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    <title><![CDATA[elDiario.es - Saray Encinoso]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/saray-encinoso-2/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Saray Encinoso]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[El Sáhara Occidental: de dónde venimos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/internacional/sahara-occidental-venimos_1_8849911.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/150736fe-0ed0-43f7-bc82-5825002a6fda_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El Sáhara Occidental: de dónde venimos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Análisis - La decisión del Gobierno de apoyar la propuesta de Marruecos convierte el derecho internacional, una vez más, en papel mojado. No parece que este volantazo del Ejecutivo en política exterior se haya gestionado de la mejor manera al saber que ni Podemos, ni el Congreso ni Argelia eran conocedores de este cambio de rumbo</p><p class="subtitle">Análisis - El pacto Sánchez-Marruecos: síes, noes y una duda inquietante</p></div><p class="article-text">
        Una cosa es la teor&iacute;a y otra la pr&aacute;ctica. La decisi&oacute;n del Gobierno de apoyar la propuesta de Marruecos sobre el S&aacute;hara Occidental ha generado sorpresa tanto dentro como fuera de Espa&ntilde;a. Los partidos que sustentan al ejecutivo, los de la oposici&oacute;n y Argelia -actor fundamental en este conflicto- aseguran que, hasta el viernes -cuando Rabat hizo p&uacute;blica la carta remitida por Pedro S&aacute;nchez al rey marroqu&iacute;-, desconoc&iacute;an que iba a producirse este cambio de rumbo tan trascendental en materia de pol&iacute;tica exterior. 
    </p><p class="article-text">
        El nuevo relato sobre c&oacute;mo debe resolverse este contencioso, adem&aacute;s de tener un dif&iacute;cil encaje por parte de la sociedad espa&ntilde;ola, que ha mantenido hist&oacute;ricamente un v&iacute;nculo sentimental con la causa del pueblo saharaui, convierte el derecho internacional, una vez m&aacute;s, en papel mojado. Hacerlo precisamente cuando ese mismo derecho internacional se usa al otro lado del mundo como argumento para intentar frenar las ansias imperialistas de Vladimir Putin solo genera desconfianza en la clase pol&iacute;tica. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiario.es/canariasahora/politica/presidente-canarias-remite-solucion-sahara-sea-aceptada-marruecos-frente-polisario_1_8845313.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Todav&iacute;a no sabemos qu&eacute; implicaciones tendr&aacute; la decisi&oacute;n del Gobierno que preside Pedro S&aacute;nchez</a>. De momento, Argelia, el segundo pa&iacute;s que m&aacute;s gas suministra a Espa&ntilde;a (acaba de ser adelantado por Estados Unidos como principal proveedor) y que compite con Marruecos por la hegemon&iacute;a en la regi&oacute;n, ha llamado a consultas a su embajador. Se desconoce si se trata de una escenificaci&oacute;n dentro de una estrategia pactada o si tendr&aacute; efectos en su pol&iacute;tica energ&eacute;tica, algo que siempre entra&ntilde;a peligros, pero m&aacute;s cuando Europa intenta reducir su dependencia de hidrocarburos procedentes de Rusia.
    </p><p class="article-text">
        Pero &iquest;c&oacute;mo hemos llegado hasta aqu&iacute;? &iquest;Y por qu&eacute; importa tanto que Espa&ntilde;a cambie su postura sobre este conflicto? 
    </p><p class="article-text">
        <strong>El S&aacute;hara Occidental, pendiente de descolonizar desde 1963.</strong> 
    </p><p class="article-text">
        Naciones Unidas se fund&oacute; en 1945, despu&eacute;s de la Segunda Guerra Mundial, y 15 a&ntilde;os m&aacute;s tarde se sentaron las bases legales para poner fin al colonialismo. Para ello, en 1960 se aprob&oacute; la Declaraci&oacute;n sobre la Concesi&oacute;n de Independencia a los Pa&iacute;ses y Pueblos Coloniales y en 1961 se fund&oacute; el Comit&eacute; Especial de Descolonizaci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        En 1955, Espa&ntilde;a ingres&oacute; como miembro de pleno derecho en la organizaci&oacute;n, y ya entonces esta le hab&iacute;a preguntado si administraba alg&uacute;n territorio no aut&oacute;nomo. Al principio las respuestas siempre fueron negativas, hasta que en 1958 el ejecutivo espa&ntilde;ol, para esquivar los cuestionamientos de la ONU, matiz&oacute; su discurso y sostuvo que no ten&iacute;a colonias, pero s&iacute; provincias. Una de ellas, el S&aacute;hara Occidental. 
    </p><p class="article-text">
        El texto aprobado por Naciones Unidas en 1960 se&ntilde;alaba con claridad que todos los pueblos que reuniesen los requisitos necesarios pod&iacute;an hacer efectivo el derecho a la autodeterminaci&oacute;n y advert&iacute;a de que las carencias pol&iacute;ticas, sociales o econ&oacute;micas no eran excusa para retrasar el proceso de independencia. Finalmente, el S&aacute;hara Occidental fue incluido en la lista de territorios no aut&oacute;nomos de Naciones Unidas en 1963. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Pero, &iquest;c&oacute;mo hab&iacute;a llegado Espa&ntilde;a a administrar el S&aacute;hara?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hasta bien entrado el siglo XIX, la presencia europea en &Aacute;frica era escasa. Las potencias que se hab&iacute;an implantado en el continente vecino lo hab&iacute;an hecho, sobre todo, en enclaves costeros. A partir del &uacute;ltimo cuarto de la centuria, &Aacute;frica empieza a despertar gran inter&eacute;s. Las sociedades geogr&aacute;ficas comienzan a promover expediciones con objetivos acad&eacute;micos y se descubren materias primas. Los pa&iacute;ses ricos ven en estos hallazgos la posibilidad de emprender una nueva revoluci&oacute;n industrial. A fin de cuentas, en esa &eacute;poca no hac&iacute;an falta demasiadas justificaciones para ocupar un territorio. Los problemas surgieron cuando las naciones conquistadoras coincidieron en sus ambiciones expansionistas. La celebraci&oacute;n de la Conferencia de Berl&iacute;n, que se llev&oacute; a cabo del 15 de noviembre de 1884 al 26 de febrero de 1885, sent&oacute; las bases de un nuevo colonialismo europeo y convirti&oacute; el S&aacute;hara en una colonia espa&ntilde;ola.
    </p><p class="article-text">
        Los problemas para los conquistadores surgieron al concluir la Segunda Guerra Mundial, momento en el que los movimientos independentistas empezaron a generar quebraderos de cabeza a los gobiernos de las metr&oacute;polis. Espa&ntilde;a se deshizo de sus &uacute;ltimas posesiones en el continente, firmando con Marruecos y Mauritania los pol&eacute;micos Acuerdos de Madrid. Sucedi&oacute; en 1975, en pleno ocaso del franquismo. Nuestro pa&iacute;s incumpl&iacute;a as&iacute; las exigencias internacionales de llevar a cabo la descolonizaci&oacute;n del S&aacute;hara. Estos acuerdos se suscribieron pocos d&iacute;as despu&eacute;s de que tuviera lugar la Marcha Verde.
    </p><p class="article-text">
        Cuando Espa&ntilde;a finalmente se retir&oacute; del S&aacute;hara, en 1976, el Frente Polisario, que hab&iacute;a nacido unos a&ntilde;os antes, proclam&oacute; la independencia de la Rep&uacute;blica &Aacute;rabe Saharaui Democr&aacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Desde hace d&eacute;cadas, Naciones Unidas ha reiterado en sus resoluciones que la v&iacute;a para acabar con este conflicto pasa por la convocatoria de un refer&eacute;ndum entre la poblaci&oacute;n saharaui que le permita decidir si quiere formar parte del Reino de Marruecos o constituirse en un estado independiente.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; validez tienen estos acuerdos?</strong>
    </p><p class="article-text">
         Los acuerdos firmados por Espa&ntilde;a, Marruecos y Mauritania han sido ampliamente cuestionados por la doctrina jur&iacute;dica. Naciones Unidas nunca los consider&oacute; v&aacute;lidos y no modific&oacute; el estatus de territorio pendiente de descolonizar del S&aacute;hara Occidental. La nulidad de los acuerdos la dej&oacute; clara el Tribunal Internacional de Justicia (TIJ), que en 1975 concluy&oacute; que nunca hab&iacute;an existido v&iacute;nculos de soberan&iacute;a territorial entre el S&aacute;hara y Marruecos o Mauritania, lo que significa que Espa&ntilde;a no pod&iacute;a hacer el traspaso de poder de ese territorio a estos estados. 
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n el TIJ, solo exist&iacute;an v&iacute;nculos de vasallaje entre ciertas poblaciones n&oacute;madas del territorio y el sult&aacute;n marroqu&iacute;. Adem&aacute;s, el tribunal tambi&eacute;n insist&iacute;a en que el proceso de descolonizaci&oacute;n del S&aacute;hara estaba regido por el reconocimiento del derecho a la autodeterminaci&oacute;n del pueblo saharaui porque la descolonizaci&oacute;n no afectaba a la integridad territorial de Marruecos. 
    </p><p class="article-text">
        El propio subsecretario general de Naciones Unidas y consejero jur&iacute;dico de la organizaci&oacute;n, Hans Corell, emiti&oacute; un dictamen el 22 de enero de 2002 en el que se&ntilde;al&oacute; que el acuerdo no transfiri&oacute; la soberan&iacute;a sobre el territorio ni confiri&oacute; a ninguno de los signatarios la condici&oacute;n de potencia administradora, condici&oacute;n que Espa&ntilde;a, por s&iacute; sola, no pod&iacute;a haber transferido unilateralmente. 
    </p><p class="article-text">
        Por ello, desde entonces se ha considerado que Espa&ntilde;a es la potencia administradora <em>de iure </em>de este territorio, aunque <em>de facto </em>esas competencias las ejerza Marruecos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; autoridad tiene Marruecos para firmar acuerdos internacionales que incluyan recursos del S&aacute;hara? </strong>
    </p><p class="article-text">
        Durante todos estos a&ntilde;os la Uni&oacute;n Europea ha llegado a acuerdos con Marruecos que implican recursos del S&aacute;hara Occidental. Al no ser la potencia administradora, sino ocupante, Marruecos no puede, en teor&iacute;a, concertar tratados internacionales que afecten a este territorio. Si lo fuera, estar&iacute;a autorizada para negociar con las aguas del S&aacute;hara, pero siempre que los beneficios fueran a parar a la colonia. 
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, la Uni&oacute;n Europea est&aacute; obligada a respetar la Carta de Naciones Unidas y no puede, en teor&iacute;a, actuar contra el derecho a la libre determinaci&oacute;n de los pueblos y las naciones sobre sus recursos naturales. Esto significa que no tiene capacidad para negociar con Marruecos sobre las aguas del S&aacute;hara Occidental ni sobre otros recursos naturales.
    </p><p class="article-text">
        Esta doctrina, no obstante, no es compartida por todos los expertos en la materia. Algunos sostienen que el hecho de que la UE haya pescado siempre en la zona que le corresponde al S&aacute;hara evidencia que se reconoce la soberan&iacute;a de Marruecos sobre estas aguas. 
    </p><p class="article-text">
        A pesar de estas interpretaciones que avalan la teor&iacute;a de Marruecos, la certeza de que las decisiones comunitarias sortean la legalidad engendra debates en la opini&oacute;n p&uacute;blica siempre que el acuerdo de pesca llega a su fin. Al final, por mucho que diga el derecho internacional, los acuerdos se firman incluyendo los recursos del banco sahariano. El Parlamento europeo es consciente de ello y, a sabiendas de esta realidad, en ocasiones ha optado por introducir alguna enmienda al acuerdo que especifica que las contrapartidas financieras europeas tambi&eacute;n deben utilizarse en favor del desarrollo de la poblaci&oacute;n del S&aacute;hara Occidental.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Desde cu&aacute;ndo defiende Marruecos esta f&oacute;rmula para solucionar el conflicto?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n escribe Henri-Louis Vedie en su libro -de clara orientaci&oacute;n promarroqu&iacute;- &ldquo;El desarrollo de las provincias del sur (1999-2019), Argelia, Marruecos y Naciones Unidas estaban de acuerdo en llevar a cabo un refer&eacute;ndum y aceptaban que el censo electoral fuera el establecido por Espa&ntilde;a en 1974, que incorporaba a 74.000 saharauis. Nunca hubo consenso sobre qui&eacute;nes pod&iacute;an participar en la consulta. Desde 2007 Marruecos impuls&oacute; en Naciones Unidas una nueva propuesta de salida del conflicto que consist&iacute;a en otorgar autonom&iacute;a al S&aacute;hara, pero siempre bajo el paraguas del estado marroqu&iacute;. Estados Unidos, Francia y, recientemente, Alemania apoyan, en mayor o menor grado, esta opci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Una realidad dif&iacute;cil de aceptar.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Que parte de la sociedad espa&ntilde;ola asuma este giro en pol&iacute;tica exterior no parece, a priori, una tarea sencilla. Por los lazos sentimentales que nos unen con el S&aacute;hara, por la responsabilidad del Estado espa&ntilde;ol en el fallido proceso de descolonizaci&oacute;n y porque esta decisi&oacute;n da la raz&oacute;n a la forma de actuar de Marruecos. El mensaje es que es mejor ser pragm&aacute;ticos que justos y que la pol&iacute;tica de los hechos consumados funciona. Ignoramos si esto beneficiar&aacute; o no a Espa&ntilde;a a medio plazo. Lo que s&iacute; sabemos es que el reino alauita ha utilizado en m&aacute;s de una ocasi&oacute;n el chantaje como moneda de cambio y que esto puede darle alas. 
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n nuestra Constituci&oacute;n, el presidente del Gobierno es el encargado de definir la pol&iacute;tica exterior del pa&iacute;s, pero no parece que sea buena idea hacerlo sin defender su decisi&oacute;n ante el Congreso de los Diputados ni informar al resto de miembros del Gobierno. El tiempo dir&aacute; c&oacute;mo de fiable ser&aacute; a partir de ahora Marruecos, c&oacute;mo de atado estaba este giro hist&oacute;rico sobre el S&aacute;hara Occidental y c&oacute;mo se reconfigura el tablero geopol&iacute;tico.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Saray Encinoso]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/internacional/sahara-occidental-venimos_1_8849911.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 21 Mar 2022 18:51:17 +0000]]></pubDate>
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      <title><![CDATA[Se me acabaron las respuestas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/acabaron-respuestas_129_8577942.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Siempre ha habido cosas que no dependen de cu&aacute;nto nos esforcemos ni de cu&aacute;nto pensamiento positivo seamos capaces de tolerar. Somos los protagonistas de nuestras vidas, pero hay multitud de factores susceptibles de inclinar la balanza hacia un lado o hacia el otro: est&aacute;n los dem&aacute;s actores y est&aacute;n esos imprevistos a los que llamamos suerte. Sin embargo, sentimos que la capacidad de controlar nuestra existencia es cada vez m&aacute;s limitada. Ni los cient&iacute;ficos ni los vulcan&oacute;logos ni nuestros jefes son capaces de decirnos cu&aacute;nto contagiar&aacute; la nueva variante del coronavirus, qu&eacute; d&iacute;a se apagar&aacute; el volc&aacute;n de Cumbre Vieja o si tendremos trabajo el a&ntilde;o que viene.&nbsp;Y eso no siempre ha sido as&iacute;, &iquest;o s&iacute;?
    </p><p class="article-text">
        En 2010 yo sab&iacute;a que la crisis que arreciaba pod&iacute;a sepultarme en las listas de empleo, pero aun as&iacute; me atrev&iacute; a dejar mi trabajo y a mudarme de ciudad porque, adem&aacute;s de acabar de romper con mi novio, ten&iacute;a 11 a&ntilde;os menos y m&aacute;s de eso que hoy llaman resiliencia, y ni Whatsapp ni Twitter hab&iacute;an colonizado mi tel&eacute;fono. Era periodista, pero no adicta a la informaci&oacute;n. Ya me hab&iacute;a dado cuenta, hac&iacute;a mucho, de que el c&aacute;ncer pod&iacute;a arrebatarles el padre a unos ni&ntilde;os de cinco y nueve a&ntilde;os, o de que un m&eacute;dico pod&iacute;a estar en el lugar adecuado el d&iacute;a oportuno y evitar que tu madre fuera parte de esas estad&iacute;sticas que dicen que la mayor&iacute;a de quienes sufren un aneurisma cerebral no lo cuentan. Pero dispon&iacute;a de la suficiente confianza como para dar por hecho que, a pesar del azar, saldr&iacute;a adelante. Y, si no, val&iacute;a la pena intentarlo. No estaba preparada, en cambio, para asumir que una pandemia pod&iacute;a encerrarme en casa durante meses o que ver&iacute;a en directo el nacimiento de un volc&aacute;n. Aunque ambos acontecimientos se hubieran repetido a lo largo de la historia.
    </p><p class="article-text">
        Ensanchar los l&iacute;mites de la incertidumbre -dar por hecho que no sabemos qu&eacute; ocurrir&aacute; cu&aacute;ndo nos despertemos- ha adulterado el equilibrio entre el <em>carpe diem</em> y la prudencia. A pesar de que nos encontremos en la &eacute;poca en la que m&aacute;s y mejor informaci&oacute;n tenemos, a pesar de que la esperanza de vida haya crecido de forma constante durante las &uacute;ltimas d&eacute;cadas, a pesar de que hayamos ampliado nuestro c&iacute;rculo moral y cada vez abarque a m&aacute;s y m&aacute;s personas de lugares remotos y a pesar de que el c&aacute;ncer hoy mate menos que hace diez, veinte o treinta a&ntilde;os, el futuro parece m&aacute;s sombr&iacute;o e impredecible que nunca. Sobrevivimos en una situaci&oacute;n de alerta permanente y de hipersensibilidad y eso ha provocado que muchas veces, pr&aacute;cticamente a diario, todos nos sintamos como potenciales v&iacute;ctimas. De algo. De lo que sea. De la vida.
    </p><p class="article-text">
        La escritora Maggie O&acute;Farrell escribi&oacute; en 2010 <em>Sigo aqu&iacute;</em> (Libros del Asteroide), un libro autobiogr&aacute;fico en el que relata sus 17 roces con la muerte: episodios que le han sucedido a lo largo de los a&ntilde;os y que pudieron acabar con su vida. Un parto, una enfermedad infantil, una excursi&oacute;n. &ldquo;El haber estado tan cerca de la muerte de peque&ntilde;a y volver de nuevo a la vida me proporcion&oacute; durante mucho tiempo una osad&iacute;a, una actitud desde&ntilde;osa e incluso demencial frente al riesgo. Ahora veo que pod&iacute;a haber sucedido lo contrario: pod&iacute;a haberme convertido en una persona impedida por el miedo, coja por precauci&oacute;n. Sin embargo, salt&eacute; desde el muro del puerto. Me fui a pasear sola por las monta&ntilde;as, sola viaj&eacute; por Europa en trenes nocturnos y llegu&eacute; a ciudades grandes en plena noche sin tener d&oacute;nde dormir. Recorr&iacute; alegremente en bicicleta una ruta que se ha ganado el t&iacute;tulo de <em>carretera m&aacute;s peligrosa de Sudam&eacute;rica</em>, una pista vertiginosa que se desmorona, un sendero erosionado y empinado, cortado a tajos en una gran monta&ntilde;a, en cuyo margen proliferan los homenajes a los que cayeron por el precipicio y encontraron all&iacute; la muerte. Cruc&eacute; lagos helados. Me ba&ntilde;&eacute; en aguas peligrosas, metaf&oacute;rica y literalmente hablando. No es que no concediera valor a la existencia, sino que ten&iacute;a un deseo insaciable de abrazar todo lo que la vida pudiera ofrecerme. Haber estado a punto de morir a los ocho a&ntilde;os me hizo tomarme la muerte con optimismo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La actitud de la escritora norirlandesa podr&iacute;a parecer rom&aacute;ntica, pero para m&iacute; es extremadamente juiciosa. Cuando todo va mal, cuando querr&iacute;amos sucumbir a la corriente, cuando menos certezas nos acompa&ntilde;an, ella se mantiene lo suficientemente imperturbable como para exprimir m&aacute;s la vida que tantas veces ha estado a punto de perder. Ojal&aacute; que de estos tiempos de tanta inestabilidad y tanto ejercicio de equilibrista me quede un poquito del raciocinio de O&acute;Farrell.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Saray Encinoso]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/acabaron-respuestas_129_8577942.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 14 Dec 2021 13:41:42 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Se me acabaron las respuestas]]></media:title>
    </item>
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