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    <title><![CDATA[elDiario.es - Antonio Hermoso]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/antonio-hermoso/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Antonio Hermoso]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Ahora más que nunca, la X Solidaria en la declaración]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cermi-andalucia/ahora-solidaria-declaracion_132_5896342.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4d2a4fe8-9ba4-4cd4-b7d6-f18e9f5a38df_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ahora más que nunca, la X Solidaria en la declaración"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Marcar la X de ‘Actividades de Interés Social’ en la declaración de la renta siempre fue una manera de comprometerse con lo común. Hacerlo ahora es más necesario que nunca</p></div><p class="article-text">
        Dec&iacute;a<strong> John Maynard Keynes</strong>, uno de los economistas m&aacute;s influyentes del siglo XX, que &ldquo;lo importante para el Gobierno no es hacer cosas que ya est&aacute;n haciendo los individuos y hacerlas un poco mejor o un poco peor, sino hacer aquellas cosas que en la actualidad no se est&aacute;n haciendo en absoluto&rdquo;. Ah&iacute; radicar&iacute;a, seg&uacute;n &eacute;l, el valor de lo p&uacute;blico.
    </p><p class="article-text">
        Durante las tres &uacute;ltimas d&eacute;cadas, las ONG han desempe&ntilde;ado un papel fundamental en nuestro pa&iacute;s para atender las necesidades de los sectores olvidados por las instituciones p&uacute;blicas, para llegar all&iacute; donde &eacute;stas no llegan, para reivindicar e impulsar la inclusi&oacute;n social y la igualdad de oportunidades de aquellos y aquellas que viven en una situaci&oacute;n de mayor fragilidad. En definitiva, para fortalecer el bienestar social. Y es ah&iacute; donde reside tambi&eacute;n el valor p&uacute;blico del trabajo de las organizaciones del Tercer Sector.
    </p><p class="article-text">
        Son tiempos de sufrimiento en los que la prioridad absoluta es poner fin a esta maldita pandemia. No hay consuelo para tanto dolor y no lo habr&aacute; nunca. Si algo positivo pudiera dejar esta emergencia sanitaria ser&iacute;a, tal vez, <strong>la toma de conciencia de lo importante que es que cuidemos los unos de los otros sin que nadie quede a la intemperie.</strong> Porque el padecimiento de un ser humano nunca puede sernos ajeno.
    </p><p class="article-text">
        Es dif&iacute;cil determinar el alcance del impacto social de la pandemia a medio y largo plazo como consecuencia de la gran crisis econ&oacute;mica que los expertos auguran que va a provocar, que ya est&aacute; provocando de hecho. Por eso, mientras el personal sanitario lucha a brazo partido en primera l&iacute;nea contra la enfermedad y la comunidad cient&iacute;fica busca tratamientos efectivos y una vacuna para el virus, hay que poner las bases de la reconstrucci&oacute;n del pa&iacute;s. Debe hacerse sin olvidar a quienes ya estaban en una posici&oacute;n m&aacute;s d&eacute;bil. Y en esa tarea las ONG, como expresi&oacute;n de la sociedad civil, est&aacute;n llamadas de nuevo a tener un papel de primer orden completando la labor de las instituciones.
    </p><p class="article-text">
        En l&iacute;nea con esa conciencia c&iacute;vica de la necesidad del cuidado mutuo, hay una manera de colaborar en tiempos de confinamiento a fortalecer el bienestar social. Y tiene que ver con la campa&ntilde;a de la renta<strong>. Se trata de marcar la casilla 106 de la declaraci&oacute;n, la de &lsquo;Actividades de Inter&eacute;s Social&rsquo;.</strong> Con ese simple gesto, el contribuyente destina el 0,7% de sus impuestos a financiar programas de las ONG. Y eso sin que la cantidad resultante a ingresar o a devolver se vea afectada. La X Solidaria es adem&aacute;s compatible, y en ning&uacute;n caso excluyente, con la X en la casilla de la Iglesia Cat&oacute;lica para quienes decidan se&ntilde;alar esta opci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El n&uacute;mero de contribuyentes que marcan la X Solidaria ha aumentado en dos millones en Espa&ntilde;a durante la &uacute;ltima d&eacute;cada.</strong> Sin embargo, cuatro de cada diez a&uacute;n no lo hacen. Es posible que al menos una parte de ese elevado porcentaje se deba al desconocimiento del destino final de ese 0,7%.
    </p><p class="article-text">
        Pues bien, a trav&eacute;s de la casilla 106 se recaudaron en 2019 <strong>330 millones de euros para financiar iniciativas del Tercer Sector.</strong> Programas de teleasistencia, residencias, centros de d&iacute;a, ayuda a domicilio y asistencia para personas con discapacidad f&iacute;sica; de poyo a personas con discapacidad intelectual y a sus familias incluyendo proyectos de fomento de educaci&oacute;n inclusiva del alumnado con necesidades especiales; programas de atenci&oacute;n a personas sin hogar; de protecci&oacute;n del Medioambiente; de educaci&oacute;n para la salud; proyectos que impulsan la reinserci&oacute;n social de las personas en prisi&oacute;n; para la erradicaci&oacute;n de la violencia de g&eacute;nero; programas de cooperaci&oacute;n al desarrollo en comunidades de pa&iacute;ses empobrecidos de Am&eacute;rica Latina, Asia y &Aacute;frica; centros de atenci&oacute;n integral de mujeres con c&aacute;ncer de mama; programas de voluntariado; de sensibilizaci&oacute;n contra la homofobia y la transfobia;  iniciativas para la inserci&oacute;n en el mercado laboral de personas en riesgo de exclusi&oacute;n; para la orientaci&oacute;n jur&iacute;dica y acompa&ntilde;amiento a v&iacute;ctimas de discriminaci&oacute;n &eacute;tnica; para la prevenci&oacute;n de acoso y de violencias sexuales entre adolescentes; otras dirigidas a la atenci&oacute;n de personas sordas en su entorno sociofamiliar&hellip; La lista es casi inabarcable. Ese trabajo debe seguir adelante y necesita financiaci&oacute;n. Las situaciones que lo justifican seguir&aacute;n estando ah&iacute; tras la pandemia, en muchos casos incluso agravadas.
    </p><p class="article-text">
        Marcar la X de &lsquo;Actividades de Inter&eacute;s Social&rsquo; en la declaraci&oacute;n de la renta siempre fue una manera de comprometerse con lo com&uacute;n. Hacerlo ahora es m&aacute;s necesario que nunca. Porque van a ser tiempos dif&iacute;ciles, sobre todo para quienes ya lo pasaban peor. Que nadie quede a la intemperie durante la reconstrucci&oacute;n.      
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio Hermoso]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cermi-andalucia/ahora-solidaria-declaracion_132_5896342.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 23 Apr 2020 07:07:43 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Ahora más que nunca, la X Solidaria en la declaración]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Declaración de la Renta]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Lecciones para después de la pandemia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cermi-andalucia/lecciones-despues-pandemia_132_2266453.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5c5a0128-f62b-404c-8e69-20cf56422673_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Lecciones para después de la pandemia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En medio aún del horror, con el dolor inmenso que provoca la publicación del número de fallecidos de cada día, conviene ir extrayendo ya algunas lecciones para el futuro.</p></div><p class="article-text">
        Las instituciones p&uacute;blicas de nuestro pa&iacute;s se han visto sobrepasadas por la pandemia del COVID-19. Es evidente la falta de previsi&oacute;n y de medios para proteger a la poblaci&oacute;n frente al virus, especialmente para proteger a los sectores m&aacute;s vulnerables.&nbsp;<a href="https://www.20minutos.es/noticia/4213614/0/oms-ue-alertaron-gobierno-gravedad-covid-enero/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud alert&oacute; a finales de enero del desastre que pod&iacute;a producirse.</a> Sin embargo, las medidas ante la pandemia no llegaron hasta mediados de marzo. Demasiado tarde.
    </p><p class="article-text">
        Tiempo habr&aacute; para exigir responsabilidades. Sin embargo, en medio a&uacute;n del horror, con el dolor inmenso que provoca la publicaci&oacute;n del n&uacute;mero de fallecidos de cada d&iacute;a, conviene ir extrayendo ya algunas lecciones para el futuro. Porque <strong>la comunidad cient&iacute;fica alerta de nuevo: esta no ser&aacute;, previsiblemente, la &uacute;ltima epidemia global.&nbsp; </strong>
    </p><p class="article-text">
        1. Espa&ntilde;a debe tener capacidad para fabricar equipos de protecci&oacute;n ante amenazas biol&oacute;gicas como esta. <strong>No puede depender de la producci&oacute;n china.</strong> Ha quedado patente. El Estado tiene la obligaci&oacute;n de proteger a sus sanitarios, que no deben ser h&eacute;roes y hero&iacute;nas que se juegan la vida para curar a sus pacientes. <strong>Han de dise&ntilde;arse canales de distribuci&oacute;n de esos medios de protecci&oacute;n tambi&eacute;n entre las ONG. </strong>Pasadas tres semanas desde la declaraci&oacute;n del estado de alarma, los equipos de protecci&oacute;n llegan a cuentagotas, por ejemplo, a las entidades que atienden a personas con discapacidad. Las residencias y la atenci&oacute;n y asistencia a domicilio gestionadas por nuestras asociaciones se han calificado como actividades esenciales. Sin embargo, ni los equipos de profesionales, que han continuado con su trabajo, ni los usuarios y usuarias de esos servicios han contado con protecci&oacute;n suficiente. La precariedad y el miedo a esta hora siguen siendo grandes, especialmente en las residencias.
    </p><p class="article-text">
        2. No s&oacute;lo es fundamental la disposici&oacute;n de recursos sanitarios y de protecci&oacute;n. <strong>Se ha puesto de manifiesto la necesidad de mecanismos para el di&aacute;logo y el intercambio de informaci&oacute;n entre las ONG y la Administraci&oacute;n</strong> sobre las necesidades de la poblaci&oacute;n en situaciones de emergencia social. Nadie mejor que el Tercer Sector conoce las circunstancias de quienes se encuentran en una posici&oacute;n de mayor fragilidad, porque trabaja a diario con estas realidades. Por eso las aportaciones de estas organizaciones pueden ser decisivas en momentos de emergencia. En Andaluc&iacute;a, la Consejer&iacute;a de Igualdad y Pol&iacute;ticas Sociales lo ha entendido y ha creado un grupo de trabajo con representantes de la Mesa del Tercer Sector con los que mantiene contactos frecuentes. No lo ha visto as&iacute;, sin embargo, la Consejer&iacute;a de Salud, con cuyos responsables el di&aacute;logo ha sido nulo durante esta crisis sanitaria hasta ahora.
    </p><p class="article-text">
        3. No s&oacute;lo quienes dirigen las instituciones p&uacute;blicas deben extraer lecciones a partir de la gesti&oacute;n de esta pandemia. Tambi&eacute;n el movimiento asociativo de la discapacidad debe hacerlo. Nuestras entidades sostienen el peso de la gran mayor&iacute;a de los servicios que se prestan en Andaluc&iacute;a al colectivo: residencias, pisos tutelados, unidades de d&iacute;a, centros de atenci&oacute;n temprana&hellip; Lo hacen de forma concertada, y, en muchos casos, bajo unas condiciones impuestas por la Administraci&oacute;n auton&oacute;mica tan precarias que la calidad de estos se acaba resintiendo en la normalidad y<strong> en una situaci&oacute;n de emergencia como la actual no hay margen de reacci&oacute;n por la pobreza de los recursos disponibles.</strong> Sobre ello debemos reflexionar y mucho quienes tenemos responsabilidades de gesti&oacute;n en el sector.
    </p><p class="article-text">
        4.Los profesionales de la Sanidad deben tener protocolos claros de actuaci&oacute;n para casos de crisis que lleven hasta el l&iacute;mite la capacidad de los recursos hospitalarios existentes. <strong>Esos protocolos deben respetar el principio de no discriminaci&oacute;n.</strong> En modo alguno, como ha ocurrido en determinados hospitales de todo el pa&iacute;s estas semanas, la edad o la discapacidad pueden ser criterios que motiven la denegaci&oacute;n del acceso del paciente a los recursos sanitarios precisos para su recuperaci&oacute;n bajo pretexto de la escasez. Lo contrario atenta contra los derechos humanos y conduce a la selecci&oacute;n social. La vida de las personas mayores y de las que viven con alguna discapacidad no son menos valiosas. As&iacute; lo ha expresado el Defensor del Pueblo y el Comit&eacute; de Bio&eacute;tica de Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        5.No conocemos la dimensi&oacute;n de la depresi&oacute;n econ&oacute;mica que con toda certeza suceder&aacute; a esta crisis sanitaria. El crack de 2008 ya supuso un duro varapalo para la aspiraci&oacute;n a la igualdad de oportunidades del colectivo de personas con discapacidad, un sector de la poblaci&oacute;n que a&uacute;n sufre en Espa&ntilde;a una tasa de pobreza del 30% y un 16% de exclusi&oacute;n severa. Debe ser una prioridad, en este sentido, mantener las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas dirigidas a cambiar esa realidad. Es una cuesti&oacute;n de derechos humanos. Tambi&eacute;n <strong>debe serlo garantizar el apoyo econ&oacute;mico suficiente a las entidades sin &aacute;nimo de lucro que tienen programas de protecci&oacute;n de los derechos b&aacute;sicos de los cuatro millones de personas con discapacidad en Espa&ntilde;a y 700.000 en Andaluc&iacute;a.</strong>
    </p><p class="article-text">
        6. Sobre la Humanidad actual no solo pesa la amenaza de posibles pandemias. Los expertos llevan d&eacute;cadas alertando de las consecuencias que el cambio clim&aacute;tico puede tener en la vida de todos. No en el futuro lejano, sino en lo inmediato. La pandemia muestra a las claras que el desastre global no es solo cosa de la ciencia ficci&oacute;n. Gobiernos, corporaciones y ciudadan&iacute;a deben concentrar sus esfuerzos tambi&eacute;n, ya sin titubeos y con toda intensidad, en evitar el desastre clim&aacute;tico. Ya sabemos que <strong>lo que hoy pareciera solo una distop&iacute;a literaria puede convertirse en una cruda realidad.</strong>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio Hermoso]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cermi-andalucia/lecciones-despues-pandemia_132_2266453.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 08 Apr 2020 19:00:09 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Lecciones para después de la pandemia]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Covid-19,Discapacidad]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Medidas urgentes para reforzar la protección de las personas con discapacidad frente a la pandemia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cermi-andalucia/medidas-urgentes-refrozar-proteccion-discapacidad_132_1105269.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d6858b78-7023-4c8a-a6bf-7366ae3576e7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Medidas urgentes para reforzar la protección de las personas con discapacidad frente a la pandemia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Desde CERMI Andalucía estamos solicitando con insistencia a las Administraciones Públicas que envíen con urgencia material de protección a las residencias de personas con discapacidad. No se trata de una petición gratuita: son dependientes y sufren patologías asociadas que las hace, a ellas también, más frágiles ante el coronavirus</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando cre&iacute;amos que ten&iacute;amos todas las respuestas, de pronto nos cambiaron todas las preguntas&rdquo;. La frase de <strong>Mario Benedetti</strong> explica el estado de estupefacci&oacute;n que a&uacute;n nos acompa&ntilde;a mientras afrontamos esta crisis sanitaria sin precedentes en la historia reciente. Miles de personas est&aacute;n muriendo con la pandemia del COVID-19. El recuento diario de v&iacute;ctimas mortales en Espa&ntilde;a y en otros pa&iacute;ses estremece. Lo &uacute;nico que est&aacute; en nuestras manos es hacer todo lo posible para proteger a la poblaci&oacute;n, especialmente a los m&aacute;s vulnerables. Entre ellos, los mayores y las personas con discapacidad, cuyas vidas est&aacute;n m&aacute;s amenazadas en este momento. Y eso es lo que pedimos a las instituciones p&uacute;blicas.
    </p><p class="article-text">
        El fallecimiento de cientos de ancianos y ancianas en residencias de todo el pa&iacute;s nos conmociona y hay que evitarlo a toda costa. No importa que sean residencias p&uacute;blicas o privadas. La tragedia se ha concentrado en ellas por la especial fragilidad y dependencia de las personas que acogen estos centros. Esa es la realidad. Si ha existido negligencia en alg&uacute;n caso, sean p&uacute;blicos o privados, llegar&aacute; el momento de exigir responsabilidades a los gestores. <strong>Ahora es el momento de tomar medidas para salvar vidas.</strong> Por eso, desde CERMI Andaluc&iacute;a estamos solicitando con insistencia a las Administraciones P&uacute;blicas, tanto la central como la auton&oacute;mica, que env&iacute;en con urgencia material de protecci&oacute;n a las residencias de personas con discapacidad. No se trata de una petici&oacute;n gratuita: son dependientes y sufren patolog&iacute;as asociadas que las hace, a ellas tambi&eacute;n, m&aacute;s fr&aacute;giles ante el coronavirus.
    </p><p class="article-text">
        En Andaluc&iacute;a estas residencias est&aacute;n gestionadas en la inmensa mayor&iacute;a de los casos por entidades sin &aacute;nimo de lucro, muchas de ellas pertenecientes a la plataforma que presido. Sus profesionales est&aacute;n haciendo todo lo posible para proteger a los usuarios y usuarias y merecen tambi&eacute;n un reconocimiento p&uacute;blico.<strong> A d&iacute;a de hoy, les est&aacute;n llegando &uacute;nicamente mascarillas, pero en muy escaso n&uacute;mero y solo a algunos centros.</strong> Somos conscientes del esfuerzo que est&aacute; realizando en este sentido el Gobierno central y la Junta de Andaluc&iacute;a en el mercado internacional, en el que tienen que pelear con instituciones de todo el mundo con id&eacute;ntica demanda y en el que se le piden precios abusivos. Pero estos centros necesitan cuanto antes ese material de protecci&oacute;n. Y no solamente mascarillas. <strong>Los profesionales precisan batas, guantes y gafas para atender a los usuarios y usuarias cuyas condiciones hacen imposible mantener la distancia de seguridad recomendada.</strong> Se han confirmado ya positivos en dos residencias de personas con discapacidad de la provincia de Granada. Hay que parar la cadena de contagios.
    </p><p class="article-text">
        Se debe priorizar tambi&eacute;n la atenci&oacute;n m&eacute;dica y social de las personas mayores y con discapacidad que reciben ayuda o asistencia personal a domicilio. El confinamiento va a durar semanas, puede que meses. Los profesionales, a pesar del miedo que l&oacute;gicamente sienten, deben realizar su trabajo para evitar situaciones dram&aacute;ticas de desatenci&oacute;n en esos hogares. Pero han de hacerlo equipados con materiales de protecci&oacute;n. Y no los tienen.
    </p><h3 class="article-text">Pruebas r&aacute;pidas de detecci&oacute;n para las residencias</h3><p class="article-text">
        Desde CERMI Andaluc&iacute;a estamos pidiendo a las Administraciones tambi&eacute;n tests r&aacute;pidos y verdaderamente eficaces para la detecci&oacute;n del coronavirus. Son tan imprescindibles como los equipos de protecci&oacute;n. Se necesitan para identificar con celeridad los positivos entre el personal y los usuarios, para tomar medidas y evitar contagios. Para salvar vidas.
    </p><p class="article-text">
        En estos momentos convulsos es m&aacute;s necesaria que nunca la colaboraci&oacute;n entre las instituciones p&uacute;blicas y la sociedad civil organizada. Las ONG son vitales para identificar las necesidades de los m&aacute;s vulnerables. En Andaluc&iacute;a se est&aacute; dando el di&aacute;logo y esa colaboraci&oacute;n. La Mesa del Tercer Sector, en la que est&aacute; presente CERMI Andaluc&iacute;a, ha transmitido estas demandas a la consejera de Igualdad, Pol&iacute;tica Sociales y Conciliaci&oacute;n, Roc&iacute;o Ruiz. En una reuni&oacute;n celebrada por videoconferencia este martes 24 se le solicit&oacute;, adem&aacute;s, crear un tel&eacute;fono de emergencia con mecanismos de accesibilidad para personas sordas que ayude a identificar situaciones particulares que exijan una intervenci&oacute;n urgente. <strong>CERMI Andaluc&iacute;a tendr&aacute; voz en la Comisi&oacute;n de Emergencia para canalizar las demandas materiales y humanas de las entidades sociales durante la crisis sanitaria.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Insisto: hay que proteger a los m&aacute;s vulnerables. Esta crisis est&aacute; poniendo ya al l&iacute;mite de sus posibilidades al sistema sanitario y a sus profesionales, quienes, casi sobra decirlo a estas alturas, est&aacute;n dando una respuesta ejemplar. Ahora bien, CERMI Andaluc&iacute;a, como ya ha hecho CERMI Estatal, exige a las autoridades sanitarias que no se discrimine por raz&oacute;n de discapacidad en los protocolos de atenci&oacute;n cl&iacute;nica a personas contagiadas por COVID-19. Lo contrario supone un atentado contra los derechos humanos y nuestro ordenamiento jur&iacute;dico. Las camas en las UCI son limitadas. Los recursos cl&iacute;nicos, escasos ante las dimensiones de la pandemia. Pero en modo alguno la vida de una persona con discapacidad intelectual o movilidad reducida vale menos que la de nadie. Las sociedades cient&iacute;ficas han de revisar sus protocolos y manuales para desterrar cualquier atisbo de desigualdad y para que resulten absolutamente respetuosos con el marco de derechos humanos que rige en Espa&ntilde;a. <strong>Si hay que elegir entre un paciente y otro para ocupar una cama en Cuidados Intensivos o entubar, la discapacidad no puede ser el factor decisivo.</strong> Y que el Ministerio Fiscal vele por ello.&nbsp; &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio Hermoso]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cermi-andalucia/medidas-urgentes-refrozar-proteccion-discapacidad_132_1105269.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 27 Mar 2020 10:29:57 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Discapacidad,Covid-19,Coronavirus]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[De personas con discapacidad y el valor simbólico de las palabras]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cermi-andalucia/personas-discapacidad-valor-simbolico-palabras_132_1001844.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/49dc3876-63a3-46ec-8a55-d85150dce5ec_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="De personas con discapacidad y el valor simbólico de las palabras"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Con el paso de los años he sido consciente de que las palabras importan. Que si en los años 70 a las personas con discapacidad la burocracia les adjudicaba la profesión de</p><p class="subtitle">subnormal</p><p class="subtitle">, era porque se entendía que no podían ser otra cosa, que no tenían nada que aportar</p></div><p class="article-text">
        C&oacute;rdoba, 1974. Por entonces yo era un joven que hab&iacute;a acabado el instituto y que estaba a punto de matricularse en la universidad. Un chaval con mil sue&ntilde;os y algo de v&eacute;rtigo al asomarse a la vida adulta. Igual que cualquiera a esa edad. Lo que pasa es que yo, como me ha ocurrido toda la vida, me mov&iacute;a en silla de ruedas. Y en estas que justo al cumplir los 18 a&ntilde;os voy a comisar&iacute;a a sacarme el Documento Nacional de Identidad. En la &eacute;poca era preceptivo hacerlo a esa edad. Pues eso: foto, nombre del padre, nombre de la madre, lugar de nacimiento&hellip; Y profesi&oacute;n. De profesi&oacute;n aquel polic&iacute;a tuvo a bien escribir &ldquo;subnormal&rdquo;. Antonio Hermoso Palomino, de profesi&oacute;n &ldquo;subnormal&rdquo;. Huellas dactilares impresas en tinta y listo.
    </p><p class="article-text">
        Confieso que por entonces no supuso un gran trauma para m&iacute;. Mi vida transcurr&iacute;a al margen de la consideraci&oacute;n que mereciera por parte de la administraci&oacute;n de un r&eacute;gimen dictatorial encabezado por un anciano decr&eacute;pito que acabar&iacute;a cayendo como caen los &aacute;rboles secos. Ahora bien, <strong>con el paso de los a&ntilde;os s&iacute; he sido consciente de que las palabras importan.</strong> Que la elecci&oacute;n de un t&eacute;rmino u otro para referirse a las personas, especialmente en la esfera de lo p&uacute;blico, revela una determinada estructura social. Que si en los a&ntilde;os 70 a las personas con discapacidad la burocracia les adjudicaba la profesi&oacute;n de <em>subnormal</em>, era porque se entend&iacute;a que no pod&iacute;an ser otra cosa, que no ten&iacute;an nada que aportar, salvo (y era esto lo que se esperaba) que estorbaran lo menos posible. Nada m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Cuento esta an&eacute;cdota personal al calor de la pol&eacute;mica suscitada por el informe sobre el lenguaje inclusivo en la Constituci&oacute;n emitido por la <a href="https://www.rae.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Real Academia Espa&ntilde;ola</a> de la Lengua a petici&oacute;n del Gobierno. El art&iacute;culo 49 de la Carta Magna dice: <em>&ldquo;Los poderes p&uacute;blicos realizar&aacute;n una pol&iacute;tica de previsi&oacute;n, tratamiento, rehabilitaci&oacute;n e integraci&oacute;n de los disminuidos f&iacute;sicos, sensoriales y ps&iacute;quicos, a los que prestar&aacute;n la atenci&oacute;n especializada que requieran y los amparar&aacute;n especialmente para el disfrute de los derechos que este T&iacute;tulo otorga a todos los ciudadanos&rdquo;.</em><strong>disminuidos</strong> La RAE, con acierto, se pronuncia en el informe a favor de desterrar del texto constitucional de una vez por todas el t&eacute;rmino <em>disminuidos. </em>Yerra, sin embargo, <strong>al proponer su sustituci&oacute;n por personas discapacitadas, algo criticado con firmeza por las entidades que representan a este sector de la ciudadan&iacute;a. Y con raz&oacute;n.</strong><em>personas discapacitadas</em>
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Una cuesti&oacute;n ling&uuml;&iacute;stica menor&rdquo;, podr&iacute;a opinar alguien. No, no lo es. El asunto tiene trascendencia filos&oacute;fica, pol&iacute;tica y simb&oacute;lica. No es solamente que la Academia obvie la terminolog&iacute;a jur&iacute;dica usada por las Naciones Unidas, la Uni&oacute;n Europea y por el propio ordenamiento espa&ntilde;ol, que establecen la expresi&oacute;n <em>personas con discapacidad </em>(ah&iacute; est&aacute;, por ejemplo, la Convenci&oacute;n Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad de la <a href="https://www.un.org/es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ONU)</a>, sino que adem&aacute;s sustantiviza el adjetivo <em>discapacitado</em>. <strong>Con ello se reduce la identidad del individuo a un estado o circunstancia espec&iacute;fica, el de la discapacidad, que se extiende simb&oacute;licamente a todas las parcelas de su vida</strong>. Volviendo a lo personal y a mi silla de ruedas: yo evidentemente no tengo la capacidad de escalar el Everest. Pero en modo alguno soy una persona discapacitada. De hecho, he trabajado durante 30 a&ntilde;os en puestos de gesti&oacute;n y representaci&oacute;n en asociaciones vinculadas a la defensa de los derechos de este colectivo y, con mucho esfuerzo y rodeado de gente brillante, con alg&uacute;n logro alcanzado. Del mismo modo, una persona ciega es incapaz de leer un texto si no es en braille, pero eso no le impedir&iacute;a ejercer con  brillantez, pongamos por caso, la abogac&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Pero no, la Academia de la Lengua opta por <em>personas discapacitadas</em> y no por <em>personas con discapacidad. </em>Afortunadamente, m&aacute;s all&aacute; de lo que piensen quienes tienen la funci&oacute;n de pulir y dar lustre a nuestro idioma, <strong>en la calle empieza a imponerse la segunda opci&oacute;n: personas con discapacidad.</strong><em>personas con discapacidad</em> Es, al menos en parte, la consecuencia de la lucha constante de las organizaciones que representan al colectivo y que tambi&eacute;n se desarrolla en el terreno simb&oacute;lico de las palabras. Gracias a esa pelea es cada vez m&aacute;s extra&ntilde;o o&iacute;r expresiones como <em>subnormal, disminuido, inv&aacute;lido, minusv&aacute;lido, impedido y deficiente</em>. <strong>No es que seamos unos ofendiditos y ofendiditas. A m&iacute; esas palabras, de hecho, no me ofenden</strong>. Es que esa pelea forma parte de la lucha de fondo por que se reconozcan los derechos de ciudadan&iacute;a del colectivo. Por hacer ver que no somos menos.
    </p><p class="article-text">
        Pero no nos podemos quedar solamente en el lenguaje pol&iacute;ticamente correcto. El art&iacute;culo 49 de la Constituci&oacute;n, el de la discordia con la Academia, dice (y atenci&oacute;n a su sentido jur&iacute;dico y pol&iacute;tico):<em> &ldquo;Los poderes p&uacute;blicos realizar&aacute;n una pol&iacute;tica de previsi&oacute;n, tratamiento, rehabilitaci&oacute;n e integraci&oacute;n de los disminuidos f&iacute;sicos, sensoriales y ps&iacute;quicos, a los que prestar&aacute;n la atenci&oacute;n especializada que requieran y los amparar&aacute;n especialmente para el disfrute de los derechos que este T&iacute;tulo otorga a todos los ciudadanos&rdquo;.</em>
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; que no nos sirve solamente que quienes ocupan los cargos de poder p&uacute;blico incorporen, como ya hacen mayoritariamente, el t&eacute;rmino <em>personas con discapacidad</em>. <strong>Lo relevante finalmente es que trabajen por que esta parte de la poblaci&oacute;n disfrute de los mismos derechos que se reconoce a todos los ciudadanos y ciudadanas</strong>, como establece la Constituci&oacute;n. Y ah&iacute; queda mucho por hacer.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio Hermoso]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cermi-andalucia/personas-discapacidad-valor-simbolico-palabras_132_1001844.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 11 Mar 2020 20:26:24 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[De personas con discapacidad y el valor simbólico de las palabras]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Discapacidad,Constitución]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Si pregunto por un restaurante accesible, no es que quiera comer a buen precio]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cermi-andalucia/pregunto-restaurante-accesible-quiera-precio_132_1002553.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/99017e8b-0e1b-4409-b5b5-c4d15245c0c0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Si pregunto por un restaurante accesible, no es que quiera comer a buen precio"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Todos y todas tenemos derecho a movernos con libertad y sin riesgo, a acceder a los servicios públicos, a disfrutar del ocio en condiciones de igualdad. Es una cuestión de justicia. Y hasta de oportunidad de negocio</p></div><p class="article-text">
        La vida es una permanente gymkana si tienes una discapacidad y has de moverte en silla de ruedas, como me ocurre a m&iacute;. Propongo un ejercicio de empat&iacute;a hacia todas aquellas personas con alguna discapacidad que, por cierto, somos muchas, <strong>700.000 s&oacute;lo en Andaluc&iacute;a.</strong>&nbsp;Imagina qu&eacute; puede sentir alguien que intenta entrar en un restaurante junto a sus acompa&ntilde;antes que no tienen problemas de movilidad y, oh sorpresa, no puede hacerlo porque tiene un escal&oacute;n in&uacute;til en la puerta pero que es absolutamente infranqueable para su silla de ruedas. Pensemos que no exista ese escal&oacute;n y que una vez dentro del restaurante necesites ir al ba&ntilde;o pero, ups, no haya al menos un servicio adaptado. O que vayas al cine porque dicen que la sala es accesible y, efectivamente, tiene rampas de acceso, aunque una vez que entras en ella te das cuenta de que el espacio reservado para personas con discapacidad f&iacute;sica est&aacute; en la primera fila, es decir, donde habitualmente no quiere ubicarse nadie salvo que se quiera padecer un glorioso dolor de cuello. Situaciones como estas se dan cada d&iacute;a. As&iacute; que si te pregunto si un restaurante o una sala de cine es accesible,&nbsp; no es que quiera disfrutar de mi tiempo de ocio a buen precio, sino que <strong>quiero saber si puedo entrar, moverme con autonom&iacute;a y pasar una velada agradable. Como cualquiera.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hubo un tiempo en el que se pretend&iacute;a simplemente que las personas con discapacidad no fu&eacute;semos un problema para el resto de la sociedad. Por eso nuestros derechos se contemplaban desde un punto de vista m&eacute;dico-funcional dirigido a evitar sobre todo que fu&eacute;ramos un estorbo para los dem&aacute;s. Por suerte, la percepci&oacute;n social y pol&iacute;tica sobre el colectivo fue evolucionando. Esa evoluci&oacute;n llev&oacute; a<a href="https://www.un.org/es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> Naciones Unidas</a> a aprobar en <strong>2006</strong> la<a href="https://www.un.org/esa/socdev/enable/documents/tccconvs.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> Convenci&oacute;n Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad</a>, un instrumento de protecci&oacute;n de los derechos y la dignidad de esta parte de la poblaci&oacute;n que Espa&ntilde;a ratific&oacute; un a&ntilde;o m&aacute;s tarde. Desde la entrada en vigor de la Convenci&oacute;n se pas&oacute; de ese modelo m&eacute;dico-funcional a otro basado en la accesibilidad universal, el principio seg&uacute;n el cual tenemos derecho al acceso desde la propia especificidad de las personas con discapacidad como condici&oacute;n previa a la plena participaci&oacute;n social. Por tanto, ya no son las personas con alguna discapacidad las que tienen que amoldarse a la sociedad tal cual es, sino que <strong>es la sociedad la que debe adaptarse a ellas creando las condiciones de acceso universal al entorno f&iacute;sico</strong>, a la informaci&oacute;n, a la comunicaci&oacute;n, a los transportes y a los servicios para el p&uacute;blico en general.
    </p><p class="article-text">
        En Espa&ntilde;a, las normas estatales, auton&oacute;micas y locales incorporan ya, como obliga la Convenci&oacute;n, el principio de accesibilidad universal. Eso supone la obligaci&oacute;n de <strong>eliminar las barreras urban&iacute;sticas o arquitect&oacute;nicas mediante rampas, que es lo m&aacute;s evidente</strong>. Pero no solo eso: tambi&eacute;n implica la introducci&oacute;n de elementos que faciliten el acceso y la participaci&oacute;n de las personas con discapacidades que no tienen reducida su movilidad, como es el caso de las personas con discapacidad visual, intelectual o auditiva.
    </p><h3 class="article-text">Un cambio lento</h3><p class="article-text">
        Hay que reconocer que paulatinamente nuestras instituciones, pueblos y ciudades van cambiando, se van haciendo cada vez m&aacute;s accesibles para todos y todas. Negarlo ser&iacute;a faltar a la verdad. Pero tambi&eacute;n es justo afirmar que ese cambio es lento. A d&iacute;a de hoy, el acceso a su esca&ntilde;o de un diputado o diputada en silla de ruedas en el Congreso es a&uacute;n imposible (<a href="https://www.eldiario.es/politica/Mesa-Congreso-hemiciclo-adaptarlo-diputados_0_994251567.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">que se lo digan si no a Pablo Echenique</a>), a expensas de las obras para instalar una plataforma elevadora que al parecer se van a realizar en un futuro m&aacute;s o menos pr&oacute;ximo. Tambi&eacute;n es cierto que el dise&ntilde;o urban&iacute;stico es desigual en este sentido, que en muchos casos depende de la voluntad individual concreta de un alcalde o alcaldesa y que las pol&iacute;ticas de austeridad han supuesto un freno a esa debida adaptaci&oacute;n. Ahora bien, en ocasiones, <strong>la falta de accesibilidad no tiene nada que ver con lo econ&oacute;mico, sino con el absurdo.</strong> No es extra&ntilde;o encontrar, por ejemplo, un contenedor de basura accesible situado junto a un escal&oacute;n de la acera. &iexcl;Al lado de un escal&oacute;n! Pues s&iacute;, ocurre.
    </p><p class="article-text">
        En otros casos, sin embargo, los problemas de accesibilidad se deben m&aacute;s bien a una cierta falta de conciencia ciudadana que contribuye a aumentar la dificultad de esa gymkana que es la vida para las personas con discapacidad. Otro ejemplo: es muy habitual ver patinetes el&eacute;ctricos aparcados de cualquier manera en las aceras: un incordio para todo el mundo y un verdadero peligro para las personas ciegas o para quienes se mueven en silla de ruedas. Por cierto,<strong> &iquest;han pensado alguna vez d&oacute;nde pueden acabar los excrementos de las mascotas abandonados en la calle o los chicles arrojados sin m&aacute;s en la v&iacute;a p&uacute;blica?</strong> S&iacute;, en las manos de quien usa una silla de ruedas manual o en el bast&oacute;n de una persona ciega.
    </p><p class="article-text">
        Las ciudades y pueblos accesibles para todos y todas son lugares m&aacute;s justos, m&aacute;s habitables. M&aacute;s hermosos. Sigamos trabajando desde el respeto y la empat&iacute;a para crear una sociedad m&aacute;s inclusiva. Porque a&uacute;n hoy las p&aacute;ginas webs de muchas instituciones p&uacute;blicas siguen siendo inaccesibles para las personas con discapacidad visual. Porque solo el 5% de los contenidos de la Televisi&oacute;n Digital Terrestre (TDT) se ofrecen con interpretaci&oacute;n en lengua de signos y &uacute;nicamente el 7% tiene audiodescripci&oacute;n. Porque, aunque hay leyes que lo proh&iacute;ben, se siguen abriendo tiendas con su correspondiente licencia municipal que tienen escalones pero no rampas en la puerta, o cines sin bucle magn&eacute;tico, un sistema que permite o&iacute;r mejor a personas con aud&iacute;fonos o implantes cocleares.
    </p><p class="article-text">
        Es una cuesti&oacute;n de justicia, de garantizar la participaci&oacute;n social de todos y todas. Las empresas dedicadas al comercio, al ocio, al turismo y a la hosteler&iacute;a deber&iacute;an ser conscientes tambi&eacute;n de que las personas con discapacidad constituimos la minor&iacute;a m&aacute;s numerosa del mundo: somos cuatro millones en Espa&ntilde;a, 700.000, como dec&iacute;a, en Andaluc&iacute;a. Representamos, por tanto, una oportunidad de negocio. Hace tres a&ntilde;os, el&nbsp;<a href="http://www.ttd-congress.com/sites/default/files/observatorio_de_turismo_110917_4.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Observatorio de Accesibilidad Universal del Turismo en Espa&ntilde;a</a> public&oacute; un estudio que revelaba que el 40% de los hoteles del pa&iacute;s no ten&iacute;a habitaciones adaptadas y que el 80% carec&iacute;a de recepciones accesibles. Otro dato significativo: el 60% de las oficinas de informaci&oacute;n tur&iacute;stica espa&ntilde;olas no cumpl&iacute;an las condiciones de accesibilidad. Pues bien, se dejan de ingresar anualmente en la <a href="https://europa.eu/european-union/index_es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Uni&oacute;n Europea</a>, seg&uacute;n una investigaci&oacute;n de la <a href="https://www.surrey.ac.uk/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">universidad brit&aacute;nica de Surrey</a>, <strong>140.000 millones de euros por falta de adaptaci&oacute;n en los transportes, en las infraestructuras tur&iacute;sticas y en los alojamientos a las necesidades especiales de los viajeros con discapacidad.</strong>
    </p><p class="article-text">
        No se trata solamente de poner rampas, ya lo dec&iacute;a al principio, sino de incluir elementos que faciliten el acceso y el movimiento de personas con diferentes tipos de discapacidad: informaci&oacute;n en braille para las personas ciegas o en lectura f&aacute;cil para las personas con discapacidad intelectual, m&aacute;s pictogramas o se&ntilde;alizaciones gr&aacute;ficas para personas sordas y con autismo&hellip; No son elementos tan costosos, pero posibilitan la autonom&iacute;a de mucha gente. <strong>Todos y todas tenemos derecho a movernos con libertad y sin riesgo, a acceder a los servicios p&uacute;blicos, a disfrutar del ocio en condiciones de igualdad.</strong> Es una cuesti&oacute;n de justicia. Y hasta de oportunidad de negocio, por cierto, para quienes se decanten por el dinero como motor que mueve el mundo. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio Hermoso]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cermi-andalucia/pregunto-restaurante-accesible-quiera-precio_132_1002553.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 26 Feb 2020 20:38:35 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Si pregunto por un restaurante accesible, no es que quiera comer a buen precio]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El colectivo de personas con discapacidad pide poner fin al Sistema de Dependencia low cost]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cermi-andalucia/colectivo-personas-discapacidad-sistema-dependencia_132_1003239.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f54d832f-8ddd-4c93-8328-c016795f4bcc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El colectivo de personas con discapacidad pide poner fin al Sistema de Dependencia low cost"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El Sistema de la Dependencia está gripado o, al menos, funciona al ralentí. Y lo está porque en todo este tiempo ha faltado voluntad política de los sucesivos gobiernos y fuerzas parlamentarias para crear un marco financiero que permita su adecuado desarrollo</p></div><p class="article-text">
        A lo largo de 2019, 31.000 personas fallecieron en Espa&ntilde;a sin recibir la prestaci&oacute;n o el servicio que les reconoc&iacute;a la <a href="https://www.boe.es/buscar/act.php?id=BOE-A-2006-21990" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ley de Autonom&iacute;a Personal y Atenci&oacute;n a la Dependencia</a>. <strong>85 personas al d&iacute;a</strong>. Es el dato m&aacute;s dram&aacute;tico de cuantos indican que el Sistema de la Dependencia en Espa&ntilde;a falla. Pero hay m&aacute;s. El tiempo medio de espera desde que un ciudadano o ciudadana solicita la atenci&oacute;n prevista por la ley hasta que termina la tramitaci&oacute;n completa del expediente es de 426 d&iacute;as. <strong>621 en Andaluc&iacute;a</strong>. Son cifras de la&nbsp;<a href="https://www.directoressociales.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Asociaci&oacute;n de Directores y Gerentes de los Servicios Sociales</a> que se&ntilde;alan una realidad insoportable.
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, definitivamente el Sistema de la Dependencia est&aacute; gripado o, al menos, funciona al ralent&iacute;. Y lo est&aacute; porque en todo este tiempo ha faltado voluntad pol&iacute;tica de los sucesivos gobiernos y fuerzas parlamentarias para crear un marco financiero que permita su adecuado desarrollo. En 2006 se aprob&oacute; una ley que reconoc&iacute;a derechos esenciales para promover la autonom&iacute;a de las personas con dependencia. Sin embargo, se aprob&oacute; dotarla de una financiaci&oacute;n suficiente para que fuera efectiva. Y en ese mismo punto seguimos: es una ley <em>low cost</em> por la que la gente tiene que esperar lo indecible para que la Administraci&oacute;n preste el servicio al que est&aacute; obligada. Y tanta es la espera que la gente se muere. Hay figuras que prev&eacute; la Ley de la Dependencia, como la del<strong> asistente personal</strong>, que a&uacute;n no se han implantado desde su aprobaci&oacute;n. Existe una profunda desigualdad en su aplicaci&oacute;n entre las Comunidades Aut&oacute;nomas. Y, mientras tanto, pasa la vida para las 270.000 personas que tienen reconocido alg&uacute;n grado de dependencia y que siguen en lista de espera.
    </p><p class="article-text">
        No hab&iacute;a dinero, se dec&iacute;a, para justificar los recortes del Gobierno central y de las Comunidades Aut&oacute;nomas de todo color en &eacute;poca de recesi&oacute;n. No hubo dinero luego tampoco para nutrir los fondos destinados a la Dependencia superada la crisis financiera. Y ahora que llegan indicios de malos tiempos en lo econ&oacute;mico de nuevo, &iquest;qu&eacute; pasar&aacute;&hellip;? La respuesta parece obvia.
    </p><p class="article-text">
        Lo cierto es que Espa&ntilde;a dedica actualmente el 0,7% de su PIB a la Dependencia. Se ha pasado en los &uacute;ltimos 15 a&ntilde;os del 0,39 al 0,7. La inversi&oacute;n crece, pero demasiado poco. <strong>&Aacute;ngel Rodr&iacute;guez Castedo</strong>, exdirector general del&nbsp;<a href="https://www.imserso.es/imserso_01/index.htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Imserso</a> y uno de los mayores expertos del pa&iacute;s en protecci&oacute;n social y servicios sociales, sostiene que se tendr&iacute;a que llegar al 1,5% del PIB a lo largo de la legislatura reci&eacute;n inaugurada. Ese incremento supondr&iacute;a dedicar 11.000 millones de euros m&aacute;s al Sistema de Dependencia para que deje de estar gripado. 11.000 millones de euros para salvaguardar los derechos de la ciudadan&iacute;a en esta materia. Es una cuesti&oacute;n de justicia social. Y de prioridades.
    </p><h3 class="article-text">La inversi&oacute;n p&uacute;blica justa, el 1,5% del PIB</h3><p class="article-text">
        Espa&ntilde;a es la quinta econom&iacute;a europea. El decimotercer pa&iacute;s del mundo en Producto Interior Bruto. La Atenci&oacute;n a la Dependencia constituye el cuarto pilar del Estado del Bienestar, junto a la Sanidad, la Educaci&oacute;n y los Servicios Sociales. Pero ha de ser tratado financieramente como tal, como le corresponde a un pa&iacute;s potente como este. Los casi cuatro millones de personas que viven en Espa&ntilde;a con alg&uacute;n tipo de discapacidad, 700.000 de ellas en Andaluc&iacute;a, y las personas mayores (en un momento hist&oacute;rico de crecimiento de la esperanza de vida) lo requieren,
    </p><p class="article-text">
        Si se llegase a esa<strong> inversi&oacute;n p&uacute;blica equivalente al 1,5% del PIB</strong>, podr&iacute;a contratarse a un mill&oacute;n de personas en actividades relacionadas con el Sistema de Dependencia, asegura Rodr&iacute;guez Castedo. Esas contrataciones paliar&iacute;an el d&eacute;ficit de empleo en este sector. 8,5 de cada 100 puestos de trabajo a nivel nacional pertenecen al &aacute;rea sanitaria y de servicios sociales. La media en la&nbsp;<a href="https://europa.eu/european-union/index_es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">UE</a> est&aacute; en 12,5. Hay pa&iacute;ses avanzados, como Finlandia (18), que duplican de largo este &iacute;ndice respecto a Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        Esas contrataciones conllevar&iacute;an un fuerte gasto. Cierto. Sin embargo, buena parte de ese montante retornar&iacute;a a las arcas del Estado. Estudios del Imserso sit&uacute;an ese retorno en el 60% en forma de impuestos y cuotas a la Seguridad Social, a lo que habr&iacute;a que sumar el ahorro que supondr&iacute;a para otras instancias de la Administraci&oacute;n, especialmente para el sistema sanitario, la adecuada atenci&oacute;n de las personas dependientes. Pero el valor social de un Sistema de Dependencia bien financiado es incalculable: le cambiar&iacute;a la vida a miles de personas con discapacidad y a sus familias.
    </p><p class="article-text">
        Se trata de un asunto fundamental para el presente y el futuro del pa&iacute;s. Una cuesti&oacute;n con impacto directo en la vida del conjunto de la ciudadan&iacute;a. De todos y de todas, no s&oacute;lo de quienes vivimos hoy con una discapacidad. Porque&hellip; &iquest;qui&eacute;n no tiene o tendr&aacute; una persona con dependencia en su entorno m&aacute;s directo? &iquest;Alguien piensa que est&aacute; libre de llegar a ser dependiente en alg&uacute;n momento de su vida? Sin embargo, las tertulias en los medios de comunicaci&oacute;n no le dedican un minuto, no est&aacute; en la agenda de los grandes medios, los hombres y mujeres de Estado de distintos colores no lo han tenido hasta ahora como prioridad. Es el momento de abrir el debate.&nbsp;<a href="https://www.cermiandalucia.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">CERMI Andaluc&iacute;a</a> apuesta por ponerlo encima de la mesa de una vez por todas. Hay que financiar el Sistema de Dependencia para que funcione. Es s&oacute;lo cuesti&oacute;n de voluntad pol&iacute;tica.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio Hermoso]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cermi-andalucia/colectivo-personas-discapacidad-sistema-dependencia_132_1003239.html]]></guid>
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