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    <title><![CDATA[elDiario.es - Felipe Criado-Boado]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/felipe_criado-boado/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Felipe Criado-Boado]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Radiografía (y solución) de la ciencia precaria]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/radiografia-solucion-ciencia-precaria_129_1390025.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/580edf18-b749-4521-8e63-b1e092c6893c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Radiografía (y solución) de la ciencia precaria"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El signo de los nuevos tiempos impone como alternativa la "uberización" del mercado laboral, también en la investigación</p><p class="subtitle">Lo que sería una carrera aceptable de diez años, se transforma en veinte o más, inmersos en un ambiente inseguro y sin expectativas</p></div><p class="article-text">
        Formarse como investigador o profesor de universidad no es f&aacute;cil. Implica un camino largo, te&oacute;ricamente hacia la excelencia, pero habitualmente hacia una precariedad lastimosa. Una vez se obtiene el doctorado (mediante una tesis doctoral que dura cuatro o m&aacute;s a&ntilde;os), se inicia una carrera posdoctoral que, en teor&iacute;a, facilitar&aacute; la estabilizaci&oacute;n en una universidad, empresa innovadora u organismo p&uacute;blico de investigaci&oacute;n. Una carrera competitiva requiere sucesivamente un periodo de experiencia en el extranjero (2/3 a&ntilde;os), un contrato junior en un equipo de investigaci&oacute;n (otros 2/3 a&ntilde;os), y a continuaci&oacute;n otro senior de mayor duraci&oacute;n. Eso son cinco a&ntilde;os m&aacute;s en los que el doctor muestra su capacidad para dirigir investigaci&oacute;n y conseguir proyectos innovadores por s&iacute; mismo. Este tramo corresponde en Espa&ntilde;a al contrato Ram&oacute;n y Cajal. Catalunya y Euskadi tienen modalidades muy atractivas de contrataci&oacute;n de investigadores posdoctorales, pero en realidad no est&aacute;n concebidas como un tramo de la carrera posdoctoral, sino como un medio propio de captar investigadores excelentes, una pol&iacute;tica que ha dado grandes r&eacute;ditos a sus sistemas de ciencia.
    </p><p class="article-text">
        El problema es que esta carrera ideal, dominada por la alta movilidad entre centros de investigaci&oacute;n prestigiosos y la competitividad para demostrar qui&eacute;n es m&aacute;s capaz, ha sido pervertida por los sistemas de gesti&oacute;n de recursos humanos propios del neoliberalismo. Hay que decirlo con estas palabras porque cualquier otra f&oacute;rmula es rehuir el problema pol&iacute;tico importante. La excelencia y la movilidad, en principio buenas para ampliar la experiencia y el <em>networking</em>, se han transformado en el trampantojo de la precariedad.
    </p><p class="article-text">
        El sistema actual ha generado, <strong>en todo el mundo</strong>, una din&aacute;mica en la que a los mejores doctores se les contrata por periodos de 2 o 3 a&ntilde;os para colaborar en los proyectos de investigadores consolidados, alternando con periodos sin contratos en los que los doctores precarios se autoexplotan para reforzar un curr&iacute;culo que les permita acceder a un nuevo contrato m&aacute;s tarde. Adem&aacute;s tienen que estar dispuestos a saltar de ciudad en ciudad, de pa&iacute;s en pa&iacute;s. Todo asomo de vida familiar y de bienestar personal, es un lujo.
    </p><p class="article-text">
        La situaci&oacute;n se agrava con la concurrencia de otros factores. El bajo porcentaje de &eacute;xito de las diferentes convocatorias posdoctorales (habitualmente un 10%), plantea el problema pr&aacute;ctico de c&oacute;mo elegir realmente a los mejores y el moral de c&oacute;mo aceptar un sistema como justo si dos de cada tres que lo merecen quedan descarriados. Las diferentes convocatorias no conforman un sistema org&aacute;nico que ofrezca referencias claras para competir y una perspectiva fiable de recompensas. Encima esta desorganizaci&oacute;n se multiplica en Espa&ntilde;a por la falta de coordinaci&oacute;n entre Autonom&iacute;as y Gobierno Central, y la ausencia de voluntad para alcanzarla. Para colmo hay una desconexi&oacute;n real entre la carrera posdoctoral y el acceso a las plazas universitarias de nivel inicial (ayudante doctor), que son las que al final determinan qui&eacute;n hace carrera universitaria porque otorgan la experiencia docente que se exige para estabilizarse como profesor.
    </p><p class="article-text">
        El signo de los nuevos tiempos impone como alternativa la &ldquo;uberizaci&oacute;n&rdquo; del mercado laboral, tambi&eacute;n en la investigaci&oacute;n. Lo que ser&iacute;a una carrera aceptable de diez a&ntilde;os, se transforma en veinte o m&aacute;s, inmersos en un ambiente inseguro y sin expectativas, encadenando bajos sueldos y paro. Esto no es exigencia, es inhumano. Provoca en la plantilla posdoctoral cuadros personales dram&aacute;ticos y agudas patolog&iacute;as psicol&oacute;gicas cada vez m&aacute;s frecuentes (1). Pero adem&aacute;s es nefasto para el sistema de ciencia. La competitividad extrema disuelve la solidaridad interpersonal y el contrato social y compromiso entre los trabajadores y sus instituciones. La posibilidad de realizar una carrera reflexiva en la que los &ldquo;j&oacute;venes&rdquo; doctores labren su propia personalidad, es sustituida a menudo por su funci&oacute;n instrumental como t&eacute;cnicos hiperespecializados. La &ldquo;uberizaci&oacute;n&rdquo; desmantela el viejo ideal de que el bien p&uacute;blico necesita mentes brillantes, estables para avanzar en el conocimiento y aut&oacute;nomas para decir al poder lo que es inc&oacute;modo (raz&oacute;n original del establecimiento en las administraciones modernas del servicio p&uacute;blico vitalicio). Lo que evita que la situaci&oacute;n llegue a ser dram&aacute;tica, es la pasi&oacute;n por la investigaci&oacute;n, la voluntad a pesar de todo, la disposici&oacute;n para el esfuerzo e incluso el sacrificio, que al final todas las vocaciones cient&iacute;ficas tienen. Pero esto no es suficiente.
    </p><p class="article-text">
        La soluci&oacute;n es conocida. Lo que hace falta es un esquema de carrera posdoctoral compartido entre las Autonom&iacute;as y el Estado, que permita estabilizar a un porcentaje suficiente de los mejores curr&iacute;culos reduciendo la precariedad, incorporando talento a cada territorio, y consolidando un mejor sistema de ciencia para construir el bienestar de nuestras sociedades. Lo que la ciencia y las universidades espa&ntilde;olas necesitan es un sistema ordenado de encadenamiento de contratos posdoctorales previa evaluaci&oacute;n, con una perspectiva razonable de &eacute;xito que establezca niveles de exigencia que permitan seleccionar los mejores curr&iacute;culos, y que abra la puerta a la estabilizaci&oacute;n. Lo que un sistema de ciencia armonizado necesita es que la evaluaci&oacute;n de esa carrera sea justa, ajena a toda tentaci&oacute;n endog&aacute;mica y corporativa, capaz de reconocer no s&oacute;lo la excelencia en el desempe&ntilde;o anterior, sino la potencialidad futura de los candidatos, y con una dotaci&oacute;n de plazas estables suficiente para asegurar el nivel de la ciencia espa&ntilde;ola. Y lo que la sociedad necesita es cubrir con personal formado y capaz, aut&oacute;nomo y reflexivo, las plazas que la investigaci&oacute;n y la universidad requieren. Eso es lo que se llama en los ambientes de ciencia &ldquo;tenure track&rdquo; y deber&iacute;a ser el sistema para garantizar el acceso al funcionariado o a contratos fijos de personal cient&iacute;fico y universitario. La pol&iacute;tica actual del CSIC oferta plazas fijas a los doctores Ram&oacute;n y Cajal o que tienen una <em>Starting Grant </em>del European Research <em>Council</em> (ERC); algunas universidades tambi&eacute;n lo hacen. Es un gran paso, pero es s&oacute;lo la soluci&oacute;n concreta de un organismo para paliar la falta de un <em>tenure track</em> estatal.
    </p><p class="article-text">
        En las universidades espa&ntilde;olas se van a jubilar en los pr&oacute;ximos cinco a&ntilde;os 12000 profesores, 35000 en los pr&oacute;ximos doce a&ntilde;os. La ca&iacute;da de la matr&iacute;cula universitaria, y la creaci&oacute;n de una econom&iacute;a basada en el conocimiento, requieren que un gran porcentaje, sino la totalidad, de esas personas sean sustituidas por buenos profesionales de la investigaci&oacute;n (2). Del modo c&oacute;mo se resuelva esa sustituci&oacute;n, depende no s&oacute;lo el futuro de las propias universidades sino de nuestras sociedades, de nuestros hijos e hijas. Exigir esto por parte de los que estamos consolidados es, adem&aacute;s, una obligaci&oacute;n de &ldquo;solidaridad intergeneracional&rdquo;. 
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <blockquote class="inset pullquote-sk2">Nota (1). Este es un tema del que, afortunadamente, se habla cada vez más. Javier López Alos, en su 'Crítica de la razón precaria', analiza a fondo la situación de este colectivo.<br/><br/>Nota (2). El debate de este verano sobre las deficiencias del actual sistema de acreditación para ser profesor universitario a través de la ANECA (link), debería de ponerse en este contexto. El equilibrio entre la función docente e investigadora del profesorado es un tema distinto. Al margen de él, es una sinrazón que la política de provisión de plazas universitarias no esté orgánicamente relacionada con la política de formación posdoctoral.<br/><br/></blockquote>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Felipe Criado-Boado]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/radiografia-solucion-ciencia-precaria_129_1390025.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 25 Aug 2019 18:50:09 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Ciencia,Investigación,Condiciones laborales]]></media:keywords>
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