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    <title><![CDATA[elDiario.es - Javier Sánchez Salcedo]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/javier-sanchez-salcedo/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Javier Sánchez Salcedo]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Rememorar el viaje a España en los bajos de un camión 15 años después: "Muchos chavales ven en mí la esperanza"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/abdellah-laroussi-orientacion-educacion-necesarias_1_1067075.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/03e0a1f3-9518-48c0-a073-b8f5c6b5c055_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Rememorar el viaje a España en los bajos de un camión 15 años después: &quot;Muchos chavales ven en mí la esperanza&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Abdellah Laroussi llegó a España desde Marruecos con 14 años y ahora, como educador social en La Merced Migraciones, ayuda a otros menores migrantes que han pasado por una experiencia similar</p><p class="subtitle">"Muchos chavales que acaban de llegar ven en mí la esperanza de que pueden conseguir un oficio, documentación y un trabajo"</p><p class="subtitle">"Creo que si no hubiera llegado a este centro habría acabado en las drogas. Con 14 años, si no tienes a tus padres o a educadores que te orienten, puedes acabar así"</p><p class="subtitle">Javier Sánchez Salcedo recopila en el libro 'Irreversibles' 30 entrevistas realizadas durante cuatro años a personas con historias marcadas por el impulso de mejorar el mundo que les rodea</p></div><p class="article-text">
        Cuando ten&iacute;a 14 a&ntilde;os, Abdellah Laroussi (T&aacute;nger, Marruecos, 1989) se escondi&oacute; en la parte baja de un cami&oacute;n para entrar en Espa&ntilde;a.&nbsp;Ahora trabaja como educador social en la Fundaci&oacute;n La Merced Migraciones, orientando y ayudando a j&oacute;venes que han pasado por una experiencia similar a la que &eacute;l vivi&oacute;. Hablamos con &eacute;l&nbsp;en uno de los pisos de acogida que la fundaci&oacute;n tiene para estos j&oacute;venes.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo era tu vida antes de venir a Espa&ntilde;a?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Como la de cualquier chaval. Soy de una familia de clase media. Mis necesidades b&aacute;sicas estaban cubiertas por mis padres y no necesitaba nada m&aacute;s. Pero nuestro barrio estaba junto al puerto y los ni&ntilde;os jug&aacute;bamos all&iacute; mientras ve&iacute;amos a la gente que se iba ilegalmente hacia Europa. Aprend&iacute;amos c&oacute;mo lo hac&iacute;an y despu&eacute;s lo hac&iacute;amos nosotros.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Por qu&eacute;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Los chavales que ven&iacute;an a Espa&ntilde;a a finales de los a&ntilde;os 90 ten&iacute;an facilidades para conseguir en dos a&ntilde;os la documentaci&oacute;n, un trabajo y ahorros. Despu&eacute;s volv&iacute;an a casa y ten&iacute;an un futuro. Muchos ni&ntilde;os en aquel momento so&ntilde;&aacute;bamos con hacer lo mismo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;La idea era pasar a Espa&ntilde;a, hacer dinero y despu&eacute;s regresar?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No. Europa en aquellos momentos para nosotros era como otro mundo que ve&iacute;amos por la tele y del que nos hablaban. Nadie viene a Europa con la idea de hacer dinero y volver. La gente rehace su vida aqu&iacute;, conoce gente, hace amigos, forma una familia y vuelve a su pa&iacute;s de origen simplemente de visita.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo fue el momento en que decidiste venir?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Logr&eacute; venir al tercer intento, el 10 de noviembre de 2003. En aquella ocasi&oacute;n hab&iacute;a sacado malas notas en el colegio y no quer&iacute;a volver a casa. No quer&iacute;a que me rega&ntilde;aran.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Y viniste sin decirle nada a nadie?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Nadie dice nada a nadie. Ni las familias m&aacute;s pobres dejar&iacute;an que un ni&ntilde;o se fuera y arriesgara su vida.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Recuerdas c&oacute;mo te sent&iacute;as aquel d&iacute;a?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Al principio muy nervioso. Cuando haces eso de ni&ntilde;o muchas veces es porque quieres que los dem&aacute;s vean de lo que eres capaz. Estaba nervioso porque no sab&iacute;a lo que me esperaba. Nadie lo sabe. Y los nervios nos la pueden jugar. Se la han jugado a mucha gente.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Lo hiciste solo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        A m&iacute; siempre me gustaba ir solo, para pasar desapercibido ante la polic&iacute;a y los viajeros.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Y, &iquest;c&oacute;mo viniste?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hab&iacute;a un tipo de cami&oacute;n, que creo que ya no existe, en el que vinieron muchos chavales marroqu&iacute;es. Tiene una caja por debajo en la que se puede meter una persona muy peque&ntilde;a. Todos nos quer&iacute;amos meter ah&iacute;. Atravesando unas rejas, por las que no cabe un adulto, entr&eacute; al aparcamiento donde est&aacute;n los camiones esperando para pasar la aduana. Me met&iacute; en un cami&oacute;n del tipo que te digo y &eacute;ste pas&oacute; la revisi&oacute;n en la aduana. Nadie se dio cuenta de que yo estaba.
    </p><p class="article-text">
        En el barco que va del puerto de T&aacute;nger al de Algeciras pas&eacute; dos horas, durante las que baj&eacute; del cami&oacute;n, fui al ba&ntilde;o, me lav&eacute; y sub&iacute; a la terraza. Cuando llegamos a la orilla me met&iacute; otra vez en el cami&oacute;n. En el puerto de Algeciras los perros de la polic&iacute;a ladraron bastante y me asust&eacute;. Yo sacaba la cabeza y los perros me ve&iacute;an, pero afortunadamente ninguna persona me vio. Finalmente el cami&oacute;n sali&oacute; del puerto, par&oacute; en una gasolinera y me baj&eacute;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; sientes cuando cuentas esta historia?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Me gusta recordar estas cosas. Si nadie me las vuelve a preguntar, alg&uacute;n d&iacute;a se me olvidar&aacute;n. Me viene bien revivir la historia. Ya no siento esos nervios.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Y ya en Espa&ntilde;a qu&eacute; pas&oacute;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Cuando baj&eacute; del cami&oacute;n, vi a un hombre de mi tierra, un marroqu&iacute;. Le pregunt&eacute; si me dejaba hacer una llamada a mi hermano, que estaba ya aqu&iacute;, en un centro de menores. Viaj&eacute; hasta Madrid, donde &eacute;l me esperaba y me llev&oacute; a su centro.
    </p><p class="article-text">
        All&iacute; me dieron de comer y despu&eacute;s hicieron las gestiones para el traslado al centro de primera atenci&oacute;n de menores, en el barrio de Hortaleza. All&iacute; pas&eacute; un mes. Luego me derivaron al centro donde estoy trabajando ahora, de la Fundaci&oacute;n La Merced<em>.</em> En aquel momento, con 14 a&ntilde;os, no pensaba en llegar a Espa&ntilde;a y empezar a trabajar. Simplemente quer&iacute;a comer, dormir, juguetes, una PlayStation&hellip; Una acogida y poco m&aacute;s. Y es lo que encontr&eacute;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>En tu caso el tr&aacute;nsito entonces no fue una mala experiencia.</strong>
    </p><p class="article-text">
        La verdad es que los viajes, ya sea en patera, debajo de un cami&oacute;n o saltando una valla, son peligrosos. Casos como el m&iacute;o, de gente que vive junto al puerto y sabe perfectamente c&oacute;mo venir, hay pocos. Somos muy pocos los que hemos tenido un viaje agradable. Nosotros lo ten&iacute;amos bien preparado.
    </p><p class="article-text">
        Ten&iacute;amos un lugar donde guardar cart&oacute;n para ir c&oacute;modos en el viaje, &iacute;bamos con un <em>walkman</em> escuchando m&uacute;sica&hellip; Pero en realidad todos los viajes son peligrosos. En el puerto a veces vimos c&oacute;mo llegaban ambulancias y medios de comunicaci&oacute;n porque alguien hab&iacute;a muerto.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo fue la reacci&oacute;n de tus padres?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No lo s&eacute;, la verdad. Pero creo que mi padre estaba tranquilo cuando se enter&oacute;, porque sab&iacute;a que la gente del barrio &eacute;ramos conscientes de lo que hac&iacute;amos. Creo que no se asust&oacute; ni se esperaba una mala noticia. Sab&iacute;a que su hijo lo ten&iacute;a m&aacute;s o menos controlado. Aunque en realidad no hay nada controlado.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        <strong>Hablemos de La Merced Migraciones, la fundaci&oacute;n que te ayud&oacute; y en la que ahora trabajas.</strong><em>,</em>
    </p><p class="article-text">
        Como beneficiario, y ahora como educador, para m&iacute; La Merced lo es todo. Cuando llegu&eacute; aqu&iacute; recib&iacute; la orientaci&oacute;n y la educaci&oacute;n necesarias para llegar a los 18 a&ntilde;os preparado para afrontar la vida fuera de manera aut&oacute;noma. Creo que si no hubiera llegado a este centro habr&iacute;a acabado en el mundo de la droga.
    </p><p class="article-text">
        Un ni&ntilde;o con 14 a&ntilde;os, si no tiene a sus padres o a unos educadores que le orienten, puede acabar as&iacute;. Pero desde que llegu&eacute; recib&iacute; una buena orientaci&oacute;n por parte del equipo educativo, una oferta formativa para aprender el idioma, habilidades sociales y comunicativas, y posteriormente un oficio. Yo eleg&iacute; cocina.
    </p><p class="article-text">
        El equipo educativo de la fundaci&oacute;n da una respuesta integral a las personas que estamos aqu&iacute;, preocup&aacute;ndose por nuestra salud f&iacute;sica, nuestra salud mental, por la alimentaci&oacute;n, por todo. Como unos padres con sus hijos, pero con mayor preparaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo pasas a ayudar a otros j&oacute;venes?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Pues fue en realidad decisi&oacute;n del equipo educativo y los responsables de la fundaci&oacute;n. En cada piso gestionado por la fundaci&oacute;n vive un grupo de chavales acogidos, y al frente uno de los propios chavales, generalmente uno que lleva ya un tiempo, que habla bien el idioma y que tiene algo m&aacute;s de habilidades. Esta persona tiene unas funciones como cuidador en la casa para mediar entre los chavales, ayudar al equipo educativo, hacer acompa&ntilde;amientos, traducciones, ocuparse de la comunicaci&oacute;n con las familias en caso de que necesiten documentaci&oacute;n&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Yo llevaba en uno de estos pisos m&aacute;s de dos a&ntilde;os. Adem&aacute;s de ser un referente para los chavales que acababan de llegar, hac&iacute;a ese tipo de gestiones y de acompa&ntilde;amiento. Entonces me propusieron formarme en el &aacute;mbito de lo social. Empec&eacute; con un curso de monitor de ocio y tiempo libre, y poco a poco he ido form&aacute;ndome en la mediaci&oacute;n, en la Ley de Extranjer&iacute;a y en la intervenci&oacute;n con j&oacute;venes en riesgo de exclusi&oacute;n. Despu&eacute;s me contrataron como educador.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo es tu trabajo en el d&iacute;a a d&iacute;a?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Los pisos son como cualquier casa de la sociedad espa&ntilde;ola, donde conviven seis o siete chavales que van a pasar all&iacute; un tiempo. Los educadores tenemos que prepararles para que en un a&ntilde;o, dos o tres puedan afrontar la vida que hay fuera. Que aprendan el idioma, que se formen, que sepan hacer tr&aacute;mites administrativos, que aprendan a hacer una compra, cocinar, limpiar la casa, que sepan renovar su documentaci&oacute;n o ir a la consulta del m&eacute;dico.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo es tu relaci&oacute;n con ellos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Muchos chavales que acaban de llegar ven en m&iacute; la esperanza de que pueden conseguir un oficio, documentaci&oacute;n y un trabajo. Ven a una persona de su tierra, o en el caso de los subsaharianos, a una persona marroqu&iacute; que habla un poco de franc&eacute;s. Eso facilita la acogida y se crea una relaci&oacute;n de hermandad.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; es lo m&aacute;s importante que se les puede dar?</strong>
    </p><p class="article-text">
        La acogida es lo m&aacute;s importante. La persona necesita cari&ntilde;o, sentirse en un ambiente familiar. Aqu&iacute; va a pasar meses o a&ntilde;os. Muchos vienen con la idea de irse a otro pa&iacute;s, pero cuando encuentran un ambiente familiar, una acogida de verdad, unas personas que se preocupan por su situaci&oacute;n personal, deciden quedarse. Un buen ambiente ayuda mucho a que el joven tenga motivaci&oacute;n y siga luchando por su futuro. Porque cuando llegan aqu&iacute; su camino acaba de empezar. Y es un camino largo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Es f&aacute;cil la convivencia entre ellos en los pisos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No es f&aacute;cil. Nuestro trabajo incluye proponer din&aacute;micas de grupo y asambleas semanales para hablar de problemas que podamos solucionar, porque al final cada chaval es de su padre, de su madre y de su pa&iacute;s, y puede haber malentendidos. A veces la diferencia de cultura o el idioma nos la juegan y suceden problemas graves por detalles absurdos, como discutir por la elecci&oacute;n del canal de televisi&oacute;n. Pero en general hay un ambiente familiar.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;T&uacute; crees que hay futuro para estos j&oacute;venes en este pa&iacute;s?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Yo creo que ellos son el futuro de este pa&iacute;s. Una persona lo pasa mal cuando llega, tiene que aprender el idioma y un oficio, pero es solo cuesti&oacute;n de tiempo. En cuanto consigue su documentaci&oacute;n, empieza a trabajar y cotiza como cualquier persona, tiene una vida normal, sale de la casa de acogida, alquila un piso con un amigo o un familiar, forma su familia, es una persona m&aacute;s para nuestra sociedad.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Suelen tener claros sus objetivos?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Muy claros. La mayor&iacute;a de los chavales que llegan han sufrido mucho durante el camino, sus viajes han sido largos, han gastado mucho dinero y cuando llegan es para trabajar y poder ayudar a sus familias. Para rehacer su vida.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Hay una parte de la sociedad que sigue viendo al migrante como un problema o como una amenaza. &iquest;Qu&eacute; le dices?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Entiendo a esa parte de la sociedad que ve a una persona inmigrante como algo peligroso y que piensa que viene a hacer algo malo. Es ignorancia. No conocen la historia de estas personas, si huyen de su pa&iacute;s por desastres naturales, una guerra o por pobreza. No saben que estas personas vienen a trabajar.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Cu&aacute;l es tu gran sue&ntilde;o?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Tengo una familia, tengo un trabajo y salud. No aspiro a nada m&aacute;s. Pero s&iacute; pienso en los chavales que llegan y vienen con la esperanza de luchar por su vida, por su familia y lo que encuentran es una situaci&oacute;n muy dif&iacute;cil.
    </p><p class="article-text">
        Tienen que esperar mucho tiempo para conseguir la documentaci&oacute;n y hacer demasiadas gestiones para acceder a un puesto de trabajo. Cosas que dificultan mucho la vida de una persona. Lo veo cada d&iacute;a en mi vida profesional. Y tambi&eacute;n tengo amigos que quieren renovar su documentaci&oacute;n, pero no saben c&oacute;mo hacerlo, que quieren seguir dando pasos y se les complican las cosas. Mi sue&ntilde;o es que a toda esta gente le vaya bien.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Sánchez Salcedo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/abdellah-laroussi-orientacion-educacion-necesarias_1_1067075.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 23 Jan 2020 20:37:52 +0000]]></pubDate>
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