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    <title><![CDATA[elDiario.es - Ainhoa Valdearcos Usón]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/ainhoa-valdearcos-uson/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Ainhoa Valdearcos Usón]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[De aquellos polvos, estos lodos: del blanqueo del fascismo a la toma del Capitolio]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/polvos-lodos-blanqueo-fascismo-toma-capitolio_132_6736024.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5f12ca96-66a7-4dd9-b8f7-e6129b9559c9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="De aquellos polvos, estos lodos: del blanqueo del fascismo a la toma del Capitolio"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El discurso del odio funciona y la forma de comunicarlo hace que el mensaje llegue. El ser humano tiene miedos, fobias y apelar a ellas con un mensaje simple y que exacerbe sentimientos nos lleva a que el odio campe a sus anchas.</p></div><p class="article-text">
        Acabamos de empezar 2021, un a&ntilde;o que nos empe&ntilde;amos en ver con algo de optimismo tras un 2020 fat&iacute;dico, pero en s&oacute;lo 6 d&iacute;as la realidad vuelve a superar a la ficci&oacute;n: Trump ha alentado un discurso antidem&oacute;crata, la derecha estadounidense ha tomado el Capitolio, hemos vivido un intento de golpe de estado y la derecha de medio mundo no lo ha condenado. Si este es el comienzo del a&ntilde;o, 2021 ya apunta maneras.
    </p><p class="article-text">
        Este intento de golpe de estado, la actitud de Trump, el discurso lleno de mentiras que muchos han interiorizado y convertido en verdad, y el precedente que esto asienta en la derecha mundial son consecuencia del blanqueo desde hace unos a&ntilde;os de determinados mensajes fascistas en los medios y por parte de determinada clase pol&iacute;tica de casi todos los pa&iacute;ses del mundo.
    </p><p class="article-text">
        Lo que empez&oacute; con Guaid&oacute; autoproclam&aacute;ndose presidente de Venezuela tras unas elecciones que los observadores internacionales dieron por v&aacute;lidas y en las que gan&oacute; Maduro, nos lleva al 6 de enero de 2021. De aquellos polvos, estos lodos.
    </p><p class="article-text">
        La mayor crisis de la democracia estadounidense es parte de una estrategia de la derecha a nivel mundial basada en una gran mentira. El cuestionamiento de elecciones y la definici&oacute;n de gobiernos como ileg&iacute;timos durante horas en medios de comunicaci&oacute;n y redes sociales generan un sentimiento en el imaginario colectivo de parte de la poblaci&oacute;n que lleva a cuestionar la soberan&iacute;a popular y a la validaci&oacute;n de cualquier acci&oacute;n, como el asalto al Congreso por ejemplo, contra los preceptos democr&aacute;ticos.
    </p><p class="article-text">
        Por un lado, el modus operandi de la derecha, la mentira como arma pol&iacute;tica, y por otro, el espacio medi&aacute;tico dado a esa mentira, son el caldo de cultivo perfecto para el cuestionamiento de la democracia. Negar esta realidad y no hilar lo sucedido en Estados Unidos con lo que lleva ocurriendo tras distintos procesos electorales en distintos pa&iacute;ses donde la derecha perdi&oacute; gobiernos, es cerrar los ojos a la estrategia de Steve Bannon y la derecha internacional y, tambi&eacute;n, errar el tiro a la hora de reforzar los principios de los estados de derecho, dejando v&iacute;a libre para que la toma del capitolio se convierta en un ejemplo m&aacute;s de lo que puede ocurrir.
    </p><p class="article-text">
        Si se hace un repaso sobre algunas de las bases de la propaganda del nazismo es imposible negar la similitud con la estrategia comunicativa de la derecha actual en Espa&ntilde;a, Estados Unidos, Francia, Brasil o Venezuela: la simplificaci&oacute;n del mensaje y del enemigo, el ataque al ataque con invenciones, la conversi&oacute;n de an&eacute;cdotas en amenazas graves, la vulgarizaci&oacute;n del discurso, la repetici&oacute;n incansable de conceptos agarr&aacute;ndose a la idea de que una mentira repetida suficientemente acaba convirti&eacute;ndose en verdad, y el arraigo de actitudes primitivas, odios y prejuicios tradicionales.
    </p><p class="article-text">
        Hay pocos aspectos novedosos en la forma de proceder de la derecha mundial. Goebbels sigue siendo su gur&uacute; comunicativo y han vuelto a conseguir entrar en las instituciones de casi todos los pa&iacute;ses. Ahora, como entonces, no hemos sido capaces de pararlo y la llegada a la democracia del fascismo vuelve a llevarnos al ataque y destrucci&oacute;n del sistema.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo es posible que hayamos permitido que la historia se repita? &iquest;En qu&eacute; hemos fallado para que Trump, Bolsonaro o Abascal puedan tener un espacio en los sistemas democr&aacute;ticos de nuestros pa&iacute;ses?&iquest;C&oacute;mo pueden los medios dar cabida y alentar sus discursos, sus fakenews y blanquear el fascismo de esta manera? &iquest;C&oacute;mo han podido encontrar en las redes sociales su escaparate perfecto de propaganda y manipulaci&oacute;n?
    </p><p class="article-text">
        El discurso del odio funciona y la forma de comunicarlo hace que el mensaje llegue. El ser humano tiene miedos, fobias y apelar a ellas con un mensaje simple y que exacerbe sentimientos nos lleva a que el odio campe a sus anchas. El problema&nbsp;real es que tenga cabida en una sociedad democr&aacute;tica, que apoy&aacute;ndose en la libertad de expresi&oacute;n, el fascismo tenga su espacio pol&iacute;tico y comunicativo.
    </p><p class="article-text">
        Les hemos permitido entrar, pero &iquest;c&oacute;mo ha sido esta irrupci&oacute;n del fascismo en el siglo XXI, despu&eacute;s de los terribles acontecimientos generados por sus abuelos ideol&oacute;gicos hace menos de un siglo? Porque lo que estamos viviendo no es nuevo, no es la primera vez en la historia que ocurre y supone que la humanidad no aprendi&oacute; nada de las grandes lecciones del siglo XX. 
    </p><p class="article-text">
        Hitler lleg&oacute; al poder democr&aacute;ticamente a trav&eacute;s de una propaganda casi perfecta y que revolucion&oacute; la comunicaci&oacute;n pol&iacute;tica gracias a la figura de Goebbels cuyos principios sigue aplicando la derecha a d&iacute;a de hoy.
    </p><p class="article-text">
        No hace nada, aqu&iacute; y al otro lado del Oc&eacute;ano, les re&iacute;mos las gracias a &ldquo;estos chicos malos que dec&iacute;an las cosas como son&rdquo;, &ldquo;que no ten&iacute;an pelos en la lengua y hablaban claro&rdquo;. Pero lo que hac&iacute;an realmente, con el benepl&aacute;cito de los grandes medios conservadores, era extender su caduco y manido mensaje de odio, en el que nada se antepone ante sus (particulares) intereses.
    </p><p class="article-text">
        Llegaron con mensajes y soluciones f&aacute;ciles e imposibles, pero que en los o&iacute;dos y ante las necesidades, sonaban bien. Luego atacaron a la clase pol&iacute;tica, cuando ellos mismos ven&iacute;an de esa misma clase. Los que criticaban los chiringuitos hab&iacute;an sido amamantados por ellos, y nunca han levantado una persiana, han madrugado para ir a la f&aacute;brica o han comprobado lo duro y fr&iacute;o que es el invierno en la Ca&ntilde;ada Real, donde no se les ve, ni se les espera.
    </p><p class="article-text">
        Y palabra a palabra, reto a reto, los <em>mass medias</em> han normalizado sus discurso, han permitido que calen en nuestras mentes y podamos hasta comprarlos. 
    </p><p class="article-text">
        Las sociedades dem&oacute;cratas dan por sentado que la DEMOCRACIA est&aacute; consolidada, que no est&aacute; en peligro y acabamos de recibir un gran toque de atenci&oacute;n. La libertad de expresi&oacute;n lo ampara casi todo para la derecha y mientras se normalicen discursos y se difundan, la democracia est&aacute; en peligro. Lo vimos en el pasado y lo estamos viendo ahora.
    </p><p class="article-text">
        En el d&iacute;a de Reyes, la derecha espa&ntilde;ola guardaba una peligrosa equidistancia con los golpistas. Adem&aacute;s, los naranjas jugaban a la confusi&oacute;n queriendo equiparar el derecho constitucional a la manifestaci&oacute;n al rodear el Congreso al asalto por la fuerza del Capitolio, cuando la diferencia entre rodear y asaltar es lo que diferencia radicalmente la democracia del fascismo.
    </p><p class="article-text">
        Curioso ejemplo de aquellos que se arrogan constitucionalistas y la trituran en varios tweets porque son presos del discurso fascista que jalea a los Trumpistas a seguir en el Capitolio, en defensa de unas tesis que Trump solo ha sido capaz de sostener con mentiras pagadas con mucho dinero.
    </p><p class="article-text">
        En Espa&ntilde;a, hasta la que pod&iacute;amos considerar derecha democr&aacute;tica llama ileg&iacute;timo al gobierno nacido de la soberan&iacute;a popular, no cuestiona cuando los militares proponen fusilar a 26 millones de ciudadanos y toleran que sus socios en muchos gobiernos auton&oacute;micos y municipales disparen a fotos de ministros, canten el cara al sol o porten banderas no constitucionales. 
    </p><p class="article-text">
        Ante este cuadro, no pudimos m&aacute;s que cruzar decenas de mensajes preocupados; ya no solo por el simbolismo de asaltar la sede de una democracia,&nbsp;de una de esas que se llaman &ldquo;establecidas&rdquo;, sino porque se ha naturalizado la locura y la mentira de un se&ntilde;or que por sus intereses personales, y bendecido por sus palmeros ha conseguido arrastrar a toda una corriente ideol&oacute;gica al borde del colapso y dejarla casi fuera del tablero democr&aacute;tico. No solo est&aacute;bamos ojipl&aacute;ticos por esta actuaci&oacute;n aberrante, sino por la tibia respuesta de la derecha espa&ntilde;ola cobarde, ya que solo hubo ambages y equidistancia: ni reproches, ni censura. Claro, la sucursal de Trump en Espa&ntilde;a ha logrado hacer hegem&oacute;nico su discurso entre la derecha a cambio de mantener gobiernos.
    </p><p class="article-text">
        Y aqu&iacute; nos lleg&oacute; la preocupaci&oacute;n, &iquest;podemos vivir algo similar en Espa&ntilde;a?&iquest;El l&iacute;der de Vox tiene a sus &ldquo;trumpistas&rdquo; dispuestos a asaltar el Congreso y repetir nefastas escenas del siglo pasado? Los mensajes son los mismos, su complicidad patente, su ide&oacute;logo tiene un pie en cada costa del Atl&aacute;ntico y Abascal se muestra c&oacute;mplice, a la vez que secunda y jalea todas las ideas de Trump, incluida esta. 
    </p><p class="article-text">
        Mientras no se entienda que no se puede ser dem&oacute;crata sin ser antifascista y que las instituciones ni los medios de comunicaci&oacute;n de los Estados de derecho no deben tolerar, ni mucho menos amparar, determinados discursos, la democracia no estar&aacute; a salvo.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Hasta cu&aacute;ndo les vamos a seguir riendo las gracias? o &iquest;ya es tarde para ello? Luego lo lamentaremos, porque de aquellos polvos donde permitimos que la Vox de la ultraderecha fascista resonara, vendr&aacute;n estos lodos que esperemos que no nos recuerden al asalto al Capitolio, ni a la Alemania de 1933.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ainhoa Valdearcos Usón, Alfonso Callejero Guillén]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/polvos-lodos-blanqueo-fascismo-toma-capitolio_132_6736024.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 08 Jan 2021 22:09:11 +0000]]></pubDate>
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      <title><![CDATA[La conciliación, el elefante en medio del salón que nadie quiere ver]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/conciliacion-elefante-medio-salon-nadie-quiere-ver_132_6133269.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7cd980c1-0006-44bf-a634-d82e4618ece5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La conciliación, el elefante en medio del salón que nadie quiere ver"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Esta pandemia ha puesto en evidencia que hay un déficit como sociedad, una asignatura pendiente y muy lejos de ser aprobada: la conciliación.</p></div><p class="article-text">
        Ahora mismo miles de madres trabajadoras de este pa&iacute;s viven en medio del caos del verano m&aacute;s extra&ntilde;o de sus vidas. Reincorporadas a sus puestos habituales de trabajo despu&eacute;s de meses de confinamiento, en el paro porque esta crisis ha acabado con su empleo o con la perspectiva que ten&iacute;an de este, cansadas porque han tenido que trabajar o teletrabajar en medio de la locura que nos ha tra&iacute;do la COVID-19, o disfrutando de escapadas fugaces que no saben cu&aacute;ndo tendr&aacute;n que finalizar, todas tiene algo en com&uacute;n: todas tienen la mirada puesta en septiembre. &iquest;Por qu&eacute;? Por la temida vuelta al cole. 
    </p><p class="article-text">
        Ahora que en Arag&oacute;n estamos en medio de un rebrote que asusta bastante y con un plan educativo que genera incertidumbre a raudales, todas las madres trabajadoras sufrimos un estr&eacute;s a&ntilde;adido al vivido durante esta crisis sanitaria, que parece salida de superproducci&oacute;n de Hollywood y que no pod&iacute;amos imaginar ni en nuestras peores pesadillas, y es que si la suspensi&oacute;n de las clases en marzo trastoc&oacute; nuestras vidas, lo que puede suceder en septiembre da un miedo atroz.
    </p><p class="article-text">
        Y seguro que quien ahora mismo me est&eacute; leyendo pensar&aacute; que es por el miedo a los contagios, por c&oacute;mo se impartir&aacute;n las clases, si nuestras hijas e hijos podr&aacute;n llevar una vida de nueva normalidad, y no se equivoca. Es todo eso junto, s&iacute;, pero tambi&eacute;n por mucho m&aacute;s. Porque, no nos enga&ntilde;emos, los rebrotes conllevan cierres. Ya lo estamos viviendo: cierres de guarder&iacute;as, ludotecas, colonias urbanas, campamentos&hellip;
    </p><h3 class="article-text">&iquest;Pero por qu&eacute; da tanto miedo el cierre de colegios? </h3><p class="article-text">
        Est&aacute; crisis sanitaria ha venido marcada por muchas lecciones aprendidas: necesitamos una sanidad p&uacute;blica de calidad, ya que es la &uacute;nica que salva vidas tengas lo que tengas en tu cuenta corriente; la ciencia es imprescindible para vencer al virus y salir de esta; y que un estado del bienestar fuerte nos convierte en una sociedad capaz de rescatar a los m&aacute;s vulnerables cuando el sistema econ&oacute;mico se derrumba. 
    </p><p class="article-text">
        Pero al mismo tiempo que las lecciones aprendidas, esta pandemia ha puesto en evidencia que hay un d&eacute;ficit como sociedad, una asignatura pendiente y muy lejos de ser aprobada: la conciliaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Cuando cerraron los colegios se evidenci&oacute; una de nuestras grandes carencias como sociedad. Los colegios no son meros centros donde se imparte educaci&oacute;n, los colegios son guarda ni&ntilde;os y ni&ntilde;as si ambos progenitores est&aacute;n incorporados al mundo laboral. Cuando no est&aacute;n las madres ni los padres, est&aacute; el colegio, y si no est&aacute; (como ocurre en los veranos), est&aacute;n los abuelos y las abuelas, y sino ludotecas, colonias, campamentos&hellip; Y as&iacute;, con madres (no nos enga&ntilde;emos, madres, s&iacute;, que somos en las que recae el gran peso de los cuidados) haciendo malabarismos con sus agendas, entre las clases, las extraescolares y las abuelas y abuelos, se cre&iacute;a solucionada la conciliaci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Pero qu&eacute; ocurre cuando el sistema de conciliaci&oacute;n que nos quisimos creer se cae al completo? Sin clases, ni actividades extraescolares, ni ludotecas y sin abuelas ni abuelos, al ser poblaci&oacute;n de riesgo, nos vendieron que el teletrabajo era la soluci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Quien se lo crea es que nunca ha intentado teletrabajar con peque&ntilde;as y/o peque&ntilde;os en casa. Menores que encima deb&iacute;an seguir dentro de lo posible con sus clases. La conciliaci&oacute;n as&iacute; es inexistente. 
    </p><p class="article-text">
        Hacer deberes, intentar que no se dejen y sigan aprendiendo, que no se peguen todo el d&iacute;a con una tablet en la mano o viendo la tele, que se diviertan, que coman sano y, mientras, atender un trabajo es la ant&iacute;tesis de la conciliaci&oacute;n. Durante tres meses ha sido la locura. 
    </p><h3 class="article-text">&iquest;C&oacute;mo trabajas en casa haciendo todo lo que un menor requiere? Pues solo hay dos maneras</h3><p class="article-text">
        Una, como fue mi caso y el de muchas, es pasando sue&ntilde;o, mucho pero que mucho sue&ntilde;o. Decid&iacute; trabajar de noche para poder atender a mi hija cada ma&ntilde;ana, que aprendiera a leer para que no fuera retrasada el curso que viene cuando entrase en primaria y que llevara rutinas que son tan necesarias para que no se descentrase m&aacute;s de lo que ya estaba. Pero eso supuso la locura. 
    </p><p class="article-text">
        Yo con sue&ntilde;o y mi hija &ldquo;agobiada por el coronavirus&rdquo;, como no se cansa de repetir, hicieron de mi casa una casa de locos, con horarios imposibles (comer entre las 15.30 y las 16h se convirti&oacute; en lo normal), con m&aacute;s gritos de los debidos y con una tensi&oacute;n bastante insufrible. Todo esto con un padre gestor que trabajaba m&aacute;s de 12 horas diarias para sacar ERTE adelante y, por tanto, totalmente desaparecido de la crianza.
    </p><p class="article-text">
        La otra manera es asumiendo que no puedes atender a tus hijos o hijas como necesitan (con el sentimiento de culpa que eso conlleva, parece que estemos programadas para ello). Por el tipo de teletrabajo que ten&iacute;an muchas madres trabajadoras estuvieron sujetas a horarios concretos en los que trabajar y, en muchas ocasiones, coincidentes con los horarios de las clases online o encuentros virtuales con el profesorado. Por ello,&nbsp;sus hijas e hijos quedaron enganchados, y sin remedio, a la tecnolog&iacute;a para entretenerlos, ya bien sea con cientos de juegos en una tablet o horas con Netflix de fondo. Y mientras los y las peques retrasados en su educaci&oacute;n y miles de madres sinti&eacute;ndose culpables.
    </p><p class="article-text">
        Esto es lo que nos venden como progreso: teletrabajar es conciliar, nos dicen. Mientras, ahora mismo, miles de madres trabajadoras tememos septiembre. &iquest;De verdad hay que volver a vivir esta vida de locos? 
    </p><p class="article-text">
        Y todo, sin hablar de las que no tuvieron la &ldquo;suerte&rdquo; de poder teletrabajar. Sin opciones para cuidar a su hijos e hijas, se vieron obligadas a exponer a los abuelos y abuelas. En esta pandemia, muchos menores siguieron a cargo del mayor sector de poblaci&oacute;n con riesgo. No quedaba otra y, de nuevo, madres con un sentimiento de culpa que dol&iacute;a en el pecho. Porque no nos enga&ntilde;emos, las abuelas y abuelos son el &uacute;nico sistema real de conciliaci&oacute;n que hay en nuestro pa&iacute;s y si no se pudo teletrabajar tuvieron que seguir cumpliendo su misi&oacute;n con mucho amor aunque les fuera la vida en ello. No puede ser que un estado asuma esta realidad. Las abuelas y los abuelos no pueden ser el plan de conciliaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Y con la culpa, el estr&eacute;s, la casa de locos y menores no atendidos como deber&iacute;an, se acerca septiembre, con escuelas sin planes eficientes y un coronavirus que da poca tregua. Si nos detenemos a pensarlo, nos tiemblan las rodillas y se nos acelera el pulso.
    </p><p class="article-text">
        Durante tres meses se han hecho y pensado muchas cosas para mantenernos a salvo, la mayor&iacute;a pensadas para no dejar a nadie atr&aacute;s (y socialmente estoy orgullosa de c&oacute;mo se ha enfrentado esta crisis) aunque s&iacute; han dejado atr&aacute;s a una parte muy importante de la sociedad: a muchas madres, y lo que es peor, a muchas ni&ntilde;as y ni&ntilde;os y a los abuelos y abuelas que ten&iacute;an que seguir cuidando de ellos. 
    </p><p class="article-text">
        Esta crisis ha puesto en evidencia que no existe la conciliaci&oacute;n en nuestro pa&iacute;s. No hay un verdadero plan de cuidados y todas las instituciones se han mantenido en la cobard&iacute;a de no afrontarlo.
    </p><p class="article-text">
        Es un tema muy complejo, que acarrea muchos problemas, pero es imprescindible abordarlo cuanto antes. No se puede hablar de cuidados sin conciliaci&oacute;n. Van unidos y como sociedad tenemos la tarea pendiente. Se habla de construir un estado del bienestar fuerte pero no lo ser&aacute; si no tiene verdaderos planes de conciliaci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Planes donde la crianza no sea penalizada, donde el gran peso de los cuidados no recaiga principalmente en las madres y donde atender a los menores sea una prioridad pero no suponga dejar de trabajar o perder oportunidades. Planes de conciliaci&oacute;n que ser&aacute;n los que caminen hacia una igualdad real, no s&oacute;lo entre hombres y mujeres, sino tambi&eacute;n entre clases sociales, porque la falta de conciliaci&oacute;n no afecta igual si tienes llena o vac&iacute;a la cuenta corriente.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Seremos capaces de meter la CONCILIACI&Oacute;N en la agenda pol&iacute;tica?&iquest;Veremos por fin que no hay pol&iacute;tica de cuidados sino se tienen verdaderos planes de conciliaci&oacute;n? 
    </p><p class="article-text">
        Mientras el debate diario, y medi&aacute;tico, se da sobre educaci&oacute;n, sobre las aulas burbuja, si habr&aacute; recreos o entradas escalonadas, no se aborda el problema real. Este verano solo se habla de los parches, pero no de arreglar el verdadero pinchazo. &iquest;Qu&eacute; haremos miles de mujeres trabajadoras si cierran aulas en los colegios y nuestras hijas e hijos tienen que estar en casa de nuevo? 
    </p><p class="article-text">
        El debate es enorme, pero nadie lo aborda. Es el elefante en medio del sal&oacute;n que nadie quiere ver, que se evita continuamente, y se pone el foco en el color de las paredes para que no pensemos en el problema real, que es que tenemos un elefante gigante en medio del sal&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Mientras, nosotras, aterrorizadas por tener que revivir lo vivido en los &uacute;ltimos meses. Atacadas pensando en volver hacer de profesoras mientras trabajamos, prepar&aacute;ndonos para el sue&ntilde;o que volveremos a pasar, empezando a asumir que nuestras hijas e hijos volver&aacute;n a estar apalancados frente a pantallas y asustadas por volver a poner en riesgo a las abuelas y abuelos.
    </p><p class="article-text">
        Es un reto como sociedad. Nuestra madurez y futuro como pa&iacute;s se medir&aacute;n por ello. Conseguir la igualdad pasa por la conciliaci&oacute;n. Enfocar bien el debate, no solo es valent&iacute;a, sobre todo, es justicia. 
    </p><p class="article-text">
        Presionemos, pong&aacute;moslo en el centro. Por las madres trabajadoras, pero especialmente por los y las menores, porque ser&aacute;n los y las adultas del ma&ntilde;ana y est&aacute;n completamente olvidados.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ainhoa Valdearcos Usón]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/conciliacion-elefante-medio-salon-nadie-quiere-ver_132_6133269.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 28 Jul 2020 21:08:58 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La conciliación, el elefante en medio del salón que nadie quiere ver]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las venas de América Latina siguen abiertas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/venas-america-latina-siguen-abiertas_132_1467924.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Galeano siempre defendió que los latinoamericanos deben su pobreza al rico suelo que pisan y que los lugares privilegiados por la naturaleza siempre han sido malditos por la historia. Y viendo lo que está pasando, la teoría parece cierta.</p></div><p class="article-text">
        Leyendo la prensa, viendo Facebook u ojeando Twitter tengo en el &uacute;ltimo mes una sensaci&oacute;n de <em>dejavu</em> que me tiene perpleja. Venezuela, Bolivia, Chile, Brasil, Argentina... en todos se viven situaciones que dan lugar a titulares que hacen dudar de si estamos en 2019 o en plenos a&ntilde;os 70.
    </p><p class="article-text">
        Eduardo Galeano escribi&oacute; uno de los libros que m&aacute;s marcaron mi adolescencia, que me hicieron replantearme el mundo tal y como lo hab&iacute;a concebido a mis 17 a&ntilde;os, &ldquo;Las venas abiertas de Am&eacute;rica Latina&rdquo;, y leyendo y viendo lo que pasa al otro lado del Atl&aacute;ntico, la indignaci&oacute;n se apodera de mi al ver que a mis 38, las reflexiones de Galeano est&aacute;n m&aacute;s vigentes que nunca.
    </p><p class="article-text">
        Am&eacute;rica Latina se desangra, su gente (que es en en realidad la que define un territorio) se desangra o la desangran. En los &uacute;ltimos tiempos hemos visto ganar a la ultraderecha en algunos sitios, apoy&aacute;ndose en fake news, el populismo y el marketing emocional, y en otros lugares hemos visto situaciones ya vividas en el pasado con opositores de la derecha que se autoproclaman presidentes o presidentas de un pa&iacute;s sin haber pasado por las urnas.
    </p><p class="article-text">
        Podremos cuestionarnos y aprobar o no aprobar que Evo Morales siga present&aacute;ndose a las elecciones llevando 14 a&ntilde;os en el cargo, podremos tambi&eacute;n criticar muchas de las actuaciones de Maduro en Venezuela, pero lo que no podemos defender como sociedad democr&aacute;tica es que haya personajes autoproclam&aacute;ndose presidentes con la complicidad de Estados Unidos y que haya un silencio medi&aacute;tico que pone la piel de gallina a alguien como yo que se peg&oacute; gran parte de su adolescencia estudiando las dictaduras que durante el siglo XX destrozaron Am&eacute;rica Latina.
    </p><p class="article-text">
        Lo que est&aacute; ocurriendo en Bolivia es un golpe de estado, porque es as&iacute; como se llama cuando la polic&iacute;a y los militares se ponen al servicio de aquellos que no han ganado elecciones para hacerse con el poder. Un golpe de estado como el de Pinochet en 1973 o como el de Videla en 1976.
    </p><p class="article-text">
        Los medios se empe&ntilde;an en silenciarlo. Ninguna televisi&oacute;n espa&ntilde;ola ha reflejado esta realidad, pocos lo han hecho en el extranjero. Diarios como Clar&iacute;n o La Naci&oacute;n recuperan los titulares del 76 para hablar de Bolivia: &ldquo; Pierde atractivo la democracia en la regi&oacute;n&rdquo; o &ldquo;Evo renuncia a la presidencia&rdquo;. Faltan informaciones hablando de golpe de estado o l&iacute;deres mundiales conden&aacute;ndolo.
    </p><p class="article-text">
        Y esta permisividad de los medios de comunicaci&oacute;n es s&oacute;lo la an&eacute;cdota dentro del problema real: hay clases sociales que defienden acabar con gobiernos elegidos en las urnas si no satisfacen sus intereses, por supuesto, econ&oacute;micos, y, adem&aacute;s, no est&aacute;n solos. Tienen el apoyo econ&oacute;mico, estrat&eacute;gico y medi&aacute;tico de Estados Unidos.
    </p><p class="article-text">
        Qu&eacute; casualidad que sea una clase social frente a otra, los de arriba contra los de abajo en el momento que los de abajo son respetados por el poder. Evo Morales molest&oacute; a los de arriba y, por ende, a Estados Unidos, nacionalizando los recursos y redistribuyendo las ganancias entre la sociedad.
    </p><p class="article-text">
        Trump no es el primer presidente estadounidense en apoyar a todos los niveles estos movimientos antidemocr&aacute;ticos en sus vecinos del sur. Durante todo el siglo XX, la injerencia de Estados Unidos ha estado presente en la historia de Am&eacute;rica Latina y sigue vigente en el XXI. La riqueza de la tierra fue y es su objetivo. El apoyo a las clases favorecidas para recuperar lo que determinados l&iacute;deres han intentado devolver al pueblo tiene un &uacute;nico objetivo: llevarse su parte del pastel. &iquest;Qu&eacute; pastel? El dep&oacute;sito de litio m&aacute;s grande del mundo en Bolivia, el petr&oacute;leo venezolano, el hierro brasile&ntilde;o, el cobre chileno, tierras f&eacute;rtiles, r&iacute;os salvajes perfectos para represas hidroel&eacute;ctricas y un largo etc&eacute;tera.
    </p><p class="article-text">
        Am&eacute;rica Latina tiene el 15% de las reservas mundiales de hierro, el 25% de las de esta&ntilde;o, bauxita, zinc y n&iacute;quel, casi la mitad de las de cobre y plata, y entre el 60% y el 70% de las de litio. Todo ello muy apetecible.
    </p><p class="article-text">
        Las clases adineradas han aprovechado los recursos de sus pa&iacute;ses para realizar negocios con Estados Unidos convirtiendo en una verdad incuestionable una de las teor&iacute;as de Eduardo Galeano: <em>el subdesarrollo latinoamericano es una consecuencia del desarrollo ajeno</em>.
    </p><p class="article-text">
        Galeano siempre defendi&oacute; que los latinoamericanos deben su pobreza al rico suelo que pisan y que los lugares privilegiados por la naturaleza siempre han sido malditos por la historia. Y viendo lo que est&aacute; pasando, la teor&iacute;a parece cierta.
    </p><p class="article-text">
        Y una vez m&aacute;s, esto est&aacute; sucediendo con el benepl&aacute;cito y apoyo de los militares, tal y como sucedi&oacute; en otras &eacute;pocas. En Bolivia, la fuerzas que apoyan el golpe de estado act&uacute;an sin piedad contra los miles de ind&iacute;genas bolivianos que se mantienen movilizados. Ya hay muchos muertos y los asesinatos quedar&aacute;n impunes gracias al decreto ley aprobado por Jeanine A&ntilde;ez, la autoproclamada presidenta, que exime de responsabilidades y da impunidad a las Fuerzas Armadas.
    </p><p class="article-text">
        Esto me lleva a pensar que si esto no es considerado un golpe de estado es porque los intereses de muchos est&aacute;n mandando en la realidad pol&iacute;tica y medi&aacute;tica, no s&oacute;lo de Bolivia, de sus pa&iacute;ses vecinos o de Estados Unidos, sino del planeta entero.
    </p><p class="article-text">
        Aunque esta vez, el pueblo grita. Los ind&iacute;genas bolivianos se han movilizado para defender a Evo Morales; tambi&eacute;n la gente ha paralizado Chile en manifestaciones masivas con ataques por parte del estado que, adem&aacute;s de muertos, han costado los ojos de m&aacute;s de 200 chilenos; la mujeres se han unido en Brasil contra Bolsonaro y sigue viva la lucha de la asesinada Marielle Franco con miles de personas defendiendo los derechos de los vecinos y vecinas de las favelas; tambi&eacute;n hay movimientos y organizaciones sociales protestando en Argentina por las pol&iacute;ticas neoliberales de Macri, dando lugar en agosto a masivas marchas en todo el pa&iacute;s para que se activase la ley de &ldquo;emergencia alimentaria&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Las movilizaciones masivas son las &uacute;nicas capaces de frenar los golpes de estado, los presidentes autoproclamados, la represi&oacute;n de la ultraderecha y las pol&iacute;ticas neoliberales. El pueblo es el que afea el silencio c&oacute;mplice de las grandes potencias mundiales y de los grandes medios internacionales.
    </p><p class="article-text">
        Las redes se llenan de videos que nos muestran la esperanza de personas que resisten, que no se achantan, que se movilizan y dan voz a los sin voz. En Facebook o Twitter encontramos las voces de miles de personas que gritan alto lo que el resto del mundo calla.
    </p><p class="article-text">
        Y adem&aacute;s de miles de personas que se asoman a las redes para denunciar c&oacute;mo las venas de Am&eacute;rica Latina siguen abiertas, algo nos separa de lo vivido en el siglo XX: ahora hay voces en Estados Unidos que critican abiertamente lo que ocurre en Argentina, en Chile, en Brasil y, por supuesto, en Bolivia.
    </p><p class="article-text">
        El polit&oacute;logo Noam Chomsky, denunciando que EE.UU. est&aacute; detr&aacute;s del derrocamiento de Morales, ha sido uno de los primeros en criticar el golpe y las violaciones de los derechos humanos. Adem&aacute;s, por primera vez un posible candidato a la Casa Blanca en 2020 se ha posicionado en contra de las oligarqu&iacute;as bolivianas y ha criticado la injerencia estadounidense. Bernie Sanders, uno de los favoritos para hacerse con la candidatura dem&oacute;crata en las elecciones de Estados Unidos, ha hecho unas declaraciones ins&oacute;litas hablando claro al tildar lo sucedido en Bolivia de golpe de estado y defendiendo el papel de Evo Morales como presidente. Estas voces suenan a esperanza, son indicio de que algo se mueve en el gigante americano.
    </p><p class="article-text">
        Las democracias en Am&eacute;rica Latina son j&oacute;venes y endebles, pero luchan por resistir aunque los poderes f&aacute;cticos del planeta celebren en silencio sus debilidades y callen ante el derrame de sangre y el expolio de los recursos.
    </p><p class="article-text">
        En pleno siglo XXI, cuando los movimientos populares avanzan para cambiar las cosas e incluso consiguen hacerse con el poder, existe una oligarqu&iacute;a que se niega a renunciar al orden establecido durante el siglo pasado aunque la perpetuaci&oacute;n de ese orden de las cosas suponga la perpetuaci&oacute;n del crimen.
    </p><p class="article-text">
        Y aunque la sensaci&oacute;n de <em>dejavu</em> no me abandona desde el c&oacute;modo sof&aacute; de mi casa, y aunque sea consciente de que estamos ante un bucle hist&oacute;rico del que se alimenta Estados Unidos y, especialmente, el insensato e imprudente Trump, una sonrisa triste pero sonrisa aparece en mi cara al asomarme a las redes y ver como miles de personas an&oacute;nimas luchan para defender sus d&eacute;biles democracias y poner una tirita en la venas que todav&iacute;a hoy siguen abiertas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ainhoa Valdearcos Usón]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/venas-america-latina-siguen-abiertas_132_1467924.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 26 Nov 2019 05:40:00 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Las venas de América Latina siguen abiertas]]></media:title>
    </item>
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