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    <title><![CDATA[elDiario.es - Rafael Maurí]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/rafael_mauri/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Rafael Maurí]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[La cooperación española en su laberinto]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/cooperacion-espanola-laberinto_129_9009087.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Todo indica que pronto tendremos nueva ley de cooperaci&oacute;n internacional. As&iacute; se deduce del acuerdo del Consejo de Ministros del pasado 10 de mayo, que solicit&oacute; a la Comisi&oacute;n Permanente del Consejo de Estado que emita con car&aacute;cter urgente su dictamen sobre el anteproyecto de Ley de Cooperaci&oacute;n para el Desarrollo Sostenible y la Solidaridad Global. Con su remisi&oacute;n al Parlamento concluir&aacute; un proceso m&aacute;s largo y menos participativo de lo esperable, que nos deja la impresi&oacute;n de que el n&uacute;cleo de la reforma ya estaba cerrado antes de su inicio. No obstante, falta saber qu&eacute; margen queda para las enmiendas de &uacute;ltima hora, qu&eacute; votar&aacute; cada partido y si la nueva ley lograr&aacute; concitar el grado de consenso de su antecesora de 1998. El momento no parece el m&aacute;s propicio. Demasiado ruido pol&iacute;tico, demasiados frentes abiertos... Incluido el del pueblo saharaui.
    </p><p class="article-text">
        Ante todo, importa conocer qui&eacute;nes est&aacute;n de acuerdo con una norma dise&ntilde;ada para incrementar las oportunidades de las empresas espa&ntilde;olas en terceros pa&iacute;ses y la presencia del Estado central en el &aacute;mbito europeo y multilateral. Porque el objetivo de la ley no es otro que favorecer la internacionalizaci&oacute;n de nuestros actores financieros y empresariales, particularmente en sectores clave como la transformaci&oacute;n digital, la transici&oacute;n energ&eacute;tica, la innovaci&oacute;n tecnol&oacute;gica, etc. Y para ello se proyecta a Espa&ntilde;a como un pa&iacute;s comprometido con la lucha contra la emergencia clim&aacute;tica, el feminismo, la diversidad y la democracia, que, adem&aacute;s, posee una cultura y una lengua que constituyen un activo de gran valor en un mundo globalizado.
    </p><p class="article-text">
        Se trata, en otras palabras, de posicionarse ante la decisi&oacute;n de asignar a la cooperaci&oacute;n internacional un papel subalterno, aunque no desde&ntilde;able, en el movimiento apresurado para no perder pie en el cada vez m&aacute;s competido negocio global del desarrollo sostenible. Para que pueda ejercerlo eficazmente, se nos dice que es necesaria una reforma integral del sistema, muy debilitado tras a&ntilde;os de recortes y abandono e inadecuado para operar en los nuevos escenarios priorizados. Sin embargo, la literalidad de la norma no se compadece con esa afirmaci&oacute;n, pues mantiene intactos elementos de dicho sistema manifiestamente caducos y deja la mejora de muchos otros en manos de unos desarrollos reglamentarios cuyas directrices b&aacute;sicas ni siquiera se apuntan.
    </p><p class="article-text">
        Pero no todo quedar&aacute; igual tras su aprobaci&oacute;n. En primer lugar, cambiar&aacute; la cooperaci&oacute;n financiera, cuya transmutaci&oacute;n se camufla bajo el paraguas de una ley llamada de cooperaci&oacute;n para el desarrollo y la solidaridad global. Ejercicio bochornoso, cuestionable tanto desde el punto de vista jur&iacute;dico como pol&iacute;tico, que da carta de naturaleza al nuevo instrumento financiero sin debate, sin an&aacute;lisis t&eacute;cnico, sin evaluaci&oacute;n del anterior y sin mencionar siquiera los c&oacute;digos de responsabilidad actualmente vigentes. Un atropello comparable al que cometimos hace m&aacute;s de una d&eacute;cada, cuando enterramos el cad&aacute;ver a&uacute;n caliente del Fondo de Ayuda al Desarrollo, para sustituirlo por un nuevo fondo que ahora reemplazamos con otro m&aacute;s nuevo a&uacute;n. La diferencia es que entonces se denunci&oacute; m&aacute;s. Tanta amnesia, tanta memoria selectiva, desmoralizan; por no hablar del hartazgo ante la ceremonia autoreferencial y autoreverencial a la que acostumbra recurrir la cooperaci&oacute;n internacional para eludir problemas reales.
    </p><p class="article-text">
        La segunda gran mudanza beneficiar&aacute; a las denominadas alianzas p&uacute;blico-privadas, &uacute;ltima versi&oacute;n del secular intento de legitimar la subordinaci&oacute;n de las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas a los intereses corporativos. M&aacute;s que reiteradas a lo largo del texto, la ley pone a disposici&oacute;n de dichas alianzas el m&aacute;s amplio elenco de instrumentos &ldquo;novedosos&rdquo;, justificando la medida por la complejidad de los retos a encarar, que requiere que las empresas contribuyan con m&aacute;s &iacute;mpetu al logro de los objetivos compartidos de desarrollo.
    </p><p class="article-text">
        Y, en fin, cambia tambi&eacute;n, y lo hace para peor, el papel y las funciones de la cooperaci&oacute;n de las comunidades aut&oacute;nomas y los entes locales, convertidas en contribuyentes netas y ejecutoras de la pol&iacute;tica de un estado que tiene autoridad, pero no est&aacute; capacitado ni tiene legitimidad, para imponer el modelo vertical y centralizado que la ley pretende sancionar. El futuro de la pol&iacute;tica p&uacute;blica de cooperaci&oacute;n pasa por la cogobernanza, no por reconocimientos honor&iacute;ficos y llamadas a la coordinaci&oacute;n que encubren un ajuste fuerte para dirigir desde arriba y desde el centro la acci&oacute;n descentralizada que constituye el elemento m&aacute;s genuino de nuestro sistema.
    </p><p class="article-text">
        La trascendencia de los anteriores debates hace que otros, como los relativos a la insuficiente colaboraci&oacute;n interdepartamental e interinstitucional, o a la poca valent&iacute;a en materia de evaluaci&oacute;n, aprendizaje e investigaci&oacute;n aplicada con inteligencia y generosidad, parezcan materia para iniciados, algo casi rid&iacute;culo. Y de migraciones, cooperaci&oacute;n y desarrollo hablamos, si gustan, otro d&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Las organizaciones sociales asistimos a esta transformaci&oacute;n muy debilitadas y fragmentadas. Algunas ni siquiera comparecen, prefiriendo mantenerse al margen y resistir en sus estrechos espacios de autonom&iacute;a. Otras, sobre todo las ONGD, seguimos atrapadas en la narrativa de la profesionalizaci&oacute;n y en una l&oacute;gica que define a los actores de la cooperaci&oacute;n por lo que son y no por lo que hacen. Tras haber renunciado desde hace tiempo al an&aacute;lisis y el discurso realmente cr&iacute;tico, y con serias dificultades para movilizar a la ciudadan&iacute;a en general y a la
    </p><p class="article-text">
        juventud en particular, apenas hemos sido capaces de conseguir que se acepte una parte de nuestra tabla de reivindicaciones gremiales: reconocimiento como socias confiables de las pol&iacute;ticas gubernamentales y acceso a m&aacute;s recursos en condiciones menos burocr&aacute;ticas y m&aacute;s flexibles. Frente a la invitaci&oacute;n a practicar una solidaridad d&eacute;bil y el neoasistencialismo caritativo, o asistir al espect&aacute;culo de v&iacute;ctimas de cat&aacute;strofes sin responsables salvadas por ej&eacute;rcitos y organizaciones humanitarias, necesitamos di&aacute;logo pol&iacute;tico entre iguales para creer, crear y construir un nuevo internacionalismo capaz de frenar la barbarie que domina los comienzos de este siglo XXI y asegurar a la mayor&iacute;a una vida buena en la &uacute;nica tierra que conocemos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rafael Maurí]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/cooperacion-espanola-laberinto_129_9009087.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 20 May 2022 09:49:38 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[La cooperación española en su laberinto]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La desmemoria de la cooperación internacional para el desarrollo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/desmemoria-cooperacion-internacional-desarrollo_132_1339991.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        En 2019 se cumplen treinta a&ntilde;os de la cooperaci&oacute;n internacional para el desarrollo de la Generalitat Valenciana sin que nadie haya considerado que merec&iacute;a la pena conmemorar el aniversario. El hecho puede explicarse por diferentes motivos, pero no justificar este silencio en una Comunitat que ha padecido la peor de las corrupciones en el sector &ndash;el caso Blasco- y ha promovido y tolerado un relato oficial seg&uacute;n el cual dicha pol&iacute;tica p&uacute;blica naci&oacute; de la mano del Presidente Zaplana en 1996. Esta continuada renuncia al pasado, por acci&oacute;n u omisi&oacute;n, ha logrado sepultar en el olvido su periodo fundacional, dificultando adem&aacute;s su reconstrucci&oacute;n porque la documentaci&oacute;n b&aacute;sica del periodo no se localiza en los archivos de la administraci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Ante esta situaci&oacute;n, conviene recordar que con la creaci&oacute;n del &ldquo;Programa Norte-Sur&rdquo; en 1989, el gobierno socialista del Presidente Lerma hizo suyas las demandas de la ciudadan&iacute;a, que desde tiempo atr&aacute;s ven&iacute;a exigiendo una acci&oacute;n de solidaridad internacional m&aacute;s decidida con las luchas por la autodeterminaci&oacute;n y la democracia de pueblos como el saharaui, el nicarag&uuml;ense o el salvadore&ntilde;o. Ese a&ntilde;o se concedieron las primeras subvenciones, se constituy&oacute; un consejo de participaci&oacute;n social pionero en el estado y se desarrollaron iniciativas de diversa &iacute;ndole, muchas de ellas descentralizadas y unitarias, que, vistas en perspectiva, nada tienen que envidiar a las actuales en coherencia y eficacia. Poco despu&eacute;s, en 1992, un reducido n&uacute;mero de entidades valencianas vinculadas a los partidos y sindicatos de izquierdas, la iglesia cat&oacute;lica, o procedentes en sentido amplio de los denominados comit&eacute;s de solidaridad, constituyeron la Coordinadora Valenciana de ONGD. Por su parte, una serie de municipios decidieron sumar esfuerzos y recursos para mejorar sus intervenciones en este campo a trav&eacute;s del Fons Valenci&agrave; per la Solidaritat, una iniciativa singular inexistente en otros pa&iacute;ses. Sirva todo ello como ejemplo del dinamismo de una sociedad que quiso y pudo protagonizar, junto a otras, el surgimiento de la cooperaci&oacute;n descentralizada espa&ntilde;ola.
    </p><p class="article-text">
        Cuando el Partido Popular gan&oacute; las elecciones en 1996, la cooperaci&oacute;n internacional hab&iacute;a reforzado su respaldo social tras las recientes movilizaciones por el 0,7% y contaba con entidades ciudadanas y una institucionalidad suficientes para asentar un proceso coherente y continuado de crecimiento y maduraci&oacute;n. Esta fue la herencia recibida, y tras diecinueve a&ntilde;os, ese mismo partido nos leg&oacute; un ecosistema enfermo y esquilmado por la manipulaci&oacute;n, el clientelismo, la instrumentalizaci&oacute;n y los recortes presupuestarios. El Conseller Blasco pudo hacer lo que hizo, algo inimaginable en otros lugares, por una combinaci&oacute;n de circunstancias que siguen pendientes de soluci&oacute;n. El da&ntilde;o causado al cuerpo de la ayuda al desarrollo ha sido enorme, y sus efectos en forma de desprestigio, cuestionamiento y erosi&oacute;n del tejido social todav&iacute;a contin&uacute;an.
    </p><p class="article-text">
        El nuevo ciclo pol&iacute;tico inaugurado en el 2015 supuso una esperanza de cambio. Y ciertamente lo hubo: nuevos equipos m&aacute;s sensibles, reconstrucci&oacute;n del di&aacute;logo, avances en transparencia y participaci&oacute;n, presupuestos de nuevo al alza&hellip; Sin embargo, el balance de la pasada legislatura pudo ser mejor en aspectos clave como el control parlamentario, el consenso con las entidades sociales, el fortalecimiento de las mismas y la mejora de los instrumentos a su alcance, la investigaci&oacute;n o la consolidaci&oacute;n de su rango institucional en el organigrama del Consell. En lugar de aprovechar la oportunidad para dotar a la cooperaci&oacute;n internacional de una visi&oacute;n compartida de largo plazo y del proyecto pol&iacute;tico y los medios necesarios, se decidi&oacute; lanzarla al estrellato de los Objetivos de Desarrollo Sostenible y la Agenda 2030, convertidos de la noche a la ma&ntilde;ana en la m&uacute;sica obligada de todos los bailes. Se obvi&oacute; el diagn&oacute;stico de partida y, por tanto, se aplic&oacute; un tratamiento inadecuado que no permiti&oacute; trascender el inter&eacute;s partidario, el regateo por los recursos y el marasmo burocr&aacute;tico. La responsabilidad de todo ello recae principalmente en nuestros representantes, pero, tambi&eacute;n, en la ciudadan&iacute;a y sus organizaciones, que tal vez no supimos presionar lo suficiente y con el acierto necesario.
    </p><p class="article-text">
        La desmemoria es uno de los rasgos m&aacute;s caracter&iacute;sticos de la ayuda para el desarrollo, encerrada en un bucle autojustificativo que borra el pasado y acaba con la reflexi&oacute;n hist&oacute;rica, ampliando la brecha entre la ret&oacute;rica y la pr&aacute;ctica y reduciendo hasta la irrelevancia su potencial contribuci&oacute;n al cambio social. En tales circunstancias, desperdiciar las oportunidades para construir un entendimiento com&uacute;n de cu&aacute;l es el sentido y las potencialidades de la cooperaci&oacute;n internacional impulsada desde una Comunidad como la Valenciana es una equivocaci&oacute;n dif&iacute;cil de perdonar. El 2019 se nos va de las manos con buena parte del trabajo por hacer. Aprovechemos, pues, el 2020, cuando se cumplir&aacute;n 25 a&ntilde;os de las movilizaciones por el 0,7%, donde tanta gente sali&oacute; a la calle y acamp&oacute; en los parques para reclamar a los gobiernos democr&aacute;ticos que cumplieran sus obligaciones de solidaridad internacional. Sin a&ntilde;oranzas de un pasado que no fue ni mejor ni peor, sino como esfuerzo de an&aacute;lisis cr&iacute;tico que anime la creaci&oacute;n colectiva innovadora y transformadora. Los tiempos lo exigen, y el respeto a quienes nos marcaron el camino y nuestra dignidad ciudadana, tambi&eacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>*Rafael Maur&iacute; Victoria, Associaci&oacute; de Solidaritat Perif&egrave;ries</strong>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rafael Maurí]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/desmemoria-cooperacion-internacional-desarrollo_132_1339991.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 26 Sep 2019 10:36:02 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[La desmemoria de la cooperación internacional para el desarrollo]]></media:title>
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