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    <title><![CDATA[elDiario.es - José Antonio Millán]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/jose_antonio_millan/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - José Antonio Millán]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[La cuadratura del Círculo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/cuadratura-circulo_129_1265508.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/88d4a4b0-1419-4d0f-8c18-0c389ba3206a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La cuadratura del Círculo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En la biografía lectora de personas de más de 50 años, muchas de ellas habitantes de pequeños núcleos aislados, siempre aparecen los libros de Círculo de Lectores</p><p class="subtitle">Este club consiguió milagrosamente situarse en un mercado ya formado, afectando a todos sus componentes, pero sin crear suspicacias</p><p class="subtitle">Las obras escogidas las llevaba directamente al domicilio un 'agente'. Solía ser un profesional (maestro por ejemplo), que con este trabajo redondeaba su sueldo</p></div><p class="article-text">
        En 1962 apareci&oacute;, en seguimiento del Club que Bertelsmann hab&iacute;a fundado en 1950 en Alemania, y bajo la misma empresa, el C&iacute;rculo de Lectores espa&ntilde;ol. Por aquellas fechas el pa&iacute;s estaba entrando en la senda del desarrollo. No mucho despu&eacute;s aparecer&iacute;a el lema &ldquo;Un libro ayuda a triunfar&rdquo;, pero no hac&iacute;a falta conocerlo para que todos, sobre todo los miembros de las clases socialmente ascendentes, tuvieran la sensaci&oacute;n de que la educaci&oacute;n y la cultura eran clave en el &eacute;xito profesional.
    </p><p class="article-text">
        La idea detr&aacute;s del C&iacute;rculo, en la Alemania que sal&iacute;a de su postguerra y en la Espa&ntilde;a del consumismo incipiente, era facilitar la compra de libros a personas que no frecuentaban las librer&iacute;as, y eso la f&oacute;rmula de Club lo consegu&iacute;a por tres medios simult&aacute;neos. Por una parte, los miembros pagaban una cuota peri&oacute;dica, en vez de tener que hacer un desembolso por cada compra de un libro: eso no s&oacute;lo dulcificaba la adquisici&oacute;n, sino que adem&aacute;s permit&iacute;a a la empresa contar con una base de ingresos. En segundo lugar, a los socios se les ofrec&iacute;a una propuesta entre las obras aparecidas en los meses anteriores: b&aacute;sicamente narrativa, aunque tambi&eacute;n no-ficci&oacute;n y alg&uacute;n libro pr&aacute;ctico. Aunque la producci&oacute;n editorial espa&ntilde;ola no era al principio tan desmedida como luego llegar&iacute;a a ser, se agradec&iacute;a esta selecci&oacute;n de t&iacute;tulos que, adem&aacute;s, incid&iacute;a en aquellos que mejor pod&iacute;an convenir al perfil de sus miembros, a los que el club conoc&iacute;a muy bien. Si por cualquier raz&oacute;n el socio no llegaba a hacer su elecci&oacute;n, se le hac&iacute;a llegar autom&aacute;ticamente el libro recomendado, que por lo general cumpl&iacute;a sus expectativas. En tercer lugar, la revista con la oferta de t&iacute;tulos, y luego las obras escogidas, las llevaba directamente al domicilio un <em>agente</em>. Esta figura fue clave: el agente sol&iacute;a ser un profesional (maestro por ejemplo), que con este trabajo redondeaba su sueldo. Pero adem&aacute;s eran personas del mismo medio que el socio, que le conoc&iacute;an y pod&iacute;an aconsejar de forma personal qu&eacute; libro escoger. Una notable obra de ingenier&iacute;a empresarial fue conseguir del gobierno un trato fiscal favorable para los ingresos complementarios de estos agentes.
    </p><p class="article-text">
        Gracias a este conjunto de factores, los socios fueron en aumento: no s&oacute;lo en ciudades sino muchos en un medio rural que no les permit&iacute;a otra forma de acceso a los libros. Con los a&ntilde;os, la selecci&oacute;n de libros fue creciendo, y se a&ntilde;adieron obras de consulta y de otros tipos que apuntaban a los hijos de los socios en edad escolar (m&aacute;s tarde habr&iacute;a un C&iacute;rculo s&oacute;lo para los de menor edad). Pronto aparecieron tambi&eacute;n discos, con lo que las dos principales franjas de consumo cultural quedaban bien cubiertas. La revista con la oferta que llegaba a los socios creci&oacute; y mejor&oacute; de calidad, de modo que invitaba al consumo. En el fondo se hab&iacute;a creado un nuevo canal de distribuci&oacute;n de libros y discos, que actu&oacute; en clara simbiosis con editores y autores.
    </p><p class="article-text">
        Los editores a veces pod&iacute;an vender a trav&eacute;s de C&iacute;rculo parte de la tirada de las obras que imprim&iacute;an, o incluso sacarlas en r&eacute;gimen de coedici&oacute;n, lo que convert&iacute;a en viable una edici&oacute;n que en ocasiones no lo habr&iacute;a sido. Pero incluso cuando el club sacaba su propia edici&oacute;n de una obra ya editada en el mercado librero, el consenso un&aacute;nime era que no supon&iacute;a una competencia real: sencillamente era improbable que los socios de C&iacute;rculo hubieran acabado comprando el libro en el circuito normal. M&aacute;s adelante, C&iacute;rculo llegar&iacute;a a publicar sus propias obras, pero tampoco en este caso se vivi&oacute; como un problema, porque se trataba de los preciosos tomos de Obras Completas (que las editoriales como Aguilar hab&iacute;an abandonado, por no ser rentables), o de obras en gran formato, ilustradas por artistas contempor&aacute;neos, que tampoco entraban en el horizonte de los editores del momento. Adem&aacute;s, y bajo el sello Galaxia Gutenberg, estas obras especiales fueron tambi&eacute;n a veces a las librer&iacute;as. Hans Meinke fue el director del C&iacute;rculo que puso en marcha, con mucha fortuna, estas l&iacute;neas propias y de gran calidad. Con ellas tambi&eacute;n se consegu&iacute;a que los socios tuvieran la sensaci&oacute;n de ser un elemento privilegiado en el mundo de la cultura, con acceso a ediciones, y a veces a actos y presentaciones, que eran exclusivos para ellos.
    </p><p class="article-text">
        Para los autores, C&iacute;rculo pod&iacute;a significar una segunda vida para sus t&iacute;tulos: cuando el libro ya hab&iacute;a cumplido su siempre demasiado breve ciclo en librer&iacute;as, y cuando se ve&iacute;a reducido (en el mejor de los casos) a un goteo constante, ah&iacute; aparec&iacute;a C&iacute;rculo con una nueva edici&oacute;n, en muchos casos mejorada. Pondr&eacute; un bonito ejemplo personal: en 1993 apareci&oacute; en Siruela mi libro <em>C. El peque&ntilde;o libro que a&uacute;n no ten&iacute;a nombre</em>, ilustrado en blanco y negro por Perico Pastor. En 1998, C&iacute;rculo sac&oacute; una edici&oacute;n en tapa dura con ilustraciones a color, y tambi&eacute;n una traducci&oacute;n de Quim Monz&oacute; al catal&aacute;n (desde 1989 exist&iacute;a Cercle de Lectors). Estas ediciones tuvieron incluso presentaciones a la prensa, con lo que la obra se puso de nuevo en el circuito. Por fin, en el 2003 la editorial Empuries public&oacute; la edici&oacute;n catalana que hab&iacute;a hecho C&iacute;rculo en el mercado librero.
    </p><p class="article-text">
        En un momento dado, todo el circuito del libro deb&iacute;a contar con C&iacute;rculo. Los agentes se cuidaban muy bien de incluir la reserva de los derechos de Club en los contratos con los editores, y estos acced&iacute;an sin problema. Los libreros sab&iacute;an que ciertos t&iacute;tulos circular&iacute;an tambi&eacute;n v&iacute;a C&iacute;rculo, pero no ve&iacute;an motivos de preocupaci&oacute;n. Esta es la <em>cuadratura</em> que consigui&oacute; milagrosamente el club: situarse en un mercado ya formado, afectando a todos sus componentes, pero sin crear suspicacias y muchas veces en r&eacute;gimen de colaboraci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Porque lo que primaba, al menos durante las primeras d&eacute;cadas, era la sensaci&oacute;n de que C&iacute;rculo de Lectores estaba contribuyendo a extender y elevar el nivel lector entre la poblaci&oacute;n, y eso s&oacute;lo pod&iacute;a ser bueno para todos. Y as&iacute; fue: cuando, en nuestros trabajos de investigaci&oacute;n sobre lectura en Espa&ntilde;a, entrevistamos a personas de m&aacute;s de 50 a&ntilde;os, muchos de ellos habitantes de peque&ntilde;os n&uacute;cleos aislados, al comienzo de sus biograf&iacute;as lectoras siempre aparecen los libros de C&iacute;rculo. A trav&eacute;s de las bibliotecas de sus padres, esos libros tambi&eacute;n han llegado a generaciones m&aacute;s j&oacute;venes.
    </p><p class="article-text">
        Los transvases empresariales, los cambios en los h&aacute;bitos dom&eacute;sticos y de compra cultural fueron disminuyendo la influencia del C&iacute;rculo. Muchos pensamos que la llegada de la mediaci&oacute;n digital permitir&iacute;a rehacer esa situaci&oacute;n &uacute;nica, cruce de la confianza de unos compradores y de la habilidad de quienes les seleccionaban una oferta. No fue as&iacute;. El mismo contenido del club se fue desvirtuando, por la inclusi&oacute;n de productos ajenos al esp&iacute;ritu inicial, como la cosm&eacute;tica, y ese extraordinario aparato de recomendaci&oacute;n y venta perdi&oacute; fuerza. El c&iacute;rculo alem&aacute;n originario ya hab&iacute;a cerrado, cierto que con menos socios que el espa&ntilde;ol, y &eacute;ste por fin <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/Planeta-mediante-burofax-Circulo-Lectores_0_961004215.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ha visto llegar su &uacute;ltimo suspiro</a>. S&oacute;lo podemos lamentarlo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Antonio Millán]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/cuadratura-circulo_129_1265508.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 07 Nov 2019 20:00:02 +0000]]></pubDate>
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