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    <title><![CDATA[elDiario.es - Kike Gómez]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/kike_gomez/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Kike Gómez]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Los migrantes africanos que cruzan medio mundo para llegar a EEUU: "En México tratan mejor a un perro que a nosotros"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/africanos-varados_1_1312177.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e78911b2-7a64-4604-b363-fcf21c94ad25_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los migrantes africanos que cruzan medio mundo para llegar a EEUU: &quot;En México tratan mejor a un perro que a nosotros&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Paul es uno de los migrantes africanos que permanecen desde hace dos meses varados en Tapachula, protestando por la lentitud con la que se tramitan sus visas humanitarias para poder transitar por México</p><p class="subtitle">Este sábado, cientos de ellos partieron hacia EEUU en una nueva caravana que fue frustrada por las fuerzas de seguridad mexicanas</p><p class="subtitle">"Si consigo pasar, quizá pueda volver a empezar a vivir", dice Paul, que huyó del conflicto en Congo y sueña con llegar a Canadá</p></div><p class="article-text">
        Si hay algo de lo que Paul seguro que no se olvidar&aacute; jam&aacute;s es del segundo golpe que sufri&oacute; en su intento de llegar a Estados Unidos.&nbsp;Siempre recordar&aacute;&nbsp;los diez d&iacute;as que transit&oacute; por la selva de Dari&eacute;n, un embudo de densa vegetaci&oacute;n, calor asfixiante, r&iacute;os caudalosos y humedad agotadora que separa Colombia de Panam&aacute; y donde habitan animales salvajes, insectos, mosquitos y muchas enfermedades. Una tupida y peligrosa jungla en la que varios de sus compa&ntilde;eros de ruta, procedentes de distintos pa&iacute;ses de &Aacute;frica como &eacute;l, enfermaron o perdieron la vida caminando rumbo al norte.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Dari&eacute;n, Dari&eacute;n, Dari&eacute;n&hellip;&rdquo;, repite una y otra vez cuando piensa en qu&eacute; fue lo peor de su camino hasta llegar a M&eacute;xico. All&iacute;, bajo aquella espesura, le robaron gran parte de los 9.000&nbsp;d&oacute;lares que ten&iacute;a preparados para su traves&iacute;a. Pero, sobre todo, recordar&aacute; ese nombre y ese lugar porque fue all&iacute; donde uno de sus hijos le hizo una pregunta que se qued&oacute; clavada en su recuerdo dolorosamente: &ldquo;Pap&aacute;, &iquest;nos sacas de nuestro pa&iacute;s para esto?&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;&iquest;Qu&eacute; puede responder un padre a eso?&rdquo;, se pregunta Paul con rabia, tambi&eacute;n con impotencia. &ldquo;Yo soy el responsable de mi familia, tengo que darles una buena vida, no esto&rdquo;, dice. Ese &ldquo;esto&rdquo; es la espera a una visa humanitaria que protagoniza junto a su familia desde hace meses, la misma que aboc&oacute; a&nbsp;cientos&nbsp;de migrantes africanos a partir&nbsp;el s&aacute;bado de Tapachula en una caravana de 3.000 personas con el fin de llegar a EEUU.
    </p><p class="article-text">
        El intento, sin embargo, ha sido frustrado por las fuerzas de seguridad mexicanas, <a href="https://www.eldiario.es/desalambre/Mexico-caravana-migrante-Gobierno-Trump_0_952255160.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">que detuvieron a cientos de integrantes</a>&nbsp;de la marcha y&nbsp;a los devolvieron a la Estaci&oacute;n Migratoria, de donde hab&iacute;an salido. All&iacute;&nbsp;permanecen desde hace casi dos meses migrantes como Paul, que,&nbsp;en numerosas protestas, exigen que se agilicen los tr&aacute;mites para poder transitar por M&eacute;xico.
    </p><h3 class="article-text">De Congo a Argentina con destino Canad&aacute;</h3><p class="article-text">
        Paul no se uni&oacute; a la marcha porque, dice, no ve&iacute;a las condiciones de seguridad necesarias para &eacute;l, ni para su mujer embarazada de siete meses. &ldquo;Era muy arriesgado para ella caminar todo ese tiempo&rdquo;, asegura.
    </p><p class="article-text">
        Tiene 43 a&ntilde;os. Lleva el pelo rasurado y en su rostro se dibujan los rasgos de alguien que est&aacute; por debajo de su peso &oacute;ptimo. Habla castellano con dificultad, aunque su autoconfianza le ayuda a hacerse entender. Estudi&oacute; Matem&aacute;ticas y Econom&iacute;a matem&aacute;tica en una universidad de la Rep&uacute;blica Democr&aacute;tica del Congo, pa&iacute;s del que tuvo que huir a causa del conflicto armado y la violencia que lo asola desde hace m&aacute;s de veinte a&ntilde;os. Ese fue el primer golpe, el que le impuls&oacute; a buscar&nbsp;una nueva vida al otro lado del oc&eacute;ano.
    </p><p class="article-text">
        De Congo se march&oacute; hasta Argentina porque, seg&uacute;n dice, le resultaba relativamente sencillo conseguir una visa. All&iacute;&nbsp;naci&oacute; su tercer hijo, que hoy&nbsp;posee pasaporte argentino. A pesar de todo, su objetivo es &ndash;ya entonces era&ndash; llegar hasta Canad&aacute;, donde tiene la esperanza de poder alcanzar su sue&ntilde;o: un buen empleo que tenga relaci&oacute;n con algo de lo que ha estudiado para as&iacute; poder criar a sus hijos. En&nbsp;M&eacute;xico, sin embargo, sufri&oacute; un golpe m&aacute;s, el tercero. Igual de duro que los dos anteriores, pero mucho m&aacute;s inesperado. &ldquo;Aqu&iacute; se considera mejor a un perro que a un ser humano de raza diferente. Eso es lo que estoy viviendo yo aqu&iacute; en M&eacute;xico&rdquo;, asegura.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Paul y su familia llevan casi tres meses en Tapachula y no sabe cu&aacute;ndo se podr&aacute;n marchar. Las instituciones no les dan ninguna soluci&oacute;n para regularizar su situaci&oacute;n de modo que puedan seguir su camino. Por el momento, est&aacute;n estancados en el sur de M&eacute;xico gastando los pocos ahorros que no les robaron en la selva de Dari&eacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ya no le llega para pagar la pensi&oacute;n y la comida diaria para toda la familia. Ha tenido que gastar pesos por los papeles que le demandan, por la fotocopias de esos papeles,&nbsp; por las fotograf&iacute;as que debe incluir en los documentos, por el transporte para poder tramitar las solicitudes&hellip; Son cientos de pesos que van&nbsp;saliendo de sus bolsillos y no regresan. &ldquo;Hice una solicitud para poder trabajar aqu&iacute; en M&eacute;xico, pero la respuesta que obtuve fue que el Gobierno no admite que ning&uacute;n trabajador extranjero puede trabajar sin los papeles correspondientes. Entonces, &iquest;qu&eacute; puedo hacer?&rdquo;, se pregunta.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        Hay varias instituciones tratando de dar apoyo&nbsp;a las miles de personas que est&aacute;n en la misma situaci&oacute;n de Paul. Desde&nbsp;Acnur o el Servicio Jesuita de Ayuda al Refugiado se presta a los migrantes un m&iacute;nimo apoyo econ&oacute;mico durante cuatro meses, adem&aacute;s de otros tipos de ayudas psicosociales y jur&iacute;dicas. Lo mismo hace el Centro de Derechos Humanos Fray Mat&iacute;as, que trabaja en un humilde edificio del centro de Tapachula a cuya entrada se apelotonan diariamente decenas de migrantes de diferentes nacionalidades esperando ser atendidos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Fray Mat&iacute;as trata de cubrir las necesidades de cada una de las personas que les solicitan ayuda, pero poco a poco vez se sienten cada vez m&aacute;s desbordados por la falta de personal y de espacio en sus oficinas. En los meses que van de enero hasta agosto, solo en el Fray Mat&iacute;as se han atendido a 16.000 personas, un n&uacute;mero m&aacute;s alto que la suma total de los &uacute;ltimos cuatro a&ntilde;os anteriores. &ldquo;Est&aacute;n jugando con las personas&rdquo;, dice Salva Lacruz, encargado de incidencia de la organizaci&oacute;n. &ldquo;Todo est&aacute; pensado para impedir el tr&aacute;nsito por el pa&iacute;s. Son personas atrapadas en el sistema de fronteras&rdquo;, expone.
    </p><p class="article-text">
        Tapachula es una ciudad cosmopolita en la que cada d&iacute;a aparecen miles de personas reci&eacute;n llegadas desde diversos pa&iacute;ses del mundo: Congo, Honduras, Cuba, El Salvador, Hait&iacute;, India, Sri Lanka&hellip; Todos con el mismo objetivo de llegar a Estados Unidos o Canad&aacute;. Pero el caso de los migrantes africanos es algo particular. Lacruz opina que est&aacute;n en una situaci&oacute;n &ldquo;l&iacute;mite&rdquo; por la falta de recursos econ&oacute;micos, la lejan&iacute;a de sus pa&iacute;ses, el abandono de sus embajadas y cierto tinte racista, afirma, en el pa&iacute;s al que han ido a parar.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Les recomendamos que se acojan a la condici&oacute;n de refugiado, pero lo hacemos as&iacute; porque no les queda otra salida&rdquo;, explica el responsable de la ONG. Pero la gran mayor&iacute;a de las personas de origen africano que pasan por los diferentes centros de ayuda, no solo el Fray Mat&iacute;as, no quiere quedarse en M&eacute;xico ni ser refugiada aqu&iacute;. Una de ellas es Paul. Si se acogiese a esa condici&oacute;n, si solicitase refugio en M&eacute;xico, no podr&iacute;a volver a solicitar la esa misma condici&oacute;n en EEUU o Canad&aacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Migrar es un derecho universal y pedir refugio depende de la voluntad de cada uno &mdash;dice el congole&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;&iquest;Est&aacute;s seguro de que en Canad&aacute; ser&aacute; todo mejor?
    </p><p class="article-text">
        &mdash;S&iacute;, tengo la esperanza de que as&iacute; ser&aacute; &mdash;confiesa Paul con tono de voz en&eacute;rgico y con la mirada firme.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s a&ntilde;ade el motivo de ese convencimiento, pero&nbsp;la firmeza desaparece de su mirada. &ldquo;Tengo noticias de que en Canad&aacute; est&aacute;n buscando mano de obra. Adem&aacute;s all&iacute; te dan un lugar donde dormir mientras tramitas los papeles&rdquo;, responde con las dudas propias de una persona que ha atravesado tantas dificultades.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Paul mantiene la confianza, como lo hacen otros cientos de africanos que siguen recorriendo una y otra vez los kil&oacute;metros que separan entre s&iacute; a las instituciones donde deben estampar los sellos o plasmar sus firmas. Caminan a pleno sol, con alt&iacute;simas temperaturas, con una humedad agobiante y bajo tremendos aguaceros tropicales. Llevan siempre bajo el brazo carpetas de pl&aacute;stico o a la espalda mochilas deshilachadas y agujereadas donde guardan los documentos. Van gastando los ahorros y las energ&iacute;as que les quedan para recibir siempre la misma respuesta negativa a sus solicitudes de visado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hasta hace unos meses, los migrantes&nbsp;extracontinentales pod&iacute;an solicitar un 'salvoconducto' con el que se les permit&iacute;a transitar por M&eacute;xico durante 20 d&iacute;as, tiempo suficiente para llegar a la frontera norte. Sin embargo, el 10 de julio esta disposici&oacute;n cambi&oacute; y ahora solo se les permite abandonar el pa&iacute;s&nbsp;por la frontera sur.&nbsp;Estos extranjeros se topan con falta de&nbsp;int&eacute;rpretes e instalaciones y servicios&nbsp;adaptados,&nbsp;as&iacute; como con la ausencia de sedes diplom&aacute;ticas de sus pa&iacute;ses de origen. Adem&aacute;s, el Gobierno es&nbsp;reticente a enfrentar las altas sumas de dinero para&nbsp;el retorno asistido y opta por mantenerlos retenidos por largo&nbsp;per&iacute;odos de tiempo.
    </p><h3 class="article-text">Tensi&oacute;n creciente por una soluci&oacute;n que no llega</h3><p class="article-text">
        &ldquo;Me arrepiento de haber venido, s&iacute;, pues ha sido un sacrificio perdido&rdquo;,&nbsp;reconoce Paul. Pero volver atr&aacute;s ya no es una opci&oacute;n para ninguno de ellos. &ldquo;&iquest;De qu&eacute; manera? Si no tengo dinero. &iquest;Ad&oacute;nde?&nbsp; Si ahora soy ap&aacute;trida&rdquo;, se pregunta. Se refiere a la condici&oacute;n de apatridia que otorgan la Estaci&oacute;n Migratoria&nbsp;&ndash;en la pr&aacute;ctica, un centro de detenci&oacute;n&ndash; y el Centro de Regulaci&oacute;n a los africanos estancados en Tapachula.
    </p><p class="article-text">
        Esto hace que no puedan ser deportados, pero quedan en un limbo legal por el que tampoco pueden continuar su camino hacia el norte&nbsp;y tienen&nbsp;prohibido abandonar el estado de Chiapas. &ldquo;Los declaran como ap&aacute;tridas con el objetivo de que renuncien a su nacionalidad para que as&iacute; se regulen como ap&aacute;tridas o para que abandonen el pa&iacute;s por la frontera m&aacute;s pr&oacute;xima&rdquo;, explica Salva Lacruz, &ldquo;Por la frontera m&aacute;s pr&oacute;xima&rdquo;, repite, haciendo hincapi&eacute; en que lo que, a su juicio, se busca es que desistan de sus pretensiones de alcanzar EEUU.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los migrantes, adem&aacute;s, se quejan de que en sus papeles han confundido los nombres o los apellidos y que por ese motivo se les rechaza la visa humanitaria o la condici&oacute;n de refugiado para quien la solicita.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Una de las funcionarias del Instituto Nacional de Migraci&oacute;n (INM) encargada de tramitar sus solicitudes&nbsp;sostiene que el problema que tienen los africanos es que los polleros o los coyotes &ndash;quienes les organizan el viaje o les gu&iacute;an por el camino&mdash; les dicen que no les muestren sus pasaportes una vez que llegan a la Estaci&oacute;n Migratoria, porque as&iacute; no podr&aacute;n ser deportados. &ldquo;Pero nosotros desconocemos su lengua y sus nombres y podemos cometer errores al escribirlos. Una vez que llegan a la Oficina de Regulaci&oacute;n, efectivamente, no coinciden. Lo que es un motivo para la deportaci&oacute;n&rdquo;, explica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, muchos pa&iacute;ses africanos no tienen consulado en M&eacute;xico y, en la mayor&iacute;a de las ocasiones, son las propias embajadas de los ciudadanos emigrados las que no dan respuesta y&nbsp;quedan desamparados. De modo que si no se obtiene respuesta y nadie responde por ellos,&nbsp;los declaran&nbsp;ap&aacute;tridas hasta que consigan la regularizaci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para Salva Lacruz todos estos problemas residen simplemente en que ahora, en M&eacute;xico, existe un &ldquo;sometimiento&rdquo; y una &ldquo;cesi&oacute;n de la soberan&iacute;a&rdquo; a&nbsp;Estados Unidos. &ldquo;Aqu&iacute;, en Tapachula, comienza la frontera de los EEUU&rdquo;, opina. Con el objetivo de evitar que Donald Trump impusiera aranceles a sus importaciones, M&eacute;xico firm&oacute; en junio un acuerdo con EEUU por el que envi&oacute; a sus fronteras norte y sur a la Guardia Nacional. El Gobierno accedi&oacute; a expandir en toda la zona&nbsp;fronteriza la pol&iacute;tica estadounidense conocida como 'Permanezcan en M&eacute;xico', que permite devolver a ese pa&iacute;s a los solicitantes de asilo para que esperen a que se tramiten sus peticiones.
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        Desde mediados de agosto, cientos de africanos acampan frente a la Estaci&oacute;n Migratoria Siglo XXI de Tapachula, la m&aacute;s grande de M&eacute;xico y de toda Latinoam&eacute;rica. Es un edificio enorme e inaccesible para&nbsp;los medios de comunicaci&oacute;n. Muchos de los que han pasado por all&iacute; lo describen como&nbsp;una prisi&oacute;n. Acampan all&iacute; porque no tienen otro lugar donde vivir, pero tambi&eacute;n lo hacen para exigir que las autoridades federales les den una soluci&oacute;n para una espera que se les hace interminable, tratando de formalizar los papeles que les permitan transitar por M&eacute;xico hasta el norte.
    </p><p class="article-text">
        Junto con el resto de su familia, Paul ha colocado una peque&ntilde;a tienda de campa&ntilde;a de color verde y negro, sobre una mediana ajardinada entre la puerta de la Estaci&oacute;n Siglo XXI y la carretera que todas las ma&ntilde;anas bloquean impidiendo el paso a los funcionarios vestidos de blanco que trabajan all&iacute;. Los trabajadores, a una distancia prudente, se refugian del sol bajo un pu&ntilde;ado de &aacute;rboles. La Guardia Nacional y la Polic&iacute;a Federal han montado un dispositivo de seguridad frente a la puerta y peri&oacute;dicamente hacen intentos por conseguir que accedan algunos de los funcionarios. En alguno de esos intentos la tensi&oacute;n crece y se producen encontronazos entre la Polic&iacute;a y los manifestantes que acaban con personas heridas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Paul es uno de los m&aacute;s activos y grita como el que m&aacute;s con una pancarta entre las manos en la que ha dibujado un mapa de &Aacute;frica con un ojo que llora y donde se puede leer: &ldquo;Libertad Inmigrantes Africanos&rdquo;. &ldquo;Si consigo pasar, si conseguimos tocar el coraz&oacute;n de toda esta gente que no nos deja cruzar, quiz&aacute; pueda volver a empezar a vivir&rdquo;, dice&nbsp;el hombre.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">Intentos desesperados</h3><p class="article-text">
        En la madrugada del 11 de octubre, el cuerpo del camerun&eacute;s Emmanuel Cheo Ngu apareci&oacute; tendido sobre la arena de una de las playas de Tonal&aacute;, en la costa de Chiapas. Ten&iacute;a 39 a&ntilde;os y hab&iacute;a fallecido ahogado unas horas antes tras el naufragio de su embarcaci&oacute;n. Avanzado el d&iacute;a, apareci&oacute; el cuerpo de una persona m&aacute;s, a&uacute;n no identificada, mientras que siete hombres y una mujer, de origen camerun&eacute;s, pudieron ser rescatados. Seg&uacute;n el Colectivo de Observaci&oacute;n y Monitoreo de Derechos Humanos, el bote parti&oacute; desde la costa de Guatemala o desde el sur del estado de Chiapas, ya en M&eacute;xico, con destino Oaxaca. No descartan que haya m&aacute;s desaparecidos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Tiene que haber&nbsp;12 o 13 desaparecidos, porque iban 22 cameruneses en la embarcaci&oacute;n&rdquo;, afirma Paul. Un d&iacute;a despu&eacute;s del naufragio, m&aacute;s de 3.000 personas de diversas nacionalidades &ndash;El Salvador, Guatemala, Cuba, Hait&iacute;, Rep&uacute;blica Democr&aacute;tica del Congo, Angola y Camer&uacute;n&ndash; emprendieron la marcha por la carretera costera que conduce desde Tapachula hasta el estado sure&ntilde;o de Oaxaca.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero horas m&aacute;s tarde, los veh&iacute;culos y cuerpos de la Guardia Nacional interceptaron al grupo, obligando a sus miembros a subir a las camionetas que los trasladar&iacute;an de vuelta a la Estaci&oacute;n Migratoria Siglo XXI. Los agentes federales detuvieron a 613 migrantes. El resto de las personas que engrosaban la caravana se dispersaron a lo largo del camino por temor a ser arrestados. Seg&uacute;n el INM, estas detenciones se realizaron &ldquo;con pleno respeto de los derechos&nbsp;humanos&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El Colectivo de Observaci&oacute;n y Monitoreo de Derechos Humanos asegura que el naufragio y la caravana son consecuencias de las pol&iacute;ticas de control migratoria fronteriza. &ldquo;La desesperaci&oacute;n de las personas migrantes atrapadas en Tapachula provocar&aacute; que busquen cada vez m&aacute;s opciones que aumentan el riesgo para sus vidas&rdquo;, afirma.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Paul no sabe, no puede responder a la pregunta de si alg&uacute;n d&iacute;a su desesperaci&oacute;n le llevar&aacute; a hacer algo as&iacute;. &ldquo;Solo s&eacute; que tengo fe. Tengo fe en que Dios nos ayudar&aacute; a llegar al destino. M&aacute;s tarde o m&aacute;s temprano, pero llegar&eacute;&rdquo;, zanja.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Kike Gómez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/africanos-varados_1_1312177.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 14 Oct 2019 19:52:43 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los migrantes africanos que cruzan medio mundo para llegar a EEUU: "En México tratan mejor a un perro que a nosotros"]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Estados Unidos,México,Migrantes]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Varados y sin poder ir a EEUU: migrantes africanos protestan contra su bloqueo en México]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/africanos-varados-mexico_1_1479037.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2dcdccf8-7e36-417d-8da2-b110628dd603_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Varados y sin poder ir a EEUU: migrantes africanos protestan contra su bloqueo en México"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Desde hace casi 15 días, centenares de migrantes de diversos países africanos protestan por la lentitud con la que se tramitan sus visas humanitarias</p><p class="subtitle">Los migrantes se manifiestan de forma pacífica, aunque la tensión se eleva y se han registrado algunos enfrentamientos con la Policía a medida que esta intenta contener las protestas</p><p class="subtitle">Hasta el 10 de julio, podían solicitar un salvoconducto que les permitía transitar por México durante 20 días, y así viajar hasta la frontera con EEUU, su destino final</p></div><p class="article-text">
        Desde hace casi 15 d&iacute;as, cientos de personas procedentes de diversos pa&iacute;ses africanos (Angola, Camer&uacute;n, Congo, Costa de Marfil, Ghana&hellip;) acampan frente a la puerta de la Estaci&oacute;n Migratoria Siglo XXI, &ndash;en la pr&aacute;ctica, un centro de detenci&oacute;n&ndash;, de Tapachula, ciudad fronteriza entre M&eacute;xico y Guatemala, para impedir, de manera pac&iacute;fica, la entrada de funcionarios trabajadores del centro.
    </p><p class="article-text">
        Han organizado un campamento improvisado donde comen, duermen y rezan bajo una lona rosada que les protege de las altas temperaturas, la humedad y las tormentas tropicales de Tapachula. Muchos no tienen otro lugar al que ir, otros est&aacute;n all&iacute; porque de esa manera pretenden conseguir que, de una vez por todas, se resuelvan los tr&aacute;mites que les permitan obtener la una visa humanitaria con la que puedan transitar por el pa&iacute;s y emprender de nuevo el camino hacia Estados Unidos o Canad&aacute;.
    </p><p class="article-text">
        Dos meses, tres y hasta cuatro, en algunos casos, es el tiempo que llevan esperando sin conseguir que la situaci&oacute;n se resuelva. Llevan semanas varados aqu&iacute;, desplaz&aacute;ndose hasta los centros oficiales que distan a kil&oacute;metros uno de otro, bajo el sol y la lluvia o gastando sus pocos pesos en los autobuses y taxis; hablando con personas que no entienden su idioma y que tampoco disponen de traductores; rellenando papeles que terminan repletos de errores en los nombres y fechas<strong>,</strong> y desesperados porque el dinero que han tra&iacute;do con ellos se les termina y nada parece que avance.
    </p><p class="article-text">
        La mayor&iacute;a de ellos aterrizaron en Chile, Argentina o Brasil donde les es relativamente sencillo conseguir una visa, pero siempre con el sue&ntilde;o americano en su horizonte. Desde all&iacute; empieza su largo y agotador periplo hacia el norte donde muchos de ellos sufren asaltos y robos.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure><p class="article-text">
        A las puertas de la Estaci&oacute;n Migratoria hay varios grupos de personas que muestran con ansia sus pasaportes y las hojas donde se les denomina ap&aacute;tridas. &ldquo;&iquest;C&oacute;mo que ap&aacute;trida si yo tengo mi pasaporte?&rdquo;, gritan varias personas extendiendo sus tarjetas de identidad que extraen de las carpetas de las que nunca se separan, repletas de papeles y documentos que les han ido exigiendo y rellenando. Esa condici&oacute;n de ap&aacute;trida les permite no ser deportados.
    </p><p class="article-text">
        Hasta hace unas semanas, los migrantes africanos pod&iacute;an solicitar un salvoconducto con el que se les permit&iacute;a el tr&aacute;nsito por M&eacute;xico durante 20 d&iacute;as, tiempo suficiente para llegar a la frontera norte. Sin embargo, el d&iacute;a 10 de julio esta disposici&oacute;n cambi&oacute; como parte de un acuerdo migratorio con Estados Unidos, que hab&iacute;a amenazado con mayores aranceles sino se controlaba la inmigraci&oacute;n que llegaba a su frontera sur.
    </p><p class="article-text">
        La nueva disposici&oacute;n solo permite abandonar M&eacute;xico a trav&eacute;s de la frontera sur. Por ese motivo, muchos de las personas que hoy protestan lo hacen porque se sienten enga&ntilde;adas. Si no pueden circular hasta el norte, la mayor&iacute;a tampoco puede regresar por el sur, pues ya han gastado todos sus ahorros.
    </p><h3 class="article-text">&ldquo;&iexcl;Sin violencia!&rdquo;</h3><p class="article-text">
        Gill es un congole&ntilde;o de constituci&oacute;n fuerte que hace unos meses encabez&oacute; una serie de protestas contra el presidente del Gobierno de Congo cuando pretend&iacute;a ser reelegido por tercera vez, en contra de la Constituci&oacute;n. Tuvo que huir por las amenazas y ya lleva m&aacute;s de dos meses intentando regularizar su situaci&oacute;n en M&eacute;xico. Por el momento permanece estancado en Tapachula. No habla espa&ntilde;ol y apenas consigue entender aquello de lo que le informan en la Estaci&oacute;n Migratoria y los dem&aacute;s centros por los que debe pasar para rellenar sus papeles. Est&aacute; cansado de la situaci&oacute;n y es uno de los cientos que se han unido a las protestas pac&iacute;ficas.
    </p><p class="article-text">
        El pasado martes a las 9 de la ma&ntilde;ana los funcionarios vestidos de blanco aparecieron por la carretera para entrar a su lugar de trabajo. En cuanto los atisbaron, los migrantes crearon una barrera humana infranqueable que les hace imposible acceder. &ldquo;&iexcl;Sin violencia! &iexcl;Sin violencia!&rdquo;, gritan unos. &ldquo;&iexcl;Mafia! &iexcl;Mafia!&rdquo;, gritan otros.
    </p><p class="article-text">
        La polic&iacute;a y la Guardia Nacional intentaron escoltar al grupo de funcionarios pero les es imposible. Los manifestantes lo celebraron como un triunfo, aun sin bajar la guardia y exigiendo en todo momento que se les d&eacute; una soluci&oacute;n. No hay declaraciones al respecto de forma oficial, pero los funcionarios aluden a la saturaci&oacute;n de trabajo en cuanto a las solicitudes y a la complejidad de trabajar con idiomas extranjeros como justificaci&oacute;n de los retrasos.
    </p><p class="article-text">
        Junior, un angole&ntilde;o de 31 a&ntilde;os que tambi&eacute;n tuvo que huir de su pa&iacute;s por amenazas, consigui&oacute; la residencia en Brasil y en Costa Rica. Afirma que lo que le llev&oacute; unas horas o un par de d&iacute;as en esos pa&iacute;ses para regularizar su situaci&oacute;n, aqu&iacute;, en M&eacute;xico, les est&aacute; llevando meses. &ldquo;&iquest;Por qu&eacute;?&rdquo;, se pregunta. Las protestas contin&uacute;an y la tensi&oacute;n es latente en esta partida de ajedrez donde todos se sienten atacados.
    </p><p class="article-text">
        La Polic&iacute;a y la guardia se exceden en alg&uacute;n momento y un camerun&eacute;s es golpeado y queda inconsciente en el suelo. Los gritos de &ldquo;&iexcl;No violencia!&rdquo; se incrementan. Algunas personas se asustan, como Tour&eacute;, una mujer de mediana edad que llora al ver el cuerpo de su amigo tirado en el suelo. &ldquo;&iquest;Por qu&eacute; hacen esto?&rdquo;, se pregunta mientras llora en la puerta del hospital.
    </p><p class="article-text">
        Algunos de sus colegas recorren los 200 metros que los separan del hospital, con su amigo en volandas. Entran hasta dentro y lo depositan en una cama. Enfermeros y doctores se acercan para atenderlo, no sin cierta tensi&oacute;n. Mientras tanto, uno de los polic&iacute;as se queda para tratar de calmar la situaci&oacute;n y negociar de alguna manera con el grupo de manifestantes, que sigue gritando.
    </p><p class="article-text">
        Las opciones que se les ofrecen es que regularicen su situaci&oacute;n frente al Instituto Nacional de Migraci&oacute;n o que pidan asilo como refugiados. Si aceptan esta opci&oacute;n ya no lo podr&aacute;n hacer en Estados Unidos. Sin embargo, la primera ser&iacute;a una opci&oacute;n v&aacute;lida para algunos que ven con buenos ojos quedarse y prosperar en M&eacute;xico, pero hasta el momento no han obtenido documentos en ese sentido.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Si no dej&aacute;is pasar a los funcionarios, &iquest;qui&eacute;n va a tramitar sus solicitudes?&rdquo;, se&ntilde;ala el oficial de la Polic&iacute;a Nacional. Pero los migrantes no quieren m&aacute;s palabras, quieren hechos y no desean seguir escuchando lo mismo una y otra vez. Sin embargo, otro chico angole&ntilde;o permanece y habla de forma calmada con el oficial, explic&aacute;ndole una vez m&aacute;s que solo desean que les den sus papeles para marcharse de M&eacute;xico.
    </p><p class="article-text">
        El oficial le responde que lo que tienen que hacer es &ldquo;resistir, resistir y resistir todo lo que les est&aacute; sucediendo&rdquo;. Que seguro que con el tiempo se acaba solucionando. El angole&ntilde;o se despide estrech&aacute;ndole la mano con la sensaci&oacute;n de que, ahora mismo, est&aacute;n inmersos en una guerra de desgaste para ver qui&eacute;n se cansa primero.
    </p><p class="article-text">
        Organizaciones en defensa de los derechos de los migrantes llevan d&iacute;as documentando y denunciando la &ldquo;represi&oacute;n&rdquo; de las protestas. El activista Ireneo Mujica ha exigido que se llegue a una &ldquo;soluci&oacute;n humanitaria&rdquo; para estas personas.&ldquo; Necesitamos que alguien ponga atenci&oacute;n y venga y salga a hablar con estas personas. Necesitamos realmente una soluci&oacute;n humanitaria. Urge saber qu&eacute; se har&aacute; a largo plazo, porque las personas africanas, cuando llegan a M&eacute;xico, no tienen manera para salir de aqu&iacute;&rdquo;, <a href="https://www.proceso.com.mx/597581/una-solucion-humanitaria-para-migrantes-exige-el-activista-irineo-mujica" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ha dicho a medios locales</a> el integrante de la organizaci&oacute;n Pueblos sin Fronteras.
    </p><h3 class="article-text">AMLO: &ldquo;Las protestas no tendr&aacute;n resultado&rdquo;</h3><p class="article-text">
        Acompa&ntilde;ados por varias organizaciones locales, los migrantes anunciaron una marcha que tuvo lugar el pasado viernes. &ldquo;Desde que salimos de nuestros pa&iacute;ses nuestra vida ha sido una huida constante. Sentimos desesperaci&oacute;n, miedo, desmoralizaci&oacute;n, soledad y abandono&rdquo;, explicaron. La manifestaci&oacute;n transcurri&oacute; de forma pac&iacute;fica. 
    </p><p class="article-text">
        Tras todos estos acontecimientos, el presidente de M&eacute;xico, Andr&eacute;s Manuel L&oacute;pez Obrador, afirm&oacute; el jueves que las &ldquo;protestas no van a tener ning&uacute;n resultado&rdquo;. &ldquo;Esto que ha estado sucediendo &uacute;ltimamente en Tapachula tiene como prop&oacute;sito el que se obligue a las autoridades mexicanas a dar certificados para que sean admitidos los migrantes en Estados Unidos, eso no lo podemos hacer, no nos corresponde&rdquo;, apunt&oacute; L&oacute;pez Obrador, que adem&aacute;s tambi&eacute;n a&ntilde;adi&oacute; que no caer&aacute; en &ldquo;provocaciones&rdquo; y proteger&aacute; los derechos humanos. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Kike Gómez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/africanos-varados-mexico_1_1479037.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 01 Sep 2019 19:11:29 +0000]]></pubDate>
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