<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiario.es - Asier Arías]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/asier-arias/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Asier Arías]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiario.es/rss/category/author/518227/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[Para que haya mañana pactos realmente pactados y verdes]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/ultima-llamada/haya-manana-pactos-realmente-pactados-verdes_132_7299670.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c758cce8-c200-4d90-a082-3604e1a75ca0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Para que haya mañana pactos realmente pactados y verdes"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Podemos seguir hablando de crisis "nuevas", pero haríamos mejor en comenzar a pensar en la raíz compartida del conglomerado de crisis en curso, pues no va a evaporarse ni con reformas fiscales ni con estímulos financieros</p></div><p class="article-text">
        Es m&aacute;s que probable que la nueva crisis econ&oacute;mica no sea tan nueva. Hay motivos s&oacute;lidos para sostener que la emergencia sanitaria provocada por la COVID-19 <a href="https://www.sinpermiso.info/textos/coronavirus-deuda-y-recesion" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">no fue la causa &uacute;ltima</a> de la nueva recesi&oacute;n: <a href="https://vientosur.info/neoliberalismo-contaminado/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">nos dirig&iacute;amos en esa direcci&oacute;n antes de la pandemia</a>. Podemos, no obstante, seguir hablando de crisis &ldquo;nuevas&rdquo;, pero har&iacute;amos mejor en comenzar a pensar en la ra&iacute;z compartida del conglomerado de crisis en curso, porque no va a evaporarse ni con reformas fiscales ni con est&iacute;mulos financieros.
    </p><p class="article-text">
        Sea como fuere, la &ldquo;nueva&rdquo; crisis econ&oacute;mica ha tra&iacute;do consigo la predecible retah&iacute;la de discursos acerca de los medios para la &ldquo;recuperaci&oacute;n&rdquo;. &Eacute;sta es la noci&oacute;n de moda, y falta la instituci&oacute;n estatal, supraestatal o corporativa que no haya anunciado su &ldquo;plan de recuperaci&oacute;n&rdquo; en los &uacute;ltimos meses. Algunos han escogido palabras ciertamente estratosf&eacute;ricas al efecto. As&iacute;, por ejemplo, desde el Foro Econ&oacute;mico Mundial optaron por la locuci&oacute;n <a href="https://es.weforum.org/agenda/2020/08/covid-19-las-4-claves-del-gran-reinicio/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;Gran Reinicio</a>&rdquo;. As&iacute;, en may&uacute;sculas.
    </p><p class="article-text">
        Y bien, &iquest;qu&eacute; es lo que se nos propone recuperar? &iquest;Qu&eacute; es eso que hemos de reiniciar, esta vez en may&uacute;sculas? El d&iacute;a que arrancaba la COP25 en Madrid, el fundador del Foro Econ&oacute;mico Mundial nos explicaba en la pieza principal de opini&oacute;n de<em> El Pa&iacute;s</em> que &ldquo;la pregunta que definir&aacute; nuestra era&rdquo; ser&aacute; la pregunta acerca de <a href="https://elpais.com/economia/2019/12/01/actualidad/1575223867_871176.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;qu&eacute; tipo de capitalismo queremos</a>&rdquo;. La foto que acompa&ntilde;aba al art&iacute;culo ofrec&iacute;a un curioso ejemplo de la consabida <a href="http://msteer.co.uk/analyt/jchomsky.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;divergencia radical entre las opiniones populares y la producci&oacute;n de las instituciones doctrinales</a>&rdquo;: en ella, unos manifestantes exhib&iacute;an en la Puerta del Sol una pancarta en la que pod&iacute;a leerse &ldquo;el capitalismo mata el planeta&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.edelman.com/trust/2020-trust-barometer" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">A diferencia de las mayor&iacute;as populares</a>, los centros del poder econ&oacute;mico y pol&iacute;tico se niegan, claro, a concebir alternativas al capitalismo, y el objetivo de todas las propuestas institucionales de &ldquo;reinicio&rdquo; o &ldquo;recuperaci&oacute;n&rdquo; es as&iacute; el de revitalizar unos &iacute;ndices de crecimiento en m&iacute;nimos hist&oacute;ricos. El proyecto de inaugurar un nuevo ciclo expansivo est&aacute; publicit&aacute;ndose en esta ocasi&oacute;n en t&eacute;rminos de &ldquo;recuperaci&oacute;n verde&rdquo;. La idea que subyace a esta adjetivaci&oacute;n es la del &ldquo;crecimiento verde&rdquo;, de acuerdo con la cual el crecimiento econ&oacute;mico del que depende la salud de la econom&iacute;a capitalista puede prolongarse sin que lo hagan al tiempo sus impactos ambientales. Se trata, insistamos, de una idea: quiz&aacute; pudiera materializarse de alg&uacute;n modo en alg&uacute;n mundo posible. En el nuestro, esos impactos contin&uacute;an acumul&aacute;ndose, y vienen de hecho orientando <a href="https://www.pnas.org/content/115/33/8252" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la trayectoria del sistema Tierra hacia condiciones </a><a href="https://www.pnas.org/content/115/33/8252" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>inh&oacute;spitas</em></a>.
    </p><p class="article-text">
        Reconciliar la idea del crecimiento verde con la evidencia disponible es una tarea <a href="https://www.tandfonline.com/doi/full/10.1080/13563467.2019.1598964" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ciertamente complicada</a>, pero no lo suficiente como para contener el un&aacute;nime aplauso medi&aacute;tico a la nueva ola de &ldquo;responsabilidad social corporativa&rdquo; anunciada por el <a href="https://www.weforum.org/agenda/2019/12/davos-manifesto-2020-the-universal-purpose-of-a-company-in-the-fourth-industrial-revolution/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Foro Econ&oacute;mico Mundial</a> o la <a href="https://opportunity.businessroundtable.org/ourcommitment/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Business Roundtable</a>:&ldquo;hasta ahora nuestra tarea era la de aumentar beneficios, pero eso se acab&oacute;; en lo sucesivo nos dedicaremos a velar con celo por la suerte de &eacute;sta y las sucesivas generaciones&rdquo;. <a href="https://labornotes.org/2020/04/interview-noam-chomsky-how-bosses-are-making-coronavirus-worse-their-benefit" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Los m&aacute;s veteranos hab&iacute;an escuchado ya esta enternecedora canci&oacute;n</a>.
    </p><p class="article-text">
        Cuando los principales <em>lobbies</em> y <em>think tanks</em> corporativos cantan estas canciones no cuesta entender que nos encontramos ante campa&ntilde;as de relaciones p&uacute;blicas. Cuando lo hace la UE las cosas cambian: su plan de crecimiento verde no es una mera declaraci&oacute;n de intenciones, sino un proyecto destinado a reflotar la econom&iacute;a europea inyect&aacute;ndole cantidades astron&oacute;micas de dinero. Y se trata de un proyecto en marcha, una serie de pol&iacute;ticas que han sido aprobadas y comienzan a implementarse sin que haya mediado ninguna clase de debate ni, desde luego, ninguna forma de participaci&oacute;n popular: <a href="https://www.eldiario.es/ultima-llamada/financiar-estrategias-economia-social-solidaria-transicion-necesaria_132_7248846.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;m&aacute;s all&aacute; de declaraciones gen&eacute;ricas, est&aacute; prevaleciendo la desinformaci&oacute;n y la poca transparencia en el proceso de identificaci&oacute;n de los proyectos y su negociaci&oacute;n en las diferentes escalas local, estatal y europea</a>&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Tal y como se&ntilde;ala Alfons P&eacute;rez en <a href="https://odg.cat/es/campana/pactos-verdes-pandemias/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Pactos Verdes en tiempos de pandemias</em></a>, el plan de crecimiento verde de la UE es, por lo pronto, el mayor del mundo, tanto en t&eacute;rminos de poblaci&oacute;n afectada como de movilizaci&oacute;n de recursos. El objetivo de este &ldquo;Pacto Verde opeo&rdquo; es el de fomentar el &ldquo;crecimiento verde&rdquo; mediante la implantaci&oacute;n masiva de &ldquo;tecnolog&iacute;as verdes&rdquo; y digitales.
    </p><p class="article-text">
        Dejando de lado el hecho de que el endeudamiento derivado de esa movilizaci&oacute;n chocar&aacute; tarde o temprano con la reactivaci&oacute;n del Pacto de Estabilidad, y asimismo el de que, por el camino, no servir&aacute; para financiar proyectos agroecol&oacute;gicos ni cooperativas de consumo local, hemos de preguntarnos si eso del crecimiento verde es posible. &iquest;Puede desacoplarse el crecimiento econ&oacute;mico de sus impactos ambientales? Los grandes logros publicitados en torno al crecimiento verde, el desacoplamiento y la desmaterializaci&oacute;n de la econom&iacute;a se traducen en &uacute;ltimo t&eacute;rmino en la exportaci&oacute;n de los impactos ambientales del crecimiento econ&oacute;mico desde los principales centros de la econom&iacute;a capitalista global hacia su periferia. As&iacute;, por ejemplo, en las dos &uacute;ltimas d&eacute;cadas la UE reduc&iacute;a sus emisiones de CO&#8322; en casi un 20% mientras cuadruplicaba sus importaciones desde China. Las emisiones de China aumentaron durante ese periodo un 200%. Del mismo modo, la mitad del CO&#8322; emitido a la atm&oacute;sfera para producir todo lo que se consume en el Reino de Espa&ntilde;a se libera <a href="https://theconversation.com/la-economia-europea-no-reduce-emisiones-de-co2-las-deslocaliza-142391" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">fuera de sus fronteras</a>.
    </p><p class="article-text">
        En ocasiones, los publicistas m&aacute;s honestos del desacoplamiento incluyen en sus modelos datos acerca de los bienes importados por las econom&iacute;as nacionales que, en teor&iacute;a, estar&iacute;an &ldquo;desacopl&aacute;ndose&rdquo;. Sin embargo, por alg&uacute;n motivo olvidan incluir datos acerca de los recursos empleados en la extracci&oacute;n, procesamiento y transporte de esos bienes. Haciendo a un lado este olvido, resta s&oacute;lo la desinformaci&oacute;n como estrategia para ocultar la <a href="https://eeb.org/decoupling-debunked1/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">escas&iacute;sima probabilidad</a> de que algo remotamente asimilable al desacoplamiento absoluto o el crecimiento verde pueda tener lugar.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; las cosas, sobra incidir en la necesidad de promover el debate en torno a estos &ldquo;pactos verdes&rdquo;, y textos como el reci&eacute;n citado de Alfons P&eacute;rez comienzan a poner sobre la mesa informaci&oacute;n imprescindible para abrir espacio a ese debate. De momento, abrir ese espacio es en s&iacute; misma una tarea ambiciosa. No obstante, no es la &uacute;nica que tenemos por delante, porque hay muchas maneras de entrar en ese debate: las que caben en el espectro que va de la aceptaci&oacute;n de los t&eacute;rminos en los que lo plantea la ret&oacute;rica oficial a su completo rechazo. En el fondo, dentro del marco oficial no hay debate: en &eacute;l,&ldquo; transici&oacute;n ecol&oacute;gica&rdquo; significa canalizar cantidades ingentes de dinero p&uacute;blico hacia macroproyectos en los sectores que mayores cuotas de ganancia prometen, a saber, el renovable y el digital. Una vez abierto el debate en torno a los pactos verdes debi&eacute;ramos comenzar a reflexionar atentamente sobre esos sectores.
    </p><p class="article-text">
        Por lo que al sector digital se refiere, no cabe entrar en el se&ntilde;alado debate sin poner de relieve la <a href="https://vientosur.info/verde-y-digital/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">falacia de la desmaterializaci&oacute;n de la econom&iacute;a por la v&iacute;a de la digitalizaci&oacute;n</a>. Con todo, incluso aunque cupiera hablar de una &ldquo;econom&iacute;a verde y digital&rdquo; seguir&iacute;a resultando imperativo que supi&eacute;ramos preguntarnos hacia qu&eacute; tipo de sociedades avanzamos mientras nos deslizamos por la pendiente del capitalismo de datos, el capitalismo de plataformas y el capitalismo de la vigilancia, con un progresivo tr&aacute;nsito de los datos entendidos como mercanc&iacute;a a los datos empleados como capital, como atajo hacia formas m&aacute;s eficientes de explotaci&oacute;n de una fuerza de trabajo cada d&iacute;a m&aacute;s precarizada y como medio para el control de trabajadoras, ciudadanas y consumidoras.
    </p><p class="article-text">
        En cuanto a la transici&oacute;n energ&eacute;tica, no bastar&aacute; con entrar en el debate subrayando el car&aacute;cter colonial de la dependencia externa de la UE de materiales cr&iacute;ticos, ni hacerlo apuntando a los graves impactos socioambientales del do de pecho extractivista necesario para llevar a t&eacute;rmino las pol&iacute;ticas energ&eacute;ticas del Pacto Verde Europeo. Mientras no a&ntilde;adamos a esas claves una discusi&oacute;n seria en torno a las <a href="https://www.editorialalfabeto.com/item/es/157-petrocalipsis/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">limitaciones del proyecto de sustituir f&oacute;siles por renovables</a> seguiremos alimentando la inveros&iacute;mil idea del crecimiento econ&oacute;mico en un futuro post-f&oacute;sil.
    </p><p class="article-text">
        Desafiar el sentido com&uacute;n de la transici&oacute;n energ&eacute;tica en base a macrogranjas solares y e&oacute;licas es si cabe m&aacute;s urgente en nuestro pa&iacute;s, no a causa de su climatolog&iacute;a, sino de su modelo econ&oacute;mico: el del pelotazo en un contexto institucional de <a href="https://capitanswing.com/libros/ibex-35/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">capitalismo de amiguetes</a>. As&iacute; pues, todo indicaba <a href="https://www.elsaltodiario.com/union-europea/next-generation-ue-plan-recuperacion-europeo-medida-sector-privado" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">desde un principio</a> que el encaje del plan de recuperaci&oacute;n espa&ntilde;ol dentro del europeo ser&iacute;a milim&eacute;trico, con una <a href="https://ctxt.es/es/20210301/Firmas/35242/Fernando-Prats-fondos-europeos-recuperacion-covid-transiccion-energetica-multinacionales.htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;agenda concebida [en ambos casos] en torno a grandes corporaciones bien vinculadas con los principales agentes financieros</a>&rdquo;. En esta ocasi&oacute;n se usar&iacute;an palabras como <a href="https://ctxt.es/es/20201101/Firmas/34063/plan-de-recuperacion-resiliencia-pedro-sanchez-manuel-casal-lodeiro.htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;resiliencia</a>&rdquo; y otras por el estilo, pero la cosa estribar&iacute;a nuevamente en el dise&ntilde;o del marco legal que permitiera ejecutar un n&uacute;mero similar al anterior: ahora no toca rescatar a la gran banca en agradecimiento por su inestimable contribuci&oacute;n al desprop&oacute;sito inmobiliario, sino regar a nuestras campeonas del IBEX en agradecimiento por su diligencia a la hora de eludir impuestos y mantener adecuadamente desindustrializado el pa&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Afortunadamente, a lo largo y ancho del Reino de Espa&ntilde;a decenas de plataformas ciudadanas se han organizado espont&aacute;nea e independientemente para <a href="https://www.eldiario.es/ultima-llamada/transicion-ecologica-posible_132_7192158.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">proteger nuestros territorios de sus negocios</a>. La integraci&oacute;n de estas plataformas en una <a href="https://aliente.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">alianza nacional</a> ha recibido el respaldo de la comunidad cient&iacute;fica y el ninguneo de los medios de masas. Estas plataformas y su defensa espont&aacute;nea de lo com&uacute;n nos regalan algo dif&iacute;cil hoy: optimismo &ndash;tanto como para confiar en que quiz&aacute; podamos llegar a plantearnos no ya &ldquo;qu&eacute; tipo de capitalismo queremos&rdquo;, no ya c&oacute;mo reiniciar <a href="https://www.postcarbon.org/capitalism-the-doomsday-machine/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;la m&aacute;quina del fin del mundo en la que vivimos</a>&rdquo;, sino m&aacute;s bien c&oacute;mo desactivarla y comenzar a construir alternativas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Asier Arías]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/ultima-llamada/haya-manana-pactos-realmente-pactados-verdes_132_7299670.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 18 Mar 2021 05:00:21 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/c758cce8-c200-4d90-a082-3604e1a75ca0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="116375" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/c758cce8-c200-4d90-a082-3604e1a75ca0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="116375" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Para que haya mañana pactos realmente pactados y verdes]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/c758cce8-c200-4d90-a082-3604e1a75ca0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Lo que nos aterra a algunos del nuevo coronavirus]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/ultima-llamada/aterra-nuevo-coronavirus_132_1001689.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f9c7bf01-e8ee-49df-924f-d6867d0d7433_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Lo que nos aterra a algunos del nuevo coronavirus"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cuando pase la crisis sanitaria, "volver a la normalidad" no puede querer decir, en ningún caso, regresar a la sociopatía neoliberal a que parecíamos condenados.</p></div><p class="article-text">
        Nada m&aacute;s lejos de nuestra intenci&oacute;n que restar importancia al coste humano de la pandemia causada por el SARS-CoV-2: miles de personas han perdido a seres queridos s&oacute;lo en nuestro pa&iacute;s y muchas m&aacute;s lo har&aacute;n en las pr&oacute;ximas semanas. Cada una de esas muertes ser&aacute; una tragedia, y no sobra encomio a la lucha del personal sanitario para evitarlas, ni al esfuerzo de quienes suministran servicios b&aacute;sicos en primera l&iacute;nea de combate. La precariedad laboral y vital que asuela nuestras sociedades convierte adem&aacute;s cada desaceleraci&oacute;n econ&oacute;mica en un drama para millones de trabajadoras y trabajadores. Las crisis golpean diferencialmente a nuestras sociedades seg&uacute;n m&uacute;ltiples l&iacute;neas de fractura: de clase, de g&eacute;nero, territoriales, &eacute;tnicas&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Cada una de esas l&iacute;neas merece una atenci&oacute;n que no podremos prestarle en estos escuetos renglones. Del mismo modo, dejaremos aqu&iacute; de lado la propia emergencia de salud p&uacute;blica (bien tratada estos d&iacute;as en numerosos textos, por ejemplo &eacute;ste de <a href="https://ctxt.es/es/20200302/Firmas/31445/coronavirus-estrategias-crisis-salud-pandemia-causas-china-eeuu-joan-benach.htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Joan Benach</a>) y cargaremos las tintas sobre otros motivos para la alarma, el compromiso y la acci&oacute;n coordinada: los vinculados con una crisis ecosocial que es ya una crisis civilizatoria.
    </p><p class="article-text">
        Al aproximarnos a esos otros motivos constatamos que uno de los aspectos m&aacute;s terror&iacute;ficos de esta pandemia reside en el modo en que nuestra cultura nos invita a contemplar el frenazo que ha ocasionado en nuestras econom&iacute;as. Ese frenazo no debiera present&aacute;rsenos como algo que ha de ser superado. Muy al contrario, tendr&iacute;a que posibilitar una cuidadosa deliberaci&oacute;n en torno a la desesperada urgencia de revertir nuestra extralimitaci&oacute;n material y poner fin a la irracionalidad econ&oacute;mica que mantiene de forma totalmente innecesaria cantidades absurdas de personas y mercanc&iacute;as dando constantemente vueltas al planeta. Producir por producir y consumir por consumir, de manera que siga girando la rueda de la acumulaci&oacute;n de capital, es un desatino que ya fue diagnosticado por los socialistas del siglo XIX, comenzando por Marx. El fin de ese desmedido traj&iacute;n est&aacute;, por cierto, <a href="https://www.mincotur.gob.es/Publicaciones/Publicacionesperiodicas/EconomiaIndustrial/RevistaEconomiaIndustrial/371/37.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">a la vuelta de la esquina</a>: queramos o no asumirlo, nuestras sociedades se ver&aacute;n pronto obligadas a usar <a href="https://blogs.publico.es/dominiopublico/30892/mesianismo-tecnologico-y-limites-biofisicos-el-caso-del-100-electrico/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">mucha menos energ&iacute;a primaria</a>.
    </p><p class="article-text">
        Lo que nos aterra a algunos, cada d&iacute;a a m&aacute;s, es la ceguera de nuestra cultura frente a la disyuntiva que abre ante nosotros la transici&oacute;n hacia esas sociedades energ&eacute;tica y materialmente frugales: donde hay, esencialmente, dos alternativas, nuestros comisarios culturales ven una nada m&aacute;s. La primera alternativa consistir&iacute;a en tratar de adaptar nuestro metabolismo ecosocial a los l&iacute;mites biof&iacute;sicos de un sistema Tierra que se encuentra ya en un estado precario. La segunda, innegociable en nuestro marco cultural, consistir&iacute;a en pisar el acelerador de la extralimitaci&oacute;n y la devastaci&oacute;n colocando un nuevo parche &ndash;previsiblemente m&aacute;s violento y autoritario que los previos&ndash; en el ya inviable capitalismo global. Lo que nos aterra a algunos del nuevo coronavirus es, en otras palabras, que sigamos despu&eacute;s de &eacute;l hundi&eacute;ndonos en un suicidio ecocida inserto en coordenadas sociopol&iacute;ticas peores a&uacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Podemos desglosar en tres dimensiones nuestra <a href="http://crashoil.blogspot.com/2020/03/la-balanza.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">trayectoria de colapso civilizatorio desde el punto de vista de la alarma suscitada por la reciente pandemia</a>: la sanitaria, la econ&oacute;mica y la propiamente ecosocial.
    </p><p class="article-text">
        Comencemos echando un superficial vistazo al plano sanitario. Cabe en este punto escoger al azar un par de conclusiones del &uacute;ltimo informe sobre salud y cambio clim&aacute;tico de la revista m&eacute;dica m&aacute;s prestigiosa del planeta (<a href="https://www.thelancet.com/journals/lancet/article/PIIS0140-6736(19)32596-6/fulltext" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">The Lancet</a>): la alteraci&oacute;n de los patrones clim&aacute;ticos ha hecho que nueve de los diez a&ntilde;os m&aacute;s adecuados para la transmisi&oacute;n del dengue tuvieran lugar despu&eacute;s del a&ntilde;o 2000, y asimismo que en menos de cuatro d&eacute;cadas se hayan duplicado los d&iacute;as propicios para la infecci&oacute;n por Vibrio (el g&eacute;nero de bacterias al que pertenece la que provoca el c&oacute;lera). Por su parte, la contaminaci&oacute;n del aire sigue causando siete millones de muertes anuales. De acuerdo con estimaciones de Marshall Burke, profesor del Departamento de Ciencias del Sistema Tierra de la Universidad Stanford, la reducci&oacute;n de la contaminaci&oacute;n del aire subsecuente a la par&aacute;lisis de la econom&iacute;a china ha servido para evitar la muerte de entre 50.000 y 75.000 personas. &iquest;Cu&aacute;les son, pues, nuestras pandemias?
    </p><p class="article-text">
        La crisis ecol&oacute;gica es una emergencia sanitaria incomparablemente mayor que la pandemia de COVID-19, y a ambas subyace uno y el mismo pat&oacute;geno: un sistema socioecon&oacute;mico dominado por el motivo del lucro.
    </p><p class="article-text">
        El sector agroindustrial ha adoptado una forma incompatible con la estabilidad de la biosfera no por motivos de eficiencia material, sino cremat&iacute;stica. Se trata de un hecho extensa y minuciosamente <a href="https://www.bloomsbury.com/uk/dead-zone-9781408868263/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">documentado</a>. Existen, por otra parte, pocas dudas acerca del v&iacute;nculo entre ese modelo agroindustrial y el creciente riesgo de pandemias. Seg&uacute;n Peter Daszak, codescubridor del origen del SARS, alrededor de 1&rsquo;7 millones de virus nos esperan en los ecosistemas que no han sido arrasados a&uacute;n con buld&oacute;ceres para abrir espacio al monocultivo intensivo. La deforestaci&oacute;n, la dr&aacute;stica simplificaci&oacute;n de ecosistemas y la desaparici&oacute;n de especies intermedias a expensas de esta &laquo;gesti&oacute;n&raquo; industrial de algunos de los reservorios de biodiversidad m&aacute;s ricos del planeta hac&iacute;an que una pandemia como la actual fuera cuesti&oacute;n de tiempo. Adicionalmente, la ganader&iacute;a industrial, para cuyo mantenimiento y expansi&oacute;n se dise&ntilde;ara aquel sistema de &laquo;gesti&oacute;n&raquo;, tiene su propia le&ntilde;a que arrojar al fuego: tal y como evidenciaran ya la gripe aviar, la gripe porcina y el propio SARS, la cr&iacute;a industrial de animales tiene lugar en entornos que deben describirse como &laquo;<a href="https://www.pagina12.com.ar/256569-no-le-echen-la-culpa-al-murcielago" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">f&aacute;bricas de replicaci&oacute;n y mutaci&oacute;n de virus</a>&raquo;.
    </p><p class="article-text">
        Este insostenible modelo agroindustrial es s&oacute;lo una de las facetas de un modelo socioecon&oacute;mico netamente insostenible: cada uno sus elementos ven&iacute;a exhibiendo signos de agotamiento hace largo tiempo. El subsistema econ&oacute;mico no es ninguna excepci&oacute;n a esta regla. As&iacute;, resultar&iacute;a absurdo culpar a la pandemia producida por el nuevo coronavirus de la crisis econ&oacute;mica en la que comenzamos a adentrarnos. De hecho, ni siquiera estamos adentr&aacute;ndonos en una crisis nueva, sino sencillamente profundizando en la de 2008. La crisis de la econom&iacute;a capitalista no es nueva, sino permanente ya. Ser&iacute;a in&uacute;til recurrir al nuevo coronavirus para tratar de explicar el crecimiento an&eacute;mico, la volatilidad especulativa o los niveles estratosf&eacute;ricos de deuda caracter&iacute;sticos de esta &uacute;ltima fase del capitalismo financiarizado.
    </p><p class="article-text">
        El capitalismo global pudo mantenerse con respiraci&oacute;n asistida despu&eacute;s de 2008 gracias al aliento de la Reserva Federal y, sobre todo, al del crecimiento de la econom&iacute;a china. Hoy no cabe esperar nada parecido. Los bancos centrales volver&aacute;n a regar generosamente los mercados financieros, pero el nivel de inversi&oacute;n en la econom&iacute;a real ser&aacute; menor incluso que el anterior a la pandemia. A pocos les extra&ntilde;ar&aacute; que se repita el procedimiento, y a menos a&uacute;n que lo haga el resultado: las masivas adquisiciones de t&iacute;tulos financieros y los &iacute;nfimos tipos de inter&eacute;s seguir&aacute;n generando deuda y cebando a los gigantes financieros, pero no producir&aacute;n ning&uacute;n goteo &ndash;entre otras cosas, porque no es &eacute;se su prop&oacute;sito.
    </p><p class="article-text">
        No es necesario disponer de una bola de cristal para predecir lo que suceder&aacute; con las tasas de desempleo. Y llover&aacute; sobre mojado, porque este declive del poder adquisitivo de la clase trabajadora tendr&aacute; lugar tras una d&eacute;cada en la que ha venido flotado a la deriva, entre la Escila de un marcado deterioro de servicios p&uacute;blicos y coberturas sociales y la Caribdis de unos inusitados <a href="https://blogs.publico.es/fernando-luengo/2020/03/17/la-pobreza-la-enfermedad-de-los-pobres/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">niveles de pobreza</a>.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de esta pandemia ninguna implementaci&oacute;n de ninguna reformulaci&oacute;n concebible del credo neoliberal servir&aacute; para hacer frente a un desplome de la demanda como el que se avecina. Por su parte, extender el &laquo;keynesianismo para las &eacute;lites&raquo; de los &uacute;ltimos cuarenta a&ntilde;os a un nuevo &laquo;keynesianismo para los pobres&raquo; quiz&aacute; pudiera mantener vivo el capitalismo por un par de d&eacute;cadas, pero arruinar&iacute;a definitivamente la biosfera.
    </p><p class="article-text">
        A los dos planos comentados &ndash;el sanitario y el econ&oacute;mico&ndash; subyace el decisivo: el de nuestro metabolismo ecosocial, esa econom&iacute;a &ldquo;real-real&rdquo; a la que se ha referido en m&aacute;s de una ocasi&oacute;n <a href="https://www.fcede.es/site/es/libros/detalles.aspx?id_libro=12809" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Joan Martinez Alier</a>. Si fu&eacute;semos &ndash;fantas&iacute;a de ciencia-ficci&oacute;n&ndash; una colonia organizada por una civilizaci&oacute;n extraterrestre para la r&aacute;pida extracci&oacute;n de los recursos del planeta Tierra, poni&eacute;ndolos al servicio de un proyecto alien&iacute;gena de mercantilizaci&oacute;n generalizada, ese metabolismo imaginario no diferir&iacute;a demasiado del que de hecho est&aacute; hoy funcionando (y que acaba de sufrir un par&oacute;n inesperado a causa de la pandemia). El capitalismo fosilista convierte hoy en escasos incluso los recursos minerales m&aacute;s abundantes (como la arena), desequilibra el clima hasta desembocar en perspectivas de calentamiento infernales, esquilma el suelo f&eacute;rtil y el agua dulce, y desgarra hasta tal extremo el tejido de la vida que tenemos que inventar neologismos como &ldquo;desfaunaci&oacute;n&rdquo; para referirnos a las dimensiones casi inconcebibles de la Sexta Gran Extinci&oacute;n en curso. Cada una de estas agresiones contribuye no s&oacute;lo a incrementar la probabilidad de nuevas pandemias, sino asimismo a minar las bases de la salud de todos y cada uno de los ecosistemas y, por tanto, de todas y cada una de las comunidades humanas.
    </p><p class="article-text">
        La pregunta m&aacute;s de fondo que deber&iacute;amos hacernos estos d&iacute;as quiz&aacute; sea: &iquest;por qu&eacute; tiene que pasar algo as&iacute; &ndash;una pandemia semejante&ndash; para que podamos simplemente reconocernos como sociedad, para que emerja poco a poco una noci&oacute;n reconocible de bien com&uacute;n, en vez la lucha de todos contra todos espoleada por el capitalismo? &iquest;Por qu&eacute; tiene que ocurrir algo as&iacute;, un desplome brutal e imprevisto de la actividad econ&oacute;mica, para que se recupere tendencial y m&iacute;nimamente algo de la salud ecol&oacute;gica de nuestros territorios?
    </p><p class="article-text">
        Cuando pase la crisis sanitaria, &laquo;volver a la normalidad&raquo; no puede querer decir, en ning&uacute;n caso, regresar a la sociopat&iacute;a neoliberal a que parec&iacute;amos condenados &ndash;o estaremos condenados de verdad. La &laquo;normalidad&raquo; no puede ser un sistema sociecon&oacute;mico enemigo de la sociedad y de la vida. Tedros Adhanom, director general de la Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud, afirmaba recientemente que &laquo;la amenaza del contagio mundial nos ha sacudido devolvi&eacute;ndonos la imagen de un mundo tan interdependiente y globalizado como vulnerable&raquo;. Hace d&eacute;cadas que esa imagen debi&oacute; sacudirnos, pero por motivos distintos, por amenazas mayores. Despu&eacute;s de la pandemia seguiremos teniendo entre manos un problema mucho m&aacute;s grave que ella, y s&oacute;lo podremos comenzar a abordarlo desde una progresiva <a href="https://ctxt.es/es/20200302/Politica/31220/coronavirus-decrecimiento-crisis-ecologica-agroecologia-yayo-herrero.htm" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">superaci&oacute;n de la necrocultura capitalista</a>. &iquest;Seremos capaces de verlo?
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Asier Arías, Jorge Riechmann]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/ultima-llamada/aterra-nuevo-coronavirus_132_1001689.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 06 Apr 2020 21:51:03 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/f9c7bf01-e8ee-49df-924f-d6867d0d7433_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="55440" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/f9c7bf01-e8ee-49df-924f-d6867d0d7433_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="55440" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Lo que nos aterra a algunos del nuevo coronavirus]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/f9c7bf01-e8ee-49df-924f-d6867d0d7433_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Coronavirus]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
