<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiario.es - Paul Tang]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/paul-tang/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Paul Tang]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiario.es/rss/category/author/518278" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Quién pagará la factura de esta crisis?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euroblog/pagara-factura-crisis_132_6240461.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/df5f484d-1a63-465e-a4ed-25f3333a1ef2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Quién pagará la factura de esta crisis?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Necesitamos reconstruir nuestras economías y hacer que sean mejores: más justas y más sostenibles. Un impuesto justo para las empresas, los ricos y los grandes emisores de gases contaminantes es la hoja de ruta a seguir</p></div><p class="article-text">
        La respuesta a la Gran Recesi&oacute;n se bas&oacute; en recortar el gasto p&uacute;blico y subir los impuestos a la clase media. La adopci&oacute;n de estas medidas dio lugar a una larga recesi&oacute;n y al auge del resentimiento populista en Europa. Las devastadoras consecuencias de las recetas aplicadas hace una d&eacute;cada constituyen un motivo m&aacute;s que suficiente para que la respuesta a la Gran Reclusi&oacute;n sea completamente distinta. Las firmas m&aacute;s contaminantes, las grandes corporaciones y las rentas m&aacute;s altas llevan a&ntilde;os evadiendo impuestos, y es el momento de acabar con esta pr&aacute;ctica. Para ello, es fundamental tomar medidas a nivel europeo.
    </p><p class="article-text">
        La era del sector p&uacute;blico menguado ha llegado a su fin. El Estado ha impedido que la sociedad implosionara en nada menos que dos ocasiones en los &uacute;ltimos 15 a&ntilde;os. El Estado nos protegi&oacute;, pero lo hizo a cambio de pagar un alto precio. Los miles de millones de euros de deuda p&uacute;blica estaban todav&iacute;a muy lejos de haber sido devueltos cuando el Estado tuvo que actuar de nuevo para proteger vidas y rentas de sus ciudadanos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tras la crisis financiera, los presupuestos se reequilibraron mediante recortes del gasto p&uacute;blico y subidas de impuestos a las clases medias. En este sentido, es necesario tomar medidas a escala europea para evitar cometer los mismos errores que entonces. Solo lograremos construir una econom&iacute;a m&aacute;s justa y sostenible si hacemos que sean las empresas m&aacute;s contaminantes y los m&aacute;s ricos quienes paguen la factura de la presente crisis. La reci&eacute;n constituida subcomisi&oacute;n permanente de Asuntos Fiscales del Parlamento Europeo impulsar&aacute; una ambiciosa agenda con este fin.
    </p><p class="article-text">
        En primer lugar, la UE necesita focalizarse mucho m&aacute;s en la lucha contra la evasi&oacute;n fiscal. Los gobiernos de la UE pierden anualmente en torno a 170.000 millones de euros en ingresos fiscales, lo que merma la confianza de la ciudadan&iacute;a en nuestra democracia. Algunos Estados miembros de la Uni&oacute;n tienen una gran responsabilidad sobre este asunto, y el Parlamento Europeo es la &uacute;nica instituci&oacute;n que se ha atrevido a apuntarlos con claridad. Con independencia del resultado de las negociaciones que se est&aacute;n llevando a cabo para reformar nuestro sistema fiscal, la UE debe crear un &ldquo;muro fiscal&rdquo; -que asegure que se gravan adecuadamente todos los dividendos y pagos de intereses a pa&iacute;ses terceros- para detener la planificaci&oacute;n fiscal agresiva.
    </p><p class="article-text">
        Los que m&aacute;s tienen no solo se benefician de los impuestos bajos a trav&eacute;s de los beneficios que generan las compa&ntilde;&iacute;as de las que son propietarios. Sacan provecho, adem&aacute;s, del hecho de que <em>dinero llama a dinero</em>, lo que est&aacute; provocando una acumulaci&oacute;n de riqueza en las manos de unos pocos sin precedentes desde la II Guerra Mundial. El resultado de todo esto es la creciente brecha entre la clase pobre trabajadora y los m&aacute;s ricos. Para evitar que estas desigualdades alcancen cotas que ser&iacute;an muy dif&iacute;ciles de revertir, Europa debe poner en marcha impuestos a la riqueza.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La sociedad europea del post-coronavirus tiene que ser m&aacute;s igualitaria y sostenible que ninguna otra sociedad en la historia. Para ello, las compa&ntilde;&iacute;as m&aacute;s contaminantes deben pagar por el da&ntilde;o que causan al medioambiente, de manera que podamos cumplir con los compromisos adoptados en la Conferencia sobre el Clima de Par&iacute;s. Del mismo modo, tampoco podemos cruzarnos de brazos ante las empresas extranjeras que venden productos contaminantes en nuestro mercado. Con un impuesto sobre las importaciones contaminantes (mecanismo de ajuste de carbono en frontera), la UE puede salvar a los productores nacionales y al mismo tiempo utilizar su tama&ntilde;o de mercado para exportar nuestras ambiciones clim&aacute;ticas en todo el mundo.
    </p><p class="article-text">
        Hasta ahora, el hecho de que aprobar legislaci&oacute;n europea en materia de impuestos requiera unanimidad en el Consejo ha impedido en gran medida la adopci&oacute;n de normas serias. Parad&oacute;jicamente, el resultado de la unanimidad ha sido una erosi&oacute;n, gradual pero constante, de la soberan&iacute;a nacional. Pese a haber sido aclamada como una herramienta para proteger el poder de los Estados miembros, la unanimidad y el estancamiento que ha provocado en materia fiscal ha puesto el poder en manos de las empresas, que ahora pueden obtener beneficios y pagar impuestos donde quieran.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esta situaci&oacute;n pone a los gobiernos bajo presi&oacute;n para seguir las bajadas de impuestos puestas en marcha por los Ejecutivos de otros pa&iacute;ses de la Uni&oacute;n. As&iacute;, todos los Estados reducen sus impuestos, lo que provoca que, en lugar de ser capaces de tomar el control de sus pol&iacute;ticas fiscales, los Estados tengan permanentemente una soga alrededor del cuello. Cada movimiento en este sentido provoca que los Estados se alejen cada vez m&aacute;s del nivel de presi&oacute;n fiscal necesario para mantener los servicios p&uacute;blicos a flote. La unanimidad ha fallado en su cometido de proteger el poder de los gobiernos nacionales y, por ello, es hora de dejar atr&aacute;s este mecanismo de toma de decisiones en materia fiscal.
    </p><p class="article-text">
        Con el tel&oacute;n de fondo de la crisis del COVID-19 y el retorno del Estado como garante del bienestar ciudadano, la pol&iacute;tica fiscal europea est&aacute; alcanzando la madurez. Necesitamos reconstruir nuestras econom&iacute;as y hacer que sean mejores: m&aacute;s justas y m&aacute;s sostenibles. Un impuesto justo para las empresas, los ricos y los grandes emisores de gases contaminantes es la hoja de ruta a seguir. El rumbo que hemos de tomar est&aacute; claro, pero es necesario alejarse de la unanimidad para emprender este camino al ritmo que requiere la gravedad de la situaci&oacute;n que vive Europa. El Parlamento Europeo, a trav&eacute;s de su nueva subcomisi&oacute;n de Asuntos Fiscales, est&aacute; listo para actuar ya. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jonás Fernández Álvarez, Paul Tang]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euroblog/pagara-factura-crisis_132_6240461.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 23 Sep 2020 20:03:18 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/df5f484d-1a63-465e-a4ed-25f3333a1ef2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="4304015" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/df5f484d-1a63-465e-a4ed-25f3333a1ef2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="4304015" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[¿Quién pagará la factura de esta crisis?]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/df5f484d-1a63-465e-a4ed-25f3333a1ef2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Corona-bonos para salvar la Unión Europea]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euroblog/corona-bonos-salvar-union-europea_132_1214722.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a2fdc41e-41f3-4fe2-b613-dc397158b3c6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Corona-bonos para salvar la Unión Europea"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La UE está viviendo un choque simétrico a causa de la Covid- 19, y no sirven los instrumentos que usamos en 2008. Esta vez se trata de una crisis existencial</p></div><p class="article-text">
        La primera crisis que estuvo a punto de hacer descarrilar el proceso de integraci&oacute;n europea sucedi&oacute; tan solo tres a&ntilde;os despu&eacute;s de la firma del Tratado de la Comunidad del Carb&oacute;n y del Acero. En 1954, la Asamblea Nacional francesa rechaz&oacute; ratificar el tratado para una comunidad de la defensa, sumiendo a los l&iacute;deres de los seis pa&iacute;ses fundadores en el desconcierto y el des&aacute;nimo. Entonces Holanda dio un nuevo aliento con una propuesta ambiciosa y valiente: una comunidad econ&oacute;mica global y transversal. El banquero y pol&iacute;tico liberal holand&eacute;s Johan W. Beyen retaba con esta idea el modelo de integraci&oacute;n por sectores econ&oacute;micos que propugnaba Jean Monnet. Monnet incluso expres&oacute; sus dudas de que tuviera &eacute;xito. Lo tuvo, y permiti&oacute; la profundizaci&oacute;n y la ampliaci&oacute;n de una comunidad &ndash;hoy la Uni&oacute;n&ndash; que ha tra&iacute;do paz y prosperidad a millones de europeos y europeas. Un liderazgo valiente e innovador es precisamente lo que necesita hoy la Uni&oacute;n para garantizar su futuro.
    </p><p class="article-text">
        El mercado com&uacute;n facilit&oacute; la libre circulaci&oacute;n de personas, bienes, servicios y capitales. Evolucion&oacute; hacia un mercado &uacute;nico con est&aacute;ndares comunes y menos barreras, resultando en una mayor productividad y precios m&aacute;s bajos. Esta integraci&oacute;n de las econom&iacute;as de los pa&iacute;ses europeos ha beneficiado a todos, pero a algunos m&aacute;s que a otros. Seg&uacute;n datos de la Comisi&oacute;n Europea, Holanda es, en t&eacute;rminos absolutos, el tercer pa&iacute;s que m&aacute;s se beneficia del mercado &uacute;nico, con unos ingresos adicionales estimados de 84.020 millones de euros, por delante de Italia y de Espa&ntilde;a, a pesar de que su poblaci&oacute;n es mucho menor.
    </p><p class="article-text">
        Pero no es el momento de reproches, ni debemos mirar a la integraci&oacute;n europea como un juego de suma cero. Los l&iacute;deres de la UE tienen la obligaci&oacute;n de explicar mejor lo que est&aacute; en juego para ahuyentar la impresi&oacute;n que puedan tener algunos de que si alguien est&aacute; en dificultad es porque &ldquo;no ha hecho los deberes&rdquo;. Es preciso recordar que la Comisi&oacute;n de Jacques Delors introdujo los fondos estructurales y de cohesi&oacute;n como una forma de compensar por las p&eacute;rdidas que algunos pa&iacute;ses o regiones sufr&iacute;an al entrar en el mercado &uacute;nico. Son un instrumento de la solidaridad, que es el principio sobre el que se sustenta la Uni&oacute;n, y solo con solidaridad conseguiremos que todos ganemos con la integraci&oacute;n europea, sin que haya ganadores y perdedores.
    </p><p class="article-text">
        La Comisi&oacute;n Delors tambi&eacute;n lanz&oacute; la moneda &uacute;nica, que se introdujo paulatinamente. Durante el per&iacute;odo de transici&oacute;n ya se puso de manifiesto la diferencia que exist&iacute;a entre la prima de los bonos de Estado de diferentes pa&iacute;ses, as&iacute; como su tasa de inter&eacute;s y de inflaci&oacute;n. Aun as&iacute;, el euro empez&oacute; a circular sin que se completaran los instrumentos para gestionarlo, y los efectos de estas deficiencias se notaron dolorosamente durante la crisis del 2008, cuando una serie de pa&iacute;ses tuvieron que enfrentarse solos a una dura crisis financiera, y se vieron obligados a aceptar programas de rescate a cambio de unas condiciones brutales, cuyos efectos econ&oacute;micos y sociales todav&iacute;a sufrimos hoy.
    </p><p class="article-text">
        En esas circunstancias fue imposible evitar la especulaci&oacute;n global contra algunas primas de riesgo, sin los mecanismos tradicionales de gestionar la moneda a nivel nacional, y sin mecanismos europeos porque a&uacute;n no exist&iacute;an. Fue en este tiempo cuando los pa&iacute;ses del euro aceptaron crear el Mecanismo Europeo de Estabilidad, para ayudar a los pa&iacute;ses sometidos a una gran presi&oacute;n presupuestaria. El objetivo era facilitar pr&eacute;stamos de emergencia. Pero a cambio, los pa&iacute;ses deb&iacute;an acometer programas de reformas de austeridad. Este instrumento se dise&ntilde;&oacute; para afrontar choques asim&eacute;tricos, con la l&oacute;gica de que algunos pa&iacute;ses hab&iacute;an cometido errores sist&eacute;micos en el pasado. Pero todo eso no puede aplicarse a la crisis actual, que es sim&eacute;trica y afecta a todos los pa&iacute;ses.
    </p><p class="article-text">
        A diferencia de lo que expuso Robert Mundell en 1961, el principal problema de las &aacute;reas de moneda &uacute;nica no es solo c&oacute;mo responder a los choques asim&eacute;tricos. Qued&oacute; claro en 2008 que los pa&iacute;ses de la UE no pod&iacute;an reaccionar individualmente con su pol&iacute;tica monetaria porque no pod&iacute;an depreciar su moneda. La especulaci&oacute;n contra la prima de riesgo golpe&oacute; duramente a algunos Estados miembro mientras otros se beneficiaban de la agon&iacute;a del vecino.
    </p><p class="article-text">
        Ahora mismo la UE est&aacute; viviendo un choque sim&eacute;trico causado por la Covid- 19, y no sirven los instrumentos que usamos para la crisis del 2008. Esta vez se trata de una crisis existencial de la Uni&oacute;n, porque puede llevar a una completa desafecci&oacute;n de muchos gobiernos y de muchos ciudadanos y ciudadanas. As&iacute; como la pol&iacute;tica de cohesi&oacute;n y el mercado &uacute;nico son las dos caras de una moneda, as&iacute; la emisi&oacute;n de unos bonos comunes para asumir el coste de la recuperaci&oacute;n es la otra cara de la moneda &uacute;nica. La econom&iacute;a de los pa&iacute;ses cuyos gobiernos se oponen ahora a estos bonos &ndash;limitados en el tiempo y que no abarcar&iacute;an la deuda soberana previamente existente&ndash; sufrir&aacute;n tambi&eacute;n la depresi&oacute;n econ&oacute;mica que afecta no solo a sus socios en la zona euro, sino a todo el planeta.
    </p><p class="article-text">
        Muchos estudios han demostrado ya que la decisi&oacute;n de crear una moneda &uacute;nica respondi&oacute; a motivaciones pol&iacute;ticas m&aacute;s que a las ventajas econ&oacute;micas. Fueron los l&iacute;deres nacionales quienes en los a&ntilde;os 50, pero tambi&eacute;n en los 80 y en los 90, decidieron unir nuestros destinos, y nuestras econom&iacute;as. El trabajo est&aacute; sin acabar, y esta crisis del coronavirus es la mejor oportunidad de demostrar un verdadero liderazgo y de completar los mecanismos de la Eurozona, para asegurar no solo la justicia y la solidaridad, sino tambi&eacute;n la racionalidad macroecon&oacute;mica.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Iratxe García, Paul Tang]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euroblog/corona-bonos-salvar-union-europea_132_1214722.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 04 Apr 2020 18:38:31 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/a2fdc41e-41f3-4fe2-b613-dc397158b3c6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="632040" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/a2fdc41e-41f3-4fe2-b613-dc397158b3c6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="632040" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Corona-bonos para salvar la Unión Europea]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/a2fdc41e-41f3-4fe2-b613-dc397158b3c6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Coronavirus,UE - Unión Europea]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
