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    <title><![CDATA[elDiario.es - Carmen Balibrea]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/carmen-balibrea/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Carmen Balibrea]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Lo de dentro y la mirada externa: sobre 'Gente normal' de Sally Rooney]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/leer-el-presente/mirada-externa-gente-normal-sally-rooney_132_7164362.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/676ad523-5240-4644-a1b8-8a25f6c234ac_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Lo de dentro y la mirada externa: sobre &#039;Gente normal&#039; de Sally Rooney"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los protagonistas sienten que no terminan de encajar en ningún entorno y nunca terminan de ser felices. ¿Se querrían tanto o sentirían esa conexión tan íntima que no tienen con nadie más si fuesen felices? ¿Lo suyo es amor y apego o adicción y dependencia emocional de la mala?</p></div><p class="article-text">
        Vengo a prop&oacute;sito de 'Normal People' (Sally Rooney, 2018). La novela, que traducida por Inga Pellisa D&iacute;az se public&oacute; en Espa&ntilde;a con el t&iacute;tulo 'Gente normal', lleva vendidas m&aacute;s de un mill&oacute;n de copias. Por si fuesen pocas, Lenny Abrahamson y Hettie Macdonald han dirigido una serie que sigue ampliando su p&uacute;blico. En todo este tiempo se han hecho muchas rese&ntilde;as y comentarios acerca de la obra en s&iacute; a los que poco o nada nuevo se me ocurre qu&eacute; a&ntilde;adir. Julia Quero, historiadora del arte y lectora detr&aacute;s de la cuenta de Instagram &ldquo;Si no lo veo, no lo leo&rdquo;, dice algo que sirve de trampol&iacute;n a lo que tengo en mente:
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;La novela sigue los pasos de la pareja </em>[Connell y Marianne]<em> a lo largo de cuatro a&ntilde;os. Nunca llegan a ser novios en el sentido convencional. Durante los a&ntilde;os que abarca la novela, se dedican a acercarse y a alejarse, a ser amigos en vez de pareja, a ser amigos y amantes, a partirse el coraz&oacute;n mutuamente una y otra vez&hellip;</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Aunque parece una historia convencional (que, en parte, lo es), un melodrama adolescente de dos j&oacute;venes y sus idas y venidas, su incapacidad para el compromiso, las decisiones personales que los separan pese a la inmensa atracci&oacute;n sexual y la admiraci&oacute;n mutua, conforme pasan los a&ntilde;os y las p&aacute;ginas va ganando en profundidad cuando vamos descubriendo el lado oscuro de los personajes, sus patolog&iacute;as y perversiones de &ldquo;gente normal&rdquo;&ldquo;.</em>
    </p><p class="article-text">
        Etiquetar tiene doble efecto. Si atendemos a eso de &ldquo;lo que no se nombra no existe&rdquo;, las etiquetas o categor&iacute;as ayudan a identificar y a sacar a la luz lo que no se conoce, lo que se deja en segundo plano o lo que se esconde. Pero a la misma vez pueden resultar excluyentes o restrictivas, creando una &ldquo;otredad&rdquo; frente a lo que consideramos &ldquo;normal&rdquo;, as&iacute; como prescriptivas, dejando poca fluidez a realidades que son cambiantes.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                &#039;Gente normal&#039;                            </span>
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        Que no exista una etiqueta no siempre es algo negativo. Estamos viendo c&oacute;mo crece el inter&eacute;s y se habla y se investiga mucho sobre formas de vincularnos afectiva y rom&aacute;nticamente con otras personas m&aacute;s all&aacute; de la monogamia heterosexual y el &ldquo;para toda la vida&rdquo;. Y adem&aacute;s, para que esas otras alternativas no se reduzcan al consumo de cuerpos o personas ni vayamos dejando cad&aacute;veres emocionales por donde quiera que pasamos, se habla tambi&eacute;n de responsabilidad afectiva, es decir, de respetar y tener en cuenta las emociones y necesidades de la/s otra/s persona/s independientemente del tiempo que pasemos con ella/s o del tipo de relaci&oacute;n que mantengamos. Algunas formas sanas de relacionarse no tienen un t&eacute;rmino que las defina o al menos no uno que mucha gente conozca. No es la falta de etiquetas lo que me inquieta de la novela o de la miniserie, sino qu&eacute; interpreta de ella p&uacute;blico m&aacute;s joven o, sin atender a edades, p&uacute;blico con poca o ninguna experiencia en relaciones sexoafectivas o pocas herramientas para relacionarse y gestionar sus emociones.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Tienen Connell y Marianne una relaci&oacute;n sana pese a que no necesiten ser pareja para admirarse mutuamente, acostarse o intentar cuidar el uno del otro? A lo largo de la historia ambos cometen errores, se ven, se echan de menos y tambi&eacute;n tienen relaciones convencionales de pareja con otras personas. Pero a menudo esas relaciones no funcionan o tienen pinta de tapadera, al menos en mi lectura. Entre cierto p&uacute;blico cala la idea de que son dos personas que se quieren m&aacute;s all&aacute; de etiquetas y estereotipos. Pero si no puedo desmentir que se quieran y se hagan felices, permitidme que al menos lo dude.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Daisy Edgar-Jones y Paul Mescal, protagonistas de &#039;Gente Normal&#039;                            </span>
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        'Gente normal' me parece carne de reflexi&oacute;n m&aacute;s all&aacute; de lo literario y lo ficcional. Es digna de an&aacute;lisis como los que Mar&iacute;a Esclapez ha hecho de 'La isla de las tentaciones'. Yo no soy psic&oacute;loga, avisado queda. Me baso en experiencia propia y de gente cercana o en cosas que una lee, ve o consume por ah&iacute;; as&iacute; que si digo alguna tonter&iacute;a, no tengo problema en cambiar de opini&oacute;n si alguien me explica d&oacute;nde me equivoco. Los protagonistas sienten que no terminan de encajar en ning&uacute;n entorno y nunca terminan de ser felices. &iquest;Se querr&iacute;an tanto o sentir&iacute;an esa conexi&oacute;n tan &iacute;ntima que no tienen con nadie m&aacute;s si fuesen felices? &iquest;Lo suyo es amor y apego o adicci&oacute;n y dependencia emocional de la mala? &iquest;Se admirar&iacute;an tanto mutuamente si la autoestima de ambos no fuese preocupantemente baja? &iquest;Por qu&eacute; no funcionan sus relaciones de pareja con otras personas? &iquest;Nunca hay compatibilidad o se da a entender que esa dependencia del uno con el otro lo impide? Una novia de Connell le dice enfadada que se comporta de forma rara cuando Marianne est&aacute; cerca. &Eacute;l le revela tambi&eacute;n enfadado que esa es su verdadera forma de ser y que es en ausencia de Marianne cuando no es &eacute;l mismo. &iquest;Es esto bonito o es profundamente triste y no ya por esa novia sino por el propio Connell? &iquest;D&oacute;nde habr&iacute;a quedado todo desde un principio si la familia de Marianne no fuese deplorable o si hubiese tenido amigos en el instituto? Si no hubiese estado sola y hubiese tenido una red de apoyo real, quiero decir.
    </p><p class="article-text">
        Podremos pensar que qu&eacute; importan todos estos &ldquo;y si...&rdquo; si la realidad de los personajes es la que es. Y tambi&eacute;n tendremos raz&oacute;n. Qu&eacute; importar&aacute;, seg&uacute;n se mire, lo que pasar&iacute;a con una Marianne en otra familia si la realidad de Marianne no es otra que la que es. &iquest;Para qu&eacute; pensar en lo que no existe si lo que hay es lo que hay? &iquest;Acaso no tiene derecho a intentar estar bien? Por supuesto que lo tiene. &iexcl;Triste acabar&aacute; quien con tal de nunca sufrir se conforme con una vida as&eacute;ptica! Que viva el derecho a equivocarnos, a rectificar, a sentir mucho y a no racionalizarlo todo. Pero tengamos en cuenta que resolver lo interno y lo personal es necesario a la hora de relacionarnos con otros. Aunque lo de fuera ayude, una autoestima s&oacute;lida y fuerte viene de dentro, no de la validaci&oacute;n de otra persona. Vivir en un ambiente hostil o superfluo, no tener amigos de verdad ni una red de apoyo y sentir s&oacute;lo conexi&oacute;n real con alguien con quien tienes idas y venidas no es sano ni deber&iacute;a idealizarse. Las ficciones est&aacute;n para ser disfrutadas pero tambi&eacute;n hay que prestar atenci&oacute;n a c&oacute;mo nos afectan. Que cale tambi&eacute;n entre los lectores y quienes ven la serie que Marianne y Connell son personajes creados para enganchar a un lector que mira desde fuera, pero en la vida real somos y tratamos con personas reales.
    </p><p class="article-text">
        Me ha parecido que la novela est&aacute; bien escrita. Rooney construye personajes y acontecimientos que son coherentes dentro del universo que crea; si ya ese universo gusta personalmente o no a cada lector es otro tema. Es dif&iacute;cil que las din&aacute;micas a las que asistimos en la forma de relacionarse de los personajes nos resulten ajenas o desconocidas y esto, sumado al hecho de que los tira y afloja son continuos, hace que la historia enganche mucho. No hay nada malo ni alarmante en disfrutar de &ldquo;Gente normal&rdquo;. No se trata de censurar contenidos o de pedirle a escritores, editoriales o productoras que adjunten un manual pedag&oacute;gico a lo que crean. Pero que la relaci&oacute;n de estos protagonistas no encaje en etiquetas t&iacute;picas no quiere decir que sea libre y sana, por mucho que otras relaciones fluidas o sin etiquetas s&iacute; lo puedan ser. Y creo que entender esto es tan importante como disfrutar de la novela o la serie.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen Balibrea]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/leer-el-presente/mirada-externa-gente-normal-sally-rooney_132_7164362.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 26 Jan 2021 11:52:33 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Lo de dentro y la mirada externa: sobre 'Gente normal' de Sally Rooney]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Frío-templado: Leyendo 'Heiða. Una pastora en el fin del mundo', de Steinunn Sigurðardóttir (Capitán Swing, 2020)]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/leer-el-presente/frio-templado-leyendo-heidja-pastora-mundo-steinunn-sigurdjardottir-capitan-swing_132_6492715.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d8c8f3f2-bd48-42f6-9660-38bf0fe29cd8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Frío-templado: Leyendo &#039;Heiða. Una pastora en el fin del mundo&#039;, de Steinunn Sigurðardóttir (Capitán Swing, 2020)"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle"></p></div><p class="article-text">
        Los hechos que se cuentan son reales: modelo islandesa renuncia a una carrera en Nueva York para ser ganadera en una zona de Islandia conocida como El Fin del Mundo y se presenta a las elecciones para defender su granja familiar de una empresa hidroel&eacute;ctrica. Empec&eacute; este libro con ganas y sin ninguna expectativa concreta porque no hab&iacute;a le&iacute;do comentarios sobre &eacute;l y decid&iacute; no buscar. 
    </p><p class="article-text">
        Por una parte, me preocupaba que pudiese ser otro relato romantizado de persona considerada de &eacute;xito que decide dejarlo todo para dedicarse a la vida contemplativa en la naturaleza. Pero por otra parte, si habl&aacute;bamos de alguien que lleva una granja y entra en el parlamento para defender sus tierras, iba a haber mucho trabajo y muchos cuidados. Y as&iacute; ha sido.
    </p><p class="article-text">
        Hei&eth;a en realidad no ten&iacute;a en mente ser modelo sino que fue algo m&aacute;s bien puntual y accidental. Hei&eth;a no para. Hei&eth;a no es s&oacute;lo exmodelo sino expolic&iacute;a y exdocente. Hei&eth;a no s&oacute;lo lleva una granja pr&aacute;cticamente sola sino que trabaja en otras granjas, es coordinadora de un espacio natural protegido, hace de gu&iacute;a tur&iacute;sitico y es miembro del parlamento. Hei&eth;a, siguiendo el dicho, vale pa un roto y pa un descos&iacute;o. Por eso no entiendo que este libro de Steinunn Sigur&eth;ard&oacute;ttir me haya llegado a desesperar de aburrimiento.
    </p><p class="article-text">
        La hero&iacute;na tiene un car&aacute;cter muy reservado pero accedi&oacute; a contar su historia a Sigur&eth;ard&oacute;ttir y dar as&iacute; a conocer su lucha. La autora investiga y se documenta conversando con ella pero decide &ldquo;hacerse invisible&rdquo; narrando en primera persona y manteniendo el estilo de la protagonista para que el lector sienta que es &eacute;sta quien le habla. Conmigo, al menos en este libro y en este momento, esa estrategia ha conseguido lo contrario: apenas he conectado. Casi todo acaba siendo un copia y pega de sucesos que se cuentan con poca o ninguna emoci&oacute;n. A veces se repite incluso lo mismo que ya se ha contado anteriormente. La personalidad reservada y la poca inclinaci&oacute;n a hablar de s&iacute; misma de la protagonista no tienen que haberlo puesto f&aacute;cil pero, a fin de cuentas, como lectora en general no me interesa solamente el &ldquo;detr&aacute;s del libro&rdquo; sino el libro en s&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        Lo de autora con piel de personaje me ha hecho dudar bastantes veces, especialmente cuando Hei&eth;a dice algo que me chirr&iacute;a. Me refiero a no saber si estoy ante algo que ha salido de la protagonista o de la autora. Pongo un ejemplo: Cuando se hace oficial que Hei&eth;a ser&aacute; segunda en lista del partido Izquierda-Verdes, dice que no puede rechazar tener una posici&oacute;n influyente para trabajar por causas que le interesan, entre las que cita la igualdad de g&eacute;nero. Y justo en la siguiente p&aacute;gina dir&aacute;: <em>&ldquo;Si finalmente lo consigo </em>(ser miembro del Parlamento)<em>, tendr&eacute; que contratar a un buen trabajador a tiempo completo que se encargue de la granja, y a una se&ntilde;ora que se quede con mi madre&rdquo;</em>. 
    </p><p class="article-text">
        Divisi&oacute;n cl&aacute;sica de trabajos masculinos y femeninos incluso en una comarca en la que ha dicho que nadie se extra&ntilde;a viendo a mujeres ganaderas. Lo de se&ntilde;ora en femenino para que cuide de su madre no es lo ideal en la teor&iacute;a pero lo achacar&eacute; a la reticencia de muchas mujeres mayores a que las asee y las vista un hombre. A lo de trabajador en masculino no le encuentro sentido. &iquest;Us&oacute; el masculino la propia Hei&eth;a o fue Sigur&eth;ard&oacute;ttir? &iquest;Puede ser que la palabra sea neutra en island&eacute;s y haya sido un problema de traducci&oacute;n? &iquest;No habr&iacute;a ca&iacute;do entonces el traductor (Enrique Bern&aacute;rdez) en elegir <em>&ldquo;contratar a alguien competente a tiempo completo&rdquo;</em>? &iquest;Qui&eacute;n es responsable de que se use esa palabra y qu&eacute; implica eso? Resumiendo la idea: en ocasiones hay cosas que no encajan y una no sabe a qui&eacute;n tiene que preguntar.
    </p><p class="article-text">
        La autora parece preocupada en incluir s&iacute; o s&iacute; todo lo que saca de sus conversaciones, incluso aquello que no aporta demasiado o que no se echar&iacute;a en falta si no estuviera. Y por el contrario, en algunos temas y pasajes interesantes que lo merecen no se profundiza lo suficiente. Sucede mucho que donde podr&iacute;a haber reflexiones elaboradas acabamos asistiendo a lugares comunes: &ldquo;No soporto el racismo&rdquo;, &ldquo;No soporto la homofobia&rdquo;, &ldquo;Las mujeres somos capaces de cualquier cosa&rdquo;. El empe&ntilde;o en mantenerse fiel al estilo de Hei&eth;a y a la divisi&oacute;n en conversaciones ha dado lugar a una narraci&oacute;n de car&aacute;cter excesivamente fragmentario en la que he llegado a preguntarme si el final llevar&iacute;a a alg&uacute;n sitio o si habr&iacute;a un corte abrupto dej&aacute;ndome en medio de ninguna parte.
    </p><p class="article-text">
        Me quedo con los cap&iacute;tulos que tratan de trabajo en contacto directo con los animales, especialmente aquellos que describen su comportamiento y personalidad. Tambi&eacute;n hay pasajes en que se habla de depresi&oacute;n y salud mental que merecen la pena. El libro es bestseller internacional y me alegro por Hei&eth;a porque ha dado a conocer su lucha. Animo a quien est&eacute; leyendo esto a que curiosee por Internet y descubra sobre ella porque puede ser bastante interesante. Pero creo que la obra de Sigur&eth;ard&oacute;ttir no est&aacute; a la altura del material del que se sirve.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen Balibrea]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/leer-el-presente/frio-templado-leyendo-heidja-pastora-mundo-steinunn-sigurdjardottir-capitan-swing_132_6492715.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 10 Dec 2020 05:00:17 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Frío-templado: Leyendo 'Heiða. Una pastora en el fin del mundo', de Steinunn Sigurðardóttir (Capitán Swing, 2020)]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Tender la mano en la no maternidad: una lectura de 'El vientre vacío' de Noemí López Trujillo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/leer-el-presente/tender-mano-no-maternidad-lectura-vientre-vacio-noemi-lopez-trujillo_132_6392855.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/311f9b40-7749-4b52-9425-f3524b618bc7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Tender la mano en la no maternidad: una lectura de &#039;El vientre vacío&#039; de Noemí López Trujillo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En el mismo año, la autora pierde su trabajo y se termina su relación de pareja. Lleva queriendo ser madre desde niña y no lo ha sido. Comparte desde el principio su presente,  así cómo su visión del futuro</p></div><p class="article-text">
        Con respecto a la visi&oacute;n de la maternidad en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, al menos dos cosas empezaron a cambiar o siguen haci&eacute;ndolo. Primero, se entiende mejor y se respeta m&aacute;s a menudo que hay quien no quiere tener hijos. Especialmente en el caso de las mujeres, se entiende que hay otras formas de realizarse personalmente aparte de ser madre. Y segundo, se entiende que quienes s&iacute; desean tener hijos retrasen el momento de hacerlo en pro de consolidar primero una carrera profesional.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La maternidad se hace un hueco cada vez m&aacute;s grande en el canon literario y en la escritura en general. Muchas y diversas voces escriben en primera persona sobre ella. En medio de la fiesta en la que celebramos esta pluralidad en el relato y la posibilidad de decidir si ser padres o no y cu&aacute;ndo serlo, tambi&eacute;n surgen voces como la de Noem&iacute; S&aacute;nchez Trujillo, que cuestionan esta supuesta libertad de decisi&oacute;n en el caso opuesto: cuando no ser madre o serlo tarde es una decisi&oacute;n forzada por la precariedad; una precariedad que empieza en lo econ&oacute;mico y cuya influencia se extiende hacia otros &aacute;mbitos de nuestra vida. Cito la contraportada: <em>&ldquo;Reflexiona sobre el miedo a tener hijos y sobre el miedo a no tenerlos jam&aacute;s. Un relato colectivo que habla sobre nuestros cuerpos atravesados por la precariedad. Y sobre ponerlo todo en un par&eacute;ntesis hasta no sabemos cu&aacute;ndo&rdquo;</em>.
    </p><p class="article-text">
        Empecemos por algo b&aacute;sico: Para saber que la natalidad desciende cada vez m&aacute;s por falta de estabilidad econ&oacute;mica no hace falta leer un libro. Y para conocer datos objetivos que den muestra de esta situaci&oacute;n, hay m&aacute;s fuentes donde mirar aparte de aqu&iacute;. Lo interesante de este libro a mi parecer es que va m&aacute;s all&aacute; de los datos y el estilo period&iacute;stico porque hay un uso de la escritura como testimonio o confesi&oacute;n.
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        A grandes rasgos, se podr&iacute;a empezar diciendo que se hace uso del texto expositivo para hablar de lo colectivo y se usa un estilo m&aacute;s narrativo para hablar de lo personal o autobiogr&aacute;fico. Sin embargo, el pero de esta afirmaci&oacute;n es que la narradora y autora incluye lo personal para dar la mano a quienes viven su misma situaci&oacute;n y tejer una especie de red, de forma que as&iacute; esta experiencia trascienda la esfera privada-individual y pase a la p&uacute;blica-colectiva. Se busca tanto acompa&ntilde;ar como buscar compa&ntilde;&iacute;a frente a un dolor que en general se reserva para lo privado y ambas cosas se consiguen, entre otras formas, incluyendo testimonios de otras mujeres.
    </p><p class="article-text">
        El discurso, pues, se sirve de lo objetivo pero no es neutral. En el mismo a&ntilde;o, la autora pierde su trabajo y se termina su relaci&oacute;n de pareja. Lleva queriendo ser madre desde ni&ntilde;a y no lo ha sido. Comparte desde el principio su presente (<em>&ldquo;Cada vez m&aacute;s imagino mi vientre vac&iacute;o. Como una tumba a la que alg&uacute;n d&iacute;a llevar&eacute; flores&rdquo;</em>.) as&iacute; c&oacute;mo su visi&oacute;n del futuro: &ldquo;<em>Anticipo mi pena porque es la &uacute;nica certeza que tengo ahora, la de que nada tiene por qu&eacute; ir a mejor</em>&rdquo;. A ratos tambi&eacute;n reflexionar&aacute; sobre por qu&eacute;, c&oacute;mo y para qu&eacute; escribe y c&oacute;mo se siente al ver ciertas cosas escritas de su pu&ntilde;o y letra. El texto no interesa s&oacute;lo como producto acabado sino como proceso de indagaci&oacute;n personal y creo que esto es precisamente lo que hace que el lector empatice.
    </p><p class="article-text">
        Me es complicado jerarquizar la informaci&oacute;n de forma r&aacute;pida para comentar s&oacute;lo algunos pasajes concretos. Por el hecho de que es el tema del que yo he le&iacute;do menos, destacar&eacute; el cuarto cap&iacute;tulo, que habla de la reproducci&oacute;n asistida. Aborda el auge y expansi&oacute;n de este negocio, estrategias publicitarias de las que se sirve, su elevado coste econ&oacute;mico y, sobre todo, c&oacute;mo su existencia no garantiza que al final, bien por causa del propio servicio o de tus circunstancias personales o sociales, acabes siendo madre. Si bien la brecha de g&eacute;nero est&aacute; presente en todos los cap&iacute;tulos, en este se acent&uacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Uno sale de este libro descubriendo o confirmando que estamos ante un problema estructural imposible de atajar con soluciones parche y sin llegar a la ra&iacute;z. Sin &aacute;nimo de ser pesimista ni caer en el positivismo t&oacute;xico, ese que a la larga nos perjudica porque impide buscar soluciones y avanzar, Noem&iacute; reconoce que para cuando esa soluci&oacute;n de ra&iacute;z llegue es posible que ella y otras ya no puedan/podamos ser madres.
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;Hablo aqu&iacute; del hijo que a&uacute;n no existe y me siento una temeraria, invocando a los esp&iacute;ritus del m&aacute;s all&aacute;. Recito un c&aacute;ntico acompa&ntilde;ada de otras mujeres, en hermandad; hacemos una llamada como si fu&eacute;semos hechiceras para convocar al resto de la tribu. (&hellip;) No es este un conjuro para que nuestros vientres se llenen de vida -no as&iacute;, no por ahora-, conjuramos una resistencia conjunta al vac&iacute;o&rdquo;.</em>
    </p><p class="article-text">
        Para concluir, me repetir&eacute; en eso de que la clave del libro est&aacute; en el testimonio personal. Las rese&ntilde;as o comentarios que he visto en general destacan el trabajo investigativo y descriptivo, pero creo que sin lo introspectivo, esto s&oacute;lo ser&iacute;a una mera secuencia de datos. Bien estructurada y documentada pero fr&iacute;a. Para m&iacute; es m&aacute;s un reportaje de inter&eacute;s humano que explicativo, aunque sea ambas cosas. S&oacute;lo ese inter&eacute;s humano puede hacer que <em>la resistencia al vac&iacute;o</em> llegue a ser conjunta.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen Balibrea]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/leer-el-presente/tender-mano-no-maternidad-lectura-vientre-vacio-noemi-lopez-trujillo_132_6392855.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 06 Nov 2020 13:55:23 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Tender la mano en la no maternidad: una lectura de 'El vientre vacío' de Noemí López Trujillo]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Qué bien se está aquí: un 'spinoff' lector de 'El vientre vacío' de Noemí López Trujillo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/leer-el-presente/spinoff-lector-vientre-vacio-noemi-lopez-trujillo_132_6307069.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bdd8ea33-fd51-4208-8089-a6f1a865116c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Qué bien se está aquí: un &#039;spinoff&#039; lector de &#039;El vientre vacío&#039; de Noemí López Trujillo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Habla de cómo la precariedad y la inseguridad que produce el todo-a-corto-plazo en el que vivimos desde 2008 tiene entre sus consecuencias el aplazamiento y la imposibilidad de la maternidad</p></div><p class="article-text">
        Qu&eacute; bien se est&aacute; aqu&iacute;. He salido a tomar un caf&eacute; porque si no sal&iacute;a un rato de casa ahora, es posible que ya no lo hiciese hasta ma&ntilde;ana. He elegido este sitio por su localizaci&oacute;n y porque en esta &eacute;poca del a&ntilde;o el camino desde mi casa me parece bonito. De los libros que estoy leyendo, me he tra&iacute;do &ldquo;El vientre vac&iacute;o&rdquo;, de Noem&iacute; L&oacute;pez Trujillo. Me est&aacute; gustando y tengo ganas de terminarlo.
    </p><p class="article-text">
        El libro est&aacute; editado por Capit&aacute;n Swing y en una esquina de la portada dice: &ldquo;Relato de una generaci&oacute;n precaria y sin hijos&rdquo;. Habla de c&oacute;mo la precariedad y la inseguridad que produce el todo-a-corto-plazo en el que vivimos desde 2008 tiene entre sus consecuencias el aplazamiento y la imposibilidad de la maternidad. Es imposible no identificarse en ning&uacute;n momento con sensaciones que Noem&iacute; comparte, incluso si la maternidad no est&aacute; entre tus prioridades. Al fin y al cabo, la crisis se ha cebado con casi todos nosotros y nos ha hecho renunciar en alg&uacute;n momento a algo que siempre dimos por hecho que tendr&iacute;amos. Yo me siento precaria. Me da pudor afirmar que &ldquo;soy&rdquo; precaria porque hay quien est&aacute; peor, pero lo cierto es que para sentir que no soy precaria tengo que compararme con quienes est&aacute;n peor o pensar eso de &ldquo;mientras haya salud...&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        - Est&aacute; muy bien leer. &iexcl;Es muy bueno!
    </p><p class="article-text">
        Levanto la vista. Un desconocido est&aacute; de pie cerca de mi mesa con las manos en los bolsillos y los hombros relajados. Calculo que tendr&aacute; la edad de mi padre. No pienso que haya hecho algo fuera de lugar porque, al menos en mi entorno cercano, no es raro comentar algo en voz alta para decir &ldquo;hola&rdquo; de forma menos impersonal. El hombre, adem&aacute;s, me est&aacute; mirando pero su cuerpo mira unos noventa grados a otra direcci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        - S&iacute;, aqu&iacute; estoy, &iexcl;entretenida!
    </p><p class="article-text">
        Eso tambi&eacute;n es un &ldquo;hola&rdquo; menos impersonal. El hombre sigue habl&aacute;ndome y en alg&uacute;n momento se gira hacia m&iacute;. Me fastidia tener que dejar de leer pero no me inquieta. Estar&aacute; aburrido, sin m&aacute;s. Me sigue contando cosas sobre s&iacute; mismo aunque yo no le pregunto nada. Se le ve satisfecho con su trayectoria profesional. Dice que tengo que ser de la edad de su hija, que cu&aacute;ntos a&ntilde;os tengo. Resoplo mentalmente y le digo mi edad. &ldquo;Justo, la edad de mi hija&rdquo;. Me dice que est&aacute; terminando de escribir un libro y que se lo van a publicar. La verdad es que lo que quiero es seguir leyendo, pero me da pena que le haga ilusi&oacute;n contarlo y que yo est&eacute; siendo una seca. Le pregunto por el t&iacute;tulo y luego que de qu&eacute; va. Hace una pausa pensativa mientras sonr&iacute;e, niega con la cabeza y sube los hombros.
    </p><p class="article-text">
        - &iexcl;De todo! &iexcl;De todo lo que he visto en la vida! - sonr&iacute;e satisfecho.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                &#039;El vientre vacío&#039; de Noemí López Trujillo                            </span>
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        Creo que lo dice m&aacute;s con placer que con soberbia. Pero sinti&eacute;ndome un poco culpable, su seguridad me resulta a la vez envidiable y rid&iacute;cula. Parece seguro de que lo que intuyo que es su biograf&iacute;a es de inter&eacute;s para los dem&aacute;s y no siente necesidad de mostrarse modesto con su creaci&oacute;n. Sin poder evitarlo, por un momento dejo de verlo como a un individuo concreto y se transforma en una caricatura. &ldquo;<em>Me cuesta convencerme de que hacer este libro tiene sentido. Me da pudor la posibilidad de crear un discurso victimista y hueco</em>&rdquo;, dice Noem&iacute; en su primer cap&iacute;tulo. Antes, en casa, he compartido en Instagram un post de Moderna de Pueblo sobre el s&iacute;ndrome del impostor, que a d&iacute;a de hoy afecta a m&aacute;s mujeres que a hombres. Hoy, adem&aacute;s, es el D&iacute;a de las Escritoras.
    </p><p class="article-text">
        Sigue hablando. En alg&uacute;n momento he empezado a mirar al libro intencionadamente cada vez que se ha hecho el silencio. Me dice con tono amable que si me est&aacute; molestando se va. Que est&aacute; aqu&iacute; por hablar con alguien, que ser&iacute;a un infanticida si estuviese aqu&iacute; ligando conmigo. Sonr&iacute;o sin responder nada y empiezo a mirar al libro. Se queda donde est&aacute;. Hace suposiciones positivas sobre m&iacute; y mi futuro en voz alta. Yo sigo leyendo (o intentando leer) mi librito sobre precariedad. Miento a algunas preguntas de las que me hace. No me va a hacer da&ntilde;o en este sitio, pero empiezo a estar inc&oacute;moda y quiero que se vaya. Me dice que tendr&eacute; novio. Una chica que se ve tan buena como yo no puede estar sin novio. El libro tambi&eacute;n menciona que la precariedad econ&oacute;mica tiene su coste en nuestras relaciones personales y el libro est&aacute; muy bien y el libro habla de mucho pa'l poco grosor que tiene y quiero leer y este t&iacute;o no me deja y me est&aacute; dando mal rollo y ahora me dice que si me importa que se siente aqu&iacute; a tomarse algo tambi&eacute;n. Podr&iacute;a decirle que no est&aacute; permitido porque no se respeta la distancia m&iacute;nima de dos metros, pero eso se me va a ocurrir ya estando en mi casa, no ahora. Le digo que se siente si quiere pero que me queda media p&aacute;gina y que cuando me la acabe me voy. Se sienta y empiezo a ponerme f&iacute;sicamente tensa como si tuviese que prepararme para salir corriendo. Miro solamente al libro.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Nunca ha estado en mi situaci&oacute;n -me digo-. Pensar&aacute; que dicho abiertamente que no est&aacute; ligando ya estar&aacute; todo aclarado y yo estar&eacute; tranquila.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;&iquest;Para qu&eacute; me est&aacute; contando cosas que no me importan? &iquest;Para qu&eacute; quiere saber mi edad y si tengo novio? &iquest;Por qu&eacute; no has pagado y te has ido, lerda?&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Pensar&aacute; que el comentario del novio es lo que quiero escuchar. A lo mejor intenta s&oacute;lo ser amable y le estoy haciendo pagar el pato con mi desconfianza. &iquest;Qu&eacute; sentir&iacute;a su hija si supiese que me estoy empezando a preocupar? &iquest;Qu&eacute; sentir&iacute;a yo si mi padre le hablase sin m&aacute;s a una t&iacute;a de mi edad y ella dijese que ha sentido miedo?&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No le des bola pero no te asustes -me ordeno-. Vas si maquillar y viniendo has visto&nbsp; qu&eacute; pelos llevas en un escaparate. &iquest;Qui&eacute;n va a estar pensando en na' contigo con esta cara y estos pelos?&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Creo que desde que se sienta no pasan ni dos minutos. No pide ninguna consumici&oacute;n. Dice que se va a ir y se levanta. Desea que me vaya muy bien.
    </p><p class="article-text">
        - Tienes un mundo a tus pies -se despide.
    </p><p class="article-text">
        Ojal&aacute;. En &ldquo;El vientre vac&iacute;o&rdquo; tambi&eacute;n se contrasta c&oacute;mo generaciones previas a la nuestra suelen pensar que con esfuerzo todo ir&aacute; a mejor. &ldquo;<em>Frente a la generaci&oacute;n de mis padres, cuya adolescencia lleg&oacute; con la idea de que un pa&iacute;s mejor era posible -la construcci&oacute;n de una democracia-, yo vuelvo a o&iacute;r que nos preparemos, que se viene otra crisis. &rdquo;&iquest;Otra? -pregunto-. &iquest;Cu&aacute;ndo hemos salido de esta?&ldquo;</em>&rdquo;. Ma&ntilde;ana no s&eacute; d&oacute;nde me tomar&eacute; el caf&eacute;, pero seguir&eacute; leyendo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen Balibrea]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/leer-el-presente/spinoff-lector-vientre-vacio-noemi-lopez-trujillo_132_6307069.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 20 Oct 2020 15:16:03 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Juego de Sara Mesa: una lectura de 'Un amor']]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/leer-el-presente/juego-sara-mesa-lectura-amor_132_6245629.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8d1b1559-fb20-4037-845f-42bef28d48c7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Juego de Sara Mesa: una lectura de &#039;Un amor&#039;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Nat es traductora y se ha mudado a La Escapa, un pequeño núcleo rural. Hay un narrador externo que conoce todo lo que percibe, siente y le sucede a ella. La fiabilidad del narrador contrasta con la desconfianza que producen todos los personajes con los que se encuentra</p></div><p class="article-text">
        Ten&iacute;a ganas de leer m&aacute;s de Sara Mesa desde que le&iacute; su relato 'La amabilidad' y lo he hecho estos d&iacute;as leyendo su &uacute;ltima novela. En 'Un amor', Mesa juega con la lectora no s&eacute; si como principal intenci&oacute;n o como efecto secundario de construir algo muy meticuloso. No s&eacute; si dir&iacute;a que es un juego divertido pero s&iacute; un buen juego en el que apetece llegar hasta el final.
    </p><p class="article-text">
        Nat es traductora y se ha mudado a La Escapa, un peque&ntilde;o n&uacute;cleo rural. Hay un narrador externo que conoce todo lo que percibe, siente y le sucede a ella. La fiabilidad del narrador contrasta con la desconfianza que producen todos los personajes con los que se encuentra. En la lectora se produce una sensaci&oacute;n de tensi&oacute;n y de extra&ntilde;eza que es constante porque nadie en el relato parece confiar en nadie. Nunca se sabe cu&aacute;ndo alguien miente o hasta qu&eacute; punto se dice la verdad. Y a la vez tambi&eacute;n se producen silencios y sobreentendidos que en algunas ocasiones hacen pensar en si esa desconfianza tiene fundamento real.
    </p><p class="article-text">
        Los hechos tambi&eacute;n est&aacute;n cargados de condescendencia y de comportamientos violentos como la pasivo-agresividad y el abuso de poder. Los momentos de apego con otros personajes son o inexistentes o muy fugaces. Cualquier relaci&oacute;n que se presupone sentada sobre la atracci&oacute;n f&iacute;sica, el amor rom&aacute;ntico o una conexi&oacute;n profunda y mutua, aqu&iacute; tiene un 'pero'.
    </p><p class="article-text">
        A todo esto se le suma el problema de la fiabilidad del lenguaje y de la imposibilidad o inhabilidad de expresar, de entender y de traducir correctamente. Esta imposibilidad de elegir la palabra precisa parece ser llevada al l&iacute;mite inteligentemente por la autora a la hora de escoger el t&iacute;tulo de la novela: 'Un amor'. El libro no va de un amor ni, a priori, del amor en general. Habr&iacute;a que definir el amor como algo m&aacute;s amplio de lo que com&uacute;nmente entendemos por ese t&eacute;rmino para decir que la novela trata de ello.
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                &#039;Un amor&#039;, de Sara Mesa                            </span>
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        Algunos personajes y elementos del entorno auguran desde el principio qu&eacute; puede suceder al final. Si releo la novela ahora que conozco todo el argumento, es posible que descubra que se me han escapado algunos. En mi lectura, dir&iacute;a que es posible que parte del juego sea sobreentender o acabar interpretando que la protagonista sufre alg&uacute;n tipo de depresi&oacute;n aunque no se diga en ning&uacute;n momento. Y que el no nombrarlo sea otra forma de tratar el tema de la incomunicaci&oacute;n, los silencios y las posibilidades del lenguaje.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cuando empec&eacute; a pensar en rese&ntilde;ar este trabajo, ca&iacute; que se relaciona de alguna manera con los tres de los que he hablado en Leer el presente hasta el momento. Hay una posible depresi&oacute;n que no se nombra y se habita una casa ajena que incomoda y oprime desde el principio, como en 'Litio', de Mal&eacute;n Denis. La incomunicaci&oacute;n y la sensaci&oacute;n de estar en una especie de limbo estar&iacute;an presentes en 'Los d&iacute;as h&aacute;biles', de Carlos Catena C&oacute;zar. Las similitudes con 'Florescencia', de Kopano Matlwa, tambi&eacute;n son visibles pero creo que es mejor si no las comparto aqu&iacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los habitantes de La Escapa seguir&aacute;n vi&eacute;ndose envueltos en el mismo ciclo. Al final del juego me pregunto si ser&aacute; que simplemente no viven ese ciclo como un problema o si la cuesti&oacute;n es que es un pueblo donde lo que en realidad acostumbran a castigar no es el comportamiento que consideran inmoral o err&oacute;neo, sino la b&uacute;squeda o muestra de apego y conexi&oacute;n. Dudo que la sensaci&oacute;n de incertidumbre se deba a cabos sueltos. Sara Mesa ha construido un relato muy meticuloso e inteligente donde, pese a las dudas no resueltas y las reflexiones sobre el lenguaje, todo se ha expresado de la forma precisa.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen Balibrea]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/leer-el-presente/juego-sara-mesa-lectura-amor_132_6245629.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 25 Sep 2020 09:52:44 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Juego de Sara Mesa: una lectura de 'Un amor']]></media:title>
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      <title><![CDATA[Florescencia es sobrevivir]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/leer-el-presente/florescencia-sobrevivir_132_5977816.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5058df87-0a83-44b3-af05-d3dc0283eddd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Florescencia es sobrevivir"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Sobre Florescencia (Alpha Decay, 2019), de Kopano Matlwa</p></div><p class="article-text">
        La traducci&oacute;n que Magdalena Palmer ha hecho de Florescencia (Kopano Matlwa) ha supuesto mi primer acercamiento a las autoras sudafricanas y, en realidad, a los autores sudafricanos en masculino gen&eacute;rico. La sinopsis de la edici&oacute;n que he le&iacute;do (la primera de Alpha Decay) es tan certera que pr&aacute;cticamente destripa todo el argumento aunque obviamente no cuenta el final. Pero creo que quien haya le&iacute;do la novela estar&aacute; de acuerdo en que es algo totalmente permisible. Porque Florescencia es uno de esos trabajos en que la maestr&iacute;a de la autora es tan importante como los hechos que se narran.
    </p><p class="article-text">
        Es una novela breve que se vale de una prosa delicada y a la vez dura en la que nada es gratuito ni pretencioso. Se trata de una especie de diario personal de Masechaba, m&eacute;dico sudafricana en la Sud&aacute;frica post-apartheid, dividido expl&iacute;citamente en cuatro partes. La narraci&oacute;n intercala pasajes b&iacute;blicos muy breves que vaticinan o dan una idea de lo que sucede despu&eacute;s de ellos. Adem&aacute;s de a la medicina y a la fe, la obra est&aacute; muy ligada al g&eacute;nero y la condici&oacute;n de ser mujer (cis). De hecho, el primer t&iacute;tulo de la novela fue 'Period pain', que significa 'dolor menstrual'. Creo que se entiende qu&eacute; quiero decir y que no hace falta entrar en la cuesti&oacute;n de personas cis y trans que s&iacute; menstr&uacute;an y que no.
    </p><p class="article-text">
        En la primera parte se abordan temas como la independencia a trav&eacute;s la formaci&oacute;n y la profesi&oacute;n, la menstruaci&oacute;n y los mitos y tab&uacute;s a&uacute;n asociados a ella, el duelo, el racismo o la xenofobia. Estos temas seguir&aacute;n teniendo cabida a lo largo de todo el relato. Masechaba, que esperaba ayudar a su pa&iacute;s haci&eacute;ndose m&eacute;dico, se siente agotada e in&uacute;til por una cantidad de trabajo que le sobrepasa y la precariedad del sistema sanitario sudafricano. No siente que pueda cambiar nada y eso la deprime.
    </p><p class="article-text">
        La segunda parte es muy breve. En ella se suceden brutales disturbios y ataques de car&aacute;cter racista y xen&oacute;fobo. La narradora inicia una petici&oacute;n para que los m&eacute;dicos dejen de tratar a los pacientes como n&uacute;meros y se sumen contra la xenofobia. Esto le devuelve la fe en poder cambiar las cosas, especialmente cuando la petici&oacute;n comienza a ganar trascendencia a nivel nacional.
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        La parte tres gira en torno a tres ejes tem&aacute;ticos: los asociados a la cultura de la violaci&oacute;n, los asociados al racismo y los asociados a la fe en un dios todopoderoso. Masechaba es violada por tres hombres que pretenden castigarla por posicionarse del lado de los extranjeros y traicionar a su pa&iacute;s. La cuesti&oacute;n del racismo cobra relevancia cuando su amiga Nyasha le pide que no denuncie los hechos porque los agresores son de raza negra y, aunque la misoginia y la xenofobia merecen ser castigadas, los blancos pueden servirse de la agresi&oacute;n para promover el racismo hacia los negros.
    </p><p class="article-text">
        La narradora siente que es la culpable de lo que le ha sucedido y se pregunta c&oacute;mo lo podr&iacute;a haber evitado o si hubo se&ntilde;ales de aviso que ella no quiso ver. Siente ira hacia Dios por no haber evitado nada teniendo poder para ello y se dirige constantemente a &eacute;l. Acaba llegando a una conclusi&oacute;n, pero no la desvelo por aqu&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        La cuarta parte es la &uacute;nica de la que la sinopsis del libro no habla. Masechaba tiene una hija fruto de la violaci&oacute;n sufrida. Aunque hay espacio para el miedo y la culpabilidad, la ni&ntilde;a supone para ella un nuevo comienzo y decide llamarla Mpho, que significa 'regalo'. 
    </p><p class="article-text">
        Florescencia es la herida, es la cura, es la cicatriz y es saber que puede llegar una nueva herida. Y es sobrevivir a pesar de todo. Merece la lectura incluso si todo el argumento se conoce de antemano. Su estructura, la construcci&oacute;n de los personajes, el uso del lenguaje e im&aacute;genes y la elecci&oacute;n de los temas a tratar hacen que sea un trabajo digno de atenci&oacute;n, ya se mire exclusivamente como obra de ficci&oacute;n, ya se busquen establecer conexiones entre novela y sociedad.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen Balibrea]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/leer-el-presente/florescencia-sobrevivir_132_5977816.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 24 May 2020 04:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Florescencia es sobrevivir]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Sudáfrica]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Diapositivas de amor-no-amor y de otras clases de precariedad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/leer-el-presente/diapositivas-amor-no-amor-clases-precariedad_132_1224015.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e2c1bf05-0a0a-4421-85bf-af8c175ecf2f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Diapositivas de amor-no-amor y de otras clases de precariedad"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Una lectura de Litio, de Malén Denis (Caballo de Troya, 2020)</p></div><p class="article-text">
        No s&eacute; si 'Litio' (Mal&eacute;n Denis, 1989) es muy buen trabajo, si me ha llegado en el momento &oacute;ptimo o si ha sido una mezcla de ambas cosas. Quien est&eacute; pensando en leerlo por haber le&iacute;do poes&iacute;a de la autora, que lo haga. El lirismo tambi&eacute;n est&aacute; aqu&iacute;. Para quien quiera saber sobre &eacute;l sin casi ning&uacute;n destripamiento, que vaya directamente a la contraportada de su edici&oacute;n en espa&ntilde;ol. Puede parecer obvio, pero yo hab&iacute;a estado bastante tiempo sin que una sinopsis de una edici&oacute;n me pareciese tan acertada. Para quien ya lo haya le&iacute;do o no sufra con los spoilers, aqu&iacute; tiene m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        'Litio' se compone, m&aacute;s que de cap&iacute;tulos, de una serie de sketches o de &ldquo;instant&aacute;neas&rdquo;, como dicen desde la editorial. Cuando se empieza, el lector puede tener la sensaci&oacute;n de que no hay un principio concreto, de que le han lanzado directamente a un nudo que tiene que ir desatando poco a poco. Esto junto con la fragmentaci&oacute;n de la narraci&oacute;n invita a pensar que tampoco va a haber un desenlace espec&iacute;fico. Sin embargo, s&iacute; que hay un desenlace y esto me produjo cierto choque la primera vez que lo le&iacute;. &iquest;Ser&aacute; que s&iacute; que hab&iacute;a un principio concreto pero no lo hab&iacute;a visto en su momento? Al volver atr&aacute;s y leer la primera instant&aacute;nea se da uno cuenta de que s&iacute;. Y de que adem&aacute;s estaba avisado desde la contraportada con eso de &ldquo;huir&rdquo;. Vi el posible comienzo cuando una vez terminado volv&iacute; atr&aacute;s a revisar. Como en la vida misma a veces.
    </p><p class="article-text">
        La sensaci&oacute;n de haber sido arrojado directamente hacia el nudo se debe a que en cierta manera es leer un diario personal o notas largas dirigidas a un &ldquo;t&uacute;&rdquo; masculino que es expareja de la narradora. El destinatario real, de haberlo, est&aacute; dentro del propio relato y el lector del libro es una especie de esp&iacute;a. A mi parecer, el argumento puede dividirse en tres fases: La primera incluye desde &ldquo;Bajo cero&rdquo; hasta &ldquo;Un rel&aacute;mpago&rdquo;. La segunda, desde &ldquo;Las espinas&rdquo; hasta &ldquo;Balas perdidas&rdquo;. Y la tercera, desde &ldquo;Desastre natural&rdquo; hasta &ldquo;Lo &uacute;ltimo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La narradora tiene que encargarse de la casa y los gatos del &ldquo;t&uacute;&rdquo; mientras &eacute;l permanece en el hospital tras un &ldquo;accidente&rdquo; del que no se dan detalles. No se sabe por qu&eacute; se encarga ella y esto adem&aacute;s choca porque su madre vive (la de la narradora no y a mitad de novela se sabe que ha sido por suicidio) y adem&aacute;s parece que tiene buena posici&oacute;n econ&oacute;mica. Violeta, de quien poco a poco se entender&aacute; que es la pareja actual del tipo, no est&aacute; en la casa y no ha vuelto a dar se&ntilde;ales. La protagonista se queda incluso a dormir en la casa, pero toda esta responsabilidad parece m&aacute;s algo que acepta que algo que desea (&ldquo;No soy buena para cuidar, tampoco mala, no me destaco. Es que hay gente que es particularmente talentosa en el cuidado y la responsabilidad, siempre me produjeron admiraci&oacute;n. Personas que tienen una especie de radar que mide riesgos de accidentes y probabilidades que todav&iacute;a no sucedieron, un sexto sentido para la posibilidad.&rdquo;). 
    </p><p class="article-text">
        Estas palabras tambi&eacute;n pueden aplicarse a c&oacute;mo cuida de s&iacute; misma. Creo que hay dos analog&iacute;as principales en la novela. Por un lado, la que hay entre su relaci&oacute;n con su expareja y los sentimientos que la casa produce en la narradora. Por otro, la que hay entre los comportamientos de los gatos hacia la narradora con los que &eacute;sta tiene consigo misma.
    </p><p class="article-text">
        Desde el primer momento, la casa de su expareja le agobia. La oscuridad del pasillo le aterra tanto que si sale de noche prefiere esperar a que amanezca para volver. La casa, los cuidados y su situaci&oacute;n personal en general la desestabilizan toda la novela. Pero pasa m&aacute;s tiempo desviando su atenci&oacute;n del problema que enfrent&aacute;ndose a &eacute;l. No sabe c&oacute;mo hacerlo ni sabe si quiere hacerlo. Todo lo que necesita de fuerza de voluntad y constancia parece no llevarse a cabo.
    </p><p class="article-text">
        Su expareja permanece incomunicada. De los recuerdos y lo que se menciona de su relaci&oacute;n, se desprenden casi exclusivamente comportamientos paternalistas y pasivo-agresivos del &eacute;l hacia ella. Ella parece verle como alguien misterioso a quien admira y a quien quiere descifrar. No sabe c&oacute;mo dejarlo ni si quiere dejarlo.
    </p><p class="article-text">
        Los gatos de los que cuida son cuatro: dos adultos y dos cr&iacute;as. Al principio, cuando algunos indicios avisan al lector de que las cosas no saldr&aacute;n bien por el camino que llevan, la gata ataca a la protagonista de forma imprevisible. Los gatos, su comportamiento y el crecimiento de las cr&iacute;as cobran especial fuerza a lo largo de la narraci&oacute;n. Algo que tambi&eacute;n me parece curioso es que en &ldquo;Yohaku no bi&rdquo;, donde se explica el significado de este concepto, tambi&eacute;n nos enteramos de que la gata se llama Materia.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        En &ldquo;Las espinas&rdquo;, la narradora se pone en contacto con el &ldquo;t&uacute;&rdquo; por primera vez. Lo har&aacute; m&aacute;s veces aunque las conversaciones ser&aacute;n breves o no se dir&aacute; mucho de ellas. No hay duda de que  tiene ciertos sentimientos hacia &eacute;l. En esta parte ella se desestabiliza a&uacute;n m&aacute;s y todo parece &iacute;rsele de las manos. La situaci&oacute;n acaba volvi&eacute;ndose insostenible. No soporta la casa ni a los gatos. (&ldquo;No veo la hora de que vuelvas para poder irme. Me encanta saber que est&aacute;s bien, pero lo que m&aacute;s me encanta es la idea de salir disparada. La casa me habla y me silencia. Veo peque&ntilde;as tragedias en cada uno de los elementos que la componen: filos, cosas que funcionan mal, manchas y restos de una situaci&oacute;n que no quiero saber del todo c&oacute;mo fue&rdquo;.)
    </p><p class="article-text">
        Se intuye un sentimiento de culpa por querer abandonar al t&uacute; (&ldquo;Empiezo a guardar mis cosas. Aunque no es seguro que est&eacute;s por volver, no me quiero olvidar de nada. Los gatos me leen la mente, hoy Materia me clav&oacute; otra vez los dientes&rdquo;) pero &eacute;l no va a cuidar de ella si se queda (&ldquo;Me tir&eacute; ron sobre la herida, no ten&eacute;s alcohol, ni agua oxigenada, ni gasas, ni nada que sirva para curar nada&rdquo;). Ha decidido dejar de arreglar lo que se rompe de la casa y de estar pendiente de que los gatos no rompan o ensucien. &ldquo;Cada cosa ejerce sobre m&iacute; la fuerza de una derrota&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El cap&iacute;tulo &ldquo;Desastre natural&rdquo;, para m&iacute; el de mayor fuerza, es un punto de inflexi&oacute;n a partir del cual se acelera el ritmo de la narraci&oacute;n y se rellenan muchas piezas del puzzle. La narradora quiere volver a la normalidad.Despu&eacute;s de describir qu&eacute; siente con respecto a todo, hace referencia de la forma m&aacute;s expl&iacute;cita hasta el momento al hecho de que al &ldquo;t&uacute;&rdquo; no le importan sus sentimientos (&ldquo;Si me segu&iacute;s queriendo estoy tranquilo, dec&iacute;s. Y a m&iacute; nada, no necesito el amor&rdquo;). Abraza llorando al gato, que se deja abrazar. Ha limpiado ya toda la casa pero siente que no ha solucionado nada.
    </p><p class="article-text">
        Vuelve a su casa y se acuesta con Francisco. No est&aacute; claro si &eacute;ste es un chico nuevo o si ha decidido llamar por primera vez por su nombre a un chico con el que ha estado saliendo m&aacute;s veces durante el relato. Se siente en su espacio y siente tranquilidad all&iacute; al hacer cosas normales o rutinarias. Tambi&eacute;n nos enteramos de que fue enviada tres meses a Par&iacute;s a ra&iacute;z de algo malo que le sucedi&oacute; a su madre y que &eacute;sta a veces le echaba en cara que hubiese sido feliz all&iacute;. La narradora siente culpa. Quiz&aacute; por eso (esto es reflexi&oacute;n m&iacute;a) le cueste dejar la casa del &ldquo;t&uacute;&rdquo; y preocuparse por su propio bienestar. La &uacute;ltima herida que le hizo la gata est&aacute; cur&aacute;ndose y ella se siente con ganas de tomar la riendas de su propia vida. Se da a entender que es posible que el &ldquo;t&uacute;&rdquo; agrediese f&iacute;sicamente a Violeta y que por eso ella no vuelve. La narradora habla con ella por tel&eacute;fono por primera vez y esta le dice que no deber&iacute;a seguir ayud&aacute;ndolo. &ldquo;Recibo en c&aacute;mara lenta una pi&ntilde;a en la panza mientras mi cerebro llena los blancos a la velocidad de un guepardo&rdquo;. Lo mismo le sucede al lector. Por si hac&iacute;an falta m&aacute;s razones, el &ldquo;t&uacute;&rdquo; deja incluso de contestarle a los mensajes. 
    </p><p class="article-text">
        Antes de marcharse, deja la casa limpia y en orden. Un murci&eacute;lago la aterra pero no lo ataca. &ldquo;No voy a luchar contra ninguna forma de vida monstruosa&rdquo;. Es decir, se va sin enfrentarse y sin vengarse. El murci&eacute;lago y su ex son la misma cosa. Es una huida. &ldquo;El pasillo est&aacute; oscuro, como siempre&rdquo;. Lo que le produc&iacute;a terror va a seguir all&iacute;. Pero ella se va. El dise&ntilde;o de la portada de esta primera edici&oacute;n de Caballo de Troya, entonces, puede entenderse como los cuatro gatos de los que cuida o como un mismo gato que empieza siendo peque&ntilde;ito y acaba haci&eacute;ndose grande.
    </p><p class="article-text">
        En 'Litio' hay mucho de lo precario en las tres primeras acepciones que recoge el diccionario de la RAE. La primera, &ldquo;De poca estabilidad o duraci&oacute;n&rdquo;. La segunda, &ldquo;Que no posee los medios o recursos suficientes&rdquo;. La tercera es un t&eacute;rmino de Derecho que se puede tomar en sentido figurado: &ldquo;Que se tiene sin t&iacute;tulo, por tolerancia o por inadvertencia del due&ntilde;o&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Aunque el hilo conductor es el accidente del ex, c&oacute;mo ella se encarga de la casa y c&oacute;mo decide alejarse de &eacute;l, no se tiene la sensaci&oacute;n de que el amor rom&aacute;ntico sea el argumento principal. Quiz&aacute; porque no se habla directamente de enamoramiento, amor o desamor, sino que se entrelazan muchos temas desde un limbo o standby (el litio, de hecho, se usa en tratamientos contra algunos tipos de depresi&oacute;n) que como lectores nos hace reflexionar de forma m&aacute;s objetiva o distanciada sobre la idea del amor o las relaciones en s&iacute;. Y todo esto sin que huela a intencionalidad did&aacute;ctica. No se tiene la sensaci&oacute;n de que haya alguien intentando aleccionar o educar. Esto, entre otras cosas, consigue que a pesar de la dureza de algunas experiencias la lectura resulte tranquila. Como una especie de igual que acompa&ntilde;a.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen Balibrea]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/leer-el-presente/diapositivas-amor-no-amor-clases-precariedad_132_1224015.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 31 Mar 2020 04:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Diapositivas de amor-no-amor y de otras clases de precariedad]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El desengaño de una generación]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/leer-el-presente/desengano-generacion_132_1186216.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/95524d66-8fc7-463c-bbd0-b9d634ece794_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El desengaño de una generación"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Una lectura de 'Los días hábiles', de Carlos Catena Cózar (Hiperión, 2019)</p></div><p class="article-text">
        Las primeras veces que le&iacute; 'Los d&iacute;as h&aacute;biles', de Carlos Catena C&oacute;zar (1995), estaba en un momento laboral poco satisfactorio y leerlo me soltaba en ese escenario que ya es incluso el clich&eacute; de mi generaci&oacute;n: el de quienes crecimos a la misma vez que crec&iacute;a la econom&iacute;a, pasamos la adolescencia viendo que al acabar de estudiar se encontraba trabajo estable e independencia y el de quienes vimos c&oacute;mo lleg&oacute; nuestro turno y baj&oacute; el tel&oacute;n. Al volver al libro hace poco, la lectura me ha dejado en otro escenario que tambi&eacute;n he vivido como propio. Le&iacute;do en un momento laboral distinto, tambi&eacute;n me parece la carta de amor (o de cari&ntilde;o) que alguien con trabajo y lugar de residencia inestables quiere escribirle a veces al origen.
    </p><p class="article-text">
        A pesar de la cercan&iacute;a que se siente al leer el poemario, podr&iacute;a decirse que la incomunicaci&oacute;n es un tema base. La escritura parece la &uacute;nica forma de romper el silencio. En la mayor&iacute;a de im&aacute;genes, la voz po&eacute;tica s&oacute;lo mira o escucha. Y cuando habla, lo que no se dice sigue teniendo m&aacute;s peso que lo dicho. Las preguntas que (se) hace no se responden.
    </p><p class="article-text">
        El libro se abre con un dicho popular que parece definir la situaci&oacute;n de muchos j&oacute;venes en la actualidad: no se pasa hambre pero no se trabaja. La memoria y el origen personal se presentan contrapuestos a un futuro impersonal: (&ldquo;tras de s&iacute; [de la abuela] las tierras que sembr&oacute; para nosotros / frente a m&iacute; la ciudad que no construy&oacute; nadie&rdquo;). Las referencias a la familia son numerosas. La madre y a&uacute;n m&aacute;s la abuela reciben especial atenci&oacute;n, cari&ntilde;o y respeto. Y sin condescendencia. Aparecen como mujeres de origen humilde que luchan, trabajan y cuidan pero sin caer en el t&oacute;pico de personajes secundarios que sacrifican todo por los dem&aacute;s y nunca se quejan. Son los &uacute;nicos miembros de la familia que aparecen con nombre propio. Hablan por s&iacute; mismas y la voz po&eacute;tica necesita que ellas le hablen.
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        Vemos im&aacute;genes comunes que son tema de conversaci&oacute;n en nuestro d&iacute;a a d&iacute;a, como la sobrecualificaci&oacute;n, la precariedad, el vivir en el extranjero y la insistencia en la vocaci&oacute;n. Tambi&eacute;n aparecen otras que, si bien se han explotado con frecuencia en la producci&oacute;n art&iacute;stica, est&aacute;n envueltas en una especie de silencio. En uno de los poemas, por ejemplo, la voz imagina el suicidio de su hermano y se pregunta por el poema que escribir&iacute;a (&ldquo;en qu&eacute; idioma ser&aacute; la llamada y qui&eacute;n la har&aacute; / sonar&aacute; tambi&eacute;n de madrugada o modificar&aacute;n / los husos horarios el clich&eacute; el poema&rdquo;). Pero el tema es invisible fuera de la literatura (&ldquo;&iquest;le cont&oacute; alguna vez su hermano / el fracaso del que usted tanto habla?&rdquo;) y tambi&eacute;n es inapropiado sacarlo a la luz en ella (&ldquo;y sobre todo / &iquest;se siente usted culpable por haber escrito / el suicidio de su hermano?&rdquo;).
    </p><p class="article-text">
        Desde el primer poema se mezclan la fe y superstici&oacute;n con la tecnolog&iacute;a y ciencia; la tradici&oacute;n y lo nuevo (&ldquo;tendr&eacute; que (&hellip;) / llevar puesta la cadena de oro que arranquen de su cuello / o usar el iPhone que dej&oacute; cargando antes de salto&rdquo; o &ldquo;bienaventurado el reguet&oacute;n porque nos hace tocarnos&rdquo;). Las 8 horas laborables son ocho pu&ntilde;ales, los d&iacute;as h&aacute;biles martirios. No se trata de una mezcla artificial que queda bien en un libro. Aqu&iacute; la importancia de los s&iacute;mbolos no se debe tanto a su significado sino a su mera existencia y su convivencia real con lo nuevo.
    </p><p class="article-text">
        Independientemente de cu&aacute;ndo y qui&eacute;n lea, creo que este es un retrato honesto y bastante directo del desenga&ntilde;o de una generaci&oacute;n. Concretamente del de j&oacute;venes de origen humilde que, a pesar del esfuerzo de sus familias por darles un futuro mejor que el suyo, dejan el pa&iacute;s ante la falta de oportunidades o no tienen claro qu&eacute; quieren o esperan. De quien siente culpabilidad por sentirse insatisfecho o por no poder cumplir con los deseos de la familia, por si eso significa ser desagradecido o que su esfuerzo no ha valido la pena.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen Balibrea]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 17 Dec 2019 05:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El desengaño de una generación]]></media:title>
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