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    <title><![CDATA[elDiario.es - Álvaro Santana Acuña]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/alvaro-santana-acuna/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Álvaro Santana Acuña]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Veinte años de destrucción]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/tenerife-ahora/tenerife-opina/veinte-anos-destruccion_132_1177029.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/cabf7b7e-c847-43d7-9226-c53fd5490385_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Casas terreras del centro histórico mutiladas o demolidas."></p><p class="article-text">
        Los doce ca&ntilde;onazos estallaron al mediod&iacute;a. Tras el primer estampido, las palomas dormidas sobre el p&oacute;rtico de la Catedral volaron despavoridas y confusas. El segundo enmudeci&oacute; a un grupo de jubilados sentados al sol en un banco de la plaza del Adelantado. Ya entonces el eco de cada nuevo ca&ntilde;onazo rebotaba contra las monta&ntilde;as del valle de La Laguna y se mezclaba con el eco de los anteriores. Para cuando estall&oacute; el &uacute;ltimo, no deb&iacute;a quedar ninguna persona en el valle que no se estuviese preguntando, &iquest;qu&eacute; pasa?
    </p><p class="article-text">
        Si los ca&ntilde;onazos hubiesen sonado dos siglos antes, las mujeres se habr&iacute;an encerrado en sus casas y los hombres habr&iacute;an corrido a alistarse en la milicia de defensa. En aquellos tiempos, semejante alboroto avisaba de un grave peligro: los piratas quer&iacute;an invadir la isla. Pero el jueves 2 de diciembre de 1999 nadie pens&oacute; en un ataque pir&aacute;tico. Los ca&ntilde;onazos eran de alegr&iacute;a. La Unesco acaba de declarar al centro hist&oacute;rico de La Laguna Patrimonio de la Humanidad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La declaraci&oacute;n a&ntilde;adi&oacute; la ciudad a la lista de m&aacute;s de mil bienes con un &ldquo;valor universal excepcional&rdquo;. La lista incluye desde la Gran Muralla china hasta la Ciudad del Vaticano, pasando por las pir&aacute;mides de Egipto. Para la Unesco, el valor de La Laguna radica en ser un precursor de las ciudades coloniales de Am&eacute;rica.
    </p><p class="article-text">
        En 1999 nadie imagin&oacute; que esos ca&ntilde;onazos, en realidad, alertaban de una grave amenaza: la invasi&oacute;n de los piratas de nuestros tiempos. Son pol&iacute;ticos corruptos, funcionarios indolentes, empresarios avariciosos, arquitectos egoc&eacute;ntricos, turistas ignorantes, franquicias usureras y un sinf&iacute;n de villanos atra&iacute;dos por el &ldquo;oro&rdquo; del t&iacute;tulo de Patrimonio de la Humanidad.
    </p><p class="article-text">
        El triste resultado de esta invasi&oacute;n pir&aacute;tica es que, en veinte a&ntilde;os, el centro hist&oacute;rico lagunero ha sufrido una de las transformaciones m&aacute;s destructivas de su historia. Se han degradado monumentos. Se han desvirtuado callejones, calles y plazas. Se han demolido casas terreras y sobradadas. Se han construido mamotretos horrorosos junto a edificios hist&oacute;ricos. Para resumir, en todas las manzanas del centro se ha destruido patrimonio protegido por la Unesco y por las leyes de patrimonio nacional y canario.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        En teor&iacute;a, el t&iacute;tulo de Patrimonio de la Humanidad deb&iacute;a servir para proteger mejor el centro hist&oacute;rico lagunero. En la pr&aacute;ctica, como advierto desde hace a&ntilde;os, la declaraci&oacute;n aceler&oacute; su destrucci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Muchas personas y asociaciones vecinales siguen pregunt&aacute;ndose por qu&eacute; la Unesco no frena tantos destrozos: &iquest;no puede amenazar a La Laguna con retirarle el t&iacute;tulo de Patrimonio Mundial? La realidad es que la amenaz&oacute; al menos dos veces pero sin &eacute;xito. Adem&aacute;s, la Unesco tiene pocos recursos para vigilar de cerca todos los bienes protegidos en el mundo. Este organismo usa como su polic&iacute;a a Icomos, un consejo de asesores internacionales. Pero en La Laguna, como en otros lugares, Icomos suele informar a la Unesco despu&eacute;s del destrozo patrimonial, cuando ya poco o nada puede hacerse.
    </p><p class="article-text">
        La Unesco deja la protecci&oacute;n de los bienes Patrimonio de la Humanidad en manos de las instituciones pol&iacute;ticas locales, que deben gestionar dichos bienes con responsabilidad. Este patrimonio mundial se protege muy bien en otros sitios. No en La Laguna. Las principales causas de los destrozos en el centro hist&oacute;rico lagunero son la corrupci&oacute;n pol&iacute;tica y una sociedad civil d&eacute;bil. Por un lado, dos de los tres alcaldes de la ciudad desde 1999 est&aacute;n imputados por corrupci&oacute;n. Sobre el tercer alcalde hay sospechas, dada su estrecha relaci&oacute;n con pol&iacute;ticos y empresarios condenados por la justicia. Y por otro lado, muchos ciudadanos, asociaciones y medios de comunicaci&oacute;n han cre&iacute;do que la defensa del patrimonio es un tema sin importancia.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Una nueva ley</strong>
    </p><p class="article-text">
        Tras convertirse La Laguna en Patrimonio Mundial, los pol&iacute;ticos de turno declaraban en p&uacute;blico que tocaba proteger el centro hist&oacute;rico como nunca. En privado, muchas personas (pol&iacute;ticos incluidos) se frotaban las manos pensando en el dinero que pod&iacute;an sacar al transformarse la ciudad en un apetitoso destino tur&iacute;stico y de especulaci&oacute;n inmobiliaria, como pas&oacute; en esos a&ntilde;os con el corrupto proyecto tur&iacute;stico para la playa de las Teresitas.
    </p><p class="article-text">
        En La Laguna, comenz&oacute; una avalancha de licencias para abrir franquicias, construir nuevos edificios y permitir obras mayores dentro de casas hist&oacute;ricas. Tambi&eacute;n hab&iacute;a que gestionar millones de euros de subvenciones nacionales e internacionales destinadas a preservar el patrimonio.
    </p><p class="article-text">
        Para gestionar el centro hist&oacute;rico lagunero se contrat&oacute; a la multinacional AUC. Es decir, en 2003, el ayuntamiento (principal responsable de proteger el centro ante la Unesco) privatiz&oacute; la gesti&oacute;n de un bien patrimonio de la humanidad. Adem&aacute;s, la alcald&iacute;a suprimi&oacute; el equipo de funcionarios que durante una d&eacute;cada trabaj&oacute; para que la Unesco declarase a La Laguna Patrimonio Mundial. El puesto del equipo lo ocup&oacute; la multinacional, que se instal&oacute; en oficinas del ayuntamiento y recibi&oacute; hasta 20.000 euros mensuales.
    </p><p class="article-text">
        Solo una persona gestionaba el centro hist&oacute;rico: la due&ntilde;a de la multinacional y arquitecta Mar&iacute;a Luisa Cerrillos. Lo primero que ella hizo fue redactar su Plan Especial de Protecci&oacute;n (PEP) del centro hist&oacute;rico. Un PEP es necesario para organizar la vida de un centro hist&oacute;rico, desde qu&eacute; edificios deben protegerse hasta c&oacute;mo usarlos. La alcald&iacute;a aprob&oacute; el PEP de la multinacional pese a las cr&iacute;ticas de ciudadanos, asociaciones y expertos en patrimonio del Cabildo y la Universidad de La Laguna. Con ese PEP se descatalogaron m&aacute;s de cien casas protegidas y se baj&oacute; el nivel de protecci&oacute;n de otras muchas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Comienza la cat&aacute;strofe</strong>
    </p><p class="article-text">
        A los pocos meses de aprobarse el PEP, ardi&oacute; la Casa Salazar, sede del Obispado, y una de las viviendas m&aacute;s monumentales de Canarias. Meses m&aacute;s tarde, frente a la Casa Salazar, comenz&oacute; la reforma del edificio de la Real Sociedad Econ&oacute;mica de Amigos del Pa&iacute;s. Las obras destruyeron la parte m&aacute;s antigua del inmueble, del siglo XVI. A la vez, otro edificio monumental era mutilado: la Casa Franco de Castilla, del siglo XVIII.
    </p><p class="article-text">
        Mientras estos destrozos ocurr&iacute;an, muchos laguneros paseaban obnubilados por el centro hist&oacute;rico. Aplaud&iacute;an una peatonalizaci&oacute;n que acab&oacute; siendo defectuosa y destructiva. Defectuosa porque, entre otros problemas, el p&eacute;simo drenaje y los malos materiales han aumentado la humedad en el centro; y destructiva porque las palas excavadoras siguen arrasando restos arqueol&oacute;gicos de m&aacute;s de cuatrocientos a&ntilde;os bajo calles y plazas, pese a que cualquier movimiento del subsuelo en el centro requiere por ley informes previos a las obras que nunca se han hecho.
    </p><p class="article-text">
        En 2008 un n&uacute;mero creciente de ciudadanos, expertos y asociaciones denunci&oacute; la destrucci&oacute;n impune de patrimonio. Ese a&ntilde;o publiqu&eacute; el art&iacute;culo <em>En defensa de un callej&oacute;n sin salida</em> (<em>El D&iacute;a</em>, 22-junio), donde alertaba de la presencia de restos de una v&iacute;a del siglo XVI entre las calles de la Carrera y Herradores. Tambi&eacute;n inform&eacute; al ayuntamiento. Pero en vez de rescatar ese patrimonio, se construy&oacute; parte de una casa sobre &eacute;l. Al a&ntilde;o siguiente otro antiguo callej&oacute;n, el de Maquila, fue salvajemente intervenido para construir la franquicia de un empresario local.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        Las obras en ambos callejones desvirtuaron una de las razones que la Unesco us&oacute; para declarar a La Laguna Patrimonio Mundial: su trazado estaba casi intacto desde hac&iacute;a m&aacute;s de cuatro siglos. Ya no lo est&aacute;. Mientras tanto ese empresario se dedic&oacute; a comprar m&aacute;s casas hist&oacute;ricas, vaciarlas por dentro y convertirlas en locales para sus negocios. El PEP era su gran aliado
    </p><p class="article-text">
        <strong>Falsear la historia</strong>
    </p><p class="article-text">
        Junto a las actuaciones del PEP, el ayuntamiento y otras organizaciones se unieron para promocionar una visi&oacute;n elitista y falsa de la historia y el patrimonio lagunero. Paneles informativos, folletos tur&iacute;sticos, visitas guiadas, publirreportajes, documentales y otros artilugios cuentan a laguneros y visitantes una historia sesgada. Esa historia elogia el valor del patrimonio m&aacute;s monumental, propiedad de las antiguas clases dominantes, y denigra el patrimonio construido por otros grupos sociales.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Una consecuencia directa de esta historia falseada es la nula protecci&oacute;n de las casas terreras, construidas por las clases medias y trabajadoras. Estas casas de un solo piso son las m&aacute;s representativas desde la fundaci&oacute;n de la ciudad. Hist&oacute;ricamente, las casas laguneras eran terreras y sobradadas. La falsa historia que se ense&ntilde;a ahora afirma lo contrario: que La Laguna es ante todo una ciudad palaciega y conventual.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La ciudad conserva casas terreras de gran valor en su centro hist&oacute;rico que deben ser protegidas tanto como los grandes monumentos. Pero como expliqu&eacute; en el reportaje <em>La peste lagunera</em> (<em>El D&iacute;a</em>, 8 y 9-diciembre-2009), el PEP tiene como uno de sus objetivos destruir estas casas. Hoy, ya no queda ninguna en la calle de la Carrera, solo una (reformada) en la de San Agust&iacute;n y apenas sobreviven dos intactas en la de Herradores. En el resto del centro hist&oacute;rico, est&aacute;n siendo exterminadas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La plaza de la Catedral</strong>
    </p><p class="article-text">
        Para la mayor&iacute;a de los laguneros, las obras en esta plaza en 2013 hicieron saltar todas las alarmas. Se pretend&iacute;a suprimir elementos neocl&aacute;sicos como el escal&oacute;n de piedra que rodea la plaza, los bancos en forma de canap&eacute; y el pavimento bas&aacute;ltico. La multinacional se cre&iacute;a ya con tanto poder que hasta sac&oacute; el estanque y los patos.
    </p><p class="article-text">
        Durante meses, la ciudadan&iacute;a protest&oacute; contra las obras en la plaza, pero el alcalde insisti&oacute; en hacerlas. Para lograrlo, se person&oacute; ante la comisi&oacute;n de patrimonio del Cabildo, manipul&oacute; los medios de comunicaci&oacute;n y hasta contrat&oacute; como asesores a profesores universitarios. Al final, la ciudadan&iacute;a y el patrimonio triunfaron; no se destruy&oacute; la plaza.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, durante las protestas ciudadanas se descubri&oacute; que la multinacional recibi&oacute; cantidades millonarias por proyectos similares y que su contrato se renovaba cada a&ntilde;o sin salir a concurso p&uacute;blico. Ante la presi&oacute;n popular, la multinacional acab&oacute; march&aacute;ndose de La Laguna con sus alforjas llenas de dinero y dejando tras de s&iacute; un reguero de patrimonio arrasado. Pero es como si nunca se hubiese marchado, porque su PEP sigue funcionando.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El cambio social</strong>
    </p><p class="article-text">
        Pero la cat&aacute;strofe no acaba ah&iacute;. La transformaci&oacute;n social del centro hist&oacute;rico ha sido grav&iacute;sima. El PEP no s&oacute;lo dice qu&eacute; edificios deben protegerse, sino adem&aacute;s c&oacute;mo se usan sus interiores. Lo que hizo el PEP fue liberalizar el uso de locales para adaptarlos a cualquier actividad. As&iacute; que espacios destinados a viviendas familiares se convirtieron en locales comerciales.
    </p><p class="article-text">
        El PEP tambi&eacute;n evit&oacute; reglamentar la ubicaci&oacute;n de los comercios, de manera que grandes franquicias abrieron sus tiendas junto a comercios tradicionales que vend&iacute;an los mismos productos. Esto crea una competencia desleal, que adem&aacute;s empobrece la econom&iacute;a local porque las franquicias, como los piratas, se llevan sus ganancias fuera de La Laguna.
    </p><p class="article-text">
        El resultado es que los laguneros de 2019 viven en una ciudad socialmente m&aacute;s desigual que la de 1999. Los peque&ntilde;os y medianos comercios de cercan&iacute;a han sido expulsados del centro. Tambi&eacute;n lo han sido muchas familias. Ninguno puede pagar los desorbitados alquileres e impuestos que s&iacute; pueden abonar las franquicias, que se han multiplicado por m&aacute;s de diez desde 1999. Adem&aacute;s, en 2011, La Laguna se convirti&oacute; en el &aacute;rea urbana con la mayor concentraci&oacute;n de restaurantes, cafeter&iacute;as, tascas y terrazas de Canarias; m&aacute;s que cualquiera de los destinos tur&iacute;sticos de masas de las islas.
    </p><p class="article-text">
        Hoy, La Laguna es una ciudad ruidosa, masificada de turistas, bares y franquicias. Una ciudad cuyos comercios de cercan&iacute;a no cubren las necesidades de sus habitantes. Una ciudad que como Venecia se vuelve fantasma de noche por la falta de residentes.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; hacer?</strong>
    </p><p class="article-text">
        La soluci&oacute;n inmediata exige anular el PEP de la multinacional y como piden los vecinos desde 2010, redactar un nuevo PEP con su participaci&oacute;n. Asimismo, para gestionar el centro hist&oacute;rico con garant&iacute;as, hay que crear un patronato que sea aut&oacute;nomo, apol&iacute;tico y sin &aacute;nimo de lucro, como se hace en otros lugares Patrimonio de la Humanidad.
    </p><p class="article-text">
        Por incre&iacute;ble que parezca, junto a la invasi&oacute;n de los piratas de nuestros tiempos, otra plaga amenaza al patrimonio: las termitas subterr&aacute;neas. Si llegan al centro hist&oacute;rico lagunero, su futuro ser&aacute; similar al de la casa de la familia Buend&iacute;a que las termitas devoraron en la novela <em>Cien a&ntilde;os de soledad</em>. Solo con un PEP democr&aacute;tico, con participaci&oacute;n ciudadana vigorosa y con un patronato aut&oacute;nomo, el centro lagunero lograr&aacute; que ni lo invadan los piratas ni lo devoren las termitas, y as&iacute; tener una segunda oportunidad sobre la tierra.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Álvaro Santana Acuña]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/tenerife-ahora/tenerife-opina/veinte-anos-destruccion_132_1177029.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 21 Dec 2019 10:40:53 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Veinte años de destrucción]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El patrimonio histórico y los políticos: la tragedia de La Laguna]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/tenerife-ahora/tenerife-opina/patrimonio-historico-politicos-tragedia-laguna_132_1002043.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        En 1999 la UNESCO a&ntilde;adi&oacute; el centro hist&oacute;rico de la ciudad de La Laguna a su lista de bienes que son Patrimonio de la Humanidad. La lista incluye sitios como la Gran Muralla China, Machu Picchu o la Ciudad del Vaticano. As&iacute; hasta llegar a los 1.121 bienes actuales. Al ser Patrimonio Mundial, la UNESCO ofrece un s&oacute;lido apoyo legal a lugares como La Laguna para proteger su patrimonio de amenazas como la especulaci&oacute;n urban&iacute;stica, la masificaci&oacute;n tur&iacute;stica o la mala gesti&oacute;n administrativa. Mientras docenas de lugares se apoyan en la UNESCO para derrotar dichas amenazas, en La Laguna ocurre lo contrario.
    </p><p class="article-text">
        Esto pasa porque, desde 1999 hasta hoy, la gesti&oacute;n del patrimonio mundial lagunero est&aacute; en manos del pol&iacute;tico de turno. Y en cada legislatura el pol&iacute;tico usa y abusa de la legalidad seg&uacute;n le conviene. En Espa&ntilde;a es f&aacute;cil hacerlo y salir impune. Nuestro pa&iacute;s tiene, por un lado, una d&eacute;bil sociedad civil y una democracia incipiente y, por otro lado, es una de las potencias tur&iacute;sticas del mundo. Es la peor combinaci&oacute;n si se quiere transmitir con responsabilidad a nuestros hijos y nietos el patrimonio que heredamos de nuestros antepasados. En Canarias, la combinaci&oacute;n es incluso mort&iacute;fera: con turoperadores y constructores avariciosos, pol&iacute;ticos din&aacute;sticos y ciudadanos impotentes. Por eso lo que sucede en La Laguna, por desgracia, no debe sorprendernos.
    </p><p class="article-text">
        La situaci&oacute;n del centro hist&oacute;rico lagunero es muy similar al desarrollismo salvaje que desde los a&ntilde;os 60 ha atiborrado de hoteles las costas canarias. Ahora, el &ldquo;coronavirus del desarrollismo&rdquo; infecta tambi&eacute;n a centros hist&oacute;ricos y casas rurales. No hay alternativa, dicen muchos pol&iacute;ticos: o turismo de masas o la ruina.
    </p><p class="article-text">
        Desde 2005, en La Laguna, el desarrollismo lo fomenta el Plan Especial de Protecci&oacute;n (PEP), con el que la concejal&iacute;a de urbanismo legaliza las obras que se hacen en el centro hist&oacute;rico. Coalici&oacute;n Canaria solo consigui&oacute; aprobar ese PEP en el pleno municipal usando el rodillo de la mayor&iacute;a absoluta, dada la oposici&oacute;n frontal de pol&iacute;ticos, funcionarios, ciudadanos y organizaciones.
    </p><p class="article-text">
        Durante a&ntilde;os, personas de los partidos que ahora gobiernan se opusieron a las obras legalizadas por el PEP. Criticaron el edificio nuevo del juzgado, la reforma de la plaza de la Catedral y la demolici&oacute;n de casas terreras. Ah&iacute; est&aacute;n las hemerotecas y los mensajes en redes sociales para demostrarlo.
    </p><p class="article-text">
        Pero la oposici&oacute;n, ahora en el poder, nos dice que el PEP de 2005 se puede mantener. Esto es imposible. El dise&ntilde;o de ese PEP est&aacute; viciado de principio a fin, porque defiende un modelo de ciudad neoliberal y nada progresista. Como explico desde hace a&ntilde;os, por culpa del PEP, los laguneros han perdido patrimonio valioso en todas y cada una de las manzanas del centro hist&oacute;rico. Adem&aacute;s viven en una ciudad m&aacute;s desigual socialmente, donde prosperan bares y franquicias.
    </p><p class="article-text">
        De momento, el tripartito solo ofrece sustituci&oacute;n o ruina. Es decir, o se gestiona el centro hist&oacute;rico como dicta la concejal&iacute;a de urbanismo o se arruina. Este argumento no solo es falso sino maquiav&eacute;lico. &iquest;De qu&eacute; sirve &ldquo;reformar&rdquo; un edificio del siglo XVIII si se vac&iacute;a todo el interior y se conserva solo la fachada; como si dejarla en pie no fuese otra forma de ruina? &iquest;De qu&eacute; sirve fabricar una remonta (o sea, construir un segundo piso) en una casa terrera si el valor de esta clase de vivienda, que existe en La Laguna desde hace 500 a&ntilde;os, radica en ser precisamente de un solo piso, como as&iacute; lo certifica la UNESCO? &iquest;De qu&eacute; sirve seguir usando el PEP de 2005 para proteger iglesias y casonas se&ntilde;oriales, mientras se contin&uacute;a legalizando la mutilaci&oacute;n y destrucci&oacute;n del patrimonio de los grupos sociales m&aacute;s vulnerables de nuestra historia, aquellos que viv&iacute;an, por ejemplo, en casas terreras?
    </p><p class="article-text">
        Frente a la esperanza del anhelado cambio pol&iacute;tico tras m&aacute;s de veinte a&ntilde;os de gobierno de Coalici&oacute;n Canaria, los hechos hablan por s&iacute; solos. Desde que el tripartito empez&oacute; a gobernar en junio de 2019, en el centro hist&oacute;rico y la zona tamp&oacute;n que lo rodea se han demolido, como m&iacute;nimo, cuatro casas. Tres de ellas eran casas terreras. O sea, cada dos meses se ha derribado una vivienda.
    </p><p class="article-text">
        Por culpa de estas actuaciones, el tripartito est&aacute; dejando escapar una oportunidad de oro para demostrar que su discurso urban&iacute;stico y patrimonial nada tiene que ver con el de Coalici&oacute;n Canaria. Cuatro a&ntilde;os pasan muy r&aacute;pido y los votantes recuerdan.
    </p><p class="article-text">
        A mi juicio, la soluci&oacute;n de choque es frenar con enmiendas los efectos m&aacute;s nocivos del PEP de 2005, y a la vez crear un nuevo PEP que garantice la protecci&oacute;n responsable del patrimonio a trav&eacute;s del di&aacute;logo con ciudadanos, asociaciones vecinales, t&eacute;cnicos de patrimonio del Cabildo y gobierno regional, organizaciones culturales locales y expertos internacionales. La gesti&oacute;n patrimonial no es &ldquo;patrimonio&rdquo; de nadie, ni siquiera de urbanistas e historiadores. De lo que se trata es de gestionar nuestro patrimonio mediante un progresismo dialogante.
    </p><p class="article-text">
        Para gestionar el centro hist&oacute;rico lagunero con m&aacute;ximas garant&iacute;as legales, la soluci&oacute;n ideal es crear un patronato: un organismo aut&oacute;nomo, apol&iacute;tico y sin &aacute;nimo de lucro. En Espa&ntilde;a, un patronato gestiona con &eacute;xito la Alhambra y el Generalife, con m&aacute;s de dos millones de visitantes anuales. En Escocia, su National Trust gestiona unas 150 propiedades, entre las que hay desde monumentales castillos hasta humildes casas obreras, como Souter Johnnie&rsquo;s Cottage, la vivienda de un zapatero del siglo XVIII, muy parecida a las casas terreras laguneras. En otros lugares, el patrimonio se potencia y actualiza mediante planes de protecci&oacute;n participativos. En La Laguna, a&uacute;n no.
    </p><p class="article-text">
        La Laguna podr&iacute;a convertirse en un ejemplo mundial de gesti&oacute;n patrimonial. Pero la legalidad del PEP de 2005 sigue asfixiando a propietarios de casas hist&oacute;ricas, a quienes se les expedienta por poner una puerta de estilo canario o cambiar el color de la fachada. Sin embargo, ese PEP no impide a constructoras privadas demoler o mutilar casas hist&oacute;ricas.
    </p><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, se dice que la supuesta reforma del PEP seguir&aacute; la tradici&oacute;n anglosajona. He vivido casi media vida en pa&iacute;ses con esta tradici&oacute;n, Reino Unido y Estados Unidos. Y si algo caracteriza dicha tradici&oacute;n all&iacute; es su rapidez y efectividad. La triste realidad es que aqu&iacute;, en La Laguna, manda por ahora esa tradici&oacute;n tan hispana del continuismo y el &ldquo;vuelva usted ma&ntilde;ana&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Álvaro Santana Acuña]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/tenerife-ahora/tenerife-opina/patrimonio-historico-politicos-tragedia-laguna_132_1002043.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 10 Mar 2020 15:29:35 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[El patrimonio histórico y los políticos: la tragedia de La Laguna]]></media:title>
    </item>
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