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    <title><![CDATA[elDiario.es - Saray Encinoso]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/saray-encinoso/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Saray Encinoso]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Palabras exactas para zonas comunes]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/palabras-exactas-zonas-comunes_132_6063434.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/380cae62-0435-4622-a729-ced57badf140_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="&#039;Las zonas comunes&#039;, de Nicolás Dorta."></p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        Alex Grijelmo escribi&oacute; hace alg&uacute;n tiempo un art&iacute;culo en el que explicaba que hay palabras que durante a&ntilde;os se nos pegan como lapas y recurrimos a ellas por costumbre hasta que, de pronto, el aburrimiento las destierra de nuestras conversaciones. De tanto usarlas no solo desgastan, sino que, a veces, su significado fluct&uacute;a. El contexto, la forma en la que se pronuncian o se escriben, determina su intencionalidad. Con el paso del tiempo, cuando esos adjetivos o sustantivos vuelven, por casualidad, a nuestros o&iacute;dos, nos reconocemos en ellos y nos sentimos m&aacute;s viejos. 
    </p><p class="article-text">
        El libro que acaba de publicar Nicol&aacute;s Dorta (Gu&iacute;a de Isora, 1978), <em><strong>Las zonas comunes</strong></em> (Ediciones Franz), me ha hecho pensar durante d&iacute;as en c&oacute;mo utilizamos las palabras. Hay adjetivos que est&aacute;n adheridos a determinados sustantivos y que somos incapaces de imaginar por separado. Juan Jos&eacute; Mill&aacute;s propuso hace a&ntilde;os a los oyentes de la Cadena Ser que escribieran cuentos de miedo que no incluyeran la palabra miedo y que utilizaran el menor n&uacute;mero de adjetivos posibles. Adem&aacute;s, prohibi&oacute; que se apoyaran en combinaciones como &ldquo;olor nauseabundo&rdquo;, &ldquo;incendio pavoroso&rdquo;, &ldquo;presencia fantasmal&rdquo;, &ldquo;horas intempestivas&rdquo;, &ldquo;arma arrojadiza&rdquo;, &ldquo;tiempo muerto&rdquo;, &ldquo;tensa espera&rdquo; o &ldquo;emoci&oacute;n contenida&rdquo;. El objetivo del experimento era demostrar que en muchas ocasiones los adjetivos que usamos no dicen nada que no hubi&eacute;ramos sido capaces de averiguar sin su presencia.
    </p><p class="article-text">
        Leyendo los cinco relatos que componen <em>Las zonas comunes</em> he tenido la misma sensaci&oacute;n: Nicol&aacute;s Dorta tiene un don para afinar el lenguaje. Es capaz de escoger las palabras adecuadas para narrar cada situaci&oacute;n que nos presenta, una tarea siempre laboriosa, pero m&aacute;s a&uacute;n cuando todas sus historias desprenden nostalgia. No recurre a t&oacute;picos ni a ese sentimentalismo facil&oacute;n. Es pulcro en el uso de adjetivos y opta por una mirada descriptiva. Siempre intenta recrear los momentos del pasado con precisi&oacute;n; nos explica c&oacute;mo estaba distribuido el apartamento o a qu&eacute; ol&iacute;a el estudio donde ensayaban los adolescentes. &ldquo;El se&ntilde;or Lorenzo daba la lecci&oacute;n al fondo del cuarto de ensayo, en una peque&ntilde;a habitaci&oacute;n, con la puerta cerrada, donde ol&iacute;a a trapos que usaban los m&uacute;sicos para limpiar su instrumento. El olor era una mezcla de metal, saliva y madera&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Su estilo sobrio no impide que el autor nos hable de escenas cotidianas, que se repiten en cualquier pueblo, al mismo tiempo que nos hace cuestionarnos la vida que llevamos. En las 116 p&aacute;ginas que abarcan sus cinco relatos se hacen evidentes tanto el Nicol&aacute;s Dorta que se licenci&oacute; en Filosof&iacute;a como el Nicol&aacute;s Dorta que durante muchos a&ntilde;os adiestr&oacute; la mirada mientras trabajaba como periodista en Tenerife. En sus cuentos no es que no pase nada, es que pasa la vida y, como ocurre a menudo, nos pilla esperando algo que no sabemos nombrar. No hay impostura, no hay excesos; hay rutina, hay luz, hay oscuridad, hay sal, hay m&uacute;sica. Sus zonas comunes son las m&iacute;as y, me atrevo a decir, las de una mayor&iacute;a.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Saray Encinoso]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/palabras-exactas-zonas-comunes_132_6063434.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 20 Jun 2020 18:06:21 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Palabras exactas para zonas comunes]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Amigos sin apellido]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/amigos-apellido_129_9268974.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Hace poco me di cuenta de que hay amigos con apellido y amigos sin apellido. Las agendas de nuestros m&oacute;viles funcionan como nuestros perfiles de Facebook, aceptan de todo: amigos del colegio, de la carrera, del m&aacute;ster, del trabajo, del gimnasio, amigos de amigos, conocidos y hasta casi desconocidos. Lo hacen, igual que la red social, durante tiempo ilimitado. Pero en el tel&eacute;fono el apellido funciona como frontera vital: solo unos privilegiados se presentan con el nombre de pila, los dem&aacute;s necesitan esa muletilla -que a veces es el apellido paterno y otras una palabra clave- para que seamos capaces de encajarlos en nuestra biograf&iacute;a. Nadie nos dijo que crecer tambi&eacute;n era apellidar a todo aquel con el que nos cruzamos.
    </p><p class="article-text">
        Cuando aparece una llamada o un mensaje de uno de esos amigos sin apellido, dudo (tambi&eacute;n cuando Telegram me avisa de su presencia). Con muchos no mantengo contacto habitual y, por un momento, la falta de informaci&oacute;n me desconcierta. Hasta que lo ubico. A pesar de ese lapsus y de que la relaci&oacute;n apenas exista, a&ntilde;adirles el apellido a estas alturas me parece una traici&oacute;n, m&aacute;s a m&iacute; misma que a ellos; supondr&iacute;a expulsarles de ese para&iacute;so del que proceden y que quiero mantener intacto.
    </p><p class="article-text">
        Intuyo que tambi&eacute;n es una forma de enga&ntilde;arme: muchas de esas personas abandonaron mi vida hace mucho, sin tragedias a&ntilde;adidas, pero me resisto a arrebatarles el estatus que adquirieron un d&iacute;a, como si, parafraseando a Jorge Manrique, todo tiempo pasado -la infancia, la adolescencia, la universidad- tuviera que ser, por decreto, mejor que mi vida de ahora. Lo cierto, en realidad, es que el tiempo lo dulcifica todo, hasta estas coplas. Jorge Manrique nunca dijo que cualquier tiempo pasado fue mejor. En las <em>Coplas por la muerte de su padre</em> escribi&oacute; que, &ldquo;a nuestro parecer, cualquier tiempo pasado fue mejor&rdquo;, pero esa parte se nos ha ido olvidando.
    </p><p class="article-text">
        En una &eacute;poca en la que pensamos que el precipicio siempre est&aacute; a la vuelta de la esquina, solo podemos intentar que nadie nos cambie el pasado, mucho menos nosotros mismos al echar la vista atr&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Pero no solo por eso soy incapaz de borrar de mi list&iacute;n telef&oacute;nico moderno a quienes ya no est&aacute;n. Al comienzo de mi agenda contin&uacute;a el tel&eacute;fono de mi abuelo paterno -cada vez que lo veo recuerdo su capacidad para ser el primero en felicitarme en cada cumplea&ntilde;os- y al final, el de mi otro abuelo, al que sus nietos siempre llamamos Yeyo. De esa nostalgia s&iacute; que no soy capaz de salir. Y entonces canturreo los versos de Goytisolo a los que puso m&uacute;sica Paco Ib&aacute;&ntilde;ez: &ldquo;La vida es bella, ya ver&aacute;s como a pesar de los pesares tendr&aacute;s amigos, tendr&aacute;s amor, tendr&aacute;s amigos&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Saray Encinoso]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/amigos-apellido_129_9268974.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 26 Aug 2022 12:43:54 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Amigos sin apellido]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Tiempo para una nueva aventura]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/tiempo-nueva-aventura_129_6474690.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Nuestra humanidad no habr&iacute;a logrado el desarrollo actual sin el esp&iacute;ritu aventurero de todos esos exploradores que a lo largo de la historia se han encargado de transformar nuestros mapas y ampliar nuestra esperanza de vida. Hubo un tiempo en el que la curiosidad era motor suficiente para llegar a nuevos horizontes. Porque hasta hace cosa de un siglo el mundo a&uacute;n ten&iacute;a muchos descubrimientos al alcance de nuestra vista. Poco a poco, sin embargo, esos tesoros fueron extingui&eacute;ndose para dejar ante nosotros un mundo prefabricado: nos beneficiamos de sus logros, pero cada vez nos sentimos menos part&iacute;cipes de &eacute;l.
    </p><p class="article-text">
        Antonio Garc&iacute;a Maldonado acaba de publicar &ldquo;El final de la aventura&rdquo; (La Caja Book, 2020), un libro donde explica c&oacute;mo la complejidad de los saberes cient&iacute;ficos nos est&aacute; alejando cada vez m&aacute;s de ellos, lo que en la pr&aacute;ctica supone que nos quedemos sin esperanzas. Ese distanciamiento est&aacute; provocando que erijamos la ciencia en una creencia, pero tambi&eacute;n que no nos consideremos protagonistas de nuestro presente ni de nuestro futuro. No tenemos proyecto colectivo en el que embarcarnos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Los saberes b&aacute;sicos de nuestro tiempo nos son ajenos, por m&aacute;s que recurramos a ellos para casi todo. Por eso, todos los discursos sobre el presente y el futuro que se sostienen sobre ellos componen una suerte de nueva escol&aacute;stica de la que es dif&iacute;cil despegarse&rdquo;, explica Maldonado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La distancia entre la t&eacute;cnica y la pr&aacute;ctica, los inventores y los usuarios, siempre ha existido, pero nunca ha sido tan gigantesca. Esa brecha explica otros abismos entre ciudadanos y &eacute;lites, por ejemplo. Tambi&eacute;n que la teor&iacute;a de la meritocracia deje tanto desencanto a su paso.
    </p><p class="article-text">
        El mundo actual es infinitamente mejor que el mundo de hace un siglo y no digamos de hace dos o tres -vivimos m&aacute;s y mejor-, pero tambi&eacute;n es cierto que ahora, por primera vez, nos sentimos espectadores de nuestra propia existencia. Se pudo comprobar durante el confinamiento que vivimos a partir de mediados de marzo. En medio de la distop&iacute;a en la que nos sumi&oacute; la pandemia, millones de personas se percataron de que eran esenciales para el resto. Si no acud&iacute;an a sus puestos de trabajo, muchos mal pagados y despreciados, nuestra sociedad simplemente dejaba de funcionar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Al mismo tiempo, y a pesar de vivir en la era del fin de la ignorancia, tuvimos que asumir que, por mucho que sepamos, la realidad siempre nos demuestra lo vulnerables que somos. Y, por unos d&iacute;as, semanas o meses, pareci&oacute; que encontr&aacute;bamos una nueva aventura colectiva. Aunque fuera una aventura obligada por la peor crisis que nuestra generaci&oacute;n ha vivido.
    </p><p class="article-text">
        Esa unidad repentina lleg&oacute; en un momento en el que proliferan el individualismo y las microidentidades. Maldonado recuerda que los seres humanos cada vez hacemos menos cosas juntos, lo que contribuye a que determinados movimientos populistas encuentren espacio. Mientras tanto, al margen de esa inmensa mayor&iacute;a de la sociedad, existe una clase privilegiada que s&iacute; es protagonista de las aventuras privatizadas de nuestro tiempo. &iquest;Qui&eacute;nes ir&aacute;n m&aacute;s all&aacute; de las fronteras conocidas, viajar&aacute;n al espacio?
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El final de la aventura&rdquo; no es un libro lapidario ni pesimista. Nos invita a hacernos innumerables preguntas, a recordar pel&iacute;culas y libros mientras nos habla de todas las aventuras que ya han terminado, pero nos advierte de que, aunque vivimos en la hipertrofia de la predicci&oacute;n, la frase de su prologuista -el fil&oacute;sofo Manuel Cruz- sigue siendo v&aacute;lida: el futuro hay que producirlo, no predecirlo.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Saray Encinoso]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/tiempo-nueva-aventura_129_6474690.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 01 Dec 2020 21:37:57 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Tiempo para una nueva aventura]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El año que no viajé a Buenos Aires]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/ano-no-viaje-buenos-aires_129_6194297.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        La mayor&iacute;a de los desplazamientos que hacemos requieren una planificaci&oacute;n exhaustiva y expr&eacute;s -consultar gu&iacute;as de viajes, blogs, Google Maps, Tripadvisor-, pero hay viajes para los que llevamos toda la vida prepar&aacute;ndonos. Mi padre no fue a Buenos Aires hasta que cumpli&oacute; los 59, pero durante a&ntilde;os me cont&oacute; tanto de esta ciudad que parec&iacute;a que sol&iacute;a frecuentar sus calles. Sus explicaciones nunca eran vagas; era capaz de recorrer la Avenida Corrientes y de hablarme del Luna Park como si ya hubiera estado all&iacute; en alg&uacute;n concierto de Fito P&aacute;ez o Charly Garc&iacute;a. Sab&iacute;a c&oacute;mo hab&iacute;a sido el desarrollo urbano de la capital argentina, cu&aacute;ntos habitantes ten&iacute;a, cu&aacute;l era el grado de delincuencia, a cu&aacute;nto estaba el cambio del d&oacute;lar con el peso argentino, c&oacute;mo funcionaba el transporte p&uacute;blico, cu&aacute;ntos teatros hab&iacute;a, d&oacute;nde se com&iacute;a el mejor asado y, por supuesto, la historia del rock argentino. La casa de mi infancia estaba llena de ced&eacute;s que durante a&ntilde;os mi padre encarg&oacute; a una tienda de discos de Barcelona regentada por argentinos. Empec&eacute; muy pronto a canturrear canciones que hablaban de la Casa Rosada, las abuelas de la plaza de Mayo y las Malvinas.
    </p><p class="article-text">
        Lo que no se imaginaba &eacute;l, ni yo, era que el trayecto desde el aeropuerto hasta la ciudad ser&iacute;a desolador. Fue una de las grandes sorpresas que se llev&oacute; despu&eacute;s de aterrizar. Me reconoci&oacute; que estaba decepcionado, pero esa sensaci&oacute;n le dur&oacute; poco. Tras un recorrido de 30 kil&oacute;metros, all&iacute; estaba la ciudad que llevaba toda la vida recreando en su mente. Y era incluso mejor de lo que esperaba.
    </p><p class="article-text">
        Pensaba en todo eso cuando en enero de este a&ntilde;o, despu&eacute;s de rechazar un trabajo porque cre&iacute;a estar estableciendo las prioridades correctas en mi vida, entr&eacute; en la web de Iberia y reserv&eacute; unos billetes para ir a Buenos Aires el 7 de septiembre. Me hab&iacute;a convencido de que estaba en un momento en el que deb&iacute;a cuidarme un poco m&aacute;s y que ten&iacute;a que dejar de postergar todo para tiempos mejores. El momento perfecto no va a llegar nunca, me dije, y puls&eacute; el bot&oacute;n de comprar antes de que empezara a anticipar problemas.
    </p><p class="article-text">
        El a&ntilde;o no acabar&iacute;a sin que yo estuviera dos semanas cumpliendo el sue&ntilde;o que hab&iacute;a heredado de mi padre. La banda sonora de mi primera inmersi&oacute;n en el continente americano ya sonaba en mi cabeza. Ser&uacute; Gir&aacute;n, Soda Stereo, Babas&oacute;nicos, Charly, Fito, Chavela Vargas, Gardel&hellip; &nbsp;Todos estar&iacute;an en la lista de Spotify que mi cerebro ya hab&iacute;a empezado a confeccionar. Esta primera vez solo tendr&iacute;a tiempo para ir a Buenos Aires, pero podr&iacute;a cruzar el R&iacute;o de la Plata en ferry y estar un par de d&iacute;as en Montevideo. Las cataratas y el Perito Moreno tendr&iacute;an que esperar. &iquest;Qu&eacute; pod&iacute;a salir mal?
    </p><p class="article-text">
        Antes de 2020 ya ten&iacute;a esa sensaci&oacute;n de que nuestras vidas eran extremadamente vol&aacute;tiles, pero sab&iacute;a que cualquier tiempo pasado no hab&iacute;a sido mejor. No me hace falta leer a Steven Pinker. Lo demuestran los datos y lo constato cuando recuerdo los sacrificios que hicieron mis padres; lo que tardaron en salir de Espa&ntilde;a o en llevarnos de vacaciones a alg&uacute;n sitio que no fuera la casa de mis abuelos. Yo no ten&iacute;a un pueblo de vacaciones, ten&iacute;a una isla. Lanzarote. Y all&iacute; se repitieron casi todos los veranos felices de mi infancia.
    </p><p class="article-text">
        De lo que s&iacute; estoy convencida es de que nosotros hemos perdido una habilidad que ellos, con todas las dificultades, s&iacute; ten&iacute;an: no somos capaces de imaginar el futuro. Tanta informaci&oacute;n nos ha hecho m&aacute;s vulnerables; nos hemos acostumbrado, y con raz&oacute;n, a temer lo peor, porque siempre, a cualquier hora, habr&aacute; alg&uacute;n lugar del mundo donde est&eacute; sucediendo una cat&aacute;strofe. Vivimos siempre en el presente, pero en un presente despojado de romanticismo, alejado del <em>carpe diem</em>; en un presente eterno que nos paraliza y nos convierte en individuos fr&aacute;giles. Y ese estado de incertidumbre permanente nos est&aacute; arrebatando parte de nuestras propias vidas.
    </p><p class="article-text">
        Cada poco tiempo en mi buz&oacute;n de correo electr&oacute;nico aparece un email de Iberia. Me recuerda que tengo varios bonos -en las vacaciones de Semana Santa tambi&eacute;n hab&iacute;a planeado viajar a Toulouse- y que, juntos, suman una buena cantidad. Me invita a invertirlos en una nueva experiencia ahora que el espacio a&eacute;reo vuelve a estar abierto, pero cuando apenas hay turismo. No sabemos cu&aacute;ndo ser&aacute; seguro viajar; cu&aacute;ndo estar&aacute; a pleno rendimiento la principal industria de nuestro tiempo, de la que dependen millones y millones de personas en el mundo para sobrevivir. La que a muchos nos permite vivir nuestra rutina diaria, por lo que representa en t&eacute;rminos de producto interior bruto en la econom&iacute;a del lugar donde residimos, y, al mismo tiempo, salir de ella, adentrarnos en otras realidades. Porque hoy todo es turismo: desde la gastronom&iacute;a hasta una guerra o un accidente nuclear.
    </p><p class="article-text">
        Pero viajar no ha sido siempre lo que es hoy, ni siquiera algo apetecible. Lo cuenta Lawrence Osborne en su libro <em><strong>El turista desnudo</strong></em>. &ldquo;El t&eacute;rmino ingl&eacute;s <em>travel</em>, es decir, viaje, es sorprendentemente antiguo. Se remonta a 1375 y deriva del verbo franc&eacute;s <em>travailler</em>, trabajar, que a su vez deriva de la palabra latina <em>tripalium</em>, o triple estaca, que se utilizaba para designar un instrumento de tortura. Por tanto, el concepto de viaje naci&oacute; como algo sumamente desagradable: emprender un desplazamiento dif&iacute;cil. Se trata de una noci&oacute;n medieval que tiene su origen en las peregrinaciones. El sufrimiento se da por sentado, porque viajar en el a&ntilde;o 1375 era sufrir, y mucho. Pero se consideraba un sufrimiento transformador, una evasi&oacute;n del aburrimiento de la vida cotidiana&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Hoy viajar es otra cosa, o muchas otras cosas, pero seguimos anhelando ese efecto perturbador. Todos ansiamos descubrir sitios desconocidos -a sabiendas de que ya no existen-, pero, al mismo tiempo, nos ofendemos si nos tratan como a turistas. Los turistas son los otros, lo que estropean la experiencia, el paisaje, nuestras costas y ciudades. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Este verano me matricul&eacute; en un curso sobre narrativa de viajes impartido por la Escuela de Escritura del Ateneo de Barcelona y descubr&iacute; a una chica que <em>viaja </em>sin moverse de su casa. Padece agorafobia y ansiedad, pero, como explica en su Instagram, ha encontrado otra forma de transitar por el mundo. M&aacute;s de 131.000 personas siguen su perfil en esta red social, donde comparte fotos de distintas partes del mundo tomadas cuidadosamente, buscando el momento oportuno, a trav&eacute;s de Google Street View.
    </p><p class="article-text">
        Yo vuelvo a pensar que este a&ntilde;o no ser&aacute; el a&ntilde;o en el que escriba una bit&aacute;cora contando mis primeras impresiones de Buenos Aires, pero recuerdo lo que dec&iacute;a Rsyzard Kapuscinski en sus &ldquo;Viajes con Herodoto&rdquo;: &ldquo;El viaje no empieza cuando nos ponemos en ruta ni acaba cuando alcanzamos el destino. En realidad, empieza mucho antes y pr&aacute;cticamente no se acaba nunca, porque la cinta de la memoria no deja de girar en nuestro interior por m&aacute;s tiempo que lleve nuestro cuerpo sin moverse de sitio&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Viajamos para confrontarnos con el otro y para conocernos a nosotros mismos. El viaje de mi padre a Buenos Aires sigui&oacute; despu&eacute;s de que la crisis de la industria musical borrara de Carrer Bonsucc&eacute;s su tienda de m&uacute;sica. Y contin&uacute;a. Igual que el m&iacute;o. Siempre estamos de viaje.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Saray Encinoso]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/ano-no-viaje-buenos-aires_129_6194297.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 01 Sep 2020 16:56:38 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[El año que no viajé a Buenos Aires]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La ULL quiere hacer parte de la EBAU en el sur de Tenerife para evitar aglomeraciones]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/tenerifeahora/sociedad/ull-quiere-ebau-sur-tenerife-aglomeraciones_1_5965592.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6c4b50c5-fe2e-43cd-8922-b5f8cc32f811_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La ULL quiere hacer parte de la EBAU en el sur de Tenerife para evitar aglomeraciones"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La institución académica se encuentra próxima a cerrar un acuerdo para utilizar el IES Adeje</p></div><p class="article-text">
        La Universidad de La Laguna (ULL) y la Consejer&iacute;a de Educaci&oacute;n del Gobierno de Canarias ultiman las negociaciones para que el IES Adeje sea una de las sedes de la pr&oacute;xima Evaluaci&oacute;n de Bachillerato para Acceso a la Universidad (EBAU). Esta ubicaci&oacute;n complementaria, unida a la ampliaci&oacute;n de los d&iacute;as en que se desarrollar&aacute;n los ex&aacute;menes, contribuir&iacute;a a reducir las aglomeraciones y garantizar que se guarda la distancia social recomendada por las autoridades sanitarias para evitar la propagaci&oacute;n del coronavirus.
    </p><p class="article-text">
        La idea de deslocalizar la celebraci&oacute;n de esta prueba, que congregar&aacute; a m&aacute;s de 5.000 alumnos, seg&uacute;n las previsiones que maneja la ULL, surgi&oacute; despu&eacute;s de que se descartara la posibilidad de realizarla en el recinto ferial de Santa Cruz de Tenerife, ya que este espacio est&aacute; reservado para poner en marcha un posible hospital de campa&ntilde;a si hay un rebrote de la COVID-19.
    </p><p class="article-text">
        Antonio Adelfo Delgado, coordinador de la EBAU en la ULL, explica que la instituci&oacute;n calcula que alrededor de 1.000 alumnos proceden del sur de la Isla. Aplicando las medidas de distanciamiento dictadas por las autoridades sanitarias, el centro tendr&iacute;a capacidad para acoger a alrededor de 450 estudiantes. Eso, unido a los cambios en la organizaci&oacute;n -la EBAU este a&ntilde;o dura un d&iacute;a m&aacute;s y se establecer&aacute;n turnos-, facilitar&aacute; el desarrollo de las pruebas.
    </p><p class="article-text">
        Asimismo, la instituci&oacute;n acad&eacute;mica tambi&eacute;n baraja la posibilidad de utilizar espacios del centro cultural de Adeje, donde se celebra cada mes de julio la Universidad de Verano (UVA).
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, la ULL, adem&aacute;s de terminar de cerrar la negociaci&oacute;n para que este enclave sea sede de la EBAU en julio de este a&ntilde;o, pondr&aacute; en marcha un protocolo de acceso al centro que afectar&aacute; a las v&iacute;as adyacentes para minimizar los riesgos de contagio.
    </p><p class="article-text">
        Si este acuerdo se cierra, ser&aacute; la primera vez que estos ex&aacute;menes se realizan fuera del &aacute;rea metropolitana de Tenerife, al margen de los que cada a&ntilde;o se celebran en La Palma, La Gomera y El Hierro. En la primera de estas islas es donde se congrega mayor n&uacute;mero de estudiantes, en torno a 500 en cada edici&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC), por su parte, ya realiza estas pruebas en distintos emplazamientos desde hace a&ntilde;os.
    </p><h4 class="article-text">Protocolo sanitario</h4><p class="article-text">
        Las universidades espa&ntilde;olas no cuentan a&uacute;n con un protocolo com&uacute;n con el que guiarse cara al desarrollo de la EBAU, probablemente el evento que m&aacute;s personas congregue en plena pandemia. &ldquo;Necesitamos un documento de m&iacute;nimos, pero todav&iacute;a no se ha hecho; no obstante, cada universidad y distrito universitario hacen lo que va creyendo que es m&aacute;s conveniente&rdquo;, en funci&oacute;n de las directrices que marca Sanidad, se&ntilde;ala Delgado.
    </p><p class="article-text">
        Mientras ese documento llega, la ULL ya est&aacute; trabajando con protocolos internos. As&iacute;, la instituci&oacute;n contempla que todos los alumnos y profesores que participen en los ex&aacute;menes lleven mascarillas, que solo pueda ocuparse un tercio de la capacidad de cada aula, que se incremente la limpieza y desinfecci&oacute;n de los ba&ntilde;os o que se ampl&iacute;e el tiempo de llamamiento de los participantes para evitar que se acumulen en la zona de acceso a las aulas.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, est&aacute; previsto que se aumente el n&uacute;mero de docentes colaboradores, dado el incremento del n&uacute;mero de aulas que se necesitar&aacute;n, y que los ex&aacute;menes est&eacute;n custodiados, sin que nadie los toque, durante al menos 24 horas antes de que los correctores inicien su labor. Tampoco est&aacute; previsto que en esta ocasi&oacute;n puedan llev&aacute;rselos a casa, como ocurre en otras convocatorias, sino que se habiliten espacios en la universidad para que lleven a cabo all&iacute; la correcci&oacute;n. &ldquo;Queremos habilitar salas para que puedan estar en ellas el fin de semana posterior&rdquo;, cuenta Delgado.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Saray Encinoso]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/tenerifeahora/sociedad/ull-quiere-ebau-sur-tenerife-aglomeraciones_1_5965592.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 14 May 2020 08:27:31 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La ULL quiere hacer parte de la EBAU en el sur de Tenerife para evitar aglomeraciones]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un teléfono contra la doble pandemia de los mayores: el miedo al contagio y a la soledad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/sociedad/telefono-pandemia-mayores-contagio-soledad-canarias_1_5966767.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/883f8865-3f15-4883-b8ba-7b0c82f70d46_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Berta González, en su casa de Santa Cruz de Tenerife. "></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Covida, una aplicación de móvil  ideada por un majorero residente en Bilbao permite la atención a estas personas mediante voluntarios cercanos a sus domicilios para gestiones de todo tipo</p></div><p class="article-text">
        Berta Gonz&aacute;lez Aguiar se hizo socia de Cruz Roja &ldquo;cuando era muy jovencita&rdquo;. &ldquo;Me he pasado toda la vida pensando que ser&iacute;a voluntaria cuando me jubilara y resulta que ahora son los voluntarios los que tienen que venir a m&iacute;&rdquo;, dice desde el otro lado del tel&eacute;fono, en su casa de Santa Cruz de Tenerife. A sus 72 a&ntilde;os -vive sola desde el 25 de mayo del a&ntilde;o pasado, cuando falleci&oacute; su hija -, esta mujer, que no ha podido cumplir su sue&ntilde;o de ayudar a los dem&aacute;s, ha limitado sus salidas y contactos con familiares y amigos. Desde que empez&oacute; el confinamiento, a mediados de marzo, Berta no puede realizar las actividades que antes hac&iacute;a con la ONG &ndash;&ldquo;echo de menos ir a la playa, al supermercado o a los almuerzos&rdquo;-, pero, a pesar de la tristeza, de no poder ver a sus nietas o a su hijo, que viven en Ibiza, se siente &ldquo;afortunada&rdquo; al saber que &ldquo;siempre&rdquo; hay alguien al otro lado de la l&iacute;nea.
    </p><p class="article-text">
        Los tel&eacute;fonos se han vuelto servicios esenciales para las personas mayores desde que se declar&oacute; el estado de alarma para frenar la COVID-19. Son la &uacute;nica forma de mantener contacto con el exterior. La televisi&oacute;n no ayuda mucho. Sin otras plataformas de entretenimiento a las que acceder, los mayores solo tienen a su disposici&oacute;n los canales convencionales, que desde hace m&aacute;s de 50 d&iacute;as se centran en transmitir noticias sobre el coronavirus, poco alentadoras para la mayor&iacute;a de los ciudadanos y nada para ellos.  Cada vez que ven el telediario o los boletines informativos sienten m&aacute;s miedo por una enfermedad especialmente dura con quienes superan los 70 a&ntilde;os y su sensaci&oacute;n de aislamiento empeora.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n la Encuesta Continua de Hogares del Instituto Nacional de Estad&iacute;stica (2019), en Canarias 66.300 personas de 65 a&ntilde;os o m&aacute;s viven solas. Hay quienes siempre pueden llamar a un familiar o a un amigo, como es el caso de Berta, pero otras personas encuentran m&aacute;s dificultades para dar con una voz que las reconforte. Para ellas est&aacute;n disponibles servicios como Cruz Roja te escucha, el Tel&eacute;fono de la Esperanza o el Tel&eacute;fono de Mayores del Gobierno de Canarias.  
    </p><p class="article-text">
        El Tel&eacute;fono de las Personas Mayores de Canarias (900 70 70 20) es un proyecto del Tel&eacute;fono de la Esperanza y del Gobierno de Canarias que naci&oacute; en 2016 para prevenir la soledad no deseada de la poblaci&oacute;n mayor del Archipi&eacute;lago. Estos dos servicios telef&oacute;nicos han hecho estos d&iacute;as un esfuerzo may&uacute;sculo por combatir la ansiedad y la tristeza de muchos ciudadanos, gran parte de ellos de edad avanzada. Los voluntarios han doblado turnos para poder dar respuesta al incremento de llamadas. Solo entre el 16 de marzo y el 20 de abril se recibieron 2.410, frente a las 994 del mismo periodo del a&ntilde;o pasado. De ellas, 1.543 provinieron de mujeres (473 en 2019) y 867 de hombres (471 hace un a&ntilde;o).
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s del sentimiento de soledad, del miedo a sufrir la enfermedad y de la angustia cuando son los seres queridos quienes la padecen, las conversaciones telef&oacute;nicas han tratado sobre asuntos como la crisis econ&oacute;mica que ya ha empezado, conflictos generados por el confinamiento forzoso, las dificultades de convivir con personas que tienen enfermedades mentales, la forma de enfrentarse a crisis suicidas o peticiones de ayuda para afrontar el duelo. 
    </p><p class="article-text">
        <strong> Covida, casi mil voluntarios registrados</strong>
    </p><p class="article-text">
        Para atender este aluvi&oacute;n de consultas, los voluntarios del Tel&eacute;fono de la Esperanza y del Tel&eacute;fono de Mayores tambi&eacute;n han tenido que reinventarse. No solo han dado aliento y derivado a mayores a recursos especializados y se han adaptado tecnol&oacute;gicamente para trabajar desde casa -o incluso para ofrecer consultas de psicolog&iacute;a online-, sino que tambi&eacute;n han promocionado una aplicaci&oacute;n que pone en contacto a j&oacute;venes que quieren ayudar a personas mayores.
    </p><p class="article-text">
        Se llama Covida y fue dise&ntilde;ada por un chico de Fuerteventura que vive en Bilbao, explica Jos&eacute; Cabrera, psic&oacute;logo y director t&eacute;cnico del Tel&eacute;fono de la Esperanza en Canarias. &ldquo;Covida te pide una serie de datos por seguridad para que te actives como voluntario y te permite establecer un radio de acci&oacute;n de uno o dos kil&oacute;metros a la redonda. De esta forma, cuando una persona mayor lanza una alerta porque necesita un medicamento o algo del supermercado, el voluntario que tenga disponibilidad puede aceptarla y encargarse&rdquo;, detalla.
    </p><p class="article-text">
        En las islas hay 1.236 mayores registrados y 959 voluntarios. Estos datos son los m&aacute;s elevados de todo el territorio nacional, algo que tiene que ver con el hecho de que el equipo del Tel&eacute;fono de Mayores haya informado a sus usuarios de que exist&iacute;a esta aplicaci&oacute;n y haya ayudado a darse de alta a quienes estuvieran interesados y no tuvieran los conocimientos necesarios para hacerlo. La iniciativa surgi&oacute; porque intu&iacute;an que muchas de las personas que llamar&iacute;an durante la cuarentena lo har&iacute;an para pedir ayuda para llevar a cabo gestiones fuera del domicilio. As&iacute; ha sido: no sab&iacute;an c&oacute;mo enfrentarse al encierro sin un m&iacute;nimo de apoyo. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El elemento clave diferenciador en Espa&ntilde;a hemos sido nosotros. Est&aacute; disponible en todo el pa&iacute;s, pero en otras regiones no existe este soporte, no puedes hablar con alguien para que informe de su existencia o te d&eacute; de alta a trav&eacute;s de la web si no eres capaz de hacerlo, como hacemos nosotros a trav&eacute;s del Tel&eacute;fono de Mayores del Gobierno de Canarias&rdquo;, explica.
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                </figure><p class="article-text">
        Covida fue desarrollada por KUVU, una <em>startup</em> social dedicada al <em>homesharing</em> con la que Cabrera y sus compa&ntilde;eros ya trabajaban y a trav&eacute;s de la que tambi&eacute;n intentaban favorecer el contacto entre j&oacute;venes y mayores. La aplicaci&oacute;n fue puesta a disposici&oacute;n de la ciudadan&iacute;a el primer fin de semana del confinamiento. Canarias, a trav&eacute;s del servicio que costea el Gobierno auton&oacute;mico, difundi&oacute; la aplicaci&oacute;n. En la actualidad, m&aacute;s de un tercio de los mayores de toda Espa&ntilde;a que est&aacute;n registrados residen en el archipi&eacute;lago, algo que se repite con m&aacute;s de la mitad de los voluntarios inscritos.
    </p><p class="article-text">
        Pero, adem&aacute;s de contar con alguien que te haga recados, tambi&eacute;n hay muchos mayores en situaci&oacute;n de vulnerabilidad que no disponen de medios de subsistencia m&iacute;nimos.
    </p><p class="article-text">
        Una de las entidades que est&aacute; trabajando para atender a los mayores, tanto provey&eacute;ndolos de recursos como escuch&aacute;ndolos, es Cruz Roja. Sus voluntarios est&aacute;n disponibles para cualquiera que se encuentre en una situaci&oacute;n extrema. Han priorizado la atenci&oacute;n telef&oacute;nica, pero tambi&eacute;n contin&uacute;an yendo a los domicilios de estas personas a entregarles kits de alimentaci&oacute;n y de higiene. 
    </p><p class="article-text">
        El programa de mayores de Cruz Roja inclu&iacute;a, hasta ahora, actividades de ocio, culturales y educativas que buscaban la estimulaci&oacute;n cognitiva. Con toda la poblaci&oacute;n encerrada en casa, la asistencia ha tenido que reinventarse. &ldquo;Las primeras semanas nos centramos en contactar con los usuarios y en atender a muchas personas nuevas que han tenido que recurrir a nosotros para cubrir sus necesidades b&aacute;sicas&rdquo;, cuenta Beatriz Rodr&iacute;guez Padr&oacute;n, responsable del programa en la provincia de Santa Cruz de Tenerife.
    </p><p class="article-text">
         &ldquo;Las personas mayores ya son de por s&iacute; personas vulnerables, pero normalmente tienen a un familiar o a un vecino que les ayuda. Ahora, como tenemos que estar en casa, es todo m&aacute;s complicado. Sin embargo, gracias a los voluntarios de Cruz Roja pueden hacerlo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En total, la ONG ha repartido alrededor de 1.000 kits de alimentaci&oacute;n e higiene a sus usuarios solo durante las primeras cinco semanas de aislamiento y, en algunos casos, material de papeler&iacute;a para que sigan realizando actividades de estimulaci&oacute;n cognitiva, aunque sea de forma aut&oacute;noma, porque los voluntarios no pueden estar en el domicilio. Adem&aacute;s, han distribuido numerosas donaciones de alimentos, por parte de empresas, que han ido llegando estas semanas hasta la entidad.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Al principio, los mayores nos manifestaban mucho su nerviosismo por las noticias que ve&iacute;an en la televisi&oacute;n, por las cifras de fallecimientos; nos hablaban mucho de lo que estaba ocurriendo en las residencias de mayores. A medida que fueron pasando los d&iacute;as se fueron tranquilizando; ahora est&aacute;n m&aacute;s preocupados por sus familiares que por ellos mismos, por que sus hijos pierdan sus puestos de trabajo y por que la situaci&oacute;n de la sociedad empeore&rdquo;, relata Rodr&iacute;guez Padr&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Para evitar que la angustia que sienten crezca, desde Cruz Roja les aconsejan que no vean todo el d&iacute;a las noticias. &ldquo;Es importante que est&eacute;n informados, pero no es bueno que abusen&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        La organizaci&oacute;n, adem&aacute;s de hacer seguimiento a sus usuarios, de suministrarles recursos b&aacute;sicos y de mantener el transporte a los centros sanitarios, tambi&eacute;n ofrece ayuda a trav&eacute;s de un tel&eacute;fono gratuito &ndash; &ldquo;Cruz Roja te escucha&rdquo;- que tiene como objetivo proporcionar a toda la poblaci&oacute;n, independientemente de su edad, acompa&ntilde;amiento psicol&oacute;gico y psicosocial en estos duros momentos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando hacemos esas llamadas de seguimiento entre los mayores y detectamos casos en los que es necesario, activamos este recurso tambi&eacute;n&rdquo;, explica la coordinadora del programa. En total, la organizaci&oacute;n ha atendido a 40.153 personas de todas las edades en toda Canarias por tel&eacute;fono, a quienes, adem&aacute;s de proporcionarles ese apoyo, han explicado las medidas de seguridad que deb&iacute;an seguir para evitar contagiarse de la enfermedad.
    </p><p class="article-text">
        Desde el s&aacute;bado 2 de mayo, los mayores tambi&eacute;n pueden salir un par de horas al d&iacute;a. Para muchos, este chute de vitamina D es una ayuda, sin duda, pero no soluciona el problema de fondo: siguen siendo un colectivo de riesgo, muchos tienen problemas de movilidad, las distancias hay que seguir manteni&eacute;ndolas y las visitas a familiares y nietos a&uacute;n tienen que esperar a tiempos mejores. Y lo peor: nadie tiene claro cu&aacute;nto tardaremos en derribar esa barrera -la falta de contacto f&iacute;sico- que nos a&iacute;sla a&uacute;n m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        El tel&eacute;fono siempre ha salvado las distancias. En la actualidad, cuando hay multitud de aplicaciones que nos acercan, es m&aacute;s &uacute;til que nunca para los mayores, una generaci&oacute;n que vive ajena a esas tecnolog&iacute;as. Las &uacute;nicas voces que escuchan un d&iacute;a tras otro no pueden ser las que salen de una televisi&oacute;n que solo anuncia desgracias. 
    </p><p class="article-text">
        Los voluntarios lo saben. Tambi&eacute;n los familiares. &ldquo;Yo, en general, salvo porque ya no tengo a mi hija, estoy agradecida. Cruz Roja siempre est&aacute; pendiente de m&iacute; y de cualquiera, porque no hace falta ser socio para que te ayuden, y ahora hablo dos veces al d&iacute;a con mi hijo; todo esto tambi&eacute;n ha tra&iacute;do cosas buenas&rdquo;, concluye Berta, con optimismo. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Saray Encinoso]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/sociedad/telefono-pandemia-mayores-contagio-soledad-canarias_1_5966767.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 10 May 2020 21:14:45 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un teléfono contra la doble pandemia de los mayores: el miedo al contagio y a la soledad]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El futuro era esto]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/futuro_132_5956304.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        En 2017 Marta Garc&iacute;a Aller public&oacute; &ldquo;El fin del mundo tal y como lo conocemos&rdquo;, un ensayo en el que explicaba c&oacute;mo la digitalizaci&oacute;n estaba arramblando con cosas que d&aacute;bamos por sentadas. No hablaba solo de las profesiones que se extinguir&iacute;an en unos a&ntilde;os -todas aquellas que impliquen tareas rutinarias que siempre har&aacute; mejor un robot-, sino de c&oacute;mo nos est&aacute;bamos convirtiendo ya en sociedades que no usaban el dinero f&iacute;sico, dejaban al albur de los algoritmos las relaciones amorosas y dilu&iacute;an las fronteras de la vejez.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El futuro no se compone solo de las cosas que est&aacute;n por llegar, sino de las cosas que desaparecen&rdquo;, la escuch&eacute; decir en alguna entrevista hace a&ntilde;os. Su libro es, en parte, la materializaci&oacute;n de esa afirmaci&oacute;n: un recorrido por todos esos lugares a los que el futuro ya hab&iacute;a llegado. En Suecia hace tiempo que apenas se paga con dinero en efectivo y el papel no se suele usar ni en los donativos de las iglesias (hay cepillo electr&oacute;nico). La congelaci&oacute;n de &oacute;vulos puede hacer que el concepto de reloj biol&oacute;gico se quede obsoleto. Est&aacute;n muriendo objetos y tambi&eacute;n est&aacute;n pasando a la historia ideas que cre&iacute;amos inamovibles. A veces, para saber c&oacute;mo ser&aacute; el futuro, solo hace falta viajar.
    </p><p class="article-text">
        Me pregunto qu&eacute; incluir&iacute;a hoy, en plena pandemia de la Covid-19, un libro que aspirara a lo mismo, a enumerar todo aquello de lo que nos estamos desprendiendo. Si antes sospech&aacute;bamos que el mundo giraba demasiado deprisa y viv&iacute;amos sin tiempo para nada, &iquest;qu&eacute; nos estar&aacute; ocurriendo hoy entre tanta videollamada, tanto teletrabajo y tant&iacute;sima informaci&oacute;n? &iquest;A qu&eacute; vamos a renunciar para siempre?
    </p><p class="article-text">
        Hemos pasado semanas sin salir de casa, pero el mundo no se ha detenido; ha girado m&aacute;s deprisa que nunca. Con o sin nosotros, la maquinaria ha seguido funcionando. Nuestro <em>cord&oacute;n umbilical digital</em> nos ha permitido seguir conectados al exterior y mantener -e incluso aumentar- el ritmo fren&eacute;tico en el que llevamos mucho tiempo instalados. Lo que sabemos del coronavirus a las ocho de la ma&ntilde;ana de cualquier d&iacute;a puede no tener nada que ver con lo que publican los medios a las dos de la tarde. Contraer el virus nos da inmunidad y horas m&aacute;s tarde nos la quita. Las peores previsiones econ&oacute;micas que manejamos hoy pueden ser optimistas dentro de un par de d&iacute;as. No es una novedad que las certezas son eternas mientras duran, pero ahora eso significa que no llegan ni a las 24 horas. No es culpa de la ciencia. Hay muchos expertos trabajando a destajo para abrir grietas que nos den algo de luz, y lo est&aacute;n consiguiendo, pero carecen de algo inherente al m&eacute;todo cient&iacute;fico y que, ahora s&iacute;, de verdad nos falta: tiempo.
    </p><p class="article-text">
        La pandemia no nos convertir&aacute; en superhombres ni en s&uacute;permujeres. No terminaremos el confinamiento m&aacute;s atl&eacute;ticos ni con varios cursos certificados en el curr&iacute;culo. No veremos todas esas pel&iacute;culas que tenemos pendientes ni leeremos todos esos libros que esperan en la estanter&iacute;a. Tampoco viviremos en un mundo mejor cuando volvamos a las calles. El futuro era esto: el fin de las pocas certezas a las que nos agarr&aacute;bamos. Pero quiz&aacute;s s&iacute; sea el momento de que la prisa deje de ser un valor a&ntilde;adido en nuestras vidas y entendamos que lo &uacute;nico que tenemos, con suerte, es tiempo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Saray Encinoso]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/futuro_132_5956304.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 06 May 2020 16:29:56 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[El futuro era esto]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El gran zoco de las mascarillas: a cuentagotas, insuficientes y con el precio multiplicado por cinco]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/sociedad/gran-zoco-mascarillas_1_5874623.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/958b6f98-2bd4-40fc-bcda-29f14001be6e_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Farmacia Ramos en El Doctoral, Gran Canaria. (Alejandro Ramos)"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las mascarillas empiezan a dispensarse en las farmacias canarias, pero ante un escenario de abastecimiento incierto, los expertos insisten en no relajar las medidas de prevención y los farmacéuticos proponen priorizar a los colectivos más vulnerables a través de la tarjeta electrónica</p></div><p class="article-text">
        Las recomendaciones sobre el uso de mascarillas han variado a lo largo de la pandemia, pero sobre lo que s&iacute; hay unanimidad a nivel mundial es sobre su eficacia para evitar la propagaci&oacute;n del coronavirus. Se han mejorado los canales de suministro y ya empiezan a dispensarse con m&aacute;s regularidad en las farmacias canarias, pero las posibilidades de abastecimiento a largo plazo a&uacute;n son inciertas, sobre todo si se aspira a que en un futuro pr&oacute;ximo &ndash; cuando se entre en una fase avanzada de desconfinamiento - su uso sea diario y generalizado. En un contexto as&iacute;, los expertos recomiendan mantener el resto de medidas de prevenci&oacute;n del contagio -limpieza y distancia, fundamentalmente- y los farmac&eacute;uticos proponen priorizar a los colectivos m&aacute;s vulnerables a trav&eacute;s de la receta electr&oacute;nica. 
    </p><p class="article-text">
        Am&oacute;s Garc&iacute;a Rojas, jefe de secci&oacute;n de Epidemiolog&iacute;a del Servicio Canario de la Salud (SCS) y presidente de la Asociaci&oacute;n Espa&ntilde;ola de Vacunolog&iacute;a, advierte de que el hecho de que se empiece a hablar de recomendar el uso de las mascarillas no cambia su funci&oacute;n. &ldquo;Las mascarillas no sirven para evitar que te infectes si la persona que est&aacute; a tu lado es positiva y estornuda. Entonces, &iquest;cu&aacute;les son los elementos que pueden estar haciendo que ahora se empiece a recomendar su utilizaci&oacute;n? Que hemos pasado de la fase de contenci&oacute;n a una en la que ya se empieza a hablar de descompresi&oacute;n del problema, y las estrategias y las recomendaciones se tienen que ir acompasando a una situaci&oacute;n algo m&aacute;s optimista&rdquo;, afirma.  Y a&ntilde;ade: &ldquo;Ser&iacute;a razonable pensar que todos los ciudadanos usen mascarillas para evitar que los que son portadores asintom&aacute;ticos desconocidos puedan transmitir el problema a otros ciudadanos, pero no tiene ning&uacute;n sentido hacer una recomendaci&oacute;n si lo que se est&aacute; recomendando no est&aacute; disponible; si llegamos a ese escenario, debes tener las garant&iacute;as de que hay para todos&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Por eso, independientemente de lo que decidan los gobiernos, Garc&iacute;a Rojas insiste en la importancia de no relajar las medidas de prevenci&oacute;n del contagio: distancia social, lavado de manos, desinfecci&oacute;n de pomos y zonas comunes, estornudar en el codo o utilizar pa&ntilde;uelos desechables.
    </p><p class="article-text">
        La posibilidad de que existan mascarillas en grandes cantidades y de forma constante todav&iacute;a parece compleja. &ldquo;Lo que va a pasar con el abastecimiento es una incertidumbre total&rdquo;, reconoce Manuel &Aacute;ngel Galv&aacute;n, presidente del Colegio Oficial de Farmac&eacute;uticos de Santa Cruz de Tenerife. &ldquo;Pr&aacute;cticamente no hemos tenido ni para proteger al propio personal de las farmacias, que ha estado todo el d&iacute;a trabajando casi sin protecciones, manteniendo las distancias, en muchos casos a trav&eacute;s de mamparas que hemos colocado&rdquo;, subraya.
    </p><p class="article-text">
        Su hom&oacute;logo en Las Palmas, Juan Ram&oacute;n Santana Ayala, coincide: &ldquo;Las mascarillas han estado llegando a cuentagotas. Cada vez que los aviones que transportaban los pedidos hac&iacute;an una escala, se subastaba una parte de las mascarillas que iban dentro&rdquo;. Gracias al aumento de la producci&oacute;n en China, e incluso en Espa&ntilde;a -vaticina-, el suministro podr&aacute; ir normaliz&aacute;ndose poco a poco. &ldquo;Prevemos que usando corredores seguros, aviones directos de China a Espa&ntilde;a o de China a Canarias, estaremos en v&iacute;as de asegurar que empiecen a llegar m&aacute;s cantidades de mascarillas&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Pero una cosa es normalizar el suministro y otra que las mascarillas se puedan usar a diario y por todos los residentes en Canarias. Antes de la pandemia, la demanda era escasa y se atend&iacute;a con facilidad. Si se generalizara su uso, &ldquo;cada paciente necesitar&iacute;a una mascarilla al d&iacute;a o, en el mejor de los casos, cada tres d&iacute;as si la mantiene en condiciones. Si multiplicamos eso por dos millones de habitantes que viven en Canarias&hellip; necesitar&iacute;amos millones. Ya lo dice la Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud (OMS): va a ser dif&iacute;cil que haya mascarillas para todos. Por lo tanto, hay que ser lo m&aacute;s eficientes posibles a la hora de distribuirlas. Somos conscientes de que no es una soluci&oacute;n f&aacute;cil y menos en medio de una crisis, pero hay que pensar una estrategia&rdquo;, se&ntilde;ala Santana Ayala.
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        La estrategia, en su opini&oacute;n, pasa por priorizar colectivos a trav&eacute;s de la receta electr&oacute;nica. &ldquo;Tenemos una herramienta muy &uacute;til con la que puedes segmentar la poblaci&oacute;n por patolog&iacute;a, por edad, por lo que se considere. Lo que hemos planteado a Sanidad es que a aquellas personas que los propios m&eacute;dicos, los propios prescriptores, entiendan que hay que hacerles llegar esa mascarilla, les aparezca en la receta electr&oacute;nica igual que le aparece su medicaci&oacute;n habitual. Entendemos que eso es lo m&aacute;s l&oacute;gico en estos momentos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Fuimos los primeros en proponerlo aqu&iacute;, pero sabemos que en otras comunidades aut&oacute;nomas ya lo est&aacute;n valorando e incluso alguna lo tiene casi en marcha. El Gobierno ha decidido en esta primera etapa repartirlas a trav&eacute;s de la polic&iacute;a, de una forma desde nuestro punto de vista poco profesional: hay que indicarle al paciente c&oacute;mo debe pon&eacute;rsela y c&oacute;mo debe quit&aacute;rsela porque, si no, va a ser un foco de contaminaci&oacute;n&rdquo;, a&ntilde;ade.
    </p><p class="article-text">
        De momento, las farmacias canarias ya han empezado a usar la tarjeta sanitaria para dispensar las mascarillas. Cada ciudadano puede adquirir una unidad cada tres d&iacute;as. Se trata, seg&uacute;n la Consejer&iacute;a de Sanidad, de una f&oacute;rmula articulada por los farmac&eacute;uticos motu proprio, pero no por el Servicio Canario de Salud. Es decir, no est&aacute;n prescritas por el m&eacute;dico; la tarjeta electr&oacute;nica sirve para asegurar una distribuci&oacute;n m&aacute;s equitativa. 
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, para hacerlas asequibles a la poblaci&oacute;n, el Gobierno central anunci&oacute; que publicar&aacute; una orden para controlar los precios, que se han incrementado durante estos meses. Se trata de una de las medidas que hab&iacute;an propuesto los farmac&eacute;uticos, que tambi&eacute;n han solicitado que se centralicen las compras. De momento, lo que ha hecho el Estado es fijar los criterios generales por los que se establecer&aacute;n esos precios m&aacute;ximos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El precio se multiplica por 5</strong>
    </p><p class="article-text">
        La Cooperativa Farmac&eacute;utica de Canarias (Cofarca) advierte tanto de las dificultades de suministro como del aumento de los precios. &ldquo;Los fabricantes han incrementado los precios, al igual que algunos nuevos proveedores que han surgido en esta situaci&oacute;n de crisis. Tanto el alto coste del transporte como la limitada oferta existente han hecho que a las cooperativas nos llegue el producto con unos incrementos de hasta cinco veces el precio existente hace dos meses y en unas cantidades insuficientes para cubrir la demanda. Desde Cofarca suministramos las unidades disponibles a las farmacias pr&aacute;cticamente a precio de coste y estas, a su vez, aplican unos m&aacute;rgenes reducidos, pero, claro, estamos partiendo de origen de unos precios tan altos que el usuario final esta sufriendo las consecuencias&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Para llegar al m&aacute;ximo posible de poblaci&oacute;n, Cofarca ha establecido cantidades m&aacute;ximas de pedido por farmacia, con el objetivo de favorecer que las unidades disponibles puedan distribuirse al mayor n&uacute;mero posible de boticas. Por su parte, dada la escasez de mascarillas, algunos establecimientos aplican un l&iacute;mite de compra por persona. 
    </p><p class="article-text">
        Como ocurre a nivel nacional, otros productos con escasez de stock son los geles desinfectantes, guantes y term&oacute;metros.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Mascarillas caseras</strong>
    </p><p class="article-text">
        Ante la escasez, muchos ciudadanos han comenzado a fabricar mascarillas caseras y a distribuirlas de manera altruista. El presidente del Colegio Oficial de Farmac&eacute;uticos de Santa Cruz de Tenerife, Manuel &Aacute;ngel Galv&aacute;n, valora todas estas iniciativas solidarias &ndash; &ldquo;siempre es mejor llevar algo que nada&rdquo;-, pero precisa que no garantizan la protecci&oacute;n total. &ldquo;Podemos usarlas, pero hay que lavarlas con agua caliente y tratarlas con mucho cuidado, siempre que mantengamos el resto de las recomendaciones que se han dado, sobre todo las distancias. Inicialmente habl&aacute;bamos de un metro de separaci&oacute;n, ahora ya hablamos de entre un metro y medio y dos&hellip; Cuanto mayor sea la distancia, mayor es la seguridad. Las mascarillas caseras se agradecen, por supuesto, porque hay muy buena voluntad, pero por s&iacute; solas no van a garantizar que no tengamos contagio&rdquo;, se&ntilde;ala. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Saray Encinoso]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/sociedad/gran-zoco-mascarillas_1_5874623.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 21 Apr 2020 04:30:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El gran zoco de las mascarillas: a cuentagotas, insuficientes y con el precio multiplicado por cinco]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las clases a distancia amenazan con ensanchar la brecha educativa de Canarias]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/sociedad/distancia-amenazan-ensanchar-educativa-canarias_1_1217300.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d10501a3-9702-4e01-ac95-e01e87685061_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Imagen de archivo."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El parón de la docencia presencial tiende a excluir del modelo de enseñanza a los estudiantes más rezagados y con menos recursos económicos y culturales</p></div><p class="article-text">
        No es lo mismo escuchar en directo a un profesor que hacerlo a trav&eacute;s de un ordenador. La docencia presencial es una herramienta m&aacute;s eficaz en determinadas etapas educativas y, especialmente, entre aquellos alumnos m&aacute;s rezagados, pero, adem&aacute;s, hoy por hoy es el &uacute;nico modelo educativo gratuito universal. La falta de ordenadores entre un sector del alumnado para seguir las clases -porque no cuentan con ninguno o porque el que tienen en casa lo necesitan sus padres- amenaza con dejar atr&aacute;s a muchos alumnos en las Islas. 
    </p><p class="article-text">
        Los expertos ya han empezado a dar la voz de alarma. La semana pasada, la Organizaci&oacute;n de Estados Iberoamericanos (OEI) public&oacute; el informe Efectos del coronavirus en la educaci&oacute;n, en el que advierte de los efectos a medio y largo plazo de la suspensi&oacute;n de las clases presenciales. El estudio se&ntilde;ala que se notar&aacute; en el rendimiento de los alumnos m&aacute;s vulnerables y con menos recursos y que puede tener consecuencias incluso en la productividad posterior. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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        El soci&oacute;logo y profesor de la Universidad de La Laguna Jos&eacute; Saturnino Mart&iacute;nez cree que el caso de Canarias puede ser m&aacute;s grave que otros porque ya tiene muchas asignaturas pendientes. En su opini&oacute;n, hay al menos tres variables que favorecen la desigualdad educativa en cualquier territorio: el acceso a la tecnolog&iacute;a, el nivel cultural de las familias y las condiciones de la vivienda. &ldquo;Cuando las clases presenciales funcionan bien compensan las desigualdades: el profesorado puede diversificar su atenci&oacute;n y prestar m&aacute;s apoyo al alumnado con m&aacute;s dificultades, pero es m&aacute;s dif&iacute;cil hacer esto de forma  virtual&rdquo;, destaca.
    </p><p class="article-text">
        El Archipi&eacute;lago tiene un 20,8% de abandono educativo temprano, seg&uacute;n la &uacute;ltima Encuesta de Poblaci&oacute;n Activa (EPA), referente al cuarto trimestre de 2019, y supera la tasa de alumnos repetidores en todas las edades medidas por el Ministerio de Educaci&oacute;n y Formaci&oacute;n Profesional en sus informes. A los 15 a&ntilde;os, por ejemplo, cuatro de cada 10 alumnos no est&aacute;n en el curso que les corresponde. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cabe esperar que el impacto de la suspensi&oacute;n de clases presenciales sea todav&iacute;a mayor en Canarias, porque antes de esta crisis ya ten&iacute;amos una situaci&oacute;n m&aacute;s complicada educativamente, con mayores tasas de abandono, mayores tasas de repetici&oacute;n de curso o m&aacute;s alumnado en riesgo de pobreza y exclusi&oacute;n social&rdquo;, subraya Mart&iacute;nez. &ldquo;Si la ola te coge en una situaci&oacute;n peor de entrada, es previsible que el efecto sea mucho mayor. No es lo mismo estar en un hotel que en una chabola en primera l&iacute;nea de playa, y Canarias se parece m&aacute;s a una chabola en primera l&iacute;nea de playa&rdquo;.
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                </figure><p class="article-text">
        El especialista recuerda, adem&aacute;s, que el Archipi&eacute;lago tambi&eacute;n est&aacute; entre las comunidades con m&aacute;s poblaci&oacute;n en riesgo de pobreza y que muchos alumnos viven hacinados en pisos, lo que significa que ni siquiera tienen un espacio apropiado para estudiar.
    </p><p class="article-text">
        Lucas Gortazar, consultor en educaci&oacute;n para el Banco Mundial, tambi&eacute;n est&aacute; de acuerdo con que la suspensi&oacute;n de las clases presenciales tendr&aacute; un impacto importante sobre la equidad en Espa&ntilde;a y, en concreto, en Canarias. &ldquo;Hay much&iacute;simos estudios sobre el efecto del verano en los alumnos y los resultados son muy preocupantes en t&eacute;rminos de equidad: el verano no tiene ning&uacute;n tipo de efecto negativo sobre los alumnos de clase media o clase alta, pero los alumnos de renta baja desaprenden. Eso quiere decir que todos los veranos la brecha educativa se agranda. Si este verano, en vez de ser de tres meses es del doble, la brecha educativa se puede alargar el doble&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n los datos extra&iacute;dos por este especialista del informe PISA 2018, Canarias es la comunidad aut&oacute;noma, despu&eacute;s de la Regi&oacute;n de Murcia, con m&aacute;s alumnos de 15 a&ntilde;os sin ordenador. La desventaja de los estudiantes canarios es evidente en todos los casos: el 7,4% de los alumnos de 15 a&ntilde;os no tiene dispositivos electr&oacute;nicos, frente al 5% de media en Espa&ntilde;a; el 35% tiene uno, frente al 27% nacional; el 34% tiene dos, frente al 36% del conjunto del pa&iacute;s; y el 23% tiene tres o m&aacute;s, frente al 32% nacional. 
    </p><p class="article-text">
        Si la comparaci&oacute;n se hace por grupos socioecon&oacute;micos, la desigualdad crece. &ldquo;Dentro del cuartil bajo, el 18% no tiene ning&uacute;n ordenador, el 50% tiene uno y solo el 32% tiene dos o m&aacute;s&rdquo;. Es decir, hay estudiantes que, aunque quieran, no tienen capacidad para continuar con la formaci&oacute;n. Son esos los que pueden estar viviendo un verano anormalmente largo y descolgarse del sistema.
    </p><p class="article-text">
        Gortazar es consciente de la complejidad del escenario actual, pero demanda liderazgo para imaginar f&oacute;rmulas que mitiguen la brecha que ya se vislumbra. &ldquo;Ni Espa&ntilde;a ni ning&uacute;n pa&iacute;s del mundo pueden construir un modelo de aprendizaje on line en quince d&iacute;as. Los docentes se est&aacute;n poniendo las pilas trabajando much&iacute;simas horas, usando todos los canales que les permite la tecnolog&iacute;a para llegar a sus alumnos, pero eso es voluntarismo, no un sistema&rdquo;, afirma. En su opini&oacute;n, &ldquo;el verano es un momento ideal para tomar el liderazgo y dar servicios de apoyo, escuelas de verano, refuerzos, para los alumnos independientemente de si se ha decidido que repitan curso o no, porque el curso que viene se puede hacer m&aacute;s dif&iacute;cil para todos. Y el curso que viene habr&aacute; que poner en marcha tambi&eacute;n un sistema de refuerzo, de apoyo, muy muy superior al que tenemos ahora: por las tardes, de seguimiento de familias, de materiales, de recursos, de dispositivos&hellip; Esto hay que tom&aacute;rselo muy en serio. Ahora, &iquest;que si vamos a tener dinero para pagarlo? Pues no lo s&eacute;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Mart&iacute;nez coincide con que las medidas compensatorias ser&iacute;an una buena f&oacute;rmula de atender a este alumnado, pero alerta de las dificultades. &ldquo;Son medidas interesantes, el problema es c&oacute;mo ponerlas en marcha. El efecto de esta crisis es tan masivo que desde el punto de vista econ&oacute;mico y organizativo cualquier medida que propongas es muy costosa y no es tan f&aacute;cil de aplicar. Para contratar a profesorado para programas de refuerzo necesitas tiempo y dinero. Con cualquier cosa que se nos ocurre estamos luchando contrarreloj y con un escenario nunca visto: la paralizaci&oacute;n econ&oacute;mica es brutal&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, la formaci&oacute;n y los recursos del profesorado tambi&eacute;n deben fortalecerse, porque inciden en el rendimiento del alumnado. &ldquo;La docencia virtual no consiste en enlatar lo que se hace en el aula y subirlo a una plataforma. Requiere un conocimiento de tecnolog&iacute;a que no todo el mundo tiene y, adem&aacute;s, formaci&oacute;n especializada para saber c&oacute;mo es mejor hacerlo; eso, por ejemplo, var&iacute;a mucho por tipo de materia y por la edad del alumnado. No es lo mismo chicos de 8 a&ntilde;os que uno de 17 o 18&rdquo;. A ello se une que no todo el profesorado cuenta con los medios t&eacute;cnicos adecuados. &ldquo;La mayor&iacute;a de los docentes funcionarios re&uacute;nen esas condiciones materiales, pero no todos son funcionarios y es dar mucho por supuesto que todo el profesorado tenga esa facilidad&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En un contexto as&iacute; las familias entran en juego: se descarga mucho trabajo en los padres, que  no disponen de tiempo o cualificaci&oacute;n para hacer ese trabajo. &ldquo;Entre no hacer nada, que es la alternativa, y hacer algo en virtual, es mejor hacer algo en virtual. Pero entre hacer algo en virtual y hacerlo en presencial, no solo hay un salto grande, sino que es un salto que tiende a acrecentar aun m&aacute;s las desigualdades&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        La Consejer&iacute;a de Educaci&oacute;n, Universidades, Cultura y Deportes del Gobierno de Canarias para ser consciente de que el d&eacute;ficit tecnol&oacute;gico puede influir negativamente en parte del alumnado y ya est&aacute; haciendo una radiograf&iacute;a de la situaci&oacute;n. Ha enviado una encuesta a los equipos docentes para conocer las carencias t&eacute;cnicas de las familias y poder ir dotando a estos j&oacute;venes de los medios t&eacute;cnicos necesarios con la intenci&oacute;n de evitar que la falta de ordenadores los deje al margen del proceso de aprendizaje. Adem&aacute;s, ha indicado ya que habr&aacute; adaptaciones curriculares el pr&oacute;ximo curso para suplir las carencias de curr&iacute;culo derivadas de este cierre de los centros educativos.
    </p><h4 class="article-text">Efectos del coronavirus en la educaci&oacute;n</h4><p class="article-text">
        Seg&uacute;n el informe<a href="https://www.oei.es/impacto-coronavirus-iberoamerica/impacto-covid-19" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> Efectos del Coronavirus en la Educaci&oacute;n,</a> elaborado por la Organizaci&oacute;n de Estados Iberoamericanos para la Educaci&oacute;n, la Ciencia y la Cultura y publicado hace unos d&iacute;as, el impacto por el cierre de los centros escolares en Espa&ntilde;a podr&iacute;a ser de hasta el 3% de la desviaci&oacute;n est&aacute;ndar. Es decir, un alumno que vuelva a clase el 1 de junio perder&iacute;a el equivalente a un 11% de lo que se aprende en un curso.
    </p><p class="article-text">
        Los autores del informe tambi&eacute;n se&ntilde;alan el riesgo que esto supone para las tasas de abandono, que pueden crecer y afectar especialmente a alumnos ya rezagados. Adem&aacute;s, a todo ello se unen factores como la situacio&#769;n financiera y laboral en los hogares, el acceso a internet o incluso el nivel de estr&eacute;s de los padres como consecuencia de la crisis econ&oacute;mica derivada de la pandemia.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Saray Encinoso]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/sociedad/distancia-amenazan-ensanchar-educativa-canarias_1_1217300.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 06 Apr 2020 22:29:27 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Las clases a distancia amenazan con ensanchar la brecha educativa de Canarias]]></media:title>
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