<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiario.es - Francisco Louça]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/francisco-louca/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Francisco Louça]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiario.es/rss/category/author/518025/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[Una tasa COVID que construya solidaridad sin austeridad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/tasa-covid-construya-solidaridad-austeridad_129_6019349.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ca31b5be-66b8-4d1c-9ab3-4b325ab4a99d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Una tasa COVID que construya solidaridad sin austeridad"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Es fundamental poner sobre la mesa un sistema extraordinario de "tasa COVID" de ámbito europeo que grave los beneficios empresariales y los grandes patrimonios</p></div><p class="article-text">
        El presidente del Parlamento Europeo, David Sassoli, no ha parado de insistir en estos &uacute;ltimos tiempos en la misma idea: &ldquo;Lo que se decidir&aacute; en las pr&oacute;ximas semanas tendr&aacute; un impacto en la vida de las personas en las pr&oacute;ximas d&eacute;cadas. Ahora tenemos la oportunidad de dise&ntilde;ar una nueva Europa&rdquo;. Unas palabras que suenan tan vac&iacute;as, o quiz&aacute;s algo amenazantes, como el concepto emergente de la &ldquo;nueva normalidad&rdquo; despu&eacute;s de la pandemia. Lo cierto es que la UE ha sufrido p&eacute;rdida de legitimidad entre algunos sectores sociales de toda Europa, en particular por las semanas de insolidaridad y par&aacute;lisis ante la emergencia m&eacute;dica que se viv&iacute;a en el continente. El proyecto europeo vive una crisis org&aacute;nica en todo el sentido gramsciano del t&eacute;rmino, como resultado y profundizaci&oacute;n de la crisis del modelo post-Maastricht del capitalismo europeo que supuso la constitucionalizaci&oacute;n del neoliberalismo como &uacute;nica pol&iacute;tica econ&oacute;mica posible.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las &eacute;lites europeas no son ajenas a esta p&eacute;rdida de legitimidad popular de la &ldquo;marca UE&rdquo;. De ah&iacute; la operaci&oacute;n cosm&eacute;tica del en&eacute;simo debate sobre la &ldquo;nueva Europa&rdquo;, con disculpas incluidas por parte de la presidenta de la Comisi&oacute;n, Ursula Von der Leyen, ante el desprecio por Italia mostrada por la UE en los momentos iniciales de la pandemia. Unas palabras que suenan a <em>d&eacute;j&agrave; vu</em> de aquellas declaraciones de Sarkozy en los inicios de la crisis de 2008 donde hablaba de la necesidad de &ldquo;refundar un capitalismo con rostro humano&rdquo;. O las disculpas de Juncker, siempre tan tard&iacute;as como est&eacute;riles, por el golpe de Estado financiero a Grecia, reconociendo ahora p&uacute;blicamente que &ldquo;no fuimos solidarios con Grecia, la insultamos, la injuriamos&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero m&aacute;s all&aacute; del maquillaje y de las pretendidas buenas intenciones, en este tipo de debates para construir la supuesta nueva Europa no se cuestiona nada de los errores anteriores. No hay, por ejemplo, ning&uacute;n balance de c&oacute;mo la UE, en plena crisis de la deuda en 2010, someti&oacute; a los pueblos del sur de Europa a una aut&eacute;ntica doctrina del shock neoliberal que intervino sus econom&iacute;as y suspendi&oacute; de facto su soberan&iacute;a. Cierto que el Pacto de Estabilidad y Crecimiento est&aacute; en suspenso, pero solo moment&aacute;neamente y debido a la excepcionalidad de la pandemia, en absoluto derogado como consecuencia de un an&aacute;lisis sobre sus desastrosas consecuencias.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Igualmente sigue en su sitio la condicionalidad de los prestamos v&iacute;a MEDE y sus correspondientes memor&aacute;ndums que marcaban a fuego los recortes de gasto p&uacute;blico y la p&eacute;rdida de soberan&iacute;a econ&oacute;mica, apenas matizados y en barbecho durante esta primera etapa de emergencia m&eacute;dica donde los hombres de negro podr&iacute;an haber contrastado demasiado mal con las batas blancas sanitarias. Y, en cuanto al peso de la deuda, aunque sigue siendo uno de los problemas fundamentales y losa central de muchas econom&iacute;as europeas, se mantiene ausente de los grandes debates que se suceden en los despachos de Bruselas. Ni una palabra de c&oacute;mo romper esa aut&eacute;ntica camisa de fuerza que impide afrontar los retos m&eacute;dicos, sociales y ambientales que tenemos por delante.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero las &eacute;lites comunitarias vuelven a hablarnos de una &ldquo;nueva Europa&rdquo; que supuestamente movilizar&aacute; una cantidad ingente de dinero p&uacute;blico para una cacareada reconstrucci&oacute;n sin precedentes en la historia de la UE. Y es cierto que, por el momento, las ayudas de Estado autorizadas a ra&iacute;z de la pandemia son mayores que el plan original, pero en todo caso menores que lo que Alemania ha definido para rescatar a sus empresas, lo que es una primera indicaci&oacute;n de una reconstrucci&oacute;n asim&eacute;trica que da&ntilde;ar&iacute;a muy sensiblemente la capacidad de supervivencia del empleo en los pa&iacute;ses m&aacute;s golpeados por la pandemia. Es insuficiente y desigual. Con los planes que se discuten ahora, la UE volver&aacute; a la austeridad destructora. He ah&iacute; uno de los focos actuales de tensi&oacute;n entre y con las clases dominantes del centro de Europa.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El dilema est&aacute; servido: o mutualizar riesgos entre pa&iacute;ses para mantener un equilibrio pol&iacute;tico a escala comunitaria, pero contradiciendo los intereses de algunas &eacute;lites empresariales que no ven con buenos ojos esas deudas compartidas y las transferencias anexas, o no hacerlo y dejar que sean los capitales del centro quienes reajusten el conjunto de la econom&iacute;a europea a riesgo de agrandar las fisuras ya existentes entre Estados miembro sin descartar eventual rupturas derivadas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En la recesi&oacute;n de 2009 y la crisis de la deuda soberana de 2011, una masiva transferencia de recursos de abajo hacia arriba inaugur&oacute; una d&eacute;cada perdida para las clases populares, pero de ganancias para las grandes corporaciones, que no han parado de aumentar sus beneficios y su poder. Un tiempo marcado por la combinaci&oacute;n de escasez y desigualdad, donde la p&eacute;rdida de peso de las rentas del trabajo en favor de las del capital reluce de forma especialmente sangrante. Tiempos de oligarquizaci&oacute;n acelerada del poder, un fen&oacute;meno que se erige a la vez como resultado, causa y eje central del nuevo ciclo hist&oacute;rico que vive una Europa de millonarios a costa de millones de pobres. Un aut&eacute;ntico secuestro de la democracia que tiene en la desigualdad su rostro m&aacute;s visible y amenazador.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para evitar que la salida de la pandemia y la gesti&oacute;n de sus consecuencias nos vuelvan a meter por la misma senda que hace una d&eacute;cada, es imprescindible situar en el centro del debate europeo la reducci&oacute;n del poder econ&oacute;mico y pol&iacute;tico de los de arriba mediante el reparto del trabajo y de la riqueza como eje central para atajar la desigualdad. Por ello es fundamental poner encima de la mesa la creaci&oacute;n de un sistema extraordinario de &ldquo;Tasa COVID&rdquo; de &aacute;mbito europeo que grave los beneficios empresariales y los grandes patrimonios. Un mecanismo que permita que, a diferencia de 2010, cuando se socializaron las p&eacute;rdidas, esta vez lo que se socialice sean los beneficios. Una herramienta concreta, aterrizada, de urgencia y &uacute;til, que cuestione el modelo de construcci&oacute;n de la Europa neoliberal o, lo que es pr&aacute;cticamente lo mismo, que cuestione el acaparamiento creciente del conjunto de los recursos por parte de una minor&iacute;a peligrosa.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Una &ldquo;Tasa COVID&rdquo; con el objetivo de crear un fondo especial solidario europeo-Covid19 administrado de forma coordinada entre los Estados que secunden la iniciativa, basada en la tributaci&oacute;n excepcional de los dividendos y plusval&iacute;as, fortuna inmobiliaria y mobiliaria, plataformas y agencias financieras y transacciones especulativas de capitales. La tasa debe permitir hacer frente a los gastos masivos derivados de la nueva crisis: contribuir a la atenci&oacute;n de las necesidades sociales m&aacute;s acuciantes con el prop&oacute;sito de garantizar condiciones dignas a toda la poblaci&oacute;n; realizar inversiones en sanidad p&uacute;blica revirtiendo a&ntilde;os de recortes; o contribuir a un necesario cambio de modelo productivo que responda a los desaf&iacute;os sociales y ambientales subyacentes a la pandemia. La forma de financiar los programas nacionales de recuperaci&oacute;n as&iacute; como el esfuerzo presupuestario de la UE, rechazando las soluciones austeritarias que han sido la marca de la Comisi&oacute;n Europea en la &uacute;ltima crisis.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, situar la redistribuci&oacute;n de la riqueza y de los recursos como eje central de un programa ecosocialista. Frente a sus debates cosm&eacute;ticos y palabras vac&iacute;as, traduzcamos en medidas concretas la consigna de que &ldquo;nuestras vidas valen m&aacute;s que sus beneficios&rdquo;. Evidentemente una tasa de este tipo no agota otras muchas medidas complementarias necesarias. Pero s&iacute; es una propuesta de urgencia. Y la urgencia es doble, porque el malestar de la gesti&oacute;n neoliberal de la nueva crisis volver&aacute; a reconfigurar lealtades. Si no apostamos decididamente por medidas en positivo, a la ofensiva, otros ocupar&aacute;n ese espacio y crecer&aacute;n a la sombra de nuestra incapacidad para levantar alternativas al desorden austeritario. Porque nuestro combate es tanto contra las &eacute;lites que provocan la desigualdad como contra quienes se aprovechan de ella para convertir a los m&aacute;s golpeados en chivos expiatorios y exculpatorios de las primeras.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Francisco Louça, Miguel Urbán]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/tasa-covid-construya-solidaridad-austeridad_129_6019349.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 16 Jun 2020 20:57:51 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/ca31b5be-66b8-4d1c-9ab3-4b325ab4a99d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="106249" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/ca31b5be-66b8-4d1c-9ab3-4b325ab4a99d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="106249" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Una tasa COVID que construya solidaridad sin austeridad]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/ca31b5be-66b8-4d1c-9ab3-4b325ab4a99d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Coronavirus]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[A recuperação depois da austeridade (e os fantasmas no armário)]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/recuperacao-depois-austeridade-fantasmas-armario_1_1180928.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5db7daef-16b2-4ecc-894f-9ae7302eab69_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">De 2009, quando se inicia a recessão na sequência da crise financeira internacional, até 2014, um terço da população entra em algum momento em condição de pobreza</p><p class="subtitle">No caso dos jovens, os ganhos médios caíram um terço; para quem detém um título do ensino superior, a perda de rendimento foi de 20%</p></div><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Este artigo pertence &agrave; revista <em>Portugal: a magia do improv&aacute;vel</em>, de <a href="http://eldiario.es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">eldiario.es</a>. <a href="https://www.eldiario.es/_0_975702870.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Leia a vers&atilde;o em Castelhano aqui</a>. <a href="https://usuarios.eldiario.es/?&amp;_ga=2.202743890.2142663424.1576481990-552936294.1573326272#!/hazte_socio" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Torne-se um membro agora e receba nossas revistas trimestrais em casa</a></li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        As elei&ccedil;&otilde;es europeias s&atilde;o ignoradas pela maior parte da popula&ccedil;&atilde;o portuguesa (69% de absten&ccedil;&otilde;es). Mas, mesmo com essa limita&ccedil;&atilde;o, o ter&ccedil;o da popula&ccedil;&atilde;o que votou confirmou o colapso eleitoral das v&aacute;rias direitas que, desde 2015, t&ecirc;m perdido representatividade: o principal partido da direita, o PSD, ficou pelos 22%, o seu pior resultado de sempre e a 11% do PS, o partido do governo, que ocupa o centro do espectro pol&iacute;tico. As esquerdas mant&ecirc;m cerca de 16%, em particular devido &agrave; duplica&ccedil;&atilde;o da vota&ccedil;&atilde;o do Bloco de Esquerda. Assim, estes resultados confirmam um apoio popular maiorit&aacute;rio aos acordos estabelecidos h&aacute; quatro anos entre o PS e os partidos &agrave; sua esquerda, a chamada &ldquo;geringon&ccedil;a&rdquo;, bem como a recusa do regresso a pol&iacute;ticas de austeridade.
    </p><h3 class="article-text">Uma surpresa pol&iacute;tica</h3><p class="article-text">
        Em outubro da 2015, as elei&ccedil;&otilde;es parlamentares criaram um situa&ccedil;&atilde;o pol&iacute;tica in&eacute;dita. A coliga&ccedil;&atilde;o das direitas, que tinha governado nos quatro anos anteriores e aplicado uma dura pol&iacute;tica de austeridade, conseguiu 38% dos votos, ao passo que o PS obteve 32%. O Presidente de ent&atilde;o, Cavaco Silva, ele mesmo um antigo primeiro-ministro e uma figura hist&oacute;rica da direita, encarregou Passos Coelho, que governara desde 2011, de formar um novo governo. Mas uma converg&ecirc;ncia parlamentar entre o PS e as esquerdas impediu a forma&ccedil;&atilde;o desse governo e deu posse a Ant&oacute;nio Costa, secret&aacute;rio-geral do PS, que formou um governo minorit&aacute;rio suportado por um acordo pactado com as esquerdas. Foi assim que se formou o que veio a ser conhecido como a &ldquo;geringon&ccedil;a&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Isto nunca tinha acontecido nos 40 anos da democracia institu&iacute;da depois da revolu&ccedil;&atilde;o de abril de 1974. Nem o PS tinha jamais aceite um acordo com as esquerdas, nem estas o tinham concebido como poss&iacute;vel. Assim, esta solu&ccedil;&atilde;o pol&iacute;tica foi uma surpresa, talvez por isso acompanhada com curiosidade noutros pa&iacute;ses, como foi o caso de Espanha. A raz&atilde;o fundamental para esta mudan&ccedil;a do modo da pol&iacute;tica foi a press&atilde;o popular sobre os partidos, depois da cat&aacute;strofe social provocada pelo programa de austeridade entre 2011 e 2015: a maioria do povo n&atilde;o aceitava a continua&ccedil;&atilde;o de uma regra de sacrif&iacute;cios, de subida de impostos e de redu&ccedil;&atilde;o de sal&aacute;rios e pens&otilde;es, o que o primeiro-ministro do per&iacute;odo designara como a estrat&eacute;gia de &ldquo;empobrecimento de Portugal&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Para mais, o efeito desse empobrecimento foi dram&aacute;tico. De 2009, quando se inicia a recess&atilde;o na sequ&ecirc;ncia da crise financeira internacional, at&eacute; 2014, um ter&ccedil;o da popula&ccedil;&atilde;o entra em algum momento em condi&ccedil;&atilde;o de pobreza (32,6%), e uma parte importante durante um ano inteiro (12,6%) - para al&eacute;m dos cerca de 20% que vivem na pobreza. Assim, em 2012, 24,5% dos pobres eram-no pela primeira vez na sua vida. A escala social s&oacute; funcionou para baixo. Durante a vig&ecirc;ncia do programa da troika (FMI, Comiss&atilde;o Europeia e BCE), a pobreza instalou-se mesmo entre as fam&iacute;lias com um ou dois sal&aacute;rios.
    </p><p class="article-text">
        No caso dos jovens, os ganhos m&eacute;dios ca&iacute;ram um ter&ccedil;o; para quem det&eacute;m um t&iacute;tulo do ensino superior, a perda de rendimento foi de 20%; para os 10% mais pobres, a perda foi de 25%. A crise econ&oacute;mica foi agravada pela pol&iacute;tica de austeridade e ainda pelas medidas discricion&aacute;rias contra alguns setores de trabalhadores ou da popula&ccedil;&atilde;o pobre (400 mil pessoas que recebiam o Rendimento Social de Inser&ccedil;&atilde;o, uma presta&ccedil;&atilde;o para desempregados e idosos pobres, foram retiradas da lista de apoios pelo governo das direitas). O desemprego real ultrapassou os 20%. A mis&eacute;ria cresceu.
    </p><p class="article-text">
        Dada essa experi&ecirc;ncia, quando as esquerdas e o PS assinaram acordos para comprometer o novo governo a recusar privatiza&ccedil;&otilde;es, a aumentar o sal&aacute;rio m&iacute;nimo em 20%, a recuperar os sal&aacute;rios e pens&otilde;es, a reduzir o imposto sobre o trabalho, a garantir todos os manuais escolares gratuitos e a baixar o custo do ensino superior, a garantir contratos est&aacute;veis para os trabalhadores prec&aacute;rios ou as 35 horas no Estado, essas medidas foram vistas como um al&iacute;vio. Durante os &uacute;ltimos quatro anos, este programa constituiu uma resposta &agrave; austeridade com amplo apoio popular.
    </p><p class="article-text">
        No entanto, o acordo da geringon&ccedil;a n&atilde;o abrangia nem pol&iacute;ticas europeias nem a gest&atilde;o do sistema financeiro e da banca. Houve mesmo momentos de diverg&ecirc;ncia forte entre os parceiros, quando o governo decidiu a venda do BANIF, um pequeno banco regional, ao Santander, ou quando vendeu um grande banco, o Novo Banco, a um fundo norte-americano, Apollo, em ambos os casos com perdas milion&aacute;rias para as contas p&uacute;blicas. A diverg&ecirc;ncia &eacute; importante, porque exprime vis&otilde;es contrastadas sobre o lugar da finan&ccedil;a na vida econ&oacute;mica portuguesa, uma quest&atilde;o que tem sido ilustrada por sucessivos casos de fraudes e esc&acirc;ndalos. Um apanhado da hist&oacute;ria deste modelo de poder financeiro permite perceber porque &eacute; que a quest&atilde;o &eacute; t&atilde;o essencial.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">Senhor Milh&atilde;o</h3><p class="article-text">
        Na viragem para o s&eacute;culo XX, a figura dominante da finan&ccedil;a portuguesa era Henry Burnay, nascido em Lisboa de pais belgas. Fez carreira numa ag&ecirc;ncia financeira, casou com a filha do dono, acumulou fortuna com especula&ccedil;&atilde;o com d&iacute;vida p&uacute;blica (comprou por tuta e meia t&iacute;tulos de d&iacute;vida do pretendente derrotado na guerra civil dos anos anteriores, D. Miguel, e cobrou-os pelo valor nominal) e com neg&oacute;cios coloniais. Investiu em transportes e no Banco Nacional Ultramarino. Do seu pal&aacute;cio da Junqueira dirigiu um imp&eacute;rio e, quando morreu, era um dos homens mais ricos da Europa.
    </p><p class="article-text">
        O caricaturista Bordalo Pinheiro, que retratou esses tempos, desenhou-o como um negociante ambicioso, mas o escritor Fialho de Almeida, mais atrevido, chamou-lhe o &ldquo;pulg&atilde;o polim&oacute;rfico&rdquo;. A imprensa, respeitadora, deu-lhe a alcunha de &ldquo;Senhor Milh&atilde;o&rdquo;. Mas foi E&ccedil;a de Queiroz, o maior dos escritores portugueses do in&iacute;cio do s&eacute;culo, quem dele deixou o retrato mais completo, como o banqueiro Jacob Cohen, &ldquo;um homem baixo, apurado, de olhos bonitos, e suissas t&atilde;o pretas e luzidias que pareciam ensopadas em verniz, (que) sorria, descal&ccedil;ando as luvas, dizendo, que, segundo os ingleses, havia tamb&eacute;m a gota de gente pobre; e era essa naturalmente a que lhe competia a ele...&rdquo;. &ldquo;Os Maias&rdquo;, o livro que conta a hist&oacute;ria, levanta o v&eacute;u do neg&oacute;cio do banqueiro. Ei-lo num jantar de gala:
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;&mdash;Ent&atilde;o, Cohen, diga-nos voc&ecirc;, conte-nos c&aacute;... O empr&eacute;stimo faz-se ou n&atilde;o se faz?&nbsp;</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>E acirrou a curiosidade, dizendo para os lados, que aquela quest&atilde;o do empr&eacute;stimo era grave. Uma opera&ccedil;&atilde;o tremenda, um verdadeiro epis&oacute;dio hist&oacute;rico!... O Cohen colocou uma pitada de sal &agrave; beira do prato, e respondeu, com autoridade, que o empr&eacute;stimo tinha de se realizar absolutamente. Os empr&eacute;stimos em Portugal constitu&iacute;am hoje uma das fontes de receita, t&atilde;o regular, t&atilde;o indispens&aacute;vel, t&atilde;o sabida como o imposto. A &uacute;nica ocupa&ccedil;&atilde;o mesmo dos minist&eacute;rios era esta - cobrar o imposto e fazer o empr&eacute;stimo. E assim se havia de continuar...&nbsp;</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Carlos n&atilde;o entendia de finan&ccedil;as: mas parecia-lhe que, desse modo, o pa&iacute;s ia alegremente e lindamente para a banca-rota.&nbsp;</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>&mdash;Num galopesinho muito seguro e muito a direito, disse o Cohen, sorrindo. Ah, sobre isso, ningu&eacute;m tem ilus&otilde;es, meu caro senhor. Nem os pr&oacute;prios ministros da fazenda!... A banca-rota &eacute; inevit&aacute;vel: &eacute; como quem faz uma soma...&nbsp;</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Ega mostrou-se impressionado. Olha que brincadeira, hein! E todos escutavam o Cohen. Ega, depois de lhe encher o c&aacute;lice de novo, fincara os cotovelos na mesa para lhe beber melhor as palavras.&nbsp;</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>&mdash;A banca-rota &eacute; t&atilde;o certa, as coisas est&atilde;o t&atilde;o dispostas para ela - continuava o Cohen - que seria mesmo f&aacute;cil a qualquer, em dois ou tr&ecirc;s anos, fazer falir o pa&iacute;s...&ldquo;</em>
    </p><p class="article-text">
        Pois o romance ilustra um facto hist&oacute;rico, foi na bancarrota de 1890-2 que Burnay fez o seu melhor contrato. Como intermedi&aacute;rio de uma associa&ccedil;&atilde;o de credores que fez o empr&eacute;stimo a governo sem liquidez, o banqueiro exigiu a contrapartida mais rent&aacute;vel, o monop&oacute;lio dos tabacos. Durante 25 anos esse monop&oacute;lio foi o seu tesouro. Como o seu retrato no romance, Burnay sabia como se podia fazer falir o pa&iacute;s em pouco tempo e usou a chantagem da d&iacute;vida. Ficou rico como Midas. O poder do Senhor Milh&atilde;o era imenso.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esse romance &eacute; tamb&eacute;m um retrato da acumula&ccedil;&atilde;o de capital que fez a hist&oacute;ria da economia portuguesa. Um s&eacute;culo mais tarde, os contratos dos tabacos t&ecirc;m outra forma, s&atilde;o as privatiza&ccedil;&otilde;es de infraestruturas em monop&oacute;lio, na &aacute;gua, no g&aacute;s, nos combust&iacute;veis, na eletricidade, s&atilde;o as vendas de barragens, as concess&otilde;es de autoestradas, e muitas outras formas de uma economia de rendas. As novas fortunas s&atilde;o amassadas em opera&ccedil;&otilde;es que garantem privil&eacute;gios suportados pelo Estado.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">Uma fraude banc&aacute;ria</h3><p class="article-text">
        Recentemente, discutia-se em Portugal o caso do comendador Joe Berardo, um homem que construiu o seu imp&eacute;rio simplesmente acumulando mil milh&otilde;es de euros de d&iacute;vidas &agrave; banca. Na fal&ecirc;ncia do maior banco privado, Esp&iacute;rito Santo, descobriram-se tram&oacute;ias de milhares de milh&otilde;es de euros, rotas de para&iacute;sos fiscais e engenharias artificiosas para ocultar as contas, com benef&iacute;cio de alguns banqueiros.
    </p><p class="article-text">
        Noutros casos, &eacute; uma casta que se organiza para promover as d&iacute;vidas ou as transfer&ecirc;ncias de benesses: num estudo que fiz com alguns colegas sobre as carreiras profissionais de todos os governantes desde 1975, constatei que um em cada tr&ecirc;s ministros ou secret&aacute;rios de Estado ou entrou no governo vindo de um banco ou uma empresa financeira, ou foi para a administra&ccedil;&atilde;o de uma dessas empresas no fim do seu mandato. Com esta porta-girat&oacute;ria, a conex&atilde;o entre o poder e a finan&ccedil;a foi-se estreitando. Este &eacute; o fantasma no arm&aacute;rio portugu&ecirc;s &ndash; e &eacute; a raz&atilde;o pela qual os primeiros passos no combate &agrave; austeridade exigem um pol&iacute;tica esfor&ccedil;ada de anula&ccedil;&atilde;o das rendas dos &ldquo;senhores milh&otilde;es&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Francisco Louça]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/recuperacao-depois-austeridade-fantasmas-armario_1_1180928.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 27 Dec 2019 20:11:09 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/5db7daef-16b2-4ecc-894f-9ae7302eab69_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="82827" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/5db7daef-16b2-4ecc-894f-9ae7302eab69_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="82827" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[A recuperação depois da austeridade (e os fantasmas no armário)]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/5db7daef-16b2-4ecc-894f-9ae7302eab69_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
      <media:keywords><![CDATA[Revista Portugal]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La recuperación después de la austeridad (y los fantasmas en el armario)]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/recuperacion-despues-austeridad-fantasmas-armario_1_1180942.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5db7daef-16b2-4ecc-894f-9ae7302eab69_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Los &quot;eurofanes&quot; toman Lisboa a un día del arranque oficial de Eurovisión"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Entre 2009, cuando se inicia la recesión tras la crisis financiera internacional, y 2014, un tercio de la población entra en algún momento en situación de pobreza (32,6%)</p><p class="subtitle">En el caso de los jóvenes, los ingresos medios cayeron un tercio; para quienes contaban con un título de enseñanza superior, la pérdida de renta fue del 20%</p></div><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Este art&iacute;culo pertenece a la revista <em>Portugal: la magia de lo improbable</em>, de <a href="http://eldiario.es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">eldiario.es</a>. <a href="https://www.eldiario.es/_0_975702871.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Lee aqu&iacute; la versi&oacute;n en portugu&eacute;s</a>. <a href="https://usuarios.eldiario.es/?&amp;_ga=2.202743890.2142663424.1576481990-552936294.1573326272#!/hazte_socio" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia">Hazte socia ya y recibe nuestras revistas trimestrales en casa</a></li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Las elecciones europeas son ignoradas por la mayor parte de la poblaci&oacute;n portuguesa (un 69% de abstenci&oacute;n). Pero, incluso con esa limitaci&oacute;n, el tercio de la poblaci&oacute;n que ha votado ha confirmado el hundimiento electoral de las distintas derechas que, desde 2015, han perdido representatividad: el principal partido de la derecha, el PSD, ha logrado cerca del 22%, el peor resultado de su historia, a un 11% de distancia del PS, el partido del Gobierno, que ocupa el centro del espectro pol&iacute;tico. Las izquierdas mantienen cerca del 16%, debido a que el Bloco de Esquerda ha duplicado sus resultados. As&iacute;, estos resultados confirman el apoyo popular mayoritario a los acuerdos establecidos hace cuatro a&ntilde;os entre el PS y los partidos a su izquierda, el llamado Gobierno de la jerigonza, as&iacute; como el rechazo al regreso a las pol&iacute;ticas de austeridad.
    </p><h3 class="article-text">Una sorpresa pol&iacute;tica</h3><p class="article-text">
        En octubre de 2015, las elecciones al parlamento crearon una situaci&oacute;n pol&iacute;tica in&eacute;dita. La coalici&oacute;n de las derechas, que hab&iacute;a gobernado en los cuatro a&ntilde;os anteriores y hab&iacute;a aplicado una dura pol&iacute;tica de austeridad, consigui&oacute; un 38% de los votos, mientras que el PS obtuvo un 32%. El presidente de entonces, Cavaco Silva, &eacute;l mismo ex primer ministro y una figura hist&oacute;rica de la derecha, encarg&oacute; a Passos Coelho, que hab&iacute;a gobernado desde 2011, formar un nuevo gobierno. Pero un acuerdo parlamentario entre el PS y las izquierdas impidi&oacute; la formaci&oacute;n de ese gobierno y otorg&oacute; el cargo a Ant&oacute;nio Costa, secretario general del PS, que form&oacute; un gobierno minoritario sustentado por un acuerdo pactado con las izquierdas. Fue as&iacute; como se form&oacute; lo que ha venido a conocerse como la jerigonza.
    </p><p class="article-text">
        Esto nunca hab&iacute;a sucedido en los 40 a&ntilde;os de la democracia constituida despu&eacute;s de la revoluci&oacute;n de abril de 1974. Ni el PS hab&iacute;a aceptado jam&aacute;s un acuerdo con las izquierdas, ni estas lo hab&iacute;an concebido como posible. As&iacute;, esta soluci&oacute;n pol&iacute;tica fue una sorpresa, y quiz&aacute;s por ello ha sido seguida con curiosidad en otros pa&iacute;ses, como ha sido el caso de Espa&ntilde;a. La raz&oacute;n fundamental de este cambio en el modo de hacer pol&iacute;tica fue la presi&oacute;n popular sobre los partidos, despu&eacute;s de la cat&aacute;strofe social provocada por el programa de austeridad entre 2011 y 2015: la mayor&iacute;a del pueblo no aceptaba continuar con una regla de sacrificios, de subida de impuestos y de reducci&oacute;n de salarios y pensiones, lo que el primer ministro del momento lleg&oacute; a llamar la estrategia de &ldquo;empobrecimiento de Portugal&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s a&uacute;n, el efecto de ese empobrecimiento fue dram&aacute;tico. Entre 2009, cuando se inicia la recesi&oacute;n tras la crisis financiera internacional, y 2014, un tercio de la poblaci&oacute;n entra en alg&uacute;n momento en situaci&oacute;n de pobreza (32,6%), y una parte importante lo hace durante un a&ntilde;o entero (12,6%), sin contar el cerca del 20% que vive en la pobreza. As&iacute;, en 2012, el 24,5% de los pobres lo eran por primera vez en su vida. La escalera social solo funcion&oacute; hacia abajo. Durante la vigencia del programa de la troika (FMI, Comisi&oacute;n Europea y BCE), la pobreza se instal&oacute; incluso entre las familias con uno o dos sueldos.
    </p><p class="article-text">
        En el caso de los j&oacute;venes, los ingresos medios cayeron un tercio; para quienes contaban con un t&iacute;tulo de ense&ntilde;anza superior, la p&eacute;rdida de renta fue del 20%; para el 10% m&aacute;s pobre, la p&eacute;rdida fue del 25%. La crisis econ&oacute;mica se agrav&oacute; por la pol&iacute;tica de austeridad y tambi&eacute;n por las medidas discrecionales contra algunos sectores de trabajadores o de poblaci&oacute;n pobre (el gobierno de las derechas elimin&oacute; de la lista de ayudas a 400.000 personas que recib&iacute;an la Renta Social de Inserci&oacute;n, una prestaci&oacute;n para desempleados y mayores en situaci&oacute;n de pobreza). El desempleo real super&oacute; el 20%. La miseria creci&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        Con esa experiencia, cuando las izquierdas y el PS firmaron acuerdos para comprometer al nuevo gobierno a rechazar privatizaciones, a aumentar el salario m&iacute;nimo en un 20%, a recuperar los salarios y las pensiones, a reducir el impuesto sobre la renta, a garantizar la gratuidad de todos los libros de texto y a bajar el coste de la ense&ntilde;anza superior, a garantizar contratos estables para los trabajadores precarios o las 35 horas en la Administraci&oacute;n, esas medidas fueron vistas como un alivio. Durante los &uacute;ltimos cuatro a&ntilde;os, este programa ha supuesto una respuesta a la austeridad con amplio apoyo popular.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, el acuerdo de la jerigonza no inclu&iacute;a ni pol&iacute;ticas europeas ni la gesti&oacute;n del sistema financiero y de la banca. Se dieron incluso momentos de fuertes discrepancias entre los socios, cuando el Gobierno decidi&oacute; la venta de BANIF, un peque&ntilde;o banco regional, al Santander; o cuando vendi&oacute; un gran banco, el Novo Banco, al fondo estadounidense Apollo, en ambos casos con p&eacute;rdidas millonarias para las cuentas p&uacute;blicas. Las discrepancias son importantes, porque manifiestan visiones enfrentadas sobre el lugar que debe tener el sector financiero en la vida econ&oacute;mica portuguesa, una cuesti&oacute;n que ha sido ilustrada por sucesivos casos de fraudes y esc&aacute;ndalos. Un repaso a la historia de este modelo de poder financiero permite conocer por qu&eacute; este tema es tan esencial.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e1b34b8c-0783-40f8-b3d6-dc32fb01eb33_9-16-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e1b34b8c-0783-40f8-b3d6-dc32fb01eb33_9-16-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e1b34b8c-0783-40f8-b3d6-dc32fb01eb33_9-16-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e1b34b8c-0783-40f8-b3d6-dc32fb01eb33_9-16-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e1b34b8c-0783-40f8-b3d6-dc32fb01eb33_9-16-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e1b34b8c-0783-40f8-b3d6-dc32fb01eb33_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/e1b34b8c-0783-40f8-b3d6-dc32fb01eb33_9-16-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt=""
                >

            
            </picture>

            
            
            
                </figure><h3 class="article-text">&nbsp;</h3><h3 class="article-text">Se&ntilde;or Mill&oacute;n&nbsp;</h3><p class="article-text">
        En el cambio al siglo XX, la figura dominante de la banca portuguesa era Henry Burnay, nacido en Lisboa de padres belgas. Hizo carrera en una agencia financiera, se cas&oacute; con la hija del propietario, hizo fortuna especulando con deuda p&uacute;blica (compr&oacute; por nada y menos t&iacute;tulos de deuda del pretendiente derrotado en la guerra civil de los a&ntilde;os anteriores, D. Miguel, y los cobr&oacute; por el valor nominal) y con negocios coloniales. Invirti&oacute; en transportes y en el Banco Nacional Ultramarino. Desde su palacio de Junqueira dirigi&oacute; un imperio y, cuando muri&oacute;, era uno de los hombres m&aacute;s ricos de Europa.
    </p><p class="article-text">
        El dibujante Bordalo Pinheiro, que plasm&oacute; esos tiempos, lo retrat&oacute; como un ambicioso hombre de negocios, pero el escritor Fialho de Almeida, m&aacute;s atrevido, le llam&oacute; &ldquo;pulg&oacute;n polim&oacute;rfico&rdquo;. La prensa, respetuosa, le puso el mote de Se&ntilde;or Mill&oacute;n. Pero fue E&ccedil;a de Queiroz, el mayor de los escritores portugueses de comienzos de siglo, quien dej&oacute; de &eacute;l el retrato m&aacute;s completo, como el banquero Jacob Cohen, &ldquo;un hombre peque&ntilde;o, esmerado, de hermosos ojos y patillas tan negras y lustrosas que parec&iacute;an pintadas, sonre&iacute;a, quit&aacute;ndose los guantes, y contaba que seg&uacute;n los ingleses, exist&iacute;a tambi&eacute;n la gota del pobre. Era esa, naturalmente, la que a &eacute;l le aguardaba&hellip;&rdquo;. Los Maia, el libro que narra la historia, desvela el negocio del banquero. Aqu&iacute; se encuentra en una cena de gala:
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;<em>&mdash;Entonces, Cohen, d&iacute;ganos, cuente&hellip; El empr&eacute;stito, &iquest;se hace o no se hace?&nbsp;</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Y pic&oacute; la curiosidad de la concurrencia a&ntilde;adiendo que aquello del empr&eacute;stito era un asunto grave. &iexcl;Una operaci&oacute;n tremenda, un aut&eacute;ntico episodio hist&oacute;rico!&hellip; Cohen se puso una pulgarada de sal en el borde del plato y respondi&oacute;, con autoridad, que el empr&eacute;stito deb&iacute;a hacerse &laquo;absolutamente&raquo;. Los empr&eacute;stitos, en Portugal, constitu&iacute;an una de las fuentes de ingresos del Estado, tan regular, tan indispensable, tan obvia como los impuestos. Si se le apuraba, la &uacute;nica ocupaci&oacute;n de los ministerios era &eacute;sa: &laquo;Cobrar los impuestos&raquo; y &laquo;tomar el empr&eacute;stito&raquo;. Y as&iacute; deb&iacute;a seguir siendo.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Carlos no entend&iacute;a de finanzas, pero le daba la impresi&oacute;n de que por semejante camino el pa&iacute;s iba alegremente, bonitamente, a la bancarrota.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>&mdash;S&iacute;, a un galope discreto pero seguro &mdash;dijo Cohen sonriendo&mdash;. A ese respeto nadie se hace ilusiones, mi querido amigo. &iexcl;Ni los propios ministros de Hacienda!&hellip; La bancarrota es inevitable: como dos y dos son cuatro&hellip;</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Ega se mostr&oacute; muy impresionado. &iexcl;Menuda broma! Todos escuchaban a Cohen. Ega, tras llenarle la copa de nuevo, hinc&oacute; los codos en la mesa para beberle mejor las palabras.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>&mdash;La bancarrota es tan probable, las cosas est&aacute;n tan a punto para ello &mdash; continuaba Cohen&mdash; que ser&iacute;a facil&iacute;simo para cualquiera, en dos o tres a&ntilde;os, hacer que el pa&iacute;s quebrara&hellip;&ldquo;.</em>
    </p><p class="article-text">
        La novela ilustra un hecho hist&oacute;rico, ya que en la bancarrota de 1890-2 Burnay consigui&oacute; su mejor negocio. Como intermediario de una asociaci&oacute;n de acreedores que concedi&oacute; el pr&eacute;stamo a un gobierno sin liquidez, el banquero exigi&oacute; la contrapartida m&aacute;s rentable, el monopolio sobre el tabaco. Durante 25 a&ntilde;os ese monopolio fue su tesoro. Como su retrato en la novela, Burnay sab&iacute;a c&oacute;mo se pod&iacute;a hacer quebrar al pa&iacute;s en poco tiempo y emple&oacute; el chantaje de la deuda. Se hizo rico como Midas. El poder del Se&ntilde;or Mill&oacute;n era inmenso.
    </p><p class="article-text">
        La novela es tambi&eacute;n un retrato de la acumulaci&oacute;n del capital que ha conformado la historia de la econom&iacute;a portuguesa. Un siglo m&aacute;s tarde, los contratos del tabaco tienen otra forma: son las privatizaciones de infraestructuras en r&eacute;gimen de monopolio, como el agua, el gas, los combustibles, la electricidad, las ventas de las presas, las concesiones de autov&iacute;as y muchas otras forma de una econom&iacute;a de rentas. Las nuevas fortunas son amasadas en operaciones que garantizan privilegios respaldados por el Estado.
    </p><h3 class="article-text">Un fraude de banqueros</h3><p class="article-text">
        No hace mucho se debat&iacute;a en Portugal el caso de Joe Berardo, condecorado con la Gran Cruz de la Orden del Infante D. Henrique, y que ha construido su imperio sencillamente acumulando mil millones de euros de deudas a la banca. Con la quiebra del mayor banco privado, Esp&iacute;rito Santo, se descubri&oacute; un fraude de miles de millones de euros, rutas hacia para&iacute;sos fiscales e ingenier&iacute;as contables para ocultar las cuentas, para beneficio de algunos banqueros. En otros casos, es una casta que se organiza para ejecutar las deudas o las transferencias de beneficios: en un estudio realizado con algunos compa&ntilde;eros sobre las carreras profesionales de todos los gobernantes desde 1975, constat&eacute; que uno de cada tres ministros o secretarios de Estado o bien hab&iacute;a entrado en el gobierno procedente de un banco o de una empresa financiera, o bien termin&oacute; en el consejo de una de esas empresas tras finalizar su mandato.
    </p><p class="article-text">
        Con estas puertas giratorias, la conexi&oacute;n entre el poder y el sector financiero se ha ido estrechando. Este es el fantasma dentro del armario portugu&eacute;s; y es la raz&oacute;n por la que los primeros pasos en la lucha contra la austeridad exigen una pol&iacute;tica comprometida con la eliminaci&oacute;n de las rentas de los se&ntilde;ores millones.
    </p><p class="article-text">
        <em>Traducci&oacute;n: Eduardo L&oacute;pez-Jamar</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Francisco Louça]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/recuperacion-despues-austeridad-fantasmas-armario_1_1180942.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 27 Dec 2019 20:08:45 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/5db7daef-16b2-4ecc-894f-9ae7302eab69_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="82827" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/5db7daef-16b2-4ecc-894f-9ae7302eab69_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="82827" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[La recuperación después de la austeridad (y los fantasmas en el armario)]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/5db7daef-16b2-4ecc-894f-9ae7302eab69_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
      <media:keywords><![CDATA[Revista Portugal,Portugal]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
