<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiario.es - Emilio López-Galiacho]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/emilio_lopez-galiacho/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Emilio López-Galiacho]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiario.es/rss/category/author/517897/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[¿La compasión?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/caballodenietzsche/compasion_132_1254628.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/507c50ef-7158-472a-97bd-b9d40141ed82_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="ISABEL MUÑOZ"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La revista fronterad, impulsada por Alfonso Armada y Emilio López-Galiacho, cumple 10 años</p></div><p class="article-text">
        <em>&iquest;La compasi&oacute;n...? Uf, es un asunto dif&iacute;cil... Os met&eacute;is en un buen berenjenal... Hay que tener cuidado&hellip;</em>
    </p><p class="article-text">
        Hemos o&iacute;do muchas veces estos y otros comentarios similares desde que decidimos dedicar nuestro d&eacute;cimo aniversario a tan escurridizo tema. Y es que la palabra compasi&oacute;n resuena de forma distinta seg&uacute;n qui&eacute;n la escucha. Y con frecuencia lo hace empa&ntilde;ada de connotaciones sospechosas: religi&oacute;n, mala conciencia, debilidad, dominaci&oacute;n&hellip; Adem&aacute;s, el lenguaje lo complica todav&iacute;a m&aacute;s, sugiriendo sin&oacute;nimos que no lo son tanto: piedad, misericordia, caridad, l&aacute;stima&hellip; En una &eacute;poca en que lo m&aacute;s f&aacute;cil es creerlo todo o no creer nada -dos formas de cinismo-, los temas que exigen reflexi&oacute;n se vuelven inc&oacute;modos, y sacar de ellos lo mejor exige dejar a un lado pesadas mochilas de prejuicios.
    </p><p class="article-text">
        La revista&nbsp;<a href="https://www.fronterad.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">fronterad</a> naci&oacute; pensando en quienes se hacen preguntas sobre el mundo y no creen en las respuestas prefabricadas y planas, en quienes no conf&iacute;an en las ideas demasiado veloces o fervorosas porque saben que son caldo de cultivo para la felicidad boba y, lo que es peor, para el odio y el miedo.
    </p><h4 class="article-text">&iquest;Qu&eacute; es la compasi&oacute;n?</h4><p class="article-text">
        Quiz&aacute;s la definici&oacute;n m&aacute;s impecable, m&aacute;s limpia, m&aacute;s simple, la dan las filosof&iacute;as orientales: la compasi&oacute;n es la capacidad de conmoverse con el sufrimiento del otro y sentir la necesidad de hacer algo por aliviar ese dolor. La clave de esa hermosa definici&oacute;n est&aacute; en la palabra &ldquo;otro&rdquo;. &iquest;Qui&eacute;n es ese otro? &iquest;A qui&eacute;n nos referimos?
    </p><p class="article-text">
        Dec&iacute;a <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Jorge_Wagensberg" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Jorge Wagensberg</a> que el progreso moral de la humanidad ha estado siempre ligado a <em>la ampliaci&oacute;n del dominio del sentimiento de compasi&oacute;n. </em>El <em>Homo sapiens</em> pas&oacute; lentamente de ser compasivo s&oacute;lo con los muy cercanos a serlo tambi&eacute;n con miembros de otros clanes y con los forasteros. Luego, ya muy tarde, tambi&eacute;n con otras razas y otras religiones. Finalmente, y muy poco a poco, parece que ese c&iacute;rculo de compasi&oacute;n est&aacute; empezando tambi&eacute;n a extenderse a otras especies animales con las que compartimos el planeta.
    </p><p class="article-text">
        Toda reflexi&oacute;n acerca de la compasi&oacute;n incluye pues, impl&iacute;citamente, una pregunta sobre qu&eacute; caracter&iacute;sticas tiene que tener ese &ldquo;otro&rdquo; para que su padecimiento nos interpele y nos emocione hasta el punto de necesitar ayudarle de manera imperiosa. Y aqu&iacute; es donde aparecen esos gigantescos muros de la especie, la raza, la religi&oacute;n, la procedencia, el g&eacute;nero, tan llenos de aristas y coartadas. Poco a poco han ido cayendo casi todos -o eso queremos creer-, y hasta el de la especie, s&oacute;lido como una roca, parece estar empezando a tambalearse.
    </p><p class="article-text">
        Y as&iacute; vemos que, de una forma global, est&aacute; creciendo la preocupaci&oacute;n por la forma en la que el ser humano trata al resto de animales con los que comparte planeta, y por las implicaciones, &eacute;ticas y ambientales, de esa relaci&oacute;n. Esta inquietud va ganando presencia en medios de comunicaci&oacute;n, universidades, agendas pol&iacute;ticas y, desde luego, en redes sociales.
    </p><p class="article-text">
        Cada vez m&aacute;s personas, ya sea desde su esfera privada o desde colectivos, ya sea desde el activismo a pie de calle o desde la gesti&oacute;n, la escritura, la investigaci&oacute;n acad&eacute;mica, la edici&oacute;n, el arte, la cultura o la pol&iacute;tica, est&aacute;n haciendo del trato &eacute;tico a los animales un componente esencial de su forma de estar en el mundo. Precisamente este blog es un escaparate perfecto de esa pluralidad de propuestas y la variedad de frentes desde los que se est&aacute; trabajando
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d581757c-9e66-4336-85ac-091066ece701_9-16-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d581757c-9e66-4336-85ac-091066ece701_9-16-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d581757c-9e66-4336-85ac-091066ece701_9-16-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d581757c-9e66-4336-85ac-091066ece701_9-16-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/d581757c-9e66-4336-85ac-091066ece701_9-16-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/d581757c-9e66-4336-85ac-091066ece701_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/d581757c-9e66-4336-85ac-091066ece701_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><p class="article-text">
        Esa progresiva toma de conciencia, s&oacute;lida pero tambi&eacute;n heterog&eacute;nea y diversificada, va generando un valios&iacute;simo patrimonio intelectual y emocional, repleto de contenidos, experiencias, estrategias, fortalezas y vulnerabilidades, &eacute;xitos y fracasos. Si en sus or&iacute;genes el activismo animalista empez&oacute; siendo un peque&ntilde;o frente unitario, hoy conforma un amplio abanico de ideas y propuestas que algunas veces incluso entran en conflicto.
    </p><p class="article-text">
        Por eso creemos que puede ser bueno un espacio de conocimiento com&uacute;n, capaz de alojar contenidos cada vez m&aacute;s ricos y transversales, y dar lugar a proyectos generosos y debates enriquecedores, aquellos que permiten no dar por sentado nada, avanzar en nuestra lucha, haci&eacute;ndola m&aacute;s plural y eficaz, evitando la perpetuaci&oacute;n de errores y prejuicios que puedan obstaculizar, o al menos ralentizar, el objetivo &uacute;ltimo que buscamos todos los que estamos en esto: un mundo m&aacute;s compasivo para todos los animales. Ese es el objetivo de <a href="http://animawiki.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">animawiki.org</a>, una suerte de wikipedia anti-especista, un repositorio de informaci&oacute;n y conocimiento libre, construido entre todos, sobre la ampliaci&oacute;n del c&iacute;rculo de compasi&oacute;n humana al resto de animales sintientes. Es un proyecto sin &aacute;nimo de lucro, abierto, relacional y colaborativo. Un proyecto que s&oacute;lo tiene sentido si es de muchos. Les animo a formar parte de &eacute;l.
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Alphonse_de_Lamartine" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Alphonse de Lamartine</a>&nbsp;dec&iacute;a que <em>no existen dos corazones, uno para los hombres y otro para los animales</em>, que <em>o se tiene coraz&oacute;n o no se tiene</em>. Como &eacute;l, pensamos que compasi&oacute;n no hay m&aacute;s que una. Y a esa gran compasi&oacute;n, que no entiende de especies, ni razas, ni religiones ni g&eacute;neros ni clases ni procedencias, nos gustar&iacute;a dedicarle la tarde y parte de la noche del pr&oacute;ximo s&aacute;bado 16 de noviembre. Porque quiz&aacute;s sea de las pocas actitudes frente a la existencia &mdash;qui&eacute;n sabe si la &uacute;nica&mdash; que pueda salvarnos del desastre. Ser&aacute; en un lugar tan particular como es la sala&nbsp;<a href="http://replikateatro.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">R&eacute;plika Teatro</a> de Madrid. Por all&iacute; habr&aacute; fil&oacute;sofxs, activistas, poetas, artistas, escritorxs, periodistas, fotografxs, actores y actrices, m&uacute;sicxs... Y todo el que quiera cultivar el arte de la conversaci&oacute;n, con luz y a oscuras. Habr&aacute; tambi&eacute;n actuaciones musicales, lecturas po&eacute;ticas, dramatizaciones, presentaciones de libros y proyectos, y un rico catering vegano solidario. Tambi&eacute;n hablaremos con m&aacute;s detalle de animawiki y su hermana a punto de nacer, animanet. El programa es demasiado extenso para contarlo aqu&iacute;, pero pueden consultarlo en <a href="https://www.fronterad.com/wp-content/uploads/2019/11/Compasi%C3%B3n_fronteraD_R%C3%A9plika_programa_OP.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">este enlace</a>. La entrada es libre hasta completar aforo. S&oacute;lo les pedimos un favor: que lleven una planta, de la especie y el tama&ntilde;o que quieran. Con ellas haremos un jard&iacute;n. O un bosque.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Emilio López-Galiacho]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/caballodenietzsche/compasion_132_1254628.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 12 Nov 2019 20:59:42 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/507c50ef-7158-472a-97bd-b9d40141ed82_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="178361" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/507c50ef-7158-472a-97bd-b9d40141ed82_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="178361" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[¿La compasión?]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/507c50ef-7158-472a-97bd-b9d40141ed82_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
      <media:keywords><![CDATA[Derechos animales,Derechos Humanos,Cultura]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
