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    <title><![CDATA[elDiario.es - Nils Pratley]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/nils_pratley/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Nils Pratley]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA[El entusiasmo por el bitcoin ha desaparecido. Los inversores optaron por el oro real]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/economia/entusiasmo-bitcoin-desaparecido-inversores-optaron-oro-real_129_12869015.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c913eed5-00ef-40d9-9c5d-a49eca66d74e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El entusiasmo por el bitcoin ha desaparecido. Los inversores optaron por el oro real"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El oro ha subido un 70%, mientras que la criptomoneda ha bajado un 6 % tras no poder recuperarse de la rápida venta masiva de octubre</p><p class="subtitle">Tensión en los mercados: el bitcoin y la IA se suben a la montaña rusa bursátil</p></div><p class="article-text">
        Otra semana m&aacute;s, otro r&eacute;cord en el precio del oro. Y otro golpe a la esperanzadora tesis del club de fans del bitcoin sobre la posesi&oacute;n del &ldquo;oro digital&rdquo;. Este a&ntilde;o ha sido dif&iacute;cil para la brigada del bitcoin: mientras que el oro real se dispar&oacute; en valor, su criptomoneda no lo hizo. La correlaci&oacute;n se fue por la ventana. El oro ha subido un 70% en t&eacute;rminos de d&oacute;lares; el bitcoin ha bajado un 6%.
    </p><p class="article-text">
        En teor&iacute;a, las condiciones deber&iacute;an haber sido perfectas para el bitcoin si, al igual que el oro, se supone que es una reserva de valor en tiempos de incertidumbre. Las tensiones geopol&iacute;ticas han sido elevadas durante todo el a&ntilde;o, a lo que ahora se suman las intenciones poco claras de Donald Trump hacia Venezuela. O, si se considera que el bitcoin es una cobertura contra la devaluaci&oacute;n de la moneda por parte de los gobiernos, las noticias deber&iacute;an haber sido alentadoras. El d&eacute;ficit presupuestario de Estados Unidos sigue siendo enorme: el Fondo Monetario Internacional prev&eacute; que la deuda del pa&iacute;s aumentar&aacute; del 125% al 143% de los ingresos anuales para 2030, es decir, m&aacute;s que Grecia e Italia.
    </p><p class="article-text">
        Por otra parte, si el bitcoin est&aacute; destinado a ser un veh&iacute;culo para el entusiasmo relacionado con la tecnolog&iacute;a, la revoluci&oacute;n de la inteligencia artificial deber&iacute;a haber ofrecido un impulso medianamente &uacute;til. M&aacute;s all&aacute; del debate sobre la burbuja de los activos de IA, el precio de las acciones del fabricante de chips Nvidia ha subido un tercio desde enero.
    </p><p class="article-text">
        El contexto normativo era totalmente favorable. Los fondos cotizados en bolsa de criptomonedas ahora son comercializados por las principales entidades financieras. El regulador financiero brit&aacute;nico, por ejemplo, cauteloso con las criptomonedas, ha publicado propuestas para regular muchas &aacute;reas del mercado de las criptomonedas.
    </p><p class="article-text">
        Ah&iacute; radica, quiz&aacute;s, la mitad de la explicaci&oacute;n. El bitcoin es simplemente m&aacute;s aburrido ahora que se ha incorporado a la corriente financiera dominante. Si JP Morgan y BlackRock se refieren al bitcoin como una clase de activo normal, se pierde algo del esp&iacute;ritu revolucionario. Las b&uacute;squedas de &ldquo;bitcoin&rdquo; en Google son simplemente estables en estos d&iacute;as. Incluso Elon Musk tiene otras cosas de las que tuitear.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                El oro supera al bitcoin en 2025                            </span>
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        Como muestra el gr&aacute;fico, las trayectorias del oro y el bitcoin solo divergieron realmente a partir de octubre, durante una r&aacute;pida venta masiva de este &uacute;ltimo. Todav&iacute;a se debate qu&eacute; ocurri&oacute; exactamente el 10 de octubre, pero parte de la historia es la gran venta por parte de los titulares apalancados de bitcoins en un mercado poco activo, como reacci&oacute;n a la amenaza de Trump de imponer aranceles a China. Sin embargo, la cuesti&oacute;n es que el bitcoin no se recuper&oacute; despu&eacute;s, como lo hicieron las acciones y los metales preciosos. El mercado de las criptomonedas en su conjunto perdi&oacute; m&aacute;s de un bill&oacute;n de d&oacute;lares de valor en seis semanas. Desde un m&aacute;ximo de 126 000 d&oacute;lares a principios de octubre, el bitcoin se sit&uacute;a ahora en torno a los 87 000 d&oacute;lares.
    </p><p class="article-text">
        En una nota de investigaci&oacute;n publicada hace un mes, los analistas de Deutsche Bank ofrecieron cinco factores para explicar la ca&iacute;da: un sentimiento generalizado de &ldquo;aversi&oacute;n al riesgo&rdquo; en los mercados en octubre, se&ntilde;ales agresivas sobre los tipos de inter&eacute;s por parte de la Reserva Federal, un impulso regulatorio menor de lo esperado, escasa liquidez y salidas de fondos de las instituciones, y la recogida de beneficios por parte de los titulares a largo plazo.
    </p><p class="article-text">
        Su conclusi&oacute;n: &ldquo;Sigue siendo incierto si el bitcoin se estabilizar&aacute; tras esta correcci&oacute;n. A diferencia de las ca&iacute;das anteriores, impulsadas principalmente por la especulaci&oacute;n minorista, la ca&iacute;da de este a&ntilde;o se ha producido en un contexto de importante participaci&oacute;n institucional, cambios en las pol&iacute;ticas y tendencias macroecon&oacute;micas globales&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Para los verdaderos creyentes en el bitcoin, cada rev&eacute;s es una oportunidad de compra. Su fe tiende a ser inquebrantable y, dada la forma en que la criptomoneda se ha recuperado de las ca&iacute;das de a&ntilde;os anteriores, no se puede decir que est&eacute;n definitivamente equivocados.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, tambi&eacute;n parece que algo se ha resquebrajado este a&ntilde;o. Cuando la demanda de una cobertura defensiva adecuada era alta, los inversores prefirieron el oro (y la plata, que tuvo un rendimiento a&uacute;n mejor) al c&oacute;digo inform&aacute;tico que no ha logrado despegar como medio de intercambio. Y el a&ntilde;o termina con preguntas sobre la profundidad real del mercado del bitcoin y sus imitadores. El entusiasmo especulativo ya no es lo que era.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Nils Pratley]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/economia/entusiasmo-bitcoin-desaparecido-inversores-optaron-oro-real_129_12869015.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 24 Dec 2025 20:10:48 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El entusiasmo por el bitcoin ha desaparecido. Los inversores optaron por el oro real]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las consecuencias de la privatización del sector del agua: ventas baratas, más deuda, capitales extranjeros y pésimo servicio]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/economia/consecuencias-privatizacion-sector-agua-ventas-baratas-deuda-capitales-extranjeros-pesimo-servicio_129_11515894.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/059d92d3-7d3a-4f25-a740-c642b5d16417_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las consecuencias de la privatización del sector del agua: ventas baratas, más deuda, capitales extranjeros y pésimo servicio"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En los primeros años posteriores a la privatización de los servicios públicos, surgieron las habituales preocupaciones en torno a los sueldos de los directivos, los precios y los servicios prestados. Reino Unido fue apodado el “hombre sucio de Europa”</p><p class="subtitle">Cuando el agua es del todo privada: aguas fecales en los ríos, paraísos fiscales y llamadas a la nacionalización
</p></div><p class="article-text">
        Hubo un tiempo en que las compa&ntilde;&iacute;as privadas de agua en Reino Unido eran tan impopulares como ahora. Durante el t&oacute;rrido verano de 1995, el director general de Yorkshire Water, Trevor Newton, gan&oacute; notoriedad cuando inst&oacute; a los clientes a reducir su consumo del producto de su empresa con un mensaje inspirador: &ldquo;Yo personalmente llevo tres meses sin tomar un ba&ntilde;o ni ducharme&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Tras una ronda de chistes sobre los &ldquo;asquerosamente ricos&rdquo; -porque los sueldos multimillonarios de los jefes de las compa&ntilde;&iacute;as de agua tambi&eacute;n eran noticia en aquellos d&iacute;as-, Newton invit&oacute; a la prensa a ver c&oacute;mo se aseaba utilizando una toallita y una palangana. M&aacute;s tarde se supo que hab&iacute;a estado yendo y viniendo de Yorkshire para ba&ntilde;arse en casa de sus padres o de sus suegros.
    </p><p class="article-text">
        El aspecto serio de la farsa era que, al igual que ahora, el p&uacute;blico estaba indignado por la disparidad entre las ganancias de los inversores y el p&eacute;simo servicio prestado por una empresa privatizada. Yorkshire Water acababa de pagar un dividendo de 50 millones de libras a sus accionistas y, sin embargo, la ciudad de Bradford corr&iacute;a el riesgo de quedarse sin agua. La apertura de una nueva red de suministro llevaba retraso y la empresa se ve&iacute;a obligada a transportar el agua en camiones cisterna a trav&eacute;s de los valles conocidos como Yorkshire Dales. &ldquo;La ira p&uacute;blica estall&oacute;&rdquo;, recuerda Sir Ian Byatt, el primer director de la Oficina de Servicios de Agua (OFWAT, por sus siglas en ingl&eacute;s), el organismo regulador creado con la privatizaci&oacute;n en 1989.
    </p><p class="article-text">
        La saga tambi&eacute;n puso de manifiesto el deplorable estado de la infraestructura hidr&aacute;ulica, el cual hab&iacute;a sido en un principio la raz&oacute;n aducida para la privatizaci&oacute;n. Reino Unido era considerado el &ldquo;hombre sucio de Europa&rdquo; por la contaminaci&oacute;n de sus playas y r&iacute;os. Desde mediados de los a&ntilde;os setenta hasta mediados de los ochenta, las inversiones en la renovaci&oacute;n de las alcantarillas y las depuradoras hab&iacute;an ido en descenso, y Reino Unido ahora deb&iacute;a cumplir con las nuevas normativas de la Comunidad Europea en materia de contaminaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El Gobierno de Margaret Thatcher, que ya hab&iacute;a privatizado el gas y las telecomunicaciones, decidi&oacute; que s&oacute;lo el capital privado y el mercado de valores podr&iacute;an aportar mejoras. &ldquo;Se dijeron muchas cosas absurdas, del estilo de &lsquo;miren a la primera ministra, va a privatizar hasta la lluvia que cae del cielo&rsquo;&rdquo;, escribi&oacute; Thatcher en sus memorias. &ldquo;Yo sol&iacute;a replicar que puede ser que la lluvia provenga del Todopoderoso pero que &Eacute;l no enviaba las tuber&iacute;as, ni los grifos ni la ingenier&iacute;a para aprovecharla&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s de tres d&eacute;cadas despu&eacute;s, esa misma infraestructura requiere hoy una gran actualizaci&oacute;n, y las facturas se disparar&aacute;n cuando la OFWAT presente el jueves el r&eacute;gimen tarifario para los pr&oacute;ximos cinco a&ntilde;os. Mientras tanto, las 10 empresas inglesas y galesas de agua y saneamiento llevan pagados 78.000 millones de libras en dividendos desde 1989, con una deuda acumulada de 60.000 millones. Mientras tanto, la m&aacute;s grande de todas, Thames Water, corre el riesgo de ser reestatizada temporalmente. S&oacute;lo tres de las 10 siguen cotizando en bolsa. Entretanto, tras una serie de derrames de aguas residuales, fugas de agua y cuantiosas multas que han suscitado la indignaci&oacute;n de la opini&oacute;n p&uacute;blica, el sector se ha convertido en sin&oacute;nimo de mala gesti&oacute;n, avaricia empresarial y contaminaci&oacute;n. &iquest;C&oacute;mo hemos llegado hasta este punto?
    </p><h3 class="article-text"><strong>En rebajas</strong></h3><p class="article-text">
        Para llevar a cabo la privatizaci&oacute;n en diciembre de 1989 -un mes despu&eacute;s de la ca&iacute;da del Muro de Berl&iacute;n-, el Gobierno cancel&oacute; toda la deuda a largo plazo de las anteriores autoridades del agua e inyect&oacute; dinero en efectivo en las nuevas empresas, a modo de &ldquo;dote verde&rdquo;. As&iacute;, los ingresos netos para el Tesoro, incluso tras haber vendido las empresas por un total de 7.600 millones de libras, fueron pr&aacute;cticamente nulos.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, los inversores en la bolsa obtuvieron sus habituales ganancias r&aacute;pidas: en el transcurso de un mes, las acciones de las 10 empresas subieron un 20% de media. La mitad de los peque&ntilde;os inversores, animados a comprar con el eslogan &ldquo;Usted podr&iacute;a ser un H2Owner [due&ntilde;o del H2O]&rdquo;, recogieron sus beneficios y vendieron sus acciones en menos de un a&ntilde;o. Fue un periodo de exuberancia empresarial, satirizado por el personaje &ldquo;Loadsamoney&rdquo;, interpretado por el comediante Harry Enfield.
    </p><p class="article-text">
        Pero los gastos adicionales no tardaron en llegar. En los cuatro a&ntilde;os siguientes a la privatizaci&oacute;n, la inversi&oacute;n se duplic&oacute;, pasando de 3.000 millones de libras anuales a 6.000 millones. Los partidarios de la privatizaci&oacute;n podr&iacute;an argumentar que la disciplina impuesta por la cotizaci&oacute;n en bolsa, adem&aacute;s de la bofetada de parte de un regulador independiente, los oblig&oacute; a mejorar los malos resultados. Tras el desastre de Yorkshire Water en 1995, la OFWAT envi&oacute; inspectores, lo que result&oacute; en que los directivos fueran desplazados. A finales de la d&eacute;cada, la empresa ten&iacute;a los mejores rendimientos. Byatt tambi&eacute;n propuso que Yorkshire devolviera 40 millones de libras a los clientes en forma de recortes de precios y &ldquo;tras algunas discusiones, aceptaron hacerlo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Pero enseguida se hizo evidente que las empresas hab&iacute;an sido vendidas a precios excesivamente bajos. Las facturas de los clientes aumentaron un tercio en los primeros cinco a&ntilde;os, ya que, en el momento de la venta, se supon&iacute;a que las empresas necesitar&iacute;an acceso inmediato al dinero que financiar&iacute;a el aumento de las inversiones en infraestructura. En un principio, se cre&iacute;a que los niveles de endeudamiento comprender&iacute;an un m&aacute;ximo de s&oacute;lo el 35% del valor de los activos (es decir, el ratio de apalancamiento, que calcula la capacidad de utilizar deuda para financiar una operaci&oacute;n). Pero el mercado de bonos estaba dispuesto a prestar sumas mucho mayores a empresas monopol&iacute;sticas con clientes cautivos.
    </p><p class="article-text">
        Y, por extra&ntilde;o que parezca, la oficina reguladora estaba muy interesada en que el apalancamiento financiero aumentara. El razonamiento era que el ahorro resultante de la disminuci&oacute;n de los costes de financiaci&oacute;n se trasladar&iacute;a a los clientes en forma de facturas m&aacute;s bajas. La primera revisi&oacute;n quinquenal de precios de la OFWAT, en 1994, fren&oacute; las subidas de factura previstas en la privatizaci&oacute;n; la segunda, en 1999, redujo las facturas una media del 12%.
    </p><p class="article-text">
        Las compa&ntilde;&iacute;as se prestaron felices al juego de la deuda. Con la subida del precio de las acciones y el acceso a capital barato, a algunas de ellas incluso les pic&oacute; el gusanillo de la diversificaci&oacute;n en los pr&oacute;speros a&ntilde;os noventa. Thames logr&oacute; obtener contratos para gestionar redes hidr&aacute;ulicas en pa&iacute;ses tan lejanos como Indonesia y Chile. Welsh Water despilfarr&oacute; comprando hoteles y clubes de campo. En 2000, Anglian Water se hizo con una empresa de construcci&oacute;n.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Fusiones y adquisiciones</strong></h3><p class="article-text">
        El juego de las adquisiciones comenz&oacute; en 1995, cuando el Gobierno cancel&oacute; sus acciones de oro en las 10 compa&ntilde;&iacute;as de agua. La francesa Lyonnaise des Eaux compr&oacute; Northumbrian Water. Scottish Power compr&oacute; Southern Water. La estadounidense Enron, antes de su escandalosa quiebra en 2001, compr&oacute; Wessex Water. Las compa&ntilde;&iacute;as de agua no pod&iacute;an comprarse unas a otras, pero algunas adoptaron el concepto de &ldquo;multiservicios&rdquo;, de moda en aquel entonces, y adquirieron proveedores regionales de electricidad, que hab&iacute;an sido privatizados en 1990. North West Water compr&oacute; su proveedor local y se convirti&oacute; en United Utilities, mientras que Welsh Water hizo lo suyo con South Wales Electricity y pas&oacute; a llamarse Hyder.
    </p><p class="article-text">
        Nada de esto se vio detenido por el sorpresivo impuesto sobre los servicios p&uacute;blicos privatizados, incluida el agua, establecido en 1997 por el Gobierno laborista entrante. Thames, por ejemplo, se vendi&oacute; por 922 millones de libras en la privatizaci&oacute;n, pero en julio de 1997 su cotizaci&oacute;n en bolsa alcanzaba los 2.900 millones de libras. Asimismo, el valor de Severn Trent hab&iacute;a pasado de 849 millones de libras a 3.000 millones en el mismo plazo.
    </p><p class="article-text">
        Hacia el final de esa primera d&eacute;cada despu&eacute;s de las privatizaciones, el sector del agua estaba tan cambiado que resultaba irreconocible. Un <a href="https://www.theguardian.com/theguardian/1999/nov/26/guardianleaders" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">art&iacute;culo</a> de <em>The Guardian</em> publicado en 1999 reflexionaba sobre &ldquo;los efectos mixtos de la privatizaci&oacute;n del agua&rdquo;. Por un lado, una parte demasiado grande de las ganancias extraordinarias se hab&iacute;a &ldquo;disipado en diversificaciones poco aconsejables, dividendos excesivos y megaincrementos injustificados de las retribuciones de los directivos de las empresas&rdquo;, aunque &ldquo;se invirti&oacute; mucho dinero en mejorar las infraestructuras, de modo que ahora el agua potable es mucho mejor&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Los acuerdos siguieron llev&aacute;ndose a cabo. <a href="https://www.theguardian.com/business/2000/sep/26/utilities" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">Thames fue comprada en 2000 por la alemana RWE</a>, que pag&oacute; 4.300 millones de libras en efectivo y asumi&oacute; 2.500 millones de deuda. El precio de compra, 12,15 libras por acci&oacute;n, quintuplicaba los 240 peniques por los que las 10 compa&ntilde;&iacute;as de agua hab&iacute;an sido vendidas en 1989. Las empresas de servicios p&uacute;blicos de Reino Unido continuaban atrayendo capitales extranjeros y, a tono con el esp&iacute;ritu de aquellos tiempos, eso era considerado algo excelente. El Nuevo laborismo no alterar&iacute;a el modelo.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Estaciones de p&aacute;nico</strong></h3><p class="article-text">
        Lo que sigui&oacute; fue un punto de inflexi&oacute;n cr&iacute;tico. A principios de la d&eacute;cada de 2000, Railtrack, tras una serie de accidentes mortales en los ferrocarriles, se vio obligada a declararse en bancarrota y se convirti&oacute; en Network Rail. A continuaci&oacute;n, British Energy, propietaria de la mayor parte de las centrales nucleares del pa&iacute;s, tuvo que ser rescatada.
    </p><p class="article-text">
        Ambos acontecimientos provocaron el p&aacute;nico pol&iacute;tico, y la City (el barrio londinense donde se encuentra el principal distrito financiero de la ciudad) hizo todo lo posible por avivar el miedo a que el capital extranjero se evaporar&iacute;a si se ve&iacute;a que los propietarios de las empresas se ve&iacute;an perjudicados por la acci&oacute;n del Gobierno (acusaci&oacute;n inmerecida en el caso de Railtrack). Entre bastidores, el sector del agua continuaba quej&aacute;ndose de que la revisi&oacute;n de los precios de las tarifas, realizada por la OFWAT en 1999, le dejaba sin incentivos suficientes para invertir.
    </p><p class="article-text">
        El resultado fueron dos medidas que, en retrospectiva, aceleraron la toma de riesgos financieros. En primer lugar, en 2002, la OFWAT prorrog&oacute; las licencias de explotaci&oacute;n de las compa&ntilde;&iacute;as de agua, que expiraban en 2014. En su lugar, se concedieron licencias renovables de 25 a&ntilde;os. &ldquo;Un plazo de aviso m&aacute;s largo permitir&aacute; a las empresas y a sus inversores planificar con mayor seguridad&rdquo;, dijo <a href="https://www.ofwat.gov.uk/ofwat-pays-tribute-to-philip-fletcher-cbe-former-ofwat-chair-and-director-general/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">Philip Fletcher, el entonces director de la OFWAT</a>. M&aacute;s all&aacute; de aquella esperanza, la reforma tambi&eacute;n protegi&oacute; a las empresas con peor rendimiento de cualquier amenaza de ser sustituidas en el mediano plazo.
    </p><p class="article-text">
        La siguiente revisi&oacute;n quinquenal de precios fue ampliamente considerada como un obsequio para las empresas: en 2004, las facturas aumentaron un 20%. El agua se volv&iacute;a as&iacute; a&uacute;n m&aacute;s atractiva para los inversores.
    </p><p class="article-text">
        Fue en ese momento que las adquisiciones se dispararon. Los nuevos compradores no eran otras empresas de servicios p&uacute;blicos, sino entidades financieras: bancos de inversi&oacute;n, fondos de infraestructuras, fondos de pensiones. En 2006, Macquarie compr&oacute; Thames a RWE por 8.000 millones de libras. Lo mismo ocurri&oacute; con la adquisici&oacute;n de la matriz de Anglian por un grupo de fondos de pensiones canadienses y australianos. En 2007, Southern Water cay&oacute; en manos de un consorcio que inclu&iacute;a a JP Morgan Asset Management tras una pugna con el banco de inversi&oacute;n estadounidense Goldman Sachs. Kelda Group, propietaria de Yorkshire Water, fue comprada por un consorcio que inclu&iacute;a a Citigroup y HSBC.
    </p><p class="article-text">
        Antiguos funcionarios de la OFWAT se&ntilde;alan este periodo como uno en el que cambiaron las reglas del juego. Byatt escribi&oacute; en su libro A Regulator's Sign Off: Changing the Taps in Britain: &ldquo;El capital privado para obras de infraestructura mostr&oacute; la cara m&aacute;s dura del capitalismo, con compras apalancadas y pol&iacute;ticas cortoplacistas, es decir, pr&eacute;stamos elevados y dividendos altos, lo que mereci&oacute; cr&iacute;ticas generalizadas por la falta de transparencia y por su ingenier&iacute;a financiera&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Jonson Cox, que fue director tanto de Yorkshire como de Anglian antes de presidir la OFWAT de 2012 a 2022, declar&oacute; ante una comisi&oacute;n de la C&aacute;mara de los Lores poco despu&eacute;s de dejar el ente regulador: &ldquo;En la d&eacute;cada de 2000, los bancos de inversi&oacute;n empezaron a darse cuenta de que exist&iacute;a la oportunidad de adquirir los activos de las compa&ntilde;&iacute;as de agua y de aumentar significativamente el apalancamiento financiero en esas estructuras de capital. Yo no formaba parte de la OFWAT en ese momento. He estado en desacuerdo con esa metodolog&iacute;a y considero muy desafortunado que haya ocurrido&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Cox sostuvo que los bancos de inversi&oacute;n crearon incentivos sesgados y &ldquo;la predisposici&oacute;n de considerar las empresas de agua como activos financieros&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Ingenier&iacute;a financiera a lo loco</strong></h3><p class="article-text">
        En 2007, poco despu&eacute;s de ser adquirida por Macquarie, Thames se embarc&oacute; en una &ldquo;titulizaci&oacute;n corporativa&rdquo; (whole business securitization), una captaci&oacute;n de fondos cuyo nombre banal contradec&iacute;a lo agresivo de su propuesta. Un hasta entonces anodino negocio de tuber&iacute;as y plantas de tratamiento de aguas residuales fue reformulado en una compleja estructura corporativa, con ocho niveles de propiedad, incluida una filial en las Islas Caim&aacute;n, que permit&iacute;a acumular deuda sobre deuda, como los pisos de un pastel de bodas.
    </p><p class="article-text">
        De repente, ratios de apalancamiento del 50% o 60% pasaron a ser superiores al 80% en algunas empresas retiradas de la bolsa de valores. Como explic&oacute; Thames en 2018, esta estructura corporativa bizantina le permit&iacute;a endeudarse m&aacute;s, con el visto bueno de las agencias de calificaci&oacute;n crediticia: &ldquo;Un mayor nivel de apalancamiento es posible con una calificaci&oacute;n de grado de inversi&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Macquarie ha defendido el uso de la titulizaci&oacute;n corporativa en Thames, aduciendo que era &ldquo;muy com&uacute;n&rdquo; en aquella &eacute;poca. &ldquo;Era un producto de servicios de agua de Reino Unido inventado, asesorado y construido por bancos de Reino Unido&rdquo;, <a href="https://www.infrastructureinvestor.com/macquaries-bradley-on-thames-water-theres-nothing-in-our-returns-that-im-embarrassed-about/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">dijo</a> el a&ntilde;o pasado Martin Bradley, director de infraestructura de la compa&ntilde;&iacute;a, a la revista <em>Infrastructure Investor</em>.
    </p><p class="article-text">
        Bradley se&ntilde;al&oacute; que los inversores en fondos de Macquarie, a trav&eacute;s de una venta escalonada de Thames en 2017, obtuvieron rendimientos brutos anuales entre un 12% y un 13%, que, seg&uacute;n sostuvo, estaban al mismo nivel que los del cumplimiento normativo del per&iacute;odo 2005-09. &ldquo;No hay nada en nuestras ganancias de lo que me averg&uuml;ence&rdquo;, asegur&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        El banco australiano tambi&eacute;n <a href="https://www.macquarie.com/au/en/insights/thames-water-upgrading-londons-water-and-wastewater-infrastructure.html#:~:text=In%202006%2C%20Macquarie%20Asset%20Management,48%20per%20cent%20ownership%20interest." data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">ha defendido su gesti&oacute;n de Thames</a>, afirmando que la empresa &ldquo;emprendi&oacute; niveles r&eacute;cord de inversi&oacute;n a pesar de la reducci&oacute;n en los rendimientos permitidos por la OFWAT&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Pero el legado del fest&iacute;n de deuda tomada por el sector a mediados de la d&eacute;cada de 2000 sigue vivo. Southern Water, que adopt&oacute; la titulizaci&oacute;n corporativa en 2003, tuvo que ser rescatada en 2021 en lo que hoy puede ser vista como una versi&oacute;n en miniatura de la crisis financiera en la que Thames est&aacute; sumida. El comprador de Southern fue Macquarie, que inyect&oacute; 1.000 millones de libras para revalorizar la empresa.
    </p><p class="article-text">
        La OFWAT tard&oacute; en darse cuenta de los peligros del endeudamiento excesivo. <a href="https://www.ofwat.gov.uk/ofwat-announces-new-regulatory-controls-on-water-company-dividends/#:~:text=Ofwat%20has%20today%20announced%20new,link%20dividend%20payments%20to%20performance." data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">Apenas el a&ntilde;o pasado se introdujeron facultades</a> para la suspensi&oacute;n del pago de dividendos que pusieran en peligro la solvencia financiera de la empresa.
    </p><p class="article-text">
        Una pregunta central sobre los efectos de la privatizaci&oacute;n es si la transici&oacute;n de empresas p&uacute;blicas con un capital razonable en el mercado de valores a entidades privadas fuertemente apalancadas ha contribuido al lamentable historial medioambiental del sector.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Es, por ejemplo, una coincidencia que las dos empresas m&aacute;s multadas a lo largo de los a&ntilde;os -Thames y Southern- sean tambi&eacute;n las dos con las estructuras de financiamiento m&aacute;s agresivas?
    </p><p class="article-text">
        La deuda, hay que decirlo, tambi&eacute;n ha sido utilizada para su prop&oacute;sito original de acelerar las inversiones, como complemento de la parte financiada con las facturas pagadas por los usuarios. Las inversiones posteriores a la privatizaci&oacute;n ascienden a un total de 190.000 millones de libras, pero resulta innegable que el uso del apalancamiento financiero, con el objetivo de maximizar el rendimiento para los accionistas, ha sido excesivo.
    </p><p class="article-text">
        El actual director ejecutivo de la OFWAT, David Black, <a href="https://www.ofwat.gov.uk/thames-debt-and-water-sector-finance/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">abord&oacute;</a> esta cuesti&oacute;n el a&ntilde;o pasado, cuando la crisis financiera de Thames se agudiz&oacute;: &ldquo;Para la mayor&iacute;a de las empresas, el endeudamiento ha sido una fuente de financiaci&oacute;n prudente y de bajo coste, con tipos de inter&eacute;s bajos y fijos a largo plazo. Sin embargo, algunas empresas se endeudaron demasiado, siendo el de Thames Water el caso m&aacute;s evidente. Los riesgos que ello conlleva -y los de corregirlo- son responsabilidad de la empresa y sus accionistas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Es all&iacute; donde radica una enorme tensi&oacute;n en el centro de <a href="https://www.theguardian.com/environment/article/2024/jul/02/landmark-united-utilities-ruling-paves-way-for-legal-action-over-sewage" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">la reciente decisi&oacute;n de la OFWAT respecto a los planes de negocio de las empresas para los pr&oacute;ximos cinco a&ntilde;os</a>. La inversi&oacute;n es necesaria a gran escala y las facturas de los clientes van a subir sustancialmente, pase lo que pase. Pero, &iquest;se encargar&aacute; la oficina reguladora de que los peores adictos a las deudas paguen por sus atracones de pr&eacute;stamos?
    </p><p class="article-text">
        Traducci&oacute;n de Juli&aacute;n Cnochaert.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Nils Pratley]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/economia/consecuencias-privatizacion-sector-agua-ventas-baratas-deuda-capitales-extranjeros-pesimo-servicio_129_11515894.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 13 Jul 2024 20:08:04 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Las consecuencias de la privatización del sector del agua: ventas baratas, más deuda, capitales extranjeros y pésimo servicio]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Reino Unido,Margaret Thatcher,Privatizaciones,Privatización del agua]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Por qué ha quebrado Thomas Cook]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/quebro-thomas-cook-principalmente-deuda_1_1343160.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/865fe8d5-ee36-428c-91a8-bf666c9b8ed8_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Casi 15.000 turistas de Thomas Cook han sido repatriados al Reino Unido"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Una mala gestión, los bancos, el Brexit y la competencia digital también influyeron en el cierre de la empresa</p></div><p class="article-text">
        &iquest;Por qu&eacute; Thomas Cook entr&oacute; en bancarrota? El Brexit, bancos que evitan los riesgos, olas de calor en verano, el ascenso de Airbnb, el triunfo a largo plazo de las aerol&iacute;neas low-cost. Todo ha contribuido al cierre de Thomas Cook. Pero un factor destaca sobre los dem&aacute;s: la enorme deuda -1.922 millones de euros, seg&uacute;n el &uacute;ltimo informe- que el operador tur&iacute;stico ha cargado sobre sus hombros durante la &uacute;ltima d&eacute;cada.
    </p><p class="article-text">
        Lo principal que hay que saber sobre esa deuda es que las sucesivas gestiones no lograron reducirla significativamente. Para cuando la junta directiva propuso un paquete de rescate en julio, la empresa ya estaba desesperada. Deb&iacute;an contener a un grupo de bancos y tenedores de bonos en una industria en la que el tufillo a inestabilidad puede generar una ola de p&aacute;nico entre hoteleros y clientes. La tarea result&oacute; imposible, pero hace tiempo que se estaba gestando este fracaso.
    </p><h3 class="article-text">Brexit</h3><p class="article-text">
        &ldquo;No hay duda de que todo el proceso del Brexit ha hecho que muchos clientes brit&aacute;nicos retrasen sus planes de vacaciones de este verano&rdquo;, explic&oacute; en mayo el director ejecutivo de la empresa, Peter Fankhauser. Esa afirmaci&oacute;n estaba en l&iacute;nea con las de la competencia y es posible que la incertidumbre sobre la &uacute;ltima fecha l&iacute;mite del Brexit del 31 de octubre haya afectado el humor de los bancos. Entonces, s&iacute;, podr&iacute;amos decir que el Brexit contribuy&oacute; a empujar a la tambaleante Thomas Cook m&aacute;s cerca del precipicio.
    </p><p class="article-text">
        Pero el Brexit no puede ser la &uacute;nica raz&oacute;n. Recordemos que la unidad m&aacute;s s&oacute;lida de Thomas Cook -la l&iacute;nea a&eacute;rea Condor- trabaja con el mercado alem&aacute;n y ser&iacute;a forzado decir que el Brexit ha afectado a las ganas de los alemanes de viajar a Turqu&iacute;a o a las Islas Canarias. Adem&aacute;s, la archi-rival Tui, que se enfrenta a los mismos vientos en contra del Brexit, no se ha desmoronado: ha logrado mantenerse a flote porque su estado financiero era m&aacute;s s&oacute;lido.
    </p><h3 class="article-text">Clima</h3><p class="article-text">
        S&iacute;, el clima ha sido un problema, como suele sucederles a los operadores tur&iacute;sticos. La ola de calor que sufrieron el a&ntilde;o pasado el Reino Unido y los pa&iacute;ses escandinavos hizo que muchos potenciales turistas se quedaran en casa, generando una baja en los precios de &ldquo;&uacute;ltimo momento&rdquo; en los que se apoyan los operadores tur&iacute;sticos para rematar paquetes que han quedado sin vender. Esto parece que se ha prolongado&nbsp;hasta el 2019, ya que los clientes han aprendido que esperar para reservar es una estrategia conveniente.
    </p><p class="article-text">
        Pero el clima, igual que las huelgas de los controladores a&eacute;reos franceses, son un riesgo conocido. En 2010, Thomas Cook tuvo un mal a&ntilde;o porque las cenizas volc&aacute;nicas de Islandia afectaron a vuelos de toda Europa. El truco es saber gestionar los eventos inesperados.
    </p><h3 class="article-text">Competencia</h3><p class="article-text">
        Un movimiento de pinza realizado por Airbnb y las vacaciones de bajo presupuesto han modificado el comportamiento de consumo tur&iacute;stico, pero igualmente Thomas Cook se las arregl&oacute; para vender 11 millones de paquetes de vacaciones el a&ntilde;o pasado. Tambi&eacute;n lleg&oacute; a un acuerdo comercial con Expedia para intentar atraer al p&uacute;blico digital y estaba intentando, al igual que Tui, adquirir sus propios hoteles y generar fidelidad a trav&eacute;s de la &ldquo;diferenciaci&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El plan era sensato pero para reinventar el modelo de negocio eran necesarias fuertes inversiones. Thomas Cook nunca estuvo en condiciones de invertir grandes sumas de dinero. Fankhauser habl&oacute; elogiosamente de c&oacute;mo la Casa Cook y la l&iacute;nea de hoteles del Club Cook atraer&iacute;an a &ldquo;gente que antes no hubiera cre&iacute;do que un paquete tur&iacute;stico era algo para ellos&rdquo;, pero Thomas Cook ya era un caso perdido. El a&ntilde;o pasado, pag&oacute; 140 millones de euros de intereses a sus acreedores, mucho m&aacute;s de lo que pod&iacute;a gastar en inversiones.
    </p><h3 class="article-text">Bancos y deuda</h3><p class="article-text">
        El juego de la culpa est&aacute; en su m&aacute;ximo esplendor. Algunos empleados de Thomas Cook sospechan que los acreedores, liderados por el Royal Bank of Scotland y el Lloyds Banking Group, nunca se comprometieron de verdad con el paquete de rescate financiero y lo que hicieron fue intentar dilatar las conversaciones con la esperanza de que el gobierno ofreciera un pr&eacute;stamo de apoyo y as&iacute; la posici&oacute;n de los acreedores mejorase.
    </p><p class="article-text">
        La prueba de esta teor&iacute;a parece ser el aumento descontrolado del valor del paquete propuesto: comenz&oacute; en 848 millones de euros de recapitalizaci&oacute;n respaldada por la empresa china Fosum, el mayor accionista de Thomas Cook; luego subi&oacute; a 1.017 millones de euros y despu&eacute;s a 1.244 millones de euros. Por su parte, los bancos argumentan que hace a&ntilde;os que sostienen a una empresa en problemas. Los detalles sobre por qu&eacute; fracasaron las negociaciones se revelar&aacute;n en el informe del Servicio de Bancarrota.
    </p><h3 class="article-text">Mala gesti&oacute;n</h3><p class="article-text">
        Sea cual sea la verdad sobre lo que sucedi&oacute; el fin de semana, lo que sabemos es que el dinero que Thomas Cook deb&iacute;a era mucho. La culpa subyacente de esa situaci&oacute;n se remonta a una d&eacute;cada atr&aacute;s, a los acuerdos gestionados por el ex director ejecutivo Manny Fontenla-Novoa.
    </p><p class="article-text">
        Es incre&iacute;ble ahora recordar que, a fines de 2007, poco despu&eacute;s de la fusi&oacute;n con MyTravel, Thomas Cook pens&oacute; que le sobraba tanto efectivo que pod&iacute;a recomprar sus propias acciones. Cuatro a&ntilde;os despu&eacute;s, la empresa lograba, exitosamente en esa ocasi&oacute;n, escapar de la quiebra.
    </p><p class="article-text">
        La moraleja de la historia es que los operadores tur&iacute;sticos deben encontrar financiaci&oacute;n de forma conservadora. Si su balance general es d&eacute;bil, quedan a merced de los acontecimientos en una industria en la que la mayor parte del efectivo llega en verano y luego se va en invierno.
    </p><p class="article-text">
        En 2013, Thomas Cook recaud&oacute; 480,5 millones de euros de sus accionistas y la primavera pasada parec&iacute;a estar rumbo a la salvaci&oacute;n. En mayo de 2018, la empresa estaba cotizada en 2.261 millones de euros. En retrospectiva, ese fue el momento en el que los accionistas deber&iacute;an haber reunido el dinero para reducir la deuda lo m&aacute;ximo posible. En ese momento, la ola de calor todav&iacute;a no hab&iacute;a llegado y Thomas Cook ten&iacute;a beneficios por 283 millones de euros.
    </p><p class="article-text">
        Pero perdieron la oportunidad.
    </p><p class="article-text">
        Frank Meysman, presidente de la empresa desde 2011 y por ende veterano de las primeras batallas de Thomas Cook contra el fantasma de la bancarrota, tendr&aacute; que explicar qu&eacute; hicieron mal. En los &uacute;ltimos d&iacute;as, ha estado casi desaparecido en combate.
    </p><p class="article-text">
        Traducido por&nbsp;Lucia Balducci.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Nils Pratley]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/quebro-thomas-cook-principalmente-deuda_1_1343160.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 23 Sep 2019 19:41:45 +0000]]></pubDate>
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