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    <title><![CDATA[elDiario.es - Helena Sáenz Espona]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/helena-saenz-espona/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Helena Sáenz Espona]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Un despertar a golpe de 'cacerolada' en República Dominicana]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/golpe-cacerolada-republica-dominicana_1_1114147.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b0360781-38fa-4e5d-aaf6-3380c641a228_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un despertar a golpe de &#039;cacerolada&#039; en República Dominicana"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">República Dominicana se prepara para una gran protesta que ponga el broche a diez días 'caceroladas' ininterrumpidas tras la anulación de las elecciones municipales</p></div><p class="article-text">
        Traslad&eacute;monos a una tarde cualquiera en Santo Domingo, en Rep&uacute;blica Dominicana. Llegamos a un restaurante en Naco, uno de los sectores de mayor poder adquisitivo de la capital. Son las 6 de la tarde y el 'cacerolazo' del d&iacute;a est&aacute; programado para las 8. En apenas dos horas el Distrito Nacional volver&aacute; a retumbar al son del martilleo de cacerolas, desde los balcones, centros comerciales, los 'colmados' a pie de calle o donde sea que coincida esta rutina ineludible <a href="https://www.eldiario.es/internacional/dominicana-realiza-cacerolazo-suspension-elecciones_0_998450173.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">desde que el pasado 21 de febrero sonara el primer cazo</a>. El camarero trae una cubitera de hielo, acompa&ntilde;ada de una sonrisa c&oacute;mplice.
    </p><p class="article-text">
        El grupo con el que coincidimos en este espacio es heterog&eacute;neo. Entre ellos hay varios j&oacute;venes, seguidores del partido del gobierno desde hace m&aacute;s de veinte a&ntilde;os, el Partido de Liberaci&oacute;n Dominicana (PLD); entre ellos, varios funcionarios p&uacute;blicos. Pero se desvela adem&aacute;s una facci&oacute;n discrepante con el sistema, de imprecisa ideolog&iacute;a, que promete animar el debate. El omnipresente tema emerge en cuesti&oacute;n de segundos, e ignorando al 'elefante' que acaba de aparecer en la elegante habitaci&oacute;n, la narrativa de la conversaci&oacute;n se desvela sorprendentemente coincidente.
    </p><p class="article-text">
        Una generaci&oacute;n ha despertado.
    </p><p class="article-text">
        La Rep&uacute;blica Dominicana se entrena a conciencia para sellar un d&iacute;a hist&oacute;rico el 27 de febrero, cuando este pa&iacute;s celebra oportunamente el D&iacute;a de la Independencia. Este jueves se convoca a ocupar, de nuevo, la emblem&aacute;tica Plaza de la Bandera, punto de encuentro de algunas de las principales instituciones p&uacute;blicas del Gobierno, entre ellas, la diana de las protestas: la Junta Central Electoral (JCE). Pero esta vez, despu&eacute;s de diez d&iacute;as incansables, el prop&oacute;sito es llegar al mill&oacute;n de voces bajo el sol implacable del Caribe o el torrente de lluvia que decida azotar de un minuto para el otro. La motivaci&oacute;n es dispar, pero el mensaje claro. Se acab&oacute; el Carnaval. &ldquo;Es el turno de la democracia&rdquo;, reclaman.
    </p><p class="article-text">
        El son es pac&iacute;fico. Los ecos de&nbsp;<a href="https://www.eldiario.es/internacional/claves-explican-estallido-social-Chile_0_956454401.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Chile</a> y Venezuela han hecho mella tambi&eacute;n en este pueblo caribe&ntilde;o, en un momento en que la regi&oacute;n camina en la cuerda floja del hartazgo. Y a la tercera parece que no va la vencida. Una parte del pueblo dominicano se siente for&aacute;nea en su tierra y reclama su bandera, que ahora sienten que est&aacute; manchada con una fecha, <a href="https://www.eldiario.es/internacional/Suspendidas-elecciones-Republica-Dominicana-automatizado_0_996350667.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el 16 de febrero, un d&iacute;a que sell&oacute; un cap&iacute;tulo negro para la democracia dominicana tras la anulaci&oacute;n de las elecciones municipales </a>por el supuesto fallo del sistema de voto.
    </p><p class="article-text">
        Y ese sentimiento ha prendido una mecha que no entiende de clase social.
    </p><p class="article-text">
        Sea desde una aplicaci&oacute;n m&oacute;vil en un dispositivo de &uacute;ltima generaci&oacute;n o en un cazo oxidado, el sonido es un&iacute;voco y al mismo ritmo en Naco, Piantini, y tambi&eacute;n en los barrios m&aacute;s deprimidos de la ciudad como Villa Mella, San Crist&oacute;bal, Los Mina o Manoguayabo. La Plaza de la Bandera ha sido, progresivamente, el espejo de la realidad dominicana m&aacute;s efervescente. Desigual, pero unida. Porque, al final, &ldquo;quien gana es la Rep&uacute;blica Dominicana&rdquo;, aseguran.
    </p><h3 class="article-text">La gota que colm&oacute; el vaso</h3><p class="article-text">
        El Gobierno no se da por aludido y responde con la boca peque&ntilde;a en un momento cr&iacute;tico para un partido m&aacute;s dividido que nunca, entre dos facciones hist&oacute;ricas completamente enfrentadas: la del expresidente Leonel Fern&aacute;ndez, por un lado, y, por otro, la del actual candidato a las elecciones presidenciales del pr&oacute;ximo 16 de mayo, Gonzalo Castillo. Mientras, los votantes del actual jefe de Estado, Danilo Medina, se encuentran hu&eacute;rfanos.
    </p><p class="article-text">
        En el bando contrario, los partidos de la oposici&oacute;n unen sus fuerzas al grito de &ldquo;&iexcl;Se van!&rdquo;. A su cabeza, se encuentra Luis Abinader, del Partido Revolucionario Moderno (PRM), y, apostado entre bambalinas, el actual alcalde del Distrito Nacional, David Collado, esperando el turno de su entrada triunfal desde el banquillo municipal a las 'Grandes Ligas' de la pol&iacute;tica. Pero cada quien por su lado. Agua y aceite.
    </p><p class="article-text">
        El domingo 15 de febrero la gota colm&oacute; el vaso de una paciencia llevada al abismo. La habitual sombra del fraude se dio de bruces, esta vez, contra el supuesto fallo de un pionero sistema de voto automatizado, el cual ten&iacute;a el parad&oacute;jico prop&oacute;sito de paliar los errores humanos del conteo manual. El canto de victoria de Leonel Fern&aacute;ndez, que tanto lo hab&iacute;a demonizado, se ahogar&iacute;a pronto. El descorche de cava se contuvo ante las revueltas, lloros y estupor de un pueblo frustrado. El lunes se visti&oacute; de luto, de forma literal. Providencialmente, la capital sufri&oacute; una oleada de apagones producto de un fallo en la planta de la Central Termoel&eacute;ctrica Punta Catalina, s&iacute;mbolo de Odebrecht. El silencio dio paso al aullido un&iacute;sono. &ldquo;&iquest;Qu&eacute; va a ser lo siguiente?&rdquo;, exclamaban.
    </p><p class="article-text">
        Ocho d&iacute;as despu&eacute;s, los j&oacute;venes dominicanos, en su mayor&iacute;a, sostienen el pulso a un sistema con el que no se sienten identificados. Reescriben un himno con tres estribillos claros. El primero, y b&aacute;sico, &ldquo;derecho a elegir&rdquo;; el segundo, &ldquo;transparencia, investigaci&oacute;n y respuestas&rdquo;; el tercero, &ldquo;sanci&oacute;n y consecuencias para los implicados&rdquo;. A la llamada acuden estudiantes, trabajadores, de clase alta, de baja, de media, de izquierda, o de derecha, y llegan en Uber o en 'guagua'&hellip; Como sea, dan un golpe en la mesa.
    </p><p class="article-text">
        Las malogradas elecciones municipales se reeditan el pr&oacute;ximo 15 de marzo, con m&aacute;s sombras que luces. Esta vez, volvemos a las cuentas de siempre, que en las pasadas elecciones presidenciales, de 2016, dejaron nada m&aacute;s y nada menos que 29.000 errores a su paso. Mientras, los 'buenos' de la pel&iacute;cula van aterrizando en la isla para sembrar confianza en un terreno yermo. El escuadr&oacute;n lo forman la Organizaci&oacute;n de los Estados Americanos (OEA); la Uni&oacute;n Interamericana de Organismos Electorales (Uniore); y la Fundaci&oacute;n Internacional para Sistemas Electorales (IFES).
    </p><p class="article-text">
        Este es el caldo de cultivo electoral que se presenta, no solo en Santo Domingo. La campa&ntilde;a electoral resurge de sus cenizas, a golpe de talonario, para celebrar unas nuevas elecciones municipales en las que el partido de Gobierno, que, junto a sus aliados, controla 107 de las 158 alcald&iacute;as, se juega mucho. Tambi&eacute;n el opositor PRM, que est&aacute; al frente de 30; entre ellas, la del Distrito Nacional, centro de la capital. &ldquo;El cambio va&rdquo;, dicen unos, pero &ldquo;un 10% de la poblaci&oacute;n dominicana no decide las elecciones&rdquo;, dicen otros. Y ninguno se equivoca.
    </p><p class="article-text">
        Desde ese restaurante en Naco o&iacute;mos todav&iacute;a el eco vibrante de las cacerolas al otro lado de la ciudad. All&aacute; donde no hay cuberter&iacute;a, ni un techo firme para resguardarse del aguacero que est&aacute; cayendo. El camarero retira la cubitera. Ya son m&aacute;s de las 9 y los &aacute;nimos est&aacute;n caldeados. &ldquo;&iquest;Y ahora qu&eacute;?&rdquo;, pregunta uno. Pues eso, que sigan sonando los tambores de la democracia. Y ma&ntilde;ana ser&aacute; otro d&iacute;a. 27 de febrero.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Helena Sáenz Espona]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 25 Feb 2020 19:53:25 +0000]]></pubDate>
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