<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiario.es - Pablo Gómez Perpinyà]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/pablo-gomez-perpinya/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Pablo Gómez Perpinyà]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiario.es/rss/category/author/518038/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[Por qué Ayuso no es Almeida]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/ayuso-almeida_129_5918629.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d30874d3-3ef8-4a61-b989-71edbf4f97dc_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, durante su comparecencia ante los medios de comunicación, en la visita que ha realizado este sábado al Hospital temporal para pacientes COVID-19 abierto hace 3 semanas por el Gobierno autonómico en Ifema."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El aire formalmente democratizante que embriaga a Almeida es demasiado débil como para condicionar a Ayuso y por eso el debate político en la Comunidad tendrá necesariamente el estilo y las formas elegidas por la presidenta</p></div><p class="article-text">
        El pasado viernes, tras un discurso emocionante de Rita Maestre que logr&oacute; conectar con el sentir de una gran parte de la sociedad, el alcalde de Madrid reconoci&oacute; y agradeci&oacute; la responsabilidad de la l&iacute;der de la oposici&oacute;n a pesar de sus diferencias pol&iacute;ticas. Solo 24 horas antes, su hom&oacute;loga en la Comunidad, Isabel D&iacute;az Ayuso, desconvocaba la reuni&oacute;n a la que se hab&iacute;a comprometido con la oposici&oacute;n y se negaba a dar explicaciones sobre su gesti&oacute;n de la crisis del COVID-19. Un mismo partido que gobierna con id&eacute;nticos socios en el Ayuntamiento y en la Comunidad y cuyos l&iacute;deres, sin embargo, parecen seguir manuales opuestos; una contradicci&oacute;n aparente, un reparto de roles preestablecido, quiz&aacute;s caracteres opuestos o simplemente estilos comunicativos, algunos dir&aacute;n incluso que divergencias pol&iacute;ticas, pero por encima de todo diferenciados por sus preferencias y decisiones.
    </p><p class="article-text">
        La mayor ventaja con la que cuenta normalmente un gobierno frente a su oposici&oacute;n es la capacidad de elegir el escenario en que se da la discusi&oacute;n pol&iacute;tica. El gobierno elige la mayor parte de los temas que est&aacute;n sometidos a debate, la forma en la que integran o rechazan las demandas de la oposici&oacute;n y, sobre todo, la relaci&oacute;n que se establece con el resto de agentes pol&iacute;ticos y sociales. De esta forma, mientras que Almeida opt&oacute; por mantener un m&iacute;nimo de di&aacute;logo, informaci&oacute;n y rendici&oacute;n de cuentas con la oposici&oacute;n, sin renunciar a sus capacidades como gobierno, Ayuso opt&oacute; precisamente por lo contrario. Y no fue falta de astucia ni de altura pol&iacute;tica, que en ocasiones nos hemos limitado a analizar, sino una decisi&oacute;n estrat&eacute;gica de alguien que r&aacute;pidamente dej&oacute; de entender la pandemia como una amenaza en t&eacute;rminos pol&iacute;ticos y busc&oacute; convertirla una oportunidad para, mediante la confrontaci&oacute;n con el Gobierno de Espa&ntilde;a, aumentar su influencia p&uacute;blica. Una operaci&oacute;n muy cuestionable desde el punto de vista &eacute;tico pero tremendamente eficaz de cara a sus objetivos.
    </p><p class="article-text">
        Las decisiones de los gobiernos tambi&eacute;n est&aacute;n condicionadas por el pasado. La sombra de Manuela Carmena en el Ayuntamiento, de una forma de hacer pol&iacute;tica basada en el di&aacute;logo, en la cercan&iacute;a y que lleg&oacute; a ser enormemente popular, contrasta con la sombra de 25 a&ntilde;os de gobiernos consecutivos del PP en la Comunidad de Madrid. Almeida se ve en la necesidad de incorporar a su repertorio formas de hacer pol&iacute;tica que no le son propias pero que ya est&aacute;n adheridas a piel de la ciudad de Madrid y con las que tiene que convivir; Ayuso, por el contrario, tiene como misi&oacute;n principal defender el fuerte, conservar firme y cohesionada la retaguardia tras la que se refugian las viejas redes del aguirrismo y del aznarismo y, por tanto, encuentra su virtud en el cierre y la confrontaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Desgraciadamente una escena como la protagonizada por Maestre y Almeida en el Pleno del Ayuntamiento es dif&iacute;cilmente imaginable en la Comunidad en estos momentos. Para empezar porque Ayuso ha intentado bloquear por todos lo medios su comparecencia en la Asamblea porque cree firmemente que una actitud m&aacute;s dialogante s&oacute;lo le separar&iacute;a de su objetivo de polarizaci&oacute;n con S&aacute;nchez; y para seguir, porque la reactivaci&oacute;n de la agenda pol&iacute;tica madrile&ntilde;a es un gran inconveniente para una presidenta que es la responsable pol&iacute;tica y administrativa de la gesti&oacute;n de los hospitales, las residencias, los colegios, las becas y muchas de las prestaciones p&uacute;blicas de las que dependen las vidas miles de familias madrile&ntilde;as. Ayuso ha aprovechado el cierre de la Asamblea de Madrid y la concentraci&oacute;n del foco medi&aacute;tico en su Gobierno para desprenderse de sus responsabilidades y achacar sus errores por elevaci&oacute;n al Gobierno de Espa&ntilde;a sin que nadie pudiera rebatirla p&uacute;blicamente. Y lo m&aacute;s grave, ha aprobado recortes sociales por la puerta de atr&aacute;s como ha sucedido, por ejemplo, con las escuelas infantiles.
    </p><p class="article-text">
        El PP est&aacute; buscando recuperar el espacio de confort del que disfrut&oacute; durante la primera d&eacute;cada del siglo XXI. Los grupos de inter&eacute;s que representa este partido necesitan un entorno institucional estable y que favorezca grandes operaciones como pudieron ser en su d&iacute;a la construcci&oacute;n de hospitales de gesti&oacute;n privada o las radiales. El PP logr&oacute; este clima de impunidad sin duda gracias a la complicidad del Gobierno de Espa&ntilde;a, primero con Aznar y luego con Rajoy, pero probablemente no habr&iacute;a sido posible sin un fuerte liderazgo regional como el de Alberto Ruiz-Gallard&oacute;n y Esperanza Aguirre. Una dupla m&iacute;tica para el centro derecha con la que alcanzaron la m&aacute;xima expansi&oacute;n de su imperio de la corrupci&oacute;n, que supo repartirse diferentes papeles ideol&oacute;gicos para ensanchar su base electoral.
    </p><p class="article-text">
        El aire formalmente democratizante y de cierta lealtad institucional que embriaga a Almeida es demasiado d&eacute;bil como para condicionar a Ayuso y por eso el debate pol&iacute;tico en la Comunidad tendr&aacute; necesariamente el estilo y las formas elegidas por la presidenta. Pero no nos llevemos a enga&ntilde;os porque tanto los nuevos &ldquo;gallardones&rdquo; como las nuevas &ldquo;aguirres&rdquo; pretenden, igual que sus padres pol&iacute;ticos, cargar sobre las espaldas de la gente sencilla y trabajadora la factura de esta crisis.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pablo Gómez Perpinyà]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/ayuso-almeida_129_5918629.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 24 Apr 2020 20:03:24 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/d30874d3-3ef8-4a61-b989-71edbf4f97dc_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="57376" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/d30874d3-3ef8-4a61-b989-71edbf4f97dc_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="57376" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[Por qué Ayuso no es Almeida]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/d30874d3-3ef8-4a61-b989-71edbf4f97dc_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
      <media:keywords><![CDATA[Coronavirus,José Luis Martínez-Almeida,Isabel Díaz Ayuso,Madrid,Comunidad de Madrid]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una victoria más allá de la izquierda]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/victoria-alla-izquierda_129_1090502.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/44f30066-f0f9-4b37-b51d-f912a3abaa40_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="La votación definitiva de la investidura comienza con el Sí de la socialista malagueña Dolores Narváez"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Es preciso poner en marcha políticas integrales y transversales que aúnen el ecologismo, el feminismo y la justicia social; hay que reconstruir el acuerdo territorial, no solo en su vertiente plurinacional, sino también en el equilibrio entre la España urbana y la vaciada y el pacto intergeneracional</p><p class="subtitle">El feminismo popular en las calles puso en la agenda de los políticos sus reivindicaciones y, de abajo a arriba, serán ellas quienes ahora las transformen en políticas públicas y piedra angular de la batalla cultural contra el pasado</p></div><p class="article-text">
        La investidura de S&aacute;nchez ha confirmado que la lista de tareas y objetivos del nuevo gobierno progresista es inmensa. Lo es por el momento hist&oacute;rico en el que nos encontramos: inmersos en una crisis ecol&oacute;gica determinada por la escasez de recursos, el calentamiento global y el colapso del modelo productivo y de consumo de las &uacute;ltimas d&eacute;cadas; pero tambi&eacute;n lo es por la urgencia de afrontar cambios profundos en las instituciones, que ya se est&aacute;n dando en la sociedad. Es preciso poner en marcha pol&iacute;ticas integrales y transversales que a&uacute;nen el ecologismo, el feminismo y la justicia social; hay que reconstruir el acuerdo territorial, no solo en su vertiente plurinacional, sino tambi&eacute;n en el equilibrio entre la Espa&ntilde;a urbana y la vaciada y el pacto intergeneracional.
    </p><p class="article-text">
        El escaso margen por el que S&aacute;nchez ha logrado ser investido presidente impone a la sociedad civil la misi&oacute;n de empujar al Gobierno cuando sea necesario para garantizar el avance en derechos y libertades. Ese empuje popular ser&aacute; el motor trasero de muchos cambios, d&aacute;ndole especial responsabilidad a la cuarta ola feminista que por decisi&oacute;n y m&eacute;ritos propios ha hecho suya la hist&oacute;rica bandera emancipadora de este pa&iacute;s. El feminismo popular en las calles puso en la agenda de los pol&iacute;ticos sus reivindicaciones y, de abajo a arriba, ser&aacute;n ellas quienes ahora las transformen en pol&iacute;ticas p&uacute;blicas y piedra angular de la batalla cultural contra el pasado.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, siendo sinceros, hay que reconocer que en esta investidura el debate sobre el programa de gobierno ha sido eclipsado por la estrategia que han seguido PP, Vox y Cs buscando cuestionar la legitimidad del acuerdo que se somet&iacute;a a la confianza del Congreso. Se ha hablado mucho de traiciones, divisiones y golpes de Estado y poco o nada de pol&iacute;ticas concretas y de ello se pueden extraer al menos dos conclusiones: la primera, que las derechas no tienen una propuesta creativa o al menos positiva para Espa&ntilde;a sobre la que poder discutir, sino que, al contrario, enarbolan un ideario deslavazado de ideas reactivas o negativas; y en segundo lugar, la confirmaci&oacute;n de que las derechas mantienen una relaci&oacute;n patrimonial con el poder pol&iacute;tico que les lleva con frecuencia a corromperse cuando est&aacute;n en el gobierno y a presionar, coaccionar y extorsionar cuando no cuentan con los votos suficientes para gobernar. Necesitan el gobierno para sobrevivir y, por ello, se arrogan el pa&iacute;s en su conjunto, pretendiendo convertirlo en una gigantesca &ldquo;empresa pantalla&rdquo;, como han hecho cada vez que han tenido la ocasi&oacute;n. As&iacute; sucedi&oacute;, por ejemplo, en la Comunidad de Madrid en 2003, con el tamayazo que permiti&oacute; a Esperanza Aguirre acceder a la Presidencia del Gobierno regional y que fue una condici&oacute;n de posibilidad para la puesta en marcha de las tramas G&uuml;rtel y P&uacute;nica. Y algunos lo han vuelto a intentar en 2020 buscando bloquear la investidura de Pedro S&aacute;nchez aunque quiz&aacute;s de una forma m&aacute;s airada y evidente que en ocasiones pasadas. Para la historia quedar&aacute;n las llamadas telef&oacute;nicas de In&eacute;s Arrimadas a dirigentes del PSOE para forzar su cambio de voto o las presiones denunciadas por el diputado de Teruel Existe. Qui&eacute;n sabe si esta falta de discreci&oacute;n ha sido la causa de la frustraci&oacute;n de su plan o, por el contrario, la lealtad pol&iacute;tica, en esta ocasi&oacute;n, ha podido m&aacute;s que los maletines.
    </p><p class="article-text">
        Sea como fuera, no podemos ni debemos normalizar este tipo de comportamientos porque ser&iacute;a un legado nefasto para las futuras generaciones. Por ello, se impone al nuevo gobierno, pero tambi&eacute;n al conjunto de las fuerzas democr&aacute;ticas y de progreso, una tarea que trasciende a todas las anteriores, que es de esas que puede ser calificada como &ldquo;de &eacute;poca&rdquo; porque afecta a la salud democr&aacute;tica de nuestro pa&iacute;s y de nuestras instituciones. Necesitamos de una vez por todas una derecha homologable a las derechas liberales europeas, una derecha que respete la voluntad popular expresada en las urnas incluso cuando no les favorece y que est&eacute; dispuesta a coexistir bajo una misma bandera con sentimientos, identidades y voluntades diversas. La derrota del discurso de la divisi&oacute;n que han adoptado las tres derechas, debe ser traducida como una victoria que va m&aacute;s all&aacute; de la izquierda, una victoria de Espa&ntilde;a y quiz&aacute;s tambi&eacute;n de un adormecido liberalismo espa&ntilde;ol. La regeneraci&oacute;n del campo conservador es una tarea de pa&iacute;s, que no solo le corresponde a ellos, sino que implica en primer t&eacute;rmino al nuevo Gobierno: cuanto m&aacute;s valiente sea, cuanta m&aacute;s certeza ofrezca para el futuro de nuestra sociedad y menos se adormezca en su espacio de confort, m&aacute;s posibilidades tendr&aacute; de conectar con el pa&iacute;s real, que supera con creces a quienes nos sentimos parte de tradiciones de izquierdas o derechas. Esa tensi&oacute;n entre lo que somos y lo que deseamos ser es fundamental para tomar un rumbo claro e inequ&iacute;voco hacia un proyecto de pa&iacute;s que base su unidad en la pluralidad, la justicia y la libertad. Y sobre esas bases, desde el reconocimiento de lo que hemos conseguido en los &uacute;ltimos 40 a&ntilde;os y de los retos que tenemos por delante, hay un espacio amplio, sano y fraterno para la confrontaci&oacute;n democr&aacute;tica entre ideas. Si el mayor &eacute;xito de Margaret Thatcher fue Tony Blair, el mayor triunfo cultural de este gobierno progresista debe ser una derecha liberal y europea. Porque solo lejos de los tamayazos, las cloacas policiales, los espionajes y el compadreo con el nuevo fascismo, se puede contribuir a la riqueza pol&iacute;tica del pa&iacute;s.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pablo Gómez Perpinyà]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/victoria-alla-izquierda_129_1090502.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 08 Jan 2020 21:36:44 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/44f30066-f0f9-4b37-b51d-f912a3abaa40_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" length="905499" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/44f30066-f0f9-4b37-b51d-f912a3abaa40_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="905499" width="880" height="495"/>
      <media:title><![CDATA[Una victoria más allá de la izquierda]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/44f30066-f0f9-4b37-b51d-f912a3abaa40_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495"/>
      <media:keywords><![CDATA[PSOE,Unidas Podemos,Gobierno]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
