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    <title><![CDATA[elDiario.es - Julia Martínez]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/julia_martinez/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Julia Martínez]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Seis causas y seis soluciones para reducir los daños por inundaciones]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/causas-soluciones-inundaciones_129_1476292.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7c8d1931-f77d-4bce-a1e9-dc8525f0a681_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Cieza, Molina y Archena (Murcia) piden la declaración de zona catastrófica"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La ocupación de zonas inundables, la agricultura industrial y la continuada expansión de regadíos intensivos o la creación de infraestructuras que desorganizan el drenaje natural están incrementando los daños de las inundaciones</p><p class="subtitle">La única estrategia sensata pasa por asumir que los episodios extremos seguirán ocurriendo y adaptarse para reducir sus efectos</p></div><p class="article-text">
        Los r&iacute;os, con sus cauces, riberas y sotos, son ecosistemas vivos en permanente cambio. Los pueblos ribere&ntilde;os aprendieron a convivir con la din&aacute;mica de los r&iacute;os y sus crecidas peri&oacute;dicas a lo largo de los siglos, pero en la actualidad se ha alterado esta relaci&oacute;n sabia y respetuosa entre los r&iacute;os y las gentes de sus riberas. Cada vez que ocurren lluvias intensas no faltan voces que echen la culpa de los da&ntilde;os por inundaciones a la falta de &ldquo;limpieza&rdquo; de los r&iacute;os y que reclamen m&aacute;s dragados, diques, motas y embalses. Sin embargo, la causa de las inundaciones catastr&oacute;ficas no es que los r&iacute;os est&eacute;n &ldquo;sucios&rdquo; ni que falten diques m&aacute;s altos, como se explica en los apartados siguientes
    </p><h3 class="article-text">Crecidas e inundaciones en el clima mediterr&aacute;neo</h3><p class="article-text">
        En primer lugar hay que diferenciar dos t&eacute;rminos: crecidas e inundaciones. Una <strong>crecida</strong> es el aumento del caudal de un r&iacute;o respecto a su valor medio. La crecida no s&oacute;lo es un componente normal de los r&iacute;os, especialmente en climas mediterr&aacute;neos, sino que es fundamental para el buen estado ecol&oacute;gico de los r&iacute;os y de la biodiversidad que albergan. De hecho, la legislaci&oacute;n espa&ntilde;ola sobre caudales ecol&oacute;gicos incorpora los caudales de crecida como un componente fundamental de tales caudales ecol&oacute;gicos. Es importante recordar que los r&iacute;os no tienen un cauce con una &uacute;nica anchura, sino que ocupan espacios fluviales de distinta amplitud en funci&oacute;n del caudal, es decir, del tama&ntilde;o de la crecida. Pero esos espacios fluviales, son tambi&eacute;n espacio del r&iacute;o, y as&iacute; hay que entenderlo y respetarlo, no ocupando tales espacios del r&iacute;o, aunque s&oacute;lo lleven agua de forma espor&aacute;dica.
    </p><p class="article-text">
        Una <strong>inundaci&oacute;n</strong> es un episodio en el que el agua ocupa zonas que normalmente no tienen agua y los da&ntilde;os de una inundaci&oacute;n est&aacute;n directamente relacionados con la cantidad de poblaci&oacute;n y bienes expuestos, es decir, con el grado de ocupaci&oacute;n de zonas inundables. Una crecida fluvial no tiene porqu&eacute; desembocar en inundaciones con da&ntilde;os a poblaciones y bienes, si las zonas inundables han sido respetadas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hay que tener en cuenta que el <strong>riesgo de inundaciones</strong> es el producto de dos factores: por un lado <strong>el peligro debido al clima</strong>: las lluvias torrenciales y, por el otro, <strong>la exposici&oacute;n de la poblaci&oacute;n y los bienes</strong>, es decir, la proporci&oacute;n de poblaci&oacute;n y de bienes que est&aacute;n en zonas que pueden inundarse. Ante un mismo peligro (unas mismas lluvias), el riesgo no es el mismo si hay mucha exposici&oacute;n al peligro (mucha poblaci&oacute;n, edificaciones e infraestructuras en zonas inundables) o si los espacios inundables se mantienen libres de viviendas y otros bienes.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, a lo largo de las &uacute;ltimas d&eacute;cadas, los da&ntilde;os por inundaciones est&aacute;n aumentando, incluso frente a valores de precipitaci&oacute;n equivalentes o incluso menores. &iquest;Porqu&eacute; ocurre esto? &iquest;C&oacute;mo podemos incidir en los dos factores (peligro y exposici&oacute;n) implicados en el riesgo de inundaciones?
    </p><p class="article-text">
        Con respecto <strong>al peligro debido al clima</strong>, hemos de tener en cuenta que el clima mediterr&aacute;neo ha sido, es y seguir&aacute; muy fluctuante, con grandes sequ&iacute;as y grandes picos de precipitaciones, las denominadas lluvias torrenciales. Hemos de asumir que este clima es as&iacute;, no podemos vivir a espaldas de la existencia de tales picos de precipitaciones torrenciales, por poco frecuentes que sean. Lo que tenemos que hacer es aplicar <strong>el principio de precauci&oacute;n</strong> para minimizar los da&ntilde;os cuando tales picos de precipitaciones ocurran. Porque ocurrir&aacute;n. En todo caso el cambio clim&aacute;tico en marcha aumentar&aacute; la frecuencia de los episodios extremos, tanto sequ&iacute;as como lluvias torrenciales, por tanto lo que s&iacute; podemos hacer es <strong>mitigar el cambio clim&aacute;tico</strong>, para mitigar, en lo posible, la tendencia al incremento de las lluvias torrenciales que se&ntilde;alan los modelos.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo hasta la fecha, el incremento en la torrencialidad de las lluvias es muy poco significativo de momento, pese a lo cual los da&ntilde;os por inundaciones s&iacute; se est&aacute;n disparando, incluso frente a valores de precipitaci&oacute;n equivalentes o incluso menores &iquest;Porqu&eacute; ocurre esto?
    </p><h3 class="article-text">Seis causas principales del incremento de los da&ntilde;os por inundaciones</h3><p class="article-text">
        Como hemos dicho, los da&ntilde;os por inundaciones est&aacute;n aumentando incluso frente a valores de precipitaci&oacute;n equivalentes o incluso menores, por cinco causas principales:
    </p><h4 class="article-text">Primera causa: la ocupaci&oacute;n de zonas inundables</h4><p class="article-text">
        La principal causa del incremento de los da&ntilde;os por inundaciones, frente a precipitaciones equivalentes o menores, es la creciente ocupaci&oacute;n de zonas inundables por viviendas, infraestructuras y todo tipo de equipamientos, lo que incrementa en la misma medida la exposici&oacute;n de la poblaci&oacute;n y de los bienes y por tanto el riesgo de inundaciones. Pese a la abundante normativa existente que obliga a respetar las zonas inundables, lo cierto es que dicha normativa no se cumple.
    </p><p class="article-text">
        Hay que recordar que las competencias en urbanismo y ordenaci&oacute;n del territorio las tienen las comunidades aut&oacute;nomas y los ayuntamientos. Por tanto, son estas administraciones las responsables de la principal causa que est&aacute; impulsando el incremento de los da&ntilde;os por inundaciones, en primer lugar por aumentar la exposici&oacute;n de personas y bienes en zonas inundables y adem&aacute;s por otras dos consecuencias del desarrollo urban&iacute;stico desbocado, que se indican a continuaci&oacute;n.
    </p><h4 class="article-text">Segunda causa: espacios agrarios cada vez m&aacute;s intensivos y sin pr&aacute;cticas de conservaci&oacute;n</h4><p class="article-text">
        La agricultura industrial y la continuada expansi&oacute;n de los regad&iacute;os intensivos est&aacute;n cambiando la din&aacute;mica hidrol&oacute;gica de amplias extensiones del territorio e incrementando la cantidad de la escorrent&iacute;a, as&iacute; como la velocidad de los flujos de agua en caso de precipitaciones intensas, de forma que los efectos de las lluvias torrenciales aguas abajo son m&aacute;s intensos y da&ntilde;inos, dado que llega m&aacute;s agua y en menos tiempo, lo que da lugar a acumulaciones y picos de avenida mayores que en el pasado. La creciente intensificaci&oacute;n de los espacios agrarios, sobre todo de los regad&iacute;os, incrementa la escorrent&iacute;a y sus efectos da&ntilde;inos a trav&eacute;s de los siguientes procesos.
    </p><p class="article-text">
        En <strong>primer lugar</strong>, se est&aacute; reduciendo la cubierta vegetal del suelo en las zonas en las que se han creado nuevos regad&iacute;os a trav&eacute;s de la roturaci&oacute;n de &aacute;reas que hasta entonces estaban cubiertas por vegetaci&oacute;n natural. Hay que tener en cuenta que la vegetaci&oacute;n natural, incluida la vegetaci&oacute;n arbustiva y de matorral que es la que de forma natural se encuentra en zonas &aacute;ridas, como la existentes en buena parte de la Regi&oacute;n de Murcia, Almer&iacute;a y Alicante, es muy eficaz a la hora de retener el suelo, impidiendo el arrastre de sedimentos, as&iacute; como a la hora de reducir la escorrent&iacute;a y sobre todo de retenerla, favoreciendo una mayor infiltraci&oacute;n, enlenteciendo la escorrent&iacute;a y reduciendo por tanto los picos de avenida y sus efectos da&ntilde;inos aguas abajo. La roturaci&oacute;n de &aacute;reas cubiertas por vegetaci&oacute;n natural, incluidos los matorrales de bajo porte, eliminan esta funci&oacute;n protectora, incrementando la cantidad y velocidad de los flujos h&iacute;dricos de las zonas y subcuencas afectadas.
    </p><p class="article-text">
        En <strong>segundo lugar</strong>, la intensificaci&oacute;n dentro de los propios espacios agrarios tambi&eacute;n ha eliminado la vegetaci&oacute;n natural que exist&iacute;a dentro de los paisajes agrarios tradicionales, lo que est&aacute; aumentando la escorrent&iacute;a por las razones ya explicadas. Los secanos mediterr&aacute;neos y las huertas hist&oacute;ricas, estaban constituidos por parcelas de cultivo de mediano tama&ntilde;o, donde la vegetaci&oacute;n natural (parches de matorral, vegetaci&oacute;n herb&aacute;cea silvestre) aparec&iacute;a en los linderos entre tales parcelas, as&iacute; como a lo largo de los caminos y otros espacios no cultivados. La vegetaci&oacute;n natural, aparec&iacute;a incluso dentro de las propias parcelas, cuando no estaba presente el cultivo (plantas anuales).
    </p><p class="article-text">
        Todos estos elementos de vegetaci&oacute;n natural cumpl&iacute;an igualmente su papel en caso de precipitaciones intensas, a la hora de reducir el arrastre de sedimentos y de contribuir a retener parcialmente los flujos h&iacute;dricos, contribuyendo a mitigar la cantidad y velocidad de las escorrent&iacute;as. Sin embargo la agricultura industrial y los regad&iacute;os intensivos eliminan todos estos elementos protectores, al basarse en cultivos de enorme extensi&oacute;n sin soluci&oacute;n de continuidad, donde pr&aacute;cticamente han desaparecido los setos, la vegetaci&oacute;n de linderos y las manchas de vegetaci&oacute;n natural y donde los cultivos &minus; cuya capacidad de retenci&oacute;n de agua y sedimentos es bastante inferior a la de la vegetaci&oacute;n natural) ocupan todo el ciclo anual, o bien las &aacute;reas no cultivadas permanecen desnudas.
    </p><p class="article-text">
        En <strong>tercer lugar</strong> la agricultura intensiva ya no aplica las pr&aacute;cticas de conservaci&oacute;n del suelo y del agua que se sol&iacute;a aplicar en los cultivos mediterr&aacute;neos tradicionales. Por ejemplo, se han perdido pr&aacute;cticamente todos los riegos de boquera. Se trata de cultivos de secano que en caso de lluvias torrenciales aprovechaban las escorrent&iacute;as, desvi&aacute;ndolas hacia el cultivo, donde quedaban retenidas, as&iacute; como sus arrastres, aportando beneficios al cultivo, reduciendo y laminando dichas escorrent&iacute;as y por tanto mitigando sus efectos aguas abajo. Adem&aacute;s, en muchos casos se rotura a favor de pendiente, lo que incrementa la velocidad de los flujos h&iacute;dricos, reduce la capacidad de infiltraci&oacute;n en el cultivo e incrementa el arrastre de sedimentos.
    </p><h4 class="article-text">Tercera causa: la&nbsp;imparable impermeabilizaci&oacute;n del suelo&nbsp;</h4><p class="article-text">
        Estamos asistiendo a una creciente impermeabilizaci&oacute;n del suelo, causado por el desarrollo urban&iacute;stico y por la proliferaci&oacute;n de distintas edificaciones y equipamientos, desde centros comerciales a todo tipo de infraestructuras.Con una mayor superficie impermeable, aumenta la escorrent&iacute;a frente a una misma precipitaci&oacute;n y por tanto los da&ntilde;os por inundaciones, sobre todo en espacios urbanos.
    </p><h4 class="article-text">Cuarta causa: nuevas infraestructuras que desorganizan el drenaje natural</h4><p class="article-text">
        El desarrollo urban&iacute;stico acelerado no s&oacute;lo est&aacute; suponiendo la ocupaci&oacute;n de zonas inundables y la creciente impermeabilizaci&oacute;n del suelo, sino la construcci&oacute;n de nuevas infraestructuras (autov&iacute;as, carreteras, rotondas, taludes), que cortan, desorganizan la red de drenaje y crean barreras a la misma, agravando los da&ntilde;os bajo precipitaciones intensas y reconduciendo los flujos de agua hacia zonas que hasta entonces se hab&iacute;an visto libres de problemas de inundaciones, creando grandes acumulaciones de agua. Estos problemas suelen quedar ignorados o su importancia minimizada, en los estudios y en la tramitaci&oacute;n y aprobaci&oacute;n de las nuevas edificaciones, urbanizaciones e infraestructuras.
    </p><h4 class="article-text">Quinta causa: obras de defensa frente a inundaciones que agravan los da&ntilde;os cuando estas se producen</h4><p class="article-text">
        Otro de los factores que est&aacute;n contribuyendo de forma significativa a aumentar los da&ntilde;os por inundaciones es, parad&oacute;jicamente, la construcci&oacute;n de obras hidr&aacute;ulicas de defensa frente a las inundaciones (motas, diques, presas de laminaci&oacute;n, dragados, cortes de meandros y encauzamientos). Estas obras hidr&aacute;ulicas han distorsionado la percepci&oacute;n del riesgo y dan lugar a una falsa seguridad que ha favorecido una mayor ocupaci&oacute;n de las zonas inundables, aumentando la exposici&oacute;n al riesgo y la vulnerabilidad de la poblaci&oacute;n y sus bienes. Adem&aacute;s, motas y encauzamientos tienen complejas y negativas consecuencias para el riesgo por inundaciones, al favorecer una mayor energ&iacute;a y velocidad de las aguas de avenida, aumentando su poder erosivo y capacidad de destrucci&oacute;n aguas abajo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de resultar contraproducentes, las obras hidr&aacute;ulicas tienen una escasa utilidad frente a las inundaciones. Los estudios disponibles demuestran un continuo aumento en los da&ntilde;os econ&oacute;micos por inundaciones, pese al incremento permanente de obras hidr&aacute;ulicas de defensa frente a inundaciones (presas, diques, motas, escolleras y dragados). La construcci&oacute;n de diques o motas de contenci&oacute;n demasiado cerca del cauce es ineficaz y de hecho su rotura durante las avenidas constituye el mayor peligro real para las vidas humanas durante estos episodios. Finalmente los dragados no solucionan nada porque en poco tiempo (meses) los sedimentos vuelven a ocupar su lugar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por otra parte, estas actuaciones duras frente a las inundaciones causan graves impactos ambientales, al romper el equilibrio morfodin&aacute;mico del r&iacute;o, eliminar sedimentos, degradar la vegetaci&oacute;n natural y destruir h&aacute;bitats naturales. Pese a todo lo anterior, tras una inundaci&oacute;n catastr&oacute;fica, las administraciones p&uacute;blicas, en lugar de comunicar al p&uacute;blico informaci&oacute;n rigurosa y contrastada sobre las causas de las inundaciones y las medidas que han de orientar la gesti&oacute;n del riesgo, suelen optar por prometer m&aacute;s inversiones para dragados y otras obras hidr&aacute;ulicas.
    </p><h4 class="article-text">Sexta causa: los r&iacute;os se han quedado sin su espacio&nbsp;</h4><p class="article-text">
        Los cultivos y el crecimiento urbano y de infraestructuras han estrechado, hasta l&iacute;mites inveros&iacute;miles en muchos lugares, el espacio asignado al r&iacute;o, olvidando que el r&iacute;o no tiene un s&oacute;lo caudal o un s&oacute;lo cauce (el medio) sino distintos cauces para distintos caudales, incluyendo los picos de crecida fluvial y que todos ellos son parte del r&iacute;o.
    </p><p class="article-text">
        Hay muchas cosas que podemos hacer para reducir los da&ntilde;os por inundaciones, si atendemos a las causas que est&aacute;n incrementando tales da&ntilde;os. A continuaci&oacute;n se presentan los seis ejes principales de actuaci&oacute;n.
    </p><h2 class="article-text">Seis ejes de intervenci&oacute;n para una reducci&oacute;n real del riesgo de inundaciones</h2><p class="article-text">
        Las administraciones p&uacute;blicas, de la estatal a la auton&oacute;mica y a la municipal, no han puesto en marcha verdaderas estrategias de adaptaci&oacute;n frente al incremento de los riesgos por inundaciones. Aplicar tales estrategias requiere asumir que <strong>en el clima mediterr&aacute;neo han ocurrido y seguir&aacute;n ocurriendo episodios extremos y por tanto la &uacute;nica estrategia sensata es adaptarse para reducir los da&ntilde;os.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Para ello necesariamente debemos modificar nuestros estilos de vida y nuestra percepci&oacute;n de los r&iacute;os, del territorio y de la propia noci&oacute;n de riesgo. Pese a lo que pudiera parecer, las sociedades y sistemas productivos tradicionales mediterr&aacute;neos compart&iacute;an la sabia visi&oacute;n de que las inundaciones (como en el caso de las sequ&iacute;as) son fen&oacute;menos que ocurren de forma natural (aunque ahora se est&eacute;n agravando por el cambo clim&aacute;tico), frente a los que necesariamente hay que aprender a adaptarse. El problema es que esa visi&oacute;n adaptativa se ha ido olvidando y sustituyendo por la falsa&nbsp; percepci&oacute;n &minus; promovida en muchos casos desde las propias administraciones p&uacute;blicas &minus; de sequ&iacute;as e inundaciones como &ldquo;anomal&iacute;as&rdquo; que es posible erradicar o &ldquo;superar&rdquo;, en lugar de como fen&oacute;menos naturales a los que nos tenemos que adaptar de forma inteligente.
    </p><h4 class="article-text">Primer eje de acci&oacute;n: respetar las zonas inundables</h4><p class="article-text">
        El eje de intervenci&oacute;n m&aacute;s importante para reducir de forma significativa &minus; que no eliminar por completo &minus; los da&ntilde;os por inundaciones, es respetar las zonas inundables. La realidad es que las zonas inundables se han venido ocupando de forma creciente durante las &uacute;ltimas d&eacute;cadas con viviendas, infraestructuras y equipamientos de todo tipo, aumentando la exposici&oacute;n de la poblaci&oacute;n y los da&ntilde;os tanto econ&oacute;micos como en vidas humanas. Hay que recordar que las competencias en ordenaci&oacute;n del territorio y en urbanismo son auton&oacute;micas y municipales, no estatales.
    </p><p class="article-text">
        Por tanto, son las comunidades aut&oacute;nomas y ayuntamientos los que est&aacute;n incumpliendo su obligaci&oacute;n legal de garantizar que se respetan las zonas inundables y de eliminar las viviendas, equipamientos e infraestructuras situados en las zonas de mayor riesgo o con poblaci&oacute;n m&aacute;s vulnerable. Nada se est&aacute; haciendo en este sentido. Por otra parte, la normativa de los Planes de Gesti&oacute;n del Riesgo de Inundaciones de cada demarcaci&oacute;n (PGRI) deber&iacute;an incluir, de forma expl&iacute;cita, la obligaci&oacute;n de que en un plazo fijado y breve (por ejemplo un a&ntilde;o) todos los planes generales municipales de ordenaci&oacute;n urbana se adapten a los contenidos y normativa de los PGRI de la demarcaci&oacute;n, muy especialmente a la Cartograf&iacute;a de Zonas inundables.
    </p><p class="article-text">
        Por ejemplo, en el PGRI del Segura no existen medidas proactivas para garantizar un planeamiento urban&iacute;stico que respete las zonas inundables, relegando las medidas de adaptaci&oacute;n del planeamiento urban&iacute;stico a la iniciativa de los Ayuntamientos afectados, la cual ha sido y es manifiestamente insuficiente. De esta situaci&oacute;n son tambi&eacute;n responsables las comunidades aut&oacute;nomas, que son las competentes en ordenaci&oacute;n territorial y tambi&eacute;n tienen la obligaci&oacute;n de garantizar que los planes municipales cumplen con todas las normativas legales y aplican todas las medidas necesarias para no invadir las zonas inundables.
    </p><h4 class="article-text">Segundo eje de acci&oacute;n: devolver el espacio al r&iacute;o</h4><p class="article-text">
        Se trata de desencauzar y eliminar motas ramblas y cauces aguas arriba de zonas urbanas y devolverle a r&iacute;os, ramblas y cauces parte de sus espacios de desbordamiento, permitiendo una&nbsp; inundaci&oacute;n blanda, sin da&ntilde;os a personas y con bajo da&ntilde;o a bienes. Esta inundaci&oacute;n blanda en zonas adecuadas, ocupadas por vegetaci&oacute;n natural, humedales o determinados usos agrarios, previenen o reducen el impacto de la avenida aguas abajo, protegiendo la zona urbana. Por ejemplo en Murcia los antiguos sotos del r&iacute;o permitir&iacute;an cumplir esta funci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Este eje de actuaci&oacute;n incluye otras medidas englobadas dentro de las denominadas&nbsp;<a href="http://www.nwrm.eu" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Medidas Naturales de Retenci&oacute;n de Agua,</a> que entre otros aspectos contemplan la recuperaci&oacute;n del bosque de ribera y la vegetaci&oacute;n natural en el conjunto de la red hidrol&oacute;gica, justo lo opuesto a las pr&aacute;cticas m&aacute;s habituales. Por ejemplo, el bosque de ribera es la soluci&oacute;n m&aacute;s eficaz para impedir la proliferaci&oacute;n de ca&ntilde;as, creadoras de las acumulaciones conocidas como &ldquo;baldomeras&rdquo;. De hecho, es casi la &uacute;nica medida eficaz, porque las ca&ntilde;as son muy dif&iacute;ciles de eliminar por cualquier otro m&eacute;todo. La eliminaci&oacute;n de ca&ntilde;as a base de maquinaria y otros m&eacute;tidos, consume grandes cantidades de presupuesto todos los a&ntilde;os en la cuenca del Segura, con escaso &eacute;xito. Los arboles de ribera no suponen un peligro, ya que no son arrancados por la crecida, al rev&eacute;s que las ca&ntilde;as. Adem&aacute;s, permiten laminar la crecida, a la vez que impiden el crecimiento de las ca&ntilde;as, que s&iacute; son un problema.
    </p><p class="article-text">
        En l&iacute;nea con la Directiva de Inundaciones, las medidas que se han de promover pasan por devolver su espacio a los r&iacute;os a trav&eacute;s de una gesti&oacute;n adecuada de los territorios fluviales. La Directiva Europea de Inundaciones, aprobada en 2007, establece que no se pueden evitar las inundaciones, pero s&iacute; minimizar sus efectos perniciosos. Frente a la ineficacia de las medidas cl&aacute;sicas de la vieja hidr&aacute;ulica, la Directiva aboga por la renaturalizaci&oacute;n de los ecosistemas fluviales a trav&eacute;s de la recuperaci&oacute;n de las llanuras naturales de inundaci&oacute;n como v&iacute;a de laminaci&oacute;n de las avenidas. Este territorio fluvial, constituido por el propio r&iacute;o y los espacios inundables adyacentes, actuar&iacute;a como zona de expansi&oacute;n de las crecidas y en &eacute;l se deben potenciar las funciones naturales de la llanura de inundaci&oacute;n. No puede haber mejor seguro para una poblaci&oacute;n ribere&ntilde;a que sustituir un fen&oacute;meno adverso, la avenida, por otro de menores efectos negativos, el desbordamiento, en &aacute;reas en las que tales desbordamientos den lugar a los menores da&ntilde;os y los m&aacute;ximos beneficios.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, un territorio fluvial respetado y bien gestionado permite conservar o recuperar la din&aacute;mica hidrogeomorfol&oacute;gica, obtener un corredor ribere&ntilde;o continuo que garantizar&iacute;a la diversidad ecol&oacute;gica, cumplir con el buen estado ecol&oacute;gico, favorecer el filtrado de contaminantes mediante la restauraci&oacute;n de sotos como &ldquo;filtros verdes&rdquo; y mejorar y consolidar el paisaje fluvial.
    </p><p class="article-text">
        Establecer y gestionar adecuadamente el territorio fluvial para paliar los da&ntilde;os de las inundaciones requiere i) Recuperar meandros y bosques de ribera, que contribuyen a disipar la energ&iacute;a de las crecidas; ii) Retranquear o eliminar diques y motas, dot&aacute;ndolas &ndash;en su caso&minus; de compuertas para expandir la inundaci&oacute;n suavemente y permitir luego la evacuaci&oacute;n de la inundaci&oacute;n cuando baje el nivel del r&iacute;o, reduciendo la capacidad destructiva de la avenida aguas abajo y iii) Adaptar los usos a la inundabilidad. En las zonas previstas para este tipo de inundaciones blandas y que est&eacute;n fuera del Dominio P&uacute;blico Hidr&aacute;ulico, puede haber usos agrario compatibles como determinados cultivos, con cierto riesgo de inundaci&oacute;n, riesgo que puede ser gestionado con seguros y compensaciones en caso de da&ntilde;os.
    </p><h4 class="article-text">Tercer eje de acci&oacute;n: implantar Medidas Naturales de Retenci&oacute;n de agua en los espacios agrarios</h4><p class="article-text">
        Las&nbsp;<a href="http://www.nwrm.eu" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Medidas Naturales de Retenci&oacute;n Agua</a> (NWRM) son un conjunto de actuaciones promovidas por la Comisi&oacute;n Europea inspiradas en la naturaleza y en las pr&aacute;cticas tradicionales de conservaci&oacute;n del agua y del suelo. Estas pr&aacute;cticas incluyen, entre otras posibles acciones, las siguientes:
    </p><p class="article-text">
        <strong>1. La recuperaci&oacute;n de la vegetaci&oacute;n natural en los espacios agrarios, a distintas escalas.</strong> Se trata de volver a recuperar los setos vegetales, la vegetaci&oacute;n natural en los linderos de las parcelas y peque&ntilde;as manchas de vegetaci&oacute;n natural en el conjunto del paisaje o subcuenca agraria. De esta forma aumenta la capacidad de infiltraci&oacute;n y sobre todo se reducen y enlentecen las escorrent&iacute;as, reduciendo los picos de avenida aguas abajo.
    </p><p class="article-text">
        Por ejemplo los setos vegetales no impiden el paso del agua, pero s&iacute; lo retienen parcialmente, favoreciendo la infiltraci&oacute;n y reduciendo la intensidad y la velocidad de los flujos h&iacute;dricos. Adem&aacute;s la vegetaci&oacute;n natural de setos, linderos, manchas de matorral situadas en distintos puntos del espacio agrario, etc, contribuyen a retener el suelo, reduciendo el arrastre de sedimentos, los cuales ocasionan importantes da&ntilde;os aguas abajo, cuando se acumulan por ejemplo en espacios urbanos, entornos de viviendas, etc.
    </p><p class="article-text">
        <strong>2. La recuperaci&oacute;n de la red de drenaje natural.</strong> La agricultura intensiva suele eliminar o alterar gravemente el estado de la red de drenaje natural, especialmente en zonas muy llanas como el Campo de Cartagena. Con el fin de explotar al m&aacute;ximo la superficie disponible, las redes de drenaje natural se roturan, se cultivan, se desv&iacute;an o se cubren.
    </p><p class="article-text">
        Todas estas alteraciones impiden que dicha red de drenaje funcione adecuadamente durante los episodios de lluvia, de forma que los flujos de agua, desorganizados, afectan a espacios que hasta entonces no hab&iacute;an tenido problemas, incrementando los da&ntilde;os tanto en los propios cultivos como en los espacios urbanos. Recuperar la red de drenaje natural supone respetar su trazado, incluso en zonas llanas donde dicho trazado es menos evidente. Adem&aacute;s la red de drenaje natural se puede aprovechar para revegetar sus m&aacute;rgenes, contribuyendo a los beneficios ya mencionados en el punto anterior.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>3. El mantenimiento de una cubierta verde en los cultivos.</strong> Tanto en el caso de cultivos arb&oacute;reos como en las parcelas no cultivadas, se trata de mantener una cubierta verde con especies herb&aacute;ceas adecuadas, que contribuyan a retener sedimentos y favorezcan la infiltraci&oacute;n en caso de precipitaciones.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, las medidas naturales de retenci&oacute;n de agua tienen otros beneficios adicionales. Uno de los m&aacute;s importantes es que contribuyen a reducir de forma significativa la contaminaci&oacute;n agraria difusa, provocada por la aplicaci&oacute;n de fertilizantes agrarios, causantes de la exportaci&oacute;n de enormes cantidades de nutrientes y de los procesos de eutrofizaci&oacute;n asociados, como se ha evidenciado en el caso de la laguna del Mar Menor, debido fundamentalmente a los regad&iacute;os intensivos del Campo de Cartagena. Otros beneficios de las medida naturales de retenci&oacute;n de agua en los espacios agrarios son la mejora del paisaje y su contribuci&oacute;n a la mejora de la biodiversidad, proporcionando el h&aacute;bitat de distintas especies silvestres que, en muchos casos, son tambi&eacute;n aliadas de la agricultura.
    </p><p class="article-text">
        Las Medidas Naturales de Retenci&oacute;n de Agua se vienen implantando con &eacute;xito en muchas &aacute;reas de Europa y tambi&eacute;n de forma incipiente en Espa&ntilde;a, por ejemplo en los espacios agrarios en torno al r&iacute;o Areta, en Navarra. En esta zona las parcelas agrarias cercanas al r&iacute;o sufren habitualmente da&ntilde;os por las crecidas, que arrastran el terreno agr&iacute;cola dejando socavones y dep&oacute;sitos de piedras en numerosos puntos. Por el contrario, en los lugares en los que se han utilizado barreras vegetales contra los da&ntilde;os de las inundaciones, han desaparecido los efectos negativos de las crecidas. Es s&oacute;lo un ejemplo entre muchos de las posibles medidas naturales de retenci&oacute;n de agua, como actuaciones de bajo coste y elevada eficacia.
    </p><h4 class="article-text">Cuarto eje de acci&oacute;n: implantar sistemas de Drenaje Urbano Sostenible</h4><p class="article-text">
        Los Sistemas de Drenaje Urbano Sostenible (SUDS) abarcan un amplio abanico de medidas,que forman tambi&eacute;n parte de las Medidas Naturales de Retenci&oacute;n de Agua, en este caso aplicadas a entornos urbanos. Se trata de distintas actuaciones destinadas a reducir los da&ntilde;os de la inundaci&oacute;n en zonas urbanas. Estas medidas incluyen superficies filtrantes, suelos drenantes, estanques y jardines inundables y el incremento sustancial de las superficies vegetadas, entre otras medidas.
    </p><p class="article-text">
        Estos sistemas de drenaje urbano sostenible se est&aacute;n poniendo en marcha con &eacute;xito en muchas zonas. Frente a tanques de tormentas, que son muy caros y son capaces de acumular muy poca agua, se pueden crear en los espacios urbanos superficies verdes inundables capaces de retener cantidades de agua mayores, con costes menores y que adem&aacute;s ofrecen espacios de recreo y esparcimiento en los periodos sin lluvias intensas. Los suelos filtrantes y por supuesto un urbanismo riguroso con las zonas inundables, reducen significamente los da&ntilde;os en zonas urbanas.
    </p><h4 class="article-text">Quinto eje de acci&oacute;n: eliminar viviendas e infraestructuras en zonas de alto riesgo</h4><p class="article-text">
        Es urgente realizar un censo de viviendas y equipamientos en zonas de riesgo elevado, bien por un alto peligro de inundaciones (por ejemplo por situarse en zonas inundables dentro del periodo de retorno de 10 a&ntilde;os) o por tratarse de casos con elevada vulnerabilidad social&nbsp; (colegios, centros sanitarios, residencias de mayores, viviendas de grupos poblacionales desfavorecidos, etc). Estas situaciones deben ser estudiadas de forma individualizada y en muchos casos la medida a aplicar ser&aacute; el traslado.
    </p><h4 class="article-text">Sexto eje de acci&oacute;n: impulsar una estrategia de comunicaci&oacute;n sobre la necesidad de una gesti&oacute;n adaptativa frente a las inundaciones</h4><p class="article-text">
        Una estrategia integral frente a las inundaciones ha de incluir educar en la incertidumbre y en la cultura del riesgo. Es fundamental contar con los habitantes ribere&ntilde;os, desarrollando programas de educaci&oacute;n, comunicaci&oacute;n social y de capacitaci&oacute;n que permitan modificar la percepci&oacute;n p&uacute;blica en torno a los r&iacute;os y el papel de las crecidas, en la certeza de que solo una sociedad bien informada apoyar&aacute; una gesti&oacute;n adecuada de los territorios fluviales.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Julia Martínez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/causas-soluciones-inundaciones_129_1476292.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 18 Sep 2019 20:45:04 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Seis causas y seis soluciones para reducir los daños por inundaciones]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Inundaciones,Ecologistas en Acción]]></media:keywords>
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