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    <title><![CDATA[elDiario.es - Patricio Fernández]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/patricio_fernandez/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Patricio Fernández]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Gabriel Boric, un presidente querible]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/boric-presidente-querible_129_8827006.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ca0e49fb-0695-4a46-a0ee-9971477bef9e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Gabriel Boric, un presidente querible"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Gabriel Boric no es un líder providencial, no se cree un faro en medio de la noche. Encarna, eso sí, con la humildad e inteligencia requerida, el espíritu de los tiempos</p></div><p class="article-text">
        Gabriel Boric tiene 36 a&ntilde;os y desciende de croatas que migraron a Magallanes a fines del siglo XIX movidos por la fiebre del oro. Se instalaron en la redonda y acantilada isla de Lennox, donde antes de su llegada junto a otros ochocientos aventureros solo recalaban canoas yaganas. El nuevo presidente de Chile tiene tatuado en su hombro derecho el mapa de la regi&oacute;n. &ldquo;En este punto &ndash;me dijo d&iacute;as atr&aacute;s, se&ntilde;alando una peque&ntilde;a mancha de tinta en el brazo&ndash; vivi&oacute; mi bisabuelo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Boric forma parte de una generaci&oacute;n nacida al final de la dictadura pinochetista. Sus miembros aprendieron a hablar durante la Transici&oacute;n Democr&aacute;tica y sacaron la voz para criticarla, primero siendo escolares, durante el <em>Ping&uuml;inazo</em> (2006), y luego como universitarios, liderando el Movimiento Estudiantil de 2011. 
    </p><p class="article-text">
        Son hijos del per&iacute;odo concertacionista, del fin de la Guerra Fr&iacute;a, del neoliberalismo, el crecimiento econ&oacute;mico, Internet, sus redes sociales, la irrupci&oacute;n de la identidades, el calentamiento global y el desvanecimiento de las utop&iacute;as. 
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s que una ideolog&iacute;a, son diversas causas las que los re&uacute;nen. Quiz&aacute;s la que termin&oacute; asent&aacute;ndose con m&aacute;s fuerza sea el feminismo. Tambi&eacute;n los enfoques de g&eacute;nero, la ecolog&iacute;a, el reconocimiento de las diversidades culturales y los derechos sociales.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s que un individuo, quienes llegan al poder son ellos. Si quien los representa es Gabriel Boric, se debe, en primer lugar, a que apenas un a&ntilde;o mayor que quienes le siguen &ndash;Giorgio Jackson, por ejemplo&ndash;, era el &uacute;nico con la edad suficiente para postular a la presidencia. El resto es fruto de sus aciertos. Con Jackson, de hecho, conforman una dupla, hasta aqu&iacute;, inseparable y complementaria. Jackson es el ingeniero y Boric el humanista. Las otras dos patas de la mesa en que el presidente electo decidi&oacute; apoyar su gobierno, las busc&oacute; m&aacute;s all&aacute; de su mundo de pertenencia: Izkia Siches, la mujer fuerte del gabinete, con liderazgo propio, y el socialista Mario Marcel, la figura paterna y confiable, a cargo de la billetera fiscal.
    </p><p class="article-text">
        Gabriel Boric no pretende reventarse 24/7, como promet&iacute;a Sebasti&aacute;n Pi&ntilde;era con jactancia. Ha dicho que debemos cuidarnos, f&iacute;sica y ps&iacute;quicamente, y que sus colaboradores tambi&eacute;n tienen vidas y familias. Tampoco aspira a manejar cada uno de los temas hasta en sus m&aacute;s m&iacute;nimos detalles. Prefiere el trabajo en equipo, donde las responsabilidades se hallen bien distribuidas. Sabe que no sabe de todo y, lejos de ocultarlo, lo confiesa abiertamente. Por eso pregunta. Una vez electo, procur&oacute; reunirse con todos los ex presidentes vivos &ndash;Frei, Lagos y Bachelet&ndash;, para escucharlos y aprender de sus an&eacute;cdotas. Lo he visto conversar con ni&ntilde;os y adolescentes, entreg&aacute;ndoles la misma atenci&oacute;n e inter&eacute;s que a los sabios de la tribu. Es el m&aacute;s curioso de los suyos, el menos dogm&aacute;tico. <span class="highlight" style="--color:white;">&ldquo;A mis convicciones &ndash;suele decir&ndash; las acompa&ntilde;a la duda como una sombra&rdquo;.</span>
    </p><p class="article-text">
        Un periodista extranjero le pregunt&oacute;, d&iacute;as atr&aacute;s, a qu&eacute; gobernantes admiraba, y respondi&oacute;: los he ido variando, pero sin renegar de ninguno. &ldquo;Quer&iacute;a decir que sus juicios maduraban sin los fanatismos del converso&rdquo;, concluy&oacute; el corresponsal. &ldquo;Se nota un tipo muy abierto y honesto&rdquo;, me dijo a continuaci&oacute;n, &ldquo;una gran esperanza para la izquierda gastada de Am&eacute;rica Latina&rdquo;. Nicol&aacute;s Maduro lo acus&oacute; de pertenecer a &ldquo;una izquierda cobarde&rdquo; y &eacute;l, en lugar de invitar a Daniel Ortega u otro representante del gobierno nicarag&uuml;ense al cambio de mando, convid&oacute; a la poetisa Gioconda Belli y al escritor Sergio Ram&iacute;rez (no pudo asistir), ambos hoy en el exilio por oponerse a un ex camarada sandinista que devino dictador. 
    </p><p class="article-text">
        Si se halla entre amigos, a un cierto punto, Gabriel Boric recita poes&iacute;as. De Auden, de Benedetti, de Enrique Lihn. Las lee desde su celular con una sonrisa fascinada, descubriendo revelaciones que procura remarcar en el aire con el dedo, movi&eacute;ndolo como si fuera una batuta. Colecciona ediciones raras, ojal&aacute; primeras, de autores nacionales. Durante sus vacaciones en Juan Fern&aacute;ndez ley&oacute; Robinson Crusoe, Tierras de Sangre (pasa por Ucrania) y una biograf&iacute;a de Carlos Ib&aacute;&ntilde;ez del Campo. Es m&aacute;s literario que literato. Sin ser erudito, habita la cultura. Parece entender que solo en las malas novelas los personajes permanecen est&aacute;ticos e impermeables al acontecer. En las buenas, en cambio, son complejos, contradictorios, y no necesariamente id&eacute;nticos de comienzo a fin. 
    </p><p class="article-text">
        Los tiempos que corren requieren flexibilidad. Nos toc&oacute; un mundo en plena transformaci&oacute;n. La velocidad para reaccionar ante lo nuevo ha cobrado una relevancia inaudita. Nunca antes los viejos hab&iacute;an necesitado tanto de los j&oacute;venes. Se los requiere a cada rato para solucionar problemas tecnol&oacute;gicos. Para manipular el tel&eacute;fono, el computador, la televisi&oacute;n inteligente&hellip; Y es perfectamente pensable algo parecido en la pol&iacute;tica. Las corbatas repentinamente se volvieron la r&eacute;mora de un tiempo en que la rigidez y la formalidad eran constitutivas de la autoridad. Cuando hay que moverse muy deprisa, asfixian. Ning&uacute;n corredor las usar&iacute;a. Bill Gates se la sac&oacute; hace rato. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Sabemos, compatriotas, (&hellip;) que cometeremos errores y que esos errores los deberemos enmendar con humildad, escuchando siempre a quienes piensan distinto y apoy&aacute;ndonos en el pueblo de Chile&rdquo;, dijo en su primer discurso desde el balc&oacute;n de La Moneda. &ldquo;&iexcl;Boric, amigo, el pueblo est&aacute; contigo!&rdquo;, respondi&oacute; la multitud. Pero ya sabemos que los amores y preferencias populares, hoy por hoy, mutan de modos sorprendentes. Los resultados de las m&uacute;ltiples votaciones tenidas en los &uacute;ltimos a&ntilde;os lo ratifican. Sebasti&aacute;n Pi&ntilde;era gan&oacute; la segunda vuelta con un 54,58% y, al terminar su mandato cuatro a&ntilde;os despu&eacute;s, seg&uacute;n la encuesta Mori, lo apoya apenas un 15%. Durante el estallido social lleg&oacute; a un 6%. A favor de una nueva constituci&oacute;n vot&oacute; el 80%. En mayo de 2021 la derecha obtuvo menos de 1/3 de los esca&ntilde;os constituyentes, pero siete meses despu&eacute;s, m&aacute;s de la mitad del Senado. Jos&eacute; Antonio Kast gan&oacute; la primera vuelta presidencial y Boric arras&oacute; en la segunda. Los deseos de transformaciones profundas se entrelazan con los miedos y ansias de calma. Llevamos casi treinta meses agitad&iacute;simos, con estallidos sociales, pestes, enfrentamientos en el sur, conflictos migratorios en el norte, cr&iacute;menes de violencia desconocida, elecciones apasionadas, discusiones constituyentes&hellip; Si la mayor aspiraci&oacute;n conservadora es el orden, Pi&ntilde;era estuvo lejos de conseguirlo.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute;s se trate, sin embargo, de un gran movimiento en las placas tect&oacute;nicas de nuestra civilizaci&oacute;n. La crisis puede verse en gran parte del mundo. Hay quienes ya huelen la Tercera Guerra Mundial. Vuelve a levantarse una Cortina de Hierro entre Oriente y Occidente y una nueva carrera armamentista que esta vez, de seguro, incluir&aacute; bombas que no estallan a la vista, posibles ataques inform&aacute;ticos, <em>fake news</em>, en fin, macabrer&iacute;as que ser&aacute;n realidad antes que ciencia ficci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Gabriel Boric tiene el reto de conducir ese gran proceso de cambio a nivel local. Chile, una vez m&aacute;s, est&aacute; a la vanguardia. Polit&oacute;logos, periodistas y ciudadanos atentos de distintos lugares, especialmente latinoamericanos, nos miran con mucha atenci&oacute;n. Hemos decidido acordar democr&aacute;ticamente c&oacute;mo recorreremos en conjunto lo que viene. Ese mundo nuevo que asoma y acontece, requiere ajustar sus normas y pactos comunitarios. Boric tendr&aacute; la responsabilidad de encabezar el salto y llevarlo adelante en paz, con el barco bien estibado, sorteando la incertidumbre con el m&aacute;ximo de tranquilidad. Por eso el resultado de la constituyente y su gobierno est&aacute;n indisolublemente ligados. &ldquo;Viviremos tiempos desafiantes y tremendamente complejos&rdquo;, reconoci&oacute; en su discurso inaugural. &ldquo;Salir adelante juntos y juntas, eso es lo que debemos construir&hellip;&rdquo;, e &ldquo;iremos lento, porque vamos lejos&rdquo;, concluy&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        El nuevo presidente de Chile no esconde sus emociones. Tampoco las flaquezas. Ha sabido exponer con sobriedad y cercan&iacute;a sus problemas de salud mental. No pretende distanciarse de las fragilidades que todos compartimos ni mostrarse superior al resto en ning&uacute;n sentido. Quiz&aacute;s all&iacute; radique el que muchos busquen abrazarlo. Trasunta honestidad, humanidad, proximidad. No creo que junte las manos o se lleve una de ellas al coraz&oacute;n cuando agradece como un puro gesto ret&oacute;rico. Es, a todas luces, un tipo sensible. El viernes 11, mientras todo un pa&iacute;s lo saludaba colmado de esperanzas, por momentos parec&iacute;a que algunas l&aacute;grimas se le pod&iacute;an escapar.
    </p><p class="article-text">
        Ha insistido en que necesitar&aacute; de mucha ayuda. A prop&oacute;sito de la Convenci&oacute;n Constituyente, pidi&oacute; &ldquo;una constituci&oacute;n que nos una&hellip;&rdquo;. Para eso necesitamos &ldquo;que nos escuchemos de buena fe&rdquo;, y agreg&oacute;, habl&aacute;ndole a los propios,&nbsp;&ldquo;nos lo digo a nosotros mismos. En Chile no sobra nadie&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Tenemos un presidente querible. Ahora se las ver&aacute; con las infinitas complejidades de una administraci&oacute;n repleta de flancos abiertos. Sus ansias de cambio y mejoras estructurales deber&aacute;n bat&iacute;rselas con las dificultades cotidianas de un pa&iacute;s convulso. Se le ve &iacute;ntimamente conectado con los nuevos horizontes. He escuchado a varios que no votaron por &eacute;l, reconocer que este viernes, durante el cambio de mando, se emocionaron. Un modo, una est&eacute;tica, una era parec&iacute;a quedar atr&aacute;s, y la de sus hijos o nietos asum&iacute;a el mando. Gabriel Boric no es un l&iacute;der providencial, no se cree un faro en medio de la noche. Encarna, eso s&iacute;, con la humildad e inteligencia requerida, el esp&iacute;ritu de los tiempos.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Patricio Fernández]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/boric-presidente-querible_129_8827006.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 13 Mar 2022 20:50:03 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Chile,Gabriel Boric]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Timochenko, el último comandante en jefe de las FARC: de la guerrilla a la paternidad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/timochenko-comandante-farc-guerrilla-paternidad_128_1307558.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/849b3a28-d06d-42ce-a2d3-35ac3e730451_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Timochenko, el último comandante en jefe de las FARC: de la guerrilla a la paternidad"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Rodrigo Londoño Echeverri, más conocido como Timoleón Jiménez “Timochenko”, fue el último comandante en jefe de la estructura militar de las FARC</p><p class="subtitle">El 23 de septiembre de 2015, en La Habana, se dejó ver en público por primera vez en 40 años; allí conoció al periodista Patricio Fernández, quien lo entrevista cuatro años después</p><p class="subtitle">Hoy preside el partido político FARC (Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común), fundado en 2017, un año después de la firma de los Acuerdos de Paz</p></div><p class="article-text">
        Conoc&iacute; a Timochenko en La Habana, el 24 de septiembre de 2015, al d&iacute;a siguiente de que se diera la mano con el presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, para sellar el compromiso de llegar a la paz tras seis d&eacute;cadas de conflicto armado. Rodrigo Londo&ntilde;o Echeverri, m&aacute;s conocido como Timole&oacute;n Jim&eacute;nez 'Timochenko', fue el &uacute;ltimo comandante en jefe de la estructura militar de las FARC. Durante los 60 a&ntilde;os que duraron los enfrentamientos, seg&uacute;n el Centro Nacional de Memoria Hist&oacute;rica (CNMH), murieron asesinadas 262.197 personas: 94.754 de las v&iacute;ctimas fueron atribuidas a los grupos paramilitares, 35.683 a la guerrilla y 9.804 a agentes del Estado, entre otros responsables.
    </p><p class="article-text">
        El 23 de septiembre de 2015, en el Sal&oacute;n de Recepciones de El Laguito y acompa&ntilde;ado por Ra&uacute;l Castro, &ldquo;Timo&rdquo;, como le llaman sus amigos, se dej&oacute; ver en p&uacute;blico por primera vez despu&eacute;s de 40 a&ntilde;os en el monte. Ten&iacute;a 17 a&ntilde;os cuando se fue con la guerrilla y hace pocos meses cumpli&oacute; 60. Hoy preside el partido pol&iacute;tico FARC -Fuerza Alternativa Revolucionaria del Com&uacute;n- que aunque cambi&oacute; su significado mantuvo la misma sigla de tiempos de la guerra. Timochenko era partidario de ponerle otro nombre ahora que reemplazaban las armas por el debate p&uacute;blico, pero su postura result&oacute; minoritaria entre los excombatientes, quienes optaron por priorizar la historia en vez de dar realce al corte.
    </p><p class="article-text">
        Ese largo y extra&ntilde;o d&iacute;a de 2015 que pasamos juntos en la casa del m&uacute;sico Frank Fern&aacute;ndez en el barrio Miramar de La Habana, nos tomamos hasta el agua de los floreros. Junto con &eacute;l estaban Pastor Alape e Iv&aacute;n M&aacute;rquez, <a href="https://www.eldiario.es/internacional/disidente-FARC-Ivan-Marquez-anuncia_0_936506403.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">quien hace unas semanas decidi&oacute; abandonar el proceso de paz y volver a las armas junto</a> a Jes&uacute;s Santric y Hern&aacute;n Dar&iacute;o Velasquez, &ldquo;El Paisa&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;S&iacute;, deben andar por Venezuela, aunque no estoy seguro d&oacute;nde. Algunos dicen que por el Apure, pero qui&eacute;n sabe&rdquo;, me dijo Timochenko.
    </p><p class="article-text">
        &ndash; &iquest;Y por qu&eacute; se descolg&oacute; Iv&aacute;n?
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Vaya uno a saber qu&eacute; cagada hizo y se vio embarcado qui&eacute;n sabe en qu&eacute;. Yo tengo la tesis de que se vieron pillados y, para salir dignamente y justificarse ante los dem&aacute;s, cogieron el argumento del incumplimiento de los acuerdos. Ahora bien, pueden hacer mucho da&ntilde;o con esos que se van mamando y que se van cansando al ver los incumplimientos, y ellos le hacen ofertas a la gente, cuando uno de los baluartes de las Farc fue siempre que ah&iacute; no hab&iacute;a sueldos para nadie. Un movimiento guerrillero fundado en ofrecerle sueldos a la gente, olv&iacute;dese. Y por eso yo le dije a Duque que no abandonara a la gente desmovilizada de las Farc, porque los narcos les ofrecen dinero. Saben usar armas, pues, y mientras m&aacute;s responsabilidades tuvieron en la guerrilla, m&aacute;s les ofrecen.
    </p><p class="article-text">
        Por otra parte, Iv&aacute;n M&aacute;rquez siempre tuvo conflicto con Timochenko. &Eacute;l quer&iacute;a ser el l&iacute;der m&aacute;ximo &ldquo;y me hizo una campa&ntilde;a muy cochina, a la que yo nunca respond&iacute;. Hubo una guerrillera que cuando vio el video grit&oacute;: &iexcl;Uy, por fin se le cumpli&oacute; el sue&ntilde;o: ahora es jefe!&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Lo de Ivan y Santric es un suicidio. Se le deben haber cerrado los caminos, porque de otro modo no se entiende&rdquo; me dijo Timo.
    </p><p class="article-text">
        Ahora convers&aacute;bamos en la oficina del partido FARC, cerca del centro de Bogot&aacute;. Por las escaleras y pasillos deambulaba mucho personal de seguridad. Los excomandantes son protegidos por exguerrilleros hoy contratados por el Estado. El ej&eacute;rcito contra el que hab&iacute;an combatido por m&aacute;s de medio siglo, como es f&aacute;cil de entender, no les daba garant&iacute;as suficientes. De hecho, en su interior todav&iacute;a hay sectores tributarios de la Guerra Fr&iacute;a que no consiguen dejar de verlos como enemigos conviviendo con otros m&aacute;s j&oacute;venes dispuestos a dar vuelta la p&aacute;gina.
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        El Proceso de Paz no ha sido sencillo, pero los excomandantes, que en ese momento se hallaban reunidos preparando la versi&oacute;n de sus culpas que al d&iacute;a siguiente entregar&iacute;an a la JEP (Jurisdicci&oacute;n Especial para la Paz), sab&iacute;an que no lo ser&iacute;a, y por eso est&aacute;n furiosos y frustrados con la deserci&oacute;n de Iv&aacute;n M&aacute;rquez. Pastor Alape me dijo que la consideraba &ldquo;una cobard&iacute;a&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No hay justificaciones&rdquo; asegur&oacute; Timochenko-. Hay cosas que no debimos haber hecho y las hicimos, y toca asumirlo. Y que eso nos va a costar, pues claro. Que yo no era el jefe cuando esto, que yo no estaba cuando lo otro, pues no importa.
    </p><p class="article-text">
        Para quienes no est&eacute;n adentrados en el asunto cuesta entenderlo, pero hoy los grandes defensores del Acuerdo de Paz son los comandantes de las FARC. Al expresidente Juan Manuel Santos, un arist&oacute;crata de derechas, por promoverlo y llevarlo a cabo, el uribismo lo motej&oacute; de &ldquo;castro-chavista&rdquo;. Y por absurdo que pueda parecer, no pocos se lo creyeron. En Colombia, la paz no es una urgencia evidente. Mal que mal, llevan 200 a&ntilde;os mat&aacute;ndose porque s&iacute; y porque no. Desde que comenzaron a implementarse los Acuerdos de Paz hasta la fecha van cerca de 600 dirigentes sociales y en torno a los 200 exguerrilleros asesinados. A fines de octubre hay elecciones locales, y ya son siete los candidatos a alcaldes o gobernadores muertos y cientos los amenazados. La violencia, m&aacute;s que terminar, parece estar transform&aacute;ndose. Nuevos intereses est&aacute;n movi&eacute;ndola.
    </p><p class="article-text">
        En La Habana, exactamente cuatro a&ntilde;os antes, Timochenko me hab&iacute;a dicho: &ldquo;Nosotros no somos santos, porque en la guerra no se habla de tirar flores, lo que se echa es plomo (&hellip;) Cuando est&aacute;n cayendo bombas, y plomo, y cayendo muertos, cuando se ve asesinar a las familias de la gente nuestra, toca reaccionar. Y a veces se toman decisiones equivocadas&hellip;&rdquo; A continuaci&oacute;n confidenci&oacute; que cuando estaba sentado a cent&iacute;metros de Juan Manuel Santos le hab&iacute;a dicho al o&iacute;do: &ldquo;bueno, presidente, si no acordamos, seguimos con el plomo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ahora se le ve&iacute;a mucho m&aacute;s ordenado que entonces, m&aacute;s calmo y manso. Hab&iacute;a cambiado la toalla colgando del cuello para secar el sudor tropical por una compostura oficinesca, y a la perplejidad de quien deja la selva y se adentra en la ciudad, ahora a&ntilde;ad&iacute;a las sorpresas de la paternidad. A su lado estaba Joanna Castro, su pareja 30 a&ntilde;os menor, y en un coche, Joan Rodrigo, su hijo de dos a&ntilde;os, que cada tanto lloraba sin perturbarlo.
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        &ndash; Es muy dif&iacute;cil que (como algunos dicen) Iv&aacute;n se junte con los del ELN. Los elenos no quieren a Iv&aacute;n, porque los maltrat&oacute; mucho. Cuando estuvimos reunidos en Cuba le sacaron en cara los comunicados que hab&iacute;a emitido en su contra. Que ahora puedan hacer alguna unidad, no creo&hellip; aunque es cierto que ya Iv&aacute;n no es de las Farc y vaya uno a saber qu&eacute; son los elenos.
    </p><p class="article-text">
        Timochenko duda seriamente que quienes retomaron las armas sean apoyados por Maduro. Seg&uacute;n &eacute;l, por muy bruto que sea un presidente, no pone en juego a un Estado en una aventura por el estilo.
    </p><p class="article-text">
        &ndash; Una vez Ch&aacute;vez nos dijo: &ldquo;para la paz, lo que quieran; para la guerra, nada. Incluso le pedimos municiones y nos dijo que no&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ndash; Pero Maduro no es Ch&aacute;vez &ndash; le digo yo.
    </p><p class="article-text">
        &ndash;Y el compromiso era de Ch&aacute;vez, es cierto &ndash; me respondi&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        Con todo, Timochenko es optimista. Sostiene que Duque no quer&iacute;a el acuerdo, y no obstante el acuerdo se impuso. &ldquo;Hoy son much&iacute;simos m&aacute;s que para el plebiscito los que apoyan el proceso, y dir&iacute;a que m&aacute;s que antes del famoso video &eacute;se (se refiere al de Iv&aacute;n M&aacute;rquez, Santric y el Paisa leyendo la proclama de su vuelta a las armas). La gente se asust&oacute;, vio al monstruo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Y c&oacute;mo van a terminar ellos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Eso es lo triste: har&aacute;n que otros se hagan matar dici&eacute;ndoles esto y lo otro, que los incumplimientos y tal&hellip;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Por qu&eacute; a Colombia le cuesta tanto la paz, Timo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Porque aqu&iacute;, desde la independencia, la clase dirigente y econ&oacute;mica se ha forjado a trav&eacute;s del ejercicio de la violencia. Los grandes terratenientes fueron militares que estuvieron en la gesta libertaria, y se ganaron sus tierras por las armas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Se puede construir la paz con bloques que no dialogan, con mundos sin disposici&oacute;n a transar?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Para la paz, el primer requisito es el di&aacute;logo. Y en el caso nuestro, para conseguirla despu&eacute;s de un conflicto tan largo, tiene que hacerse a partir de la verdad. Eso est&aacute; en los principios de La Habana. Colombia necesita una verdad que le permita un relato com&uacute;n para conseguir una sociedad incluyente. Pero hay un sector de la clase dirigente que se rest&oacute; del acuerdo porque no acepta que la construcci&oacute;n de ese relato nos incluya a nosotros, ni que movimientos alternativos puedan llegar a incidir sobre los caminos que deba tomar la patria.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;T&uacute; sigues creyendo en la Revoluci&oacute;n?</strong>
    </p><p class="article-text">
        (Calla un buen rato) Yo creo que estamos en permanente revoluci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Eso me lo vas a tener que explicar.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Nosotros generamos, en los acuerdos, las bases m&iacute;nimas para una revoluci&oacute;n. No una revoluci&oacute;n radical, pero&hellip; &iquest;Qu&eacute; es una revoluci&oacute;n? Transformaciones, cambios&hellip; De esa que nos ense&ntilde;aron en las primeras escuelas de la juventud comunista, no pues. La realidad a uno le va mostrando que eso no es as&iacute;, que se da poco a poco. Se dan saltos, pero su gradualidad depende de circunstancias pol&iacute;ticas, sociales, econ&oacute;micas y culturales.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Transformaciones graduales y no de golpe.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Y sin violencia.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;En qu&eacute; cosa que cre&iacute;as dejaste de creer?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Ah&iacute; s&iacute; me pone en una reflexi&oacute;n compleja. (R&iacute;e y luego calla) B&aacute;sicamente sigo creyendo en lo que me llev&oacute; a la guerrilla: la necesidad de producir cambios profundos en la sociedad para que haya m&aacute;s igualdad, que sea m&aacute;s humana, que el hombre est&eacute; al centro y resuelva sus necesidades b&aacute;sicas. Eso lo sigo creyendo. Ahora, que esto se puede conseguir en 4, 5 o 10 a&ntilde;os como so&ntilde;&aacute;bamos cuando entramos a la guerrilla&hellip; ya lo habr&iacute;amos conseguido. Eso no es tan as&iacute;. Del lado contrario otros est&aacute;n trabajando para que esas transformaciones no se den. Yo sigo creyendo en el marxismo como m&eacute;todo de an&aacute;lisis, que fue lo que me ense&ntilde;&oacute; Jacobo Arenas, es decir, no como un dogma ni f&oacute;rmula, porque eso impide entender los momentos. Marulanda dec&iacute;a que &ldquo;la garant&iacute;a de un acuerdo con esta oligarqu&iacute;a es tener los fusiles en la mano&rdquo;, pero eso funcionaba para aquel momento hist&oacute;rico concreto, y no para &eacute;ste.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Entonces exist&iacute;a la URSS y el socialismo era una alternativa concreta que, de hecho, imperaba en m&aacute;s de la mitad del mundo.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es que las FARC no nacen por la URSS, ni siquiera por el ejemplo de la Revoluci&oacute;n Cubana. Nace por una situaci&oacute;n muy concreta y desaparece ahora como estructura armada a partir de una nueva lectura de la realidad colombiana.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Por qu&eacute; terminan las FARC?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Porque ya no vemos posibilidades de alcanzar el objetivo a trav&eacute;s de la lucha armada y nos convencimos de que se abr&iacute;a la opci&oacute;n a trav&eacute;s de una democracia muy restringida, pero que ten&iacute;a las condiciones para seguir. La pr&aacute;ctica nos est&aacute; demostrando que ah&iacute; hay m&aacute;s posibilidades de alcanzar apoyo de las masas para el proyecto nuestro.
    </p><h3 class="article-text">No justificar el asesinato, nunca</h3><p class="article-text">
        <strong>Yo estuve en un campamento de las Farc antes de la paz, y mi impresi&oacute;n fue que viv&iacute;an fuera del mundo, en una colonia desconectada de la realidad. &iquest;Qu&eacute; te ha pasado al encontrarte con esta sociedad despu&eacute;s de 40 a&ntilde;os en la selva?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es como usted dice. Hab&iacute;a cosas que no est&aacute;bamos viendo. All&aacute; en la selva nos est&aacute;bamos metiendo nuestro propio cuento y hab&iacute;an cosas que no le&iacute;amos de manera correcta. Y el proceso de paz es el resultado de una lectura acertada de la sociedad en que estamos viviendo actualmente.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; cosas no estabas viendo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Triste reconocerlo, pero es cierto: la degradaci&oacute;n de la guerra. Yo me negaba a usar esa palabra (&ldquo;degradaci&oacute;n&rdquo;) y dec&iacute;a que era una palabra que utilizaba la derecha para desprestigiarnos y ocultar cosas, pero ya cuando salgo a estos escenarios y conozco lo que sucedi&oacute;, y ya sobre el terreno, pueblos tomados por la guerrilla, zonas por las que pas&oacute;, constato que est&aacute;bamos en un proceso de degradaci&oacute;n muy profundo, que estaba causando mucho da&ntilde;o, incluso a la misma estructura de la guerrilla.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Hoy crees que existe algo que justifique matar?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Ese es el paso que hemos dado: no justificar el asesinato de nadie, bajo ninguna circunstancia.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Tras una vida en el monte, &iquest;qu&eacute; te llam&oacute; la atenci&oacute;n de esta otra selva extra&ntilde;a que es la ciudad? Cu&eacute;ntamelo anecd&oacute;ticamente, en concreto. &iquest;Qu&eacute; cosas te siguen sorprendiendo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Como est&aacute; la gente metida en este aparato (muestra el celular). Ver a la gente concentrada en el tel&eacute;fono, aislada de todo, en los buses, en todos lados, aislada de su entorno. Y mire que yo tambi&eacute;n, eh.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Es un mundo m&aacute;s degradado del que imaginabas en la selva? &iquest;M&aacute;s pobre e injusto o m&aacute;s lleno de posibilidades de las que cre&iacute;as?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Al menos en la sociedad colombiana hay mucha m&aacute;s desigualdad. En las grandes ciudades se pueden ver los contrastes entre esos centros comerciales donde hay de todo, pero para un sector muy peque&ntilde;o de la sociedad, y las afueras donde usted encuentra la miseria y la pobreza. Est&aacute; m&aacute;s visible la desigualdad, lo que confirma que hay que luchar para que esos desniveles disminuyan.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Echas de menos algo de los tiempos de la guerrilla?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Aunque suene contradictorio, la tranquilidad. A pesar de la guerra, los bombardeos, los ametrallamientos y que uno estaba siempre pendiente de que le fueran a caer encima, estaba la tranquilidad de la selva y la naturaleza&hellip; eso lo extra&ntilde;a uno.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; hemos ganado y qu&eacute; perdido con el fin de la lucha revolucionaria?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hemos ganado dejar de matarnos. Uno justificaba, por ejemplo, que a veces se ajusticiara una persona porque nos delataba, porque nos hizo bombardear. Y bueno, esa persona que lo hizo tiene familia, tiene mujer&hellip;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Te pesa?</strong>
    </p><p class="article-text">
        A m&iacute; me duele que eso haya sucedido. Pero, claro, tiene su explicaci&oacute;n, porque era la vida suya o la m&iacute;a. Son las din&aacute;micas que impone la guerra, que impone la confrontaci&oacute;n. Afortunadamente ya no estamos ante esa eventualidad. Habr&aacute; gente que traiciona igual, pero ya la soluci&oacute;n es otra. Se da en el debate, y el que ahora se quiere ir del partido se va, y listo. En la guerrilla irse era un delito: era desertar.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Te ha cambiado la perspectiva tener un hijo a estas alturas del partido, poderlo criar, vivir en pareja? Todas cosas que en la guerrilla no se pod&iacute;an.</strong>
    </p><p class="article-text">
        <em>(R&iacute;e)</em> Eran imposibles. Y claro, eso le cambia a uno el d&iacute;a a d&iacute;a y la noche a noche. Y tambi&eacute;n cambia las decisiones que uno toma, porque ya no se trata s&oacute;lo de pensar en los proyectos productivos para cinco o diez a&ntilde;os, sino tambi&eacute;n en que si uno se muere tiene que dejarle algo. No me basta pensar en los ocho millones que nos dieron a cada uno, sino que necesito ingeniar un proyectico que le d&eacute; seguridad tambi&eacute;n a &eacute;l. Antes uno dec&iacute;a &ldquo;le hago hasta donde pueda: si hay para comer bien y si no, sigo pues&rdquo;. Ahora debe haber tambi&eacute;n para la compa&ntilde;era que le est&aacute; dando de mamar.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Y me imagino que la preocupaci&oacute;n por el cambio radical de la sociedad completa da paso a la preocupaci&oacute;n por un peque&ntilde;o n&uacute;cleo&hellip;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Pues s&iacute;, pero tambi&eacute;n piensa uno que esa sociedad que le toque vivir sea mucho mejor. Y si en algo estamos contribuyendo para eso, bienvenido sea.
    </p><h3 class="article-text">Las mujeres y las FARC</h3><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; esperar&iacute;as t&uacute; de la izquierda del futuro? &iquest;Sobre qu&eacute; pilares construir&iacute;as hoy tu proyecto pol&iacute;tico?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Pontificar sobre la izquierda, no me gusta. Uno no tiene una verdad revelada&hellip;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Eso ya es un cambio.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Pues s&iacute;. Debemos ser m&aacute;s realistas, y es lo que nos est&aacute; pasando ahora. Hay mucha mezquindad, mucho ego&iacute;smo, mucha b&uacute;squeda de beneficios para grupitos peque&ntilde;os o incluso personales. Aqu&iacute; no hay grandes partidos de izquierda. Y mire la dificultad que hemos tenido para conseguir la unidad en lo electoral. Hay quienes nos dicen &ldquo;vamos juntos, pero no puede aparecer la rosa&rdquo; <em>(se refiere al logo de las FARC)</em>. Eso es una falta de respeto, una groser&iacute;a. Por eso aunque no saquemos un solo voto, vamos con nuestro logo y nuestro nombre. La unidad se ha logrado solo en algunas regiones, pero la mayor&iacute;a de los movimientos de izquierda nos ven como leprosos. Y no es que seamos un elemento determinante, pero &iexcl;hombre! somos un actor que en buena medida cre&oacute; las condiciones que hoy tienen las organizaciones de izquierda en Colombia para actuar.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Ustedes vivieron en la selva, en contacto con la naturaleza. &iquest;Es el ecologismo una causa para ustedes?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, claro, por supuesto. Determinante. Son temas que se han puesto porque de ello depende la supervivencia de la humanidad, m&aacute;s all&aacute; de cualquier dogma pol&iacute;tico. Si no conservamos la naturaleza, desapareceremos como especie.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Y el feminismo, que tambi&eacute;n se impuso con tanta fuerza?</strong>
    </p><p class="article-text">
        &iexcl;Hombre, ya es hora de terminar la entrevista! <em>(R&iacute;e)</em> Lo que hay que conseguir es la igualdad de derechos entre la mujer y el hombre, algo que en las FARC, en cierta medida, ya viv&iacute;amos. Que la mujer tenga derecho sobre su cuerpo. Esta es una sociedad muy machista.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Y las FARC tambi&eacute;n lo fueron.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Las FARC las compon&iacute;an hombres y mujeres provenientes de la sociedad colombiana, y ese machismo se reflejaba en el d&iacute;a a d&iacute;a. Lo que se manten&iacute;a era la lucha permanente por formarnos todos dentro de un criterio distinto.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La comandancia eran puros hombres.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Pero m&aacute;s all&aacute;, la mujer ten&iacute;a sus derechos igual que un hombre. Otra cosa es que en la din&aacute;mica de la guerra se revelaba el machismo, pero si se mira con detalle fueron muchas las mujeres que ejercieron funciones de mando en la guerra. Y tambi&eacute;n en otras actividades distintas, no propiamente de la confrontaci&oacute;n. Ingresar a las FARC era un elemento atractivo para las muchachas, porque en sus casas s&iacute; que las trataban machistamente, y en las FARC era distinto, ten&iacute;an la posibilidad de ser ellas mismas y de pelear por sus derechos como el resto.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Est&aacute;n considerando el ingreso de mujeres a la direcci&oacute;n o sigue siendo un grupo de hombres?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Eso tiene que darse en la misma din&aacute;mica. Hay que buscarlo, hay que pelearlo, pero hay que ganarlo. A m&iacute; me parece que es hasta un irrespeto con la mujer misma decir &ldquo;bueno, ahora que sean dos y dos&rdquo;. Tiene que ganarse, y pueden ser tres mujeres y un hombre. &iquest;Por qu&eacute; no? Lo que yo he visto en las que se llamaban zonas veredales, hoy los ETCR, donde est&aacute; nuestra gente con los proyectos productivos y toda su actividad diaria &ndash;el Putumayo, el Caquet&aacute;-, cuando los dirigentes se han equivocado, quienes han tomado la responsabilidad y sacado los problemas adelante, son mujeres.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Han funcionado esos proyectos productivos para reincorporar a la guerrillerada?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Con muchas limitaciones, pero s&iacute;, han salido adelante, en buena medida sin el apoyo del gobierno y el Estado. Ahora el Estado se ufana de que tienen 24 proyectos activos, que cobijan un universo de mil y pico guerrilleros, cuando somos 12.000.
    </p><h3 class="article-text">Dudar siempre</h3><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Te gusta lo que se est&aacute; consiguiendo a partir de los acuerdos de paz? &iquest;Ves a Colombia transitando por un camino virtuoso? &iquest;O lo ves todo muy fr&aacute;gil y en el horizonte los riesgos de retrocesos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        El retroceso siempre est&aacute; a la orden del d&iacute;a, porque hay fuerzas que est&aacute;n luchando por ello. Aqu&iacute; nos toca una batalla muy dura, para que las fuerzas que estamos empujando esto sean cada vez mayores. Y se est&aacute; consiguiendo. Aparecen, claro, factores que desafortunadamente complican la situaci&oacute;n, como estos que ahora desertaron del proceso (Iv&aacute;n M&aacute;rquez, Santric, el Paisa&hellip;). Pero la tendencia es a sumar y sumar m&aacute;s gente en funci&oacute;n de darle estabilidad a lo que se acord&oacute; en La Habana. No es f&aacute;cil. No hay que bajar la guardia.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Venezuela es un faro, un ejemplo, o a estas alturas del partido lo ves cr&iacute;ticamente?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Venezuela tiene cosas positivas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Cu&aacute;les?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Ah&iacute; hay un proceso de independencia. Desde que Ch&aacute;vez asumi&oacute; el gobierno todas las fuerzas contrarias se unieron y hasta un golpe de Estado le dieron. El bloqueo ha sido permanente y ahora est&aacute; m&aacute;s agudo. Yo con esto no quiero justificar los errores que pueda haber tenido la conducci&oacute;n, no soy qui&eacute;n para decirles lo que debieron haber hecho o no, pero a las finales yo admiro a esa gente que ha seguido ah&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Sigue siendo el proyecto cubano el ejemplo a seguir?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Cuba es un ejemplo del que se pueden aprender muchas cosas, pero Cuba es Cuba y Colombia es Colombia, Brasil es Brasil, Chile es Chile&hellip;<em> (R&iacute;e fuerte)</em>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Son muchas las cosas que han cambiado en el mundo, &iquest;no?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Por eso es que son muchas las cosas que se debieran pensar, pero la din&aacute;mica del d&iacute;a a d&iacute;a no lo deja a uno. Con el n&uacute;cleo de camaradas &ndash;con Pastor, con Carlos Antonio- comentamos que en esta etapa el que ser&iacute;a un gran aporte ser&iacute;a Jacobo Arenas. &Eacute;l ense&ntilde;aba que el marxismo era d&uacute;ctil y que hab&iacute;a que analizar las situaciones a partir de la realidad concreta.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Que la verdad no es una.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Claro, la verdad se construye colectivamente. Eso va aprendiendo uno, que se sienta con personas de la vereda ideol&oacute;gica opuesta y aprende. Y tambi&eacute;n de gente que sin ser revolucionarios est&aacute; haciendo cosas. En esa &eacute;poca Jacobo a uno lo impactaba, porque est&aacute;bamos formados en las Juventudes Comunistas, idealizando la URSS y todo lo que viniera de all&aacute;, y Jacobo cuestionaba. Nunca quiso ir al mausoleo de Lenin en Mosc&uacute;, porque dec&iacute;a que eso era una religi&oacute;n. &ldquo;Es un crimen tener el cuerpo de ese camarada ah&iacute;&rdquo;, dec&iacute;a &eacute;l. Eso para todos era una herej&iacute;a, una blasfemia. Y el tiempo le ha dado la raz&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Y seguir&aacute; siendo el socialismo la respuesta?</strong>
    </p><p class="article-text">
        La historia demuestra que no. Lo que uno va aprendiendo es que en esto hay que dudar de todo. Dudar siempre, dudar de uno mismo. Y dado que estamos hablando carreta, yo me siento muy afianzado con lo que estamos haciendo, porque esto lo construimos a partir de dudar siempre. &ldquo;Vamos por aqu&iacute;, y si no es por aqu&iacute;, &iquest;cu&aacute;l es el camino? &iquest;Y por qu&eacute;?&rdquo;. Y uno se va afianzando. Con 50.000 obst&aacute;culos, claro, pero ah&iacute; est&aacute; la clave, en superarlos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Las FARC, como las conocimos, y esta guerra, parece que terminan porque ya no ten&iacute;a sentido &iquest;no?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, desapareci&oacute; su raz&oacute;n de ser. Eso es en el fondo. Bien complicado. Tuvimos nosotros un encuentro espiritual, de meditaci&oacute;n con una hind&uacute; y ah&iacute; hubo muchos intercambios. En uno de esos a m&iacute; se me sali&oacute; sin pensarlo, decir que esas Farc en las que hab&iacute;amos terminado no eran las Farc a las que yo ingres&eacute;. Esas a las que yo ingres&eacute; eran completamente distintas. Una se&ntilde;ora que fue v&iacute;ctima de un secuestro me escribi&oacute; una carta muy bonita&hellip; Claro que tambi&eacute;n el paramilitarismo gener&oacute; unas situaciones&hellip;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Vives con miedo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Debo tenerlo, aunque el d&iacute;a a d&iacute;a no da tiempo para pensarlo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Pero han matado a varios, no?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, y yo hablo de esas muertes porque toca hablar, pero no todas son reivindicables. Incluso algunas de esas son en manos de los elenos (ELN) y en manos de esos que llaman &ldquo;disidentes&rdquo;. Hay tambi&eacute;n algunos muchachos que se han metido en el negocio del narcotr&aacute;fico y bueno&hellip;
    </p><p class="article-text">
        <strong>O sea, hay de todo, casos muy diversos.</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, eso es as&iacute;. Venganzas internas, negocios y tambi&eacute;n, claro, del ej&eacute;rcito, como el caso de Dilma Torres.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Y los paramilitares est&aacute;n muy activos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, pero lo que pasa es que el paramilitarismo de ahora hay que verlo distinto al que nosotros conocimos en los 90. No son iguales a las AUC, pero&hellip; son poderes econ&oacute;micos en las regiones, y cada regi&oacute;n tiene su propia historia, y va formando sus propios ej&eacute;rcitos a defensa de intereses econ&oacute;micos y pol&iacute;ticos. Usted tiene su hacienda y arma su propio ej&eacute;rcito -4, 5, 10, 15 tipos- y entonces aparece uno que se le est&aacute; atravesando y va y lo manda a matar. Que hay un dirigente impulsando una toma de tierras, lo manda matar. As&iacute; se van haciendo del poder a trav&eacute;s del temor. Y tienen apoyo institucional, porque son los gamonales de la regi&oacute;n: invitan a unos almuerzos al jefe del batall&oacute;n, al comandante de polic&iacute;a o de la base militar. As&iacute; van manteniendo su feudo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Desde que nos vimos en La Habana, imagino que te ha cambiado mucho la vida, &iquest;no?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Sinceramente, no me doy cuenta, porque me la paso en reuniones, esto, lo otro y el aparato &eacute;ste (apunta su celular)&hellip; A las cuatro de la ma&ntilde;ana me levanto a ver mensajes, a responder y a leer a ver qu&eacute; dice la prensa. Cuando usted se da cuenta ya son las siete de la ma&ntilde;ana y toca salir a un encuentro o cosas as&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Bien distinto de la vida en el monte.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Uuuuh. Claro pues.
    </p><p class="article-text">
        <em>Esta entrevista fue originalmente publicada en The Clinic el 9 de octubre de 2019.</em><a href="https://www.theclinic.cl/2019/10/09/timochenko-el-ultimo-comandante-en-jefe-de-las-farc-de-la-guerrilla-a-la-paternidad/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">publicada en The Clinic el 9 de octubre de 2019</a>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Patricio Fernández]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/timochenko-comandante-farc-guerrilla-paternidad_128_1307558.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 19 Oct 2019 20:06:36 +0000]]></pubDate>
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