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    <title><![CDATA[elDiario.es - Elvira M. Jorge Estévez]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/elvira-m-jorge-estevez/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Elvira M. Jorge Estévez]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[El negativista desafiante en tiempos de alarma sanitaria]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/tenerife-ahora/tenerife-opina/negativista-desafiante-tiempos-alarma-sanitaria_132_1008442.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        El d&iacute;a 14 se declaraba en nuestro pa&iacute;s el estado de alarma a trav&eacute;s de un Real Decreto para poder gestionar la situaci&oacute;n de crisis sanitaria ocasionada por el COVID-19. El presidente del Gobierno central, en aplicaci&oacute;n del art&iacute;culo 116.2 previsto por nuestra carta magna activ&oacute; este mecanismo solamente tres d&iacute;as despu&eacute;s de la elevaci&oacute;n por parte de la OMS de la emergencia de salud p&uacute;blica a&nbsp; la categor&iacute;a de pandemia internacional. El objetivo era -y es- luchar contra la grave situaci&oacute;n que ha generado la alarma sanitaria por el riesgo de contagio y de propagaci&oacute;n del coronavirus, proteger la salud y la seguridad de toda la ciudadan&iacute;a, as&iacute; como contener la progresi&oacute;n de la enfermedad mientras se refuerza el sistema de salud y se intenta mitigar el impacto de este virus en lo social y econ&oacute;mico.&nbsp;El decreto&nbsp;recog&iacute;a limitaciones a la circulaci&oacute;n de las personas por las v&iacute;as p&uacute;blicas, restricciones a la circulaci&oacute;n&nbsp; de los veh&iacute;culos y la obligaci&oacute;n de seguir las recomendaciones y obligaciones emanadas de las autoridades sanitarias. Se se&ntilde;alaba expl&iacute;citamente que &ldquo;la ciudadan&iacute;a tiene el deber de colaborar y no obstaculizar la labor de los agentes de la autoridad en el ejercicio de sus funciones&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Los espa&ntilde;oles en general, y especialmente los canarios, estamos dando muestras, mayoritariamente, de un comportamiento plet&oacute;rico de responsabilidad, de empat&iacute;a, de solidaridad y hasta de&nbsp; generosidad y de sacrificio. Sin embargo, no hemos salido de nuestro estupor cuando hemos visto que algunos individuos han incumplido el deber de confinamiento, generando alarma social, y, por supuesto, reproche social. Afortunadamente, son los menos. Espec&iacute;menes que se han&nbsp; atrevido a desafiar a esta imprescindible contenci&oacute;n reforzada, import&aacute;ndoles bien poco el que la aplicaci&oacute;n de la misma haya sido motivada por una emergencia que nos pone en peligro a todos, y en especial a los m&aacute;s vulnerables. Individuos, aquellos, que se han atrevido a desafiar incluso a las figuras de autoridad integrantes de las fuerzas de seguridad del Estado, desobedeciendo las &oacute;rdenes de &ldquo;vuelva usted a su casa&rdquo; o la de &ldquo;no vaya a su segunda residencia&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Escrib&iacute;a&nbsp; Emerson&nbsp; que&nbsp; &ldquo;conducta desafiante&rdquo; es aquella culturalmente anormal en su intensidad,&nbsp;frecuencia o duraci&oacute;n, siendo probable que la seguridad f&iacute;sica de la persona o de los dem&aacute;s corra serio peligro...&ldquo; Y a nadie se le escapa la existencia de variados y hasta combinados rasgos de personalidad observables entre&nbsp; quienes insolidariamente incumplen con el confinamiento, vislumbr&aacute;ndose en algunos&nbsp; un perfil conductual que puede estar asociado -y que hasta podr&iacute;a diagnosticarse&nbsp; a poco que se les realice una buena anamnesis - dentro del denominado trastorno negativista desafiante.
    </p><p class="article-text">
        Se tratar&iacute;a de personas que en su vida diaria, habitualmente se molestan con facilidad o son susceptibles, que suelen estar enfadadas, experimentando hasta resentimiento y llegando tambi&eacute;n en muchas ocasiones a perder la calma. Suelen tener una historia de conflictos frecuentes con familiares cercanos o con compa&ntilde;eros de trabajo, pero, sobre todo, se caracterizan porque con quienes suelen tener esos conflictos es con aquellos que ostentan alg&uacute;n tipo de autoridad, llegando&nbsp; a desafiarles activamente o a rechazar satisfacer las peticiones que esas figuras de autoridad les realizan. Resultar&aacute; curioso fijarse en c&oacute;mo esta conciudadan&iacute;a, sin embargo, justificar&aacute; su conducta se&ntilde;alando que la realiza porque lo que se les est&aacute; pidiendo no es adecuado, o simplemente, porque ellos son quienes lo deciden y no otros y menos si son autoridades; minimizando los riesgos objetivos y reales de transmisi&oacute;n del virus. Pero la realidad es que nos encontramos ante algunos&nbsp; desafiantes incansables, que no cesan ni en su negativismo ni&nbsp;tampoco en sus desaf&iacute;os ni siquiera en tiempos de emergencia sanitaria ni de grave peligro de extensi&oacute;n de esta pandemia. Protestones &ldquo;cuasi profesionales&rdquo;, que han hecho de la disputa, del reto malentendido y de la provocaci&oacute;n un&nbsp;<em>hobby</em>, una profesi&oacute;n o&nbsp; hasta un dogma de vida; compatriotas - &iquest;o no? - que en estos d&iacute;as han demostrado que no les importa ni la seguridad de los dem&aacute;s, ni su salud. Afortunadamente, la prevalencia&nbsp; media de ese trastorno&nbsp; asciende a un 3,3%. Pero que no cunda el p&aacute;nico ya que de ese 3,3% un porcentaje se comporta de esa forma desafiante solamente en un &uacute;nico entorno que habitualmente es el que comparte con sus seres queridos, por lo que no ser&aacute; a este porcentaje a quienes veremos desafiar a las autoridades p&uacute;blicamente. Aquellos tendr&aacute;n que ser, lamentablemente, &ldquo;soportados&rdquo; en sus hogares. Adem&aacute;s, a esos criterios expuestos se unen tambi&eacute;n rasgos de personalidad que contribuyen a que estos seres se desinhiban a pesar del riesgo que su comportamiento de no respetar las normas ni a las autoridades, en estos momentos, supone. Podemos estar hablando, entre otras, de tendencias interpersonales a la no responsabilidad, a la laxitud, al egocentrismo, a la competitividad; de individuos poco altruistas hasta el punto de llegar a ser bien poco compasivos.
    </p><p class="article-text">
        Ya van en nuestro pa&iacute;s, m&aacute;s de 31.000 denuncias y m&aacute;s de 350 detenciones por incumplimiento grave del deber de confinamiento. No obstante, a pesar de la existencia de este tipo de &ldquo;perfil de ciudadan&iacute;a&rdquo;, afortunadamente, somos ricos en ejemplos que nos sobran y nos compensan de aquellos otros que no piensan en los dem&aacute;s ni&nbsp; siquiera cuando el planeta&nbsp;entero se encuentra en esta situaci&oacute;n y&nbsp; la vida de los dem&aacute;s est&aacute; en un riesgo que se ha&nbsp; advertido de m&uacute;ltiples formas. As&iacute; que, junto al resto de colectivos que forman parte de los servicios cr&iacute;ticos o esenciales, pongamos tambi&eacute;n en valor y traslademos nuestro agradecimiento por la realizaci&oacute;n de su trabajo a todas las fuerzas de seguridad del estado que realizan sus funciones con profesionalidad. Lo lamentable ser&aacute; que si aquella minor&iacute;a no es&nbsp; capaz de reproducir el ejemplo mayoritario de la competencia c&iacute;vica y social, de la responsabilidad, de la solidaridad, de la empat&iacute;a y hasta del sacrificio y de la generosidad que tantos millones de espa&ntilde;oles realizamos cada d&iacute;a, lo &uacute;nico que s&iacute; que contribuir&aacute; a modificar su comportamiento ser&aacute; la imposici&oacute;n de sanciones econ&oacute;micas que le hagan sufrir aunque sea a su cuenta corriente, as&iacute; como la necesaria detenci&oacute;n y hasta las penas privativas de libertad al resistirse a acatar las &oacute;rdenes de las autoridades competentes. Por lo tanto, es clave no dejar de sancionar estas desobediencias ya que ello podr&iacute;a generar un incremento de las mismas por imitaci&oacute;n de comportamientos inadecuados no sancionados. Es decir, podr&iacute;a producirse una especie de &ldquo;efecto llamada&rdquo; nada deseable ni conveniente. As&iacute; que nos quedamos en casa porque nuestros corazones est&aacute;n rebosantes de responsabilidad, de empat&iacute;a y de agradecimiento y porque cuando los bienes que est&aacute;n en juego son la vida y la salud y cuando lo que se persigue es frenar la pandemia y el aplanamiento de la curva -con todo lo que ello significa- lo &uacute;nico que cabe son las conductas c&iacute;vicas y prosociales. As&iacute; que: &iexcl;Este virus lo paramos unidos!
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elvira M. Jorge Estévez]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 23 Mar 2020 22:28:57 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[El negativista desafiante en tiempos de alarma sanitaria]]></media:title>
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