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    <title><![CDATA[elDiario.es - Javier Rivera Linares]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/javier-rivera-linares/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Javier Rivera Linares]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[El coche: Dr. Jekyll y Mr. Hyde]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/coche-dr-jekyll-mr-hyde_129_11819674.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3ed2bf82-4c47-4964-a6bf-e84886ecc245_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El coche: Dr. Jekyll y Mr. Hyde"></p><p class="article-text">
        El coche ya no nos enga&ntilde;a. Lleva muchos a&ntilde;os haci&eacute;ndolo, pero ya no nos enga&ntilde;a m&aacute;s. Nos vendieron su cara amable, desde los tiempos de Ford y el fordismo: la modernidad, la libertad de movimiento, el estatus, el poder, la tecnolog&iacute;a&hellip; Eso que, hoy en d&iacute;a, sigue engatus&aacute;ndonos desde los anuncios en todo tipo de soportes publicitarios. El coche, qu&eacute; maravilla, quiero uno y ser&eacute; feliz. Dr. Jekyll.
    </p><p class="article-text">
        Se ha convertido en un tesoro tan preciado que hemos empezado a organizar nuestras vidas alrededor del coche. Cada vez m&aacute;s, vivimos a las afueras y vamos a grandes centros comerciales en el extrarradio, no importa, tenemos coche y nos han hecho muchas infraestructuras (sin mirar al territorio) para que lo usemos c&oacute;modamente y podamos llegar a cualquier lugar. Si somos m&aacute;s miembros en la familia no hay problema, otro coche y, si hace falta, un tercero. Dr. Jekyll es perfecto.
    </p><p class="article-text">
        La ciudad tambi&eacute;n tiene que adaptarse al nuevo objeto preciado. Todos tenemos coche y debemos hacerle sitio. Hay que poder desplazarse r&aacute;pido y, adem&aacute;s, tiene que haber sitio para poder aparcar. El coche necesita mucho espacio funcionando y tambi&eacute;n parado. Procedemos entonces a quitarle superficie a las personas, total la calle ya no es segura porque los coches circulan r&aacute;pido y son peligrosos, as&iacute; que los ni&ntilde;os a otro sitio y los &aacute;rboles que molestan hay que quitarlos. El coche necesita superficies duras para rodar bien, as&iacute; que hay que impermeabilizar el suelo, sellarlo (los estudios cuantifican que <a href="https://ciudadesquecaminan.org/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">en las ciudades espa&ntilde;olas el porcentaje es de 68% para el coche y el 32% para las personas</a>). La prioridad es el coche, aunque haya que hacer algunas concesiones importantes. El Dr. Jekyll no es tan simp&aacute;tico como parece.
    </p><p class="article-text">
        Pero no nos contaban, aunque lo sab&iacute;an (demoledor el art&iacute;culo que desvela que ya<a href="https://www.eldiario.es/sociedad/razon-cientificos-exxon-clavaron-curva-calentamiento-global-50-anos_1_11813767.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> en 1970 las petroleras acertaron con la estimaci&oacute;n del calentamiento global que provocar&iacute;an ellas mismas</a>), la cara oculta de todo este invento. Esa maravilla sobre ruedas, adem&aacute;s del econ&oacute;mico, ten&iacute;a otro alto precio. Resulta que el coche es uno de los grandes contaminantes actuales, y los gases que emite en funcionamiento lo convierten en uno de los mayores responsables del cambio clim&aacute;tico. Adem&aacute;s, las infraestructuras que necesita han sellado el suelo y, en muchas ocasiones, se han hecho taponando los cauces naturales de las aguas. Pero no queremos verlo, preferimos mirar hacia otro lado, porque es tan c&oacute;modo, y tan gratificante, vamos calentitos en el coche, oyendo nuestra m&uacute;sica, el resto importa poco. Resulta que el Dr. Jekyll es mala persona.
    </p><p class="article-text">
        Y entonces lleg&oacute; la DANA. A unos les pill&oacute; precisamente en el coche, conduciendo, y descubrimos que nuestro querido veh&iacute;culo se convert&iacute;a en una trampa mortal. Se llenaba de agua demasiado r&aacute;pido y no pudieron salir. Morimos en el coche. Otros, como ven&iacute;a el agua, y nuestros preciados coches corr&iacute;an peligro, intentaron rescatarlos de los garajes subterr&aacute;neos, pero no dio tiempo a salir. Morimos por el coche. Los coches, sin poder rodar, flotando, se convirtieron en un potente ariete que destru&iacute;a todo a su paso. M&aacute;quinas de m&aacute;s de una tonelada a la deriva a grandes velocidades atropellaban lo que encontraban a su paso, destrozando infraestructuras, mobiliario, vegetaci&oacute;n, plantas bajas, viviendas, personas. Morimos debido al coche. Arrastrados por la corriente los coches acababan empotrados por todos sitios, bloqueando el cauce del agua, derribando puentes y taponando escorrent&iacute;as (no, no fue la vegetaci&oacute;n de ribera, ni las denostadas ca&ntilde;as invasoras, fueron principalmente los coches), provocando inundaciones en otros sitios, m&aacute;s da&ntilde;os y m&aacute;s muertes. El Dr. Jekyll es un delincuente.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Patricova.                            </span>
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        Se habla de unos 100.000 coches destrozados. Las im&aacute;genes dantescas de coches amontonados, en tres y cuatro alturas unos encima de otros, arrastrados en cauces, barrancos, parques, jardines, aceras, y en la Albufera, se han convertido en una de las fotograf&iacute;as m&aacute;s impresionantes y representativas de la cat&aacute;strofe. Se suma a todo este sinsentido del coche que, en Cheste, junto al barranco del Poyo, en zona inundable (repetimos, en una zona inundable, calificada de peligrosidad 6 en el PATRICOVA) hay una superficie enorme de 400.000 m2, que deber&iacute;a ser un &aacute;rea de crecida y que amortiguar&iacute;a el impacto del agua, resulta que hay (presumiblemente con autorizaci&oacute;n de la Confederaci&oacute;n Hidrogr&aacute;fica del J&uacute;car) lo que llaman un &ldquo;puerto seco&rdquo; de veh&iacute;culos. Una gigantesca playa de aparcamiento (en un suelo impermeabilizado con soleras de hormig&oacute;n) con capacidad (seg&uacute;n la propia <a href="http://www.stockcircuit.es/" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">p&aacute;gina web de la empresa</a>) para 30.000 veh&iacute;culos. Gran parte de ellos fueron arrastrados con la riada, multiplicando el problema y los destrozos. El Dr. Jekyll es un asesino.
    </p><p class="article-text">
        Esos miles de coches destrozados y arrastrados por la corriente despu&eacute;s de la DANA se han convertido en una de las mayores fuentes de contaminaci&oacute;n, provocando una cat&aacute;strofe tambi&eacute;n ambiental. La p&eacute;rdida de gasolina, aceite, l&iacute;quido de frenos, l&iacute;quido anticongelante y dem&aacute;s sustancias t&oacute;xicas que contienen, se juntaron con el agua y el barro y se han esparcido por todo el &aacute;mbito inundando, acabando en la mayor reserva natural de nuestro territorio, en la Albufera. El coche ya no s&oacute;lo es un elemento contaminador funcionando con normalidad, sino que lo es, en mayor medida si cabe, en situaciones de cat&aacute;strofes. El Dr. Jekyll es un asesino en serie.
    </p><p class="article-text">
        El coche ya no nos enga&ntilde;a. Lleva muchos a&ntilde;os haci&eacute;ndolo, pero ya no nos enga&ntilde;a m&aacute;s. Vamos a cambiar nuestra pol&iacute;tica territorial, nuestros h&aacute;bitos de uso, nuestra manera de movernos por las ciudades y por el &aacute;rea metropolitana, vamos a permeabilizar el suelo de nuevo, vamos a eliminar infraestructuras que bloqueen los cauces del agua, no vamos a edificar en suelos inundables, vamos a hacerle sitio a los r&iacute;os y barrancos, vamos a naturalizar sus cuencas, vamos a ser mejores. El Dr. Jekyll es Mr. Hyde.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Rivera Linares, Jaime García Mira]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/coche-dr-jekyll-mr-hyde_129_11819674.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 14 Nov 2024 11:24:01 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ciudad paraguas - ciudad esponja]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/ciudad-paraguas-ciudad-esponja_129_10422308.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Cuando sale un d&iacute;a lluvioso, para evitar mojarnos, salimos a la calle con el paraguas: ese curioso invento que al abrirse despliega una tela impermeable sobre nuestras cabezas que repele el agua r&aacute;pidamente, impidiendo que nos mojemos. Tambi&eacute;n podemos utilizar el chubasquero que, b&aacute;sicamente, persigue el mismo fin: nos colocamos una tela impermeable encima que expulsa el agua que le alcanza para evitar que nos empape la ropa.
    </p><p class="article-text">
        De alguna manera, siguiendo este modelo, hemos proyectado nuestras ciudades a imagen y semejanza del paraguas (o del chubasquero). Hemos impermeabilizado la superficie de nuestras localidades, con enormes cantidades de asfalto, hormig&oacute;n y pavimentos que sellan el terreno, impidiendo que el agua filtre y moje el subsuelo. Hemos creado ciudades paraguas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En este tipo de ciudades, el agua se repele r&aacute;pidamente por la superficie impermeable y se env&iacute;a a los sumideros para ser recolectada por los sistemas de saneamiento y drenaje que la llevar&aacute;n hasta las depuradoras municipales, y de ah&iacute;, finalmente, al r&iacute;o o al mar. Todo ello debe ser muy r&aacute;pido, para que no haya inundaciones, visto y no visto, el agua desaparece por las alcantarillas y el problema ya no existe. Aunque en realidad se trata de un proceso realmente costoso y que requiere de grandes infraestructuras grises, de recogida, de canalizaci&oacute;n y de depuraci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Este modelo de ciudad paraguas puede que fuese &uacute;til y aplicable para la ciudad del siglo XX, incluso muy &uacute;til para la del XIX, asociado a todas las medidas higienistas que, al introducir los sistemas de recogida de aguas y saneamiento, evitaron la propagaci&oacute;n de enfermedades contagiosas en las ciudades densas y compactas.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, el calentamiento global que estamos provocando (aunque haya quien que se empe&ntilde;e en negar lo evidente), lleva aparejado una serie de circunstancias que hacen ver que el modelo de ciudad paraguas est&aacute; quedando obsoleto.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La primera, y quiz&aacute;s m&aacute;s evidente, es el incremento de la temperatura. Cada vez en las ciudades hace m&aacute;s calor (sofocante durante las persistentes olas de calor), y si son impermeables y grises este efecto se multiplica en lugar de disiparlo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La segunda circunstancia, debida al cambio provocado en el clima, es la alteraci&oacute;n en la forma de llover. El calentamiento est&aacute; modificando el r&eacute;gimen pluviom&eacute;trico, alternando periodos de larga sequ&iacute;a con otros de fuertes (torrenciales por esta latitudes) lluvias. Cae mucha agua en poco tiempo. Con estos episodios, la ciudad paraguas no puede evacuar tanta agua ni tan r&aacute;pidamente como deber&iacute;a. Se colapsan los sistemas de drenaje y se van inundando zonas de la ciudad (especialmente los puntos bajos o los lugares de evacuaci&oacute;n de agua naturales como barrancos o rieras).
    </p><p class="article-text">
        Asociada a esta alteraci&oacute;n, con la lluvias intensas y r&aacute;pidas, con un suelo mayoritariamente impermeable, el agua incrementa su velocidad, produciendo da&ntilde;os, arrastres y erosiones en el terreno y la vegetaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El estudio de estos mismos efectos en distintas ciudades chinas, con fuertes inundaciones y grandes da&ntilde;os materiales y humanos, llevaron al arquitecto paisajista y profesor Kogjan Yu desde su estudio profesional Turescape, a acu&ntilde;ar el concepto de &ldquo;ciudad esponja&rdquo; en el a&ntilde;o 2000 (&iexcl;hace 23 a&ntilde;os!).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El modelo planteado por el profesor Yu ser&iacute;a, b&aacute;sicamente, el opuesto al de la ciudad paraguas. Parte de la idea de que el agua es un bien preciado y fundamental como para deshacerse de ella r&aacute;pidamente y ocultarla. Es generadora de vida y, especialmente en un planeta cada vez m&aacute;s seco, probablemente el producto m&aacute;s importante para el futuro de las ciudades.
    </p><p class="article-text">
        La ciudad esponja es una ciudad permeable, frente a la impermeable ciudad paraguas. Este nuevo modelo intenta incorporar cuanto m&aacute;s pavimento permeable sea posible. De esta forma, el agua de lluvia se infiltra al terreno y consigue la recarga de acu&iacute;feros y sistemas hidrol&oacute;gicos naturales existentes en el subsuelo.
    </p><p class="article-text">
        Para evitar las inundaciones asociadas a las fuertes lluvias, la ciudad esponja propone gestionar el agua de forma natural, creando zonas inundables controladas. Aparecen parques inundables que, seg&uacute;n el r&eacute;gimen de lluvias, tienen m&aacute;s o menos agua y que son capaces de retenerla e infiltrarla poco a poco al terreno. Se crean sistemas urbanos de drenaje sostenibles (SUDS) con esa misma din&aacute;mica: se dirige el agua a puntos bajos con vegetaci&oacute;n, que retienen el agua y, poco a poco, con sus bases drenantes, la filtran al terreno.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Temporada de lluvias y temporada seca en el Tianjin Qiaoyuan Wetland Park, China. Turenscape, 2008."
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            <span class="title">
                Temporada de lluvias y temporada seca en el Tianjin Qiaoyuan Wetland Park, China. Turenscape, 2008.                            </span>
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        Se genera as&iacute; una red completa a todas las escalas para usar el agua: desde una planificaci&oacute;n metropolitana hasta las peque&ntilde;as zonas verdes de cada barrio o calle, pasando por parques y jardines el agua est&aacute; aprovechada. Esta matriz, bien proyectada y gestionada, podr&iacute;a llegar a evitar la necesidad de conectarse a la red de saneamiento y ahorrar la gran inversi&oacute;n en&nbsp;&nbsp;infraestructura gris. La red natural ser&iacute;a suficiente y completamente aut&oacute;noma para aprovechar el agua, desde la lluvia hasta los sistemas geogr&aacute;ficos naturales, pasando por las zonas verdes de las ciudades.
    </p><p class="article-text">
        Con esta gesti&oacute;n del agua, adem&aacute;s, la ciudad esponja consigue refrescar las ciudades, moviendo el agua y reteni&eacute;ndola, traspirando por sus pavimentos permeables, reduce el efecto isla de calor que provocan los suelos impermeables de la ciudad paraguas.
    </p><p class="article-text">
        La ciudad esponja tiene m&aacute;s ventajas: con la laminaci&oacute;n del agua, reteni&eacute;ndola y acumul&aacute;ndola en distintos estratos y niveles, la ralentiza, suprimiendo los graves problemas de erosi&oacute;n y arrastre que provoca el agua en la ciudad paraguas.
    </p><p class="article-text">
        No s&eacute; ustedes, pero a m&iacute; me gustar&iacute;a que mi ciudad (en realidad todas las ciudades) dejara el paraguas, que empezase a mojarse, a perderle el miedo al agua -como hac&iacute;a Gene Kelly con alegr&iacute;a en&nbsp;<em>Cantando bajo la lluvia-</em>&nbsp;y se fuese transformando en una ciudad esponja.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                &#039;Cantando bajo la lluvia&#039; (Singin’ in the rain). Gene Kelly y Stanley Donen, 1952.                            </span>
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      <dc:creator><![CDATA[Javier Rivera Linares]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/ciudad-paraguas-ciudad-esponja_129_10422308.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 01 Aug 2023 19:54:23 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Ciudad paraguas - ciudad esponja]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ampliar las infraestructuras... pero las verdes]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/ampliar-infraestructuras-verdes_129_8206006.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9d5063eb-fcc0-4908-9774-4a7dc31c64c6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ampliar las infraestructuras... pero las verdes"></p><p class="article-text">
        Sinceramente cre&iacute;a que el gran aviso de la pandemia global provocada por la COVID-19 hab&iacute;a sido el revulsivo definitivo para visualizar que estamos rebasando todos los l&iacute;mites que garantizan la estabilidad del planeta. Una pesadilla pand&eacute;mica que, por lo menos, nos hab&iacute;a hecho abrir los ojos definitivamente como sociedad hacia lo que estamos haci&eacute;ndole a la tierra y a nosotros mismos.
    </p><p class="article-text">
        Los mensajes de la desestabilizaci&oacute;n ven&iacute;an siendo claros y contundentes: incendios de extensiones inimaginables (como los de Australia del pasado verano), inundaciones que superan todos los registros previos (como los recientes de Alemania), la desaparici&oacute;n progresiva del permafrost, glaciares y los casquetes polares, la acidificaci&oacute;n de oc&eacute;anos, la decoloraci&oacute;n de las grandes barreras de coral, la masiva extinci&oacute;n de especies y la enorme p&eacute;rdida de biodiversidad, etc&eacute;tera, etc&eacute;tera, etc&eacute;tera.
    </p><p class="article-text">
        Iluso de mi, cre&iacute;a que si todos estos indicadores no eran suficientes a&uacute;n, esta situaci&oacute;n pand&eacute;mica, que nos ha tocado a todos, en mayor o menor medida, ser&iacute;a el revulsivo final. Aquel ante el cual no podr&iacute;amos cerrar los ojos ya m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        En el a&ntilde;o 2010, el cient&iacute;fico Johan Rockstr&ouml;m, a la cabeza de un amplio grupo de investigadores, consigui&oacute; dictaminar los 9 l&iacute;mites que garantizaban la estabilidad del planeta, aquella que hab&iacute;a permanecido durante m&aacute;s de 10.000 a&ntilde;os y hab&iacute;a permitido el desarrollo de la sociedad humana. Peligrosamente, ya hace m&aacute;s de diez a&ntilde;os, est&aacute;bamos rebasando varios de ellos. Hoy nos vuelve a recordar (mucho m&aacute;s alarmado) en el fant&aacute;stico documental para la Netflix &ldquo;los l&iacute;mites de nuestro planeta: una mirada cient&iacute;fica&rdquo;, que ya hemos entrado en la zona de alto riesgo en cuatro de ellos, en tres nos dirigimos preocupantemente a su l&iacute;mite, y en los dos restantes ni siquiera se han podido cuantificar los fuertes impactos producidos&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Greta Thunberg, en su discurso en el Foro Econ&oacute;mico Mundial de Davos, en enero de 2020, nos recordaba que nuestra casa est&aacute; ardiendo, y que nuestras inacciones est&aacute;n avivando las llamas. Nos dijo que deber&iacute;amos tener miedo y que actu&aacute;ramos si quer&iacute;amos a nuestros hijos (yo s&iacute; que quiero al m&iacute;o) por encima de todo lo dem&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        El COVID, los l&iacute;mites rebasados (algunos con serias dudas de posibilidad de retorno), la casa en llamas&hellip; &iquest;qu&eacute; m&aacute;s hac&iacute;a falta?
    </p><p class="article-text">
        Entonces apareci&oacute; Ursula von der Leyen, presidenta de la Uni&oacute;n Europea, anunciando en un emotivo discurso que hab&iacute;a llegado un punto de inflexi&oacute;n, y propon&iacute;a un gran Pacto Verde Europeo como la m&aacute;xima prioridad para la Uni&oacute;n, para transformar la econom&iacute;a y la sociedad de la UE para responder a las ambiciones clim&aacute;ticas. Adem&aacute;s, tras la marcha del negacionista Trump, Estados Unidos hab&iacute;a vuelto a ser miembro del Acuerdo de Par&iacute;s y volv&iacute;a a remar en la misma direcci&oacute;n. El traslado aqu&iacute; en Espa&ntilde;a, fue que Pedro S&aacute;nchez dijo que situar&iacute;a la transici&oacute;n ecol&oacute;gica &ldquo;en primera l&iacute;nea&rdquo; de su gobierno&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Ahora s&iacute;, segu&iacute;a yo con mis ilusiones, finalmente en el camino de doblegar otra curva, esta vez la de la gran aceleraci&oacute;n, camino a reducir, por fin, todos los indicadores que hab&iacute;an hecho saltar las alarmas cient&iacute;fica para conseguir estabilizar de nuevo el planeta.
    </p><p class="article-text">
        Y entonces el bofet&oacute;n de la realidad&hellip; resulta que no hemos aprendido nada. Cuando est&aacute;bamos a&uacute;n intentando recuperarnos del COVID (f&iacute;sica y mentalmente), la propuesta de gran calado de mi ciudad es ampliar el mega-puerto de Val&egrave;ncia, con todas las conexiones e infraestructuras grises (incluso un t&uacute;nel marino) necesarias para ello. A esta majadera idea, se suman las recientes propuestas de ampliaci&oacute;n de los dos aeropuertos m&aacute;s grandes de Espa&ntilde;a, Barajas y el Prat, este &uacute;ltimo a consta del Parque Natural del Delta de l&rsquo;Ebre. &iquest;Pero d&oacute;nde est&aacute; la transici&oacute;n ecol&oacute;gica, el Pacto Verde Europeo, el no seguir empujando hacia la desestabilizaci&oacute;n del planeta? &iquest;Acaso la casa ya no est&aacute; en llamas?
    </p><p class="article-text">
        Stefano Mancuso, una de las m&aacute;ximas autoridades en el campo de la neurobiolog&iacute;a vegetal, propone que para empezar a eliminar el exceso de CO2 (no reducir las emisiones, sino empezar a descarbonizar), har&iacute;an falta un bill&oacute;n de &aacute;rboles en el planeta. Si hacemos una regla de tres, con la poblaci&oacute;n mundial como marco de referencia, a Val&egrave;ncia por su poblaci&oacute;n le tocar&iacute;a plantar 200 millones de &aacute;rboles. Es un gran reto, pero este s&iacute; que deber&iacute;a ser una de las prioridades de la ciudad, ampliar la infraestructura verde. Podr&iacute;amos, por ejemplo, llenar de &aacute;rboles los malditos terrenos de la ZAL, el parque de desembocadura, el frente de Nazaret (que tanto se lo merece), y los dos m&aacute;rgenes del Nuevo Cauce del Turia, sumando cerca de 2 millones de metros cuadrados, para empezar as&iacute; un gran proyecto en la l&iacute;nea del Pacto Verde Europeo. Parece que todav&iacute;a no hemos entendido que hay que ampliar las infraestructuras, pero las verdes.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Rivera Linares]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/ampliar-infraestructuras-verdes_129_8206006.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 09 Aug 2021 08:36:52 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Ampliar las infraestructuras... pero las verdes]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[+ verde, - coronavirus]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/verde-coronavirus_1_6155838.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Esta aparentemente sencilla f&oacute;rmula puede esconder una de las grandes claves de la situaci&oacute;n actual de pandemia que atraviesa nuestro pa&iacute;s, y seguramente de la del mundo entero. Si somos capaces de entender la relaci&oacute;n directa entre estos dos conceptos, supuestamente tan distantes, podremos alumbrar el camino que debemos seguir como sociedad para seguir habitando este planeta con salud, para ambas partes.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El investigador del CSIC, Fernando Valladares, nos ayuda a desgranar esta relaci&oacute;n matem&aacute;tica entre verde y coronavirus. En una reciente entrevista (El Confidencial, 28.04.2020) explica claramente, como gran divulgador que es, que la naturaleza tiene unos equilibrios propios. Gracias a la riqueza de su biodiversidad se autorregula, evitando as&iacute; que, por ejemplo, un virus se propague, puesto que animales inmunes al mismo hacen de cortafuegos en la cadena alimenticia. 
    </p><p class="article-text">
        Si entendemos el verde como paraguas, como conjunto de especies vegetales que gracias a su variedad y adaptaci&oacute;n a las condiciones de cada territorio, forman unos h&aacute;bitats para el desarrollo de los ecosistemas y de la biodiversidad, podemos deducir que a m&aacute;s verde, m&aacute;s biodiversidad y, por lo tanto, menos posibilidades de que se expanda un virus, por ejemplo la cepa de la COVID19 que ha cambiado el mundo. F&oacute;rmula demostrada.
    </p><p class="article-text">
        La razones para incrementar el verde son m&uacute;ltiples y se vienen reclamando por diversos sectores desde hace lustros y con resultados cient&iacute;ficos probados (incremento de salud y menor mortalidad, buen desarrollo infantil, mayor bienestar, reducci&oacute;n de temperatura, etc&eacute;tera, etc&eacute;tera), y la expansi&oacute;n de un virus mundial s&oacute;lo viene a engrosar la lista de ellas. Pero no importa que sea la &uacute;ltima si hace que, por fin, seamos capaces de entender la f&oacute;rmula y desarrollar exponencialmente el verde.&nbsp;Sin embargo nos empe&ntilde;amos en lo contrario, en darle la vuelta a la relaci&oacute;n, y como analfabetos matem&aacute;ticos nos dedicamos a intercambiar los signos: quitamos verde y damos alas a la expansi&oacute;n del virus. El salvaje incremento en la deforestaci&oacute;n del Amazonas en Brasil es s&oacute;lo la cara m&aacute;s visible de un problema que se repite a todas las escalas, con una reducci&oacute;n constante de esto que hemos llamado verde.
    </p><p class="article-text">
        Hay m&aacute;s variables que pueden seguir acusando la relaci&oacute;n establecida en este art&iacute;culo: el reciente debate abierto sobre la necesidad de espacio en la era post-pandemia es uno de ellos. El modelo de la ciudad compacta, tan insistentemente reclamado, se empieza a poner en duda &ndash;expertos como el soci&oacute;logo Richard Sennet ya han advertido de la posible contradicci&oacute;n entre el modelo compacto y la obtenci&oacute;n de espacio-, y se empieza a vislumbrar una vuelta a la ocupaci&oacute;n masiva de territorio para poder albergar viviendas individuales que tengan asociadas zonas abiertas para protegerse del contacto entre humanos. Algo que, sin duda, no har&iacute;a m&aacute;s que incrementar la incapacidad de entender la relaci&oacute;n directa entre verde y coronavirus, reduciendo el verde, la biodiversidad, y aplanando el camino para que otros virus puedan ampliar su campo de acci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Es cierto que en la ciudad compacta hay menos sitio que en la ciudad abierta o en la ciudad jard&iacute;n, pero sus caracter&iacute;sticas de densificaci&oacute;n han demostrado ser infinitamente m&aacute;s sostenibles, en todos los sentidos, que cualquiera de los dem&aacute;s modelos de ocupaci&oacute;n del territorio. Si el espacio es limitado, que lo es, simplemente se trata de redistribuirlo a las nuevas necesidades: que sea para el verde y no para el coche. Maximicemos el espacio para el verde y reduzcamos al m&iacute;nimo la superficie para el veh&iacute;culo privado. Porque con el verde van las personas, caminando o en modos sostenibles de movilidad y, junto a las personas, el espacio para que se desarrolle la biodiversidad, el escudo de defensa de virus.
    </p><p class="article-text">
        Una vez recluidos en casa por la alerta sanitaria echamos de menos la naturaleza y nos damos cuenta de que la necesitamos, ahora recluida en macetas o, con suerte, en un patio o jard&iacute;n. Tenemos que ser capaces de revertir la relaci&oacute;n matem&aacute;tica expuesta y sumar cada vez m&aacute;s verde. Hemos de impulsar la infraestructura que coser&aacute; y unir&aacute; todas las zonas con vegetaci&oacute;n: partiendo desde las reservas naturales que todav&iacute;a tenemos a las afueras de las ciudades, hasta infiltrarse por los n&uacute;cleos urbanos, conectando por sus calles, plazas y parques, hasta llegar a los edificios con terrazas ajardinadas, cubiertas vegetales, medianeras verdes, y finalmente las plantas en las macetas de nuestras viviendas. Se trata de crear una red de verde global que permita el desarrollo tan necesario de la biodiversidad, que reequilibre la balanza que nos hemos empe&ntilde;ado durante tanto tiempo en desequilibrar en su contra.
    </p><p class="article-text">
        Parece una f&oacute;rmula f&aacute;cil, m&aacute;s verde, menos coronavirus, &iquest;seremos capaces de aplicarla?
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Rivera Linares]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/verde-coronavirus_1_6155838.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 09 Aug 2020 20:40:47 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[+ verde, - coronavirus]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cuando nosotros somos el coronavirus]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/coronavirus_132_1001512.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        En estos d&iacute;as de reclusi&oacute;n forzada cuesta no pensar en otra cosa que no sea en quienes lo est&aacute;n pasando mal, sea por la infecci&oacute;n del virus, por el fallecimiento de alg&uacute;n familiar o personas cercanas, sea por estar recluidas en casa con quien no quisieran, o por muchas otras combinaciones odiosas que nos deja este virus con corona. Sin embargo, no podemos dejar de pensar en los otros seres vivos que no son humanos, y nos damos cuenta de que para ellos nosotros somos el coronavirus.
    </p><p class="article-text">
        Con los humanos recluidos en sus casas, desaparecidos de las calles, plazas, jardines, parques y dem&aacute;s zonas p&uacute;blicas, de repente, las especies animales y vegetales empiezan a respirar, a recuperarse. Pueden salir, moverse libremente, desarrollarse sin peligro, campar a sus anchas porque no hay humanos peligrosos a la vista&hellip; Con tan poco tiempo relativo sin humanos molestando, atacando o contaminando, seguramente su curva de retroceso no se detiene, pero va camino de aplanarse (como la nuestra deseada de infectados), se hace m&aacute;s llevadera.
    </p><p class="article-text">
        Leemos que en solo dos d&iacute;as los datos de poluci&oacute;n en Barcelona han ca&iacute;do a la mitad, &iexcl;en solo dos d&iacute;as! No nos podemos ni imaginar c&oacute;mo ser&aacute; la progresi&oacute;n a lo largo del tiempo (seguramente meses) que nos queda de confinamiento. La capa de ozono se debe estar preguntando qu&eacute; ha pasado, si de repente, como por arte de magia, se ha encontrado la vacuna para su enfermedad, porque de un d&iacute;a para otro se encuentra mucho mejor, y su herida, en forma de agujero, se va cerrando poco a poco.
    </p><p class="article-text">
        Nos llega un video (por cierto, benditos memes que nos hacen re&iacute;r confinados) donde las calles vac&iacute;as de Venecia impresionan, se ven los callejones otrora infestados de aglomeraciones, vac&iacute;os, sin gente. Pero impresiona todav&iacute;a m&aacute;s ver los canales que han recuperado sus aguas cristalinas gracias al confinamiento de las personas. Y no solo eso, los peces y los patos han vuelto a entrar en los canales, a nadar libremente por sus aguas ahora sin el petr&oacute;leo de las <em>vaporetto</em>. Ni los m&aacute;s mayores del lugar recordaban haber visto peces en los canales, como si ahora ellos estuviesen visitando, convertidos en turistas acu&aacute;ticos, esa ciudad de ensue&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n imaginamos el silencio de los espacios naturales, con sus zonas de recreo y esparcimiento vac&iacute;as, cerradas (aunque a algunos domingueros les haya costado un poco m&aacute;s entenderlo). Los &aacute;rboles, arbustos, hierbas y dem&aacute;s plantas mir&aacute;ndose unos a otros sin entender qu&eacute; ha pasado, d&oacute;nde est&aacute; todo el mundo. Y poco a poco, con sigilo, todav&iacute;a con miedo, ir aprovechando para ocupar el terreno que las personas les hab&iacute;an quitado.
    </p><p class="article-text">
        Este virus rey de todos los virus (solo de momento nos tememos), que nos obliga a permanecer en casa, tambi&eacute;n nos ha puesto frente al espejo de la relaci&oacute;n que tenemos con el resto del planeta. Es cierto que se avecina una fuerte crisis social y econ&oacute;mica, pero el movimiento ecologista lleva mucho tiempo avisando y, ojal&aacute;, este virus sea el empuj&oacute;n definitivo para replantearnos c&oacute;mo queremos habitar el planeta. Qued&eacute;monos en casa, aplanemos la curva.
    </p><p class="article-text">
        <strong>*Javier Rivera Linares. arquitecto urbanista (la paisatgeria)</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Jaime Garc&iacute;a Mira. arquitecto (la paisatgeria)</strong>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Rivera Linares, Jaime García Mira]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/coronavirus_132_1001512.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 24 Mar 2020 11:54:10 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Cuando nosotros somos el coronavirus]]></media:title>
    </item>
  </channel>
</rss>
