi&oacute;n kahanista por la &ldquo;transferencia&rdquo; en una pol&iacute;tica oficial. 
    </p><p class="article-text">
        El ministro de Defensa, Israel Katz, orden&oacute; al Ej&eacute;rcito que se preparara para aplicarla. El programa CBS News inform&oacute; de que la Administraci&oacute;n Trump e Israel han contactado con los Gobiernos de Sud&aacute;n y Somalia para ver si aceptar&iacute;an a los palestinos expulsados de Gaza. En lo m&aacute;s profundo de las filas de la derecha israel&iacute; han comenzado a florecer fantas&iacute;as a&uacute;n m&aacute;s l&uacute;gubres y violentas. Nissim Vaturi, miembro del Likud en la Kn&eacute;set, dijo en una reciente entrevista radiof&oacute;nica que el Ej&eacute;rcito israel&iacute; deber&iacute;a &ldquo;separar a las mujeres y los ni&ntilde;os, y matar a los hombres adultos en Gaza&rdquo;, y a&ntilde;adi&oacute;: &ldquo;Estamos siendo demasiado considerados&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En una oscura noche de jueves a finales de diciembre, cubr&iacute; un evento organizado por un grupo de colonos radicales de derechas que se preparaban, seg&uacute;n su visi&oacute;n, para regresar de forma inminente a repoblar Gaza. All&iacute;, en el aparcamiento de la estaci&oacute;n de tren de Sderot, cerca de la frontera con Gaza, una multitud de estudiantes de escuelas talm&uacute;dicas ondeaba banderas que dec&iacute;an &ldquo;Gaza es nuestra para siempre&rdquo; y desfilaban por la acera cantando <em>Zochreini Na</em>, una canci&oacute;n de la banda de rock jud&iacute;a estadounidense-israel&iacute;&nbsp;Shlock-rock. 
    </p><p class="article-text">
        Compuesta por el m&uacute;sico kahanista Dov Shurin, <em>Zochreini Na</em> se ha convertido en un himno de la extrema derecha israel&iacute;. La letra de la canci&oacute;n proviene de un vers&iacute;culo del Libro de los Jueces, que relata c&oacute;mo el h&eacute;roe b&iacute;blico Sans&oacute;n, antes de morir, reza a Dios: &ldquo;Recu&eacute;rdame. Por favor dame fuerza esta vez para vengarme de los filisteos&rdquo;. En la versi&oacute;n com&uacute;nmente usada por los kahanistas, la palabra &ldquo;palestinos&rdquo; reemplaza a &ldquo;filisteos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Los j&oacute;venes colonos coreaban esas palabras con entusiasmo, pero parec&iacute;a que, en su fervor, hab&iacute;an olvidado &mdash;o quiz&aacute;s reprimido&mdash; c&oacute;mo termina la historia en el Libro de los Jueces. Sans&oacute;n, el h&eacute;roe, derriba las columnas del templo de Dag&oacute;n sobre los filisteos reunidos para ofrecer un sacrificio... y sobre s&iacute; mismo. Aunque con su muerte mata &ldquo;m&aacute;s que en toda su vida&rdquo;, el acto de Sans&oacute;n es un suicidio.
    </p><p class="article-text">
        <em>Traducci&oacute;n de Emma Reverter</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Joshua Leifer]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/alargada-sombra-meir-kahane-rabino-extremista-murio-anos-90-sigue-influyendo-israel_129_12243592.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 09 May 2025 20:10:24 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La alargada sombra de Meir Kahane: cómo un rabino extremista que murió en los años 90 sigue influyendo en Israel]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Israel,Palestina,Conflicto Palestina-Israel,Franja de Gaza,Terrorismo,Extrema derecha]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El veto israelí a dos diputadas estadounidenses no es ninguna sorpresa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/veto-israeli-diputadas-estadounidenses-sorpresa_129_1479680.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1f57c53f-dd8b-46d9-984c-caa4507501cc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El veto israelí a dos diputadas estadounidenses no es ninguna sorpresa"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El veto de Israel a permitir la entrada de dos congresistas demócratas ha levantado críticas incluso entre los partidarios de la derecha pro-israelí</p><p class="subtitle">Lo ocurrido pone de manifiesto la política de Israel contra cualquier disidencia, a la que no solo trata como ilegítima sino como ilegal</p></div><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Despu&eacute;s de prohibirle la entrada al pa&iacute;s, Israel permiti&oacute; el acceso a la congresista&nbsp;Rashida Tlaib, quien&nbsp;<a href="https://www.eldiario.es/internacional/Trump-Israel-entrada-congresistas-musulmanas_0_931607146.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">opt&oacute; por rechazarlo</a></li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Cualquiera que siga la actualidad pol&iacute;tica de&nbsp;Israel y Palestina podr&iacute;a haber imaginado que esto iba a suceder. La decisi&oacute;n de impedir la entrada a Israel de alg&uacute;n representante pol&iacute;tico estadounidense relevante era algo que iba a pasar. Solo era cuesti&oacute;n de tiempo. Ese momento ha llegado finalmente este jueves con la decisi&oacute;n del Gobierno israel&iacute;, espoleado por Donald Trump, de impedir la entrada al pa&iacute;s a las congresistas Ilhan Omar y Rashida Tlaib.
    </p><p class="article-text">
        Este movimiento no surge de repente de la nada. En 2017, el gobierno israel&iacute; aprob&oacute; la ley que proh&iacute;be el ingreso al pa&iacute;s de los simpatizantes del movimiento <a href="https://www.eldiario.es/temas/bds/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Boicot, Desinversiones y Sanciones (BDS)</a>. Cuando Omar y Rashida Tlaib asumieron el cargo, tras haber expresado en varias ocasiones su apoyo al movimiento BDS, se plante&oacute; la cuesti&oacute;n de si Israel les negar&iacute;a o no la entrada.
    </p><p class="article-text">
        Que esto sea de por si un interrogante demuestra c&oacute;mo el gobierno de Israel considera a la oposici&oacute;n: no es s&oacute;lo ileg&iacute;timo, tambi&eacute;n es ilegal. En un principio, parec&iacute;a que Netanyahu iba a evitar el esc&aacute;ndalo diplom&aacute;tico. En julio, su embajador en Estados Unidos, Ron Dermer, explic&oacute; que se le permitir&iacute;a la entrada a las congresistas Omar y Tlaib. Sin embargo, la presi&oacute;n&nbsp;de Trump y cuestiones internas parecen haberle hecho cambiar de opini&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Como parte de su estrategia de reelecci&oacute;n para 2020, el presidente de Estados Unidos tuite&oacute; que la entrada de Omar y Tlaib al pa&iacute;s ser&iacute;a &ldquo;una muestra de gran debilidad&rdquo; por parte de Israel, ya que las dos congresistas dem&oacute;cratas &ldquo;odian a Israel y a todo el pueblo jud&iacute;o&rdquo;. Trump y su partido republicano han dejado claro que piensan seguir demonizando a Omar y a Tlaib con el fin de enturbiar la imagen del Partido Dem&oacute;crata y ahuyentar a los votantes jud&iacute;os.
    </p><p class="article-text">
        Por el momento, esa estrategia &mdash;con pocas posibilidades de tener &eacute;xito&mdash; parece haber fracasado. Los dem&oacute;cratas no han sido los &uacute;nicos en condenar la decisi&oacute;n del Gobierno israel&iacute;. Tambi&eacute;n el poderoso grupo de presi&oacute;n estadounidense a favor de Israel AIPAC, as&iacute; como algunos republicanos, como Marco Rubio.
    </p><p class="article-text">
        Tal vez Netanyahu no imaginaba las reacciones que provocar&iacute;a. El primer ministro de Israel tambi&eacute;n se enfrenta a una campa&ntilde;a de reelecci&oacute;n complicada y m&uacute;ltiples investigaciones por corrupci&oacute;n. Negar la entrada a las congresistas Omar y Tlaib le permite desviar la atenci&oacute;n, lejos de sus propios esc&aacute;ndalos y defectos, y ponerse en su pose favorita de &ldquo;protector de Israel&rdquo; contra sus enemigos externos.
    </p><p class="article-text">
        En el Ejecutivo de Netanyahu hay varios los miembros siendo investigados por la v&iacute;a&nbsp;penal. Tal vez no haya sido una coincidencia que la decisi&oacute;n de vetar a Omar y a Tlaib se tomara el mismo d&iacute;a en que se conocieron las&nbsp;<a href="https://www.timesofisrael.com/liveblog_entry/prosecutor-said-to-recommend-graft-charges-against-interior-minister-deri/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">acusaciones por posible corrupci&oacute;n</a> contra Aryeh Deri, el ministro de Interior que firm&oacute; la prohibici&oacute;n de entrada a las congresistas. En Israel, como en otros lugares, etnocracia y cleptocracia van de la mano.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Entre la burocracia estadounidense y los principales expertos hubo numerosas reacciones de indignaci&oacute;n y sorpresa al veto contra Omar y Tlaib. Sin embargo, no hay nada raro en la decisi&oacute;n del Gobierno israel&iacute;. Para los que no estaban prestando atenci&oacute;n o prefer&iacute;an no ver lo que ten&iacute;an delante, es una lecci&oacute;n objetiva sobre el Israel contempor&aacute;neo.
    </p><p class="article-text">
        Israel no solo criminaliza a quienes apoyan al movimiento BDS. Hace a&ntilde;os que el boicot contra los asentamientos es considerado delito. Netanyahu y sus sucesivas administraciones han convertido a los organismos de derechos humanos en los malvados. El t&eacute;rmino <em>izquierdista&nbsp;</em>se ha transformado en un calificativo que aparece siempre junto a la palabra <em>traidor</em>, o como sin&oacute;nimo. Los &aacute;rabes, los musulmanes y, especialmente, los palestinos, son considerados desde el primer momento como enemigos y tratados como tales.
    </p><p class="article-text">
        Llamar amenaza a dos congresistas estadounidenses, una de ellas palestina y otra negra, musulmanas, progresistas y simpatizantes con el BDS es absolutamente coherente con la deslegitimaci&oacute;n de la disidencia&nbsp;que lleva a cabo por el Gobierno israel&iacute;. La ret&oacute;rica cotidiana de la seguridad justifica medidas de castigo y actos de violencia contra poblaciones que se consideran no merecedoras de los derechos b&aacute;sicos: los palestinos, los africanos solicitantes de refugio y hasta los ciudadanos et&iacute;opes-israel&iacute;es.
    </p><p class="article-text">
        Omar y Tlaib intentaron entrar en Israel-Palestina por su cuenta, sin haber obtenido antes el visto bueno del <em>establishment</em> pro-Israel&iacute;. Exig&iacute;an el mismo trato que reciben sus pares de la derecha pero el Gobierno israel&iacute; se neg&oacute; a concederlo. Hay m&aacute;s cosas detr&aacute;s del veto. Tlaib es palestina. Sus padres nacieron en Palestina y su abuela a&uacute;n vive all&iacute;. La prohibici&oacute;n unilateral de Israel que le impide visitar su hogar familiar, pese a ser una diputada estadounidense, refleja la grave injusticia del sistema de fronteras de Israel. Deber&iacute;a ser suficiente para terminar con cualquier ilusi&oacute;n que quede al respecto: en Israel-Palestina no hay otra cosa que un r&eacute;gimen de un solo Estado cuya jerarqu&iacute;a de derechos y privilegios se basa en la identidad &eacute;tnico-religiosa.
    </p><p class="article-text">
        Lamentablemente, lo que le ha ocurrido a Tlaib tampoco es una excepci&oacute;n. A los palestinos en la di&aacute;spora Israel les niega de forma rutinaria la posibilidad de visitar a sus familias y hogares ancestrales. Al mismo tiempo, los jud&iacute;os de cualquier parte del mundo pueden convertirse en ciudadanos israel&iacute;es con todos los derechos.
    </p><p class="article-text">
        Si la derecha pro-israel&iacute; confiaba en que el veto a Omar y Tlaib iba a proteger a Israel de las amenazas contra su legitimidad, ha terminado ocurriendo todo lo contrario. El <em>establishment</em> pro-Israel ha condenado ampliamente la decisi&oacute;n del Ejecutivo de Netanyahu. Est&aacute; claro que habr&iacute;an preferido que la visita de Omar y Tlaib a Israel hubiera transcurrido sin incidentes y evitar que Israel quedara tan manifiestamente en evidencia. Pero esos h&aacute;biles grupos pro-Israel, preocupados por mantener el apoyo a Israel como una prioridad de los dos partidos, ya no tienen tanto poder. La pol&iacute;tica para Oriente Medio de la Administraci&oacute;n Trump la determina hoy una alianza entre los cristianos evang&eacute;licos y la derecha jud&iacute;a a favor de los colonos.
    </p><p class="article-text">
        Esa coalici&oacute;n no necesita contentar a los dos partidos, algo que les obligar&iacute;a a concesiones inasumibles para la derecha jud&iacute;a. Como la de apoyar la soluci&oacute;n de los dos estados, aunque solo sea de palabra. La reci&eacute;n fortalecida derecha jud&iacute;a cree que toda la tierra de Israel es un regalo exclusivo de Dios al pueblo jud&iacute;o, que el conflicto es un juego de suma cero en el que solo puede ganar un bando, y que todas las cr&iacute;ticas contra Israel son ileg&iacute;timas y antisemitas.
    </p><p class="article-text">
        El embajador de Estados Unidos en Israel, David Friedman, representa esta corriente ideol&oacute;gica. Su papel ha sido fundamental en la postura de la Administraci&oacute;n Trump sobre el pa&iacute;s. En unas declaraciones sobre el veto a Omar y Tlaib, Friedman afrim&oacute; que el movimiento BDS era &ldquo;nada menos que una guerra econ&oacute;mica&rdquo; dise&ntilde;ado para &ldquo;destruir, en &uacute;ltima instancia, al estado jud&iacute;o&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La gran iron&iacute;a de todo esto es que el gobierno israel&iacute; y la derecha pro-israel&iacute; acaban de regalar notoriedad y publicidad a un movimiento BDS de capa ca&iacute;da. Los partidarios del BDS creen que Israel debe asumir las consecuencias de negar sistem&aacute;ticamente los derechos b&aacute;sicos de los palestinos y que la presi&oacute;n exterior es necesaria para democratizar el actual sistema antidemocr&aacute;tico de un solo Estado en Israel-Palestina. Antes del veto a las congresistas ya era dif&iacute;cil argumentar lo contrario. Ahora lo ser&aacute; un poco m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Traducido por Francisco de Z&aacute;rate
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Joshua Leifer]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/veto-israeli-diputadas-estadounidenses-sorpresa_129_1479680.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 16 Aug 2019 19:42:57 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[The Guardian,Israel,Estados Unidos,Palestina]]></media:keywords>
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