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    <title><![CDATA[elDiario.es - Marta Domínguez-Jiménez]]></title>
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      <title><![CDATA[Los costes económicos de una pandemia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/costes-economicos-pandemia_129_1001546.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f783826e-de39-40b9-8cf9-c12bf1d92ada_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="El Ibex 35 se desploma como consecuencia del coronavirus."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">A pesar de la recesión que se nos viene encima, las medidas anunciadas en los últimos días deberían dejarnos esperanzados; ahora toca abogar por un instrumento fiscal a nivel europeo</p></div><p class="article-text">
        Tras cierta par&aacute;lisis pol&iacute;tica inicial y amplio pesimismo entre los economistas, tanto los gobiernos nacionales, como la Uni&oacute;n Europea parecen haberse puesto las pilas: el Gobierno espa&ntilde;ol ha establecido un amplio sistema de avales de 100.000 millones de euros que asegurar&aacute;n la liquidez a las empresas, mientras que el BCE ha anunciado un programa de compra de activos en valor de 750.000 millones que no solo supone un importante est&iacute;mulo monetario, tambi&eacute;n asegura la confianza de los mercados en las grandes respuestas nacionales (que mejorar&aacute;n su efectividad). Por primera vez desde el inicio de esta crisis cabe algo de esperanza, pues estas medidas son un buen paso que podr&iacute;a mitigar la profundidad de la ya casi indudable recesi&oacute;n que tenemos por delante. A&uacute;n as&iacute;, el coste ser&aacute; amplio y el &eacute;xito incierto, es demasiado pronto para cantar victoria.
    </p><p class="article-text">
        Durante las &uacute;ltimas semanas, la comunidad econ&oacute;mica ha estado absorta en un &uacute;nico debate: &iquest;nos encontramos puramente ante un shock de la oferta o tambi&eacute;n una crisis m&aacute;s postergada de la demanda? A estas alturas, parece evidente que la demanda tambi&eacute;n se ha visto gravemente afectada, tanto la incertidumbre como la reducci&oacute;n de ingresos ha llevado a una postergaci&oacute;n del gasto en el grueso de la poblaci&oacute;n espa&ntilde;ola, y es el origen de gran parte del da&ntilde;o econ&oacute;mico. Sin embargo, la duraci&oacute;n de esta crisis de la demanda depender&aacute; tanto de la evoluci&oacute;n m&eacute;dica, (no solo en Espa&ntilde;a, tambi&eacute;n en Europa y otros socios comerciales como EEUU donde abunda la incertidumbre) como de las medidas econ&oacute;micas adoptadas tanto a nivel europeo como nacional, que por fin parecen ser sustanciales. Aunque la recesi&oacute;n a medio plazo parece inevitable, su profundidad esta a&uacute;n por determinar.
    </p><p class="article-text">
        La realidad es que calcular el impacto econ&oacute;mico del COVID-19, incluso los costes ya incurridos, no deja de ser una actividad especulativa, pues no solo hay amplia incertidumbre futura, tambi&eacute;n las cifras de PIB, empleo y dem&aacute;s salen con unos meses de retraso. La OECD pronostic&oacute; hace unas semanas una ca&iacute;da del crecimiento del PIB mundial en 2020 de entre el 0,5% y el 1,5%, mientras que otros estudios acad&eacute;micos han sido m&aacute;s pesimistas, estimando escenarios en los que las p&eacute;rdidas globales podr&iacute;an rondar los nueve billones de d&oacute;lares (lo que ser&iacute;a alrededor un 10%). Por ahora, la bolsa, como espejo imperfecto de la econom&iacute;a, ha perdido casi un 40% de su valor tanto en Espa&ntilde;a (Ibex 35), como en Europa en general (Euro Stoxx 50).
    </p><p class="article-text">
        Para empezar, el mecanismo que lleva a la reducci&oacute;n de la oferta es evidente: tanto los afectados como los aislados por prevenci&oacute;n paran de trabajar, las f&aacute;bricas cierran, las empresas funcionan a medio gas. Y as&iacute;, los niveles de producci&oacute;n bajan sustancialmente. A esto debemos a&ntilde;adirle los efectos en las cadenas de suministros: China exporta m&aacute;s de un tercio de los productos intermedios (es decir, las piezas) del mundo, y ellos llevan ya dos meses con un nivel reducido de producci&oacute;n. El norte de Italia tambi&eacute;n es un importante n&uacute;cleo industrial. En un mundo globalizado todos dependemos de ello. Todo esto conlleva una reducci&oacute;n importante, inevitable, pero a priori temporal del PIB. Evitar un deterioro m&aacute;s postergado requiere mantener a las empresas a flote, proporcionando la liquidez necesaria para que puedan cumplir con sus obligaciones financieras y pagar sus facturas.
    </p><p class="article-text">
        En este sentido, opino que la medida del Gobierno de avalar hasta 100.000 millones (casi un 8% del PIB) en cr&eacute;ditos a las empresas afectadas es muy importante por dos razones. Primero, ayudar&aacute; a limitar el cierre de empresas y despidos permanentes (los ERTEs son inevitables dado el cese de actividad), ya que los bancos proporcionaran la liquidez necesaria. Segundo, el aval ayudar&aacute; a prevenir una propagaci&oacute;n al sistema financiero, clave, ya que esta repercutir&iacute;a de nuevo sobre la econom&iacute;a real introduci&eacute;ndonos en un c&iacute;rculo vicioso. Aunque el efecto sobre el d&eacute;ficit a&uacute;n me provoca v&eacute;rtigo, el 'bazooka' prometido por Alemania para su econom&iacute;a (que es ilimitado) es tal vez buena indicaci&oacute;n de que incluso los m&aacute;s ortodoxos entienden la excepcionalidad de la situaci&oacute;n. No olvidemos que, en Alemania, el nivel de ortodoxia es tal, que el valor m&aacute;ximo posible de su d&eacute;ficit estructural (aunque no c&iacute;clico) est&aacute; escrito en la constituci&oacute;n (y es de solo el 0,35%).
    </p><p class="article-text">
        Al mismo tiempo, nos encontramos en el comienzo de una crisis de demanda. Poco a poco, el cese de actividad afecta a los ingresos, mientras que la incertidumbre general y el miedo al desempleo llevan a una reducci&oacute;n del consumo. Para una econom&iacute;a en fase de ralentizaci&oacute;n como era la nuestra, este parece que ser&aacute; el detonante de una crisis m&aacute;s extendida, cuando se preve&iacute;a una simple desaceleraci&oacute;n. Esta situaci&oacute;n requiere de medidas m&aacute;s generalizadas para estimular la demanda, por suerte, el BCE ha sabido estar a la altura. La noche del 18 de marzo, anunciaron un nuevo programa de compra de activos o expansi&oacute;n cuantitativa, el PEPP, (Pandemic Emergency Purchase Programme, en ingl&eacute;s) de 750.000 millones de euros (lo que viene a ser un 5% del PIB de la zona euro).
    </p><p class="article-text">
        Este programa marca una importante diferencia por dos razones. Primero, supone un importante est&iacute;mulo monetario, al que se suman las medidas anunciadas el 12 de marzo (especialmente la relajaci&oacute;n de los requerimientos de capital de los bancos) que estimular&aacute;n nuestra econom&iacute;a e inducir&aacute;n a los bancos a incrementar los cr&eacute;ditos. Segundo, esta medida ha servido para calmar a los mercados de deuda, ya que gran parte de estos 750.000 millones ir&aacute;n destinados a comprar deuda soberana en mercados secundarios (previsiblemente al menos alrededor del 80%, como en programas previos). Tras la desafortunada rueda de prensa de Lagarde y dado el coste de los grandes programas de est&iacute;mulo anunciados a nivel nacional, el coste de la deuda de casi todos los pa&iacute;ses de la zona euro hab&iacute;a aumentado sustancialmente. Ahora ha vuelto a caer. Teniendo en cuenta que entramos en una &eacute;poca de incremento del gasto p&uacute;blico, el apoyo pleno del BCE permitir&aacute; a los estados gastar lo necesario, e incrementar&aacute; sustancialmente el valor del aval de gobiernos como el nuestro. Todo esto aumenta las posibilidades de &eacute;xito de los programas nacionales.
    </p><p class="article-text">
        A pesar de los costes, a pesar de la recesi&oacute;n que se nos viene encima, las medidas anunciadas en los &uacute;ltimos d&iacute;as deber&iacute;an dejarnos esperanzados. Ahora toca abogar por un instrumento fiscal a nivel europeo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Marta Domínguez-Jiménez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/costes-economicos-pandemia_129_1001546.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 20 Mar 2020 21:22:04 +0000]]></pubDate>
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