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    <title><![CDATA[elDiario.es - Maria Novo]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/maria-novo/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Maria Novo]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Vivir en la sociedad del riesgo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/ultima-llamada/vivir-sociedad-riesgo_132_1001836.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/601c9762-e54a-453b-b203-a0067cd3d98d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Vivir en la sociedad del riesgo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Nuestro destino personal está ligado al colectivo. No es cuestión de llenar los carros de la compra, sino de retomar la cordura y aprender a vivir pensando en la colectividad</p></div><p class="article-text">
        Nos ha tocado vivir en tiempos dif&iacute;ciles. No porque la vida sea compleja &ndash;siempre lo fue- sino porque nuestra relaci&oacute;n con la naturaleza ha contribuido a desarticular los sistemas naturales que constituyen el h&aacute;bitat de muestra especie. Hemos desbordado los l&iacute;mites de la Biosfera y roto la variabilidad de muchos procesos ecol&oacute;gicos, lo que nos ha tra&iacute;do a un mundo incierto y lleno de riesgos. En este escenario, la moda del &ldquo;aqu&iacute; y ahora&rdquo; ha impregnado el imaginario colectivo. Hemos preferido quemar las naves del presente antes que prever un futuro sostenible para nuestros hijos y nietos.
    </p><p class="article-text">
        Los actuales sistemas de vida son muy vulnerables. No solo por su tama&ntilde;o, sino por la intrincada red de relaciones de todo tipo que los mantiene. En esas condiciones de alta complejidad, cualquier peque&ntilde;o fallo en una parte del sistema afecta seriamente al conjunto. Y un diminuto virus, una bacteria, pero tambi&eacute;n una colilla en un bosque o una decisi&oacute;n equivocada a la hora de pulsar un bot&oacute;n, pueden poner en jaque a toda la sociedad mundial. Este es el mundo que hemos creado. Nos guste o no, es lo que hay.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; que ser&iacute;a bueno que no nos asombr&aacute;semos tanto cuando nos ocurren sucesos extraordinarios como el que estamos viviendo con el coronavirus. Porque el mundo ha entrado en una nueva &eacute;poca &ndash;el Antropoceno- en la que lo extraordinario va a ser bastante frecuente y tendremos que aprender a vivir as&iacute;. La incertidumbre y el riesgo se han convertido en nuestros compa&ntilde;eros de viaje, espoleados por la emergencia clim&aacute;tica. Y ya no vale lamentarse, sino aprender a gestionar esa incertidumbre con serenidad y sentido com&uacute;n porque, quer&aacute;moslo o no, ese es el horizonte de la humanidad de aqu&iacute; en adelante.
    </p><p class="article-text">
        El espect&aacute;culo de la gente vaciando los supermercados nos dice, sin embargo, que muchos creen todav&iacute;a en la &ldquo;salvaci&oacute;n&rdquo; individual, que acumulando comida o dinero estaremos a salvo de los efectos indeseables de cualquier emergencia. Pero esa es una simplificaci&oacute;n que muestra la falta de informaci&oacute;n y formaci&oacute;n que hoy reina en nuestra sociedad sobre el momento hist&oacute;rico que estamos viviendo. Tambi&eacute;n de la falta de solidaridad y de sentido com&uacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Comencemos por lo primero. Quienes trabajamos en temas ambientales no hemos contado con el suficiente apoyo para difundir el mensaje del Antropoceno a la poblaci&oacute;n. Y aunque lo hemos explicado aqu&iacute; y all&aacute;, las televisiones y la mayor parte de los medios han preferido edulcorar el presente teni&eacute;ndonos entretenidos antes que contar con toda su crudeza la situaci&oacute;n del planeta, que es &ndash; no podr&iacute;a ser de otro modo- la de la humanidad.
    </p><p class="article-text">
        En cuanto a la formaci&oacute;n, hemos dejado que prosperase la idea de que lo grande es siempre mejor. Eso nos ha llevado a m&aacute;s de una cat&aacute;strofe, porque, en la dial&eacute;ctica entre lo grande y lo peque&ntilde;o, lo apropiado es, generalmente, lo que nuestros maestros (Bateson, Schumacher&hellip;) llamaban &ldquo;el tama&ntilde;o &oacute;ptimo&rdquo;. Un &oacute;ptimo definido con criterios que no est&aacute;n guiados por el beneficio a corto plazo sino por la adaptabilidad y viabilidad de una vida sobre el planeta tanto ecol&oacute;gica como socialmente. Eso incluye el largo plazo, visi&oacute;n de futuro.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Y qu&eacute; decir de la solidaridad en un mundo globalizado en el que el s&aacute;lvese quien pueda no vale de nada? Pues, lo primero, que ser solidarios se impone como criterio &eacute;tico para que no nos devoremos unos a otros y que no pierdan siempre los mismos. Pero tambi&eacute;n que es absolutamente necesario como criterio estrat&eacute;gico, para aprender a compartir recursos escasos en un planeta finito. Porque viajamos todos en un mismo barco y, a la hora de salir adelante, o lo hacemos colaborando y remando juntos, o el barco se acabar&aacute; escorando con riesgo de naufragio.
    </p><p class="article-text">
        &Eacute;ste no es el mundo ideal, ni siquiera el mundo que hab&iacute;amos so&ntilde;ado para nuestros hijos. Es un fruto de nuestros aciertos y errores, en el que estos &uacute;ltimos han generado la que ya hace d&eacute;cadas Ulrich Beck defini&oacute; como &ldquo;sociedad del riesgo&rdquo;. Nos toca aprender a vivir en ella. Nos guste o no.
    </p><p class="article-text">
        La situaci&oacute;n actual no se ha generado por arte de magia. Es el resultado de algunas opciones que, mayoritariamente, han ido adoptando las sociedades humanas. En el breve espacio de este art&iacute;culo me referir&eacute; someramente a tres que, a mi juicio, est&aacute;n en el trasfondo del panorama actual: la opci&oacute;n por lo grande, lo lejano y lo r&aacute;pido.
    </p><p class="article-text">
        La primera, esa fascinaci&oacute;n por lo grande, nos ha llevado a optar por megal&oacute;polis imposibles de gestionar en t&eacute;rminos de sostenibilidad; ha creado grupos financieros que escapan a cualquier control y usurpan el poder de los Estados&hellip; La opci&oacute;n por lo lejano ha hecho que deslocaliz&aacute;semos las econom&iacute;as perdiendo autosuficiencia y dejando sin empleo a millones de trabajadores. Y ha generado esa man&iacute;a colectiva de estar todo el tiempo viajando como si una vida tranquila, un paseo por un parque, fuesen algo sin valor. Y lo r&aacute;pido &ndash;esa sacralizaci&oacute;n de la eficiencia a cualquier coste- ha tra&iacute;do el estr&eacute;s a las generaciones j&oacute;venes y la p&eacute;rdida de saberes y valores que no encajan con las prisas.
    </p><p class="article-text">
        En esta deriva, se nos ha olvidado lo esencial: somos miembros de la familia humana y vivimos en una casa com&uacute;n que es el planeta. Nuestro destino personal est&aacute; absolutamente ligado al colectivo. No es cuesti&oacute;n de llenar los carros de la compra y poner hasta arriba la despensa de nuestra casa, sino de retomar la cordura y aprender a vivir pensando en la colectividad.
    </p><p class="article-text">
        El panorama se presenta lleno de cisnes negros, situaciones imprevistas, conflictos in&eacute;ditos, que hemos de afrontar con imaginaci&oacute;n y creatividad, no con miedo. Tenemos que aprender a gestionar esas crisis en un dif&iacute;cil equilibrio entre prudencia y riesgo. La primera para anticiparnos e intentar reforzar nuestra resistencia y resiliencia como individuos y sociedades. La segunda para aprender la sabidur&iacute;a de la inseguridad.
    </p><p class="article-text">
         Para ir avanzando, tal vez podr&iacute;amos probar qu&eacute; tal nos va con lo peque&ntilde;o, lo cercano y lo lento&hellip;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Maria Novo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/ultima-llamada/vivir-sociedad-riesgo_132_1001836.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 13 Mar 2020 21:34:06 +0000]]></pubDate>
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    </item>
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      <title><![CDATA[Emergencia climática y cambio de conciencia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/ultima-llamada/emergencia-climatica-cambio-conciencia_132_2776966.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/58a65571-35bf-48fc-bb33-84ed6745c0b1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Emergencia climática y cambio de conciencia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hay que poner en juego la creatividad para reinventar nuestros modos de pisar sobre el planeta, de ver a los otros, de buscar la felicidad</p><p class="subtitle">Para avanzar individual y colectivamente, permítanme esbozar una propuesta: seguir trabajando en las fronteras de lo posible, imaginar lo imposible, y confiar en lo improbable</p></div><p class="article-text">
        Si alguien sufre un ictus, la situaci&oacute;n pone en peligro su vida, as&iacute; que habr&aacute; que actuar con urgencia, llevarlo a un hospital, y tratar de superar esa emergencia con &eacute;xito. Pero despu&eacute;s, cuando salga de la UCI, convendr&aacute; aconsejarle que se pregunte qu&eacute; puede aprender de esa situaci&oacute;n, porque tal vez le est&eacute; advirtiendo que debe cambiar sus h&aacute;bitos de vida, dejar de lado el estr&eacute;s, no fumar tanto&hellip;
    </p><p class="article-text">
        La sociedad actual est&aacute;, como el amigo del ictus, gravemente enferma. Necesitamos superar una emergencia clim&aacute;tica. Que no es nuestro &uacute;nico problema, pero s&iacute; resulta ser un ep&iacute;tome y resumen de todos los dem&aacute;s. Ahora requiere que centremos en &eacute;l todos los esfuerzos. Como con un ictus metaf&oacute;rico, nos vemos obligados a un tratamiento de choque para remediar el desastre ecol&oacute;gico en el que nos hemos metido. Pero, si, en el proceso de sanaci&oacute;n nos preguntamos qu&eacute; se puede aprender de estos hechos, aparecen de inmediato las causas que nos han tra&iacute;do hasta aqu&iacute; y los problemas a ellas asociados: un sistema econ&oacute;mico basado exclusivamente en el beneficio de unos pocos y el empobrecimiento del resto; la ignorancia y el desprecio de los l&iacute;mites de la naturaleza por ese sistema, que ha contagiado a la sociedad misma; unas formas de vivir basadas en el consumismo y el despilfarro en unos sectores y la precarizaci&oacute;n y miseria en otros&hellip;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Es &eacute;ste el referente que necesitamos para salir de este atolladero? &iquest;C&oacute;mo atender a la emergencia clim&aacute;tica sin olvidar sus causas y la necesidad de un cambio de modelo? Los l&iacute;deres pol&iacute;ticos y empresariales hablan de mitigar los da&ntilde;os, adaptarnos a los cambios y modificar las estructuras energ&eacute;ticas para disponer de energ&iacute;as renovables abandonando la quema de combustibles f&oacute;siles. Son medidas urgentes y loables que celebramos porque, adem&aacute;s, parece que al fin han decidido ponerse a la faena.
    </p><p class="article-text">
        No obstante, hay algo que generalmente no se cuestiona, porque afecta a los pilares de nuestro modelo productivo y nuestras pautas sociales. Es el hecho de que hemos llegado hasta aqu&iacute; por haber puesto en el centro de nuestras sociedades las prioridades de la econom&iacute;a cuando ese centro deber&iacute;a ocuparlo la vida, la naturaleza, de la que somos parte como seres ecodependientes. Eso hace que la emergencia clim&aacute;tica sea el espejo y reflejo de una emergencia social de gran envergadura.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, a&uacute;n dentro de la innegable urgencia de ambas, conviene clarificarlas: la primera (la cuesti&oacute;n clim&aacute;tica) afecta a las bases de la vida de nuestra especie sobre la Tierra, que est&aacute;n en juego seriamente; la segunda se refiere a las condiciones de vida de los seres humanos sobre una sociedad asentada y adaptada aceptablemente sobre la naturaleza. Sin integridad ecol&oacute;gica, sin el prerrequisito de esa fr&aacute;gil conservaci&oacute;n de las bases de la vida humana sobre el planeta, todo lo dem&aacute;s, a medio y largo plazo, est&aacute; perdido.
    </p><p class="article-text">
        Las aportaciones tecnol&oacute;gicas para transformar nuestras sociedades son una buena herramienta pero resultan insuficientes. Lo verdaderamente urgente y necesario es cambiar las pautas de vida de las sociedades enriquecidas y, en ellas, de quienes seguimos teniendo una peque&ntilde;a o grande seguridad econ&oacute;mica y social (porque las personas que viven en la precariedad, que son muchas, bastante tienen con sobrevivir en el d&iacute;a a d&iacute;a&hellip;). Y no solo cambiar, sino dejar de &ldquo;exportar&rdquo; nuestras formas de comprar, comer, viajar&hellip; como si fuesen generalizables, cuando sabemos que se necesitar&iacute;an varios planetas para que pudiesen ser asequibles a todos los habitantes de la Tierra.
    </p><p class="article-text">
        Dec&iacute;a Einstein que ning&uacute;n problema se puede resolver desde el mismo nivel de conciencia en el que se ha creado. Hoy necesitamos m&aacute;s que nunca ese cambio de conciencia, de valores, de intereses&hellip; Avanzar hacia sociedades basadas en el acceso equitativo a los bienes de la Tierra y la reducci&oacute;n de la huella ecol&oacute;gica, pero tambi&eacute;n en el mestizaje cultural , el respeto a la diferencia, los valores democr&aacute;ticos y el aprendizaje de otros h&aacute;bitos a la hora de vivir, de comer, viajar, producir, consumir&hellip;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Estamos dispuestos a hacer ese tr&aacute;nsito? Nos va en ello la vida, pero se le dice poco a la gente que el cambio clim&aacute;tico est&aacute; aqu&iacute; para que nos hagamos las preguntas de alguien que quiere salir de la UCI: &iquest;Qu&eacute; podemos aprender individual y colectivamente de esta emergencia? &iquest;Conseguiremos cambiar de valores y de h&aacute;bitos?
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n he comentado, los avances tecnol&oacute;gicos y las medidas estrat&eacute;gicas a escala macro son necesarios pero insuficientes. Mejorar&aacute;n aspectos relevantes de la econom&iacute;a, la energ&iacute;a, la movilidad&hellip; (lo cual no es poco). Pero, para consolidar el cambio, es preciso que &eacute;ste alcance al imaginario colectivo y al sistema de vida que ha creado este caos. Necesitamos que cada persona, cada ciudadano, se pregunte qu&eacute; puede hacer para colaborar en esta sanaci&oacute;n profunda de nuestras sociedades, en el regreso a la cordura. Como nos ense&ntilde;&oacute; el feminismo, lo personal es pol&iacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        Ha llegado el momento de decirle a la gente (especialmente a quienes vivimos en sociedades enriquecidas econ&oacute;micamente) que hemos de aprender a vivir mejor con menos, que hay que abandonar los modelos consumistas, practicar nuevas formas de entender el ocio y el disfrute, recuperar los valores que perdimos en esta carrera hacia ning&uacute;n lugar&hellip; Porque, sin la complicidad de la ciudadan&iacute;a en los cambios, ser&aacute; muy dif&iacute;cil, por no decir imposible, una transici&oacute;n ecol&oacute;gica y social justa.
    </p><p class="article-text">
        Hay que poner en juego la creatividad para reinventar nuestros modos de pisar sobre el planeta, de ver a los otros, de buscar la felicidad&hellip; Hemos transitado hasta el l&iacute;mite por la senda del individualismo. Hemos confundido la libertad con la libertad de comprar y vender.
    </p><p class="article-text">
         Es preciso un cambio global y personal de conciencia: comprender que no podremos salir de esta crisis, que es una crisis civilizatoria, con los mismos valores y modelos que nos han tra&iacute;do a ella. La tarea es ardua pero ilusionante. Requiere decisi&oacute;n, creatividad y confianza. Para avanzar individual y colectivamente, perm&iacute;tanme esbozar una propuesta: seguir trabajando en las fronteras de lo posible, imaginar lo imposible, y confiar en lo improbable.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Maria Novo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/ultima-llamada/emergencia-climatica-cambio-conciencia_132_2776966.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 03 Feb 2020 21:26:17 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Emergencia climática y cambio de conciencia]]></media:title>
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