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    <title><![CDATA[elDiario.es - Idoia Villanueva Ruiz]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/idoia-villanueva-ruiz/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Idoia Villanueva Ruiz]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[España, llave de una Europa social]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euroblog/espana-llave-europa-social_132_10380121.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fe5106a3-c3a4-42e7-a877-978fa99740a7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="España, llave de una Europa social"></p><p class="article-text">
        La cumbre entre la UE y la Celac de esta semana en Bruselas reunir&aacute; a l&iacute;deres de toda Europa y de Am&eacute;rica Latina para relanzar el di&aacute;logo entre ambas regiones. Para la UE, esta cumbre deber&iacute;a servir para enterrar sus errores de estos a&ntilde;os y exhibir un nuevo compromiso con la regi&oacute;n. En un contexto de emergencia clim&aacute;tica y crisis global, guerra en Ucrania y avance de la ultraderecha en todo el mundo, la UE no puede renunciar al potencial de una alianza prioritaria con Am&eacute;rica Latina, basada en la econom&iacute;a verde y productiva en ambas regiones, la defensa de los derechos humanos y la justicia social y ambiental. Ser&iacute;a inconcebible que Espa&ntilde;a, que asumi&oacute; la Presidencia del Consejo de la UE este mes, no liderara este proceso, y eso tambi&eacute;n nos lo jugamos el 23 de julio.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El ascenso de la ultraderecha en Europa muestra que esta tambi&eacute;n puede ser un espacio de retrocesos y vulneraci&oacute;n de derechos, especialmente para las mujeres, las personas LGTBIQ+ y las personas migrantes, como hemos visto en pa&iacute;ses como Polonia, Hungr&iacute;a, Italia y ya en algunas comunidades aut&oacute;nomas en Espa&ntilde;a. Por eso es importante que la presidencia espa&ntilde;ola recaiga en un Gobierno progresista que impulse y defienda los avances en derechos y libertades en toda la UE. Espa&ntilde;a puede liderar, por ejemplo, la coordinaci&oacute;n de pol&iacute;ticas a nivel europeo contra la inflaci&oacute;n, la regulaci&oacute;n del mercado el&eacute;ctrico y alimentario; la directiva de trabajadores de plataformas digitales o la directiva de debida diligencia de las multinacionales. Tambi&eacute;n puede y debe impulsar un uso de los fondos orientado a la soberan&iacute;a energ&eacute;tica, digital y tecnol&oacute;gica en toda la UE, escuchando a los territorios para cerrar las distintas brechas en esos sectores y combatir la despoblaci&oacute;n y la falta de acceso a servicios p&uacute;blicos.
    </p><p class="article-text">
        El refuerzo del pilar social y las pol&iacute;ticas feministas en Europa tambi&eacute;n deber&iacute;an ser, como lo han sido en Espa&ntilde;a estos &uacute;ltimos tres a&ntilde;os y medio, una insignia de la presidencia espa&ntilde;ola. Revalidar el Gobierno de coalici&oacute;n permitir&iacute;a trabajar en medidas como la implementaci&oacute;n de garant&iacute;a infantil, la tarjeta europea de discapacidad, el despliegue de vivienda p&uacute;blica frente a la especulaci&oacute;n, un sistema europeo de cuidados, la protecci&oacute;n de los derechos sexuales y reproductivos o una directiva contra las violencias machistas, entre muchas otras. La ultraderecha sabe muy bien que las pol&iacute;ticas transformadoras en esos dos &aacute;mbitos son un objetivo a abatir. No es casual. Saben que es transformando y ampliando derechos como se frena a la ultraderecha.
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, hay retos que requieren un cambio de rumbo si la UE quiere mantener su credibilidad como proyecto de bienestar y derechos. En los &uacute;ltimos meses hemos visto como han avanzado las discusiones sobre el Pacto de Asilo y Migraci&oacute;n y como los principios racistas de las derechas han sido asumidos por el Consejo. Las fuerzas progresistas debemos evitar esos marcos y aspirar a una pol&iacute;tica de asilo y migraci&oacute;n basada en derechos y en la protecci&oacute;n de la dignidad de las personas. Debemos acabar con la mal llamada &laquo;devoluci&oacute;n eficiente&raquo; y las muertes en las fronteras, porque ninguna pol&iacute;tica que ponga en duda la universalidad de los derechos puede ser sin&oacute;nimo de bienestar y seguridad para la ciudadan&iacute;a europea. Urge abrir v&iacute;as legales y seguras que aseguren el respeto de los derechos humanos y una pol&iacute;tica justa, solidaria y eficiente.
    </p><p class="article-text">
        Esto tambi&eacute;n significa un cambio del rol de la Uni&oacute;n Europea hacia las vulneraciones de derechos en otros territorios y una reconstrucci&oacute;n de la idea de vecindad sur. El silencio y el mantenimiento de relaciones prioritarias nos hace c&oacute;mplices mientras Israel bombardea Palestina, Marruecos expolia los recursos del S&aacute;hara Occidental o la poblaci&oacute;n kurda es reprimida violentamente por Erdo&#287;an. Las derechas intentar&aacute;n vender los acuerdos migratorios o de defensa con estos pa&iacute;ses como una garant&iacute;a de seguridad a corto plazo, pero, en realidad, esta complicidad con sus intereses erosiona las &uacute;nicas herramientas disponibles para una convivencia pac&iacute;fica entre pueblos: la defensa de la democracia, los derechos humanos y la propia construcci&oacute;n de paz.
    </p><p class="article-text">
        Y, precisamente por eso, urge una modificaci&oacute;n de las posturas ante la guerra de Ucrania. Tras 17 meses de sufrimiento, miles de personas muertas y millones de desplazadas, &iquest;alguien puede decir que ahora estamos m&aacute;s cerca de que esta pesadilla acabe? Alimentar las posturas belicistas no va a incrementar la seguridad y la justicia para el pueblo ucraniano o para Europa en su conjunto. Adem&aacute;s, el belicismo es una gran puerta de entrada a discursos de odio capaces de paralizar cualquier avance social y pol&iacute;tico. Por ello, Europa debe emprender la v&iacute;a diplom&aacute;tica para una salida negociada al conflicto y un acuerdo que garantice una paz justa y duradera. Debe contar con la mediaci&oacute;n de pa&iacute;ses y organismos internacionales y trabajar por la rendici&oacute;n de cuentas ante los cr&iacute;menes cometidos en territorio ucraniano. Y debe avanzar en una autonom&iacute;a estrat&eacute;gica real de Europa, que anteponga los intereses de la ciudadan&iacute;a europea para construir un proyecto aut&oacute;nomo, democr&aacute;tico, justo y sostenible en todos sus sectores; porque la autonom&iacute;a estrat&eacute;gica va m&aacute;s all&aacute; de la seguridad: va de soberan&iacute;a energ&eacute;tica, alimentaria, tecnol&oacute;gica o digital. Seguridad, de hecho, es tener acceso a energ&iacute;a barata y limpia, a alimentos de calidad y proximidad, y a un desarrollo tecnol&oacute;gico que cierre brechas (en vez de abrirlas) y que genere empleo de calidad.
    </p><p class="article-text">
        En lo que respecta a las relaciones con Am&eacute;rica Latina, considero que Espa&ntilde;a, con un Gobierno progresista al frente, tiene un papel fundamental que cumplir. Nuestro pa&iacute;s debe tomar la iniciativa y apostar por la cooperaci&oacute;n en un mundo cada vez m&aacute;s multipolar e incierto, frente al reto fundamental de la emergencia clim&aacute;tica y la escasez de recursos, la rivalidad entre EE. UU. y China, y la tendencia al rearme y la remilitarizaci&oacute;n. Para ello, la UE podr&iacute;a empezar revisando su pol&iacute;tica comercial y extractivista, as&iacute; como la impunidad con la que sus grandes empresas extraen los recursos de Am&eacute;rica Latina a costa de sus h&aacute;bitats naturales y de los derechos humanos. Para esto es esencial impulsar la directiva sobre diligencia debida de las empresas, vincular su actuaci&oacute;n a derechos laborales, medioambientales, contra la explotaci&oacute;n infantil y terminar con la impunidad e indefensi&oacute;n. Y hacerlo escuchando lo que los pueblos latinoamericanos y originarios tienen que decir sobre los acuerdos comerciales como el de M&eacute;xico, Chile o Mercosur; pero tambi&eacute;n a las propias gentes de Europa que claman por dejar de vender nuestra soberan&iacute;a y de tener que depender del exterior para nuestro abastecimiento de recursos que son (y ser&aacute;n a&uacute;n m&aacute;s) estrat&eacute;gicos.
    </p><p class="article-text">
        Por todo lo anterior,<em> </em>revalidar el Gobierno de coalici&oacute;n es la &uacute;nica garant&iacute;a de que una alternativa progresista tenga la posibilidad de construir un horizonte de bienestar, derechos y libertades para toda Europa. El pr&oacute;ximo 23 de julio no solo elegiremos quien gobernar&aacute; Espa&ntilde;a, sino tambi&eacute;n si Europa debe caminar hacia el pasado o hacia el futuro. Aunque es evidente que el poder no solo se dirime en las instituciones, una Presidencia espa&ntilde;ola de la UE con un Gobierno progresista al frente ser&aacute; una gran herramienta para impulsar importantes avances sociales en toda Europa y plantear debates necesarios para encarar ese futuro. Nos jugamos mucho.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Idoia Villanueva Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euroblog/espana-llave-europa-social_132_10380121.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 15 Jul 2023 04:00:46 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[España, llave de una Europa social]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿A qué espera la UE mientras Colombia arde?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euroblog/espera-ue-colombia-arde_132_7935235.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8604f839-f942-4dba-a547-a563841fb7a3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿A qué espera la UE mientras Colombia arde?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los Acuerdos de Paz de 2016 no están siendo implementados, y desde entonces más de 1.000 defensores y defensoras de derechos humanos han sido asesinados sin que el gobierno haga nada para evitarlo</p></div><p class="article-text">
        Colombia vive una crisis humanitaria por violencia. El pasado mi&eacute;rcoles se cumplieron dos semanas del estallido social y de la brutal represi&oacute;n policial y militar con la que el Gobierno de Iv&aacute;n Duque, comandado en la sombra por el expresidente &Aacute;lvaro Uribe, ha respondido desde el minuto uno. El escenario es dram&aacute;tico: las cifras de asesinatos, detenciones arbitrarias, desapariciones, agresiones sexuales y otros abusos de derechos humanos por parte de la Polic&iacute;a no dejan de aumentar cada d&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Pero la situaci&oacute;n ya era enormemente preocupante antes del inicio de esta crisis. Colombia es el pa&iacute;s m&aacute;s desigual de la regi&oacute;n latinoamericana, y tambi&eacute;n el que m&aacute;s asesinatos de l&iacute;deres y lideresas sociales registra: 52 en lo que llevamos de a&ntilde;o, y m&aacute;s de 1.000 desde la firma de los Acuerdos de Paz en noviembre de 2016, seg&uacute;n c&aacute;lculos de la Jurisdicci&oacute;n Especial para la Paz, Indepaz y otras organizaciones. La falta de implementaci&oacute;n de aspectos centrales como la reforma agraria estaba generando un clima de violencia e injusticia social insostenible.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La crisis de derechos humanos que arrastraba el pa&iacute;s, los altos niveles de violencia y desigualdad, los asesinatos, las masacres, las amenazas, los desplazamientos forzados y la impunidad generalizada con la que se saldan los cr&iacute;menes han creado, entre otros factores, el perfecto caldo de cultivo de este estallido. A todo ello se suma la debilidad del sistema de salud en Colombia y una gesti&oacute;n de la pandemia que se ha cebado con las capas sociales medias y bajas, agudizando la situaci&oacute;n. No era de extra&ntilde;ar que una medida como la reforma tributaria que pretend&iacute;a imponer Duque en mitad de la pandemia hiciera volar todo por los aires. El pueblo colombiano ha soportado demasiado.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, el gobierno contin&uacute;a jugando al desgaste y no parece dispuesto a realizar gestos significativos para establecer un di&aacute;logo respetuoso con la sociedad civil y las organizaciones del Paro Nacional. El pasado lunes se daba el primer encuentro por fallido y resurg&iacute;an los llamamientos a continuar el paro durante el resto de la semana. En las calles, las protestas est&aacute;n siendo contestadas con una brutalidad que nos llega en cifras de muertos e im&aacute;genes desgarradoras.
    </p><p class="article-text">
        Lo que est&aacute; en juego es la democracia colombiana y la vida de millones de personas abocadas desde hace demasiado tiempo a la desigualdad, la violencia y la desposesi&oacute;n. Pero tambi&eacute;n preocupan los ecos que esta crisis puede tener en el resto de la regi&oacute;n, ya amenazada por la extrema derecha reaccionaria y por unas oligarqu&iacute;as financieras y econ&oacute;micas capaces de cualquier cosa para hacer valer sus intereses.
    </p><p class="article-text">
        Y en esto Bruselas, y tambi&eacute;n Espa&ntilde;a, tienen mucho en lo que implicarse. Empezando por la responsabilidad de nuestras empresas en territorio colombiano y por el impacto de su actividad en t&eacute;rminos de derechos humanos y medioambiente. Tambi&eacute;n porque hemos destinado cientos de millones de fondos de cooperaci&oacute;n para proyectos de desarrollo y para la implementaci&oacute;n de los Acuerdos. En el caso concreto de Espa&ntilde;a, el pasado mes de febrero firmamos un nuevo Marco de Asociaci&oacute;n Pa&iacute;s con Colombia hasta 2024, por el que se destinar&aacute;n unos 120 millones de euros.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, las organizaciones de derechos humanos llevan mucho tiempo denunciando que los Acuerdos no se est&aacute;n poniendo en marcha. El &uacute;ltimo informe de la Misi&oacute;n de Verificaci&oacute;n de las Naciones Unidas reflejaba tambi&eacute;n la falta de esfuerzo en pol&iacute;ticas clave como el desmantelamiento de las bandas criminales &ndash;sucesoras de los grupos paramilitares&ndash; o la protecci&oacute;n de los exintegrantes de la guerrilla. La Uni&oacute;n Europea debe contribuir de manera efectiva al cumplimiento de los derechos humanos en Colombia. No puede ocurrir lo mismo que hemos visto en otros otros conflictos en Latinoam&eacute;rica y en el mundo, en los que el ensimismamiento y la incoherencia han conducido a callejones sin salida y han puesto en cuesti&oacute;n el papel que Europa y Espa&ntilde;a deben desempe&ntilde;ar en el orden internacional y en Latinoam&eacute;rica en particular. Vamos tarde.
    </p><p class="article-text">
        Como parte de la comunidad internacional, pero especialmente por los v&iacute;nculos que nos unen a Colombia, debemos implicarnos y hacer que la UE se implique de forma mucho m&aacute;s contundente. Esto pasa por exigir el fin de la represi&oacute;n, garant&iacute;as para el derecho a la protesta y una investigaci&oacute;n independiente de los cr&iacute;menes para depurar responsabilidades y terminar con la impunidad. Pero tambi&eacute;n por suspender la venta de armamento al pa&iacute;s, por velar para que la financiaci&oacute;n europea se oriente a los elementos clave del Acuerdo de Paz y por activar la cl&aacute;usula de derechos humanos del acuerdo comercial entre la UE y Colombia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por nuestra parte, adem&aacute;s, debemos ampliar el foco y desarrollar una pol&iacute;tica integral hacia el pa&iacute;s y hacia la regi&oacute;n basada en la coherencia de pol&iacute;ticas. Estableciendo, por ejemplo, una normativa vinculante para las empresas transnacionales europeas que vincule la pol&iacute;tica comercial al cumplimiento de los derechos humanos. Debemos hacer todo lo que est&eacute; en nuestra mano para frenar esta barbarie y contribuir a la paz, a la consolidaci&oacute;n de la democracia y a los derechos humanos en el pa&iacute;s hermano. Que no es poco.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Idoia Villanueva Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euroblog/espera-ue-colombia-arde_132_7935235.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 14 May 2021 20:22:50 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La dignidad de un techo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euroblog/dignidad-techo_132_7191375.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/decbd129-d4a2-43a5-a566-8f8e83629937_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La dignidad de un techo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La falta de una vivienda digna a un precio asequible es una pieza crítica de la emergencia social que viven muchas familias en España y en Europa</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;El acceso a una vivienda adecuada constituye un derecho fundamental y debe considerarse una condici&oacute;n previa para ejercer y obtener el acceso a los dem&aacute;s derechos fundamentales y a una vida digna&rdquo;. El Parlamento Europeo aprob&oacute; en enero una resoluci&oacute;n que analiza las dificultades que existen para acceder a una vivienda digna y propone a los Estados medidas para atajarlas. Desde el inicio, el texto deja claro que &ldquo;las autoridades nacionales, regionales y locales tienen la obligaci&oacute;n de definir su propia pol&iacute;tica de vivienda y adoptar las medidas necesarias para garantizar que este derecho fundamental se respete en sus mercados de vivienda&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En la teor&iacute;a, la vivienda es un derecho <span class="highlight" style="--color:white;">reconocido en el Art&iacute;culo 25 de la Declaraci&oacute;n Universal de Derechos Humanos (1948). En la pr&aacute;ctica, la especulaci&oacute;n y la precariedad impiden que amplios sectores de la poblaci&oacute;n puedan ejercerlo: j&oacute;venes, familias </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>monomarentales</em></span><span class="highlight" style="--color:white;">, trabajadores y trabajadoras pobres (tener empleo ya no garantiza salir de la pobreza)&hellip; La resoluci&oacute;n sali&oacute; adelante con el voto en contra de la extrema derecha y la abstenci&oacute;n de la derecha, y aunque no va todo lo lejos que nos gustar&iacute;a, tiene muchos elementos positivos.</span>
    </p><p class="article-text">
        El texto pide<span class="highlight" style="--color:white;"> que la vivienda sea reconocida como &ldquo;un servicio social de inter&eacute;s general&rdquo;; fija el objetivo de acabar con el sinhogarismo para 2030 (una situaci&oacute;n que ha crecido un 70% en Europa en la &uacute;ltima d&eacute;cada); demanda una acci&oacute;n a escala europea para establecer moratorias contra los cortes de calefacci&oacute;n en invierno y para luchar contra la pobreza energ&eacute;tica. Adem&aacute;s, insta a los Estados a establecer &ldquo;normativas de alquiler claras&rdquo; y &ldquo;medidas adecuadas para contrarrestar las inversiones especulativas&rdquo;.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Sobre la actividad de los fondos buitre, el Parlamento &ldquo;observa con preocupaci&oacute;n el aumento de la financiarizaci&oacute;n del mercado de la vivienda, en particular en las ciudades, al tratar los inversores la vivienda como un activo negociable y no como un derecho humano&rdquo;. Y denuncia que &ldquo;el crecimiento expansivo del alquiler de vacaciones a corto plazo est&aacute; retirando viviendas del mercado y propiciando un aumento de los precios, y puede tener un impacto negativo en la habitabilidad de centros urbanos y tur&iacute;sticos&rdquo;, por lo que pide acciones para &ldquo;evitar la turistizaci&oacute;n&rdquo;.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Lamentablemente, las familias pol&iacute;ticas de Ciudadanos, PP y Vox se han alineado para sacar del texto otras demandas relevantes: votaron en contra de prohibir los desahucios sin alternativa habitacional y de pedir expresamente a los Estados medidas legislativas para frenar la especulaci&oacute;n inmobiliaria. Los liberales han presumido en las &uacute;ltimas semanas de que el Parlamento no ha pedido regular el precio de los alquileres 'gracias' a que lograron eliminar esa frase de la resoluci&oacute;n final. S&iacute;, como lo leen: est&aacute;n orgullosos de impedir que las administraciones puedan &ldquo;corregir el alquiler cuando sea necesario para facilitar una vivienda asequible para todos&rdquo;. Menudo retrato de los voceros de los grandes propietarios.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">En cualquier caso, &iquest;es cierto que la Euroc&aacute;mara &ldquo;rechaza&rdquo; regular el precio de los alquileres? Para llegar a esa conclusi&oacute;n hay que hacer una lectura muy maniquea del texto aprobado. Aunque ning&uacute;n art&iacute;culo pide </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>palabra por palabra</em></span><span class="highlight" style="--color:white;"> esa medida, la resoluci&oacute;n se&ntilde;ala que &ldquo;no regular el mercado inmobiliario y a los agentes financieros que operan en ese mercado&rdquo; para garantizar el acceso a una vivienda asequible para todos significar&iacute;a que los Estados &ldquo;incumplen sus obligaciones en relaci&oacute;n con el derecho a la vivienda&rdquo;. Con o sin menci&oacute;n expresa a la regulaci&oacute;n de precios, el esp&iacute;ritu de la resoluci&oacute;n es bastante claro.</span>
    </p><h3 class="article-text"><span class="highlight" style="--color:white;">Emergencia social en pandemia</span></h3><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">En la Uni&oacute;n Europea, 80 millones de personas tienen dificultades para pagar su vivienda y casi el 10% de la poblaci&oacute;n destina, al menos, el 40% de sus ingresos para ello. Esta sobrecarga es mayor entre las personas en riesgo de pobreza y los hogares con bajos ingresos. Los datos hablan tambi&eacute;n de precaridad juvenil: el 28% de los j&oacute;venes no puede independizarse. La falta de una vivienda digna a un precio asequible es una pieza cr&iacute;tica de la emergencia social que viven muchas familias en Espa&ntilde;a y en Europa. Nuestro pa&iacute;s ha sido durante d&eacute;cadas el para&iacute;so del ladrillo, y la crisis de 2008 tuvo consecuencias desgarradoras en ese modelo. Los desahucios son un trauma social persistente desde entonces.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Por supuesto, no se puede abordar la cuesti&oacute;n del acceso a la vivienda atendiendo &uacute;nicamente al precio del suelo o del alquiler: hay que poner el foco en las condiciones de vida de las personas. La precariedad laboral, los bajos salarios, la conciliaci&oacute;n imposible&hellip; En fin, la ausencia de estabilidad para proyectar una vida. Todos estos factores se suman a los recortes de derechos y de servicios p&uacute;blicos que sufri&oacute; nuestro pa&iacute;s a partir de 2010. La urgencia social se ha agravado con la Covid-19, pero el problema viene de lejos. El escudo social activado por el Gobierno de coalici&oacute;n para amortiguar el impacto inmediato de la pandemia (suspensi&oacute;n de desahucios sin alternativa habitacional, prohibici&oacute;n de cortes de suministro a personas vulnerables, moratoria de hipotecas&hellip;) debe completarse ahora con iniciativas a largo plazo. Y esto hay que decirlo claro: si Unidas Podemos no hubiese estado en el Gobierno, la protecci&oacute;n social no habr&iacute;a sido la misma.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">La emergencia sanitaria ha puesto encima de la mesa algo el movimiento popular viene denunciando desde hace tiempo: que la vivienda es un elemento fundamental para la salud p&uacute;blica.&nbsp;En un momento de emergencia sanitaria como este nadie puede quedarse en la calle. Por eso, el Ejecutivo ya ha empezado a legislar, en l&iacute;nea con las recomendaciones europeas, con normas como el Real Decreto antidesahucios aprobado el 22 de diciembre. En Unidas Podemos tenemos claro que el Gobierno debe estar al servicio de la mayor&iacute;a social y seguir avanzando en la garant&iacute;a de derechos. Este Real Decreto debe ser un primer paso para blindar, de una vez por todas, el derecho a la vivienda en nuestro pa&iacute;s.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Sin embargo, aunque se trata de una medida fundamental para miles de familias y una victoria para el movimiento popular, el derecho a la vivienda no puede depender de una situaci&oacute;n excepcional como esta pandemia. Nuestro pa&iacute;s ha firmado tratados internacionales de obligado cumplimiento en esta materia que hoy por hoy se vulneran. A partir de ahora, todos nuestros esfuerzos estar&aacute; puestos en la pr&oacute;xima Ley de Vivienda, para hacer de ella un verdadero derecho social y no un mero activo especulativo, como denuncia el propio Parlamento. Conviene recordar tambi&eacute;n el fracaso absoluto de la gesti&oacute;n privada del patrimonio inmobiliario resultante de la crisis y la entrega a precio de saldo a los fondos buitre. Debemos empujar hasta conseguir que los grandes tenedores est&eacute;n obligados a dedicar una parte de sus viviendas al alquiler social, y prohibir permanentemente los desahucios sin alternativa habitacional de familias vulnerables.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Aunque la Uni&oacute;n Europea no tiene un mandato directo en materia de vivienda, las pol&iacute;ticas impulsadas desde ella &ndash;ayudas estatales, normas fiscales y programas e instrumentos de financiaci&oacute;n&ndash; tienen un gran impacto en el mercado inmobiliario. A&uacute;n le queda un largo camino por recorrer, pero la resoluci&oacute;n aprobada en enero es un primer paso. Europa debe entender que sin el Pilar Social que durante tanto tiempo ha abandonado no puede seguir avanzando. Ahora es el turno de los Estados. En Espa&ntilde;a, la Constituci&oacute;n Espa&ntilde;ola establece en su art&iacute;culo 47 que &ldquo;todos los espa&ntilde;oles tienen derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada&rdquo;, y la futura y tan necesitada Ley de Vivienda debe garantizarlo. Son muchos los retos que tiene: asegurar alquileres asequibles, acabar con la especulaci&oacute;n y con el negocio de quienes se lucran con la posibilidad de tener un hogar. Es hora de asegurar la dignidad de un techo para todos. La dignidad de todos los techos.</span>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Idoia Villanueva Ruiz, Rafael Mayoral]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euroblog/dignidad-techo_132_7191375.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 05 Feb 2021 21:14:55 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La dignidad de un techo]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El derecho al agua, en peligro]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euroblog/derecho-agua-peligro_132_6509540.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d74f3adb-0782-43a1-ba26-663400b73c53_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El derecho al agua, en peligro"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El Parlamento Europeo aprobó esta semana una revisión de la Directiva sobre el agua potable, poco después de que este bien empezase a cotizar en el mercado de futuros de Wall Street</p></div><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Hace algo m&aacute;s de dos a&ntilde;os, la Comisi&oacute;n Europea comenz&oacute; los procedimientos para redise&ntilde;ar la Directiva sobre el agua potable. Lo hizo gracias a la presi&oacute;n ciudadana, materializada en el movimiento Right2Water, que logr&oacute; recoger 1,8 millones de firmas para blindar el derecho de acceso universal al agua. La legislaci&oacute;n europea sobre la materia ten&iacute;a entonces 20 a&ntilde;os, y su revisi&oacute;n se propon&iacute;a fijar unos est&aacute;ndares m&iacute;nimos de seguridad y calidad, adapt&aacute;ndola a retos actuales como la econom&iacute;a circular y la presencia de micropl&aacute;sticos en el agua, entre otros.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Esta semana, el Parlamento Europeo ha debatido y aprobado la revisi&oacute;n de esta directiva. Hay que celebrar que una Iniciativa Ciudadana Europea (ICE) haya terminado haci&eacute;ndose realidad en un texto legislativo. Algo que no deber&iacute;a ser una novedad, pero que sigue siendo poco habitual. Pero tambi&eacute;n hay que reconocer que el resultado final ha quedado muy lejos de lo que Right2Water defend&iacute;a respecto al acceso universal.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Tras dos a&ntilde;os de negociaciones entre instituciones, hemos logrado muchas mejoras en lo relativo a la calidad del agua, contra la contaminacion y los pl&aacute;sticos. Sin embargo, la directiva no llega a blindar el acceso a este derecho humano, especialmente para aquellas poblaciones m&aacute;s vulnerables a un entorno cambiante. Tampoco exige el fin de la liberalizaci&oacute;n de los servicios de agua y saneamiento, un cambio de paradigma profundamente necesario.&nbsp;</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">En 2002, el Comit&eacute; de Derechos Econ&oacute;micos, Sociales y Culturales de la ONU estableci&oacute; que el derecho humano al agua es indispensable para una vida digna, para el desarrollo de los entornos, las comunidades y la defensa de la biodiversidad. Otras instituciones reforzaron esta idea, como el Consejo de Europa, que afirma que toda persona tiene derecho a una cantidad suficiente de agua para satisfacer sus necesidades b&aacute;sicas.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">En este sentido, es especialmente relevante el llamamiento del relator especial de Naciones Unidas para los derechos humanos al agua potable y al saneamiento, Pedro Arrojo, pidiendo a las autoridades que prohibieran los cortes de agua durante la emergencia sanitaria. Desde el principio de la pandemia de la COVID-19, dijimos que no pod&iacute;amos pedirle a la gente que se quedara en casa y expulsarla de ella al mismo tiempo. Tampoco podemos pedir que se mantengan las medidas de higiene necesarias para evitar los contagios y permitir los cortes de suministros. Como se&ntilde;ala el relator de la ONU, el acceso a este bien es un derecho humano y la tarea de las instituciones es garantizarlo.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">El debate sobre esta directiva en el Parlamento Europeo llega unos d&iacute;as despu&eacute;s de que el agua empezara a cotizar en el mercado de futuros de Wall Street. Se da as&iacute; un paso m&aacute;s hacia la mercantilizaci&oacute;n y privatizaci&oacute;n de un bien b&aacute;sico. Seg&uacute;n un informe de Naciones Unidas de 2019, cerca de 2.200 millones de personas no tienen acceso al agua potable, 4.200 no poseen servicios de saneamiento y alrededor de 3.000 millones carecen de instalaciones b&aacute;sicas para lavarse las manos y mantener condiciones b&aacute;sicas de higiene. Pese a ello, o precisamente por ello, porque es un recurso esencial y en peligro, siempre hay quien intenta hacer negocio y especular cuando hay oportunidad.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Nuestra relaci&oacute;n con el agua y nuestro derecho a ella va m&aacute;s all&aacute; del acceso al agua potable. La nueva cultura del agua, explica Pedro Arrojo, implica que la gesti&oacute;n, comprensi&oacute;n y percepci&oacute;n de este bien es multidimensional: se enmarca en la naturaleza, en el Planeta, y la forma que tenemos de relacionarnos con el entorno debe ser &eacute;tica y basada en la sostenibilidad. Es imprescindible recuperar nuestros ecosistemas acu&aacute;ticos y recuperar el valor patrimonial, cultural, emocional, est&eacute;tico y l&uacute;dico de los r&iacute;os y los mares. Para conseguirlo, debemos frenar la p&eacute;rdida de la biodiversidad, el comportamiento meteorol&oacute;gico extremo, el aumento del nivel del mar y de los incendios. Nos estamos jugando nuestro entorno, el lugar en el que vivimos. En esta concepci&oacute;n compleja, global e integral del agua se enmarca nuestro derecho a este recurso.&nbsp;</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Nuestro acceso y disfrute del agua es un derecho humano que debe garantizarse con acciones centradas en cuatro pilares: transparencia, accesibilidad, sostenibilidad y solidaridad. El derecho al agua implica que esta cumpla con una serie de requisitos: que sea suficiente, saludable, f&iacute;sicamente accesible, asequible y de calidad. Por ello, el derecho al agua se materializa en el derecho al suministro y en la protecci&oacute;n contra los cortes del mismo, en el derecho a que no est&eacute; contaminada y en la no discriminaci&oacute;n en el acceso al agua potable.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">La revisi&oacute;n de la directiva aprobada esta semana es un paso en la buena direcci&oacute;n, pero se queda muy corta en el cambio necesario. Frente a la corrupci&oacute;n y las presiones privatizadoras, nuestra pol&iacute;tica del agua debe ser un firme compromiso con la gesti&oacute;n p&uacute;blica, integrada, participativa y sostenible tanto de&nbsp;r&iacute;os, lagos, humedales y acu&iacute;feros como de los servicios de agua y saneamiento.</span>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Idoia Villanueva Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euroblog/derecho-agua-peligro_132_6509540.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 18 Dec 2020 05:00:24 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El derecho al agua, en peligro]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Europa,Agua]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Por la democracia, contra Trump]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euroblog/democracia-trump_132_6034630.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/32b82d9c-b95b-4724-9fd8-12e28edb66f7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Por la democracia, contra Trump"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La lucha contra todo racismo, machismo y clasismo (también el que se da aquí en las fronteras, CIES o en el mercado de trabajo) es una lucha por la democracia</p></div><p class="article-text">
        El asesinato de George Floyd a manos de la polic&iacute;a de Minnesota ha vuelto a poner en evidencia que la sociedad estadounidense est&aacute; herida por la cuesti&oacute;n racial. El &ldquo;no puedo respirar&rdquo; (I can&rsquo;t breath) que Floyd balbuce&oacute; intentando zafarse del polic&iacute;a que le presionaba el cuello con una rodilla, y que el planeta entero ha podido escuchar en un v&iacute;deo viral, representa la expresi&oacute;n &uacute;ltima y m&aacute;s violenta del racismo estructural en Estados Unidos. El racismo institucional que hace que, mientras que las personas afroamericanas son el 13,4% de la poblaci&oacute;n, en los&nbsp;estados&nbsp;de mayor&iacute;a afroamericana representan el 60% de las muertes por COVID19.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El asesinato ha provocado una oleada de movilizaciones masivas en todo el pa&iacute;s, trascendiendo ya la cuesti&oacute;n de la violencia policial, para denunciar la discriminaci&oacute;n sist&eacute;mica a la que son sometidas las comunidades afroamericanas. Mientras que la respuesta de las autoridades gubernamentales y locales ha sido diversa, con algunos gobernadores utilizando a la Guardia Nacional para reprimir las protestas y otros cediendo en algunas de las demandas de los manifestantes y teniendo un tono m&aacute;s conciliador, el presidente Donald Trump ha encontrado en estas movilizaciones un tabla de salvaci&oacute;n de cara a las elecciones de noviembre.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Trump, en una estrategia que viene repitiendo sistem&aacute;ticamente desde que lleg&oacute; al poder, ha decidido alentar la represi&oacute;n violenta de las protestas, amenazando con disparar a las personas que participan en ellas y present&aacute;ndose como &ldquo;el presidente de la ley y el orden&rdquo; frente al &ldquo;caos&rdquo; que seg&uacute;n &eacute;l provocan las manifestaciones, mayoritariamente pac&iacute;ficas. Esta estrategia tuvo su punto &aacute;lgido el pasado lunes cuando, invocando una Ley de 1807, amenaz&oacute; con desplegar el Ej&eacute;rcito en los estados y ciudades que no reprimieran fuertemente las protestas, incluso contra la voluntad de sus autoridades. Dos d&iacute;as despu&eacute;s, en una declaraci&oacute;n in&eacute;dita, los Comandantes en Jefe de los Ej&eacute;rcitos enviaron una nota a sus filas en la que recordaban que sirven al pueblo estadounidense y est&aacute;n obligados a respetar la Constituci&oacute;n que ampara la libertad de expresi&oacute;n y manifestaci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La estrategia de Trump tiene dos objetivos. El primero es ganar las elecciones de noviembre. Su nefasta gesti&oacute;n de la pandemia ha hecho que no pueda presentar los buenos datos de crecimiento y desempleo anteriores al brote como principal hoja de servicios. Trump necesita ofrecer otra cosa y ha decidido ofrecer protecci&oacute;n y un falso orden a su base social (mayoritariamente blanca y de clase media) frente a un enemigo interno que &eacute;l mismo ha creado y alimenta: esta es la funci&oacute;n que tiene la declaraci&oacute;n del antifascismo difuso (bajo la sigla ANTIFA) como grupo terrorista. Trump construye una franja entre el prototipo de ciudadano estadounidense (blanco, conservador y amante de la econom&iacute;a de mercado) y toda la oposici&oacute;n pol&iacute;tica (en la que se incluyen todas la minor&iacute;as raciales y tambi&eacute;n todos los grupos progresistas y pro derechos civiles que apoyan las movilizaciones). En una sociedad fuertemente armada esta estrategia puede f&aacute;cilmente rebasar lo electoral y provocar un enfrentamiento civil, pero es justo lo que el presidente est&aacute; alentando.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Porque el segundo objetivo del magnate va m&aacute;s all&aacute; de las elecciones. El poder de los Estados Unidos en el mundo y el poder de la minor&iacute;a blanca, rica, masculina y conservadora que hist&oacute;ricamente ha dominado el pa&iacute;s est&aacute; en claro retroceso. En la d&eacute;cada de 2040 est&aacute; previsto que la poblaci&oacute;n blanca suponga menos de la mitad de la poblaci&oacute;n estadounidense frente al conjunto de las poblaciones afroamericana, asi&aacute;tica e hispana. Trump sabe que tiene que poder gestionar el miedo que esto provoca en los que siempre han ostentado el poder para reconfigurar la democracia estadounidense a la medida de sus ideas: haci&eacute;ndola m&aacute;s autoritaria, m&aacute;s racista y dividi&eacute;ndola a&uacute;n m&aacute;s econ&oacute;micamente.&nbsp;&nbsp;
    </p><h4 class="article-text">M&aacute;s all&aacute; de Estados Unidos</h4><p class="article-text">
        Esta estrategia tiene tambi&eacute;n una dimensi&oacute;n internacional. La pol&iacute;tica exterior de Donald Trump ha sido err&aacute;tica y a golpe de improvisaci&oacute;n e imposici&oacute;n, pero ha tenido muy claras un par de cosas: deb&iacute;a polarizar con China, el Estado que econ&oacute;mica y militarmente ya desaf&iacute;a la hegemon&iacute;a norteamericana, y deb&iacute;a extender la estrategia polarizadora interna al conjunto del planeta. Los insultos, los bulos, las amenazas o las intervenciones, de las que la Uni&oacute;n Europea est&aacute; siendo un objetivo predilecto, tienen esa funci&oacute;n. Trump ha atacado todas las instituciones del ya d&eacute;bil multilateralismo y ha retrocedido en los t&iacute;midos avances que, en cuestiones como la normalizaci&oacute;n de relaciones con Ir&aacute;n y Cuba (lo que no es poco), emprendi&oacute; Obama. Se trata de polarizar entre &eacute;l y todo lo que amenaza aquello que &eacute;l afirma representar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No es casual que Trump ataque el antifascismo, porque sabe que el antifascismo es el alma de la democracia. No es casual, tampoco, que aqu&iacute; tengamos a Santiago Abascal alabando a Trump y llevando a cabo las mismas estrategias desestabilizadoras y polarizadoras que el presidente de Estados Unidos, ya que pretende instaurar el mismo r&eacute;gimen racista, clasista y machista.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por eso, el apoyo a las movilizaciones y al Black Lives Matter es una obligaci&oacute;n pol&iacute;tica de todas las personas que aspiramos a un construir un mundo m&aacute;s decente, m&aacute;s justo y democr&aacute;tico. Por eso, la lucha contra todas las formas de racismo, machismo y clasismo (tambi&eacute;n el que se da aqu&iacute; y ahora, en las fronteras europeas, en los CIES o en nuestro mercado de trabajo) es una lucha por la democracia.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Idoia Villanueva Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euroblog/democracia-trump_132_6034630.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 05 Jun 2020 19:51:42 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Por la democracia, contra Trump]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Donald Trump,Racismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Debemos superar la amenaza de la deuda en Europa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euroblog/debemos-superar-amenaza-deuda-europa_132_5955556.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e1071413-be4d-4117-8f0d-60d388df2610_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Debemos superar la amenaza de la deuda en Europa"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Afrontémoslo: las deudas soberanas acumuladas con esta crisis difícilmente serán pagadas. Debemos encontrar la manera de eliminarlas de forma racional y acordada</p><p class="subtitle">Artículo conjunto de Jean-Luc Mélenchon, Manon Aubry y Manuel Bompard (France Insoumise, Francia), Martin Schiderwan (Die Linke, Alemania), José Gusmao (Bloco, Portugal) e Idoia Villanueva (Podemos, España)</p></div><p class="article-text">
        La pandemia de COVID-19 nos ha llevado a una situaci&oacute;n extraordinaria. M&aacute;s de la mitad de la poblaci&oacute;n mundial ha sido confinada. La disminuci&oacute;n de la actividad mundial no tiene precedentes. La recesi&oacute;n se avecina en proporciones inauditas desde hace medio siglo. Para hacer frente a esta situaci&oacute;n, los gobiernos se ven obligados a incurrir en gastos muy elevados. Incluso hizo que la Comisi&oacute;n Europea abandonara temporalmente la regla del 3% de d&eacute;ficit. La Comisi&oacute;n renuncia a su dogma: &iexcl;as&iacute; de grave es la situaci&oacute;n! Sin embargo, una suspensi&oacute;n temporal no es suficiente, necesitamos acabar con la incertidumbre y cancelarla definitivamente.
    </p><p class="article-text">
        En los pr&oacute;ximos meses, las deudas p&uacute;blicas en Europa l&oacute;gicamente explotar&aacute;n. &iquest;Qu&eacute; debemos hacer? El reembolso de la deuda no puede convertirse en el &uacute;nico horizonte de los pueblos europeos. Los responsables intentar&aacute;n utilizar esta espada de Damocles para imponer nuevas medidas draconianas de austeridad a los pueblos. Las confederaciones empresariales ya est&aacute;n usando este argumento para que los trabajadores trabajen m&aacute;s horas en muchos pa&iacute;ses. Es un callej&oacute;n sin salida. Los sacrificios ser&aacute;n inmensos. La crisis sanitaria no debe convertirse en miseria social para nuestros pueblos: &iexcl;no les corresponde a ellos pagar por esta situaci&oacute;n! En varios Estados miembros se oyen voces dispuestas a desobedecer las recomendaciones de la Comisi&oacute;n Europea cuando sea necesario para proteger los servicios p&uacute;blicos, la soberan&iacute;a de los pueblos y una salida digna.
    </p><p class="article-text">
        &iexcl;Hay mucho por hacer! Debemos reconstruir nuestros sistemas de salud p&uacute;blica que han sido desmantelados por a&ntilde;os y a&ntilde;os de absurda austeridad. Es necesario realizar un plan de inversiones para restaurar nuestra soberan&iacute;a industrial y lograr la transici&oacute;n verde y morada de nuestras econom&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        Para hacer frente a todo esto, las propuestas para aumentar la solidaridad sin utilizar los mecanismos de la deuda son muy positivas. Sin embargo, ser&aacute;n insuficientes si no se combinan con cambios estructurales. Por lo tanto, debemos superar la amenaza de la deuda. Estamos en una encrucijada. Afront&eacute;moslo: las deudas soberanas acumuladas a trav&eacute;s de esta crisis dif&iacute;cilmente ser&aacute;n pagadas. Debemos encontrar la manera de eliminarlas de forma racional y acordada.
    </p><p class="article-text">
        Hay una manera de eliminar deuda. El Banco Central Europeo ya posee una quinta parte de las deudas de los estados europeos. Puede transformar estos t&iacute;tulos en &ldquo;deuda perpetua&rdquo; con tasas de inter&eacute;s cero. O, si la perpetuidad desalienta, al menos en deudas a muy largo plazo: 50, 70, o incluso 100 a&ntilde;os. Debido a su tasa de inter&eacute;s cero y a la inflaci&oacute;n, se desvanecer&iacute;an poco a poco. Como primer paso, podemos cancelar estas deudas para ganar el tiempo y el espacio fiscal necesario de forma que los Estados tengan fondos para enfrentar sus crisis sanitarias y sociales, emprender su recuperaci&oacute;n econ&oacute;mica y reorientar sus sistemas de producci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En una segunda etapa, el Banco Central Europeo (BCE) deber&iacute;a seguir comprando deudas soberanas a acreedores privados como lo hace desde 2015. Esta posibilidad deber&iacute;a estar disponible cuando fuera necesario idealmente mediante deuda com&uacute;n por ejemplo para financiar inversiones sostenibles. De esta manera, los gobiernos recuperar&iacute;an la suficiente capacidad fiscal para actuar en consecuencia ante las demandas de sus pueblos. Esto es posible ahora, sin modificar los tratados europeos. Cada vez m&aacute;s economistas defienden que esta es la &uacute;nica soluci&oacute;n viable en la actualidad.
    </p><p class="article-text">
        Necesitamos una soluci&oacute;n de emergencia como esta, de aplicaci&oacute;n inmediata para dar a los Estados miembros un respiro y evitar el chantaje a los pueblos europeos en nombre de la amenaza de la deuda. Sin embargo, seguir&iacute;amos dependiendo de los mercados financieros, donde la mayor&iacute;a de las deudas de los Estados todav&iacute;a se compran. En el futuro, el BCE deber&iacute;a poder financiar directamente a los Estados, como ya lo hacen los bancos centrales del Reino Unido y de los Estados Unidos. Para ello, es m&aacute;s que necesario que nunca, reescribir los tratados de la UE y abandonar el nefasto marco actual que impide los pr&eacute;stamos directos del Banco Central Europeo a los Estados. Habr&aacute; que revisar los estatutos del BCE para permitirle financiar directamente a los Estados miembros y los proyectos p&uacute;blicos de inter&eacute;s general, sin alimentar las burbujas financieras especulativas.
    </p><p class="article-text">
        Europa se enfrenta a una crisis sanitaria, econ&oacute;mica y social. El neoliberalismo nos ha llevado directamente a este desastre sin un proyecto de cohesi&oacute;n as&iacute;. La misma mentalidad no nos permitir&aacute; escapar de ella. Para superar esas dificultades, necesitamos una salida com&uacute;n, nuestras sociedades deben basarse en la ayuda mutua y la cooperaci&oacute;n, en lugar del ego&iacute;smo social y la competencia. Pero hay una condici&oacute;n previa: no permanecer cautivos de las deudas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Idoia Villanueva Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euroblog/debemos-superar-amenaza-deuda-europa_132_5955556.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 05 May 2020 20:56:14 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Debemos superar la amenaza de la deuda en Europa]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Coronavirus,Deudas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Manual de supervivencia para una Europa herida]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euroblog/manual-supervivencia-europa-herida_132_1214657.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a2fdc41e-41f3-4fe2-b613-dc397158b3c6_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt=""></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La brecha entre la Europa del norte y la del sur no se manifiesta únicamente en la forma de entender la economía, sino en la visión y en el compromiso que tienen con la esencia del proyecto europeo</p></div><p class="article-text">
        El pasado 26 de marzo, Wopke Hoekstra, ministro de Finanzas de Pa&iacute;ses Bajos, sugiri&oacute; a la Comisi&oacute;n Europea que investigase por qu&eacute; Espa&ntilde;a e Italia no ten&iacute;an, seg&uacute;n &eacute;l, &ldquo;margen presupuestario suficiente&rdquo; para hacer frente a la crisis de la Covid-19 despu&eacute;s de a&ntilde;os de crecimiento. El primer ministro portugu&eacute;s Ant&oacute;nio Costa respondi&oacute; a esta provocaci&oacute;n calificando las declaraciones de &ldquo;repugnantes&rdquo;. Aquel d&iacute;a, los presidentes espa&ntilde;ol e italiano se hab&iacute;an plantado en la reuni&oacute;n del Consejo Europeo, exigiendo una respuesta com&uacute;n a la pandemia. Estas semanas hemos vuelto a preguntarnos &ndash;como ya hicimos en 2008 y en 2012, y en 2015&ndash; d&oacute;nde queda la solidaridad europea, al tiempo que pedimos empat&iacute;a y compromiso con los pa&iacute;ses m&aacute;s afectados. Pero la Uni&oacute;n Europea ya est&aacute; herida: cada vez son m&aacute;s quienes pensamos que Europa no est&aacute; haciendo lo suficiente.
    </p><p class="article-text">
        En medio de la sucesi&oacute;n vertiginosa de acontecimientos en la que estamos sumidos desde hace semanas, a nadie le sorprende que acudamos a la Uni&oacute;n pidiendo m&aacute;s flexibilidad econ&oacute;mica, instrumentos de financiaci&oacute;n o la emisi&oacute;n de los ya famosos coronabonos. Porque es de sobra conocido que la Uni&oacute;n Europea es una Uni&oacute;n econ&oacute;mica. Lo ha sido desde su fundaci&oacute;n y hoy vuelve a estar al descubierto. Hace una d&eacute;cada asistimos a una crisis que se ceb&oacute; con las mayor&iacute;as sociales de los pa&iacute;ses del sur, dejando cicatrices todav&iacute;a hoy abiertas.
    </p><p class="article-text">
        Las finanzas se han enriquecido con las crisis que han sufrido nuestros pueblos. M&aacute;s all&aacute; del secuestro de nuestras instituciones por parte del sector financiero, lo que se ha producido es un enriquecimiento sistem&aacute;tico de ciertos sectores econ&oacute;micos que son, a su vez, el principal m&uacute;sculo de los Gobiernos del norte. Ahora bien, la brecha entre la Europa del norte y la del sur no se manifiesta &uacute;nicamente en la forma de entender la econom&iacute;a, sino en la visi&oacute;n y en el compromiso que tienen con la esencia del proyecto europeo.
    </p><p class="article-text">
        De tal forma, estas diferencias entre estados miembros han cristalizado en muchas de las pol&iacute;ticas de la UE. Por un lado, la (no) pol&iacute;tica migratoria de la UE, tomando como ejemplos el acuerdo de la verg&uuml;enza con Turqu&iacute;a (que desde 2016 hace de carcelero de quienes intentan alcanzar suelo europeo huyendo de zonas de conflictos) o el bloqueo de la reforma del Convenio de Dubl&iacute;n para solicitantes de asilo. En segundo lugar, la exigencia de recortes del gasto p&uacute;blico que ha provocado la devaluaci&oacute;n de salarios, los recortes en sanidad, educaci&oacute;n y pensiones y que nos han sumido en un estado de precariedad institucionalizada que nos debilita ante retos globales como est&aacute; demostrando la pandemia. En tercer lugar, el desinter&eacute;s &ndash;m&aacute;s que intencionado&ndash; de la Uni&oacute;n en la armonizaci&oacute;n fiscal, la lucha contra el fraude y la evasi&oacute;n fiscal dentro del propio espacio europeo, profundizando en la competencia entre Estados miembros.
    </p><p class="article-text">
        No es la Uni&oacute;n Europea la que est&aacute; dando la espalda a Espa&ntilde;a e Italia, sino el modelo que miembros como Alemania, Pa&iacute;ses Bajos y Austria pretenden imponer como si fuese el &uacute;nico posible, esperando que aceptemos sus condiciones. Por eso, ahora cobra m&aacute;s sentido que nunca un proyecto basado en el trabajo com&uacute;n para hacer frente a retos comunes, y que entienda la solidaridad como gu&iacute;a del mismo y no como una limosna. Nos necesitamos para enfrentar todo lo que amenaza la dignidad de nuestras vidas. Hoy es la enfermedad de la Covid-19, pero tambi&eacute;n lo es el cambio clim&aacute;tico, lo son los fondos buitre que hacen negocio con nuestros hogares y las el&eacute;ctricas que especulan con los precios que pagamos por la luz. Porque si se trata de que la UE ofrezca seguridad, certezas y proteja a sus pueblos, &iquest;qu&eacute; genera m&aacute;s inseguridad que no poder pagar el alquiler, encadenar trabajos temporales o esperar durante meses una cita en un hospital p&uacute;blico?
    </p><p class="article-text">
        Si algo ha conseguido esta emergencia es poner de manifiesto que aquello que mantiene la vida son los y las trabajadoras de la sanidad, de la Administraci&oacute;n, del transporte, de la alimentaci&oacute;n, del sector primario y del conjunto del sistema de cuidados. De quienes nos dan de comer, de quienes nos curan y de quienes nos cuidan. Mientras, la UE se muestra escandalosamente alejada de la realidad: frente al consenso de que lo p&uacute;blico y lo com&uacute;n est&aacute; haciendo frente a esta pandemia, las medidas que proponen siguen pasando por productos financieros en parte privados, por mercados secundarios y por programas de cr&eacute;dito. El reci&eacute;n anunciado programa para el desempleo (basado en pr&eacute;stamos) y la &ldquo;iniciativa de inversi&oacute;n en respuesta al coronavirus&rdquo; no dejan de ser parches en mitad de una situaci&oacute;n de alarma sanitaria y socioecon&oacute;mica.
    </p><p class="article-text">
        La Covid-19 ha dejado al descubierto las costuras de la Uni&oacute;n Europea. Si bien algunas de las iniciativas parecen dar ox&iacute;geno a los estados, no podemos olvidar que todas las instituciones europeas insisten una y otra vez en que se trata de medidas coyunturales y de car&aacute;cter temporal. Es decir, que una vez pase la tormenta, la estabilidad presupuestaria volver&aacute; a ser el lema de la Uni&oacute;n. Tenemos el deber de recordar que las pol&iacute;ticas y las decisiones a las que plantean volver son las mismas que han servido de caldo de cultivo para movimientos xen&oacute;fobos, mis&oacute;ginos y reaccionarios, que han llevado a la suspensi&oacute;n de facto de la democracia en Hungr&iacute;a. Ya sea por responsabilidad o por convicci&oacute;n de que otra Europa es posible, no podemos seguir apostando por m&aacute;s de lo mismo. Necesitamos garantizar la seguridad de nuestros pueblos, sus condiciones vitales, los servicios p&uacute;blicos, el estado de bienestar, el empleo, y para eso necesitamos instrumentos reales, que construyan un compromiso compartido de luchar juntos en momentos dif&iacute;ciles. En este sentido, repartir los esfuerzos que nos exige la situaci&oacute;n de alarma a trav&eacute;s de los eurobonos es imprescindible.
    </p><p class="article-text">
        Tras haber sufrido las peores consecuencias de las crisis europeas, los pa&iacute;ses del sur afirmamos que la Uni&oacute;n Europea es tan nuestra como suya, y que no vamos a limitarnos a aceptar las condiciones que desde el norte nos ofrezcan. Tampoco podemos caer en una dicotom&iacute;a vac&iacute;a entre norte y sur sin reconocer que Luxemburgo, B&eacute;lgica o Irlanda est&aacute;n de nuestro lado a la hora de pedir respuestas conjuntas y que cada vez hay m&aacute;s voces de la izquierda alemana y holandesa que reclaman solidaridad europea. No hay que obviar que en el frente del norte se encuentran los pa&iacute;ses m&aacute;s ricos de la UE, ni que este hecho define su comportamiento con sus socios europeos. Es hora de preguntar a los gobiernos de Alemania, Pa&iacute;ses Bajos, Austria y Finlandia si creen que, individualmente fuera del marco de la Uni&oacute;n, podr&iacute;an afrontar mejor sus relaciones pol&iacute;ticas, econ&oacute;micas y sociales en un mundo cada vez m&aacute;s complejo. &iquest;Acaso 'dejar caer' a los pa&iacute;ses m&aacute;s vulnerables econ&oacute;mica y socialmente no pone en riesgo la supervivencia de la zona Euro?
    </p><p class="article-text">
        Experiencias como la que estamos viviendo demuestran que lo com&uacute;n y lo p&uacute;blico son la &uacute;nica respuesta frente al &ldquo;s&aacute;lvese quien pueda&rdquo;. Si no eligen barbarie, deben aceptar cambios. Y es que todas aquellas fuerzas que entendemos la Uni&oacute;n Europea como una uni&oacute;n de sus pueblos y al servicio de las personas, tenemos el mismo derecho a establecer prioridades y decidir, al fin y al cabo, su raz&oacute;n de ser.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Idoia Villanueva Ruiz, Beatriz G. Soriano]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euroblog/manual-supervivencia-europa-herida_132_1214657.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 03 Apr 2020 21:22:53 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Manual de supervivencia para una Europa herida]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[UE - Unión Europea,Crisis,Coronavirus]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Una Unión Europea que invite a quedarse]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euroblog/union-europea-invite-quedarse_132_1003381.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a0101f37-405a-4772-bdc5-f11b0b270abe_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Una Unión Europea que invite a quedarse"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El Brexit es un síntoma de una crisis más profunda que solo se puede enfrentar a través de una honda transformación de las políticas de la Unión</p></div><p class="article-text">
        En la medianoche de este viernes, el Reino Unido se convertir&aacute; oficialmente en el primer pa&iacute;s en abandonar el proyecto comunitario. Una cuenta atr&aacute;s en Downing Street marcar&aacute; el inicio de un periodo de transici&oacute;n en el que pr&aacute;cticamente nada cambiar&aacute; para la ciudadan&iacute;a brit&aacute;nica&hellip; hasta el 31 de diciembre de este a&ntilde;o, fecha en que el Reino Unido dejar&aacute; definitivamente de estar ligado a las estructuras econ&oacute;micas y normas de la Uni&oacute;n. &ldquo;Get Brexit done!&rdquo;, y ni mercado &uacute;nico, ni uni&oacute;n aduanera, ni jurisdicci&oacute;n del Tribunal de Justicia europeo a partir del 1 de enero de 2021.
    </p><p class="article-text">
        Qu&eacute; pasar&aacute; a partir de entonces contin&uacute;a siendo una inc&oacute;gnita. Ello depender&aacute;, evidentemente, de la naturaleza y contenidos del tratado que regule la relaci&oacute;n bilateral entre el Reino Unido y la UE, o de la posibilidad misma de alcanzarlo. Once meses no parecen suficientes para conseguir un acuerdo de semejantes dimensiones, teniendo en cuenta que solo el acuerdo con Canad&aacute; (CETA), modelo de tratado al que el propio Boris Johnson ha dicho aspirar, tard&oacute; en firmarse cerca de 7 a&ntilde;os. Y aunque as&iacute; fuera y el negociador brit&aacute;nico Michael Gove lograra evitar la extensi&oacute;n del periodo transitorio, reproduciendo ese mismo modelo de tratado no parece que vayamos a llegar a buen puerto en lo que a control democr&aacute;tico y derechos sociales, laborales y legislaci&oacute;n medioambiental se refiere.
    </p><p class="article-text">
        No podemos limitarnos a un mero acuerdo comercial que profundice, como tantos otros suscritos por la UE, un modelo de libre comercio que vac&iacute;a y atenta contra las capacidades b&aacute;sicas de nuestros poderes p&uacute;blicos, nuestra capacidad de control democr&aacute;tico, desmantela nuestro sector primario y profundiza en los problemas medioambientales. Esta es una nueva oportunidad para que Europa se replantee el rumbo que quiere tomar y su papel a desarrollar en un escenario global incierto e inestable como el actual, a trav&eacute;s de un acuerdo bilateral justo, democr&aacute;tico y que promueva la sostenibilidad en su nueva relaci&oacute;n con un socio no tan nuevo. Otro asunto clave y del que a&uacute;n tenemos poca informaci&oacute;n es c&oacute;mo se concretar&aacute; la cooperaci&oacute;n en materia de Seguridad y Defensa y si, en l&iacute;neas generales, se apostar&aacute; por seguir la senda del desarme y por priorizar las negociaciones frente a las soluciones militares.
    </p><p class="article-text">
        En las negociaciones sobre el marco comercial, en la UE y tambi&eacute;n en Espa&ntilde;a debe preocuparnos particularmente la defensa de los intereses de nuestras empresas exportadoras, especialmente del sector agrario y ganadero, y debemos pensar estrategias de acci&oacute;n que permitan reabsorber parte de la oferta que se ver&aacute; afectada negativamente por la salida del Reino Unido. Debemos pensar e implementar, adem&aacute;s, mecanismos para los y las quince mil trabajadoras que todos los d&iacute;as cruzan la verja de Gibraltar, garantizando oportunidades y condiciones de vida dignas que todav&iacute;a hoy siguen sin definirse ni materializarse.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n es necesario, ahora m&aacute;s que nunca, atajar la abrumadora incertidumbre de nuestra ciudadan&iacute;a en el Reino Unido -cerca de 140 mil personas seg&uacute;n el INE- respecto a sus vidas, sus trabajos, su acceso al sistema de salud, a la educaci&oacute;n o la residencia. Lo cierto es que durante los m&aacute;s de tres a&ntilde;os de negociaci&oacute;n, los mecanismos para blindar y garantizar los derechos de la ciudadan&iacute;a tanto brit&aacute;nica como europea no solo han brillado por su ausencia, sino que han sido utilizados como moneda de cambio para extraer concesiones. Debemos asegurarnos de que los derechos de la ciudadan&iacute;a, como puede ser la movilidad, sean separados de toda negociaci&oacute;n y garantizados sin ambages. En el caso de Irlanda del Norte, por ejemplo, esto se traducir&iacute;a en su permanencia en el mercado u&#769;nico, la unio&#769;n aduanera y la zona de libre circulacio&#769;n. A este respecto queda todav&iacute;a por definir cu&aacute;les van a ser las condiciones de la frontera entre ambas partes de la isla y c&oacute;mo se concretar&aacute; el debate en torno a su posible reunificaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Ahora que el Brexit es casi una realidad consumada, lo que se impone es una reflexi&oacute;n profunda sobre qu&eacute; puede y debe hacer la Uni&oacute;n Europea para evitar otro <em>exit</em>. Y no se trata de mantener y reforzar las trabas de cualquier eventual proceso de salida, sino de ofrecer buenos incentivos para quedarse: un proyecto social que acoja y otorgue certezas a quienes carecen de ellas. El avance de la extrema derecha, el euroescepticismo y los enormes retos globales que est&aacute;n marcando y marcar&aacute;n la agenda esta nueva d&eacute;cada, no nos deja otra opci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Pobreza, desigualdad, conflictos b&eacute;licos, flujos migratorios, cat&aacute;strofes clim&aacute;ticas o la digitalizaci&oacute;n de la econom&iacute;a son algunos de los desaf&iacute;os a los que jam&aacute;s podr&aacute; hacer frente la Uni&oacute;n sumida como est&aacute; en un contexto de crisis de legitimidad y de falta de horizonte pol&iacute;tico, as&iacute; como de desacompasamiento entre sus miembros respecto a muchos temas, como puede ser la relaci&oacute;n con EE.UU. La Uni&oacute;n Europea y Espa&ntilde;a deben desmarcarse de la pol&iacute;tica err&aacute;tica e ilegal de Trump y sus socios de la internacional reaccionaria, reafirmar su autonom&iacute;a estrat&eacute;gica y dise&ntilde;ar pol&iacute;ticas integrales con las diferentes regiones basadas en derechos humanos, democracia y respeto por el medioambiente.
    </p><p class="article-text">
        A estas alturas ya todo el mundo sabe que el Brexit es un s&iacute;ntoma de una crisis m&aacute;s profunda que solo se puede enfrentar a trav&eacute;s de una honda transformaci&oacute;n de las pol&iacute;ticas de la UE y de la democratizaci&oacute;n de su funcionamiento. Urge tambi&eacute;n revisar el papel que debe desarrollar en tiempos de graves cuestionamientos a los consensos internacionales y los espacios multilaterales de decisi&oacute;n. La UE debe posicionarse en el lugar que le corresponde y erigirse como un actor referente en derechos, multilateralismo, seguridad y protecci&oacute;n, a trav&eacute;s de un proyecto social y democr&aacute;tico que invite a quedarse y que no deje a nadie ni fuera, ni atr&aacute;s.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Idoia Villanueva Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euroblog/union-europea-invite-quedarse_132_1003381.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 30 Jan 2020 21:37:22 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Una Unión Europea que invite a quedarse]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Brexit]]></media:keywords>
    </item>
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