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    <title><![CDATA[elDiario.es - Sergio Gómez García]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/sergio-gomez-garcia/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Sergio Gómez García]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[No nos salvará la burocracia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/no-salvara-burocracia_132_6082644.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6ffbefd9-f404-4b22-89f7-ae3de47e52af_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="No nos salvará la burocracia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Nos salvará el sentido común de los que trabajamos cada día en la educación, deberemos solucionar solos todos y cada uno de los problemas que vayan surgiendo y, eso sí, levantar acta de ellos"</p></div><p class="article-text">
        No ser&aacute; nuestra salvaci&oacute;n el informe valorativo individual del alumno. Los males de la educaci&oacute;n no ser&aacute;n aliviados por la lista de aprendizajes imprescindibles o de competencias b&aacute;sicas. De esta no nos sacar&aacute; la valoraci&oacute;n de las competencias clave. Tampoco los informes sobre actitud, disponibilidad hacia el estudio y expectativas del alumnado. No vendr&aacute; en nuestro auxilio el plan individual de refuerzo ni el plan de recuperaci&oacute;n. No nos ayudar&aacute; la tabla de adaptaci&oacute;n de los contenidos en las programaciones, ni siquiera las de est&aacute;ndares de aprendizaje o de objetivos y contenidos m&iacute;nimos. El documento de conformidad (o no) con la promoci&oacute;n del alumno por parte de los padres no ser&aacute; un salvavidas sino una piedra para echar a quien se ahoga. Toda esta terminolog&iacute;a, en la que ustedes seguro que se han perdido si no son profesores, y lo que representa no ha servido ni servir&aacute; para nada.
    </p><p class="article-text">
        El pr&oacute;ximo curso no nos salvar&aacute; la burocracia, nunca lo ha hecho. No pod&iacute;amos esperar nada bueno de ella en una crisis como la que hemos vivido. Es m&aacute;s, los profesores la tem&iacute;amos como un fantasma que acechaba durante el confinamiento. A nadie se le ocurre hace informes sobre el apocalipsis y solo alguien que se encuentre lejos de su epicentro se atreve a pedirlos. Si el curso se ha salvado ha sido gracias al trabajo y a la dedicaci&oacute;n de muchas horas del profesorado. Muchos son los docentes que han entendido qu&eacute; era lo fundamental, conocer la situaci&oacute;n de sus alumnos y ayudarles en su aprendizaje. Para ello no ha servido m&aacute;s documento que el dif&iacute;cil arte del trato con adolescentes, los conocimientos sobre la materia que se imparte y los recursos did&aacute;cticos de los que uno dispone para saber adaptarlos a lo que nunca o casi nunca hemos hecho, la educaci&oacute;n a distancia. No deber&iacute;amos olvidar qu&eacute; esos tres elementos son los pilares del trabajo como profesor. No somos administrativos, tampoco nos dedicamos a la educaci&oacute;n como espect&aacute;culo, somos piezas claves en la socializaci&oacute;n de los individuos y, sobre todo, en el acceso universal al conocimiento. 
    </p><p class="article-text">
        Nadie ha obtenido consuelo en las memorias de departamento, de tutor&iacute;a, de actividades extraescolares o de los programas educativos de cursos pasados ni lo obtendr&aacute; en las memorias de &eacute;ste. Nadie ha consultado las actas de departamento, de tutor&iacute;a, de comisi&oacute;n de coordinaci&oacute;n pedag&oacute;gica o de claustro. Ni siquiera las programaciones, tan reclamadas por los inspectores, han sido de gran ayuda. Se quedaron, probablemente, en alg&uacute;n caj&oacute;n del cerrado instituto. Despu&eacute;s de todo lo que hemos vivido parecen documentos rid&iacute;culos, partes de una guerra est&uacute;pida, chistes mal contados que ahora nos sacan una sonrisa. A trav&eacute;s de esta sonrisa deber&iacute;amos pensar lo vivido y aprender a simplificar nuestro oficio, reaprender qu&eacute; es lo esencial. Hemos olvidado que la relaci&oacute;n entre profesor y alumno ha de ser de <em>philia</em>, de amistad entendida como querer el bien para el otro. Cada documento nuevo, cada papel inventado para solucionar no s&eacute; qu&eacute; problema, dar cuenta de no s&eacute; qu&eacute; circunstancia o garantizar no s&eacute; qu&eacute; procedimiento, levanta una barrera entre las personas que impide su entendimiento, judicializa una relaci&oacute;n en la deber&iacute;a predominar la confianza. 
    </p><p class="article-text">
        No nos salvar&aacute; la burocracia, aunque esa sea la &uacute;nica receta que han propiciado las autoridades educativas ante el pr&oacute;ximo curso. Parece ser que no habr&aacute; bajada de ratios, lo que supondr&iacute;a contrataci&oacute;n de m&aacute;s profesores; ni medios para los centros, que tendr&aacute;n que comprar con lo ahorrado hasta ahora el material necesario; ni planes claros ante posibles contingencias, siendo cada equipo directivo el responsable de lo que suceda. Lo peor de todo es el parece ser, a&uacute;n no sabemos c&oacute;mo ser&aacute; el curso que viene a&uacute;n con este ya acabado. Nos salvar&aacute; el sentido com&uacute;n de los que trabajamos cada d&iacute;a en la educaci&oacute;n, deberemos solucionar solos todos y cada uno de los problemas que vayan surgiendo y, eso s&iacute;, levantar acta de ellos.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sergio Gómez García]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/no-salvara-burocracia_132_6082644.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 05 Jul 2020 21:28:06 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[No nos salvará la burocracia]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Aprender a perder el tiempo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/aprender-perder-tiempo-educacion-coronavirus_132_5946663.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/60ddc179-1456-4d4a-9f63-cd4b74f286da_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Aprender a perder el tiempo "></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Seguramente cree que el estudio merece dedicación solo en tanto que tiene recompensa. No nos sorprende, es lo que se le ha enseñado"</p></div><p class="article-text">
        En la imagen alguien que es alumno pregunta a su profesor qu&eacute; va a ocurrir, preocupado a la ma&ntilde;ana siguiente del anuncio por parte del Ministerio de Educaci&oacute;n de un presunto aprobado general. Parece entender que seguir haciendo tareas, si todos los estudiantes van a pasar de curso, es una p&eacute;rdida de tiempo. Seguramente cree que el estudio merece dedicaci&oacute;n solo en tanto que tiene recompensa. No nos sorprende, es lo que se le ha ense&ntilde;ado. La escuela ante la imposibilidad de reproducir premios m&aacute;s sustanciosos, las supuestas retribuciones que se ganar&aacute;n posteriormente en la vida, se ha servido de las notas como su suced&aacute;neo inmediato. Sin ellas para qu&eacute; seguir estudiando, aprendiendo. Si vamos a aprobar todos para qu&eacute; seguir con esta farsa, parece decir este alumno an&oacute;nimo.
    </p><p class="article-text">
        Si vamos a aprobar todos para qu&eacute; seguir con esta farsa &nbsp;resuena tambi&eacute;n en las declaraciones de otros estudiantes que veo en la televisi&oacute;n. Se quejan amargamente, no les parece justo que todos vayan a pasar de curso en un supuesto aprobado general, ellos que tanto han trabajado, ellos que se han esforzado mucho. Como el alumno preocupado del ejemplo anterior, plantean la necesidad de recompensa para el estudio, de notas que puedan clasificar y diferenciar. Probablemente no sepan que est&aacute; aqu&iacute; implicada la noci&oacute;n aristot&eacute;lica de justicia distributiva, dar a cada uno seg&uacute;n sus m&eacute;ritos. Pero para calcular esos m&eacute;ritos hay que garantizar igualdad de partida, algo que si normalmente es muy dif&iacute;cil, hoy se presenta como imposible, siendo tan distintas y, en ocasiones, tan dram&aacute;ticas las circunstancias en cada casa. Con el coronavirus se ha esfumado una virtud de nuestro sistema educativo, la equidad, la posibilidad de igualar oportunidades. Me pregunto si tiene sentido el t&eacute;rmino justicia cuando lo que importa es el aprendizaje individual, la evoluci&oacute;n de cada estudiante desde lugares y en circunstancias distintas y la adquisici&oacute;n de conocimientos para el desarrollo personal.
    </p><p class="article-text">
        Otros alumnos se han tomado en serio lo de la farsa y, en v&iacute;deos virales estos d&iacute;as en nuestros m&oacute;viles, ense&ntilde;an, de manera solidaria con sus compa&ntilde;eros, aplicaciones y paginas web para trucar cuestionarios, resolver de manera autom&aacute;tica operaciones matem&aacute;ticas, responder cualquier pregunta, simular plagios o generar res&uacute;menes sin necesidad de leer los textos. Parecen estrategias contrarias de aquellas que en televisi&oacute;n apelan al esfuerzo para diferenciarse de sus compa&ntilde;eros. No es as&iacute;, se basan en la misma l&oacute;gica, lo que importa es la recompensa. La diferencia es que no se plantean que haya algo malo en llegar a ella de manera m&aacute;s directa y f&aacute;cil.
    </p><p class="article-text">
        Frente a toda esa l&oacute;gica reivindico la oportunidad, brindada en esta crisis, de aprender a perder el tiempo de otra manera. He intentado aprovecharla estos d&iacute;as con mis alumnos. Me han contado sue&ntilde;os en los que un barco iba a la deriva. Me han ense&ntilde;ado que solo con una pandemia ha conseguido el aire nacer de nuevo, y que el mundo nos ha elegido cuando pens&aacute;bamos que nosotros hab&iacute;amos elegido el mundo.&nbsp; Estos d&iacute;as a mis alumnos la vida les parece un balance de opuestos y me lo han dicho. Para la vida es necesaria la muerte; para la noche, el d&iacute;a. Tambi&eacute;n que recorren todas las emociones, de una a otra, conscientes de que como instantes pasajeros vinieron y como instantes pasajeros se ir&aacute;n. Sobre la mesa ha ca&iacute;do este virus como un golpe que confirma que la vida es totalmente absurda, no importas t&uacute;, lector, ni importo yo, ni importa nadie. Algunos confiesan que se sienten llenos de energ&iacute;a y proyectos culturales, felices, pudiendo esconderse de un sistema educativo que evidencia tantos problemas como ellos. Hemos hablado de que no expresar las emociones ser&iacute;a el castigo de un preso en una celda de aislamiento o de que aunque el coronavirus est&eacute; sacando lo mejor y lo peor de las personas, cuando pase el tiempo todo volver&aacute; al caos. Piensan que solo quedar&aacute; el silencio, el silencio de los afectados, que ya no podr&aacute;n hablar, y el silencio de los beneficiados, que ya no querr&aacute;n hablar. Con todas estas aportaciones yo mismo he podido pensar esta circunstancia hist&oacute;rica, en una experiencia de aprendizaje compartido que me ha tra&iacute;do los mejores momentos de la docencia estos d&iacute;as.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Agradezco a mis alumnos que me hayan regalado su tiempo en cosas tan distintas como hablar de la identidad personal y de los recuerdos, diseccionar pel&iacute;culas, escuchar juntos m&uacute;sica sobre la inmigraci&oacute;n, resolver cr&iacute;menes de guante blanco, leer poemas vac&iacute;os y en llamas, denunciar los problemas de la democracia o sumergirnos en distop&iacute;as hobbesianas. Lo hemos hecho sin preocuparnos de su recompensa, fuera de contenidos curriculares o en paralelo a ellos, junto a los res&uacute;menes, ejercicios y resoluci&oacute;n de dilemas tradicionales que tambi&eacute;n han debido hacer. Agradezco su generosidad por no haberme preguntado ni una sola vez por sus notas.
    </p><p class="article-text">
        Aunque la educaci&oacute;n es una carrera contrarreloj, aprendamos algo tan sencillo como perder el tiempo. Ser&aacute; ganarlo para &nbsp;nosotros, para pensar la realidad que nos rodea, hablar de lo que nos preocupa, acercarnos a la cultura comprendi&eacute;ndola y apreci&aacute;ndola. La escuela puede ser un lugar para el conocimiento, para aplicarlo y hacerlo crecer, desde la oportunidad de no tener presiones, de evitar la coacci&oacute;n de las notas. Tenemos la oportunidad de darle al aprendizaje el valor que por s&iacute; mismo siempre ha tenido, aprendamos a saber por saber, como defend&iacute;a Arist&oacute;teles.
    </p><p class="article-text">
        <em>Muchas gracias a mis alumnos Iv&aacute;n, Asier, Aye, Lur, Lidia, Paula, Elisa, Laura M, Diego, Laura P, Claudia, Marcos, Borja, Alicia, Isabel y Marina. Tambi&eacute;n a mi compa&ntilde;ero y amigo Adri&aacute;n</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sergio Gómez García]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/aprender-perder-tiempo-educacion-coronavirus_132_5946663.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 28 Apr 2020 21:26:44 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Aprender a perder el tiempo]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ceci n´est pas une école]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/ceci-nest-pas-une-ecole_132_2263550.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a4ba4163-999e-4766-97c8-5aa47d36ea94_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="El meme &quot;Ceci n´est pas une école&quot; ha circulado estos días entre la comunidad educativa."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En la clase hay contacto, hay mirada y hay ambiente, incluso ruido. Hoy lo añoramos todo, hasta el ruido. En ella se aprende el respeto y se aprende la comunicación. Se aprende democracia. Todo esto es difícilmente enseñable en la distancia.</p></div><p class="article-text">
        Nos lo chiv&oacute; Foucault que se lo hab&iacute;a dicho Magritte, &ldquo;Ceci n&acute;est pas une pipe&rdquo;, as&iacute;, de manera taxativa, junto a la imagen de una pipa para dejarnos asombrados y pensativos. Era su cuadro 'La trahison des images', similar a esta imagen o meme que corre por la red, &ldquo;Ceci n&acute;est pas une &eacute;cole&rdquo;. &ldquo;&iquest;Qui&eacute;n puede fumarse la pipa de uno de mis cuadros? Nadie&rdquo;, nos dijo el pintor. Y nos dej&oacute; pensando, o m&aacute;s bien dej&oacute; pensando a Foucault, era demasiado f&aacute;cil que nos mostrara solo algo tan evidente. Nos dej&oacute; intentando descifrar qu&eacute; nos dice el arte sobre el mundo, en qu&eacute; radica la semejanza o la similitud entre ambos o, m&aacute;s all&aacute; incluso, qu&eacute; nos dicen las palabras sobre las cosas, c&oacute;mo accedemos a la realidad. Lo que est&aacute; claro es que no hay en el cuadro pipa alguna. La de la realidad est&aacute; ausente, parece hablarnos de lejos para decirnos que ni la imagen de la pipa, ni la palabra pipa ni el &ldquo;esto&rdquo; de la frase son la pipa. 
    </p><p class="article-text">
        Este meme tambi&eacute;n nos deja pensativos y tambi&eacute;n parece que nos remite a una escuela lejana, ahora m&aacute;s que nunca. La hemos dejado en silencio y a oscuras, no es m&aacute;s que un edificio vac&iacute;o, sin sentido, junto a una plaza, al final de una calle o en el centro de un pueblo, donde los despachos se aburren y los pupitres esperan como ni&ntilde;os hu&eacute;rfanos. Hoy la a&ntilde;oramos, situada entre el pasado glorioso de lo cotidiano y la esperanza de la vuelta a una rutina liberadora. La escuela del texto, la '&eacute;cole', nos habla de la misma manera que nos habl&oacute; la pipa. Nos cuenta sus diferencias con el ordenador, con la clase virtual, con la improvisada educaci&oacute;n a distancia de estos d&iacute;as. Parece rogarnos de lejos que no nos olvidemos de ella, que la tengamos presente en las decisiones que tomemos estos d&iacute;as sobre c&oacute;mo continuar el curso, ocupando o no sus aulas. Es una escuela ausente que denuncia un olvido. 
    </p><p class="article-text">
        Si la escuchamos m&aacute;s nos pregunta c&oacute;mo accedemos al mundo en las clases, por c&oacute;mo se juega en ellas la verdad. Cu&aacute;nto hay de simulacro, cu&aacute;nto de burbuja ante lo que sucede o cu&aacute;nto de ventana a los problemas de su alrededor. Nos deja pensando en si a la vuelta hablaremos de esto que hoy nos ocurre, si buscaremos las claves para entenderlo o si seguiremos como si no hubiera pasado nada. Y tendremos que contestar que una clase es solo una representaci&oacute;n de la realidad, que se aleja de la vida aunque la refleje, como la imagen de la pipa se aleja de la pipa. Pero estos d&iacute;as la sensaci&oacute;n es que ese alejamiento se agrava cuando es el ordenador el que sustituye al aula. El ordenador es representaci&oacute;n de la representaci&oacute;n, nos aleja m&aacute;s a&uacute;n del mundo. Nos hace profundizar a&uacute;n m&aacute;s en esta sensaci&oacute;n de ficci&oacute;n, incluso de mentira, que tenemos todos en estado de alarma. 
    </p><p class="article-text">
        Estos d&iacute;as los profesores nos esforzamos, con gran dedicaci&oacute;n y muchas horas de trabajo, en transmitir los contenidos a los alumnos y estar siempre disponibles para ellos, por plataformas digitales, v&iacute;deos o videoconferencia, buscando aqu&iacute; y all&aacute; materiales que se ajusten a lo necesario de este cambio. No obstante, sabemos que hay algo en lo que clase y vida conectan, y que es muy dif&iacute;cil de reproducir virtualmente. Sabemos que el aula es realidad, que hay una realidad creada en el aula. Dar cuenta de ella es contestar a la reclamaci&oacute;n que la escuela del meme nos hace desde lejos. La clase tiene sentido por s&iacute; misma, la clase es y hace vida. No se puede negar que hay una parte individual, personal, en el estudio, en el proceso educativo, pero no se aprende solo o hay cosas que no se pueden aprender estando solo. La clase es di&aacute;logo, es confrontaci&oacute;n de ideas, es, a veces, conflicto que el profesor ha de saber crear y manejar para que haya progreso en lo que se aprende, para que haya investigaci&oacute;n, sobre todo. Los cerebros funcionan mejor en compa&ntilde;&iacute;a, por sinergia, en una obra coral, como el conocimiento. En la clase hay contacto, hay mirada y hay ambiente, incluso ruido. Hoy lo a&ntilde;oramos todo, hasta el ruido. En ella se aprende el respeto y se aprende la comunicaci&oacute;n. Se aprende democracia. Todo esto es dif&iacute;cilmente ense&ntilde;able en la distancia. Igual que no somos sin los otros, no conocemos sin los otros, sin contraste. 
    </p><p class="article-text">
        Me acuerdo de ella estos d&iacute;as mientras pensamos si evaluar y c&oacute;mo, sobre qu&eacute; realidad hacerlo. Espero que a la vuelta nos contemos qu&eacute; hemos aprendido de todo esto. Dialogaremos, debatiremos y contrastaremos. Habr&aacute; mirada, ambiente y ruido, entre las paredes de unas aulas que hoy hablan solas. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sergio Gómez García]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/ceci-nest-pas-une-ecole_132_2263550.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 10 Apr 2020 21:52:07 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Ceci n´est pas une école]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La eficacia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/eficacia_132_1217972.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5ae1c45f-f5fd-4c02-bb55-8dc9c51765f9_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="El gasto educativo subió en 2018 para situarse en los niveles de 2011"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los alumnos o los padres, no se sabe muy bien, son los clientes y los profesores hemos de ofrecer un buen producto. La visión economicista lleva a entender la educación como algo cada vez más separado de la cultura y cada vez más cerca de la producción</p></div><p class="article-text">
        &iquest;Hay que estar o ser? 
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Ser? No podemos dejar de ser, vivimos con ese peso, cuerpos que se mueven por el mundo con la irremediable disposici&oacute;n a ser, ser algo: oficio, posici&oacute;n social, cargo, estado civil o cualquier otra etiqueta que ganarnos con sudor. Siempre con el yugo de la eficacia, ser lo que sea pero ser el mejor en ello. Hace unos a&ntilde;os Fromm se preguntaba si deb&iacute;amos ser o tener, denunciaba el espejismo que supon&iacute;a pensar que quien tiene, es. Defend&iacute;a huir de ese espejismo para ser feliz. Actualmente la esencia parece ganarse a trav&eacute;s del hacer y nos lanzamos a ello, a llenar nuestras horas de acciones, labores, trabajos, ocupaciones, en una democratizaci&oacute;n de la vanidad, del lujo, es m&aacute;s barato el postureo que un Ferrari. No perder el tiempo es la consigna, algo que los mayores saben que es una quimera, al menos una ingenuidad. Ser todo el tiempo, no parar de ser para hacerse sin tregua, a jornada completa. Tambi&eacute;n eso es un espejismo. 
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Estar? Es &eacute;ste un buen momento para estar junto al otro, aprender a acompa&ntilde;ar, a sentir y sentirse juntos. O sentirse solo pero sentirse. Ya no hay prisa, ya no hay yugo para muchos de nosotros, los no esenciales. Es una oportunidad para aprender a estar, m&aacute;s all&aacute; de lo que defend&iacute;a Fromm, constatar que no se es nada ahora que las etiquetas han ca&iacute;do provisionalmente. Muchos han dejado de ejercer su oficio durante un tiempo, la posici&oacute;n social otorga pocos privilegios, no hay subordinados de los que encargarse y el estado civil ha encontrado su lugar real, pegado a la familia y no expuesto a los otros. Es buen momento para aprender a parar y mirar, devenir ligero, menos grave. Es buen momento para adelgazarse. Una de las cosas que podremos ver es c&oacute;mo la eficacia nos ha marcado un ritmo que, posiblemente, no es el que queremos bailar. 
    </p><p class="article-text">
        Nos hablan desde las autoridades educativas de entender esta situaci&oacute;n como una oportunidad, pero en cuanto se lee la letra peque&ntilde;a se ve que se trata de lo mismo que siempre, con medio m&aacute;s precarios. Se habla de una oportunidad para la innovaci&oacute;n, como si el medio fuera el mensaje, como si el cambio para hacer lo mismo sea un cambio. La consigna es clara, seguir siendo, hacer y obligar a hacer. Que no se note nada, que no suceda nada. Las autoridades educativas han decretado ser seis horas al d&iacute;a, hacer todas las tareas, que a nadie se le caiga la etiqueta de alumno o profesor responsable. Hay que reproducir las disciplinas, los timbres y los espacios que moldean al ni&ntilde;o, en el sal&oacute;n de casa o frente al ordenador. El ojo disciplinario pasa a ser tecnol&oacute;gico, puede ser m&aacute;s potente que el propio ojo del profesor en el aula. Hay que seguir controlando los cuerpos y las mentes. 
    </p><p class="article-text">
        Pero la oportunidad era otra y la estamos perdiendo. Las &oacute;rdenes que se nos han dado desde educaci&oacute;n se basan en un supuesto equivocado y en un complejo. El supuesto es pensar la educaci&oacute;n como un engranaje del aparato productivo, una visi&oacute;n economicista que pretende reducir la ense&ntilde;anza a productividad. Los alumnos o los padres, no se sabe muy bien, son los clientes y los profesores hemos de ofrecer un buen producto. Ese producto pasa por establecer unas horas de trabajo que hay que cumplir a rajatabla, d&aacute;ndole al trabajo un valor que no tiene por s&iacute; mismo, ya que solo lo tiene en relaci&oacute;n a la finalidad que pueda alcanzar. Si la finalidad es err&oacute;nea el trabajo es un error, aunque ocupe mucho tiempo y esfuerzo. Ese error nos lleva a entender la educaci&oacute;n como algo cada vez m&aacute;s separado de la cultura y cada vez m&aacute;s cerca de la producci&oacute;n. A pesar de los esfuerzos de muchos de los profesores por introducir contenidos y m&eacute;todos m&aacute;s all&aacute; de lo establecido en los curr&iacute;culums, el modelo es el que cuento y supone que con la educaci&oacute;n se pueda negociar, comprar y vender, recortar y privatizar. El complejo nace de este supuesto. Tenemos miedo, frente a la opini&oacute;n p&uacute;blica, de quedar como poco trabajadores, so&ntilde;adores o ingenuos. No queremos que nos digan que somos privilegiados, queremos arrimar el hombro pero no hemos sabido hacerlo m&aacute;s que a trav&eacute;s del m&aacute;s madera, que lleva a descarrilar el tren.
    </p><p class="article-text">
        La oportunidad era la de estar, acompa&ntilde;ar al otro, al alumno, respirar, mirar, observar lo que ocurre, que no es poco. Se puede perder la ocasi&oacute;n de salir del engranaje de la eficacia, de la productividad, de desmarcarse y buscar otros caminos verdaderamente nuevos. Muchos de mis compa&ntilde;eros son los que acompa&ntilde;an, los que ayudan, adapt&aacute;ndose en tiempo r&eacute;cord a la situaci&oacute;n, lo s&eacute;. Pero las &oacute;rdenes de la administraci&oacute;n nos arrastran a imponer, exigir y controlar. Realmente se trata ahora de esperar a S&iacute;sifo, a que nos cuente lo absurdo de subir la roca en una situaci&oacute;n como &eacute;sta. Pero en esa espera podemos leer juntos, ver pel&iacute;culas juntos, escribir juntos, comentar lo que pasa juntos. Podemos acceder juntos a una cultura que excede a lo que sucede en el aula. Me pregunto si no est&aacute; faltando para todo eso mucha imaginaci&oacute;n y est&aacute; sobrando eficacia.
    </p><p class="article-text">
        Estar.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sergio Gómez García]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/eficacia_132_1217972.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 01 Apr 2020 21:11:20 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La eficacia]]></media:title>
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