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    <title><![CDATA[elDiario.es - María José Guerra]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/maria-jose-guerra/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - María José Guerra]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[El dolor contra el odio]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/dolor-odio_132_12155682.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7cb573fb-4bb0-4cab-8f14-7ff867a4b141_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El dolor contra el odio"></p><p class="article-text">
        	Una pol&eacute;mica nos retrotrae a un momento especialmente aberrante de la historia reciente de la violencia vicaria en Espa&ntilde;a. Se entiende por violencia vicaria aquella que utiliza a los hijos e hijas de una mujer para ocasionarle el m&aacute;ximo da&ntilde;o en el contexto de la violencia de g&eacute;nero. Ruth y Jos&eacute;, de seis y dos a&ntilde;os respectivamente, fueron asesinados por su padre, Jos&eacute; Bret&oacute;n, con la finalidad de infligir el m&aacute;ximo da&ntilde;o posible a su exmujer Ruth Ortiz. Sucedi&oacute; en una finca de C&oacute;rdoba en 2011.
    </p><p class="article-text">
        	Ahora, un libro titulado <em>El Odio</em>, de la editorial Anagrama y firmado por Luisg&eacute; Mart&iacute;n, expone, al parecer, las declaraciones del asesino que confiesa el aberrante crimen por primera vez.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        	Los abogados de la madre de Ruth han amenazado con denunciar la obra, y la editorial la ha retirado. No obstante, en un comunicado que destila falta de reflexi&oacute;n y de sensibilidad se defiende gen&eacute;ricamente la libertad de expresi&oacute;n para mostrar el horror.
    </p><p class="article-text">
        	Dar la voz a un asesino de sus propios hijos es una forma de seguir haciendo da&ntilde;o a una madre herida y da&ntilde;ada hasta el extremo. Es una forma de revictimizaci&oacute;n. El autor del libro y la editorial se convierten, por falta de reflexi&oacute;n &eacute;tica, en c&oacute;mplices del maltratador que eligi&oacute; ocasionar el m&aacute;ximo da&ntilde;o a la madre de sus hijos al dejarla viva, pero sufriendo un dolor infinito.
    </p><p class="article-text">
        	En esta sociedad donde el g&eacute;nero de moda es el <em>true crime</em> estamos transgrediendo todos los l&iacute;mites en aras del morbo y del sensacionalismo. Necesitamos pensar en los efectos deshumanizadores de prestar la m&aacute;xima relevancia social a asesinos y violadores.
    </p><p class="article-text">
        	La mayor&iacute;a de las opiniones que he le&iacute;do sobre este asunto, y que defienden gen&eacute;ricamente la libertad de expresi&oacute;n, borran a la madre, a Ruth Ortiz, y su sufrimiento. Son sordos para su dolor.
    </p><p class="article-text">
        	El autor tendr&iacute;a que haber hablado con ella antes y obtener su permiso o, en caso contrario, desistir del proyecto. Hay duelos que nunca terminan.
    </p><p class="article-text">
        	Narrar el horror s&iacute;, pero desde la &eacute;tica de la escucha de la v&iacute;ctima desde el principio.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        	Ruth Ortiz, la madre de los ni&ntilde;os asesinados por su propio padre, se enter&oacute; por la prensa. Nadie hab&iacute;a pensado en ella, al parecer. Ni Luisg&eacute; Mart&iacute;n ni la editorial Anagrama.
    </p><p class="article-text">
        	Borrar a las v&iacute;ctimas femeninas es muy habitual. Eliminar a las mujeres del relato y del acto del consentimiento, y sobre todo a las v&iacute;ctimas de violencia, es otra manifestaci&oacute;n de un sesgo patriarcal.
    </p><p class="article-text">
        	Bret&oacute;n, un filicida, a trav&eacute;s de un autor irresponsable y de una editorial sin asesoramiento &eacute;tico, contin&uacute;a torturando a Ruth Ortiz.
    </p><p class="article-text">
        	Se publique o no, el da&ntilde;o ya est&aacute; hecho. Si se publica sin el consentimiento de Ruth Ortiz, y se alimenta el morbo sensacionalista, el da&ntilde;o ser&aacute; a&uacute;n mayor.
    </p><p class="article-text">
        	Necesitamos recuperar cuanto antes la sensatez y la humanidad. No todo vale.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[María José Guerra]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/dolor-odio_132_12155682.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 22 Mar 2025 13:22:34 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El dolor contra el odio]]></media:title>
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    </item>
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      <title><![CDATA[Barbie y el fútbol]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/barbie-futbol_1_10463021.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/eba249a9-3220-4b23-a1bd-c29bc4dd5b37_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Barbie y el fútbol"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El verano del 2023, con todas sus turbulencias, quedará caracterizado en la historia de las mujeres por el desbordamiento feminista de los diques machistas en el cine y en el deporte</p></div><p class="article-text">
        Este verano ha tenido como protagonistas a las mujeres. La cultura popular en las sociedades capitalistas se articula en torno a diversos fen&oacute;menos de masas. El cine, de capa ca&iacute;da en su versi&oacute;n de exhibici&oacute;n comercial, ha vivido un resurgir de la mano de <em>Barbie</em>. Todos los r&eacute;cords de taquilla se han dinamitado mundialmente. Encargar una pel&iacute;cula sobre la ic&oacute;nica mu&ntilde;eca a una directora feminista, Greta Gerwig, ha sido dar en el clavo del &eacute;xito para una industria centrada &uacute;nicamente en el cine de aventuras para consumo adolescente, sobre todo masculino. Es verdad que <em>Openheimer</em> ha seguido su estela con el trauma hist&oacute;rico de la bomba at&oacute;mica y la Segunda Guerra Mundial, pero <em>Barbie</em> ha significado un fen&oacute;meno intergeneracional por el que el planeta entero ha visto satirizado el&nbsp;pat&eacute;tico machismo y ha aceptado la evidencia de que el patriarcado no quiere extinguirse frente al empuje de las mujeres en sus luchas por los derechos y la igualdad.
    </p><p class="article-text">
        Casi simult&aacute;neamente, el Mundial Femenino de f&uacute;tbol de Australia ha roto todos los r&eacute;cords de audiencia convirti&eacute;ndose en un fen&oacute;meno tambi&eacute;n global. Las cadenas privadas de televisi&oacute;n que no compraron los derechos erraron el tiro. La audiencia fue masiva.
    </p><p class="article-text">
        Este &eacute;xito, parad&oacute;jicamente, ha tra&iacute;do consigo que explotara una bomba de relojer&iacute;a&nbsp; en la Federaci&oacute;n Espa&ntilde;ola de F&uacute;tbol. Llov&iacute;a sobre mojado, y una agresi&oacute;n sexual, en el que algunos s&oacute;lo ven un gesto de alegr&iacute;a, ha hecho saltar la espita. Muchas jugadoras renunciaron durante los a&ntilde;os anterioresa las tropel&iacute;as del entrenador Vilda y del presidente Rubiales y su equipo. Desde el Mundial Masculino de Qatar ya sab&iacute;amos de la &iacute;nfima catadura moral de la Federaci&oacute;n &mdash;all&iacute; no habr&iacute;an permitido un Mundial femenino por el nulo respeto a los derechos humanos&mdash;. Ahora se ha pinchado, al menos parcialmente, la burbuja del machismo y de la cultura de la violaci&oacute;n en la que las complicidades entre la Federaci&oacute;n y los medios de comunicaci&oacute;n deportivos son notorias.&nbsp;<em>As</em> y <em>Marca</em>, por citar tan s&oacute;lo las publicaciones m&aacute;s destacadas, han tenido un tratamiento informativo del esc&aacute;ndalo Rubiales absolutamente nefasto.
    </p><p class="article-text">
        En el 2018, el feminismo explot&oacute; en las calles, en Espa&ntilde;a y en otros pa&iacute;ses. La cultura de masas, espoleada por el empuje de&nbsp; la cuarta ola del movimiento feminista, ha tomado nota cinco a&ntilde;os despu&eacute;s. Frente a la reacci&oacute;n de la ultraderecha por consolidar las coordenadas patriarcales, las j&oacute;venes generaciones de mujeres, apoyadas por las que llevamos en la lucha d&eacute;cadas de esfuerzo a favor de la igualdad, siguen rompiendo moldes. No van a aceptar ni la subordinaci&oacute;n, ni la sumisi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Nos encontramos en este mundo situaciones terribles como las de Afganist&aacute;n o Ir&aacute;n con nulo reconocimiento de los derechos de las mujeres, pero las resistencias y las batallas se siguen dando a costa de la vida y de la salud de las activistas y de sus familias.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El verano del 2023, con todas sus turbulencias, quedar&aacute; caracterizado en la historia de las mujeres por el desbordamiento feminista de los diques machistas en el cine y en el deporte.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Todos estos procesos sociales masivos,&nbsp;y de aliento capitalista, est&aacute;n te&ntilde;idos de ambivalencias y de crueles contradicciones, por supuesto. <em>Barbie</em> sigue siendo emblema de la tiran&iacute;a est&eacute;tica y del imperialismo cultural. El f&uacute;tbol es una dudosa industria con derivas corruptas, machistas, hom&oacute;fobas y racistas, y no s&oacute;lo un deporte. No obstante, tomamos nota y seguiremos trabajando por una sociedad igualitaria. Las huestes patriarcales ya van encajando, a su pesar, que no ser&aacute; nada f&aacute;cil silenciarnos. &nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[María José Guerra]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/barbie-futbol_1_10463021.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 24 Aug 2023 11:36:03 +0000]]></pubDate>
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      <title><![CDATA[En defensa de la Sanidad Pública]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/defensa-sanidad-publica_132_1001492.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Ha tenido que venir una pandemia imprevista e imprevisible para que casi todo el mundo, restando a los neoliberales rabiosos y a los ultraderechistas xen&oacute;fobos, reconozca la obviedad de que un sistema p&uacute;blico de salud, de asistencia sanitaria, universal y gratuito es absolutamente imprescindible como fundamento de la supervivencia y el bienestar de las personas. Parece que despertamos de d&eacute;cadas de intoxicaci&oacute;n ideol&oacute;gica interesada en las que los gobiernos de derechas han ido minando el &aacute;mbito de lo p&uacute;blico para privilegiar una sanidad privada ahora en franco rid&iacute;culo por su impotencia y racaner&iacute;a frente a la gran pandemia del a&ntilde;o 20 del siglo XXI. Era un supuesto no contemplado por unos servicios sanitarios privados que han cuidado la hosteler&iacute;a, pero que han dejado mucho que desear en la gesti&oacute;n de las enfermedades graves. En el fondo, muchos de los usuarios de las opciones privadas sab&iacute;an que si se les presentaba una afecci&oacute;n oncol&oacute;gica o una card&iacute;aca grave era mejor olvidarse del privilegio de la clase social e ir a los hospitales p&uacute;blicos nutridos por las Facultades de Medicina y Enfermer&iacute;a p&uacute;blicas. Nos hemos quitado la venda.
    </p><p class="article-text">
        El agradecimiento y el reconocimiento al personal sanitario, desde m&eacute;dicas y enfermeros hasta los auxiliares, es ahora un clamor social porque, sobre todo, cuidan a las personas contagiadas para que el coronavirus, que no tiene ni tratamiento ni vacuna, no los venza. La afecci&oacute;n v&iacute;rica logra doblegar a los mayores y enfermos, y tampoco hace distingos de clase social porque nuestro comportamiento de animales sociales de cercan&iacute;a, con besos y abrazos incluidos, es transversal a toda la sociedad. El virus afecta a lo humano demasiado humano, y nos propina una cura radical contra el clasismo, la xenofobia, el sexismo y cualquier otra demarcaci&oacute;n espuria. Nunca antes hab&iacute;amos comprobado con tal contundencia que nuestra patria es la Humanidad. El dichoso virus, adem&aacute;s, nos ha propinado una cura de humildad. Nuestra flamante civilizaci&oacute;n tecnol&oacute;gica no tiene, por ahora, otra manera de pararlo que un m&eacute;todo inventado en el medievo contra la peste. Se llama cuarentena y exige un confinamiento prolongado que evite el contacto f&iacute;sico con los dem&aacute;s. Aqu&iacute; nadie debe tener privilegios, el Covid-19 nos iguala a todos porque nuestra vulnerabilidad constitutiva es el &uacute;nico dato relevante. Y cuidar de los enfermos y de las enfermas, no abandonarlos y aliviarlos en el duro trance, es la actividad humana m&aacute;s noble y m&aacute;s civilizadora. Por eso enfrentamos con horror que la pandemia reviente nuestros sistemas de salud. A partir de hoy mismo, trabajar por unos sistemas sanitarios robustos, holgadamente financiados y bien pertrechados de materiales de protecci&oacute;n, y con un personal bien pagado y reconocido, es un imperativo moral, pol&iacute;tico y social. Las recetas neoliberales no se las cree ya ni la misma Angela Merkel que en la crisis del 2008 nos someti&oacute; a un austericidio que ahora se revela m&aacute;s que contraproducente, directamente criminal.
    </p><p class="article-text">
        En suma, hay que defender la Sanidad p&uacute;blica, universal y gratuita. La vamos a defender con u&ntilde;as y dientes contra los buitres que no entienden los hechos b&aacute;sicos de nuestra humana condici&oacute;n: somos iguales y vulnerables. El virus nos ha puesto en nuestro sitio.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[María José Guerra]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/defensa-sanidad-publica_132_1001492.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 24 Mar 2020 12:01:03 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[En defensa de la Sanidad Pública]]></media:title>
    </item>
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