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    <title><![CDATA[elDiario.es - Florence Smith]]></title>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[#FridaysForFuture: la generación del colapso ecológico en la era de la postsostenibilidad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/ultima-llamada/fridaysforfuture-generacion-colapso-ecologico-postsosteniblidad_132_1341789.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0928c1c0-f448-4734-aa3f-f172222dde7d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="#FridaysForFuture: la generación del colapso ecológico en la era de la postsostenibilidad"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El negacionismo, la ignorancia, la pasividad, el optimismo tecnologicista, el carpe diem , suponen un peligro infinitamente mayor que el estado de alarma que nos pueda inducir el reconocer y asumir que nos han prometido un futuro que no se va materializar</p><p class="subtitle">Es un momento muy crítico como para dar falsas esperanzas, soluciones vacías y callejones sin salida. Si nuestro objetivo es sobrevivir, tendremos que apostar por una transición socio-ambiental mucho más drástica y mucho más ambiciosa que la trayectoria que nos precede</p></div><p class="article-text">
        En el imaginario colectivo, este movimiento brota sin precedentes, como un rayo de esperanza. Prima la visi&oacute;n de la juventud purificadora, en&eacute;rgica e ingenua, al fin tomando las riendas de esta nave sin frenos. Pero el sentimiento que nos impulsa es justo el opuesto. Este movimiento nace de un grito de terror, de desesperaci&oacute;n, en boca de la generaci&oacute;n que vivir&aacute; el colapso. Una generaci&oacute;n que no sobrevivir&aacute; para contarlo.
    </p><p class="article-text">
        Nos urge se&ntilde;alar a los responsables de la crisis clim&aacute;tica y nombrar las complejidades de la realidad de la que tomaremos el relevo. Se precisa hablar de ecocidio, de injusticia y de los cr&iacute;menes cometidos hacia la misma Tierra que nos mantiene con vida. No hablamos de un mero cambio en el clima global, no son nuestros t&eacute;rminos. Hablamos en t&eacute;rminos de crisis, de colapso, de disrupci&oacute;n, de conflictos, de guerras, de hambrunas, de desplazamientos masivos y de extinci&oacute;n. El vocabulario presente no puede ser moderado, debe ser preciso. Desde la perspectiva de ser de las generaciones futuras, denunciamos nuestra herencia: un entorno natural destrozado y un sistema social quebrado.
    </p><p class="article-text">
        A&uacute;n se percibe el medio ambiente como una entidad natural et&eacute;rea y lejana de la cual no dependemos, a la vez que se concibe su desestabilizaci&oacute;n inducido por acci&oacute;n humana y su consecuente colapso como una amenaza futura y ajena. Pero la realidad es la opuesta en ambas cuestiones: el cambio clim&aacute;tico es una realidad actual y nadie se exime de sus efectos. Sin embargo, desde esta &oacute;ptica, se critica a este movimiento bajo el calificativo de catastrofista, fatalista o alarmista. Aqu&iacute; no se equivocan. La situaci&oacute;n actual exige hablar en esos t&eacute;rminos. Exige que la crisis ecol&oacute;gica se nombre exactamente como lo que es: una emergencia global.
    </p><p class="article-text">
        Podr&aacute;n advertirnos del peligro que orbita en torno a los discursos alarmistas, predicando que conducen inevitablemente a la desesperaci&oacute;n y a la inactividad. Pero evitan admitir que ya nos encontramos inmersos en un estado de aquiescente inactividad clim&aacute;tica. En el Norte Global, vivimos en total y absoluta complacencia con la actual configuraci&oacute;n de nuestro sustento de vida, y somos conscientemente ciegos frente a los impactos que ocasiona. Somos d&oacute;ciles e indulgentes ante el sistema. Esta pasividad es lo que precisamente, durante d&eacute;cadas, ha permitido que la maquinaria capitalista tomase las riendas de nuestra existencia, terminando por desencadenar la crisis clim&aacute;tica que, incluso a d&iacute;a de hoy, se excluye de la agenda social como prioridad.
    </p><p class="article-text">
        El negacionismo, la ignorancia, la pasividad, el optimismo tecnologicista, el carpe diem, suponen un peligro infinitamente mayor que el estado de alarma que nos pueda inducir el reconocer y asumir que nos han prometido un futuro que no se va materializar.
    </p><p class="article-text">
        Para mi generaci&oacute;n no corresponden las normas y expectativas de las generaciones anteriores. Nos han educado para la consecuci&oacute;n de ciertos objetivos socio-econ&oacute;micos que son obsoletos. &iquest;Qu&eacute; utilidad tiene una titulaci&oacute;n superior acad&eacute;mica, un buen CV, oportunidades en el mercado laboral o un buen salario, dentro de un sistema que est&aacute; encaminado al colapso? &iquest;Por qu&eacute; apostar&iacute;amos por invertir nuestro tiempo en la producci&oacute;n y obtenci&oacute;n de capital, si perder&aacute; todo su valor cuando se derrumbe el actual sistema de servicios y no haya recursos para comprar?
    </p><p class="article-text">
        No es f&aacute;cil levantarse todas las ma&ntilde;anas a la espera del colapso inminente. Vivir en estado de alarma permanente es asfixiante; verdaderamente asimilar la gravedad del presente requiere un refuerzo psicoemocional del que, por norma general, no disponemos. Se trata, por tanto, de aprender a aceptar y comprender la complejidad de la crisis que se nos viene encima. De saber acoger el colapso como una realidad actual, no futura. Y de agarrar esa desesperaci&oacute;n de ra&iacute;z y transformarla en acci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Es un momento muy cr&iacute;tico como para dar falsas esperanzas, soluciones vac&iacute;as y callejones sin salida. Si nuestro objetivo es sobrevivir (junto a las dem&aacute;s especies que a&uacute;n no habremos extinguido), tendremos que apostar por una transici&oacute;n socio-ambiental mucho m&aacute;s dr&aacute;stica y mucho m&aacute;s ambiciosa que la trayectoria que nos precede: una infructuosa sucesi&oacute;n de cumbres internacionales y pactos inertes por la reducci&oacute;n de emisiones, infinitos intentos de sostenibilidad corporativa que fracasan por definici&oacute;n, pol&iacute;ticas verdes que contin&uacute;an legitimando el productivismo fren&eacute;tico, y cualquier otra pretensi&oacute;n banal de 'enverdecer' nuestro sustento de vida dentro de este sistema devorador.
    </p><p class="article-text">
        En #FridaysForFuture, solemos decir que la faceta m&aacute;s reconocida, la de la movilizaci&oacute;n y la huelga escolar, es s&oacute;lo nuestra herramienta m&aacute;s &ldquo;macro&rdquo;, m&aacute;s global. A trav&eacute;s de las movilizaciones sociales no violentas, perseguimos la visibilizaci&oacute;n de la crisis clim&aacute;tica y el colapso ecol&oacute;gico como conflictos sociales de m&aacute;xima prioridad.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Es efectivo? Es dif&iacute;cil saberlo. Parece que a&uacute;n estamos sembrando en el imaginario social la idea de que la crisis ambiental es tambi&eacute;n una crisis humana. Y el tiempo escasea. Moviliz&aacute;ndonos en las calles este viernes y ocupando la entrada a nuestros ayuntamientos no vamos a derrumbar el sistema productivista, ni vamos a revertir la destrucci&oacute;n del medio ambiente. Esto lo sabemos. Pero renunciamos a ser c&oacute;mplices de la invisibilizaci&oacute;n o la trivializaci&oacute;n de esta problem&aacute;tica que se lleva arrastrando durante d&eacute;cadas. Las consecuencias ya son, en el mejor de los casos, devastadoras.
    </p><p class="article-text">
        Para no quemarnos en el proceso, pretendemos que #FFF cuente con otra dimensi&oacute;n: la de la acci&oacute;n local. Apostamos por que cada persona traduzca esta lucha a su espacio, a su entorno. Que utilice las herramientas que tiene a su disposici&oacute;n y que fabrique las que no. Urge encontrar medios para reducir dr&aacute;sticamente nuestro impacto sobre el medio natural, a escala individual y comunitaria. La cooperaci&oacute;n y la autoorganizaci&oacute;n tendr&aacute;n que imponerse al individualismo enfermizo tan expandido. Son las &uacute;nicas v&iacute;as de las que disponemos para engendrar las redes y los tejidos sociales que nos sostendr&aacute;n con vida, sin comernos entre nosotros, de cara a era del postcapitalismo.
    </p><p class="article-text">
        Resulta ingenuo hablar de frenar, combatir, ni mucho menos solucionar el cambio clim&aacute;tico. Ya est&aacute; ocurriendo; hablar en esos t&eacute;rminos es una forma de negaci&oacute;n de la realidad. Hablar de <em>mitigaci&oacute;n</em>,&nbsp;en la inmensa mayor&iacute;a de los casos, tambi&eacute;n se queda atr&aacute;s. Dado el actual estado de emergencia, se propone la <em>adaptaci&oacute;n profunda</em> a la crisis clim&aacute;tica (Bendell, 2018). Al aceptar el colapso social y ecol&oacute;gico como inevitable en el corto plazo, se precisan dos actuaciones colectivas inmediatas. En primer lugar, la renuncia de ciertos valores, comportamientos y creencias que nos han sido implantados por este sistema insostenible y corrosivo. En segundo lugar, apostar por engendrar v&iacute;as de asociaci&oacute;n y organizaci&oacute;n comunitaria que fomenten simult&aacute;neamente la resiliencia de la poblaci&oacute;n y la restauraci&oacute;n de los sistemas naturales. 
    </p><p class="article-text">
        Mi generaci&oacute;n hereda el mayor conflicto jam&aacute;s engendrado por nuestra especie. En el Norte Global se presenta de forma amortiguada, pero en determinados rincones del Sur se instaura como una amenaza de muerte. Tenemos que reconocer la deuda ecol&oacute;gica del Norte hacia el Sur, a la vez que la de las generaciones pasadas hacia las generaciones futuras.
    </p><p class="article-text">
        Este viernes d&iacute;as 27 vuelve la huelga internacional por la crisis clim&aacute;tica. Queremos lanzar un llamamiento global para salir a la calle y protestar por la supervivencia de todas las formas de vida en la Tierra. Llamamos a la movilizaci&oacute;n masiva, todo el mundo est&aacute; invitado. Esta es nuestra &uacute;ltima oportunidad actuar, como dice Greta Thunberg, &ldquo;como si nuestra casa estuviese en llamas&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Florence Smith]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 25 Sep 2019 20:54:21 +0000]]></pubDate>
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