<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiario.es - Sylvia Jaén]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/sylvia-jaen/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Sylvia Jaén]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiario.es/rss/category/author/518058/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[Una silla para la igualdad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/silla-igualdad_132_7824644.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/aa493342-d1ec-490f-a927-b51a379cf7a5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Una silla para la igualdad"></p><p class="article-text">
        Una imagen vale m&aacute;s que mil palabras y una silla, demasiadas veces en la vida de las mujeres, es sin&oacute;nimo o ant&oacute;nimo de igualdad.
    </p><p class="article-text">
        Rosa Parks, aferrada a su asiento en aquella guagua, es un claro ejemplo. Las mujeres no solo tenemos que luchar el derecho al espacio sino defenderlo. A la activista afroamericana, figura importante del movimiento por los derechos civiles en Estados Unidos, su negativa a ceder el asiento a un blanco y moverse a la parte trasera de la guagua le cost&oacute; la c&aacute;rcel.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Rosa Parks no fue la &uacute;nica mujer negra arrestada por negarse a ceder su lugar en el trasporte a un blanco, como seguro que tampoco ha sido &Uacute;rsula von der Leyen la &uacute;nica mujer a la que Erdogan habr&aacute; dejado sin silla.
    </p><p class="article-text">
        Ambas representan perfectamente el cuestionamiento social del espacio que ocupamos las mujeres. Tantas d&eacute;cadas despu&eacute;s de que Virginia Wolf reclamara &ldquo;un espacio propio&rdquo; seguimos diariamente en la lucha por ocuparlo en igualdad. Un trabajo constante por llegar a ese lugar imaginado desde donde relacionarnos e interactuar sobre lo que nos ocupe, sin tener que desgastarnos por el lugar desde el que lo hacemos.
    </p><p class="article-text">
        La presidenta de la Comisi&oacute;n Europea dudo que pensara que en su viaje a Turqu&iacute;a, el pasado 6 de abril, iba tener que bregar con algo m&aacute;s que las siempre dif&iacute;ciles negociaciones entre la Uni&oacute;n Europea y el pa&iacute;s anfitri&oacute;n. Pero miren por d&oacute;nde, el machismo a&uacute;n nos espera a las puertas de demasiadas esferas y, ese d&iacute;a, Do&ntilde;a &Uacute;rsula iba a verse expuesta a la dif&iacute;cil coyuntura de ser activista y aferrase a una silla o ser pol&iacute;tica y asumir el hueco en el sof&aacute; lateral habilitado para ella, para nosotras.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La escenograf&iacute;a del poder es y ha sido fundamental para quienes quieren hacer del mundo un espacio para hombres.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Todo el patriarcado que puede haber en un hombre como el presidente Erdogan que apenas unas semanas antes hab&iacute;a retirado a su pa&iacute;s del Convenio del Consejo de Europa para la prevenci&oacute;n de la Violencia contra las Mujeres y la Violencia Dom&eacute;stica, m&aacute;s conocido como el Convenio de Estambul, no pod&iacute;a desaprovechar la ocasi&oacute;n para marginar a una mujer, por muy presidenta que sea de esos pa&iacute;ses que se presumen igualitarios.
    </p><p class="article-text">
        Me queda hablarles de otra silla. En esta se sientan millones de mujeres cada d&iacute;a pero en este s&iacute;mil lo hace solo una. Una mujer que lleva semanas poniendo voz a la historia de tantas otras. Esta vez bajo focos, en estudio, maquillada y desgarrada, y por supuesto, siempre cuestionada.
    </p><p class="article-text">
        Mientras Roc&iacute;o Carrasco, desde su asiento negro, va narrando m&aacute;s de 20 a&ntilde;os de continuado maltrato, mientras se va desmontando como mujer y madre, de nuevo van moviendo su silla. Voces que cuestionan su tiempo de silencio, sus motivaciones personales o el sueldo convenido.
    </p><p class="article-text">
        Rosa Park, sentada en aquel asiento de la guagua, levant&oacute; cimientos para que las mujeres negras, y tantas otras, lucharan por su lugar en el mundo.
    </p><p class="article-text">
        Ursula von der Leyen, sentada en el lateral de aquel sof&aacute;, nos desestabiliz&oacute; por lo simb&oacute;lico, porque nos volvi&oacute; a demostrar que nuestros derechos tienen escaso aguante. Si la igualdad fuera realmente v&eacute;rtice y pilar de la Uni&oacute;n Europea, Charles Michel, presidente del Consejo Europeo, sencillamente se hubiera negado a participar en el jueguecito de las sillas. Tres representantes institucionales, tres sillas. Es de primero de igualdad.
    </p><p class="article-text">
        Roc&iacute;o Carrasco, en horario de m&aacute;xima audiencia, sentada en ese dolor que no es solo suyo, que es de todas las v&iacute;ctimas de violencia de g&eacute;nero, est&aacute; logrando que cientos de mujeres levanten el tel&eacute;fono y marcando el 016 den el m&aacute;s dif&iacute;cil y necesario de los pasos para salir del infierno del maltrato.
    </p><p class="article-text">
        No les hablo solo de tres asientos, les hablo de nuestro sitio.
    </p><p class="article-text">
        Les hablo de tres sillas que siguen siendo pasado de lucha y presente de revoluci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hermana, agarra tu silla y dame la mano, que yo te creo y juntas vamos a reclamar nuestro lugar en el mundo. Ni una, ni dos, ni tres sillas, vamos a por nuestro lugar en el mundo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sylvia Jaén]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/silla-igualdad_132_7824644.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 15 Apr 2021 12:16:08 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/aa493342-d1ec-490f-a927-b51a379cf7a5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="12526411" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/aa493342-d1ec-490f-a927-b51a379cf7a5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="12526411" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Una silla para la igualdad]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/aa493342-d1ec-490f-a927-b51a379cf7a5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una renta para soñar]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/renta-sonar_132_8761283.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        En estos d&iacute;as ha llegado al Parlamento de Canarias el anteproyecto de Ley para la Renta Ciudadana canaria como resultado de m&aacute;s de dos a&ntilde;os de intenso trabajo, di&aacute;logo, propuestas, firmezas y concesiones.
    </p><p class="article-text">
        Y si bien todo el proceso merecer&iacute;a en s&iacute; mismo un art&iacute;culo entero, hoy queremos poner el foco en el profundo cambio estructural que supone para nuestras islas la materializaci&oacute;n de la Renta Ciudadana.
    </p><p class="article-text">
        No es pasi&oacute;n, es una certeza, que su aplicaci&oacute;n llevar&aacute; a Canarias a un cambio estructural como pocos en la &uacute;ltima d&eacute;cada. Por primera vez en la historia de nuestra tierra esta renta ciudadana se configura como un doble derecho subjetivo de la ciudadan&iacute;a: derecho a la inclusi&oacute;n social y a una prestaci&oacute;n econ&oacute;mica, lo cual en s&iacute; mismo constituye un salto cualitativo en las pol&iacute;ticas y prestaciones sociales en Canarias.
    </p><p class="article-text">
        Si en algo hay consenso pol&iacute;tico en nuestro territorio es que nada podremos hacer realmente bien en Canarias sino modificamos notablemente el nivel de pobreza.
    </p><p class="article-text">
        El acuerdo ante esto es indudable, como tozudos son los datos al respecto. A&ntilde;o tras a&ntilde;o desde que se realiza el informe AROPE, la radiograf&iacute;a que obtenemos de nuestra comunidad dista mucho de los est&aacute;ndares de vida en los que esta comunidad y su ciudadan&iacute;a sue&ntilde;a vivir. Estos datos muestran una sociedad en la que, por desgracia, la desigualdad, la vulnerabilidad social, el desempleo y la precariedad se han vuelto estructurales, incidiendo especialmente en las mujeres y menores.
    </p><p class="article-text">
        Nos dicen que en Canarias la pobreza tiene rostro de mujer y ojal&aacute; as&iacute; fuera, solo una cuesti&oacute;n de rostro y no de vidas marcadas por las necesidades, las violencias y la falta de oportunidades. Es imposible avanzar como sociedad en igualdad soportando el nivel de pobreza al que enfrentamos a demasiadas ni&ntilde;as, adolescentes y mujeres en nuestras islas.
    </p><p class="article-text">
        La pobreza, la marginalidad, las desigualdades, las violencias relacionadas a ellas, y los m&uacute;ltiples problemas sanitarios y de salud metal que atraviesan las vidas detr&aacute;s de los datos, son la herencia garantizada que miles de canarias y canarios heredan, si no se rompen las din&aacute;micas de este c&iacute;rculo vicioso.
    </p><p class="article-text">
        La propuesta de Renta Ciudadana que llega al Parlamento tiene como primer objetivo generar una red de apoyo social que realmente pueda revertir esta injusticia. Una propuesta acorde a los tiempos que vivimos, a nuestra idiosincrasia insular pero basada en la experiencia y las medidas adoptadas en comunidades aut&oacute;nomas que llevan implementando sus rentas auton&oacute;micas muchos a&ntilde;os y que a trav&eacute;s de ellas han mejorado la vida de su ciudadan&iacute;a. A trav&eacute;s de nuestra propuesta de Renta, por fin seremos capaces de poner a nuestra administraci&oacute;n en sinton&iacute;a con Espa&ntilde;a y con Europa.
    </p><p class="article-text">
        Muchas veces la ciudadan&iacute;a se pregunta en qu&eacute; se diferenciar&aacute; este nueva Renta del Ingreso M&iacute;nimo Vital, o nuestra actual PCI. La respuesta es f&aacute;cil. La futura renta sustituir&aacute; y ampliar&aacute; con mucho la cobertura temporal y econ&oacute;mica de una PCI que, aunque hemos modificado hasta en cuatro ocasiones para ampliar su escaso alcance, sigue siendo un instrumento limitado que va a desaparecer en cuanto entre en vigor la Renta. Todas las unidades de convivencia, las personas, beneficiarias de la PCI pasar&aacute;n autom&aacute;ticamente a ser perceptoras de la Renta. Y a su vez, nuestra renta auton&oacute;mica complementar&aacute; y mejorar&aacute; al IMV, aumentando sus cuant&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        En el esfuerzo de esta nueva Renta de luchar contra la desigualdad estructural en nuestra tierra, vamos a poner en funcionamiento, por fases, una serie de medidas que nos ofrezcan herramientas para luchar contra esta lacra: un apoyo econ&oacute;mico a la poblaci&oacute;n m&aacute;s vulnerables, a la juventud, a las personas que trabajando no llegan a fin de mes, un complemento para acceder a una vivienda digna o para que las personas que as&iacute; lo deseen, puedan seguir con su formaci&oacute;n para mejorar sus competencias, y por supuesto, no nos podemos olvidar de&nbsp;mayores que cobran las escasas Pensiones no Contributivas, y que necesitan un apoyo econ&oacute;mico suplementario.
    </p><p class="article-text">
        La Renta de Ciudadan&iacute;a Canaria es una etapa necesaria, y quiz&aacute; el camino hacia una renta universal. Quienes suscribimos este art&iacute;culo no tenemos duda alguna. Como tampoco de la necesidad de hacer los largos viajes por etapas.
    </p><p class="article-text">
        Superar el marco jur&iacute;dico, administrativo y social de la limitada PCI, precisar&aacute; un acuerdo parlamentario y el empuje de todos los actores sociales, ya que supone todo un ajuste en las premisas sobre el tratamiento de la exclusi&oacute;n en nuestras islas.
    </p><p class="article-text">
        Porque si bien los presupuestos son necesarios para poder implantar una renta que garantice nuestro derecho a la vida digna sin matices, m&aacute;s relevante a&uacute;n es llegar a los acuerdos pol&iacute;ticos y sociales que lo garanticen.
    </p><p class="article-text">
        Hablamos de remover los cimientos de un problema estructural para garantizar derechos, hablamos de avanzar desde puntos de partida muy precarios. Hablamos de una renta para seguir avanzando, para no abandonar las metas, para rebelarnos contra el hecho de que la pobreza sea estructural en nuestra tierra, garantizando llegar a la meta, etapa por etapa.
    </p><p class="article-text">
        Queremos ser ambiciosas, y por eso necesitamos la complicidad y el empuje de toda la sociedad para una Canarias que garantice la igualdad.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sylvia Jaén, Gemma Martínez Soliño]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/renta-sonar_132_8761283.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 18 Feb 2022 15:33:57 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Una renta para soñar]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Amar, vivir y votar en pecado mortal]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/amar-vivir-votar-pecado-mortal_129_8676017.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Acostumbrado est&aacute; el obispo de Tenerife a compartir espacios con quienes vivimos en pecado mortal.
    </p><p class="article-text">
        Lo digo porque uno de los primeros actos en los que particip&eacute;, asumida la Viceconsejer&iacute;a, fue en sede parlamentaria sentada a la derecha de Bernardo &Aacute;lvarez.
    </p><p class="article-text">
        Por si sus &uacute;ltimas declaraciones han logrado crear desasosiego personal en alguna lesbiana, gay o bisexual (vale que habl&oacute; de homosexualidad en exclusiva, pero algo me hace pensar que el obispo nos meter&iacute;a a todas bien juntas en el mismo saco), les calmo: el se&ntilde;or obispo, en su infinita hipocres&iacute;a, es bien amable con las pecadoras mortales. Mucho m&aacute;s que amable, es conversador, atento, generoso y chistoso. De esas primeras horas de encuentro agradezco el obsequio de unos caramelos y un acertado comentario que nos hizo compartir la sonrisa.
    </p><p class="article-text">
        Esta lesbiana que, a pesar de no recordar el significado exacto de lo que supone el pecado mortal s&iacute; es capaz de recordar el temor que debe despertarnos, quiere compartir hoy la calma y alegr&iacute;a al comprobar que vivimos una Canarias terrenalmente democr&aacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        La democracia es lo que ha pasado en nuestras vidas para revertir las normas morales que castigaban con desprecio y humillaci&oacute;n a las personas homosexuales y as&iacute; convertirlas en valores humanos de dignidad y orgullo.
    </p><p class="article-text">
        Nuestras islas saben m&aacute;s, mucho m&aacute;s de lo deseado, de esa &eacute;poca tan reciente de nuestra historia en la que amar a una persona del mismo sexo o vivir una identidad no correspondida con la asignada al nacer significaba convertirse en una persona marcada por el estigma, la discriminaci&oacute;n y el miedo.
    </p><p class="article-text">
        Hoy reconocemos como discriminaci&oacute;n lo que durante d&eacute;cadas fue la pr&aacute;ctica habitual de desprecio y marginalidad con la que conviv&iacute;an las personas cuya orientaci&oacute;n afectiva sexual o identidad de g&eacute;nero era distinta a la considerada &ldquo;norma&rdquo; en aquello a&ntilde;os. Y las reconocemos hoy gracias a los cambios sociales y culturales que han transformado Canarias y el resto del Estado desde la dictadura franquista hasta nuestros d&iacute;as que, junto a los cambios legales, han ido integrando las realidades LGBTI en nuestra sociedad y cambiado nuestra mirada.
    </p><p class="article-text">
        Por supuesto que las declaraciones del obispo son del todo reprobables y muestran la existencia de una parte de la Iglesia a la que la democracia le queda grande para casi todo salvo la que garantiza sus salarios y comodidades.
    </p><p class="article-text">
        Pero ni la utilizaci&oacute;n buscada del estruendo que genera el &lsquo;pecado mortal&rsquo; acalla la sonora y contundente coralidad en las respuestas de rechazo.
    </p><p class="article-text">
        Obvio que la iglesia y sus representantes tienen un espacio para el debate social y la generaci&oacute;n de opini&oacute;n, pero no menos evidente es que &eacute;sta debe de estar alejada del insulto, la humillaci&oacute;n y el odio.
    </p><p class="article-text">
        Antes, de forma ligera, les compart&iacute;a el escaso impacto que estas palabras tienen en quienes hemos crecido haciendo apropiaci&oacute;n del insulto familiar y social hasta lucirlo con visibilidad y orgullo, pero ojo, las espaldas de nuestras familias y menores no tienen por qu&eacute; soportar este dolor por m&aacute;s tiempo.
    </p><p class="article-text">
        Las personas LGBTI ya no estamos solas. No vamos a volver a los armarios, la oscuridad y el miedo.
    </p><p class="article-text">
        Hoy somos plural empoderado en nuestras redes familiares, de amistades, laborales e institucionales.
    </p><p class="article-text">
        Hoy nos increpan y desde el presidente de nuestro gobierno hasta la entrenadora de nuestro equipo sale a decirle al mundo que esas palabras no son aceptables en la Canarias diversa, plural y amable que estamos forjando a base de trabajo y apuesta decidida por la igualdad.
    </p><p class="article-text">
        Ojal&aacute; que el revuelo no silencie a toda esa iglesia de base a la que la democracia le encaja a la perfecci&oacute;n y que seguro ha atendido a quienes siendo creyentes y LGBTI estas palabras han causado dolor.
    </p><p class="article-text">
        Me interesa mucho m&aacute;s construir el futuro junto a quienes tienden la mano que junto a quienes viven levantando heridas.
    </p><p class="article-text">
        Me interesa mucho m&aacute;s poner el amor en centro de la vida y garantizar amar, vivir y votar en igualdad. La democracia es mi para&iacute;so terrenal.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sylvia Jaén]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/amar-vivir-votar-pecado-mortal_129_8676017.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 21 Jan 2022 10:32:13 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Amar, vivir y votar en pecado mortal]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Humanizar la respuesta, cuidar las medidas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/tenerife-ahora/tenerife-opina/humanizar-respuesta-cuidar-medidas_132_1105181.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Cuidar la vida.  Ese y no otro es el objetivo que asumimos desde el primer momento todas las personas que compartimos responsabilidades pol&iacute;ticas dentro de la Consejer&iacute;a de Derechos Sociales del Gobierno de Canarias. Cuando todav&iacute;a no sab&iacute;amos nada sobre el COViD 19 ni mucho menos lo que supon&iacute;a estar frente a una alerta sanitaria. Cuando ni siquiera imagin&aacute;bamos que nuestras decisiones necesitar&iacute;an de una rapidez, perd&oacute;n, de una inmediatez absoluta para dar respuesta a la realidad que vivimos desde hace semanas.
    </p><p class="article-text">
        En estos d&iacute;as todo tiene un riesgo a&ntilde;adido, el riesgo de lo desconocido, y justo por esa vor&aacute;gine que nos recorre cada d&iacute;a nos aferramos a los motivos que hasta aqu&iacute; nos trajeron: la vida en el centro. Centrarnos en el cuidado de las personas m&aacute;s vulnerables, de las personas mayores, de las inmunodeprimidas, de quienes lidian d&iacute;a a d&iacute;a con las violencias machistas, de quienes viven atrapadas en sus terribles consecuencias.
    </p><p class="article-text">
        Antes, hace semanas que parecen meses, dise&ntilde;&aacute;bamos pol&iacute;ticas para llevar la vida al centro. Hoy cuidar de esa vida es la que prima en las respuestas y las medidas que se van tomando.
    </p><p class="article-text">
        Mantener la paz social, reducir la presi&oacute;n de la crisis sobre las personas con menos recursos, sobre las familias sin ingresos, garantizar una cesta de la compra a miles de familias, personas que viven una situaci&oacute;n de exclusi&oacute;n, del extrarradio de la exclusi&oacute;n, quienes sobreviven como pueden, de lo que sacan de las calles. Medidas econ&oacute;micas y sociales que debemos seguir impulsando y acelerando para poder as&iacute; cuidarles, cuidarnos. No podemos permitir que la elecci&oacute;n sea entre salud o supervivencia.
    </p><p class="article-text">
        Este virus que nos tiene en casa, pero con la cabeza muy lejos, nos muestra sin apenas sombras las enormes diferencias en las que vivimos todas las personas. Y no, no hablamos solo de las evidentes, sino de esas que nos atraviesan en multitud de consideraciones no siempre tan notorias.
    </p><p class="article-text">
        Hoy m&aacute;s que nunca, humanicemos tambi&eacute;n nuestras miradas para no juzgar a quienes vemos por la calle desde la ventana porque igual es un voluntario que va a por medicina para una se&ntilde;ora mayor; igual vuelve de trabajar en su centro de salud; igual lleva toda la noche limpiando un supermercado o le duele el alma de repartir enseres; igual tiene permiso m&eacute;dico para poder salir. Igual la ves en la calle y no sabes que para esa ni&ntilde;a no salir a la calle es m&aacute;s perjudicial que quedarse en casa.
    </p><p class="article-text">
        Apuesto horas de sue&ntilde;o a que en esta situaci&oacute;n que vivimos hoy y que era tan desconocida hace apenas unas semanas, precisa m&aacute;s de empat&iacute;a que de un jurado popular. Lo cierto es que no lo sabes, nos sabemos los motivos que le hacen estar justo ah&iacute;, cuando t&uacute; miras, en la calle.
    </p><p class="article-text">
        Pero no te desconectes del todo porque necesitamos que est&eacute;s pendiente de quien s&iacute; te necesita: de tu vecina, si la escuchas en peligro; de tus mayores, para que se sientan acompa&ntilde;ados; de quienes son m&aacute;s peques, que corren por los pasillos en vez de por los parques so&ntilde;ando escalar paredes y &aacute;rboles cuando juegan con sillas y tiran la almohada. Te necesitamos, nos necesitamos.
    </p><p class="article-text">
        Porque necesitamos que ma&ntilde;ana, cuando todo esto pase, sepamos construir sobre lo erigido y no sobre escombros. Porque la respuesta no se arregla con bombas sino con humanidad.
    </p><p class="article-text">
        Nuestra tarea es sacar recursos y medidas para atender a quienes m&aacute;s lo necesitan. Tu tarea, si te animas, es sumar humanidad cada d&iacute;a, es exigirnos que nadie se quede atr&aacute;s. Es salir de este t&uacute;nel abrazadas a la vida.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sylvia Jaén]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/tenerife-ahora/tenerife-opina/humanizar-respuesta-cuidar-medidas_132_1105181.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 27 Mar 2020 14:17:47 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Humanizar la respuesta, cuidar las medidas]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Humanizar la respuesta, cuidar las medidas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/humanizar-respuesta-cuidar-medidas_132_1105201.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Cuidar la vida.  Ese y no otro es el objetivo que asumimos desde el primer momento todas las personas que compartimos responsabilidades pol&iacute;ticas dentro de la Consejer&iacute;a de Derechos Sociales del Gobierno de Canarias. Cuando todav&iacute;a no sab&iacute;amos nada sobre el COViD 19 ni mucho menos lo que supon&iacute;a estar frente a una alerta sanitaria. Cuando ni siquiera imagin&aacute;bamos que nuestras decisiones necesitar&iacute;an de una rapidez, perd&oacute;n, de una inmediatez absoluta para dar respuesta a la realidad que vivimos desde hace semanas.
    </p><p class="article-text">
        En estos d&iacute;as todo tiene un riesgo a&ntilde;adido, el riesgo de lo desconocido, y justo por esa vor&aacute;gine que nos recorre cada d&iacute;a nos aferramos a los motivos que hasta aqu&iacute; nos trajeron: la vida en el centro. Centrarnos en el cuidado de las personas m&aacute;s vulnerables, de las personas mayores, de las inmunodeprimidas, de quienes lidian d&iacute;a a d&iacute;a con las violencias machistas, de quienes viven atrapadas en sus terribles consecuencias.
    </p><p class="article-text">
        Antes, hace semanas que parecen meses, dise&ntilde;&aacute;bamos pol&iacute;ticas para llevar la vida al centro. Hoy cuidar de esa vida es la que prima en las respuestas y las medidas que se van tomando.
    </p><p class="article-text">
        Mantener la paz social, reducir la presi&oacute;n de la crisis sobre las personas con menos recursos, sobre las familias sin ingresos, garantizar una cesta de la compra a miles de familias, personas que viven una situaci&oacute;n de exclusi&oacute;n, del extrarradio de la exclusi&oacute;n, quienes sobreviven como pueden, de lo que sacan de las calles. Medidas econ&oacute;micas y sociales que debemos seguir impulsando y acelerando para poder as&iacute; cuidarles, cuidarnos. No podemos permitir que la elecci&oacute;n sea entre salud o supervivencia.
    </p><p class="article-text">
        Este virus que nos tiene en casa, pero con la cabeza muy lejos, nos muestra sin apenas sombras las enormes diferencias en las que vivimos todas las personas. Y no, no hablamos solo de las evidentes, sino de esas que nos atraviesan en multitud de consideraciones no siempre tan notorias.
    </p><p class="article-text">
        Hoy m&aacute;s que nunca, humanicemos tambi&eacute;n nuestras miradas para no juzgar a quienes vemos por la calle desde la ventana porque igual es un voluntario que va a por medicina para una se&ntilde;ora mayor; igual vuelve de trabajar en su centro de salud; igual lleva toda la noche limpiando un supermercado o le duele el alma de repartir enseres; igual tiene permiso m&eacute;dico para poder salir. Igual la ves en la calle y no sabes que para esa ni&ntilde;a no salir a la calle es m&aacute;s perjudicial que quedarse en casa.
    </p><p class="article-text">
        Apuesto horas de sue&ntilde;o a que en esta situaci&oacute;n que vivimos hoy y que era tan desconocida hace apenas unas semanas, precisa m&aacute;s de empat&iacute;a que de un jurado popular. Lo cierto es que no lo sabes, nos sabemos los motivos que le hacen estar justo ah&iacute;, cuando t&uacute; miras, en la calle.
    </p><p class="article-text">
        Pero no te desconectes del todo porque necesitamos que est&eacute;s pendiente de quien s&iacute; te necesita: de tu vecina, si la escuchas en peligro; de tus mayores, para que se sientan acompa&ntilde;ados; de quienes son m&aacute;s peques, que corren por los pasillos en vez de por los parques so&ntilde;ando escalar paredes y &aacute;rboles cuando juegan con sillas y tiran la almohada. Te necesitamos, nos necesitamos.
    </p><p class="article-text">
        Porque necesitamos que ma&ntilde;ana, cuando todo esto pase, sepamos construir sobre lo erigido y no sobre escombros. Porque la respuesta no se arregla con bombas sino con humanidad.
    </p><p class="article-text">
        Nuestra tarea es sacar recursos y medidas para atender a quienes m&aacute;s lo necesitan. Tu tarea, si te animas, es sumar humanidad cada d&iacute;a, es exigirnos que nadie se quede atr&aacute;s. Es salir de este t&uacute;nel abrazadas a la vida.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sylvia Jaén]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/humanizar-respuesta-cuidar-medidas_132_1105201.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 27 Mar 2020 13:01:49 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Humanizar la respuesta, cuidar las medidas]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Lección magistral desde las gradas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/leccion-magistral-gradas_132_1150149.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        No estuve en el partido de Copa de hace unos d&iacute;as en el Heliodoro Rodr&iacute;guez pero, ahora que s&eacute; lo que all&iacute; sucedi&oacute; all&iacute;, reconozco que me habr&iacute;a encantado.
    </p><p class="article-text">
        Tras semanas, probablemente toda una vida, recibiendo insultos racistas, el jugador del Athletic Club de Bilbao I&ntilde;aki Williams encontr&oacute; en la afici&oacute;n del Tenerife apoyo, cobijo y aliento. Y creo que somos muchas m&aacute;s las personas que tambi&eacute;n lo hicimos.
    </p><p class="article-text">
        Acostumbradas a vivir los campos de f&uacute;tbol como espacios donde, adem&aacute;s de lo meramente deportivo, pareciera que se permite todo tipo de insultos, mofas y burlas, saber que hay una afici&oacute;n que marca la diferencia no es una noticia m&aacute;s, es en cierta forma <em>la noticia</em> para quienes so&ntilde;amos con asistir y ver jugar a nuestros equipos de referencia, sin sentir que a la vez nos atraviesan m&uacute;ltiples pu&ntilde;aladas.
    </p><p class="article-text">
        Una afici&oacute;n no es una entidad &uacute;nica, hom&oacute;genea, pero s&iacute; es un todo.
    </p><p class="article-text">
        En los deportes en general, cuanto m&aacute;s multitudinarios m&aacute;s se nota, el sentir lo es todo. La capacidad de contagio que tienen miles de personas coreando, apoyando, sufriendo y disfrutando por lo mismo creo, sinceramente, que no es comparable con nada.
    </p><p class="article-text">
        Lo nombramos sentimiento y parece que pierde categor&iacute;a, porque los sentires, por mucho que sean la esencia de la vida, no est&aacute;n bien valorados. O eso nos quieren hacer ver, razonadamente nos quieren hacer ver.
    </p><p class="article-text">
        Nelson Mandela supo verlo cuando, tras a&ntilde;os de encarcelamiento, pas&oacute; de ser un hombre libre a ser el presidente de Sud&aacute;frica. Un Estado roto por d&eacute;cadas de apartheid, por el odio, los rencores y la desconfianza. Para ello, h&aacute;bilmente supo canalizar el sentimiento de esperanza y amor de su pueblo al rugby y  eligi&oacute; a los mejores jugadores blancos y negros para conformar un equipo de ensue&ntilde;o que ganara, s&iacute;, pero sobre todo que emocionara a todo un pa&iacute;s con la victoria m&aacute;s all&aacute; del deporte. Logr&oacute; que toda una naci&oacute;n llorara, se emocionara y abrazara junta, piel con piel, sin importar la piel.
    </p><p class="article-text">
        La afici&oacute;n del Tenerife me record&oacute; esa tremenda haza&ntilde;a, en su medida, pero tambi&eacute;n importante.
    </p><p class="article-text">
        Apoyaron a I&ntilde;aki Williams y en ese apoyo, muchas y muchos hemos querido seguir so&ntilde;ando.
    </p><p class="article-text">
        Creo que son m&uacute;ltiples los valores que como pueblo tenemos de concordia, comunidad y empat&iacute;a. S&eacute; que tambi&eacute;n en esto podemos ser referentes, faro y gu&iacute;a para otras aficiones. En Canarias <em>el Odio no come gofio</em>, y as&iacute; hay que dejarlo ver y defender donde tantos corazones laten al mismo tiempo.
    </p><p class="article-text">
        Igual, muchas de las personas que hoy me leen no me creen si les digo que conf&iacute;o en ir a los estadios, canchas, pabellones y terreros de nuestras islas y que nuestras aficiones protejan de las discriminaciones. Donde sean ellas, y todos sus sentires, quienes dejen bien claro que ni contra las mujeres, ni las personas LGTBI, ni contra las distintas etnias, pieles o cuerpos en nuestras islas se puede llevar por gala un insulto.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;No al racismo. I&ntilde;aki zurekin gaude (estamos contigo)&rdquo; dec&iacute;an hace unos d&iacute;as esas pancartas que tanto emocionaron. Ojal&aacute; sean muchas las veces que no sea solo el juego el que nos emociona. Emprendamos ese camino.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sylvia Jaén]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/leccion-magistral-gradas_132_1150149.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 03 Feb 2020 08:54:36 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Lección magistral desde las gradas]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Desde la alegría, aunque llegue tarde]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/alegria-llegue-tarde_132_1072826.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Han pasado ya unos d&iacute;as desde que supimos los nombramientos del primer Gobierno de coalici&oacute;n que hayamos conocido en democracia. Queda a&uacute;n algo de revuelo y alegr&iacute;a. Justo de eso les quiero hablar yo, de la alegr&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Es una alegr&iacute;a, peque&ntilde;a, pero inmensa. Es simb&oacute;lica, pero hist&oacute;rica. Es escasa, si la cuantificamos, pero exponencial si la proyectamos. Es parcial si la miramos sin detenimiento, pero colectiva si sabemos sus antecedentes. Es, en realidad, una alegr&iacute;a que me apetece contarles.
    </p><p class="article-text">
        En el a&ntilde;o 2008, cuando desde la Federaci&oacute;n Estatal de Lesbianas, Gays, Trans y Bisexuales se decidi&oacute; dedicar el a&ntilde;o a la visibilidad l&eacute;sbica, el listado de mujeres dispuestas a participar y hacer declaraciones en medios de comunicaci&oacute;n no llegaba a la veintena.
    </p><p class="article-text">
        Me consta, porque lo viv&iacute; muy de cerca, que cada vez que desde Comunicaci&oacute;n se solicitaba tal o cual participaci&oacute;n la mayor parte del tiempo que duraba esa llamada se invert&iacute;a en convencer de la importancia de ser visibles y minimizar las posibles consecuencias. Siempre las hab&iacute;a, pero tocaba ser valientes.
    </p><p class="article-text">
        Tocaba ponerle caras, cuerpos, edades, pieles, profesiones, maternidades, aficiones, gustos, ritmos, sensateces y locuras a la realidad que represent&aacute;bamos. Hab&iacute;a que sumar vida y alegr&iacute;a al estereotipo tan vilipendiado en el que viv&iacute;amos las lesbianas.
    </p><p class="article-text">
        De todas aquellas mujeres que recuerdo nos sumamos a nuestra particular V, en este caso V de Visibles, ninguna era pol&iacute;tica. Enti&eacute;ndanme, ninguna era de ese perfil que conocemos como pol&iacute;ticas. Diputadas, senadoras, directoras generales, consejeras, ministras&hellip; Todas hac&iacute;amos pol&iacute;tica, pero ninguna &eacute;ramos pol&iacute;ticas.
    </p><p class="article-text">
        Sencillamente las lesbianas no exist&iacute;amos en la pol&iacute;tica de partido. Bueno s&iacute;, pero por favor que no se notara. O eso nos contaban las que s&iacute; militaban en partidos.
    </p><p class="article-text">
        Algo antes, hace tan solo 25 a&ntilde;os, las lesbianas est&aacute;bamos abrumadoramente en los armarios. Algunas ciertamente supieron vivir desde fuera, mostrando que se pod&iacute;a. Pero cr&eacute;anme si les digo que no conozco a ninguna, ni ning&uacute;n homosexual que entonces no pasara, aunque fuera brevemente, por el perturbador espacio del armario.
    </p><p class="article-text">
        Ese lugar dise&ntilde;ado en el imaginario colectivo para protegernos, cuesta ahora escribir de qu&eacute;, y en el que tantas y tantas personas perdieron vida, fingiendo otra vida. Quiz&aacute;s otro d&iacute;a me anime a contarles, a quienes no lo hayan vivido, qu&eacute; asfixiante puede llegar a ser vivir en una mentira que cada hora necesita alimentar de m&aacute;s mentira. El men&uacute; de tremendo banquete se podr&iacute;a componer de autoestima, sue&ntilde;os y libertad. Casi nada.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; que no se enga&ntilde;en, mi alegr&iacute;a no es que haya lesbianas en los gobiernos, es que hayamos quemado los armarios individuales y grupales que permitieron hasta ayer nuestra inexistencia.
    </p><p class="article-text">
        Mi alegr&iacute;a, y la de muchas y muchos estos d&iacute;as, es darnos cuenta qu&eacute; fresco es el aire que nos entra por todas las esquinas, que por fin hemos conquistado nuestro derecho a la intimidad, no de que se sepa cu&aacute;l es nuestra orientaci&oacute;n sexual, sino de los detalles de nuestras relaciones y vivencias. Es poner nuestra orientaci&oacute;n en el lugar donde tiene que estar, fuera del secreto, orgullosamente visible y compartida, siempre en la medida que cada cual elija.
    </p><p class="article-text">
        Imposible no acordarme de Pedro Zerolo y de Carla Antonelli que surcaron el camino metaf&oacute;rico que ahora transitamos. Supo el PSOE adecuarse a los tiempos, cierto. Naci&oacute; Podemos libres de ese lastre y es evidente que lo demuestra.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; que bolleras, tortilleras, marimachos, lesbianas del futuro, esta semana se ha escrito una de esas p&aacute;ginas que no siempre recordar&aacute; la historia pero gracias a la cual ustedes crecer&aacute;n siendo lo que quieran. Tambi&eacute;n en pol&iacute;tica. Se recordar&aacute;n dos nombres, Beatriz Gimeno y Boti Rodrigo, y en ellos ir&aacute;n los esfuerzos de todas.
    </p><p class="article-text">
        Aqu&iacute; no se han acabado los insultos, la lesbofobia, el armario de quienes lo viven hoy en d&iacute;a, ni las distintas formas de discriminaci&oacute;n. S&oacute;lo le hemos dado esperanza y resiliencia a raudales a quienes lo est&aacute;n sufriendo o lo vivir&aacute;n.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; que a esa alegr&iacute;a hoy nos abrazamos muchas y muchos. Desde fuera, en las plazas, en las calles, parque y bares; al sol y al brillo del arco&iacute;ris. Al aire que se respira mirando a un futuro realmente sin armarios.
    </p><p class="article-text">
        Toda esa emoci&oacute;n incluso cuando sabemos que para muchas lleg&oacute; tarde.
    </p><p class="article-text">
        Pepa* si la vida fuera justa t&uacute; tambi&eacute;n te merec&iacute;as haberla disfrutado con quienes contigo estuvieron esa tarde, pero no en el hospital, sino en la calle. No debiera haber sido el domingo el d&iacute;a de tu partida.
    </p><p class="article-text">
        Por todo lo que nos diste, por tu activismo grande desde un espacio peque&ntilde;o, que ahora llaman vac&iacute;o, te leo, aunque en realidad escribo, estos versos de Lorca &ldquo; si muero, dejad el balc&oacute;n abierto&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        *Pepa Tasc&oacute;n, activista de Lesg&Aacute;vila y de FELGTB y una de las mujeres de la campa&ntilde;a &ldquo;Lesbianas con V de Visibles&rdquo; falleci&oacute; el 12 de enero de 2019 en Madrid.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sylvia Jaén]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/alegria-llegue-tarde_132_1072826.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 19 Jan 2020 13:56:59 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Desde la alegría, aunque llegue tarde]]></media:title>
    </item>
  </channel>
</rss>
