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    <title><![CDATA[elDiario.es - Fernando de Yarza López-Madrazo]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/fernando-de-yarza-lopez-madrazo/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Fernando de Yarza López-Madrazo]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Periodismo de calidad en tiempos de alarma]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/periodismo-calidad-tiempos-alarma_132_1103374.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        En el plazo de muy pocas semanas, Espa&ntilde;a y el mundo entero se han sumergido en una pesadilla. La primera epidemia global en m&aacute;s de cien a&ntilde;os ha provocado una psicosis colectiva sin precedentes, que aumenta d&iacute;a a d&iacute;a a trav&eacute;s del miedo que provoca la incertidumbre sobre el presente y el futuro. Nuestros allegados enferman y mueren. Los recuerdos de los encuentros con amigos y familiares quedan lejanos. El confinamiento multiplica la ansiedad. Una situaci&oacute;n que parece no tener fin.
    </p><p class="article-text">
        Pero la progresi&oacute;n del virus se contendr&aacute; -eso lo comprobaremos antes o despu&eacute;s-, con investigaci&oacute;n, con conciencia social y con medidas de prevenci&oacute;n y de aislamiento. Y tendremos que superar la del miedo, que atraviesa puertas y fronteras a una velocidad escalofriante. Superar esta &uacute;ltima precisar&aacute; de un esfuerzo colectivo sin precedentes en el que el papel de los medios de informaci&oacute;n, de los editores y periodistas, ser&aacute; esencial. S&oacute;lo proporcionando una informaci&oacute;n cercana, &uacute;til, veraz, completa, r&aacute;pida, precisa y comprometida con los ciudadanos lograremos frenar el temor al contacto social. A la normalidad.
    </p><p class="article-text">
        El periodismo es, sin duda, el mejor ant&iacute;doto contra la desinformaci&oacute;n, los silencios y las mentiras que, premeditadamente, generan movimientos interesados en el desequilibrio de las instituciones. Intereses que se multiplican con igual rapidez que el propio coronavirus, generando una situaci&oacute;n grave y confusa, da&ntilde;ina para todos los que la estamos padeciendo.
    </p><p class="article-text">
        Ante estas circunstancias, nuestra responsabilidad como editores y periodistas es m&aacute;s importante que nunca. Seguramente, el mayor reto al que nos hemos enfrentado desde la segunda guerra mundial. Los ciudadanos de todos los pa&iacute;ses tienen ahora no solo el derecho, sino la necesidad urgente de nuestro trabajo. Es verdad que nos encontramos ante una contingencia nueva y, por tanto, desconocida para todos, pero los medios de comunicaci&oacute;n hemos demostrado hist&oacute;ricamente que sabemos c&oacute;mo reaccionar ante este desaf&iacute;o; cuanto m&aacute;s complicada era la situaci&oacute;n, m&aacute;s evidente ha sido nuestra capacidad de reaccionar, haciendo nuestro trabajo con m&aacute;s esfuerzo, m&aacute;s esmero, m&aacute;s seriedad y m&aacute;s eficacia.  
    </p><p class="article-text">
        Los periodistas y editores somos, antes que ninguna otra cosa, un servicio p&uacute;blico de primera necesidad. Lo mismo que los m&eacute;dicos, los enfermeros, los fabricantes de material sanitario, los polic&iacute;as o soldados, los repartidores&hellip; estamos en la primera l&iacute;nea de este combate com&uacute;n, aun a costa de nuestra salud, conscientes de que tenemos el deber inexcusable de garantizar el derecho de los ciudadanos a saber la verdad. No otra cosa. La verdad de lo que sucede.
    </p><p class="article-text">
        Por lo tanto, nunca como ahora hemos sido tan necesarios. Nunca como ahora ha sido tan evidente nuestra funci&oacute;n de cohesi&oacute;n social, de defensa del sistema democr&aacute;tico, de est&iacute;mulo de la solidaridad y de la conciencia ciudadana. Nunca como ahora ha sido tan grande nuestro af&aacute;n de hacer el mejor periodismo. Nunca tan loable nuestro compromiso con la verdad; un deber social y &eacute;tico inexcusable. 
    </p><p class="article-text">
        Y, pese a todo, nunca lo hemos tenido m&aacute;s dif&iacute;cil que ahora. La inmensa mayor&iacute;a de nuestros medios no son de titularidad p&uacute;blica, sino privada. Somos empresas que necesitamos recursos para hacer nuestro trabajo y prestar eficazmente nuestro servicio a la sociedad. El terremoto de internet y la terrible crisis econ&oacute;mica mundial, que comenz&oacute; en 2008, supusieron para la prensa libre y democr&aacute;tica de todo el mundo un golpe dur&iacute;simo y un reto sin precedentes. Muchos no sobrevivieron. Otros, emprendimos una dif&iacute;cil transformaci&oacute;n profesional y estructural para adaptarnos a las necesidades informativas de una sociedad cambiante en sus valores, pero sobre todo en su tecnolog&iacute;a. A un ritmo sin precedentes. Tras a&ntilde;os de sacrificios lo est&aacute;bamos consiguiendo. Con enormes dificultades, pero viendo ya la luz al final del t&uacute;nel.
    </p><p class="article-text">
        Y entonces llegamos a este nuevo escenario, de improviso, sin precedentes cercanos, casi con la virulencia y la rapidez de un rayo. Y se produce una paradoja perversa; el periodismo se hace m&aacute;s necesario que nunca, las audiencias se multiplican, pero nuestros medios de subsistencia se evaporan en d&iacute;as, y con ellos nuestro sustento para sobrevivir. La publicidad pr&aacute;cticamente ha desaparecido. Comprar peri&oacute;dicos es cada vez m&aacute;s complicado. El frenazo econ&oacute;mico mundial, que apenas tiene precedentes en el tiempo que nos ha tocado vivir, nos ha afectado de una forma brutal. Precisamente ahora, cuando se nos exige -y nos exigimos a nosotros mismos- m&aacute;s que nunca, tenemos menos medios que nunca.
    </p><p class="article-text">
        Prestamos un servicio esencial en unas circunstancias tan excepcionales como las actuales. No podemos cesar en nuestra actividad. No podemos cerrar ni tomarnos unas semanas de descanso hasta que todo esto pase, porque eso ser&iacute;a traicionar a la sociedad que ahora mismo nos necesita de manera perentoria. Pero necesitamos encontrar soluci&oacute;n a nuestros problemas. Necesitamos financiaci&oacute;n a corto plazo, necesitamos liquidez, necesitamos un puente que nos permita llegar hasta el otro lado del r&iacute;o sin ahogarnos en el intento. 
    </p><p class="article-text">
        Ahora se ha de ver el compromiso con la libertad de expresi&oacute;n y con el derecho a la informaci&oacute;n de las autoridades, de los gobiernos, de las administraciones p&uacute;blicas y de organismos oficiales. Si de verdad creen &ndash;y sabemos que muchos lo hacen&ndash; que nuestros medios, esos que mantienen 36.000 puestos de trabajo directos y 160.000 indirectos, no son s&oacute;lo necesarios sino indispensables para apuntalar la serenidad en una sociedad atemorizada; si est&aacute;n convencidos, como nosotros lo estamos, de que esa serenidad se logra con una informaci&oacute;n veraz, completa y recta; si no dudan de la necesidad que tienen los ciudadanos de disponer de medios sanos e independientes, entonces tienen la obligaci&oacute;n de posibilitar nuestra existencia y de permitirnos superar este trance facilitando nuestro trabajo. El sacrificio, el esfuerzo y la responsabilidad los estamos poniendo nosotros. Que nadie tenga la tentaci&oacute;n de confundirse: los medios de comunicaci&oacute;n constituimos un pilar esencial de la convivencia democr&aacute;tica, con nuestros errores y con nuestros fallos. Una sociedad sin medios solventes no podr&aacute; jam&aacute;s sentirse una sociedad libre y en ella la convivencia estar&aacute; seriamente amenazada.
    </p><p class="article-text">
        No estamos hablando de beneficios ni de cuentas de resultados. Ahora eso no importa. Hablamos de mantenernos vivos para continuar con nuestro compromiso de apoyo a los ciudadanos, a su dignidad, a la cohesi&oacute;n social, al sostenimiento de la democracia. Hablamos de poder seguir haciendo buen periodismo pese a las circunstancias, de continuar con nuestra labor, a&uacute;n a costa del enorme sacrificio que a todos se nos est&aacute; exigiendo en este terrible trance. Hablamos, en definitiva, de que los medios puedan continuar con su compromiso irrenunciable en defensa de la libertad y del futuro democr&aacute;tico de nuestro mundo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Fernando de Yarza López-Madrazo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/periodismo-calidad-tiempos-alarma_132_1103374.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 28 Mar 2020 14:12:26 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Periodismo de calidad en tiempos de alarma]]></media:title>
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