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    <title><![CDATA[elDiario.es - Lídia Brun]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/lidia-brun/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Lídia Brun]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA[Gobierno de coalición: balance macroeconómico]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/gobierno-coalicion-balance-macroeconomico_132_10295358.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d40ba551-1082-4db7-98f9-29bb80bb40b8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Gobierno de coalición: balance macroeconómico"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En conjunto, cabe concluir que a pesar de las dificultades históricas que se han dado en esta legislatura, la gestión del Gobierno arroja un desempeño positivo de la economía española, al menos comparativamente con las crisis anteriores y con los países de nuestro entorno.</p></div><p class="article-text">
        El final de la legislatura es el momento en que la ciudadan&iacute;a debe evaluar la gesti&oacute;n del Gobierno, para decidir si revalida su apoyo al Ejecutivo, o por el contrario opta por conformar mayor&iacute;as alternativas. Evaluar la gesti&oacute;n del Gobierno no est&aacute; exento de dificultades. Por un lado, las legislaturas pol&iacute;ticas siempre se inscriben dentro de din&aacute;micas econ&oacute;micas cuyo control por parte del Gobierno es precario. Esto es particularmente cierto en pa&iacute;ses cuya integraci&oacute;n en la econom&iacute;a mundial les hace altamente dependientes de fuerzas externas, y lo es m&aacute;s en el caso de Espa&ntilde;a, que al ser miembro de la Uni&oacute;n Europea ha transferido una parte de sus herramientas de pol&iacute;tica econ&oacute;mica a las instituciones comunitarias. Por otro lado, es m&aacute;s f&aacute;cil evaluar el impacto de pol&iacute;ticas espec&iacute;ficas que la gesti&oacute;n macroecon&oacute;mica, puesto que para la segunda carecemos de un <em>contraf&aacute;ctico </em>claro, es decir, qu&eacute; hubiera sucedido si no se hubieran tomado estas medidas.
    </p><p class="article-text">
        Con estas dificultades en mente, en este modesto art&iacute;culo intento ilustrar c&oacute;mo se han comportado los principales agregados econ&oacute;micos durante esta legislatura y, en ausencia de mejor <em>contraf&aacute;ctico</em>, hacerlo de forma comparada, en relaci&oacute;n con el desempe&ntilde;o de nuestros socios en la Zona Euro. Con ello, espero contribuir a informar el debate sobre la gesti&oacute;n del gobierno que se someter&aacute; a votaci&oacute; en julio, al menos en su aspecto econ&oacute;mico
    </p><h3 class="article-text"><strong>Los shocks macroecon&oacute;micos de la legislatura: Covid-19 y crisis energ&eacute;tica</strong></h3><p class="article-text">
        No ser&iacute;a justo empezar un balance macroecon&oacute;mico sin mencionar que en estos tres a&ntilde;os y medio han tenido lugar dos acontecimientos de dimensiones extraordinarias, de esos que solo pasan una vez en un siglo, y que han tenido un fuerte impacto negativo en nuestra econom&iacute;a: la pandemia mundial de la Covid-19 y la invasi&oacute;n rusa de Ucrania. En esta secci&oacute;n intento ilustrar el impacto masivo que han tenido ambos acontecimientos en nuestra econom&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        El gr&aacute;fico 1 ilustra el impacto de la pandemia de la Covid-19 sobre el crecimiento econ&oacute;mico en una perspectiva temporal. Como se aprecia en el gr&aacute;fico, apenas habiendo tomado posesi&oacute;n el nuevo gobierno empez&oacute; la crisis pand&eacute;mica, que oblig&oacute; a &ldquo;cerrar&rdquo; bruscamente la econom&iacute;a para poder poner freno a la propagaci&oacute;n del virus. El confinamiento y la cancelaci&oacute;n de una parte importante de la actividad mercantil tuvieron un impacto extraordinario en el PIB. Mientras que en las legislaturas anteriores el crecimiento anual del PIB hab&iacute;a sido mayoritariamente positivo, fluctuando entre -5 y 5%, en confinamiento produjo cifras hist&oacute;ricas del -21,9% en el segundo trimestre de 2020 y el desconfinamiento del 17,9% en el segundo trimestre de 2021. La &ldquo;gran&rdquo; crisis financiera fue peque&ntilde;a en comparaci&oacute;n. Las cifras para el conjunto de la Zona Euro fueron igualmente hist&oacute;ricas pero m&aacute;s modestas: m&iacute;nimo de -14,1% y m&aacute;ximo de +14,1% en el segundo trimestre de 2020 y 2021 respectivamente. Desde entonces, el crecimiento econ&oacute;mico en Espa&ntilde;a ha sido superior al de la media de la Zona Euro.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Gráfico 1: Crecimiento económico en España y en Europa, 1996-2023. 
Elaboración propia a partir de datos de Eurostat."
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                Gráfico 1: Crecimiento económico en España y en Europa, 1996-2023. 
Elaboración propia a partir de datos de Eurostat.                            </span>
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        El segundo acontecimiento hist&oacute;rico que ha tenido lugar durante esta legislatura es la guerra en Ucrania, la primera en Europa en 30 a&ntilde;os. Las sanciones econ&oacute;micas a Rusia han tenido un fuerte impacto en los precios de la energ&iacute;a, debido a la dependencia europea de la importaci&oacute;n de gas y petr&oacute;leo rusos para sus insumos energ&eacute;ticos. Los precios de los alimentos tambi&eacute;n se han visto afectados, debido a la posici&oacute;n central de Rusia y Ucrania como principales productores mundiales de alimentos b&aacute;sicos.
    </p><p class="article-text">
        El gr&aacute;fico 2 muestra la inflaci&oacute;n de los insumos energ&eacute;ticos: electricidad, gas y otros combustibles. Se puede apreciar el enorme impacto de la guerra. El precio de la energ&iacute;a lleg&oacute; a crecer en Espa&ntilde;a un 80% en mayo de 2022 respecto al a&ntilde;o anterior. Mientras que el pico de la inflaci&oacute;n energ&eacute;tica para la Zona Euro en su conjunto fue m&aacute;s modesto y m&aacute;s tard&iacute;o (un 59,2% en octubre de 2022), en la Zona Euro sigue en valores positivos (es decir, los precios suben), mientras que en Espa&ntilde;a ya se aprecia una fuerte correcci&oacute;n y se sit&uacute;a en valores negativos (es decir, los precios bajan) desde noviembre de 2022. El tope al precio del gas y otras medidas del gobierno, que posteriormente se han adoptado tambi&eacute;n en la Uni&oacute;n Europea, han contribuido a amortiguar y revertir estas subidas.
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                Gráfico 2: Inflación energética en España y en Europa, 2000-2023. 
Elaboración propia a partir de datos de Eurostat.                            </span>
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        <strong>Recuperaci&oacute;n y crecimiento</strong>
    </p><p class="article-text">
        Observamos, pues, que este gobierno de coalici&oacute;n ha coincidido con una de las &eacute;pocas m&aacute;s convulsas a nivel macroecon&oacute;mico en d&eacute;cadas. No sabemos c&oacute;mo hubiera sido la gesti&oacute;n del gobierno sin estas crisis externas, ni sabemos c&oacute;mo hubiera sido el desempe&ntilde;o de la econom&iacute;a bajo la gesti&oacute;n de un gobierno alternativo. Lo que s&iacute; sabemos es que la gesti&oacute;n de estas crisis ha sido significativamente mejor que la de la gran crisis financiera, en gran medida debido a los aprendizajes derivados de ella. Mientras que en la crisis anterior la imposici&oacute;n de medidas de consolidaci&oacute;n fiscal produjeron una austeridad contractiva que sumi&oacute; la econom&iacute;a en una recesi&oacute;n prolongada, el est&iacute;mulo econ&oacute;mico tanto fiscal como monetario han producido una r&aacute;pida y potente recuperaci&oacute;n. En este aspecto ha sido determinante el <a href="https://agendapublica.elpais.com/noticia/17571/ue-agenda-economica-despu-pandemia" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cambio de rumbo pol&iacute;tico en Europa, con la aprobaci&oacute;n del paquete de est&iacute;mulo NGEU de apoyo a la recuperaci&oacute;n</a>, un paquete que el gobierno de Espa&ntilde;a impuls&oacute; y cuya implementaci&oacute;n Espa&ntilde;a est&aacute; encabezando.
    </p><p class="article-text">
        El gr&aacute;fico 3 ilustra este punto. En el panel izquierdo comparo el comportamiento del PIB en Espa&ntilde;a y en la Zona Euro en la crisis financiera y en la crisis del Covid-19 a partir del &ldquo;a&ntilde;o 0&rdquo;, el a&ntilde;o del pico anterior a la recesi&oacute;n, normalizando el nivel del PIB a 100 en ese punto. En Espa&ntilde;a, la crisis financiera tuvo un impacto negativo muy prolongado (l&iacute;nea lila claro), y vemos que 5 a&ntilde;os despu&eacute;s del inicio de la crisis el nivel del PIB segu&iacute;a por debajo de su pico, aproximadamente al 90%. Por el contrario la Zona Euro se recuper&oacute; de la crisis financiera (l&iacute;nea amarillo claro) m&aacute;s r&aacute;pido, y 2 a&ntilde;os y medio despu&eacute;s ya volv&iacute;a al nivel de PIB de su pico. La divergencia entre el desempe&ntilde;o econ&oacute;mico entre Espa&ntilde;a y la Zona Euro en la crisis financiera fue notable y el gr&aacute;fico lo ilustra bien.
    </p><p class="article-text">
        En el gr&aacute;fico volvemos a apreciar que la crisis del Covid-19 fue notablemente m&aacute;s profunda, pero la recuperaci&oacute;n ha sido mucho m&aacute;s acelerada: la Zona Euro hab&iacute;a recuperado su nivel de PIB en a&ntilde;o y medio, y Espa&ntilde;a en 2 a&ntilde;os. Adem&aacute;s, la brecha entre Espa&ntilde;a y la Zona Euro es cada vez m&aacute;s estrecha. El comportamiento del empleo tambi&eacute;n ilustra esta fuerte recuperaci&oacute;n. En el panel derecho del gr&aacute;fico del gr&aacute;fico 3 se puede observar que la recuperaci&oacute;n del empleo en Espa&ntilde;a es pareja a la de la Zona Euro, y en los &uacute;ltimos trimestres se ha situado por encima.
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                    alt="Gráfico 3: La recuperación del PIB y del empleo tras la crisis de la Covid-19. 
Elaboración propia a partir de datos de Eurostat"
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            <span class="title">
                Gráfico 3: La recuperación del PIB y del empleo tras la crisis de la Covid-19. 
Elaboración propia a partir de datos de Eurostat                            </span>
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        Las crisis econ&oacute;micas siempre tienen un fuerte impacto en el mercado de trabajo, ya que las empresas despiden a sus trabajadores para ahorrar costes ante la ca&iacute;da de la demanda. La crisis de la Covid-19 fue una crisis particular en este aspecto, ya que la ca&iacute;da de la demanda no ten&iacute;a que ver con la falta de ingresos de la poblaci&oacute;n, sino con la imposibilidad de consumir debido al cierre econ&oacute;mico, que era temporal. Para evitar que ante un cierre temporal las empresas redujeran plantilla de forma estructural, el gobierno puso en marcha el mecanismo de los ERTEs. Este instrumento, co-financiado por el programa SURE de la UE, absorb&iacute;a el coste laboral de las empresas mientras sus trabajadores no pudieran ir a trabajar, evitando una ruptura del contrato de trabajo. Esto permiti&oacute; que la reincorporaci&oacute;n de los trabajadores al empleo tras la crisis fuera muy &aacute;gil.
    </p><p class="article-text">
        El panel izquierdo del gr&aacute;fico 4 ilustra c&oacute;mo el impacto de la crisis en el desempleo consigui&oacute; amortiguarse. Las l&iacute;neas lila oscuro (Espa&ntilde;a) y amarillo oscuro (Zona Euro) muestran un aumento muy modesto comparado con el important&iacute;simo impacto en el PIB. Este es un cambio estructural en el comportamiento del mercado laboral espa&ntilde;ol, que siempre hab&iacute;a sufrido m&aacute;s las crisis que la actividad econ&oacute;mica. El panel derecho del gr&aacute;fico muestra otro cambio estructural en el mercado laboral espa&ntilde;ol. La temporalidad del empleo en Espa&ntilde;a hist&oacute;ricamente estaba alrededor del 22%, 10 puntos porcentuales m&aacute;s que en la Zona Euro. A ra&iacute;z de la reforma laboral, la temporalidad se ha reducido de forma estructural, hasta niveles del 15% (el &uacute;ltimo dato observado). Probablemente seguir&aacute; bajando.
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Elaboración propia a partir de datos de Eurostat."
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            <span class="title">
                Gráfico 4: El comportamiento del desempleo y de la precariedad. 
Elaboración propia a partir de datos de Eurostat.                            </span>
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        <strong>Inflaci&oacute;n</strong>
    </p><p class="article-text">
        La inflaci&oacute;n es quiz&aacute;s el fen&oacute;meno econ&oacute;mico que marcar&aacute; de manera m&aacute;s determinante la campa&ntilde;a electoral y la percepci&oacute;n ciudadana de la gesti&oacute;n del gobierno. Esta inflaci&oacute;n ha venido marcada por el impacto de la guerra en Ucrania sobre los precios de la energ&iacute;a y de los alimentos. Los elevados costes de la energ&iacute;a, adem&aacute;s, elevan los costes de producci&oacute;n de bienes y servicios para el resto de empresas de la econom&iacute;a, y tienen un impacto generalizado. Tanto la energ&iacute;a como los alimentos son una parte importante de la cesta de consumo de los hogares.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El gr&aacute;fico 5 muestra el comportamiento de la inflaci&oacute;n tanto en Espa&ntilde;a (l&iacute;neas lilas) como en la Zona Euro (l&iacute;neas amarillas). La inflaci&oacute;n general (incluyendo todos los bienes y servicios), marcada por el comportamiento de los precios energ&eacute;ticos, subi&oacute; por encima del 10% con un pico de 10,7% en julio de 2022 en Espa&ntilde;a y de un 10,6% en octubre de 2022 en la Zona Euro. Desde entonces, la desaceleraci&oacute;n ha sido notable, y m&aacute;s marcada en Espa&ntilde;a gracias a los valores negativos de la inflaci&oacute;n energ&eacute;tica. La inflaci&oacute;n subyacente (excluyendo productos energ&eacute;ticos y alimentos) ha vivido incrementos m&aacute;s moderados, con un pico del 5,2% en febrero del 2023 en Espa&ntilde;a, y del 5,7% en marzo de 2023 en la Zona Euro. A medida que sigan moder&aacute;ndose los precios de la energ&iacute;a, la tendencia para ambas variables ser&aacute; a la baja.
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                    alt="Gráfico 5: Inflación general y subyacente en España y en la Zona Euro. 
Elaboración propia a partir de datos de Eurostat."
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                Gráfico 5: Inflación general y subyacente en España y en la Zona Euro. 
Elaboración propia a partir de datos de Eurostat.                            </span>
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        <strong>Algunos apuntes a modo de conclusi&oacute;n</strong>
    </p><p class="article-text">
        Es imposible hacer un repaso exhaustivo de todos los aspectos econ&oacute;micos de una legislatura tan convulsa, y de este an&aacute;lisis han quedado necesariamente fuera cuestiones tan importantes como el acceso a la vivienda o el poder adquisitivo de las pensiones, que han sido objeto de reformas de calado durante la legislatura, cuyas consecuencias deber&aacute;n evaluarse con el tiempo. Otras cuestiones que han experimentado cambios de tendencia positivos y que han quedado fuera del an&aacute;lisis han sido la inversi&oacute;n p&uacute;blica y la balanza por cuenta corriente. En conjunto, cabe concluir que a pesar de las dificultades hist&oacute;ricas que se han dado en esta legislatura, la gesti&oacute;n del gobierno arroja un desempe&ntilde;o positivo de la econom&iacute;a espa&ntilde;ola, al menos comparativamente con las crisis anteriores y con los pa&iacute;ses de nuestro entorno.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, la percepci&oacute;n ciudadana de la econom&iacute;a es negativa. Una raz&oacute;n obvia es que la ciudadan&iacute;a no vota en funci&oacute;n de resultados comparados: cu&aacute;nto mejor lo ha hecho el gobierno de su pa&iacute;s en funci&oacute;n de lo peor que lo hayan podido hacer otros gobiernos. Tampoco vota en funci&oacute;n del contraf&aacute;ctico: cu&aacute;nto peor estar&iacute;amos si el gobierno no hubiera tomado estas medidas. La ciudadan&iacute;a vota en funci&oacute;n de c&oacute;mo estaba antes y c&oacute;mo est&aacute; ahora, y el balance econ&oacute;mico arroja un resultado con matices, particularmente por el impacto de la inflaci&oacute;n, si bien es cierto que su aumento es eminentemente ex&oacute;geno y dif&iacute;cilmente atribuible a la gesti&oacute;n del gobierno.
    </p><p class="article-text">
        Esta contradicci&oacute;n viene reforzada por un par de paradojas. Por un lado, las encuestas muestran que la ciudadan&iacute;a percibe que <a href="https://elpais.com/economia/2022-11-26/por-que-el-73-de-los-espanoles-cree-que-la-situacion-economica-del-pais-es-mala-si-el-63-cataloga-la-suya-como-buena.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la situaci&oacute;n econ&oacute;mica general es mala, pero la suya personalmente es buena</a>. Por otro lado, <a href="https://elpais.com/espana/2022-01-09/hacerlo-bien-cayendo-mal.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la aprobaci&oacute;n del gobierno es d&eacute;bil, pero la mayor&iacute;a de sus pol&iacute;ticas gozan de bastante apoyo entre la ciudadan&iacute;a</a>. Quiz&aacute;s si los medios de comunicaci&oacute;n hicieran un mayor esfuerzo por presentar los resultados de forma comparada se comprender&iacute;a mejor aquello que afecta a todos los pa&iacute;ses por igual, y se podr&iacute;a aislar la contribuci&oacute;n del gobierno que debemos evaluar electoralmente. Tambi&eacute;n quiz&aacute;s si el debate pol&iacute;tico se centrara m&aacute;s en c&oacute;mo hacer frente a los problemas econ&oacute;micos de la ciudadan&iacute;a, en vez de circular por otros derroteros, ser&iacute;a m&aacute;s f&aacute;cil hacer pedagog&iacute;a ante situaciones econ&oacute;micas muy adversas, pero que comparativamente se est&aacute;n afrontando bien.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lídia Brun]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/gobierno-coalicion-balance-macroeconomico_132_10295358.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 16 Jun 2023 04:01:46 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Gobierno de coalición: balance macroeconómico]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[‘Big Four’: conflictos de interés y captura del regulador]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/big-four-conflictos-interes-captura-regulador_132_9896446.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/77589980-810f-425f-a4a2-e645ff5e5d5c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="‘Big Four’: conflictos de interés y captura del regulador"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Su modelo corporativo adolece en múltiples aspectos. Sus prácticas abusivas en el mercado laboral; su dinámica oligopolística en el mercado de la consultoría; su captura del regulador y sus servicios de asesoría en materia fiscal; y el conflicto de interés entre sus ramas en consultoría y auditoría, deben ser todos puestos bajo mayor escrutinio</p></div><p class="article-text">
        El pasado 16 de enero <a href="https://www.elconfidencial.com/empresas/2023-01-16/redada-trabajo-big-four-control-horarios_3557071/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">trascend&iacute;a en la prensa</a> que el Ministerio de Trabajo est&aacute; llevando a cabo una &ldquo;macroinspecci&oacute;n&rdquo; laboral simult&aacute;nea en las llamadas &lsquo;Big Four&rsquo;, las cuatro mayores empresas multinacionales de la consultor&iacute;a y la auditor&iacute;a: Deloitte, Ernst&amp;Young (EY), KPMG y Price Waterhouse Cooper (PwC). La raz&oacute;n de esta inspecci&oacute;n son las abusivas condiciones laborales, como las jornadas laborales de 12 horas por defecto y las horas extra sin remunerar, que se dan en estas empresas y que eran un &ldquo;secreto a voces&rdquo;, seg&uacute;n <a href="https://www.eldiario.es/economia/jornadas-12-horas-grandes-consultoras-no-secreto-horario-nueve-nueve_1_8946838.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">relataba un trabajador a este mismo peri&oacute;dico el pasado mes de abril</a>. Estas jornadas maratonianas tienen graves consecuencias para la salud f&iacute;sica y ps&iacute;quica de sus trabajadores, adem&aacute;s de ser una ilegalidad flagrante en Espa&ntilde;a, a pesar de las pretensiones fallidas de la patronal de las multinacionales de legalizar esta pr&aacute;ctica.
    </p><p class="article-text">
        Este esc&aacute;ndalo de abuso laboral ha servido para poner el foco de manera m&aacute;s general en las &lsquo;Big Four&rsquo;, su modelo de negocio corporativo y su gran peso e influencia en el comportamiento y la regulaci&oacute;n de ciertos mercados. <a href="https://www.infolibre.es/opinion/columnas/telefono-rojo/abusos-big-four-danan-trabajadores-distorsionan-competencia-empobrecen_129_1408151.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Como argumenta Berna Le&oacute;n</a>, el abuso laboral les permite reducir costes y ejercer una competencia desleal ante sus rivales en el sector de la consultor&iacute;a, un sector en el que acaparaban entre las cuatro m&aacute;s del 85% del mercado en 2011. Este elevado poder de mercado es particularmente preocupante en relaci&oacute;n con los concursos p&uacute;blicos, un mercado en expansi&oacute;n por los mayores requisitos de evaluaci&oacute;n de las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas, y su externalizaci&oacute;n dada la reducida capacidad del sector p&uacute;blico para llevarlas a cabo tras a&ntilde;os de recortes. El mercado de licitaci&oacute;n no solo est&aacute; caracterizado por esta din&aacute;mica oligopol&iacute;stica sino que tambi&eacute;n ha sido investigado por colusi&oacute;n, una pr&aacute;ctica anticompetitiva en la que las empresas pactan los precios para sacar un mayor margen conjunto. Por este motivo, <a href="https://www.sic.gov.co/sites/default/files/documentos/052021/CNMC%20de%20Espan%CC%83a%20sanciono%CC%81%20a%2022%20consultoras%20por%20colusio%CC%81n%20en%20licitacio%CC%81n%20pu%CC%81blica.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la Comisi&oacute;n Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) sancion&oacute; en 2021 a 22 consultoras acusadas de colusi&oacute;n en el sector p&uacute;blico</a>, entre ellas Deloitte con 3.990.000&euro;, PwC con 670.000&euro; y KPMG con 50.000&euro;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Un aspecto fundamental de las &lsquo;Big Four&rsquo; que quiz&aacute;s ha recibido menos atenci&oacute;n es el alto nivel de influencia que tienen en los procesos de redacci&oacute;n de leyes fiscales, que rigen las regulaci&oacute;n nacional e internacional de las empresas en esta materia. Como relataba <a href="https://www.finance-watch.org/accounting-for-influence-how-the-big-four-are-embedded-in-eu-tax-avoidance-policy/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un informe de Corporate Europe Observatory en 2018,</a> la presencia de las &lsquo;Big Four&rsquo; es notable tanto a trav&eacute;s de importantes lobbies o grupos de influencia de los intereses corporativos en Bruselas, como el European Business Initiative on Taxation y el European Contact Group, como tambi&eacute;n en el rol de asesoras en iniciativas institucionales y de consultor&iacute;a lanzadas por la Comisi&oacute;n Europea en materia fiscal, como el Foro sobre los Precios de Transferencia y la Plataforma para una Buena Gobernanza Fiscal. Esta cultura de cercan&iacute;a institucional tambi&eacute;n se ve facilitada por las puertas giratorias, en las que empleados p&uacute;blicos son &lsquo;fichados&rsquo; para trabajar en el sector privado y viceversa.
    </p><p class="article-text">
        La legislaci&oacute;n internacional en materia de fiscalidad corporativa dictamina el reparto de beneficios entre jurisdicciones cuando las empresas multinacionales intercambian flujos de bienes, servicios y capital entre sus filiales, as&iacute; como la remuneraci&oacute;n de estos flujos. Estas normas llevan a&ntilde;os siendo revisadas en el marco de la OCDE por sus m&uacute;ltiples resquicios legales por los que se escapan <a href="https://missingprofits.world/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">unos 200.000 millones de d&oacute;lares en recaudaci&oacute;n fiscal cada a&ntilde;o</a>. La captura del regulador de las &lsquo;Big Four&rsquo; en materia fiscal es tanto m&aacute;s grave porque son estas mismas empresas las que venden sus servicios de consultor&iacute;a a otras empresas a las que asesoran en sus planes eufem&iacute;sticamente llamados de &ldquo;optimizaci&oacute;n fiscal&rdquo;. <a href="https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S1090951617303553" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Una investigaci&oacute;n de Chris Jones, Yama Temouri y Alex Cobham en 2018</a> encontr&oacute; una elevad&iacute;sima correlaci&oacute;n entre las empresas multinacionales que manten&iacute;an estructuras financieras en para&iacute;sos fiscales para reducir su factura impositiva y la probabilidad de que estas empresas hubieran contratado alguna de las &lsquo;Big Four&rsquo; como asesora en esta materia. Parece evidente que no deber&iacute;an contribuir a redactar las leyes quienes luego asesoran a las empresas sobre c&oacute;mo salt&aacute;rselas.
    </p><p class="article-text">
        Otra vuelta de tuerca en este conflicto de inter&eacute;s compuesto de las &lsquo;Big Four&rsquo; es el que existe entre los servicios de consultor&iacute;a fiscal y los de auditor&iacute;a ofrecidos por estas mismas empresas. Las &lsquo;Big Four&rsquo; son contratadas de forma rutinaria por otras empresas para ser auditadas y cumplir con la diligencia debida requerida por la administraci&oacute;n p&uacute;blica. Es evidente que una auditor&iacute;a llevada a cabo por alguna de las &lsquo;Big Four&rsquo; va a bendecir las pr&aacute;cticas fiscales que las empresas auditadas siguen por indicaci&oacute;n de esa misma Big Four por ser clientes de su rama de consultor&iacute;a fiscal. Este pasado a&ntilde;o 2022, la US Securities and Exchange Commission (el equivalente de la CNMV en Espa&ntilde;a)<a href="https://www.nytimes.com/2022/07/07/business/dealbook/big-4-firms.html?partner=IFTTT" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> est&aacute; llevando a cabo una revisi&oacute;n sobre los conflictos de inter&eacute;s de las &lsquo;Big Four&rsquo; con el objetivo de evitar casos como el de Perrigo</a>, una empresa farmac&eacute;utica que sigui&oacute; el consejo de EY de crear una subsidiaria ficticia en Israel evitando as&iacute; pagar impuestos. Cuando la empresa que la auditaba puso en cuesti&oacute;n este arreglo, Perrigo rescindi&oacute; su contrato en favor de la propia EY. El regulador americano est&aacute; considerando medidas dr&aacute;sticas como obligar a separar las ramas de consultor&iacute;a y auditor&iacute;a de la &lsquo;Big Four&rsquo; en dos empresas distintas.
    </p><p class="article-text">
        Dadas estas circunstancias no es de extra&ntilde;ar que <a href="https://www.oecd-ilibrary.org/taxation/tax-morale-ii_7587f25c-en" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una encuesta de la OCDE</a> sobre la percepci&oacute;n de los funcionarios de hacienda acerca de la cooperaci&oacute;n de las empresas multinacionales con la administraci&oacute;n encontrara grandes dosis de desconfianza en las &lsquo;Big Four&rsquo;. Seg&uacute;n este estudio, s&oacute;lo el 31% de los funcionarios de los pa&iacute;ses de la OCDE afirmaba que las &lsquo;Big Four&rsquo; eran mayoritariamente transparentes y cooperativas aportando la informaci&oacute;n cuando se les requer&iacute;a y s&oacute;lo el 29% afirmaba que las &lsquo;Big Four&rsquo; no promov&iacute;an estructuras artificiales de evasi&oacute;n fiscal.&nbsp; Estos porcentajes ca&iacute;an hasta el 22% para los que afirmaban que estas empresas no intentaban explotar agujeros legales para obtener ventajas fiscales para sus clientes, frente a un 41% que pensaba que las &lsquo;Big Four&rsquo; asesoraba a sus clientes para que tuvieran pr&aacute;cticas fiscales m&aacute;s agresivas. En general, menos del 30% de estos funcionarios pensaban que las &lsquo;Big Four&rsquo; debieran tener un rol de asesoramiento sobre la legislaci&oacute;n fiscal nacional e internacional.
    </p><p class="article-text">
        El modelo corporativo de las &lsquo;Big Four&rsquo; adolece en m&uacute;ltiples aspectos. Sus pr&aacute;cticas abusivas en el mercado laboral; su din&aacute;mica oligopol&iacute;stica en el mercado de la consultor&iacute;a; su captura del regulador y sus servicios de asesor&iacute;a en materia fiscal, que suelen estar vinculados a pr&aacute;cticas fiscales agresivas que generan p&eacute;rdidas recaudatorias millonarias; y el conflicto de inter&eacute;s entre sus ramas en consultor&iacute;a y auditor&iacute;a, deben ser todos puestos bajo mayor escrutinio. En este sentido, lo grave es que el sector p&uacute;blico no solo falla en su rol de regulador, no evitando estas pr&aacute;cticas abusivas de las &lsquo;Big Four&rsquo;, sino su complicidad asociada a permitirles un rol estructural en ciertos mercados, especialmente como proveedoras de servicios al sector p&uacute;blico.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lídia Brun]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/big-four-conflictos-interes-captura-regulador_132_9896446.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 25 Jan 2023 22:08:43 +0000]]></pubDate>
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      <title><![CDATA[Midterm americanas: los demócratas salvan el asalto]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/midterm-americanas-democratas-salvan-asalto_132_9694802.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/815056e3-60ca-401e-80d0-42555286225f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x3084y2101.jpg" width="1200" height="675" alt="Midterm americanas: los demócratas salvan el asalto"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">A pesar de que las encuestas pronosticaban una victoria arrolladora de los republicanos en las Midterm, los primeros resultados desmienten tal previsión y enfrían las expectativas de envalentonamiento trumpista. Con todo, cuando Estados Unidos se despierte con un nuevo Congreso, Trump aún seguirá ahí y una “victoria” pírrica en las Midterm no implicará la vuelta al Business As Usual</p></div><p class="article-text">
        El  8 de noviembre pasado se celebraron las Midterm en Estados Unidos, unas elecciones para renovar la C&aacute;mara de Representantes (el equivalente del Congreso de los Diputados en Espa&ntilde;a), un tercio del Senado (los senadores tienen un mandato de seis a&ntilde;os), y los gobernadores de algunos Estados (nuestros presidentes de CCAA), adem&aacute;s de un pu&ntilde;ado de puestos de la administraci&oacute;n, como fiscales generales y de distrito. En algunos Estados tambi&eacute;n se celebraban referendos sobre temas como el derecho al aborto, la legalizaci&oacute;n de la marihuana o las restricciones a la compra de armas. Estas elecciones, que se celebran, como su nombre indica, a mitad del mandato presidencial, sirven a menudo para que el presidente tome el pulso de la satisfacci&oacute;n ciudadana con su mandato (Biden lleva dos a&ntilde;os en la Casa Blanca).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Como prometer en campa&ntilde;a es m&aacute;s f&aacute;cil que hacer efectivas esas promesas una vez en el gobierno, es frecuente que el apoyo popular a un presidente vaya perdiendo fuelle a medida que avanza su mandato. Desde hace varios lustros, todos los presidentes estadounidenses han perdido apoyo en el Congreso (que agrupa las dos c&aacute;maras, la de Representantes y el Senado) en las elecciones Midterm, un hecho que complica la viabilidad del mandato presidencial al comprometer las mayor&iacute;as para la aprobaci&oacute;n de legislaci&oacute;n. Esto obliga a los presidentes a aprovechar la ventana de oportunidad que le brindan los primeros dos a&ntilde;os para aprobar las medidas m&aacute;s importantes de su mandato.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En 2020, la renovaci&oacute;n del tercio del Senado que se celebr&oacute; con las presidenciales le brind&oacute; a Joe Biden una mayor&iacute;a por la m&iacute;nima, con igual n&uacute;mero de dem&oacute;cratas y republicanos pero con el voto de calidad de la vicepresidenta Kamala Harris otorgando mayor&iacute;a a los dem&oacute;cratas. Este margen tan exiguo ha dado un gran poder de veto a los senadores dem&oacute;cratas y ha obligado a la Administraci&oacute;n Biden a negociar intensamente cada uno de los votos. Algunos senadores han aprovechado esta circunstancia para lanzar &oacute;rdagos al gobierno y amplificar su perfil personal. Este es el caso Joe Manchin, senador por West Virginia y propietario de una empresa minera, que con su sola negativa ha paralizado importantes proyectos legislativos, como el paquete de est&iacute;mulo postpand&eacute;mico Build Back Better, o la protecci&oacute;n federal del derecho al aborto, despu&eacute;s de que el Tribunal Supremo revirtiera su sentencia de 1973 <em>Roe vs Wade</em> y dejara los derechos de las mujeres en manos de los Estados, algunos gobernados por ultra-conservadores.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En otras ocasiones, Biden ha sorteado estos obst&aacute;culos por la v&iacute;a del decreto presidencial, con medidas muy populares como la condonaci&oacute;n de entre 10.000$ y 20.000$ de deuda estudiantil a quienes ganan menos de 125.000$ anuales, que se calcula que ha beneficiado ya a unos 16 millones de americanos, con unos 26 millones habiendo solicitado la ayuda.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de los escollos en el Congreso, la situaci&oacute;n econ&oacute;mica tambi&eacute;n se ha complicado en los &uacute;ltimos meses a ra&iacute;z de la guerra en Ucrania. Tras la pandemia la recuperaci&oacute;n de la econom&iacute;a americana ha sido fuerte, gracias a importantes dosis de est&iacute;mulo en forma de transferencias y de inversi&oacute;n p&uacute;blica. La r&aacute;pida ca&iacute;da del desempleo ha contribuido al aumento de las rentas salariales, reforzadas por una oleada de sindicaci&oacute;n decididamente apoyada por el gobierno. Sin embargo, desde principios de a&ntilde;o, la combinaci&oacute;n de los altos precios energ&eacute;ticos, las restricciones de oferta que tensionan las cadenas de producci&oacute;n global, y el aumento de los m&aacute;rgenes de empresas con importancia sist&eacute;mica y gran poder de mercado, han disparado la inflaci&oacute;n, que lleg&oacute; a un pico del 9% el junio. La Reserva Federal ha respondido con una agresiva senda de aumento de los tipos de inter&eacute;s, con hasta seis subidas este 2022, la &uacute;ltima de 0.75% este noviembre a las puertas de las elecciones. Tanto la inflaci&oacute;n como la pol&iacute;tica monetaria para controlarla ponen coto a las pol&iacute;ticas de demanda y apuntan a un ajuste por la v&iacute;a de aumentar el desempleo que complica la gesti&oacute;n econ&oacute;mica del gobierno.
    </p><p class="article-text">
        Finalmente, las elecciones se celebran con el pa&iacute;s a&uacute;n digiriendo los acontecimientos del 6 de enero de 2021 y la no concesi&oacute;n de la derrota electoral por parte de Donald Trump. La Comisi&oacute;n de Investigaci&oacute;n del Congreso ha arrojado fuertes evidencias del intento de golpe de estado de Trump, que sabiendo que hab&iacute;a perdido las elecciones trat&oacute; de impedir la certificaci&oacute;n de los resultados electorales, y al no conseguirlo ha estado promoviendo teor&iacute;as conspiratorias sobre fraude electoral. Trump, que oscila entre la posible imputaci&oacute;n por obstrucci&oacute;n democr&aacute;tica y el anuncio de su candidatura a las presidenciales de 2024, ha estado agitando corrientes de fondo en el seno del partido republicano, forzando a sus candidatos a mostrar su adscripci&oacute;n a la teor&iacute;a del fraude electoral. Una de las v&iacute;ctimas de esta campa&ntilde;a fue la congresista Liz Cheney, hija del antiguo vicepresidente Dick Cheney, que tuvo un rol destacado en la Comisi&oacute;n de Investigaci&oacute;n sobre el 6 de enero, y perdi&oacute; la nominaci&oacute;n republicana en Wyoming frente a un trumpista convencido.
    </p><p class="article-text">
        El creciente dominio de los republicanos trumpistas, o MAGA, en apelaci&oacute;n al esl&oacute;gan <em>Make America Great Again</em>, no solo est&aacute; creando un cisma dentro del partido republicano sino que est&aacute; poniendo a prueba la capacidad de resistencia de la propia democracia estadounidense. En un contexto de polarizaci&oacute;n medi&aacute;tica, el debate democr&aacute;tico se complica cuando la ciudadan&iacute;a consume contenidos informativos tan diferentes y opera sobre conjuntos de hechos incompatibles (por ejemplo, un 70% de la base electoral republicana a&uacute;n considera que Biden no gan&oacute; leg&iacute;timamente las elecciones de 2020). Esto incentiva la estrategia de Trump de aumentar la radicalidad discursiva e intentar lanzar &oacute;rdagos como obstruir la certificaci&oacute;n de resultados electorales, para lo cual son cruciales muchas posiciones administrativas que tambi&eacute;n se eligen en las Midterm. Esta utilizaci&oacute;n torticera de las garant&iacute;as democr&aacute;ticas para obstruir el normal desempe&ntilde;o de las instituciones no es patrimonio exclusivo de la derecha americana: la no renovaci&oacute;n del Consejo General del Poder Judicial en Espa&ntilde;a tiene la misma ascendencia.
    </p><p class="article-text">
        A pesar de que las encuestas pronosticaban una victoria arrolladora de los republicanos en las Midterm, parece que los primeros resultados desmienten tal previsi&oacute;n. Aunque es probable que los dem&oacute;cratas pierdan la mayor&iacute;a en el Congreso (particularmente en la C&aacute;mara de Representantes), el m&aacute;rgen republicano es menor de lo que se esperaba, y algunas candidaturas prominentes que hab&iacute;an marcado perfil trumpista no han conseguido ganar a sus contendientes, mientras que los dem&oacute;cratas han ganado asientos clave como Pensylvania. La mayor&iacute;a republicana en el Congreso complicar&iacute;a a&uacute;n m&aacute;s el mandato de Biden, y tendr&iacute;a repercusiones en Europa: los republicanos han asegurado que no aprobar&aacute;n m&aacute;s ayuda militar para Ucrania (la ayuda americana se calcula en 25 mil millones de d&oacute;lares, frente a los 1.200 de Alemania). Pero los resultados electorales de las Midterm enfr&iacute;an las expectativas de envalentonamiento trumpista. Adem&aacute;s a Trump le ha salido un potente contendiente en el gobernador de Florida, Ron DeSantis, que ha arrasado en su Estado con casi 20 puntos de diferencia respecto al candidato dem&oacute;crata, y que ha evitado posicionarse en p&uacute;blico a favor de la teor&iacute;a del fraude electoral.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si ninguno de los candidatos obtiene un apoyo por encima del 50%, se debe celebrar una segunda vuelta (<em>runoff</em>), y hasta entonces es posible que no se conozca la composici&oacute;n definitiva del Congreso. En particular, la mayor&iacute;a dem&oacute;crata del Senado pende un hilo. En Georgia ya sabemos que se tendr&aacute; que celebrar una segunda vuelta, con el senador dem&oacute;crata Raphael Warnocke en cabeza pero por debajo del 50% y a menos de 40.000 votos del candidato republicano Herschel Walker. En Nevada tambi&eacute;n puede que acabe habiendo un runoff. Al cerrar este articulo, el republicano Adam Laxalt  se ha quedado en el 49.6%, a menos de 20.000 votos de Catherine Cortez, la candidata dem&oacute;crata. Puede que hasta el s&aacute;bado no se sepa el resultado final, pues en este Estado hay a&uacute;n mucho voto por correo que contar.
    </p><p class="article-text">
        Con todo, cuando Estados Unidos se despierte con un nuevo Congreso, Trump a&uacute;n seguir&aacute; ah&iacute; y una &ldquo;victoria&rdquo; p&iacute;rrica en las Midterm no implicar&aacute; la vuelta al <em>Business As Usual</em>.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lídia Brun]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/midterm-americanas-democratas-salvan-asalto_132_9694802.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 09 Nov 2022 21:30:51 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Midterm americanas: los demócratas salvan el asalto]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Estados Unidos,Donald Trump]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los cuidados a mayores dependientes y la participación laboral de las mujeres]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/cuidados-mayores-dependientes-participacion-laboral-mujeres_132_9203084.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/26a88404-ccc9-4abb-8526-f3206c3fda93_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los cuidados a mayores dependientes y la participación laboral de las mujeres"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El envejecimiento de nuestras poblaciones y las necesidades de cuidado están atravesados por la desigualdad entre hombres y mujeres. La carga de estos cuidados, ya sean dentro de la familia o a través de las alternativas de mercado, recae particularmente sobre las espaldas de las mujeres con menos ingresos. Las políticas públicas dirigidas a atender el número creciente de mayores dependientes deben apoyar la transformación de los sistemas tradicionales de cuidados teniendo en cuenta estas desigualdades persistentes.</p></div><p class="article-text">
        El aumento de la participaci&oacute;n femenina en el mercado laboral ha sido uno de los s&iacute;mbolos m&aacute;s palpables del progreso social de las &uacute;ltimas d&eacute;cadas. A pesar de ello, las normas y pr&aacute;cticas sociales perpet&uacute;an un sistema tradicional de cuidados en el que las necesidades de atenci&oacute;n de personas dependientes son asumidas de forma altruista por parte de las mujeres de la familia. Paralelamente, la reducci&oacute;n de las tasas de natalidad y el aumento de la esperanza de vida en los pa&iacute;ses avanzados est&aacute; aumentando r&aacute;pidamente el n&uacute;mero de personas mayores dependientes. Estas nuevas necesidades de cuidado tienen un impacto sobre la participaci&oacute;n de las mujeres en el mercado laboral, que afecta desde sus ingresos y la acumulaci&oacute;n de derechos pensionables, hasta su bienestar f&iacute;sico y emocional.
    </p><p class="article-text">
        En una investigaci&oacute;n en curso, mis colegas Se&ccedil;il Akin, Ignacio Gonz&aacute;lez, Aina Puig y yo estudiamos el impacto del envejecimiento de la poblaci&oacute;n y la necesidad de cuidados que genera sobre la oferta laboral de las mujeres en Corea. Como muestra la figura 1, Corea del Sur y Espa&ntilde;a han vivido transformaciones socioecon&oacute;micas parecidas en el &uacute;ltimo medio siglo. Ambos eran pa&iacute;ses empobrecidos a mitad del siglo pasado, y han vivido un aumento sostenido del PIB per c&aacute;pita desde entonces, aunque en Espa&ntilde;a parece estancado desde la Gran Crisis Financiera (panel izquierdo). La tasa de actividad femenina part&iacute;a de niveles muy bajos, particularmente en Espa&ntilde;a, y ha ido creciendo hasta situarse por encima del 50% en ambos pa&iacute;ses (panel medio). Finalmente, ambos pa&iacute;ses acusan el envejecimiento de su poblaci&oacute;n (panel derecho). En un trabajo relacionado, Laura Crespo y Pedro Mira (2014) estudian el efecto del cuidado informal a mayores dependientes sobre la participaci&oacute;n laboral de las mujeres, y encuentran efectos significativos en Europa del Sur, particularmente para hijas de mayores con enfermedades asociadas a la vejez.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Figura 1: Corea del Sur vs España                            </span>
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        Las necesidades de cuidado de mayores dependientes emergen aproximadamente en la segunda mitad de la vida laboral adulta. En la muestra de datos con la que trabajamos, se pregunta a las personas encuestadas por la situaci&oacute;n de sus progenitores. En el panel izquierdo de la figura 2, vemos como cuanto m&aacute;s joven es la persona, m&aacute;s probable es que responda que sus padres est&aacute;n vivos y son aut&oacute;nomos (franja rosa). Cuanto m&aacute;s mayor es la persona, m&aacute;s probable es que responda que sus padres han fallecido (franja verde). Sin embargo, hay una tercera posibilidad que adquiere importancia entre los 40 y los 60 a&ntilde;os de edad, en la que los padres viven y necesitan cuidados (franja azul oscuro).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El panel derecho desagrega esta tercera respuesta en funci&oacute;n de qui&eacute;n provee esos cuidados. Este gr&aacute;fico muestra la prevalencia de las normas sociales en Corea, donde la responsabilidad de cuidar a los padres mayores dependientes suele recaer sobre el var&oacute;n primog&eacute;nito. Del 22% de personas encuestadas de 50 a&ntilde;os que responden que sus padres reciben cuidados, m&aacute;s de la mitad de estos padres son cuidados por el hijo mayor y su esposa, seguido de otro hijo y su esposa, y en menor medida las hijas o todos los hijos e hijas juntos. Como revela el an&aacute;lisis econom&eacute;trico, la respuesta formal de que los padres son cuidados por el hijo mayor y su esposa acaba significando en la pr&aacute;ctica que es la esposa la persona sobre la que recaen mayoritariamente las responsabilidades del cuidado de los suegros dependientes.
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                    alt="Figura 2: Situación de los padres y quién los cuida"
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                Figura 2: Situación de los padres y quién los cuida                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Si observamos la actividad principal de las personas encuestadas por sexo&nbsp; y edad, vemos que el patr&oacute;n laboral de los hombres sigue una forma de campana. Entre los 20 y los 30 a&ntilde;os se produce la incorporaci&oacute;n masiva de hombres j&oacute;venes en el mercado laboral. El panel izquierdo de la figura 3 muestra c&oacute;mo menos del 10% de los hombres de 20 a&ntilde;os trabaja, mientras que a los 30 a&ntilde;os trabajan aproximadamente el 90% de ellos. Este porcentaje se mantiene muy elevado hasta los 60 a&ntilde;os, y a partir de ah&iacute; la din&aacute;mica de jubilaci&oacute;n empieza a reducirse paulatinamente (la jubilaci&oacute;n en Corea se produce en muchos casos m&aacute;s all&aacute; de la edad oficial, a los 65 a&ntilde;os). Cuando los hombres no trabajan, generalmente estudian cuando son j&oacute;venes, o no hacen nada cuando son mayores.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Figura 3: Actividad principal de hombres y mujeres a lo largo de la vida                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        El patr&oacute;n de actividad principal de las mujeres a lo largo de la vida (panel derecho) es radicalmente diferente. Tambi&eacute;n se observa una forma de campana, si sumamos todos los tipos de trabajo, formal e informal. Sin embargo, esta campana se divide entre trabajo formal (azul), trabajo de cuidados (verde oscuro y verde claro) y bajas por maternidad (amarillo fuerte). Esta campana es m&aacute;s ancha que la campana de los hombres, dado que las mujeres alargan su trabajo de cuidados mucho m&aacute;s all&aacute; de la edad de jubilaci&oacute;n. El patr&oacute;n de trabajo formal de las mujeres (azul) sigue una forma de M, con el valle entre los dos picos explicado principalmente por el impacto de la maternidad (amarillo fuerte).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las dos franjas verdes representan actividades de cuidado del hogar y de personas dependientes que pueden interferir en la decisi&oacute;n de las mujeres de participar en el mercado laboral. Para un elevado porcentaje de mujeres (verde claro), esta responsabilidad de cuidados implica el abandono del mercado laboral, es decir que ajustan su oferta laboral en el margen extensivo: trabajar o no trabajar. Pero para un porcentaje no menor (verde oscuro), el trabajo formal se compatibiliza con el de cuidados, impactando en el margen intensivo (cu&aacute;nto trabajar). Esto indica que para entender el impacto de la responsabilidad de cuidados en la oferta laboral de las mujeres debemos tener en cuenta tanto la decisi&oacute;n de trabajar o no, como el n&uacute;mero de horas trabajadas.
    </p><p class="article-text">
        La figura 4 muestra estas dos variables de inter&eacute;s, es decir, la participaci&oacute;n en el mercado laboral y el n&uacute;mero de horas trabajadas, por sexo y por edad. En cuanto a la tasa de actividad laboral (panel izquierdo), el gr&aacute;fico reproduce las dos curvas ya observadas en el gr&aacute;fico anterior, en forma de campana para los hombres, y en forma de M para las mujeres. A pesar de que hay una recuperaci&oacute;n de la actividad formal despu&eacute;s de la maternidad, la tasa de actividad de las mujeres nunca llega a alcanzar la de los hombres, y empieza a decrecer antes de los 50, siendo un indicio de la intensificaci&oacute;n de las responsabilidades de cuidado que apuntaba la figura 2. En el caso de las horas trabajadas (panel derecho), el impacto de la maternidad tambi&eacute;n abre una brecha entre las jornadas de hombres y mujeres que empieza a cerrarse a partir de los 30 a&ntilde;os y llega casi a converger alrededor de los 50, para abrirse de nuevo antes de llegar a los 60.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Figura 4: Oferta laboral de las mujeres a lo largo de la vida                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        En nuestro an&aacute;lisis econom&eacute;trico, encontramos que el impacto de las responsabilidades de cuidado sobre la decisi&oacute;n de las mujeres de trabajar o no (margen extensivo) se suele producir en edades m&aacute;s tempranas, con un pico entre los 45 y los 50 a&ntilde;os. Por otro lado, cuando las mujeres est&aacute;n m&aacute;s cerca de la edad de jubilaci&oacute;n, a partir de los 55, el impacto de la responsabilidad de cuidados es mayor sobre el n&uacute;mero de horas trabajadas (margen intensivo). Tambi&eacute;n tenemos evidencia de que los hombres sobre los que recaen responsabilidades de cuidado suelen ajustar mucho m&aacute;s en el margen intensivo, reduciendo sus horas de trabajo, que en el margen extensivo, dejando de participar del todo en el mercado laboral.
    </p><p class="article-text">
        En el caso de las mujeres, los resultados preliminares muestran que la responsabilidad de cuidar, que medimos de forma binaria en funci&oacute;n de si las encuestadas responden si cuidan de los suegros o no, est&aacute; asociada con una reducci&oacute;n del 5% en la probabilidad de participar en el mercado laboral y, si trabajan, con unas 3 horas y media menos de trabajo a la semana. Los efectos no son significativos para los hombres que dicen cuidar a sus padres. Tambi&eacute;n observamos si se producen transferencias entre padres e hijos. Curiosamente, el apoyo financiero o material a padres o suegros se asocia con un menor n&uacute;mero de horas trabajadas para las mujeres, y con una participaci&oacute;n laboral m&aacute;s elevada en el caso de los hombres.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Finalmente, nos preguntamos si las responsabilidades de cuidado tienen un impacto heterog&eacute;neo sobre la participaci&oacute;n laboral de mujeres de diferentes caracter&iacute;sticas. En concreto, buscamos medir si el estatus socioecon&oacute;mico produce una respuesta diferencial de la oferta laboral femenina cuando emergen las necesidades de cuidado de los mayores dependientes. En este sentido, la teor&iacute;a predice dos canales que apuntan en direcciones opuestas. Por un lado, el coste de adquirir cuidado formal en el mercado (por ejemplo, pagando una residencia de ancianos o contratando a una persona para que cuide en casa) es elevado, y esto puede suscitar en las familias la necesidad de trabajar m&aacute;s para cubrir ese coste. Por otro lado, los salarios que ganan las mujeres en las familias de ingresos m&aacute;s bajos pueden ser inferiores a los costes del cuidado, empuj&aacute;ndolas a abandonar sus empleos ante el balance de costes y beneficios. Nuestros resultados preliminares indican que el impacto negativo de la responsabilidad de cuidados sobre la participaci&oacute;n laboral es mucho m&aacute;s elevado y significativo sobre las mujeres de clase trabajadora y clase media-baja.
    </p><p class="article-text">
        Como todos los fen&oacute;menos sociales, el envejecimiento de nuestras poblaciones y las necesidades de cuidado que generan est&aacute;n atravesados por la desigualdad. En el caso de las personas que cuidan a mayores dependientes, la desigualdad entre hombres y mujeres sigue siendo patente, a pesar de la reducci&oacute;n en la brecha salarial y del aumento de la participaci&oacute;n laboral de las mujeres. Adem&aacute;s, la carga de estos cuidados, ya sean los cuidados informales directos dentro de la familia o los cuidados formales indirectos a trav&eacute;s de las alternativas de mercado, recae particularmente sobre las espaldas de las mujeres con menos ingresos. Las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas dirigidas a atender el n&uacute;mero creciente de mayores dependientes deben apoyar la transformaci&oacute;n de los sistemas tradicionales de cuidados teniendo en cuenta estas desigualdades persistentes. S&oacute;lo as&iacute; podremos repartir los costes del envejecimiento de la poblaci&oacute;n de manera justa.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lídia Brun]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/cuidados-mayores-dependientes-participacion-laboral-mujeres_132_9203084.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 27 Jul 2022 20:32:34 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los cuidados a mayores dependientes y la participación laboral de las mujeres]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El Estado y la economía: lecciones y desafíos en un mundo post-pandemia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/economia-desafios-pandemia-estado-sector-publico-estimulos-globalizacion-covid-19-politicas-publicas_132_8928622.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/63b05ef8-9752-46a6-a59b-e00a854d939a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El Estado y la economía: lecciones y desafíos en un mundo post-pandemia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Si la gestión post-pandémica, tras comprobar la capacidad del Estado, abría una ventana de oportunidad para atajar cuestiones pendientes como la desigualdad o la sostenibilidad, el retorno de la inflación y de la tensión geopolítica suponen un riesgo de retroceso</p></div><p class="article-text">
        La fuerte sacudida de la pandemia mundial nos sac&oacute; del <em>impasse </em>en el que est&aacute;bamos sumidos despu&eacute;s la resaca de la gran crisis financiera de 2007 y la crisis de la Eurozona de 2011. A pesar del reconocimiento de sus contradicciones subyacentes y de su naturaleza insostenible, el modelo de crecimiento sustentado en la globalizaci&oacute;n financiera no parec&iacute;a tener un reemplazo obvio en la pasada d&eacute;cada. Incluso con los mercados dopados de la ultra-liquidez de los bancos centrales, el crecimiento raqu&iacute;tico y sin rumbo aparente ya empezaba a mostrar signos de agotamiento a finales de 2019, cuando la mayor&iacute;a del mundo miraba at&oacute;nita lo que se antojaba una sobre-reacci&oacute;n china a una nueva variante de la gripe. Sobra decir que nos equivocamos.
    </p><p class="article-text">
        Ya sabemos lo que vino despu&eacute;s: la COVID-19 viaj&oacute; por nuestras cadenas de producci&oacute;n globales y profundamente interconectadas tan r&aacute;pido como lo hacen mercanc&iacute;as y trabajadores (casi tan r&aacute;pido como el capital). El coste inconcebible en vidas humanas al que nos hubiera condenado la inacci&oacute;n propici&oacute; un cierre econ&oacute;mico que indujo una recesi&oacute;n s&uacute;bita (el PIB en Espa&ntilde;a se desplom&oacute; un 18,5% entre el primer y el segundo trimestre de 2020). Sin embargo, a diferencia de la crisis anterior, la intervenci&oacute;n p&uacute;blica sostenida por un aumento decidido del gasto ha permitido recuperar r&aacute;pidamente en la mayor&iacute;a de pa&iacute;ses los niveles de empleo o del PIB anteriores a la pandemia. Contribuy&oacute; a ello que se tratara de una crisis con una presencia end&eacute;mica de externalidades, es decir, de situaciones en las que las acciones individuales afectan las condiciones en las que toman decisiones los dem&aacute;s. Tambi&eacute;n ayud&oacute; que el desarrollo de la situaci&oacute;n sanitaria y sus posibles soluciones, como las vacunas, se produjeran en una situaci&oacute;n de una incertidumbre radical, ante la cu&aacute;l emergen los fallos de coordinaci&oacute;n (el mecanismo de mercado falla porque no puede emitir se&ntilde;al de precios y el desconocimiento de las intenciones de los dem&aacute;s sesga las decisiones hacia la inacci&oacute;n).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las externalidades y otros fallos de mercado y de coordinaci&oacute;n constituyen en la teor&iacute;a econ&oacute;mica una raz&oacute;n de primer orden para la intervenci&oacute;n del sector p&uacute;blico. Estas caracter&iacute;sticas permitieron activar el arsenal del que dispone el Estado para regular la econom&iacute;a, convirtiendo la COVID-19 en testigo de su potencial para garantizar ingresos, movilizar recursos, organizar los asuntos colectivos y amortiguar los vaivenes de la naturaleza y del mercado. Sobre todo al principio fue particularmente interesante el reconocimiento colectivo de los profundos d&eacute;ficits de conocimiento ante una situaci&oacute;n tan ins&oacute;lita. Esto proporcion&oacute; cierto margen para pensar y experimentar desde las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas, y actuar comunicando, al mismo tiempo, que se carec&iacute;a de evidencias s&oacute;lidas para algunas decisiones y que estas se ir&iacute;an adaptando en funci&oacute;n de los aprendizajes derivados de su implementaci&oacute;n. La responsabilidad ciudadana fue loable y parec&iacute;a por un momento que la pol&iacute;tica hab&iacute;a alcanzado la mayor&iacute;a de edad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En paralelo al redescubrimiento del potencial del Estado tambi&eacute;n se hicieron patentes las carencias de un modelo de globalizaci&oacute;n sin mecanismos de redundancia productiva, de autonom&iacute;a estrat&eacute;gica y sin espacios de cooperaci&oacute;n para la gobernanza global.
    </p><p class="article-text">
        Las cadenas de valor sin redundancias configuradas bajo el criterio &uacute;nico de minimizaci&oacute;n de costes productivos, sobre todo laborales, amplificaron los <em>shocks </em>econ&oacute;micos. El aprovisionamiento de inmediatez, conocido como <em>supply-on-demand,</em> desaconseja la acumulaci&oacute;n de inventarios, que act&uacute;an de colch&oacute;n cuando algunas de las fuentes de suministros fallan. Las econom&iacute;as de escala en la coordinaci&oacute;n log&iacute;stica del transporte global de mercanc&iacute;as han propiciado la aparici&oacute;n de grandes <em>hubs </em>que adelgazan las redes de distribuci&oacute;n por su paso, generando cuellos de botella. Cuando el buque portacontenedores EverGiven embarr&oacute; en el canal de Suez durante seis d&iacute;as en marzo de 2021, <a href="https://www.nytimes.com/es/2021/07/19/espanol/canal-suez-evergiven.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">paraliz&oacute; el transporte mar&iacute;timo mundial y congel&oacute; casi 10.000 millones de d&oacute;lares de comercio al d&iacute;a</a>. Las &uacute;ltimas medidas anti-Covid-19 en Shanghai han restringido las operaciones de f&aacute;bricas, puertos y aeropuerto de mercanc&iacute;as de uno de los epicentros de la producci&oacute;n y el comercio globales, con repercusiones en todo el planeta.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Del mismo modo que la mundializaci&oacute;n de la producci&oacute;n ha producido estas cadenas de valor propensas a disrupciones severas, tambi&eacute;n ha permitido, junto con un &ldquo;superciclo&rdquo; de abaratamiento de las materias primas, el per&iacute;odo de mayor desinflaci&oacute;n de la historia. Ambas tendencias parecen llegar a su fin. Las crecientes tensiones geopol&iacute;ticas, agravadas por la invasi&oacute;n rusa de Ucrania, han provocado una fuerte apreciaci&oacute;n de las fuentes de energ&iacute;a f&oacute;sil y de las materias primas. No es solo en Ucrania: <a href="https://www.nytimes.com/es/2022/02/01/espanol/golpes-de-estado-africa-burkina-faso.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en el &uacute;ltimo a&ntilde;o y medio se han producido 6 golpes de estado entre las regiones del Sahel y del &Aacute;frica occidental</a>, con el tel&oacute;n de fondo de la lucha por el control de la riqueza mineral de la regi&oacute;n. La energ&iacute;a y las materias primas, al ser insumos productivos para el resto de la econom&iacute;a, afectan directamente a la estructura de costes del tejido empresarial, adem&aacute;s de ser uno de los gastos m&aacute;s inel&aacute;sticos de los hogares.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, el desabastecimiento de material sanitario al inicio de la pandemia o la vulnerabilidad que supone la dependencia externa para el consumo energ&eacute;tico resaltan la ventaja de gozar de autonom&iacute;a estrat&eacute;gica para la provisi&oacute;n de ciertos bienes esenciales. Otra partida que tiene n&uacute;meros de sumarse a esta lista son los activos tecnol&oacute;gicos intangibles, y en especial la recolecta, el almacenamiento y el procesamiento de datos, con ramificaciones de seguridad nacional. Mientras que las pol&iacute;ticas antimonopolio aconsejar&iacute;an evitar la emergencia de grandes empresas con poder de mercado, la competencia global empuja a los estados a favorecer la creaci&oacute;n de &ldquo;campeones nacionales&rdquo; que garanticen autonom&iacute;a en industrias e infraestructuras estrat&eacute;gicas. La relocalizaci&oacute;n de algunos procesos productivos y la promoci&oacute;n de monopolios dom&eacute;sticos a&ntilde;adir&aacute;n presi&oacute;n sobre el nivel de precios.
    </p><p class="article-text">
        En las &uacute;ltimas d&eacute;cadas, el comportamiento de los precios en las econom&iacute;as occidentales no ha supuesto una restricci&oacute;n a la gesti&oacute;n macroecon&oacute;mica, permitiendo est&iacute;mulos p&uacute;blicos a coste inflacionario reducido. En las pr&oacute;ximas d&eacute;cadas, esta coincidencia virtuosa tiene visos de revertir, y se le sumar&aacute;n nuevos retos inflacionarios derivados de la acci&oacute;n clim&aacute;tica, como por ejemplo, los aranceles de ajuste del carbono en frontera u otros impuestos energ&eacute;ticos, cuyos efectos distributivos est&aacute;n siendo capitalizados por movimientos de inclinaci&oacute;n ideol&oacute;gica ambigua, como los <em>Gilets Jaunes</em>. Un r&eacute;gimen macroecon&oacute;mico con fricciones de oferta complica la acci&oacute;n de la pol&iacute;tica monetaria. Una subida del tipo de inter&eacute;s despu&eacute;s del aumento generalizado del endeudamiento para hacer frente a la crisis pand&eacute;mica tiene riesgos para la estabilidad financiera. Los bancos centrales debaten c&oacute;mo salir de este per&iacute;odo de super-liquidez con econom&iacute;as tan dependientes de un elevado precio de los activos financieros sin causar una recesi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Finalmente, la pandemia tambi&eacute;n puso de relieve la ausencia de marcos de cooperaci&oacute;n para la gobernanza global. Especialmente al principio, muchos pa&iacute;ses actuaron de forma no cooperativa: cierre de fronteras, acaparamiento, subastas al mejor postor incumpliendo acuerdos comerciales previos, obstrucci&oacute;n de la informaci&oacute;n, etc. M&aacute;s de dos a&ntilde;os despu&eacute;s, a pesar de saber que la inmunidad s&oacute;lo puede ser global porque ah&iacute; donde se deja circular el virus se desarrollan nuevas variantes, <a href="https://ourworldindata.org/covid-vaccinations" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el porcentaje de poblaci&oacute;n en pa&iacute;ses pobres que ha recibido al menos una dosis apenas supera el 15% mientras que en los pa&iacute;ses ricos roza el 80%</a>. Estas cifras atestiguan la descompensaci&oacute;n de un modelo globalizador que ha primado las instituciones que protegen los derechos de propiedad frente a las que mancomunan riesgos colectivos. La salida dispar de la pandemia profundizar&aacute; la divergencia entre pa&iacute;ses.
    </p><p class="article-text">
        La espiral belicista acent&uacute;a las brechas y no admite ni ambig&uuml;edad ni ingenuidad. Pero si la gesti&oacute;n post-pand&eacute;mica, tras comprobar la capacidad del Estado, abr&iacute;a una ventana de oportunidad para atajar cuestiones pendientes como la desigualdad o la sostenibilidad, el retorno de la inflaci&oacute;n y de la tensi&oacute;n geopol&iacute;tica suponen un riesgo de retroceso. La fase desglobalizadora que se abre amenaza con dificultar la emergencia de una pol&iacute;tica que busque resolver las contradicciones del capitalismo global evitando l&oacute;gicas mercantilistas de suma cero. Conviene recordar que las interdependencias no son solo consecuencia de la integraci&oacute;n econ&oacute;mica, y que el desarrollo de instituciones pol&iacute;ticas para gobernarlas es imprescindible para poder plantear reformas en un sentido democr&aacute;tico y primar el inter&eacute;s colectivo en asuntos como el cambio clim&aacute;tico. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lídia Brun]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/economia-desafios-pandemia-estado-sector-publico-estimulos-globalizacion-covid-19-politicas-publicas_132_8928622.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 20 Apr 2022 20:16:28 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El Estado y la economía: lecciones y desafíos en un mundo post-pandemia]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Inflación, disyuntivas económicas y elecciones políticas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/inflacion_132_8543458.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/170f7e4c-d053-46ad-b2ee-8f61f1ce7dbb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Inflación, disyuntivas económicas y elecciones políticas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La vuelta de la inflación nos recuerda que la política económica se enfrenta a disyuntivas sobre las que hay alguna incertidumbre, y la elección entre distintas alternativas tiene implicaciones para la desigualdad</p><p class="subtitle">Hemeroteca - Los precios de la energía disparan la inflación en la eurozona al récord del 4,9% en noviembre</p></div><p class="article-text">
        Con la asim&eacute;trica y accidentada apertura de las econom&iacute;as despu&eacute;s del descalabro pand&eacute;mico, la inflaci&oacute;n ha repuntado a lo largo del mundo hasta niveles que no ve&iacute;amos desde hac&iacute;a d&eacute;cadas. Esto ha suscitado un renovado debate sobre sus causas -un exceso de demanda por la reapertura s&uacute;bita, unas restricciones de oferta derivadas de problemas en las cadenas de producci&oacute;n y suministros globales, disfunciones de los mercados energ&eacute;ticos-, y tambi&eacute;n sobre la respuesta pol&iacute;tica que requiere este aumento de los precios. Ante la enorme incertidumbre en la evoluci&oacute;n de la situaci&oacute;n econ&oacute;mica y sanitaria y su previsible prolongaci&oacute;n en el tiempo, no es controvertido aconsejar la cautela. Sin embargo, a medida que las inc&oacute;gnitas sobre las condiciones objetivas empiecen a despejarse, si la inflaci&oacute;n perdura emerger&aacute; el conflicto subyacente sobre los costes agregados y distributivos de las pol&iacute;ticas necesarias para hacerle frente.
    </p><p class="article-text">
        Cuando la teor&iacute;a macroecon&oacute;mica ha intentado explicar las causas del crecimiento econ&oacute;mico, de la inflaci&oacute;n o de sus fluctuaciones c&iacute;clicas, las discusiones sobre la naturaleza del dinero y su papel en la producci&oacute;n y el intercambio de bienes y servicios han ocupado un lugar central. Los consensos econ&oacute;micos sobre esta cuesti&oacute;n han ido evolucionando a lo largo de la historia, configurando reg&iacute;menes pol&iacute;ticos con consecuencias dispares para la desigualdad. Parece evidente que para que haya crecimiento econ&oacute;mico es necesario un aumento de la cantidad de bienes y servicios que se pueden producir con unos determinados recursos, pero lo cierto es que los procesos de producci&oacute;n, distribuci&oacute;n y consumo son continuos en el tiempo y sus cantidades se determinan conjuntamente. La equivalencia contable entre producto, ingreso y gasto no sugiere ninguna direcci&oacute;n causal, que depende, en gran medida, de la capacidad de mover poder adquisitivo en el tiempo, del futuro hacia el presente, a trav&eacute;s de la deuda, o del presente hacia el futuro, a trav&eacute;s del ahorro.
    </p><p class="article-text">
        Para explicar c&oacute;mo se determinan los procesos de producci&oacute;n, distribuci&oacute;n y consumo, las diversas teor&iacute;as econ&oacute;micas han puesto &eacute;nfasis bien en los flujos reales, otorgando una importancia secundaria e incluso &ldquo;ilusoria&rdquo; o &ldquo;distorsionante&rdquo; al dinero, bien en los flujos monetarios, otorgando una importancia fundamental al dinero. Por ejemplo, el consenso cl&aacute;sico tiene su ep&iacute;tome en la m&aacute;xima del economista franc&eacute;s Jean-Baptiste Say de que &ldquo;La oferta crea su propia demanda&rdquo;. Esto evoca la idea de unos mercados autorregulados en los que no hay problemas de exceso de oferta o falta de demanda, se sustenta en la dicotom&iacute;a cl&aacute;sica: existe un equilibrio real de la econom&iacute;a, determinada por las preferencias de intercambio de los agentes, y la cantidad de dinero es neutral, no afecta ese equilibrio. Por su lado, el nivel de precios viene determinado por la cantidad de dinero en circulaci&oacute;n (lo que se conoce como la teor&iacute;a cuantitativa del dinero), reproduciendo una visi&oacute;n reduccionista del dinero en su rol como medio de pago / intercambio.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El advenimiento del Keynesianismo cambia el &oacute;rden l&oacute;gico que hab&iacute;a establecido Say. Para los keynesianos, es la demanda efectiva la que determina el empleo de recursos para la producci&oacute;n. El dinero est&aacute; en el centro de la determinaci&oacute;n del proceso productivo, porque el dinero es deuda, y la deuda permite que la demanda se produzca antes del ingreso, y &eacute;ste antes de la venta del producto. Sin embargo, el rol del dinero como resguardo de valor ante el riesgo suscita un ahorro independiente de las necesidades de consumo (lo que se conoce como preferencia por la liquidez). As&iacute;, se puede producir una paradoja: un mayor ahorro individual redundar&aacute; en una menor demanda de consumo, que determinar&aacute; una producci&oacute;n menor, generando menores ingresos, y menor capacidad de ahorro colectiva. Por lo tanto, no hay un equilibrio real independiente del monetario, ni una tendencia natural al pleno empleo de los recursos, especialmente del trabajo. Por ello, cuando el sector privado no es capaz de generar la demanda suficiente para conseguir una situaci&oacute;n de pleno empleo, el sector p&uacute;blico debe compensarlo. Este est&iacute;mulo de la demanda ser&aacute; o no inflacionario en funci&oacute;n del exceso de oferta, es decir, del nivel de utilizaci&oacute;n de la capacidad productiva.
    </p><p class="article-text">
        Las distintas posiciones sobre la naturaleza monetaria de la econom&iacute;a y sobre c&oacute;mo se determina el nivel de precios tienen implicaciones desde un punto de vista normativo sobre qu&eacute; rol debe jugar el Estado en la organizaci&oacute;n de los asuntos econ&oacute;micos, y particularmente en la gesti&oacute;n del dinero y de los precios. La inflaci&oacute;n comporta una devaluaci&oacute;n de los activos financieros y del valor de la divisa en los mercados internacionales. La importancia del riesgo cambiario para el comercio y la demanda internacional de capitales condiciona la pol&iacute;tica monetaria, aunque no siempre en la misma direcci&oacute;n, en funci&oacute;n de si se quieren estimular las exportaciones de bienes y servicios o las importaciones de capital.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si la pol&iacute;tica econ&oacute;mica prioriza mantener el valor del dinero sin restringir los flujos de capital, debe contar con activos en condiciones de escasez para que la elasticidad de la demanda de la divisa d&eacute; margen de gesti&oacute;n a la pol&iacute;tica monetaria con los tipos de inter&eacute;s. Esta opci&oacute;n imprime un sesgo deflacionario y recesivo sobre la econom&iacute;a dom&eacute;stica. Por el contrario, si la pol&iacute;tica econ&oacute;mica prioriza estabilizar los vaivenes de la econom&iacute;a dom&eacute;stica garantizando un nivel de gasto compatible con el pleno empleo, se enfrenta a la disyuntiva de elegir entre restringir los flujos de capital o sacrificar la estabilidad cambiaria. Como bien explic&oacute; el economista turco Dani Rodrik, la arista de este trilema monetario que elija la pol&iacute;tica econ&oacute;mica tiene importantes implicaciones distributivas.
    </p><p class="article-text">
        Bretton Woods, el sistema de tipos de cambio fijos pero ajustables que gobern&oacute; la econom&iacute;a internacional durante el consenso Keynesiano, se situaba en la arista de la soberan&iacute;a monetaria para estimular la econom&iacute;a, reprimiendo la globalizaci&oacute;n financiera. El aumento de la inflaci&oacute;n en la d&eacute;cada de los 70, derivada de la pol&iacute;tica de sost&eacute;n de ingresos, la crisis del petr&oacute;leo y el coste de la Guerra de Vietnam acabaron con este consenso pol&iacute;tico-econ&oacute;mico. Hasta el momento la inflaci&oacute;n y el desempleo se consideraban mutuamente excluyentes, definiendo la disyuntiva de la pol&iacute;tica econ&oacute;mica en el corto plazo (conocida como la curva de Phillips). Sin embargo, la concurrencia de ambos fen&oacute;menos dio pie a un retorno de la teor&iacute;a cuantitativa del dinero, seg&uacute;n la cu&aacute;l la inflaci&oacute;n es siempre es un fen&oacute;meno monetario, y cualquier intento del sector p&uacute;blico de estimular la econom&iacute;a, por ejemplo elevando los salarios que mantengan poder adquisitivo ante el aumento de precios, ser&aacute; f&uacute;til en t&eacute;rminos reales, pero puede provocar una espiral inflacionaria con consecuencias catastr&oacute;ficas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Con la perspectiva del tiempo, parece extra&ntilde;o desde un punto de vista te&oacute;rico que la concurrencia de inflaci&oacute;n con desempleo no se interpretara como se&ntilde;al de la predominancia de factores de oferta y se optara por una pol&iacute;tica agresiva de represi&oacute;n de la demanda, con subidas hist&oacute;ricas de los tipos de inter&eacute;s. En todo caso, ese giro pol&iacute;tico-econ&oacute;mico dio inicio a un per&iacute;odo de globalizaci&oacute;n financiera que si bien ha permitido una reducci&oacute;n hist&oacute;rica de las presiones inflacionarias hasta la pr&aacute;ctica desaparici&oacute;n de la pendiente en la curva de Phillips, lo hizo a costa de otros desequilibrios macroecon&oacute;micos quiz&aacute;s m&aacute;s peligrosos, cuyas consecuencias llevamos tres lustros padeciendo. Una de ellas es el elevado nivel de endeudamiento, tanto p&uacute;blico como privado, que la respuesta necesaria ante el Coronavirus no ha hecho m&aacute;s que profundizar. Ante este panorama, mientras que una inflaci&oacute;n moderada ayudar&iacute;a a aliviar el peso de las deudas, las subidas de tipos de inter&eacute;s pueden tener consecuencias peligrosas para su sostenibilidad. Adem&aacute;s de analizar bien las causas del per&iacute;odo inflacionario actual, que parecen apuntar, de nuevo, a la importancia de las restricciones de oferta, es importante que no olvidemos que la pol&iacute;tica econ&oacute;mica se enfrenta siempre a disyuntivas, y que la elecci&oacute;n entre distintas alternativas tiene importantes implicaciones para la desigualdad.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lídia Brun]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/inflacion_132_8543458.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 02 Dec 2021 05:00:44 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Reforma de la fiscalidad corporativa:  motivos, hitos y retos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/reforma-fiscalidad-corporativa-motivos-hitos-retos_132_8129017.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f55feaa2-28e0-47f0-a365-6dec2a5db371_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Reforma de la fiscalidad corporativa:  motivos, hitos y retos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los principios de fiscalidad internacional se establecieron hace un siglo en el contexto de una economía menos globalizada y más analógica</p></div><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de a&ntilde;os de ver con impotencia c&oacute;mo grandes empresas y patrimonios reduc&iacute;an su factura fiscal explotando incoherencias entre c&oacute;digos tributarios y cobij&aacute;ndose en jurisdicciones de fiscalidad baja, en estas &uacute;ltimas semanas se han producido pasos de gigante de cara a atajar el problema con un gran acuerdo de reforma de la fiscalidad internacional. El acuerdo, firmado el 1 de julio por 130 pa&iacute;ses del marco inclusivo de la OCDE y ratificado por el G-20 la semana pasada, busca actualizar la noci&oacute;n de nexo fiscal y establecer un m&iacute;nimo efectivo en el impuesto de sociedades para alcanzar una fiscalidad m&aacute;s justa en un mundo profundamente globalizado, financiarizado y digitalizado. Si hasta ahora la fiscalidad ha sido por principio una competencia nacional y cada jurisdicci&oacute;n decid&iacute;a su c&oacute;digo tributario, las interdependencias que genera la integraci&oacute;n econ&oacute;mica han propiciado una competencia fiscal a la baja insostenible para hacer frente a la desigualdad y a los retos del Estado del Bienestar. 
    </p><p class="article-text">
        Una multinacional combina procesos productivos de distintas jurisdicciones para vender potencialmente en todo el mundo y revertir los beneficios a sus accionistas. En este proceso se producen al menos tres hechos imponibles: la producci&oacute;n, el consumo, y la distribuci&oacute;n de beneficios. Cuando los flujos econ&oacute;micos cruzan fronteras o se poseen activos en el exterior, los estados han establecido una amalgama de acuerdos bilaterales y multilaterales con el fin de evitar la doble imposici&oacute;n (que un mismo flujo tribute dos veces en dos jurisdicciones diferentes por el mismo concepto). Hasta ahora, los principios de fiscalidad internacional otorgaban derechos tributarios a dos jurisdicciones: en la fuente, donde tiene lugar la producci&oacute;n (y no la venta), tributa el ingreso activo, es decir, los beneficios. La presencia f&iacute;sica de factores productivos como el capital y el trabajo son indicativos de que una empresa tiene un establecimiento permanente en una determinada jurisdicci&oacute;n, y por lo tanto est&aacute; sujeta a imposici&oacute;n en ella. En la jurisdicci&oacute;n de residencia de los propietarios tributa el ingreso pasivo, es decir, el derivado de la propiedad de los activos, como dividendos, intereses, regal&iacute;as o ganancias de capital.
    </p><p class="article-text">
        Los principios de fiscalidad internacional tambi&eacute;n establecen que las distintas subsidiarias y filiales de una multinacional deben mantener una contabilidad separada, valorando el comercio de bienes y servicios intragrupo bajo las condiciones comerciales que habr&iacute;an prevalecido si no hubieran estado vinculadas. Este principio de libre concurrencia, o <em>arm&rsquo;s length principle, </em>es de dif&iacute;cil aplicabilidad pr&aacute;ctica y facilita la manipulaci&oacute;n de los precios de transferencia, permitiendo a las multinacionales trasladar beneficios exportando a precios exorbitados hacia filiales en jurisdicciones con fiscalidad elevada, erosionando sus bases imponibles. Por un lado, en muchos casos no hay condiciones comerciales comparables para juzgar objetivamente si el valor est&aacute; bien fijado. Por otro lado, el principio de libre concurrencia tiene poco sentido econ&oacute;mico, al ser contradictorio con la naturaleza de las multinacionales, que deber&iacute;an ser m&aacute;s rentables que la suma de sus partes, precisamente porque la integraci&oacute;n vertical se produce buscando ganancias de eficiencia y la horizontal econom&iacute;as de escala. Las diferentes filiales de una multinacional internalizan el impacto que tienen sobre el resto, mancomunan riesgos y explotan su complementariedad. 
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, estos principios de fiscalidad internacional se establecieron hace un siglo en el contexto de una econom&iacute;a menos globalizada y m&aacute;s anal&oacute;gica. La profunda integraci&oacute;n econ&oacute;mica de las &uacute;ltimas d&eacute;cadas ha separado geogr&aacute;ficamente los procesos de producci&oacute;n, distribuci&oacute;n y consumo, involucrando m&uacute;ltiples jurisdicciones, facilitando el arbitraje regulador que permite explotar incoherencias en los c&oacute;digos tributarios a trav&eacute;s de los tratados de doble imposici&oacute;n para acabar logrando una doble <em>no </em>imposici&oacute;n. La globalizaci&oacute;n aumenta la movilidad del capital y la proliferaci&oacute;n de instrumentos financieros y entramados corporativos de gesti&oacute;n transfronteriza de activos dificultan la aplicaci&oacute;n de la diligencia debida y la verificaci&oacute;n de los beneficiarios &uacute;ltimos de las transacciones econ&oacute;micas, generando de facto ingresos sin estado ni propietario. M&aacute;s del 20% de inversi&oacute;n extranjera directa no es propiedad de una persona f&iacute;sica identificable. En pa&iacute;ses como Luxemburgo, Chipre, Malta, Holanda o Irlanda los <em>stocks </em>de inversi&oacute;n extranjera directa representan varios m&uacute;ltiplos de su PIB, que no corresponden a actividad econ&oacute;mica real sino a flujos en tr&aacute;nsito en busca de ahorro fiscal (el caso de Luxemburgo es paradigm&aacute;tico, en 2017 su <em>stock </em>de inversi&oacute;n extranjera directa era 6.749 veces su PIB).
    </p><p class="article-text">
        Paralelamente, la digitalizaci&oacute;n de los procesos productivos ha facilitado la provisi&oacute;n remota de servicios, de manera que empresas con alta presencia comercial en determinadas jurisdicciones pueden evitar la consideraci&oacute;n de establecimiento permanente. Para plataformas digitales, cuyos usuarios y sus datos y contenidos suponen una fuente principal de valor, es dif&iacute;cil argumentar que parte de la producci&oacute;n no tiene lugar en las jurisdicciones de mercado. El aumento de la importancia de activos intangibles permite a las empresas ubicarlos estrat&eacute;gicamente en jurisdicciones con baja presi&oacute;n fiscal, adem&aacute;s de tratarse de un capital tan espec&iacute;fico que dificulta mucho la aplicaci&oacute;n del principio de concurrencia, dando lugar a abusos de los precios de transferencia. El uso intensivo de datos y algoritmos en la producci&oacute;n genera fuertes econom&iacute;as de escala y alcance y externalidades de red, y ha propiciado la emergencia de empresas con gran poder de mercado, precisamente esas rentas que querr&iacute;amos tasar m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        No es de extra&ntilde;ar, pues, que los principios de fiscalidad internacional hayan supuesto un coladero para abusos de ley que permiten a grandes corporaciones multinacionales reducir su factura fiscal a trav&eacute;s de una multiplicidad de t&eacute;cnicas, como el abuso de los precios de transferencia, la localizaci&oacute;n estrat&eacute;gica de capital intangible, el endeudamiento intragrupo, el arbitraje regulador o la elusi&oacute;n del estatus de residencia permanente. Los diferenciales en el tipo impositivo, en la definici&oacute;n de la base imponible y en el estatus de residencia entre pa&iacute;ses generan fuertes incentivos para intentar trasladar los beneficios all&iacute; donde tributen menos. Los estados lo saben y act&uacute;an en consecuencia, bajando sus tipos impositivos para atraerlos, erosionando las bases fiscales de sus vecinos, que reaccionan a su vez de igual forma. En los &uacute;ltimos a&ntilde;os se ha producido una competencia fiscal a la baja que ha reducido el impuesto de sociedades en todo el mundo. Como muestra el gr&aacute;fico, en Europa, la media no ponderada del tipo de estatutario de sociedades se ha reducido del 35% en 1995 hasta el 21% en 2021.
    </p><p class="article-text">
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                Fuente: elaborado por la autora con datos de Taxation Trends Report, 2021, Comisión Europea.                            </span>
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    </p><p class="article-text">
        En un mundo globalizado los sistemas reguladores son interdependientes y eso pone en entredicho la idea de la soberan&iacute;a fiscal absoluta, m&aacute;s cuando la falta de coordinaci&oacute;n lleva a un equilibrio perjudicial para todos. La competencia fiscal a la baja tiene consecuencias sobre c&oacute;mo se produce el reparto de las rentas antes de impuestos y la posibilidad de alcanzar un reparto m&aacute;s justo por la acci&oacute;n de nuestro sistema fiscal. En primer lugar, las bases imponibles m&aacute;s m&oacute;viles consiguen reducir su presi&oacute;n fiscal, tornando el sistema m&aacute;s regresivo, porque <strong>el mayor peso de la recaudaci&oacute;n tiende a recaer sobre el consumo m&aacute;s que el ingreso, sobre el factor trabajo m&aacute;s que el factor capital, y sobre las PyMEs geogr&aacute;ficamente localizadas, m&aacute;s que las multinacionales</strong>. Esto distorsiona la competencia leal y neutral entre empresas (m&aacute;s de una vez la Comisaria de la competencia europea Margrethe Vestager ha intentado perseguir concesiones fiscales a grandes empresas en estos t&eacute;rminos, con &eacute;xito relativo). En el informe pa&iacute;s por pa&iacute;s publicado por la Agencia Tributaria con datos de 112 multinacionales de matriz espa&ntilde;ola que facturan m&aacute;s de 750 mil millones de euros globalmente, 22 de ellas, que suponen un 18,5% de la facturaci&oacute;n y casi un 26,6% del beneficio, apenas aportan el 2,1% de los ingresos fiscales. 
    </p><p class="article-text">
        El acuerdo alcanzado estas &uacute;ltimas semanas es un intento de romper con estas din&aacute;micas a trav&eacute;s de dos pilares. El primero redefine el nexo fiscal atribuyendo derechos tributarios a las jurisdicciones de mercado. Si bien esto reconoce la nueva naturaleza de los procesos productivos digitales, tambi&eacute;n es cierto que la producci&oacute;n, el consumo y la propiedad globales no se reparten equitativamente entre jurisdicciones. Mientras la producci&oacute;n se sit&uacute;a mayoritariamente en pa&iacute;ses en v&iacute;as de desarrollo, el consumo se ubica de manera preponderante en los pa&iacute;ses ricos, y la propiedad est&aacute; mucho m&aacute;s concentrada. El segundo pilar derriba el mito de la doble imposici&oacute;n proponiendo un m&iacute;nimo global efectivo en el impuesto de sociedades a trav&eacute;s de retenciones en la fuente y subsanando el diferencial impositivo en residencia. Aunque es un primer paso, un m&iacute;nimo efectivo del 15% es bajo como para que sea restrictivo en muchos casos, y si ciertos pa&iacute;ses, como Irlanda, se niegan a colaborar, seguir&aacute;n existiendo rendijas de elusi&oacute;n fiscal para las empresas. La soluci&oacute;n definitiva pasa por armonizar la fiscalidad corporativa y apostar por la tributaci&oacute;n unitaria de las multinacionales, repartiendo sus beneficios en base a reglas que aseguren un reparto equitativo de los derechos tributarios entre distintas jurisdicciones.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lídia Brun]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/reforma-fiscalidad-corporativa-motivos-hitos-retos_132_8129017.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 12 Jul 2021 20:50:41 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Reforma de la fiscalidad corporativa:  motivos, hitos y retos]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Desigualdad y el futuro de las pensiones]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/desigualdad-pensiones-reforma_132_6432872.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/90826915-ef8a-416c-ba74-ea0b490e9e02_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Desigualdad y el futuro de las pensiones"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El debate sobre el diseño del sistema de pensiones no puede desvincularse de otras consideraciones económicas como el estancamiento de la productividad o el aumento de la desigualdad.</p></div><p class="article-text">
        La comisi&oacute;n parlamentaria del Pacto de Toledo ha aprobado recientemente sus recomendaciones para la reforma del sistema de pensiones. Despu&eacute;s de varios a&ntilde;os de deliberaciones, la Comisi&oacute;n ha acordado 22 recomendaciones, que servir&aacute;n de base para la reforma de pensiones prevista para el primer semestre del 2021. 
    </p><p class="article-text">
        La reforma tendr&aacute; lugar en un contexto de ca&iacute;da pronunciada de los ingresos de la Seguridad Social, a lo que se une la acumulaci&oacute;n de d&eacute;ficits desde la anterior crisis econ&oacute;mica. A estos factores coyunturales, hay que a&ntilde;adir otros de tipo estructural. Durante las pr&oacute;ximas tres d&eacute;cadas, Espa&ntilde;a se enfrenta al retiro progresivo de la generaci&oacute;n <em>baby-boom</em>, siendo uno de los pa&iacute;ses europeos con menor tasa de natalidad y mayor esperanza de vida. Estos factores demogr&aacute;ficos han centrado el debate sobre la sostenibilidad del sistema de pensiones. Sin embargo, el futuro de la Seguridad Social tambi&eacute;n depende de otros aspectos macroecon&oacute;micos, que apenas han recibido atenci&oacute;n, pero que son muy relevantes. Nos referimos al aumento de la desigualdad y su relaci&oacute;n &iacute;ntima con el estancamiento econ&oacute;mico y los bajos tipos de inter&eacute;s, un fen&oacute;meno conocido en c&iacute;rculos acad&eacute;micos como &ldquo;estancamiento secular&rdquo;, que est&aacute; siendo objeto de un intenso debate y que guarda una importancia vital para el sistema de pensiones.
    </p><p class="article-text">
        El sistema p&uacute;blico de pensiones en Espa&ntilde;a es un sistema de reparto, conocido en ingl&eacute;s como &ldquo;pay-as-you-go&rdquo;. Esto significa que las prestaciones que recibe la poblaci&oacute;n jubilada en el presente se pagan con las contribuciones de los actuales trabajadores. La alternativa son los conocidos como sistemas de capitalizaci&oacute;n, en los que los trabajadores hacen aportaciones peri&oacute;dicas a una cuenta de ahorro que se invierte a lo largo del tiempo y cuyos retornos se devuelven al trabajador cuando se jubila, normalmente en forma de mensualidades. 
    </p><p class="article-text">
        Aunque existen diferentes tipos de sistemas de reparto, que difieren en su nivel de contributividad y, por tanto, en cu&aacute;nta desigualdad laboral trasladan a la vejez, en general estos sistemas son m&aacute;s equitativos y garantistas que los de capitalizaci&oacute;n, que por definici&oacute;n proyectan la desigual capacidad de ahorro de los trabajadores a las pensiones que reciben, y trasladan el riesgo asociado a la inversi&oacute;n de sus ahorros a sus ingresos como pensionistas. Por ejemplo, en Estados Unidos, donde los fondos de capitalizaci&oacute;n complementan a la Seguridad Social y constituyen un pilar del sistema de ahorros para la vejez, los fondos de pensiones perdieron un 23% de su valor durante la crisis financiera, lo que supuso para los trabajadores americanos una p&eacute;rdida de 5,4 billones de d&oacute;lares en ingresos por pensiones. El acuerdo pol&iacute;tico cristalizado en las recomendaciones del Pacto de Toledo, aunque abre la puerta a sistemas complementarios como los planes de empresa, descarta tajantemente &ldquo;cualquier transformaci&oacute;n radical del sistema&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Las tendencias demogr&aacute;ficas son importantes para un sistema de reparto ya que afectan a la tasa de dependencia, es decir, a la relaci&oacute;n del n&uacute;mero de personas que reciben pensiones respecto a la poblaci&oacute;n trabajadora que las financia. La ca&iacute;da de la natalidad y el aumento de la esperanza de vida son las tendencias que m&aacute;s presi&oacute;n imprimen en el medio plazo sobre la sostenibilidad del sistema. Pero no son las &uacute;nicas. Otra tendencia demogr&aacute;fica que recibe menos atenci&oacute;n, pero que tambi&eacute;n es una fuente de tensi&oacute;n, es el aumento de la distancia de edad entre generaciones, causada por el retraso en la edad de maternidad. Espa&ntilde;a tiene una de las m&aacute;s altas de la Uni&oacute;n Europea, lo cual est&aacute; indudablemente relacionado con la precariedad laboral de los hogares j&oacute;venes. Este fen&oacute;meno implica que cuando las personas mayores se vuelvan dependientes, sus descendientes seguir&aacute;n estando en edad de trabajar, dificultando el trabajo intra-familiar de cuidados en ausencia de alternativas p&uacute;blicas en su provisi&oacute;n. Esto sit&uacute;a en particular a muchas mujeres en la disyuntiva de elegir entre cotizar los &uacute;ltimos a&ntilde;os de su vida laboral o atender las necesidades de sus mayores. Mientras la sostenibilidad de las pensiones requerir&aacute; vidas laborales m&aacute;s largas, tambi&eacute;n har&aacute; cada vez m&aacute;s probable que se produzcan situaciones de este tipo.
    </p><p class="article-text">
        La Seguridad Social espa&ntilde;ola es deficitaria desde el a&ntilde;o 2010. En respuesta a los pron&oacute;sticos demogr&aacute;ficos y su efecto sobre los d&eacute;ficits del sistema, las reformas del 2011 y 2013 buscaron garantizar la sostenibilidad presupuestaria aumentando la edad de jubilaci&oacute;n (2011) y reduciendo la generosidad, medida por la tasa de sustituci&oacute;n (relaci&oacute;n entre pensi&oacute;n y salario), mediante un aumento gradual del periodo de cotizaci&oacute;n de 15 a 25 a&ntilde;os (2011), un factor de sostenibilidad, que se acab&oacute; posponiendo sine d&iacute;e (2013), y un nuevo &iacute;ndice que limitaba la revalorizaci&oacute;n y que pr&aacute;cticamente supon&iacute;a la cuasi-congelaci&oacute;n de las pensiones actuales (2013). Aunque no es este el lugar para comentar la eficacia presupuestaria e impacto redistributivo de aquellas reformas, el debate no se cerr&oacute; y ha continuado desde entonces con propuestas recientes que abogan por pasar del actual sistema de prestaciones definidas, donde los cotizantes pueden anticipar el valor de sus pensiones en funci&oacute;n de sus cotizaciones, a uno de contribuciones definidas, similar al existente en Suecia o Italia. Los sistemas de contribuci&oacute;n definida reducen la generosidad ajustando la tasa de sustituci&oacute;n en funci&oacute;n de la evoluci&oacute;n de la esperanza de vida y de las necesidades presupuestarias del sistema, as&iacute; como aumentando la contributividad. Lo primero traslada los riesgos macroecon&oacute;micos y de longevidad al trabajador, mientras lo segundo aumenta el grado de desigualdad laboral que se proyecta hacia la vejez.
    </p><p class="article-text">
        Estas reformas han girado en torno a los factores demogr&aacute;ficos. A pesar de su relevancia, creemos que el debate sobre el dise&ntilde;o del sistema de pensiones no puede desvincularse de otras consideraciones econ&oacute;micas como el estancamiento de la productividad o el descenso secular de los tipos de inter&eacute;s. Estos factores macroecon&oacute;micos, que afectan al crecimiento en general y a las rentas del trabajo y su distribuci&oacute;n en particular, deber&iacute;an ser de primer orden en el an&aacute;lisis de la sostenibilidad de las pensiones. 
    </p><p class="article-text">
        Las conclusiones de la comisi&oacute;n del Pacto de Toledo (recomendaci&oacute;n 19bis) ya advierten que los incrementos en la dispersi&oacute;n salarial debido a una mayor precarizaci&oacute;n en el mercado laboral y las nuevas relaciones laborales intermitentes aumentan el riesgo de que la protecci&oacute;n social contributiva sea insuficiente. Debido a los topes de cotizaci&oacute;n, que adem&aacute;s imprimen regresividad en la financiaci&oacute;n del sistema, el aumento de la desigualdad salarial tambi&eacute;n reduce la base de cotizaci&oacute;n con la que se financian las pensiones. Aunque en el pasado las pensiones m&iacute;nimas han aumentado respecto a las cotizaciones m&iacute;nimas, no hay raz&oacute;n que nos haga pensar que los cambios en el mundo del trabajo, presentes y futuros, no requerir&aacute;n m&aacute;s ajustes en la contributividad del sistema.
    </p><p class="article-text">
        Un aspecto crucial de los sistemas de reparto es la evoluci&oacute;n de las rentas del trabajo y del empleo. En un sistema como el espa&ntilde;ol, los derechos pensionables se derivan de salarios percibidos en el pasado, mientras que las pensiones se financian con salarios actuales. La evoluci&oacute;n de las rentas del trabajo vincula los derechos de pensiones adquiridos con los salarios que han de financiarlos. Entre otras cosas, la revalorizaci&oacute;n de las pensiones con la inflaci&oacute;n, que asegura su poder adquisitivo, se basa en un r&eacute;gimen macroecon&oacute;mico en el que la evoluci&oacute;n de precios y salarios estaba muy relacionada. Pero la relaci&oacute;n agregada que vincula la inflaci&oacute;n con el mercado laboral, la conocida como curva de Phillips, ha perdido fuerza en el nuevo contexto macroecon&oacute;mico. 
    </p><p class="article-text">
        Este nuevo contexto tambi&eacute;n se caracteriza por una reducci&oacute;n de la participaci&oacute;n de las rentas del trabajo en el PIB, lo que visiblemente ha ocurrido en Espa&ntilde;a, especialmente a partir de la anterior crisis econ&oacute;mica. Dados estos cambios, cuya evoluci&oacute;n es de dif&iacute;cil pron&oacute;stico, nuestro sistema de pensiones necesita reglas flexibles que garanticen no s&oacute;lo la sostenibilidad, sino tambi&eacute;n la protecci&oacute;n de los trabajadores en un contexto de creciente desigualdad. Mientras que complementar el sistema de reparto con sistemas de capitalizaci&oacute;n, como los planes de empresa que recogen las recomendaciones de la comisi&oacute;n del Pacto de Toledo, suele favorecer lo primero, no compensar&iacute;a el aumento observado de la desigualdad y los cambios inciertos en el mundo del trabajo. 
    </p><p class="article-text">
        Tanto un sistema de capitalizaci&oacute;n como complementar la financiaci&oacute;n de la Seguridad Social v&iacute;a presupuestos generales har&iacute;an que las rentas del capital participaran de la financiaci&oacute;n de las pensiones. Sin embargo, tienen implicaciones muy diferentes para la desigualdad. Mientras que con un sistema de capitalizaci&oacute;n la nula capacidad de ahorro de la parte baja de la poblaci&oacute;n se trasladar&iacute;a en una elevada desigualdad en las pensiones percibidas, la financiaci&oacute;n v&iacute;a presupuestos generales tendr&iacute;a un importante componente de equidad.
    </p><p class="article-text">
        En una investigaci&oacute;n actual intentamos evaluar los cambios en el sistema de financiaci&oacute;n de las pensiones desde la perspectiva de las nuevas tendencias macroecon&oacute;micas, atendiendo a las caracter&iacute;sticas del mercado de trabajo y la estructura productiva del pa&iacute;s. Pol&iacute;ticas que favorezcan una mejora del modelo productivo, m&aacute;s necesarias que nunca como ha puesto de relieve la pandemia, y otras que refuercen los mecanismos no contributivos, no solamente ayudar&iacute;an a la sostenibilidad del sistema de pensiones, sino que tambi&eacute;n reducir&iacute;an la desigualdad. Finalmente, la cada vez mayor relevancia de las rentas del capital en la econom&iacute;a, concentradas en la parte alta de la distribuci&oacute;n, nos debe hacer considerar la posibilidad de que asuman parte del peso de financiar las pensiones que ahora recae sobre las rentas del trabajo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lídia Brun, Nacho González, Pedro Trivín]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/desigualdad-pensiones-reforma_132_6432872.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 16 Nov 2020 20:50:24 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Desigualdad y el futuro de las pensiones]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Pensiones,Pacto de Toledo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Mark Rutte y el bloqueo de la unanimidad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/mark-rutte-bloqueo-unanimidad_132_6114735.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2b164652-7963-442d-b20f-c61e3de90efd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Mark Rutte y el bloqueo de la unanimidad"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Mientras la UE no tenga mecanismos automáticos para repartir equitativamente los beneficios colectivos del mercado único, las decisiones europeas seguirán sujetas al bloqueo de electorados que confunden ventajas con virtudes.</p></div><p class="article-text">
        A principios de marzo, cuando and&aacute;bamos desempolvando mapas olvidados que nos ayudaran a navegar el terreno ignoto de una pandemia mundial, se populariz&oacute;<a href="https://es.gizmodo.com/un-ano-de-cuarentena-sin-salir-de-casa-el-pueblo-que-s-1842265323" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> la historia de un peque&ntilde;o pueblo brit&aacute;nico, Eyam</a>, y su gesti&oacute;n particularmente draconiana de la peste negra en el siglo XVII. Cuentan que a la entrada del pueblo a&uacute;n yace un letrero que reza: &ldquo;Cualquier medida que se tome antes de una pandemia parecer&aacute; exagerada. Cualquier medida que se tome despu&eacute;s parecer&aacute; insuficiente&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esta peque&ntilde;a p&iacute;ldora de sabidur&iacute;a resume a la perfecci&oacute;n uno de los principales problemas del que adolecen las ciencias sociales frente a las ciencias naturales: la ausencia de un contraf&aacute;ctico. Dado que nuestro objeto de estudio es la sociedad, con personas reales que interact&uacute;an constantemente, dise&ntilde;ar un contexto exactamente igual frente al que comparar, para aislar y cuantificar los efectos de una sola medida, resulta imposible, cuando no inmoral. La frase tambi&eacute;n apunta a la existencia de otro fen&oacute;meno, el sesgo de negatividad: la percepci&oacute;n cognitiva que tenemos de situaciones favorables tiende a subestimar su impacto, mientras que la percepci&oacute;n de las desfavorables es mucho m&aacute;s intensa.
    </p><p class="article-text">
        Este sesgo sobre los contextos que condicionan nuestra actuaci&oacute;n se traslada l&oacute;gicamente hacia la percepci&oacute;n que tenemos del m&eacute;rito propio al evaluar sus resultados. Por ejemplo, las generaciones que se incorporaron al mercado laboral en &eacute;pocas donde la inversi&oacute;n p&uacute;blica, el crecimiento de la productividad y el dinamismo econ&oacute;mico eran fuertes tender&iacute;an a sobrevalorar su propio m&eacute;rito a la hora de cosechar los retornos de la inversi&oacute;n educativa y la carrera profesional con facilidad mientras dispon&iacute;an de una red p&uacute;blica de protecci&oacute;n fuerte. Las generaciones que se incorporan al mercado laboral en un contexto de estancamiento y recortes de lo p&uacute;blico ser&iacute;an mucho m&aacute;s conscientes de la adversidad que enfrentan a la hora de conseguir una recompensa a sus esfuerzos y de su extrema vulnerabilidad en caso de no hacerlo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La situaci&oacute;n se complica cuando ambos grupos, llam&eacute;mosles <em>baby boomers</em> y <em>millennials</em>, tienen que ponerse de acuerdo sobre el reparto de recursos comunes en un contexto de estr&eacute;s econ&oacute;mico compartido pero de impacto asim&eacute;trico. Es f&aacute;cil que los discursos que culpan a las personas vulnerables de su propia situaci&oacute;n calen entre quienes se perciben como &ldquo;hechos a s&iacute; mismos&rdquo; ignorando su contexto favorable, mientras que las personas que se encuentran en esa situaci&oacute;n tienen una percepci&oacute;n m&aacute;s objetiva de c&oacute;mo el contexto adverso les condiciona de manera determinante a pesar de su esfuerzo. Tanto la asimetr&iacute;a de partida como la de percepci&oacute;n dificultan la cooperaci&oacute;n incluso cuando el acuerdo es mutuamente beneficioso dadas las m&uacute;ltiples interdependencias. M&aacute;s a&uacute;n cuando hay agentes pol&iacute;ticos que explotan el razonamiento motivado activando l&oacute;gicas de suma cero para erigirse en representantes del descontento.
    </p><p class="article-text">
        Los <a href="https://www.aeaweb.org/articles?id=10.1257/jep.11.1.109" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">economistas Linda Babcock y George Loewenstein explican</a> c&oacute;mo este tipo de sesgos crean un relato artificial sobre lo que es justo o necesario que sirve a los intereses propios y puede hacer que las negociaciones acaben en punto muerto. Resulta demasiado evidente el paralelismo con las dificultades durante la Cumpre Europea celebrada este fin de semana sobre el Fondo de Recuperaci&oacute;n propuesto por la Comisi&oacute;n Europea para relanzar la econom&iacute;a despu&eacute;s de la pandemia. Hay numerosos estudios que certifican que pa&iacute;ses como Alemania, Austria y Holanda han sido los m&aacute;s beneficiados por <a href="https://www.bertelsmann-stiftung.de/en/topics/latest-news/2019/may/eu-single-market-boosts-per-capita-incomes-by-almost-1000-euros-a-year/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el mercado &uacute;nico</a> y por <a href="https://www.dw.com/en/cep-study-germany-gains-most-from-euro-introduction/a-47675856" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la creaci&oacute;n del Euro</a>. <a href="https://www.delorscentre.eu/en/about/news/detail/content/all-member-states-have-a-vital-interest-in-a-joint-recovery-this-is-particularly-true-for-some-of-the-frugal-four" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Holanda es el segundo pa&iacute;s m&aacute;s dependiente de sus exportaciones al resto de la UE</a>. Sus empresas gozan de un mercado m&aacute;s grande al que exportar sin riesgo cambiario ni la posibilidad de que sus competidores se protejan con devaluaciones, pol&iacute;ticas de sustituci&oacute;n de importaciones o controles de capitales. Los costes de disoluci&oacute;n de la UE y la reintroducci&oacute;n de barreras arancelarias <a href="https://ec.europa.eu/info/sites/info/files/economy-finance/dp094_en.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">le ser&iacute;an particularmente perjudiciales</a>. Y sin embargo, parece estar poniendo todo su empe&ntilde;o en hacer peligrar su supervivencia.
    </p><p class="article-text">
        No se me escapa la existencia de intereses que buscan la perpetuaci&oacute;n de este reparto asim&eacute;trico de los beneficios del mercado &uacute;nico a costa de mantener al Sur en una situaci&oacute;n de permanente estancamiento. Sin embargo, se hace dif&iacute;cil racionalizar el cortoplacismo de una posici&oacute;n que corre el riesgo de auto-infligirse una doble recesi&oacute;n como en 2010-2012 y que condena a la UE en su conjunto al estancamiento y a una p&eacute;rdida de relevancia geo-econ&oacute;mica. Quiz&aacute;s convendr&iacute;a echar mano del <a href="http://gesd.free.fr/kalecki43.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cl&aacute;sico de Kalecki sobre los aspectos pol&iacute;ticos del pleno empleo</a> para sofisticar el an&aacute;lisis. Con permiso de Kalecki, la <a href="https://twitter.com/CatherineDVries/status/1284426720968347649" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">polit&oacute;loga Catherine de Vries apunta</a> a una explicaci&oacute;n m&aacute;s mundana: Mark Rutte ha encontrado en la intransigencia en Europa su baza electoral frente a competidores euroesc&eacute;pticos que le pisan los talones.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, que haya pol&iacute;ticos cuyo tacticismo particular no est&aacute; alineado con el inter&eacute;s com&uacute;n es una eventualidad inevitable. La vuelta de tuerca que nos condena al callej&oacute;n sin salida es el requisito de unanimidad en las decisiones del Consejo Europeo. Es el requisito de unanimidad lo que da a esos intereses espurios de un primer ministro en campa&ntilde;a electoral una capacidad omnipotente de veto. Mientras la UE no tenga mecanismos autom&aacute;ticos para repartir equitativamente los beneficios colectivos del mercado &uacute;nico, las decisiones europeas seguir&aacute;n sujetas al bloqueo de electorados que confunden ventajas con virtudes. El <a href="https://nadaesgratis.es/admin/dos-es-compania-tres-es-multitud" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">coste de la unanimidad</a> aumenta si estos mecanismos pretenden dise&ntilde;arse en momentos de extrema dificultad, compartida aunque de impacto asim&eacute;trico, en los que la agilidad en la respuesta es clave para atenuar el golpe. Una cosa es segura, y parafraseando el letrero de Eyam: si el tama&ntilde;o del Fondo de Recuperaci&oacute;n les parece ahora exagerado, la historia desde luego lo juzgar&aacute; insuficiente.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lídia Brun]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/mark-rutte-bloqueo-unanimidad_132_6114735.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 20 Jul 2020 20:12:31 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Mark Rutte y el bloqueo de la unanimidad]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[No es (sólo) solidaridad, es interés común]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/economia-crisis-ue_132_2256751.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e3322284-76c8-49da-98ab-63fc8033a1b2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="No es (sólo) solidaridad, es interés común"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La inacción europea resultará costosa para el conjunto de países y no sólo para aquellos con menos márgenes fiscales</p></div><p class="article-text">
        La crisis econ&oacute;mica derivada de la pandemia del Coronavirus va camino de tener tal dimensi&oacute;n, que la Gran Recesi&oacute;n de hace apenas 13 a&ntilde;os puede acabar siendo peque&ntilde;a en comparaci&oacute;n. Se trata de una crisis sin igual, tanto por su simultaneidad como por sus singulares caracter&iacute;sticas. M&uacute;ltiples shocks afectan a la econom&iacute;a de manera sincr&oacute;nica. Shocks de oferta, con contagios de trabajadores, disrupci&oacute;n de las cadenas de producci&oacute;n y par&oacute;n obligado de muchas actividades econ&oacute;micas. Shocks de demanda, con hogares perdiendo trabajos e ingresos a gran velocidad, reduciendo su consumo; y empresas anticipando problemas, acumulando inventarios y recortando la inversi&oacute;n. Shocks financieros, en un sector cuya expansi&oacute;n ya acusaba se&ntilde;ales de agotamiento, si la ca&iacute;da del valor de los activos desemboca en problemas de solvencia y las bancarrotas se generalizan.
    </p><p class="article-text">
        Ante un escenario tan radicalmente incierto, las expectativas pesimistas se retroalimentan y ahondan la espiral negativa, y el &uacute;nico actor que tiene capacidad para garantizar la supervivencia de familias y del tejido econ&oacute;mico, para actuar de cortafuegos y de asegurador de &uacute;ltima instancia, es el sector p&uacute;blico. As&iacute;, gobiernos y bancos centrales de todo el mundo se han embarcado en una inyecci&oacute;n de liquidez sin precedentes en sus econom&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, no todos los Estados tienen la misma capacidad. Recientemente, <a href="https://www.bruegel.org/publications/datasets/covid-national-dataset/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Bruegel</a> comparaba los tama&ntilde;os de la respuesta fiscal de los distintos pa&iacute;ses ante la pandemia. La heterogeneidad es notable. En t&eacute;rminos de gasto p&uacute;blico sobre el PIB, las cifras van desde el 0,7%-0,9% de pa&iacute;ses como Espa&ntilde;a e Italia, hasta el 6,9% en el caso de Alemania (mayor incluso al 5,5% de EE.UU.). Espa&ntilde;a e Italia sufrieron de manera singular la Gran Recesi&oacute;n, que deriv&oacute; en elevados niveles de deuda p&uacute;blica. Con el impacto profundo de la pandemia llueve sobre mojado, y ambos pa&iacute;ses quieren evitar una repetici&oacute;n de la crisis de la deuda.
    </p><p class="article-text">
        En la Zona Euro, la ausencia de estabilizadores autom&aacute;ticos genera tensiones tanto en el mercado de bonos soberanos como en la pol&iacute;tica intergubernamental. Por ahora, el Banco Central Europeo ha podido aplacar el estr&eacute;s en las primas de riesgo. Pero en el plano pol&iacute;tico parece emerger el conflicto entre acreedores y deudores a semejanza de las crisis europeas de 2012 y 2015.
    </p><p class="article-text">
        Mientras el mundo se pregunta c&oacute;mo poner a hibernar la econom&iacute;a sin causarle da&ntilde;os irreparables, en la Zona Euro la respuesta se vuelve a estancar por los obst&aacute;culos pol&iacute;ticos a implementar mecanismos compartidos de riesgo (<em>risk sharing</em>) y de carga fiscal (<em>burden sharing</em>). Ante una crisis sanitaria tan dolorosa que en Europa se ha llevado la vida de m&aacute;s de 77.300 ciudadanos, causa perplejidad ver el retorno de ciertas narrativas y acusaciones centradas en el riesgo moral, que han causado un profundo malestar.
    </p><p class="article-text">
        Desde muchos sectores de la sociedad civil, cient&iacute;fica y pol&iacute;tica, tambi&eacute;n en el seno de pa&iacute;ses como Alemania y Holanda, proliferan llamadas a la solidaridad. Mientras en la crisis del 2008 se daba una cuasi unanimidad en la opini&oacute;n p&uacute;blica de estos pa&iacute;ses en torno a la necesidad de austeridad, en esta ocasi&oacute;n el debate est&aacute; m&aacute;s abierto y una soluci&oacute;n ambiciosa a escala europea parece gozar de bastante apoyo.
    </p><p class="article-text">
        Compartimos y agradecemos las apelaciones a la solidaridad, pero creemos que situar el debate s&oacute;lo en t&eacute;rminos morales desv&iacute;a el foco de an&aacute;lisis y pierde perspectiva respecto al alcance del problema. La pol&iacute;tica monetaria mancomunada y la profunda integraci&oacute;n econ&oacute;mica generan externalidades e interdependencias que condicionan la capacidad de actuaci&oacute;n de los Estados. Sin una respuesta conjunta, las asimetr&iacute;as en el presente se tornar&aacute;n divergencias en el futuro, pues dif&iacute;cilmente &eacute;stas se paliar&aacute;n dentro de un &aacute;rea monetaria que tiende a generar desequilibrios comerciales entre los pa&iacute;ses y que, a su vez, carece de mecanismos de correcci&oacute;n de los mismos. Por ello, m&aacute;s que nunca la equidad interterritorial justifica una acci&oacute;n conjunta que intente reducir los impactos en la Eurozona que se derivar&aacute;n de la actual crisis.
    </p><p class="article-text">
        Es imposible que un Estado que debe responder simult&aacute;neamente a una crisis sanitaria y salvaguardar la actividad econ&oacute;mica, pueda hacer frente tambi&eacute;n a desequilibrios fiscales. El riesgo es que ciertos Estados no gasten lo suficiente por miedo a reabrir un d&eacute;ficit que tanto ha costado cerrar, causando un da&ntilde;o innecesario en sus econom&iacute;as y ciudadanos en el corto plazo y lastrando la recuperaci&oacute;n en el medio plazo.
    </p><p class="article-text">
        Los gr&aacute;ficos muestran como las medidas nacionales anunciadas hasta el momento guardan poca correlaci&oacute;n con el impacto estimado de la crisis en cada pa&iacute;s. La respuesta europea se ha basado hasta el momento en una oferta de subvenci&oacute;n del endeudamiento nacional a trav&eacute;s de 3 instrumentos: el Banco Europeo de Inversiones (BEI), el Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE), y un programa de cr&eacute;ditos para financiar los ERTEs, el SURE de la Comisi&oacute;n Europea. A la espera de que se concrete el Fondo para la Recuperaci&oacute;n, lo acordado hasta ahora, a pesar de ser un primer paso necesario por la urgencia de liquidez y el riesgo de descontrol, dista de ser una respuesta fiscal ambiciosa y que soluciona los problemas de capacidad asim&eacute;trica que ahondan en las divergencias entre econom&iacute;as europeas.
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                </figure><p class="article-text">
        *<em> Gr&aacute;fico izquierdo: media, m&iacute;nimo, y m&aacute;ximo,de previsiones de crecimiento del PIB en 2020. Gr&aacute;fico derecho:tama&ntilde;o de las medidas fiscales anunciadas hasta la fecha.</em><a href="https://www.eib.org/en/readonline-publications/covid-econ-weekly-briefing-03-april.htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">de previsiones de crecimiento del PIB</a><a href="https://www.bruegel.org/publications/datasets/covid-national-dataset" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">tama&ntilde;o de las medidas fiscales anunciadas</a>
    </p><p class="article-text">
        Como cada crisis pone de relieve, la arquitectura incompleta de la Uni&oacute;n Monetaria hace que la estabilizaci&oacute;n de la econom&iacute;a de la Eurozona no sea autom&aacute;tica sino contingente a los fr&aacute;giles equilibrios de una gobernanza multilateral cuyo requisito de unanimidad tiene tendencia al bloqueo. Pero hay argumentos en t&eacute;rminos de eficiencia e inter&eacute;s com&uacute;n superior que deber&iacute;an permitir un acuerdo.
    </p><p class="article-text">
        La inacci&oacute;n europea resultar&aacute; costosa para el conjunto de pa&iacute;ses y no s&oacute;lo para aquellos con menos m&aacute;rgenes fiscales. Si se disparan los costes fiscales sin que el BCE o los nuevos mecanismos de liquidez consigan contenerlos, el potencial desestabilizador de la econom&iacute;a continental es enorme. Las din&aacute;micas de las econom&iacute;as m&aacute;s afectadas se propagar&aacute;n al resto de pa&iacute;ses a medio plazo. Las cifras de desempleo, el cierre de empresas y el deterioro de las cuentas p&uacute;blicas hacen presagiar que la salida de la crisis dif&iacute;cilmente ser&aacute; en V. Las cadenas de producci&oacute;n extendidas a lo largo del mercado comunitario pueden sufrir una retracci&oacute;n si las ca&iacute;das actuales de la demanda se mantienen en el tiempo. La econom&iacute;a continental corre el riesgo de caer en la irrelevancia global en t&eacute;rminos geoecon&oacute;micos si la din&aacute;mica de estancamiento persiste.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de los argumentos econ&oacute;micos, la dimensi&oacute;n sanitaria justifica tambi&eacute;n de una soluci&oacute;n conjunta. Bienvenidos los incipientes intercambios de recursos, pacientes y capacidades entre pa&iacute;ses, pero la soluci&oacute;n no puede quedarse aqu&iacute;. Los confinamientos en Italia y Espa&ntilde;a act&uacute;an de cortafuegos del contagio hacia otros pa&iacute;ses, que se benefician de ellos sin asumir su severo coste econ&oacute;mico.
    </p><p class="article-text">
        Al ser un virus relativamente desconocido, la curva de aprendizaje m&eacute;dica es muy pronunciada al principio. Esto hace que el pa&iacute;s que sufre primero la crisis sanitaria gaste relativamente m&aacute;s que aquellos que vendr&aacute;n despu&eacute;s, que habr&aacute;n ganado tiempo, informaci&oacute;n, <em>know-how</em> y una capacidad de respuesta mejorada. El caos y la escasez en el mercado de material sanitario han obligado a la UE a establecer compras concertadas. Hay que aprovechar tambi&eacute;n las sinergias y econom&iacute;as de escala a nivel industrial para adaptar las cadenas de producci&oacute;n europeas y evitar cuellos de botella, acelerando la producci&oacute;n y disponibilidad de material necesario.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, hay que coordinar, integrar y orientar las m&uacute;ltiples iniciativas de investigaci&oacute;n epidemiol&oacute;gica y terap&eacute;utica, a modo de misi&oacute;n p&uacute;blica paneuropea, permitiendo la eficiencia de la escala y anticipar las necesidades de producci&oacute;n industrial de potenciales vacunas y tratamientos. Si la pandemia se alarga con el tiempo, el coste y la efectividad de una soluci&oacute;n conjunta frente a la descoordinaci&oacute;n puede ser determinante.
    </p><p class="article-text">
        Resulta desalentador constatar la ausencia de estos argumentos en el debate acerca de la acci&oacute;n europea ante la COVID-19. En lugar de destacar el inter&eacute;s compartido de una acci&oacute;n conjunta, cuyo potencial es mayor que el de la suma de las partes, se impone una falsa l&oacute;gica de suma cero en la que si unos ganan es porque pierden otros. Por eso, no (s&oacute;lo) se trata de solidaridad, sino de aumentar la capacidad de respuesta a trav&eacute;s de nuevos instrumentos fiscales que doten de mayores recursos al presupuesto comunitario para que nos beneficiemos todos. De esta forma conseguiremos, por un lado, salir de la pandemia sin cicatrices m&aacute;s profundas y, por el otro, corregir fallos ya existentes en el propio mercado comunitario.
    </p><p class="article-text">
        Una Uni&oacute;n que se muestra impotente y al borde de la fractura cada vez que emerge una situaci&oacute;n de crisis es insostenible. En estos d&iacute;as que recordamos pandemias de siglos pret&eacute;ritos, quiz&aacute;s lo peor sea tener que explicar a las generaciones futuras que la Uni&oacute;n Europa se paraliz&oacute; no por incapacidad sanitaria, sino por la falta de acuerdo entre quienes sufrieron el golpe primero y quienes se creyeron a salvo. Estamos a tiempo de evitarlo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lídia Brun, Jorge Díaz Lanchas, Lluís Camprubí]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/economia-crisis-ue_132_2256751.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 14 Apr 2020 20:44:36 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[No es (sólo) solidaridad, es interés común]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Coronavirus,Crisis]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Por qué es inestable el sistema financiero?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/crisis-financieras-crash-2008-mercado-de-credito_132_1002406.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c04bd924-ccc5-4ccf-8d29-04b426bf8af7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Por qué es inestable el sistema financiero?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El sistema financiero está plagado de externalidades e interdependencias que se amplifican y lo hacen inherentemente inestable</p></div><p class="article-text">
        La econom&iacute;a est&aacute; plagada de situaciones en las que las acciones de m&uacute;ltiples agentes son interdependientes; es decir, las consecuencias de la decisi&oacute;n de un agente dependen de la decisi&oacute;n que tomen otros agentes, y al rev&eacute;s. Cuando alguien decide sin tener en cuenta las consecuencias de sus propias acciones para los dem&aacute;s se produce una <em>externalidad</em>.
    </p><p class="article-text">
        La mayor&iacute;a de veces estas decisiones se toman sin coordinaci&oacute;n, no tanto basadas en criterios infalibles, sino m&aacute;s bien especulando ante la incertidumbre radical de no saber qu&eacute; har&aacute;n los dem&aacute;s. Esto puede llevar a emprender ciertas acciones (o a una falta de acci&oacute;n) que se demuestran err&oacute;neas cuando sus consecuencias se materializan, generando amplios vaivenes econ&oacute;micos.
    </p><p class="article-text">
        Un ejemplo cl&aacute;sico de la teor&iacute;a de juegos analiza el &ldquo;Dilema del prisionero&rdquo;, en el que dos c&oacute;mplices arrestados por un delito se enfrentan a un interrogatorio y deben decidir si confesar o negarlo todo sin saber qu&eacute; va a hacer su compa&ntilde;ero. Si uno lo niega todo y el otro confiesa, el primero saldr&aacute; indemne, mientras que el segundo ser&aacute; severamente castigado. Si los dos confiesan la pena se reparte equitativamente.
    </p><p class="article-text">
        La conclusi&oacute;n es que haga lo que haga el otro preso lo mejor es negarlo todo, con lo que la polic&iacute;a inculpa a los dos no s&oacute;lo por el delito sino, adem&aacute;s, por falta de colaboraci&oacute;n; mientras que si ambos hubieran confesado, hubieran recibido una pena con atenuantes. Una estrategia de cooperaci&oacute;n hubiera conllevado un resultado mejor, pero la competencia empuja a los prisioneros hacia un equilibrio peor para ambos.
    </p><p class="article-text">
        Podemos analizar la burbuja de cr&eacute;dito que precedi&oacute; a la crisis financiera desde esta perspectiva. Para un banco individual ten&iacute;a sentido aumentar el endeudamiento para maximizar los retornos sobre el capital (en nuestro ejemplo, negarlo todo). Sin embargo, que todos los bancos hicieran lo mismo contribu&iacute;a a alimentar la burbuja especulativa, aumentando el riesgo sist&eacute;mico y la probabilidad de crisis (una pena de c&aacute;rcel mayor para todos).
    </p><p class="article-text">
        No es necesario apelar a la avaricia o al ego&iacute;smo, s&oacute;lo al instinto de supervivencia: si los dem&aacute;s bancos prestan de manera predatoria y comercian con derivados financieros, quien se niegue a hacerlo (quien confiese a la polic&iacute;a, en nuestro ejemplo) pronto tendr&aacute; retornos inferiores a los dem&aacute;s, los accionistas abandonar&aacute;n el barco en favor de sus competidores y esos ejecutivos prudentes perder&aacute;n su trabajo (recibir&aacute;n una severa condena).
    </p><p class="article-text">
        Aunque todo el mundo sea consciente de la tendencia especulativa del mercado, una posici&oacute;n responsable suele ser insostenible. Como dijo Keynes, el mercado puede permanecer irracional m&aacute;s tiempo del que un inversor puede permanecer solvente. O como ilustr&oacute; de manera gr&aacute;fica el exCEO de Citigroup: mientras la m&uacute;sica suene, te tienes que levantar y bailar.
    </p><p class="article-text">
        Una caracter&iacute;stica crucial de los modelos econ&oacute;micos tiene que ver con la forma de representar estas interacciones. Una parte importante de las discrepancias entre las predicciones de las distintas teor&iacute;as radica en qu&eacute; implicaciones asumen que tiene una acci&oacute;n determinada en el conjunto de interacciones que configuran un mercado. Si esa acci&oacute;n suscita movimientos de signo contrario en otros puntos del mercado, de manera que si una desequilibra, las otras reequilibran, hablamos de <em>sustituibilidad </em><em>estrat&eacute;gica</em>. Si una acci&oacute;n suscita movimientos del mismo signo, de manera que el desequilibrio se retroalimenta y amplifica, hablamos de <em>complementariedad estrat&eacute;gica</em>.
    </p><p class="article-text">
        Muchos modelos econ&oacute;micos se construyen sobre la idea de sustituibilidad estrat&eacute;gica; por ejemplo, cuando cae la demanda, disminuye el precio del producto demandado y esto atrae a otros consumidores menos pudientes. Gracias a ello aumenta de nuevo la demanda y el mercado se estabiliza. En estos modelos el mercado es inherentemente estable y los precios son el principal mecanismo equilibrador.
    </p><p class="article-text">
        En el caso del sistema financiero, sin embargo, las complementariedades estrat&eacute;gicas son generalizadas. La dependencia del cr&eacute;dito produce din&aacute;micas de retroalimentaci&oacute;n (<em>positive feedback loop</em>). Cuando aumenta la demanda de activos, aumenta su precio; esto enriquece a los propietarios y les permite pedir mayores pr&eacute;stamos, que suelen ir ligados al valor de los activos.
    </p><p class="article-text">
        Los fondos que se consiguen a trav&eacute;s de estos nuevos pr&eacute;stamos se reinvierten en la compra de activos, haciendo aumentar m&aacute;s el precio. La expectativa de un precio en aumento atrae a m&aacute;s compradores en busca de ganancias especulativas, ya que la inversi&oacute;n, al menos en el corto plazo, parece segura. La posibilidad de comprar a cr&eacute;dito lo hace golosamente accesible, ya que no es necesario aportar muchos fondos propios para invertir. Un mercado caracterizado por externalidades que se retroalimentan es intr&iacute;nsecamente inestable.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, el mercado de cr&eacute;dito es un mercado particular; no se comercia con productos objetivamente verificables, id&eacute;nticos y reproducibles, sino que se basa en la promesa de un deudor de devolver el dinero prestado, y en la confianza del prestamista de que as&iacute; ser&aacute;. No es un mercado an&oacute;nimo, la identidad del deudor y del prestamista importan, as&iacute; como sus interdependencias y las garant&iacute;as que se dan.
    </p><p class="article-text">
        El mercado de cr&eacute;dito tambi&eacute;n es lo que se conoce como un &ldquo;mercado de limones&rdquo;. Cuando los bancos compiten para aumentar su cuota de mercado abaratando el cr&eacute;dito, reducen la <em>calidad</em> de la demanda: cuanto m&aacute;s barato es endeudarse, m&aacute;s proyectos de rentabilidad dudosa empiezan a ser viables, y m&aacute;s deudores de dudosa solvencia pueden acceder a &eacute;l. As&iacute; se produce una progresiva degradaci&oacute;n en los est&aacute;ndares y la calidad de los cr&eacute;ditos.
    </p><p class="article-text">
        La inestabilidad sist&eacute;mica que se acumul&oacute; durante los 90 y los 2000 salt&oacute; por los aires el 15 de septiembre de 2008 con la quiebra de Lehman Brothers. Con el <em>shock </em>financiero se invirti&oacute; la tendencia de los c&iacute;rculos viciosos, que se retroalimentaron y amplificaron esta vez en una espiral negativa.
    </p><p class="article-text">
        Las interdependencias financieras suponen un riesgo de contagio y fugas que pueden provocar un hundimiento descontrolado del mercado. Si todo el mundo intenta vender los mismos activos a la vez, su valor se desploma, poniendo en apuros a sus propietarios, que necesitar&aacute;n vender a&uacute;n m&aacute;s para obtener los fondos necesarios para mantenerse a flote.
    </p><p class="article-text">
        Si un banco entra en bancarrota, es poco probable que devuelva sus deudas, de manera que el valor de esas deudas (obligaciones financieras) en el mercado cae. Esas obligaciones son activos para otras entidades. Los otros bancos que hab&iacute;an invertido en esos activos se ven obligados a asumir las p&eacute;rdidas de valor en sus hojas de balance. Esto pone presi&oacute;n sobre su solvencia, que a su vez hace que sus obligaciones pierdan valor, y as&iacute; sucesivamente.
    </p><p class="article-text">
        Al mismo tiempo, poner freno a esta espiral negativa es complicado. Aunque colectivamente no convenga provocar p&aacute;nico, si hay dudas de que un banco no puede devolver sus deudas, tiene sentido que quien tiene obligaciones de ese banco intente poner cuanto antes los fondos a resguardo. Pero cuantos m&aacute;s agentes reclamen el dinero a la vez, menos probable es que el banco pueda hacer honor a sus deudas. Especialmente si el banco en bancarrota tiene importancia sist&eacute;mica, para evitar que este espiral bajista se contagie es necesaria la colaboraci&oacute;n para crear una salvaguarda com&uacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Este fue el caso del programa de rescate de activos t&oacute;xicos en EEUU (TARP, en ingl&eacute;s), en el que participaron todos los grandes bancos, aunque no lo necesitaran. As&iacute; se evit&oacute; que solicitar ayuda se convirtiera en un estigma, que hubiera puesto en aprietos a entidades ya vulnerables. Sin embargo, las afectaciones suelen ser asim&eacute;tricas. Algunos bancos, por su mayor tama&ntilde;o, capacidad y solvencia, no se ver&aacute;n tan afectados, y tienen todos los incentivos para aprovecharse de la debilidad de sus competidores, generando a&uacute;n m&aacute;s inestabilidad.
    </p><p class="article-text">
        La importancia vital de la provisi&oacute;n de cr&eacute;dito, las enormes externalidades del sistema financiero hacia la econom&iacute;a real y su inherente inestabilidad otorgan al sector p&uacute;blico un important&iacute;simo rol regulador y estabilizador. As&iacute;, a las redes de interdependencia financiera se a&ntilde;ade otra capa de interacciones complejas: la de los bancos con el sector p&uacute;blico.
    </p><p class="article-text">
        La pol&iacute;tica monetaria se transmite a trav&eacute;s del sistema financiero. Los bancos nacionales son los principales inversores en bonos del tesoro. El Estado es el principal responsable de la estabilidad del sistema financiero, garantizando dep&oacute;sitos, proveyendo liquidez o estableciendo mecanismos justos de resoluci&oacute;n en caso de quiebra. Los problemas de solvencia de los bancos pueden poner en apuros la solvencia del Estado y viceversa.
    </p><p class="article-text">
        Parad&oacute;jicamente, la implicaci&oacute;n del sector p&uacute;blico supone a la vez un subsidio impl&iacute;cito para el sector financiero, que sabi&eacute;ndose protegido, tiene incentivos para hacer apuestas m&aacute;s arriesgadas (lo que se conoce como <em>riesgo moral</em>). Una parte importante de la regulaci&oacute;n financiera consiste en determinar hasta qu&eacute; punto la necesaria mancomunaci&oacute;n de riesgos (<em>risk-sharing</em>) reduce o aumenta el riesgo sist&eacute;mico.
    </p><p class="article-text">
        Finalmente, la integraci&oacute;n financiera global tambi&eacute;n genera importantes interdependencias entre los Estados, encargados de su regulaci&oacute;n y supervisi&oacute;n. De la misma manera que la competencia en el sector privado empuj&oacute; a los bancos a aumentar su exposici&oacute;n al riesgo, la competencia por atraer fondos en un mercado de capitales internacional e h&iacute;perm&oacute;vil propici&oacute; una <em>race-to-the-bottom</em> regulatoria y una presi&oacute;n a la baja sobre los tipos de inter&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        La desregulaci&oacute;n del sistema financiero, la liberalizaci&oacute;n del mercado de derivados, o la creciente laxitud de la supervisi&oacute;n fueron la norma en la fase alcista del ciclo. Una vez estall&oacute; la burbuja, las respuestas descoordinadas y unilaterales para estabilizar el sistema bancario nacional, aumentando la garant&iacute;a de dep&oacute;sitos y extendiendo l&iacute;neas de cr&eacute;dito o garant&iacute;as para activos de alto riesgo, obligaban a los dem&aacute;s pa&iacute;ses a hacer lo mismo, para que los fondos no huyeran al pa&iacute;s m&aacute;s seguro.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; como en caso de insolvencia de un banco, el supervisor debe garantizar una soluci&oacute;n coordinada, cuando un pa&iacute;s no puede estabilizar su sistema financiero sin entrar en una crisis de pagos debe haber coordinaci&oacute;n externa para aliviar la presi&oacute;n y contener el contagio.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, aunque la estabilidad es un beneficio colectivo, su consecuci&oacute;n requiere soluciones asim&eacute;tricas; quien se encuentra en mejores condiciones debe aceptar un cierto subsidio hacia los actores m&aacute;s d&eacute;biles.
    </p><p class="article-text">
        Durante el rescate financiero, la Reserva Federal dej&oacute; que bancos no americanos pudieran beneficiarse de sus programas y extendi&oacute; l&iacute;neas de canje de d&oacute;lares a otros bancos centrales, asumiendo ser el prestamista internacional de &uacute;ltimo recurso. Esto contrasta con la gesti&oacute;n en la Eurozona, cuya lentitud en reconocer sus interdependencias y la necesidad de una soluci&oacute;n colectiva acab&oacute; por provocar una reca&iacute;da en la recesi&oacute;n, a pesar de los ingentes desembolsos de dinero p&uacute;blico de los Estados miembro para el rescate y la estabilizaci&oacute;n de sus sistemas financieros nacionales.
    </p><p class="article-text">
        El sistema financiero est&aacute; plagado de externalidades e interdependencias que se amplifican y lo hacen inherentemente inestable. Es preciso que los modelos econ&oacute;micos capturen bien estas din&aacute;micas complejas para informar los procesos de reforma financiera que est&aacute;n en marcha.
    </p><p class="article-text">
        Los m&uacute;ltiples fallos de coordinaci&oacute;n y acci&oacute;n colectiva, as&iacute; como los incentivos de actores fuertes de abusar de situaciones asim&eacute;tricas, obligan a una fuerte regulaci&oacute;n. Al mismo tiempo, la interdependencia reguladora configura un entramado continuo de poder soberano.
    </p><p class="article-text">
        Si no hay instancias pol&iacute;ticas que domestiquen, desde un inter&eacute;s com&uacute;n, los azotes de las econom&iacute;as globales fuertemente integradas, las soluciones del multilateralismo corren el riesgo de ser insuficientes, en el mejor de los casos, y en el peor, de ser poco democr&aacute;ticas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lídia Brun]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/crisis-financieras-crash-2008-mercado-de-credito_132_1002406.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 27 Feb 2020 20:13:27 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Sistema financiero]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Digitalización y desigualdad II: ¿Pueden nuestras leyes de competencia y fiscalidad hacer frente a las consecuencias de la digitalización?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/digitalizacion-ii-pueden-consecuencias-digitalizacion_132_1207449.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/daf5e539-d6d2-4c73-9718-8461e1e4da0e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Digitalización y desigualdad II: ¿Pueden nuestras leyes de competencia y fiscalidad hacer frente a las consecuencias de la digitalización?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las formas tradicionales de luchar contra los monopolios son insuficientes para afrontar los problemas de regulación de mercados generados por la digitalización</p><p class="subtitle">En última instancia, será necesario repensar tanto la estructura de propiedad de estas tecnologías como los derechos sobre los retornos que generan</p></div><p class="article-text">
        En un art&iacute;culo <a href="https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/Digitalizacion-desigualdad-algoritmos-transforman-mercados_6_967713225.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">anterior</a>, analic&eacute; las caracter&iacute;sticas de procesos productivos, modelos comerciales y estructuras de mercado de la nueva econom&iacute;a digital, argumentando que tienen una tendencia natural a la concentraci&oacute;n y los monopolios. El proceso de digitalizaci&oacute;n de la econom&iacute;a supone un reto may&uacute;sculo, que puede quebrantar los mercados tradicionales de trabajo, bienes, servicios y capitales, y que tiende a aumentar la desigualdad. Este reto es global, se produce en red, y es de naturaleza intangible. En este art&iacute;culo reflexiono sobre las dificultades de las pol&iacute;ticas regulatorias y de fiscalidad para hacerle frente.
    </p><p class="article-text">
        Las leyes antimonopolio est&aacute;n dise&ntilde;adas para evitar el abuso de posici&oacute;n dominante y la colusi&oacute;n entre empresas, que distorsionan la competencia, deterioran la calidad o aumentan el precio de los productos para los consumidores. La digitalizaci&oacute;n ha introducido nuevas modalidades de pr&aacute;cticas anticompetitivas. La discriminaci&oacute;n de precios, que consiste en cobrar a clientes diferentes un precio distinto por el mismo producto, parece un concepto obsoleto ante servicios cada vez m&aacute;s customizados, valorados por algoritmos, en un mercado donde el valor a&ntilde;adido est&aacute; en la creaci&oacute;n de perfiles de clientes que permiten la fragmentaci&oacute;n. Por otro lado, el control de ciertas plataformas y redes de distribuci&oacute;n confiere a las compa&ntilde;&iacute;as un rol indispensable para que otras empresas puedan distribuir sus productos, llegar a los consumidores o recaudar ingresos, aunque no tengan una posici&oacute;n dominante en el mercado. Como es el caso con <a href="https://www.theverge.com/2019/5/13/18563379/amazon-predatory-pricing-antitrust-law" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Amazon, un alto precio a los consumidores no es un buen criterio para identificar abusos de mercado</a>. El control de redes, mercados y bases de datos permite explotar econom&iacute;as de alcance, creando nuevos productos o tomando nuevos mercados a mucha velocidad aunque partan de cuotas de mercado muy peque&ntilde;as.
    </p><p class="article-text">
        Las leyes antimonopolio regulan las fusiones y adquisiciones (M&amp;A) que pudieran resultar en empresas con posici&oacute;n dominante. Sin embargo, la mayor&iacute;a de M&amp;A de las grandes compa&ntilde;&iacute;as tecnol&oacute;gicas son <a href="https://www.cbinsights.com/research/top-acquirers-ai-startups-ma-timeline/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">con startups, que adquieren como forma de i+D</a>. El proceso de innovaci&oacute;n, que es muy costoso y de resultados inciertos, se externaliza as&iacute; hacia un ecosistema de peque&ntilde;as startups que compiten entre s&iacute; y que las grandes compa&ntilde;&iacute;as compran cuando las perspectivas de ganancia comercial son m&aacute;s seguras. Aunque esas startups pudieran eventualmente competir con las grandes tecnol&oacute;gicas, no lo hacen en el momento en que son compradas, as&iacute; que no caen bajo el radar de las leyes de M&amp;A. El proceso de innovaci&oacute;n tecnol&oacute;gica tambi&eacute;n es muy dependiente del sector p&uacute;blico; ejemplos de ello son el buscador de Google, resultado de una investigaci&oacute;n p&uacute;blica, o el GPS, desarrollado por el ej&eacute;rcito americano. Junto con las externalidades de red, esta dependencia genera un complejo <em>trade-off</em> de las pol&iacute;ticas de competencia con la pol&iacute;tica industrial, como se ha hecho evidente en el <a href="https://ec.europa.eu/epsc/sites/epsc/files/epsc_industrial-policy.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">reciente caso de la fusi&oacute;n prohibida por la Comisi&oacute;n Europea de Alstom y Siemens</a>, o la tecnolog&iacute;a 5G. La propiedad y el almacenamiento de datos <a href="https://elpais.com/economia/2019/11/16/actualidad/1573926886_318836.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">tambi&eacute;n tiene implicaciones geopol&iacute;ticas</a>.
    </p><p class="article-text">
        Las leyes que limitan cl&aacute;usulas de exclusividad o preferencia, u otras cl&aacute;usulas abusivas, deben aplicarse para prevenir la acumulaci&oacute;n de poder de mercado y la extensi&oacute;n de posiciones dominantes a m&uacute;ltiples mercados. Pero la velocidad a la que estas compa&ntilde;&iacute;as crean o toman mercados hace que el establecimiento legal de posici&oacute;n dominante llegue demasiado tarde. Estos procedimientos suelen ser largos y las autoridades de la competencia carecen de los recursos necesarios para enfrentarse al reto. Tambi&eacute;n est&aacute;n limitadas por sus fronteras dom&eacute;sticas, ya que las pr&aacute;cticas anti-competitivas de las multinacionales a menudo implican m&uacute;ltiples jurisdicciones. La emergencia de grandes conglomerados digitales con poder de mercado global necesita <a href="https://www.project-syndicate.org/commentary/warren-sanders-break-up-big-tech-antitrust-by-kaushik-basu-2019-10" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">nuevas maneras de hacer frente a las actitudes anticompetitivas, con mayor &eacute;nfasis en sus pr&aacute;cticas monopson&iacute;sticas</a>. Adem&aacute;s, tanto la propiedad de los datos, como su acceso, el cruce entre bases de datos, y el prop&oacute;sito de su explotaci&oacute;n son cuestiones cruciales que deben regularse mejor. <a href="https://iapp.org/news/a/the-privacy-and-antitrust-worlds-are-starting-to-cross-over/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La coordinaci&oacute;n de las leyes de competencia con las de regulaci&oacute;n del uso y protecci&oacute;n de datos es imprescindible</a>.
    </p><p class="article-text">
        La fiscalidad corporativa es otro terreno en el que las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas tradicionales est&aacute;n desbordadas ante los procesos de digitalizaci&oacute;n. Las grandes compa&ntilde;&iacute;as digitales se caracterizan por una discordancia importante entre las jurisdicciones donde la recaudaci&oacute;n se genera (donde est&aacute;n los usuarios) y las jurisdicciones donde los beneficios est&aacute;n sujetos a imposici&oacute;n, que resulta en <a href="https://www.eldiario.es/economia/Netflix-Espana-Impuesto-Sociedades-IRPF_0_914808724.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una presi&oacute;n fiscal escandalosamente baja</a>. Hay tres razones b&aacute;sicas por las que las compa&ntilde;&iacute;as digitales evaden impuestos f&aacute;cilmente. La primera es que el sistema actual de fiscalidad corporativa internacional establece un nexo fiscal, es decir, el derecho a poner un impuesto por parte de una jurisdicci&oacute;n, cuando una empresa tiene una presencia f&iacute;sica significativa en el territorio. Hoy en d&iacute;a, sin embargo, los servicios digitales se proveen de manera remota usando inputs productivos intangibles, como los datos, y tambi&eacute;n outputs intangibles, como la publicidad, extra&iacute;dos de y distribuidos en ubicaciones donde la compa&ntilde;&iacute;a digital no tiene por qu&eacute; tener una presencia f&iacute;sica.
    </p><p class="article-text">
        El segundo elemento est&aacute; relacionado con el hecho de que los datos se &ldquo;cosechan&rdquo; de los usuarios, a cambio de un servicio gratuito. Las acciones de los usuarios son esenciales en la creaci&oacute;n de valor de estas compa&ntilde;&iacute;as, pero al ser un intercambio gratuito donde los usuarios tambi&eacute;n son consumidores, es complicado establecer una valoraci&oacute;n objetiva de los datos extra&iacute;dos y del valor a&ntilde;adido que crean los usuarios. El programa contra la erosi&oacute;n de la base imponible y el traslado de beneficios (BEPS) de la OCDE considera <a href="https://www.oecd.org/tax/beps/public-consultation-document-secretariat-proposal-unified-approach-pillar-one.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la posibilidad de extender el concepto de presencia significativa para reflejar mejor la realidad econ&oacute;mica digital</a>. Bajo estas propuestas, una compa&ntilde;&iacute;a digital tendr&iacute;a establecimiento permanente en las jurisdicciones donde tiene un gran n&uacute;mero de usuarios y socios comerciales. Otra propuesta ser&iacute;a que los datos tuvieran un status de recurso natural, de manera que el pa&iacute;s fuente pudiera aplicar ciertas retenciones al valor de los datos extra&iacute;dos (como hacen los pa&iacute;ses de los que se extraen recursos naturales).
    </p><p class="article-text">
        En tercer lugar, la naturaleza intangible de los procesos productivos facilita el arbitraje regulador y supone un reto a la hora de atribuir los beneficios que se generan en m&uacute;ltiples jurisdicciones. Las normas actuales se basan en el principio de igualdad de condiciones (<em>arm&rsquo;s length</em>), las condiciones comerciales que habr&iacute;a fijado una matriz con su subsidiaria si no hubieran estado vinculadas. Pero datos y algoritmos no se ubican en una jurisdicci&oacute;n determinada, ni tienen precio de mercado, permitiendo abusos en los precios de transferencia y en el uso de cr&eacute;ditos fiscales por inversi&oacute;n y amortizaci&oacute;n. Estos no se reducen s&oacute;lo a las compa&ntilde;&iacute;as tecnol&oacute;gicas, ya que se producen tambi&eacute;n a trav&eacute;s de la inversi&oacute;n extranjera directa y los contratos de cr&eacute;dito intra-grupo. Los beneficios de las multinacionales deber&iacute;an <a href="https://www.icrict.com/icrict-documents-a-fairer-future-for-global-taxation" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">gravarse de manera unitaria y atribuirse de forma prorrateada en funci&oacute;n de las ventas y de la masa laboral</a>. Adem&aacute;s, mientras no haya una armonizaci&oacute;n de tipos y bases imponibles, los incentivos para trasladar beneficios a jurisdicciones con menor presi&oacute;n fiscal siguen ah&iacute;, provocando que <a href="https://news.bloombergtax.com/daily-tax-report-international/oecds-global-minimum-tax-aims-to-protect-countries-tax-bases" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">los pa&iacute;ses se enzarcen en una competici&oacute;n a la baja</a>, mermando las arcas p&uacute;blicas.
    </p><p class="article-text">
        La teor&iacute;a econ&oacute;mica propone varias maneras de hacer frente al incremento de poder de mercado. En primer lugar, la pol&iacute;tica de competencia. Pero esta tiene l&iacute;mites porque las bases de datos son bienes p&uacute;blicos y su uso a trav&eacute;s de algoritmos y su distribuci&oacute;n a trav&eacute;s de redes convierte a las empresas en monopolios naturales. La fiscalidad podr&iacute;a tasar rentas monopol&iacute;sticas, pero poner un valor concreto a activos intangibles que no tienen precio de mercado y ni localizaci&oacute;n definida tiene grandes dificultades. Cuando las dos opciones anteriores fallan, la teor&iacute;a econ&oacute;mica propone la provisi&oacute;n p&uacute;blica. Poner los datos bajo propiedad colectiva, acotando el mercado a su uso y explotaci&oacute;n, es una soluci&oacute;n que merece la pena explorar. El uso de datos tambi&eacute;n deber incorporarse a la gesti&oacute;n y la mejora de los servicios p&uacute;blicos, una <a href="https://www.eldiario.es/tecnologia/INE-seguira-movimientos-telefonos-moviles_0_957854309.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">avenida recientemente explorada por el Instituto Nacional de Estad&iacute;stica</a>.
    </p><p class="article-text">
        Eventualmente, encarar los retos de la digitalizaci&oacute;n requiere repensar la estructura de propiedad de estas tecnolog&iacute;as y los derechos sobre los retornos que generan. Una buena gobernanza digital, que consiga domesticar la concentraci&oacute;n de mercado y sus consecuencias para la desigualdad, garantizar&aacute; que el progreso sea compartido.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lídia Brun]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/digitalizacion-ii-pueden-consecuencias-digitalizacion_132_1207449.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 02 Dec 2019 20:13:35 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Digitalización y desigualdad II: ¿Pueden nuestras leyes de competencia y fiscalidad hacer frente a las consecuencias de la digitalización?]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Digitalización y desigualdad (I): Cómo datos, algoritmos y redes transforman los mercados]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/digitalizacion-desigualdad-algoritmos-transforman-mercados_132_1230763.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/66a36c54-abc1-428c-be05-87951020cc19_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Digitalización y desigualdad (I): Cómo datos, algoritmos y redes transforman los mercados"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La explotación de datos a través de algoritmos y las economías de red promueven la concentración en los mercados y el desarrollo de actitudes rentistas dañinas para la inversión productiva y la igualdad.</p></div><p class="article-text">
        No han pasado ni 25 a&ntilde;os desde la comercializaci&oacute;n masiva de internet y de servicios y dispositivos digitales, pero estos han penetrado tan profundamente en nuestra vida cotidiana que apenas somos conscientes de c&oacute;mo han cambiado la estructura de nuestra sociedad. Desde la transformaci&oacute;n del lugar de trabajo a trav&eacute;s de la robotizaci&oacute;n y la disponibilidad a distancia hasta la creaci&oacute;n de nuevos productos, servicios y mercados, la digitalizaci&oacute;n transforma la configuraci&oacute;n econ&oacute;mica a una velocidad tan vertiginosa que nuestros sistemas fiscales y regulatorios no consiguen mantener el ritmo. Datos y algoritmos son los nuevos activos y factores productivos para las compa&ntilde;&iacute;as digitales, cuyas estructuras de costes y sus mercados en red se caracterizan por fuertes tendencias monopol&iacute;sticas. Este art&iacute;culo analiza la tendencia a la concentraci&oacute;n del sector digital y sus consecuencias para la desigualdad. En un pr&oacute;ximo art&iacute;culo reflexiono sobre las capacidades y limitaciones de los sistemas fiscales y regulatorios para hacerles frente.
    </p><p class="article-text">
        El debate sobre el impacto de la digitalizaci&oacute;n ha girado sobre todo entorno a las amenazas de una adopci&oacute;n generalizada de tecnolog&iacute;as sustitutivas de mano de obra con su consiguiente p&eacute;rdida de empleos. Aproximadamente <a href="https://fortune.com/2019/08/01/predicting-job-automation-ai/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la mitad de las tareas que ahora realizamos podr&iacute;an automatizarse </a>en las pr&oacute;ximas d&eacute;cadas. Trabajos rutinarios, poco cualificados y relacionados con el transporte son m&aacute;s susceptibles de desaparecer. Trabajos que requieran creatividad e inteligencia emocional, donde el factor humano es indispensable, est&aacute;n en menor riesgo. La producci&oacute;n industrial, tradicionalmente masculinizada y f&aacute;cil de externalizar, est&aacute; m&aacute;s en riesgo que los servicios y los cuidados, tradicionalmente feminizados y dom&eacute;sticos por naturaleza. M&aacute;s all&aacute; de la divisi&oacute;n sexual del trabajo, la transici&oacute;n hacia una econom&iacute;a de servicios reduce el crecimiento de la productividad, a la que los salarios deber&iacute;an estar ligados.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, la frontera entre trabajo y ocio y el propio concepto de <em>lugar </em>de trabajo se van evaporando, flexibilizando horarios y atomizando la fuerza de trabajo, con apps que median entre empleador y empleado y dificultan la sindicaci&oacute;n. Estos cambios en las relaciones laborales y las nuevas posibilidades de externalizaci&oacute;n crean un&nbsp;<a href="https://www.huffpost.com/entry/millennial-employees-arent-the-problem_b_5a317838e4b091ca2684ed54?guccounter=1&amp;guce_referrer=aHR0cHM6Ly93d3cuZ29vZ2xlLmNvbS8&amp;guce_referrer_sig=AQAAAD5dCNxcDRNTyeUeW_xolgSfUOHBWE8mVX0RkVdnlhgnmtcAEarCqQJ_PTxlv3_VYKmzPgColw9ptwDuNZvMN0FCBG0Tq1aMTp05mWJpZT5Yl-SgDWNcPqLYRJakOv30IA2ohVyMqK0xJqVJuwzE3EazthFTmFKqgYggRh2xAn1B" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">lugar de trabajo fisurado</a> que reduce el poder de negociaci&oacute;n del trabajo. Con la reducci&oacute;n masiva de los costes de transporte, las cadenas de producci&oacute;n se globalizaron siguiendo criterios de reducci&oacute;n de costes laborales. La automatizaci&oacute;n puede revertir parte de ese proceso volviendo a acercar la producci&oacute;n al consumo, pero esta vez sin requerir mano de obra. Si el trabajo remoto es posible a gran escala (un ejemplo temprano son los teleoperadores), la compresi&oacute;n competitiva de un mercado de trabajo mundial presionar&aacute; a la baja los salarios de poca cualificaci&oacute;n, al mismo tiempo que una demanda global pujar&aacute; por esas habilidades m&aacute;s &uacute;nicas, aumentando la desigualdad.
    </p><p class="article-text">
        Hasta ahora, cada avance tecnol&oacute;gico ha cambiado la naturaleza del trabajo, compensando la destrucci&oacute;n de empleos en el corto plazo con muchos m&aacute;s empleos a largo plazo. Esta vez, sin embargo, los cambios tecnol&oacute;gicos vienen acompa&ntilde;ados de tendencias hacia la concentraci&oacute;n y de una capacidad in&eacute;dita, junto con petroleras y farmac&eacute;uticas, de generar ventas y beneficios y de alcanzar una elevada capitalizaci&oacute;n burs&aacute;til con muy poca masa laboral. Que el progreso tecnol&oacute;gico beneficie a la sociedad en su conjunto depende de manera crucial en c&oacute;mo se reparten las rentas que generan los aumentos de la productividad.
    </p><p class="article-text">
        Las empresas digitales tienen tres caracter&iacute;sticas que hacen que sus estructuras productivas, de costes y comerciales sean fundamentalmente diferentes de las de las empresas tradicionales. En primer lugar, el input productivo m&aacute;s importante son los datos. Las bases de datos son un activo muy particular. Se &ldquo;cosechan&rdquo; de los usuarios, extra&iacute;dos cual recurso natural intr&iacute;nseco de cada persona. Son un <strong>bien no rival</strong>: usar una base de datos una vez no disminuye la cantidad de informaci&oacute;n disponible para otras ocasiones. Sin embargo, el acceso a los datos puede restringirse. En econom&iacute;a los bienes con estas dos caracter&iacute;sticas se conocen como &ldquo;<strong>bienes club&rdquo;</strong>, o bienes artificialmente escasos, cuya oferta suele adoptar la forma de monopolio natural.
    </p><p class="article-text">
        En segundo lugar, los datos se explotan con algoritmos que, por ejemplo, muestran publicidad customizada o predicen los deseos de consumo. Los algoritmos son activos intangibles que las empresas desarrollan para sus propios usos productivos. Su desarrollo conlleva tiempo e investigaci&oacute;n, pero una vez programados, se pueden ejecutar una infinidad de veces a coste pr&aacute;cticamente nulo. Dado que est&aacute;n dise&ntilde;ados para operar en una empresa determinada, son raramente comercializables y es muy dif&iacute;cil calcular su valor de manera objetiva. Adem&aacute;s, cuanto mayor es la base de datos sobre la que se aplica el algoritmo, m&aacute;s patrones se pueden identificar y m&aacute;s complejas y precisas ser&aacute;n sus predicciones. La combinaci&oacute;n de datos con algoritmos genera <a href="https://ec.europa.eu/competition/publications/reports/kd0419345enn.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">retornos a escala extremos</a>; por ejemplo, cuanto mayor es la base de datos de Google m&aacute;s eficientes son los espacios que ofrece a las compa&ntilde;&iacute;as de publicidad. Esto hace que los costes medios de las grandes compa&ntilde;&iacute;as sean inferiores a los de las compa&ntilde;&iacute;as peque&ntilde;as, y es una barrera natural a la competencia.
    </p><p class="article-text">
        El tercer elemento es que los productos de las corporaciones digitales se distribuyen sobre todo en red. Las externalidades de red emergen cuando el aumento del n&uacute;mero de usuarios de una red incrementa su utilidad para usuarios previos. Hay m&uacute;ltiples ejemplos en la historia de las telecomunicaciones: la red que opera antes crece m&aacute;s r&aacute;pido por la ventaja <em>first-mover</em>, expulsando a la competencia del mercado sin necesariamente ser la mejor. En algunos casos, las corporaciones digitales no s&oacute;lo distribuyen sus productos a trav&eacute;s de redes, sino que son el mercado en s&iacute; mismo. La funci&oacute;n m&aacute;s importante de Uber o de AirBnB es la de poner a proveedores y clientes en contacto, sin a&ntilde;adir m&aacute;s valor a la operaci&oacute;n. El contacto entre pares (p2p) beneficia a ambas partes si reduce la necesidad de intermediarios. Pero no es el caso si la plataforma es un intermediario ineludible y cobra cuotas por el acceso y el uso de su infraestructura de distribuci&oacute;n. El control del acceso al mercado tanto de la oferta como de la demanda, la convierte en el &uacute;nico empleador, es decir, un monopsonio, y en el &uacute;nico proveedor, un monopolio. Las comunidades digitales a las que tienen acceso algunas de estas compa&ntilde;&iacute;as son mayores que las poblaciones de muchos estados; quiz&aacute;s est&eacute;n dejando de ser los estados-naci&oacute;n, como dec&iacute;a Polanyi, quienes garantizan la existencia de un mercado interior.
    </p><p class="article-text">
        La transformaci&oacute;n hacia una econom&iacute;a de servicios est&aacute; relacionada con cambios en los patrones de consumo: de la adquisici&oacute;n de bienes hacia el alquiler de servicios. Imaginemos una empresa como Uber que en vez de poner a conductores en contacto con pasajeros, posea una flota de coches autom&aacute;ticos (<em>driverless</em>) y cobre una cuota por usarla. El cambio de una sociedad de consumo a una de uso y alquiler podr&iacute;a facilitar una mancomunaci&oacute;n de recursos y su utilizaci&oacute;n m&aacute;s eficiente (<a href="https://fortune.com/2016/03/13/cars-parked-95-percent-of-time/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">los coches privados est&aacute;n parados un 95% del tiempo</a>). Pero si esto no viene acompa&ntilde;ado de nuevas f&oacute;rmulas de propiedad, lo que implica es una concentraci&oacute;n de la riqueza. Este modelo mercantil tiene menos la forma de un juego de suma positiva y m&aacute;s la forma de un rentista tradicional que cobra cuotas por ceder el usufructo de su propiedad.
    </p><p class="article-text">
        La supremac&iacute;a de las compa&ntilde;&iacute;as digitales las ha llevado incluso a <a href="https://www.eldiario.es/economia/batalla-tradicional-tecnologicas-fiscalidad-internacional_0_877712887.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">disputar a los bancos la provisi&oacute;n de servicios financieros</a>. La conjunci&oacute;n entre la extracci&oacute;n de datos de los usuarios y su rol en las cadenas globales de producci&oacute;n las sit&uacute;a en una posici&oacute;n privilegiada a la hora de redirigir sus modelos corporativos hacia la creaci&oacute;n de cr&eacute;dito, teniendo una informaci&oacute;n mucho m&aacute;s fehaciente de los patrones de ingreso y gasto y la capacidad de pago de sus clientes. Adem&aacute;s, con sistemas de pago cada vez m&aacute;s digitalizados, el monopolio tradicional de los bancos sobre los m&eacute;todos de pago como las tarjetas de cr&eacute;dito puede perder terreno frente a otras f&oacute;rmulas de transacci&oacute;n monetaria, por ejemplo a trav&eacute;s de m&oacute;viles. Esto abre un potencial enorme a las compa&ntilde;&iacute;as digitales para restringir el acceso, segmentar el mercado y cobrar recargas abusivas en funci&oacute;n de las caracter&iacute;sticas del cliente (&iexcl;<a href="https://fortune.com/2019/11/13/apple-card-bias-women-goldman-sachs/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sobre todo si las decide un algoritmo</a>!).
    </p><p class="article-text">
        En resumen, los datos son un bien p&uacute;blico. El desarrollo de algoritmos implica un coste fijo importante y costes marginales (de producir una unidad adicional) tendientes a cero. La distribuci&oacute;n de los productos a trav&eacute;s de redes explota externalidades y econom&iacute;as de escala y de alcance. Las caracter&iacute;sticas de los mercados digitales dan a las empresas mucha ventaja por ser las primeras, que las dem&aacute;s tienen dif&iacute;cil superar. Estos mercados tienden hacia la concentraci&oacute;n. Un alto grado de poder de monopolio suele traducirse en abusos a trabajadores y consumidores, y en <a href="http://agendapublica.elpais.com/impuestos-al-capital-poder-de-monopolio-y-desigualdad/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">actitudes rentistas a costa de la inversi&oacute;n productiva y una distribuci&oacute;n primaria entre las rentas entre capital y trabajo equitativa</a>. En el pr&oacute;ximo art&iacute;culo analizaremos qu&eacute; pueden hacer las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas para evitar estos procesos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lídia Brun]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/digitalizacion-desigualdad-algoritmos-transforman-mercados_132_1230763.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 26 Nov 2019 20:16:37 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Digitalización y desigualdad (I): Cómo datos, algoritmos y redes transforman los mercados]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Digitalización,Economía]]></media:keywords>
    </item>
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