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    <title><![CDATA[elDiario.es - Samuel Romero Aporta]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/samuel-romero-aporta/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Samuel Romero Aporta]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[El ruido del ascensor]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/ruido-ascensor_129_12426004.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/cfdb7dfa-d081-46b5-a8bb-007df43bd034_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El ruido del ascensor"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La DANA nos dejó empantanados, literalmente y en sentido figurado. Porque una cosa son las inundaciones y otra muy distinta es lo que viene después: la lentitud, la burocracia, la espera eterna</p></div><p class="article-text">
        Ni los gritos en el pleno del Congreso ni los tambores de guerra lograron silenciar el ruido que m&aacute;s ansi&aacute;bamos escuchar en mi edificio: el zumbido del ascensor arrancado. El jueves pasado, despu&eacute;s de ocho largos meses, volvi&oacute; a funcionar. Qu&eacute; cosa tan insignificante en medio de esc&aacute;ndalos de corrupci&oacute;n, qu&eacute; nimiedad mientras se agita peligrosamente el tablero pol&iacute;tico mundial. Pero qu&eacute; importante al mismo tiempo para la vida cotidiana, me digo cada vez que aprieto el bot&oacute;n de llamada. Y, probablemente, ah&iacute; est&eacute; el problema, que pasamos por alto lo que de verdad sostiene nuestra vida diaria. 
    </p><p class="article-text">
        Hab&iacute;an pasado 232 d&iacute;as en los que subimos y bajamos a pulso el carrito de mi beb&eacute;, la bici de mi hijo mayor y las bolsas de la compra. Pero todo eso no es nada comparado con lo que ha vivido mi vecina del segundo, que va en silla de ruedas. Para ella, la aver&iacute;a del ascensor no fue solo una incomodidad: fue una par&aacute;lisis forzada. Las escaleras se convirtieron en una frontera infranqueable con el mundo exterior y su vida se detuvo el 29 de octubre de 2024 con la misma brusquedad con la que la nuestra solo se volvi&oacute; cuesta arriba.
    </p><p class="article-text">
        La DANA nos dej&oacute; empantanados, literalmente y en sentido figurado. Porque una cosa son las inundaciones y otra muy distinta es lo que viene despu&eacute;s: la lentitud, la burocracia, la espera eterna. Basta dar un paseo por mi pueblo, Aldaia, para ver fachadas desconchadas, garajes inutilizados y ascensores que siguen fuera de servicio, porque hay vecinos y vecinas que han tenido a&uacute;n peor suerte. Intentamos recuperar la normalidad mientras me pregunto si lo que realmente hace falta es que las cosas vuelvan a ser como antes.
    </p><p class="article-text">
        Y es que todo apunta a que lo ocurrido no ser&aacute; una excepci&oacute;n. El clima extremo ya no es algo lejano ni puntual. Las DANAS, las olas de calor, las inundaciones... est&aacute;n aqu&iacute; y han llegado para quedarse. Ignorar una y otra vez las alertas llevar&aacute; a consecuencias peores si no actuamos ya. Adaptarse no es una opci&oacute;n, es una urgencia. Hay que prevenir, s&iacute;, y repensar infraestructuras, pero tambi&eacute;n hay que establecer mecanismos de respuesta m&aacute;s r&aacute;pidos, m&aacute;s humanos, m&aacute;s justos. Y da mucho miedo y enfado pensar que esta necesidad tan real vaya a quedar sepultada bajo los esc&aacute;ndalos. El escenario que vivimos y que viviremos nos sit&uacute;a en una disyuntiva compleja: si no tomamos parte de los cambios necesarios, si no exigimos y planteamos una transici&oacute;n justa y un escenario de futuro que escuche al planeta y las necesidades reales de la gente nuestro destino ser&aacute;  que la misma &eacute;lite que nos vocifera hoy y, la m&aacute;s peligrosa, la que sigilosamente acumula poder, decida por nosotros y nosotras. Quedar&aacute; en sus manos decidir qu&eacute; migajas nos deja en el nuevo reparto de equilibrios, qu&eacute; energ&iacute;a podemos consumir, cu&aacute;nta agua y hasta cu&aacute;ntos alimentos. Cosas tan cotidianas y tan cruciales a la vez.
    </p><p class="article-text">
        Ayer, cuando el ascensor volvi&oacute; a sonar, muchos lo celebramos como si fuera una victoria. Y lo fue, a su manera. Pero tambi&eacute;n fue un recordatorio de todo lo que fall&oacute; en el camino. Ojal&aacute; aprendamos. Ojal&aacute; nos encontremos. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Samuel Romero Aporta]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/ruido-ascensor_129_12426004.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 30 Jun 2025 20:23:52 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[De barro hasta arriba, de rabia también]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/barro-rabia_129_11788546.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9abe3ec5-c50d-42f0-8837-7d7faf8c59c4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="De barro hasta arriba, de rabia también"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Mientras los reyes llegaban a Paiporta con una gran comitiva, a mi pueblo llegó ayer una agricultora de La Rioja. Se subió a su tractor, dejó a medias los trabajos de su campo y decidió acercarse allí donde pudiese hacer falta</p><p class="subtitle">Lanzan objetos y fango al rey, Sánchez y Mazón a su llegada a Paiporta al grito de “¡asesinos!”
</p></div><p class="article-text">
        No hay un lugar de mi cuerpo en el que no encuentre barro cada noche desde hace cinco d&iacute;as. Desde las u&ntilde;as de los pies hasta los pelos de la cabeza, lidio con el fango desde que una riada transform&oacute; para siempre mi pueblo de adopci&oacute;n, Aldaia, y todas nuestras vidas. Desde que hubo que coger cepillos, palas y cubos para achicar y despejar. Como todos mis vecinos y vecinas y la cantidad de gente que viene a ayudarnos, estoy de barro hasta arriba, una sustancia tan viscosa como la rabia que nos invade.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Mientras <a href="https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/valencia/vecinos-vecinas-lanzan-fango-abuchean-reyes-felipe-letizia-paiporta-grito-asesinos_1_11787840.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">los reyes llegaban a Paiporta</a> con una gran comitiva, a mi pueblo lleg&oacute; ayer una agricultora de La Rioja. Se subi&oacute; a su tractor, dej&oacute; a medias los trabajos de su campo y decidi&oacute; acercarse all&iacute; donde pudiese hacer falta. Gracias a su bomba extractora hemos podido empezar a vaciar uno de los garajes inundados del pueblo que, despu&eacute;s de cinco d&iacute;as, a&uacute;n segu&iacute;a con agua del suelo al techo.
    </p><p class="article-text">
        Ahora que he parado de trabajar por la alerta naranja me lleno de gratitud ante la ola de solidaridad ciudadana y de rabia porque la respuesta institucional est&eacute; siendo tan lenta. El recuerdo de la falta de avisos por parte de la Generalitat Valenciana pese a disponer de datos fehacientes que alertaban de un riesgo extremo se me agolpa y me enfurece.
    </p><p class="article-text">
        Esa indignaci&oacute;n se extiende al comprobar una respuesta demasiado t&iacute;mida de las instituciones ante la cat&aacute;strofe. A Aldaia, no ha llegado hasta hoy, 3 de noviembre, maquinaria pesada suficiente para poder avanzar en la limpieza de las calles y la retirada de las monta&ntilde;as de muebles, coches, electrodom&eacute;sticos y recuerdos que el agua ha arrasado y el lodo ha destrozado.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Un grupo de jóvenes participa en las tareas de limpieza en Aldaia, Valencia                            </span>
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        Necesitamos toda la maquinaria y conocimientos especializados posibles para quitar lo que se acumula en nuestras calles, necesitamos que se restablezca el abastecimiento de comida y bienes de primera necesidad y necesitamos que el Estado dimensione la emergencia actual y la ayuda har&aacute; falta tambi&eacute;n despu&eacute;s. Los procesos de peritaje y de pago de cuant&iacute;as a trav&eacute;s del consorcio de seguros son muy lentos y escasos. Si queremos volver a la normalidad cuanto antes, hace falta dotar de recursos humanos y materiales cuanto antes. Hay que rehacer casas, negocios y vidas. Y eso no puede esperar ni un segundo ni delegarse en el voluntarismo de quienes quieran sumar su grano de arena. Adem&aacute;s, corremos el grave riesgo de condicionar el nivel de respuesta a la capacidad econ&oacute;mica de los y las afectadas. Dejar en manos de la respuesta del mercado la capacidad de rehacer vidas ser&iacute;a a&uacute;n m&aacute;s catastr&oacute;fico.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La falta de altura de miras y responsabilidad de las instituciones, de todas, han desencadenado en aut&eacute;nticas cat&aacute;strofes. No solo por el escenario actual sino porque las alertas reiteradas sobre los efectos del cambio clim&aacute;tico, sobre las consecuencias de modelos de ciudad y consumo pensados para una movilidad dependiente del coche y cantidades ingentes de combustibles f&oacute;siles y energ&iacute;a han sido ignoradas una vez tras otra. Las alegaciones de grupos de cient&iacute;ficos a <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/mapa-costa-mediterranea-inundable-dana-cebo-valencia-utiel-letur_1_11778161.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cada infraestructura y desarrollo urban&iacute;stico en zonas inundables</a> o que destrozaban los propios entornos de protecci&oacute;n naturales han sido trituradas del mismo modo que el agua tritur&oacute; casas la noche del 29 de octubre,&nbsp; las consecuencias del cambio clim&aacute;tico han llegado para quedarse. Estamos ante la deriva de elegir entre mitigar los peores efectos y adaptar nuestros entornos, ciudades, modelos de consumo y de ciudades o volver a lamentarnos y que la rabia y el agotamiento empiecen a ser cada vez m&aacute;s frecuentes.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El barro se nos va a quedar dentro y la tambi&eacute;n la conciencia de que esto debe cambiar tambi&eacute;n.&nbsp;
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <iframe src="https://omny.fm/shows/un-tema-al-dia/valencia-la-rabia-de-lo-inexplicable/embed?style=cover&image=1&description=0&download=0&playlistImages=1&playlistShare=0&share=0&subscribe=0&background=f5f5f5&foreground=008ee5&highlight=000000" allow="autoplay; clipboard-write" width="100%" height="180" frameborder="0" title="Valencia: la rabia de lo inexplicable"></iframe>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Samuel Romero Aporta]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/barro-rabia_129_11788546.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 03 Nov 2024 22:31:15 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[De barro hasta arriba, de rabia también]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[DANA,Valencia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[M30: Historia de un saqueo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/m30-historia-saqueo_129_10992892.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8cba386a-21d4-4be2-972e-a80b88a06dbf_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="M30: Historia de un saqueo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Lo que hace Almeida es una enmienda a la totalidad de la política realizada por el PP con Madrid Calle 30, pero veinte años tarde y más de 1.100 millones de sobrecoste después solo en la elección de ese modelo de gestión que ahora anuncian querer cambiar</p></div><p class="article-text">
        El Partido Popular ha hecho un gran descubrimiento: la gesti&oacute;n de Madrid Calle 30 debe ser cien por cien p&uacute;blica.
    </p><p class="article-text">
        Almeida y su &aacute;rea de Obras y Equipamientos nos han comunicado que, si bien la gesti&oacute;n mixta de M30 resultaba en principio eficiente, &ldquo;el transcurso del tiempo, los cambios normativos y la evoluci&oacute;n econ&oacute;mica&rdquo; han hecho necesario replantearse el modelo. Y es que ese es el principal motivo del cambio: el ahorro econ&oacute;mico que supondr&aacute; para las arcas municipales. &ldquo;Es una opci&oacute;n m&aacute;s eficiente y sostenible, manteniendo el nivel actual de excelencia en el servicio&rdquo;, afirman. De hecho, el &Aacute;rea de Hacienda solicit&oacute; un informe externo para determinar cu&aacute;l era el modelo m&aacute;s conveniente. No hubo dudas sobre que la municipalizaci&oacute;n era la mejor alternativa.
    </p><p class="article-text">
        Lo que hace Almeida es una enmienda a la totalidad de la pol&iacute;tica realizada por el PP con Madrid Calle 30, pero veinte a&ntilde;os tarde y m&aacute;s de 1.100 millones de sobrecoste despu&eacute;s solo en la elecci&oacute;n de ese modelo de gesti&oacute;n que ahora anuncian querer cambiar. De hecho, en 2017, el PP vot&oacute; en contra del mandato claro que surgi&oacute; de la Auditor&iacute;a de la Deuda y de las Pol&iacute;ticas P&uacute;blicas y el informe realizado: remunicipalizar Madrid Calle 30, comprar ese 20% y hacerla 100% p&uacute;blica. Se aprob&oacute; con los votos de Ahora Madrid, PSOE y Ciudadanos y el voto en contra del PP.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El dictamen fue ignorado por quienes sucumbieron a las presiones de Montoro, pero tambi&eacute;n por el PP y Ciudadanos en 2019.
    </p><p class="article-text">
        Ahora en 2023, Almeida descubre lo que todo el mundo sab&iacute;a a estas alturas.
    </p><p class="article-text">
        Nos han robado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y, &iquest;sab&eacute;is una cosa?
    </p><p class="article-text">
        Fueron ellos&hellip;
    </p><p class="article-text">
        A nadie sorprende a estas alturas que existen constructoras que han financiado campa&ntilde;as electorales de determinados partidos pol&iacute;ticos a cambio de algunos contratos. Desgraciadamente, ha sucedido suficientes veces como para que, en el imaginario colectivo, se haya instaurado como algo habitual.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero la historia de la M30 supera, con creces, cualquier trampa habitual de quienes conviven con la corrupci&oacute;n y est&aacute;n acostumbradas a ella.
    </p><p class="article-text">
        Alberto Ruiz Gallard&oacute;n se present&oacute; a las elecciones del Ayuntamiento de Madrid en 2003 con el proyecto estrella del soterramiento del tramo oeste de la M30. Pidi&oacute; a las constructoras que se pusieran a trabajar en un proyecto que le diera la alcald&iacute;a. Toda la campa&ntilde;a electoral se centr&oacute; en esta mega obra que escond&iacute;a una aut&eacute;ntica ruina para las arcas p&uacute;blicas convertida, por la varita del alcalde, en un aut&eacute;ntico tesoro para las constructoras. Toda una estrategia plagada de trampas: ah&iacute; resid&iacute;a su magia.
    </p><p class="article-text">
        El PP asegur&oacute; que apenas supondr&iacute;a un coste de 1.500 millones de euros y que no afectar&iacute;a a la deuda municipal.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La auditor&iacute;a que realizamos en el per&iacute;odo de gobierno de Ahora Madrid cifr&oacute; en m&aacute;s de 9.500 millones de dinero p&uacute;blico destinado a la construcci&oacute;n y mantenimiento de esta v&iacute;a. Y no solo es llamativa la cifra, m&aacute;s de seis veces superior a la anunciada. Es que tambi&eacute;n la operaci&oacute;n ha estado plagada de ilegalidades e irregularidades.
    </p><p class="article-text">
        La primera trampa la hicieron con las obras: <a href="https://www.eldiario.es/madrid/irregularidades-m-30-iu-psoe-moix_1_3299371.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">todas fueron declaradas ilegales. </a>&nbsp;Decidieron no presentar declaraci&oacute;n de impacto ambiental (ojo, con unas obras de 48 km de v&iacute;as y 500.000 m2 de carretera al lado de un r&iacute;o) con la famosa <em>estrategia del chorizo</em>: present&oacute; la obra en trocitos y declar&oacute; que, cada uno de ellos por separado, no necesita dicha declaraci&oacute;n. Hoy sabemos que es uno de los principales focos de contaminaci&oacute;n de la ciudad y contraviene, adem&aacute;s, el dise&ntilde;o urbano adaptado al escenario clim&aacute;tico y energ&eacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        La segunda de las trampas, que tambi&eacute;n pronto qued&oacute; en evidencia, se centr&oacute; en ocultar la deuda. Lo hicieron con un modelo de gesti&oacute;n mediante una empresa mixta que permitiera alegar que la deuda para ejecutar el proyecto no era de la ciudad. No enga&ntilde;aron a nadie. Tampoco a Eurostat, que dej&oacute; claro que la deuda deb&iacute;a computar como p&uacute;blica y llev&oacute; los pasivos de Madrid a cifras desorbitadas. En definitiva, imputar deuda p&uacute;blica de forma masiva para hacer unas obras declaradas ilegales y que incorporaron gigantescos sobrecostes que eran aprobados en algunos casos en unos pocos minutos sin control efectivo del presupuesto p&uacute;blico.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;C&oacute;mo dise&ntilde;aron el modelo mixto de gesti&oacute;n?
    </p><p class="article-text">
        Se fijaron los costes del mantenimiento de la infraestructura a realizar por parte de la empresa privada que resultase adjudicataria y la inversi&oacute;n que esta aportar&iacute;a. A cambio, obtendr&iacute;a una rentabilidad fija cada a&ntilde;o.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Suena bien, &iquest;verdad?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pues ha sido con vuestro dinero, porque la licitaci&oacute;n estuvo plagada de irregularidades.
    </p><p class="article-text">
        1. ACS y Ferrovial constituyeron una UTE para presentarse a este concurso. Hasta aqu&iacute;, nada raro.
    </p><p class="article-text">
        2. Ten&iacute;an que presentar una propuesta t&eacute;cnica perfecta puesto que su propuesta econ&oacute;mica no era lo era tanto. Y fue tan perfecta que la valoraci&oacute;n de algunos aspectos de la oferta era superior al m&aacute;ximo. Una maravilla, vamos.
    </p><p class="article-text">
        3. Despu&eacute;s deb&iacute;a celebrarse una reuni&oacute;n de la mesa de contrataci&oacute;n para determinar qui&eacute;n se llevaba el contrato. Sin embargo, algo debi&oacute; suceder, que ordenaron modificar el informe y convocar de nuevo la mesa 24 horas despu&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        4. Ahora s&iacute;, de esa nueva mesa, ACS y Ferrovial resultaron adjudicatarias del contrato con mayor rentabilidad que han tenido en Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        El resultado es que el modelo de gesti&oacute;n mixto nos ha salido car&iacute;simo. M&aacute;s de 1.100 millones de euros de sobrecoste. Dinero p&uacute;blico que, en vez de utilizarse para pol&iacute;ticas p&uacute;blicas en beneficio de todas y todos, han engordado los dividendos de las empresas presididas por Florentino P&eacute;rez y Rafael del Pino. Es lacerante tomar conciencia que, con el pufo ocasionado por el modelo de gesti&oacute;n mixto que ha enriquecido a ACS y a Ferrovial, se habr&iacute;an podido construir 18.000 viviendas para alquiler social en nuestra ciudad, multiplicando por dos las que ahora tiene la Empresa Municipal de la Vivienda y Suelo.
    </p><p class="article-text">
        La empresa de econom&iacute;a mixta fue la culminaci&oacute;n de la opacidad buscada. Elimin&oacute; a los consejeros de los partidos de la oposici&oacute;n, intent&oacute; ocultar la deuda para que no computase como propia de la ciudad, permit&iacute;a saltarse &oacute;rganos fiscalizadores durante la ejecuci&oacute;n de las obras. Obviamente, el precio de esta opacidad ha sido soportado por todos y todas las madrile&ntilde;as, que han visto recortadas a&ntilde;o tras a&ntilde;o las inversiones de la ciudad para intentar reducir la deuda desorbitada que las obras y su mantenimiento comprometido hasta el a&ntilde;o 2040 generaron.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero, adem&aacute;s, la simple elecci&oacute;n de un modelo de gesti&oacute;n totalmente lesivo supon&iacute;a 1.380 millones de euros de coste hasta el final del contrato. De ese importe ya se han desembolsado m&aacute;s de 1.100 millones de euros que hubieran sido evitables mediante una gesti&oacute;n directa. Todo ello sin evaluar el ahorro real que hubiera supuesto una supervisi&oacute;n correcta de la ejecuci&oacute;n de las obras y un contrato de conservaci&oacute;n adecuado a las necesidades de la v&iacute;a y no como respuesta a los intereses de la oligarqu&iacute;a espa&ntilde;ola representada en las empresas constructoras y las entidades financieras. No nos olvidemos de las enormes carencias en el mantenimiento de la v&iacute;a denunciadas durante nuestro mandato, las enormes irregularidades en los pagos por las obras en elementos inexistentes en la infraestructura (&iquest;record&aacute;is las famosas c&aacute;maras de los t&uacute;neles o la <a href="https://www.eldiario.es/madrid/ayuntamiento-madrid-mantener-estacion-meteorologica_1_3985879.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estaciones metereol&oacute;gicas a precio de oro</a>?) o como en apenas dos a&ntilde;os decidieron aprobar duplicar el coste del contrato de mantenimiento que acaban de firmar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero el objetivo era otro: supon&iacute;a un nuevo pacto entre &eacute;lites y prueba de ello es la garant&iacute;a de rentabilidad fija que el contrato ofrece a las empresas que se integraron en Madrid Calle 30 (Ferrovial y Dragados). Independientemente del nivel de conservaci&oacute;n que ejecuten su rentabilidad qued&oacute; blindada mediante el reparto de dividendos de la sociedad y el pago de intereses de los pr&eacute;stamos que Madrid Calle 30 contrajo con estas empresas.
    </p><p class="article-text">
        Si solo fueron malas decisiones las que causaron un quebranto econ&oacute;mico tan descomunal, quedar&iacute;a por determinar la asunci&oacute;n de responsabilidades pol&iacute;ticas por parte de quienes embarcaron a la ciudad en una operaci&oacute;n tan lesiva. Y estas afectar&iacute;an, adem&aacute;s de a Ruiz Gallard&oacute;n, a Mart&iacute;nez Almeida porque los ocho a&ntilde;os que habr&aacute;n pasado entre la futura municipalizaci&oacute;n y el Dictamen que en 2017 instaba a cambiar el modelo son imputables a su gesti&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Desgraciadamente, los antecedentes que atesora el PP nos hacen ser desconfiados y sospechar que lo que ha ocurrido es m&aacute;s un saqueo que un error. Y la rescisi&oacute;n de la operaci&oacute;n, tard&iacute;a, ser&aacute; una nueva oportunidad para evaluar de qu&eacute; lado est&aacute; el actual gobierno de la ciudad. A&uacute;n no sabemos si alguien se lo llev&oacute; crudo por conceder unas ventajas tan sustanciosas a empresas, tanto en la construcci&oacute;n como en la gesti&oacute;n de la infraestructura. &iquest;Cobr&oacute; alguien comisiones a cambio de tomar decisiones profundamente lesivas para los intereses generales? &iquest;Tienen relaci&oacute;n los ingresos en la caja b del PP con las ventajas otorgadas a un pu&ntilde;ado de privilegiados por decisiones pol&iacute;ticas? &iquest;O fue solo torpeza? Lo adecuado es que la Fiscal&iacute;a hubiese investigado la ingente documentaci&oacute;n que le hicimos llegar para descartar cualquier actuaci&oacute;n fraudulenta. Desgraciadamente adoptaron la decisi&oacute;n de dar carpetazo sin entrar en el fondo de la denuncia.
    </p><p class="article-text">
        Nosotros fuimos fieles al mandato que las bases de Ahora Madrid y las y los votantes nos encomendaron. No nos dejamos arrastrar por las dificultades. Auditamos las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas, desvelamos las irregularidades y las ilegalidades y planteamos una alternativa adecuada para la gesti&oacute;n de Madrid Calle 30.
    </p><p class="article-text">
        Nos llamaron de todo por ello.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ahora, el tiempo y Almeida nos dan la raz&oacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carlos Sánchez Mato, Samuel Romero Aporta]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/m30-historia-saqueo_129_10992892.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 08 Mar 2024 21:58:30 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[M30: Historia de un saqueo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Alberto Ruiz-Gallardón,José Luis Martínez-Almeida]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Nos va la vida en ello, estamos a tiempo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/vida-tiempo_129_7257333.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b3d506a0-39d5-4595-8da0-6ac99b881efa_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Nos va la vida en ello, estamos a tiempo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Debemos abordar la conformación de un sistema en el que dejen de existir las relaciones de poder actuales, en el que las necesidades laborales se repartan reduciendo la jornada laboral, atendiendo las enormes carencias en las políticas de cuidados y planteemos la reconstrucción industrial que necesitamos</p></div><p class="article-text">
        La supuesta b&uacute;squeda del progreso econ&oacute;mico ha estado constantemente en conflicto con la justicia social, la garant&iacute;a de condiciones de vida dignas y la protecci&oacute;n de nuestro planeta. Bajo el mantra de la b&uacute;squeda de una aparente estabilidad econ&oacute;mica, se han implementado pol&iacute;ticas de austeridad que recortan derechos sociales y reducen las posibilidades de una vida digna a muchas familias, y todo ello mientras se ha permitido la degluci&oacute;n de los recursos naturales de nuestro planeta hasta unos l&iacute;mites que ha derivado, hace ya unas d&eacute;cadas, en un escenario absoluto de crisis ecol&oacute;gica.
    </p><p class="article-text">
        El an&aacute;lisis del escenario actual dirige el foco causal de las emergencias que vivimos a haber aceptado las relaciones de poder como inamovibles. En asumir que el sistema actual es perpetuo y que el &uacute;nico margen de maniobra que permite se centra en la cesi&oacute;n de determinados derechos pero sin alterar una pizca las relaciones mencionadas. Es decir: mientras el rendimiento de tu trabajo y el rendimiento del planeta siga en las mismas manos.
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, y alentado por las alianzas que se conforman en torno a esos c&iacute;rculos de poder &mdash;econ&oacute;mico, medi&aacute;tico, jur&iacute;dico y pol&iacute;tico&mdash;, se lanzan cuantas premisas sean necesarias para se&ntilde;alar como inviables las propuestas que pretenden eliminar esas relaciones de desigualdad y construir un modelo que siente las bases de la justicia social y la sostenibilidad ecol&oacute;gica. Pero no olvidemos las tremendas contradicciones que presenta: mientras plantean como irremediable el rescate bancario y justifican el aumento de deuda p&uacute;blica a tales efectos sin repercusi&oacute;n directa ninguna sobre la mejora de nuestras vidas o la protecci&oacute;n de nuestro planeta, tachan de inasumible las inversiones necesarias para abordar las reformas sociolaborales que necesitamos, las pol&iacute;ticas de cuidados que protejan nuestra vida y las pol&iacute;ticas ecol&oacute;gicas que protejan nuestro planeta. Entendiendo que nuestros conflictos sociales, econ&oacute;micos y ecol&oacute;gicos derivan de las relaciones de poder y de la esencia de un sistema econ&oacute;mico en b&uacute;squeda de constante crecimiento, podremos abordar las soluciones que den la vuelta a este escenario. Y s&iacute;, claro que hay dinero para abordarlo. Y s&iacute;, claro que podemos hacerlo. Nos va la vida en ello.
    </p><p class="article-text">
        Ahora bien, compartiendo los movimientos ecologistas y sociales la causa de las crisis derivadas de la propia crisis del capitalismo, se siguen tomando como enfrentadas las posturas que abogan por un decrecimiento en el consumo de recursos naturales y energ&iacute;a y aquellas que pretenden el pleno empleo, vivienda digna y servicios b&aacute;sicos para todos y todas. Y es que esos c&iacute;rculos de poder que antes mencion&aacute;bamos se encargan de enfrentar posturas para debilitarlas, por ejemplo, enfrentando a quienes defienden una movilidad sostenible y ciudades amables con los y las trabajadoras de f&aacute;bricas de autom&oacute;viles. Pero si nos deshacemos de la nebulosa que extienden quienes hablan de esta imposibilidad para eclipsar cualquier an&aacute;lisis econ&oacute;mico y social que escape de su adoctrinamiento econ&oacute;mico, veremos c&oacute;mo no s&oacute;lo es posible si no que es, a todas luces, imprescindible.
    </p><p class="article-text">
        El motor de este perverso sistema econ&oacute;mico exige de un crecimiento infinito y de una productividad creciente sustentada, principalmente, en 3 pilares: el consumo de recursos finitos y energ&iacute;a, la explotaci&oacute;n de la productividad del trabajo de las personas asalariadas y la especulaci&oacute;n en mercados que ya monetizan y comercializan con todo. Hasta el derecho de emitir CO2 a la atm&oacute;sfera. Atendemos a sociedades en los que la econom&iacute;a se ha desprendido de nuestra condici&oacute;n nata individual y colectiva de depender enteramente de nuestro planeta y de las personas que lo habitamos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Todos los planteamientos de transici&oacute;n y transformaci&oacute;n del escenario actual se suelen intentar rebatir con argumentos que pretenden atribuir una supuesta falta de viabilidad econ&oacute;mica; como si los dogmas econ&oacute;micos actuales no pudieran cambiarse y como si esos mismos argumentos no hubieran sido superados en otras ocasiones. &iquest;Recuerdan cu&aacute;les eran los principales argumentos cuando se reivindicaba una jornada laboral de 40 horas semanales, el derecho a vacaciones remuneradas, el reconocimiento de la prestaci&oacute;n por desempleo o enfermedad y otras muchas reivindicaciones sociales? Efectivamente, eran tachadas de inviables. La econom&iacute;a no deber&iacute;a entenderse alejada del marco social. Sus indicadores, sistemas de medici&oacute;n y cualquier herramienta empleada en esta ciencia social son creaciones del ser humano. Parece evidente afirmar, a la vez, que cada vez est&aacute;n m&aacute;s desconectadas del escenario real de la sociedad y de los l&iacute;mites f&iacute;sicos del planeta.
    </p><p class="article-text">
        Las soluciones que entendemos que deben plantearse no pueden elegir entre abordar la crisis ecol&oacute;gica o la social; entre frenar el crecimiento en el consumo energ&eacute;tico o garantizar condiciones de trabajo dignas. Las soluciones deben ser conjuntas y deben pasar por un paso previo que ignore las alertas de quienes vaticinan el caos en torno a tasas de desempleo masivas, la huida de empresas buscando otros espacios de consumo o la imposibilidad de abordar medidas por su coste econ&oacute;mico. Partiendo de esas premisas deberemos abordar la conformaci&oacute;n de un sistema econ&oacute;mico, ecol&oacute;gico y social en el que dejen de existir las relaciones de poder actuales, en el que las necesidades laborales se repartan reduciendo la jornada laboral, atendiendo las enormes carencias en las pol&iacute;ticas de cuidados y planteemos la reconstrucci&oacute;n industrial que necesitamos bajo indicadores sociales y ecol&oacute;gicos que no permitan repetir escenarios como el actual.
    </p><p class="article-text">
        Hemos vivido imp&aacute;vidos c&oacute;mo rescataban a la banca con ya m&aacute;s de 65.725 millones de euros, c&oacute;mo la UE pon&iacute;a en circulaci&oacute;n m&aacute;s de 1,8 billones de euros en los fondos de reconstrucci&oacute;n para salvar un modelo econ&oacute;mico moribundo, c&oacute;mo el Banco Central Europeo ha creado ya casi 3 billones de euros de la nada para dinamizar los mercados financieros comprando bonos p&uacute;blicos y privados, c&oacute;mo el d&eacute;ficit p&uacute;blico de muchos pa&iacute;ses se disparaba sin que esto supusiera el ascenso de su prima de riesgo, de su inflaci&oacute;n o de la devaluaci&oacute;n de su moneda.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Os&nbsp; imagin&aacute;is que todo ese dinero fuera destinado a acometer las transformaciones que necesitamos para garantizar vidas que merezcan la pena ser vividas y para asegurar un planeta sano a nuestros descendientes? &iquest;Para crear empleos dignos para todas aquellas personas que quieren y pueden trabajar &mdash;especialmente orientados a satisfacer las necesidades sociales y ecol&oacute;gicas hoy d&iacute;a no cubiertas? &iquest;Para llevar a cabo una transformaci&oacute;n de los modelos productivos y de las din&aacute;micas econ&oacute;micas actuales con el objetivo de hacerlas sostenibles y respetuosas con el medio ambiente? Porque todo ello es perfectamente posible. Obtener financiaci&oacute;n para lograr tales objetivos es la parte f&aacute;cil, porque el dinero es un invento del ser humano para facilitar sus actividades, lo que ocurre es que hoy d&iacute;a se utiliza solo para lo que interesa a la &eacute;lite dominante: para mantener un sistema bancario zombie, para inundar los mercados financieros y garantizar las ganancias de unos pocos, y para alimentar el negocio privado de determinados sectores econ&oacute;micos. Lo dif&iacute;cil es despertar de esta enso&ntilde;aci&oacute;n en la que los poderosos nos mantienen atrapados para que no alteremos el rumbo del sistema y para que no antepongamos el bienestar colectivo y la salud del planeta a sus negocios.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Merece por tanto la pena cuestionar los mensajes alarmistas y carentes de todo rigor que pretenden dar como imposibles soluciones a nuestro alcance? No olvidemos las conquistas realizadas con la reivindicaci&oacute;n colectiva. No podemos ignorar que los indicadores econ&oacute;micos son meramente una creaci&oacute;n humana para medir ciertas variables y que est&aacute; en nuestra mano sentar las bases de otro sistema distinto.
    </p><p class="article-text">
        Estamos a tiempo, y merece la pena.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Eduardo Garzón Espinosa, Samuel Romero Aporta]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/vida-tiempo_129_7257333.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 02 Mar 2021 05:00:50 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Nos va la vida en ello, estamos a tiempo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cambio climático,Capitalismo,Derechos laborales,Economía]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La movilidad de las promesas electorales. Un experimento fallido]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/movilidad-promesas-electorales-experimento-fallido_129_1002013.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/92e76d51-7c1b-4e02-828d-07e18826c707_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La movilidad de las promesas electorales. Un experimento fallido"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Han sido 20 años de abandono absoluto de cualquier política de planificación a medio o largo plazo, 20 años de carencia de modelo territorial y de movilidad</p></div><p class="article-text">
        En 1996, seis de cada diez viajes mecanizados en la regi&oacute;n se realizaban en transporte p&uacute;blico y cuatro en coche. M&aacute;s de veinte a&ntilde;os despu&eacute;s, se ha invertido ese reparto y hoy sabemos que seis de cada diez viajes se realizan en coche. Entre medias, hemos vivido c&oacute;mo la Comunidad de Madrid inauguraba infraestructuras de transporte a golpe de cita electoral: se han construido las l&iacute;neas 8, 10 y metrosur, la ruinosa ampliaci&oacute;n de la l&iacute;nea 7b, un segundo t&uacute;nel de cercan&iacute;as entre Atocha y Chamart&iacute;n, los no menos ruinosos metros ligeros, la prolongaci&oacute;n norte y sur de la l&iacute;nea 9 o el plan de intercambiadores entre otros. Aunque tambi&eacute;n se construy&oacute; la M 11, 12, 13, 14, 23, 31; las radiales 2, 3, 4, 5; la M45, se finaliza la M50 y se ampl&iacute;a de capacidad la M40, la A6 y la M30. &iquest;Impresionante, no? Resulta complicado estimar el desembolso en infraestructuras de transporte, pero podemos asegurar que la cifra supera los 50.000 millones de euros para hacer de esta Comunidad una regi&oacute;n mucho m&aacute;s insostenible hoy que hace 20 a&ntilde;os. Todav&iacute;a algunos piensan que el problema se puede resolver con m&aacute;s infraestructuras y vuelven a plantear desdoblar la A1, la ampliaci&oacute;n de la capacidad en el norte de la M30, de la A5, la gratuidad de las autopistas de peaje que constituir&iacute;a en s&iacute; duplicar el acceso a Madrid por varias v&iacute;as: que la rueda no pare.
    </p><p class="article-text">
        Lo cierto es que han sido veinte a&ntilde;os de abandono absoluto de cualquier pol&iacute;tica de planificaci&oacute;n a medio o largo plazo, veinte a&ntilde;os de carencia absoluta de modelo territorial y de movilidad. Veinte a&ntilde;os de respuesta a las necesidades de la &eacute;lite econ&oacute;mica que bajo su batuta ha dirigido y condicionado el presente y futuro de nuestra regi&oacute;n convirti&eacute;ndola, con el consecuente derroche de dinero p&uacute;blico, en una de las m&aacute;s insostenibles. Pol&iacute;tica a golpe de inauguraci&oacute;n buscando el r&eacute;dito electoral y, presuntamente, previo pago del 1% correspondiente con cada nueva infraestructura destinando, tambi&eacute;n presuntamente, a objetivos muy alejados del inter&eacute;s general.
    </p><p class="article-text">
        El pasado mi&eacute;rcoles 26 de febrero, el Consorcio Regional de Transportes de Madrid present&oacute; los resultados de la &uacute;ltima Encuesta Domiciliaria de Movilidad de 2018 despu&eacute;s de 14 a&ntilde;os sin datos. Al parecer, alguien decidi&oacute; guardar esta nueva encuesta en un caj&oacute;n hasta que pasaran las citas electorales. Han sido 14 a&ntilde;os tomando decisiones a golpe de sondeo electoral. De esos s&iacute; que ha habido varios durante este per&iacute;odo.
    </p><p class="article-text">
        La planificaci&oacute;n, la b&uacute;squeda de una regi&oacute;n m&aacute;s sostenible, cercana, pr&oacute;xima, que abandone el modelo de polarizaci&oacute;n residencia-trabajo que ha condenado la movilidad de nuestra regi&oacute;n no entraba en los planes. Nadie consider&oacute; necesario tener datos para elaborar estrategias coherentes que coordinaran el modelo territorial y de transportes o evaluar las pol&iacute;ticas llevadas a cabo una vez rota la cinta y hecha la foto.
    </p><p class="article-text">
        Pensemos en toda esas generaciones que durante este tiempo han sido expulsadas de sus ciudades de origen donde no pod&iacute;an pagar un alquiler y mucho menos un piso en propiedad. Han quedado relegados al uso del coche en este proceso centr&iacute;fugo bajo la promesa de estar &ldquo;a veinte minutos de Madrid&rdquo;. Porque todos los n&uacute;cleos urbanos de la Comunidad de Madrid estaban a&nbsp;20 minutos en coche de Madrid y, si no lo estaban a&uacute;n, lo estar&iacute;an con la nueva gran autov&iacute;a que iba a construir el gobierno regional desde la puerta de sus casas al centro de la ciudad. Hoy sabemos que lo que consiguieron es 20 minutos m&aacute;s de atasco todos los d&iacute;as que hace&nbsp;20 a&ntilde;os y la correspondiente condena de nuestra salud.
    </p><p class="article-text">
        Pero no nos llevemos a enga&ntilde;o. La Comunidad de Madrid s&iacute; ha tenido una pol&iacute;tica muy clara de ordenaci&oacute;n del territorio: declarar que todo lo que no fuera urbanizable podr&iacute;a serlo, como as&iacute; hizo la Ley del Suelo de Esperanza Aguirre. Esta herramienta ven&iacute;a a ser la panacea a los problemas de acceso al alquiler en nuestra regi&oacute;n. Sin embargo, bajo ese paraguas, se camuflaba una de las herramientas m&aacute;s especulativas jam&aacute;s conocida y, &iexcl;oh! sorpresa, el mercado no resolvi&oacute; el problema. Y as&iacute; estamos, crisis mediante, con los mismos o mayores problemas de acceso a la vivienda y, de aspiraciones de relacionar lugar de residencia y trabajo, mejor no hablemos.
    </p><p class="article-text">
        La triste figura del Consorcio Regional de Transportes de Madrid requerir&iacute;a de un an&aacute;lisis separado. Ha pasado de ser un organismo t&eacute;cnico de planificaci&oacute;n a un juguete roto de los responsables pol&iacute;ticos de turno que comprometen d&iacute;a a d&iacute;a la dignidad de los t&eacute;cnicos que lo habitan. En la presentaci&oacute;n de la EDM del pasado 26 de febrero no escuchamos ni una sola asunci&oacute;n de responsabilidad despu&eacute;s de presentar los peores datos de la Encuesta Domiciliaria de Movilidad en sus 34 a&ntilde;os de existencia.
    </p><p class="article-text">
        Lo m&aacute;s tr&aacute;gico es que el da&ntilde;o est&aacute; hecho. El territorio no se puede reconfigurar ni los patrones de movilidad inducidos durante d&eacute;cadas se cambian de la noche a la ma&ntilde;ana. Sin embargo, es preciso actuar. No podemos continuar con la ausencia de intervenci&oacute;n de los &uacute;ltimo a&ntilde;os cuya inercia nos est&aacute; poniendo a la cola del mundo cuando part&iacute;amos de posiciones de cabeza. Es necesario actuar y abandonar el discurso populista, demagogo y electoralista de las pol&iacute;ticas de movilidad de los actuales responsables, dejar de arrojar pan al circo y plantear cada actuaci&oacute;n dentro del escenario ecol&oacute;gico y social actual.
    </p><p class="article-text">
        Es necesario aplicar pol&iacute;ticas de vivienda efectivas que conviertan en una realidad el acceso a una vivienda digna en un entorno sostenible conectado con los servicios p&uacute;blicos, debemos insistir en la paralizaci&oacute;n de los desarrollos especulativos, exigir una estrategia de ordenaci&oacute;n del territorio que tenga una vocaci&oacute;n sostenible y dise&ntilde;ar para generar entornos abordables desde la movilidad. Debemos repensar nuestro entorno, conectarlo con el medio natural y rural, redensificar nuestras ciudades, volver a reconcentrar nuestros barrios.
    </p><p class="article-text">
        Son muchas las herramientas disponibles para cambiar el rumbo de la movilidad y el urbanismo de nuestra regi&oacute;n: estabilizar la financiaci&oacute;n del transporte p&uacute;blico, implicaci&oacute;n del sector terciario en los costes de movilidad, promover una verdadera ley de movilidad (y no la caricatura existente) que asigne los costes sociales y ecol&oacute;gicos a los actores que realmente los provocan. Resulta imprescindible promover una nueva ley del Consorcio Regional de Transportes de Madrid que proteja su car&aacute;cter t&eacute;cnico, lo dote de recursos adecuados, lo modernice y ampl&iacute;e sus competencias a toda la movilidad, incluida la del coche y no solo la menguante del transporte p&uacute;blico. &iquest;Qu&eacute; sentido tiene que se siga pensando y dise&ntilde;ando las medidas de transporte p&uacute;blico de espaldas a las del resto de la movilidad?
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, hace falta actuar bajo criterios de sostenibilidad y conciencia ecosocial sobre todos los niveles de planificaci&oacute;n. Es una absoluta necesidad.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Samuel Romero Aporta, Álvaro Fernández Heredia]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/movilidad-promesas-electorales-experimento-fallido_129_1002013.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 09 Mar 2020 23:18:06 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La movilidad de las promesas electorales. Un experimento fallido]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Madrid,Transporte público,Comunidad de Madrid]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Tiempo de descuento]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/tiempo-descuento_129_1193096.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/44c29c88-f76f-4461-af34-c588e095e543_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Tiempo de descuento"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Salvo para taciturnos negacionistas de codo en barra, las consecuencias del colapso ecológico son a día de hoy tan evidentes que su negación solo acentúa el servilismo hacia el sistema económico que lo causa</p><p class="subtitle">Solo nuestra conciencia colectiva y organizada será capaz de construir la alternativa ecosocial que resista las embestidas de quienes pretenden asegurar la pervivencia de un sistema que nos condena al fracaso</p></div><p class="article-text">
        Estamos jugando el partido m&aacute;s decisivo de nuestras vidas. Y pese a tener en la conciencia colectiva la mejor herramienta para hacer de este partido el medio de transformaci&oacute;n social, perdemos por demasiados puntos. La repercusi&oacute;n del cambio clim&aacute;tico en este tiempo de descuento no lo marcar&aacute; ning&uacute;n &aacute;rbitro. Tampoco partimos de las mismas condiciones, ni hay reglas justas del juego.
    </p><p class="article-text">
        Y por eso es inevitable afrontar el conflicto.
    </p><p class="article-text">
        En un lado est&aacute;n quienes pretenden perpetuar su negocio basado en el consumo ilimitado y la depredaci&oacute;n de nuestro planeta, la alteraci&oacute;n del metabolismo de la biosfera y el juego con nuestras condiciones de vida. En el otro estamos quienes buscamos un planeta sostenible, justo, socialmente comprometido, equitativo y construido colectivamente sin dejar a nadie en el camino.
    </p><p class="article-text">
        Salvo para taciturnos negacionistas de codo en barra, las consecuencias del colapso ecol&oacute;gico son a d&iacute;a de hoy tan evidentes que su negaci&oacute;n solo acent&uacute;a el servilismo hacia el sistema econ&oacute;mico que lo causa. Afortunadamente, la ola de movilizaciones juveniles en todo el mundo ha sabido poner el foco en la exigencia de soluciones m&aacute;s all&aacute; de las vac&iacute;as declaraciones de emergencia que, una vez aprobadas sin medidas concretas, quedan relegadas a posavasos de los brindis m&aacute;s elitistas. Estos gritos de rabia de la juventud exigen medidas concretas e inmediatas sabiendo que no es una circunstancia aislada, sino que es el resultado de d&eacute;cadas de capitalismo.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El capitalismo mata el planeta&rdquo; leemos en tantas y tantas pancartas.
    </p><p class="article-text">
        Represi&oacute;n, recorte de libertades, tensi&oacute;n comercial, agotamiento de recursos, <em>greenwashing</em>, descafeinar la emergencia ecosocial&hellip; El capitalismo juega sus bazas avanzando mientras agudiza las desigualdades sociales. Multinacionales, sector energ&eacute;tico, sector medi&aacute;tico y los principales partidos pol&iacute;ticos de pa&iacute;ses ricos han construido un entramado de poder cuyo brazo se alarga hasta la actuaci&oacute;n antidemocr&aacute;tica sobre gobiernos que se resisten a entrar en su rueda. Y para afrontar los efectos negativos de la contaminaci&oacute;n, plantean &ldquo;m&aacute;s mercado&rdquo;. Es decir, potenciar la entrada a este &ldquo;zoco&rdquo; de los principales bancos y fondos de inversi&oacute;n, que acceden al mercado de emisiones simplemente para especular con nuestro futuro. Todo ello en el caso de la UE con una absoluta falta de transparencia por parte de la Comisi&oacute;n Europea, que es la &uacute;nica que tiene acceso a los derechos entregados y a la gesti&oacute;n de las emisiones por parte de quienes contaminan.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Nos toman acaso por idiotas? &iquest;Alguien en su sano juicio puede creer a estas alturas que hacer m&aacute;s negocio con el aire que respiramos va a parar la deriva suicida de este modelo econ&oacute;mico?
    </p><p class="article-text">
        Solo nuestra conciencia colectiva y organizada ser&aacute; capaz de construir la alternativa ecosocial que resista las embestidas de quienes pretenden asegurar la pervivencia de un sistema que nos condena al fracaso. Hay que actuar sabiendo que el coste de no hacerlo es disparatado en t&eacute;rminos ambientales, sociales y tambi&eacute;n econ&oacute;micos. La Uni&oacute;n Europea prev&eacute; perder a finales del siglo XXI el 1,9% de su Producto Interior Bruto (PIB) anual, es decir, unos 240.000 millones de euros, si el calentamiento global supera los tres grados cent&iacute;grados, como indican las proyecciones actuales.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; que, dar un paso al frente no solo tendr&iacute;a el gran efecto positivo de reducir la incertidumbre asociada al cambio clim&aacute;tico, sino que tambi&eacute;n llevar&iacute;a consigo muchos beneficios colaterales, tambi&eacute;n econ&oacute;micos. Una mejor calidad del aire y una reducci&oacute;n tanto de la mortalidad prematura como de la morbilidad asociada no son temas menores. Acompa&ntilde;arlo de una mayor justicia en las relaciones econ&oacute;micas y un mayor bienestar junto con la creaci&oacute;n de millones de empleos asociados al rescate de nuestro planeta, lo convierten en la mejor opci&oacute;n de inversi&oacute;n posible.
    </p><p class="article-text">
        Habr&aacute; qui&eacute;n dir&aacute; que es una buena idea pero que, lamentablemente, su elevado coste la hace imposible. Nos intentar&aacute;n desanimar, como si fuera una enso&ntilde;aci&oacute;n de ut&oacute;picos. Por eso, para acallar esos absurdos argumentos basta con se&ntilde;alar que para mantener a flote al sistema bancario, el Banco Central Europeo ha creado de la nada cuatro billones de euros en estos &uacute;ltimos siete a&ntilde;os. &iquest;Intentar&aacute;n acaso convencernos de que es imposible actuar con decisiones firmes para abordar la emergencia planetaria que amenaza a nuestra poblaci&oacute;n, especialmente la m&aacute;s vulnerable, al tiempo que se siguen dedicando ingentes recursos a salvar a las &eacute;lites?
    </p><p class="article-text">
        Tal y como grita nuestra juventud en las manifestaciones, &ldquo;si el planeta fuera un banco, ya lo habr&iacute;an rescatado&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La Cumbre por el Clima que se celebra en Madrid se desarrolla en un contexto cr&iacute;tico. La tensi&oacute;n en torno a la represi&oacute;n en Latinoam&eacute;rica, especialmente en Chile y Bolivia, juega un papel trascendental en la crisis ecosocial actual. Las reservas de litio y el avance en derechos democr&aacute;ticos se a&uacute;nan en la reivindicaci&oacute;n social de un sistema que deja, una vez tras otra, abandonada a la gran mayor&iacute;a. La tensi&oacute;n comercial entre China y EEUU tambi&eacute;n se sustenta sobre un tablero alejado de ambos pa&iacute;ses y refuerza un modelo comercial que basa su despliegue en la energ&iacute;a que proviene de los combustibles f&oacute;siles y en las pol&iacute;ticas extractivistas. El expolio de recursos naturales contin&uacute;a al alza.
    </p><p class="article-text">
        Mientras, los primeros coletazos de esta Cumbre ya nos indican que el resultado de la misma no alterar&aacute; la rueda de consumo ilimitado que el sistema capitalista necesita para su reproducci&oacute;n ya que, ante per&iacute;odos de decadencia, las crisis del sistema est&aacute;n aseguradas. Las supuestas alternativas ecol&oacute;gicas precisan de una cantidad ingente de recursos naturales. El c&iacute;rculo de poder se encarga de presentarnos estas nuevas v&iacute;as como el ant&iacute;doto contra la crisis ecosocial, pero &iquest;en manos de qui&eacute;n cree el lector o la lectora que est&aacute;n esos recursos?
    </p><p class="article-text">
        Por eso debemos tomar el mando. Si la transici&oacute;n ecol&oacute;gica la hacen los poderes econ&oacute;micos que nos han llevado al colapso clim&aacute;tico, seguramente solo conseguiremos aumentar su cifra de negocio y los indicadores macroecon&oacute;micos, pero no conseguiremos que se resuelva el problema de la emergencia ecosocial y correremos el riesgo de que salgan reforzadas las salidas reaccionarias, e incluso ecofascistas.
    </p><p class="article-text">
        Si por el contrario queremos una salida con futuro es imprescindible que la transici&oacute;n ecol&oacute;gica sea de car&aacute;cter popular y por abajo, poniendo en el centro el cambio de modelo econ&oacute;mico: redistribuci&oacute;n, reducci&oacute;n, justicia, derechos y equiparaci&oacute;n del &aacute;mbito productivo/reproductivo.
    </p><p class="article-text">
        Y, por supuesto, ser&aacute; imprescindible que corramos, porque el tiempo hace mucho que se agot&oacute;. Toca reiniciar el sistema.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sira Rego, Carlos Sánchez Mato, Samuel Romero Aporta]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/tiempo-descuento_129_1193096.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 11 Dec 2019 21:53:08 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Cop25,Ecologismo,Cambio climático]]></media:keywords>
    </item>
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