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    <title><![CDATA[elDiario.es - Boriša Falatar]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/borisa_falatar/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Boriša Falatar]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[La UE nos ha enviado a los bosnios el mensaje que más temíamos: ya no le importamos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/bosnia-union-europea-deberia-abrirnos_129_1255316.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b7134666-ea5c-4bbb-a78a-20e8206b6651_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La UE nos ha enviado a los bosnios el mensaje que más temíamos: ya no le importamos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Nuestra joven nación se levantó sobre la narrativa de que acabaríamos sumándonos a la UE. De ahí nacimos y nunca valoramos un futuro diferente</p><p class="subtitle">La decisión de la UE de congelar cualquier ampliación hacia los Balcanes es un golpe para las fuerzas políticas progresistas de la región, que han trabajado muy duro para construir nuestro futuro dentro del bloque comunitario</p><p class="subtitle">Una población de tres millones de personas tiene tres presidentes, 14 primeros ministros, 180 ministros y más de 700 diputados en 14 parlamentos</p></div><p class="article-text">
        La decisi&oacute;n de congelar cualquier posible ampliaci&oacute;n hacia los Balcanes <a href="https://www.theguardian.com/world/2019/oct/18/eu-refusal-to-open-talks-with-albania-and-north-macedonia-condemned-as-historic-mistake" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">tomada recientemente por la Uni&oacute;n Europea</a> me ha hecho pensar sobre algo sucedido hace al menos un cuarto de siglo. Fue entonces cuando vi la bandera de la Uni&oacute;n por primera vez. Era un refugiado bosnio de 16 a&ntilde;os, de pie en medio del barro. Sosten&iacute;a un paquete de ayuda humanitaria. La caja que acababa de recibir conten&iacute;a arroz, harina y otros productos de primera necesidad que ten&iacute;an que durarme dos semanas.
    </p><p class="article-text">
        Saqu&eacute; una lata de carne y al lado vi un c&iacute;rculo de estrellas doradas que deslumbraban sobre un fondo azul. Debajo, un texto en el que pod&iacute;a leerse: &ldquo;Donado por la Comunidad Europea&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        No era as&iacute; como imagin&aacute;bamos nuestra futura relaci&oacute;n con la Uni&oacute;n Europea. Supon&iacute;amos que su bandera representaba nuestra aspiraci&oacute;n a una mejora en el estado de las cosas, un estadio superior m&aacute;s pr&oacute;ximo a nuestra herencia como pa&iacute;s m&aacute;s diverso de Europa.
    </p><p class="article-text">
        No esper&aacute;bamos una lata de carne, sino un sue&ntilde;o, el de sumarnos a una comunidad de tolerancia y fronteras abiertas, lo que nos permiti&oacute; superar una &eacute;poca muy dif&iacute;cil. Nos dio esperanza porque, en el fondo, sab&iacute;amos que pertenec&iacute;amos. Esa fe en lo que representaba la Uni&oacute;n Europea estaba grabada en nuestra gen&eacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Pero esas puertas parecen haberse cerrado tras la decisi&oacute;n tomada por los l&iacute;deres de la Uni&oacute;n Europea de bloquear el comienzo de las negociaciones de adhesi&oacute;n con Macedonia del Norte y Albania. Describir esa decisi&oacute;n como perjudicial para los Balcanes occidentales es moderado. Es un golpe para las fuerzas pol&iacute;ticas progresistas de la regi&oacute;n, las mismas que han trabajado muy duro para construir nuestro futuro dentro de la Uni&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Ahora sabemos que pese a la inmensa inversi&oacute;n de capital pol&iacute;tico destinada a poner fin a nuestras hist&oacute;ricas disputas, asumir complicadas reformas y llegar a compromisos dolorosos &ndash;de la dimensi&oacute;n de <a href="https://www.eldiario.es/politica/Republica-Macedonia-Norte-republica-yugoslava_0_781472961.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cambiar el nombre de un pa&iacute;s, como Macedonia hizo hace poco para tranquilizar a Grecia</a>-- no ha sido suficiente para entrar en la fortaleza europea. La Uni&oacute;n Europea nos ha enviado el mensaje que m&aacute;s tem&iacute;amos: A la UE ya no le importamos. No le importa lo suficiente.
    </p><p class="article-text">
        Dejarnos fuera del club no es lo peor de todo: congelar el proceso de integraci&oacute;n europea aumenta el riesgo de alimentar el populismo, contribuir a la inestabilidad y llevar a la regi&oacute;n a un limbo geopol&iacute;tico. Las consecuencias tendr&aacute;n que ser mitigadas por una serie de pol&iacute;ticas inteligentes e la UE y una mayor implicaci&oacute;n en la zona. Para Bosnia en particular, esta puede ser la &uacute;nica salida ante su compleja situaci&oacute;n actual. Puede no resultar evidente para los l&iacute;deres actuales del bloque comunitario, pero la Uni&oacute;n Europea y Bosnia nacieron de valores similares y paralelos.
    </p><p class="article-text">
        La Uni&oacute;n Europea fue establecida por el Tratado de Maastricht (en sustituci&oacute;n de la Comunidad Europea) el 7 de febrero de 1992. Tan s&oacute;lo tres semanas m&aacute;s tarde, Bosnia vot&oacute; en refer&eacute;ndum convertirse en un Estado independiente. En Bosnia vimos esa coincidencia como un modo de entrelazar nuestro destino com&uacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Como hac&iacute;an los fundadores de Europa, ve&iacute;amos nuestra diversidad como una fortaleza y nos inspir&aacute;bamos en el optimismo que se extend&iacute;a a lo largo del continente. Nuestra joven naci&oacute;n se levant&oacute; sobre la narrativa de que acabar&iacute;amos por sumarnos a la Uni&oacute;n Europea. De ah&iacute; nacimos y nunca valoramos un futuro diferente. Pero lo que sucedi&oacute; lo fue.
    </p><p class="article-text">
        A nuestra devastadora guerra le sucedieron d&eacute;cadas de estancamiento, tensiones &eacute;tnicas e intentos por avanzar en reformas que no fructificaron. Solo en los &uacute;ltimos cuatro a&ntilde;os, el 5% de nuestros ciudadanos ha salido del pa&iacute;s. El Parlamento no se ha reunido una sola vez este a&ntilde;o y m&aacute;s de un a&ntilde;o despu&eacute;s de la celebraci&oacute;n de las &uacute;ltimas elecciones, sigue sin formarse un ejecutivo.
    </p><p class="article-text">
        La ret&oacute;rica de la secesi&oacute;n y la guerra son duraderas. Bosnia se ha separado m&aacute;s que nunca de la Uni&oacute;n Europea y se encuentra ahora en medio de una crisis pol&iacute;tica y existencial de grandes dimensiones. Corre, incluso, el riesgo de desintegrarse. Es, seg&uacute;n el Presidente Emmanuel Macron, <a href="https://www.economist.com/europe/2019/11/07/emmanuel-macron-in-his-own-words-english" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;una bomba de relojer&iacute;a&rdquo; </a>a punto de estallar a las puertas de la Uni&oacute;n Europea.
    </p><p class="article-text">
        Nuestros l&iacute;deres tienen parte de culpa. Les han faltado visi&oacute;n, capacidad e integridad para lograr que nuestro pa&iacute;s avanzara. Muchos bosnios siguen estancados en las divisiones &eacute;tnicas y siguen apoyando a los mismos partidos nacionalistas de siempre.
    </p><p class="article-text">
        En todo caso, la falta de efectividad de los pol&iacute;ticos y un electorado en su mayor parte miope son m&aacute;s la consecuencia que la causa profunda del problema. La culpa recae directamente sobre el sistema en el que operan y que por defecto produce tales resultados.
    </p><p class="article-text">
        El sistema de gobierno creado por el anexo cuarto del <a href="https://www.britannica.com/event/Dayton-Accords" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Acuerdo de Paz de Dayton</a> &ndash;nuestra constituci&oacute;n-- es conocido por su complejidad, falta de efectividad e impacto en cuanto a discriminaci&oacute;n. Una poblaci&oacute;n de tres millones de personas tiene tres presidentes, 14 primeros ministros, 180 ministros y m&aacute;s de 700 diputados en 14 parlamentos.
    </p><p class="article-text">
        La tensi&oacute;n se perpet&uacute;a por la celebraci&oacute;n de elecciones y un complejo sistema de nombramientos de base &eacute;tnica que no dejan de enfrentar a cada uno de los tres colectivos. El bloqueo en la toma de decisiones se ha convertido en la principal herramienta pol&iacute;tica y el callej&oacute;n sin salida se convirti&oacute; hace mucho en la norma. Alrededor del 15% de la poblaci&oacute;n, entre la que se incluyen las minor&iacute;as jud&iacute;a y gitana son, en la pr&aacute;ctica, ciudadanos de segunda clase y no pueden presentarse a cargos p&uacute;blicos.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de m&aacute;s de dos d&eacute;cadas de soluciones artificiales ha llegado la hora de que reconozcamos que el Acuerdo de Dayton fue un instrumento &uacute;til para terminar con la guerra, pero dio paso a un sistema injusto e insostenible. La crisis es real pero el modo en que Macron la valora es, definitivamente, muy poco &uacute;til. La Uni&oacute;n Europea debe ayudar a Bosnia a poner en marcha un nuevo cimiento constitucional para que pueda reconstruir sus estructuras pol&iacute;ticas desde abajo.
    </p><p class="article-text">
        La &eacute;lite gobernante se resistir&aacute;. Son los &uacute;nicos que tienen algo que perder si sucede algo as&iacute;. Son miles las familias que dependen de un sistema corrupto e ineficiente y la clase pol&iacute;tica, como es de esperar, no va a poner facilidades para que todo eso termine.
    </p><p class="article-text">
        Dicha p&eacute;rdida debe ser reconocida y gestionada con cuidado a trav&eacute;s de una mezcla de incentivos, presi&oacute;n y redes de seguridad que avancen junto a la modificaci&oacute;n constitucional. El proceso conllevar&aacute; tambi&eacute;n un riesgo real: la reapertura de un acuerdo de paz de referencia y un reequilibrio de los compromisos hist&oacute;ricos en un momento en el que Bosnia se encuentra en una situaci&oacute;n geopol&iacute;tica cada vez m&aacute;s precaria.
    </p><p class="article-text">
        Pero el riesgo de no hacer nada es m&aacute;s grande. Seguir como si nada sucediera terminar&aacute; permitiendo que los l&iacute;deres del pa&iacute;s basculen hacia los pa&iacute;ses del Golfo, Rusia y China, lo que perjudicar&aacute; las posibilidades de cohesi&oacute;n del pa&iacute;s y alg&uacute;n futuro en la Uni&oacute;n Europea, sobre todo ahora cuando el &uacute;nico consenso nacional que parec&iacute;a existir &ndash;la esperanza de una integraci&oacute;n en la Uni&oacute;n Europea-- parece pospuesta definitivamente. Ser&aacute; cada vez m&aacute;s dif&iacute;cil para Bosnia evitar convertirse en campo de pruebas de una nueva guerra fr&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        El Consejo Europeo y la nueva Comisi&oacute;n tienen que ser m&aacute;s valientes y ambiciosos. Nuestros valores comunes y nuestra estabilidad est&aacute;n en juego. La alternativa es que Bosnia se convierta en un Estado fallido a las puertas de la UE y al que solo le queden banderas europeas en paquetes de ayuda humanitaria. Ese ser&iacute;a un recordatorio triste de aquel sue&ntilde;o no cumplido.
    </p><p class="article-text">
        <em>Bori&scaron;a Falatar es economista bosnio y profesor en Sciences Po, Par&iacute;s. Fue candidato a las elecciones presidenciales bosnias de 2018 por el partido Na&scaron;a Stranka, miembro de la Alianza Liberal Democr&aacute;tica por Europa.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Boriša Falatar]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 13 Nov 2019 21:30:05 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[The Guardian,Bosnia,UE - Unión Europea,Balcanes]]></media:keywords>
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