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    <title><![CDATA[elDiario.es - Lola Rontano]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/lola-rontano/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Lola Rontano]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[El sueño de la mariposa (o el tiempo como desilusión)]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/sueno-mariposa-tiempo-desilusion_132_11458485.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b4cc769d-b0d1-4346-91f0-76f417684414_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El sueño de la mariposa (o el tiempo como desilusión)"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hace veinticuatro siglos, Chuang Tzu soñó que era una mariposa y no sabía al despertar si era un hombre que había soñado ser una mariposa o una mariposa que ahora soñaba ser hombre</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;El tiempo es un r&iacute;o que me arrebata, pero yo soy el r&iacute;o; es un tigre que me destroza, pero yo soy el tigre; es un fuego que me consume, pero yo soy el fuego...&rdquo; escribe Borges. 
    </p><p class="article-text">
        Como la cerveza (y como casi todo), se cuenta que el tiempo lo inventaron los antiguos egipcios. Crearon las horas dividiendo la parte iluminada del d&iacute;a en doce tramos. Para el islam, en cambio, el d&iacute;a empieza con la puesta de sol. 
    </p><p class="article-text">
        Como construcci&oacute;n humana, nos sirve de coordenada para observar, medir y comprender la realidad, imprescindible en el d&iacute;a a d&iacute;a. Sin embargo, tras los estudios desarrollados por Mileva Maric y Alfred Einstein, madre y padre de la Teor&iacute;a de la Relatividad, se ha constatado que el tiempo depende de la velocidad y del campo gravitatorio de quien observa. Seg&uacute;n las leyes f&iacute;sicas, es una percepci&oacute;n psicol&oacute;gica la que nos sugiere que el tiempo fluye, que va en una direcci&oacute;n concreta, del pasado al futuro.
    </p><p class="article-text">
        Para explicar ese fen&oacute;meno improbable denominado &ldquo;tiempo&rdquo;, la F&iacute;sica recurre a un concepto aparecido en el siglo XIX: la <strong>entrop&iacute;a</strong>, que es la tendencia natural al desorden en un sistema. Seg&uacute;n uno de los principios de la termodin&aacute;mica, la entrop&iacute;a tiende siempre a ir en aumento. Estad&iacute;sticamente hay muchos m&aacute;s estados desordenados que ordenados, por tanto, la evoluci&oacute;n siempre favorecer&aacute; el desorden de los sistemas. 
    </p><p class="article-text">
        Antes del Big Bang, el universo presentaba muy baja entrop&iacute;a, o sea, estaba bastante ordenado. Nadie sabe por qu&eacute; (teogon&iacute;as y religiones tratan de explicarlo), el Big Bang provoca el aumento de la entrop&iacute;a. Es el &ldquo;desorden fundacional&rdquo; y a partir de aqu&iacute; establecemos el origen del Tiempo. 
    </p><p class="article-text">
        Desde entonces, la entrop&iacute;a no hace m&aacute;s que crecer a trav&eacute;s de procesos irreversibles, tanto a peque<span class="highlight" style="--color:white;">&ntilde;</span>a como a gran escala (desde un vaso que cae y se rompe o unas elecciones que vuelven a dar alas al fascismo hasta una estrella que explota en supernova). 
    </p><p class="article-text">
        Este proceso irreversible es el que nos hace pensar en la idea de progresi&oacute;n, de fluidez, de la naturaleza del tiempo, nos explica Alberto Casas Gonz&aacute;lez. Incluso el principio de causa y efecto est&aacute; sostenido en este espejismo del orden temporal, de la continuidad y la progresi&oacute;n. Lo anterior y lo posterior no son otra cosa que nuestra manera de percibir y relacionar los procesos de la entrop&iacute;a. 
    </p><p class="article-text">
        Desde el origen del Tiempo, cuanto acontece viene siendo fruto del desorden. Recordemos que Cronos emascula a su padre Urano para usurparle el trono en el Olimpo. Urano mataba a sus hijos reci&eacute;n nacidos y su mujer Rea (<span class="highlight" style="--color:white;">&iexcl;</span>que tambi&eacute;n era su madre!) recurre a Cronos para que acabe con esta tiran&iacute;a. M&aacute;s tarde, el propio Cronos morir&aacute; a manos de su hijo Zeus. Desde el origen, ya &eacute;ramos una familia desestructurada. 
    </p><p class="article-text">
        Y el futuro, seg&uacute;n las leyes de la termodin&aacute;mica, se anuncia a&uacute;n m&aacute;s ca&oacute;tico y complejo, ya que, los procesos siempre van de menor a mayor entrop&iacute;a. Es lo que constatamos en la naturaleza, este desorden creciente en cuanto nos rodea. Ante el crecimiento de la entrop&iacute;a, asociamos la idea de incertidumbre a lo futuro. No viajamos del pasado al futuro, nos movemos entre procesos cada vez m&aacute;s desordenados, como en medio de un inmenso bazar. 
    </p><p class="article-text">
        El tiempo cronol&oacute;gico, el tiempo de los relojes y los calendarios, el de las horas que se suceden sin descanso, podr&iacute;a considerarse una alucinaci&oacute;n colectiva. O, en el mejor de los casos, un contrato social. Los instrumentos para medirlo, desde al cron&oacute;metro al temporizador, no son m&aacute;s que las reliquias de otra era. 
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:#f1f1f1;">&iquest;</span>Qu&eacute; hacer frente a semejante realidad? 
    </p><p class="article-text">
        Hace veinticuatro siglos, Chuang Tzu so<span class="highlight" style="--color:white;">&ntilde;</span>&oacute; que era una mariposa y no sab&iacute;a al despertar si era un hombre que hab&iacute;a so<span class="highlight" style="--color:white;">&ntilde;</span>ado ser una mariposa o una mariposa que ahora so<span class="highlight" style="--color:white;">&ntilde;</span>aba ser hombre.
    </p><p class="article-text">
        Hoy, a finales de la primavera de 2024, he so<span class="highlight" style="--color:white;">&ntilde;ado que me debat&iacute;a sin tregua en el interior de una cris&aacute;lida. Y no s&eacute; si es alivio despertar. </span>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lola Rontano]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/sueno-mariposa-tiempo-desilusion_132_11458485.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 20 Jun 2024 04:01:10 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El sueño de la mariposa (o el tiempo como desilusión)]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Sueño de la mentira y de la inconstancia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/sueno-mentira-inconstancia_132_10715350.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ddc45a4d-e0b4-45aa-925f-d73659bd9ce9_16-9-discover-aspect-ratio_default_1085318.jpg" width="399" height="224" alt="Sueño de la mentira y de la inconstancia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Más que seres pensantes, somos seres deseantes</p></div><p class="article-text">
                  -&iquest;Qu&eacute; tal est&aacute; tu madre? -me pregunta mi t&iacute;a Mar&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Al instante, se corrige:
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;-&iexcl;Ay, no! -dice, como si se diese cuenta de que mi madre ya falleci&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Entonces me pregunta por mi padre, su hermano, que muri&oacute; mucho antes. Mis primos Lola y Mariano, acostumbrados, nos observan.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;-Pues ah&iacute; va -le digo yo, para que no se sienta inc&oacute;moda.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;-&iexcl;Seguro que mejor que yo! -asegura ella.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;-No te creas...
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;-Bueno, eso depende -interviene mi prima con sorna.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;Mi t&iacute;a est&aacute; cenando un pastel de carne en su cocina, en compa&ntilde;&iacute;a de sus dos hijos mayores. Mis primos han decidido tomarse con humor estas cosas. A sus cerca de 91 a&ntilde;os, Mar&iacute;a, entre otras patolog&iacute;as, sufre alzheimer. Aunque siempre me reconoce y sostenemos di&aacute;logos en apariencia normales, a veces tiene esas salidas.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;Al principio, me cost&oacute; darme cuenta. Pensaba que mis primos exageraban. Porque, cuando le preguntas, puede contarte cosas que sucedieron en su infancia, arrojar luz sobre asuntos que todos desconoc&iacute;amos, como que mi abuelo y mi padre estuvieron detenidos. Esto fue en 1940, y si no llega a ser por ella, que serv&iacute;a en Murcia, en la casa de un funcionario de la prisi&oacute;n, se los habr&iacute;an llevado a la c&aacute;rcel de Alicante. Y ah&iacute;, es posible que su familia nunca hubiera sabido nada m&aacute;s de ellos. Mar&iacute;a escuch&oacute; durante la comida que hab&iacute;an llegado presos un arriero y su hijo de 9 a&ntilde;os, que vend&iacute;an cereales de estraperlo. Con ocho a&ntilde;os, estuvo lo suficientemente despierta como para comprender que eran su padre y su hermano. Por suerte, esa misma tarde, mi abuela acud&iacute;a a la casa de &ldquo;los se&ntilde;oritos&rdquo; a buscar el sueldo de su hija. Mi t&iacute;a le cont&oacute; lo que oy&oacute; y mi abuela les pidi&oacute; que defendieran a su marido y a su hijo mayor. Entonces, el funcionario intercedi&oacute; para que los dejasen en libertad y se salvaron.
    </p><p class="article-text">
        Mi t&iacute;a es capaz de evocar episodios as&iacute;, sin embargo despu&eacute;s olvida hechos importantes y cotidianos, por ejemplo que sus padres, su marido o casi todos sus hermanos ya han muerto. A menudo pregunta por ellos, como si los hubiera visto un rato antes o a&uacute;n tuviera que cuidarlos.
    </p><p class="article-text">
        Este a&ntilde;o, para el D&iacute;a de los Santos, la llevaron al cementerio. Mis primos le ense&ntilde;aron el pante&oacute;n familiar donde est&aacute;n enterrados los padres y hermanos, entre ellos Federico, que padec&iacute;a epilepsia y muri&oacute; a los 16 a&ntilde;os. A continuaci&oacute;n, la llevaron a ver la l&aacute;pida de su marido, fallecido en 2020. Todo ello con la idea de tranquilizarla y hacerle comprender d&oacute;nde est&aacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;-Ah&iacute; los tienes, mam&aacute; -le explic&oacute; su hija-. Ellos est&aacute;n aqu&iacute;, en este lugar, enterrados.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Mar&iacute;a asiente a todo y parece comprender, pero en cuanto salen del cementerio, comenta:
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;-&iexcl;Por eso no vienen a verme! &iexcl;Est&aacute;n muy c&oacute;modos ah&iacute;, acostados!
    </p><p class="article-text">
        Dicen que, en lugar de buscar la verdad, nuestro cerebro tiende a justificar nuestras decisiones. Unas decisiones que no sabemos exactamente por qu&eacute; ni c&oacute;mo las tomamos, pero que defenderemos siempre porque se trata de decisiones que nos convienen.
    </p><p class="article-text">
        Los procesos implicados en la toma de decisiones son inconscientes y complejos: son las cuentas que nos hacemos, sobre la base de una aritm&eacute;tica ante todo &iacute;ntima, tratando de encontrar una respuesta adaptada a nuestras necesidades. Parece que esto es propio de nuestra especie y que responde a una inercia hist&oacute;rica y biol&oacute;gica. Como seres sociales, tenemos que desarrollar decisiones r&aacute;pidas, inmediatas, en nuestra convivencia cotidiana. No nos interesa tanto la verdad como mantener una buena posici&oacute;n dentro del grupo y obtener cuantos beneficios nos depare nuestro lugar en la jerarqu&iacute;a social. As&iacute; lo explica la ciencia. Tratamos de defender nuestros beneficios y privilegios por encima de todo. Por eso, nos quedaremos satisfechos con explicaciones que nos convenzan, con independencia de su verdad.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&iquest;Y esto es lo que somos? &iquest;Es eso, y no la inteligencia racional, lo que nos define como humanos?
    </p><p class="article-text">
        Pienso en todo esto mientras escucho en la radio que el 24 de noviembre, con motivo del Black Friday, es el d&iacute;a del a&ntilde;o con m&aacute;s volumen de compras y pedidos por internet. Comentan el impacto ambiental (la huella de carbono) que provocar&aacute;n desplazamientos y embalaje de los paquetes. De esos pedidos, se&ntilde;alan que hasta un 25% ser&aacute;n objeto de devoluciones.
    </p><p class="article-text">
        Nos falla la aritm&eacute;tica &iacute;ntima, &iquest;qu&eacute; duda cabe?
    </p><p class="article-text">
        No hay m&aacute;s que ver c&oacute;mo votamos.
    </p><p class="article-text">
        Estar&iacute;a bien reconocer, aunque sea con la boca peque&ntilde;a o en nuestro fuero interno, que somos capaces de malas decisiones, v&iacute;ctimas de decisiones precipitadas e irracionales.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La idea que nos atormenta est&aacute; hecha de emociones fugaces, nacidas de estados fr&aacute;giles provocados al mismo tiempo por la melancol&iacute;a y la felicidad, por el movimiento y la lentitud, por la voluntad de amar y la esperanza loca de ser amados igualmente&rdquo;, razona Malek Chebel en un ensayo sobre el deseo. Del deseo nace la voluntad, insiste. Y m&aacute;s que seres pensantes, somos seres deseantes.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;Nuestros deseos no conocen l&iacute;mites en un mundo empeque&ntilde;ecido, esquilmado, finito.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lola Rontano]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/sueno-mentira-inconstancia_132_10715350.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 25 Nov 2023 09:10:14 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Quiero ser luz y quedarme]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/quiero-luz-quedarme_132_10431732.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2ab84a07-37ba-42cd-bf10-0fc6aaa3bf78_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Quiero ser luz y quedarme"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">“Me gusta sentarme en una terraza y mirar pasar a la gente, tal vez estoy esperando, el día menos pensado, ver aparecer por el paseo a familiares y amigos que ya se fueron, algunos antes de tiempo”</p></div><p class="article-text">
        <em>No quiero volverme sombra</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Quiero ser luz y quedarme.</em>
    </p><p class="article-text">
        Atahualpa Yupanqui
    </p><p class="article-text">
        No resulta f&aacute;cil ir de terrazas en la provincia de A Coru&ntilde;a, mucho menos en la Costa da Morte. Lo dice una murciana que soporta mal este clima atl&aacute;ntico y sus brisas insidiosas que en pleno verano te estremecen la piel. Incluso en estos d&iacute;as de verano es precisamente el viento quien mantiene a raya las nubes. Sin embargo, Camari&ntilde;as es una excepci&oacute;n. Adem&aacute;s, en este lugar me sucedi&oacute; algo extraordinario en 2008, en presencia de mi madre. Lo que ocurri&oacute; fue algo incre&iacute;ble, que no he comprendido hasta m&aacute;s tarde. Dice el escritor santafesino Juan Jos&eacute; Saer que nunca sabemos cuando estamos en realidad viviendo lo esencial de nuestras vidas. No le falta raz&oacute;n. Santa Fe, por cierto, es la &uacute;nica provincia de Argentina donde es obligatorio circular por las carreteras con un sudario o s&aacute;bana para amortajar, en caso de muerte por accidente.
    </p><p class="article-text">
        Volv&iacute;amos del faro Vilano, pasmadas por las r&aacute;fagas del nordeste que nos recibieron al llegar all&iacute;. Era un viento enfurecido que hac&iacute;a temblar el coche en el estacionamiento, al borde de un acantilado, como si fuera a levantarlo en peso, y que nos empujaba con fuerza al salir. Poco dur&oacute; la visita pero antes de marcharnos, paramos a comer en el pueblo, en una terraza. Est&aacute;bamos solas, era un d&iacute;a soleado de septiembre, el puerto estaba en calma y el mar reverberaba como si fuese de mica. Pedimos unos chipirones con patatas fritas, recuerdo que est&aacute;bamos comentando algo sobre la forma de prepararlos cuando vimos llegar un autob&uacute;s tur&iacute;stico. Par&oacute; delante de nuestra terraza unos segundos y se puso marcha atr&aacute;s para estacionar. Al poco vimos aparecer un grupo de turistas del Imserso. Nos llam&oacute; la atenci&oacute;n el acento sure&ntilde;o con que hablaban, aunque no pudimos adivinar de d&oacute;nde era exactamente. Deb&iacute;an de ser andaluces o extreme&ntilde;os. Alguna gente saludaba al pasar, la mayor&iacute;a bajaba mirando hacia el puerto. Seguramente los llevaban a comer a alg&uacute;n restaurante del paseo.
    </p><p class="article-text">
        Aprovech&eacute; para animar a mi madre a que se apuntase a esos viajes, ella siempre respond&iacute;a que no le aguantaban las rodillas para subir y bajar de un autob&uacute;s. La verdad es que para ella ya no era el medio de transporte ideal. Hab&iacute;a ido a un par de excursiones con destino a Benidorm donde, adem&aacute;s de una comida con espect&aacute;culos de antiguas vedettes, trataban de vender a la tercera edad sof&aacute;s, sartenes, mantas y cosas por el estilo.
    </p><p class="article-text">
        En esto vimos aparecer a un hombre que ven&iacute;a solo, rezagado. En realidad, lo primero que vimos de &eacute;l fue una mano grande, apoyada en el respaldo de un sill&oacute;n, y m&aacute;s concretamente el reloj que llevaba en la mu&ntilde;eca. Era un&nbsp;<em>Omega</em>&nbsp;como el de mi padre, que hab&iacute;a heredado su nieto primog&eacute;nito trece a&ntilde;os antes. Aquel hombre ten&iacute;a, adem&aacute;s, la estatura y las trazas de mi padre. Vest&iacute;a endomingado con un pantal&oacute;n de raya marcada, una camisa impecable de manga corta e incluso un sombrero como el suyo. Mi madre dej&oacute; de hablar y se qued&oacute; mir&aacute;ndolo tambi&eacute;n. Era un tipo alto, recio, ten&iacute;a un poco de panza, los antebrazos y las manos curtidas. No pudimos verle los ojos porque llevaba gafas de sol, yo pens&eacute; que ser&iacute;an verdes, como los suyos. Ven&iacute;a solo y caminaba lento, como lo hac&iacute;a mi padre. Mir&eacute; a mi madre y volv&iacute; la vista hacia aquel hombre, que nos miraba tambi&eacute;n.
    </p><p class="article-text">
        -Buen provecho &ndash;salud&oacute; con educaci&oacute;n y cierta timidez.
    </p><p class="article-text">
        Exactamente como habr&iacute;a hecho mi padre.
    </p><p class="article-text">
        -Gracias, buenas tardes &ndash;contestamos nosotras.
    </p><p class="article-text">
        Sin a&ntilde;adir una palabra, el forastero desapareci&oacute; lentamente del rect&aacute;ngulo visual de la terraza, como si fuera una pantalla de cine. &iquest;Qui&eacute;n era aquel hombre? &iquest;Iba con los jubilados o andaba por su cuenta? &iquest;Pararon en alguno de los restaurantes del paseo?
    </p><p class="article-text">
        Mi madre y yo intercambiamos una mirada at&oacute;nita.
    </p><p class="article-text">
        -&iexcl;Es clavado al pap&aacute;! &ndash;le susurr&eacute;.
    </p><p class="article-text">
        -S&iacute; que se parece.
    </p><p class="article-text">
        -El sombrero, el reloj, los gestos, &iexcl;todo! &iquest;Por qu&eacute; no vas a buscarlo?
    </p><p class="article-text">
        Mi madre baj&oacute; los ojos y recogi&oacute; el tenedor.
    </p><p class="article-text">
        -&iexcl;Anda! &iexcl;No digas tontadas!
    </p><p class="article-text">
        Mi padre falleci&oacute; en 1995, tras una larga hospitalizaci&oacute;n que dej&oacute; a mi madre destrozada y envejecida prematuramente. No tuvo ninguna otra relaci&oacute;n. Con todo, vivi&oacute; hasta los 86 a&ntilde;os y viaj&oacute; varias veces conmigo a Galicia. Mucho le gustaban los viajes, la magia y la exuberancia de esta tierra verde, con sus hortensias, sus fuentes de agua fresca y &ldquo;sin grifo&rdquo;, siempre a disposici&oacute;n de quien quiera beber de ellas, las playas de la Costa da Morte, la ciudad de Coru&ntilde;a, Compostela...
    </p><p class="article-text">
        Aquella tarde nos marchamos de all&iacute; pensando en ese hombre y en el grupo aquel que hablaba con acento sure&ntilde;o. No los volvimos ver, claro. Ahora, mucho m&aacute;s tarde, recuerdo con emoci&oacute;n este episodio, este encaje de bolillos que combin&oacute; el destino para juntarnos all&iacute; a los tres, a mi madre, a &ldquo;mi padre&rdquo; y a m&iacute;... No en &Aacute;guilas o en Mazarr&oacute;n, sino en una terraza en las ant&iacute;podas de Murcia. Para m&iacute;, ese encuentro asombroso forma parte de este puerto de mar que ha conocido tantos naufragios, tragedias y milagros.
    </p><p class="article-text">
        Hoy, cuando regreso a Camari&ntilde;as, me gusta sentarme en una terraza y mirar pasar a la gente, tal vez estoy esperando, el d&iacute;a menos pensado, ver aparecer por el paseo a familiares y amigos que ya se fueron, algunos antes de tiempo. Hay que tener los ojos abiertos porque nunca sabemos cuando estamos en realidad viviendo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lola Rontano]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/quiero-luz-quedarme_132_10431732.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 05 Aug 2023 18:35:24 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Quiero ser luz y quedarme]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Quiero ser luz y quedarme]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/quiero-luz-quedarme_132_10431714.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2ab84a07-37ba-42cd-bf10-0fc6aaa3bf78_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Quiero ser luz y quedarme"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Me gusta sentarme en una terraza y mirar pasar a la gente, tal vez estoy esperando, el día menos pensado, ver aparecer por el paseo a familiares y amigos que ya se fueron, algunos antes de tiempo"</p></div><p class="article-text">
        <em>No quiero volverme sombra</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Quiero ser luz y quedarme.</em>
    </p><p class="article-text">
        Atahualpa Yupanqui
    </p><p class="article-text">
        No resulta f&aacute;cil ir de terrazas en la provincia de A Coru&ntilde;a, mucho menos en la Costa da Morte. Lo dice una murciana que soporta mal este clima atl&aacute;ntico y sus brisas insidiosas que en pleno verano te estremecen la piel. Incluso en estos d&iacute;as de verano es precisamente el viento quien mantiene a raya las nubes. Sin embargo, Camari&ntilde;as es una excepci&oacute;n. Adem&aacute;s, en este lugar me sucedi&oacute; algo extraordinario en 2008, en presencia de mi madre. Lo que ocurri&oacute; fue algo incre&iacute;ble, que no he comprendido hasta m&aacute;s tarde. Dice el escritor santafesino Juan Jos&eacute; Saer que nunca sabemos cuando estamos en realidad viviendo lo esencial de nuestras vidas. No le falta raz&oacute;n. Santa Fe, por cierto, es la &uacute;nica provincia de Argentina donde es obligatorio circular por las carreteras con un sudario o s&aacute;bana para amortajar, en caso de muerte por accidente.
    </p><p class="article-text">
        Volv&iacute;amos del faro Vilano, pasmadas por las r&aacute;fagas del nordeste que nos recibieron al llegar all&iacute;. Era un viento enfurecido que hac&iacute;a temblar el coche en el estacionamiento, al borde de un acantilado, como si fuera a levantarlo en peso, y que nos empujaba con fuerza al salir. Poco dur&oacute; la visita pero antes de marcharnos, paramos a comer en el pueblo, en una terraza. Est&aacute;bamos solas, era un d&iacute;a soleado de septiembre, el puerto estaba en calma y el mar reverberaba como si fuese de mica. Pedimos unos chipirones con patatas fritas, recuerdo que est&aacute;bamos comentando algo sobre la forma de prepararlos cuando vimos llegar un autob&uacute;s tur&iacute;stico. Par&oacute; delante de nuestra terraza unos segundos y se puso marcha atr&aacute;s para estacionar. Al poco vimos aparecer un grupo de turistas del Imserso. Nos llam&oacute; la atenci&oacute;n el acento sure&ntilde;o con que hablaban, aunque no pudimos adivinar de d&oacute;nde era exactamente. Deb&iacute;an de ser andaluces o extreme&ntilde;os. Alguna gente saludaba al pasar, la mayor&iacute;a bajaba mirando hacia el puerto. Seguramente los llevaban a comer a alg&uacute;n restaurante del paseo.
    </p><p class="article-text">
        Aprovech&eacute; para animar a mi madre a que se apuntase a esos viajes, ella siempre respond&iacute;a que no le aguantaban las rodillas para subir y bajar de un autob&uacute;s. La verdad es que para ella ya no era el medio de transporte ideal. Hab&iacute;a ido a un par de excursiones con destino a Benidorm donde, adem&aacute;s de una comida con espect&aacute;culos de antiguas vedettes, trataban de vender a la tercera edad sof&aacute;s, sartenes, mantas y cosas por el estilo.
    </p><p class="article-text">
        En esto vimos aparecer a un hombre que ven&iacute;a solo, rezagado. En realidad, lo primero que vimos de &eacute;l fue una mano grande, apoyada en el respaldo de un sill&oacute;n, y m&aacute;s concretamente el reloj que llevaba en la mu&ntilde;eca. Era un <em>Omega</em> como el de mi padre, que hab&iacute;a heredado su nieto primog&eacute;nito trece a&ntilde;os antes. Aquel hombre ten&iacute;a, adem&aacute;s, la estatura y las trazas de mi padre. Vest&iacute;a endomingado con un pantal&oacute;n de raya marcada, una camisa impecable de manga corta e incluso un sombrero como el suyo. Mi madre dej&oacute; de hablar y se qued&oacute; mir&aacute;ndolo tambi&eacute;n. Era un tipo alto, recio, ten&iacute;a un poco de panza, los antebrazos y las manos curtidas. No pudimos verle los ojos porque llevaba gafas de sol, yo pens&eacute; que ser&iacute;an verdes, como los suyos. Ven&iacute;a solo y caminaba lento, como lo hac&iacute;a mi padre. Mir&eacute; a mi madre y volv&iacute; la vista hacia aquel hombre, que nos miraba tambi&eacute;n.
    </p><p class="article-text">
        -Buen provecho &ndash;salud&oacute; con educaci&oacute;n y cierta timidez.
    </p><p class="article-text">
        Exactamente como habr&iacute;a hecho mi padre.
    </p><p class="article-text">
        -Gracias, buenas tardes &ndash;contestamos nosotras.
    </p><p class="article-text">
        Sin a&ntilde;adir una palabra, el forastero desapareci&oacute; lentamente del rect&aacute;ngulo visual de la terraza, como si fuera una pantalla de cine. &iquest;Qui&eacute;n era aquel hombre? &iquest;Iba con los jubilados o andaba por su cuenta? &iquest;Pararon en alguno de los restaurantes del paseo?
    </p><p class="article-text">
        Mi madre y yo intercambiamos una mirada at&oacute;nita.
    </p><p class="article-text">
        -&iexcl;Es clavado al pap&aacute;! &ndash;le susurr&eacute;.
    </p><p class="article-text">
        -S&iacute; que se parece.
    </p><p class="article-text">
        -El sombrero, el reloj, los gestos, &iexcl;todo! &iquest;Por qu&eacute; no vas a buscarlo?
    </p><p class="article-text">
        Mi madre baj&oacute; los ojos y recogi&oacute; el tenedor.
    </p><p class="article-text">
        -&iexcl;Anda! &iexcl;No digas tontadas!
    </p><p class="article-text">
        Mi padre falleci&oacute; en 1995, tras una larga hospitalizaci&oacute;n que dej&oacute; a mi madre destrozada y envejecida prematuramente. No tuvo ninguna otra relaci&oacute;n. Con todo, vivi&oacute; hasta los 86 a&ntilde;os y viaj&oacute; varias veces conmigo a Galicia. Mucho le gustaban los viajes, la magia y la exuberancia de esta tierra verde, con sus hortensias, sus fuentes de agua fresca y &ldquo;sin grifo&rdquo;, siempre a disposici&oacute;n de quien quiera beber de ellas, las playas de la Costa da Morte, la ciudad de Coru&ntilde;a, Compostela...
    </p><p class="article-text">
        Aquella tarde nos marchamos de all&iacute; pensando en ese hombre y en el grupo aquel que hablaba con acento sure&ntilde;o. No los volvimos ver, claro. Ahora, mucho m&aacute;s tarde, recuerdo con emoci&oacute;n este episodio, este encaje de bolillos que combin&oacute; el destino para juntarnos all&iacute; a los tres, a mi madre, a &ldquo;mi padre&rdquo; y a m&iacute;... No en &Aacute;guilas o en Mazarr&oacute;n, sino en una terraza en las ant&iacute;podas de Murcia. Para m&iacute;, ese encuentro asombroso forma parte de este puerto de mar que ha conocido tantos naufragios, tragedias y milagros.
    </p><p class="article-text">
        Hoy, cuando regreso a Camari&ntilde;as, me gusta sentarme en una terraza y mirar pasar a la gente, tal vez estoy esperando, el d&iacute;a menos pensado, ver aparecer por el paseo a familiares y amigos que ya se fueron, algunos antes de tiempo. Hay que tener los ojos abiertos porque nunca sabemos cuando estamos en realidad viviendo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lola Rontano]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/quiero-luz-quedarme_132_10431714.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 05 Aug 2023 18:15:44 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Quiero ser luz y quedarme]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[familia,Galicia,Murcia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Consuelo y Antoine de Saint-Exupéry]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/consuelo-antoine-saint-exupery_132_10419931.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d524e7a6-b645-47a9-ad46-b37fff10dec4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Consuelo y Antoine de Saint-Exupéry"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Este 31 de julio se cumplen 79 años de la desaparición de Antoine de Saint-Exupéry
</p></div><p class="article-text">
        Para N. Siegel
    </p><p class="article-text">
        Frente al archipi&eacute;lago Frioul, navegando en medio de unos parajes magn&eacute;ticos y misteriosos, nuestro gu&iacute;a nombra de repente a Antoine de Saint-Exup&eacute;ry a prop&oacute;sito de su desaparici&oacute;n, durante la Segunda Guerra Mundial. La noticia es bien conocida: en 1998, un marinero marsell&eacute;s encontr&oacute;, enredada en sus aparejos, una esclava de plata grabada con su nombre y el de su mujer Consuelo, un regalo de los editores de <em>El Principito</em>. El hallazgo sirvi&oacute; para acotar la zona y pocos a&ntilde;os despu&eacute;s se recuperaron los restos de su avi&oacute;n, un Lightning P-38. 
    </p><p class="article-text">
        Esto ocurri&oacute; el 31 de julio de 1944. Saint-Exup&eacute;ry ten&iacute;a 44 a&ntilde;os y se hab&iacute;a comprometido a hacer un reconocimiento fotogr&aacute;fico para trazar los mapas del sur del pa&iacute;s, previo al desembarco aliado en la Provenza. Al estallar la Segunda Guerra Mundial, exiliado en los EEUU, Antoine escribe, dibuja y da color a su obra m&aacute;s famosa: <em>Le Petit Prince</em>, una fantas&iacute;a sobre su hermano menor, fallecido en la infancia, inspirada en un aterrizaje forzoso en el S&aacute;hara. A los pocos meses, decide regresar a Europa para echar una mano a sus compatriotas con lo &uacute;nico que le permiten hacer en aquellos momentos: transportar material y correspondencia a bordo de aviones.
    </p><p class="article-text">
        En una &eacute;poca, cada vez que me sub&iacute;a a un avi&oacute;n, como si fuera un santo protector, yo me encomendaba <span class="highlight" style="--color:#ffffff;">a </span>Antoine de Saint-Exup&eacute;ry. Pensaba: ojal&aacute; que pilotos y sobrecargo sean de la misma pasta que &eacute;l. Adem&aacute;s de la escritura, Saint-Exup&eacute;ry dedic&oacute; su vida a la aviaci&oacute;n, trabajando para el servicio de correos y siendo uno de los pioneros en realizar la l&iacute;nea Par&iacute;s-Buenos Aires, una verdadera proeza en su &eacute;poca, semejante a la de <span class="highlight" style="--color:#ffffff;">Jean Gardner Batten, aviadora</span><span class="highlight" style="--color:#ffffff;"><strong> </strong></span><span class="highlight" style="--color:#ffffff;">neozelandesa que en 1936 se convirti&oacute; en la primera mujer en viajar sola de Inglaterra a Nueva Zelanda</span>. A Saint-Exup&eacute;ry, adem&aacute;s, su don de gentes le permiti&oacute; hacer muchos amigos en &Aacute;frica, incluso resolver rencillas y disputas diplom&aacute;ticas entre ellos&hellip; A su oficio de piloto y al drama de los aviones que desaparecen, dedica novelas como <em>Vuelo nocturno, Correo del Sur </em>o<em> Tierra de hombres</em>. 
    </p><p class="article-text">
        Llama la atenci&oacute;n, sin embargo, lo poco que se habla de la influencia ejercida en su obra por su esposa Consuelo (de soltera Sunc&iacute;n-Sandoval), escritora tambi&eacute;n. Esta hija y heredera de ricos terratenientes de El Salvador, se educ&oacute; entre San Francisco, M&eacute;xico y Francia. Contrajo su primer matrimonio a los 19 a&ntilde;os, que dur&oacute; poco, con 22 a&ntilde;os viaja a M&eacute;xico a estudiar Periodismo. M&aacute;s tarde se marcha a Francia con Jos&eacute; Vasconcelos, all&iacute; se casa con el diplom&aacute;tico y escritor guatemalteco, Enrique G&oacute;mez Carrillo, un personaje digno de cap&iacute;tulo propio: periodista, calavera y acad&eacute;mico, autor de m&aacute;s de ochenta libros, entre ellos <em>Del Amor, del dolor y del vicio</em>, <em>Bohemia Sentimental y</em> <em>Almas y cerebros</em>, que muri&oacute; once meses despu&eacute;s. Viuda y due&ntilde;a de una gran fortuna, Consuelo se instala entonces en Buenos Aires, donde coincide con Saint-Exup&eacute;ry. Se enamoraron perdidamente, tanto que al parecer les costaba llevar bien el d&iacute;a a d&iacute;a de su relaci&oacute;n, marcada por las ausencias, las distancias y las infidelidades. Sin embargo, su matrimonio dur&oacute; 15 a&ntilde;os, hasta la muerte prematura de Saint-Exup&eacute;ry. No tuvieron hijos y a su muerte, Consuelo leg&oacute; todos sus bienes, que incluyen una novela autobiogr&aacute;fica y un mont&oacute;n de cartas a Antoine (cartas que nunca le envi&oacute;), a su mayordomo y jardinero. 
    </p><p class="article-text">
        En <em>Memorias de la rosa, </em>que no fue publicada hasta el a&ntilde;o 2000,<em> </em>narra la vida en com&uacute;n con Saint-Exup&eacute;ry y reivindica, adem&aacute;s, su lugar en la obra de &eacute;ste, afirmando que fueron creaciones conjuntas. Atendiendo a los datos hist&oacute;ricos, podemos comprobar que lo m&aacute;s significativo de su obra, a partir de <em>Vol de Nuit</em>, se enmarca entre 1931 y 1948, que corresponden a los a&ntilde;os de su matrimonio con Consuelo. Adem&aacute;s, el hecho de que los editores estadounidenses Reynal y Hitchcook grabaran tambi&eacute;n el nombre de su esposa en aquella esclava que le regalaron, parece avalar esta afirmaci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        En el parque nacional de las Calanques (frente a la Marseilleveyre) encontrar&eacute;is el cementerio marino de Saint-Exup&eacute;ry. En el Mediterr&aacute;neo confluyen a&uacute;n demasiados destinos, unos huyendo de la guerra y otros, por dejar de lado una posici&oacute;n segura para acudir a prestar ayuda en el frente. Una de las cosas que m&aacute;s me conmueven del <em>Principito </em>es su dedicatoria: &ldquo;A Le&oacute;n Werth&rdquo;, escribe Saint-Exup&eacute;ry, &ldquo;mi mejor amigo que vive en Francia, donde pasa hambre y fr&iacute;o, para el ni&ntilde;o que alg&uacute;n d&iacute;a fue&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Pienso en Saint-Exup&eacute;ry como una de esas personas que se atrevieron a perseguir sus sue&ntilde;os, que le depararon una vida llena de aventuras. Y entre ellas, la no menos desde&ntilde;able de regresar a tierra y tratar de vivir con los pies en el suelo. Todo ello sin olvidar nunca al ni&ntilde;o que a&uacute;n llevan dentro. Mientras el gu&iacute;a sigue explicando, yo me lo imagino solo, en sus &uacute;ltimos instantes, sobrevolando este cielo en combusti&oacute;n, a bordo de su Lightning P-38, que acaba de ser atacado por un caza alem&aacute;n, descartada cualquier tentativa de aterrizaje de emergencia, sin escapatoria&hellip; Cayendo entre estos relieves incre&iacute;bles, hacia el fondo del mar turquesa y transparente que ba&ntilde;a este lugar. 
    </p><p class="article-text">
        Dec&iacute;a Orson Welles que a bordo de un avi&oacute;n se pasa con demasiada facilidad del terror al aburrimiento. &Uacute;ltimamente, tengo la sensaci&oacute;n de que nuestras sociedades europeas, occidentales, ll&aacute;malas como quieras, estuvieran viajando a bordo de <em>Airbus </em>con destino incierto. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lola Rontano]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/consuelo-antoine-saint-exupery_132_10419931.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 31 Jul 2023 10:00:47 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Consuelo y Antoine de Saint-Exupéry]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Guerras,Aviación]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Nosferatu antes de Navidad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/nosferatu-navidad_132_9790534.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1e254599-c97e-4984-832d-96fc779af110_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Nosferatu antes de Navidad"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Me he pasado dos noches entrando y saliendo del cine entusiasmada, en modo praná, que en sánscrito significa “aliento” o “fuerza vital”, porque este espectáculo es una experiencia intensa e inolvidable</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;<em>En Transilvania y en los puertos del mar Negro, Varna y Galati, se ha declarado una epidemia de peste que afecta sobre todo a la gente joven, que muere en masa. Todas las v&iacute;ctimas muestran en el cuello unas extra&ntilde;as marcas, cuyo origen es todav&iacute;a un enigma para los m&eacute;dicos. Los Dardanelos se han cerrado a todos los barcos sospechosos de haber sido atacados por la peste&hellip;</em>&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        <em>Nosferatu, eine Symphonie des Grauens</em>
    </p><p class="article-text">
        Estrenada en 1922, despu&eacute;s prohibida y destruida, la obra m&aacute;s conocida de F. G. Murnau, considerada un filme de culto y maldito, renaci&oacute; en 1977 a partir de copias privadas. Una denuncia de plagio por parte de la viuda y herederos de Bram Stoker, no conformes con la menci&oacute;n expl&iacute;cita de &ldquo;libre adaptaci&oacute;n&rdquo; de Dr&aacute;cula, llev&oacute; a la quiebra al estudio Prana. Y no hubo m&aacute;s pel&iacute;culas que &eacute;sta, <em>Nosferatu, eine Symphonie des Grauens</em>, la primera adaptaci&oacute;n de esta novela cl&aacute;sica, que por cierto, y ya puestas, diremos que tambi&eacute;n es plagio de otra obra, concretamente de la novela de vampiras l&eacute;sbicas <em>Carmilla</em>, de Sheridan Le Fanu.
    </p><p class="article-text">
        Nada se crea o se destruye, todo se transforma, &iquest;no? Es una ley tambi&eacute;n aplicable al mundo arte. L&aacute;stima por las pel&iacute;culas que nos hemos perdido.
    </p><p class="article-text">
        Para celebrar el centenario de este prodigio cinematogr&aacute;fico, la Filmoteca de Murcia program&oacute; el pasado viernes 9 y s&aacute;bado 10 de diciembre dos proyecciones de <em>Nosferatu: a 2022 Symphonie</em>, de Los Amigos de los Animales. Para la ocasi&oacute;n nueve m&uacute;sicos (Carlota Ruiz y Pepe Jara se unieron a los habituales) acompa&ntilde;aban con 23 instrumentos las im&aacute;genes del filme de Murnau con una ambientaci&oacute;n sonora envolvente, cuadraf&oacute;nica, poderosa y vers&aacute;til, influida por Pink Floyd, el krautrock y la m&uacute;sica industrial.
    </p><p class="article-text">
        Con su historia de amor doble (la relaci&oacute;n en B del vampiro con Ellen es de las m&aacute;s rom&aacute;nticas -en su sentido original- del cine), lo que atrae poderosamente de este Nosferatu de Murnau y Ladla, es, por un lado, lo contempor&aacute;neo que resulta su relato y la forma de plasmarlo y, por otro, las emociones que transmite la m&uacute;sica. Cada composici&oacute;n, el m&aacute;s m&iacute;nimo detalle, con su tratamiento, resultan fascinantes.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, resulta inevitable asociar las im&aacute;genes de la peste que asola la ciudad de Wisborg en 1838 con la pandemia que vivimos en 2020. Un a&ntilde;o atr&aacute;s, las medidas draconianas impuestas desde el gobierno para frenar el avance del coronavirus durante las fiestas navide&ntilde;as, dejaron solas y aisladas a muchas personas. En el oto&ntilde;o de 2020 tuvimos cierres perimetrales y restricciones en las reuniones familiares, y meses antes estuvimos enclaustrados durante meses, a la espera de una vacuna, como los habitantes de Wisborg. Mucha gente perdi&oacute; la vida, otra ha quedado tocada, ha perdido familiares, experiencias vitales o simplemente vive a&uacute;n aterrorizada.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La Historia es una ficci&oacute;n controlada&rdquo; dice la escritora portuguesa Agustina Bessa Lu&iacute;s: en este tiempo de alumbrados previo al solsticio de invierno, aparte de las revueltas y des&oacute;rdenes de China, el pa&iacute;s donde se origin&oacute; la peste, la actualidad informativa pone el foco en otros lugares. Apenas se habla de ese terrible continente llamado Coronavirus ni del m&aacute;s temible a&uacute;n, Capitalismo-del-Desastre. La inmunidad de reba&ntilde;o, junto con nuestra propia naturaleza gregaria, fomentada y auspiciada por los Pr&iacute;ncipes de las Tinieblas, nos quieren llevar de vuelta a la vida de antes. El opio del pueblo se consume en las plataformas digitales y templos comerciales.
    </p><p class="article-text">
        <em>Por la noche, Nosferatu hiere con sus garras a su v&iacute;ctima y le succiona la sangre, el brebaje m&aacute;s preciado. Procurad que su sombra no os importune como una pesadilla de sue&ntilde;os espantosos.</em>
    </p><p class="article-text">
        Me he pasado dos noches entrando y saliendo del cine entusiasmada, en modo <em>pran&aacute;</em>, que en s&aacute;nscrito significa &ldquo;aliento&rdquo; o &ldquo;fuerza vital&rdquo;, porque este espect&aacute;culo es una experiencia intensa e inolvidable. Los Amigos de los Animales (Ladla) bien que lo saben, con todo el trabajo previo y simult&aacute;neo a la puesta en escena, por eso espero y deseo para su proyecto una larga vida de giras por todos los puertos.
    </p><p class="article-text">
        Otro cine y un ocio sano para la juventud son necesarios. Que salga de gira Nosferatu en la interpretaci&oacute;n de Ladla y que se acerque a todos los teatros y a los auditorios de los institutos y de los ayuntamientos de la Regi&oacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lola Rontano]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/nosferatu-navidad_132_9790534.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 14 Dec 2022 05:02:41 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Nosferatu antes de Navidad]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Lluvia en el infierno]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/luvia-infierno_132_9227476.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/66dee906-9aeb-4cbc-a6c4-e9acd1c5ca94_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Lluvia en el infierno"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Estos episodios son lamentables, que los tíos se imaginen que vaya a sentirme halagada porque me miren con insistencia, o peor, dando por hecho que por estar sola vaya a ser presa fácil, resulta violento"</p></div><p class="article-text">
        <em>We are family</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>I got all my sisters with me</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>We are family</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Get up everybody and sing&hellip;</em>
    </p><p class="article-text">
        Sister Sledge
    </p><p class="article-text">
        -El jueves pasado me refugi&eacute; de la lluvia en mi restaurante favorito, <em>Mam&aacute; Teresa</em>, &iquest;lo conoc&eacute;is?
    </p><p class="article-text">
        Las otras asienten. Se trata de un italiano que descubr&iacute; hace un a&ntilde;o, gracias a <em>Google maps</em>, mientras trataba de imaginar c&oacute;mo ser&iacute;a la futura ciudad de Lady Chorima.
    </p><p class="article-text">
        -Ped&iacute; el men&uacute; del d&iacute;a -contin&uacute;o- y me sent&eacute; en una mesa individual, en mi rinc&oacute;n preferido, junto al ventanal. Estaba sola, casi todas las mesas estaban ocupadas, cada cual en lo suyo y yo me sent&iacute;a bastante c&oacute;moda con mi plato de ensalada. Al poco llegaron dos tipos y se sentaron en la mesa de delante. Empec&eacute; a comer tratando de no establecer contacto visual con ninguno de ellos porque, sin necesidad de levantar la cabeza, gracias a mi potente visi&oacute;n lateral (algo que seg&uacute;n he le&iacute;do por ah&iacute;, est&aacute; demostrado con datos cient&iacute;ficos que tenemos m&aacute;s desarrollado las mujeres), me hab&iacute;a dado cuenta de que el que estaba justo en frente de m&iacute;, no dejaba de mirarme.
    </p><p class="article-text">
        -&iquest;Os conoc&iacute;ais? -interviene Ingelina.
    </p><p class="article-text">
        -&iexcl;Qu&eacute; va! Pero me observaba sin parar, por encima del hombro de su acompa&ntilde;ante, como queriendo establecer una comunicaci&oacute;n que yo no quer&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        -Fuck! -resopla Louise, la poeta de origen finland&eacute;s, en el asiento de atr&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        -Ellos terminaron mucho antes, se levantaron y salieron, pero el tipo volvi&oacute; a entrar, esta vez con otro hombre, y vino a sentarse al mismo lugar. Yo me estaba tomando el caf&eacute;, me hab&iacute;a puesto a chatear y a mirar Twitter. Esta vez, el acompa&ntilde;ante, en lugar de sentarse frente a &eacute;l (lo l&oacute;gico), se puso en la silla de al lado (la mesa era de cuatro), para que el muy descarado pudiera tener una visi&oacute;n despejada.
    </p><p class="article-text">
        -&iquest;Y no dijiste nada? -pregunta Ingelina.
    </p><p class="article-text">
        -No. Termin&eacute; el caf&eacute; y me march&eacute; sin mirarlos una sola vez&hellip; Estos episodios son lamentables, que los t&iacute;os se imaginen que vaya a sentirme halagada porque me miren con insistencia, o peor, dando por hecho que por estar sola vaya a ser presa f&aacute;cil, resulta violento.
    </p><p class="article-text">
        -Es una verg&uuml;enza -comenta Louise.
    </p><p class="article-text">
        -Estar&iacute;a bien que escribieras sobre estas cosas, en lugar de publicar todo lo que nosotras hacemos o decimos -aprovecha para tirarme Lady Chorima.
    </p><p class="article-text">
        Venimos de regreso por la E4, despu&eacute;s de una escapada de fin de semana a Estocolmo. Son casi ocho horas de viaje, nos hemos puesto hasta arriba de Cuba Cola y de bocadillos de salm&oacute;n, hemos cantado todos los grandes &eacute;xitos de los ochenta con la radio sueca, que es un aut&eacute;ntico t&uacute;nel del tiempo: Suzanne Vega, Midnight Oil, Madonna o ABBA, entre mucha morralla. Tambi&eacute;n nos hemos dado a la ex&eacute;gesis de algunas letras, desde el 'Hot Stuff' de Donna Summer hasta el 'Ring my bell' de Anita Ward, que seg&uacute;n Lady Chorima, es como el 'Ponme la mano aqu&iacute;, Macorina' de la canci&oacute;n pop. Nosotras levantamos las manos y coreamos con ella 'You can ring my bell' y el 'ohhh' que le sigue.
    </p><p class="article-text">
        -En serio, Ron -me dice m&aacute;s tarde Lady Chor-, tendr&iacute;as que centrarte en estas cosas del d&iacute;a a d&iacute;a. &iquest;A qui&eacute;n carajo le interesa la historia del hundimiento del Vasa? Est&aacute;s perdiendo el tiempo con esas cr&oacute;nicas pseudo period&iacute;sticas. A la gente no le interesan tus churros culturetas, quiere carnaza servida en bandeja. &iquest;Por qu&eacute; no te haces <em>youtuber</em>? &iexcl;&Aacute;brete una cuenta en <em>Tiktok</em>!
    </p><p class="article-text">
        -Adem&aacute;s, me equivoqu&eacute; con los datos&hellip; Puse que eran 800 las v&iacute;ctimas del naufragio, cuando en realidad fueron una treintena. Y que se hab&iacute;a perdido un tesoro que no exist&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        -L&oacute;gico, &iquest;c&oacute;mo iba a cargar un tesoro un buque de guerra?
    </p><p class="article-text">
        -Me hab&iacute;a documentado, pero las fuentes de internet no son muy de fiar.
    </p><p class="article-text">
        -&iexcl;Inventa, exagera! -insiste Chori-. La historia del restaurante, ampl&iacute;ala, a&ntilde;ade cosas.
    </p><p class="article-text">
        -Escribe que encaras al tipo -sugiere Louis-. Y que lo acorralas&hellip; &iquest;Llevaba corbata?
    </p><p class="article-text">
        -No.
    </p><p class="article-text">
        -&iexcl;L&aacute;stima, porque ah&iacute; ten&iacute;as de d&oacute;nde agarrarlo!
    </p><p class="article-text">
        Como copiloto, tengo encomendados los mandos de la radio, aunque Chori y c&iacute;a se cansan r&aacute;pido de mis discos de Roy Orbison y Stan Getz.
    </p><p class="article-text">
        -&iexcl;M&aacute;s cafe&iacute;na, Ron, m&aacute;s cafe&iacute;na! -reclama Chori, al volante.
    </p><p class="article-text">
        Mucho calor y demasiados kil&oacute;metros. A nuestra izquierda queda el V&auml;ttern, una inmensidad de agua dulce que se confunde con el cielo del atardecer. Pegada a la autov&iacute;a, avistamos las ruinas de la abad&iacute;a de Alvastra. Esta vez no pararemos hasta J&ouml;nk&ouml;pin, a unos 200 kil&oacute;metros al sur. Por fin, cuando empieza a sonar 'It&rsquo;s raining men' de las <em>Weather Girls</em> todas se desmelenan.
    </p><p class="article-text">
        -Las primeras veces que escuch&eacute; esta canci&oacute;n -les comento- pensaba que dec&iacute;a: 'It&rsquo;s raining in hell&hellip; Hallelujah!' Imaginaos: una adolescente murciana, escuchando esto en pleno verano&hellip; &iexcl;Como lluvia en el infierno!
    </p><p class="article-text">
        Las dem&aacute;s, entusiasmadas, empiezan a corear mi versi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        -Pues claro, es lo mejor que puede pasar -dice Chor-, que llueva en el infierno. &iquest;Para qu&eacute; queremos una lluvia de hombres?&nbsp;&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lola Rontano]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/luvia-infierno_132_9227476.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 06 Aug 2022 04:00:53 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Lluvia en el infierno]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las tetas y el paraíso (donas lliures)]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/tetas-paraiso-donas-lliures_132_9204887.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c3fd723d-c7c1-4a33-b300-75860c5e075f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las tetas y el paraíso (donas lliures)"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"-Chicas, el próximo encuentro, en una playa nudista -dice la madre de la anfitriona levantando su copa"</p></div><p class="article-text">
        <em>En el patriarcado, todo el mundo est&aacute; hu&eacute;rfano de madre.</em>
    </p><p class="article-text">
        Victoria Sau
    </p><p class="article-text">
        Con todo el cari&ntilde;o, para Casilda Rodrig&aacute;&ntilde;ez.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        -Hoy acabamos con un ba&ntilde;o en la playa -anuncia al verme la anfitriona.
    </p><p class="article-text">
        Y yo, que no traje traje, le pregunto:
    </p><p class="article-text">
        - &iquest;Hay alguna zona nudista?
    </p><p class="article-text">
        Ella levanta las cejas.
    </p><p class="article-text">
        -Va a ser que no.
    </p><p class="article-text">
        Ingela, una compa&ntilde;era de trabajo de Lady Chor, celebra su cumplea&ntilde;os y nos ha invitado a pasar la tarde en su casa, junto a amigos y familia. As&iacute;, he conocido a Louise, una poeta de origen finland&eacute;s que me habla en franc&eacute;s; a Johan, su novio ciclista; a sus antiguas compa&ntilde;eras del cole, que me hablan de sus vacaciones en la <em>Spanish Rivi&egrave;re</em>, y a su sobrino Peer, un veintea&ntilde;ero con un novio brasile&ntilde;o que conoci&oacute; por internet hace cuatro a&ntilde;os. Con &eacute;l puedo hablar en gallego sobre m&uacute;sica y lenguas romances.
    </p><p class="article-text">
        -Yo nunca he estado en una playa nudista en Suecia -comenta Louise.
    </p><p class="article-text">
        -Pero entonces, &iquest;no hay playas nudistas? -pregunto yo.
    </p><p class="article-text">
        -Haberlas haylas, pero yo no conozco ninguna -insiste Ingela-. Si salimos esta tarde, ver&aacute;s muchas familias. Nadie practica el naturismo en Landskrona.
    </p><p class="article-text">
        - &iquest;Tampoco el topless?
    </p><p class="article-text">
        -Normalmente, no.
    </p><p class="article-text">
        -Sin embargo, las suecas ten&eacute;is fama de acudir a las playas del sur y quedaros en topless o como os daba la gana. Lo hac&iacute;ais en los a&ntilde;os 60, durante la dictadura espa&ntilde;ola, incluso cuando en el resto de pa&iacute;ses europeos las mujeres a&uacute;n no se atrev&iacute;an ni a ponerse un bikini.
    </p><p class="article-text">
        -S&iacute;, en el extranjero era mucho m&aacute;s f&aacute;cil -asiente Alma, la madre de Ingela-. Lo que pasa es que aqu&iacute; todo el mundo se conoce. Las ciudades son peque&ntilde;as, te sientes expuesta.
    </p><p class="article-text">
        -Puedes buscar un rinc&oacute;n tranquilo y hacer lo quieras -me propone Louise, como si fuera a picarme o algo por el estilo.
    </p><p class="article-text">
        Esta ma&ntilde;ana andaba con los hijos de Lady Chorima en la playa de Landskrona, cuando he visto una se&ntilde;ora recostada en una tumbona en topless. Y he pensado, &iexcl;mira qu&eacute; bien! &iexcl;Una de las m&iacute;as! Al poco, se levanta y veo que lo que hab&iacute;a tomado por una se&ntilde;ora, era un se&ntilde;or.
    </p><p class="article-text">
        -Yo lo viv&iacute; como un trauma de adolescencia -comenta Chori-. Cuando llegaba septiembre, odiaba las franjas blancas que se me hab&iacute;an formado en el pecho y en las nalgas durante las vacaciones. Mis poquititos hab&iacute;an quedado reducidos a su m&iacute;nima expresi&oacute;n: arriba, dos tri&aacute;ngulos blancos sobre fondo terracota; abajo, piernas morenas y nalgas blancas como la porcelana. Lo peor es que esos cortes duraban buena parte del a&ntilde;o. Cuando volv&iacute;a a uniformarse el color de la piel, llegaba el verano y vuelta a empezar. En mi &eacute;poca del instituto, lo m&aacute;ximo que hac&iacute;amos era bajarnos los tirantes para tener un bronceado uniforme. Nadie, ninguna de mis amigas, se planteaba ba&ntilde;arse en cueros de d&iacute;a. Yo tampoco. Adem&aacute;s, era de las raras que iba a la piscina y a la playa en ba&ntilde;ador, en lugar de bikini. Y hab&iacute;a que aguantar ciertos comentarios familiares, por parecer anticuada y estrecha... Yo pasaba ol&iacute;mpicamente, aunque no s&eacute; c&oacute;mo no nos rebelamos antes. Eran los 90, la d&eacute;cada m&aacute;s retr&oacute;grada que he vivido. Cuando me hice mayor de edad opt&eacute; por ba&ntilde;arme desnuda o en topless, o no ba&ntilde;arme.
    </p><p class="article-text">
        -Los t&iacute;os no tienen ning&uacute;n problema con esas cosas -comenta Ingela-. Que nosotras no podamos ir a pecho descubierto no deja de ser una cuesti&oacute;n cultural.
    </p><p class="article-text">
        -S&iacute;, vete a explicarle eso a las mujeres y ni&ntilde;as de origen musulm&aacute;n que viven en Suecia y se ba&ntilde;an casi vestidas -responde Alma-. Hay algo mal planteado desde el principio. Cabe preguntarse por qu&eacute; ofenden las mamas de la mujer y no las del hombre. Y a qui&eacute;n ofenden.
    </p><p class="article-text">
        -En Espa&ntilde;a, cuando lo de Eurovisi&oacute;n, artistas como Rigoberta Bandini hac&iacute;an de la teta causa pol&iacute;tica -les digo yo-, se&ntilde;al de que algo va mal.
    </p><p class="article-text">
        -S&oacute;lo hay que mirar para los EEUU -asiente Alma, tendi&eacute;ndonos unos deliciosos <em>kanelbullar</em> que ha preparado para la ocasi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        -Acabar&aacute;s mal, Rontano -me susurra Chorima, mientras me sirven el cuarto <em>prosecco</em>-. Cuando volvamos a casa te hago un bistec, &iquest;quieres?
    </p><p class="article-text">
        -Pero volveremos muy tarde&hellip;
    </p><p class="article-text">
        -En 2011 pas&eacute; diez d&iacute;as en Cerde&ntilde;a -contin&uacute;a Chor-, durante todo ese tiempo s&oacute;lo me encontr&eacute; una mujer en topless en la playa&hellip; Nos miramos con complicidad y no tard&eacute; en saber que era vasca.
    </p><p class="article-text">
        -En Brasil sucede lo mismo -apunta Peer-. De hecho, creo que no est&aacute; permitido el nudismo m&aacute;s que en ocho playas. Las brasile&ntilde;as van a la playa con bikini de tanga, cubiertas al m&iacute;nimo, pero cubiertas. Ellos tambi&eacute;n.
    </p><p class="article-text">
        -&iquest;Y eso qu&eacute; es? -bromea Louise-. &iquest;Recato? &iquest;Puritanismo sexy?
    </p><p class="article-text">
        -Yo he hecho<em> topless</em> en playas familiares de la costa azul -contin&uacute;a Chor-. &iexcl;All&iacute; tambi&eacute;n era la &uacute;nica!
    </p><p class="article-text">
        - &iquest;Y?
    </p><p class="article-text">
        -Los p&aacute;ter familias me dirig&iacute;an alguna mirada reprobatoria, pero yo, con mirar para otro lado&hellip; Tampoco soy de quedarme mucho tiempo al sol. Una vez, por casualidad, acab&eacute; en una playa naturista, cerca de Niza. Y yo, encantada de encontrar por fin una playa <em>comme il faut</em>, empec&eacute; por sacarme el top y luego la braga. Al poco de caminar por la orilla me di cuenta de que era una playa gay. Los t&iacute;os eran el 95% de la ocupaci&oacute;n en aquel lugar. Me dije, vale, t&uacute; a tu bola, y segu&iacute; buscando un rinc&oacute;n donde dejar mis cosas y darme un ba&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        - &iexcl;Qu&eacute; atrevida! -dice Ingela, suspirando para adentro.
    </p><p class="article-text">
        -No me sent&iacute;a tan inc&oacute;moda... Aunque yo pensaba, &iquest;d&oacute;nde est&aacute;n las mujeres? &iquest;Por qu&eacute; no hay m&aacute;s aqu&iacute;? Me di un ba&ntilde;o, me sequ&eacute; al sol y cuando me iba, si no es por uno de aquellos Tel&eacute;macos, me olvido las gafas de sol en una roca.
    </p><p class="article-text">
        -Chicas, el pr&oacute;ximo encuentro, en una playa nudista -dice la madre de la anfitriona levantando su copa.
    </p><p class="article-text">
        Esa noche, Lady Chor y yo nos ba&ntilde;amos desnudas en la playa de Borstahusen. Lo hacemos por nosotras y por nuestras madres y abuelas, tachadas durante d&eacute;cadas de puritanas y estrechas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lola Rontano]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/tetas-paraiso-donas-lliures_132_9204887.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 30 Jul 2022 04:01:21 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Las tetas y el paraíso (donas lliures)]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Bolivarianos en Gotemburgo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/bolivarianos-gotemburgo_1_9188765.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b2dc1c9b-c5f4-452f-9098-469cec8cb484_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Bolivarianos en Gotemburgo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Run Run se fue pa’l Norte. No sé cuándo vendrá. Vendrá para el cumpleaños. De nuestra soledad" (Violeta Parra)</p></div><p class="article-text">
        <em>Run Run se fue pa&rsquo;l Norte,</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>No s&eacute; cu&aacute;ndo vendr&aacute;.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Vendr&aacute; para el cumplea&ntilde;os </em>
    </p><p class="article-text">
        <em>De nuestra soledad.</em>
    </p><p class="article-text">
        Violeta Parra
    </p><p class="article-text">
        Entr&eacute; atra&iacute;da por el cartel de 'Hablamos espa&ntilde;ol'. Despu&eacute;s de dos semanas comunic&aacute;ndome en <em>broken english</em> y en un sueco rudimentario, me dije al verlo: 'Speak your mind!'
    </p><p class="article-text">
        En el escaparate, libros con las portadas quemadas, pulseras de jaspe y bandejas con minerales y piedras de colores brillantes. Dentro huele a palosanto quemado. 
    </p><p class="article-text">
        -Hej heh! -me saluda un se&ntilde;or con el pelo lacio y canoso, de aspecto andino. Lleva una camiseta algo ra&iacute;da que dice: '&iexcl;Hasta la victoria, siempre!'
    </p><p class="article-text">
        -Hej hej, talar du spanska?
    </p><p class="article-text">
        -S&iacute; -responde con otra voz, m&aacute;s profunda, mientras se apoya en el mostrador-. &iquest;De d&oacute;nde eres?
    </p><p class="article-text">
        -De Espa&ntilde;a&hellip; Estaba buscando algo para el dolor.
    </p><p class="article-text">
        - &iquest;Qu&eacute; tipo de dolor? -pregunta ajust&aacute;ndose las gafas.
    </p><p class="article-text">
        -Difuso. Es una especie de vah&iacute;do que me tiene la cabeza en el aire, como si estuviese un poco achispada&hellip; Aparte de malestar existencial, me siento flotante.
    </p><p class="article-text">
        El otro asiente, frot&aacute;ndose la barbilla imberbe.
    </p><p class="article-text">
        - &iquest;Hace mucho que lo sufres?
    </p><p class="article-text">
        -Desde que vine aqu&iacute; por primera vez, en navidad.
    </p><p class="article-text">
        -Curioso&hellip; -dice rodeando el mostrador y situ&aacute;ndose a mi lado-. D&eacute;jame comprobar c&oacute;mo tienes la espalda -me dice gir&aacute;ndome.
    </p><p class="article-text">
        Empieza a presionarme los trapecios y la nuca con la punta de los dedos. Al poco, lanza un suspiro.
    </p><p class="article-text">
        -Tienes las cervicales duras como pedernal -dice sin dejar de manipularlas-. &iquest;Eres nerviosa?
    </p><p class="article-text">
        -Mucho. Ahora, adem&aacute;s, tengo miedo de que me atropelle un tranv&iacute;a o una bicicleta.
    </p><p class="article-text">
        -Ya puestos mejor, una bicicleta, &iquest;no? -bromea &eacute;l-. &iquest;C&oacute;mo te llamas?
    </p><p class="article-text">
        -Lola&hellip; Me vacunaron con el nombre... &iquest;Y t&uacute;?
    </p><p class="article-text">
        -Waldo. 
    </p><p class="article-text">
        - &iquest;De d&oacute;nde eres?
    </p><p class="article-text">
        -Del Estado plurinacional de Bolivia -declara orgulloso-, ya no somos una rep&uacute;blica trucha y manipulable, sino una uni&oacute;n de nacionalidades, un pueblo soberano.
    </p><p class="article-text">
        -Aj&aacute;, no sab&iacute;a de ese cambio de denominaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        -El Estado plurinacional fue establecido por la<strong> </strong>Constituci&oacute;n de 2009 y desde entonces se celebra cada 22 de enero. Con esta festividad queremos reconocer la diversidad cultural y la importancia de las autonom&iacute;as ind&iacute;genas y campesinas. Esta celebraci&oacute;n tambi&eacute;n coincide con el aniversario de la presidencia de Evo Morales, quien tom&oacute; el poder un 22 de enero de 2006. Evo es el primer ind&iacute;gena que llega a la presidencia desde 1825. 
    </p><p class="article-text">
        Waldo se expresa igual que la Wikipedia: como buen hispanoamericano, es preciso y articulado. A continuaci&oacute;n, me explica que lleva veinte a&ntilde;os en Gotemburgo, tiene mujer sueca y tres hijos. 
    </p><p class="article-text">
        -Tienes que aprender a respirar con la zona abdominal para evitar sobrecargas en la zona del cuello.
    </p><p class="article-text">
        -&iexcl;Aprender a respirar! 
    </p><p class="article-text">
        -Tengo adem&aacute;s unos minerales que te pueden ayudar. 
    </p><p class="article-text">
        Se dirige a las estanter&iacute;as y regresa con dos piedras verdes, pulidas, una redonda, del tama&ntilde;o de una pelota de ping-pong; la otra m&aacute;s peque&ntilde;a y rectangular. 
    </p><p class="article-text">
        -Aqu&iacute; tienes un &aacute;gata y una malaquita: sirven para aliviar dolores y tensiones musculares.
    </p><p class="article-text">
        - &iquest;Y &eacute;stas? -le digo se&ntilde;alando una bandeja de piedras azul cobalto.
    </p><p class="article-text">
        -Pues depende. Ac&aacute; tienes topacios y &eacute;stas son amatistas, que favorecen la inteligencia y la concentraci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        -Me voy a llevar &eacute;stas -le digo escogiendo dos con forma de bot&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        -La calcedonia -dice tendi&eacute;ndome una piedra gris veteada de negro- mejora el malestar relacionado con los cambios de estado de &aacute;nimo.
    </p><p class="article-text">
        -&iexcl;Me interesa!
    </p><p class="article-text">
        -&Eacute;stas son una rodocrosita y una turmalina, que relajan el sistema nervioso y favorecen el equilibrio emocional.
    </p><p class="article-text">
        La primera es de un rosa alegre y pac&iacute;fico; la otra, medio trasl&uacute;cida, brilla con un verdor casi hipn&oacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        - &iexcl;Qu&eacute; pasada! -respondo fascinada.
    </p><p class="article-text">
        -Y yo te voy a regalar una piedra de cuarzo -dice Waldo levantando una canica grande-, con alto poder energ&eacute;tico. 
    </p><p class="article-text">
        - Muchas gracias -le digo junt&aacute;ndolas todas encima del mostrador para pagarle-. &iquest;Y c&oacute;mo se usan?
    </p><p class="article-text">
        -Ah, de muchas formas. Las presionas en la mano, o te las colocas en la zona de los chacras, cuando est&eacute;s tumbada. Puedes llevarlas en los bolsillos y mantenerlas en contacto directo con el cuerpo. 
    </p><p class="article-text">
        Acabamos en el Haga, el barrio <em>cosy</em> de Gotemburgo, sentados en la terraza del caf&eacute; <em>Husaren</em>, mientras comentamos la ola de calor y los incendios que arrasan parte de Portugal, Espa&ntilde;a y Francia. 
    </p><p class="article-text">
        - &iquest;Qu&eacute; pas&oacute; con Jeanine &Aacute;&ntilde;ez y Evo Morales? -le pregunto. 
    </p><p class="article-text">
        -Pues, tras el golpe de estado organizado por los EEUU y auspiciado por Espa&ntilde;a y Europa, Jeanine &Aacute;&ntilde;ez, con sus ministros y militares, perdieron las elecciones. El pueblo volvi&oacute; a elegir el partido de Evo Morales, con un 55% de los votos, en octubre de 2020. Ahora est&aacute; al frente Luis Arce, el antiguo ministro de econom&iacute;a. 
    </p><p class="article-text">
        -Con todo, he escuchado algunas voces cr&iacute;ticas con su gesti&oacute;n pol&iacute;tica, y en su momento tambi&eacute;n la de Jos&eacute; Mujica, expresidente de Uruguay.
    </p><p class="article-text">
        -S&iacute;, la burgues&iacute;a y los oligarcas, la clase pudiente no los quiere porque no son de los suyos. Morales y Arce adem&aacute;s ni siquiera son blancos de clase alta, como suele suceder&hellip;
    </p><p class="article-text">
        -No, no -protesto-, hablo de j&oacute;venes de clase trabajadora y con estudios. Critican por ejemplo la entrada de proyectos de megaminer&iacute;a en Bolivia.
    </p><p class="article-text">
        Estamos tomando un capuchino, que nos han servido tibio, junto con un <em>wienerbr&ouml;d</em> de masa apelmazada, con la fresita y el ar&aacute;ndano revenidos. 
    </p><p class="article-text">
        -Es un asunto complejo -reconoce Waldo-. En Bolivia hay mucho litio. El gobierno de Evo ya convino con la compa&ntilde;&iacute;a alemana encargada de extraerlo que el 51% de los beneficios deb&iacute;an quedarse en Bolivia. Ellos ponen la f&aacute;brica y los recursos para explotar, pero no vamos a consentir ning&uacute;n espolio&hellip; 
    </p><p class="article-text">
        -El litio es un recurso muy demandado&hellip;
    </p><p class="article-text">
        -La esperanza est&aacute; en Am&eacute;rica y en &Aacute;frica -dice posando el caf&eacute; con cara de disgusto-. Ya vas a ver. Lula da Silva ser&aacute; el pr&oacute;ximo presidente elegido en los comicios de octubre&hellip; Eso si no lo matan antes. Le hicieron lo mismo que a Evo Morales. Pero regresar&aacute; tambi&eacute;n y gobernar&aacute; el Brasil.
    </p><p class="article-text">
        Un <em>basset houd</em> blanco con machas marrones se deja acariciar por su due&ntilde;a, sentada del otro lado de esta calle peatonal. Es una turista rubia y rolliza, muy bronceada. Su compa&ntilde;ero se pasa el rato hablando por tel&eacute;fono, primero en italiano y luego en sueco. Ella mira la calle, ausente, mientras le hace fiestas a su<em> </em>perro paticorto, de orejas largas, que casi arrastra. 
    </p><p class="article-text">
        -Aqu&iacute; estamos, haciendo de figurantes en este barrio gentrificado -comenta Waldo con resignaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        De vez en cuando pasan grupos de turistas que miran con arrobo para el interior de nuestro caf&eacute;, atra&iacute;dos por la reposter&iacute;a que se exhibe en el escaparate, unos bollos apetitosos que en realidad son contrahechos, de cart&oacute;n piedra: apilados como sacos de tierra, servir&iacute;an para levantar una barricada.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lola Rontano]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/bolivarianos-gotemburgo_1_9188765.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 23 Jul 2022 04:01:03 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Bolivarianos en Gotemburgo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Bolivia,Evo Morales]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['Mediterrantes' en Suecia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/mediterrantes-suecia_132_9170669.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7d59bbfe-43af-4eda-8d42-6acb518295c9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&#039;Mediterrantes&#039; en Suecia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En las últimas cuatro décadas hubo muchas solicitudes de asilo en Suecia por parte de población que huía de las guerras y de las dificultades económicas en sus países de origen.</p></div><p class="article-text">
        <em>I&rsquo;ve been chasing ghosts and I don&rsquo;t like it.</em>
    </p><p class="article-text">
        Dying on the vine, John Cale
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Como en una jaima, dos matriarcas sentadas en una de las mesas del parque fuman de un narguile mientras toman el t&eacute;. Llevan el aura del sur impresa en la piel, en los cabellos y en los ojos negros. Nos saludamos al pasar. Las mujeres m&aacute;s j&oacute;venes se cubren con el <em>hiyab</em>. Sus compa&ntilde;eros, en cambio, visten completamente a la europea, igual que sus reto&ntilde;os. Con nuestras diferencias y particularidades, somos <em>mediterrantes</em>, migrantes del Mediterr&aacute;neo. Este origen com&uacute;n traza una red entre nosotros, ajena a las fronteras pol&iacute;ticas, como una idiosincrasia solar.
    </p><p class="article-text">
        En las &uacute;ltimas cuatro d&eacute;cadas hubo muchas solicitudes de asilo en Suecia por parte de poblaci&oacute;n que hu&iacute;a de las guerras y de las dificultades econ&oacute;micas en sus pa&iacute;ses de origen. Muchas de esas personas proced&iacute;an de Ir&aacute;n, Irak, Palestina, L&iacute;bano, Siria, Turqu&iacute;a, Somalia o la antigua Yugoslavia. Hoy en d&iacute;a, Suecia cuenta con una poblaci&oacute;n de 10,3 millones de personas. El 25% de la poblaci&oacute;n sueca es de origen extranjero.
    </p><p class="article-text">
        A las cinco he sido capaz de levantarme por fin para salir a dar un paseo, un paseo largo, con el &uacute;nico prop&oacute;sito de despejarme. Me he pasado el d&iacute;a en la cama, con una resaca de campeonato. Mis pasos son&aacute;mbulos me han llevado hasta el antiguo molino rojo, que campa en medio de una urbanizaci&oacute;n circular. Las fachadas de las casas est&aacute;n invadidas por malvas reales de colores blanco n&aacute;car, amarillo p&aacute;lido, melocot&oacute;n y fucsia. Miden m&aacute;s de dos metros. No hay rejas en las ventanas de las viviendas, aut&eacute;nticas exposiciones de l&aacute;mparas, candelabros y orqu&iacute;deas, tampoco suele haber cortinas para resguardar la intimidad. Nada que ver con las celos&iacute;as y persianas de las casas mediterr&aacute;neas, donde lo prioritario es preservar la oscuridad y el frescor.
    </p><p class="article-text">
        Una senda peatonal me conduce a una zona ajardinada, al pie mismo de la torre roja del Lazareto, un centro m&eacute;dico producto de una imaginativa mente m&aacute;s que un edificio funcional. As&iacute; es la arquitectura n&oacute;rdica: hanse&aacute;tica, curvil&iacute;nea, fantasiosa.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Landskrona, Suecia                            </span>
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        Rodeando un estanque, frente a las villas de frontones curvados y jardines en los que siempre hay aparcado uno o m&aacute;s coches de alta gama, se enlaza con otro parque, que lleva directamente al centro de Landskrona. Acabo en la Fiskargr&auml;nden, una bonita calle de casas bajas donde viven los Larsson, Persson y Johanssen de los buzones. Una mujer de tez n&iacute;vea que viene empujando una bicicleta me sonr&iacute;e al pasar. En general, la gente es muy afable en esta ciudad de 45 mil habitantes. Al llegar a la esquina, te encuentras el muelle de los cruceros y la zona este, enteramente industrial. Avanzo de espaldas a las naves, gr&uacute;as, contenedores y almacenes de techumbre abovedada. Al frente, muy cerca, se ve un islote que alberga varias casas de colores y doce aerogeneradores de tama&ntilde;o XS, que parecen las velas de un tarta de cumplea&ntilde;os: &ldquo;la reserva natural&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Dos j&oacute;venes toman el sol en el balc&oacute;n del hotel Kronan, frente al muelle. El nombre le viene del <em>Stora Kronan</em>, el gran Kronan, un nav&iacute;o de guerra que sirvi&oacute; a la armada sueca en 1670. Lo mand&oacute; construir Carlos XI, iba a ser uno de los buques de guerra m&aacute;s grandes y costosos del mundo, una especie de s&iacute;mbolo de estatus, ya que Suecia era potencia europea y controlaba, junto a Dinamarca, el tr&aacute;fico en el mar B&aacute;ltico. De hecho, la construcci&oacute;n se fue retrasando a causa de problemas de financiaci&oacute;n entre el ministerio y la armadora: las cosas no han cambiado tanto. En cualquier caso, no sirvi&oacute; m&aacute;s que cuatro a&ntilde;os porque se fue a pique al volcarse en una maniobra, durante la batalla de &Ouml;land. Lo m&aacute;s dram&aacute;tico es que arrastr&oacute; consigo a 800 hombres, todo el equipo militar, una gran cantidad de monedas de oro y plata&hellip; Y un queso, &eacute;ste &uacute;ltimo rescatado en 2016 (al parecer, a&uacute;n comestible). Hubo incluso una comisi&oacute;n de investigaci&oacute;n para depurar responsabilidades, siendo declarado como &uacute;nico culpable el comandante supremo de la marina, fallecido en el naufragio. En definitiva, junto con el <em>Vasa</em>, el <em>Stora</em> <em>Kronan</em> es el otro gran fiasco de la armada sueca.
    </p><p class="article-text">
        Resumiendo, puede decirse que las guerras del norte durante el siglo XVII fueron consecuencia de la intervenci&oacute;n sueca en la contienda de Luis XIV contra Holanda. Ante esta alianza, Holanda busc&oacute; el apoyo de Dinamarca y Noruega, liando un conflicto internacional de gran escala. &iquest;Qu&eacute; persegu&iacute;an, unos y otros? Dinero, como siempre. En este caso, el monopolio del transporte mar&iacute;timo en Europa. Los daneses, m&aacute;s enfocados, quer&iacute;an recuperar Escania y tener as&iacute; el control del &Oslash;resund. Las contiendas terminaron sin un vencedor claro porque los suecos pierden en el mar, pero derrotan a los daneses en tierra; a la vez son derrotados en el norte de Alemania y as&iacute; hasta que alcanzan por fin un acuerdo entre todas las partes. Carlos XI, rey de Suecia, se casa con la princesa Ulrica Leonor, hermana de su adversario, el rey Cristi&aacute;n V de Dinamarca. Y color&iacute;n colorado, de enemigos a cu&ntilde;ados.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Landskrona, Suecia                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        &ldquo;Emily&rdquo;, &ldquo;Linda&rdquo;, &ldquo;Emma&rdquo; son los nombres de las barcazas habituales en el muelle de Landskrona. Hoy las acompa&ntilde;a una soberbia &ldquo;Jos&eacute;phine&rdquo;. Observando el resto de yates y barcos de recreo atracados en el puerto, empiezo a tararear &ldquo;Osez, osez, Jos&eacute;phine&rdquo;, de Alain Bashung. A pesar de la lengua de trapo y del dolor de cabeza, estoy encantada porque he conseguido llegar hasta aqu&iacute; a trav&eacute;s de los jardines. Para cerrar el c&iacute;rculo, volver&eacute; al apartamento por del parque de la <em>Citadelle</em>, el m&aacute;s grande y frondoso de la ciudad, con su alameda y senderos entre casta&ntilde;os en flor y sauces centenarios.
    </p><p class="article-text">
        Vac&iacute;o como siempre, el<em> Uranieborg</em>, un barco de tres pisos con servicio de bar-restaurante, llega de la isla de Ven. De repente, levanta la proa, como una ballena abre las fauces, y avanza as&iacute; hacia el muelle. Cruza a escape un pato, por un momento el fulgor verde de su pescuezo brilla sobre el azul petr&oacute;leo de las aguas del puerto. En esta zona, frente a las viviendas de nueva construcci&oacute;n, otro barco acapara de repente toda mi atenci&oacute;n. Es un velero con las cubiertas de madera. Bajo hacia el pantal&aacute;n y avanzo a paso r&aacute;pido, el coraz&oacute;n me salta en el pecho cuando descubro que es Antares. &iexcl;El barco de Nastacha! Cuando llego a la pasarela de embarque, me inclino para golpear con los nudillos en la cubierta. Si la due&ntilde;a est&aacute; a bordo me oir&aacute; sin duda y si est&aacute; ocupada, podr&aacute; ignorarme. Me incorporo, un poco nerviosa. &iquest;Se acordar&aacute; de m&iacute;? &iquest;Querr&aacute; hablarme? Al poco, aparece en cubierta un cachorro de husky siberiano seguido de la propia Nastacha, que me lanza una mirada entre desconfiada e inquisitiva. El perro se acerca en actitud amistosa. Sus ojos celestes son m&aacute;s p&aacute;lidos que el cielo de la tarde. Tal y como tengo aprendido, lo toco primero bajo la trompa y despu&eacute;s la cabecita, mientras saludo a la due&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        -&iquest;Te acuerdas de mi? -le pregunto.
    </p><p class="article-text">
        La expresi&oacute;n de Nastacha se distiende en una sonrisa burlona. Las arrugas en torno a sus ojos me inspiran mucha ternura. Va vestida con un ch&aacute;ndal gris perla.
    </p><p class="article-text">
        - &iexcl;Claro que s&iacute;! &iexcl;Lola, la espa&ntilde;ola!
    </p><p class="article-text">
        Nastacha me explica que el cachorro, Jakob, es de su sobrina, que se ha ido de vacaciones, y me invita a subir a bordo para la <em>fika</em>, o sea, la merienda. Sirve los t&iacute;picos pasteles suecos condimentados con canela, clavo, azafr&aacute;n y comino, acompa&ntilde;ados de caf&eacute; y un zumo a base de fruta confitada. Yo le cuento que hace apenas una semana nos acord&aacute;bamos de ella y buscamos su barco en el puerto de Elsinor.
    </p><p class="article-text">
        - &iexcl;Elsinor! -resopla ella-. No hay quien viva all&iacute; en verano. &iexcl;Demasiado movimiento! En esta &eacute;poca atraco en Landskrona y en Lomma, que son m&aacute;s tranquilos.
    </p><p class="article-text">
        Mientras nos ponemos al d&iacute;a, evitando por mi parte cualquier referencia a Putin y a la guerra, es ella quien comenta lo catastr&oacute;fico de la situaci&oacute;n en Ucrania, ciento cuarenta y cinco d&iacute;as m&aacute;s tarde, y me cuenta c&oacute;mo ha estado ayudando a amigos y conocidos a salir del pa&iacute;s. 
    </p><p class="article-text">
        -Nastacha, eres mi ideal de mujer -le digo con voz tr&eacute;mula, encandilada por sus ojos de &aacute;mbar y con la hipersensibilidad propia de una resaca-. Si no fuera por Lady Chorima, te jurar&iacute;a amor eterno aqu&iacute; mismo. De rodillas.
    </p><p class="article-text">
        -La monogamia es uno de los grandes males de la humanidad -responde ella, mientras sirve m&aacute;s caf&eacute;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lola Rontano]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/mediterrantes-suecia_132_9170669.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 15 Jul 2022 04:01:56 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA['Mediterrantes' en Suecia]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Sin preguntas ni respuestas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/preguntas-respuestas_132_9154522.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fa75e40c-43bb-40d3-b00e-a2187bd474fb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Sin preguntas ni respuestas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Llevo un buen rato pensando en Nastacha, la rusa que cruzamos en este puerto a finales de diciembre, cuando el muelle estaba cubierto de nieve"</p></div><p class="article-text">
        Nej! Vi &auml;r inte l&auml;karen! -Chori trata de aclarar que no somos m&eacute;dicas-. Vi kommer fr&aring;n Spanien och vi talar inte svenska&hellip; Only a few words. Sorry!
    </p><p class="article-text">
        Una se&ntilde;ora acaba de dislocarse el brazo al dar un traspi&eacute; en la escalera. Sus acompa&ntilde;antes buscan ayuda en cubierta.
    </p><p class="article-text">
        El barco que cubre el traslado entre Helsinborg y Elsinor nos recibe con una fiesta a bordo. En el primer piso, acristalado, han montado una discoteca con m&uacute;sica en directo. Los int&eacute;rpretes tocan versiones de Elvis, B52 y de Tina Turner. Cada vez que la bater&iacute;a percute, vibra la sala entera. Un grupito de damas septuagenarias ha asaltado la pista. En la barra de la entrada, atendida por un par de camareros, no dan abasto. En cubierta, hay otra barra y varias mesas centrales con bancos corridos ocupados por grupos de gente trasegando vino blanco y cerveza. Las mesas est&aacute;n repletas de vasos y de barquetas de <em>fish&amp;chips, k&ouml;ttbullar</em> y <em>hot dogs</em>. En los laterales hay mesas altas para quienes se quedan de pie, con espacio para encajar botellas y vasos.
    </p><p class="article-text">
        -Est&aacute;n de <em>tura</em> -me explica Lady Chor, que as&iacute; es como le gusta presentarse en Escandinavia-. A lo largo de la tarde, la gente se dedica a beber, charlar y fumar a bordo. De aqu&iacute; no se baja nadie, ya ver&aacute;s. Tienen todo el d&iacute;a de ma&ntilde;ana para recuperarse de la resaca.
    </p><p class="article-text">
        En una de las mesas centrales, una sexagenaria grande y rubia como una valquiria, con pinta de estar muy ebria, se pone a horcajadas de un tipo calvo vestido con pantalones blancos y camisa hawaiana. Yo desv&iacute;o la vista, agarro a Lady Chor de la mano y, como el resto, nos empezamos a hacer <em>selfies</em>.
    </p><p class="article-text">
        -Vars&aring;god -repite continuamente a la gente que va y viene zarande&aacute;ndonos.
    </p><p class="article-text">
        Desde el mar podemos ver el Sofiero, la antigua residencia real a las afueras de Helsinborg, K&auml;rnan, la torre fortificada en el promontorio del centro, la <em>tropical beach</em> y toda la fachada mar&iacute;tima, moderna y funcional. La ciudad, calurosa y hospitalaria, parece de fiesta. Una embarcaci&oacute;n de cuatro pisos que cubre el mismo trayecto nos cruza a muy poca distancia en la rada del puerto. Sobre los diques ondean los pabellones de un mont&oacute;n de naciones.
    </p><p class="article-text">
        - Por cierto, &iquest;qu&eacute; tal el viaje? -me pregunta Chor.
    </p><p class="article-text">
        -Pues mira, en las tres horas del vuelo entre Oporto y Copenhague he descubierto tres espantos.
    </p><p class="article-text">
        - &iquest;Tres espantos? &iquest;Uno por hora?
    </p><p class="article-text">
        -M&aacute;s o menos&hellip; Quitando las R&iacute;as Baixas, que fue lo mejor, en el resto del trayecto reconoc&iacute; la balsa de lodos rojos de Cervo (la <em>mari&ntilde;a</em> lucense) y una mina a cielo abierto en la costa de Breta&ntilde;a.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        -S&iacute;, s&iacute;, la balsa de Alcoa se ve perfectamente desde el aire &iexcl;87 hect&aacute;reas llenas de residuos t&oacute;xicos! No s&eacute; qu&eacute; van a hacer con ellos.
    </p><p class="article-text">
        -Lo m&aacute;s loco es que por un efecto &oacute;ptico, ese rojo se extend&iacute;a hasta las instalaciones de la piscifactor&iacute;a de al lado.
    </p><p class="article-text">
        - &iexcl;No quiero ni pensarlo!
    </p><p class="article-text">
        -Ya. La mina bretona tambi&eacute;n est&aacute; pegada al mar, frente a la isla de Groix. Tiene cinco balsas verde agua que me recuerdan las del monte Neme (A Coru&ntilde;a). He buscado el emplazamiento en <em>Google Maps</em>. Queda cerca de Lorient. Se trata de una mina de caol&iacute;n, aunque tambi&eacute;n extraen andalucita y otros minerales. En la p&aacute;gina web de la minera todo es sostenibilidad y buenos prop&oacute;sitos.
    </p><p class="article-text">
        - &iexcl;Como la de Alcoa!
    </p><p class="article-text">
        -En cambio, desde el aire bien que se aprecia la magnitud del expolio. Es como si un gigante se hubiera puesto a rastrillar la tierra, como un ni&ntilde;o en la arena de la playa, hasta dejarla en piedra viva.
    </p><p class="article-text">
        De nuevo, nos pasa muy cerca un crucero descomunal, de seis pisos, que por unos instantes nos oculta la vista de Helsingborg. Al este, a unos veinticinco kil&oacute;metros, descubrimos la silueta con forma de ovni de la torre de agua de Landskrona.
    </p><p class="article-text">
        De repente, un tipo a mi lado suelta un salivazo por la borda. As&iacute;, sin m&aacute;s: una ofrenda dedicada al Estrecho de Orend. La mujer que conversaba a nuestro lado le dedica una ojeada y un comentario lleno de asperezas, antes de volverse de nuevo. Yo agarro del brazo a Lady Chorima y la llevo hacia otro extremo del barco. &Eacute;l sigue en la misma posici&oacute;n, cabizbajo, alejado del grupo con el que se supone que viaja. Es un tipo peque&ntilde;o, el pelo cortado al cero, colorado por el sol y con ojos color cardenillo, que se dedica a bajar vasos de cerveza durante todo el trayecto.
    </p><p class="article-text">
        - &iquest;Y el tercer espanto? -pregunta Chor.
    </p><p class="article-text">
        -Las estaciones e&oacute;licas <em>offshore</em> que sobrevolamos antes de llegar a Dinamarca. Dos parques de unos sesenta generadores cada uno. Desde el aire parec&iacute;an cruces blancas sobre el mar. Era como un cementerio. Despu&eacute;s no vi nada m&aacute;s por culpa de las nubes.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Estación eólica offshore                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        - &iexcl;Qu&eacute; mala suerte! &iquest;Bajamos un rato a la pista de baile?
    </p><p class="article-text">
        La llegada a Elsinor por mar es sobrecogedora: nos recibe la ciudadela del Kronborg, el castillo de Hamlet, en cuyo extremo descubrimos una playa y una escultura que representa a media docena de serpientes (o dragones) en actitud de ataque. En el muelle vemos atracadas dos embarcaciones, una antigua e imponente, la otra es un velero de tama&ntilde;o mediano. Llevo un buen rato pensando en Nastacha, la rusa que cruzamos en este puerto a finales de diciembre, cuando el muelle estaba cubierto de nieve y de las g&aacute;rgolas del castillo colgaban afilad&iacute;simos car&aacute;mbanos. He recordado a veces nuestra conversaci&oacute;n previa al estallido de la guerra en Ucrania, el &aacute;mbar de sus ojos, su hospitalidad e intransigencia cuando criticamos a Putin.
    </p><p class="article-text">
        Chor me arrastra entre los grupos de gente para bajarnos.
    </p><p class="article-text">
        - &iquest;No volviste a ver a Nastacha? -le pregunto.
    </p><p class="article-text">
        -Ya te he dicho que no.
    </p><p class="article-text">
        -Me pregunto qu&eacute; pensar&aacute; de la invasi&oacute;n rusa contra Ucrania.
    </p><p class="article-text">
        -No preguntes -me dice en actitud distra&iacute;da- porque no hay respuestas.
    </p><p class="article-text">
        Originaria de Kaliningrado, ese fragmento de Rusia aislado entre Lituania y Polonia, con salida al mar, Nastacha trabaja como comercial de una empresa de transporte. <em>Antares</em> se llama su velero, que era tambi&eacute;n su casa y su despacho.&nbsp;Hago un barrido del puerto, pero no veo rastro de Antares.
    </p><p class="article-text">
        Elsinor en s&aacute;bado, a las cinco de la tarde, ofrece una estampa muy distinta a la que recordaba. En la parte de atr&aacute;s del Museo del Mar hay un amplio almac&eacute;n, perteneciente al antiguo astillero, donde han instalado un mercado gastron&oacute;mico. De las paredes cuelgan fotograf&iacute;as a escala real de los antiguos trabajadores. Son im&aacute;genes en blanco y negro. Hay una sala decorada con mesas y sillones de todos los estilos, todos reciclados, donde puedes sentarte a comer y beber en unos sillones estilo <em>biedermeier</em> o conversar en los t&iacute;picos sof&aacute;s de polipiel ochenteros. En un estrado, hay dos barcas convertidas en bancos para que jueguen los ni&ntilde;os. Me gusta que tanto suecos como daneses destinen siempre lugares para la infancia: en los museos, en los supermercados y hasta en las iglesias.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s tarde, deambulando por las calles del centro, todo piedra y ladrillo, llegamos a lo que parece una comunidad de vecinos y nos sentamos en un patio infantil, con columpios, castillos y otros juegos. El lugar est&aacute; desierto pero hay &aacute;rboles donde descansar la vista. Mientras echo un vistazo en torno me doy cuenta de que se trata de una escuela: un patio de escuela del que se entra y sale libremente y sin horarios, ni barrotes ni portones. Nos hace mucha gracia la cancha de f&uacute;tbol, peque&ntilde;a y encerrada en una especie de jaula.
    </p><p class="article-text">
        -No me acostumbro a llamarte Lady Chor.
    </p><p class="article-text">
        -Pues aqu&iacute; me llaman por ese nombre. No saben pronunciar Chorima.
    </p><p class="article-text">
        - &iquest;Y piensas quedarte el pr&oacute;ximo a&ntilde;o?
    </p><p class="article-text">
        -Los chicos ya est&aacute;n matriculados, est&aacute; claro que nos quedamos por varios a&ntilde;os. El final de la primaria ya lo van a hacer aqu&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        -No sab&iacute;a que tuvieras planeado estar tanto tiempo aqu&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        -No son planes, son decisiones que voy tomando cada d&iacute;a. Si en Espa&ntilde;a no tengo posibilidades, no hay m&aacute;s vuelta de hoja. Tengo un buen trabajo. No puedo rechazarlo.
    </p><p class="article-text">
        Regresamos en el barco de las siete y media. En la discoteca continua la m&uacute;sica en directo, el ambiente est&aacute; caldeado, la gente baila con los brazos en alto. Ya no cabe un alfiler a bordo. En la cubierta volvemos a ver las mismas caras y los mismos tipos de antes, rostros congestionados, mujeres con miradas perdidas, rojo de labios y rayas de ojos deshechos, torsos herc&uacute;leos, camisas remangadas, barbas, bigotes y profusi&oacute;n de tatuajes con motivos florales, soles, s&iacute;mbolos y runas, nombres... Tatuajes en brazos, piernas y pantorrillas de pieles curtidas. Tatuajes en cuellos, pechos y espaldas de pieles tersas. Todos con su vaso de vino o su botella de cerveza, cuando no ambas cosas. Ninguna intenci&oacute;n de bajarse hasta la hora del &uacute;ltimo barco, ni del lado sueco, ni del dan&eacute;s. El atardecer en el Orend es un espect&aacute;culo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lola Rontano]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/preguntas-respuestas_132_9154522.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 09 Jul 2022 04:00:40 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Sin preguntas ni respuestas]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un western marítimo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/western-maritimo_132_9024249.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/11eb7de0-e7f6-4e1a-8264-80119167d55f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un western marítimo"></p><p class="article-text">
        <em>Todo ingl&eacute;s es una isla.</em><em><strong> </strong></em>
    </p><p class="article-text">
        Novalis
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        -Aqu&iacute; muri&oacute; mucha gente. 
    </p><p class="article-text">
        Xusto L&oacute;pez Carril, el director del programa de la RTVG, &ldquo;Mar de Ardora&rdquo;, pronuncia estas palabras frente al co&iacute;do del cabo Veo, al lado de la bah&iacute;a de Trece, en Camari&ntilde;as. 
    </p><p class="article-text">
        -El mar es mi libro preferido &ndash;a&ntilde;ade, distendido y con expresi&oacute;n extasiada-. En Fisterra vive Pepe de Olegario, un antiguo patr&oacute;n que sabe escuchar el mar y predecir el tiempo y las mareas. &iquest;Y t&uacute;, cu&aacute;l es tu libro? 
    </p><p class="article-text">
        -El libro de la selva, tal vez &ndash;respondo con sorna. 
    </p><p class="article-text">
        Por el camino ven&iacute;amos saludando poblaciones de euforbias, capuchinas, carami&ntilde;as, silenes blancas y rosas, <em>helicrisium</em> (tambi&eacute;n llamados &ldquo;cojones de gato&rdquo;), <em>cistus salvifolius</em> (un tipo de jara que recuerda un huevo frito) y <em>vulnerarias </em>o patas de cabra. Al llegar al acantilado, en la zona de la cornisa, nos recibe una roca con forma de gancho de perchero, que Xusto bautiza con el nombre de Estacha: la Estacha del Imposible Amarre (excepto para una nave espacial). 
    </p><p class="article-text">
        -Aqu&iacute; lo tienes: uno de los enclaves m&aacute;s fascinantes de la costa &ndash;comenta mi gu&iacute;a en lo alto del promontorio, frente a una roca de unos once metros de altura que parece un rostro enmascarado: el mascar&oacute;n de proa de la duna de Santa Marina. 
    </p><p class="article-text">
        El sol alumbrando alternativamente los cabos Tosto y Veo es un espect&aacute;culo digno de ver. Incluso en un d&iacute;a desapacible como &eacute;ste. 
    </p><p class="article-text">
        -Entre el Tosto y la punta de la Cagada &ndash;apunta mi informante mientras bajamos por la abrupta pendiente- se han registrado ocho naufragios y m&aacute;s de 200 v&iacute;ctimas, 172 s&oacute;lo del <em>Serpent</em>, el buque ingl&eacute;s que encall&oacute; el 10 de noviembre de 1890, el m&aacute;s conocido de todos: s&oacute;lo sobrevivieron tres de los 175 pasajeros, enterrados all&iacute; mismo. Anteriormente, el <em>Irish Hull</em> en 1883 se fue a pique en la Punta do Boi, con 37 muertos; y el <em>Trinacria</em> en 1893 se top&oacute; con los bajos de Luc&iacute;n, dejando un saldo de 31 fallecidos... 
    </p><p class="article-text">
        Xusto me explica con detalle las circunstancias de cada tragedia, se&ntilde;alando los lugares donde tuvieron lugar. 
    </p><p class="article-text">
        -El <em>Iris Hull</em> era un vapor ingl&eacute;s que hab&iacute;a salido de Cardiff con destino a la India, llevaba 38 tripulantes. Les toc&oacute; un fuerte temporal de noroeste. Chocaron con los bajos de Ant&oacute;n, en la Punta do Boi. De los 38, s&oacute;lo uno se salv&oacute;. El <em>Serpent</em> encall&oacute; en el mismo lugar. 
    </p><p class="article-text">
        Lo escucho estremecida y fastidiada por el viento que nos empuja como si quisiera sacarnos la ropa. Xusto, en cambio, parece en su elemento. Consultando su m&oacute;vil, que sirve de cuaderno de notas y bit&aacute;cora de esta expedici&oacute;n, contin&uacute;a as&iacute;: 
    </p><p class="article-text">
        -El <em>Trinacria</em> embarranc&oacute; el 7 de febrero de 1893. Hab&iacute;a zarpado de Glasgow con direcci&oacute;n a Livorno cargado de hierro, ladrillos, carb&oacute;n y cera. Viajaban 33 tripulantes y 4 pasajeros, entre ellos una joven de 15 a&ntilde;os. Su capit&aacute;n, Mr. Muny, un hombre afable y cultivado, tampoco sobrevivi&oacute;. Es el tercero hoy aqu&iacute;. 
    </p><p class="article-text">
        -&iquest;C&oacute;mo? &iquest;Qu&eacute; quieres decir? 
    </p><p class="article-text">
        -Eliot escribi&oacute; que siempre hay otro que camina contigo. El tercero que nos acompa&ntilde;a aqu&iacute; es Mr. Muny &ndash;repite con gravedad, en el fondo del ojo una mecha de iron&iacute;a. 
    </p><p class="article-text">
        -Entonces ser&iacute;amos cuatro, no tres. 
    </p><p class="article-text">
        -Venga, pues entonces contamos tambi&eacute;n con Antanas, el voluntario lituano de Mux&iacute;a&hellip; El <em>Trinacria</em> choc&oacute; contra esos bajos &ndash;contin&uacute;a Xusto se&ntilde;alando para el <em>Pet&oacute;n do Boi</em>-, el mar devolvi&oacute; milagrosamente a siete de ellos a las playas de Trece. Semanas despu&eacute;s descubren en una <em>furna</em> un ovillo enorme de maderas, cuerdas, ropa y cad&aacute;veres imposibles de identificar. &iquest;Qu&eacute; hicieron? Rociaron todo con petr&oacute;leo y le metieron fuego. Desde entonces a ese lugar le llaman la <em>Furna de los Difuntos Quemados</em>. 
    </p><p class="article-text">
        Un escalofr&iacute;o me recorre la espalda. 
    </p><p class="article-text">
        -Aqu&iacute;, en la Punta Cagada, hay documentados cuatro naufragios &ndash;prosigue mientras avanzamos con precauci&oacute;n sobre las piedras del <em>co&iacute;do</em>, entre madera de resaca, huesos, botas de marineros, botellas de pl&aacute;stico y restos de chapapote. &iexcl;La hecatombe humana! 
    </p><p class="article-text">
        Con todo, La Cagada me parece un nombre degradante para este c&uacute;mulo fant&aacute;stico de pedruscos y perejil de mar, pienso yo, que soy una devota de Santa Mari&ntilde;a. Acudo aqu&iacute; como los fieles a la misa de los domingos. Vengo para quitarme el aliac&aacute;n. Le explico a Xusto que este vocablo lo empleamos en Murcia para la tristeza y las ganas de llorar, que se curan mirando el r&iacute;o. Pienso en esos versos de la Oda a Walt Whitman de Lorca:
    </p><p class="article-text">
        	&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        	&ldquo;Ma&ntilde;ana los amores ser&aacute;n rocas y el Tiempo,
    </p><p class="article-text">
        	Una brisa que viene dormida por las ramas...&ldquo;
    </p><p class="article-text">
        Aunque, por otra parte, mandarse una misma a la mierda viniendo hasta La Cagada, me parece todo un ejercicio de catarsis y purgaci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Nos sentamos al abrigo de una pared de granito. Mientras Xusto fuma un <em>om&eacute;</em> mirando el horizonte, tal vez pensando en su infancia junto al mar, yo observo estas deposiciones magm&aacute;ticas de m&aacute;s de 300 millones de a&ntilde;os. Recuerdo las primeras veces que vi la gran duna blanca y el Cabo Veo desde el camino del cementerio ingl&eacute;s. Era el invierno de 2005, acababa de instalarme en la costa: ya sent&iacute;a una gran atracci&oacute;n por la zona. Desde la distancia imaginaba todo tipo de formas en este conjunto: fortalezas, dinosaurios, bater&iacute;as militares, observatorios, submarinos, naumaquias, animales petrificados... Ruinas de alguna misteriosa y remota civilizaci&oacute;n, refugio de extraterrestres, escenario secreto de westerns mar&iacute;timos, el g&eacute;nero de este lugar. 
    </p><p class="article-text">
        -Te voy a ense&ntilde;ar una roca que quiz&aacute; a&uacute;n no conoces &ndash;le digo levant&aacute;ndome y gui&aacute;ndolo hasta una piedra alargada, medio sumergida, que parece el cuello y cabeza de una gaviota, con un agujero en el lugar del ojo. 
    </p><p class="article-text">
        Xusto celebra el hallazgo con una foto. 
    </p><p class="article-text">
        -El Trevidere &ndash;contin&uacute;a mi informante, regresando a sus notas- iba a Palermo cargado de carb&oacute;n. Era un barco ingl&eacute;s de apenas 8 a&ntilde;os. Naufrag&oacute; en abril de 1911 por culpa de la niebla. &iexcl;Siempre la <em>borraxeira</em>! 27 tripulantes llegaron en botes a Camelle. En el verano de 1935 y tambi&eacute;n a causa de la niebla, el Alekos, un carbonero griego, choc&oacute; contra el bajo de los Vendidos, all&aacute; en el extremo de la Cagada, en la Punta de los Vendidos, a saber por qu&eacute; la llaman as&iacute;&hellip; Sin v&iacute;ctimas por suerte, s&oacute;lo tres tripulantes heridos graves. Los supervivientes llegaron en bote a Camari&ntilde;as. 
    </p><p class="article-text">
        -Cuando la niebla recorre el monte es mejor sentarse y esperar que pase porque tiene un poder especial para descarriar a cualquiera. Eso fue lo que le escuch&eacute; decir en el Monte Seixo a Calros Solla. 
    </p><p class="article-text">
        -Ya, pero eso es imposible en el mar... De los 32 vientos que recoge la rosa de los vientos, todos circulan por aqu&iacute;. La Costa da Morte y Malta son los dos lugares donde llamamos a todos los vientos por sus nombres. En ambas, la direcci&oacute;n y el nombre de los vientos coinciden. 
    </p><p class="article-text">
        -&iquest;Por qu&eacute; Malta? 
    </p><p class="article-text">
        -Porque es una isla mediterr&aacute;nea y ah&iacute; es donde se nombran por vez primera los vientos. Entre Malta y Creta, donde el meridiano 20 y el paralelo 36 se cortan, all&iacute; se encuentra la cuna de los vientos &ndash;responde este marinero de las ondas hertzianas. 
    </p><p class="article-text">
        &iexcl;Treinta y dos vientos en la <em>big band</em> de la sinf&oacute;nica del mar! Hoy no se sabe d&oacute;nde empieza el horizonte y d&oacute;nde acaba el mar. A nuestra espalda, los pe&ntilde;ascos c&oacute;ncavos del monte Veo ofrecen cobijo, en caso de lluvia, y un dique seco contra el <em>azote</em> del viento. 
    </p><p class="article-text">
        -El Modesto Fuentes, un carbonero espa&ntilde;ol, fue el tercero en hundirse &ndash;contin&uacute;a mi gu&iacute;a- en 1935. Embarranc&oacute; en el <em>carreiro</em> de la Cagada, entre la niebla densa. Los tripulantes se salvaron en los botes salvavidas arribando a Santa Marina. El cuarto fue el balandro San Fernando. Ocurri&oacute; sobre a las tres de la tarde del 28 de agosto de 1925. Se hundi&oacute; en los bajos del P&aacute;jaro, otro extremo de La Cagada &ndash;dice apuntando unas rocas blanqueadas de excrementos de aves-. Ten&iacute;an que extraer la chatarra del Trevidere, hundido en 1911, cuando el barco volc&oacute; por el peso de una enorme placa que estaban izando con el cabestrante. El patr&oacute;n, dos marineros y un buzo, atrapados entre los cabos, fueron para el fondo. Una historia espantosa... 
    </p><p class="article-text">
        Xusto se detiene encima de una roca salpicada de liquen y se vuelve hacia m&iacute;. Tiene la piel del cuello quemada por el salitre. 
    </p><p class="article-text">
        -Aqu&iacute;, de los difuntos, decimos: fue para el fondo &ndash;explica, imperturbable-. Aunque mueran en tierra. Tenemos muchos t&eacute;rminos especiales: <em>gangrina</em>, para el hambre; <em>ismundo</em>, para el pescado podrido... En Camelle quedaron cuatro viudas y 16 hu&eacute;rfanos. Sin seguridad social, sin seguros... El ayuntamiento organiz&oacute; una colecta para ayudar a esas familias. Entre las v&iacute;ctimas, el abuelo del Rubio de Camelle, buceador, <em>regueifeiro</em> y amigo m&iacute;o. 
    </p><p class="article-text">
        Estos granitos con las superficies pulidas son como muebles que invitan a acostarse, a convertirse en mineral. Las rocas marcan un recorrido para saltar de un islote al siguiente e internarse m&aacute;s y m&aacute;s en el mar... &iexcl;Maravilla y terror! 
    </p><p class="article-text">
        -Voy a terminar con una nota c&oacute;mica: un buque yugoslavo embarranc&oacute; en la playa de Trece el 28 de Diciembre de 1972 &ndash;Xusto es amante de los datos precisos-. &iexcl;40 metros de eslora y 30 de manga! Como era el D&iacute;a de los Inocentes, &iexcl;el vecindario dudaba de la veracidad de la noticia! El buque fue desguazado en Camari&ntilde;as y valorado en 50 millones de pesetas. 
    </p><p class="article-text">
        En su compa&ntilde;&iacute;a, con los fantasmas de Antanas y de Mr. Muny a la zaga, este espacio se ha llenado de toponimia y de memoria humana, por tr&aacute;gica, ef&iacute;mera o inadecuada que sea. 
    </p><p class="article-text">
        -&iquest;Sabes c&oacute;mo se saluda la gente de la costa en Irlanda? &iexcl;Nada de <em>good morning</em>! Dicen &ldquo;&iexcl;Ventoso!&rdquo; y responden con otro &ldquo;&iexcl;Ventoso!&rdquo;. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lola Rontano]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/western-maritimo_132_9024249.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 26 May 2022 04:01:31 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un western marítimo]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Historia del mundo a través de sus lavabos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/historia-mundo-traves-lavabos_132_8805158.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9541d4d9-93b3-4dd7-80e0-9e74854d422c_16-9-discover-aspect-ratio_default_1042514.jpg" width="3543" height="1993" alt="Historia del mundo a través de sus lavabos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">“Los lavabos alemanes observan distinciones de clase. En los vagones de tercera, tosco papel de embalaje. En primera clase: papel blanco. Llamado Spezial Krepp. No precisa traducción”</p></div><p class="article-text">
        <em>&hellip;Escrito en una m&aacute;quina de echar la buenaventura:</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>El problema de los hombres son los hombres;</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>El problema de las mujeres, los hombres.</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Erica Jong</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>&nbsp;</em>
    </p><p class="article-text">
        -El universo se muere, explicaba un art&iacute;culo, hace unas semanas &ndash;esta noche, Lady Chorima me atiende desde un escritorio virtual con las banderas de la Europa de los 28-. Yo pensaba: y en Espa&ntilde;a, antes de la guerra de Ucrania, hablando s&oacute;lo de defraudadores y de corruptelas pol&iacute;ticas.
    </p><p class="article-text">
        -Los titulares han cambiado de posici&oacute;n en la p&aacute;gina, nuestra actualidad pol&iacute;tica es la de siempre&hellip; &iquest;Ese vaso de agua es real?
    </p><p class="article-text">
        Yo hab&iacute;a escogido para la ocasi&oacute;n el fondo del <em>Atomium</em> y, para acompa&ntilde;ar la charla, una taza de chocolate. Est&aacute; claro que las dos quer&iacute;amos hablar de lo que se est&aacute; cocinando en Bruselas.
    </p><p class="article-text">
        -Es agua, s&iacute; &ndash;me dice ella-. Esta semana no he tenido tiempo para pasarme por el Systembolaget. Este mundo es una eme gigante, Lola&hellip; Ahora entiendo por qu&eacute; los abor&iacute;genes australianos se alcoholizan. Es la &uacute;nica forma de soportar la existencia junto a los blancos. Ayer estuve de comida con varias colegas, era la primera vez que nos ve&iacute;amos fuera del trabajo, &iquest;sabes de qu&eacute; hablamos? De la mierda. 
    </p><p class="article-text">
        -Un tema goloso &ndash;apunto.
    </p><p class="article-text">
        -Empezamos a prop&oacute;sito de los usos m&eacute;dicos, seguimos (obvio) con el incivismo de la gente. Qu&eacute; te voy a contar, &iquest;no? Y de repente me acord&eacute; de la teor&iacute;a de los inodoros de Erica Jong.
    </p><p class="article-text">
        -Por cierto, &iquest;qu&eacute; va a pasar con Suecia? &ndash;pregunto-. &iquest;Se va a meter en la OTAN?
    </p><p class="article-text">
        -Ni idea. Mis compa&ntilde;eras comentaban que no ten&iacute;a ning&uacute;n sentido, que la OTAN es una instituci&oacute;n anacr&oacute;nica que deber&iacute;a haber desaparecido en cuanto se disolvi&oacute; el Pacto de Varsovia. A ver qu&eacute; hace el gobierno... &iquest;Te acuerdas de la teor&iacute;a de los inodoros? &ndash;insiste ella.
    </p><p class="article-text">
        -No.
    </p><p class="article-text">
        Fue ella quien me ley&oacute; <em>El Miedo a Volar</em> cuando viv&iacute;amos en Madrid, entre asambleas de barrio y concentraciones en la Puerta del Sol.
    </p><p class="article-text">
        -Pues te la voy a recordar, que he sacado el libro de la biblioteca &ndash;dice mostr&aacute;ndomelo-. La cosa es as&iacute;: la protagonista, una neoyorkina de origen jud&iacute;o, que ha vivido muchos a&ntilde;os en Heidelberg, regresa a Europa para asistir a un congreso sobre psicoan&aacute;lisis en Viena. Est&aacute; de los nervios porque, adem&aacute;s del p&aacute;nico a volar, tiene miedo de la patria de Hitler y se pasa buena parte del viaje despotricando contra los alemanes (mete a austr&iacute;acos y alemanes en el mismo saco). Atiende, que esto es mierda de la buena &ndash;advierte con sonrisa p&iacute;cara-, tendr&iacute;a que ser de lectura obligatoria antes de cada sesi&oacute;n de la Euroc&aacute;mara, para bajarlos a la realidad. La introducci&oacute;n es una declaraci&oacute;n de intenciones: &ldquo;Mir&eacute; un cartel de anuncios que dec&iacute;a SEI GUT ZU DEINEM MAGEN (p&oacute;rtate bien con tu est&oacute;mago), y odi&eacute; a los alemanes por pensar siempre con sus malditos est&oacute;magos, su <em>Gesundheit</em>, como si hubieran inventado la salud, la higiene y la hipocondr&iacute;a. Les odi&eacute; por su fan&aacute;tica obsesi&oacute;n por la ilusi&oacute;n de limpieza. Ilusi&oacute;n, cuidado, porque en realidad los alemanes no son limpios&hellip;&rdquo; Y contin&uacute;a as&iacute;: &ldquo;Limitaos a entrar en alg&uacute;n lavabo alem&aacute;n y encontrar&eacute;is una instalaci&oacute;n distinta a la de cualquier otro lugar del mundo. Tiene una peque&ntilde;a y preciosa plataforma de porcelana por la que debe caer la mierda, y as&iacute; uno puede inspeccionarla antes de que desaparezca en el abismo acuoso&hellip; No falta el asqueroso trapo de una toalla p&uacute;blica, colgando encima de un min&uacute;sculo lavabo que s&oacute;lo tiene un grifo de agua fr&iacute;a&hellip; Pens&eacute; mucho acerca de lavabos cuando viv&iacute; en Europa. (Esto da la idea de lo mucho que Alemania me enloqueci&oacute;.)&rdquo; 
    </p><p class="article-text">
        -Los ba&ntilde;os rusos son como los alemanes &ndash;comento yo-. Tienen la misma plataforma. A m&iacute; tambi&eacute;n me llam&oacute; la atenci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        -&iexcl;No me digas! -me dice ella abriendo mucho los ojos.
    </p><p class="article-text">
        - Yo pensaba que era para evitar salpicaduras...
    </p><p class="article-text">
        -&iexcl;Eso explica muchas cosas!
    </p><p class="article-text">
        Lady Chorima hace una pausa para beber y antes de continuar, comenta.
    </p><p class="article-text">
        -La teor&iacute;a de los inodoros empieza con Inglaterra: &ldquo;El papel higi&eacute;nico brit&aacute;nico. Un sistema de vida. Acolchado. Se niega a empapar, reblandecerse o doblarse (hoja superior r&iacute;gida). A menudo propiedad del gobierno. En la m&aacute;s definitiva asistencia social, incluso el papel higi&eacute;nico est&aacute; impreso con propaganda.&rdquo; 
    </p><p class="article-text">
        -El Brexit estaba anunciado &ndash;bromeo yo.
    </p><p class="article-text">
        -Espera, que no ha acabado: &ldquo;El lavabo brit&aacute;nico como &uacute;ltimo refugio del colonialismo. El agua precipit&aacute;ndose como las cataratas Victoria y t&uacute; eres el explorador. La aspersi&oacute;n en la cara. Por un breve momento, (mientras tiras de la cadena), <em>Britannia</em> vuelve a dominar sobre las olas. El tirador de la cadena es elegante. Una cuerda de campana en una mansi&oacute;n se&ntilde;orial (abierta al p&uacute;blico, por unos peniques, los domingos)&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        -&iexcl;Tremenda!
    </p><p class="article-text">
        -Vamos con los alemanes &ndash;anuncia Chori-. &ldquo;Los lavabos alemanes observan distinciones de clase. En los vagones de tercera, tosco papel de embalaje. En primera clase: papel blanco. Llamado <em>Spezial Krepp</em>. No precisa traducci&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        -S&iacute; que la precisa &ndash;interrumpo-, &iquest;qu&eacute; es Spezial Krepp?
    </p><p class="article-text">
        -Y Krepp es crepe, panqueque. 
    </p><p class="article-text">
        -&iexcl;Ah!
    </p><p class="article-text">
        -&ldquo;Sin embargo, el lavabo alem&aacute;n es &uacute;nico&hellip;&rdquo;, bueno &ndash;se interrumpe-, ya sabemos que no, puesto que el ruso tambi&eacute;n, &ldquo;por su peque&ntilde;o escenario (&uacute;nico en el mundo) en el que cae la mierda. Esto te permite mirar largamente, escoger entre candidatos pol&iacute;ticos y pensar en lo que le vas a contar a tu analista. Tambi&eacute;n bueno para mineros que intenten robar brillantes trag&aacute;ndoselos. En verdad los lavabos alemanes son la clave de los horrores del Tercer Reich. La gente que puede construir lavabos de este tipo es capaz de todo.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Chori hace una pausa para consultarme con la mirada. Yo me limito a asentir con la cabeza mientras dejo enfriar el chocolate en la taza.
    </p><p class="article-text">
        -Vamos con los italianos: &ldquo;En ocasiones puedes leer trozos del <em>Corriere della Sera</em> antes de limpiarte el culo con las noticias. Pero, en general, los lavabos funcionan con rapidez y la mierda desaparece mucho antes de que puedas ponerte en pie y darte la vuelta para admirarla. De ah&iacute; el arte italiano. Los alemanes&rdquo; (y los rusos) &ldquo;tienen su propia mierda para admirar. Al no tenerla, los italianos hacen esculturas y pinturas.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        -Genial &ndash;le digo, muerta de risa.
    </p><p class="article-text">
        -Vamos con los franceses, aqu&iacute; ir&eacute; directamente al grano: &ldquo;Naranjos plantados en Versalles para cubrir el olor de los pozos muertos&hellip; No puedo comprender la filosof&iacute;a y la literatura francesas a la vista del enfoque franc&eacute;s de la <em>merde</em>&hellip;&rdquo; Y para concluir, veamos c&oacute;mo se lo montan los japoneses&hellip; &ldquo;El agacharse como factor b&aacute;sico de la vida en Oriente. La taza al nivel del suelo. Detr&aacute;s, unos adornos de flores. Tiene algo que ver con el Zen.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        -&iquest;Eso es todo? 
    </p><p class="article-text">
        -S&iacute;, esta teor&iacute;a es s&oacute;lo un esbozo. Habr&iacute;a que completarla y ampliarla.
    </p><p class="article-text">
        -Qu&eacute; pena que no analizara los espa&ntilde;oles&hellip;
    </p><p class="article-text">
        -Los espa&ntilde;oles son como los italianos. Meridionales.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lola Rontano]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/historia-mundo-traves-lavabos_132_8805158.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 06 Mar 2022 05:01:14 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Historia del mundo a través de sus lavabos]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Alemania,Suecia,Italia,Inglaterra]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cicuta para la juventud]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/cicuta-juventud_132_8762278.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7435ec6f-383c-4eb1-900d-91137d456436_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cicuta para la juventud"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Sin filosofía no hay ciencia, ni historia, ni ética, ni desarrollo del pensamiento. No hay humanidad. Hay jovencitos reptilianos, con perdón de las alimañas"</p></div><p class="article-text">
        -Vivimos malos tiempos para la inteligencia no artificial, tiempos peligrosos &ndash;me responde Lady Chorima-. El sue&ntilde;o de la raz&oacute;n (con sus fascismos y fanatismos) produce monstruos, brutalidad ciega con ojos y cuerpo de adolescente. La banalidad del mal son <em>homo sapiens</em> rudos y despiadados que apu&ntilde;alan, disparan o estrangulan como si vivieran en un videojuego.
    </p><p class="article-text">
        Yo le estaba comentando que hay semanas aciagas, en las que la barbarie colma el vaso de cualquier entendimiento. Estamos atravesando una de ellas: Elche, Alcal&aacute; la Real, Monteagudo son las puntas de un siniestro iceberg.
    </p><p class="article-text">
        - En lo m&aacute;s profundo de nuestro cerebro tenemos algo parecido al cerebro de un cocodrilo, &iquest;lo sab&iacute;as? -contin&uacute;a ella, del otro lado de la pantalla, donde ha puesto un fondo de <em>trattoria</em> italiana-. Es el cerebro l&iacute;mbico o reptiliano, el responsable de las emociones primarias. 
    </p><p class="article-text">
        Chori me manda un icono en forma de alig&aacute;tor, despu&eacute;s contin&uacute;a as&iacute;:
    </p><p class="article-text">
        - Ese cerebro primitivo, que evolucion&oacute; de dentro a afuera, rige nuestras funciones biol&oacute;gicas b&aacute;sicas&hellip; Para que te hagas una idea, es adem&aacute;s la sede de la agresi&oacute;n, del ritual, de la territorialidad y de la jerarqu&iacute;a social. 
    </p><p class="article-text">
        -Cosas muy ancladas en nosotros&hellip; &ndash;le digo yo.
    </p><p class="article-text">
        -Bueno, en unos m&aacute;s que en otros, depende del nivel de evoluci&oacute;n... La corteza cerebral, en cambio, es el lugar donde la materia es transformada en consciencia, el reino de la intuici&oacute;n y del an&aacute;lisis cr&iacute;tico. Es ah&iacute; donde tenemos ideas e inspiraciones, donde leemos y escribimos. Con estos dos cerebros funcionamos, a nivel individual y social. 
    </p><p class="article-text">
        -De todas formas, para explicar las conductas irracionales que estamos viendo entre la juventud, yo, como profesora, lo veo incompleto.
    </p><p class="article-text">
        -Expl&iacute;queme entonces, profesora neandertal &ndash;me llama as&iacute; porque hoy he escogido una caverna como fondo virtual.
    </p><p class="article-text">
        -Son m&uacute;ltiples los agentes conjurados para que muera la inteligencia. Y se han propuesto que la juventud en Espa&ntilde;a no alcance nunca su mayor&iacute;a de edad intelectual ni el pleno desarrollo de sus emociones. O sea, que esos cerebros no superen la fase reptiliana.
    </p><p class="article-text">
        -Y yo te podr&iacute;a objetar: <em>boomers</em> o <em>seniors</em>, tampoco nos libramos de esa ofensiva.
    </p><p class="article-text">
        -Yo te estoy hablando de lo que veo en el sistema educativo, aunque es algo que afecta a la sociedad entera, desde luego. Me refiero al desarrollo del pensamiento abstracto, a distinguir un dato objetivo de una opini&oacute;n, a comprender e interpretar lo que se est&aacute; leyendo&hellip; Reduciendo much&iacute;simo, podr&iacute;a explic&aacute;rtelo as&iacute;: sustraen filosof&iacute;a y humanidades, mientras fomentan el binomio religi&oacute;n (cat&oacute;lica) y rob&oacute;tica, porque ambas van juntas en 2&ordm; de Bachillerato.
    </p><p class="article-text">
        -Y porque riman bien. &iquest;Todav&iacute;a hay religi&oacute;n en los institutos? Estoy muy perdida&hellip; En el fondo, tampoco me extra&ntilde;a &ndash;comenta Lady Chorima-. La rob&oacute;tica ser&aacute; el nuevo oscurantismo.
    </p><p class="article-text">
        -He tenido alumnado que escoge Religi&oacute;n para asegurarse una media m&aacute;s alta con el m&iacute;nimo de trabajo.
    </p><p class="article-text">
        -La mar&iacute;a-de-toda-la-vida &ndash;suspira Chorima.
    </p><p class="article-text">
        -En 2&ordm; de Bachilerato, adem&aacute;s, se suprime la Educaci&oacute;n F&iacute;sica, con lo bien que viene para sacarse el estr&eacute;s y aprender h&aacute;bitos de vida saludable. Preparamos bachilleres con esa idea de que lo que cuentan son las medias num&eacute;ricas. Y todo ello en pro de un mercado de futuros gobernado por el mercado y protagonizado por emprendedores (as&iacute;, en masculino).
    </p><p class="article-text">
        -Visto desde fuera, lo que se est&aacute; haciendo con las humanidades parece lamentable&hellip; &iquest;Sabes qu&eacute;? &ndash;a&ntilde;ade, cambiando de tono y con ojos brillantes-. Uno de los mayores descubrimientos de mi vida 'intelectual' fue comprender que no exist&iacute;a el color, que es una propiedad de la materia que depende de la luz. Fue como un hito en mi pensamiento. Y ocurri&oacute; en una clase de filosof&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        -Yo so&ntilde;&eacute; con la caverna y las ideas plat&oacute;nicas.
    </p><p class="article-text">
        -Ah, por eso me atiendes con fondo de caverna.
    </p><p class="article-text">
        -Me encantaba lo del solipsismo y la duda sistem&aacute;tica &ndash;contin&uacute;o yo-, Descartes, Wittgenstein, Mar&iacute;a Zambrano&hellip; Ten&iacute;amos dos a&ntilde;os de filosof&iacute;a, a mi me tocaron una profesora y un profesor maravillosos. Pero en los &uacute;ltimos planes de estudios pretenden hacer de la Filosof&iacute;a una materia optativa&hellip; O sea, que puedes pasar por Secundaria y Bachillerato sin haberla probado.
    </p><p class="article-text">
        -Es como la tormenta perfecta &ndash;se lamenta Chori-. Sin filosof&iacute;a no hay ciencia, ni historia, ni &eacute;tica, ni desarrollo del pensamiento. No hay humanidad. Hay jovencitos reptilianos, con perd&oacute;n de las alima&ntilde;as.&nbsp;&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lola Rontano]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/cicuta-juventud_132_8762278.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 20 Feb 2022 05:01:24 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cicuta para la juventud]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Educación,Filosofía]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cítricos con destino norte]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/citricos-destino-norte_129_8678455.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e9af0f67-145d-4e01-b9d0-49a254d67c16_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cítricos con destino norte"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Nastacha se ofende un montón cuando Lady Chorima le asegura que entre formar parte del bloque euroasiático o estar en la OTAN no hay gran diferencia"</p></div><p class="article-text">
        <strong>1. Murcia la sueca</strong>
    </p><p class="article-text">
        -Where are you come from? &ndash;pregunta &eacute;l mientras paso la tarjeta por el lector.
    </p><p class="article-text">
        Acabo de decirle lo mucho que me gusta su tienda de discos, un lugar peque&ntilde;o y acogedor, sin olor a palomar, con una cuidada selecci&oacute;n de m&uacute;sica y libros. En definitiva, un tipo de comercio cada vez m&aacute;s raro en Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        -Where, in Spain? &ndash;pregunta con inter&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Cuando le digo que soy murciana, levanta las cejas con admiraci&oacute;n y me comenta que tiene una casa en el Pilar de la Horadada. Estamos en Malm&ouml;, la segunda ciudad m&aacute;s grande de Suecia. 
    </p><p class="article-text">
        Un par de d&iacute;as antes, en un italiano de Landskrona donde nos gusta comer rodeadas de conservas de alcachofas, botellas de vino y aceite de Ja&eacute;n etiquetado en Italia, dos mujeres, madre e hija, se sentaron en la mesa de al lado. El local, a la una y media, acababa de quedarse vac&iacute;o. Antes de marcharnos, intercambiamos algunas palabras con ellas. Al saber que venimos de Espa&ntilde;a, nos dicen que la adoran y que tienen una casa en Murcia, en Santiago de la Ribera. La jefa de Lady Chorima, as&iacute; como su familia y amigos jubilados, tambi&eacute;n son propietarios de apartamentos y casas en la Costa Blanca y en la Costa del Sol. Adoran Espa&ntilde;a, aunque nadie habla ninguna de sus lenguas. 
    </p><p class="article-text">
        -Si es que el clima y la gastronom&iacute;a nuestros son muy atractivos &ndash;le comento a Lady Chorima-. F&iacute;jate que hasta en el aeropuerto de Alicante, te encuentras con folletos publicitarios de tropecientas inmobiliarias&hellip; Metimos el Mediterr&aacute;neo en el <em>duty free</em>. Y as&iacute; tenemos la costa de enladrillada. Y del Mar Menor, ya tal. Yo pensaba que Cabo de Palos, San Pedro del Pinatar y c&iacute;a eran colonias de jubilados brit&aacute;nicos, con sus cadenas de supermercados, radios y restaurantes indios&hellip; 
    </p><p class="article-text">
        -No vaya a ser que sucumban sin <em>corned beef</em> o <em>coca-cola cherry</em>! &ndash;se r&iacute;e Chori.
    </p><p class="article-text">
        -Ahora veo que la ocupaci&oacute;n es m&aacute;s amplia. En fin &ndash;concluyo, tratando de contemporizar-, les trae a cuenta. As&iacute; compensan el fr&iacute;o y la falta de sol&hellip;
    </p><p class="article-text">
        -&iexcl;S&iacute;, el mundo est&aacute; s&uacute;per compensado! &ndash;responde ella-. F&iacute;jate c&oacute;mo son las cosas que con cuarenta y pico tacos, vivo de alquiler como trabajadora inmigrante en Suecia. &iexcl;Como para tener dos residencias! 
    </p><p class="article-text">
        -Mi padre y mis t&iacute;os tambi&eacute;n tuvieron que emigrar a tu misma edad. Somos c&iacute;tricos con destino al norte de Europa, igual que ellos. 
    </p><p class="article-text">
        Nos hab&iacute;amos subido al tren en Malm&ouml; Triangeln con destino a Elsinor, en la costa danesa. La estaci&oacute;n es un edificio naranja, majestuoso. Encontramos la ciudad envuelta en brumas y cubierta a&uacute;n por la nieve, con sus edificaciones antiguas y sus calles relucientes bajo la niebla. Es mediod&iacute;a, aunque parecen las siete de la tarde. La niebla impide ver el puerto, pero se escuchan las bocinas de los ferries que salen rumbo a Helsinborg, del otro lado del &Oslash;rendsund. En el centro encontramos un <em>bar &agrave; vins</em> llamado Valdemar, en el interior s&oacute;lo vemos a la patrona tras la barra, con aire desocupado. 
    </p><p class="article-text">
        -La de cosas que nos podr&iacute;a contar &ndash;murmura Lady Chorima.
    </p><p class="article-text">
        -Puede ser&hellip; Te voy a contar ese cuento de Fran&ccedil;oise Sagan con el que me re&iacute;a tanto ayer. Primero, vayamos a buscar un sitio abrigado, que ya no siento las manos.
    </p><p class="article-text">
        Acabamos en un restaurante italiano, para variar. En la puerta, un tipo con cara de cortesano intrigante nos exige el pasaporte covidesco. 
    </p><p class="article-text">
        -El cuento transcurre en una tarde de verano en Niza &ndash;empiezo a contarle poco despu&eacute;s, al calor de una lasa&ntilde;a (la tercera de la semana) y unas copas de vino-. La protagonista es una ama de casa casada con un alba&ntilde;il: llevan una vida sencilla, hogare&ntilde;a. Ambos son muy tradicionales, &eacute;l un poco fanfarr&oacute;n, pero trabajador. Ella es la que recibe y administra su sueldo, con el que van pagando las letras de la casa. Es la hora de la siesta y el barrio est&aacute; desierto. Antes de irse al banco, la protagonista se pone a buscar al gato, que se ha escapado. Lo encuentra en la ventana de una vecina, una viuda que lleva dos a&ntilde;os en el barrio y sobre la que circulan rumores acerca de sus m&uacute;ltiples amor&iacute;os. Cuando va a cogerlo, el gato salta al interior, abriendo la cortina. Entonces descubre al marido en la cama de la viuda, abrazado a ella y durmiendo a pierna suelta. La mujer se retira conmocionada. Ellos ni se han dado cuenta. Ahora ya sabe a d&oacute;nde va cuando le dice que sale a jugar a la petanca. En lugar de irse al banco, la mujer empieza a deambular por las calles, desorientada, sin saber qu&eacute; hacer con su vida. De repente, se encuentra en el Paseo de los Ingleses, frente a la bah&iacute;a que reluce como un espejismo. En la puerta del Casino, se fija en una mujer elegante, que le dedica una mirada antes de entrar y desaparecer tras la cortina. La protagonista jam&aacute;s ha pisado una sala de juego, nunca se le habr&iacute;a ocurrido entrar all&iacute;, menos sola, pero la sigue al interior. En el casino, que es un lugar s&uacute;per lujoso, no llama la atenci&oacute;n con su ropa de a diario, porque a&uacute;n es joven y tiene buen porte. Se acerca a la ruleta donde se ha sentado la desconocida. El croupier les pide que hagan sus apuestas, lo t&iacute;pico. Ella est&aacute; dispuesta a jugarse los 500 francos que ten&iacute;a que llevar al banco, s&oacute;lo por pasar el rato y sacarse el disgusto. Cambia el dinero y lo juega todo al n&uacute;mero 8, porque coincide con su aniversario de boda. No se puede sacar de la cabeza la traici&oacute;n del marido. La ruleta empieza a girar y gana el 8. Su dinero se multiplica. Decide apostar de nuevo todo al n&uacute;mero 8. Algunos curiosos se acercan a mirar. La desconocida apuesta 200 francos al mismo n&uacute;mero. 
    </p><p class="article-text">
        -Y ah&iacute; lo pierden todo &ndash;interrumpe Chorima.
    </p><p class="article-text">
        -No, espera. Vuelve a ganar.
    </p><p class="article-text">
        -Ah &iexcl;qu&eacute; bueno!
    </p><p class="article-text">
        -De repente, es millonaria. Se retira a&uacute;n m&aacute;s agobiada. El personal del casino se ocupa de ella, la invitan a un co&ntilde;ac para que le pase el susto, le cambian las fichas y le ayudan a acomodar todos los fajos de billetes en el bolso, despu&eacute;s la acompa&ntilde;an a la puerta. Y en la calle, la protagonista sigue sin saber d&oacute;nde ir ni qu&eacute; hacer con su matrimonio.
    </p><p class="article-text">
        -&iquest;Y la otra mujer?
    </p><p class="article-text">
        -No se sabe m&aacute;s de ella.
    </p><p class="article-text">
        Lady Chorima hace un gesto de decepci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        -De vuelta en el Paseo de los Ingleses &ndash;contin&uacute;o-, sin poder creerse a&uacute;n todo lo que acaba de pasarle, se sienta en una helader&iacute;a. El calor es sofocante. Al momento, un tipo que ven&iacute;a sigui&eacute;ndola desde el Casino se acerca y le ofrece un cigarrillo. 
    </p><p class="article-text">
        -Ya est&aacute;, el t&iacute;pico golfo que va a desvalijarla.
    </p><p class="article-text">
        -No, no, espera. La tipa le responde con un gesto terminante y lo echa de all&iacute;. Es una mujer del sur, con car&aacute;cter. Mientras baraja las posibilidades que se le ofrecen ahora que es millonaria, se pide un helado, que le sienta mal y termina de descomponerla. Por un lado, piensa en fletar un barco en el puerto y volver a su isla, a la casa de su familia, esa misma tarde. Seguramente es corsa, o sarda. O mallorquina. Se imagina compr&aacute;ndose un vestido de seda rojo, con unos zapatos a juego, para volver as&iacute; a la casa de la viuda y montarles un pollo, antes de dejar al marido. Otra opci&oacute;n es escapar con el dinero a un destino lejano y que nadie vuelva a verle el pelo&hellip; Aunque la tristeza y la nostalgia que sentir&iacute;a al pensar en su marido no la abandonar&iacute;an en la vida. Ninguna de las opciones la convence, se siente cada vez m&aacute;s abatida porque se da cuenta de que est&aacute; enamorada de su esposo y de que era feliz con su vida.
    </p><p class="article-text">
        -&iexcl;Qu&eacute; infeliz! &iexcl;Vaya cuento m&aacute;s tonto!
    </p><p class="article-text">
        Yo dejo los cubiertos y me concentro en la cara que me va a poner ahora. 
    </p><p class="article-text">
        -Yo creo que la intenci&oacute;n de la autora es tomarnos el pelo. Plantea todos los escenarios posibles para mostrarnos a continuaci&oacute;n c&oacute;mo ella escoge el peor&hellip; Al final, la mujer decide regresar al casino, entregarle toda la pasta que ha ganado al personal y regresar a su casa, antes de que se haga m&aacute;s tarde.
    </p><p class="article-text">
        -&iexcl;Noooooo! &ndash;protesta Chori.
    </p><p class="article-text">
        -Al volver se encuentra al esposo y al gato esper&aacute;ndola. El marido, sentado a la mesa, la reprende por llegar tarde. Y le da una palmadita en la nalga cuando pasa a su lado. 
    </p><p class="article-text">
        -&iexcl;Pelotudo! &ndash;murmura Chori.
    </p><p class="article-text">
        -La protagonista se pone el delantal y agarra la sart&eacute;n para preparar la cena, mientras &eacute;l la observa enternecido, recordando con un poquito de remordimiento su tarde con la viuda y pensando que su mujer nunca ser&iacute;a quien de enga&ntilde;arlo porque es sencilla y no se le pasa por la cabeza otra cosa que atenderlo a &eacute;l y a las cosas del hogar. El tipo se siente muy afortunado de estar casado con ella.
    </p><p class="article-text">
        -&iexcl;Qu&eacute; mierda de historia! &ndash;comenta Chori indignada.
    </p><p class="article-text">
        -&iexcl;Qu&eacute; va, si es buen&iacute;sima! 
    </p><p class="article-text">
        -&iquest;C&oacute;mo se llama el cuento? &iquest;El &oacute;rdago truncado? 
    </p><p class="article-text">
        -No me acuerdo. A ver, &iquest;qu&eacute; habr&iacute;as hecho t&uacute; en su lugar? 
    </p><p class="article-text">
        Chori toma aire y lo suelta mientras medita.
    </p><p class="article-text">
        -Yo habr&iacute;a regresado al Casino para invitar a cenar a la desconocida. Acabamos en el hotel Negresco. Al d&iacute;a siguiente me piro en el primer barco, visito a la familia y me compro una casita junto al mar. Y a vivir, que son dos d&iacute;as. 
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;<strong>2. Una rusa de Kaliningrado</strong>
    </p><p class="article-text">
        Pues s&iacute;, algo huele a podrido en Dinamarca.
    </p><p class="article-text">
        De repente se levantan las brumas y aparece ante nosotras el <em>slott</em>. &iexcl;El castillo de Kronborg! En el puente de acceso a la fortaleza nos recibe un olor hediondo, como de algas muertas. El foso est&aacute; cuajado, de las g&aacute;rgolas cuelgan car&aacute;mbanos afilados como dagas. Es la m&aacute;s imponente de las tantas ciudadelas que flanquean el estrecho entre Suecia y Dinamarca, residencias aristocr&aacute;ticas, antiguos puestos de peaje para controlar el tr&aacute;fico mar&iacute;timo y, eventualmente, c&aacute;rceles. Una de sus torres parece un faro. El pr&iacute;ncipe Hamlet nunca estuvo tan cerca. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Castillo de Kronborg                            </span>
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        La nieve recubre como az&uacute;car glas&eacute; buena parte de las antiguas embarcaciones del peque&ntilde;o puerto, junto al Museo Mar&iacute;timo. Desde la cubierta de un velero, una mujer nos observa. Cuando la miro sonr&iacute;e y me gui&ntilde;a un ojo. Se llama Antares, su barco. Avanzo hasta el fondo, donde la estatua de Han, una especie de r&eacute;plica masculina a la sirena de Copenhague. Han est&aacute; recubierto de n&iacute;quel y tiene un aire desafiante de ni&ntilde;o c&iacute;borg. Me parece haberlo visto parpadear. Helada, doy media vuelta y me encuentro con que Lady Chorima ha entablado conversaci&oacute;n con la desconocida. Cuando me acerco est&aacute;n hablando de la menopausia. Chori comenta que no a&ntilde;orar&aacute; la regla pero que le causa tristeza perder l&iacute;bido. La otra le responde que es cuesti&oacute;n de trabaj&aacute;rselo.
    </p><p class="article-text">
        -&iquest;Os conoc&iacute;ais de antes? &ndash;pregunto.
    </p><p class="article-text">
        -Qu&eacute; va &ndash;me dice Chori.
    </p><p class="article-text">
        Nastacha es morena, de tez blanca y sonrosada y tiene &aacute;mbar en los ojos. Aparenta unos cincuenta y pocos a&ntilde;os. Nos acaba invitando a subir a bordo a hacer <em>fikka</em>, o sea, a bajar con ella a la bodega para merendar. 
    </p><p class="article-text">
        Chorima y yo intercambiamos una mirada.
    </p><p class="article-text">
        -Yo nunca rechazo a una mujer &ndash;me dice.
    </p><p class="article-text">
        -Pues adelante &ndash;respondo, pensando en su respuesta. 
    </p><p class="article-text">
        En el interior reinan el orden y la limpieza. Nastacha prepara un t&eacute; negro muy arom&aacute;tico que sirve acompa&ntilde;ado de rodajas de lim&oacute;n y de kanelbullar. Echamos el resto de la tarde y de la noche y del d&iacute;a siguiente en compa&ntilde;&iacute;a de la dulce y misteriosa Nastacha. Nos cuenta que es de Kaliningrado, ese fragmento de Rusia aislado entre Lituania y Polonia, con salida al mar, y que trabaja como comercial de una empresa de transporte. Antares es su casa y su despacho. Viaja rumbo a la isla de Gotlan, propone llevarnos de excursi&oacute;n hasta la isla sueca de Ven y luego desembarcarnos cerca de Ystad, para que veamos las piedras de Ale. Cenamos a base de chucrut, salazones de pescado y vodka. Pasamos una noche fant&aacute;stica. Pero a la hora del desayuno, Lady Chorima y Nastacha empiezan a hablar del conflicto en Ucrania, y de las tensiones de Rusia con la Uni&oacute;n Europea. 
    </p><p class="article-text">
        -La 'Uni&oacute;n Farmacopea' &ndash;dice nuestra anfitriona- se ha convertido en un t&iacute;tere de los EEUU a trav&eacute;s de la OTAN. Hasta 1991, Ucrania era Rusia y compartimos todo, desde el origen de nuestra civilizaci&oacute;n&hellip; Cierto que existen movimientos separatistas, alentados por el bloque occidental&hellip;
    </p><p class="article-text">
        -Y por las propias pol&iacute;ticas imperialistas de Rusia, &iquest;no? &ndash;interrumpe Lady Chorima.
    </p><p class="article-text">
        Nastacha le clava una mirada glacial y contin&uacute;a as&iacute;:
    </p><p class="article-text">
        -La pen&iacute;nsula de Crimea realiz&oacute; un referendo en 2014 donde el 97% de la poblaci&oacute;n se consideraba rusa. Claro que esos datos no le sirven a la 'comunidad internacional'. S&iacute; o s&iacute;, EEUU y sus aliados europeos, quieren aislar nuestro pa&iacute;s y hacerle perder cada vez m&aacute;s terreno. El puerto de Sebastopol en el Mar Negro es una v&iacute;a de transporte esencial y por eso quieren arrebat&aacute;rselo a Rusia. Y sin embargo, Europa depende del gas ruso. Es todo un sinsentido &ndash;se lamenta-. Es penoso ver a los gobiernos y a los medios de comunicaci&oacute;n europeos manipulados por la Casa Blanca. Treinta a&ntilde;os despu&eacute;s del fin de la Guerra Fr&iacute;a, &iquest;qu&eacute; es lo que tenemos? Que los EEUU han incumplido todos y cada uno de los acuerdos establecidos en los 90. Vosotras erais unas <em>teenagers</em> en esa &eacute;poca &ndash;dice con una sonrisa condescendiente-, as&iacute; que os recuerdo que James Baker, el secretario de estado yanqui, y Gorbachov negociaron la reunificaci&oacute;n alemana a condici&oacute;n de que la OTAN, un tratado de defensa para hacer frente a la URSS en 1949, no se extendiera por los pa&iacute;ses del Pacto de Varsovia. La amenaza sovi&eacute;tica hace rato que ha desaparecido, sin embargo, los EEUU, a trav&eacute;s de la OTAN, no han hecho m&aacute;s que invitar a todos los pa&iacute;ses de la zona y sumarlos a su &aacute;rea de influencia: primero fueron Polonia, Rep&uacute;blica Checa, Hungr&iacute;a. Luego, la misma OTAN, para aplacar las cr&iacute;ticas rusas, se comprometi&oacute; a no establecer fuerzas de combate ni armas nucleares en esos territorios. &iexcl;Mentira! &iexcl;Otro compromiso falso! En 2004, Bulgaria, Estonia, Letonia, Lituania, Rumania, Eslovaquia y Eslovenia entran en la OTAN, rodeando y aislando completamente nuestro pa&iacute;s. En los &uacute;ltimos cinco a&ntilde;os ha puesto escudos antimisiles en Ruman&iacute;a y en Polonia. Ahora quieren arrebatarnos Ucrania por su posici&oacute;n estrat&eacute;gica.
    </p><p class="article-text">
        -Dices que Ucrania es rusa, sin embargo Rusia lleva a&ntilde;os en guerra contra ella &ndash;le digo yo.
    </p><p class="article-text">
        -Es como en Georgia &ndash;responde Nastacha-. Mira, Yanuk&oacute;vich, el presidente pro-ruso de Ucrania tuvo que dimitir en 2014. 
    </p><p class="article-text">
        -Pero ese gan&oacute; por fraude electoral.
    </p><p class="article-text">
        -&iexcl;Eso es lo que dicen los medios occidentales! 
    </p><p class="article-text">
        -La 'Revoluci&oacute;n naranja' surgi&oacute; a la ra&iacute;z de aquello &ndash;le contesto.
    </p><p class="article-text">
        -&iexcl;Movimientos sediciosos! &iexcl;Naranja en Ucrania y rosa en Georgia! &ndash;exclama indignada-. &iquest;Qui&eacute;n crees que est&aacute; detr&aacute;s de esos movimientos? Europa y Rusia deber&iacute;an ser aliados naturales, es un sinsentido ponerse en contra, apoyando al gobierno de otro continente, con su m&aacute;s que agresiva pol&iacute;tica internacional.
    </p><p class="article-text">
        Nastacha se ofende un mont&oacute;n cuando Lady Chorima le asegura que entre formar parte del bloque euroasi&aacute;tico o estar en la OTAN no hay gran diferencia. Chori califica tanto a Biden como a Putin de psic&oacute;patas y a&ntilde;ade que es de sobra conocido c&oacute;mo ambas naciones avasallaron a sus pa&iacute;ses vecinos. Nastacha escucha en silencio, negando con la cabeza. 
    </p><p class="article-text">
        -Los europeos est&aacute;is colonizados &ndash;responde ella-. Cada vez me siento m&aacute;s rusa y m&aacute;s lejos de Europa. La Uni&oacute;n ya no act&uacute;a en inter&eacute;s propio, o en el de sus ciudadanos, sino en el de los EEUU. Los medios de comunicaci&oacute;n no hacen m&aacute;s que repetir el discurso y la propaganda yanqui. Y ahora, pa&iacute;ses neutrales como Suecia o Finlandia, tal vez se acerquen tambi&eacute;n a la OTAN. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        -Estamos entre Guatemala y Guatepeor &ndash;responde Chori, queriendo ser ecu&aacute;nime-, pero sin saber qui&eacute;n es qui&eacute;n. Tanto la OTAN como Rusia son responsables de la crisis de refugiados en la frontera entre Bielorrusia y Polonia, miles de personas est&aacute;n soportando temperaturas horribles, muriendo en los bosques y a la espera de poder entrar en Europa. No se puede usar la vida y el sufrimiento de miles de refugiados iraqu&iacute;es, yemen&iacute;es, sirios o afganos como arma para hacer presi&oacute;n. El chantaje es mutuo. Rusia con su gas y su &ldquo;fracaso personal&rdquo; con las antiguas rep&uacute;blicas sovi&eacute;ticas, la OTAN con sus alianzas hip&oacute;critas. El despliegue militar no es la soluci&oacute;n. &iexcl;Las cosas est&aacute;n yendo muy lejos!
    </p><p class="article-text">
        -Algo totalmente comprensible &ndash;sostiene ella, indignada. 
    </p><p class="article-text">
        -No son refugiados, son desplazados &ndash;se me ocurre puntualizar a m&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        Esa misma ma&ntilde;ana, Nastacha decide deshacerse de nosotras antes de lo previsto y nos desembarca en Landskrona.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lola Rontano]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/citricos-destino-norte_129_8678455.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 22 Jan 2022 05:02:25 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cítricos con destino norte]]></media:title>
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      <title><![CDATA[El mundo de las luciérnagas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/mundo-luciernagas_132_8645321.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/aead2f6e-ff11-4f86-997e-1b2e10e67b15_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El mundo de las luciérnagas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En contraste con la oscuridad y el frío, las ventanas de las viviendas se iluminan con velas, lámparas o estrellas de adviento; las fachadas de los edificios con un alumbrado cálido y discreto. Nada que ver con la estridencia de Vigo o de la calle Larios de Málaga</p></div><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>El mundo de las luci&eacute;rnagas</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Ha invadido mis recuerdos</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Y un coraz&oacute;n diminuto</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Me va brotando en los dedos.</em>
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Federico Garc&iacute;a Lorca
    </p><p class="article-text">
        -Los esp&iacute;ritus de los difuntos se recrean en la luz y el calor de las velas&hellip; Debe ser por eso que aqu&iacute; las ponen en cada ventana.
    </p><p class="article-text">
        Entre los &aacute;rboles y arbustos del parque, asoman las l&aacute;pidas de piedra del antiguo cementerio.
    </p><p class="article-text">
        - &iquest;De d&oacute;nde sacas eso?
    </p><p class="article-text">
        -De un cuento de Selma Lagerl&ouml;f -responde Lady Chorima-. Es la historia de una anciana que vive sola y aislada en una granja, al lado de un glaciar. Esa soledad la hace sufrir y la tortura tanto, que piensa incluso en quitarse la vida. Un d&iacute;a, aparece por all&iacute; un monje y le explica que lo que ella toma por nieblas y brumas son las almas de los difuntos, que se sienten a&uacute;n m&aacute;s solos y abandonados que ella. A partir de ah&iacute;, la anciana Agneta enciende velas para reconfortarlos. Y cuando ella muere, los esp&iacute;ritus iluminan toda la monta&ntilde;a con peque&ntilde;as llamas como las que ella encend&iacute;a para ellos.
    </p><p class="article-text">
        En contraste con la oscuridad y el fr&iacute;o, las ventanas de las viviendas se iluminan con velas, l&aacute;mparas o estrellas de adviento; las fachadas de los edificios con un alumbrado c&aacute;lido y discreto. Nada que ver con la estridencia de Vigo o de la calle Larios de M&aacute;laga. En Suecia, al caer la noche, las ciudades son tomadas por mir&iacute;adas de luci&eacute;rnagas. La gente, me digo con la cabeza medio volada, debe poseer una gran vida interior. Este aire g&eacute;lido achispa, al aspirarlo sientes el t&iacute;pico puntillo que te producir&iacute;a una copa y andas medio en sue&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Un &aacute;rbol de navidad de unos seis metros preside la plaza junto a la estaci&oacute;n de Lund. Lo rodean suntuosos edificios<em> art nouveau,</em> no mucho m&aacute;s altos, de ventanas y balcones iluminados, sin cortinas. En los bajos, entre caf&eacute;s y comercios, nos acercamos a la vitrina de un bonito anticuario que exhibe cristaler&iacute;a, l&aacute;mparas y alguna ave disecada.
    </p><p class="article-text">
        En el tren somos muy pocas las personas que usamos mascarilla. Las chicas que viajan a nuestro lado, dos s&iacute;lfides que parecen primas de Lady Chorima, se consultan con la mirada y al poco se calzan tambi&eacute;n unas m&aacute;scaras de tela. Uno de los revisores se mueve con la cara al aire.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        -Parece que el personaje de Agneta est&aacute; inspirado -me sigue contando Chori, al bajarnos en Landskrona-, en Elise Malmros, una empleada de banco interesada en cuestiones sociales y feministas, amiga de Lagerl&ouml;f. La conoci&oacute; aqu&iacute;, durante los a&ntilde;os en que ejerci&oacute; como maestra en la escuela de ni&ntilde;as.
    </p><p class="article-text">
        -Te voy a contar una cosa -le digo a Chori-, aunque espero que luego no la utilices en mi contra&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Chori me mira con una sonrisa p&iacute;cara, me agarra del brazo, y pega la oreja.
    </p><p class="article-text">
        -De peque&ntilde;a, con un amigo, capturamos una luci&eacute;rnaga que encontramos entre las matas de un terreno bald&iacute;o, en uno de los muchos solares que ten&iacute;a mi barrio en los ochenta. Est&aacute;bamos tan fascinados que ten&iacute;amos mucha curiosidad por verla a la luz&hellip; &iquest;C&oacute;mo ser&iacute;a? &iquest;Seguir&iacute;a brillando? &iquest;Se morir&iacute;a? La metimos con mucho cuidado en un tarro y nos la llevamos a su casa. En cuanto llegamos, sacamos el tarro y lo pusimos encima de la mesa de la cocina, bajo la luz del tubo fluorescente. Su madre y hermanos se acercaron intrigados. Pero lo que descubrimos fue un insecto com&uacute;n, feo, inm&oacute;vil&hellip; La decepci&oacute;n fue grande. Me da tanta pena pensar en aquel momento.
    </p><p class="article-text">
        -Peque&ntilde;os monstruos -murmura Lady Chorima-. &iquest;Qu&eacute; hicisteis con ella?
    </p><p class="article-text">
        -No lo recuerdo, ni siquiera s&eacute; si muri&oacute; a consecuencia del transporte y exposici&oacute;n. Me qued&oacute; el sentimiento de culpabilidad por haber llevado a cabo una mala acci&oacute;n, por haberle arrebatado la magia a una luci&eacute;rnaga.
    </p><p class="article-text">
        -Ya os vale&hellip;
    </p><p class="article-text">
        -Por cierto -le digo, para cambiar de tema- &iquest;no conoces un club ni una liga de mujeres que se re&uacute;nan los domingos por la noche? Digo para unirnos a ellas&hellip; Seguro que se lo est&aacute;n pasando genial bebiendo <em>glogg </em>y<em> </em>discutiendo temas sociales.
    </p><p class="article-text">
        En ese momento pasamos por delante de varios caf&eacute;s bien caldeados y llenos de gente.
    </p><p class="article-text">
        - &iquest;Te das cuenta? Aqu&iacute; la gente hace su vida como antes de la pesadilla covidesca -me dice Lady Chorima-, no usan mascarillas ni en los comercios, ni dentro de los caf&eacute;s. En cambio, las noticias sobre la pandemia en el resto de Europa son cada d&iacute;a m&aacute;s preocupantes.
    </p><p class="article-text">
        -En Espa&ntilde;a mucha gente ha tenido que pasar a solas, aislada, las navidades -le respondo-. Las cosas se est&aacute;n poniendo muy chungas y yo no estoy dispuesta a vacunarme cada seis meses ni a favor del pasaporte covid&hellip; Pienso en lo bien que estar&iacute;a poder hacerme peque&ntilde;a y volar a bordo de un ganso, como Nils Holgersson.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Lady Chorima sonr&iacute;e encantada.
    </p><p class="article-text">
        - &iexcl;Un vuelo directo con la provincia de Escania! &iexcl;Estar&iacute;a genial!
    </p><p class="article-text">
        -S&iacute;, pero, &iquest;c&oacute;mo te haces peque&ntilde;a?
    </p><p class="article-text">
        Chori lo tiene claro:
    </p><p class="article-text">
        -Leyendo la prensa. T&uacute; l&eacute;ete todos los titulares, ver&aacute;s como encoges. Si lees las noticias enteras, podr&aacute;s ir reduciendo a medida. &iexcl;Y mucho ojo con el telediario!
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lola Rontano]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/mundo-luciernagas_132_8645321.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 12 Jan 2022 09:09:05 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El mundo de las luciérnagas]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Meter un cerebro de mujer en la cabeza de un hombre (y otras cuestiones palpitantes)]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/meter-cerebro-mujer-cabeza-hombre-cuestiones-palpitantes_132_8511752.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/586498aa-a0a2-4767-b110-3035332cd1b1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Meter un cerebro de mujer en la cabeza de un hombre (y otras cuestiones palpitantes)"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">“Para el español, por más liberal y avanzado que sea, no vacilo en decirlo, el ideal femenino no está en el porvenir, ni aun en el presente, sino en el pasado. La esposa modelo sigue siendo la de cien años hace”</p></div><p class="article-text">
        <em>Me vest&iacute; de largo, me cas&eacute; y estall&oacute; la revoluci&oacute;n&hellip;</em>
    </p><p class="article-text">
        E. Pardo Baz&aacute;n (septiembre, 1868)
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        -Escucha esto, a ver qu&eacute; te parece: &ldquo;En Espa&ntilde;a, a veces, constituye un acto de valor decir por escrito lo que todo el mundo reconoce de palabra.&rdquo; 
    </p><p class="article-text">
        Recostada contra su cabecero virtual estilo Luis XV, Lady Chorima asiente y me pide que se lo repita para anotarlo en su libreta lila. 
    </p><p class="article-text">
        -La Pardo Baz&aacute;n lo petar&iacute;a en Twitter &ndash;comenta levantando su botell&iacute;n de cerveza.
    </p><p class="article-text">
        -Esta noche me voy a la cama con Emilia Pardo Baz&aacute;n, acabo de empezar <em>Algo de feminismo y otros escritos combativos &ndash;</em>le explico mostr&aacute;ndole el libro de Alianza Editorial-, una compilaci&oacute;n de art&iacute;culos s&uacute;per recomendable.
    </p><p class="article-text">
        -&iquest;Te acuerdas de aquel cartel suyo con el que empapelaron las calles de Madrid? &ndash;me pregunta Chori desde el otro lado de la pantalla-. Llevaba una cita suya que dec&iacute;a: &ldquo;Madrid es audaz, jaranero y curioso&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        -M&aacute;s certera que un dardo con sus adjetivos&hellip; &ndash;respondo pasando los dedos por la superficie del <em>black mirror</em>, como queriendo acariciar la mejilla de Chori. 
    </p><p class="article-text">
        Desde que se mud&oacute; a Escandinavia en busca de mejoras laborales, Lady Chorima se acuesta y se levanta como dos horas antes que yo y cuesta sincronizarse. A pesar de todo, al final de la jornada tratamos de mantener interacciones virtuales que, en ocasiones, nos activan m&aacute;s que el plenilunio o la cafe&iacute;na. En mi escritorio virtual, esta noche he puesto un fondo de aurora boreal.
    </p><p class="article-text">
        -Un juicio es un adjetivo y una argumentaci&oacute;n l&oacute;gica, una construcci&oacute;n sint&aacute;ctica &ndash;comenta Chorima-, ve y expl&iacute;cale eso a las generaciones formadas con v&iacute;deos o textos de menos de 140 caracteres. A ver, l&eacute;eme alguna cosa de Emilia -concluye.
    </p><p class="article-text">
        Lady Chorima y yo pasamos r&aacute;pidamente del metaverso a la metaliteratura, dos poderosas interfaces. 
    </p><p class="article-text">
        -Te voy a leer otra cosa a prop&oacute;sito de las mujeres arist&oacute;cratas: &ldquo;los tiros de la maledicencia y las acusaciones dirigidas contra la <em>high life</em> toman siempre por pretexto la conducta de la mujer&rdquo;. Prep&aacute;rate para lo que viene ahora: &ldquo;Que el arist&oacute;crata sea harag&aacute;n, derrochador, desenfrenado, fr&iacute;volo, ocioso; que viva sumido en la ignorancia y la pereza; que s&oacute;lo piense (&hellip;) en toros y caballos; que no sirva de nada a su patria en particular (&hellip;) Eso no asusta a las gentes&hellip; Lo que nos conduce a la &rdquo;decadencia&ldquo; es que se sospeche que la marquesa Tres Estrellas tiene un <em>arreglo</em>, o que haya bajado dos cent&iacute;metros la l&iacute;nea del escote.&rdquo; 
    </p><p class="article-text">
        Chori sonr&iacute;e entre sorbo y sorbo.
    </p><p class="article-text">
        -&iexcl;A Anne Igartiburu le iba a encantar! &ndash;comenta.
    </p><p class="article-text">
        -M&aacute;s munici&oacute;n: &ldquo;Para el espa&ntilde;ol, por m&aacute;s liberal y avanzado que sea, no vacilo en decirlo, el ideal femenino no est&aacute; en el porvenir, ni aun en el presente, sino en el pasado. La esposa modelo sigue siendo la de cien a&ntilde;os hace.&rdquo; 
    </p><p class="article-text">
        -Emilia es una pionera, a nivel intelectual y personal &ndash;asiente ella. 
    </p><p class="article-text">
        -&iexcl;Una mujer nacida treinta a&ntilde;os antes que Virginia Woolf! Escritora, conferenciante, periodista, arist&oacute;crata, divorciada&hellip; Adem&aacute;s se carteaba con tipos como Konstantin Stanislavski, y lo mismo discurr&iacute;a sobre ciencia que sobre literatura rusa y revoluci&oacute;n. La verdad, extra&ntilde;a que no tenga el reconocimiento internacional que merece.
    </p><p class="article-text">
        -&iquest;Te acuerdas de la exposici&oacute;n que vimos de ella en la Biblioteca Nacional? 
    </p><p class="article-text">
        -Como si fuera ayer &ndash;respondo-. Alucin&eacute; con las cr&iacute;ticas de los se&ntilde;oros de su &eacute;poca, desde los cr&iacute;ticos literarios hasta sus compa&ntilde;eros de profesi&oacute;n (y supuestos amigos). &iexcl;Menuda pol&eacute;mica, para entrar en la Academia! 
    </p><p class="article-text">
        -Unos envidiosos&hellip;
    </p><p class="article-text">
        -Lo m&aacute;s pat&eacute;tico es que, cuarenta a&ntilde;os m&aacute;s tarde, Carmen Laforet tuvo que sufrir actitudes muy parecidas de sus contempor&aacute;neos. Y qu&eacute; decir del silenciamiento de las mujeres del 27...
    </p><p class="article-text">
        -En fin, los dictados del g&eacute;nero, que siguen ah&iacute; &ndash;comenta Lady Cho con lasitud, luego a&ntilde;ade-. A m&iacute; me encant&oacute; esa exposici&oacute;n, los detalles sobre su vida y la de su familia, sus cartas manuscritas, las fotograf&iacute;as... Y esos fragmentos de v&iacute;deo filmados en el Pazo de Meir&aacute;s, tomando t&eacute; y leyendo, son muy tiernos. A Emilia se la ve t&iacute;mida porque no sabe posar delante de la c&aacute;mara. Adem&aacute;s, me emocion&oacute; ver los textos explicativos escritos en gallego y en espa&ntilde;ol. Siempre me llena de alegr&iacute;a que ambas lenguas sean tratadas en pie de igualdad m&aacute;s all&aacute; de la Constituci&oacute;n o de las tierras del Bierzo. De hecho, en aquella exposici&oacute;n me llev&eacute; la impresi&oacute;n m&aacute;s federativa y republicana de este &uacute;ltimo lustro. En las salas de la Biblioteca Nacional puedes llegar a pensar que vivimos en un estado plurinacional, pluriling&uuml;e, moderno y laico; que somos <em>top</em> porque aqu&iacute; triunf&oacute; la Instrucci&oacute;n P&uacute;blica y la Instituci&oacute;n Libre de Ense&ntilde;anza forj&oacute; las nuevas generaciones, que ya pasamos p&aacute;gina del autoritarismo devoto y sin modales&hellip; Eso&hellip; Hasta que sales a la calle o enciendes la tele.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Lady Cho lanza un suspiro de exiliada. Urge un cambio de tema o en seguida dar&aacute; por terminada la videoconferencia. Como siempre en estos casos, me quedo totalmente bloqueada. 
    </p><p class="article-text">
        -Mira, antes de colgar &ndash;contin&uacute;a ella, echando mano de su cuaderno de autoridades y pasando las p&aacute;ginas- te voy a leer una cita de Chris Kraus, est&aacute; en <em>I love Dick</em>. Toma nota, dice as&iacute;: &ldquo;He fundido mi silencio y mi represi&oacute;n con el silencio y la represi&oacute;n del g&eacute;nero femenino entero. Creo que la simple realidad de las mujeres hablando, siendo parad&oacute;jicas, inexplicables, lanzadas, autodestructivas, pero sobre todo <em>p&uacute;blicas</em>, es lo m&aacute;s revolucionario del mundo. Puede que suceda con 20 a&ntilde;os de retraso, pero las epifan&iacute;as no siempre sincronizan con el estilo.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; m&aacute;s a&ntilde;adir?
    </p><p class="article-text">
        Para realidad aumentada, la de nuestras palabras.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lola Rontano]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/meter-cerebro-mujer-cabeza-hombre-cuestiones-palpitantes_132_8511752.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 22 Nov 2021 05:01:38 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Meter un cerebro de mujer en la cabeza de un hombre (y otras cuestiones palpitantes)]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Feminismo,Pazo de Meirás,Literatura,Virginia Woolf,BNE - Biblioteca Nacional de España]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La estación oscura]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/estacion-oscura_132_8462511.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c756005a-bcb4-49c5-ae6b-166e4f32d4d1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La estación oscura"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En Galicia, la noche es meiga todo el año. El jabalí, el zorro, el ciervo o la lechuza pueden aparecer en cualquier instante</p></div><p class="article-text">
        <strong>&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>&ldquo;The long and windind road</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>That leads to your door</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Will never disappear&hellip;&ldquo;</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>The Beatles </strong>
    </p><p class="article-text">
        Lleg&oacute; el Sama&iacute;n, la fiesta de los difuntos, el a&ntilde;o nuevo celta. Cuentan que en esta &eacute;poca comprendida entre la llegada del oto&ntilde;o y el solsticio de invierno, se suspenden las leyes espacio-temporales: desaparece la barrera entre el mundo de los vivos y de los difuntos, los muertos caminan entre nosotros y la noche es meiga.
    </p><p class="article-text">
        Una carretera larga, oscura y sinuosa nos trae de regreso a casa. Pasado O Roma&ntilde;o, la salida noroeste de Santiago de Compostela, la carretera se convierte en una cosmopista y el coche en una nave espacial. S&oacute;lo brillan las luces del cuadro de mandos. Me acompa&ntilde;an la m&uacute;sica y las estrellas. Me gusta conducir en trayectos interurbanos, poner las largas y alumbrar escenas entre el arbolado. En los arcenes se api&ntilde;an erizos cargados de casta&ntilde;as y ramas arrastradas por el &uacute;ltimo vendaval; los ojos de los gatos relucen en las cuentas.
    </p><p class="article-text">
        La pista de asfalto brilla como un vinilo donde todo puede suceder: de noche, el Valle del Dubra se transforma en un dominio vasto y peligroso: el Valle de la Sombra, que desciende entre curvas cerrad&iacute;simas hasta Portomouro &nbsp;(el Puerto de los Mouros), envuelto siempre en la niebla (mouros y mouras son seres fant&aacute;sticos del imaginario popular gallego). Con sus &aacute;rboles centenarios, m&aacute;s altos que el puente sobre el r&iacute;o Tambre, este lugar fantasmag&oacute;rico es otro hito del viaje. Aqu&iacute; se realiza el giro hacia el m&aacute;s all&aacute; (que siempre queda al oeste), s&oacute;lo tienes que tomar la direcci&oacute;n de Santa Comba. La calle principal es una procesi&oacute;n de casas vac&iacute;as desde hace mucho, con las luces siempre apagadas, las puertas y las contraventanas cerradas. Alguien ha de vivir, por supuesto, la calle est&aacute; llena de coches aparcados, pero no se percibe movimiento, aparte del bar y de la gasolinera. A partir de aqu&iacute;, la noche parece algo primigenio y sin fin. A lo lejos, las luces de las aldeas brillan como constelaciones.
    </p><p class="article-text">
        -C&eacute;sar cuida de los ni&ntilde;os, el capit&aacute;n prepara la cena&hellip; - murmura a mi lado, en el asiento del copiloto, Lady Chorima.
    </p><p class="article-text">
        Lleva dormida desde antes de pasar Ponte Albar, a la salida de Compostela. Me giro para mirarla, ella duerme con la cabeza ladeada.
    </p><p class="article-text">
        -Sat&aacute;n se lleva las cosechas &ndash;a&ntilde;ade despu&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        De repente, el parabrisas recibe una tormenta de hojas voladoras y cae un aguacero, que obliga a circular despacio y despierta a mi acompa&ntilde;ante.
    </p><p class="article-text">
        -Estabas so&ntilde;ando &ndash;le digo-, &iquest;recuerdas qu&eacute; pasaba?
    </p><p class="article-text">
        -Y sigo so&ntilde;ando... Estamos atravesando galaxias, nebulosas, cataratas&hellip; &ndash;responde antes de adormecerse de nuevo.
    </p><p class="article-text">
        En Galicia, la noche es meiga todo el a&ntilde;o. Los <em>quercus pubens</em>, mis carballos preferidos, saludan con arrebato. El jabal&iacute;, el zorro, el ciervo o la lechuza pueden aparecer en cualquier instante. Pero la cosmopista AC-406 es una v&iacute;a solitaria. Los otros autonautas circulan como cometas o estrellas fugaces, incluso puedes encontrarlos de frente, con las luces apunt&aacute;ndote como dos lanzas dispuestas al combate. En los montes de A Ba&ntilde;a se ven como faros&hellip; Son estaciones e&oacute;licas, con sus luces cicl&oacute;peas, cada vez m&aacute;s grandes y m&aacute;s pr&oacute;ximas a las pocas viviendas; una aut&eacute;ntica infecci&oacute;n, junto con los eucaliptos, estos aerogeneradores. Desde la carretera, todas las casas parecen tristes, incluso las de piedra. Supongo que porque nosotras nos movemos, mientras que ellas se limitan a vernos pasar. La despoblaci&oacute;n de las zonas rurales es otra pandemia. Y a&uacute;n no tenemos la vacuna, no se sabe si por falta de medios o de inter&eacute;s. Apenas una hora y diez minutos separan Compostela de la Costa da Morte, pero en este viaje el tiempo permanece en suspenso, como las leyes de convivencia entre urbes y medio rural.
    </p><p class="article-text">
        Al bajar del coche, Lady Chorima aspira el salitre y, mirando el cielo despejado, comenta:
    </p><p class="article-text">
        -&iexcl;Qu&eacute; suerte vivir y dormir aqu&iacute;! &iexcl;Tan cerca del mar y bajo semejante cielo!
    </p><p class="article-text">
        Pues s&iacute;, la Costa da Morte, m&aacute;s que un lugar, es un estado de &aacute;nimo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lola Rontano]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/estacion-oscura_132_8462511.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 06 Nov 2021 05:04:05 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La estación oscura]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Mar de Cosmonautas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/mar-cosmonautas_132_8162968.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e84f5d2f-28e4-4efd-8dc0-35b66ee0699b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Mar de Cosmonautas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Hace tres décadas, en septiembre de 1981, tuvo que plantarse en la zona el 'Xurelo', un pequeño buque pesquero de Ribeira, para denunciar a dos buques noruegos pillados in fraganti y lograr una moratoria de los cementerios nucleares marinos"</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;R&iacute;o abajo, r&iacute;o abajo, r&iacute;o abajo:
    </p><p class="article-text">
        A flor de agua voy sangrando esta canci&oacute;n
    </p><p class="article-text">
        En el sue&ntilde;o de la vida y el trabajo
    </p><p class="article-text">
        Se me vuelve camalote el coraz&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Jangadero, jangadero:
    </p><p class="article-text">
        Mi destino por el r&iacute;o es derivar&hellip;&ldquo;
    </p><p class="article-text">
        Canci&oacute;n del Jangadero
    </p><p class="article-text">
        Jaime D&aacute;valos/ Eduardo Fal&uacute;
    </p><p class="article-text">
        -&iquest;Qu&eacute; haces? -pregunta Lady Chorima inclin&aacute;ndose sobre mi sill&oacute;n, en el camarote grande (lo llamamos as&iacute; porque es una habitaci&oacute;n con vistas al mar).
    </p><p class="article-text">
        Abierto sobre mis rodillas, tengo el volumen <em>Ocean&iacute;a, Polos y Oc&eacute;anos</em> de <em>National Geographic</em> y encima del escritorio, <em>La Esfinge de los Hielos</em>, de Jules Verne, reci&eacute;n empezada.
    </p><p class="article-text">
        -Pues tratando de ubicar las islas que nombran en esta novela: las Kerguelen (islas Desolaci&oacute;n), Pr&iacute;ncipe Eduardo y Trist&aacute;n de Acunha. Adem&aacute;s, estoy descubriendo un mont&oacute;n de cosas -respondo con entusiasmo, mostr&aacute;ndole los mapas-. F&iacute;jate&hellip;
    </p><p class="article-text">
        En las p&aacute;ginas dedicadas a cartograf&iacute;a marina, los continentes figuran en negro y, como si hubieran desecado mares y oc&eacute;anos, lo que se destaca son los fondos submarinos con sus relieves, mesetas, montes tabulares y fosas. 
    </p><p class="article-text">
        -Es como observar el mundo al rev&eacute;s -le digo-. &iquest;Alguna vez hab&iacute;as visto un mapa as&iacute;?
    </p><p class="article-text">
        -Parece Marte. <em>La Esfinge de los Hielos</em> es la segunda parte de <em>La Narraci&oacute;n de Arthur Gordon Pym</em> de Poe, &iquest;verdad? -y a&ntilde;ade, sin esperar respuesta- &iquest;Qu&eacute; era Pr&iacute;ncipe Eduardo, mecenas o explorador?
    </p><p class="article-text">
        -Bueno, si empezamos a valorar los nombres que se ponen a las cosas, desde el Desierto Victoria hasta la fiebre espa&ntilde;ola, no acabamos... Tambi&eacute;n me ha llamado la atenci&oacute;n lo del Tratado de la Ant&aacute;rtida -le digo buscando las p&aacute;ginas 79-80- y el reparto que se han hecho de este territorio. 
    </p><p class="article-text">
        -Los t&iacute;picos pa&iacute;ses fil&aacute;ntropos -bromea ella- reparti&eacute;ndose el mundo en porciones.
    </p><p class="article-text">
        -Bueno, el Tratado es de 1959, &eacute;poca de descolonizaciones m&aacute;s bien&hellip; La cuesti&oacute;n es que el territorio ant&aacute;rtico ha sido reclamado por 12 pa&iacute;ses: desde los vecinos Chile, Argentina, Australia, Sud&aacute;frica o Nueva Zelanda hasta los fil&aacute;ntropos de siempre: EEUU, B&eacute;lgica, Reino Unido, Francia, la URSS, junto a Jap&oacute;n y Noruega. 
    </p><p class="article-text">
        - &iquest;Intereses mineros y geoestrat&eacute;gicos? -apunta ella.
    </p><p class="article-text">
        -Supongo que tambi&eacute;n en memoria de sus balleneros, cazadores de focas y navegantes pioneros&hellip; En teor&iacute;a, este tratado se firm&oacute; con &aacute;nimo de conservar y proteger el continente. Est&aacute;n prohibidas actividades militares y extractivas, tampoco se permiten pruebas nucleares o guardar residuos radiactivos. En principio, solo se pueden hacer investigaciones cient&iacute;ficas.
    </p><p class="article-text">
        Lady Chorima tuerce la boca, poco conforme.
    </p><p class="article-text">
        - &iquest;Sab&iacute;as que existen varios cementerios nucleares alrededor de la costa de Galicia? &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        -Algo he o&iacute;do...
    </p><p class="article-text">
        -En la fosa de H&eacute;rcules, nuestros fil&aacute;ntropos vecinos del norte estuvieron lanzando barriles con residuos radioactivos. Se calcula que hay 220 mil barriles en el fondo del Atl&aacute;ntico. Todo eso ocurri&oacute; entre 1949 y 1982. Apenas existen estudios sobre el impacto de estos cementerios y no hay control de los dep&oacute;sitos. Se calcula que los contenedores tienen una vida media de entre 25 y 50 a&ntilde;os. 
    </p><p class="article-text">
        - &iexcl;O sea, que muchos ya han caducado! 
    </p><p class="article-text">
        -La salinidad del agua y las presiones que soportan en esas profundidades habr&aacute;n deteriorado esos bidones de acero recubiertos de cemento. Se sabe que los residuos depositados bajo el mar eran de baja o media radiactividad, pero no existe ning&uacute;n informe oficial sobre el estado de corrosi&oacute;n en que se encuentran o si existen fugas que est&eacute;n afectado a la vida marina de la zona. Para que te hagas una idea, el Consejo de Seguridad Nuclear s&oacute;lo vigila los niveles de radiactividad en tierra y seg&uacute;n ellos, todo fant&aacute;stico. Pero en 1992 se encontraron concentraciones de plutonio muy altas en esa zona.
    </p><p class="article-text">
        - &iquest;Y qu&eacute; hacen desde el gobierno?
    </p><p class="article-text">
        -Por una parte, la Xunta asegura que es cosa del Ministerio de Medio Ambiente, &eacute;ste considera que al tratarse de aguas internacionales blablabl&aacute;, pero crea una Empresa Nacional de Residuos Radioactivos (ENRESA), que responsabiliza a la Agencia At&oacute;mica Internacional, y &eacute;sta por su parte, mira para el OSPAR (Convenio sobre la protecci&oacute;n del medio marino del Atl&aacute;ntico Nordeste) y as&iacute;, se van lanzando la patata caliente entre las distintas administraciones y organismos, eludiendo toda responsabilidad, para acabar delegando en las Naciones Unidas. &Eacute;sta, junto con Greenpeace, se propone crear (a buenas horas) un Tratado Global de los Oc&eacute;anos... Una especie de Constituci&oacute;n que recoja sus derechos.
    </p><p class="article-text">
        - &iquest;Como la Carta del Mar Menor?
    </p><p class="article-text">
        -Algo as&iacute;&hellip; 
    </p><p class="article-text">
        - &iexcl;Hostia! &iexcl;Entonces es que estamos al borde del colapso&hellip;! -le digo tragando saliva.
    </p><p class="article-text">
        -En fin, hace tres d&eacute;cadas -contin&uacute;a ella-, en septiembre de 1981, tuvo que plantarse en la zona el 'Xurelo', un peque&ntilde;o buque pesquero de Ribeira, para denunciar a dos buques noruegos pillados <em>in fraganti</em> y lograr una moratoria de los cementerios nucleares marinos. En 1995 se prohibi&oacute; por fin tirar basura nuclear al mar. De hecho, esos bidones m&aacute;s que para aislar los elementos radiactivos, serv&iacute;an para asegurar el transporte hasta el fondo del mar, porque lo que se esperaba es que los radionucleidos se fueran dispersando lentamente, algo as&iacute; como los hilillos de plastilina del encofrado del Prestige, &iquest;recuerdas? 
    </p><p class="article-text">
        - &iquest;C&oacute;mo olvidarlo?
    </p><p class="article-text">
        -En teor&iacute;a, en 2019 se ten&iacute;a que verificar el estado de los bidones, pero Espa&ntilde;a y Europa no han hecho nada. Y a estas alturas de la pandemia, &iquest;t&uacute; crees que alguien se preocupa por el tema?
    </p><p class="article-text">
        La respuesta se queda flotando en el aire, r&iacute;o abajo, r&iacute;o abajo... En la radio ha empezado a sonar la <em>Canci&oacute;n del Jangadero</em>, interpretada por Eduardo Fal&uacute;, que nos vuelve camalote, jacinto de agua, el coraz&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        -Volviendo al Polo Sur, yo creo que si se reparten la Ant&aacute;rtida es por ser un continente con base terrestre, cosa que el &Aacute;rtico no tiene -mientras le explico me voy a las p&aacute;ginas 86-87-. Si se derrite la placa de los hielos y el permafrost, &iexcl;ciao! 
    </p><p class="article-text">
        Rodeado de relieves en negro (Asia, Alaska, Am&eacute;rica del Norte, Groenlandia, Escandinavia y las islas del norte), el Polo Norte &ldquo;terrestre&rdquo; es un continente helado asentado entre las dorsales de Lomonosov, Mendeleyev y Mohns, bajo el que discurren misteriosas cordilleras, llanuras y cuencas submarinas.
    </p><p class="article-text">
        -Por cierto, tambi&eacute;n los rusos usaron el &Aacute;rtico como cementerio nuclear -insiste Lady Chorima-. Como los barriles estaban preparados para ser estancos, se quedaban flotando y, &iquest;sabes qu&eacute; hicieron entonces? Obligar a los soldados a agujerearlos a base de disparos hasta que se hund&iacute;an.
    </p><p class="article-text">
        - &iquest;De d&oacute;nde sacas esas cosas?
    </p><p class="article-text">
        -Tengo mis contactos en la Sociedad de Historia Natural Gallega&hellip; -responde haci&eacute;ndose la interesante.
    </p><p class="article-text">
        -Siempre me ha fascinado eso de que las monta&ntilde;as m&aacute;s altas del planeta estuvieran bajo el mar. F&iacute;jate en estas tonalidades de azul. Cuanto m&aacute;s oscuro, mayor profundidad. &Eacute;ste -le digo poniendo el &iacute;ndice sobre la llamada Profundidad Molloy-, es el punto m&aacute;s profundo del Polo Norte, con 5608 metros de longitud. Y aqu&iacute;, -le digo pasando unas p&aacute;ginas y situ&aacute;ndonos en el Pac&iacute;fico-, frente a las Filipinas, est&aacute; el punto m&aacute;s profundo del planeta, la famosa fosa de las Marianas, &iexcl;10.915 metros!
    </p><p class="article-text">
        -&Eacute;ste es uno de esos atlas que te encontraste en febrero en Coru&ntilde;a, &iquest;verdad? -comenta Lady Chorima oje&aacute;ndolo. 
    </p><p class="article-text">
        Asiento. Una ma&ntilde;ana lluviosa, al lado de la Plaza de Mar&iacute;a Pita, nos encontramos una pila de atlas en un estado impecable, milagrosamente intactos, abandonados en el suelo mojado junto a un contenedor. Seguramente tienen recubrimiento acu&iacute;fugo. Yo rescat&eacute; cuatro y otro amigo se llev&oacute; media docena, este volumen 10 estaba entre ellos. No pod&iacute;amos entender que la gente se deshiciera de ellos, por muy poco espacio que tuvieran en casa. Igual que los autonautas Cort&aacute;zar y Dunlop, que fueron capaces de recorrer la galaxia sin salir de la cosmopista Par&iacute;s-Marsella, cualquier atlas te permite viajar alrededor del mundo, incluso realizar traves&iacute;as submarinas, sin salir de tu cuarto. Aquel d&iacute;a, adem&aacute;s, nos sirvieron para acomodar en la mesa del restaurante a los hijos de Lady Chorima, de cinco y siete a&ntilde;os. 
    </p><p class="article-text">
        -La vida intensa y secreta de los oc&eacute;anos, la tect&oacute;nica de placas y las corrientes de convecci&oacute;n me intrigan desde la &eacute;poca del instituto. 
    </p><p class="article-text">
        - &iexcl;Enorme trabajo de cartografiado! -comenta ella, admirada.
    </p><p class="article-text">
        -Y f&iacute;jate, aqu&iacute; -le digo volviendo a la Ant&aacute;rtida-, frente a la Tierra de Enderby, donde el c&iacute;rculo polar se&ntilde;ala la una, se encuentra el Mar de los Cosmonautas, &iexcl;dedicado a quienes viajamos con la imaginaci&oacute;n!
    </p><p class="article-text">
        	&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lola Rontano]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/mar-cosmonautas_132_8162968.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 24 Jul 2021 04:00:55 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Mar de Cosmonautas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Residuos peligrosos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Romanza de la A6. Páginas de la España Vaciada]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/romanza-a6-paginas-espana-vaciada_132_8007889.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/342b6eee-b9fd-410f-93c3-df8a14ee20ba_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Romanza de la A6. Páginas de la España Vaciada"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Al frente de la iglesia está el Ayuntamiento, un edificio nuevo y anodino, a su alrededor hay un conjunto de viviendas bajas, entre ellas una muy amplia, de dos pisos, en cuya fachada han colgado el cartel de Plaza Mayor: las nubes se cuelan por los huecos de las ventanas y el tejado inexistentes</p></div><p class="article-text">
        Salimos de la autov&iacute;a en Pobladura del Valle, atra&iacute;das por su campanario en espada&ntilde;a, coronado con un nido de cig&uuml;e&ntilde;a. El valle del r&iacute;o &Oacute;rbigo, con su vegetaci&oacute;n y arbolado exuberantes, es como una isla de verdor en mitad de este horizonte que huye hasta perderse de vista. 
    </p><p class="article-text">
        A las tres de la tarde, el sol descarga su metralla sobre estas grandes extensiones amarillas y verdes en las que parece que se hubiera derramado una sangr&iacute;a de amapolas. Necesitamos un poco de frescor y sombra. En la carretera nacional, un hostal llamado Las Nieves, una construcci&oacute;n abandonada, resulta una incongruencia. A continuaci&oacute;n, integradas en colinas marrones, pueden verse unas cuevas que albergan viviendas y bodegas. Sus chimeneas asoman como si fueran mont&iacute;culos. 
    </p><p class="article-text">
         -Parecen un poblado prehist&oacute;rico -comenta Lady Chorima, mi copiloto- o una aldea de gnomos. Qu&eacute; raro se hace ver los Peugeots y Toyotas aparcados en las puertas. 
    </p><p class="article-text">
        Nada m&aacute;s entrar en el pueblo, observamos una terraza ocupada por gente de paso y un cartel que anuncia una de las atracciones etnogr&aacute;ficas del lugar: el museo del Whisky Vafer.
    </p><p class="article-text">
        -&iquest;G&uuml;isqui, aqu&iacute;? -pregunto, intrigada. 
    </p><p class="article-text">
        -Pues s&iacute; -responde Chori, consultado su m&oacute;vil-. Seg&uacute;n la Wiki, se trata de un bar con 2500 botellas en exposici&oacute;n. &iquest;Quieres visitarlo?
    </p><p class="article-text">
        -&iexcl;Ni harta de vino!
    </p><p class="article-text">
        -Pues la siguiente atracci&oacute;n -contin&uacute;a ella- es a&uacute;n m&aacute;s curiosa: en este lugar de tierra adentro, &iexcl;hay un museo naval! Es un museo de maquetas, vale, pero cuenta con la segunda maqueta m&aacute;s grande del mundo, la del acorazado &laquo;Hood&raquo;. Tengo hambre -concluye.
    </p><p class="article-text">
        Avanzo por la Avenida de Madrid, giro hacia la iglesia y un poco m&aacute;s all&aacute; encontramos una explanada, como un ruedo de grama, sombreada por varios &aacute;rboles, con un palco al fondo: la Plaza del Parque. Aparco a la sombra de un pino. Este parque solitario, concurrido solo por el cuco, las palomas y bandadas de golondrinas y gorriones, es el sitio perfecto para comerse el bocata. Hay bancos, columpios y un tobog&aacute;n que conviven con balancines y tiovivos de los a&ntilde;os ochenta. Esta sinfon&iacute;a de p&aacute;jaros se perturba de vez en cuando por el ruido de alg&uacute;n coche o autocaravana. 
    </p><p class="article-text">
        - &iquest;D&oacute;nde est&aacute; la gente? -pregunto entre bocado y bocado-. &iquest;Por qu&eacute; la mayor&iacute;a de las casas parecen vac&iacute;as? Anda, preg&uacute;ntale a Bixby. 
    </p><p class="article-text">
        -Seg&uacute;n el &uacute;ltimo censo oficial, aqu&iacute; viven 168 hombres y 170 mujeres -responde Bixby.
    </p><p class="article-text">
        - &iquest;Y los ni&ntilde;os? -pregunta Chori-. &iquest;De d&oacute;nde sale la idea de una &ldquo;Plaza del Parque&rdquo;? 
    </p><p class="article-text">
        Pero Bixby se aturulla con las respuestas. 
    </p><p class="article-text">
        -Me interesa el tema -comenta Chori- porque en el ensayo de Thoreau que estoy leyendo&hellip; &Eacute;ste que ves -dice sacando un librito con una foto en la portada donde se ven unos troncos de araucarias. 
    </p><p class="article-text">
        Es <em>Cami&ntilde;ando</em>, una traducci&oacute;n gallega de Elva Souto editada por Ax&oacute;uxere. 
    </p><p class="article-text">
        -En el pr&oacute;logo, Pablo Seoane dice as&iacute; -y empieza a leer-: &ldquo;el parque es la mala conciencia ciudadana, conmemoraci&oacute;n y fantasma de la selva recordada o presentida, residencia de yonquis, trastornados y sujetos atravesados por una pulsi&oacute;n er&oacute;tica da&ntilde;ina o suicida, territorio tambi&eacute;n de la infancia que juega al f&uacute;tbol o a matarse bajo la mirada met&aacute;lica de los pr&oacute;ceres de la patria, que a su vez cumplen con su elevado destino de letrina y palomar&hellip;&rdquo; 
    </p><p class="article-text">
        -Tal cual -comento entre risas-. As&iacute; recuerdo los parques de mi infancia.
    </p><p class="article-text">
        -Seg&uacute;n el propio Thoreau -contin&uacute;a ella-, una ciudad sobrevive por los bosques y campos que la rodean. Y deber&iacute;amos considerarnos, m&aacute;s que miembros de la sociedad, una parte integrante de la naturaleza. 
    </p><p class="article-text">
        -En pueblos de este tama&ntilde;o parece algo m&aacute;s que obvio, &iquest;no? 
    </p><p class="article-text">
        -Los parques infantiles -interviene Bixby, sin que nadie le haya pedido informaci&oacute;n- se importaron de los EEUU a principios del siglo XX. El presidente Roosevelt aprob&oacute; las primeras disposiciones para crear un entorno de juego seguro a la infancia, fuera de las calles...
    </p><p class="article-text">
        Sigue durante un buen rato, hasta que la cortamos. 
    </p><p class="article-text">
        -Los parques -opina Chori- son como una parte del desarrollo urbano que en los n&uacute;cleos peque&ntilde;os no siempre llega a completarse.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        -Chori -susurro-, tu I.A nos est&aacute; espiando. 
    </p><p class="article-text">
        -Si, es entrometida. Voy a silenciar el micr&oacute;fono.
    </p><p class="article-text">
        -&iexcl;No puede ser!
    </p><p class="article-text">
        Al terminar la comida, nos acercamos a ver las cig&uuml;e&ntilde;as. La iglesia est&aacute; cerrada. Aunque reformada, no presenta muy buen estado. Alguien ha escrito en uno de los muros: &ldquo;&iquest;Dios existe?&rdquo;. En Google Maps encontramos una rese&ntilde;a sobre su magn&iacute;fico retablo del S. XVII. Al parecer, hace 65 a&ntilde;os decidieron tirar el cuerpo central, s&oacute;lo se salv&oacute; el &aacute;bside y la espada&ntilde;a. En el tejado se siente crotorar a las cig&uuml;e&ntilde;as. 
    </p><p class="article-text">
        -Mira -comenta Chori alzando una pluma negra y alargada-, es tan elegante como su propietaria. Va a ser mi recuerdo de la visita -dice levantado la cabeza hacia los pin&aacute;culos, desde donde nos observan. 
    </p><p class="article-text">
        Al frente de la iglesia est&aacute; el Ayuntamiento, un edificio nuevo y anodino, a su alrededor hay un conjunto de viviendas bajas, entre ellas una muy amplia, de dos pisos, en cuya fachada han colgado el cartel de Plaza Mayor: las nubes se cuelan por los huecos de las ventanas y el tejado inexistentes. Saludamos a un lugare&ntilde;o que acaba de salir de la casa de al lado, un octogenario con la cara cuarteada, delgado y de aspecto &aacute;gil. Lleva un sombrero y una mochila. El vecino, en lugar de devolvernos el saludo, se aleja renegando por una calle que muere en el valle.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de hacer un par de fotos regresamos al coche, en este tramo del viaje vamos escuchando <em>The Ofarim Story</em>, de Esther y Abi Ofarim: salimos de Pobladura tarareando &ldquo;Dirty Old Town&rdquo; mientras tomo hacia la Torre del Valle, o sea en direcci&oacute;n contraria. 
    </p><p class="article-text">
        -Por razones familiares -le digo a Lady Chorima, que sigue cantando-, me interesan todos los pueblos que llevan &ldquo;Torre&rdquo; en el nombre. 
    </p><p class="article-text">
        -Ya, total est&aacute; al lado -dice con total despreocupaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En este viaje de regreso marcaremos un nuevo r&eacute;cord: 13 horas de viaje entre Madrid y la Costa da Morte. Cruzamos un puente y dejamos a la derecha el Arroyo del Reguero Grande del Valle, con sus senderos y vergeles aleda&ntilde;os. Chori observa los m&aacute;stiles y las aspas de los e&oacute;licos, a lo lejos, en el horizonte.
    </p><p class="article-text">
        -Son como los fantasmas de la Espa&ntilde;a vaciada -murmura. 
    </p><p class="article-text">
        En un plano m&aacute;s corto se levantan los dos silos de una f&aacute;brica de piensos. Benavente queda a unas pocas torres de electricidad. Junto a los sistemas de riego por pivote, esos ciempi&eacute;s gigantes y met&aacute;licos, cada vez m&aacute;s estaciones solares y e&oacute;licas colonizan estas tierras. 
    </p><p class="article-text">
        En la entrada a la Torre del Valle nos volvemos a encontrar con el lugare&ntilde;o. 
    </p><p class="article-text">
        -Un poquito hura&ntilde;o, el vecino.
    </p><p class="article-text">
        -Yo har&iacute;a lo mismo -afirma Chori.
    </p><p class="article-text">
        Nos reciben las fachadas de adobe de antiguas casas decr&eacute;pitas y de casas vulgares, quiz&aacute; vac&iacute;as tambi&eacute;n. Nos detenemos al pie de Nuestra Se&ntilde;ora de Alba de la Asunci&oacute;n, una iglesia con el mismo tipo de campanil ocupado por las cig&uuml;e&ntilde;as, aunque esta parece cerrada desde hace mucho. Subimos hasta la puerta lateral cubierta de margaritas y amapolas sobre fondo amarillo de gram&iacute;neas. El cementerio anexo est&aacute; rodeado de una pared de ladrillo sin enlucir. Las tumbas, con sus l&aacute;pidas de m&aacute;rmol gris, recientes y bien mantenidas, contrastan con el estado de la iglesia. 
    </p><p class="article-text">
        -Los vecinos que entierran aqu&iacute; a su gente, &iquest;creer&aacute;n en Dios? -bromeo.
    </p><p class="article-text">
        Lady Chorima se encoge de hombros. Avanzamos entre cardos de flores lilas para llegar hasta un atrio recubierto de hierbas de manzanilla. La fachada de Alba de la Asunci&oacute;n es refugio de palomas y p&aacute;jaros migrantes. Sin pensarlo, he disparado sobre el esp&iacute;ritu santo: lo ver&eacute;is en las fotos que acompa&ntilde;an esta nota. Frente a la puerta principal han crecido dos &aacute;rboles j&oacute;venes que ofrecen algo de sombra. 
    </p><p class="article-text">
        -Una, aunque es atea, se queda pensando que estar&iacute;a bien salvar estos lugares -le digo-. Si quiera por consideraci&oacute;n hacia las aves que viven en ellas.
    </p><p class="article-text">
        -&iexcl;Amebas! -responde ella-. Digo, hostia, &iexcl;am&eacute;n!
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>&iexcl;Viva la feria, viva la plaza, viva la ilusi&oacute;n!</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>&iexcl;Vivan los cerros pintarrajeados de mi comarca, viva la canci&oacute;n, viva la ilusi&oacute;n!</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>&iexcl;Viva la vida y los amores de mi comarca&hellip;!</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>&nbsp;</em>
    </p><p class="article-text">
        (Esther &amp; Ari Ofarim, <em>Die Ofarim-Story)</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>&nbsp;</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lola Rontano]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 06 Jun 2021 04:00:39 +0000]]></pubDate>
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